Bien, lo acepto, me merezco mi par de madrazos, sé que llevo tanto tiempo desconectada que no merecen ni acordarse de mí, pero es que… el estar Re-Editando un Fic, tomaba bastante tiempo y eso que intente hacerlo lo más rápido posible y no es que haya quedado la super honda Me refiero a «Vuelve La Venganza Del Pasado»

Poder arreglar ese FanFiction me consumió por completo, espero que de aquí en adelante pueda recompensarlo y que por lo menos una vez al mes pueda actualizar «O dar señales de vida» cualquiera cosa que pase primero XD

Espero me disculpen mucho, pero ojalá no se hayan olvidado de esta pobre servidora y si es la primera vez que me leen, bueno, les deseo mucha paciencia, ojalá no los aburra. Sin más que decir. Comencemos. No olviden seguirme en mis redes ;)

Los personajes de Dragon Ball Zno me pertenecen, son propiedad de Akira Toriyama, yo solo los tomo prestados.

Facebook: FanFiction Mikashimota Z

Wattpad: MikashimotaZ

PD: Perdón si tengo algún error de ortografía.

PD2: Perdón por demorar tanto

PD3: No basado lealmente al manga Dragon Ball Minus

MoonWalker/Otaku/Jacksonera- Come Together

Advertencia:Lenguaje Obsceno.

XxXxXxXxX

—¡Señor! Hemos visto al comandante Bardock entrar a la sala de castigo…— los soldados apenas habían frenado su andar cuando el Rey ya había alzado la mano para callarles, con su rostro fruncido y una pequeña mueca en sus labios se permitió masajear parte de su frente con sus blancos dedos gracias a los guantes que siempre portaba, antes de siquiera mirarlos ya sabía que Bardock iría por ella y por ende a reclamarle a él por su falta de palabra, es que ¿Qué podía hacer él? Sus reglas eran exactas y no podía dejar que una simple terrícola las sobrepasara a pesar que ese había sido el trato entre ellos.

Protección, absoluta protección

FlashBack

Desde su posición había observado por los últimos segundos lo que quedaba de la espalda del moreno, nunca nada había sido tan fácil, convencer de castigarla era un logro realmente sobresaliente, sonaba realmente estúpido y lleno de cliché, sin embargo, que más podía esperar de aquel chiquillo idiota, siempre se dejaba llevar por impulsos sujetos a sus emociones o sentimientos, realmente estúpido, sin sentido, al menos para él, aunque fuera un excelente lucharon y por ende escalará rápido entre cargos había demostrado ser estúpidamente fiel a él, su Rey, aunque pusiera meramente en duda sus acciones, no se permitía pensar en ello y para él era mejor así. Si el mocoso fuera igual a su antiguo compañero no hubiera sabido cómo lidiar con ese problema. Se podría decir que a pesar que haya heredado su casi absoluta apariencia y la pasión por la lucha había salido con algo especial, era endemoniadamente idiota e influenciable, desde que se había unido a sus filas a una corta edad se había pronunciado un deje de inocencia extrema, casi rayando a la ignorancia, además de su casi arraigada torpeza. Según habían reportado, su extraño actuar se debía a un golpe poco tiempo después de nacer, mas no creía que él ser idiota fuera solo por un pequeño impacto en su delicado cerebro, pensaba que podía ser más por la forma en que alcanzo a ser criado antes de unirse a sus filas, sin embargo, dejo eso de lado y prefirió aprovechar su potencial a pesar de lo catalogaran como un guerrero de clase baja, cerrándole el pico a más de un incrédulo, siendo de los pocos soldados que se le confiara casi hasta el triple de entrenamiento que un soldado normal podría soportar, había ido mejorando cada vez más y el Saiyajin de sangre pura se acentuaba más en su personal. Cada vez que él chico se molestaba no le importaba exterminar cualquier tipo de vida existente y a la hora de recurrir a métodos menos ortodoxos no dudaba, casi se podría auto denominar con un paracito en su delicado cerebro volviéndolo cada vez más fiel a él y con la latente amenaza de poder perder a su familia si se llegaba equivocar, esa fue la dosis perfecta para poder tenerlo ante sus pies. La lealtad a su Rey antes que nada y el cómo proteger a su familia, con esas únicas dos ideas en la cabeza, obligar al chico a ejercer una actividad no se le hacía difícil y por ello había aprendido a tomar lo mejor de él. Aunque claro, todo lejos de los molestos oídos de sus padres. Soltó un suspiro bajo antes de volver a su enorme asiento dejándose llevar por el silencio un par de segundos, recapitulo y recapitulo todo lo que en tan poco tiempo había pasado, se sentía exhausto y la terrible migraña se oponía a dejar de retorcerle el cerebro. No supo si llego a quedarse dormido o simplemente el tiempo paso más rápido de lo que esperaba, Sintiendo una tenue luz abarcar su rostro como también la sensación de algo empezar a molestar sus mejillas.

—¿Desde cuándo bajas tan rápido la guardia? — un molesto trago bajo por su garganta obligándolo a fruncir el ceño y abrir sus ojos sin presura mientras una gota de sudor bajaba lentamente por su mejilla— no debería confiarse tanto su Majestad.

—Bardock…—la leve imagen fugas de cuando era jóvenes viajaron por su mente recordándole un par de veces donde las situaciones eran demasiado similares a esa, no obstante Bardock siempre había tenido una sonrisa burlona y engreída no dudando de desmeritar sus capacidades, pero justo en ese momento era todo lo contrario ¿Por qué al crecer todo lo que creían bueno se iba en medio del caño? —¿Qué estás haciendo?

—Si querías que no me enterará deberías procurar cocerles la boca a tus imbéciles soldados— la esfera de su mano creció un par de diámetros más haciendo que el Rey retrocediera su rostro un par de milímetros por inercia sin llegar a mostrar un atisbo de molestia— hablan más de lo que hacen ¿Tienes idea que les puede pasar por estar de lengüiflojos? No tienes ni la más puta idea Vegeta.

—Deja las idioteces— chasqueo la lengua antes de apretar su agarre en los antebrazos del gigantesco trono mientras sus pies iban tomando fuerza al apoyarse más fuertemente contra el suelo—¿Qué estás haciendo aquí?

—¿Qué no es obvio? —sonrió tenuemente mientras estiraba su otra mano sujetando parte de las ropas del hombre provocándole que este soltará un gruñido y el entrecejo se frunciera aún más—Vengo por la mocosa ¿A que más vendría? O es que ¿Pretendes cuidarla tú ahora? — chasqueo su lengua antes de que el Rey golpeará la muñeca de este en un leve sentado manotazo y por inercia se plantará frente a él también sujetando parte de su armadura.

—¡Imbécil! Me vale mierda todo lo que pase con ella — susurro fuerte mientras se incorporaba más frente a su asiento—no es mi maldito problema.

—¿Ah No? — deshizo la esfera de energía de su mano antes de estrellar su puño en el rostro del hombre aún mantenido fija su mano en su ropa— ¿¡Entonces que hacía en las mazmorras Vegeta!?— lo zarandeo un par de veces ante de que éste le plantara un rodillazo en medio del estómago dejándole levemente sin aire e inclinado.

—¡Soy tu Rey! ¡Me debes respeto sabandija!— se miraron con rabia e impotencia solo un par de segundos, el sonido de sus respiraciones era alta y fuerte además del par de venas que ya empezaba a formarse sobre sus sienes.

—Me lo paso por el culo, antes de siquiera ser Rey ¡Éramos compañeros! — empuñó su mano derecha al tiempo que retrocedía medio paso— ¡Maldita sea! ¿¡Qué ha pasado con tu palabra!? ¿¡Se fue a la mierda igual que tú hembra!?

—¡Cállate!— su mano se alzó con fuerza mientras una esfera color rosa oscuro empezaba a formarse en la palma izquierda de su mano, más un pequeño rayo color amarillo llego antes de que se diera cuenta, logrando destruir la superficie donde segundos antes Bardock había estado de pie, haciendo que este lo esquivara por reacción y su cuerpo quedara suspendido en el aire no muy lejos de su antigua posición, em cambio el Rey que apenas se habría cubierto con sus brazos había caído sentado sobre su trono por la fuerza del impacto sintiendo el cosquilleo del golpe recorrer su nuca y parte de su espalda. Con lentitud Ambos retornaron sus ojos donde habían estado antes para poder buscar el causante de dicha explosión a pesar que el polvo y rastro de humo les impidiera ver al susodicho, a pesar que el silencio en la sala era más que suficiente para poder escuchar el golpeteo al caminar.

—Padre—el tintineo fuerte y lento de los pazos se expandieron por la sala a medida que el humo se esparcía y la silueta de menor estatura ya estaba a un par de metros de ellos dejándose ver al igual que el constante movimiento de su colacolor marrón.

—Vegeta…— ambos adultos fruncieron más el ceño antes de retomar sus posiciones como si nada hubiera pasado en ese lugar siendo escaneados constantemente por la mirada arrogante del menor. El Rey se acomodó en su asiento mientras que Bardock empezaba a descender con lentitud solo a un metro de distancia del trono.

—¿Que se supone que haces? —el ceño del chico más el chasqueo de su lengua y el cruzar de sus brazos reflejaban el aumento de adrenalina y las ansias de desahogarse con algo más que un simple ataque, pero, había un pequeño problema, no había con quien hacerlo, uno por que era su padre y el otro era el segundo al mando en el palacio, aunque nada le detuviera el poder cerciorarse el nivel que estaba por encima del soldado no podía dejar de lado las normas, no cuando estaba cerca a tomar el lugar que ahora su padre ocupaba. Su negra mirada fulminaba a Bardock sintiendo su sangre hervir cuando este solo curvaba una de sus cejas—¿¡Cómo permites que un Saiyajin de clase baja se atreva a si quiera insultarte!?— sus dedos se clavaron en la piel cercana a su mano mientras miraba retadoramente al hombre de cabellos alborotados— Es absurdo...

—Cierra el pico mocoso, esto no es asunto tuyo— la sonrisa burlona de Bardock se dibujó con lentitud a medida que el chico acentuaba más su mirada sobre él, casi como si quisiera descuartizarlo en ese preciso momento, pero que más podía esperar, de tal palo, tan astilla.

