¡Hola!
¿Cómo están? Eh de decir que lamento muchísimo mí falta de compromiso, aún no actualizo Vuelve Las Venganza Del Pasadoy nada que sigo con mis otras historias, enserio espero que me disculpen, además que por estar escribiendo por medio de mi celular me eh fijado gracias a Al Shinomorique tengo ciertos errores en mi obvio además que me falta un poco más de orden en mis historias, intentaré que en este capítulo seguir las sugerencias y que el contenido sea más explícito para que logren entenderme XD
Sin mas que decir, comencemos.
Los personajes de Dragon Ball Z no me pertenecen, son propiedad de Akira Toriyama y yo solo los tomo prestados por mera diversión
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MoonWalker/Otaku/Jacksonera- Blood On The Dance Floor
PD: Perdón si tengo algún error de ortografía
Advertencia: lenguaje obsceno, contenido sexual y violencia.
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Apenas como la habían metido en la celda se había girado para no darle la espalda a los soldados que la custodiado hasta ese lugar, escucho sus risas sarcásticas y sintió las miradas lascivas que le venían haciendo a su cuerpo desde hace rato.
—Duerme bien hoy…. Muñequita—cerraron la celda alejándose aun con esas gruesas y roncas risas, después que sintió que ellos estaban lo suficientemente lejos se permitió tomar algo de aire con tranquilidad aunque su frustración siguiera latente, no era la primera vez que había estado allí pero por alguna extraña razón siempre se las ingeniaba para escapar pero no siempre salía con el pie derecho y una clara y firme experiencia fue la última vez que estuvo ahí y gracias ah aquella morena de cabello corto había salido viva.
No entendía que trato esa pareja podía tener con ella pero para su mala o buena fortuna aquellas dos personas siempre estaba ahí ayudándola cuánto podían. Soltó un fuerte suspiro y se permitió recostarse en esa cama de cemento y divagar un poco más, hacia mucho tiempo que esos dos individuos habían metido sus manos al fuego por ella y desde ese mismo tiempo no lo entendía por qué lo hacían ¿Acaso no se cansaban de metersen en problemas? Por qué si, el ayudarla nunca les traería nada bueno y mucho menos un tipo de bonificación por sus servicios prestados. Soltó otros suspiro e intento acomodar su cuerpo, si iba a estar allí más le valía ir acostumbrándose porque las horas cada vez se hacian más largas en ese lugar.
—Estúpidos— cerro los ojos permitiéndoles descansar un poco disfrutando de la oscuridad de esa habitación aunque no esperaba mucho a decir verdad, menos cuando una de las celdas cercanas escuchaba los gritos de una de los cautivos pidiendo ayuda .
"Malditos…"
Había caído dormida sin haberse dado cuenta en que momento, no sabia si había sido por la persecución que tuvo con Mitori-Chan o era por que se había sobre exigido en llegar al pueblo últimamente pero de algo si estaba segura, apenas como sintió el leve rechineo de la reja de su celda moverse un leve timbre de precaución despertó en su cuerpo, aún semi-dormida espero a saber que había sido aquel ruido forzó a sus oídos a reaccionar y apenas como logro despertar su sentido del olfato también sintió como algo subía sobre su cuerpo y la aplastaba con su masa corporal, abrió los ojos sorprendida y vio como un soldado que nunca había visto antes estaba sobre ella tapándole con una de sus manos su boca.
—Decían que no eras fácil de atrapar… Muñeca— no sabía Por que aquel tipo había decidido que ella sería su presa, no sabía que lo incentivaba pero aun así no pudo evitar imaginarme las mil y un cosas que pensaba hacerle, Oh sí, claro que se las haría pagar. Gruño al sentir como le apretaba más su cuerpo contra el suyo pero se mantuvo quieta bajo el esperando que ese simio oloroso hiciera algo más que simplemente aplastarla.
Sintió como el tipo se movía un poco sobre ella y con su otra mano se impulsaba para levantarse apoyando también sus rodillas, sus piernas apretaban las de la morena y solo al sentir como ella se mantenía quieta y en silencio hizo que las palpitaciones de ese hombre aumentaran y empezara a jadeo irregularmente. Empezó a tocarla con la mano con la que se había apoyado pasándola por medio de pecho hasta su bajo vientre siendo cada movimiento más desesperado que el anterior—Sigue así, de pronto después que nos divirtamos te podría convertir en mi esclava…— subió la blusa de la chica topándose con una venda en su pecho, apenas moviendo la tela hacia arriba y abajo logro que uno de los pezones de la chica se vieran, ella frunció el ceño pero se mantuvo inmobiliaria esperando a que el sujeto bajara su rostro hasta apresar ese pequeño trozo de carne, sintió como le mordí con rudeza y succionaba con fuerza como si esperara que de ese lugar saliera algo, apretó sus ojos al sentir aquella molestia pero se forzó a simular gusto llevando sus manos al cabello del hombre acariciándolo con algo de lentitud, sintió como él poco apoco a medida que succionaba su pezón e iba en busca del otro relajaba su agarre en su boca hasta el punto de llegar a dejarla libre, rápidamente el tipo bajo sus manos e hizo que ella abriera sus piernas, Milk aprovecho para enredaras en su cintura y descender una de sus manos por la espalda del hombre que ya empezaba a simular penetraciones.
"Un poco más…"
Cuando llego a sus improvisados zapatos de piel metió apenas dos dedos por uno de los costados y saco una pequeña navaja que había comprado el mercado en sus andanzas como la anciana de las pomadas medicinales, escucho como ese hombre soltaba un suspiro pesado y ascendía hasta su rostro sacando su áspera lengua lamiendo su mejilla izquierda con lentitud—Sabia que eras una puta… dicen que igual a tu madre…
"¿¡M-Mi Madre!?"
Sus ojos se abrieron con ira y sus cejas se fruncieron a tal punto que una pequeña vena se formó a un costado de frente, sonrió sarcástica y en menos de dos segundos aquella navaja había sido enterrada con fuerza en la parte alta de los glúteos del tipo al ella haber bajado sus pies, los posicionó a los costados del cuerpo del hombre empujandolo con fuerza mientras sacaba el arma y la enterraba nuevamente.
—¡Ah!— lo vio gritar de dolor e intentar tomarla del cabello, pero ella había logrado sacarlo de encima con sus piernas y tirarlo al suelo, se levantó tan rápido como pudo y tomo la parte izquierda superior de la armadura del hombre y lo hizo girarse para poderlo estrellarlo contra las rejas de su celda.
—¡Maldito!…— susurro a la vez que lo hacía estrellarse de nuevo y hacer que su cabeza pasara el diminuto espacio que había entre cada barrote dejándolo aturdido, puso su pierna izquierda en el hombro izquierdo del hombre y se apoyo en ella haciendo que la garganta del tipo se pegara a los barrotes horizontales que la celda tenía escuchando el gorgoteo de la garganta del hombre al hacer presión— Hijo de puta…— susurro a la vez que alzaba su mano derecha sosteniendo aquella arma bajándola rápidamente enterrándola en la cadera del hombre, escucho su primer grito ahogado y sintió como se removía en ese lugar apoyándose en sus manos pero ella más fuerte lo empujaba comenzando a escuchar los gritos de los demás presos casi como si apoyarán lo que ella hacia.
—¿¡Que es lo que pasa!?— apenas alcanzo a oír el grito de uno de los soldados y fue ahí que decidió enterrar el arma un par de veces lo más rápido posible y alejarse del hombre cuando sintiera que aquel otro soldado estuviera cerca. Miro la sangre escurriera por esas piernas musculosas y vellidas, su respiración fue un poco más presuroso y dando un par de pasos para tras solo por impulso dejo ir su pierna derecha a la entrepierna del tipo escuchando cómo está vez gritaba más fuerte al ya no ser apretada su garganta.
—¿¡Ryu!?— llegó el soldado a la reja—¿¡Pero que mierda!?... ¡Shua! ¡Ayúdame!— grito el otro hombre que veía un tanto burlón aquella escena ¿Es que ni siquiera con su propia raza tenían compasión?
"Estúpidos simios" dio otros pasos para atrás y se apoyó en la esquina más oscura que encontró en la celda viendo como el otro soldado llegaba a socorrer al hombre.
—Te dijimos que esa hembra no era normal—Las risas de ambos hombres fueron mas fuertes que la algarabía de las demás celdas— pero no nos creíste, ahora mírate idiota— el primer hombre que había llegado tomo con fuerza los barrotes que apresaban al hombre y las hizo ceder un poco más para poder dejar libre su cabeza, abrieron rápidamente la celda y sacaron al hombre de un solo tirón.
—C-Cállate…— susurro el tipo tendido en el suelo, ella aun en donde se halla se permitió mirarlos más fijamente esperando a que cerraban con llave su celda, a medida que los soldados se alejaban entre risas ella iba dando un par de pasos hasta caer sentada en la cama de cemento donde había estado recostada antes que el tal Ryu estrada e intentará propasarse con ella, se sentó en ese lugar y apoyo sus codos en sus rodillas dejando caer sus brazos ensangrentados, miro las gotas resbalar de la navaja y caer al suelo con un leve goteo, también vio el oscuro y liguero rastro de sangre que quedó al ser levemente arrastrado el tipo por el pasillo, la algarabía de las de más celdas había cesado para todo quedaba en absoluto silencio ¿Cuántas veces pasaría aquello? Que costumbre tan fea tenía los guardias al iniciará a aquellos novatos que se midieran a cuidar a los cautivos en los calabozos. Siempre que tenían la oportunidad de verla ahí incitaban ah algún novato para que tomara como un reto y poder calificar como uno de los mejores era violarla en esas instalaciones, Que estúpido aquel inocente pero asqueroso simio que se llevará la mala suerte de toparse en su camino.
Sabia que podrían haberla matado ahí si se les daba la gana pero siempre había algo que se los impedía ¿Por qué no lo hacían? De quererlo podrían hacerlo y nadie se enteraría pero nunca ejecutaban esa opción ¿Tanto les divertía ver sufrir ah algún idiota en sus manos?
—Imbéciles…— tampoco se creía ella la toda poderosa, sabía que aún le falta mucho para llegar al nivel de un experimentado Saiyajin pero habían tales idiotas que creían que por ser mujer y una terrícola era mucho menos capas que ellos, pobres idiotas.
—¿Sabes que te metiste en problemas?—parpadeo dos veces para salir de sus pensamientos y levantó su mirada viendo a Shua parado en la mitad del pasillo con su mirada fijamente en ella, apenas y movió una de sus cejas empezando a pendular su navaja entre sus dedos pulgar y corazón siendo algo retadora su manera de devolverle la mirada—Acabas de apuñalear al hijo de uno de los consejeros del Rey ¿Sabes que te pasará?— ¡Pfff! Patrañas… siguió mirándolo de esa manera y solo soltó una pequeña risa casi como un bufido al analista la información—Si tanto quieres morir deberías dejar de poner tanta resistencia…— se enderezó en su asiento y no desapareció su sonrisa—... Y dejar de meter en problemas a Gine y a Bardock…—se borró, su sonrisa desapareció y frunció el ceño en signo de molestia, la navaja entre sus dedos fue lanzada hacia el hombre pasándola por medio de aquellas reja directo a su cara, apenas y como estuvo el arma frente al hombre este la sujeto con rápidas y soltó un bufido de cansancio e hizo girar la navaja en sus manos.
"Siempre hace lo mismo" pensó el hombre.
Frunció el ceño y miro ceñudo a la morena—Eres un verdadero dolor en el culo… vamos a ver qué tan bien te va con el Rey— le dio una última vuelta al arma en el aire y luego la lanzó de igual manera que la morena Pero esta vez el arma quedó enterrada en el muro que se posaba a las espaldas de la chica, con suerte alcanzo a correr la cabeza pero no sé libro del leve corte en su mejilla. Gruño de nuevo y le lanzó una última mirada de odio al hombre antes de que esté camina por ese pasillo a la salida de los calabozos. Esta vez por lo menos tuvo algo de suerte.
