Hola chicas/os

Despues de meses, años ¡Décadas! Al fin traigo el siguiente capítulo de esta historia, admito que eh estado muy desconectada y todo es por una simple razón. Me da pereza, ¡Sorry! Procurare opacar esas malas costumbres, muy pronto intentare publicar el siguiente capítulo. Por lo pronto les dejo la continuación de lo que hace meses había escrito xD

"Me alegra llegar con un nuevo escrito para ustedes, pero hay algo que me mantiene cabezona ¿Por qué será que los Reviews cada vez son más escasos? No sé qué estaré haciendo (La actual yo si sabe 7*7) que parece que escribo por escribir y no hay nadie por ahí, amaría que ustedes mis lectores me dejaron, aunque sea un mensaje, así, chiquito, para motivarme, porque cada vez siento que somos menos aquí (en esta pareja) así que espero este capitule refuerce el temple, tanto de lectores como de autores. Gracias por llegar hasta aquí y sin más, comenzamos.

Los personajes de Dragon Ball Zno me pertenecen, son propiedad de Akira Toriyama, yo solo los tomo prestados.

Facebook: FanFiction Mikashimota Z

Wattpad: MikashimotaZ

PD: Perdón si tengo algún error de ortografía.

PD2: Perdón por demorar tanto

PD3: No basado lealmente al manga Dragon Ball Minus

MoonWalker/Otaku/Jacksonera- Hot Street

Advertencia: Ninguna

XxXxXxXxX

El camino había sido corto a la velocidad en la que había volado, su pobre madre escasamente había intentado seguirle el paso, pero, había quedado rebasada por más de cinco kilómetros, tardando casi veinte minutos en llegar a las cámaras de recuperación, empujando a cuanta persona viera y llamando a grito tendido al menor de sus hijos para encontrar mucho más rápido su paradero. Kakarotto había optado por seguir el conducto regular y aunque estuviera tranquilo la ignorancia de lo sucedido empezaba a remorderle por dentro, con preguntas incongruentes y situaciones a medio armar, dejando libre una mueca y el poco gusto por la situación, acelerando el proceso de los médicos de turno ante la situación comprometida de su progenitor, guiándolo por un extraño pasillo hasta las innumerables cámaras para desprender de las vestiduras a su mal herido padre antes de empezar el proceso de sanación, donde cada movimiento brusco rasgaba más la ensangrentada piel.

A pesar de que se hallaba levemente más tranquilo al verlo en medio de ese líquido verde aun podía detectar las leves líneas rojizas que escapaban de su cuerpo, las heridas abiertas no eran pocas y los moratones expandiéndose por sus fornidos músculos casi al punto de querer explotar, siendo un par de ellos unas bombas de tiempo, donde las muecas de dolor las únicas en confirmar el posible martirio que recorría su piel además del leve temblor de su cuerpo.

"¿Quién lo diría?"

En esa posición se le hacía pequeño, débil e impotente, ya no se mostraba la figura que antaño le atemorizaba o aquella que siempre tenía, esa fría y enojada expresión, aquella que le hacía ocultarse tras su madre y que en algunas ocasiones llorar sin razón aparente, el tiempo había pasado rápido, tan deprisa que ahora una mirada de él era como la de un oponente más, un desamparado hombre a menos de un metro suyo cubierto de moretones, rasguños y profundas heridas que poco a poco venían desangrándolo.

"Ha corrido con suerte"

Si no lo hubieran encontrado ¿Qué hubiera sido de él? Quizás en ese momento solo quedaría partes de su cuerpo o tal vez estaría en medio de la maleza empezando a podrirse, quien sabe, después de todo en ese planeta todo podía pasar, suspiro un poco antes de quitar una sensación húmeda de su mejilla sin importar la sensación ya viscosa que esta mostraba por el tiempo había estado junto a su cuerpo. Tendría que volver a asearse...

