Capítulo 7: Un mal presagio
Cuando Raven le pidió a Wally que buscara algún local de comida para cenar algo, sinceramente no esperaba… esto. El vecindario donde se encontraba era prácticamente un "basurero", un lugar donde nadie en su sano juicio daría un paseo por la noche. Alrededor se encontraban algunos complejos de apartamentos en ruinas, pequeños negocios, callejones oscuros y peligrosos, paredes con murales llenos de grafitis. Era la parte más decadente, oscura y pecaminosa de Jump City en su máximo esplendor, el nido principal de la delincuencia y las drogas.
—Mr. Pig Burguer: el sabor sobre ruedas —leyó Raven, mientras arqueaba una ceja, el cartel luminoso que estaba en lo alto del local de comida rápida. Las luces de neón del mismo parpadeaban constantemente, evidentemente por un desperfecto eléctrico que todavía nadie se había tomado ni siquiera el trabajo de reparar. El dibujo de un cerdo de apariencia desagradable vestido de cocinero comiendo una hamburguesa mientras manejaba un auto resaltaba en el letrero—. Que interesante lugar que encontraste para comer Wally, estoy realmente ansiosa de entrar ahí.
—Bueno, son casi las tres de la madrugada, era el único lugar que encontré abierto, además no conozco muy bien la ciudad, no soy de aquí de todos modos. ¿Igualmente podemos entrar? Tengo demasiada hambre.
—Comiste durante todo el camino, ¿realmente sigues con apetito? —indagó Raven con demasiada curiosidad, ya que había visto al chico detenerse en cada máquina expendedora de snacks y bocadillos que se encontraba en su camino.
—Es mi metabolismo —reveló él tratando de que ella entendiera el por qué su imperiosa necesidad de alimentarse constantemente—. Funciona de forma diferente al de otros. A veces es demasiado acelerado, incluso para mí. Comer en grandes cantidades es realmente necesario Rae, después de todo mi cuerpo necesita demasiada energía calórica para mantener mis músculos activos. La forma en la que funcionan mis poderes se resume en la transformación de energía. La comida ingerida contiene energía potencial química, que luego debe ser transformada en energía de movimiento o cinética, y eso es porque las moléculas de los alimentos se rompen, y en ese proceso generan eso. Es… complicado, pero esa es básicamente la explicación. Además hoy hice vibrar mis moléculas varias veces para escapar de la perra elástica, mi cuerpo lo necesita.
—Bien Wally, gracias por la clase de Biología aunque no entiendo del todo cómo funciona eso de vibrar las moléculas. Está bien, solo entremos —se resignó ella finalmente—. Espero que por lo menos este lugar cumpla con el reglamento de bromatología y tenga los papeles y permisos al día. Aunque sinceramente no lo creo.
—Vamos Rae, ¿qué es lo que podría salir mal comiendo aquí?
—Aparte de contraer brucelosis, triquinosis, salmonella u otra enfermedad —enumeró ella algunas de las enfermedades transmitidas por alimentos contaminados por falta de condiciones óptimas de higiene—, creo que nada malo.
Raven tuvo que admitir que también tenía un poco de hambre, probablemente no tanto como el velocista que tenía delante de ella. No había cenado nada esa noche ya que los niños la habían mantenido bastante ocupada cambiando pañales, y luego tuvo que ir a rescatar a Kid Flash. Ella finalmente siguió al pelirrojo y entraron en lo que parecía la mezcla rara entre un pequeño local de comida y una cantina o taberna de baja categoría. Un híbrido… interesante, por no decir otra cosa. El establecimiento parecía proveer de comida y bebida, más bebida que de comida para sincerarse. Raven arrugó la nariz cuando el olor fuerte del tabaco, el alcohol y la fritura, que llenaba todo el ambiente, llegó a su sensible sentido del olfato. El sonido del rock pesado inundaba todo el lugar. Sus ojos se movieron y analizó todo lo que se encontraba a su alrededor.
Un hombre de mediana edad se encontraba sentado solo en una de las esquinas. Una taza olvidada de café negro todavía estaba en su mano. Las bolsas negras reveladoras debajo de sus ojos y la mirada cansada en su rostro daba a entender que pasaba más tiempo trabajando que en su casa y probablemente no haya tenido una noche de sueño en mucho tiempo.
Había otro señor en otra mesa, que estaba dando un trago rápido a su vaso lleno de alcohol. Frente a él se hallaban muchas copas vacías y era obvio que el sujeto se encontraba ya en un claro estado de ebriedad. Raven pudo percibir en él fuertes sentimientos de culpa, soledad y demasiada tristeza. Lo más probable era que lo hayan echado de su trabajo recientemente o que su mujer lo haya dejado.
Otro individuo, que parecía estar en sus cuarenta años, hablando por su teléfono celular bebiendo una cerveza mientras inconscientemente jugaba con las llaves de su auto se topaba sentado en una de las mesas del centro, completamente ajeno al mundo que lo rodeaba. Estaba contándole a un amigo su aventura nocturna con una tal Nicole, evidentemente su amante.
Raven notó que solo había hombres en la taberna a esta hora. No le extrañaría si encontraba a Johnny Rancid por aquí, parecía ser su tipo de lugar en el que encajaría perfectamente. Quería retroceder y dar la vuelta, porque todos los hombres se giraron y la miraron de arriba abajo, ni siquiera tratando de ocultar ni disimular sus miradas. Raven no se colocó la capucha porque así la reconocerían más fácilmente, pero ella trató de cubrirse con su capa lo más que pudiera y por mero instinto, se acercó a Wally.
Wally notó cómo Raven se arrimaba más a él. El velocista la tomo sorpresivamente de la mano mientras miraba dentro del lugar y buscaba algún sitio donde sentarse. Era muy consciente de la mirada lujuriosa que muchos que los hombres tenían, pero serían estúpidos si intentaban hacer algo con él allí, pero la situación aún le disgustaba. Bueno, igualmente no era como si Raven no se pudiese defender por sí sola, pero aun así quería golpear a cada persona en la habitación y sacar esas expresiones de sus caras.
