¡Hola!

¿Cómo están? Me siento muy feliz que la historia halla gustado, me siento un tanto alagada así que por eso traigo este segundo capítulo para ustedes, espero les guste y perdón la demora… Siendo tantas historias que tengo debo de turnarme para poder escribirlas todas… perdón ñ.ñ"

Sin más comencemos.

Los personajes de Dragón Ball Z no me pertenecen son propiedad de Akira Toriyama, yo solo los tomo prestados por mera diversión

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Wattpad: MikashimotaZ

MoonWalker/Otaku/Jacksonera- Smooth Criminal

PD: perdón si tengo algún error de ortografía

Advertencia: lenguaje obsceno (Fuerte) y contenido sexual ( leve)

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La velocidad con la que corría era más que suficiente para no darle oportunidad de atraparla a sus perseguidores, considerando la ventaja que tenía al haberse internado sola en el bosque apenas como había salido de la casa de Gine y Bardock.

No había tardado mucho en ser pillada por un par de soldados que no dudaron en querer darle caza pero al no lograr atraparla sobrevolaban las entradas de ese inmenso montículo de vegetación y tierra o la superficie por donde pudieran llegar a divisarla, logro apenas pasar cierta parte del bosque ocultándose entre los arbustos o con alguna hoja gigantescas perfectas para el camuflaje, iba ya en el centro del bosque donde muy pocos se atrevían a entrar por los innumerables cuevas, plantas y frutos venenosos junto a las trampas puestas por los mismos cazadores, pero para ella era un total Lujo perderse de vista entre los extensos valles en lo corrido de los años que venía habitando aquellas zonas del bosque.

"Y se hacían llamar Saiyajin… ¡Bah!"

Tenia la capacidad de ocultar su Ki para que aquellos simios cabezas de piedra no la detectaran con ese extraño aparato que se ponían en la cara, agradecía que su padre le hubiera alcanzado ah enseñarle aquella técnica de pequeña dejando al final que ella misma practicaran y tomara como dominio aquellos habilidad y si que le había servido, Gracias a eso podía ir y venir paseándose por las calles de ese enorme pueblo vendiendo una que otra cosilla que muy pocos encontraban en el bosque, estando constantemente al pendiente de quién se le acercaba y quien no.

Corrió un par de metros más hasta un enorme árbol con hojas anchas y puntiagudas de un extraño color morado con algunos frutos diminutos en algunas de sus ramas ocultándola a la perfección, subió hasta lo más alto del tronco encontrándose un hoyo un poco grande en la corteza, metió la mano y de ahí saco un Carcaj con un par de flechas improvisadas, un arco un tanto dañado pero lo suficientemente resistente mientras conseguí hacer uno nuevo, aquella arma le había salvado de tantos ataques de distintos animales además de ser con la cual conseguía su alimento quitándole más de una vez el hambre. Salto ah otro árbol apoyándose en sus gruesas ramas y sosteniendo con solo una mano la bolsa de piel y el arco ya que su carcaj lo llevaba en la espalda, salto alrededor de siete árboles hasta encontrar un árbol parecido al primero, metió la mano en el agujero y de allí saco otra bolsa de cuero ya quedando con ambas manos ocupadas llevando consigo su ropa nueva y vieja.

Siguió su recorrido por lo menos unos Quince minutos más antes de llegar al angosto pero largo río donde tuvo que saltado pasando por encima sin ningún tipo de dificultad gracias a su entrenamiento. Corrió un poco más hasta encontrarse un laberinto de Espinos con flores de un naranja brillante antes de divisar una enorme montaña cubierta por una extensa enredadera que cubría gran parte de la roca.

Con sumo paso lo Espinos llegando a un pequeño claro donde nacían unos enormes árboles que tapaban una parte de la montaña, movió la enredadera y luego dos pequeñas tablas que formaban una ventana por donde se metió cuidando de no hacer daño hasta que llego al piso al otro lado de la ventana dejando sus cosas en el suelo pidiendo respirar un poco más tranquila, corrió hasta donde encontró una vara muy larga moviendo una pequeña rejilla en el techo haciendo que entrara la luz e iluminara el lugar, allí había una pequeña mesa en una esquina hecha a mano sin mucho cuidado a la vista estética, al lado habían bastantes moldes y trastos con un contenido extraño que ella misma había hecho antes de ser tomada presa. Camino de vuelta hasta le ventana y acomodando la enredadera pudo cerrar esa ventanita tomando de vuelta sus cosas y a paso lento llego hasta la improvisada cama hecha de paja y pieles secas de animales.