—¿Señor? — llamo uno de las extrañas criaturas haciéndolo desviar levemente la mirada de la enorme cámara de recuperación — necesitamos que nos firme unos registros de entrada — su ceño se frunció y una pequeña línea se formó en su frente al fruncir sus cejas, mientras que la pequeña criatura apenas y pasaba un poco de saliva esperando no titubear ante el joven soldado — es para tener soporte del ingreso del comandante, por protocolo...

—No —chasqueo la lengua mientras se cruzaba de brazos volviendo su mirada al enorme cristal.

—¿Perdone?

—Dije que no, ve a molestar a alguien más... — apretó los músculos de sus brazos sin siquiera mirar al pequeño hombre obligándolo en si a dejar el proceso médico y abandonar la habitación. El silencio se expandió lentamente por toda la sala solo dejando el poco pitido de las máquinas de monitoreo y el respirar acelerado de su padre, giro lévenme si cabeza captando un poco más de su imagen antes que su madre diera con su paradero ¿Desde hace cuánto no lo veía? Habían pasado años desde la última vez que había dado con él por mera casualidad y a pesar de eso parecía que el tiempo no hacía mella en él, igual de distante y frio, igual de misterioso y sombrío... quizás esa fuera la razón por la que su madre era tan exageramente emotiva para todo, a diferencia de todos los seres de ese rojizo planeta, su madre siempre estaba con una sonrisa, con sus sentimientos a flor de piel sin importar que la tacharan de extraña y hasta de inferior a lo que normalmente se estandarizaba la sociedad Saiyajin, siempre ella, con sus palabras dulces y sus delicadas caricias para cualquier situación, siendo ella la intermediaria en cualquier situación indeseadas para los demás miembros de la familia, siempre su madre...

Soltó un jadeo por inercia, a pesar que aun existiera gente revoloteando a su alrededor en cada una de sus misiones o en los entrenamientos de los que estaba obligado a participar al ser uno de los mejores hombres al frente del reino, extendiendo su mano, acercándose al ventanal de esa extraña máquina, mirando al hombre herido y moribundo al otro costado del cristal dejando sus rostros tan parecidos a escasos centímetros, mirándolo fijamente casi como si su imagen fuera su propio reflejo, no obstante, la imagen se difuminaba, se distorsionaba dejando ver esos rasgos de cansancio y fatiga que por años su padre había ocultado ante los demás siendo por primera vez él testigo directo de esa situación, por primera vez en años podía ver esa imagen debilitada y desprotegida de su progenitor ¿Cómo era posible que cambiara tanto su aspecto en tan pocas horas? En tan poco tiempo de su primer reencuentro después de años había antepuesto a su persona por aquella humana y esclava del planeta Veggita, había dado su opinión ante sus actos siendo el evidentemente el perdedor, pero ¿Ahora? Quien era el que había arriesgado todo por nada, dejando como recompensa el castigo a sus seres más cercanos, su madre no merecía tal pago y aunque el también fuera parte de su círculo no sentía tal sentimiento que lo obligase a sentir algún tipo de pena, simplemente se halla sorprendido por la situación, no otro sentimiento que pudiese remplazar el actual, no había nada y no creía que se formara después de tanto tiempo. Solo su madre rondaba por su cabeza, nada más...

El mismísimo Bardock defendiendo a una simple criatura de clase baja, sin nada que le aportara ni le beneficiara al estar arriesgando su cargo como comandante, nada que le diera un motivo real, solo un fuerte ego y un libido por controlar, solo eso había en medio de esa extraña relación, eso era lo único que conocía y era lo que creía, no había diferencia a lo que recurrentemente conllevaba su raza o las externas que llegaban en busca de un buen pedazo de carne para llevar. ¿Cómo siendo su padre quien era, podía ser capaz de perderlo todo de semejante manera? un guerrero reconocido, con una voz de mando respetable y único en su frente ¿Como se involucraba en semejante escándalo? cambiando lo que tanto le había costado obtener por una simple aventura; Por una simple basura que encontró en el camino, un juguete sucio y roto por el paso de tiempo...

"¿Y ese aroma?"

