Capítulo 17: Abracadabra

Jump City — Torre de los Titanes — 12:27 p.m.

Raven solo estaba ahí, mirando hacia la bahía, mientras sus amigos estaban en una misión. Sus brazos envueltos protectoramente alrededor de su cuerpo.

Mientras el agua golpeaba contra las rocas, trató de concentrarse en el sonido.

El sonido del agua la tranquilizaba, la devolvería de nuevo a la realidad. Los sonidos de la naturaleza son un auténtico regalo para los oídos, y hacen que nuestra mente contacte con su lado más inconsciente al poco tiempo de escucharlos. Este sonido tiene la característica de ser constante, por lo que no produce sobresaltos que hagan que la mente se ponga en alerta o esté esperando un nuevo cambio. Al contrario, nuestra mente se acostumbra a este sonido y poco a poco va entendiendo que puede relajarse porque no va a escucharse ningún sonido nuevo que deba procesar o para el que deba estar atenta.

Era como si los sonidos le estuvieran diciendo: no te preocupes.

Necesitaba traer de vuelta la serenidad que había sido anulada de su ser desde que se enteró de que su espejo estaba hecho trizas, casi como ella misma se sentía ahora mismo.

Fragmentada.

Cerró los ojos y se dejó llevar por la música relajante que le otorgaba la naturaleza.

No podía ayudar a los titanes, sus poderes estaban desestabilizados y su empatía demasiado sensible.

« ¿Cuánto tiempo he estado aquí sin hacer nada?», ella habló suavemente para sí misma, levantando la cabeza y abriendo los ojos, tragándose el nudo que se quería instalar en su garganta.

La brisa que brotaba de la bahía era fría en contacto con su piel, lo que provocó que la piel de gallina se levantara sobre su carne expuesta. Pero el frío no la molestaba. Ella estaba fría hasta los huesos.

Tenía miedo de que, si intentaba sentir alguna emoción potente, de nuevo esa extraña fuerza escaparía de su cuerpo. Esa oscuridad. Todo lo que quería ahora era que sus amigos volvieran a salvo a la Torre.

«Wally», suspiró ella. Solo esperaba que el velocista no sufriera una contusión grave como la última vez que se enfrentaron a Luz.

Girando rápidamente la cabeza hacia un lado, detuvo ese pensamiento: no necesitaba pensar en sus amigos y si estaban a salvo o no. Eso alteraría más su psique.

«Sólo relájate».

Frotándose las manos arriba y abajo de sus brazos, volvió su atención hacia la ciudad y sus múltiples edificios como centinelas. Bajo el cielo oscuro se mezclaban bien los rascacielos igualmente oscuros.

La ciudad estaba inquietantemente tranquila, salvo por esas vibraciones sospechosas. No había sonidos de tráfico: bocinazos, camiones acelerando o chirridos de frenos. No hay personas en las calles.

Le molestaba ver la ciudad así.

Ver algo usualmente lleno de vida, estar así de despoblado, era como la muerte, fue desconcertante.

Igual a sus pesadillas.

Ciudades despobladas porque todos sus habitantes habían sido consumidos por el fuego del mal.

Cerró los ojos nuevamente y se burló de su estado casi patético, luego pasó los dedos por su cabello violeta y suspiró molesta. Unos golpes en su puerta la alertaron. Cerró la ventana con seguro, se dirigió a la entrada de su habitación y abrió la misma, encontrándose con una niña rubia.

—Melva —llamó Raven mientras sus ojos se encontraban con los celestes de la pequeña. — ¿Sucede algo?

—Y-yo... —. La niña jugueteó con su pie en un acto de nerviosismo—. Solo no puedo dormir.

Raven arqueó una ceja.

— ¿Y cómo se supone que pueda yo ayudarte? No estoy de humor para más cuentos.

La niña sonrió mientras habló.

—Solo acompáñame a la cocina, ¿sí?


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Ciudad de Jump City — 12:34 p.m.

Una figura oscura corría por un tejado, su capa de color negro azabache volaba detrás de él. Era rápido y ligero en sus pies, y era un maestro en lo que parecían ser las acrobacias.

La adrenalina recorría su torrente sanguíneo. Después de todo, ¿cuál era el propósito de la vida sin algo de riesgo?

Los ojos verdes detrás de su máscara recorrieron la bahía donde vio la torre resplandeciente y sonrió.

Sebastian había utilizado un señuelo para sacarlos a todos de ahí. Ese hombre tenía sus métodos y contactos, por lo cual pensó que no era un contratista ordinario.

Y a pesar de que estaría solo, este atraco sería lo más divertido que había tenido en mucho tiempo, molestar a los Titanes siempre sería algo entretenido. Ellos volverían a recordar a Red X, y no iban a poder atraparlo, como siempre.

Su misión estaba clara, robar ese extraño libro de Raven.

Él sabía que ella practicaba algo de magia rara, y si bien sus archivos no revelaban mucho, sabía que ella era alguien poderosa.

Miró una vez más la imagen del libro que estaba por robar, tratando de memorizar bien cada contorno, no debía fallar, no podía.

De acuerdo con el contratista, Sebastian, el libro estaba en su habitación. Y según sus palabras, un elemento para no tocar. Era un objeto peligroso. Un ceño fruncido más un mohín de sus labios adornaron su rostro bajo la máscara. No era que estuviera en contra de robar objetos mágicos pero no era alguien que jugaba con cosas que no entendía. Él había aprendido de primera mano que muchas de las cosas que no entendía podrían tener efectos secundarios desagradables que no se mencionaron inicialmente.

Suspirando, levantó nuevamente sus ojos hacia la edificación mientras miraba alrededor buscando puntos de acceso y escape. No sería fácil llegar a la habitación de Raven. O bien ella había elegido deliberadamente una ubicación buena para la defensa o bien para la vista, él no lo sabía y tampoco le importaba, lo que sí sabía era que su habitación poseía tres puntos de acceso principales. La puerta, una sola ventana (con vidrio blindado, a prueba de balas probablemente) y los conductos de ventilación.

La seguridad mágica no sería problema. Él ya sabía cómo sortear eso.

Y la parte técnica era fácil para él, no era incompetente con las computadoras o la tecnología y los códigos.

Por qué este libro era tan jodidamente importante o único en su especie para que alguien tuviera que contratarlo para robarlo nunca lo sabría, y francamente no le importaba.

Se emitió un desafío.

Y él lo había aceptado.

Era hora de llevar a cabo lo que mejor sabía hacer.


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Torre del Destino Fuera del espacio y tiempo

En este lugar... estamos en todos los lugares y en ninguno.

Una torre de ladrillo, delgada pero alta, coronada por murallas. La Torre del Destino es más grande en el interior de lo que parece desde el exterior. Alberga tanto salones confortables como extrañas habitaciones extradimensionales que desafían la física junto con habitaciones específicamente diseñadas para ayudar a ciertas personas en sus viajes por adelante. Organizada a las necesidades de cada huésped. Hasta tenía un jardín al que se podía acceder a través de una de las puertas interdimensionales.

Se creó como un refugio seguro para el anfitrión de Doctor Fate.

La torre contiene muchos artefactos y tomos valiosos, tanto mágicos como no mágicos. No se sabe cuántos niveles tenía la torre, pero también contenía muchos artefactos egipcios antiguos, obviamente desde los días de Nabu y los días arqueológicos de Kent Nelson, el primer Doctor Fate.

Un personaje caracterizado por sus poderes mágicos y basados en la Deidad Nabu, una entidad mística que le otorga poderes a los portadores del manto.

Nabu es un místico verdaderamente sabio e increíblemente poderoso del antiguo Egipto.

El alma de Nabu reside bajo el mando del Doctor Fate, otorgando al portador un gran poder mágico sobre las fuerzas del Orden y el Caos.

A diferencia del Doctor Fate, Nabu es una entidad que posee inmortalidad y que aunque su portador muera, Nabu continúa viviendo, pero necesita de un portador para manifestar sus poderes. Nabu es un poderoso usuario de magia y miembro prominente de los Señores del Orden. Él es el ser que usa al Doctor Fate como un agente en la Tierra, utilizado artefactos místicos para controlar al anfitrión de Nabu y hacerse cargo de la mente del cuerpo del mismo. Estos artefactos incluyen el Amuleto de Anubis, la Capa del Destino y el Casco del Destino.

Un Señor del Orden, en contra del Caos.

La torre no tiene ventanas y, en cuanto al acceso, solo el Doctor Fate puede entrar o salir libremente. Pero puede permitir que otros u objetos entren en la torre, solo si él lo permite. Incluso sin el Casco de Nabu, él todavía puede sentir si alguien está tratando de entrar en la edificación.

El actual Doctor Fate era nada más ni nada menos que Giovanni Zatara, el padre de Zatanna.

Se vio obligado a asumir el manto de Fate después de que su hija usara el Casco de Nabu para derrotar a Klarion, el niño brujo. Zatanna se había puesto el casco para amplificar sus habilidades mágicas, pero Nabu se había negado a renunciar a su nuevo cuerpo huésped. Argumentó que Zatanna era una anfitriona ideal, la candidata perfecta por su afinidad natural por la magia. Giovanni Zatara lo convenció para que lo usara a él, ya que era un hechicero mucho más prominente y entrenado que su hija. Después de que Zatara dio su palabra, Nabu estuvo de acuerdo. Se despidió de Zatanna y se convirtió en el nuevo Doctor Fate.