—¿¡Qué!?— el tono ahogado por muy poco había sido audible, el aumento de su sangre por su torrente no disminuyo y a causa de ello su cola cada vez se movía con mucha más violencia, estaba llegando al límite de su paciencia— ¡Ya verás sabandija! — el chico no se detuvo a pensar, no analizo la situación ni mucho menos espero ver algún otro gesto burlón hacia su persona, sus brazos se descruzaron a la vez que tomaban una posición recta frente a él con sus palmas abiertas y sus dedos estirados empezando a formar un par de esferas de energía sintiendo como estas ardían por explotar.

—¡Basta Vegeta! — el Rey se interpuso rápidamente frente a él siendo lo único que pudiera divisar el pequeño hombrecito haciéndolo enfurecer aún más por un sin fin de motivos que ni el mismo se tomaba el tiempo en pensar, solo lo sentía peor que un estorbo.

—¿¡Qué mierda te pasa!?— chasqueo la lengua y dio dos pasos a su costado pretendiendo rodearlo, pero el hombre sujeto unas de sus manos apretándola con fuerza haciendo que la esfera de energía saliera disparada hacia el techo pasando muy cerca del rostro del mayor, tardando apenas dos segundos antes de explotar en la superficie y destrozar parte de la cúpula que adornaba esa habitación del palacio.

—¡Dije que pararas! — soltó un fuerte gruñido mientras le daba un tiro al brazo de vegeta y este aun molesto deshacía la otra esfera de su mano escuchado el eco del fuerte impacto de los escombros caer a un costado de ellos— No vuelvas a hacer semejante estupidez...—el joven zarandeo un poco su brazo para poder zafarse mientras sus dientes no dejan de apretarse entre sí, el mayor soltó un leve jadeo mientras su mano dejaba libre la extremidad de su hijo al no poder soportar el fuerte jalón, dejándole levemente sorprendido. Acaricio sus empinados cabellos esperando que la molesta sensación de cansancio desapareciera o por lo menos aminorara algo para poder siquiera pensar con claridad, giro sobre sus talones apenas un par de centímetros antes de aclarar su garganta y apretar los puños de ambas manos— ya está todo claro Bardock, ahora retírate.

—¿Pero qué...? ¿¡Que haces padre!?— gruñó el chico acortando la distancia lo poco que esta lo separaba de su progenitor per este retorno sus ojos hacia el haciéndolo frenar en siquiera decir alguna palabra.

—Lo eh dicho— acentuó antes de escuchar el chasquido desesperado y molesto de su hijo, maldecía el no haberse dado cuenta en qué momento este había llegado a la habitación y más el haber presenciado la diminuta pelea que Bardock y él habían tenido ¿Cómo Podría compensar ese desliz por su parte? Había metido la pata demasiado honda, ahora el verdadero problema sería sacarla. Un gruñido al otro extremo de la habitación le hizo reaccionar al tiempo que buscaba con su mirada a su antigua compañero de batalla.

—Ni creas que esto se quedara así, Vegeta. — Bardock bufo un poco antes de verle por encima del hombro con su ceño fruncido— Eso tenlo por seguro…— una sonrisa se dibujó en sus labios mientras la arruga entre sus cejas parecía profundizarse mucho más, la mirada iracunda del príncipe le causo más gracia y aun que sabía que de esa no se libraría fácil prefería por lo menos disfrutar algo antes de llegar a la habitación de castigo, era ahí donde el núcleo de esa bomba de tiempo estaría lista para explotar. Solo esperaba no llegar demasiado tarde, aunque el tiempo que dejo perder al estar buscando una posible solución le preocupaba más hacia qué tipo de desenlace podrían estar llegando.

—¿Vas a explicarme qué significa esto? — apenas como el golpe de la puerta al cerrarse se expandió por la habitación el joven príncipe fulmino a su padre, aunque este solo optara por dejar caer sus brazos al liberarlos de la tensión que había cargado hace apenas unos minutos, rodeo al corpulento hombre antes de pararse frente a él mirándole con rabia ¿Qué se supone que le está pasando?

—Hijo, no estoy para esto…— el hombre jadeo un poco antes de caminar hacia su trono dejándose caer en él mientras su cabeza se recostaba en la acolchonada superficie y sus ojos se cerraban.

—¿¡Hijo!? No me vengas con cursilerías, necesito que me aclares esto ya... — alargó un par de pasos quedando un par de metros del moreno mayor—¡Habla!

—Vegeta…— masajeo su frente sintiendo el molesto dolor renacer, pero esta vez mucho más fuerte.

—No puedo crees que sea por esa escoria ¿En verdad es por esa asquerosa humana? — su ceño se frunció al tiempo que intentaba enterrar sus dedos en las palmas de sus manos ¿¡Acaso todo el tiempo que llevaba su padre como Rey le estaba haciendo daño!? ¿¡Por qué de un momento a otro se había vuelto tan suave!? ¡Se suponía que era el Rey de los Saiyajin!

—Claro que no— no pudo evitar gruñir más estresado que antes mientras desafiaba con la mirada a su hijo desde su posición.

—¿Entonces es el padre de Kakarotto?— un calambre recorrió lo largo de su frente rodeando poco o mucho su cráneo, su ceja izquierda tembló y no pudo evitar chasqueo la lengua exhalando aire mientras que un pequeño Flash de la joven pasaba frente a sus ojos—Padre...

—No te diré nada más…— una de las puertas de la habitación se abrió con presura dejando pasar a un pequeño grupo de soldados que corrían a una velocidad promedio, pero las notables lesiones de sus cuerpos hablaban por ellos, no podía ser nada más claro que eso y aunque espero que el hombre se demorara más en llegar el afán con el que había salido de la habitación solo le indicaba la obviedad de la situación, ahora el problema sería callar a quienes habían sido parte de todo ese pequeño desliz.

"¡Maldita sea!"

End Flash Back

—Lo sé...— bufo intentado recuperar la cordura y no golpearlos como se debía. ¿Qué acaso no se hacían llamar soldados de élite?No habían sido capaces de hacerle frente al moreno lo suficiente como para que Kakarotto terminara con su tarea, se habían dejado golear como muñecos y ni eso lo creía posible ¿Tanto respeto podían tenerle? Lo dudaba, después de todo, muchos deseaban tener el lugar que ahora Bardock poseía

—¿¡Eh!?— apoyo su frente en uno de sus brazos mientras que con la otra mano les hacía señales de retirarse, no quería verlos, se sentía tan exhausto—¡Pero señor! — una vena se empezó a expandir con fuerza sobre su sien izquierda mientras sus ojos se cerraban con más fuerza.

—No quiero oír replicas— chasqueo la lengua antes de escuchar el común Tsk, que exhalaba su hijo cuando la situación se le hacía ridícula o desesperante.

—¡Ya saben que deben de hacer Estúpidos!— la joven pero áspera voz de Vegeta calló a los soldados mientras daba un par de pasos hacia ellos al igual que daba la espalda a su progenitor que apenas como lo había oído hablar se había dignado a verlo ¿Qué pretendía hacer? — Mátenlo...— los ojos del mayor no dudaron en abrirse un poco más en apenas unos segundos, trago lo que tenia de saliva en la boca antes de retomar su postura, fijo la mirada sobre el suelo repasando las destruidas baldosas antes de alzar la mirada nuevamente sobre su hijo. Si Bardock desaparecía, más de uno de sus problemas harían igual ¿Verdad?

—Pero él…—El hombre que comandaba a el grupo de los soldados retrocedió un par de pasos mientras tragaba pesado y sus manos empezaban a temblar.

—¡Eh dicho! — chasqueo la lengua y empuñó las manos mientras zapateaba con fuerza la superficie haciendo retroceder a uno que otro soldado—¡Ese bastardo debe morir! — los soldados se miraron entre sí dudosos, era el príncipe quién le hablaba a pesar de la presencia del Rey, pero Bardock era el comandante de las fuerzas, querer matarlo era igual o peor al suicidio— si no son capaces ¡Busquen a quienes en verdad tengan los Güevos bien puestos! ¡Manada de cobardes sabandijas!

—Soldados— la imponente voz del Rey se dejó oír haciendo girar a él príncipe provocándole un sonoro gruñido, oh, si supiera que había sido como la luz a final del túnel, seguramente no podría esa cara de pocos amigos— él va por la terrícola ¿No?— ignoro el veneno de la voz de su hijo y enfoco la mirada de los subordinados—Es decisión propia si creen que está bien deténganlo o no...— apretó el puesto de su nariz antes de desviar la mirada al frente dejándose ver tranquilo e imponente, como si lo que acabara de pronunciar no tuviera relevancia alguna— pero que la decisión que tomen no repercuta ante ustedes... hagan lo que les parezca— apenas un susurro audible como si el pronunciar esas palabras fuera como el delito más grave impuesto en su corte, no quería cargar con ese peso, por esa vez, les daría libertad al albedrio.

—¡Sí señor! — el grito unisonomo de los soldados y el inconfundible golpe en el pecho antes de salir corriendo fue lo poco que interrumpió el notable silencio en la enorme habitación, dejando escasamente el eco de sus pasos al andar y la imagen impotente del joven príncipe Saiyajin. Su hijo apenas y le sonrió en medio de un bufido, no quería seguir pensando, a pesar que sus palabras habían sido como un tipo de mediador ante los acongojados soldados, solo quienes no notaran su tono de voz o no supieran del conflicto interno que tenía su reino lo habría tomado como algo equitativo y sin relevancia, no obstante, se notaba a tres kilómetros de distancia el doble sentido en sus palabras y el significado real de ellas, como odia ponerse en dicha situación, lo mejor sería olvidar lo que hasta ahora venia ahogándole.

"Maldita sea Bardock, hiciste esto más difícil"

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Sus extremidades habían quedado a sus lado totalmente ensangrentadas, sus ojos no habían dejado de ver la rendija por donde había salido su padre minutos antes y el trote de unos pasos no muy lejos lo hizo reaccionar haciéndole girar a ver a el grupo de soldados que entraban al lugar buscando la figura que para si era más que obvio que era la de su progenitor, soltó un leve jadeo mirando bajo sus pies la sangre salpicada y como está ya había empezado a secarse dejando la marca de sus acciones, chasqueo la lengua antes de percibir el dulce pero metálico olor en sus manos nuevamente, asqueroso sin duda alguna.

