Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada.


29) ... contra reloj cuando te compras una golosina que tienes que comer rápido.


Sólo tenía once minutos. Por lo general era muy cuidadosa al momento de destapar sus alimentos, en especial si se trataba de una bolsa de caramelos envuelta en papel celofán cerrado con un lindo listón rojo, pero no había tiempo para delicadezas. Seika miró a su alrededor para asegurarse de que ninguno de los chicos del orfanato estuviera cerca, no fuera a ser que sus cálculos en cuanto al tiempo disponible fueran erróneos.

Once minutos y quince segundos, ese era el tiempo con el que contaba para comerse sus nueve caramelos que había comprado en el lugar de contrabando con Ikki, antes de que los chicos aparecieran y se llevaran todos sus caramelos. Ya le había pasado antes, con sus chocolates, chicles, incluso papas, cualquier cosa que ella se compraba para darse un pequeño gusto siempre terminaba en el estómago de su hermano y amigos.

—Oye, tranquila, ¿cuál es la prisa? —a su lado, su compañera de clases, Esmeralda, la miró con una ceja levantada mientras desenvolvía con cuidado su propia bolsa.

—No lo entiendes Esmeralda, no es que no quiera darle a mi hermano y sus amigos, es sólo que creo que podría ser egoista por una vez y comerme todo sin decirle a nadie… además, estos dulces me gustan— Seika se metió dos a la boca—, sólo me quedan ocho minutos antes de que ellos aparezcan y me quiten mis dulces.

Esmeralda rió en voz baja y Seika movió los dulces de un lado al otro en su boca, esperando suavisar el caramelo lo suficiente para poder masticarlo, aunque no era tan necesario, este dulce era de esos que se pegan a los dientes mientras se deshacen lentamente.

—Sí, pero así no los disfrutas.

—La vida es rápida, el disfrute está en no dejar pasar las cosas —Seika se metió otros dos dulces, seis minutos y medio.

—Sí pero… también pudiste decirle a Ikki que te lo dejara a cuenta, he visto que algunos lo hacen.

—¿Y arriesgarme a quedar endeudada por toda la vida con él? No soy tan tonta —Seika miró a su alrededor, no había nadie que conociera a su alrededor; se metió otros dos dulces y miró su reloj—, ¿por qué no mejor me cuentas de ti e Ikki? Todo mundo dice que eres su novia, ¡Esmeralda! Dime que no es cierto, quiero a Ikki porque crecí con él, pero está a un paso de convertirse en un delincuente juvenil.

—No estamos saliendo, sólo somos amigos, para serte honesta lo que menos quiero ahora es un chico —Esmeralda alzó los hombros y se metió su propio caramelo a la boca—, o atragantarme con los dulces, no te llenes la boca.

—¡Sólo me quedan tres minutos! Es imposible —Seika se metió todos su dulces restantes a la boca e hizo bolita la bolsa.

No quería ser egoista, pero cuando se trataba de sus caramelos favoritos se quedaba sin opciones. Era comer o ver cómo otros se comían sus cosas, y estaba cansada de eso; sólo pedía un día con una bolsa de dulces para ella, sin compartir con nadie, ya después le daría todos sus dulces a Seiya y sus amigos.

Mientras masticaba y Esmeralda hablaba de sus examenes de inglés, Seika pensó que al menos su amiga tenía razón en una cosa, era mejor cuando sólo disfrutaba con tiempo, no como en ese momento que no podía detenerse ni un minuto para saborear el sabor a fresa de su caramelo.

Para la próxima se aseguraría de mantenr bien escondida su bolsa con caramelos y no se lo contaría a nadie, tal vez en la escuela, el lunes cuando no estuviera con su hermano y amigos.

—Ya vienen —anunció Esmeralda, mirando el escandaloso grupo de chicos salir del museo para el que tenían que hacer una tarea.

—Y justo a tiempo —Seika abrió la boca para mostrarle a su amiga que ya se había terminado sus dulces.

—Para la próxima sólo dile a Ikki que te los entrege a escondidas.

Esmeralda sólo sonrió y levantó la mano para indicarle a los más jóvenes dónde los esperaban, Seika por su parte pensó que esa no era una mala idea, se conseguría un disfraz para eso, tal vez una gabardina y un sombrero, para pasar desapercibida.