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Cinco días había transcurrido desde que golpeó ah aquel soldado en su celda, en ese tiempo se había mantenido alerta por cualquier acercamiento extraño que aquellos hombres intentarán pero por suerte los idiotas no la habían volteado ni a mirar aunque con ello acarreaba que en esos días no había probado ni una gota de agua, pero aquello no era lo peor, todas las noches desde que llevaba reclusa ahí veía o escuchaba llegar ah un soldado diferentes, pasando por ese pasillo ignorando su celda para llegar un poco más allá casi dos metros donde se hayan la otra celda que se ubicaría diagonal a la suya.
"Son de los peor…"
Tenía que escuchar los gritos lastimero y dolorosos de una mujer que se suponía estaba en aquella otra celda, no sabía que había hecho pero estaba más que segura que no aguantaría mucho si seguía ah ese asqueroso ritmo, le hubiera gustado estar ahí para impedir que esos malditos depravados le pusieran una mano encima y si era posible matarlos, no creía que fuera tan difícil, después de todo a más de uno ya le había hecho ese atentado. ¿Pero que ganaría?...
Había sido advertida que el Rey la vería y no sabía que tan malo sería esta vez que lo viera, apenas habían sido dos veces que se habían visto a lo largo de los años. La primera cuando corto el rostro de aquel soldado y por ellos las cicatrices que ocultaba en su espalda al ser azotada por quién antes había visto su víctima, la segunda fue por qué algunos aldeanos la habían acusado de robó y por ello había pasado un par de días colgada de los pies al sol y el agua y lo pero de eso es que quien la veía en esa posición no dudaba en insultarle o golpearla con algunas piedras.
"Malditos…"
Y ahora solo le quedaba esperar la tercera vez que viera aquel hombre de cabellos parados en forma de flama, con su inconfundible traje Saiyajin color blanco y su capa color vino tinto que lo diferenciaba de muchos, aparte que era uno de los pocos que portaba su barba en forma de candado al pasar por las calles y demás.
—¡Noo!
—Diablos…— maldijo no haberse escapado cuando tuvo su oportunidad hace cinco días cuando aquellos estúpidos soldados abrieron la celda, no era tonta, sabía que si ponía una mano en esos pedazos de metal la descarga eléctrica que la azotarían no sería poca, más le valía prevenir dicho acercamiento aunque no sabía el por qué a un Saiyajin no le ocurría eso cuando ellos libremente la tocaban…
Iba a ser alrededor de las tres de la madrugada cuando vio pasar la sombra de otro soldado, aunque tuviera los ojos cerrados intentando ignorar los gritos de auxilio que aquella mujer profería cada vez más fuerte desde hace un par de horas.
—¡No! ¡Ya no mas! — se removió en su cama y se quedó mirando a la pared apretando un poco más sus ojos—¡NO MAS!—gruño con rabia y se llevó las manos a sus oídos intentando bloquear aquel sonido de sus tímpanos, llevaba demasiadas noches aguantando esos gritos y soportando las escandalosas risas de los soldados, no quería seguir escuchándolos ni mucho menos sentir que al quedarse ahí quieta también era responsable
—¡NO! ¡POR FAVOR!...
—¡Basta!— no pudo más, se levantó de un salto de donde había estado acotada y corrió hasta los barrotes empezando a sacudirlos obligando a que estos se moviera pero los corrientazos que empezaban a quemarle sus manos hacían el trabajo más complicado y doloroso.
—¡Suéltenla hijos de perra!— zarandeo de nuevo las varillas al haberlas soltado para dejar que el humo de la carne un poco quemada dejara de fastidiarle, los gritos de la mujer fueron ahogados y lo más seguro es que fuera sido con una mano pero aún así se podían escuchar sus gemidos de súplica—¡SUELTENLA! ¡O JURO QUE LOS MATARÉ!— meció por última vez los barrotes teniendo en cuenta y buscando como haría para escaparse de ese lugar su quería ayudar ah aquella mujer.
Un destello amarillo casi blanco salío de entre los barrotes de la celda que estaba diagonal a la suya. Sus ojos se abrieron de tal impresión y de su boca no pudo salir ni un solo grito mas, unos minutos fueron suficientes para poder ver salir ah aquellos dos soldados de esa celda. Caminaron hasta la suya y por inercia ella retrocedió para mantener cierta distancia entre ellos, pero no pudo evitarles el ingreso a el cuarto y en menos de dos segundos ya la habían tomado de los brazos jalandola fuera de la habitación.
Ella los miro con miedo y mientras llegaban a esa otra celda los oía reírsen.
—No…—jalo sus brazos y puso peso en sus piernas— ¡No Quiero!— volvió a tirar de sus brazos y sus piernas se pusieron una al frente de la otra asiento ancla para evitar que la jalaron hasta ese cuarto, los tipos la jalaron con bastante fuerza y de apoco y muy lentamente la iban arrastrando hasta quedar a muy pocos pasos de esa habitación—¡S-Sueltenme!— un par de tirones más y uno de ellos la soltó pero el otro metió sus dos brazos bajo sus axilas y apoyo sus grandes manos en su nuca imposibilitándola dejando solo que sus pies pusieran resistencia.
—Ve, ayúdala— susurro el soldado que había abierto esa celda y de a poco era acercada a ese lugar, cerro los ojos y en un nuevo intento por detenerlos sintió cómo la empujaron dentro de la celda haciéndola caer al suelo de cara, escucho como se reían mientras la encerraban ahí y solo daban un par de aplausos— Es toda tuya, terrícola— escucho como se alejaban del pasillo con sonidos sordos a cada paso que daban, aún en esa posición percibió el conocido olor de entre humedad y óxido, trago pesado su saliva y decisión arrodillarse en el lugar donde había estado tirada, sintió un líquido tibio bajo sus manos y rodillas y su ceño se debilitó con rapidez.
"Por favor no…"
Abrió con lentitud sus ojos y espero a que su vista se acostumbrara a la habitación un poco más oscura que en la que había estado, su espalda se tenso y sus manos se empuñaron sobre su pantalón pero su rostro estaba pálido y su boca se había abierto por la sorpresa y sus ojos demostraban el horror de la escena.
Las paredes estaban manchadas de sangre, la cama aún mantenía lo que se suponía era un brazo, en el otro lado de la habitación estaban trozos de lo que se suponía eran las piernas que aún le salían algo de humo pero justo en frente de sus ojos estaba el rostro y parte del torso de aquella mujer de un tenue color de piel azulado, vio sus ojos apagados pero de un lindo color lila y su cabellera rubia estaba manchada de sangre, empezó a tomar aire por la boca como si el oxígeno no le llegará a sus pulmones, vio un leve estiramiento de la boca de lo que quedaba de mujer y fue como si el recordar una vida pasada llegará de golpe, su pupila se encogió por completo y no pudo evitar las lágrimas que se acumularon en sus ojos y el ceño en su rostro se frunció mostrando el dolor que ese rostro hace poco había dejado de expresar.
—¡NO!— grito con todas sus fuerzas y las lágrimas bajaron por su rostro al sentir el desespero de aquella imagen, aquella persona había sufrido prácticamente frente a sus narices y en las manos de esos malditos hombres, había dejado que sufriera y pensado que no era de su incumbencia pero al ahora verla y el recuerdo que viaja en su mente de una lado a otro haciéndola sentirse la peor escoria en ese lugar, intento abrazarte a si misma para darse algo de apoyo pero al sentir algo húmedo sobre su cuerpo hizo que se mirara sus ropas, una nueva expresión de horror y sus manos lo demostraron al comenzar a temblar, miro por inercia parte del suelo y vio como lentamente y como si fuera demasiado grumosos un líquido vino tinto se deslizaban por el piso terroso siendo proveniente del interior de aquella mujer. Respiro más fuerte aún y sin importar el y estado de sus manos las llevo y hasta sus cabellos negros y empezó a jalarlos como si sentir ese incomodo dolor ayudara a su pobre conciencia y a su débil estado emocional para poder calmarse—¡MALDITOS!
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Apenas como había bajado de la nave pudo tomar fuertemente el aire que necesitaba su cuerpo para despejar el aun rastro de sueño que mantenía su rostro, había dormido por todo un mes y el estar sentado en la misma posición le hacía daño a su trasero, bostezo con fuerza y tomo aquellas hojas que salían de un aparato al lado de donde había estacionado su nave e ignorando a los extraños sujetos que habían sido traídos de otros planetas para ser quiénes ayudarán con su tecnología, camino dentro de la zona de aterrizaje hasta una pequeña mesa donde dejo el reporte de lo que había hecho en su misión a un extraño ser de cabeza tipo huevo pero con cuerpo de lagartija y de un color fucsia. Camino hacia la salida de ese lugar a paso lento y con algo de pereza aunque al salir del edificio observo el cielo rojizo y el extraño ambiente que en ese lugar se mostraba, había ido a tantos mundos y cada uno de ellos con cielos diferentes ¿Existiría algún color que llamara más la atención que aquel rojo brillante? Lo dudaba, su cielo era hermoso y más cuando en las noches se tornaba mucho más oscuro quedando un cielo de un profundo color morado casi negro adornado por un par de lunas.
—Hasta que por fin llegas Kakarotto— el moreno miro hacia su izquierda y vio venir de allí aquel hombre con una armadura parecida a la de élite pero de color blanco y con una capa roja a sus espalda.
—Vegeta…— frunció sus cejas y sus labios se tornaron en una sonrisa ladina—¿Qué estas haciendo aquí?
—No te tomes muchas libertades conmigo sabandija, acuérdate que soy el príncipe de los Saiyajin— el chico de menor estatura se planto frente al moreno de cabello despeinado y se crudo de brazos como si esa postura fuera habitual en el y de igual manera que el otro moreno frunció un poco más sus cejas y le regalo una sonrisa torcida— Estaba esperando a que llegarás… mi padre quiere verte.
—¿A si? ¿Y para que?
—Yo que voy a saber, solo me mano a que personalmente viniera por ti, así que muévete— le dio la espalda al moreno de cabello destartalado y emprendieron vuelo directo al pueblo donde estaba el castillo del Rey siendo seguido por el chico.
Era extraño que el Rey pidiera una audiencia con él y más sabiendo que su padre bien o mal era la mano derecha de ese hombre, sabia que en algunas ocasiones habían tenido los dos más de una acalorada discusión pero su madre siempre lo mandaba a entrenar con su hermano o hacia que le diera cien vueltas alrededor del reino con la escusa de buscar a alguna persona. Aunque nunca supiera el por qué de aquella discusión supuso que se debía a los extraños acuerdos que tenían uno con el otro y que en algún momento alguno de los dos dejaba de cumplir.
Soltó un suspiro y acero su vuelo quedando levemente a la par del morocho mayor, no quería que por alguna excusa comenzará a gritarse, cuando se ponía en esa tónica no había persona que calmara al cascarrabias del príncipe Vegeta.
Al volar serca de media hora divisaron aquel enorme pueblo y el inigualables castillo, aumentaron su velocidad un poco más estando a solo segundos de quedará justo al frente de las enorme puertas del reino. Una explosión no muy fuerte hizo que detuviera su vuelo y girarán a ver que era lo que pasaba, la muchedumbre se agrupo muy cerca de ellos y no teniendo otra que decir se miraron volaron hasta allí para ver que ocurría y no era por que fueran chismosos. El problema es que era la obligación como tal de Vegeta e intervenir en ese tipo de conflictos en su pueblo si quería ser el próximo diligente de esa nación , descendieron rápidamente a una parte del tumulto de personas que cuchichiaban entre ellas haciéndoles imposible a esos dos hombres entenderles de que hablaban.
—¿¡Que diablos está pasando aquí!?— gruño un poco y hablo imponente el príncipe de los Saiyajin llamando la atención de algunas personas que lograron escucharlo, giraron a verlo y empezaron a abrirle espacio dándose entre ellos pequeños tirones para que notaran la presencia de ambos hombres, a medida que ambos morenos caminaban entre la gente algunos les regalaban reverencias y otros se miraban entre ellos un tanto nerviosos y otros divertidos quizás algo les decía que sería interesante esa intervención por parte del príncipe de su planeta. Cuando llegaron al centro del problema vieron que habían un par de soldados tirados en el suelo y otros tres que se mantenían de pie: dos soldados de élite sosteniendo un menudo cuerpo mientras otro soldado lo golpeaba.
—Príncipe Vegeta— susurraron los hombres que habían estado tendidos en el suelo llamando la atención de aquellos que se mantenían renuentes a su presencia.