—¡Kakarotto!— Alzo el rostro donde escasamente logró esquivar el golpe de uno de los soldados a la vez que sujetaba su muñeca impartiéndole la suficiente fuerza para hacerlo quejar.

—¿Qué pretendías hacer? — chasqueo la lengua segundos antes de que llegarán otros soldados y alejarán al pobre sujeto de él, a pesar que no hubiera soltado su mano con la delicadeza con la que este mismo intento golpearlo

—¿¡Que estás haciendo idiota!? Él no es el comandante…— el moreno no dudó en curvar una de sus cejas mientras con su rostro serio observaba a los soldados con más cautela de los antes habría mirado ¿Querían a su padre? ¿Para qué? Si ni siquiera él, siendo su hijo era digno de tener una que otra charla con aquel hombre, Estúpido.

—¡Ya lo sé! Pero es el hijo de él…— dejo inclinar su rostro hacia la derecha antes de entreabrir sus labios y dejar salir un poco de aire ¿Seria acaso que haberle arrebatado a la chica traería más problemas del que ya habían causado? ¿Quién diablos era esa mujer?

—¿Pasa algo con mi padre? — el grupo de élite se removió en su lugar algo tensos antes de jalar al sujeto atacante tras de ellos imponiéndose frente al chico tragando levemente pesado—¿Y bien? Los oigo.

—No pasa nada señor, solo que el Príncipe había solicitado verle— Kakarotto alzó la mano llevándola tras su cabeza empezando a masajear la zona a pesar de lo que en ellas ya se secaba ¿Por qué quien lo estaban tomando? — por eso le buscábamos...

—Ya veo…— entrecerró sus ojos antes de desaparecer frente a ellos llegando tras el sujeto que le había atacado antes plantándole un golpe en la nuca antes de que los demás se girarán entre sí al oír el gemido del golpe— siendo así no entiendo porque ese sujeto quiso atacarme y menos para que Vegeta quiere hablar con mi padre, pero espero que no quieran atentar contra él ¿Verdad? Por qué tomar el nombre del príncipe para sus estupideces es un delito en la corte ¿Verdad? — sonrió levemente antes de alzar su pierna y pisar la mano del desmayado haciéndolo despertar por el dolor y que este gritará horrendamente— Espero sean conscientes de eso, no quisiera devolverles el favor de la misma manera...—levantón levemente la mirada regalándoles una pequeña sonrisa antes de darles la espalda y hacer sonar su cuello al inclinarlo hacia la izquierda empezando a caminar por medio de los pasillos dejando a los soldados susurrando tras suyo.

"...Espero que lo que hayas hecho hoy no te traiga consecuencia…"

"¿Qué me habrá querido decir?"

A pesar del tiempo en el que había durado lejos de su padre, siempre había repercutido algo en él, lo estimaba, después de todo había sido quien lo había engendrado, pero el tiempo había cambiado tantas cosas en ambos que apenas existía un conector entre ellos, su madre había sido punto clave que entre ellos no se odiaran y a pesar del tiempo no entendía el porqué, había suprimido un millón de cosas antes que hasta ahora se reusaba en comprender o recordar, más sin embargo no podía mantener una postura realmente firme frente a él. Un leve pero molesto dolor nació de su sien derecha haciéndolo perder ese hilo de pensamiento antes de sujetar esa zona un par de segundos mientras chasqueaba su lengua al salir a uno de los tantos jardines que poseía el palacio, camino apenas un par de metros hasta hallar la enorme fuente de agua yacente, se agacho frente a la enorme escultura tallada tomando sin más un poco de agua entre sus manos comenzando a masajearlas para que el tono rojo empezaba a desaparecer con tal lentitud dejándole levemente sumido en la simple acción sin embargo el tono rojizo que empezaba a disminuí de sus falanges por el agua se mezclaba con el resto del líquido hasta que el movimiento de sus manos se detuviera apenas un par de segundos, su cabeza retomo sus acciones en base del como el fluido se perdía entre la ya no cristalina sustancia, creía que dicha acción no era más que otra tarea por cumplir y que nada acarrearía ante su desempeño como soldado, pero desde el momento que la vio defendiéndose como una bestia en la plaza le había surgido algo de curiosidad por el simple hecho de que nunca había visto a un terrícola mostrarse como ella y eso que el planeta donde según habían traído a esos esclavos había quedado completamente deshabitado y por eso no era más que un montón de rocas y vegetación flotando en algún lugar del universo, ni siquiera los chiquillos traviesos se interesan en volver a explorar ese lugar, les resultaba supremamente aburrido.

¿Y si había hecho mal en golpear a la joven? Su sonrisa ladina apareció como si nada antes de negar levemente y soltando un bufido retomo su acción siendo ahora sus brazos los que empezaban a escurrir con agua semi roja, era estúpido pensar que el castigar a una esclava desobediente fuera un error, llevaba años trabajando como soldado y en ellos no existía la misericordia, entonces ¿Porque empezar a dudar ahora? Nunca lo había hecho, no era momento para comenzar con alguna idiotez como esa, no había por qué dudar, ni de él ni de la tarea que le encomendó el Rey, porque si era así y el creí estar en lo erróneo el Rey Vegeta estaría igual y por lo que había vivo sabía que él nunca se equivocaba, jamás lo hacía, no tenía ni pies ni cabeza que lo hiciera ahora.

—Esto es estúpido...— chasqueo la lengua mientras al tiempo que masajeaba con mayor avidez sus antebrazos y llevaba pequeños tramos de agua hacia su armadura por si algún rastro quedaba para hacerlo desaparecer— Recuerdo que el Rey fue como mi tutor cuando ingrese a las filas de combate...— susurro para sí mismo mientras las leves imágenes del apenas siendo un crio de siete años había decidido internarse en las tropas del reinado, donde poco tiempo después su alteza había tomado su justo día indirectamente para ayudarlo ascender, le tomo mucho esfuerzo hacerlo pero lo había logrado y por ende se lo agradecía, le debía demasiado y por ello tenía una deuda con él pero eso no significaba que no tuviera autonomía en su persona... el Rey jamás actuaria por sobre él para beneficiarse y por ende dejarlo en ridículo ¿Cierto? dudaba que esa extraña petición fuera como un tipo de pago a favor ¿Cierto? había demasiado rumores que iban a la par de Rey, pero siempre se jactado de hacerlos desaparecer...

"¡Ya Basta!"

El sonido del grito de la fémina volvió a su recuerdo, haciéndolo parar de insofacto mientras que sus ojos por inercia se enfrascaban en un hilo de sangre moverse sobre el agua hasta desvanecerse ¿Seria acaso que el Rey había abusado de su confianza? Era un excelente soldado y lo sabía, pero le hacía tanta falta comprender más que una simple situación riesgosa, nunca antes había dudado de algo y menos de sus superiores y eso le habían inculcado además de solucionar algún dilema moral, según su madre, pero ahora parecía un crio sin poder decidir si su objetivo había sido cumplido o solo había metido la pata como solía decir su progenitora. Su cabeza parecía estar Shockeada y el nudo que se empezaba a formar lo hacía fruncir el ceño, no le gustaba sentirse así y mucho menos sentirse ¿Nervioso? había pasado por mucho como para que algo así le desvaneciera sus alcances. Si tan solo su hermano estuviera con él.

Chasqueo la lengua mientras se reincorporaba y sacudía con fuerza sus manos alejando los excesos de líquido de ellas, el olor metálico había vuelto a sus fosas nasales y no pudo evitar recordar las imágenes de la chica una más, los quejidos que habían salido de su boca, los movimientos casi violentos que hacía cada vez que su piel se rasgaba con sus golpes y el cómo los jadeos inundaban sus oídos... ¿Cómo era posible que precisamente ahora recordara eso? cuando la estaba castigando ni cuenta se había dado en qué momento su espalda había empezado a sangrar ¡Como odiaba su cabeza en ese momento! Aunque su tono de voz no había sido del todo claro para él, sentía como si le estuviera susurrando y por ende la inquietud en su persona se expandía violentamente

"Maldita hembra"

Había empezado a cavilar mil y una cosas que de por si no concordaba con nada, no tenía ni pies ni cabeza nada de las posibles reacciones o hechos que pudiesen suceder de acuerdo a sus actos, pero y entonces ¿Por qué extrañamente había empezado a sentir un nudo en su estómago? un bufido le hizo doler el cuello y por ende movió este a sus costados escuchando como los huesos tronaban y el leve descanso le hacía mover sus hombros hacia atrás para de nuevo escuchar y sentir el tronar de los huesos de su columna, era mejor distraerse con eso que estar pensando en esa humana, giro sobre sus talones retomando sus pasos hacia el corredor que lo había llevado hacia ese lado del palacio.

—Kakarotto— retorno el rostro topándose con uno de los soldados con los que ya hace un tiempo había dejado de entrenar, era fuerte y capaz de sostener una buena batalla a pesar de todo. pero su cuerpo extremadamente robusto le impedía moverse con la libertad que él lo hacía, su cabello ahora casi al ras de su cráneo, se mostraba prácticamente inexistente pero la sonrisa burlona siendo enmarcada por ese fino bigote se le hacía cada vez más cómico, aunque según él era para vez más varonil, Pfff Patrañas.

—¿Qué quieres Nappa? Tengo que irme ya…— un último movimiento a su cuello y dos pasos frente suyo le impidieron si quiera dar uno.

—Esa no es la forma de saludos a uno de tus compañeros, por lo menos deberías ser más cordial y respetar a tus mayores— el enorme hombre no dudó en mofarse mientras agitaba con lentitud una de sus manos dejado la otra fuertemente sujeta a su cadera. Ahora recordaba cuál era la otra razón por la que se había decidido no volver a cruzar palabra con ese sujeto, era jodidamente irritante. Rodo los ojos antes de apoyar su peso en una de sus piernas dejando sus brazos cruzados sobre su pecho.

—¿Qué es lo que quieres? — el enorme sujeto sonrió con sorna permitiéndose carraspear e hidratar su garganta antes de siquiera disimular el tono sarcástico en su voz.

—Nada, solo pasaba por aquí y me tope contigo—su sonrisa se ancho un poco más y el leve movimiento en su ceja derecha exasperó un poco al moreno.

—Hmp— bajo sus brazos y desvió su camino apenas un par de centímetros alcanzando a dar un paso antes que el enorme cuerpo le impidiera el paso de nuevo ¿Pretendía jugar al gato y al ratón con él? chasqueo la lengua dirigiéndole una mirada fría mientras su ceño se fruncía un poco más—Hazte a un lado.

