San Francisco, California
Era la hora.
Victor Zsasz se sintió con energías renovadas al bajarse del auto negro. Su piel picó. Una nueva marca. La brisa nocturna le golpeó el rostro. «Los vientos del cambio están en el aire». Sabía que la tarea que tenía encomendada requería más experiencia que fuerza, dejó la pistola en el coche mientras mantenía su cuchillo firme en el bolsillo.
La plaza que había frente a la iglesia estaba desierta a esa hora, y las únicas almas que pululaban por su extremo más alejado eran dos prostitutas que mostraban sus atributos a los turistas noctámbulos.
Tantos zombis que salvar... pero sus objetivos estaban marcados tanto como las cicatrices de su piel.
Alzó su puño blanco y golpeó con él tres veces el portón.
Instantes después, los cerrojos de aquella enorme entrada empezaron a girar.
Era la hora.
Terra corrió por las escaleras hasta llegar a la terraza sin aliento después de subir a toda prisa. A pesar de ya saber el lugar de reunión de su entrenamiento de hoy, no era difícil encontrar a Raven, solo tenía que seguir el sonido de su serena voz, repitiendo su raro mantra una y otra vez.
Cuando Terra se acercó a ella, dejó de hablar, pero permaneció en la misma posición: cruzada de piernas y con los ojos cerrados.
Llevaba su preparación junto a la hechicera desde varios días atrás y sinceramente estaba dando sus frutos. Antes de intentar controlar sus poderes, Raven le dijo que debía entender cómo funcionaban los mismos. De lo contrario, nunca sabría qué es lo que tenía que controlar. Por ejemplo, los poderes de Raven se movilizaban por sus emociones. Si perdía control de ellas, también perdía el control de sus poderes y se expresaban sin su permiso. En el caso de Starfire, los sentimientos de alegría es la forma en que ella controla sus habilidades, además de otros factores claro está.
Ahora, desde que fue capaz de reconocer las emociones y sentimientos que manejaban su geokinesis, había sido más fácil potenciar sus habilidades y la pérdida de control era ya un miedo que estaba cada vez más lejano.
—Hey, Raven —saludó la chica mientras abría la puerta y entraba corriendo.
—Llegas tarde —susurró la hechicera en su típica voz monocorde.
—Sí, buenos noches para ti también. Los niños ya están durmiendo.
Raven respondió, todavía con los ojos cerrados—. Perfecto, ¿estás lista?
—Creo que sí, estoy preparada así que empecemos —dijo Terra bastante animada.
—Pero cambiaremos el cronograma de hoy. Hay una segunda parte del entrenamiento. Pedido especial de Robin.
— ¿Qué? —interrogó ella confundida. — ¿Más entrenamiento para mí?
—Esta parte no es solo para ti, pero aprovecharé que te encuentras ya aquí. Esto también formará parte de la preparación de Chico Bestia, Starfire y Kid Flash. Las mentes de ustedes cuatro son muy volubles —. Raven se dio vuelta mientras clavaba sus ojos en los de Terra. Incluso bajo su capucha, la rubia pensó lo penetrante que era esa mirada. — ¿Sabes a lo que nos enfrentamos?
— ¿Hermano... Sangre? ¿Así era su nombre? Él suena muy peligroso.
—Sí, pero no tienes idea de los alcances de sus habilidades —comenzó a explicar la empática—. Sus poderes psíquicos nos han causado grandes problemas en el pasado, posee la capacidad de manipular a una persona a su antojo. Entre más débil la mente, más fácil para él tomar control de su víctima. Tú eres la más susceptible a una manipulación —. Terra frunció el entrecejo ante ese comentario. Era obvio a que acontecimiento estaba haciendo referencia ella—. Me centraré especialmente en ti.
— ¿Y Robin y Cyborg no harán esta parte?
—A pesar de que la mente de Robin puede perturbarse con facilidad no es fácil de manipular por mucho tiempo, supongo que un arduo entrenamiento con su mentor le ayudaron. El caso de Cyborg es especial, sus implantes cibernéticos le impiden a Hermano Sangre manejarlo.
— ¿Y tú? —preguntó rápidamente la rubia.
— ¿Yo? —. Terra pudo observar como una ligera curva surgía en la línea recta de la boca de la hechicera—. Mi mente es un recinto cerrado, si él quisiera entrar, no se lo pensaría dos veces para salir. Mi psique está bien protegida.
— ¿Entonces fortalecerás mi mente para evitar que, en una batalla futura, use sus artimañas contra mí?
—Exacto. La mente es una estructura muy complicada y con muchas franjas... tantas capas como una cebolla, demasiado compleja para llegar a su núcleo, por lo menos las mayorías de las mentes son así. En el caso de Hermano Sangre, el tiempo y el espacio son factores que hay que tener en cuenta cuando él trata de hacer uso de sus poderes. En general, el contacto visual es esencial para la manipulación psíquica en su caso en particular.
—Entonces, ¿por qué no usamos lentes de sol y con eso evitamos cualquier problema? Te imaginas, lentes de sol —bromeó ella mientras ahogaba una risa con su mano.
Raven miró a Terra durante varios segundos antes de hablar.
— ¿Eso fue... un chiste? —interrogó la hechicera arqueando una ceja. — ¿Se supone que me debía reír?
—Ehh, sí, creo que sí —dijo la otra bastante incómoda. Se había olvidado que Raven y diversión no son cosas que iban de la mano.
—Deberías dejar de juntarte con Chico Bestia, te está contagiando el pésimo sentido del humor. Bien Terra, ponte en guardia—. La hechicera se puso de pie quedando frente a frente con Terra. Ella, nerviosa, se puso rígida. Se miraban la una a la otra, separadas por una distancia no tan pronunciada—. Puedes utilizar tus poderes para intentar detenerme, o defenderte de cualquier otra forma que se te ocurra —dijo la empática.
— ¿Defenderme? —sus ojos se abrieron y cerraron rápidamente. No estaba entendiendo. — ¿Y qué vas a hacer tú? ¿Me vas a atacar? Nunca habíamos entrenado así —comentó Terra mirando con aprensión a la hechicera.
La última vez que había peleado con Raven había ganado, pero solo porque su cuerpo estaba siendo manipulado por Slade. No era ella peleando. Sabía que sus posibilidades contra ella serían nulas ahora.
—Voy a atacarte... pero no a ti. Voy a invadir tu mente —expresó Raven con voz queda—. Vamos a ver cuánto puedes resistir. Ya has demostrado tener aptitudes para sublevarte a la manipulación de Slade.
—Era un caso diferente —expresó velozmente en respuesta—, era un traje que estaba conectado a mi sistema nervioso. Además, ¿podrás leer mi mente?
A Terra no le gustaba como sonaba eso, era su mundo privado.
Raven pudo sentir su disgusto con la idea, pero tampoco quería revelarle que incluso ya había tenido un vistazo de sus recuerdos el día en que se volvieron a encontrar y Terra le salvó la vida. Cuando sus manos se tocaron había tenido un atisbo de sus memorias.
—Bueno, comprobarás que para esto se necesitan atribuciones análogas. Cerebro y mente son fuerzas similares. En relación con lo otro, no creas que me siento gozosa de leer la mente de la gente. Los escaneos rápidos están bien... pero sondeos más profundos... es una invasión de la privacidad... pero en este caso es necesario. Prepárate.
Terra se puso en posición de batalla sin saber qué hacer. La hechicera ni siquiera se había movido un ápice.
Lo único que se movió fueron sus labios murmurando su típica frase. Sus ojos se habían puestos blancos y un gran cuervo negro escapó de Raven dirigiéndose directamente a ella.
Raven había hecho su movimiento antes de que Terra se hubiera preparado, antes incluso de que hubiera empezado a oponer cualquier tipo de resistencia.
La azotea dio vueltas ante los ojos de Terra y desapareció; por su mente pasaban a toda velocidad imágenes y más recuerdos, como una película parpadeante, tan intensa que le impedía ver su entorno.
Raven vio... un enorme y amurallado castillo. Vio al hermano de Terra, Brion, de niño jugando con su pequeña hermana. Estaban vestidos como príncipes de la realeza. Son miembros de la Casa de Markov... su padre era el rey de Markovia. Siempre tenía gente diciéndole qué hacer y cómo actuar. Le dieron estos... estos poderes. Se suponía que los experimentos los convertirían en héroes a ella y a su hermano. Protectores de su pueblo, su reino, su familia. Intentaron explotarlos, pero su hermano pudo contraatacar. Terra era más joven que él, más susceptible y temerosa. No podía controlar sus poderes y por miedo a herir a sus seres queridos... ella huyó. Un reino lleno de corrupción y maldad. Experimentos tortuosos. Miedo... Turbación... Desasosiego...
«No, basta, por favor —dijo una voz dentro del cerebro de Terra cuando el recuerdo de las experimentaciones la llenaron— es... privado... y doloroso de recordar».