—Mas les vale que me expliquen que es lo que están haciendo…
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Habían pasado dos días más y aún seguía encerrada en esa celda, no se había movido de donde había quedado después de calmar un poco sus emociones, acurrucada en una esquina de la celda buscando escapar de la mirada vacía pero suplicante de ese cuerpo ya levemente putrefacto que ningún soldado había tomado la molestia de mover, ella se había quedado ahí en estado de shock al recordar la imagen de unos ojos parecidos a esos pero de un color castaño y de igual manera una pequeña boca suplicante, apretó los ojos dejando que las últimas lágrimas que aún mantenía en sus ojos salieran, soltó un sollozo ahogado y después de 42 horas de haber estado con su cuerpo hecho bolita se permitió estirarse, lento y con algunos calambres espero a que su cuerpo dejara de sentir ese entumecimiento que dejaba esa posición y con cuidado y con ayuda de sus manos se levantó de ese sucio y manchado lugar, al quedar de pie cerca a las rejas de la habitación miro entre los barrotes hacia su exterior buscando solo una señal de algo que se moviera y no fueran las cuchara ni las moscas que rondaban esa habitación, vio como en la celda de enfrente algo se movía entre las penumbras y se acercaba a la escasa luz frente a los barrotes de la celda.
Dos figuras hacían acto de presencia mostrando su extraño pero aunque no quisiera detallarlo sexy vestuario y su inconfundible todo de piel, cabello y ojos. Eran el mismo estilo de lo que quedaba de la persona dentro de esa habitación en donde estaba recluida. Trago pesado y volteo su cuerpo para quedar frente a frente con aquellas dos mujeres y solo hizo una pequeña vela con su cabeza como si les estuviera afirmando algo.
Nerviosa y algo incómoda por la extraña escena su cerebro empezó a trabajar buscando una sutil pero corta oración que expresará todo por lo que había pasado pidiendo disculpas por si habían visto su comportamiento poco usual. Noto que ellas caminaban hasta las electrificada rejas y como si ellas la llamarán con la mirada solo tuvo que dar dos pasos para esta r en las mismas condiciones. Una de las mujeres tomo una parte de su vestuario y la arranco como si no le importará mostrar algo más de su extraña pero despampanante piel, hizo una bola con esa tela y pensándolo un par de segundos hizo que su mano atravesará los molestos barrotes, estiro un poco más su brazo logrando lanzar la tela hasta la celda en donde se haya a la morena. Milk alcanzo a estirará su mano siendo también electrificada pero logrando sujetar el trozo de trapo que levemente se había tornado amarillas por la fuerza de aquellas corrientes eléctricas que ambas mujeres habían recibido.
"Ayúdanos…"
Interpreto aquella mirada, esos ojos color lila de hermosos brillos aunque levemente opacos le suplicaban por algo, tomó con fuerza algo de aire y aunque no quisiera identificar era lo que le pedían su cerebro ya le tenía la respuesta. Soltó un fuerte suspiro y tomo aire de nuevo esperando que algo de fortaleza llegará a su ser cerrando sus ojos en el proceso, termino de contar d decidió voltear sobre su eje y extender el trozo de tela en el suelo aún con sus ojos cerrados y aguantando sin querer la respiración. Levemente se permitió mirara de nuevo esa escena, con sus manos temblorosas y sus leve calambre en sus pantorrillas camino hasta en donde estaba la cabeza y parte del tronco de esa mujer.
"Vamos…"
La alzó con cuidado y reprimiendo las ganas de vomitar movió el cuerpo hasta dejarlo sobre la tela, giro sus rostro aun costado respirando con dificultad como si hubiera estado aguantando la respiración desde hace una hora, tardo unos segundos en encontrar un trozo de valentía y al encontrarla camino hasta la cama «Mas bien mesón de tortura» donde aún permanecía el brazo de aquella mujer, sintió su carne fría y algo rígida por el tiempo que había tardado en moverla y al apretarla entre sus manos sintió de nuevo esas ganas de vomitar lo último que había comido hace ya una semana, camino de vuelta hasta el cuerpo en medio de ese trozo de tela y acomodo el brazo de ella como si estuviera armando un rompecabezas, hizo exactamente lo mismo con el resto de partes que encontró pero aún así el resto del abdomen y parte de la cadera de la mujer habían desaparecido y suponía que había sido por culpa de aquel destello amarillo. Tomo aire con más fuerza al terminar de acomodar como pudo el cuerpo de la mujer y sintiendo que las energías se le iban empezó a cubrir con los extremos que no había utilizado de la tela lo qué quedaba de cuerpo. Cuando tan solo quedaba la cabeza por ser tapada soltó el aire de sus pulmones por su boca en un sollozo lastimero casi como un chillido.
—L-Lo siento…—Apretó de nuevo sus ojos y otro par de lagrimas escaparon de ahí
"Tu puedes"
Se alentó a continuar y extendió su mano derecha hasta el rostro de aquella mujer sintiendo bajo sus dedos la piel en su ya avanzado Rigor Mortis y le cerro los ojos con un poco de fuerza, por lo menos su expresión no seria tan explícita después de cerrarle con lentitud su tensa mandíbula totalmente ensangrentada, tomó un poco más de fuerza y lentamente quito la sangre ya seca para que desapareciera de esos finos y gruesos labios que habían quedado totalmente helados después de su fallecimiento. Escucho como al otro lado de la celda la más pequeña de las mujeres se abrazaba a la otra mujer llorando con fuerza al no poder aguantar más el llanto por tanto tiempo, entre temblores y suspiros Milk termino de envolver el cuerpo de esa mujer haciéndole un nudo al final para que de su interior no escapara ninguna parte de ella, cerro sus ojos y entrelazó sus manos cerca a su pecho permitiéndose darle un minuto de paz a ese cuerpo atormentado.
Al levantar la cabeza vio que aquellas mujeres habían hecho lo mismo, se imaginaba que por tan extraño y casi aterrador parecido entre las tres debían ser familia o algo por el estilo, ahora es cuando venía a recordarse que no era la única que estaba sufriendo en ese planeta ¿Qué ganaban esos simios con torturarlas y hacerlas prácticamente añorar una muerte rápida e indolora? ¿Es que no les eran suficiente prácticamente destruir sus planetas y convertirlos en esclavos? ¿Por qué matar a un ser de esa manera?
"La naturaleza de los Saiyajin es bruta y demasiado sádica para muchos y por ello es que muchos los detestan…" si, lo sabía, cada día que transcurría le daba mucha más razón a las palabras que les decían sus padres cuando era pequeña, cuanto los extrañaba y aunque fuera una vez le gustaría por lo menos alcanzar a despedirse como le hubiera gustado.
Escucho el sonido sordo de los pasos al caminar de algunos soldados y por ello salió de sus ensoñamientos.
—Levántate— ordeno uno de ellos al abrir la puerta de la celda—¿Qué es esto?—pateo aquel saco que tenía la morena frente a ella estrellándolo contra la pared, ella soltó un chillido de sorpresa y tan pronto como el tipo se acercó a tomarla del brazo no dudo en levantar el suyo cerrando sus dedos en un puño golpeandole la mejilla—¡Mierda!— gruño el sujeto y enseguida la tomo del cabello levantándola a la fuerza.
—¡Suélteme!— grito la chica mientras intentaba golpearlo de nuevo pero el otro soldado sujeto sus muñecas poniéndolas tras su espalda.
—¡Tranquilízate! debes ver al Rey— de un nuevo tirón lograron sacarla de la celda y ella se removió con mas fuerza de entre los brazos de los sujetos intentando zafarse y correr hacia el lado contrario de donde sabía era la salida, lo más seguro es que si salía por ahí abrían soldados que le esperasen.
—¡No!— ella mando su cabeza hacia atrás logrando golpear una parte de la cara del soldado que le sujetaba las muñecas y por ese descuido logro zafarse y terminar de rodillas en frente de la otra celda donde estaban aquellas dos mujeres. No dudó en aferrarse a los barrotes con sus manos sorprendiéndose al no sentir aquellos lazos de energía eléctrica envolver sus manos.
—¡Suéltate! ¡No estamos para juegos!— sintió como la tomaban de su cintura y sujetaban sus antebrazos empezando a tirará de ella para que soltara esos barrotes y como siempre negó llevándoles la contraria, apretó sus ojos y tenso su mandíbula como si con aquel acto le diera más fuerza y resistencia.
—N-No…
—Ve…— abrió sus ojos con sorpresa, las dos chicas se habían arrodillado frente a ella mirándola fijamente, sintió como ellas tomaba sus dedos y la habían soltar los barrotes sin necesidad de oprimir fuerza pero podía sentir aquellas descargas eléctricas que las manos de ellas lograban transmitirle—D-Debes confiar en tu... suerte…— la pequeña estiro su mano hasta la cabeza de la morena sin importar que pequeñas pero largas marcas se iban tornando en sus brazos, toco sus cienes y acerco su rostro hasta donde pudo y tiro de sus brazos hacia ella dándole un leve beso en los labios a la morena.
—¿¡Que es lo que están haciendo!?— riñeron los soldados y uno de ellos pateo parte de las rejas buscando espantar a las mujeres de extraño color de piel.
—Estamos seguras que esto de ayudara…— terminaron de soltar los dedos de la morena susurrando esas palabras solo para ella, Milk aunque estuviera estupefacta no dijo ni una sola palabra, más la sensación de cosquilleo en su boca y alrededores de sus ojos la hizo temer a aquellas dos mujeres —Gracias…— fue el último susurro que escucho de ellas antes de ser arrastrada a la fuerza por aquel pasillo por ambos soldados.
Tan pronto como estuvo fuera de aquel lugar fue empujada por medio de esas resbaladizas escaleras y estrecho pasillo, aunque estuvo apunto de caer un par de veces aquellos dos sujetos la sostuvieron con firmeza pero por ello no dejaban de ser toscos como un par de burros.
—¿Qué crees que le hagan?—Hablo uno de ellos mientras pasaban por un mini-pasillo para subir otras escaleras.
—No lo sé, pero el Rey no se veía muy contento con lo que le contaron... Ryu perdió mucha sangre y según se algo metálico quedó dentro de él muy cerca a su cola… el Rey tuvo que aplazar este evento por una reunión con el Gran Freezer pero ya está libre…—
"¿Freezer?" la morena miro disimuladamente a uno de los tipos, sabia de quién hablaban, muchos rumores ella alcanzo a oír pero para su mala suerte no conocía quién era el tipo ni mucho menos sabia él porque tenía una alianza con semejantes criaturas.
—Lo se…—soltó un suspiro eh hizo que la mujer caminara más rápido— ojalá no sea esa reunión la causante de algún problema…
—¿Problema? ¡Jah! Problema los que tendrán los soldados de la noche.
—¿Por qué dices eso?
—El Rey se enteró de que le habían hecho a la hembra Amazona…
—Si, los hijos de perra se pasaron está vez, aunque estoy seguro que vendrán esta noche por la hija y la hermana…
—Pobres, el Rey no se los perdonará— empezaron a reírse a carcajada mientras terminaban de subir los últimos escalones que llevaban a los calabozos, la morena no dejaba de temblar y sus dientes levemente se asomaban entre sus labios al intentar disimular la mueca de odio que su rostro se forzaba en expresar, no quería ni imaginarme que le podían hacer a esas mujeres si el Rey de esos bastardos no intervenía, por lo menos estaría segura que esas dos mujeres estarían a salvó.
—Aunque dicen que el Rey las tomara como sus esclavas.
—Yo también lo haría, solo con mirara esos cuerpos se me pone dura...
al poner sus pies en el pasillo que conducía al pasillo principal no dudó en removerse estaba vez con más fuerza empujando a uno de los soldados contra la pared y el otro darle un puño al haberse soltado del agarre del otro tipo.
"¡Asquerosos!" gruño con fuerza y corrió directo a la salida del palacio. Debía buscar una forma de volver para sacar a esas dos mujeres lo antes posible pero lastimosamente estando ahí no se le podría ocurrir nada.Seguía su camino con cada vez más velocidad aún escuchando las pisadas rudas y los gritos sordos de aquel par de simios para que se detuvieran. Cuando llego a la puerta principal empujo a los distraídos guardias y salió del palacio directo al pueblo.