—Quédate cerca de mí, ¿de acuerdo? —dijo él, sin romper su paso.
—Está… bien —Raven vaciló. Es por eso que se mantenía alejada de este tipo de lugares, sobre todo cuando estaba atestado de personas. Era demasiado abrumante.
Raven rápidamente lo siguió y se mantuvo cerca mientras observaba curiosa sus manos entrelazadas. El pulgar del chico comenzó a acariciar suavemente la palma de la mano de ella casi de forma involuntaria mientras caminaban y ella sintió un raro calor que subía lentamente por su brazo, llenando su pecho, donde su corazón latía con un ritmo cada vez más rápido. Era un sentimiento extraño, del que no estaba segura de que se trataba. Ella no entendía estas extrañas sensaciones que la colmaron en cuestión de segundos. Pero fuera lo que fuera, estaba completamente despistada.
Escuchó a algunos hombres soltar silbidos bajos mientras pasaban por las mesas, pero solo continuó marchando tratando de relajarse y no prestar atención a los murmullos que oía. Le gustaría saber si silbarían de nuevo si ella le mostraba su "simpática" otra parte de ella, la misma que le enseñó a Rouge hace un momento, pero no quería hacer un espectáculo en un lugar público, por lo tanto trató de mantenerse lo más serena posible dentro de sus posibilidades.
— ¿Qué carajo lleva puesto este tipo? —se burló uno de los sujetos mientras miraba con desdén a Kid Flash de arriba a abajo.
— ¡No sabía que ya era fecha de Halloween, lindos disfraces bobos! —se rio otro de los hombres mientras veía con burla a los dos chicos con extrañas vestimentas.
—Espera, ¿no es la chica rara de los Titanes? —interrogó un tercero.
— ¡Puedes arrestarme cuando quieras, linda! —exclamó otro mientras lanzaba un chiflido.
—Lástima que no haya venido la alienígena caliente también —murmuró otro mientras se llevaba un vaso a la boca y le daba un largo trago a su whisky.
El velocista encontró un lugar en una de las esquinas donde había un poco menos de gente.
—Solo ignóralos, son unos idiotas. Ven, nos sentemos allí Rae.
Raven dejó escapar un suspiro de alivio cuando se dio cuenta de que la música no estaba tan fuerte en esta sección. Cuando llegaron a la mesa, Wally se sentó de modo que él quedara de espaldas al resto de los hombres. La empática se sentó en el lado opuesto y se dio cuenta de que, una vez que estaba ubicada en su silla, ya no podía ver a ninguno de los tipos. Raven sonrió internamente y se preguntó si él se sentaría así a propósito, porque ahora los hombres tampoco podían verla a ella.
—Buenas noches —saludó de manera seca un joven que debía ser el mesero del lugar. Tenía el cabello rubio, un poco grasoso y peinado hacia atrás. Estaba vestido con lo que parecía ser el uniforme del establecimiento. — ¿Qué puedo hacer por ustedes dos? —recitó de forma tosca como si ya estuviera cansado de preguntar lo mismo una y otra vez durante todo el día, entregándole de paso a cada uno un menú.
Por supuesto, su mirada se demoró sobre Raven más de lo normal, por lo cual ella intentó bloquear su cuerpo y cara usando el menú, pero el hombre era lo suficientemente alto como para que sus intentos de bloqueo no importaran mucho. Ella leyó la lista de alimentos tratando de abstraerse de la mirada que le estaba dando. Menos mal que Chico Bestia no estaba aquí, lo único que servían en este lugar para comer era carne, carne y… más carne.
Cuando el velocista termino de leer la cartilla levantó la vista y se dio cuenta de cómo el mozo miraba a Raven. Y no le gustaba para nada como la estaba observando.
—Oye tú, ya elegí lo que quiero —dijo un poco furioso y de paso tratando de llamar su atención.
—Bien, dime —respondió con un deje de molestia por la interrupción mientras tomaba una pequeña libreta y una lapicera.
—Quiero dos hamburguesas completas con doble queso, papas fritas extra, una bandeja de pizza y dos gaseosas grandes —Wally gruñó y le devolvió el menú al camarero, casi golpeándolo en la cara con el mismo.
—Bien, anotado —bufó el joven mozo mientras escribía y se comenzaba a alejar de la mesa.
— ¡Espera! —increpó Wally—. Ella todavía no pidió su orden.
— ¿Disculpa? Acabas de pedir un menú para más de dos personas. ¿Eso es todo para ti?
— ¿Algún problema con eso? —preguntó el velocista arrugando el entrecejo con irritación.
—Para nada niño —agregó el mesero con desdén—, más dinero para mí de todas formas. ¿Y tú preciosa?
—No le digas preciosa.
—No me llames preciosa.
El camarero se sorprendió cuando los dos lo reprendieron al mismo tiempo y comenzó a sudar un poco cuando se dio cuenta de su error y de que tal vez sus acciones no estaban bien pensadas, sobre todo cuando noto la mirada oscura que le estaba dando la chica. Rápidamente recobró la poca compostura que le quedaba.
—Bueno, ¿tú que ordenarás?
—Solamente una hamburguesa y un té helado —dijo Raven mientras terminaba de revisar el menú. Le sorprendía que en este lugar sirviera té, sobre todo té helado.
— ¿Té helado? ¿Eso existe? —interrogó el mozo arqueando una ceja— ¿No quieres mejor una cerveza fría o algo así?
—Creo que acabo de hacer mi pedido —replicó Raven—, ¿acaso tienes problemas de audición o algo así? ¿O es que no te conoces el menú del lugar donde trabajas?
—Es que nunca nadie pide té, menos té helado —objetó el mesero.
—Bueno, parece que hoy es tu día de suerte, ve y prepáralo —dijo simplemente la hechicera mientras le hacía una seña para que se alejara para traer su pedido. ¿Acaso era tan difícil hacer su trabajo y no cuestionar lo que estaba pidiendo?