«Recuerda, te amo», fueron las últimas palabras de Giovanni hacia su hija.

Zatanna había quedado desolada luego de esto, fue lo mismo que haber perdido a su padre.

—Entonces tuviste una visión. Una especie de ceremonia mística —repitió el hombre con el casco lo que la maga menor le había relatado. — ¿De eso se trataba? Raven como protagonista de un oscuro proceso. Hermano Sangre la quiere para él.

—Sí —afirmó Zatanna—, si eso sucede una catástrofe podría destruir la vida a una escala aún insospechada. Pude sentir irradiaciones malignas y puedo decir que tienen un poder sobrecogedor. Si nos retrasamos, francamente, temo por el destino de nuestro mundo.

— ¿Qué tenemos por delante, de acuerdo con tus conocimientos? —interrogó Fate desde su ubicación, cómodamente sentado mientras sus dedos movían las hojas de un libro.

—Los poderes más destructores que nunca haya encontrado —reveló ella.

—Zatanna, algo viene —indicó él mientras se levantaba del sillón donde estaba sentado.

—Lo sé —mencionó ella un poco confundida. Si eso era justamente lo que estaba diciendo.

—No me refiero a eso —aclaró el hombre mientras se acercaba a la entrada de la torre—, alguien está afuera.

Los ojos de Zatanna se abrieron en estupor.

— ¡Imposible! —exclamó. — ¡Estamos fuera del tiempo y del espacio, nadie puede venir hasta aquí!

—Nada lo ha hecho antes, prepárate —advirtió él—, está aquí.

Knock... Knock... Knock...

La puerta sonó por los golpes y Fate recitó rápidamente un hechizo mientras sus manos brillaron de un azul intenso. Parecía estar dibujando jeroglíficos en el aire. Cuando la magia llegó a la entrada principal, la puerta se abrió. Fate y Zatanna se pusieron en posición de ataque... hasta que se reveló quien era el intruso. La maga parpadeó varias veces al tiempo que bajaba la guardia.

—Hola, Zee, te extrañé —saludó Constantine con su típico acento.

— ¿John? —preguntó la maga frunciendo el ceño, sin creer que él hubiera llegado hasta esta ubicación—. Te dije que esperaras porque debía hablar con mí... —. La maga se tragó la palabra "padre" —... el Doctor Fate, ¿acaso no puedes esperar un minuto? —reprochó ahora con enojo.

—Déjame pasar, ¿quieres, amor? Está algo frío en el olvido —dijo él con una sonrisa mientras abrazaba su cuerpo y un estremecimiento recorría su cuerpo. Dio un paso adelante cuando se le permitió el acceso—. Oh, hola señor Zatara, o Fate, o Nabu, quien quiera que sea —saludó casi cortésmente—. Déjeme decirle que luce radiante hoy. ¿Con qué lustra su maravilloso casco?

John analizó al hombre. Sintió una mente milenaria, eterna... como la arena de un desierto infinito. Llevaba ese casco de oro, pero la mente que sentía no era la mente de Zatara, era la mente del casco propio. Pobre de Zatanna, sintió lástima por ella, había perdido a su padre a pesar de no haber muerto.

— ¿Tiene algo de whisky para servir por aquí? —cuestionó el nigromante mientras observaba todo a su alrededor. Tenía ganas de un buen trago. Whisky o algo de licor y, para su mala suerte, no había podido beber nada y su cajetilla de cigarrillos ya se estaba vaciando—. Debe ser un buen anfitrión —bromeó, resaltando la palabra anfitrión.

—Constantine. ¿Por qué viniste? —cuestionó Fate de manera solemne.

—Cuando Zatanna se fue, algo mágico estaba observándome en Londres, algo temible —reveló John de forma mesurada—. Sospecho que otro acólito de Hermano Sangre. Nos encontraron. Ahora ya saben dónde nos escondíamos. Ya no estamos seguros en esa ubicación.

—Sí, algo ha cambiado —manifestó el hombre con casco—. Puedo sentirlo incluso dentro de estos muros. La oscuridad se acerca. Mis fuentes afirman que la oscuridad avanzará más allá, hacia la luz. El Orbe de Nabu me reveló sobre los peligros. Si la oscuridad quiere destruir, Fate debe intervenir.

—Lo de siempre, el bien contra el mal —dijo Constantine, restándole valor a lo dicho por Fate—. Luz contra oscuridad.

—No —negó él—, esto es la oscuridad final, la luz final, son fuerzas absolutas. Todas las historias del bien y del mal llegarán a su inevitable conclusión.

— ¿Es el mal inevitable? —cuestionó Constantine mientras se sentaba en el sillón donde el Doctor Fate había estado sentado hace unos momentos, al tiempo que se cruzaba de piernas—. He visto seres humanos encerrados en un sombrío círculo de dolor y castigo. Generaciones perdidas en un laberinto de muerte y culpa. He visto monstruos de toda clase, incluidos humanos, regocijándose en la insensatez que ven en la vida.

—Perfecto, ya empezó con su cuota de cinismo diaria —murmuró Zatanna poniendo los ojos en blanco.

—Nada de lo que dices me sorprende, Constantine —expresó el hechicero mayor—. Los seres humanos son gusanos despreciables y humillantes, a veces creo que son dignos de desprecio.

Zatanna entrecerró los ojos ante este dicho. Ella también era humana. ¿Cómo se atrevía a decir eso? Pero recordó que no era su padre hablando, era la entidad Nabu.

—Al final tenía razón, Zee —señaló John mientras lanzaba una sonora carcajada—. Al final todo se trata de entropía. Del desorden. Caos y Equilibrio. En el fluir de una ley natural que parece gobernar el comportamiento del universo y por consiguiente de los multiversos. Dos opuestos que se complementan para formar una sola unidad. ¿Qué es la maldad para usted, Doc? —interrogó Constantine mientras recargaba su mentón en una de sus manos.

El hechicero mayor no dudó en dar su respuesta.

—Es un cenagal de ignorancia que nos impide alcanzar la luz inmortal, algo vil y repugnante que hay que rechazar.

—Respuesta equivocada a mí parecer —apuntó John, no compartiendo su opinión.

—Solo ignóralo —rezongó Zatanna por la irreverencia de Constantine. — ¿Alguna opinión de tu parte, Fate? ¿El Grimorio de Volpert es algo que esté dentro de tus conocimientos?

—No lo sé con certeza —contestó él—, pero me temo que una gran malevolencia está ascendiendo. Volpert es un misterio, apareció mágicamente en la tierra con ese libro del mal, fue quemado en la hoguera como lo tenía merecido y el libro desapareció como por arte de magia, lo más probable que a otra dimensión.

—Raven lo tiene en sus manos —apuntó la maga—, Zachary se encargará de ir a esa torre y tratar de obtenerlo. Lo mejor será que esté resguardado aquí contigo o en Shadowcrest conmigo, no hay lugar más seguro.

—Para que ninguno de nosotros tres tenga idea de qué clase de libro es, tiene que ser algo bastante poderoso —agregó John—. Solo sabemos que es un grimorio pero nada más. Quiero saber qué es antes de que vayamos más lejos.

—Deberías saber —habló Fate dirigiéndose al nigromante—, John Constantine, siento que estamos en el camino de mucho dolor y sufrimiento. Sin embargo, en el corazón de la oscuridad, florece una flor que enriquece las sombras con su promesa de esperanza. En los campos de la luz, una serpiente serpentea y la radiante tranquilidad se deja saborear por su presencia siniestra.

— ¿Sufrimiento? —cuestionó él con una risita cínica—. Dime algo que no sepa, amigo, sufrimiento es mi segundo nombre. Igualmente deberías saber que esas vagas y sombrías oraciones sin sentido, y que no incluyen información sólida, te hacen sonar como un tonto sin importar cuan brillante sea tu casco.

— ¿Qué puedes decirme entonces de lo que está pasando? —preguntó Fate.

—Como tú, no tengo las respuestas. Solo sé que la oscuridad se está elevando. Y a menos de que pueda detenerla, el mundo cambiará para siempre.

— ¿Qué opinas tú, Zatanna? —se dirigió ahora a la joven maga.

—No sé cómo sentirme con dejarlo tan cerca de ese demonio —admitió ella, no centrada ahora en la conversación entre los dos hombres, todo mientras ahora caminaba en círculos por la habitación de la torre. Ella observó al hechicero mayor de reojo. Actualmente poseía el cuerpo de su padre, y hablar con Fate, aunque no era lo mismo que hablar con su padre, la hacía sentir más cerca de él. Pero no era él, y ella lo sabía.

—Oh, problemas familiares, ya veo —comentó Constantine mientras llevaba un cigarro a su boca y lo prendía.

—No se permite fumar aquí —advirtió Fate en un tono serio—, hay objetos milenarios, tan antiguos e inflamables que podrían quemarse con facilidad.

—Vamos, no seas amargado —dijo él mientras le daba una pitada al cigarrillo.

«Ah, la preciada nicotina».

Etteragic sraeppasid —recitó Fate, logrando que el cigarrillo desapareciera de la boca del hombre repentinamente.

—Está bien, está bien, ya entendí.