El recuerdo de esa fragancia invadió su mente mostrándole un par de recuerdos donde había tenido contacto con ese olor en menos de 24 horas, había captado el aroma más rápido de lo que pensaba podría recordar y al ser tan extrañamente dulce se mantenía ligado a su memoria, su ceño se había fruncido en escasos segundos al atar un nuevo cabo ante la versión que hace poco conocía y que como tal tenía en las manos; había detectado el mismo olor de la sangre de esa humana en la que en algún momento fue su recamara ¿Acaso su padre habría sido tan descarado de meterla en su propia habitación? Si bien, era un desliz de su parte, pero ¿Por qué habría un olor reciente de la sangre de esa humana? ¿Acaso no sería la primera vez que la sometían a semejantes castigos? Negó por un par de segundos, cerrando sus ojos mientras se obligaba a centrarse de nuevo y analizar las cosas un poco más superficiales, no podía sacar enmendaduras de donde no las había, a pesar que eso venía haciendo desde que llego al planeta y se topó con ella por primera vez.

Detallo a su padre un par de segundos más sintiendo un extraño nudo en su garganta y un molesto sabor en su paladar, dándole una última mirada a su padre antes de escuchar el pitido de su rastreador y como este se activaba dándole conocimiento de la energía que venía a toda máquina en su dirección.

"Madre"

Observo al moreno de nuevo y solo por esa vez sintió su sangre quemar, arder ante la impotencia de los hechos y entender el sufrimiento que ahora su madre sentía por el hombre que venía amando desde hace años, obligándose así mismo de darle tranquilidad a su progenitora buscando a los responsables de los hechos, del porque su padre no pudo defenderse y también del porque este había decidido engañarla ¿Su padre sabría la complejidad de sus acciones? ¿Sabría que acarrearía para su madre sus desatinos? el como ella sufría al pensar que en cualquier momento podría perderlo... chasqueo la lengua alcanzando apenas a alejarse un par de centímetros antes de detectar los gritos femeninos correr en dirección a esa sala, poco antes de que la puerta le diera pazo a su atormentada madre, quien sin esperar se lanzó al enorme aparato, pegando su frente al grueso cristal dejando que las lágrimas cayeran también en este.

—¡Bardock! —chillo sin dejar de temblar y con el corazón en un puño sin siquiera reaccionar al verdadero motivo de los hechos, sabía que desde que su esposo salió de casa algo iba a pasar, su instinto se lo decía, desde hace mucho sabía que algo podía pasarle, pero se confió en las pequeñas sonrisas y las toscas pero poderosas palabras que el hombre le regalaba cada vez que su preocupación no la dejaba dormir, más nunca espero tener que verlo casi muerto a pocos centímetros suyo, su rostro se descompuso mucho más y sus piernas flaquearon hasta dejarla de rodillas mientras su cabeza se inclinaba hacia sus piernas y sus lágrimas goteaban en desespero —No te vayas a ir... —susurro impotente sin pretender darle malas conclusiones a su hijo menor, pero tan desconectada estaba de la realidad que ni siquiera escucho como este bufaba exasperado y salía a paso lento de la sala dejando escuchar el golpeteo de sus botas contra el suelo al caminar —Bardock...

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Sus pasos lo habían llevado a las afueras del recinto donde un par de extrañas criaturas supuestamente llamadas "Médicos" le daban la espalda mientras cuchicheaban entre ellos, hablando en leves susurros hasta que su imponente presencia les hizo percatarse y al tiempo que se asustasen y le regalaran una pequeña reverencia.

—¡Soldado Kakarotto! —dijo uno de ellos mientras era empujado por uno de sus compañeros para que este le hiciera frente al joven Guerrero, sin embargo, la altura del chico no le hacía más fácil la tarea al pobre hombrecillo de estatura baja —eh... esto... nosotros... —tembló en su lugar sin dejar de mirar la expresión seria del moreno llegando de golpe a su memoria aquellos rumores donde el joven era protagonista, siendo una bestia en el combate, sin misericordia ni perdón ante sus víctimas, llegando a ser mucho peor que el actual príncipe de la raza Saiyajin.