Rápido fue hasta el otro extremo de la "Casita" abriendo la puerta de madera también quitando las enredaderas encontrando un túnel hecho por las mismas rocas que le protegían haciendo un tipo de pasillo enorme para su casita, solo un par de metros la separaban de otro manto de enredadera la cual solo aparto para ver un pequeño llano de flores y hierbas medicinales que ella misma en el transcurso de los años había aprendido a cuidar y cultivar para su propio uso. Camino de vuelta metiéndose hacia su izquierda donde había un par de tablas y matorrales tapando su improvisada cocina con su fogón de leña y uno que otro trasto, al otro extremo del túnel de piedra había un leve nacimiento de agua que venía de alguna parte de las montañas y ahora era su baño privado donde podía asearse con suma libertad. Sus padres y ella Habían tenido muchisima suerte encontrando aquel lugar perfectamente oculto entre esos matorrales de Espinos y rocas con cuevas enormes.

Salió de ese lugar tomando un cesto hecho con las ramitas de las hojas extrañas de un árbol que crecían en el lado sur de bosque y que eran lo suficientemente flexibles como para hacer cestos o improvisadas cañas de pescar.

"Si en algún momento te sientes sola, ven a esta cuevita, será como tú verdadero hogar…"

—Madre…— suspiro aquel agradable aroma de las flores al salir de la cueva contemplando el cielo rojizo y el sol brillante que le daban un tenue y extraño color al ambiente.

Camino por el corto llano tomando un ramo de flores, unas hierbas parecidas al eucalipto llenando aquel cesto y tomando algo de corteza de uno que otro gigante árbol en forma de coral en la parte superior, camino de vuelta metiéndose en la improvisada cocina tomando algo de carne seca que tenía sobre el fogón empezando a comerla revisando si había algo más levemente ingeridle, solo encontró un par de frutas semipodridas y con un cuchillo improvisado quito lo dañado comiendo lo que a su parecer aun estaba en buenas condiciones.

Ingreso a la casita y fue hasta la improvisada mesa con aquel cesto tomando uno de los trastos con el ya preparado menjurje que tenía fermentándose para unas nuevas mesclas.

Llevaba alrededor de cuatro horas y media sentada en el suelo haciendo una de sus mesclas cuando escucho al viento soplar indicándole que muy pronto empezaría a anochecer, dejó todo lo que hacia por un momento corriendo fuera de la casa ocultado su improvisado baño y cocina al igual que la entrada de dicho túnel de algún futuro animal o algún extraño forastero de mal gusto.

Al caer la noche un par de lunas salieron iluminado el cielo dándole la perfecta oportunidad de hacer su trabajo sin la necesidad de prender alguna vela, tomo un abrigo grueso hecho con la extra piel de un jabalí y sentándose con ella para no sentir el frío y terroso suelo, tomo un tipo de pomada que olía a mentol aplicándoselo por sus brazos y piernas desnudas. Un excelente repelente de insectos casero echo por ella misma. Tomo un tazón redondo que había comprado en el pueblo y agregando un par de hierbas con uno de los extractos que tenía sobre la mesa empezó a revolverlo al contrario de las manecillas del reloj con mucha delicadeza.

"Si agregas un poco de esta planta con el extracto de esta flor conseguirás un delicioso aromatizante pero siempre hay que ser precavida por qué sino agregas la cantidad correcta se convertiría en un mortal paralizantes..."

Los recuerdo de esa mujer de cabellos oscuros y ojos castaños la hacían mesclas con más fuerza y una tenue sonrisa en los labios. Después de todo si ella sabía hacer ese tipo de brebajes era gracias a ella quien de pequeña la fue guiando en ese campo dándole los mejores consejos que una madre podría darle a su hija.

"Sino prestas atención papá no te llevará de vuelta al bosque…"

"Papá…"

Eso le recordaba que tendría que ir al bosque a conseguir comida para los próximos días y que mejor manera de encontrarla que irse de… Pero por si al caso…

Apoyo otro tazón en el suelo sujetándolo con fuerza del borde derecho con su mano izquierda mientras que con la derecha iba amasando un par de plantas que agregaba del cesto junto ah una gota casi milimétrica de la sustancia anterior sabiendo que en pocos minutos se convertirán en un cicatrizante bastante eficiente.

"Sigue revolviendo un poco más…"

—Eso hare madre.

.

.

.

A la mañana siguiente apenas había salido el sol fue directo a bañarse en la tina natural que tenía junto al nacimiento de agua, apenas salió froto un pedazo de cortesía de un árbol de mediana estatura para disipar su olor natural y no la detectaran.

"Una terrícolas tan insignificante como tú jamás podrá hacerme frente…"

"Maldita simia…"

Gruño al escuchar la ridícula voz de esa engreída Saiyajin, como la detestaba… tomo unos de los viejos conjuntos que alguna vez le había dado la esposa de Bardock para vestirse.