Sintió algo de alivio al verse librada de ese lugar más no pensó que al estar en el exterior de ese lugar sus posibilidades de escapar reducían un poco más al haber muchos más Saiyajin fuera del palacio, que algunos de ellos se hayan dedicado a otro tipo de cosas que no fueran ser unos conquistadores y asesinos en serie no quitaban que fueran menos habilidosos que uno de ellos, esa raza era conocida por ser todos los mejore guerreros que se podrían encontrará y por ello no estaba segura con ninguno de ellos.
Jamás se espero que al ya estar a punto de entrar en la zona comerciar del pueblo un golpe sorpresa la hiciera caer al suelo arrastrándola por lo menos unos tres metros, aturdida y un tanto conmocionada miro a la poca gente que había allí y se topó de lleno con unas piernas esbeltas envueltas con las acostumbradas botas blancas hasta debajo de la rodilla, subió la mirada encontrándose aquel uniforme de color negro con bordes púrpuras y tonos blancos, subió un poco más su rostro y el cabello corto color negro y la sonrisa torcida de aquella mujer le confirmaba de quién trataba.
—Hasta que te dejas ver… pequeña puta— "Seguimos con lo mismo" la sonrisa torcida de Mitori hizo gruñir a la morena, no se había dado cuenta de su presencia por solo el deseo de escapar de ese lugar y por ellos ahora estaba tendida en el suelo. Apoyo sus piernas en el polvoroso suelo y se levantó con lentitud.
— ¡Mitori!— llegaron el par de soldados que la habían custodiado pero pasa su Sorpresa no se acercaron mucho ah aquella mujer.
—Lárguensen…— sentenció con fuerza e hizo doblar su cabeza a ambos lados haciendo tronar los huesos de su cuello.
—Pero… tenemos órdenes explicitas…— arremetió uno de ellos, para su mala suerte recibió una pequeña mueca por parte de esa morena...
—Lár-guen-sen— volvió a decirles hablando en pequeñas sílabas levando sus manos frente a ella para entrecruzar sus dedos y también hacerlos tronar.
—No, debemos llevar a esta humana frente al Rey…
—¡LARGUENSEN!— giro su rostro rápidamente y extendió su mano derecha a los soldados lanzó dos bolas de energía mandándolo lejos de ellas—¡No pienso dejar que el Rey la elimine!... —Giro a verla—Ese es mi trabajo…— sonrió arrogante y extendió su mano a la morena lanzo una pequeña bola de energía que está no dudó en esquivar saltando sobre ella viendo como una parte de los muros del reino eran destruidos, hizo una mueca y miro hacia abajo donde estaba aquella mujer esperando a que ella descendieron del enorme salto que había dado, apenas y como toco el suelo Mitori chasqueo sus dedos y dos figuras masculinas aparecían ah ambos costados de Milk tomándola de los brazos inmovilizándola en ese lugar.
—Ahora no habrá como escaparse…— la morena se acerco a Milk lentamente llamando la atención de más de uno de los habitantes, Milk apretó su mandíbula e hizo fuerza en sus brazos. si no la habían golpeado mientras estuvo cautiva en esa semana ahora no podría librarse.
—Nunca podrás hacerme frente…— se había acercado tanto a ella que podía sentir su aliento sobre su rostro, siempre decía lo mismo cada vez que sabia que le daría la paliza de su vida… por lo menos antes había sabido cómo librarse pero ahora estando atrapada en los brazos de esos dos lo dudaba...
"¿Por qué todo esto me pasa a mi?"
Levantó su mano derecha y la estrellara en el abdomen de Milk haciendo que está se doblará por el impacto y escupiera un poco de saliva —Nunca…— alejó de nuevo su mano y estampó otro golpe escuchando de nuevo el gemido de dolor que la morena había soltado.
¿El defenderse cada vez que buscaban ultrajarla siempre tenía que terminara de esa manera? ¿Por qué simplemente no la dejaban en paz? Un nuevo golpe y un gorgoteo salió de su boca al perder nuevamente el aire.
"…Maldita sea…"
FlashBack
—Has algo Milk, No debes dejarte de nadie— una nueva reprimenda, su padre la tenía sujeta del cuello teniendo a sus espalda un enorme árbol que utilizaban para el entrenamiento cuando iban al bosque pero esa vez era uno de los causantes de su asfixia al no permitirle alejarse.
—N-No.. P-Puedo…— chillo la pequeña teniendo sus pequeñas manos fuertemente sujetas a la mano de su padre quien a cada segundo ejercía más presión en su agarre. Habían aprovechado ese momento en el que fueron a buscar algo de comida para entrenar, cada vez que estaban solos su padre se esmeraba para que ella aprendiera el como defenderse por si en algún momento alguno sujeto la llegaba ah atacar.
—¡Tienes que hacerlo!— apretó un poco más esperando que su pequeña utilizará alguna técnica así fuera errónea pero que intentara algo para zafarse de ese agarre pero cuando vio a su pequeña por inercia enterrar sus pequeñas y cortas uñas entre su piel tan solo unos segundos sintió algo más haya de esperanza, quizás solo le hacía falta algo de mano dura y ella empezaría a tomarse esos entrenamiento como debería, solo que su emoción no tardó mucho cuando la vio ceder a su agarre y soltar sus manos aceptando lo que para ella creía sería su fin, soltó un suspiro resignado y dejo de apresar ese delicado cuello viendo como su pequeña caía al suelo y se sujetaba su zona lastimada empezando a toser.
—Esta vez dejare pasar esto por alto….— susurro y se agacho a la altura de la pequeña—no queremos que mamá se enfade… ¿Verdad?— la pequeña asintio sujetándose el cuello pero en medio de cada intento de respirara miraba un poco sonriente a su padre .
—S-S-Si...—susurro antes de pasar con fuerza su saliva y soltar un jadeo al poder tomar un poco más de aire.
—…Escúchame bien hija— tomo los hombros de la pequeña e hizo que su ceño se volviera serio haciendo que la pequeña lo mirara atentamente— Jamás debes rendirte, no puedes hacerlo y menos si estás en frente de tu peor enemigo… cueste lo que cuente nunca debes ceder..
—E-Entiendo… P-Padre— sonrió con ternura y estiro su dedo menique hacia el hombre— Q-Que sea… que sea U-Una prome-sa— Sonrió con mas fuerza e hizo que el hombre frente suyo hiciera lo mismo uniendo su enorme dedo meñique con el pequeño de su hija.
—Que así sea...
EndFlashBack
Un golpe más y esta vez salió de su boca un par de gotas de sangre junto al sonido que hizo su garganta al perder el aire, tosió un poco y obligó a sus piernas a mantenerse rígidas para no caer, necesitaba buscar alguna posibilidad de soltarse y por lo menos escaparse, un golpe más y sus piernas temblaron y su cabeza se fue al frente siendo cubierta por su andrajoso cabello al no haberlo lavado por tantos días y terminar estando Suelto.
—¿Qué se siente eh? ¡Dime qué se siente!…— un golpe más y no pudo evitar toser con más fuerza sintiendo como su propia saliva revuelta con algo de sangre salía de su boca. Estaba sintiendo como algo se desgarrara por dentro, el estar una semana entera sin consumir algún tipo de alimento o bebida hicieron que su condición fuera peor y no tuviera la fuerza que necesitaba para poder salir victoriosa así fuera en un solo golpe.
—¡Vamos!— sujeto el cabello de la chica e hizo que alzará la mirada—Dime que se siente…— el puño de la morena mayor se estrelló en el rostro de la chica haciendo que un diminuto hilo de sangre saliera de su boca—¡Hablas!— le dio dos golpes más, uno en su cara haciéndola girar con fuerza el rostro y otro en su vientre haciendo que sus piernas cedieran y que solo fuera sujetada por aquellos dos hombres.
—Príncipe Vegeta…—Los golpee se detuvieron, las risas burlonas dejaron de escucharse y el agarre en sus brazos se había debilitado.
—Mas les vale que me expliquen que es lo que están haciendo…— aún con la cabeza gacha y semi arrodillada por la debilidad en su cuerpo decidió dejar que en ese corto lapso pudiera reponer sus fuerzas perdidas, Si Mitori quería guerra, está vez se la daría, no dudaría más y por ende si debía matarla lo haría costará lo que costará.
—Nada su alteza, solo estaba dándole una reprimiendo a esta esclava...
—¿Desde cuando un soldado de Élite tiene ese tipo de órdenes? — el hombre había dado solo un paso para estar lejos de la multitud que al velo se había mantenido en silencio al igual que el hombre a su lado.
—Es que fue improvisado mi príncipe…— sonrió ladinamente y sujeto los cabellos de la mujer haciendo que está alzará la mirada en contra de su voluntad dejando que todos esos espectadores detallarán un poco su rostro en medio de su cabello suelto.
—¿Y tenías que hacerlo en la entrada del palacio? ¿Acaso en las mazmorras no es suficiente? ¿O te querías pasar de lista?—el chico frunció el ello más por ello no dejaba de mostrar una sonrisa pícara y solo por un par de segundos miro a la golpeada mujer.
—Para nada mi señor, solo le estaba enseñando a esta sucia terrícola cual era su lugar— Vegeta se cruda de brazos y camino hacia su derecha permitiéndole ah ambas chicas detallar al otro hombre que también estaba cruzado de brazos, Milk no pudo disimular su mirada de sorpresa, aquel hombre que siempre la salvaba estaba ahí pardo observando la escena, por un momento había olvidado que ese sujeto y su esposa siempre habían estado para ella cuando la veían en aprietos… pero entonces… pero… ¿Por qué no hacía anda?
—Quiero verlo— su boca levemente se abrió y aunque su respiración se hubiera vuelto más forzada no pudo hacer aquello cuando apenas su cuerpo había logrado rápidamente estabilizar un poco su respiración, miro por el rabillo de sus ojos de nuevo ah aquel hombre de cabello alboroto, este apenas y se digno a devolverle la mirada, vio sus ojos oscuros totalmente vacíos sin demostrarle algún tipo de reprimenda como solía hacerlo ¿Qué estaba pasando? ¿Acaso esa extraña actitud de ayudarla había desaparecido? Dejó de mirarla, había volteado su rostro hacia el hombre de menor estatura que dejaba de caminar y se volvía a postear al lado de ese mismo sujeto. Gruño levemente y sin querer su mandíbula se había tensado tanto que parecía como si sus dientes se enterraran más en sus encías.
—…M-Malditos…— «No confíes en nadie, ni siquiera en tu sombra por qué cuando menos te lo esperes está desaparecerá» su cuerpo levemente comenzó a temblar y su ceño se frunció con mayor fuerza, movió con violencia su cabeza para que esa mujer dejara de tomar sus cabellos—Malditos...
—¡Cállate!— sabia que más de uno la miraban, sabia que más de uno estaba atento a lo que pasaba y sobretodo sabia que tan alto era el orgulloso de esos Saiyajins.
—…Jah…—Apenas artículo antes de anclarse por sus propios medios sobre los brazos de esos sujetos y brincar para lanzar su pierna derecha hacia el rostro de esa mujer con suma velocidad. Apenas como la había golpeado pudo escuchar el gemido instintivo de asombro que soltaron los presentes.
Todo había pasado tan rápido que ninguno espero que esa chiquilla peleonera golpeara a su captora estando en su estado por los golpes que había recibido, hasta Vegeta había abierto sus ojos en sorpresa y él moreno a su lado se había descruzado de brazos lentamente está vez mirando a propósito a aquella moribunda mujer.
Mitori se hayan sentada en el suelo por aquel golpe que la había hecho perder el equilibrio, por instinto había llevado su mano a su mandíbula tocando esa zona palpando el lugar verificando un posible daño. Los dos hombres a los costados de Milk habían reaccionado después de ver a la otra chica mirarla con rabia incontenible.
—¡Asquerosa humana!— dirigieron rápidamente cada uno sus brazos libres y estrellaron sus puños en el abdomen de la chica habiéndola doblar por el impacto está vez haciendo que ella no pudiera exteriorizar un grito de dolor— ¿¡Que pretendes!?—el hombre que había estado a su derecha levantó de nuevo el brazo para golpearla, la velocidad con la que bajo la hizo solo por inercia tensar sus brazos y gruñir antes de que el nuevo impacto le diera, no supo en que momento logro jalar al otro soldado hacia al frente siendo el quién recibiendo el impacto y por ello lograra soltarla ¿Instinto? ¿Sentido de la conservación? ¿Suerte? O ¿Solo había sido una reacción motora? No tenía idea —¿Pero que…?— tan rápido como pudo ella también extendió su mano libre y golpeó el rostro del otro tipo dejándolo tendido en el suelo. Respiro con dificultad y se quedó mirar a la chica que ya se había parado y habia extendido sus manos en una señal de alto ah ambos hombres.