— ¿Algo más? —interrogó el chico con una falsa sonrisa tratando de ocultar su molestia por el trato que le estaba dando la chica.
—Nada más, puedes retirarte —finalizó ella cortante.
En el momento en que Raven terminó de ordenar y despachar al camarero, el mismo murmuró algo acerca de ser lo más rápido posible y desapareció en la cocina del lugar. Raven creyó también escuchar alguna clase de insulto antes de que él atravesara la puerta.
—Lo siento —se disculpó el velocista un poco disgustado, con su mirada baja mientras jugaba y doblaba una servilleta que estaba sobre la mesa.
— ¿Por qué te disculpas? —cuestionó Raven un poco confusa.
—No creo que este sea el mejor lugar para llevar a una chica a cenar, pero si aceptas esa cita prometo invitarte a un mejor lugar.
—Eso espero —dijo ella simplemente mientras desviaba sus ojos del chico que ahora la miraba estupefacto.
—Espera… ¿enserio aceptarás? —se sorprendió gratamente él con una sonrisa. Él pensó que solo estaba esperando el instante justo para rechazar su oferta.
— ¿Por qué no? Te dije que lo reflexionaría y te estoy dando mi respuesta ahora, no me hagas repetirla.
—Creí que solamente te opondrías. Vaya, no me equivoqué cuando dije que estabas llena de sorpresas.
—Te asombrarías de todas las sorpresas que tengo para mostrar —agregó la hechicera al pasar y, cuando tomo noción de cómo sonaba verdaderamente ese comentario, tuvo ganas de morderse la lengua.
«Bien, había hecho otra acotación estúpida. Su cerebro no funcionaba bien cuando se trataba de hablar con Kid Flash. O quizás sus emociones hablaban por sí solas y la hacían soltar la lengua más que de costumbre».
— ¿Sorpresas para mostrar? ¿Cómo es que tengo que tomar esa frase con doble sentido? —averiguó Wally con tono un poco coqueto y divertido, mientras recargaba su mano en su mejilla y le brindaba su mejor sonrisa haciendo sonrojar a la hechicera.
«Ella es tan hermosa cuando se sonroja» pensó el velocista mientras miraba ahora a la chica con ternura. También le encantaba la sensación de saber que él era el causante de su rubor.
Raven maldijo internamente por la facilidad que tenía él de ponerla nerviosa y de hacerla trastabillar.
—Evidentemente considéralo del sentido totalmente contrario al que tienes en mente ahora —respondió Raven tratando de mantenerse ecuánime y remontar de vuelta sus defensas.
Wally estaba por hacer otro comentario pero el camarero apareció finalmente con la cena de ambos.
—Aquí está su comida —enunció el mesero acomodando los platos en sus respectivos frentes para luego retirarse a otra mesa.
—Bien, uno de nosotros tiene que tener modales —dijo Wally mientras miraba toda la grasosa comida, se frotaba las manos y se preparaba para devorar todo lo que estaba en frente—. Y estoy seguro que no voy a ser yo—. Acto seguido agarró un trozo de pizza humeante de su bandeja, lo dobló en un rollo y se lo metió entero en la boca.
—No —asintió Raven secamente mientras veía al chico haciendo un esfuerzo para masticar la grande porción que engulló recién—. Definitivamente no serás tú.
Él sonrió y Raven estaba segura de que estaba actuando groseramente solo para hacerla reír o distenderse. Se dio cuenta de que el chico siempre trataba de hacerla sentir bien.
—Sí que tienes bastante facilidad con las palabras, estuviste muy bien ahí con Pinky —dijo el pelirrojo luego de tragar, mientras le daba ahora un gran mordisco a su hamburguesa. En realidad él ya sabía de primera mano la capacidad lingüística de la chica, lo pudo notar cuando charlaron luego de que él interrumpiera su cosa de meditación.
—Pude sentirlo, su arrepentimiento y sus deseos de comenzar de nuevo. Si no hubiera sido así no le hubiese entregado el comunicador, hubiera sido algo realmente imprudente de mi parte y Robin me mataría seguramente —agregó ella mientras comía su hamburguesa lentamente, con más modales que el chico que estaba ahora haciendo ruido mientras sorbía su refresco.
—Y yo mataría a Robin por intentar matarte.
—Vaya, qué romántico eres, sería una escena digna de una obra de Shakespeare —expresó la chica con sarcasmo.
—Estoy realmente curioso sobre algo. ¿Inventaste todo eso sobre tu compañero de equipo? —interrogó el pelirrojo. Todavía no sabía si todo había sido una táctica de ella o si era real, al cabo él no estaba al tanto de lo que pasaba dentro de ese equipo suyo.
—Claro que no —contestó ella frunciendo el ceño—. Cyborg tiene una especie de encaprichamiento con Jinx desde que salió de esa misión de infiltrado en la Colmena. Por más que ella haya sido una villana, no se merecería que yo la engañara para tenerla de nuestro lado. También hubiese sido imprudente hacer eso porque tarde o temprano se enteraría de la mentira.
—Eres inteligente. Y también bastante buena y bondadosa.
—Ser o no ser, esa es la cuestión —dijo ella mientras asimilaba los elogios del chico.
—Vaya, sí que eres shakesperiana.
«Buena», «bondadosa». Nunca nadie le había dicho que era alguien buena y bondadosa, es más, la mayoría pensaba que era todo lo contrario a eso.
«Vástago del diablo»… «Niña demonio»… «Eres espeluznante». Esas palabras burlándose, castigándola por algo de lo que ni siquiera ella era culpable.
Una y otra vez, sus voces se reproducían en su cabeza. Ella vio imágenes que se arrastraban por su mente. En miles de ocasiones la habían tratado así, e incluso peor.
Raven, a la edad de catorce años, había huido de Azarath. Había aprendido sobre la profecía que involucraba a su padre, cómo se suponía que ella era el portal de su acceso a este mundo. Raven no quería nada de eso, nunca lo hizo. A medida que pasaba el tiempo y se acercaba su decimosexto cumpleaños, Raven se desesperaba cada vez más así que ella hizo lo único que pudo pensar.