Con su Carcaj lleno de nuevas flechas que tenía como reserva con algo levemente que les había puesto la noche anterior tomando su arco en mano yendo directamente a la zona oeste del bosque en busca de la carne de ese acostumbrado y típico jabalí de cuatro ojos que le encantaba comer. Era uno de los animales más pequeños y sencillos de atrapar, aun que eso no quitaba lo peligrosos que eran sino de Le tenía la distancia y el cuidado debido. Salto por las innumerables ramas ahora teniendo menos cuidado al pisar al haberse pues sus zapatos de cuero.

El recorrido no fue muy largo al saber exactamente dónde debía esperar a ese cuerpo cubierto en exorbitantes musculatura y grasa que le daban un excelente sabor al cocinar su carne, se escondió en lo alto de un árbol con unas bayas un tanto venenosas como frutos recostándose en su tronco tranquilamente esperando a su enorme presa. Tiró uno de los trozos de carne seca que había estado comiendo en día anterior dejándolos caer en la mitad del camino improvisado en el bosque, solo fue necesario diez minutos de espera antes de ver a tres pequeños animales de dicha especie acercándose a toda velocidad peleándose entre ellos por algo de espacio, tomo disimulada una flecha y la apoyo en aquella delgada cuerda solo teniendo como mira uno de sus dedos, cerro su ojo izquierdo esperando a que terminaran de acercarsen y cuando apunto al último en llegar que olfateaba el lugar levantando su asico para detectar algún tipo de olor.

"La vida de cualquier ser vivo es tan valiosa como la tuya, lo que menos debes hacer es aprovecharte de eso"

"Padre" frunció un poco el ceño.

Vio aquel extraño rostro y soltando el aire dejo marchar aquella flecha encajándola perfectamente en uno de esos cuatro ojos, los otros dos apenas oyeron el bufido lastimero de su acompañante y la manera tan desquiciaba de intentar sacarse aquella varita de su ojo, corrieron como si algo les azotara el trasero perdiéndose entre los matorrales y arboles del bosque.

Espero a que aquel animal dejara de moverse y cayera al suelo de un solo tambaleo, salto hasta el aun viéndolo semi-moverse en el suelo gracias a el paralizante que había hecho el día anterior.

"Para cuando tomes una vida en tus manos debes procurar dar gracias por aquel nuevo comienzo para ese otro ser..."

"Pamplinas… esa regla no es para cualquiera ser vivo…"

Sujeto las patas de animal y lo arrastro hasta aun matorral de buen tamaño, corto unas hojas enormes que habían en el lugar y ahí mismo termino de asesinarlo al clavar un cuchillo en su corazón, empezó a destriparlo y alejar aquella piel de la pulposa carne tomando la mejor porción junto ah algunos órganos y extremidades dejando solo en ese lugar la cabeza y los intestinos para algún animal carroñero que quisiera esos pedazos. Metió todo eso en la misma piel de su futura cena y en otras que traía para la carga sujetando los paquetes con algunas lianas amarrándolos a su espalda. Se lavo sus brazos con un poco de agua de un riachuelo tomando algo de tierra para disipar un poco el olor de sangre en su manos luego emprendiendo marcha de nuevo saltando por algunos árboles y luego corriendo por un tipo de camino hasta su casa.

"En los momentos que menos lo esperes y de la peor persona podrás encontrar lo que en verdad le falta a tu alma y corazón…"

—Eso jamás pasará padre.

.

.

.

Había pasado tres semanas desde que estaba en su hogar , había ido y venido del pueblo consiguiendo bastantes monedas por unas pomadas, brebajes o hasta aromatizantes caseros, siempre estaba oculta bajo una capa con capucha de una tela bastante vieja y unos guantes improvisados haciéndola pasarse por una de las ancianas, iba a los puestos del mercado cuando estaban por cerrarsen vendiéndoles a los comerciantes lo que habían estado necesitando desde hace meses atrás recibiendo una leve propina por aquel favor ya conociendo sus costumbres.

El día anterior le habían pedido cinco Potes de cicatrizante pagándole por adelantado una exquisita suma de dinero la cual no pudo desaprovechar… con la única condición que debía ir ah medio día para que le pagarán el dinero, tuvo cuidado de que no la siguieran cuando volvió a su casa y a la mañana siguiente tomo las muestras extras que tenía guardadas y se dirigió nuevamente al pueblo.

Al salir de bosque llegó a un cruce de varios caminos que iban ah otros pueblos o daban al pueblo serca al reino, desde el día anterior no se había venido muy segura de las palabras de comerciante así que apenas salió el sol ella marcho al pueblo tomando el camino mas largo tardando alrededor de siete horas en llegar al pueblo, era un camino demasiado largo para su gusto pero por lo menos estaría segura que no la seguían y tendría la oportunidad de ver el otro extremo del reino del cual muy pocas veces había pasado a ver.

Entro por uno de los costados teniendo cuidado de los guardias no la vieran corriendo hasta el primer callejón ocultándose ahí un par de minutos mientras tomaba aire y se preparaba mentalmente para introducirse en esas malditas calles una vez mas.