Entonces notó un pinchazo de dolor en sus rodillas. La terraza había vuelto a aparecer ante sus ojos, y Terra se dio cuenta de que se había caído al suelo, sus manos sujetando fuertemente su cabeza. Terra levantó sus ojos y miró a Raven que, con sus poderes, retenía un conjunto de rocas que seguramente ella misma había enviado incluso en ese estado de "inconciencia".
—Debes concentrarte —repuso Raven, y miró a la rubia con descrédito mientras bajaba con sus poderes todas las rocas al suelo—. Me has dejado llegar demasiado lejos. Has perdido el control. Recuerda nuestros pocos entrenamientos.
—Nuestros entrenamientos nunca se trataron de esto —susurró la rubia levantándose del suelo. Sus rodillas temblaron un poco. — ¿Ha visto todo lo que he visto yo? — preguntó Terra con recelo.
—Solo fragmentos, traté de ignorar lo más posible —confesó Raven, entendiendo la incomodidad de la chica—. Ya te lo dije, no es agradable para mí hacer esto. Cuando hurgó una mente, las emociones del otro por sus recuerdos abruman demasiado mi propia psique, me desestabiliza —dijo Raven haciendo una mueca con el labio—. Así que un hermano...
—No sé dónde está —reveló la otra—, no he tenido información de Brion en años —masculló Terra, que sentía como su cabeza pulsaba.
—Bueno, para tratarse de un primer intento ha estado pésimo como lo esperaba pero se puede mejorar —dijo Raven—. Al final has conseguido pararme, aunque has desperdiciado mucho tiempo y energía gritando que frenara con esto. Tienes que conservar la concentración. Repéleme con la mente Terra y no tendrás que recurrir a tus poderes.
— ¡Lo intenté Raven! —exclamó la rubia con bastante firmeza.
—Lo sé —expresó la hechicera con simpleza—. Bien, ahora quiero que cierres los ojos, como te enseñé—. Terra le lanzó una mirada dura antes de obedecer—. Relájate, controla tu respiración, visualiza la corriente de aire saliendo, con tranquilidad. Familiarízate con tus sentidos. Busca tu centro, vacía tu mente —le guió la suave voz de Raven, cómo si tratara de llevarla a un estado de relajación profunda—. Mente en blanco. Libérate de toda emoción... Azarath, Metrion, Zinthos...
Terra aparece huyendo de un escorpión gigante en el desierto cerca de Jump City. Ellos aparecen, con la intención de ayudarla; pero cuando llegan, la rubia revela su poder para mover la tierra y elimina al escorpión dejando caer una gran roca sobre él. La adhieren a su equipo. Una señal de Slade los alerta. Terra intenta luchar contra Slade, pero él puede evitar fácilmente sus ataques y le revela que la ha estado observando durante un tiempo. Él le dice que la falta de control de sus poderes es peligrosa e insiste en que él puede ayudarla a controlarlos. Terra considera la oferta, pero recuerda la generosidad de los Titanes hacia ella. Slade le dice que al enterarse de su falta de control, ellos la abandonarán como otros en su pasado. Esto molesta enormemente a Terra y ella comienza a perder el control, haciendo que la tierra a su alrededor se mueva y se convierta en un pequeño tornado. Cuando sus poderes se salen de control, Slade desaparece y Chico Bestia la encuentra. Él la alcanza y la reconforta mientras llora en sus brazos... Demasiada tristeza y melancolía... Desolación...
— ¡Basta! —gritó Terra mientras lágrimas caían por sus ojos mojando sus mejillas.
—No lo estás haciendo bien —declaró Raven mientras veía a Terra en el suelo como antes—, necesitas más disciplina. Concéntrate, ¿sí?...—. Terra solo asintió, trató de vaciar su mente, trató de no pensar, ni recordar, ni sentir nada. Era realmente difícil—. Volvamos a intentarlo... Azarath, Metrion, Zinthos...
Los Titanes expresan su gratitud por tenerla como compañera de equipo y amiga, y la felicitan por su trabajo en la batalla. Terra está agradecida, pero afirma que simplemente está haciendo su trabajo y no tiene que ser reconocida por ello. Chico Bestia le da una caja en forma de corazón que él le hizo y le pide una cita. Terra está asombrada por el regalo... pero distante... Terra lleva a Chico Bestia a un parque de diversiones que aparentemente también visitaba a menudo antes de unirse a ellos. La rubia le pregunta a Chico Bestia si él seguirá siendo su amigo, incluso si sabe algo malo acerca de ella. Él está de acuerdo, y los dos casi se besan, pero son interrumpidos por Slade. El villano le revela a Chico Bestia que Terra era una espía que había estado trabajando para él. Chico Bestia al principio expresa su incredulidad, pero Terra afirma que lo que Slade dice es verdad... traición... dolor... soledad...
— ¡NOOOOOO!
Raven estaba usando sus poderes telekinéticos para defenderse de las rocas que habían intentado atacarla nuevamente. Incluso la Torre tembló un poco bajo su poder.
Terra había vuelto a caer de rodillas, tenía la cara entre las manos, más lágrimas escapaban de sus ojos y le dolía el cerebro, como si alguien hubiera intentado arrancárselo del cráneo.
—Ponte de pie, Terra —le ordenó la hechicera con severidad —. No te estás esforzando, no me opones ninguna resistencia. Debes escudar tu mente, amurrallarla. Me estás dejando entrar en recuerdos a los que temes, me estás proporcionando armas que podría usar contra ti. Lo mismo te ocurrirá con Hermano Sangre si el irrumpe en tu cabeza. Serás una presa fácil.
Terra volvió a levantarse. El corazón le latía tan deprisa, como si de verdad hubiera estado ese día en el parque de diversiones. Ese día en que les dio la espalda a los Titanes. Se sentía tan real.
—Claro... que... me esfuerzo —balbuceó ésta apretando los dientes. Más que tristeza, ahora sentía enojo porque Raven no estaba valorando su intento.
—Te he dicho que te vacíes de toda emoción —musitó la hechicera nuevamente.
— ¿Ah, sí? Pues mira, me cuesta un poco, tengo emociones, ¿sabes? No soy tan fría como tú, que eres casi como un témpano de hielo —gruñó Terra bastante enfadada, hasta que se dio cuenta de las palabras que salieron de su boca casi por inercia. Sus ojos se abrieron con sorpresa, ella no había querido insultarla—. Yo... Raven... lo siento, no quise decir...
—Olvídalo, no me interesa. Pero si no puedes mantener el control de tu propia mente, él podrá tomar control cuando quiera. No durarías mucho tiempo en una batalla contra Hermano Sangre —replicó Raven sin perder su expresión neutra—. No dejes que los tristes recuerdos te atosiguen, eso facilita mucho las cosas. Eres débil.
—Yo no soy débil —dijo Terra en voz baja; varias emociones variadas se arremolinaban dentro de ella como un huracán.
—Pues demuéstralo. No me lo dejes tan fácil. Controla tus emociones, domínate, impón orden en tu mente. Tú tienes la batuta, no yo, no lo olvides. Lo intentaremos una última vez. Prepárate.
El mantra volvió a salir de los labios de la hechicera. El cuervo negro se irguió de nuevo. La azotea desapareció.
Terra está vestida con un nuevo traje de aprendiz, junto con Slade en un lugar desconocido. Slade interroga a Terra sobre sus acciones y sentimientos anteriores por los Titanes, que ella dice haber superado. Slade le pregunta si le servirá, y ella acepta la oferta de destruirlos. El equipo intenta defenderse, pero debido a que todavía albergan algo de afecto por su ex amiga y compañera de equipo, Terra puede alcanzar la ventaja con bastante facilidad. Slade le revela a Terra a través de un comunicador que su nuevo traje de aprendiz le permite ayudarla con sus poderes en la batalla. Terra luego toma la ciudad con Slade, lo que hace que la misma sea abandonada por sus habitantes. Terra se da cuenta de que Slade nunca se preocupó realmente por ella, y disgustada por la frialdad de él, Terra renuncia y trata de escapar. Slade castiga duramente a Terra por su desafío. La golpea. Él la estaba manipulando... como una marioneta... dolor... demasiado...
Raven se tambaleó cuando sintió como la mente de Terra opuso una gran resistencia a seguir con el recuerdo. Su psique se estaba defendiendo igual que un organismo actúa ante un intruso agente patógeno que ingresa en su cuerpo. Raven sintió una punzada de dolor en su cerebro. Finalmente... ella lo había logrado con mucho esfuerzo. Una minúscula sonrisa apareció en su rostro.
—Lo hiciste Terra —la felicitó Raven, aunque sin mucha emoción—, falta más entrenamiento pero finalmente pudiste evitar mi intrusión. Eso es un avance, ¿cómo te sientes?
—Como si mi cabeza fuera a estallar en cualquier momento —confesó la otra desde su lugar en el suelo pero una sonrisa adornando su cara por haberlo logrado finalmente.
—Se te pasará, solo es un dolor pasajero.
Terra volvía a estar hincada en el suelo, le dolía su cabeza y estaba realmente agitada, tomando aire a grandes bocanadas, pero la voz que acababa de salir por sus labios denotaba su éxito. Observó como la hechicera se acercó y le tendió una mano para ayudarla a levantarse. Ella aceptó la ayuda gustosa mientras trataba de mantener el equilibrio.