—La Gema de Scath está creciendo en poder —observó el Dr. Fate.

—Ella es la hija de Trigon, él es un rey entre los demonios, ella nació para gobernar a su lado, una princesa del infierno, por así decirlo. Sin duda, si ella estuviera en el reino de su padre, ella sería una reina —explicó John todo el arsenal que estaba en su conocimiento. Él conocía la historia y conocía a Trigon, había tenido un encuentro cara a cara con él en algún momento de su existencia—. En Azarath la abrigaron y la criaron, supuestamente le enseñaron a controlar a su demonio interno. Profetizaron que ella abriría la puerta que llevaría a Trigon a la tierra y destruiría a todos los mundos mortales. Tenían razón, por así decirlo.

—Trigon destruyó Azarath, dejó todo en cenizas —dijo Fate con indiferencia.

—No comprendo cómo la Gema engaña a la gente para que piensen que es buena, pero es solo cuestión de tiempo, y luego, ¿qué? Yo solo... —. Zatanna se llevó sus manos a la cabeza. Sus pensamientos negativos la estaban atormentando—. Zachary es la única familia que me queda, y no quiero que nada malo le pase. Estar en cualquier lugar cerca de la Gema es peligroso para él —admitió Zatanna.

—Entiendo —expresó Fate a lo dicho por Zatanna—, no quiero a la Gema en este universo más que tú, sin embargo, la Gema no es como otras de su clase, ella es mitad humana, une ambas naturalezas —señaló.

— ¿Ambas naturalezas? Es un demonio escurridizo, y un infierno en carne propia, un demonio de todos modos, uno muy poderoso —dijo Zatanna firmemente.

—La profecía se cumplió y pasó —hizo saber John—, ella fue lo suficientemente poderosa como para desterrar a Trigon de vuelta a su reino, salvándonos, no puede ser tan mala si destierra a un demonio tan fuerte como él — se rio entre dientes ahora.

—Sí, pero pensé que con la destrucción de Azarath por su culpa probaría que no se puede confiar en ella, también tomando en consideración el último ataque a la Tierra por su obra —gruñó Zatanna en voz baja. Ella realmente quería mantener a Zachary sano y salvo.

—Estoy de acuerdo, es muy poderosa y sigue creciendo. Pero debes saber, Zatanna, que tal vez tener a Zachary a su alrededor para vigilarla sería beneficioso para nosotros, tener controlados cada uno de sus movimientos —sugirió Fate.

—Pero él no podría contra ella sí...

—Nosotros iríamos a ayudarlo, que no te queden dudas.


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Jump City — Torre de los Titanes — 12:47 p.m.

La noche ha impregnado a la ciudad con su aliento. Pero en este día particularmente intrigante... noche. Sí, en esta noche en particular, las cosas no eran como normalmente parecían.

— ¿Con eso podrás dormir nuevamente, Melva? —interrogó la hechicera a la niña que ahora llevaba una taza a sus labios.

—Claro que sí —dijo alegremente ella luego de beber un sorbo—, dicen que la leche tibia ayuda a descansar mejor por la noche.

—Supongo que así es. ¿Ninguno de tus hermanos se despertó?

—Solo Timmy, pero tiene un sueño pesado así que no tardó mucho tiempo en cerrar nuevamente los ojos.

Raven se sobresaltó por un ruido repentino y el corte de electricidad en la torre.

—Se fue la luz, Raven.

—No me digas —comentó la empática irónicamente.

Ella observó por la ventana. La ciudad y todos sus edificios seguían alimentados con luz, por lo cual alguien había cortado el suministro eléctrico de la torre. Solo ella y los niños estaban aquí, dudaba de que el responsable fuera Doctor Luz, con lo cual dejaba como culpable a algún intruso. Y por lo visto, había entrado al sistema para hacerlo.

Sintió su empatía hormigueando, sus poderes estaban más sensibles desde el accidente con el espejo roto.

¿Había alguien allí? ¿Habían vuelto sus compañeros de la misión? Ella no estaba segura, pero lo que si sabía era que debía tener cuidado.

—Debes volver a la cama, Melva —advirtió Raven—, todo está bien, no hay nada de qué preocuparse.

—Pero la alarma sonó antes, ¿no están nuestros amigos en problemas? La última vez que hubo inconvenientes llegaron todos heridos, incluso tú.

—Ellos podrán...

Raven sintió un nuevo empujón mientras su cuerpo oscilaba, una invasión de emociones urgentes en su psique abierta. Entonces ella lo vio, ahí parado como si nada, con una bolsa en su mano.

— ¿Quién es ese señor extraño? —preguntó Melva escondiéndose detrás del cuerpo de la hechicera.

Los ojos oscuros de Raven estaban muy abiertos y mirándolo fijamente, se tensó de inmediato.

Le tomó un momento para asimilar su aspecto más completamente, desde la máscara de calavera con una equis roja, su traje completamente negro con algunas secciones de un suave gris ceniza. Su cuerpo musculado debajo del spandex oscuro.

—Mira que grata sorpresa, me habían dicho que habían sacado a las ratas de su nido pero veo que quedó una —señaló la figura desde su ubicación entre las sombras. Su voz sonaba modificada artificialmente como siempre.

—X, ha pasado mucho tiempo —saludó monótonamente ella—, o eres muy valiente o muy estúpido para haberte infiltrado en la torre esta noche. Metafóricamente, es como haber venido voluntariamente a una muerte segura.

—Supongo que nací para morir —lanzó él en forma de broma.

«Aunque no era una broma del todo», pensó Jason.

—Todos nacemos para morir, es nuestro destino final, es por eso que estamos vivos, estamos vivos porque tenemos que morir. Es nuestro propósito en la vida.

—Wow —se rio Jason entre dientes mientras se cruzaba de brazos—. Esa es una forma jodida de verlo, ¿tú siempre eres así de deprimente? Vamos, pajarito, tiene que haber más frases célebres debajo de todo ese cabello. ¿Ahora Raven, dime, acaso no puedo simplemente haber venido a visitar a mi Titán favorito?

—Robin no está aquí —expresó Raven.

— ¿Quién dijo algo sobre Robin? Birdie Boy es mi segundo favorito. Hay ciertos... —él recorrió con sus ojos el cuerpo de la hechicera—…activos que le faltan para ser el número uno.

Raven bufó ante su comentario vulgar.

Ahora estaba mirando un conjunto de ópticas blancas en una máscara.

— ¿Estás trabajando con Hermano Sangre no es así? —quiso saber ella—. No creo que sea una simple coincidencia que luego del ataque de Doctor Luz hagas acto de presencia. Que bajo has caído. ¿Cómo te atreves? ¿Y qué te robaste?

—Mientas unos cuantos billetes estén de por medio ahí estaré yo. Supongo que la frase 'Te extrañé' no califica como una respuesta —dijo su arrogante voz modulada mientras aferraba su bolsa. El ladrón lanzó una x pegajosa hacia la hechicera pero la misma se envolvió a ella misma en una burbuja oscura. — ¿Me extrañaste, Sunshine? Quiero saberlo. Dímelo.

—Es obvio que no —respondió Raven, desviando su atención de manera flagrante hacia su conversación—. Eres un criminal, ¿por qué te extrañaría? —. Raven eliminó la barrera y el espacio alrededor de sus puños cerrados se oscureció con su magia—. Para serte sincera, no tengo tiempo para juegos.

Raven hizo un gesto de real incomodidad.

Sus manos ardían mientras mantenía sus poderes activos. Era igual que tener sus manos sobre una llama viva. Sus poderes... seguían desequilibrados.

«Puedo sentir como el dolor se expande desde las puntas de mis dedos, como si mi propio cuerpo rechazara el brío oscuro que chispeaba entre mis manos...».

—Sí, pero aún eres un titán, ¿entonces qué estamos esperando? —. Red X desafió, adoptando una postura de batalla. El ladrón, siempre un paso delante, entró en acción primero, extendiendo su capa para lanzar una afilada hoja en forma de x que debió haber estado oculta en los pliegues de su disfraz, ya que salió de la nada. Raven, siendo igualmente cautelosa, volvió a bloquear el proyectil, protegiéndola del ataque de su enemigo.

—Vas a tener que hacer algo mejor que eso —. Raven se rio de la incompetencia de X para tratar de herirla.

Vagamente escuchó un gruñido de diversión escapando de los labios del hombre oscuro—. No te preocupes, amor, acabo de empezar —dijo mientras saltaba alto en el aire, poniendo todo su peso en el ataque, con la intención de dejar a la chica inconsciente.

¿Acaso me acaba de llamar amor? Una sorprendida Raven se preguntó a sí misma, tan pronto como la idea le había rozado la mente, la dejó. Rápidamente apartó sus pensamientos y regresó al presente, que consistía en Red X, a centímetros de su cabeza. Ella solo tuvo unos pocos segundos para esquivar su asalto, lo único que le vino a la mente fue dar una voltereta hacia atrás llevando a Melva consigo.