Emprendió camino y a medida que avanzaba iba detallando cada calle, cada cuadra, cada edificación como si fuera lo más horroroso y tétrico del mundo. No podía decir que los Saiyajin tuvieran mucho gusto respecto a la decoración, Hasta su pequeña y acogedora choza era mucho más hermosa y acogedora que todo aquel reino infestado de bestia horribles y gente imbécil.

Volteo por una de las calles principales encontrándose una enorme plazoleta infestada de vendedores y comerciante. Vio que había un tipo de tarima donde había una enorme jaula cubierta por un enorme trozo de tela negro a sabiendas que en su interior habían innumerables celdas como también esclavos.

FlashBack

—¡No! ¡No se la lleven!— una mujer de cabello negro y enmarañado por el forcejeo estando sujetada por dos individuos mientras un hombre estaba siendo azotado por haberse atrevido a golpear a uno de los guardas.

—¡NO! ¡Ayúdame!— la pequeña niña de apenas cinco años era cargada por un chico de aproximadamente 20 años con una musculatura exuberante, su cabello levemente puntiagudo y una piel levemente bronceada, dejándole apreciar con mayor libertar las facciones un poco rudas pero no desagradables de su rostro.

—Llévensen a esta terrícola, más de uno estará interesado en comprar una mini-perra virgen de un lindo cabello negro— el chico lanzó a la pequeña a los brazos de otro hombre que no tuvo la delicadeza de sujetarla como se debía haciendo que su cabecita se estrellara contra el suelo.

—¡No! ¡Devuélvanmela!— la mujer gritaba zarandeándose con fuerza recibiendo un puño en el vientre por el mismo chico que había tenido alzada a la pequeña momento antes, el golpe que recibió fue realmente fuerte haciéndola doblar de dolor y de un momento ah otro un chorro de sangre bajo de entre sus piernas aturdiendo a la mujer…

—...Mami…—La niña apenas susurro estando de cabeza mientras un hilo de sangre caía de su frente marcando el camino mientras la alejaban de su familia.

EndFlashBack

Ese día había sido el peor de su vida, había sido raptada del seno de su hogar para ser vendida como un trozo de carne en el mercado, miro como el anunciante subía a la tarima y comenzaba a alardear de nuevas adquisiciones de algún planeta que Voluntariamente habían pedido servirles.

"¡Mentira!"

Vio como tironeaban de una cadena que salía de aquella jaula sacando un par de gemidos de molestia, apenas como dio el tirón una pequeña niña de un extraño color de piel cayó de bruces en la tarima siendo seguida por otros pequeños siendo la burla del público.

"Malditos infelices…"

FlashBack

Se había quedado dormida tan pronto la había dejado en aquella celda sin preocuparse por la pérdida de sangre. Unos golpes en las varillas la levantaron lentamente sin mucho ánimo, apenas como logro abrir sus ojos fue como si todos sus sentidos se despertarán haciéndola escuchar la cantidad de insultos hacia su persona.

—¡Ey! ¡Mocosa! ¿Adivina quien soy?... ¡Levántate maldita perra!... ¡Estúpida hija de puta! ¡Levántate!...— la Pequeña apenas levanto su rostro mirando a otra niña unos cinco años mayor que ella que tenía en medio de sus manos una daga de un filo bastante notable al estarla pasando por sus propios dedos cortándose sin ninguna dificultad ni mucho menos demostrando dolor —¿Adivina de qué forma vas a morir maldita escuincla?— la pequeña no decía nada, seguí mirándola un tanto atemorizada pero forzándose a mantenerse estática.

"Las niñas valientes no se dejan atemorizar…"

—¿Q-Que quieres?— susurro desviando la mirada de esos dedos ensangrentados a los ojos castaño oscuro de la otra pequeña.

—Quiero jugar—Sonrió ladinamente e hizo girar aquel aparato en su manos—Estiraras tu brazo hacia mi y yo te hare un lindo dibujo en el ¿Qué te parece?— la pequeña mujercita parecía loca al estar pasándose la lengua por sus labios y dientes siendo una señal totalmente extraña para la otra pequeña.

—¿Con que lo dibujarla?—Miro a su alrededor solo topándose con demasiada tierra y más personas en otras celdas.

—¿Que no vez?—la chiquilla tomo entre sus dedos pulgar e índice derecho aquella daga moviendola como un saludo y luego pasándola cerca a su cuello.

—En verdad piensas matarme…—trago pesado y apoyo sus manos en el suelo teniendo un mejor soporté.

"Si en algún momento te llegan a atacar con algún objeto al estar tú en desventaja y no con sus propias manos, son personas cobardes que no merecen sentir orgullo ni mucho menos amor propio…"

—Y de la peor manera…—de un momento ah otra aquella chiquilla estiro su mano en medio de los barrotes mandando con fuerza aquella arma al cuerpo de la pequeña que apenas y logro correrse antes de que la cortara.