—C-Cobarde…— apenas susurro y paso su saliva con fuerza para poder hidratar un poco su garganta.
—¿Qué?— la mirada que Mitori le dirigía a la morena no era una de las más lindas que le hubiera mostrado alguna vez pero había algo que en si por encima de todo que esa mujer no podía soporta: Su orgullo herido. Estaba siendo rebajada tan solo por las simples palabras de esa chiquilla lengüisuelta, la estaba humillando frente a los dos hombres más fuertes que conocía y aún peor siendo ellos sus superiores y uno de ellos su posible o quizás futura pareja—¡Repítelo!
—S-Siempre… siempre has sido… una C-Cobarde...—rio mirando fijamente a la chica por medio de su cabello y por inercia llevó su mano derecha a su boca y se limpio el rastro de sangre que tenía— Una puta cobarde...
—¡Repite eso maldita perra!— gruño, gruño de ira en su sitio y de solo un movimiento separa sus piernas dispuesta ah atacar sin importarle si llegaba a destruir la mitad del reino.
—T-Tras de P-Psicópata, S-Sorda saliste… ¿A-Acaso tu estúpida raza… no se lava los oídos?...— otro gemido de asombro por parte de los aldeanos y por inercia estos dieron unos pasos atrás.
Vegeta no se extraño de aquella acusación pero no podía negar que se sentía levemente ofendido por esas palabras. Aquella mujercita sí que estaba mal de la cabeza. al grito de guerra que dio la morena de cabello corto fue casi como si hubiera desgarbado su propia garganta al gruñir de esa manera.
Se lanzó a la morena de cabello largo sembrándole un golpe en el rostro con rapidez haciendo que la chica no pudiera aguantar el impacto, sonrió socarrona pero no se fijó que la pierna de Milk se había movido y al ella terminaba su ataque el impacto de esa pierna le dio en su costado derecho sacándole mínimamente el aire.
Milk cayó al piso pero como pudo se puso de pie y estiro su pierna izquierda al frente, posición su brazo izquierda hacia la otra chica con la palma de su mano recta y su otra mano está justo al lado contrario de su cuerpo pero al lado de su cabeza con sus dedos semi-doblados como si fueran garras.
Miro como la otra mujer apenas se había sostenido su zona golpeada pero eso no detuvo que también se posicionar casi de la misma manera que la morena. Cuando volvieron a quedar una frente a la otra ambas lanzaron sus brazos con el puño cerrado había el rostro de la otra, ambas lograron esquivarlo pero no tardaron en enviar más golpes, unos iban directos al rostro y otros al abdomen pero ninguna llegaba a golpearsen por la rapidez con la que se movían aunque le costará mucho más a la morocha menor. Por un momento la Saiyajin le dio un manotazo haciendo girar el cuerpo de la ojinegra provocando que le diera la espada, enredo su mano en el cabello color ébano y tiro de él hasta dejar la cabeza de la chica junto a la suya para poder susurrarle al oído mientras su otro brazo se enredaba en su cintura.
—Mira bien a tu alrededor... ¡Míralo todo muy bien!—hablo en su oído y volvió a jalarle el cabello, Milk por su parte había subido una de sus manos al brazo de la chica con el que sostenía su cabello y el otro lo puso en el otro brazo de la chica enterrándole las uñas para poder zafarse de aquel agarre, miro tal cual la chica le había dicho solo por inercia, sin querer y aún por medio de los cabellos que le quedaban en la cara enfoco la mirada en aquel hombre de baja estatura y que portaba una capa roja a sus espaldas, parpadeo un par de veces y miro al acompañante del chico.
—Aquí, en medio de toda esta gente tu solo eres una cucharada…—Miro esos ojos negros en medio de ese rostro cerio y la levemente bronceada piel que adornaba su cara—Una que en cualquier momento yo aplastare…— enfoco más su mirada en el y viendo la leve sonrisa ladina que formo al disfrutar la escena hizo que el agarre que le tenía a Mitori fue más fuerte y que levemente algo creciera en su pecho ¿Traición? ¿Decepción? ¿Eso fue lo que le provocó aquel rostro?
"Nunca podré llegar a confiar…" gruño de nuevo y quito su mirada de aquí inconfundible rostro y apretó sus párpados apenas unos segundos.
—¿Sabes porque?— sintió como la chica daba otro tirón a su cabello y la hacía retornar sus ojos hacia ella como si pudiera mirarla en esa posición—Por que no vales nada…
Nada… Nada… Nada… Nada…
Cerro los ojos obligándose a soportar el dolor que comenzaba a sentir al jalar hacia el frente para poder zafarse de ese agarre sintiendo como su cabello se iba desprendiendo de su cuero cabelludo, miro por última vez ah aquellos dos hombres y sin más al estar ya a una leve distancia de la mujer que no hacía más que insultarle en el oído y reírse dejo ir su cabeza hacia atrás tan rápido como pudo. Escucho algo quebrarse y después el quejido de aquella mujer—¡MIERDA!
Milk solo se volteó hacia ella y le golpe esta vez el estómago haciéndola a ella doblarse por el impacto, sitio como algo salpicaba su rostro pero no le prestó atención, empujo a la mujer dejándola tendida bajo suyo y sujetando parte del cuello de su armadura levantó su mano derecha lo más alto que pudo y la bajo a una velocidad pasmosa dándole el primer golpe a la mujer que había estado con sus manos en el rostro intentando parar aquel exagerado sangrado de su nariz.
—….¡Muérete!...— hablo con ira aún teniendo su quijada tensa, alzó de nuevo su mano y volvió a golpear parte de la cien y el cartílago de esa oreja derecha—¡Muérete!— repitió la acción más de cinco veces y la otra mujer solo apoyo sus manos en el dorso de la chica buscando alejarla y si era posible golpearla, pero Milk dio otro golpe que la hizo girar con más fuerza el rostro y Mitori está vez sintió como aquella mujer se sentaba sobre su esternón apoyando todo su peso haciéndole más difícil el respirar—¡MUERETE!— un último golpe y Milk sintió como alguien la tomaba de la cintura jalándola para separarla de esa mujer.
—Ya basta— escucho como un hombre susurraba en su oído, reconoció esa voz y no pudo evitar patalear en su posición sin querer dándole otro golpe a la ensangrentada chica, empezó a ejercer fuerza para soltarse de aquel agarre no queriendo que aquel sujeto la tocará ni mucho menos quería sentir que su fuerza no le era comparada a la suya—Ya es suficiente…
—¡Déjeme!— volvió a removerse mas intensamente e intento girara su cuerpo entre los brazos del sujeto—¡Que me suelte!
—Lleven a Mitori a la cámara de recuperación, al ritmo que va puede morir desangrada—hablo fuerte y claro el príncipe de los Saiyajin. El otro chico se había mantenido estoico desde que habían llegado a ese lugar, había visto cómo era terrícola era golpeada y como también de un momento a otro pareciera que hubiese enloquecido, había sido toda una sorpresa ver la reacción de ambas mujeres y mayor aún como esa terrícola había prácticamente ganado ese encuentro con tan solo un par de movimiento. No podía negar que ver a dos hembras pelearse de esa manera como si fueran un par de fieras le extasiaba le gustaba ese carácter tan meramente fuerte que una mujer pudiera tener, sino hubiera escuchado la conversación que Vegeta y Mitori habían tenido lo más seguro es que hubiera confundido a esa morena con una simple y algo sucia Saiyajin. Aunque había que aclarar que al no tener una cola como ellos se descartaba su posibilidad de pertenece a esa raza con tan solo verla. Había estado atento a cada movimiento de ellas pero solo una cosa le extraño, esa terrícola tan solo por un momento lo había mirado fijamente en más de una ocasión pero solo en una sintió como si con su mirara le llamara y suplicará.
¿Enserio? ¡Nah! Era completamente Absurdo
Seres como ellos solo se cuidaban así mismos y muy escasamente a los compañeros de su equipo, pero nada más haya que sólo fuera por obligación. Vegeta lo había mandado para que terminara aquel bochornosos espectáculo como si no hubieran más soldados presentes, había soltado un suspiro de molestia cuando empezó a acercarse a la terrícola que no dejaba de golpear a la morena.
"¿Que clase de humana era esa?" había pensado cuando a solo estar a poco centímetro vio la cara totalmente manchada de su compañera y sus ojos se habían levantado suplicantes hacia él, otro golpe más y decidió acabar con eso, había tomado la cintura de la mujer pero no parecía gustarle para nada.
—Kakarotto… tenemos órdenes de llevar a esta mujer ante el Rey…— tenia a la escandalosa chica en brazos que ahora ejercía un poco más de fuerza haciendo que su agarre por un momento se debilitará, miro a los soldados e intento acercarles a la chica
—¡Que me suelte!— el tiempo se detuvo y el silencio se plasmó en esa plaza, algunos soldados y personas que vivían del comercio quedaron estupefactos. La morena había logrado darle un codazo a nadie más que a la mano derecha del príncipe y al mejor soldado que tenían en sus líneas actualmente, Milk por su lado seguía removiéndose y dando pequeños gritos de ira al no poder zafarse de ese agarre.
—Estúpida…— alcanzo a escuchar la pelinegra antes de ser soltada y que por inercia su cuerpo girará para encarar al sujeto que la había mantenido presa pero no contó que otro golpe en su vientre terminaría por dejarla inconsciente. Había sido demasiado para ella y al estar dan débil hizo que su conciencia se perdiera en la oscuridad.
Kakarotto no era un Saiyajin común y corriente, pero tan poco quitaba que fuera una «Perita en dulce» su orgullo y ego estaban por encima de muchas cosas y eso no podía ser arrancado de las raíces de cualquier Saiyajin, era uno de los mejores soldados y no tenía pensado siquiera que una sucia y escuálida terrícola lo humillarse frente a todos esos aldeanos.
—Todos lárguensen de aquí— profirió Vegeta con fuerza pero por dentro tenia una leve y sonrisa al mirar el rostro totalmente molesto de aquel moreno. En menos de nada ya solo estaban los soldados, Kakarotto y el en esa zona del reino solo teniendo como presencia extra el cuerpo inconsciente y tendido en el suelo de aquella mujer—vayan hasta donde mi padre e infórmese que ya estamos aquí... que en seguida lo iremos a ver...
—Si señor— asintieron los soldados y se acercaron al cuerpo inconsciente de la chica.
—¿Qué van a hacer con ella?— pregunto Kakarotto solo por mera curiosidad.
—El Rey a pedido verla, íbamos a llevarla pero… hubo un inconveniente con Mitori y los soldados que le acompañaban— señaló el hombre a los otros dos sujetos que iban caminado con el cuerpo de la otra mujer llevándola camino a la sala de recuperación.
—Ridículo— Kakarotto tomo el cabello de la mujer y al levantarla alcanzando a escuchar un gemido de molestia pero no le importo demasiado y de otro tirón subió sobre su hombro a la pelinegra escuchando otro jadeo al golpear ese abdomen contra su hombro —yo la llevare, ustedes adelántensen.
—Si señor—estos dieron una pequeña reverencia y salieron corriendo directo al castillo.
—Vamos—Vegeta emprendiendo camino siendo seguido por el otro moreno, por lo menos esta vez tendrían la escasa oportunidad de saber algo más de lo que siempre hacia el Rey a escondidas de muchos, quizás esta vez les permitirían saber qué pasaría con aquella mujer así sea la parte más mínima.
…Pero aún así ellos no eran chismosos...
El recorrido solo tardo quince minutos en los cuales ninguno de los dos dijo nada, apenas y se giraban a ver hacia algún pasillo solo por inercia pero de resto su camino siempre era silencioso… como siempre.
Al estar frente al trono del Rey los mismos soldados tomaron el cuerpo de la inconsciente mujer y le arrojaron un poco de agua para que despertara, ella apenas y tosió un poco y empezó a parpadear quedando levemente desconcertada de donde estaba, sintió como jalaron sus manos y las pusieron a sus espaldas poniéndole esas extrañas esposas.