La alarma de sus comunicadores sonó en ese preciso momento.
—Problemas —dijo Terra con un suspiro.
—Sí, adelántate.
— ¿Estás bien? —interrogó Terra con preocupación. La hechicera parecía tener algún tipo de dolor.
—Sí, no te preocupes —le restó importancia.
—Bien.
Acto seguido, Terra abrió la puerta y bajó hacia el salón principal.
Raven trató de respirar profundamente mientras controlaba sus agitadas emociones. Había absorbido demasiado del sufrimiento de Terra. Las desventajas de ser una empática.
San Francisco, California
La humilde habitación que había en la Iglesia St. Vincent de Paul estaba ubicada en la segunda planta de la propia basílica, con suelos de piedra y muy pocos muebles rudimentarios, y que era el hogar actual de sor Anna Resik desde hacía más de diecisiete años. Aunque oficialmente su residencia estaba en un convento un poco más alejado de la ciudad, ella prefería la tranquilidad de la iglesia, además teniendo una cama y comida caliente no necesitaba nada más. Anna era la encargada de los aspectos no religiosos de la vida de la iglesia: el mantenimiento general, el cuidado del edificio fuera de las horas de misa y de visita y otras tareas que hacía con total entrega y dedicación.
Diecisiete años desde que había abandonado su "antigua religión", si es que podía llamarse de esa forma.
La Iglesia de la Sangre.
Solo de recordar su nombre y las actividades que realmente se llevaban a cabo en ese lugar le hacía estremecer los pelos de la nuca. Lo que ella creía que era una religión de salvación, resultó ser realmente un culto demoníaco. Sin embargo ella, en una sumisión total, siguió perteneciendo a la orden de Hermano Sangre. Pero el caso de Ángela Roth fue su límite. La madre de la progenie del demonio. Luego de eso, escapó y trato de buscar la redención. Y la había encontrado en esta casa de Dios. Cada vez que su mente se torturaba con el recuerdo de lo acontecido ese día, tenía la necesidad de encerrarse en su habitáculo, apretar su rosario y orar, orar hasta que su garganta dolía de recitar todas los credos y oraciones que conocía hasta que concebía su alma limpia de nuevo.
Pero ahora un nuevo miedo se había instalado en su pecho desde que tuvo la mala noticia de que Hermano Sangre había escapado de prisión. Aunque ella no tenía conocimiento alguno si él había vuelto a liderar el culto nuevamente.
Esta noche, mientras dormía en su cómoda cama, el sonido de tres golpes en la puerta principal la alertó.
Sor Anna se sentó en la cama. «Pero ¿qué hora es?». Desconcertada, se quedó un momento más quieta, intentando despejarse. A sus sesenta años, le costaba un poco más que antes despertarse, aunque ciertamente aquellos golpes le habían avivado los sentidos.
Bajó de la cama y, al poner los pies en el suelo, la piedra helada se le clavó en las plantas desnudas. Un escalofrío recorrió su carne y, sin saber por qué, sintió miedo.
« ¿Intuición acaso?»
Creyente devota desde hacía tiempo, Anna había aprendido a encontrar la armonía en las señales tranquilizadoras que le llegaban de su propia alma. Pero aquella noche, sus señales callaban tanto como la iglesia desierta en la que se encontraba.
— ¿Cuál es el problema? ¿Qué es lo que pasa? —interrogó Raven mientras entraba en la sala. Todos los otros titanes ya estaban reunidos ahí.
—Será mejor que lo veas por ti misma —expresó Robin mientras señalaba con su pulgar el televisor que estaba puesto en el canal de noticias.
—Mike Davis informando desde la entrada del Instituto Franklin donde todavía no sabemos exactamente cuántos heridos hay, pero docenas han sufrido quemaduras de tercer grado, otros han sido cegados y uno de los guardias de seguridad ha muerto. La última vez que el Doctor Luz fue visto, fue hace algunos meses, donde fue arrestado por los Jóvenes Titanes. Pero fue hace treinta minutos, cuando todas las estaciones de la ciudad contactaron con el Doctor Luz cuando tomó el control del museo. Ha querido traer a todas las cámaras y reporteros de la ciudad aquí, ¿por qué? Aun no lo sabemos ¡Esperen! ¡Un momento! Una luz, que brilla... es muy intensa. Es...
Un hombre se hizo notar por la entrada del museo de ciencias, alguien bastante familiar para ellos.
—Mi nombre es Arthur Light —dijo el villano ante todas las cámaras que lo apuntaban—, quiero recuperar mi reputación. Quiero a los Jóvenes Titanes y solo a ellos. Enfréntense a mí, ahora. Vengan a dar la cara o acabaré con cualquier luz de vida de esta ciudad.
Acto seguido, toda la electricidad de la ciudad se cortó, incluida la de la torre.
— ¿Qué vamos a hacer? —interrogó Terra.
— ¿Hola? ¿Qué vamos a hacer? ¡Derrotarlo como siempre! ¡Es Doctor Luz! —reveló Chico Bestia como si fuera lo más obvio del mundo. — ¡Ya lo hemos vencido infinidades de veces!
—El Doctor Luz ya no es...—musitó Raven recordando el rostro del villano en el televisor.
— ¿Ya no es qué, Raven? —quiso saber Robin. Él también había notado algo raro en él.
—Recuerdo cuando nos mofábamos de él, recuerdo reírnos de él cuando iba en los coches de policía arrestado —reveló la empática—. Pero ya no se le puede tomar en broma, incluso acaba de asesinar a una persona, así no era como actuaba en el pasado...
—No entiendo tu punto...—comentó Kid Flash, al fin y al cabo él nunca se había enfrentado a ese villano.
—Su mirada, era muy diferente a la que solía tener antes. Parecía la mirada de alguien que carga con una gran ira encima. Incluso sin el poder de mi empatía actuando sobre él lo puedo vislumbrar. Debemos tener... precaución.
— ¿De qué estás hablando? —cuestionó ahora Cyborg con rareza.
—Solo hazme caso.
San Francisco, California
Esa noche, la recóndita basílica de St. Vincent de Paul estaba silenciosa como una tumba, lo único que se podía percibir con los sentidos era el débil olor a incienso y velas de la misa del día anterior. Zsasz detectó cierta incomodidad en la monja mientras le hacía pasar al interior de la iglesia, cosa que no le sorprendió. Estaba acostumbrado a que la gente diera muestras de desconfianza en su presencia. Hacían bien en temerle.
—Entonces... ¿nunca ha visitado St. Vincent de Paul? —interrogó con averiguación sor Anna.
—No hermana —negó el hombre calvo y desconocido—, creo que es un pecado no haberlo hecho todavía.
—Es mucho más bonita de día —manifestó ella—, sobre todo cuando la luz solar deja que los vitrales se iluminen. Los colores son preciosos de observar.
—No lo dudo. Sin embargo, soy solo un turista que está por abandonar la ciudad mañana y le agradezco que me haya brindado la oportunidad de verla esta noche.
Sus manos temblaban un poco, impaciente por ponerse manos a la obra. Era una mujer menuda, podía inmovilizarla sin dificultad. Por lo menos sería más fácil que el conservador del museo.
— ¿Son sus intereses más de tipo histórico o arquitectónico?
—En realidad, hermana —dijo él con una sonrisa—, mi interés es más del tipo... espiritual.
Ella se rio sin gracia. Durante un fugaz instante, se preguntó si aquel misterioso visitante podría ser el enemigo. Ella estaba segura de que lo era.
—Se lo preguntaba para saber por dónde empezar la visita. Que sea espiritual, lo doy por descontado —comentó ella con ironía.
Anna era algo más que la cuidadora de aquel lugar. Era su centinela. Y esta noche, los viejos fantasmas del pasado habían regresado. La llegada de aquel desconocido hasta la aquí era una señal que le enviaba Hermano Sangre.
«Una señal de advertencia, pero... ¿para mí o para otros?».
—Sí que es inteligente hermana, creí que tardaría más tiempo y tendría una linda visita guiada por el lugar. Pero si ya sabe de parte de quién vengo no tiene sentido seguir fingiendo entre nosotros.
La mujer no perdió el temple pese a tener conocimiento que se hallaba ante un enviado de la Iglesia de la Sangre.
—Lo que sea que Sebastian te haya prometido, ten por seguro que solo te está usando, no eres más que un peón descartable dentro de su retorcido juego. La Iglesia de la Sangre no traerá más que sufrimiento, no tiene ofrecimientos más allá que la destrucción y dolor.
— ¿Destrucción? ¿Dolor? ¿Y su religión, hermana? —cuestionó él mientras se sentaba en una de las bancas de la iglesia—. Ustedes lo demostraron hace mucho tiempo también. Creo que como historiadora sería alguien realmente mediocre, ¿o es que acaso su historia les da vergüenza?
—Cállate —cortó ella inmediatamente. Su anciano rostro mostraba una dureza que no había revelado hasta ahora—. No te permitiré que mancilles...