Red X miró a su presa con cautela mientras la distancia entre ellos se reducía a milímetros. Él sonrió cuando ella se inclinó hacia adelante para golpearlo. Su sonrisa se multiplicó por diez cuando su brazo chocó con la parte superior de la espalda de ella. Escuchó un chasquido repugnante cuando la hechicera se desplomó en el suelo. Sus orejas captaron un gemido de desazón. El ladrón victorioso observó con total diversión cómo la bruja intentaba escapar. Él pisó su brazo extendido y Red X apoyó sus brazos cruzados sobre su pecho en señal de triunfo y observó a Raven empujando y tirando de su muñeca en un esfuerzo inútil por romper el vínculo.

— ¡Déjala! —bramó la niña mientras algunas lágrimas escapan de sus ojos.

— ¿Y esta niñita quién es? —interrogó Jason dándose cuenta por primera vez de la presencia de la pequeña. Una sonrisa tiro de sus labios—. No sabía que estabas trabajando de niñera hoy.

—Déjala fuera de esto —amenazó Raven en un hilo de voz que sonaba verdaderamente peligroso—. Melva, aléjate.

Su propia cólera y la aversión lidiaban con la conmoción y el terror de Melva, su empatía estaba tan sensible hasta tal punto que Raven enmudeció unos instantes.

Red X se sorprendió cuando los ojos de la hechicera se tornaron de un radiante blanco, el ambiente heló y uno de los vidrios del pasillo se agrietó. Ella se desvaneció en el suelo para aparecer frente suyo, como si de un fantasma se tratase.

El ladrón volvió a arrojar una x pero fue nuevamente bloqueado por otra barrera mágica.

—Tengo miedo —lloró la niña.

—Es lógico que tengas miedo —añadió la hechicera con voz tambaleante por el dolor que le estaba provocando usar sus poderes en este momento y mantener activa la barrera—. Melva, quédate cerca de mí. Necesito que obedezcas cuando te diga «corre» o «escóndete», ¿sí?

—Yo... no se... —balbuceó la niña.

—Melva, ¿tengo tu palabra?

—Está bien.

Raven prescindió de su escudo y Red X se volvió hacia ella, le dio un saludo burlón cuando toco algún botón de su cinturón y desapareció fuera de su vista.

Pero no había escapado, seguía en la torre. Ella lo vio desaparecer en el aire, pero su empatía se aferró a él.

—Camina conmigo y no te separes —ordenó Raven—. Debo llevarte a tu habitación, allí estarás segura junto a Bobby.

— ¿Quién era él?

—Un sucio ladronzuelo. Me encargaré de él pero primero debo ponerte a salvo.

—Bobby podría...

—No. Déjame encargarme a mí, obedéceme Melva.

—Bueno.

—Buena chica —dijo la empática con una pequeña sonrisa.

Raven hizo todo lo posible por no asustarse. Fue difícil. Ninguno de sus compañeros de equipo estaba en la torre. Estaba sola para enfrentar a un enemigo ágil, sus poderes estaban agotados y la oscuridad del ambiente le dificultaba aún más las cosas. Hubo otro ligero ruido y Raven lanzó un rayo negro hacia esa dirección. Esperó el golpe o al menos el sonido de alguien esquivando.

Ella no oyó nada.

Raven solo gruñó en frustración, siguió caminando, esperando que apareciera. Él se estaba divirtiendo a costa suya. Pasó un minuto y luego dos y pronto parte de ella se sintió paranoica. Ahora cualquier extraño crujido y sonido era un enemigo.

Después de diez minutos Raven bajó la guardia. Suspiró relajando sus poderes en tensión.

«Genial, no hay nada...».

— ¡Raven, cuidado! —gritó Melva.

Sus pensamientos se interrumpieron cuando sintió que algo o alguien golpeaba contra ella.

Raven se arraigó y devolvió el ataque físico y el criminal se desvió para esquivarlo, satisfecho de estar a la defensiva por ahora.

—Me alegro que tu atención esté puesta en mi —se burló cuando bloqueó una patada, luego un puñetazo y se apartó de la patada circular—. Si no tengo cuidado... —tomó la mano con la que ella había empezado a golpearlo y usó su propia impulso para moverla como si estuviera ejecutando un movimiento de baile en lugar de una defensa de lucha— ...podría simplemente perder mi cabeza. ¿Literal o metafóricamente, pajarito?

Raven se liberó de su agarre y se quedó quieta por un momento, tratando de descifrar cuál era su juego

—Estaría realmente contenta si tu cabeza explotara—. Ella se enderezó y lanzó un golpe con su pierna derecha, golpeando a lo largo de las costillas de él—. Ahórrame la molestia de tener que llevarte a la cárcel. Devuélveme lo que te robaste y vete de aquí.

La armadura del traje amortiguó la mayor parte del golpe, pero él no pudo evitar sonreír ante el ímpetu de ella. Era buena en combate cuerpo a cuerpo también. Ella no era una fuerza a subestimar—. Oh, eres realmente una dulzura —dijo cómodamente. — ¿Cómo resiste Birdie Boy a tus encantos?

Raven, por alguna extraña razón, estaba empezando a disfrutar realmente el desafío que presentaba, especialmente cuando ella le ofreció una sonrisa junto con su gancho derecho. — ¿Qué tipo de chica crees que soy? —. Ella se apartó de su golpe de represalia y logró deslizar un puñetazo que fue detenido por la mano enguantada del ladrón—. No voy a regalarme a cualquiera.

Usó la sorpresa del repentino teletransporte nuevamente para abalanzarse sobre ella y hacerlos rodar un par de veces hasta que terminaron con él encima—. Sin ofender —bromeó él, con las piernas sosteniéndola en su lugar y las manos apoyadas en sus costados —, pero me gustaría estar encima de ti por un rato más. Aunque sin ropa sería una mejor idea.

Ella usó las piernas y las manos y, con un fuerte empujón, logró apartarlo de ella hasta que pudo rodar sola, alejándose de él y poniéndose en cuclillas, de frente a él y lista para atacar de nuevo—. Perfecto. Me aseguraré de que eso aparezca en tu perfil para cuando estés en prisión —gruñó.

X se quitó la suciedad imaginaria de su traje y se puso de pie con gracia, sin prisa.

— ¿Estás coqueteando con él? Wally se enojará —comentó al pasar Melva.

— ¡¿Qué?! —exclamó Raven. — ¡Yo no coqueteo, estoy peleando!

— ¿Wally? No sabía que tenías un hombre en tu vida, pajarito, puedo sentir como mi corazón se acaba de hacer trizas con esta información.

Azarath, Metrion, Zinthos —conjuró ella.

Raven había logrado acorralar a X contra la pared, su abrumadora presencia mágica se abatió sobre él mientras lo sostenía contra el muro y su mano derecha sobre su cuello, presionando contra él para mantenerlo quieto.

—Melva, corre hacia tu habitación y escóndete —dirigió la hechicera—. Terminaré con él en unos minutos.

—Entiendo —dijo Melva mientras corría hacia su alcoba—, suerte Raven.

— ¿Terminar en unos minutos? No soy tan precoz, amor, puedo demostrarlo sin problemas. Aunque no lo creas, puedo durar bastante tiempo en la cama.

«Leí su aura como un libro abierto. Estaba divertido... y estaba emocionado. Excitación, júbilo, gozo».

No importa lo descarado que haya sonado.

Raven apretó los dientes, él estaba probando su paciencia.

A propósito.

Por encima y detrás de él, una bombilla apagada se rompió.

Pero no había nada de luz, los dos estaban empapados en la oscuridad alrededor de esa área en particular.

Él estaba sonriendo. Mientras lo hacía, él se congeló mientras la energía negra se enrollaba a su alrededor, filtrándose casi sensualmente en su traje y dejándolo inmóvil. Cadenas negras para mantenerlo allí, apretado, pero no tan dolorosamente.

—No sabía que te gustaban estas cosas —se burló—. Es un poco pervertido para una heroína, ¿no crees? Si querías acorralarme y apretarte conmigo, Raven, todo lo que tenías que hacer era pedirlo, pero un poco más cerca no estaría mal. No seas tímida y acércate, deja que nuestros cuerpos entren en contacto —bromeó.

«No miedo, vacilación, resentimiento o nerviosismo... pero su diversión y excitación parecían intensificarse y no estaba muy segura de sí confrontarlo era una buena idea».

—Lo siento, chica equivocada. Starfire es con la que coqueteas y haces insinuaciones sexuales, que ella no entiende pero, por cierto, yo sí.

—Oh, ¿estabas celosa de que ella estaba recibiendo toda mi atención? —el criminal se burló.

Giró sus oscuros ojos, ojos brillando un poco bajo su capa.

Ella ni siquiera vacilaba, como la mayoría de las chicas lo habrían hecho por los comentarios obviamente lascivos, pero de nuevo, él sabía que ella no era como la mayoría de las chicas, y la prueba más reciente de ello sólo le hizo sonreír aún más

—Tienes razón —dijo sarcásticamente ella—, porque me encanta que me noten tanto. No sé qué haría sin que un criminal de poca monta me coqueteara. Te repito una vez más, ¿qué te robaste? ¿Qué está tramando Hermano Sangre? ¿Para qué te contrató?

—No lo sé —indicó él simplemente.

—Antes tenías una bolsa, seguramente la escondiste cuando te teletransportaste, ¿dónde está?

— ¿No quieres buscar por ti misma lo que robé? Utiliza tus manos para tantear todo lo que quieras —dijo íntimamente.

«Creo que estoy empezando a entender por qué Robin no puede soportarlo mucho», pensó Raven con una mueca de irritación.