—Padre…— Vegeta apenas hizo una reverencia al hombre idéntico a él pero la mano de aquel hombre lo detuvo, movió un poco sus manos en señal de que los guardias se retiraran solo dejando a uno de ellos y ambos morenos que habían traído el cuerpo de la mujer, de resto toda persona que hubiera estado en ese enorme cuánto había salido con rapidez dejando sus actividades para más tarde.
—¿De nuevo por aquí?— para la sorpresa de Vegeta y de su acompañante el hombre se dirigió a la mujer que ahora estaba de pie y que fue empujada por el soldado para que diera un par de pasos al frente
—Arrodíllate…—susurro el soldado a la morena y apoyo una de sus manos en la espalda de la chica haciendo levemente un poco de presión. Pero ella no cedió manteniéndose firme y mirando descaradamente al hombre a un par de metros frente a ella —Arrodíllate— la empujo con más fuerza pero no cedió, los presentes se mantenían en silencio atentos a lo que pasara queriendo ver hasta qué punto la altanería de esa mujer podía llegar, no se sabía si eran agallas lo que tenia o simplemente era terquedad .
—¿No piensas arrodillarte?— susurro el Rey y como respuesta la morena había apartado con un movimiento de cabeza un poco de su cabello mostrando su estado deplorable y solo como adorno mostró una pequeña sonrisa.
—Antes muerta asqueroso Simio—ambos morenos abrieron sus ojos sorprendidos, la manera tan descarada de esa chiquilla al encarársele al Rey no era común de verse todos los días ¿Acaso no le tenía a la muerte? Esa mujer había insultado al hombre más fuerte de ese planeta y por no decir el más habilidoso y aún así se mantenía tan firme aunque su cuerpo quisiera decir otra cosa al estar levemente tambaleante.
—¡Que te arrodilles!— grito el soldado que sacando una especia de vara bastante gruesa de uno de sus costados le dio dos golpes a la morena, uno en la parte trasera de sus rodillas y otro en la espalda alta haciéndola caer de rodillas frente aquel hombre, Milk se había golpeado la frente por culpa de ese golpe además de no tener sus manos libres para amortiguar la caída, gruño en su posición y levantó la cabeza con rapidez mirando con rabia ah aquel hombre que la golpeó y girando su rostro retadora al hombre de barba estando a punto de pararse—¡Quieta ahí!— regañó el soldado y dándole otro golpe en la espalda obligó a la muchacha se reverenciara de nuevo y tuvo que morder su mejilla interna para acallar un grito de dolor. Sintió como la mano del soldado tomaba su nuca y la hacía pegar su frente contra el duro suelo nuevamente.
"¡Diablos!"
—No sé que voy a hacer contigo…— aún estando sentado en su trono subió su mano derecha y apretó el puente de su nariz con sus dedos enguantados y soltó un suspiro— es la tercera vez que te veo aquí y nunca a sido por tu buen comportamiento...— el Rey se levantó de su asiento y comenzó a caminar de un lado a lado serca a su trono con paso lento pero firme—No puedo seguir permitiendo este comportamiento…— escucho un leve gruñido y vio como el soldado que estaba frente a él tuvo que apoyar su otra mano en la cabeza de la esclava.
—¡Suéltame hijo de perra!—la morena al estar en esa posición podía sentir las palabras cansadas que le decía el Rey pero para su mal sabor de boca le interesaba más dejar de estar en esa absurda posición, se sentía sumisa y vulnerable y cosa que había aprendido desde que estaba viviendo sola se hizo jurar a sí mismas que a nadie le daría ese placer y no pensaba romper ese juramento. Así que apenas como le grito al tipo logro deslizarse por el suelo de ese agarre quedando muy seca de los escalones que llegaban al trono, miro con ira al hombre y solo espero a que ese se le acercara, tenia dos opciones: se dejaba atrapar o le daba una buena patada al tipo para que dejara de abusar de esa estúpida autoridad que el mismo se había dado.
—¡Basta!— la voz fuerte y ruda del Rey detuvo ah aquel hombre en dar siquiera dos pasos, la morena ignorando las otras dos presencias se puso de pie y miro al hombre de enorme capa color vino y de ceño totalmente fruncido—No voy a consentir esto.
—Entonces por qué no hacer lo que tuvo que hacer hace más de diez años—Apoyo uno de sus pies en el primer escalón y mío con ira ah aquel hombre, hace tanto tiempo había comenzadó a odiar a esa raza que en ningún momento su presencia llegaba a intimidarla, sabía que corría el riesgo de morir por algún ataque de ellos pero para una persona como ella no tenía nada que perder— ¿Que le detiene al no matarme?— Una de las preguntas que más de uno se había hecho en ese lugar al apenas ella haber pronunciar alguna palabra, el Rey tenía toda su autoridad pero hasta ahora no lo habían visto ni siquiera levantar una mano para hacerla callar, no hasta ahora.
El Rey Vegeta era conocido por su magnífica fuera y valentía en las batallas pero sobre todo era bien sabido de la poca paciencia qué tenía ese hombre, era mucho más limitada que la de su hijo pero por alguna razón no sabían de donde sacaba tanta tranquilidad para aguantar las insinuaciones de esa joven morena. Ella si que añoraba la muerte o era masoquista.
—Silencio— había bajado los escalones con rapidez y levantó su mano golpeandó el rostro de aquella chica, aunque el movimiento fue relativamente suave apenas el contacto hizo que ese joven pero maltratado rostro se voltea por el impacto— Intenté pasar todos tus deslices por alto pero no puedo permitir que una terrícola como tú haga su maldita voluntad en mi reino— frunció un poco más el ceño y una pequeña vena se formó a un costado de cabeza— te la has pasado quebrando mis normas y peor aún… atentando contra mis subordinados.
—No es mi culpa que su estúpida raza solo sea conformada por asesinos y violadores—tembló de ira la morena escupiendo aquellas palabras como si fueran veneno, sus dientes se apretaron y su mandíbula volvió a girarse al recibir otro golpe.
—Respeta a tu superior escuincla— de la misma manera el hombre había soltado esas palabras y una vena cerca a su cuello se dejó ver al pronunciar más su enojo.
—¡No! ¡Jamás lo haré! Al que debía de respetar murió hace tiempo y un bastardo como usted no me va a obligar…— no entendía porque siempre le era tan difícil lidiar con el carácter de esa mujer, siempre había sido un total fracaso el hablarle y para la mala suerte de ambos siempre ella terminaba siendo golpeada. ¿Masoquismo quizás? Tal vez de tantos golpes le habían quedado gustando.
—¡Cállate!— No aguanto más, su paciencia termino como siempre y su límite de tiempo había dejado de existir, su mano está vez no había ido como la delicada caricia que le había hecho al rostro de esa mujer, un puño un tanto más voraz había lanzado a la mujer haciendo que esta retrocediera el escalón que había subido y que cayera sentada al suelo al perder el equilibrio.
"Esta vez no podré hacer nada por ti" hubiera querido susurrar pero una cosa que había jurado con el padre de uno de los presentes era que jamás en lo que le quedarán de vida sería mencionado a aquel sujeto frente a esa chiquilla, no querían formar especulaciones ni mucho menos quisieran resolverlas. Llamo al soldado que estaba presente con dos de sus dedos y este corrió y susurro un par de palabras en su oído. Suspiro con pesadez y miro ceñudo a la joven aún tendida en el suelo.
—Un nuevo desacato…— tomó de nuevo el puente de su nariz y lo apretó buscando tranquilizar su disgusto por el comportamiento de ella "Nunca podré lidiar con esto…"—mandaste a un soldado de Élite a la cámara de recuperación, aparte que hace una semana apuñaleaste a un nuevo integrante de nuestras filas y que hace apenas unos minutos golpeaste a uno de los mejores soldado que tenemos… ¿Algo que quieres decir?
—Váyase a la mierda… váyase a la mierda usted y todos los malditos habitantes de este estúpido planeta…— susurro la mujer sin dejar de ver al sujeto mientras ese soldado daba un par de aplausos y de una de las puertas llegaban más subordinado y la levantaran a la fuerza de ese lugar y la sacaran a empujones de ese sitio pero aún así no quito su mirada de odio hacia aquel sujeto.
—Padre...
—No quiero hablar de eso Vegeta— Volvió a su asiento y se dejó caer con pesadez apoyando su brazo izquierdo en un costado de la enorme silla apoyando su cabeza en esa misma mano.
—Padre, no quisiera ser irrespetuoso pero esperaba algo más que un simple castigo para esa terrícola, nos ah faltado al respeto— se crudo de brazos y miro ceñudo a su progenitor.
—Se cómo hago mis cosas, aprende de ellas y en un futuro cuando seas tú quien gobierne a nuestra raza entenderás el porqué de mi actuar— las miradas de ambos morenos eran tan sumamente parecidas pero cada una expresaba algo diferente ¿Qué había oculto la mente del hombre mayor?— ahora bien… te pido que te retires…
—Pero padre…
—Hablaremos luego— no habiendo nada mas que decir Vegeta se retiro de la habitación solo dando un leve gruñido saliendo en suaves pero firmes zancadas.
—Kakarotto...— el pelinegro se había mantenido al margen de todo, no quería soltar algún comentario que molestará al Rey, después de todo un guerrero de clase baja siempre estaría por debajo de aquellos que nacieran con mejor linaje que el suyo, más de una vez su madre hablo de ello y siempre terminaban con un suave susurro y una mirada de decepción ¿Algo le ocultaban? No estaba para nada seguro, solo intentaba suprimir información errónea o poco cuerda para no llegar a confundirse en algún momento de su vida. Así había vivido y eso le hacía su existencia mucho más sencilla—me han informado que tus ultimas misiones han sido todo un éxito…
—Así es su Majestad— ahora que lo pensaba decían que su padre era la mano derecha del Rey tal y como él era la mano derecha del príncipe aunque siempre lo dudara, Vegeta solo estaba ahí cuando deseaba entrenar y maximizar sus competencias para superarsen cada vez, pocos sabían que él era un poco más fuerte que el príncipe Vegeta pero eso no desmeritaba las capacidades que ese hombre de linaje tuviera, si en algún momento tuvieran que llegar a comprarlos prácticamente no sabrían decidir quien seria un ganador en medio de un combate, solo la pocas veces que le había ganado al moreno habían sido solo por una vana y sencilla casualidad.
—Te mandé a buscar con mi hijo por que te iba ha proponer algo— unos segundos en silencio y el Rey soltó un suspiro volviendo a ponerse de pie— ¿Te gustaría subir de rango en nuestras filas?...—a Kakarotto levemente se le iluminaron los ojos y sus labios empezaron a curvarsen, una nueva posibilidad de combates y de viajes lejos de su planeta se le plantaban en una gran oferta, tendría que decir que si y no dudar de ello— el gran Freezer a pedido nuevos reclutas… — todo rastro de felicidad se borró de su rostro y su ceño volvió a ser el mismo de antes, no dijo nada pero su leve mueca le decía claramente al mandatario cual iba a ser la repuesta del moreno—piénsalo con calma y en unos días me darás tu respuesta.
—Agradecería eso… pero Rey Vegeta, creo que usted más que nadie sabe cuál es la respuesta— para nadie en ese reino y mucho menos en las filas de guerreros de Elite les era un secreto el molesto y para nada buen trato que tenían con ese engendró de cuerpo de lagartija color blanco, sabían qué clase de sujeto era ese aunque no tenían permitido saber cual había sido el convenio que hizo que los Saiyajin trabajarán para semejante criatura, tenían entendido entre ellos que ese hombre no era de fiar, muchos lo alagaban y otros hasta lo idolatraban por su extraordinario poder que nadie había sobrevivido para poder confirmarlo y tan solo los ancianos que aún permanecían cuerdos relataban que hace demasiados años pudieron ver una pequeña parte de tan inmenso poder que en ese pequeño y extraño cuerpo vivía y por solo esa teoría muchos le temian.