—¿Por qué? ¿Tienes mucha prisa? — de nuevo el moreno intento irse y este volvió a impedírselo empezando un molesto juego de ir y venir, no tardaron mucho antes de que Kakarotto bufara exasperado simulando dar un paso para pisar el enorme pie frente a él a la vez que alzaba su brazo derecho para estampar un leve puñetazo bajo la mandíbula del sujeto.

—Que te importa ¡Ya deja de joder!

—Idiota, eso dolió…— escupió un pequeño cumulo de sangre mientras masajeaba su mentón para por fin dar paso al moreno menor— no me digas que tienes alguna hembra en calor por ahí esperando a por ti y por eso el afán de irte.

—¡Cállate idiota! Eso no tiene nada que ver — paso por su lado dejando su frente en alto hasta quedar un par de centímetros lejos para así verle por encima del hombro— eres demasiado molesto Nappa— el aludido apenas hizo lo mismo sin dejar de sonreírle socarronamente.

—Entonces dilo ¿A dónde vas? —Kakarotto rodo los ojos permitiéndose negar un par de veces dándose por rendido, odiaba tener que decir más de lo que podría pensar alguna vez, chasqueo la lengua y empezó a caminar de nuevo, no sin antes darle una última respuesta.

—…A ver a mi madre...

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A pesar de la incómoda posición en la que la llevaba no había vuelto a escuchar alguna queja o siquiera un atisbo de dolor. Era como si al estar en sus brazos la agonía y miedo que seguramente hubiera tenido antes fuera desaparecido y ahora dormía tranquilamente sobre sus brazos, sabía que con el simple hecho de llevarla con él como si nada sería peor de lo que en algún momento fue, odiaba tener que llevarse al máximo para cuidar de esa maldita Escuincla ¿Es que acaso no podría dejarla morir y así descansar en paz de ella?

"Si esos sueños no me estuvieran atormentando…"

Chasqueo la lengua antes de acelerar en su viaje pegando inconscientemente ese débil cuerpo al suyo.

—Maldita sea…— frunció el ceño y giro por sobre uno sus costados empezando a tomar la curva que necesitaba para sobrepasar uno de los enormes árboles, descendió apenas un par de segundos la mirada sobre la chica hallando una leve línea de sangre cruzar por sobre su mejilla estando ya seca, si no hubiera llegado en ese preciso momento no tendría ni la menor idea de que habría hecho su hijo con ella ¿La abría regalado a los guardias? ¿La habría dejado tirada en medio del bosque siendo presa fácil para los animales? O quizás, solo quería terminar su trabajo en otro lado, chasqueo la lengua mientras negaba con la cabeza, sabía que su hijo podría bien ser capaz de cualquier cosa, eso le habían inculcado al estar lejos del seno materno, sin embargo aunque eso no le molestara y lo volviera uno de los mejores soldados sabía que aún guardaba el extraño carisma de su madre en alguna parte de su conciencia y aunque hace tiempo esa situación le hubiera importado una mierda cada vez se le hacía más difícil retomar la vida que hace ya bastante tiempo había llevado, odiaba esa maldita costumbre ¿Por qué había vuelto su palabra más importante que sus acciones?

"...Promételo Bardock, promete que… que cuidaras de mi Niña…"

El sonido de esa ronca voz lo hizo frenar en seco mientras que una esfera de color roja cruzaba a pocos centímetros de su rostro.

"¿¡Pero que!?"

Tardó apenas unos segundos en parpadear antes de girar sobre su vuelo y esquivar otra de las esferas que atentaban con explotar contra su cuerpo, por segunda vez en ese día escucho quejarse a la chica haciéndolo verla antes de intentar comprender que era lo que pasaba. Apretó su cuerpo y retomo su vuelo sin más empezando a zigzaguear en los cielos por mera precaución.

"¿Qué mierda está pasando?"

Su rostro giró lo que pudo antes de que el molesto pitido de su rastreador lo hiciera ser consciente de lo que pasaba, giró sobre su cuerpo un par de segundos contando las muy bien conocidas cinco cabezas seguirle con rapidez mientras alistaban varias esferas de energía única y exclusivamente dirigidas hacia él, retomo el rumbo del vuelo mientras apretaba sus labios.

"¿Me están cazando?"

Chasqueo más fuerte su lengua empezando a sobrevolar la parte rocosa que indicaba la llegada al espeso bosque. ¿Qué diablos estaban haciendo esos soldados tras suyo? si bien habían tenido más que un simple contacto al ir a la sala de castigo, pero no espero que estos de por si fueran tras él ¿Qué acaso no le temían? Por algo no habían intentado herirlo después de dejarlos en el suelo, pero ¿Qué hacían detrás suyo? ¿Habrían decidido cobrárselas por si solos? o ¿Seria algún tipo de complot? Quizás, la segunda opción era más que contundente, sin embargo, quería pensar que al darle prioridad a la duda la verdad saldría a relucir. Un par de esferas más rosaron con peligro por sus lados haciéndolos chasquear y que por ende las montañas fueran las que recibieran los impactos ¿Acaso querían jugar con él? Pues bien, no se iba a ir con miramientos entonces. Pese a que no fuera el lugar indicado donde poder ocultarse era mucho más fácil desaparecer los rastros que si bien podría hacerse pasar por simples accidentes. Los novatos siempre tenían accidente y precisamente en la zona en la que se hallaban, dudaba que siquiera alguien los siguiera. Sería fácil, un par de movimiento y ni un soldado le perseguirá más, no obstante, había un pequeño, pero muy presente inconveniente y ese se retorcía de dolor entre sus brazos cada que esquivaba un ataque, si él no era la presa sería más difícil protegerla a sabiendas que un simple golpe podría dejarla más que muerta. No había quedado en buenas condiciones, a pesar que hubiera soportado tanto.

"Estúpido Mocoso"

Volvió a chasquear la lengua y descendió un poco hasta quedar escasamente a un metro de distancia de las punzantes y nada llamativas rocas medianas de esa zona, una última mirada y de improviso se permitió frenar en su vuelo estirando uno de sus brazos golpeando al hombre que más rápido volaba y que no tuvo tiempo de frenar, Sintiendo la piel áspera y tibia chocar con su antebrazo y como el gorgojeo en su garganta se frenaba y el par de gotas de saliva intentaban luchar contra el impulsor al salir de su boca Un pequeño giro de 180° para así atinarle un golpe con su canilla lanzándolo un par de metros lejos donde el impacto alzaba gran cantidad de polvo ayudándole a ocultarse ante los demás soldados.

—¡Demonios! —escucho a lo lejos como a la vez alcanzaba a ver una leve sombra moverse sobre su cabeza antes de desplegar una bola de energía hacia su cabeza—¡Frenen su huida! — aquella esfera roso peligrosamente su mejilla sin embargo al verse descubierto no le inmutó en lo más mínimo, antes aprovecho para atacar al sujeto golpeándolo bajo su mandíbula sin la oportunidad de cubrirse.

—¡Allá está! — retorno levemente sus ojos divisando a los otros tres sujetos tras él, chasqueo la lengua de nuevo antes de emprender vuelo, se deslizo en medio de la zona con gracia y rapidez esquivando los ataques lanzados y buscando la forma de no hacer sus movimientos tan violentos para no desestabilizar a la inconsciente chica—¡No dejen que se escape! —un nuevo grito a sus espaldas lo hizo acelerar su marcha y el impulso de auto protección le hizo girar en el aire esquivando un par de esferas solo por mero instinto ¿Cómo lograría salvarse si el principal problema se hallaba inconsciente entre sus brazos? Apenas como se librará de eso estaba seguro que la buscaría y le daría su merecido por cabeza dura.

"Siempre Metiéndome En Problemas"

No se midió a la hora de escabullirse, aunque buscara principalmente deshacerse de ellos sin tener que matarlos se la estaban poniendo difícil, esta vez los malditos soldados se habían tomado demasiado apecho su deber y no era de menos. Después de todo no era para nada el más débil de los soldados al mando. Odio en ese momento su cargo, si tan solo creyeran que era una escoria más ya lo abrían dejado de perseguí, seguramente sería la primera vez que maldecía su orgullo y las ganas de auto superarse cada vez más. Al alzar el rostro hallo no muy lejos de él el inicio del bosque, frunció su entrecejo y planeo en leves segundos en la posibilidad de esconder a la chica en dicho lugar, sin embargo, un repentino dolor en una de sus sienes lo hizo detenerse apenas un par de segundos en los que por poco recibe un golpe de lleno, no tuvo otra que lanzar a la chica sobre su cabeza y golpear un par de veces a uno de los sujetos antes de volver a sujetar a la morena al empezar a caer gracias a la gravedad. La sostuvo con fuerza y retomo su volar sin importar el nuevo gemido ahogado de dolor mientras que recurría nuevamente al zigzagueo al tornarse su vista borrosa.