Raven no se sonrojó. Su cara sin expresión y con la voz monótona respondió.

—Estoy segura de que alguien del Departamento de Policía estará encantado con registrarte completamente —dijo ella con frialdad.

Jason sonrió y comenzó a reír—. Maldición, eres graciosa, me gusta.

—Y tú eres un idiota, no me gustan los idiotas.

Él solamente se rio de nuevo, sacando un poco de quicio a la empática.

— ¿Qué es lo que realmente buscas?

— ¿Aún no te has dado cuenta? —preguntó burlonamente—. Ya conseguí lo que buscaba, toda la seguridad de aquí es patética—. Él se inclinó un poco hacia adelante y ella respondió inmediatamente cambiando su peso para ejercer más presión, pero aun así se las arregló para acercar su cara a la de ella, incluso si sólo era su máscara lo que ella veía y no podía sentir realmente su aliento, ella reaccionó inmediatamente aumentando su agarre.

Ella usó su magia para presionarlo de nuevo.

—No me vas a intimidar, X —dijo su nombre como si tuviera un mal sabor de boca, pero él no pudo evitar sonreír al oírlo en sus labios—. Será mejor que me digas lo que quieres.

X tomó una decisión con bastante rapidez. Tocó su cinturón para desvanecerse y deslizarse alrededor de ella, él le puso un brazo alrededor de su cuello y la empujó hacia atrás contra su frente, sosteniéndole la otra mano para que no le hiciera ningún daño —. Te lo diré a cambio de un beso —le susurró al oído.

Ella cambió su peso y lo arrojó antes de atacarlo de nuevo. — ¿Qué te parece a cambio de una vida detrás de los barrotes?

Jason esquivó cada golpe mientras fingía pensar en ello—. Mmm, no... —contestó, volviéndose hacia ella—. Estaba pensando en otra cosa, como… tú... habitación.

El ladrón golpeó las piernas de ella haciéndola caer mientras se posicionaba nuevamente sobre ella.

— ¿Mi habitación? —. Raven obviamente no creía que estaba teniendo este tipo de conversación con un villano mientras peleaba con él, pero en su honor, no perdió el ritmo. «Sí, claro», dijo ella, observando su posición por un breve momento antes de quitárselo de encima con su magia.

—No te preocupes, pajarito, puedes tener a tus admiradores también —dijo, obviamente sonriendo bajo su máscara—. Estoy seguro de que ocultas algo realmente bueno por debajo de tu capa, si tan sólo te acercaras a la luz.

Raven se rio sin alegría mientras se ponía nuevamente es posición defensiva.

— ¿Me estás diciendo a mí que camine hacia la luz? —preguntó incrédula— ¿Justamente tú, cuyo trabajo está por definición completamente en la oscuridad?

—Bueno, ¿qué mejor que alguien que esté ahí contigo? Mejor acompañada que sola. Al fin y al cabo, pareces estar repleta de ira.

—No tanto como tú. Crees que no me di cuenta, tu alma... está en crisis —reveló Raven. Notó como la mente de X oscilaba frenética por un momento ante esta revelación, luego sintió como él elevaba sus murallas mentales.

«Interesante», pensó Raven.

—Admítelo Raven, estás tan quebrantada como yo, solo te falta un pequeño empujoncito —dijo el ladrón.

—No soy como tú —dijo con calma—. Tu ira será tu perdición. Te matarás por tu comportamiento imprudente.

—Ya te lo dije, nací para morir.

«Mi empatía estaba tan sensible que parecía captar cada emanación que me rodeaba.

Podía ver su alma con sus sangrientas heridas y largas cicatrices irregulares.

Había oscuridad y luz en él y las entidades luchaban constantemente. Ambas querían la posesión de esta alma pero ninguna la tenía.

Él no era un ser puro, pero tampoco era un caído. Lo que me hizo preguntarme...

¿Quién era él en realidad?».

X se echó a reír y le dio una fuerte patada aprovechando su repentina distracción, haciéndola perder el equilibrio—. Oh, pero este lado oscuro es más divertido, deberías probarlo—. Él inclinó su cabeza cerca de su cuello.

Sin embargo, bastante rápido, Raven superó la sorpresa y ella le ofreció una sonrisa peligrosa. — ¿Por qué no dijiste que te gustaban las cosas delicadas? —preguntó, justo antes de que él sintiera el aumento de su poder sobre su piel como una brisa fresca, incluso a través del traje—. Podría arreglarse —. Y antes de que pudiera pensar lo que intentaba hacer ella, vio sus ojos brillar blancos de poder y antes de que pudiera alejarse, fue arrastrado lejos de ella por una garra de sombra que no solo era muy sólida, sino también fuerte como el infierno en sí misma.

Ella se acercó a él lentamente, con una sonrisa peligrosa y que él consideraba casi maligna. Jason no pudo evitar sonreír a cambio. Siendo un ladrón muy perceptivo, se puso es estado de alarma al ver que sus ojos brillaban de nuevo y ella estaba lista para un segundo ataque. Cuando una cuerda hecha de su oscura energía estaba a punto de agredirlo, se ajustó el cinturón de inmediato y se teletransportó fuera del peligro y directamente detrás de Raven. Elaboró su plan de ataque y rápidamente disparó un adhesivo desde sus manos y apuntó a sus pies. Ella inmediatamente se derrumbó, gimiendo cuando su cabeza golpeó el suelo oscuro. Red X sabía que estaba aturdida por el momento y aprovechó la oportunidad para caminar hacia su figura cubierta de capa. Vio cómo su presa negó con la cabeza. Él se arrodilló junto a ella y agarró su barbilla con el pulgar y la obligó a mirarlo.

—El pequeño conejito fue capturado por el lobo feroz.

Entre le chien et le loup. Entre perro y lobo.

— ¿Eres un lobo? ¿O un perro domesticado que ahora solo se deja llevar por sus más bajos instintos? Eres realmente un caso perdido.

—Por alguna extraña razón has despertado mi interés, sol, y muy pocas cosas hacen eso en estos días que no involucren dinero —dijo mientras aseguraba la bolsa en la parte trasera de su cinturón. Estaba amarrada. Se inclinó un poco más y levantó su máscara para mostrar su boca y la punta de su nariz—. Y tengo la intención de satisfacerme en mis intereses —. Raven vio como sus labios se convirtieron en una sonrisa antes de que repentinamente estuvieran en sus propios labios. El beso fue demandante, él presionó firmemente contra su boca.

Raven frunció el ceño. ¿Qué demonios estaba haciendo Red X? Su pregunta fue respondida cuando sintió la suave carne caliente en sus labios. ¿Cómo diablos llegó a ella tan rápido? ¿Y quién se creía él que era para besarla? ¿Pensó que ella se derretiría ante él? Raven mordió con fuerza su labio. No jugaría con ella.

Red X se alejó rápidamente.

—Ouch, me lastimaste —se quejó mientras limpiaba con su lengua el rastro de sangre y se colocaba la máscara en su lugar nuevamente.

El instinto de gritar murió, consumida por el repentinamente encendido fuego de su furia mientras miraba fijamente las cavidades vacías de la máscara de cráneo. Con un solo pensamiento, su poder se había elevado como una tormenta sobre ella y arrojó a su atacante a mitad de camino a través de la habitación.

«Déjame salir». Un peligroso gruñido se deslizó por su mente.

—No me vuelvas a tocar —siseó ella.

X se levantó y negó con la cabeza—. Está bien —admitió —. Realmente debemos trabajar con tus serios problemas de proximidad.

Por un momento, ella parecía inquietante y hermosa. Su piel pálida brillaba como la luz de la luna virgen contra el violeta oscuro de su cabello. Para muchos, ella era la no emocional del grupo, la fría... pero lo que él había visto en sus ojos cuando luchó había sido cualquier cosa menos frío... había fuego: caliente y fervoroso y él quería alcanzarlo y tocarlo. Y porque no, quemarse en él.

Él no pudo evitar sentir atracción hacia su mirada. Había luchado contra ella y había visto la intensidad en sus ojos, la pasión. Era como una llama cuidadosamente guardada que estaba esperando a ser soltada... solo esperando su oportunidad de extender sus alas y quemar su camino. Como un ave fénix.

Jason estaba intrigado por ella. Atraído.

Él extendió la mano hacia su cabello, pasando sus dedos contra el mismo. Raven se agitó en su lugar. Él acomodó un mechón de cabello rebelde detrás de su oreja y Raven apartó la cabeza.

Raven gruñó... su ira incontenible. Todo era rojo y algo empujado para salir. Se estaba burlando de ella. Ella gruñó

¡No sería el juguete de diversión de un simple y patético humano! ¡Ella era la hija de Trigon!

Red X estaba por hacer otro movimiento, pero en el momento en que lo hizo, fue embestido hacia atrás por un gran vendaval.

— ¡Nadie me toca a menos que yo lo ordene! —rugió Raven con voz de ultratumba, dos pares de ojos rojos brillantes mirando hacia la distancia. — ¿Cómo te atreves a tocarme? No eres más que un humano patético. Arrodíllate ante mí, insignificante basura.