—C-Cobarde—Mascullo la morena y mientras tragaba algo de saliva analizando la situación lo más disimulada posible.

—¿¡Como me dijiste!?—la mirada ofendida de la chiquilla la sorprendió mucho más a ella y mientras volvía a pasar saliva estaba preparándose para volver a repetirle aquellas palabras.

—C-Cobarde, S-Suelta la daga y… M-Mátame con tus manos… A-Así será justo…

—¡No Pienso ensuciarme las mano!

—T-También lo harás si unas eso que tienes en las manos—la chiquilla mayor gruño y pateo la jaula llamando la atención de uno de los guardias.

—¡Mitori! ¿Qué estas haciendo?—Un hombre un poco corpulento y de cabello corta caminaba rápido hacía la pequeña haciéndola exaltar con tan solo su timbre de voz. La pequeña oculto sus manos atrás de ella brindándole una pequeña sonrisa.

—Nada Padre…

—¿Qué tienes en las manos?

—Nada— lanzó la daga dentro de la jaula y apenas como la otro pequeña vio como iba a caer tal objeto dentro de su cubículo, lo atrapó tan rápido como pudo metiendo entre la parte trasera de su blusa y pantalón tirándose al suelo haciéndose la desmayada mientras intentaba regular su respiración y esperaba ver la figura de aquel otro hombre, el tipo se acerco a la otra niña mirándola por todos lados solo echando una ojeada a la pequeña que seguía dormida.

—No debes estar aquí, espera afuera— Tomo la mano de su hija y se la llevo fuera de las celdas. Cuando se fueron al fin pudo respirar y sin querer recordando el rostro de esa niña mala que quiso cortarla.

"Cuando no haya de otra deberá defenderte aún por encima de tus ideales…"

Recordó las palabras de su padre y aún estando tirada ahí en el suelo se permitió tocar aquella arma esperando que por lo menos nunca llegará a cortar a nadie con eso o al menos eso esperaba… un par de horas más tuvo que esperar hasta que empezaron a sacaron a todos los niños cautivos encadenándolos por el cuello uno tras del otro.

Espero a que el hombre que estaba hablando afuera dejara de gritar sintiendo cómo tiraban de su cuello hacia adelante haciéndola caminar forzada casi cayendo ella encima de otro. A medida que iban saliendo de a diez pequeños los otros esperaban cabizbajos llorando silenciosamente para que los otros soldados no los golpearan obligándola a callar.

Llego su turno siendo ella la número diez y fue ahí cuando vio al hombre que la saco de su casa donde habían hecho sangrar a su mami y azotado a su papi.

Empezaron a sacarla las cadenas solo dejándoles unas pequeñas esposas en sus manos a sus espaldas como símbolo de opresión. La pequeña no dejaba de verlo y mientras recordaba los gritos desgarradores de su madre la sangre caer de su cabeza y como golpeaban a su padre un tipo de calor creció en su cuerpo y no pudo evitar fruncir el seño.

—¿Qué me vez?— cuando el joven se dio cuenta de la mira de la niña al estarle poniendo las esposas no pudo evitar burlarse de ella al reconocer las facciones de la pequeña.

"Sus padres si que la pusieron difícil…"

—¿Sabes mocosa? Cuando salgas allí afuera procura poner una cara tierna y una enorme sonrisa, así te aseguraras al peor de todos que te compre… te violara apenas llegues a su casa y no solo será una vez…—con más fuerza de la que debía usar jalo a la pequeña hacia su cuerpo sosteniéndola con su mano mientras que metía disimuladamente su otra mano entre las piernas de ella por encima de la ropa—O quizás sea yo quien te compre…—Susurro en su oido— anhelo cogerme a una pequeña virgen…—toco a lo largo de la pequeña feminidad frotando su parte íntima con sus dedos como a la vez le daba una lamida a lo largo del cuello de la pequeña—Tu madre no me fue suficiente…—¿¡Que!? Sus ojos se abrieron inmediatamente y un asco irreconocible creció en su pecho.

Apenas como el joven dejo de tocarla la alzó sujetándola por los brazos dejándola encima de la tarima regalándole un sonrisa lasciva y pasando su lengua por sus labios reteniendo una carcajada por el gesto indescifrable de la pequeña.

Ella quería patearlo, gritarlo y hasta escupirlo por lo que hizo, pero en el momento que pego sus manos a su espalda sintió aquel arma corto punzante entre sus ropas.

"Debes protegerte a ti y a tu mami mientras papá no esté…"

—E-Eres… un hombre malo…— metió sus manos atadas entre sus ropas y apretó el arma entre sus pequeñas manos—D-Demasiado malo…

"¡No quiero!"

La pequeña cerro sus ojos y mordió su labio.

"Debes hacerlo" se notificó con más fuerza y abriendo sus ojos cual bestia se permitió gruñir.

