Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada.
24) ... cuando te sientes imbécil por empujar una puerta que se debe jalar.
Shinato y Mirai habían crecido juntos, eran vecinos de toda la vida y aún en su actualidad, aunque cada uno se dedicaba a cosas diferentes, continuaban compartiendo su tiempo libre.
Mirai, que era un año menor, quería festejar que ese año tendría la oportunidad de ver de cerca la construcción de un nuevo edificio. Debido a eso él, junto con Shinato, fueron a buscar a su otra amiga, Shoko, para ir a celebrar su pequeña victoria. Estaban en el edificio donde su pelirroja amiga trabajaba, en la primera planta, con la pelinegra siendo la encargada de hablar con Shoko.
—… sí, sí, sí, ya estamos aquí… Minai está desesperado, será mejor que te apresures… —Shinato alejó el teléfono de su rostro y miró a su amigo mirar con atención la recepción del lugar— Shoko dice que la esperemos diez minutos.
—¿Diez minutos?... de acuerdo, pero dile que ella pagará la primera ronda.
—Ya lo escuchaste Shoko —dijo la pelinegra regresando a su teléfono— te esperaremos afuera.
Después de colgar el dúo se dispuso a salir. Minai, a la cabeza, empujó la puerta de entrada solo para terminar estrellándose contra ella.
El chico frunció el ceño y puso la mano en la manija para poder empujarla más fuerte. Empujó y empujó, pero lo único que obtuvo fue la risa de Shinato a sus espaldas.
—Idiota —murmuró su amiga entre risas.
—Ja-ja-ja, que divertido.
Minai se alejó de la puerta con los brazos cruzados; Shinato continúo con su sonrisa burlona y se dispuso a empujar ella misma la puerta, descubriendo que esta no se movió ni un milímetro.
—Ja' —ahora fue el turno de Mirai de sonreír burlón—, ¿quién es el idiota ahora?
—Será mejor que me ayudes, creo que está atorada.
Shinato comenzó a empujar la puerta de vidrio con fuerza, Mirai no tardó en acercarse para ayudarla a empujar apoyándose en su hombro. Ambos se mantuvieron así por varios minutos, primero empujaron apoyados en su hombro derecho, después apoyándose en el izquierdo. Estaban confundidos porque ambos sabían con seguridad que esa puerta no era difícil de abrir, por algo habían ingresado al edificio sin problemas.
—Es inútil —dijo Minai, sobando su hombro—, estamos atrapados.
—No lo entiendo, no noté ningún problema cuando entramos.
—Bueno… entramos después de un señor, a lo mejor es de esas puertas que están cerradas y hay que decirle a alguien que nos abra.
—Pero no hay nadie aquí, ni siquiera una cámara —Shinato señaló a su alrededor—, ¿quieres volverlo a intentar?
—No tenemos opción, aunque Shoko también podía ayudar un poco.
—Sólo pagaré la primera ronda, ustedes dieron eso, y no quiero beber más de tres, una ronda cada uno —Shoko apareció cargando su mochila con sus cosas—, creí que me esperarían afuera.
—Ese era el plan pero…
Shinato se interrumpió cuando vió que su amiga se acercó a la puerta para jalarla y abrirla, no empujar. Los amigos intercambiaron una mirada, se conocían desde la niñez, ese intercambió lo supieron leer a la perfección.
—¿Qué pasó? —preguntó Shoko confundida porque sus amigos se quedaron dentro del edificio, en silencio.
—Nada —dijeron a la vez, apresurandose para salir.
—Shoko, vayamos a festejar —dijo Minai agarrando a su amiga de los hombros.
—Sí, para eso vinimos, ¿no?
Shoko los miró extrañada por lo curioso que se comportaban, pero decidió pasarlo de largo y seguir a sus amigos, por suerte para ellos, no tolerarían sus burlas por ser tan idiotas, ambos.
