Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada y Shiori Teshirogi.
11) ... vergonzoso cuando llamas la atención en un lugar tranquilo.
Alone era un hombre tranquilo, no se metía en problemas con nadie, siempre se enfocaba en lo suyo y tenía una habilidad especial para ayudar a todo aquel que se lo pidiera, sea humano o de otra especie. También era tímido por naturaleza, claro, era un reconocido y afamado pintor, revolucionario en el arte del nuevo siglo, pero él prefería la tranquilidad que le daba el anonimato; debido a esto nadie sabía cómo era físicamente, los rumores eran varios pero ninguno cerca de la realidad.
Después de presentarse en las mejores galerías de Estados Unidos había decidido que era el momento de regresar a casa, justo a tiempo para ver a su hermana, sus sobrinos y el intolerable ex cuñado. No lo mal entiendan, él amaba a su hermana y a sus sobrinos, incluso los hermanos Lampropoulos (Ilías y Kaiser) eran personas a las que tenía en alta estima, pero Sísifo era algo intolerable para él.
La celebración de Año Nuevo había estado algo seria debido a eso, que fuera en la casa de Sísifo aumentaba sus quejas sobre él; Alone no entendía cómo era posible que siento tan amable con todo el mundo nunca hubiera podido serlo con su ex cuñado.
—Espero que no se te ocurra de nuevo intentarlo —le dijo a su hermana ese día, estaban en uno de los centros comerciales de la ciudad, en una tienda de helados, poniéndose al corriente—, no estás viviendo de nuevo con ellos, ¿o sí?
—¡Claro que no! —Sasha rodó los ojos—, ¿y por qué dices esas cosas? ¿Debo de recordar tu turbulenta relación con Tenma?
Alone también rodó los ojos, ya no era un adolescente caótico, era un adulto, esa etapa turbulenta ya había pasado y no haría drama.
—Oye, por cierto, ¿y Tenma?
—Contratiempo, salió una entrevista de último momento para mí en Inglaterra y él fue a resolverlo, también aprovechó para revisar los avances de la exposición que montaremos a inicios de febrero en Francia.
No le gustaba llamar la atención, de hecho nunca había entendido por qué la gente solía meterse en cosas que no eran de su incumbencia y escuchara conversaciones ajenas. Estaban en un país libre, sin embargo eso no evitaba que los demás se involucraran, como si eso los afectara.
Estaba concentrado en su helado y su conversación con su hermana sobre el inútil de su ex, el enojado Aioria, la talentosa de Hilda y su propio noviazgo de más de un década; sólo se dió cuenta de que algo andaba mal cuando Sasha comenzó a subir el volumen de su voz y a hacerle preguntas cada vez más personales.
—¿Qué rayos estás haciendo? —le preguntó alarmado, la heladería estaba en un relativo silencio que él no quería perturbar, menos llamar la atención de todos los que están ahí o pasaban frente.
—Esa mujer nos miró feo cuando te pregunté por Tenma —Sasha cruzó los brazos y subió el volumen de su voz—, al parecer a alguien no le gusta el amor libre.
Alone abrió la boca cuando su a veces muy protectora hermana comenzó a lanzar indirectas, llamando la atención de todos. Lo primero que él hizo fue colocarse el gorro de la chaqueta que traía y negó con la cabeza; la gente los estaba mirando poe el escándalo de Sasha, así que tuvo que mover su silla para acercarse a su hermana y callarla con una gran cucharada de su helado casi derretido.
—Sasha, cállate —dijo, avergonzado, mirando a su alrededor antes de mirar a su hermana—, a veces exageras, estoy seguro que no es nada.
—¡Pero es verdad! ¡Yo lo vi!
—E incluso si fuera verdad, no tienes por qué andar sermoneando a la gente, déjalos con sus asuntos y quedemonos en los nuestros.
Alone cubrió su rostro con las manos, veinte años de anonimato artístico podían desaparecer en un parpadeó a manos de su querida hermana si no tenía cuidado. Lo comprobó cuando la mujer que lo había mirado antes se había acercado a la mesa.
—¿Disculpe? —dijo, algo apenada.
—¿Sí? ¿Qué se le ofrece? —preguntó Sasha en tono ofendido, volviendo a llamar la atención de todos y haciendo que Alone se encogiera en su asiento.
—Y-yo sólo quería saber si usted es el autor de esta obra, lo reconocí porque en la exposición de Paris hace tres años usted estuvo cerca de ella… y yo solo… —la mujer guardó silencio, algo avergonzada, y mostró su celular con la fotografía de una de sus obras. Al fondo, estaban él y Tenma.
Los hermanos intercambiaron un mirada, ambos avergonzados por el error de Sasha y todo el pequeño escándalo que había causado ella, Alone como siempre sólo era el daño colateral.
Sí, había extrañado a su hermana, lo que no había extrañado era lo escandalosa que ella podía ser, pero ya estaba acostumbrado.