El ladrón miró con horror. Vio fijamente a cuatro furiosos ojos rojos mientras las sombras alrededor de ella latían, y su propio poder lo inundó en una sensación de asfixia. Se quemó y se heló al mismo tiempo. Oh, él sabía que ella era un demonio, y sabía que Raven se mantenía en la retaguardia, prefiriendo ser pasiva, en lugar de agresiva. Pero supuso que acababa de encontrar una versión agresiva de Raven. Los pisos se habían abierto, como un camino a otra dimensión. Fuego se escupió de la abertura bloqueando el camino hacia ella. El dio varios pasos atrás, pero un tentáculo oscuro lo aferró. Fue fuerte; no podía liberarse. Estaba estrujando sus huesos.

—No tengo ganas de lastimarte, pajarito —dijo Red X—. No será un buen augurio para mí si estoy en tu lista de mierda, pero no me dejas otra opción.

Le lanzó una x, con la esperanza de incapacitarla, pero el dispositivo fue interceptado por una sombra negra, que la destruyó fácilmente.

Un suspiro. Nada iba a su manera esta noche parecía ser.

El fuego iba a destruir toda la torre e iba a tener un segundo viaje al infierno si no la inhabilitaba de alguna manera.

No se moriría por un libro.

¡No estaba pasando!

Ya había estado en el infierno, todavía no le agradaba la idea de un viaje de regreso.

Había mucha mierda que hacer.

Presionó un botón de su cinturón y se teletransportó por encima de la hechicera, lanzando un x metálica al suelo, justo frente a ella.

—Lo siento, sol, pero no me dejas otra opción.

3, 2, 1...

La descarga corrió, Raven gritó mientras se retorcía de dolor, y se desplomó. Un artefacto temporizador, que desprendió una fuerte corriente eléctrica que dejó incapacitada a la hechicera, o por lo menos logró subyugarla. El poder de ese artefacto era potente, lo había diseñado para inhabilitar a Chico Bestia cuando se transformaba en algún animal de colosales dimensiones.

Jason por un segundo simplemente se tendió donde estaba, tratando de recuperar el aliento, tratando de recuperar el equilibrio y la respiración.

—Por Azar —bramó Raven, ahora con su tono de voz usual. — ¿Qué me pasó?

— ¿Qué, acaso no lo recuerdas? —interrogó Jason parpadeando bajo su máscara.

—Lo único que recuerdo es que debo seguir pateando tu trasero. Azarath, Metri...

— Ah, ah, ah, dulzura. No querría tapar esa linda y pequeña boca. Encuentra una forma de abreviar el conjuro, linda —dijo él a la vez que lanzó una de las pegajosas e indestructibles x a su boca, silenciándola completamente. No pasaron cinco segundos cuando se vio envuelta en otra pegajosa x, pero esta vez alrededor de su cuerpo.

«Genial», pensó Raven con sorna.

—Oye, pajarito, ¿es normal que haya una luz volando hacia nosotros? —preguntó Red X y Raven miró por la puerta. Sus ojos se agrandaron.

Esa magia... era conocida para ella. Raven conjuró su mantra internamente mientras las sombras se envolvían alrededor de ella para protegerla del disparo luminoso. El ladrón esquivó el golpe por poco.

— ¿Más magia? —gruñó Jason cuando golpeó el suelo.

«Es un Zatara, un mago», murmuró Raven para sus adentros.

—Muéstrate o empiezo a disparar —Jason gruñó.

—Bueno, bueno, eso es grosero teniendo en consideración que entraste en una propiedad privada —gruñó la nueva voz.

Zachary salió de las sombras y sus ojos azules estaban en la mujer. Ella parecía estar alrededor de su edad, y aunque él solo podía ver rizos de cabello morado desde su capucha, pensó que era bastante impresionante... incluso rodeada de ese asqueroso pegamento rojo.

Sin embargo, la mujer irradiaba magia oscura. Ella era un demonio.

Su compañía, en cambio, era menos interesante ya que Zachary lo evaluó. El hombre era claramente peligroso pero no poseía una gota de magia, sería bastante simple. La única amenaza visible en la habitación era a la que, curiosamente, debía de proteger del ladrón. Su objetivo de vigilancia.

Zachary sacó su varita del bolsillo. Aunque no era realmente necesaria, lo ayudaba a potenciar sus hechizos.

— ¿Y qué harás, niño? —cuestionó el enmascarado. — ¿Dirás esas tontas cosas como abracadabra o hocus pocus?

—Espero que estés preparado —comentó Zachary con una sonrisa de suficiencia—, porque ahora estás cara a cara contra el maestro de las artes místicas. ¡Tápate los ojos, Raven! ¡Ahora! —. La hechicera obedeció y Red X se movió entonces mientras se lanzaba para interceptar al chico intruso.

¡Gnidnilb thgil! —. El chico exclamó y un destello de luz cegadora llenó toda la sala.

— ¡Mierda! —protestó Jason, ofuscado por la irradiación mágica.

¡Sniahc! —. Jason gruñó mientras unas cadenas se envolvían alrededor de él, lo apretaron con demasiada potencia y lo arrojaron al suelo.

— ¿Quién putas eres, maldito mocoso? —cuestionó Jason mientras se liberaba de las cadenas.

— ¿Quién soy? ¿Cómo es que no me conoces? —preguntó el mago confundido—. Y no me llames mocoso, soy el Brad Pitt del mundo mágico, pestilente rata inmunda. El gran Zachary Zatara, mi fama me precede, ladrón de alcantarilla.

.

.

.

¿Brad Pitt?

.

.

.

¡¿Acaso había escuchado bien?! ¡¿El Brad Pitt del mundo mágico?!

.

.

.

Jason lanzó una sonora carcajada.

Raven incluso hubiese reído si no fuera por el pegamento en su boca.

— ¿De qué te ríes? —cuestionó Zachary perdiendo la paciencia.

—De nada, eres realmente chistoso, chico mago.

—No eres rival para mí —dijo el pelinegro con aires de grandeza.

Jason chasqueó la lengua con molestia.

—Lo mismo digo —dijo el ladrón rotundamente.

Los ojos del mago se estrecharon.

Senots —gruñó Zachary. Piedras salieron volando de la nada y Red X se lanzó hacia los proyectiles mientras los atravesaba.

Wons —. El pequeño murmullo masculino se pudo escuchar claramente en la atmósfera helada que se creó.

Raven miró con estupor cuando dentro de la sala principal comenzó a nevar.

Zachary susurra, sus ojos azul océano miran al ladrón—. Kcatta mih.

La nieve creada mágicamente se amontonó en un millón de bolas de nieve antes de dispararse a Red X. Él, sin embargo, sonríe (algo que el mago odia) y dispara múltiples x explosivas y tan pronto como lo hace, las bolas de nieve explotan en el aire, transformándose en hermosos copos de nevisca.

Jason se mofa haciendo hervir la sangre de Zachary—. Buen truco de salón—bromeó con una risotada.

— ¿Truco de salón? Que incrédulo, ¿cómo te atreves? ¡NUTS MIH! —vociferó la voz de Zachary.

El hechizo morado salió volando de la varita del chico pero se partió en cinco direcciones distintas mientras el mago parecía hacer un movimiento coreografiado con sus manos, algunas de las estructuras que tenían enfrente recibieron los impactos, dejando como resultado algunos cristales rotos y madera astillada que caía al suelo.

Red X esquivó los rayos mientras se dirigía al mago, corriendo a toda velocidad pero en ese momento, un hechizo dio contra el suelo entre ellos dos, produjo una explosión y dejó un cráter justo donde el ladrón estaba parado hasta unos segundos antes.

—Vaya que eres un verdadero problema a tener en cuenta —se quejó Jason ya cansado. El mago no le dejaba ni siquiera un segundo de respiro.

—Te dije que no me subestimaras, muggle inservible.

Raven vio que Red X esquivaba un haz de luz roja de Zachary y se mofaba de él.

— ¡Vamos, seguro sabes hacerlo mejor! —le gritó el ladrón, y su voz resonó por la enorme habitación.

El segundo haz le acertó de lleno en el pecho.

El hechizo lo había derribado. Volvió a levantarse, jadeante; había parado de reír.

Zachary se cobijó detrás de un mueble. El artefacto con forma de x del ladrón dio justo en la estructura, explotó y el armario de madera quedó hecho trizas.

El mago impactó duramente contra el suelo.

—Voy a matarte ahora, chico mago.

Zachary se levantó rápidamente mientras Red X disparaba un segundo artilugio explosivo.

Con una serie de dificultosos movimientos con sus manos y una frase, transformó el proyectil dirigido en miles de mágicas mariposas de color aguamarina.

Raven estaba sorprendida por los poderes del chico Zatara, parecía estar peleando a la vez que brindaba un espectacular show de magia.

Red X volvió a atacar pero el mago se dio la vuelta y desapareció inmediatamente. Al cabo de un segundo, apareció de nuevo detrás del criminal enmascarado y agitó la varita apuntando a los restos de objetos rotos, frutos de la batalla que se había originado. Los restos cobraron vida y atacaron al ladrón en un torbellino continuo de golpes. Red X, desapareció y volvió a aparecer en el otro extremo de la habitación mientras estiraba sus músculos doloridos. Aunque le costara admitir, el mago le había dado unos buenos golpes.

—Veo que también tienes tus trucos —dijo Zachary sorprendido cuando lo vio desaparecer y aparecer.