—Se de que hablas, pero ten en cuenta que es una buena oportunidad para mantener ah alguien infiltrado…
—La tendré… pero dudo que los hombres que llevan tantos años al servicio de Gran Freezer sean alejados con tan solo mi presencia— el hombre de cabello en forma de flama sonrió por lo dicho, no se había equivocado en decidir que la extraña amistad de su hijo con aquel muchacho hacían que fueran un dueto inigualables, quizás y tan solo quizá podría imaginarse que ambos morenos en un futuro rompieran con aquel yugo que llevaba cargando el y su raza por tantos años.
—Su altezas— un soldado entro por una de las puertas que llevaban a diferentes pasillos del reino y dando una leve reverencia volvió a mirara al hombre con seriedad y respeto— la terrícola ya ha sido llevada a él salón y solo es cuestión de minutos para que Ryu haga presencia para la ejecución de su mandato.
—¿Ryu?— el hombre miro solo unos segundos al chico y luego giro a ver al hijo de Bardock— bien, retírate— el otro sujeto dio una nueva reverencia y salió del salón, el Rey tomó una bocarada de aire y subiendo una de sus manos tocando el hombro de aquel joven guerrero.
—Necesito que me hagas un favor…— si dejaba que el hijo de el consejero de su reino se hiciera cargo de ese castigo, lo más seguro es que tuviera muchos problemas por lo qué le llegará a pasar y que mejor manera de deshacerse de eso que mandando al hijo de aquel hombre que defendía a ese hembra a capa y espada
—¿Cual sería?
.
.
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Había sido llevada entre empujones e insultos por medio de un extenso pasillo, esta vez supuso que se le había ido la mano con aquel sujeto: El Rey.
Mas soldados la escoltarla de lo acostumbrado estando un par de ellos a cada costado con un tipo de guante electrificado apuntándole sus costillas, un movimiento en falso y una descarga eléctrica pasaría por todo su torrente sanguíneo.
"Malditos"
El pasillo por donde caminaba solo había llegado a cruzar uno parecido hace tiempo y no podía reprimir el leve temblor de lo que aquello significaba: Tortura, la azotarían, harían lo mismo que hicieron hace dieciséis años atrás cuando le cortó la cara a ese depravado.
"¡Diablos!"
Esta vez no había forma de escaparse ni mucho menos había un héroe que la salvará, hace mucho dejó de creer en eso pero había algo que la confundía, ese hombre de cabello negro y de extraño peinado era la pareja de aquella mujer que cada vez que la veían en problemas le ayudaba ¿No? Pero entonces…
"El no se llama Kakarotto"
"Se llama Bardock"
¿Acaso era otro sujeto totalmente diferente al que ella escasamente conocía? No había manera de saberlo a menos que lo confirmara por sus propios ojos y esperaba que al salir de ese problemita pudiera aclarar esa duda.
—¡Muévete!— sintió ese extraño dolor recorrer parte del costado trasero de su espalda haciéndola chillar y levemente trastabillar al caminar.
"Idiotas…"
Siguieron avanzando y solo necesitaban bajar por unas cortas escaleras para llegar a un tipo de patio donde habían un par de mesas con diferentes tipos de fundas y demás aunque entre ellas vio un tipo de látigo con garras en las puntas que lo más seguro era que se incrustara en la piel y desgarrara al momento de jalarlo. Paso con fuerza su saliva y tomando un poco de aire busco darse la suficiente valentía para poder salir aunque fuera con vida de ese lugar. No se las dejaría tan fácil.
—Esta vez si nos vamos a divertir contigo— el cálido aliento que llegó a su oído derecho la hizo levemente erguirse en su lugar, apretó sus ojos obligándose a disipar ese tono de voz por si en algún momento lo había escuchado para que su cerebro dejara de trabajar buscando la posible imagen del que sería dueño de esa voz. Si encontraba aquel remitente lo más seguro es que lo pusiera en su lista negra y que no dudara en hacerle picardías sí ha eso se le podía llamar de esa manera cuando decidía cobrárselas al igual como lo había hecho con más de un residente de ese planeta.
Sintió como la jalaron hacia atrás para quitarle esas extrañas esposas y luego empujarla hasta llegar a lo que parecía ser un poste de madera con diferentes varas a sus lados, seguramente para que alcanzará el tamaño de quién iba a ser masacrado en ese lugar y lograrán apoyar sus manos en las varas para inmovilizarlos.
—Ahora la mejor parte…— vio como el hombre más alto que los acompañaban tomaba sus muñecas con fuerza y la acercaba a ese tronco de madera y subía sus brazos hasta una de las esposas más altas haciendo que levemente tuviera que parece de puntas, sus muñecas habían quedado sujetas por unas muñequeras de cuero sujetas a unas cadera, sintió como también amarraban unas muñequeras iguales en sus tobillos impidiéndole que se moviera mucho en ese lugar.
Ahogo un chillido de sorpresa y apretó sus ojos con procurando no gruñir muy fuerte, ahora lo único que cubría su pequeño pecho eran aquellos vendajes que solía hacerse desde muy temprana edad…. Su respiración se aceleró y mirando el trozo de madera frente suyo empezó a darse fuerzas, las necesitaría por menos en lo que durará esa tortura. Apoyo su frente en ese mismo poste e intento bajar un poco sus brazos de donde estaban para poder ocultarse en ellos aunque solo logro pegar parte de sus hombros y brazos a su rostro—Sera divertido— escucho a otro soldado hablarle y apretó con más fuerza sus puños en lo alto de aquel poste de madera, volvió a tomar aire y sintió como esta vez algo frío y sumamente filoso pasaba por todo el largo de su columna cortando la tela que se interponia entre esa arma y su carne pálida. Oh, cuanto odiaba que hicieran eso.
La tela resbaló por sus costados y no pudo evitar soltar un suspiro de desespero, sus brazos empezaron a temblar y sus piernas estaban a punto de flaquear al sentir algo de brisa correr y por inercia su piel y sus pezones reaccionaron a aquel cambio de clima.
"Vamos, tú puedes, tú puedes"
Para quienes la miraba no sabían el estado emocional en el que ella estaba, pero para sí misma creía que se notaba por su manera de respirar o en la manera en que su cuerpo levemente se erizaba pero tendría que dejar eso de lado y preocuparse a sabiendas que los malditos soldados estaban era comiéndosela con la mirada. El miedo broto por cada poro de su piel empezando a salir algo de sudor y el hecho de volver a vivir aquella tortura de cuando era pequeña era la peor manera de recordar todo lo malo que le había ocurrido.
—No temas…—Susurro otra voz en su oído—Te aseguro que te dolerá— mordieron el lóbulo de su oído con fuera haciéndola levemente chillar con un sonido entre la ira y el pánico, el sujeto empezó a reírse y en menos de nada ya tenía sus grandes y callosas manos masajeando sus senos— así se sienten mejor, son bastante grandes…— escucho la risa de los demás soldados y esta vez sintió como ese hombre apretaba sus pechos de la peor forma—¿Seguro que anhelas sentir mi lengua otra vez no?— la morena abrió sus sorprendida y acelero su respiración girando a ver aquel sujeto, palidecio al reconocerlo y su respiración se volvió más pesada.
"¡Maldición!" había olvidado la estúpida costumbre que en ese lugar tenían.
La expresión de asco y odio no pasado desapercibida por el hombre que apretó de nuevo ambos senos con más violencia.
"No creo salvarme de esta" pensó ella y dejó de mirarlo para de nuevo apoyar su frente contra aquel poste de madera y cerrar sus ojos "Que sea rápido…"
Apretó sus manos sujetando un poco de lo que alcanzará a tomar de las cadenas y se mordió su labio inferior esperando que las horas pasaran y su tortura terminara ¿Por qué diablos no había puesto resistencia? ¿Acaso no entendía que la iban a dañar física y Psicológicamente?
"¡Estúpida!..."
—Ryu...— soltó el aire que había mantenido en sus pulmones y se permitió jadear con pesadez al escuchar ese timbre de voz. Una vez más se había salvado de ser sonsacada por alguno de esos hombres.
—¡Kakarotto!—El hombre pego un brinco y se alejó de la chica mirando como ese moreno daba un par de pasos para acercarse a ellos. Milk tenso sus hombros y su respiración volvió ah acelerarse.
"¿Kakarotto o Bardock?" "¿Cuál era la diferencia?"
—Vayansen… todos…— el hombre de un poco menor edad y menos masa corporal que el moreno lo miro refunfuñon y acercándose a la chica se apego a ella por la cintura y subió su mano derecha apretando uno de sus senos
—No, yo me voy a encargar de ajusticiar a esta mujercita…—sintió el aire romperse y la mano con la que había tocado a la muchacha ahora estaba siendo apretada por la muñeca por dos dedos de aquel hombre.
—¿Me estás contradiciendo?— frunció el ceño y levemente mostró un poco de sus blancos dientes haciendo a la vez algo más de presión.
—El Rey dijo…— el hombre horrorizado había dejado de tocará a la chica y levemente doblaba su cuerpo como si con ellos pudiera evitar el dolor que estaba sintiendo.
—El Rey dijo que yo me encargara, si crees que es mentira aquí te espero con él—Gruño Kakarotto y soltó la mano del hombre con algo de Fuerza, el tipo frunció el ceño y sujeto su zona lastimada con su otra mano, miro a los otros soldados y chasqueando su lengua camino hacia dentro de las instalaciones del castillo siendo seguido por los demás soldados que al último en salir cerró la puerta tras de él.
Kakarotto giro su cuerpo y empezó a recorrer cada una de las mesas que estaban en esa zona, habían diferentes tipos de látigos, palos y está fustas para utilizar pero si azotaba a esa chiquilla con algunas de esas armas como se lo había pedido el Rey lo más seguro es que la matará con apenas dos golpes y esa había sido la orden directa del rey que no debía cumplir.
No entendía por qué le habían pedido aquel favor si bien el Rey podía haber mandado ah alguien en especial o matarla tan solo con una de sus técnicas.
FlashBack
—¿Cuál seria?
—Estuviste presente cuando hable con aquella terrícola ¿No? esa hembra ha sido un verdadero problema en los últimos años...
"¿Años?" ¿En donde diablos había estado él como para nunca haber escuchado hablar de ella?
—¿Tan problemática es?
—Bien la has visto, no me tiene ni el más mínimo respeto…—se cruzó de brazos el hombre de la capa color vino y cerró momentáneamente sus ojos— pero hay algo que en verdad está causando problemas .
—¿Que es?— miro atentamente al moreno mayor y lentamente lo vio fruncir el ceño y soltar un suspiro.
—Ella es la protegida de tu padre—"¿Qué?" abrió un poco sus ojos y enseguida las cejas del moreno se fruncieron— últimamente él se interpone cualquier castigo cuando se trata de ella… ¿Sabes que significa?
"¡Diablos! No creía capaz a su padre de hacer semejante cosa a espalda de su madre, pero si era así…
—…Si— cerró sus ojos por un momento y ladeó sus labios en una mueca a la vez que soltando un bufido esperando que lo que el fuera a decir fuera totalmente erróneo y el mismo Rey lo corrigiera— E-Está totalmente prohibido... Q-Que nuestra raza se mezcle con otra…
—¿Sabes que puede pasar?
"¡Maldición!" Apretó sus párpados y levemente su mandíbula se tenso.
—Mi… Mi padre y la terrícola podría ser ejecutados y si la humanidad quedará preñada…— como odiaba saber exactamente cuáles eran los códigos que regían a todo Saiyajin existentes y por existir, aquellas reglas y mandatos solían ser tan crueles y poco ortodoxos que hasta el soldado más duro y sombrío le provocaban una desazón en el pecho—...su cría sería mandada a un laboratorio…
—Debes entender que perder a una hembra como esa no acarrearía daños… pero tu padre es otra cosa, un guerrero como él además de ser tan respectado casi igual a mí es más que tragico que perdiera todo lo que tiene por esa terrícola, la humillación para tu familia y el hecho de perder a uno de sus miembros sería peor, pero aparte de eso... ¿Crees que esto sea justo para tu madre?— Sabía a donde quería llegar el Rey, sabía por qué lado lo estaba guiando y a la vez daba algo de razón a lo que escuchaba ¿Seria que todo eso era verdad o simplemente era manipulación? Si Rey quería algo debía ser directo y no estar yéndose por las ramas para al final llegar al mismo punto.