"Ahora No"

El sudor frio cubrió sus mejillas y sus brazos fuertes empezaron a temblar y la resistencia de estos a ceder, chasqueo la lengua mientras que mentalmente se obligaba a seguir, había pasado demasiado tiempo desde aquel incidente en una de sus tantas misiones, su cabeza empezaba a girar y sus ojos deseaban cerrarse por un par de minuto, pero en ese momento no se lo podía permitir. A pesar que llevara años con esa extraña habilidad aun no lograba controlar sus espasmos repentinos y menos cuando se hallaba en una situación riesgosa, no era la primera vez, pero odiaba cuando pasaba. La primera vez que sucedió había duraba un tiempo relativamente largo en poder volver en sí, el golpe que esa criatura le había brindado en su nuca lo había dejado imposibilitado de por vida y aunque buscara algún punto positivo no daba con el, había dejado que sus compañeros lo ayudado a volver al planeta Vegeta en ese entonces para así realizarle algún tipo de estudio, sin embargo, nada habían encontrado en él, solo que poco después entendió que significaba ese golpe y que responsabilidad debería acarrear, a pesar que esa criatura se lo hubiera advertido. Las molestas imágenes que comenzaron a reproducirse a pesar de estar despierto o dormido no lo dejaban descansar ¿Como demonios pretendía ese bicho que hicieran con esa técnica? Si bien podría decirse que era un tipo de maldición, solo para aquellos que desearan tal habilidad seria como un regalo del cielo, pero él, él un simple guerrero sometido por la monarquía innata que los venían rigiendo desde hace más de un par de billones de años no sabía cómo clasificar aquello más que un castigo, un castigo como pago por las deudas que llevaba a cuestas, no por nada era uno de los mejores soldados, aunque conllevara miles de decesos sobre su persona eso no debía de porque importa. A pesar que todo aquello no le había importado, el hecho de verse vulnerable le obligo a cavilar, estuvo más que presente el primer impacto de esa nueva realidad, había observado como se iba todo deliberadamente a la mierda y el sin poder mover un mísero dedo, donde su planeta y todas las personas que conocía desaparecían en medio de una honda gigante de fuego y muerte, los gritos de dolor y desesperación lo dejaban inmóvil para poco después ser el quien sintiera como su carne empezaba a despegarse de sus huesos, pero cuando reacciono solo lo tomo como un sueño más, no debió tomar aquello tan a la ligera, no solo hasta que cada vez se hacía más repetitivo ese molesto sueño hasta el ritmo que en menos de 72 horas había estado al borde de un colapso ¿A qué se debía algo así? De nuevo la imagen de ese extraterrestre viajaba a su mente. Sin poder ocultarlo, no tuvo de otra que contarle con más detalle lo que pasaba a su joven pareja y aunque esta al principio se vio recia a creerle la ferocidad de sus palabras y como sus ojos se mostraban cada vez más preocupados le hicieron dar razón y por ende emprender algún tipo de idea extraña. En primera le obligo a contar todo lo que había visto, con pelos y señales y aunque para él era peligroso ella lo tomaba más como una oportunidad, ver imágenes del futuro sin saber cuándo pasarían o a que evento venían les daban cierto rango de tiempo para emerger una posible solución y por eso en primera empezaron a buscar aquellas personas importantes que según él creía relevantes para lo que podría pasar en algún momento, o eso veía en sus constantes sueños. Más sin embargo nada pasaba, la catástrofe que había visto llegar apenas como había puesto un pie en el planeta Veggita nunca llego y eso lo hizo dudar de su condición.

"Poco a poco podrás ver cómo será el aterrador fin de tu raza dentro de tu mente"

Mantenía tan latente ese recuerdo en su cabeza que muy pocas veces había podido hacer algo, solo cosas muy insignificantes se realizaban tan cual él lo había soñado, pero nada que le indicara a ciencia cierta que el verdadero motivo por el que tenía esa habilidad se cumpliera, no obstante uno de sus tantos sueños cada vez lo marcaba más, se veía a él claramente y como una criatura de unos desorbitantes ojos negros le miraba y cada vez que el intentaba hablar esta se acercaba a él mientras una de sus manos se alzaba en alto cercenándole la cabeza.

"Espero que sufras con esas terribles premoniciones"

Se había levantado con tanto asombro que lo primero que había hecho era correr de su habitación hacia el baño de la pequeña vivienda mojarse la cara mientras unas inundables ganas de vomitar se ceñían a su garganta. Solo hasta un poco después entendía que pasaba, la fría mirada que lo había torturado había sido la causante de que los cuatro compañeros con los que siempre iba de misión fallecieran de un día para otro sin saber quiénes habían sido los responsables ni menos el cómo habían dado con ellos.

—¡No lo dejen escapar!— una ráfaga de fuego a sus espaldas le hizo salir de su ensoñamiento, había sentido lo suficientemente claro como una de las esferas se clavaba en su espalda impulsándolo por sobre la superficie un par de metros hasta hacerlo estrellar contra una de las pequeñas montañas rocosa; había alcanzado a girar sobre si, para que su espalda recibiera tomo el impacto del golpe y aunque el polvo se levantara con vehemencia no tardo en esparcirse y su cuerpo débil dejarse de verse con nitidez, la chica se resbalaba, ella se caía y él no podía sostenerla a menos que la extraña sensación de sueño desapareciera ¿Por qué esa vez le estaba dando tan duro algo que ya se le haba hecho normal? ¡Mierda! No tenía tiempo para estarlo perdiendo.

Alzo el rostro entre temblores y esforzando a sus ojos a no cerrarse, la figura semi borrosa de los hombres extrañamente se había aumentado ¿Es que acaso habían llegado más soldados de los que había previsto? Bufo exasperado antes de alzar el cuerpo inerte de un tirón y apretarla más hacia él, sintió un ardo recorrer su espalda, sin embargo, de un salto logro estirar una de sus manos y lanzar un par de esferas de energía aprovechando para impulsarse con estas y así emprender vuelo de nuevo antes de que su condición terminara de debilitarlo.

FlashBack

—¡Maldición! — se levantó de forma abrupta de la cama mientras el sudor se escurría continuamente por su frente y mejillas, de nuevo las imágenes del planeta Veggita destruyéndose se volvían a repetir, pero esta vez había podido sentir casi a flor de piel la sensación de angustia y la quemante esfera destruir su cuerpo por completo. Chaqueo la lengua mientras con lentitud alejaba las frazadas de su cuerpo y apoyaba los pies sobre el frio suelo intentando retomar el aire, a medida que se levantaba de la cama y empezaba a caminar hacia el pequeño buro al otro lado de la habitación allí sobre este se halla un tazón con agua limpia y un pequeño espejo, se miró sobre este mientras se quitaba los rastros de sudor con algo de agua para después secarlo con un trozo de tela, miro por medio de este a la mesa junto a su cama donde su rastreador se hallaba y la pañoleta roja que hace poco había empezado a usar, por honor a sus camaradas, siempre la llevaba en su frente como símbolo de esperanza y futura venganza hacia sus muertes sea quien haya decidido hacerlo, se encamino hacia este tomándolo entre sus manos para luego sujetarlo sobre algunos mechones de cabello, luego se puso sus botas y la parte superior de su traje. Necesitaba salir a dar una vuelta para poder despejarse —D-Demonios...—llevo una de sus manos sobre sus ojos al sentir como estos habían empezado a escocer y su cabeza a oprimirse.

—¿Bardock? — escucho los pasos acercarse a la habitación, pero no pudo retomar una postura correcta—¿Bardock? — la puerta se empezó a abrir para después volver a ser llamado—Bardock.

—¿Qué quieres Gine?— chasqueo la lengua antes de dejarse caer en la cama y sujetar su rastreador al tantear la mesa con su mano libre.

—¿Estas bien? — ni cuenta se dio cuando ella ya estaba arrodillada a su lado y posicionando una de sus pequeñas manos sobre la mano que tenía en el rostro—¿Has tenido una nueva premonición?

—¿Tu qué crees? — soltó de golpe antes de alejarse y dejar su cuerpo recostado sobre la acolchonada superficie, no noto si quiera una queja por parte de ella, pero bien podía adivinar la manera en la que seguramente estaría frunciendo su ceño, no es que quisiera hablar de esa manera, pero el molesto dolor no le dejaba de otra— Gine...

—No quiero saberlo— curvo una de sus cejas antes de apoyar una de sus manos sobre el colchón y así hacer ancla para poder enderezarse un poco—Mas bien siéntate y come, necesito que vayas y compres algo al mercado...— la chica le tendió la bandeja con comida sin mirarle antes de ponerse de pie y darle la espalda. El hombre desordeno sus cabellos al sentarse sobre la cama y tomar con desgano una de las enormes presas que venían en la bandeja.

—¿Qué se supone que tengo que comprar? — una mordía a la carne y sus ojos con la vista algo borrosa se posiciono sobre ella quien solo rebusco en alguna parte de su traje para sacar un poco de dinero.

—Por ahora no lo sé, pero no te quiero en casa...

—¿Disculpa? — enarco de nuevo su ceja derecha antes de dejar la comida de lado.

—Pues lo que oíste, no quiero que estés aquí quejándote de tus dolores— le miro por encima del hombro mientras el puchero que hacía se acentuaba más— ni siquiera te has preocupado de nuestros hijos ¿Acaso sabes de los avances que ha tenido Kakarotto? Desde que se llevaron al niño es raro si quiera saber cómo está el y más aun Raditz, eres un insensible— la mujer cubrió sus ojos mientras sus hombros temblaban y leves sollozos salían de entre sus labios.

—No puede ser— rodo los ojos antes de pasar el trozo de carne y dejar definitivamente de lado lo que se suponía iba a desayunar— te la pasas yendo a los campos de reclutamiento, si por algo ellos no están es por las misiones, no me vengas con espectáculos...

—¿¡Lo vez!? ¡Eres un insensible! — giro sobre su eje dispuesta a golpear al moreno, más el leve hilo de sangre que salió de entre una de las fosas nasales de este los alerto ah ambos, el moreno llevo su mano hacia su nariz mientras que la chica sacaba un pañuelo de cocina y se agachaba frente a el— relájate, sabes que estaba jugando, no te alteres Bardock.

—No soy una anciana— rodo de nuevo los ojos antes de ejercer algo de presión en el puente de su nariz— sabes que esto pasa de vez en cuando...

—Pero no me gusta, creo que es mejor si vamos con el Doctor de una buena vez, no puedes seguir así Bardock.

—No digas tonterías, llevo con esto años, unas simples gotas de sangre no harán la diferencia— el pañuelo al fin fue tomado para frenar la corriente roja que salía de nariz mientras con su otra mano seguía frenando el flujo del líquido carmín.

—Lo sé, pero esta vez no me fiare, por lo menos ve donde el boticario, el por lo menos sabrá que darte para los dolores de cabeza.

—Está bien— apoyo una de sus manos sobre la cabeza de la morena, mientras acariciaba sus cabellos esperando que con ellos la angustia se fuera. Al cabo de un rato ya estaba listo para salir, Gine no se había separado de él en ningún momento y a pesar que no había tenido misiones últimamente no pensaba desaprovechar la oportunidad de buscar algo que le calmara sus molestias, tomar agua con plantas ya no le estaba funcionando. Se despidió sin más y se encamino hacia el pueblo, sobrevolando con cuidado y esperando que con ellos sus dolores desaparecieran a medida que su mente se distraía con el follaje, paso una y otra vez por sobre los pequeños pueblos aledaños al palacio que no se fijó en qué momento se hallaba en medio de la gran ciudad, una de sus cejas apenas se movió antes de soltar un bufido y así comenzar a descender con suma lentitud. Sus pies tocaron el arenoso terreno antes de observar a su alrededor sin saber qué dirección tomar.