—¿Pero que…?—De un rápido brinco la niña paso sus pequeños pies por medio de sus brazos y apretó con fuerza aquella arma a lo alto de su cuerpo no dudando en pasarla de un lado al de manera diagonal sintiendo como ese metal cortaba la piel del Hombre impregnando sus manos con sangre—¡AH! ¡Maldita perra!—Apoyo una de sus grandes manos en su rostro— ¡Me has cortado la cara!—Los demás guardias llegaron hasta donde ella sujetándola con fuerza el arma arrancándola de sus manos y tomándola del pelo jalándola fuera de la jaula aún que ella se removiera entre los brazos de los soldados y diera pequeños gritos de molestia por su brusco agarre y susurrara que la soltaran. La gente susurraba entre ellos totalmente estupefactos por lo acontecido, solo miraban a la pequeña con sangre salpicada en sus manos levente temblorosas junto a uno de los soldados que tenía una daga con sangre en sus manos.

—¿Qué es lo que has hecho—Hablo uno de los pequeños en la tarima mirándola con suma lastima. A medida que terminaban de hablar con el anunciante y le jalaba el cabello cuando se movía la tomaron en brazos llevandola a una casa al otro costado de la enorme jaula.

EndFlashBack

Ese día había recibido la primer golpista de su vida, siendo azotada con diferentes armas y luego lanzándole canecadas de agua con sal haciéndola retorcer por el dolor, todo por haber atentado contra la vida de un subordinado de el Rey Vegeta.

"Estúpidos"

No quería recordar aquello, de solo pensarlo sentía revivir aquellos tortuosos y dolorosos golpes.

"No la golpeen más, ahora será mi esclava"

Aquella voz varonil y fría que por primera vez en su vida le ha la salvado el pellejo, se había atrevido a desobedecer a su propio rey con la única intención de devolverla a su familia aún que ella se suponía que después recibio un tipo de reprimenda por su decisión.

Sacudió su cabeza impidiendo algún otro recuerdo de su niñez, se alejó del lugar sintiendo lastima por aquellas personitas que serían subastadas ese día para ser perpetuamente esclavizadas por aquellos simios de poco cerebro.

Tomo fuertemente el aire a su alrededor y empezando a caminar alejándose de cualquier tipo de mirada en su persona al irse colando entre las calles más desoladas para pasar inadvertida por los ciudadanos, al cabo de Dos hora llegó donde el comerciante que le había pagado por adelantado el día anterior.

—Al fin llegas, creí que te demorarías menos por lo acordado—La chica no respondió y solo atino a sacar de sus bolsillos los cinco tarros que traía encima—¿No piensas hablarme— el hombre saco de uno de sus delantales una pequeña bolsa en cuerpo haciéndola saltar en su mano provocando que escuchara el estridente sonido de las monedas al golpearsen entre si. Observo la bolsita por unos momento y enseguida cambio su mirada al hombre levemente barbado, de cabellos un poco blancos y con su armadura intacta, levemente movió su mano derecha pero uno de los frascos de vidrio al respaldo del sujeto le mostró la amenazante figura de unos soldados acercándose amenazadoramente.

—¿Así que tú eres la anciana que verde eso ungüentos no?— vio por el radillo del ojos como intentaban tomarla de las ropas, no dudo en golpear los cinco tarros que ella traía hacia los soldados y arrebatarle la bolsa de dinero al comerciante saltando por encima el.

—¡Deténganla!— grito uno de los soldados cuando ya había emprendido huida en medio de la gente, las personas apenas y se abrían paso pero otras buscaban la manera de apresarla sin la necesidad de matarla creyendo que por su captura ganarían alguna recompensa.

Tarados…

Salto por encima de comerciantes y derrapando en el suelo se metió en el primer callejón que encontró siendo este en donde los esclavos ya ancianos eran abandonados por sus amos, gracias a su vestimenta logro camuflarse en uno de los montones de viejos sin que lo ancianos ni los soldados se dieran cuenta. Los escucho pasar por su lado gritando que atraparan al ladrón.

Idiotas.

Levanto suavemente su rostro divisando el panorama buscando como escapar, lentamente se puso de pie mientras buscada algún tipo de acceso por entre los muros que rodeaban el enorme pueblo, de un minuto para otro vio como llegaban unas personas y tiraban como basura a una ex esclava insultándola en el proceso diciendo que ahora era un ser inservible. Se volvió a ocultar esperando a que aquella pareja se alejara y apenas vio que se alejaron corrió en auxilio de la pobre anciana ayudándola a semi-levantarse, estaba completamente desamparada, con unos raspones y golpes en su rostro mientras algunas lágrimas salina de sus ojos, gruño frustrada al no poder hacer mucho por ella, se quito el enorme gabán envolviendo a la mujer en la tela recibiendo una mirada triste pero levemente brillante por parte de ella.