— ¿Por dónde empiezo? —dijo Zsasz sin importarle en lo más mínimo la opinión de la monja—. Podríamos hablar de las Cruzadas, o de la Inquisición. Se trataba de perseguir a los herejes, ¿no es así? Un tribunal eclesiástico que se encargó de iniciar una persecución contra todos quienes pensaran distinto al credo dominante.
—Eso... fue...—tartamudeó ella.
— ¿Quizás podríamos hablar de la quema de brujas tal vez? La Inquisición publicó el libro que algunos consideran como la publicación más manchada de sangre de todos los tiempos: el Malleus Malleficarum —El martillo de las brujas—, mediante el que se adoctrinaba al mundo de los peligros de las mujeres librepensadoras e instruía al clero sobre cómo localizarlas, torturarlas y destruirlas. Entre las mujeres a las que la Iglesia consideraba «brujas» estaban las que tenían estudios, las sacerdotisas, las gitanas, las místicas, las amantes de la naturaleza, las interesadas en botánica, y cualquier mujer sospechosamente interesada por el mundo natural. Durante trescientos años de caza de brujas, su Iglesia quemó en la hoguera nada menos que a cinco millones de mujeres.
—Parece alguien realmente instruido para ser un simple esbirro de Sebastian —expuso ella impasiblemente.
— ¿Esbirro yo? Creo que no me está dando el crédito que me merezco. Y no me malinterprete. Creo que la liberación y la purga son realmente necesarias. Eso es lo que me ofrece la Iglesia de la Sangre, la liberación de todos los zombis que conforman nuestra sociedad marchita... a nivel masivo.
—Yo también caí en sus engaños —confesó la mujer—, la salvación que ofrece Sebastian no es más que un atentado contra la humanidad.
—Hermana, creo que no está entendiendo que eso... es justamente lo que deseo. Tampoco soy un esbirro, que no le quede duda alguna de que no dudaré en hincar mi cuchillo en el cuello de ese anciano si intenta algo contra mí, pero por ahora tenemos intereses en común. Aunque sabe, yo no le temo a la muerte como usted, que está temblando como una hoja —expresó Zsasz con una sonrisa macabra mientras se levantaba del asiento.
—Eres un demonio. Estás realmente loco —comentó Anna dando un paso atrás porque ahora él estaba caminando directamente hacia ella, lentamente, como un animal salvaje que se acera a su presa—, o no eres más que un estúpido.
—Cuide su lengua, hermana. Las malas palabras no son dignas de este templo. ¿Y yo loco? No, se equivoca, no lo estoy.
— ¿Entonces solo has venido a amenazarme? —cuestionó la monja. Observó como el hombre pálido sacaba un cuchillo de su bolsillo. Su cuerpo tembló—. Ya veo, ¿ha venido a convertirme en mártir?
—Asesinada en su iglesia —reveló él, estando ahora frente a ella, tomó su rostro con fuerza con su mano libre y acarició la mejilla de la mujer con el arma afilada, logrando un ligero tajo que soltó un hilillo de sangre—. Un gesto bondadoso de mi parte creo, hermana. Permitiré a su dios enviar tu alma al cielo sin retraso a un viaje sin retorno. Parece un precio justo. Imagino que la prensa también se lo pasará en grande.
Inmediatamente, impulsó el cuchillo sobre la exigua mujer.
— ¿Por qué simplemente no dejamos que Rae nos teleporte hasta ahí? Es más rápido —dijo Kid Flash por tercera vez un poco ansioso por un poco más de velocidad, sentado con aburrimiento en el asiento de la nave. Incluso sus pies se movían inquietos por correr. El viaje en el jet de los titanes era rápido, pero nada comparado a él o el método que normalmente utilizaba Raven.
—Raven necesita reservar sus fuerzas por si tiene que sacarnos de allí, y el T-Ship es bastante veloz —explicó Robin—. Ya hice evacuar los dos bloques que hay al lado del Instituto Franklin.
— ¿Hace falta que nos preocupemos tanto? —cuestionó nuevamente Chico Bestia sin entender la severidad del asunto—. Vamos, estamos hablando de Doctor Luz.
—Todo lo que Chico Bestia me contó de él me hacía pensar que era un gran perdedor —dijo Terra recordando lo que el chico verde le había platicado sobre algunos de sus enemigos. Ella nunca se había enfrentado a él pero por lo que había escuchado no parecía ser alguien peligroso—. Ustedes lo derrotaron casi una vez por semana, ¿verdad? Dijiste que hasta solía romper a llorar.
—Si, como un niño —rio Chico Bestia recordando la cara del villano cuando Raven aparecía en escena. Parecía un infante que acababa de ver una película de terror.
—Entonces, ¿por qué de repente nuestra amiga Raven dice que andemos con cuidado? —preguntó Starfire.
—Algo le ha pasado a Doctor Luz —comunicó la hechicera que se encontraba en un estado de reflexión—, pero... no sé qué.
Esta noche, Raven no podía evitar sentir una gran inquietud mientras la nave conducía hacia el memorial edificio.
—Quizás si se lo pedimos amablemente nos los dice —dijo Cyborg ahora—. Y amablemente significa mi puño en su cara.
Una nueva marca en su piel.
Cuando por fin se alejó de la ciudad y estaba en una casa de seguridad, cortesía de Hermano Sangre, Zsasz se quitó la camisa negra manchada con sangre que llevaba puesta junto a los pantalones y, una vez más, comenzó a contar sus marcas casi como si se tratase de un ritual obsesivo, comenzando con la de su antebrazo. La primera marca que había hecho, la que pertenecía a un hombre sin hogar. Le cubrieron el pecho, los hombros, los brazos, las piernas, algunas en el rostro. La más reciente, además de la adquirida recién, era la de ese hombre del museo.
«Soy una obra maestra».
¿Cuántas pudo contar? ¿Casi doscientas marcas con la nueva adquisición fruto de la salvación de la monja? ¿Cómo se las había arreglado para matar a tanta gente? ¿Por qué no lo había detenido alguien todavía? Una vez más, la respuesta fue simple. Mataba porque no tenía miedo a la muerte. No importaba si sus víctimas intentaban defenderse (siempre fallaban), o si venía Batman o la policía. No le tenía miedo a la policía, ya que él mismo había matado a varios de ellos, y aunque estaba asustado de Batman, era bien sabido que Batman nunca mata. Incluso si lo hacía, Victor Zsasz no temía a la muerte. Si él muriera, su trabajo quedaría inconcluso, pero eso era todo. Un pequeño inconveniente. No le temía a su propia salvación.
Instituto Franklin, Filadelfia
El Instituto Franklin estaba ubicado en el centro de la ciudad de Filadelfia, en la intersección de 20th Street y Benjamin Franklin Parkway. Se trataba de uno de los museos más visitados de la ciudad, además de ser uno de los centros más antiguos de educación y desarrollo científico en los Estados Unidos, un importante eslabón de la investigación científica a través del patrocinio de diversas actividades y publicaciones. Inaugurado en 1824, para enseñar ciencias a artesanos y mecánicos, también es conocido porque en él se encuentra el Benjamin Franklin National Memorial, una estatua de mármol de 20 pies de altura, albergando también en su interior una serie de objetos que pertenecieron a este ilustre personaje de la historia. Tres plantas con exposiciones en las que se tratan temas que van desde la comunicación y el transporte hasta la informática y la geología.
Los titanes entraron al edificio, oscuro por la falta de corriente eléctrica en toda la ciudad.
—Mantengan los ojos abiertos —dijo Robin manteniéndose alerta, tratando de que sus ojos se acostumbraran a la falta de luz.
—Bienvenido Titanes —se presentó la voz del villano.
Ellos se giraron para encontrarlo, mirándolos con una sonrisa macabra, y una oscura mirada. Él no estaba allí hace unos segundos. ¿Cómo es que se apareció repentinamente?
Los ojos de Cyborg se ensancharon cuando el detector de proximidad en su brazo comenzó a sonar. — ¿Cómo hizo eso? —exigió saber mientras tocaba la pantalla.
Los ojos del villano se arrugaron, dándole un aspecto mucho más siniestro
—Tengo unos cuantos juguetes nuevos —comunicó él. Acto seguido, volvió a desaparecer.
—Está en alguna parte —respondió Robin secamente.
— ¿Luz? ¡Estamos aquí, muéstrate! —ordenó Kid Flash.
— ¡Si, hazlo cobarde! —gritó el cambiante—. Todos sabemos cómo terminará esto, bombilla de luz. Hagámoslo de la manera más fácil para todos.
El villano volvió a aparecerse.
—Los apodos solían molestarme, Chico Bestia —dijo con seriedad—. Cuando mi carácter y ego fueron transformados en una niñita adolescente.
Luego, se desvaneció nuevamente.
— ¡Hey! Se ha ido, viejo, ¿cómo? —señaló Chico Bestia tratando de enfocar todos sus sentidos súper desarrollados—. No puedo olerlo.
—No puedo sentirlo, su presencia se desvanece demasiado rápido —intervino Raven.
Doctor Luz volvió a surgir en la otra punta del museo mientras seguía hablando.