"¿Dónde quedaba la botica?"

—Apúrate, la plazoleta no demora en dar cierre, si no vamos rápido no conseguiremos buenos sirviente— su rostro se había girado apenas un par de grados, detectando un par de criaturas de un extraño color morado oscuro que cada vez más se iban alejando, curioso empezó a seguirlos tardando un par de minutos para así ver a las lejanías como una enorme carpa está desplegada dejando ver apenas pequeños niños sobre una de las plataformas. Encadenados, con sus manos y tobillos completamente sujetos con esas esposas de metal, sus rostros maltratados y las pequeñas lagrimas aun escapándose por sus ojos. Firmes y con una postura recta se mostraban complacidos de estar allí a pesar que era obvia la verdadera expresión bajo aquella mueca de satisfacción que no todos poseían.

—¡Acérquense! ¡No duden en conseguir alguna de nuestras nuevas adquisiciones! ¡Damas y caballeros! ¡Por favor! ¡Vengan y admiren la excelente mercancía que les hemos traído el día de hoy! — a pesar que no fuera de sorprenderle esos hechos no había podido alejarse de esa zona a pesar de no ser desconocedor de lo que sucedía cada fin de mes, las misiones en la mayoría de los planetas eran así, si existía un buen espécimen no dudaban en traer a cuanto sobreviviente se toparan que por obvias razones temiera más por su vida que el futuro que les esperaba al decidir acompañarles, no por nada a pesar que muchos creían que era una raza de barbaros siempre era un buen lugar para conseguir servidumbre de primera calidad para las personas de alta alcurnia que pasaran por su planeta, trago pesado antes de dar un par de pasos más al frente donde la gente ya empezaba a alzar las manos en busca del mejor de los diez chiquillos que se posicionaban en aquella superficie. Uno a uno los interesados alzaban cada vez más a menudo sus manos y los mormullos que antes habían sido insignificantes se empezaban a oír mucho más fuerte, hasta que el anfitrión daba un veredicto y uno de los soldados empezaba a desencadenas a los pequeños para así entregarlo a su respectivo dueño.

—¡No se preocupen! ¡Aún hay más de dónde escoger! ¡No se vayan a retirar todavía! — uno que otro fisgón había dejado de lado el morbo de ver a los esclavos y se empezaban a alejar y otros, aun mas entusiasmados ya estaban alistado su dinero para el siguiente repertorio de criaturas para vender. Chasqueo la lengua y moviendo su cuello hacia uno de los lados para que los huesos sonaran se permitió retroceder un par de pasos, el estar ahí no le incumbía, ya había mirado y como siempre ninguno de los mocosos o adolescentes que mostraran allí le interesaban. Una última mirada más como si algo de allí fuera a salir única y exclusivamente para él, pero solo empezaron a encaminarse los pequeños niños que si bien era mucho más exóticos que los anteriores y que ya habían provocado algunos murmullos, pero para el solo era algo insignificante, giro sobre sus talones sin más empezando a andar mientras el molesto parloteo del locutor se volvía a iniciar, no estando muy lejos alcanzo a escuchar un jadeo de asombro haciéndolo girar sobre su hombro para una vez más.

—¿¡Pero...!? ¿¡Qué has hecho niña!?—apenas la voz del tipo dejo de sonar el jadeo y gritos de dolor se dejaron oír.

—¡Mi cara! — el par de soldados que se habían metido entre el toldo rápidamente habían sacado a una pequeña niña quien a pesar de estar forcejeando no lograba ni moverlos un milímetro, sus pequeñas manos estaban empuñadas y su cuerpo con salpicaduras de sangre asombraban a quien la viera, no había podido si quiera parpadear ante esa escena. ¿Qué diablos había pasado?

La imagen no se alejaba frente a sus ojos y a pesar de que los soldados ya arrastraban a la chiquilla que no había dejado de forcejear su mente se mantenía fija en la figura de la pequeña, una mocosa de no más de cinco años, con cabello oscuro y tez pálida ¿Podría ser posible que hubieran tomado a un Saiyajin como esclavo? No, no eran los únicos con esas características. Había terrícolas también.

Chasqueo la lengua mientras su ceño se fruncía y empezaba a alejarse a paso rápido hacia la zona de desplazados, si no estaba equivocado hallaría gran parte de vagabundos o ex esclavos y si su conciencia no le fallaba había alguien allí que si bien era terrícola era más que sobresaliente de los demás. Su paso era rápido y no daba tiempo a tropiezos ni mucho menos se detenía en saludar a los pocos o muchos soldados que llegaran a saludarle, no pretendía llamar la atención, pero mientras no se moviera no sabría si sus dudas desaparecerían pronto, estaba tan cerca de llegar que apenas como dio un paso la imagen frente a sus ojos se abrió como algún tipo de telón y el campo lleno de flores se expandió a su alrededor, parpadeo extrañado y al mirar un poco más allá diviso a la lejanía la figura de un hombre algo corpulento con el mismo característico peinado que el llevaba y como este se agachaba a la altura de la pequeña silueta de una mujer, dio un paso al frente sin dejar de verlo, podía ver como el hombre movía sus labios pero a medida que más se acercaba la figura del hombre se empezaba a aclarar, no obstante cuando sintió poder reconocerse a sí mismo la silueta había alzado una de sus manos mostrando una pequeña esfera de energía que no dudo en lanzar hacia la joven mujer.

—¡Ah! — su cabeza se había movido con violencia hacia atrás haciendo que llevara sus manos hacia la zona afecta, al abrir los ojos solo se halló con un pequeño cartel de madera colgado demasiado bajo para su gusto, aunque gracias a ello había podido despertar de su ensoñamiento, miro a su alrededor analizando donde se encontraba mas no hallo si quiera el rastro de alguien, enseguida había reconocido la zona mas no había nadie que siquiera le lanzara una roca. Se alejo de donde había estado de pie, empezando a caminar por medio de esa calle, solo encontrando puertas abiertas y como a lo lejos se escuchaban algunos sollozas ¿Qué había pasado? Al encaminarse a una de las simuladas casas la sangrienta escena lo recibió de golpe, manchones y cuerpos tirados al fondo de la entrada lo detuvo de seguir, apretó los puños de sus manos y tomando fuerza se adentró en ese lugar sintiendo el no tan fresco olor metálico y como unos leves gritillos se oían apenas como se había agachado a reconocer a una de las personas allí tiradas. Miro a las ancianas mujeres retorcerse por alejarse de él y como cada vez que giraban a verlo estas aumentaban el bullicio, chasqueo la lengua y se paró de allí mientras una de sus manos iba a dar a su cadera.

—Oigan— las llamo, pero estas aumentaron su bullicio haciéndole fruncir el ceño—¡Ya cállense! — bramo de nuevo antes de apretar el puente de su nariz y dar una última mirada rápida al lugar— quiero que me digan qué diablos paso aquí y que sea rápido— su tono se escuchó fuerte y aunque algunas mujeres había dejado de moverse, las más jóvenes seguían peleándose por ocultarse unas tras las otras—¡Oigan!— chasqueo de nuevo antes de restarle importancia y darse la vuelta empezando a alejarse.

—¡Fueron ellos! — freno su andar mientras miraba por encima de su hombro— fueron los soldados...

—¡Cállate Nyra! ¡Él es uno de ellos! — una de las mujeres jaloneo a la mujer mientras un par de lágrimas escurría por sus ya hinchados ojos.

—¿De quienes hablas? — volvió a preguntar, la mujer negó y mientras jalaba su brazo que era jalado por la otra mujer dio un paso al frente sin importarle ya nada.

—Los soldados del Rey, ellos vinieron, mataron a nuestros esposos y se llevaron a nuestros niños...— la mujer se dejó caer de rodillas contra el suelo sin dejar de ser observada con asombro por el moreno.

—¿Q-Que cosa dices? —perfectamente bien su cerebro se reusaba a procesar la información, la mujer no dijo nada, solo lloraba con fuerza sobre el suelo sin siquiera verle.

"Maldición, los soldados contratados por los comerciantes"

Apretó sus manos antes de salir de allí sin importarle correr mientras buscaba con la mirada algún tipo de señal, mas no había nadie que si quiera intentara huir de la situación, a medida que corría oprimía el botón de su rastreador esperando que este le indicara algún tipo de vida sobresaliente, mas no hallaba nada, no solo hasta que vio a un par de mujeres meterse con prisa en una de las tantas casa mientras unos gritos femeninos se escuchaban no muy lejos, no espero para entrar y cerciorarse de que ese algo no estaba bien. Apenas como había pasado el leve pasillo de la cabaña las mujeres que estaban ahí parloteando cada vez más alto se frenaron en seco mientras cubrían a una mujer a sus espaldas que por lo que notaba estaba semi consciente.

—Aléjese— una de ellas se interpuso en su mirar mientras sacaba uno de sus artesanos cuchillos mostrándose aterrada más la forma en que apretaba el arma le indicaba cuan molesta se halla ¿Acaso habían ido a por todos los críos de la zona? Trago pesado y empezó a mirar por los costados de la mujer—¡Aléjese!

—¿Dónde está GyÛmao?— la mujer frente a él enarco una de sus cejas antes de apretar sus dientes y sujetar con ambas manos el arma.

—¿De quién habla? aquí no hay ningún GyÛmao— el moreno chasqueo los dientes antes de encaminarse hacia el tumulto de mujeres—¡No te le acerques! — bramo la misma mujer que sin dudar más se lanzó hacia él siendo rechazada con un leve manotazo que la mando contra una de las tantas mujeres reunidas en ese lugar.