—No, no lo es— ¿Qué mas podía contestar? Llevarle la contraria a ese hombre serio peor que llevarla contra su padre y hermano ¿Pero como decirle que se estaba cansando de tanta habladuría? ¡Era el Rey! Si quería eliminar a ese terrícola podía hacerlo ¿Por qué tanto misterio?
—Entonces… te propongo un trato…— al fin lo pronunció, en todos los años que llevaba sirviendo a ese hombre había logrado aprender de muchos con los que convivía y el hecho era que de tantos rumores había logrado comprender un poco mejor cómo era el caprichoso y para nada razonable Rey de los Saiyajins—solo hay una manera de mantener al margen a tu padre y a la humana sin levantar sospechas ni chismes en los aldeanos— ¿Castigos? Quizás sería lo primero que le diría, pero aunque fuera el Rey su madre desde pequeño le había formado un lazo diferente con su familia, podría ser que su padre no fuera muy comunicativo Pero por sobre encima de todo era un hombre valeroso y el hecho que le estuvieran diciendo todo eso hacía que sus emociones se pudieron sobre una balanzas, aún con sus ojos cerrados intento analizar la información y decidir qué iba hacer con la petición que le haría el Rey—lo más sencillo de esto es darles ah ambos un escarmiento...
Lo supuso.
—No voy ah atentar contra mi padre— abrió sus ojos lentamente y miro cerio al hombre frente suyo, con sus brazos aún cruzados apretó su propia carne sintiendo que aquello no le daba buena espina.
—No era eso a lo que me refería…
—¿Entonces?
— Te encargas de ajustar cuentas con esa hembra para que se mantenga al lejos de tu padre
—¿Debo matarla?
—No, si tu padre se entera no le importará sacará todo a relucir y eso traería más problemas— torció su boca y se mordió su mejilla interna ¿A dónde quería llegar? —Tan solo azótala, si ella llega a morir que no sea directamente culpa de nosotros— ¿Eh? Sonrió socarronamente ahora entendiendo que era lo que quería.
—¿Qué hago después?— afirmó más su sonrisa y dio un paso hacia el frente.
—Déjala en el bosque, no creo que dure mucho, si la devora un animal salvaje quedaríamos libres— el Rey también dio un paso hacia el chico y apoyo su mano derecha sobre su hombro— es lo mejor.
—…Bien..
EndFlashBack
Sonrió un poco al ahora haber pensado un poco mejor que era lo que quería el Rey, aunque todavía tenía que confirmar algunas cosas que le quedaron sonando ahora solo tenía una cosa clara: Azotaría por primera vez en su vida a una mujer. No es que nunca hubiera golpeado ah alguien con algún tipo de arma por algo era un soldado de Elite. Era experto en asesinatos y conquistas de planetas además que sus habilidades muchas veces superaban a los mismos hombre que antes le habían enseñado alguna técnica. Rebuscó un poco más en esa mesa y sin encontrar algo que no recurriera en muerte instantánea decidió voltear a ver aquella mujer que de hace ya unos minutos no había dejado de respirar de aquella manera.
Al mirarla detallo como estaba siendo sujeta por sus cuatro extremidades y su espalda estaba despejada siendo solo mayormente cubierta por el andrajoso cabellos y lo que se suponía había tenido encima estaba esparcido por el piso, miro un poco más su contorno y encontró el sencillo látigo de tres gajos cubierto con pequeños agujeros a lo largo de su extensión, sonrió un poco mas y apenas como se acercó a el látigo el cuerpo de la mujer se tenso con tan solo sentir su presencia.
"¿Que es lo que estará pensando?"
Ahora que la detallaba no entendía porque tanta rebeldía, la mayoría de los esclavos simplemente bajaban la cabeza y dejaban que los ultrajaran como sus amos quisieran, pero ella, ella le había alzado la voz al Rey y para completar lo había insultado. Sonrió de nuevo.
No entendía como es que el Rey o ella misma permitían que algo así les pasará… ¿Masoquismo? Quizás…
Tomó el arma y se alejó lento de la chica mirando sus propios paso, giró sobre sus talones quedando a una distancia prudente y desenrollo el látigo.
"Esto es absurdo…" quien iba a pensar que ambos pensarían lo mismo.
El primer golpe que sintió la morena no pudo siquiera acallar el gemido de dolor que salió de su boca, tenso sus brazos e intento acercarse más al tronco como acto de autoprotección, apenas tomo una bocarada de aire y otro golpe cayó en su espalda sintiendo como aquellas tres tiras de cuero lograban envolver un poco de su cuerpo dejando las inconfundibles marcas serca a su abdomen y pecho.
"¡Demonios!" eso sí que dolía.
El chico volvió a tirará de el látigo y sujetando la mitad de este volvió a lanzarlo soltando el látigo para que se estrellarla en esa blanca piel, intentaba que lo golpes no fueran demasiado fuerte pero eso no quitaba que hiciera el acto menos doloroso, el Rey tan solo le había dicho que la azotará hasta que prácticamente agonizara en ese lugar, debería hacerlo rápido si quería que aquel molesto trabajo no se extendiera tanto. En fin de cuentas esa mujer solo traía problemas ¿No?
—¡Tsk!— ahogo un gemido de dolor, Había olvidado lo doloroso que podía ser cada golpe y que a cada segundo que pasaba su piel se inflamaba y su sangre corría por su cuerpo con mayor velocidad. No tardo mucho para sentir el siguiente golpe y así los treinta siguientes que recibió.
Valiente. podría autoproclamarse de esa manera al resistir cada golpe sintiendo que por culpa de sus tres gajos el dolor se le triplicaba.
Había intentado ser lo más rápido posible pero para su sorpresa la piel de esa chiquilla era bastante resistente y aunque no había tardado en ponerse rojo si se había demorado para que la sangre comenzará a fluir libremente por esa pequeña espalda. El sonido del cuero de es látigos de tres gajos estrellarse contra la piel de la humana hacía un tipo de sonido extraño pero siempre acompañados del sonido de romper el aire y los chillidos, bufidos y hasta gritos de aquella mujer .
—¡Ngh!—chillo de nuevo y las lágrimas de igual manera lograron salir de sus ojos, apretó sus dientes contra su labio inferior haciéndolo sangrar, las gotas de sudor bajaban por su rostro con mayor rapidez y solo por inercia busco tener algo de apoyo en sus extremidades. Un golpes más y esta vez sus piernas cedieron dejando de sostenerla pero no pudo caer arrodillada por las esposas que sujetaban sus manos y por ellos había quedado colgada en ese lugar quedando más expuesto su tórax de lo que ya era, dos golpes más y esta vez sintió ella como si la carne se le arrancará por culpa de ese látigo como también su cabello se mecía por cada golpe—¡YA BASTA!
El chico se detuvo al oirá, miro esa espalda ensangrentada y llena de diferentes morados estando algunos por reventar por medio de la lastimada piel. Quizás era una imagen algo deplorable pero para ser alguien como él le daba igual, decidió que hasta es punto era más que suficiente, ya había cumplido el capricho del Rey, solo tendréis que llevarla al bosque y provocarle una herida un poco más comprometedora y tú tarea se daría por finalizada, soltó un leve suspiro y tiro aquel látigo en una de las mesas y camino a paso levemente presuroso hasta la chica apreciando un poco más de cerca sus heridas
Si su madre lo viera ahora sería hombre muerto una de las cosas que más detestaba esa mujer era el tipo de Machismo según ella tenían los Saiyajins.
Pero el caso era otro, una terrícola como esa chiquilla no tenía relevancia en su raza ¿No?
Se agacho hasta donde estaba los pies de la chica y los desabrocho sin prisa pero tan poco tomándose su tiempo en hacerlo, luego subió hasta sus manos ignorando la imagen de esa espalda hecha añicos y buscando disipar el molesto olor a sangre que invadía sus fosas nasales, tomo primero la esposa de la mano derecha y la desató llevándose la imagen de primera mano como el delicado brazo de la morocha caía a su costado sin ningún cuidado, tomo un poco de aire y torpemente aspiro el aroma de la sangre de la chica y con ello pudo percatarse de lo dulce que era, trago pesado sintiendo algo extraño revolverse en su estómago y solo por inercia frunció su nariz como si aquel acto le causará repulsión. Fue por la otra mano de la pelinegra y no espero que al desatarla ese cuerpo callera rudamente sobre sus rodillas y otro grito al moverse parte de esa espalda saliera.
Ella se había mantenido en silencio en lo que el tardo en soltarla pero nunca pensó que al volver sus extremidades a su sitio sintiera como si le hubieran métodos los dedos a sus heridas moviéndolos con brusquedad en su interior, al caer de esa manera su hombro derecho había quedado apoyado en aquel tronco raspándose solo un poco al semi-deslizarce cuando cayó.
El moreno soltó un bufido y tomó la cintura de la morena provocando sin querer otro gemido de dolor y mientras buscaba alzarla levemente recostó ese cuerpo sobre el suyo. Ella cerro sus ojos al sentirlo y solo refunfuño un poco al no poder siquiera mantenerse en una posición firme.
Esta vez si que había quedado molida, ya no tenía Fuerza ni para mantenerse consiente.
—…Me imagino que esto te divierte…— el moreno se tenso y rápidamente volteo a mirara a sus espalda dejando que su mandíbula se desencajara.
—P-Padre— el moreno sujeto el cuerpo de la chica en sus brazos y se giro para encarar ah aquel hombre solo tragando un poco de saliva al verlo y escuchar otro quejido por parte devella ¿Acaso a eso se refería el Rey? ¿Su padre tendría algún tipo de relación con esa mujer?
La chica que levemente había intentado mantenerse consiente entre abrió sus oscuros ojos y espero a que su mirada borrosa desapareciera hasta el punto de poder enfocar al sujeto frente a ella, abrió sus ojos sorprendida intento removerse en su lugar pero de nuevo ese horrible dolor en su espalda se lo impedía.
—¿El Rey te a mandado a hacer esto?
—…Así es…— no tenía ganas que pelear, si su padre se enteraba de eso no se inmutaría pero aún manteniendo presente las nuevas noticias del Rey hacia que su posición se viera dudosa y esperaba que con solo esas palabras su padre pudiera explicarle ciertas cosas.
—Subordinado idiota— ¿"¡Eh!?" pensó la moreno sorprendido ¿Acaso había cometido un error?
Bardock enseguida camino hasta ellos y con la manta que estaba a un lado de las mesas cubrió el cuerpo ensangrentado de la chica arrebatándola de las manos de su hijo apegándola hacia si escuchando un gemido de reproché.
Kakarotto no dejaba de mirarlo y para su mala suerte las palabras que le había dicho el Rey Vegeta comenzaban a tomar peso y dejándole plantado en la cara que todo aquello podría ser verdad.
Lo vio caminar solo un par de metros hasta llegar a un pequeño tragaluz que tenía la habitación— espero que lo que hayas hecho hoy no te traiga consecuencia— susurro el hombre mirando a su hijo por encima del hombro y después emprendió vuelo sacando a la morena de ese lugar.
XxXxXxXxX
¡Al fin! Termine este capítulo, espero les haya gustado y ojalá me dejen su opinión de que tal va la historia en los comentarios, se que en este capítulo puse un poco más de contenido sexual y sé que algunos mueren por qué haya un poco de GoChi pronto, pero espero y me tengan paciencia… aún falta mucho para ese momento y antes que nada hay que saber el porqué de esa extraña actitud de Bardock y el Rey Vegeta.
También puse algo de cómo… Eh ¿Manipulación? Es algo sencillo pero sin duda es muy efectiva en bastantes personas (Como mis padres conmigo xD)
Yyy ya sé que muchos querrán saber que significo ese besito que le robaron a Milk (o eso creo) más adelante sabrán el porqué…
Asi que espero me tengan paciencia y ojalá nos veamos pronto. Les deseo muchísima suerte a todos! Bye.
#PD: Eh escrito un Fic NejiHina en conjunto con una extraordinaria escritora de la serie de Naruto llamada Hina Uchiha Granfoy, quiénes quieran leerlo lo pueden encontrar en la cuenta de Neji Y Hinata y se llama instintos es un Hina-Harem espero que alguno se anime en leerlo ñ.ñ
PD2: Si tuve otro vez errores de ortografía pido perdón por ello, aunque haya leído mil veces todavía se me pasan algunos xD
Mika-Chan