—La magia de la ciencia —aclaró Jason—. El Xenothium puede ser fascinante.

Luego lanzó otro artilugio mecánico hacia el pelinegro, pero no dio en el blanco, sino que golpeó la mesa de la cocina, que se prendió fuego. Zachary echó hacia atrás su varita y la sacudió varias veces como si blandiera un látigo.

Una larga y delgada llama salió de la punta y se enroscó alrededor de Red X. Por un instante pareció que el mago había ganado, pero entonces la cuerda se desvaneció.

« ¿Cómo?», se cuestionó el chico en su mente. « ¿Acaso anulo mi magia? ¿Alguien sin ningún dote mágico?».

Hubo un fogonazo en el aire, por encima de Zachary, y en ese preciso momento reapareció el ladrón: estaba de pie detrás del mago.

« ¡Cuidado!», deseó gritar Raven, pero el pegamento en su boca le impedía hablar.

Pero mientras ella quería gritar, otra x salió despedida de las manos de Red X hacia Zachary.

Entonces los dedos del mago fulguraron de azul y, con un chasquido, un sombrero de copa negro surgió en sus manos, sombrero que tragó el artefacto en lo que parecía ser un agujero negro. Casi como el sombrero de Mumbo Jumbo. El objeto mismo estalló en llamas y cayó al suelo.

—Casi das en el blanco —se burló Zachary—, pero te falta mucho para dañar a un maestro de la magia.

De inmediato, Zachary blandió su varita y describió un largo y fluido movimiento: las canillas de agua se abrieron y el líquido se alzó formando una especie de torbellino de cristal fundido y envolvió a Red X.

Durante un instante lo único que se vio de él fue una oscura, borrosa y desdibujada figura del ladrón que se estremecía dentro de la burbuja; era evidente que intentaba librarse de aquella sofocante masa líquida. Pero de pronto desapareció, y el agua cayó con gran estruendo e inundó el suelo.

—Maldito ladrón —recriminó el mago mientras lanzaba otro hechizo.

El encantamiento de Zachary le pasó rozando e hizo pedazos una lámpara que había en la pared. Red X se lanzó hacia un lado, lanzó un shuriken rojo pero el joven mago bloqueó el dispositivo con un escudo de cristal mágico y se preparó de nuevo.

¡Stcejbo kcatta mih!

Un instante después, Red X fue embestido con gran estruendo por una horda de sillas, una mesa y objetos varios, galopantes, orquestados por el mago.

¡Noisolpxe!

Hubo un fuerte estallido y la computadora que había detrás de Jason explotó en mil pedazos. Él intentó acercarse de nuevo al mago, pero este volvió a cantar un hechizo en esa lengua rara y, al sortear el encantamiento, destrozó el lavabo de la cocina, por donde ahora salía agua sin parar.

Zachary protestó con cólera. El ladrón era demasiado ágil, haciendo que sea realmente difícil acertar un hechizo. Parecía moverse con la agilidad y elegancia de un acróbata.

Red X sacó un bastón de metal replegable de su cinturón. Golpearía al mago en su cabeza hasta que no quedara ningún rastro de masa encefálica.

— ¿Un bastón? Bonito objeto, pero se le puede dar un uso mejor. ¡Mrofsnart ffats otni a teuquob fo srewolf! —chasqueó sus dedos e instantáneamente el bastón quedó transformado en un precioso ramo de flores rojas que incluso desprendían un atrayente perfume.

—Odio la magia —refunfuñó Jason con molestia verdadera—. Toma, amor, te las regalo. Considéralo como un obsequio de nuestra primera cita de hoy —dijo mientras arrojaba el ramo de flores hacia la hechicera. Raven solo puso los ojos en blanco.

Entonces el fuego surgió en la oscuridad, un anillo de llamas rojas y doradas rodeó la habitación, provocó que el ladrón oscilara y perdiera el equilibro, sin atreverse cruzar las llamas para llegar al mago. Así pues, en un acto reflejo, golpeó contra el suelo.

Raven solo gimió mientras veía todo. « ¡Van a destruir toda la torre!».

—Es hora de terminar con esto. ¡Etaerc cigam nosirp! ¡Erutpac eht feith!

El fuego desapareció y una jaula mágica azul brillante atrapó finalmente al enmascarado, el cual trataba de escapar, pero el contacto con esos barrotes chispeantes solo provocaba que una fuerte corriente eléctrica lo alejara.

—Te tengo, pequeña comadreja —dijo Zachary victorioso.

Red X entonces recordó el amuleto que le había dado el viejo, el mismo con el que había entrado a la habitación de Raven sin que ella se diera cuenta y había robado el libro. ¿Era un amuleto anti-magia no? Agarró la reliquia en sus manos y el mago abrió los ojos con sorpresa cuando percibió las vibras del sortilegio que estaba en las manos del criminal. Él se había liberado de su prisión.

— ¡Un talismán anulador de encantamientos! ¡Ya me parecía extraño que estuvieses resistiéndote demasiado bien a mi magia a pesar de ser un simple muggle! ¡Cómo es que un ladrón de segunda categoría...

Zachary sintió un asqueroso pegamento adhesivo adherido a su boca. Oh, no.

—Si algo he aprendido en mis peleas contra Raven es que ustedes, chicos mágicos, tienen una debilidad —explicó Jason—, sin poder hablar y recitar sus raros conjuros no sirven para nada.

Zachary sintió que su espalda golpeaba la pared con dureza por la patada giratoria que le dio el ladrón. Luego, cuando se resbaló directo al suelo, Red X le propinó una fuerte patada en la cara. Zachary notó cómo se le rompía la nariz, salpicando sangre por todos lados. Notaba cómo el líquido carmesí que le brotaba de la nariz le resbalaba, caliente y húmedo, por la cara. En qué situación tan estúpida había acabado, humillado por un sucio perro perdido.

—Esto es por haberme causado demasiadas dificultades, créeme que te golpearía más fuerte pero tengo prisa y me has robado demasiado de mi preciado tiempo.

El mago trató de hacer lo posible para despegar esa x roja infernal. Estaba pegajoso pero sólido, se detuvo. No había razón para luchar. Había perdido.

—Los dejaré por hoy, estuvo realmente divertido pero me llevaré lo que robé —dijo Jason mientras revoleaba la bolsa frente a los ojos de los dos—. A mi contratista no le gustará la demora. Ah, pajarito, disfruta la sorpresa que dejé en tu habitación. Tu colección de libros es fascinante.

[...]

Raven tosió nuevamente, odiando el sabor del adhesivo rojo que quedaba en su boca. Por fin había podido liberarse del pegamento.

—Ese maldito ladrón daño mi bello rostro —se quejó Zachary mientras seguía a la chica demonio, con un paño en su cara para detener el sangrado de su nariz—, ¿cómo se atrevió?

—Sí, que atrevido de su parte —expresó ella con sarcasmo.

— ¿A dónde nos dirigimos?

—A mi habitación. Él estuvo ahí por lo que mencionó.

—Zatanna me contó mucho sobre ti —dijo Zachary mientras miraba a la chica de arriba a abajo.

—Espero que no todo —agregó ella con frialdad—. No me quiero imaginar las hermosas palabras que salieron de su boca.

—Zee es un poco necia. Sobre todo porque nunca me habló de que tu aura era hermosa y poderosa. Una chispa de energía embelesadora. Tus poderes... todo de ti es embriagante —reveló él—. Claro, además de tu preciosidad natural. Tienes completamente cautivado al príncipe de la magia.

—Sí, claro, príncipe.

—Te ves nerviosa, Gema —comentó Zachary—. Puedo aliviarte la tensión con un buen masaje. No solo mis palabras son mágicas, mis manos también, algo de placer tántrico. ¿Qué dices? Energía, erotismo y emoción. Experiencia corporal especial. Puedes aprender a respirar, acariciar, sentir el tacto consciente y sensual en todo el cuerpo y disfrutar de las meditaciones corporales del placer. Podemos aumentar nuestras energías a través de la espiritualidad y la conexión sexual.

— ¿Escúchame bien, si? —dijo ella, ya un poco bastante cansada—. Mantén tú... "varita" e insinuaciones lejos de mí y no me llames Gema, mi nombre es Raven. Y también mantén tus manos donde pueda verlas, Romeo.

«Tu colección de libros es fascinante», Raven recordó las palabras de Red X. Ella rogó internamente que no fuera lo que ella creía que era.

Miró su librero empotrado en la pared lleno de múltiples libros.

Pero había un espacio vacío.

Y había una nota escrita en rojo en el lugar donde debía estar el Grimorio de Volpert.

Fue una noche realmente divertida. ¡Hasta la próxima vez, Sunshine!

Con cariño: Red X

Raven estrujó el papel con todas sus fuerzas mientras el mismo se desintegraba gracias a la oscura energía que escapaba por su mano.

Maldito y estúpido ladrón, no sabía en que se había metido. Ese libro en manos de Hermano Sangre era un peligro a considerar.

—De todos modos, ¿qué se robó ese sujeto raro de tu habitación? ¿Lencería acaso? Él parecía alguien fetichista con toda esa forma rara de actuar. Igual no importa que te haya robado, puedo comprarte todo lo que desees, mis fondos monetarios son casi tan infinitos como mi magia y mi belleza, además de mis aduladores claro está.