—Si vas a decir algo, que sea pronto, tengo prisa —su tono neutro le helo la sangre y a pesar de ser solo uno el que estuviera enfrentando al moreno las demás criaturas no pudieron evitar sentir el miedo recorrer sus columnas vertebrales y más miedo sintieron cuando este cruzo los brazos en fastidio antes de bufas exasperado, marcando un tiempo límite para que le comunicaran cualquier eventualidad que los hiciera estorbar en su camino. No estaba de broma el doctor que había salido no hace mucho de la habitación. Ese muchacho sí que daba miedo.

—B-Bueno, es que nosotros... Nosotros queríamos h-hacerle un par de... p-preguntas... —una gota de sudor bajo por la frente de la criatura intentando regular su agitada respiración por miedo a decir algo incoherente ante la mano derecha del príncipe del planeta —el estado e-en el que llego el comandante... Bardock... n-nos dejó anonadados, a todos... —se señaló a él y a sus colegas tras de él que no dudaron en asentir y tragaron pesado al ser ellos lo que recibieran momentáneamente la mirada fría del muchacho — p-pensamos que quizás... Quizás fue lastimado por un brusco entrenamiento o a-alguna emboscada —se frenó un par de segundos esperando no ofender al joven guerrero, tomando como reflejo de protección esconder su cuello entre sus hombros subir la tabla de notas como escudo y hablar un poco más bajo a la vez que cerraba uno de sus ojos — P-Por parte de alguna minoría hostil... —tomo una bocarada de aire y soltó lo demás de golpe cerrando ambos ojos por completo — usted más que nadie sabe las condiciones en las que se han venido presentando enfrentamientos sorpresa en las ciudades.

—¿Y eso que? —un leve salto por parte del hombrecito y una gota de sudor resbalo de su frente mientras mirada al moreno mucho más cerca haciéndolo retroceder al tiempo que detallaba una pequeña vena sobre sus cienes —Mi padre es lo suficientemente fuerte como para darle pelea a quien se le atraviese.

—Si, lo entendemos, solo que... —un leve gruñido lo silencio además del pequeño empujón que recibió haciéndolo perder el equilibro tumbándolo de espadas al suelo al apenas pasar el moreno a su costado

—¡Señor! —chistaron los acompañantes de la criatura mientras corrían a cubrir el diminuto cuerpo tirado y tembloroso en el suelo.

—Basta, no comparen la fuerza de un soldado Saiyajin con sus patéticos cuerpos, preocupasen en curarlo, limítense a hacer eso. Nada más se les ha pedido —una última mirada de enojo y el cuerpo del moreno se alejó a paso mucho más presuroso hasta desaparecer de la vista de los médicos, dándoles la libertan de respirar mucho más tranquilos dejándolos cansados sobre el suelo.

No obstante, El cuerpo del moreno se había puesto tenso, tomando como una posibilidad la versión dada, revolviendo sus pensamientos llevándolo a sospechar hasta de su misma raza llevando sus suposiciones mucho más allá dándole entrada a uno posible razón del porqué de las cosas, aunque quisiera negarlo el mismo Rey se lo había hecho entender...

"Ella es la protegida de tu padre ¿Sabes que significa?"

"Si, Está totalmente prohibido... Que nuestra raza se mezcle con otra…"

¿Sabes que puede pasar?

"Mi padre y la terrícola podría ser ejecutados y si la humana quedará preñada… su cría sería enviada a un laboratorio"

"Debes entender que perder a una hembra como esa no acarrearía daños, pero tu padre es un guerrero, un ser respetado, casi igual a mí, sería más que trágico que perdiera todo lo que tiene por esa terrícola, la humillación para tu familia y el hecho de perder a uno de sus miembros..."