—No deberías hacer esto, si te encuentran caminado así por las calles no dudarán en atraparte…

—Eso… no…—Saco de el bolsillo de su pantalón un pequeño trapito con el cual limpiaba las lágrimas de la adulta mujer—…Importa

—Te pareces tanto a tu madre—No dudo en fijar la mirada en la abuela y fruncir un poco el ceño— era todo un dolor de cabeza cuando de huir se trataba… tu padre sufrió mucho al escogerla a ella… pero por lo menos fueron felices.

"Mis padres…" El recuerdo de un corpulento hombre, de cabello y ojos negros junto a una pequeña mujer de ojos claros y cabello oscuro abrazados llegó a ella como un flash y más cuando sonreían abiertamente solo para recibirla en sus brazos.

—¿U-Usted los conoció?— apenas la abuela asintió sus ojos no pudieron evitar brillar por una pequeña lágrima que se asomaron al sentirse por primera vez en la vida recordada y gracias a sus progenitores, cerro sus ojos y no pudo evitar alargar un suspiro pero cuando los abrió la mirada de horror que profirió la anciana la dejo estupefacta ¿Qué estaba mirando? sintió una presencia pesada en sus espaldas y mientras tragaba duro tomaba las manos de la anciana y ponía la bolsa de modernas apretándola y regalándole una mirada cómplice a la mujer. La soltó lentamente a medida que giro el rostro mirando a un solo metro de distancia aquella estúpida mujer que le venía haciendo la vida cuadritos desde que la conoció.

Mitori

—Un gusto verte maldita perra— Milk no dudo en levantarse de donde había estado agachada encarando a la Saiyajin de Élite frente a ella, un par de segundos en silencio y hasta que la abuela a sus espaldas estornudo ella emprendió huida siendo perseguida por la otra mujer. Milk corrió por ese extenso callejón estando casi a la par de esa otra mujer.

Mitori había formado un tipo de obsesión con ella queriéndola cazar y asesinar con sus manos después de aquel incómodo comentario de cuando eran pequeñas.

—¡Corre maldita perra! ¡Corre que estoy por alcanzarte! —Sintió como una bola de energía pasaba justo por uno de sus costados haciéndola desviar su rumbo a una de las calles principales, apenas llegó allí más de uno la reconoció abriéndole paso para dejar que aquella mujer volviera a jugar al gato y al ratón con ella, no siendo la primera vez que ocurría. Otra bola de energía paso destruyendo una parte de la calle haciéndola caer de bruces frente ah todos.

—¿¡Qué no me oíste!? ¡Corre!— grito a carcajadas haciendo que la morena se resbalara en el momento que intento correr al tomar algo de impulso.

"¡Maldita sea! ¿Cuando dejara este estúpido jueguito? ¡Quiero dejar de hacer esto ya!"

Odiaba, detestaba y aborrecía a esa tipa, siempre era lo mismo… la perseguía, la golpeaba y la humillaba siendo la burla del pueblo, pero por lo menos ella también se llevaba algunos golpes antes que llegarán algunos de los soldados apresándolas y golpeándola a ella por turnos deleitándose con su dolor.

Una de las principales razones del por qué el odio que les tenía.

Corrió hacia una de las puertas principales del reino por donde se infiltraba al pueblo pero antes debía que pasar por un callejón baldío donde no dudo en meterse estando a tan solo unas cuadras de escabullirse de ese infierno aún que no había nada seguro al poder la arpía volar. Para su mala suerte aquella mujer de cabello corto y enredado ya la estaba esperando.

—Muy lenta estúpida… ¿Qué te quedas haciendo?

—¿Tu que crees? Ando por ahí revolcándome con tu macho… ¿Qué mas quieres? te estoy haciendo el favor…—La vio inmediatamente fruncir el ceño lanzándose a ella propinándole un sonoro golpe en su mejilla botando la al suelo raspándose uno de sus brazos en el proceso.

—¡Cállate estúpida!— Milk se puso de pie mirando retadora a la chica antes de sonreírle.

—Es verdad… tu ni siquiera tienes macho…— no espero a que la otra se le lanzará esquivando enseguida el golpe esta vez siendo ella quien golpeara con su rodilla el estómago de la pelicorta provocando que escupiera un poco de sangre, apenas como Mitori cayó de rodillas la morena se alejó del callejón dejándola humillada una vez más, lastima que nunca hubiera el suficiente público como para hacerla odiarla un poco más.

La pelinegra no tardo mucho en reponerse alzando vuelo directamente donde la otra mujer de cabello largo recogido en una coleta.

Milk no se había detenido en esperar algún tipo de ayuda, sabía que en esas calles no tenía oportunidad a sabiendas que más de uno la repudiaba por ser quien era, aún que ella no supiera la verdadera razón de aquello. Estando a un par de metros de la entrada, Mitori se plato frente a ella devolviéndola de un solo izquierdaso botandola al suelo tomándola desprevenida.