Ella escapó.
Raven había abandonado todo. Su madre, sus maestros, Azar, sus lecciones, todo por completo. Ella ya sabía a dónde se dirigía: un lugar llamado Tierra. Ellos no la conocían a ella o la profecía. Ella comenzaría allí. Ella dejaría todo atrás y con suerte... emprendería una nueva vida.
Raven, antes de la formación de los Jóvenes Titanes, inicialmente se acercó a la Liga de la Justicia para pedir ayuda, pero la rechazaron por el consejo de Zatanna Zatara, quien percibió su parentesco y su esencia demoníaca manchada. No confiando en ella, se rehusaron a ayudarla, la dejaron sola.
Sola.
Ella estaba completamente sola. Star City siendo vigilada por Green Arrow. Metrópolis, bajo la atenta mirada de Superman, estaba cerrada para ella, al igual que Gotham City por Batman. Seguramente Green Lantern prohibiría su entrada en Coast City, Flash la excluiría de Central City y Wonder Woman de Washington DC y así sucesivamente... Ella era peligrosa, ellos lo sabían. Pero Jump City, en la costa oeste de Norteamérica, no tenía héroes residentes. Y ahí es donde ella intentaría empezar y fue en ese lugar donde ella conoció finalmente a sus amigos.
«Siento una terrible maldad en su interior. Podría estar conduciéndonos a una trampa», fue lo último que escuchó de la boca de Zatanna, la maga residente de la Liga de la Justicia. Realmente detestaba a esa mujer.
Ella solo agitó su cabeza para alejar esos malos pensamientos que solo lograban perturbar su psique.
— ¿Estás bien? ¿Acaso la comida está mala? —preguntó él ya que la chica había dejado de comer y estaba viendo solamente su plato.
—No es eso —negó ella con parsimonia—, solo estaba pensando en algo.
— ¿En los mocosos? ¿Crees que estarán bien solos?
—Se quedaron durmiendo, le dije a Bobby que los mantuviera a salvo y que no los dejara abandonar la cabaña. Si algo malo llegase a suceder, le enseñé a Melva a mandar una alarma a mi comunicador, además…
—Rae.
— ¿Si?
—Disculpa que te interrumpa pero creo que tengo una pequeña urgencia —dijo Wally mientras se movía bastante incómodo en la silla.
— ¿Urgencia? ¿Qué urgencia?
—Necesito ir al baño.
— ¿Y acaso necesitas mi permiso para ir o esperas mojar tus pantalones?
— ¿Estarás bien si te dejo sola unos minutos? —cuestionó él viendo alrededor suyo a todos esos ineptos.
—Sí, ve a hacer lo que tengas que hacer. Puedo manejarlo.
El velocista se levantó de la silla instantáneamente y desapareció por uno de los pasillos que llevaban a los baños. Raven tomó una cuchara mientras agregaba un poco de azúcar a su té hasta que sintió la presencia de alguien acercarse a ella.
—Hola —saludó un joven, con una voz mucho más profunda de lo que era natural. Evidentemente estaba tratando de parecer más maduro—. Uno es un número solitario, ¿no lo crees?
—Sí, y dos son multitud. ¿Qué quieres? —habló ella sin levantar la vista de su vaso mientras giraba su cuchara en el líquido.
—Solo hablar con una hermosa chica, no creo haberte visto aquí antes. No muchas veces se ven mujeres en este lugar.
Raven se abstuvo de poner los ojos en blanco ante su comentario.
—No comprendo porque una chica no se acercaría a este "hermoso" lugar pero bueno, ellas se lo pierden. Ahora déjame sola.
—Pensé que podría ser un caballero y ofrecer a una dama solitaria una compañía encantadora, si sabes a lo que me refiero nena —comentó el intruso mientras se acercaba un poco más a ella, sus ojos brillaban con malicia.
Su empatía significaba que prácticamente podía percibir la lujuria saliendo de los poros del estúpido que no sabía con quién se estaba metiendo.
—Mira, si estuviera sola preferiría tener una conversación con la pared o con esta cuchara antes que hablar contigo —gruñó ella con los dientes apretados, energía negra que crepitaba furiosa dentro de ella lista para atacar al idiota que tenía en frente.
— ¿Sabes? Me encantan los desafíos —instó él.
Ella se volvió para echarle un vistazo, dándole de paso su mejor mirada helada. Él vestía con una remera blanca cubierta con una campera negra de cuero, pantalones vaqueros rotos en algunas partes y pesadas botas de calzado.
—Toma clases de macramé o tejido a crochet si quieres un desafío —indicó la hechicera estoicamente—. Escuché que es bastante exigente.
—No, gracias— le guiñó un ojo él—. Me parece que eres el mejor desafío ahora mismo en este lugar.
— ¿No tienes nada mejor que hacer que ser un idiota? Aléjate de mí, es mi última advertencia.
—Creo que debo insistir —dijo el chico mientras ponía descaradamente su mano sobre la pierna de Raven. Ella sintió la ira abrumarla. La azucarera, un cenicero y los vasos que estaban en la mesa de repente se destrozaron, pero antes de que ella pudiera darle una merecida y buena bofetada, el velocista hizo acto de presencia.
— ¡Déjala en paz imbécil! —exigió el pelirrojo bastante enojado. ¿Cómo se atrevía a tocar a Raven de esa manera y sin el consentimiento de ella?
— ¿Quieres arreglar esto afuera? —preguntó amenazadoramente el otro mientras se daba la vuelta para verlo, con los ojos severos puesto en el bobo con el traje amarillo y rojo.
—No creo que haga falta idiota, aquí está bien—. Enseguida Wally le propinó un buen y rápido puñetazo que no le dio tiempo de esquivar.
Auch... Raven hizo una mueca de dolor cuando, luego del golpe, escuchó el sonido del hueso del tabique del idiota romperse.