—La Liga me robo mi dignidad. ¡Así que yo robaré la de ustedes! Niños, dejen que les cuente un secreto. Ustedes son mejores que la Liga de la Justicia. Pero no estoy hablando de poderes... estoy hablando de moralidad. Creen en héroes falsos. Pero al fin me desperté, la experiencia fue similar a estar en una habitación oscura cuando las luces se encienden de repente.
Starfire, ya cansada, disparó sus starbolts proyectado una energía verde brillante de sus manos hacia el hombre. Pero nuevamente, no estaba ahí.
—Si no estuviera tan oscuro quizás sería más fácil localizarlo —sugirió Terra mientras sus ojos se movían inquietos por el museo.
—Apenas puedo ver —se quejó Kid Flash.
—Ahora si puedo oler su apestosa colonia barata —agregó el cambiante.
—Creo que puede oírte, Chico Bestia —comunicó Raven cuando un rayo de luz se disparó hacia ellos, bloqueado por un escudo negro.
—Oh que pena, habremos herido sus sentimientos —ironizó Terra con fingida tristeza.
El brazo de Cyborg sonó. El villano apareció frente a Chico Bestia, que cambió a la forma de una pantera rápidamente. Gruñó y saltó hacia el Doctor Luz, quien dejó escapar un destello resplandeciente de su traje. Esquivó el ataque de Chico Bestia y la pantera verde parecía estar ciega. El cambiante voló por el aire y se estrelló contra la pared.
— ¡Chico Bestia! —gritó Terra viendo a su amigo caído.
Cyborg se volvió hacia el villano y se adelantó para golpearlo. Cuando la linterna de su hombro cayó sobre el traje del Doctor Luz, él desapareció. — ¡¿Qué?! —reclamó Cyborg, agitándose un poco mientras su puño golpeaba solo el aire—. Hombre, estoy tan enfermo de pelear con este tipo —expresó él, arrojando un soplo de frustración. Sus ojos se abrieron cuando notó como la oscuridad aumentaba. — ¿Está... oscureciendo?
—No —negó Robin—, se está cargando. Está drenando toda la luz de alrededor.
— ¿No tienes visión nocturna o algo así, Cyborg? —preguntó Raven secamente.
De repente, los láseres apuntaron hacia ella y rápidamente puso un escudo con sus poderes nuevamente.
—Si tuviera visión nocturna, ¿por qué tendría una gran luz incorporada en mi hombro? — replicó Cyborg a la defensiva. — ¿Por moda?
—Es un teletransportador fotónico —anunció Robin mientras alargaba su báculo—. Lo siento. Debería haberme dado cuenta antes.
Doctor Luz volvió a aparecerse, en el medio del museo, mientras veía a los titanes con vanidad.
—Eres un gran detective. ¿Bien? ¿A qué estás esperando, Robin? Sé que te mueres por decirlo.
— ¡Titanes! ¡Al ataque!
Los titanes corrieron pero él solo se esfumó de nuevo.
Cyborg apuntó su luz hacia la pared, esperando con expectativa a que el villano reapareciera frente a él. Sin embargo, Doctor Luz no apareció frente a Cyborg. Apareció junto a Starfire, golpeándola en el pecho con una centella luminosa. Ella golpeó el suelo con violencia.
—Aún queda algo de valor en ti, Starfire —dijo el villano mientras aplastaba a la chica con su pie y lo estrujaba con fuerza—. Puedo verlo alrededor de todos nosotros. Y manejarlo al igual que una araña teje su telaraña.
— ¿Q-Qué...?
—Luz —dijo él—. Tu visión de Starbolts. Déjame verlo. Dámela a mí.
El villano acercó su mano al rostro de la alienígena y, para sorpresa de todos, sus manos parecían drenar la energía verde de los ojos de ella. Un golpe rápido en su espalda arrojó a Luz lejos de la chica.
— ¿Te gustan las cosas brillantes verdad? El brillo, pues mira aquí, si es que crees poder seguirme con los ojos —Kid Flash comenzó a correr velozmente alrededor del villano, su cuerpo empezando a brillar como un relámpago. Un tornado se estaba formando alrededor.
—Kid Flash, ¿intentando usar la supervelocidad? No puedes dañarme, no cuando tus poderes fueron entregados por un rayo. Puedo hablar con los rayos. Aunque no seas más que un patético intento de experimento para parecerte a alguien. Mío es el poder de dirigirlos —expuso Doctor Luz mientras sus ojos se movían rápidamente tratando de encontrar donde disparar. Una sonrisa apareció en su rostro. «Te tengo». Envió un poderoso rayo verde, dando justo en el cuerpo del velocista, que fue arrojado lejos.
— ¡Kid Flash! —gritó la hechicera observando el lugar por donde el chico había sido lanzado por la descarga, pero no podía ver nada por la oscuridad del museo. Ella se puso en guardia rápidamente cuando él volvió a desaparecer.
—Van a sufrir, Titanes. Van a morir. Y la Liga de la Justicia tendrá que esperar.
El villano surgió repentinamente detrás de la hechicera oscura pero fue interceptado por un birdarang del Chico Maravilla, que dio justo en su omóplato, provocando un corte medianamente profundo.
—Buen tiro —lo felicitó Terra con una sonrisa.
—En realidad apuntaba un poco más abajo, ya sabes, pero supongo que no soy tan talentoso como Speedy.
Robin lanzó bombas flash al suelo, la luz entró en erupción rápidamente y luego murió inmediatamente. Doctor Luz se teletransportó frente a Robin en un corto lapso de tiempo, golpeándolo con su puño cargado con un campo de fuerza amarillo. El Chico Maravilla también fue lanzado lejos.
—Otro titán caído —se burló Luz.
— ¡Detén esto! —ordenó Terra viendo como su líder era noqueado, sus ojos brillando de amarrillo y la tierra empezando a temblar. Una gran roca se elevó y la dirigió contra el hombre. Pero éste, con un rayo, desintegró el proyectil enviado.
—A ti no te conozco —señaló apareciendo junto a la rubia—, no creo que valgas la pena. Desaparece.
Cuando se acercó lo suficiente, Terra le dio un puñetazo a su armadura, con la intención de romperla. Un dolor inesperado floreció entre su segundo y tercer nudillo. La armadura era demasiado dura. El villano levantó su mano, proyectando un potente haz de luz que embistió contra la chica rubia, dejándola completamente vencida.
— ¿Te gusta la luz? —interrogó Cyborg apuntándolo con su cañón supersónico—. ¡Pues prueba esto!
Luz lanzó un campo de fuerza simple para bloquear el ataque.
—Patético intento. Atacarme con tu cañón supersónico no te servirá —. El villano se desvaneció para aparecer frente a Cyborg—. Tus riñones, deberían estar por aquí. Dime, Cyborg. ¿Aun los echas de menos? —. Luz no le dio tiempo de respuesta. La mano que se hallaba en esa zona disparó un potente láser blanco, atravesando el cuerpo del hombre robótico, dejando un gran orificio en el lugar.
Cyborg se estrelló contra una pared cuando lo golpeó.
—Con el mismo disfraz, con la misma barba de chivo. No engañas a nadie. Eres el viejo Doctor Luz de toda la vida —dijo Chico Bestia saliendo de las sombras transformado en un león que se abalanzó sobre su enemigo. El villano cayó, mientras el cambiante lo mantenía sujetado firmemente en el suelo, un furioso gruñido animal escapaba del verde mamífero.
Raven se sujetó la cabeza con las manos, su mente estaba abrumada.
«El miedo crece a mí alrededor, proviene de mis amigos... y otras emociones emanan de Doctor Luz. Excitación corrompida. Regocijo».
— ¡Quítate... de... en medio!
«Odio».
El villano golpeó al chico verde con su nuevo cañón fotónico mejorado. Chico Bestia bramó de dolor y se derrumbó, volviendo a su forma humana, aun ardiendo por las quemaduras mientras permanecía inconsciente.
«Y más odio».
Un golpe rápido en la mandíbula de Doctor Luz lo hizo tambalear, mientas escupía sangre por su boca. Él solo rio siniestramente.
—Kid Flash de nuevo, sí que eres insistente. ¿Qué pasaría si tu rodilla...? —. Luz disparó el arma de la muñeca derecha contra la pierna del velocista, causando una profunda contusión. Wally cayó al suelo mientras gritaba por el dolor, era como si lava fundida atravesara su pierna—. Mmm, eso pensaba.
Una barrera del alma de Raven se interpuso entre él y sus amigos.
— ¡Para esto! ¡Detén todo este odio! —ordenó la hechicera que se había mantenido en la retaguardia. — ¡No puedo consumir... más odio!
—Yo... no puedo parar esto Raven —comunicó Doctor Luz mientras se lanzaba contra la hechicera, que se desplomó en el suelo. Él dirigió sus manos hacia su cuello, las cuales empezaron a brillar. La hechicera llevó las suyas propias mientras trataba de apartar las de su enemigo—. Es todo lo que soy. Me robaron varios años. Me robaron todo lo que yo fui. Así que prueba esto. Prueba mi odio. Es tan brillante, como el día.
