Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada.


21)... vergonzoso cuando se rompe tu pantalón.


Deportes, lo mejor de la clase de deportes era que era en el patio, lejos de las cuatro aburridas paredes del salón y dónde las actividades consistían en algo más que sentarse en duras y frías bancas a escribir y escribir.

La clase de ese día consistía en básquetbol, Ban no era presumido, pero era todo un experto en ese juego. Gracias a su gran altura no era difícil encestar y su gran cuerpo le permitía pasar sin problemas, muchos de sus compañeros se alejaban de él en cuanto lo veían correr hacia ellos, temiendo ser aplastados.

Con su uniforme bien puesto, Ban salió sintiéndose el rey del mundo deportivo, algunos de sus amigos caminaban con él a sus lados, mostrándose como si fueran el mejor equipo de básquetbol en la historia del deporte.

—Quiero dos equipos masculinos y dos femeninos, se enfrentarán entre sí y los dos ganadores jugarán un juego chicas contra chicos, ¡prepárense! —anunció el entrenador después de usar su silbato.

—¡Maldición! Vamos contra las chicas, estamos perdidos —Ichi negó con la cabeza.

—Fue bueno creer que ganaríamos —Nachi fingió que estaba a punto de llorar.

—De todas formas no habríamos podido contra Seiya y compañía, Shun tiene más talento del que parece —Jabu miró a sus compañeros discutir entre sí sobre el juego—, al menos tenemos el hecho de que veremos como ellos son aplastados por Shunrei y las demás.

—Nos libramos de su juego sucio —Ban sintió un escalofrío recorrerle sólo de recordar cuando se vió acorralado entre la feroz pelinegra y la fuerte Miho.

—¡Vamos chicos! —Ban se paró enfrente de sus amigos—, ¿somos o no somos dinamita? Jabu, saltas más alto que nadie en este grupo o los demás, incluso contando a los mayores, Nachi, eres de los más rápidos, Ichi, las chicas no se te acercan, eso es un enorme ventaja, Geki, tu y yo somos de los más altos y fuertes, nadie puede con nosotros.

El grupo poco a poco se sintió motivado, Ban les había regresado su seguridad en sí mismos, algo que él tenía en exceso.

Comenzaron a preparase, se unieron a un par de compañeros que compartían clases con ellos; Ban sonrió al ver al equipo masculino rival, por suerte Hyoga no iba a la misma clase, él también eran un poco rudo cuando se emocionaba. El chico alzó un ceja cuando vió que Shun practicaba algunos ejercicios de estiramiento, no sabía que eso era necesario para jugar básquetbol, pero si Shun lo hacía, y era el sujeto más sano que Ban conocía, entonces era bueno.

El peliverde abrió las piernas y comenzó a tocar la punta de sus pies con las manos. Ban se llevó una mano a la barbilla, parecía un ejercicio sencillo, incluso un niño lo podría hacer, así que decidió imitarlo.

Apenas abrió las piernas y se agachó escuchó un sonido claro, que ya había escuchado antes, cuando Marín agarraba sus playeras viejas y las rompía para hacer trapos para limpiar: el sonido de tela desgarrandose.

Se enderezó rápidamente, de manera instintiva llevó sus manos a la parte trasera de su pantalón y descubrió, con horror, que sus sospechas eran ciertas, su pantalón se había desgarrado. Poco a poco comenzó a palidecer, no podía creer que eso le sucediera, a él. Toda su confianza se esfumó y no pudo hacer nada más que quedarse congelado en su lugar.

—Vamos Ban, ya nos toca —Jabu le dió un par de palmadas en el hombro y corrió a la cancha, donde sus compañeros ya estaban preparándose.

Él se quedó congelado en su lugar, decidido a no avanzar. Sus compañeros lo miraron confundidos, el maestro que sostenía su silbato pronto dejó de tocarlo como loco y se acercó a Ban molesto, preguntandole por qué no se integraba al juego.

—¿Qué ocurre con Ban? —le preguntó Shun a Jabu, que tenía los brazos cruzados.

—Tal vez se dió cuenta de que no necesita jugar para poder vencerlos.

—Pues yo creo que se acobardó —Seiya se acercó, retador, con Shiryu a un lado preparado para calmarlos en caso de que los comentarios subieran de tono.

La expresión del maestro de deportes se suavizó cuando Ban le explicó su problema, también se sonrojó un poco, ese tipo de situaciones siempre lo descolocaban.

—Bien… regrese a las duchas… está exento de la clase por hoy.

Ban asintió, aún avergonzado, y caminó lentamente, con las manos en su parte posterior para asegurarse de que nadie notara su problema, además de que caminaba de lado, como un cangrejo. Ese día no habría básquetbol.