— ¡Mierda! —. El chico se había derrumbado en el suelo mientras cubría su nariz con las manos. La sangre se filtraba por los huecos entre sus dedos.
—Para que aprendas a ser más respetuoso —le aconsejó Wally mientras se sacudía las manos.
La hechicera vio como varios hombres sentados en mesas cercanas se levantaban y se acercaban amenazadoramente hacia ellos mientras algunos sacaban navajas de sus bolsillos o tomaban algunos cuchillos de las mesas cercanas.
«Genial», pensó Raven mientras se levantaba de la silla y su puño brillaba negro. Y ella que no quería hacer un espectáculo en el lugar.
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5 minutos después
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— ¡Ustedes dos, fenómenos! ¡Fuera de mi establecimiento! ¡Y no vuelvan nunca más! —comentó realmente furioso el dueño del lugar mientras cerraba la puerta con bastante fuerza de la ahora destrozada taberna. El letrero con el cerdito ahora yacía en el piso, mientras un poco de humo escapaba por la ventana rota del establecimiento. El lugar había quedado completamente en ruinas.
El frío y la oscuridad de la noche seguían latente todavía. Las altas torres se extendían hacia el cielo, brillando bajo la luz de la luna, mientras edificios más pequeños llenaban las aberturas entre ellas. Mientras ellos dos caminaban, los vehículos pasaban, iluminando las calles con sus faros mientras transportaban a sus ocupantes de un lado a otro. El velocista y la hechicera se encontraban ahora caminando por la acera del centro de la ciudad.
— ¿Por qué hiciste eso? —preguntó ella suavemente, sus ojos se volvieron hacia Wally.
— ¿Acaso no es obvio? Él te tocó —respondió él con una mirada dura. El comentario hizo que ella se ablandara un poco.
—No necesitabas golpearlo por mí, me quedé con el deseo de darle un buen golpe yo misma —dijo ella con una pequeña sonrisa.
Wally soltó una carcajada.
—Bueno, igualmente te desquitaste con los otros, incluso uno se orinó en sus pantalones cuando hiciste levitar esos cuchillos para asustarlos —mencionó él riendo recordando el momento. Había sido bastante divertido a pesar de todo— ¿Y crees que nos hagan una acusación, multa o algo así? Robin nos dará una reprimenda si se entera que destruimos un lugar público.
—Solo si el dueño es tonto haría una denuncia por el altercado, todo en su local parecía gritar ilegalidad —razonó ella.
—Tienes razón. Vamos Rae, regresemos a la cabaña, necesito dormir.
—Sí, los niños ya estuvieron bastante tiempo solos.
—Bueno, tenemos que ir para allá para no preocuparse. No sabemos si Teddy podrá contener a esos tres diablillos si se despiertan.
—Sí, creo que será mejor que nos demos prisa —señaló Raven preguntándose internamente si el chico tenía algún problema de memoria o algo por el estilo con el nombre del oso. Bueno, por lo menos era creativo con los apodos.
— ¿Olvidas con quién estás, cariño? —dijo Kid Flash en un tono engreído mientras se señalaba a si mismo con el pulgar, acto que solo provocó que Raven rodara los ojos—. Bien, ¿quieres un pequeño aventón?
Raven sonrió suavemente y asintió. En realidad, desde que había visto las habilidades de Wally, tenía curiosidad de cómo se sentiría transportarse a esa velocidad. Además él ya había viajado usando su método, así que ella podía dejar que el chico se hiciera cargo del trayecto ahora.
—Por supuesto, ¿por qué no?
Kid Flash le devolvió la sonrisa, sorprendido de que aceptara su ofrecimiento y la levantó en sus brazos. Podía sentir el calor del cuerpo de Raven traspasando incluso su ropa y se dio cuenta de lo mucho que le gustaba tenerla cerca suyo.
—Rae.
— Qué —quiso saber la chica, que se encontraba extrañamente cómoda en los brazos del velocista.
Ella subió su rostro y se encontró con sus ojos celestes viéndola fijamente.
—Te recomendaría que cierres tus ojos, es mejor de esa forma —indicó Wally viendo con una sonrisa a la chica. Cuando ella le hizo caso y cerró sus ojos, él se inclinó un poco y comenzó a mover sus piernas a una rapidez asombrosa.
La siguiente cosa que ella sintió fue que estaba siendo presionada con mucha fuerza desde todas las direcciones, mientras sentía el cambio rápido de sonidos y olores, como si de una explosión de sus sentidos se tratara.
Kid Flash corría con la bella hechicera en sus brazos, y tenía una sonrisa tan grande como el sol en su rostro. Los edificios de la ciudad y el concreto desaparecieron rápidamente junto al hedor del smog de la ciudad y los fuertes sonidos. Fue todo reemplazado por el olor húmedo y fresco de la tierra mojada, césped y el campo abierto, junto a la suave brisa nocturna rozando su rostro. Ante su visión aparecieron los árboles y la flora típica del lugar indicando que ya estaba cerca. Cuando el bosque lo inundó todo a su alrededor, Wally tuvo que tener cuidado con sus pasos. Un movimiento en falso y terminaría tropezando o estrellándose contra un árbol, por lo cual Raven probablemente terminaría herida y no es algo que él fuera a permitir. Cuando por fin logró divisar la cabaña, disminuyó inmediatamente su velocidad frenando frente a la misma, para luego bajar a la chica con cuidado, viendo como ella se tambaleaba y trataba de mantener el equilibrio.
Raven tragó una gran bocanada de aire frío de la noche y abrió los ojos notando como su visión era doble… o triple.
— ¿Qué te ocurre? ¿Te sientes bien? —preguntó él con preocupación y ayudando a Raven a estabilizarse para que no se desplomara en el piso.
—Eso creo —murmuró ella tratando de recuperar el equilibrio sosteniéndose del chico y haciendo un esfuerzo en no vomitar la hamburguesa recientemente ingerida sobre él—, creo que solo tengo un poco de vértigo, pero se me pasará.