— ¡Quítale tus sucias manos de encima! —gritó furioso Kid Flash.
Otro puñetazo veloz que tampoco pudo esquivar esta vez lo despidió lejos de la bruja, estrellándose contra la estatua de mármol de Benjamin Franklin.
Raven estaba temblando y moviéndose rígidamente, la quemadura en su cuello dolía mucho pero nada era comparado con la rodilla del velocista. Pero ella ignoró su propia herida, arrodillándose junto a él y concentrándose en curar la de Wally.
—No, haz lo tuyo primero —le dijo Kid Flash, sus palabras amortiguadas a través de sus dientes apretados por la dolencia.
—No. Lo tuyo es... es... —. Ella se calló. ¿Cuánto daño le había hecho ese rayo desintegrador?
El velocista sintió que su piel se enfriaba y trató de mirarla. Raven lo empujó hacia abajo, con una mano brillando en azul mientras se concentraba—. No mires. Por favor. Es malo. Wally, si sigues corriendo te vas a provocar una lesión permanente.
—Quiero ayudarte.
—Y lo hiciste genial. El hecho de que tengas ganas de seguir peleando dice mucho de ti. Gracias, Wally.
Él se estremeció cuando la mano de ella tocó la parte de atrás de su cuello. De repente, sus ojos parecían demasiado cansados para permanecer abiertos.
—Rae... ¿qué estás...? —murmuró el sintiendo que su voz se apagaba.
La voz de ella sonaba muy lejana—. Necesitas quedarte quieto. Y no tengo tiempo para seguir discutiendo contigo.
—Maldita seas... quería... ayudar... —se desvaneció, sin quererlo realmente.
—Un poco tarde —dijo ella con una sonrisa.
Un potente rayo luminoso surgió de dónde había estado derribado Doctor Luz.
— ¿Quién más? ¿Quién más necesita ver la luz? —dijo mientras buscaba a su próximo objetivo. Su cuerpo se tensó cuando el aire se enfrió a su alrededor. Casi helando. La bruja de los titanes emergió del suelo, quedando ahora los dos frente a frente.
—Entrégate y no vas a salir herido —decretó ella con un rígido tono.
—"Aquel que vive de la esperanza, morirá con el estómago vacío." Benjamin Franklin, el padre de la luz moderna, un héroe de mi infancia. Tuve la oportunidad de ser un héroe. Tenía una mente brillante. Mis necesidades, por desgracia, iban por otros caminos.
—Por el camino del mal.
—Lo mismo digo para ti —dijo él con una mirada dura—, pero yo acepté mi destino. Derramar sangre. Y ahora estoy frente tuyo.
— ¿Qué quieres conmigo?
— ¡¿Qué quiero?! —. Él se acercó amenazadoramente a Raven. — ¿Tienes alguna idea de cómo se siente el verdadero miedo a la oscuridad? Nunca desaparece, Raven. Nunca—. Luz retrocede y comienza a alejarse, pero él avanza nuevamente sobre Raven—. Creo que ese día probé el infierno. No había vida, ni color, ni luz en ese lugar. Literalmente, pude sentir la vida que me estaba siendo arrebatada y sin duda habría perecido si Robin no hubiera intervenido y me hubiera salvado de ti, maldito demonio. ¿Quieres saber lo que quiero? ¡Quiero que sepas lo que es el miedo real!
—Conozco ese temor porque yo siempre he odiado la oscuridad. La oscuridad de dentro del alma humana. De dentro de mi alma. He tenido que luchar durante años para mantenerme en la luz. He intentado abrazar la parte de mi madre que hay en mí. Mi humanidad. Pero ese día era diferente, te advertí que te mantuvieras alejado.
— ¡Se supone que eres el héroe, Raven! ¡Pero me atacaste hasta casi matarme!
—Perdí el control... te lo advertí. No quise que eso pasara.
— ¿De verdad crees que disculparse hará que todo sea mejor?
—Aun así... siento la oscuridad creciendo en mi alma, y hambrienta de emociones. Siempre he odiado la oscuridad. Siempre he sentido odio por una parte de mi misma. Es por eso que me enfrento al mal que me rodea. Soy Raven, soy una Joven Titán, y con ellos es el único momento que mis sentimientos son de... felicidad.
— ¡Deja de hablar y pelea, maldita arpía! —gritó él enfurecido. Un disparo certero en su pecho—. Justo en el blanco, perra escurridiza.
«Puedo sentir como me arde la piel. Puedo curarla. Y rezar. Aunque sé que mis plegarias nunca son escuchadas... por nadie bueno».
Luz forma una bola resplandeciente en su mano y con la otra él la sujeto fuertemente del cabello—. No vas a ninguna parte.
Raven apenas logró esquivar cuando él le lanza la cargada esfera luminosa, justo en su estómago. El dolor de las quemaduras era insoportable.
Su cabeza palpitó.
«Déjame salir», gruñó esa voz en su mente.
Doctor Luz la agarra por el cuello y la sostiene allí con una mano mientras forma una segunda concentración luminosa con la otra—. Voy a poner fin a mi miedo, Raven. Pero primero quiero que sepas cómo se siente—. Él libera la acumulación de energía en su cara. La deja ir mientras ella grita del dolor.
Raven se derrumba mientras se cubre la cara con las manos. El dolor es tan fuerte que casi no puede respirar. Después de algún tiempo se las arregla para mirar hacia arriba. Ella comienza a parpadear, cuando se da cuenta de que no puede ver nada.
—Ceguera, lástima que sea solo temporal por unas cuantas horas. ¿Quién le teme a la oscuridad ahora, bruja maldita?
Raven luchó para levantarse y él comienza a reír maniáticamente. Ella sabía que tenía que alejarse de este loco. Raven solo hace una corta distancia antes de tropezar con algunos escombros y caer. Ella escuchó su risa burlona acercándose mientras se apresuraba a levantarse. Él la agarra del pelo nuevamente antes de que ella pueda escapar y la arroja de nuevo al suelo. Doctor Luz le da una fuerte patada a la hechicera en las costillas, provocando otro grito de dolor. Ella gime mientras lucha por respirar.
«Déjame salir. Puedo matarlo, acabar con él. Su luz no podrá contra la oscuridad de tu sombra».
—Aléjate —amenazó Raven—, te lo advierto nuevamente.
—La única manera de deshacerse de un miedo es matarlo y mataré al mío de raíz —. Luz apunta una última bola luminosa terriblemente cargada con todo su poder.
«La oscuridad que le envolvía... Sus instintos buceando por salir a flote...».
Las imágenes que desfilaban por su mente eran cada vez más aterradoras.
Raven estaba en su límite. Toda la rabia y la frustración que contenía. Las emociones de Terra que la habían fatigado durante el ejercicio, el miedo de sus amigos y el odio que había absorbido de Doctor Luz se expelían de ella como una fuente. Un géiser de ira que él acababa de despertar.
Las tinieblas la asediaron.
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«Soy parte de ti, siempre. No puedes escapar».
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Oscuridad total. De nuevo.
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Y silencio.
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Raven gritó, sus ojos se volvieron blancos con magia. El Instituto Franklin se sacudió violentamente, se arrojaron objetos por todas partes y se abrieron portales que escupían fuego del mismísimo infierno.
— ¡¿Qué demonios?! —gritó temeroso el villano mientras vacilaba.
—Puedo terminar lo que empecé ese día —gruñó la hechicera con una voz realmente aterradora—. Deja que la oscuridad consuma tu alma. La luz que tanto amas y te envuelve es solo una defensa contra la penumbra que llena tu putrefacto ser.
Raven oyó el retumbar del edificio y las paredes se agrietaron amenazando con derrumbarse. Si continuaba, seguramente el lugar se desplomaría. Pero ella simplemente no podía detenerse, la rabia ahora tenía el control junto a esa parte desconocida que descubrió hace un tiempo.
La sombra.
— ¡Basta, por favor, no quiero morir, basta!
El villano intentó escapar arrastrándose lejos de Raven, pero un tentáculo oscuro lo agarró del pie. Fue fuerte; él no podía liberarse. El tentáculo levantó a Luz y lo golpeó contra la pared dejándolo inconsciente.
«No dejes que se apague, no permitas que la sombra tome control. Si sigues con esto, lastimarás a tus amigos», susurró la serena voz de esa mujer desconocida. Esa mujer cubierta con una túnica y velo blanco. «Estoy aquí para ayudarte», murmuró una vez más.
.
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Y así, todo terminó.
Los portales se cerraron, el fuego se dispersó y el viento feroz se detuvo. Raven cerró los ojos respirando hondo. Ella cantó su mantra tratando de calmar sus sentimientos. Ella sabía que todas sus emociones eran peligrosas. Pero la ira, es lo que más trataba de evitar. Podía incluso haber matado a sus amigos si el edificio se hubiera derrumbado. Esta fue la segunda vez que perdió la calma y sintió esa ira casi asesina. La primera fue en su pelea contra Madame Rouge, aunque ese día pudo controlarse. Esta vez, en cambio, le resultó complicado.