—No me volverás ah humillar maldita estúpida… ya me cansé de ti…

—¿Ya?—Se levanto del suelo y escupió algo de sangre—Que alegría… al fin me librare de ti… gamberra— la escucho gruñir tensando su mandíbula y apretando sus manos, de solo un salto volvió a volar hacia ella con su puño en alto con la obvia intención de golpearla mientras daba un grito de guerra, Milk interpuso sus brazos deteniendo el imparto para después ser ella quien manda una patada directo al rostro de la otra mujer. La gente empezó a aglomerarse y los soldados que había estado buscando a un ladrón volaron directamente a ellas divisando desde lo alto la cantidad de golpes que se dirigían la una a la otra estando totalmente parejas en cada golpe que se daban.

—¡No me dejare de ti esta vez estúpida!— Milk tomo una parte del cabello corto de la mujer y la jalo hacia su pierna estrellando su rodilla en la cara de la otra mujer provocando que un pequeño hilo de sangre saliera por esa respingada nariz.

—¡Maldita perra!— rápidamente la Saiyajin le hizo un barrido ha la morena subiéndose encima de su cuerpo anteponiendo una mano en su garganta y su otra manos se alzaba creando un esfera de energía—¡Te vas a morir hoy terrícola de mierda!— hizo crecer mucho más la bola de energía acercándola con rapidez al rostro de la morena.

Milk apenas apretó sus ojos y afianzó su agarre en la mano de la otra chica enterrándole la uñas esperando el impacto.

—¡Déjala!— un soldado de Élite había alcanzado a llegar tomando por debajo de los hombros a la Saiyajin alejándola de la morena.

—¡Suéltame! ¡La voy a matar!— gritaba y pataleaba la chica más su compañero solo rogaba los ojos y opina más el agarré hacía la otra chica frente a ellos.

Milk respiraba con dificultad tocándose el cuello mientras otros soldados la tomaban con fuerza de sus brazos y la hacía ponerse de pie jalando sus manos a sus espaldas poniéndole unas extrañas esposas que alumbraban un color blanco.

—¿Qué creen que hacer?—Mitori estaba realmente molesta, no quería que se llevarán a su presa, no ahora que estuvo tan serca de aniquilarla.

—¿Qué creer? Esta terrícolas está bajo a resto por desacato a las normas del Rey Vegeta, al haber atentado contra un soldado de Élite.

—¿Qué? ¡Pero si yo la iba a matar!

—Por lo que vimos solo tuviste suerte de que ella no te apuñalara— el tipo saco de uno de los costados de la pelinegra una daga improvisada hecha con el hueso de algún animal.

—Pero..

—Andando— zarandearon a Milk y le dieron un empujón— tendrás que pasar un para de días en una de las celdas...—Le susurro el hombres al oído sacándole una mueca de asco en los labios.

Gruño molesta mientras a sus espaldas la otra mujer gritaba exasperada por dejarla humillada frente a los aldeanos, aun que sinceramente había olvidado por completo que llevaba esa cosa consigo…

Esperaba que en el momento de entrar a las celdas no se les diera por requisar por que sino..

La arrastraron por las calles siendo abucheada y hasta golpeada por una que otra piedra que le lanzaban los aldeanos en medio de algunas risas, siguió caminado a la fuerza con la frente en alto hasta el mismo momento en que la metieron al castillo y por medio de una puerta la hicieron descender con rapidez por unas escaleras por poco haciéndola caer.

"Estúpidos simios"

Llego hasta donde el carcelero que no dudo en morbosearla lamiéndose uno de sus labios.

—Bienvenida de nuevo… preciosa— todos los hombres se echaron a reír empujándola a un de las celdas que por lo menos esta vez tenia un lugar en donde sentarse.

No sabía cuando duraría ahí o cuando podría escaparse pero de lo que si estaba segura es que no podría dormir, no cuando esos malditos violadores estaban tan serca de su celda.

"Créenos que todo lo que te decimos es por tu bien, nada bueno te espera allá afuera sino escuchas nuestros consejos…"

—Si… los entiendo padres…

XxXxXxXxX

¡Eh terminado! Perdón si me demore en actualizar y es cortico el capítulo… pero es que eh estado tan ocupada que no eh tenido el tiempo.

Sinceramente a mí me gustó mucho este capítulo por la manera tan radical de ser Milk y su forma de actuar… además es más que obvio que hay algunos problemitas mentales en el capítulo XD… Perdonen las palabrotas pero creo que hacían suficiente falta… creo que la historia también tendré que cambiarle de categorí por el alto costo tenido de violencia y demás cositas que tendrán, solo díganme ustedes qué les parece y espero leernos en el próximo capito o en mis otras historias, les deseo mucha suerte a todos. Bye

Mika-Chan