— ¿Segura? Lleva un tiempo adaptarse a la sensación. La mayoría vomita la primera vez.
—No me imagino por qué —mencionó ella con ironía tratando de contener la bilis que subía por su garganta.
—Lo siento, tendría que haber ido más despacio —se disculpó él rascándose el cuello. Si no hubiera corrido tan rápido ella se encontraría bien ahora pero realmente se emocionó un poco con la situación.
—Está bien, de todos modos fue una experiencia divertida —dijo ella con una pequeña sonrisa. A decir verdad, el viaje no fue desagradable. Le gustó la sensación del viento golpeando su rostro, además quedó realmente sorprendida por la rapidez de llegada, el pueblo se encontraba realmente lejos de la ciudad. Pero evidentemente la velocidad produjo una especie de vértigo postural al cual ella atribuía al repentino movimiento de su cabeza cuando el chico frenó repentinamente.
— ¿Enserio te gustó? —cuestionó Wally ahora un poco más contento de que ella se sintiera cómoda viajando con él.
—Claro, supongo que puedo acostumbrarme a ello.
Entraron finalmente a la cabaña y escucharon los suaves ronquidos de los niños que por suerte todavía seguían dormidos. Raven fue directamente a recostarse al sofá para aliviar un poco sus síntomas de mareo. Wally también se tumbó pensando en su última frase… «Puedo acostumbrarme». Eso suponía que ella daba a entender que quería seguir viajando con él, y que se sentía cómoda cerca suyo. Además había aceptado su cita finalmente. Él sonrió. A decir verdad, se sintió bien correr con la chica en sus brazos. Se quedó un rato pensando hasta que el agotamiento del día le pasó factura, fueron demasiadas cosas: los robos, HIVE, Madame Rouge, la tortura eléctrica, la pelea en la taberna. Sintió como sus ojos pesaban y se empezaban a cerrar.
—Buenas noche, Rae —murmuró él mientras se acomodaba en el sofá tratando de encontrar una posición cómoda.
—Buenas noches, Wally —dijo ella cerrando sus ojos y cayendo en un profundo sueño.
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Nuevamente, todo estaba en un pleno y sepulcral mutismo, sombrío, incómodo y exasperante. Raven giró su cabeza y contempló que se hallaba aún en la cabaña, recostada sobre el sofá pero no había rastro de nadie. Se hallaba en completo aislamiento.
Sola.
Ella se levantó, sintiendo su cuerpo extrañamente pesado. Miró hacia la parte trasera de la cabaña y vio una gran oscuridad que no dejaba ni siquiera ver la pared de madera del fondo. Parecía más bien el núcleo de una aterradora cueva que se encargaba de ocultar lo que se topaba en el interior de sus cavernas. Unas risas surgían de ahí. Se escuchó, desde el interior de esa negrura, la voz de los tres niños y Wally, que la invitaban y tentaban a sucumbirse en esa bruma negra.
—Ven con nosotros Raven, queremos que nos narres un cuento —llamó dulcemente la voz de Melva.
—Rae acércate, creo que mi herida no fue sanada en su totalidad, duele mucho —dijo la voz de Wally que parecía un poco afligida.
—Raven, el hombre mono regresó, nos está atacando, acércate y ayúdanos por favor —rogó la voz de Timmy mientras comenzaba a llorar y unos fuertes golpes de pelea y gritos agónicos se escuchaban desde dentro de esa fosa.
—Creo que Tommy no respira Raven, ¡ven! ¡Rápido! —exigió ahora la voz de Melva en un aullido aterrador.
Era una trampa, lo sabía. Ella tenía que salir de ahí. Ahora. Caminó a paso apresurado hasta la puerta saliendo y cerrándola. El bosque frondoso y el campo abierto que esperaba ver no se encontraba antes sus ojos, sino que se hallaba en su ciudad de nacimiento, Azarath. Pero la ciudad se encontraba completamente en llamas y en ruinas. Las casas estaban completamente derruidas y el cielo era del color de la sangre.
Sangre.
El cielo rojo que señalaba el regreso de su padre. Era como si alguien le hubiera prendido fuego o hubiera cortado una herida profunda que lo estuviera haciendo desangrar.
«Era muy tarde para Azarath», recordó lo que su madre le dijo ese día.
Todavía era su hogar.
Pero fue su culpa que todos estuvieran muertos, que el genocidio haya sucedido en su mundo natal.
Antes no se había percatado pero se dio cuenta de que nuevamente ella sostenía y protegía con sus manos una débil luz que estaba a punto de extinguirse.
«No dejes que se apague», pensó ella.
Un ruido proveniente de una especie de cajita musical infantil la alertó. Reunió todo el valor que le quedaba, tomó aire y con aparente firmeza se volteó. Pero la cabaña no estaba ahí, sino que ahora se encontraba frente a la casa donde ella y su madre, Arella, vivieron cuando ella era solo una niña. La puerta estaba abierta y vio en el interior, en el medio de la habitación, a una mujer con una túnica blanca sentada en una mecedora, hamacándose con un bebé que lloraba fuertemente en sus brazos. Parecía ser su madre. Ella cantaba canciones de cuna para calmar al recién nacido. De nuevo, el telón de fondo era una gran masa negra.
—Estrellita dónde estás, me pregunto quién serás. En el cielo o en el mar, una gema de verdad —cantó la mujer en un tono monótono sin emociones.
Raven no podía moverse, el miedo la tenía paralizada. Solo le quedaba observar la escena frente a sus ojos.
—Duérmete niña, duérmete ya, que viene el monstruo y te comerá —cantó ahora la señora mientras aumentaba el llanto de la pequeña niña.
Raven dio un paso atrás y se alarmó cuando notó como en su cuerpo aparecían las conocidas runas y símbolos rojos brillando fuertemente. Las marcas de Scath cubrieron su piel como ese día, en su cumpleaños. La marca de su nacimiento, la maldición del destino con la que nació.
Corre.