Ella escuchó a la policía acercarse hacia donde seguramente estaba Doctor Luz derrotado. Susurró su mantra una vez más. La calma por fin llegó a ella. Todos estaban a salvo.
[...]
—Muy impresionante, Raven —la felicitó Wally, que estaba sentado en una camilla luego de que los médicos suturaran la herida de su rodilla—. Luchaste contra Luz en uno contra uno. Aunque no tendrías que haberme dormido, ¿lo sabes, no?
—No mentiste cuando dijiste que tu metabolismo era acelerado. Agotaste mi hechizo de sueño muy rápido, cualquier otro seguiría roncando. Y entre todos lo debilitaron, no fui solamente yo —. Ella dirigió su mano hacia su rodilla vendada. — ¿Cómo estás?
—Bien, la herida no es tan profunda gracias a ti, los médicos hicieron lo que pudieron pero nadie es mejor que mi bella enfermera —bromeó él. Estaban esperando que Robin terminara de hablar con la policía sobre el traslado de Doctor Luz.
—No soy ninguna enfermera, Wallace. Mañana prometo curar tu rodilla por completo, hoy no creo que pueda. Debo sanar mis propias heridas, necesito dormir.
— ¿Te lastimó? —preguntó él realmente preocupado.
—Ceguera temporal y tres costillas rotas, nada letal.
—Eso no suena como "nada letal", ¿sabes? La ceguera...
—Como dije, temporal —dijo Raven para tranquilizar sus inquietudes—. No es nada profundo, solo una herida superficial en la retina, se solucionará si descanso bien hoy. La radiación de luz emitida por él no fue tan poderosa, solo parecía querer torturarme.
— ¿Mañana no era nuestra cita con los libros? —preguntó él con una linda sonrisa—. Espero que tus bellos ojos estén activos para que puedas apreciar la perfección de mi rostro sin máscara, cariño.
—Eso pareció demasiado cursi. Mis ojos estarán bien mañana por la mañana.
Wally dirigió sus ojos hacia la figura de Robin que le hacía una seña para retirarse por fin del lugar.
—Creo que el Jet ese está listo para arrancar. Bien, es hora de regresar.
Mientras tanto, en otra parte...
Un camión blindado de la policía se movía por las calles de la ciudad, llevando al villano recientemente caído a prisión.
— ¿A dónde me llevan? ¿Creen que he perdido? Piensan...
Su voz de cortó cuando la ventanilla del camión se abrió, revelando el rostro de un anciano que él conocía. Un antiguo villano de Jump City. El exdirector de HIVE.
—Pienso que necesitas volver a dormir, Doctor —murmuró la voz del hombre.
— ¡Hermano Sangre! —exclamó él sorprendido. — ¿Cómo...? ¿De qué va todo esto?
—Es tu día de suerte —dijo la voz de una mujer que era la que conducía.
—Mayhem tiene razón. Has sido invitado a formar parte de un club selecto. Estás hambriento de venganza y poder, acepta fácilmente mi sugestión.
Los ojos de Hermano Sangre brillaron en un tono rojo carmesí.
—Sí, Hermano Sangre —susurró Doctor Luz con una voz queda, casi como un zombi.
Tres horas después de la batalla...
Wally arrastró sus pies hacia la cocina mientras cojeaba. Su pierna todavía dolía como un infierno. Sin contar que estaba ridículamente cansado, pero también tenía hambre. Y cuando llegaba el momento, la comida preponderaba sobre el sueño.
Mientras caminaba por el pasillo, miró a cada una de las puertas que pasaba. Starfire, Robin, Cyborg. Después de la pelea con la bombilla luminosa, un buen descanso nocturno los ayudaría a reunir fuerzas. Además de que estaban todos en su mayoría heridos por la batalla reciente.
La sonrisa de Wally se ensanchó cuando se acercó a la habitación de Raven. Se detuvo y miró la puerta cerrada frente a él. Una pequeña parte de él realmente quería llamar a su puerta y entrar, solo para que él pudiera verla. Pero sabía que no era buena idea. Raven odiaba ser molestada... sobre todo si estaba en algún trance meditativo para sanar sus propias magulladuras.
Wally, aun sonriendo, se dio la vuelta y comenzó a alejarse. Estaba a punto de abrir la puerta que daba a la cocina y salón principal, pero mientras lo hacía, escuchó unas voces que provenían desde dentro.
«Bueno. Un vistazo rápido no le hará mal a nadie», pensó mientras pegaba su oreja en la puerta.
—Hoy ocurrió otro asesinato, Zee. Una monja en la Iglesia St. Vincent de Paul. El mismo modus operandi. La misma marca grabada a cuchillo. Estoy seguro de que se trata de Victor Zsasz, según Bruce él escapó de Arkham y no hubo más noticias de él en Gotham, lo que confirma más mis teorías. Está trabajando para Hermano Sangre. La noticia de la muerte de la mujer no tomó revuelo todavía porque los medios estaban más atentos a lo que ocurría con Doctor Luz.
« ¿Zee? Era Robin hablando con Zatanna».
—Entonces... ¿acabaron de enfrentarse con Doctor Luz? —preguntó la maga.
—Si —afirmó él.
— ¿Y mencionaste que parecía... diferente?
—Sí, eso es lo que dije —indicó el Chico Maravilla—. El tipo estaba realmente enojado. Peligroso. Logró derrotarnos a casi todos y no somos nuevos en esto. Chico Bestia solía ser capaz de tumbar a Luz él solo. Esta vez han hecho falta siete de nosotros para subyugarlo.
—Eso es lo que pensé.
—Eso no es lo peor —mencionó Robin—, me acaban de informar que él nunca llegó a prisión. El auto está desaparecido. Sea lo que sea, él no huyó del coche, alguien más estaba a bordo con él. Mis sospechas son...
—Hermano Sangre —terminó ella. Sus hipótesis eran las mismas—. Él está reclutando gente. Zsasz, ahora Doctor Luz.
«Esto no se oye nada bien», pensó Wally. Las cosas parecían estarse complicando cada vez más.
— ¿Acaso me estás diciendo que está armando un ejército?
—Más que ejército, se trata mejor dicho de peones. De esa forma él evita ensuciarse las manos, deja que otros hagan el trabajo sucio mientras él se mantiene oculto maquinando sus planes.
— ¿Qué sucedió con Doctor Luz en el pasado?
—Dick... ¿Acaso importa? —suspiró ella sin ganas de hablar de esto.
—Si él es una amenaza, será mejor que esté informado. Cuando nuestras vidas están en peligro, te puedo asegurar que es jodidamente importante. Tú lo sabes, Zee.
—Está bien, te lo diré —se resignó la maga—. Hace unos años, encontraron al doctor Arthur Light en el satélite JLA. Sue Dibny estaba a bordo... sola.
— ¿Dibny? ¿No era esa la esposa del Hombre Elástico? —preguntó Dick.
—Sí.
Él vaciló.
— ¿Estaba... sola? ¿Pero Doctor Luz no pudo...?
—Lo hizo —dijo Zatanna, con un tono plano que evidenció el indicio de tristeza que provocaba el recuerdo en la maga.
— ¿Qué le pasó? Siempre parecía un poco desequilibrado, pero nunca completamente peligroso —quiso saber él, toda su atención en la cara de Zatanna.
—No —corrigió la maga—, Doctor Luz siempre fue un desequilibrado. Le sucedió... algo que lo convirtió en el hombre débil contra el que te has enfrentado antes.
— ¿Y ahora ha vuelto a ser como antes? —preguntó Robin.
—Es evidente.
— ¿Por qué cambió? ¿Qué produjo tan gran cambio de personalidad?
—No sé si es...
—Zatanna —interrumpió el líder de los titanes—, será mejor que me lo digas. Necesito estar al tanto.
Zatanna cerró los ojos mientras los tormentosos recuerdos de ese momento llegaron a su cabeza.
—Hice que Luz olvidara esa noche —reveló ella—, pero al hacerlo, cambié por error su propio carácter. Digamos que en el proceso, accidentalmente se produjo una lobotomía parcial, provocando que sus habilidades intelectuales disminuyeran. Inmediatamente después, Luz se había convertido en el hombre que ustedes los Titanes habían conocido. Un saco de boxeo. Débil, predecible, irritante con sus juegos de palabras cursi.
Robin la miró fijamente. — ¿Por qué la Liga de la Justicia aprobaría eso?
— ¿No te lo acabo de decir? Porque Luz acababa de violar a la esposa del Hombre Elástico. Porque sabía dónde estaban las esposas e hijas de otros superhéroes —apuntó la maga rotundamente—. Si lo hubieran enviado a la cárcel, él habría estallado y habría ido tras todos los que nos importaban. Se jactó de eso. Era su gran plan. La Liga no podía matarlo... así que... votamos.
— ¿Quién voto a favor de esto?
—Hawkman, Átomo y yo votamos a favor para llevar a cabo el proceso, mientras que Green Arrow, Black Canary y Green Lantern votaron en contra. El voto decisivo de Flash rompió el empate. Se aprobó finalmente mi idea.
« ¿El voto de Barry? ¿Él estuvo a favor de esto? No me lo creo...», Wally seguía escuchando.