—-Quítense— espeto mientras comenzaba a apartar a las mujeres hasta hallar a una morena de cabello largo y laceo apenas moverse sobre algunas mantas en el suelo, aunque el charco de sangre sobrepasara las mismas. Sus ojos Ónix por poco y se salen de sus cuencas mientras más escudriñaba a la mujer mientras cada vez se ponía más pálida—No puede ser...— se agacho frente a la mujer sujetando sus hombros para así reclinarla hacia él—Mujer, háblame y dime donde esta GyÛmao, responde...— la zarandeo un poco más hasta que esta aun debilitada le miro con sus ojos marrones oscuros antes de desviar la mirada no muy lejos, pero no lo suficiente antes que sintiera un tirón en la parte baja de su abdomen y nuevamente la sangre surgiera de entre sus piernas— Carajo— soltó a la mujer con cuidado dejando que el tumulto de hembras se lanzara hacia ella para auxiliarla, repaso la habitación un poco más hasta ir prácticamente corriendo donde el otro grupo de mujeres antes había interferido su visión, las corrió apenas al acercarse dejando paso a un rastro no muy largo de sangre y el enorme cuerpo recostado en la pared de la cabaña. Se agacho frente a él y sus manos fueron a dar a su cuello sintiendo como muy suave los latidos y la respiración del hombre se mantenía constante, soltó un suspiro aliviado antes de palmear la mejilla del hombre esperando que este despertara, un par de intentos no fueron suficientes y ante ello no puedo evitar soltar un jadeo mientras un par de maldiciones salían como susurros de su boca.

"Esto no puede estar pasando"

Tomo entre sus brazos como pudo al enorme hombre y de un par de empujones lo acomodo sobre su espalda esperando que sus brazos alcanzaran a sujetar las piernas corpulentas, escucho un quejido por su parte, pero en ese momento era lo de menos, tan pronto como se acercó a las mujeres estas dejaron auxiliar a la mujer para verlos temblorosas.

—Necesito que una de ustedes venga conmigo y traiga a la terrícola...

—¿Qué le piensas hacer? — una de las más veteranas se aproximó al sujeto quedando a menos de un metro mientras su ceño fruncido se acentuaba mucho más.

—Si no quieren salvarla hagan lo que gusten, les estoy dando una solución. Ustedes deciden— la mujer dudo un par de segundos donde su mirada se tornó al suelo y sus labios se apretaron unos contra el otro, escucho un quejido y aunque no quiso ver supo que era de la morena, empuño sus mano y en una pequeña señal de su cabeza llamo a una de las hembras de tono azul que no hace mucho había llegado a instalarse, a pesar de sus excedentes extremidades no había representado una amenaza y eso había sido gracias al hombre mal herido y a la chica que se desangraba no muy lejos de ella, la hembra tomo a la monera y sin importar mancharse se posiciono al lado del moreno. Bardock en ese momento solo le asintió a la extraña mujer y empezó a correr hacia la salida, no tenía mucho tiempo y si hacia aquello con la velocidad suficiente podría salvar a esos dos.

—¡Cuídalos por favor! — fue el último grito de la mujer mayor antes de desaparecer del lugar, después de todo si quería a provechar el revuelo que había en plena plaza debía darse prisa, además, había uno que otro soldado que le debía algún favor en las salas de recuperación.

EndFlashBack

Después de ese día todo quedo de cabeza, había alcanzo a llegar y que los dos morenos fueran tratados mas no obstante a un alto precio, según él informa la mujer había perdido la cría que había estado esperando y por ende debía estar más tiempo de lo esperado en aquella sala, GyÛmao había salido mejor librado después de todo, era un hombre resistente pero aun así debía durar un par de días en recuperación, no obstante, ese día después de haberlos dejado con la seguridad que nada malo les pasaría había seguido su instinto y por ello había dado con el paradero de la niña, no había tenido que pensarlo mucho, después de todo se parecía demasiado a su madre y no por nada la terrícola y GyÛmao se habrían expuesto a tanto, hasta el punto de quedar prácticamente muertos en esas diminutas casas. Tan pronto como quiso darle mano a la pequeña mil y una cosas empezaron a impedírselo, desde la cantidad de soldados como las mentiras que el anfitrión le soltaba, pero al final había podido rescatarla de toda la mierda que ese lugar representaba a pesar que ella estuviera desangrándose en sus brazos, tan pequeña y llena de vida ya había tenido que vivir una de las peores cosas que sucedía en su planeta, no había tenido de otra que llevarla a su casa y no porque así lo quisiera, al salir con ella en brazos, el príncipe en ese entonces lo había detenido al ser acompañado del Gran Rey, la esclava podría ser suya si sobrevivía por sus méritos, sin que nadie interfiriera en ello. Maldijo en ese momento a los estúpidos soldados que lo habían visto rondar por el lugar, había mirado suplicante al joven Rey, pero este había desviado la mirada mientras su ceño se fruncía y sus labios se apretaban para no dejar salir un gemido de frustración. Lo había comprendido en ese momento y al darle una última mirada siguió con su camino a sabiendas que abrían algunos soldados siguiéndolo por si llegaba a cambiar de decisión. Tan pronto había llegado con ella a casa Gine se había vuelto loca y no le había dado tiempo de explicar justo cuando arranco a la pequeña de sus brazos y la llevo a uno de los dormitorios vacíos de esa casa. Confiaba que ella hiciera bien y que la curara, después de todo era hija de uno de sus conocidos.

A pesar de todo ello, estaba más que seguro que esta vez no podría hacer lo mismo, sus ojos se entreabrieron alcanzando a esquivar una de las montañas pero la debilidad de su cuerpo era tremenda y ya no podría si quiera protegerse él mismo, no tuvo otra opción y con las ultimas energías que le quedaban descendió poco después entre los arboles esperando que con ello los soldados que lo seguían alentara su vuelo y por ello le dejaran algo de ventaja, pero las constantes esferas de energía que rosaban con su cuerpo le ponían la tarea más difícil de lo que esperaba, no podría hacer más.

—Tremenda joya me eh ganado...— susurro antes de girar en medio del lugar desviando rápidamente su vuelo llegando a unos matorrales de espinos donde no pudo más que dejar caer a la inconsciente chica sin soltar la frazada que antes la había cubierto, la escucho gemir y hasta gritar de dolor, pero por ahora no había mejor lugar, agarro un manojo de esas plantas y las jalo sobre ella cubriéndola de paso a pesar que se lastimara la palma de su mano, trago pesado y al detectar seres cerca, lo decidió, en ese momento tendría que pagar lo que había hecho y por primera vez estaba seguro de lo que hacía, una milésima de sus visiones se habían cumplido y esperaba que lo demás sucediera de la misma forma, trago pesado y antes de dar un par de pasos atrás constato que la chica estuviera a salvo y sujeto un trozo de tronco podrido que cubrió con la manta simulando el cuerpo de la morena, lo acomodo lo mejor que pudo y retomo el vuelo en la dirección en la que había llegado para así toparse con uno de los primeros soldados y al sujetar su cuello quebrarlo en dos segundo para así lanzarlo contra los más cercanos y reanudar la exhaustiva persecución que si bien no duraría mucho, al menos aseguraba la existencia de la mocosa un poco más, solo esperaba que la suya fuera igual.

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Llevaba un par de minutos con las manos sobre la mesa, nerviosa y con los sentidos casi escapándosele de la boca no había podido dejar de tragar pesado, la comida aún seguía cruda sobre la mesa y el sudor frio no se alejaba de su frente, la angustia que sentía no la dejaba si quiera poder picar la carne como también se le daba, desde que en la mañana Bardock le había contado las imágenes que había visto en su sueño no había podido sacar sus palabras de su cabeza.

"La mocosa y Kakarotto... se van a encontrarán"

No esperaba que algo así fuera a suceder tan pronto, después de todo la chiquilla parecía cada vez estar más al borde de la muerte y por eso hace años había descartado esa posibilidad, pero al dejar su mente recrearle imágenes que seguramente no sucederían la ponían ansiosa, la chica no era mala y bien que lo sabía, después de todo lo que había vivido siendo una expectante más de su complicada existencia llego a comprenderla, más el tiempo era impropio y no quería pensar que cara pondría su retoño cuando supiera la extraña conexión entre la humana y ellos, aunque si era así esperaba que su cerebro reprimiera cualquier pensamiento extraño. Trago pesado y dejo caer su cabeza un poco hacia atrás mientras intentaba tomar algo de aire, apretó el mango del cuchillo y al obligarse a concentrarse puso manos a la obra, empezó a cocinar algo de carne con los pocos vegetales que le quedaban y una buena cantidad de semillas de color amarillo pero blanditas que le daban un excelente acompañamiento a su platillo central, pico la carne con las verduras y con algo de especias las puso a cocinar juntas con la suficiente agua. Lavo sus manos y al empezar a secar sus dedos escucho como la puerta de la entrada era abierta y con lentitud unos fuertes pasos se encaminaban a ella, hasta dejarle ver la fornida figura de su hijo menor.

—¿¡K-Kakarotto!?— su boca se secó y sus ojos no evitaron abrirse cual cuencas, el moreno apretó sus labios y dio un paso en falso hacia ella ¿Tan extraño era verlo en casa? Sabía que llevaba tiempo sin verla y a pesar de ello esta exactamente igual que cuando era un niño, podría decir que eran contadas las veces en la que quizás se habrían cruzado, pero ¿Quién no extrañaría a su madre después de años de servicio? Llevaba tanto desde su última visita que ahora le parecía que su madre se había encogido casi medio metro.

—Madre—otro paso al frente y en una leve inclinación pudo así admirar un poco más a la pequeña mujer—Eh vuelto a casa— no sonrió pero sin duda la mirada tierna de su madre y los ojos llorosos lo hicieron sentir de nuevo en ese extraño núcleo donde de pequeño se había sentido tan reconfortado, Espero un par de milésimas de segundos antes de que ella se tirara sobre él y lo abrazar por sobre el cuello, sin importar colgarse mientras frotaba su suave mejilla con su áspera cara.

—¡Kakarotto! ¡Estas tan guapo! ¡No tienes idea de lo feliz que me hace saber que estas aquí! — sin dejar de frotarse contra el llevo su mirada al techo contando cuantos segundos se demoraba su progenitora en soltarlo ¿Por qué se sentía tan extraño esa acción? Después de toda su madre siempre había sido así ¿No?

—Madre...— la mujer abrió sus ojos rápidamente y al soltarse del cuello de él acuno sus mejillas mientras intentaba leer sus emociones por medio de sus ojos, su ceño levemente fruncido y las lágrimas al borde del colapso lo dejaron inmóvil, se dejó observar y hasta que sintió que ella estaba satisfecha con su análisis pudo dar un paso atrás mientras sujetaba las manos de su madre para retomar algo de espacio, tomo un poco de aire y por esa vez se dejó caer en una de las sillas cercanas dejando a su madre bastante centímetros más alta que él, estaba seguro que así ella se sentiría más cómoda y podría desenvolverse en una charla más amena.k

—No sabes cuan feliz me hace volver a verte, por poco y te confundo con Bardock, son tan parecidos— la chica apretaba las manos de su hijo mientras sonreía abiertamente sin dejar de hablar— Me imagino que debes tener muchas chicas detrás de ti, debes procurar escoger la correcta y así darme nietos ¿No te parece? Amaría ver un Mini Kakarotto correr por toda la casa...