—Cierra la boca, chico mago —amenazó Raven—. Se robó un libro de magia negra, un libro peligroso.

— ¿Libro peligroso? —. Entonces Zachary recordó su misión—. Espera. ¿Te refieres a...?

—El libro de Volpert, un grimorio de magia oscura. ¿Sabes lo que es un grimorio y lo que implica?

—Grimorios —repitió él—. Libros de magia. Quien tiene un libro, tiene un tesoro, pero quien tiene un grimorio puede tenerlos todos. Libros que portan maldiciones, que revelan los secretos de los muertos o que contienen toda la legislación relativa a pactos con Satanás y otras entidades poco recomendables. Revelan secretos perdidos y sabidurías ocultas como la demonología de Babilonia y los misterios del antiguo Egipto que son invocados con frecuencia como garante de la legitimidad de los textos. El tipo de fondo bibliográfico que es común en las bibliotecas del Vaticano y del instituto de enseñanza secundaria de Sunnydale —explicó él y luego su cuerpo sufrió un temblor de terror—. Oh por Dios, Zatanna me matará. Pero eso no es lo peor...

— ¿Qué es peor que eso? —quiso saber ella.

— ¡Suspendí un multitudinario show en Las Vegas!, ¿lo entiendes? ¡Un show en Las Vegas! Donde figuras importantes asistirían, todo para nada. Además de que mi gira de Paris hasta Tokio quedó cancelada. Que pérdida de tiempo... y de dinero.

— ¿Eso te preocupa? Ese libro en manos equivocadas puede ser letal, Zatara. Con respecto a Zatanna, puedes sacar turno y hacer cola, porque seguramente me crucificará primero a mí.

Raven se alarmó cuando sintió la presencia de sus amigos acercándose, sobre todo un aura escarlata que llamó inmediatamente su atención. Sintió como el aire era succionado a su alrededor mientras una silueta amarilla y roja se movía a gran velocidad, levantando una estela de polvo del suelo, entrando por la puerta de su habitación.

— ¡Rae! ¿Te encuentras bien? —preguntó rápidamente el velocista, agarrando los hombros de la hechicera, observando que ella no tuviera ninguna herida—. Vine corriendo lo más rápido que pude.

—Sí, estoy bien. Zachary aquí me ayudó. ¿Y tú cómo estás, Wally?

—En perfecto estado —dijo más calmado sabiendo que ella se encontraba bien—. Doctor Luz solamente escapó, nos alejó de la ciudad, era solamente una distracción, supongo que cumplieron con su cometido —señaló él, recordando cuando entró y observó la destrucción de toda la sala—. Lo siento por no haber estado aquí para ayudarte.

—Está bien, Wally. No es tu culpa.

« ¿La Gema de Scath siendo complaciente con un simple mortal? No es como mi prima la había descripto», pensó Zachary.

Luego sus ojos se desviaron al chico que estaba cerca de Raven.

— ¿Y este niño hiperactivo con traje ridículo es la burda imitación de Flash? Puedo quitártelo de encima.

— ¿Quitarme de encima? ¿Burda copia? —cuestionó el pelirrojo girándose y viendo al pelinegro que lo miraba como si no fuera más que un insecto—. Soy Kid Flash, amigo. El héroe vivo más veloz que existe, y soy su novio, mago de circo.

—Qué pena, porque tengo el trabajo de mantenerla vigilada, Flashito. Mira—. Chasqueó sus dedos y un papel apareció mágicamente—. Aquí está mi nombre y también aquí está la firma de tu ídolo, al lado de todas las firmas de los miembros de la Liga de la Justicia. Fascinante, ¿no lo crees?

—Que la mantengas vigilada no significa que te permitiré que te acerques a ella, Harry Potter.

— ¿A quién llamas Harry Potter, Speedy Gonzales? ¿No tienes que ir a corretear por ahí y buscar algo para comer?

— ¿Y tú no tienes que hacer algunos de tus shows de quinta con cartas y palomas?

—Puedo congelar tus piernas con unas simples palabras. El hielo puede ser tu debilidad.

— ¿Si? Y yo puedo darte 3000 puñetazos en cuestión de milisegundos antes de que recites cualquiera de tus conjuros. O darte un buen golpe en la boca que te impida hablar por semanas.

— ¿Quieres probar de lo que soy capaz?

—No tientes tu suerte. Te haré tragar tus palabras.

— ¡Suficiente! —gritó Raven. — ¡Ya demasiados problemas he tenido hoy para que agreguen otro más a mi lista! Maldito Red X, no sabe lo que está haciendo.

—Te ayudaré hasta que recuperes el libro —puntualizó Zachary.

— ¿Qué? —preguntó la hechicera.

—Deseo escapar de la sombra de mi prima Zatanna. Imagina las posibilidades, si ayudo a la Gema de Scath a recuperar su libro, mi nombre se alzará y además podré aprender mucha más magia. Eres una de las mejores hechiceras. Puedes enseñarme, podríamos aprender trucos nuevos.

Raven era indiferente a todo eso. Ella no sería maestra de nadie.

— ¿Y qué te hace pensar que necesitamos de tu ayuda? —escupió el velocista.

—Escucha, idiota, soy un mago, se más sobre magia y su mundo que cualquiera de ustedes, aspirantes a héroes.

—Podríamos requerir un poco de ayuda mágica —dijo Raven rotundamente.

—Ya veo —. Zachary sonrió y los ojos de Raven se estrecharon sintiendo su atracción por ella.

«Estúpido mago», gruñó con ira Wally para sus adentros.

—Red X —murmuró Raven mientras se acercaba a su ventana y miraba el exterior.

«Se avecina la tormenta, el tiempo se está terminando».

Esas palabras... ahora tenían más sentido que nunca.

—El ladrón. ¿Viste lo mismo que yo, no? —interrogó Zachary—. Su firma mental era tan fuerte. Su alma estaba rota.

— ¿Alma rota? —cuestionó Wally. — ¿A qué se refieren?

—Los sufrimientos son parte de la vida —comenzó a exponer Raven—. Todos pasamos por tiempos dolorosos a diferentes grados. La diferencia que tienen unas personas de otras es cómo enfrentan esos problemas. El alma es energía pura, es nuestra esencia vital, nuestra fuerza, nuestro poder personal. El alma es el principio de vida: sin alma no hay vida. La pérdida del alma es como la pérdida de partes cruciales que se pierden debido a traumas. Cuando experimentamos un trauma, una parte de nuestra esencia vital puede separarse de nosotros para sobrevivir a la experiencia y para escapar del dolor y del impacto psíquico que implica una vivencia insoportable. La pérdida del alma o de una parte de ella puede ser originada por cualquier experiencia traumática. No se sabe de qué manera se produce esto; lo cierto es que una parte de la energía del alma se fragmenta abandonando a la persona. Cuando esto sucede, la persona queda incompleta y la parte que se fue se pierde en otra realidad o no desea regresar.

— ¿Y eso duele? —preguntó ahora el velocista con curiosidad.

—Duele, porque puede llegar a doler mucho más que un hueso roto, más que un pellizco bien dado, más que un puñetazo directo, más que una caída desde un tercer piso —afirmó la hechicera—. Sí, lo que más duele, es, sin duda, el alma. Solo que a veces no sabemos lo que es. No se rompe con facilidad, está diseñada para resistir los golpes más fuertes: los de la decepción y la tristeza prolongada. Pero cuando se rompe, cuando se abre una brecha...es probable que nunca más se cierre del todo.

— ¿Pareces saber mucho sobre el fraccionamiento del alma? —cuestionó Zachary, mirando a la chica ahora con sospecha y con aires de desconfianza.

—Si —dijo ella con nostalgia.

«Porque mi alma también está fragmentada», quiso contestar, pero no lo hizo.

La fragmentación del alma, se puede considerar como difícil de entender, pero el alma puede dividirse. Ella lo había aprendido de primera fuente, de ese maldito libro que el ladrón se robó. Volpert era un experto en la alquimia aplicada a la transmutación del alma.

En cada pedazo o fracción del alma está una sección personal del todo.

Fragmentada y partida como el espejo que ahora estaba inservible y guardado en ese cofre sucio.

Ella miró la ciudad pensando también en el alma del ladrón.

«El alma de Red X, era un canto al desconsuelo, casi como un llanto. Soy empática, sus agonías me llegaron a lo más profundo de mí ser. Su alma, estaba repleta de temores, incertidumbres y dudas. Agonía.

¿La vida es tan dolorosa?

¿Será que esta vida ha sido demasiado tormentosa para él?

El precio de la vida, de desafiar a la muerte, es un precio doloroso. Quería disculparme con él.

.

.

.

Porque si hubieran sido otras las circunstancias, mi deber habría sido sanar las heridas del alma de ese pobre chico.

Lamento de ya no ser capaz de salvarte, lo siento».


Por fin el encuentro entre Raven, Red X y Zachary llegó.

¿Qué les pareció el mismo?

Ya les había dicho que la descripción de escenas de batallas no se me daban del todo bien pero hice lo mejor que pude jaja me inspiré un poco en mi saga mágica favorita que es Harry Potter para elaborarla, así como del personaje de Doctor Strange (de Marvel).

Espero que les haya gustado este capítulo, no se olviden de comentar que les pareció.

Saludos y hasta la próxima!