— ¿Y Batman votó por esto? —inquirió Robin, incrédulo.
Zatanna respiró antes de hablar—. Bruce apareció e intentó detener el proceso. Tuve que hacerlo. Lo congelé y los miembros votaron también por modificar la memoria de Batman para que creyera que votó en contra. Alteré sus recuerdos. No te preocupes, él ya lo sabe, pero se dio cuenta que al final era lo mejor.
Él se quedó en silencio sin poder creer lo que escuchaba. ¿Entonces Doctor Luz tenía razón? ¿La Liga estaba borrando los recuerdos de amigos y enemigos? ¿Cuál era el límite entonces?
—No lo puedo creer, jugaste a ser Dios y terminaron por crear a un monstruo. Un monstruo por el que preocuparnos. No sé qué va a pasar con ustedes cuando esto salga a la luz, y créeme que saldrá...
—Yo no creé ningún monstruo —replicó la maga frunciendo el ceño—, él ya era eso en ese entonces. No es más que un sociópata.
—Gracias por decírmelo —dijo con sarcasmo él.
—Ojalá no hubiera tenido que hacerlo —expresó Zatanna—. Con respecto al caso de Raven, he estado analizando las fotos de la escena del crimen que me enviaste. Constantine y yo creemos que Hermano Sangre está tras ella.
— ¿Tras ella?
— ¿Te repito la última frase del escrito grabado a sangre? ...Cuando la Caja de Pandora sea abierta y el poder de la oscuridad de la gema sea finalmente liberado, Scath se alzará... ¿A quién te piensas que hace referencia? Ella es la gema. La Gema de Scath. Liberar el poder de su oscuridad es lo que tienen como objetivo, traer a Trigon al mundo terrenal será su premio final.
« ¿Raven en peligro? ¿Gema de Scath? ¿Quién era Trigon?», se preguntó Wally sin entender. Ella nunca le había hablado de nada sobre eso.
—Tiene sentido.
—Escucha Dick —dijo ella, esperando la reacción segura de él—, ya comuniqué esto a la Liga y todos hemos llegado a un acuerdo unánime. Raven necesita... cierto tipo de vigilancia.
—Raven no es peligrosa, y no lo permitiré.
—Cualquiera relacionado con Trigon es alguien peligroso, sobre todo si estamos hablando de su hija que fue concebida para ser un portal para su padre. Su alma es una puerta de entrada para el mundo demoníaco. Ella es la que puede permitir su acceso. Es peligrosa, te guste aceptarlo o no. Además, no te estoy preguntado, solo avisando. Es eso o que sea trasladada inmediatamente a la base de la Atalaya, ¿qué es lo que prefieres más?
Wally abrió sus ojos como platos, « ¿Raven peligrosa? ¿Mundo demoníaco? ¿Qué era ella en realidad entonces?». Esa tarde, cuando interrumpió su meditación, también se había hecho esa pregunta y solo sacó como conclusión que quizás era algo así como una alienígena, como Superman o Martian Manhunter o también como la recientemente conocida Starfire, pero era obvio que no era ni cerca de eso. Había algo más... algo que ella le estaba ocultando. ¿Por qué escondía algo así? ¿No confiaba en él?
—Raven es mi compañera de equipo y merece...
— ¡No! —señaló Zatanna perdiendo un poco el temple—, ¡tú prioridad es proteger a los ciudadanos de la ciudad! ¡La negación sobre su condición, su herencia, puede ponernos en peligro! ¡Y no solo a Jump City, sino al mundo entero!
« ¿Herencia? ¿Peligro? ¿Para el mundo entero?», Wally soló arrugó el entrecejo, Raven tendría mucho que explicarle.
— ¿Cómo puedo proteger a la ciudad, cuando ni siquiera puedo proteger a mi equipo? —Robin levantó las manos con frustración. — ¡Respóndeme Zatanna!
La cara llena de enojo de la maga pronto se desvaneció. Todo sonaba extrañamente familiar. ¿Por qué no vio las señales antes? Ahora tenía algo sentido. Zatanna dejó escapar un lento suspiro
—Temes de perderla, ¿verdad? Ya has tenido otra pérdida antes.
Robin apretó su mandíbula. — ¿Qué?
—Bruce era así cuando Jason...—. Zatanna no sabía cómo continuar—. Él sentía que dejaba que alguien a quien prometió proteger, muriera de la mano de su peor enemigo. Bruce se volvió frío, cruel y solitario, culpando a cada ladrón y enemigo en Gotham por lo que sucedió. Sin embargo, fue lo más duro que se hizo a sí mismo. Jason Todd pasó a engrosar uno más en la lista de traumas que arrastraba Bruce desde la muerte de sus padres, convirtiéndose en el mayor fracaso de su carrera—. La cara de Zatanna se oscureció memorando esos días duros. Durante ese tiempo, la membresía del Caballero Oscuro a la Liga de la Justicia fue cuestionada por sus métodos más... violentos.
«Jason Todd», Wally recordaba ese nombre. El segundo Robin que había sido asesinado por el Joker.
Robin se inclinó hacia la pantalla frunciendo el ceño. Jason siempre fue difícil de tratar. Era descarado, cabeza dura y con una personalidad que le hacía creer que era el mejor, sin mencionar su cuestionable código moral. En general, bajo el duro caparazón, él era solo alguien que quería atención, un reconocimiento. Él tuvo padres amorosos que murieron, Jason tenía padres que eran abusivos y drogadictos. Para sobrevivir y por el hábito de su madre, Jason recurrió a la delincuencia, robando piezas de automóviles por dinero. Su madre murió pronto por una sobredosis de drogas, y su padre había desaparecido misteriosamente después de conseguir un trabajo para Dos Caras. Solo en las calles, apenas sobreviviendo, aun robando partes de autos por dinero. Batman lo encontró asaltando las ruedas de su Batmobile. En vez de enfadarse, se sorprendió por la habilidad del muchacho pero lo metió a una escuela para chicos problemáticos y, al ver que no se adaptaba, decidió adoptarlo para rescatarlo de la calle y de esta escuela. La transición de Jason Todd a Robin duró unos cuantos meses. Bruce lo tomó como propio y comenzó a entrenarlo para que lo reemplazara, ya que él mismo estaba ausente siendo líder de los Jóvenes Titanes. Bruce creía que si no hubiera llevado a Jason a su casa en unos pocos años, él llevaría a Jason a la policía como Batman. Los recuerdos eran duros, Dick sentía que le había fallado a Jason de alguna manera.
Durante años, Batman se negó a trabajar con un compañero, incluso se distanció de la Liga de la Justicia (aunque nunca abandonó la Liga por completo). Se volvió más oscuro, más cruel, y mucho más imprudente. Ciertos miembros de la Liga en realidad discutieron sobre sacarlo de la comisión y obligarlo a retirarse, aunque nadie tenía la menor idea de cómo hacer una cosa así sin matarlo. La muerte de Jason es posiblemente una fuente de melancolía y una fuerza motriz para Bruce como la muerte de los Waynes. Una herida que seguramente nunca sanará.
—No tiene nada que ver —dijo él mientras agitaba la cabeza en un gesto de negación—. Estás mezclando todo con todo. ¿Quién será el encargado de la misión?
—Mandaré a Zachary, él la vigilará y me mantendrá informada diariamente.
« ¿Zachary? genial», reflexionó el velocista con sarcasmo. El mago de circo era realmente insoportable e irritante.
— ¿Enviarás a Zatara, a tu propio primo? Que conveniente de tu parte, Zatanna...
—Zachary es más que competente para esta tarea. Como te dije, aprobado por la Liga, con el voto de Bruce incluido.
—Espero que no hayas modificado su mente otra vez para votar a favor de esto —escupió ácidamente Robin.
—Soy mejor que eso, Dick —dijo Zatanna sin mostrar molestia por el comentario de él.
— ¿Qué, entonces te acostaste con él?
Zatanna se masajeó las sienes. Esto no iba a llegar a ninguna parte.
—Lamento no poder seguir dialogando contigo —comentó la maga—, pero debo seguir con mi investigación. Nos mantendremos en contacto. Y la próxima vez, trata de mantenerte enfocado, esto no es un juego.
Inmediatamente, la comunicación se cortó.
—Maldición —masculló Robin mientras golpeaba el teclado. Las cosas cada vez estaban yendo peor.
Wally caminó hasta su habitación una vez que la charla terminó, no quería que Robin supiera que había estado escuchando en secreto toda la conversación. Tendría que hablar con Raven... y ella tendría que hablar con él sobre muchas cosas.
Espero que haya gustado y no haya quedado todo muy confuso intercalando varias partes como Zsasz, el entrenamiento de Terra, la batalla con Doctor Luz...
Bien... ¿Qué opinan? ¿Alguno conocía la verdadera historia detrás de Doctor Luz? (Historia real, sacada de los cómics).
Disculpen si la batalla con los Titanes no quedó bien desarrollada pero creo que se me da pésimo escribir escenas de peleas jaja o eso noto yo cuando leo el producto final.
No se olviden de comentar que les pareció!
Saludos!