—No digas eso Madre, no estoy interesado— rodo los ojos antes de reclinarse en el asiento y soltar lentamente las pequeñas manos, apoyo uno de sus brazos sobre la mesa mientras este mismo acunaba su mejilla, cuidadosamente empezando a escanear el pequeño cuarto donde las ubicaciones de los escasos objetos eran precisa y dejaba mucho espacio para el movimiento a pesar de la cantidad de utensilios que usaba su madre para cualquier tipo de preparación. Podía sentir el exquisito olor a comida en el fogón y como a la vez el tenue aroma de la carne cruda en las manos de la mujer, soltó un jadeo y retorno sus ojos sobre la mujer, parecía que los años no hacían mella en ella, pero algo colgado sobre la cabeza de su madre lo hizo callar más de lo que pensaba, el retrato hecho a mano de cuando era niño por su madre no se hallaba muy lejos y ante aquello no pudo evitar analizar, que algo desde hace mucho no cuadraba en ese ambiente.

—¿Dónde está Raditz?— sus ojos filosos captaron la tensión en los hombros de la mujer y como la alegría en sus ojos Ónix se iba perdiendo ¿Acaso habría dicho algo malo? Llevaba mucho sin ir a verlos y eso era cierto, pero las escasas y cortas ocasiones nunca había dado con su gruñón hermano y eso al principio le había parecido normal por su entrenamiento, pero ahora no sabía el por qué en toda su corta carrera como guerrero Elite nunca siquiera había dado con él por mera casualidad ¿Tan ocupado estaría para no verlo nunca? Si bien no se llevaron muy bien de niños más eso no quitaba su curiosidad de saber dónde se hallaba su hermano mayor—¿Y Bien? ¿Dónde está? — acomodo un poco más su cuerpo esperando una respuesta de ella, más no obstante esta había recurrido a desviar el rostro antes de dar un par de pasos atrás y después darle la espalda caminando con prisa hacia las ollas burbujeantes —¿Pasa algo?

—No, es solo que la comida podría quemarse y no quisiera aguantarme la cara de Bardock si llega y no está la comida lista— la morena siguió revolviendo el contenido de la olla con suma lentitud, no había esperado esa pregunta, nunca espero volverla a escuchar y tener que recurrir a la misma mentira, odiaba tener que fingir que nada pasaba y más cuando se trataba de uno de sus hijos.

—Si tú lo dices...— desvió la mirada esperando hallar algo por la ventana, mas no pudo esperar más de dos minutos sin dejar de sentir ese incomodo panorama y el cómo la tención crecía sobre su cuello, No creía que preguntar por su hermano se sintiera así ¿Acaso su madre estaría molesta con él? Si era así, bien podría ir y partirle la cara, después de todo lo único que lo mantenía sobre la tierra era el deseo de ser cada vez, más fuerte y su madre, nadie más— Si te hizo algo deberías contarlo, bien se podría arreglar de alguna forma...

—No hace falta hijo ¿Por qué no mejor te das un baño? Debes estar sumamente cansado, seguro el agua te relajaría ¿No? —frunció el ceño antes de chasquear la lengua y restándole importancia se puso de pie tardando un poco en decidir caminar mientras sus ojos se incrustaban en la pequeña figura de su madre, soltó un suspiro y se encamino hacia la que en algún momento había sido su habitación, despacio y sin decir nada sus pasos lo llevaban casi a rastras además que el malestar en la boca de su estómago se intensificaba, se sentía tan fuera de lugar, nada podría esperar en donde su persona era un extraño más. Al llegar a la habitación pudo identificar como esta seguía con la cama ya no tan grande y sencilla donde solía dormir, el par de mesas donde acostumbraba a dejar cualquier cosa que considerara juguete o un obsequio por parte de su madre, dio un paso al frente permitiéndose escanear mucho mejor la zona, más el color ya opaco de las paredes no le daba la bienvenida que supondría debería tener, mas no le importaba, se adentró mucho más dejándose caer sobre la cama de espaldas, mientras sus ojos se cerraban y su cuerpo se permitía relajarse un poco más. Se quedo allí detallando cualquier posible sonido que rondara la casa, pero escasamente el golpeteo de la ollar al hervir lo distraían, soltó un pequeño suspiro antes de tomar un poco de aire dejándose llevar, no obstante, un extraño aroma invadió sus fosas nasales haciéndolo ladear su rostro lentamente, buscando aquel extraño olor no desagradable que invadía sutilmente las prendas de su cama.

"¿De dónde vendrá ese olor?"

Extrañado se dejó guiar hasta que su cuerpo se movió por si solo llegando a la cabecera de la cama donde se intensificaba el olor, abrió los ojos y la improvisada almohada le daba en la cara, dejo ir su nariz un poco más, captando dicho olor hasta toparse con un aroma un poco más profundo haciéndolo fruncir el ceño, no podía detectar otro olor que no fuera ese y si estaba en su habitación debería oler a él o algún perfumante que eventualmente usara su madre, más ninguno de los dos era, no pasaba gran parte de su tiempo en la casa, pero bien sabía a qué olía su familia, hasta el aroma de su padre lo tenía grabado pero ese sutil olor a flores no tenía ni la más remota idea de donde venia, ni mucho menos ese aroma dulce característico de...

Abrió sus ojos sobresaltados mientras apoyaba las manos sobre la colcha, había detectado el olor a sangre, pero no a cualquiera y por ende su cuerpo no dudo en tensarse mucho más de lo que podría soportar, ese olor no se podría borrar como si nada de su cerebro, menos al ser tan reciente.

"Esa Terrícola estuvo aquí..."

—¡AAAHHH! — el sonoro grito lo hizo levantarse de golpe mientras salía corriendo de ese lugar de forma instintiva, al llegar a la pequeña sala, se encontró a su madre arrodillada en la entrada de la casa, mientras acunaba el rostro de su padre totalmente ensangrentado, su cuerpo se congelo y el temblor en sus extremidades no lo dejaban cavilar, solo poco tiempo después el llanto de su madre lo trajo de vuelta a la realidad haciéndolo acortar los pasos y llegar junto a los dos hombre que traían a su progenitor, los analizo de arriba a abajo, hallándolos como simple granjeros más, aparte de las facciones preocupadas con las que todavía sostenían a su padre— Bardock, Bardock háblame, por favor... ¡Bardock!— su madre empezaba a moverlo con mayor violencia empezando a entrar en un estado de pánico. Soltó un leve gruñido y carraspeando hizo que los sujetos lo voltearan a ver.

—¿Qué fue lo que le paso? — sus puños se cerraron y el tono amenazante hizo tensar al par de hombres.

—No lo sabemos, lo encontramos al borde del bosque, pensamos que quizás un animal salvaje lo lastimo, pero si fue así, no entendemos el por qué no se defendió—lo miraron un par de segundos antes de darle un leve tirón para que este no cayera de bruces sobre la morena— está realmente mal, pero a nosotros no nos dejan entrar en las salas de recuperación, por eso venidos por Gine...—el joven chasqueo la lengua de nuevo, sus ojos negros se volvieron a enfocar sobre su padre mientras el recuerdo de este con la aquella humana en sus manos volvía una y otra vez.

"El Rey tenía razón, esa humana, atrajo problemas"

Rápidamente acorto la distancia y arranco de las manos de los hombres el cuerpo casi inerte del mayor, poniéndolo sobre su hombro con algo de brusquedad, pero a pesar de ello no escucho alguna queja de su parte, eso era ya una mala señal, miro por sobre su hombro a la morena que apretaba las manos sobre su pecho mientras los sollozos se iban aminorando.

—Lo llevare a las cámaras, date prisa, necesito que te quedes con él hasta que se recupere— la mujer asintió rápidamente antes de correr hacia la cocina y apagar lo que le quedaba en el fogón, quitarse el delantal que usaba y sin más correr al lado del chico, salieron de la pequeña vivienda y dejándola con seguro rápidamente tomaron vuelo, apenas la morena logro agradecerles a los otros dos hombres mientras intentaba alcanzar al moreno menor sintiendo la angustia crecer de forma progresiva en su estómago.

"No quiero perder a nadie más, resiste Bardock"

El chico giro a ver un par de segundos a la morena antes de enfocar la mirada directo al reino, si bien recordaba, el encuentro en la sala de castigo donde su padre se iba con la humana y aquellos soldados al poco rato llegar y buscarle no le daba más que otro indicio, su padre había sido castigado, pero bien se lo hizo saber al Rey, si alguien de su familia corría peligro, nunca se lo perdonaría. Esos soldados sabrían con quien se metieron y el Rey, tendría que darle una muy buena explicación, porque sino, no respondería con el desastre que armaría.

"Subordinado Idiota"

Chasqueo la lengua mientras apresuraba su vuelo, tendría que encontrar a esa humana, después de todo solo ella podría explicarle ciertas cosas, necesitaba respuestas, pero si bien habían herido de esa forma a su padre quizás esa mujer ya estaría muerta, no obstante, rogaba porque así no fuera y que el esfuerzo de su padre no fuera en vano.

XxXxXxXxX

Al fin, terminé, sé que no es muy largo y que la trama se pierde en algunos lugares, pero por ahora es mejor conocer algunos conceptos y el cómo se desenvuelven, quise mantener algo de esencia del Manga/Comic en este fragmento, después de todo se muestra que la cultura Saiyajin no todos son guerreros y que se puede tener un leve ambiente familiar a pesar de todo, además si cambie algo de la ortografía en los nombres era por que se repetía demasiado el Vegeta, así que preferí hacer un cambio algo sutil, pero cambio al final de cuentas. espero lo hayan disfrutado, nos leeremos pronto. si quieren ver los horribles dibujos en los que intento enfocar mis escritos los invito a visitar mi Facebook o la plataforma de Wattpad, allí si se pueden agregar algunas imágenes xD

Bye.

Mika-Chan