—La gema nació del fuego del mal, la gema será su portal. El viene a reclamarlo, el viene a reinar sobre el fin de todo lo mortal —cantó ahora la mujer mientras lloraba y se hamacaba más fuerte, casi de forma desaforada. El bebé ahora estaba tronando haciendo doler sus tímpanos. La hechicera cubrió sus oídos para tapar el desgarrador sonido. Después de un momento, la mujer se frenó súbitamente de su balanceo frenético y levantó finalmente su rostro, observando fijamente a Raven. La mujer estaba completamente pálida, casi esquelética y en lugar de ojos solo había orificios oscuros y vacíos. Raven tembló de miedo cuando vio como la boca de esa mujer se abrió inmensamente, de una forma que era físicamente imposible, mientras una gran víbora negra salía de la misma, la cual comenzó a serpentear y desplazarse en un movimiento ondeante, directamente hacia ella.
Inmediatamente, una gran mano roja salió de las sombras arrastrando a la madre y al infante hacia la oscuridad infinita. Cuatro ojos rojos como fuego ardiendo se abrieron en esa densidad y una risa maligna se escuchó.
Corre.
Pero no podía correr, sus piernas se encontraban pesadas, como si estuvieran hechas de plomo. Comenzó a caminar a paso apresurado, lo más rápido que sus piernas le permitían, por la estrechas calles. Echo un vistazo de cómo algunos cuervos negros con cuatro ojos se paraban sobre los techos de algunas de las casas mientras la miraban. Sentía que esa cosa la estaba siguiendo, se estaba arrastrando directamente hacía ella. Ahora no tenía el valor para darse vuelta.
«Soy parte de ti», una voz parecía susurrar en el fondo de su mente. «Siempre… no puedes escapar».
Siguió marchando hasta que al final de la calle vio parado a una persona. No podía distinguir quien era, solo parecía un borrón blanco.
« ¿Quién eres?», quería preguntar, pero la voz no salía de su boca.
—No dejes que se apague —auguró la voz de esa persona desconocida. Luego la oscuridad la volvió a rodear.
Raven se levantó de súbito mientras se frotaba la cabeza la cual estaba ahora palpitando. Inmediatamente hizo a un lado su capa y observó su cuerpo con miedo de ver esos símbolos pero para su suerte nada se encontraba ahí. ¿Qué demonios fue eso de todas formas? Nunca había tenido un sueño tan siniestro. Al principio no se preocupó por su primera y segunda pesadilla, pero luego de su meditación y el descubrimiento que hizo, y ahora este tercer sueño, sabía que era más que una simple casualidad. Sin contar que había perdido casi el control anoche en su pelea contra la mujer de la Hermandad. Ella trató de controlar su respiración para calmarse.
Era tal su desconcierto que no había percibido el olor a comida en la cabaña ni los ruidos de cubiertos y voces. Antes de darse cuenta, alguien la levantó de su lugar y la desplazó a una silla a una rápida velocidad. Ahora se encontraba sentada en la mesa frente a una taza de té de hierbas y la abundante comida del desayuno, trayendo un deja vú a su mente. Los niños se encontraban ahí comiendo y Wally sentado a su lado la miraba con preocupación.
— ¿Te sientes bien? Te ves... un poco pálida —interrogó el velocista mientras acercaba su cara a ella y la miraba con aparente inquietud.
—Sí, solamente un mal sueño —contestó Raven mientras corría su rostro, tratando de restarle importancia al asunto y no preocupar a nadie. «O un mal presagio», pensó ella. Sabía que luego de esta misión necesitaría investigar más a fondo estos extraños sueños.
Él solo sonrió en respuesta y siguió comiendo, pero esta vez con más moderación que la primera vez. Ella bebió el té sintiendo como sus nervios se calmaban. Pero ella se preguntó si era realmente la bebida caliente o la presencia de Wally lo que en verdad la relajaba. Ella sonrió internamente. Ella ya conocía la respuesta.
—No olvides de llevarle comida a Annie, te dejé un poco separado aquí en el plato Melva.
— ¡Annie ni siquiera es un nombre para niños, cabeza hueca! —gritó Melva mientras arrojaba una manzana a la cabeza de Wally haciéndolo caer al piso.
Si, ahora todo volvía a la normalidad. Raven solo suspiró cuando, una vez que terminó de comer, de nuevo se encontró sentada en el sofá mientras Wally lavaba todos los platos. No es que a ella le importara, ya que el chico podía hacerlo en menos tiempo y la mayoría de los platos sucios eran suyos. Estaba a punto de retirarse para meditar aunque sea solo unos minutos hasta que la alarma de su comunicador sonó. La imagen del estúpido Robin apareció en la pantalla. Oh, ese apodo no se lo iba a quitar tan rápido.
—Raven, ¿cómo te encuentras? Estaba bastante ocupado y no he tenido tiempo de ponerme en contacto contigo antes —averiguó con preocupación su líder, él no había tenido oportunidad de llamarla luego de que ella pidiera ayuda.
—Estoy bien, me encuen...
—Hey Robin, ¿cómo estás amigo? —interrumpió Wally mientras ponía su brazo alrededor de los hombros de Raven, apareciendo él en pantalla.
— ¿Kid Flash? ¿Qué haces ahí? —la máscara del Chico Maravilla parpadeó en confusión.
—Pues… tú me mandaste aquí, ¿o acaso lo olvidaste?
—Claro que lo recuerdo, pero creía que ya…
— ¡Wally, déjame contestar! —exclamó la hechicera tratando de empujar a un lado al chico que ahora había tomado su transmisor.
— ¿Wally? ¿Acaso ella ya sabe tú…?
—Ohhh, sí. Rae aquí ya conoce bastante bien mi nombre. No se cansa de usarlo —bromeó él haciendo que la chica se sonrojara.
— ¿Rae? —repitió Robin con asombro.
— ¡Wally dame el transmisor ahora mismo! —volvió a ordenar Raven tratando de alcanzarlo pero el chico lo sostenía por encima suyo y él era más alto que ella.
