Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada y Chimaki Kuori.
9)... vergonzoso cuando envías un mensaje a la persona equivocada.
Siempre revisaba dos o tres veces antes de enviar un mensaje, era una regla general desde que había adquirido su primer celular. Por precaución más que nada pero también para asegurarse de ser por completo correcta. Yufa incluso solía leer su mensaje dos o tres veces antes de enviarlo, también era una manera para cuidar la ortografía, todo debía de ser perfecto, incluso si era un insulso mensaje de tres palabras.
Era cuidadosa en lo que decía y a quién se lo decía, le hablaba de tú a sus mayores, incluso en mensaje, y trataba de manera respetuosa a los demás. Sus más cercanos eran los que tenían la suerte de leer sus mensajes espontáneos, que no eran tan cuidadosos y por lo tanto se sentían más humanos y no tanto una respuesta que parecía automatizada.
Xiaoling era de esos pocos afortunados. Esa noche Yufa estaba contándole a su amiga de la infancia su solicitud para hacer un espectáculo de gimnasia artística en la explanada de la biblioteca central; un asunto muy importante para ella y el grupo ya que buscaban llamar la atención del público para así conseguir más fondos.
Llevaba semanas abordando a la chica encargada del lugar, no la anciana con mala actitud que la rechazó de inmediato, sin escucharla, sino a la pequeña rubia que al principio había confundido con una adolescente flacucha, la nieta de la encargada. Era un trabajo algo lento pero que si lo hacía bien le aseguraría una presentación para ella y su grupo de artistas casi circenses.
También estaba ese chico que había conocido en el Conservatorio (no sólo estaba un involucrada en la gimnasia), Edward… algo. Él tenía su edad y aunque por lo general ella no salía con esos chicos porque los prefería un poco mayores, Edward era atractivo, divertido y no tenía problemas con sólo pasar el rato.
"No sabía que había una chica trabajando en la biblioteca además de la vieja amargada"
Ese fue el mensaje de Xiaoling, recibido casi al mismo tiempo que la chica de la biblioteca le contestaba su mensaje tempranero sobre las solicitudes y recolección de firmas que tenía que llevar para poder lograr su objetivo, al mismo tiempo que, cosa del destino, Edward le preguntaba qué quería hacer al día siguiente.
En ese momento Yufa estaba preparándose la cena, tenía una olla por un lado, una tetera por otro, cortaba un poco del queso que le pondría a su pollo asado y su televisión estaba encendida; en otras palabras, estaba por completo distraída. Cuando escuchó la notificación, superficialmente leyó el mensaje de Xiaoling y el de Edward.
Pensó en una respuesta para ambos y mientras le movía a su pequeña olla donde preparaba sopa agarró su celular distraída y resolvió primero contestarle a Edward con una ligera insinuación de lo que planeaba.
Después de eso terminó de mover su sopa, así que le apagó al fuego y se alertó cuando notó que por distraerse con el celular su pollo se quemaba.
No volvió a tomar su celular hasta que su cena estuvo preparada y servida y apenas lo hizo pasó los siguientes veinte minutos escribiendo y perfeccionando su mensaje para la chica de la biblioteca, que aunque no le daba esperanza al menos no la ignoraba.
Después vió que Edward no decía nada, así que abrió su conversación con Xiaoling, extrañandose cuando leyó el mensaje de su amiga.
"¿Este es el momento adecuado para decirte que sólo te veo como mi vieja mejor amiga?"
Yufa frunció el ceño antes esa pregunta un tanto burlona y los emojis apenados. Una revisión rápida a los anteriores mensajes fue suficiente para saber que se había equivocado de destinatario, de una forma garrafal y terrible.
Sintió un hueco en el estómago, toda su actitud positiva se desvaneció y sus mejillas enrojecieron mientras ella lanzaba un pequeño grito, avergonzada. Ni siquiera pudo leer los otros mensajes de Xiaoling, donde le decía que sólo le gustaban los chicos para después pasar a burlarse y preguntarle qué la había distraído tanto que le hizo bajar la guardia.
Nunca le había pasado eso, y ahora resultaba que le había enviado un mensaje con claras connotaciones atrevidas a una de sus más antiguas amigas. Agradeció que nadie estuviera presente para mirarla lanzar grititos avergonzada, sonrojada y exhalando por lo alto, tratando de controlar la mezcla de sentimientos que sintió.
Después de un par de minutos volvió a su celular y decidió grabarle a Xiaoling un largo audio donde explicaba toda su situación.
Sabía que su amiga se burlaría por semanas, tal vez meses, pero lo único que le importaba ahora era que no se había avergonzado más y no le había enviado ese candente mensaje a la chica de la biblioteca.