— ¿Ves que estaba en lo cierto? No se cansa de repetirlo... Wally, Wally, Wally, Wally… —bromeó imitando una voz de mujer demasiado aguda.
— ¡Yo ni siquiera hablo de esa forma! —exclamó ella saltando para recuperar el transmisor.
Está bien, esto era algo raro para él. Tres cosas le llamaron la atención: primero, que Raven no haya alejado a Kid Flash de su agarre físico, él sabía que ella no era aficionada al contacto pero no parecía muy disgustada por el mismo. En segundo lugar, el apodo y que ella no le haya corregido. Ella odiaba que la llamaran así. La última vez que Chico Bestia la apodó Rae, la hechicera terminó arrojándolo por una de las ventanas de la torre. Y finalmente y no por menos importante, ¿Raven estaba… sonrojada? ¿Y parecía estar jugueteando con Kid Flash? Robin se pellizcó el brazo aprovechando la distracción de los otros dos. Bien, no era un sueño.
—Kid Flash, suponía que tu misión ya había terminado —agregó él luego de salir de su estupefacción.
— ¿Acaso te molesta que me quede aquí?
—Haz lo que quieras —dijo él con un suspiro, en realidad su ayuda también era necesaria al fin y al cabo—. Escucha Raven, te necesito en otra misión ahora mismo. La Hermandad del Mal seguirá atacando a jóvenes superhéroes, algunos aún deben ser advertidos. Para protegerlos de manera más eficiente, ha decidido establecer una red de comunicación entregando un comunicador de los Titanes a cada uno.
—Creí que ya los habíamos entregados a todos los que conocíamos.
—No a todos, tu coordenada ya ha sido enviada.
— ¿Es buena idea separarse? —cuestionó ahora ella. Realmente no le parecía un buen plan.
—Si nos separamos será mucho más fácil. Es el mejor modo. Una vez que todos los Titanes y los Titanes Honorarios estén conectados estaremos listos para atacar. Eso va para ti también Kid Flash ¿entendido?
—Sí, sí, ya escuché.
— ¿Y qué se supone que haga con los niños que también tengo que proteger?
— ¿Los niños? ¿Qué niños? Espera… ¿no me digas que sigues con ellos? Raven, ¿acaso tu misión no era dejarlos en ese monasterio?
—No dejaré a los niños ahí Robin —increpó Raven, ella no los abandonaría en ese lugar por más que fuera una orden directa de su líder—. No pudieron protegerlos la primera vez, no podrán tampoco una segunda si la Hermandad va de nuevo tras ellos. Se quedan conmigo, fin del asunto.
—Escucha Rae, tengo un plan —manifestó el pelirrojo cuando encontró una solución al asunto—. Yo los cuidaré a ellos y a Ricky mientras haces tú misión, cariño. También puedo ayudarte en caso de urgencia como tú hiciste la última vez, siempre y cuando no me atrase comprando y cambiando pañales —ironizó él mientras le guiñaba un ojo.
« ¿Pañales? ¿Cariño? ¿Constantes coqueteos entre Wally y Raven?... ¿Y quién demonios era Ricky? Robin parpadeó y volvió a pellizcarse. No, efectivamente no estaba soñando».
— ¿Qué rayos está pasando ahí? —preguntó ahora con verdadera curiosidad sobre lo que los dos habían estado haciendo todo este tiempo.
—Robin, ¿quién es mi objetivo? —interrogó ella ignorando su pregunta anterior.
—Heraldo.
—Está bien, estaré allí enseguida. Terminemos con esto de una vez. Quiero volver a casa —suspiró con frustración mientras leía la ubicación y apagaba el comunicador. Realmente extrañaba a sus amigos y dormir en su cama. El sofá ya le estaba pasando factura a su espalda. Sin mencionar que necesitaba una ducha urgente. Debía estar desesperada porque incluso echaba de menos las estúpidas discusiones matutinas de carne contra tofu, cortesía de Cyborg y Chico Bestia. Además necesita saber si Silkie, el gusano mascota de Starfire, había osado acercarse a su dormitorio. Nadie debía entrar a su habitación. Tembló de miedo al imaginarse a la bella oruga devorando sus libros.
Ella se colocó la capucha y levantó una de sus manos, creando un portal hacia la ubicación designada. Se giró y vio a los cuatro parados ahí y su preocupación por ella llegó a lo profundo de su ser.
—Bien Wally, escucha bien ¿sí? Mantenlos a salvo mientras vuelvo y por favor no cometas ninguna tontería —dictaminó ella haciendo hincapié en lo último. Ella se acercó al portal pero las palabras del pelirrojo la detuvieron.
—Hey Rae, cuídate, ya sabes… no te lastimes ni nada de eso. Mantente a salvo ¿sí? Y pídeme ayuda si es que necesitas —dijo Wally.
—Estaré bien, además —dijo ella mirándolo brevemente con una pequeña sonrisa para calmar su inquietud—, tenemos dos citas que planificar.
Y dicho eso, ella desapareció en el portal dejando a Wally con una sensación de incertidumbre en su pecho. ¿Por qué sentía que algo malo estaba a punto de suceder?
Un mal presagio.
...
Gracias realmente a los que se tomaron el tiempo de comentar la historia hasta ahora, sobre todo a fran-sanchez, Sovereignty-Perfection-Doll, , UCM-Wong, RaeRoth, Kamy roth y a los usuarios anónimos, ya que considero que las opiniones o reviews son una forma de poder recompensar el tiempo dedicado a la escritura. Los invito también a cualquier otro lector que se anime y que me haga saber cómo está yendo la historia hasta este momento o qué consideran de la misma, algún consejo o algo, ya que de esa forma también me ayudan a progresar personalmente o saber si necesito prestar atención a algún que otro detalle. También agradecer a AracellyMargareth y lizethstylinson26 que siguen y agregaron la historia a favoritos. Nos estamos leyendo en el próximo capítulo, saludos hasta entonces :)
PsycheJung