Su andar se frenó y su vista parecido deslumbrarse con la verdad tan obvia que le golpeaba en la cara, el mismo Rey se lo había dado a entender, habían descubierto a su padre y aunque quisiera hablar primero con él no tenía la paciencia para esperar tanto tiempo ni mucho menos creía que él quisiera hablar abiertamente de la relación que mantenía con la humana, debía de sacar información por sí mismo y certificar que lo que el Rey le había dicho era realmente Cierto y así mismo tomar el resto de la situación en sus manos. Chasqueo la lengua mientras sus puños se apretaban y de un salto subía a uno de los barandales de los enormes ventanales que tenía la zona de recuperación, un par de segundos le tomo salir de ese lugar para emerger vuelo en dirección al palacio, donde sabía que podría conseguir algo de información, investigando por su parte si quería dar con todo antes de que su madre notara su escasa presencia y pretendiera también dar con su paradero.

A pesar que la velocidad en la que viajaba no era lo suficientemente alta su cuerpo se había marcado por la calidez del viento al romper con su figura dejando leves marcas rojizas en su piel levemente bronceada, pero para su cuerpo acostumbrado ah ambientes mucho más hostiles no le tomo la suficiente importancia, siguiendo su vuelo hasta estar a pocas cuadras del reino donde el atardecer parecía llegar con mucha más rapidez y el viento que envolvía la atmosfera empezaba a bajar un par de grados haciendo su piel erizarse y sus músculos tensarse ante el ambiente. Las plantas de sus pies aterrizaron en uno de los frondosos jardines que el palacio poseía, donde era un verdadero misterio como las flores silvestres no se marchitaban con el pasar de los soldados, emprendo su camino lento no sin antes esperar a que el sol terminara de caer en el horizonte y el cielo rojizo se tornara a un morado oscuro a medida que la luz desapareciera, sus pasos empezaron a ser lentos mientras que su rastreador se encendía a medida que caminaba mientras buscaba fuentes de energía a su alrededor para no ser descubierto al estar de infiltrado en el enorme palacio.

—¿Viste a los soldados? —el cuchicheo de una de las sirvientas lo hizo ocultarse en un arbusto mientras oprimía un par de veces el botón de su rastreador escaneando el nivel de pelea de ambas hembras—llegaron manchados de sangre, seguro encontraron algunos rebeldes en el bosque, últimamente muchos se han escapados... —llevo a sus pálidos labios un trozo de fruta que apenas y probo antes de que la otra chica que le acompañaba le golpeara la mano, haciéndola quejarse.

—Cállate, sabes que no podemos hablar de esto en medio del palacio ¿Qué pasaría si uno de los soldados nos escucha? Nos mandarían a las mazmorras ¿Quieres entrar ahí?

—¿¡Estas loca!? —chisto la mujer antes de negar con fuerza y mirar a su alrededor en precaución —Tu misma escuchaste los gritos de las ultimas mujeres en ir ahí, según escuche, violaron a una de las cautivas y la mataron enfrente de la loca que se enfrenta con Mitori a cada rato —profirió la joven mientras hacia una leve seña en una de sus cienes simulando un remolino, propiciando un golpe más fuerte por la otra joven.

—¡Deja de hablar! nos vas a meter en problemas si alguien nos escucha, mejor vamos a limpiar las armaduras de los soldado, el Rey nos especificó que no debíamos hablar de más, anda, muévete antes de que se haga más tarde —los pasos de las jóvenes se aceleraron antes de perderse por una de las puertas del palacio, más el rostro del moreno apenas y se había tornado blanco, de nuevo esa humana volvía a su mente y no por que fuera la causante directa de los problemas que el volvía a sus padres, si no por la relación que mantenía con su exasperante compañera de batalla, Mitori, desde ese mismo día en la tarde no había sabido nada de ella ni mucho menos la había visto en alguna de las camas donde habían llevado a su padre y si bien, el entender que ella mantenían algún tipo de contacto con la terrícola hacía mucho más misteriosa la situación ¿Tanto tiempo se había permanecido al margen de lo que pasaba a su alrededor? Tanto su madre como su padre y extraño comportamiento del Rey lo ponía en sobre aviso, debía de encontrar respuesta pronto.

Salió de su escondite y en un gran salto llego a uno de los balcones tomando una de las capaz de servicio que los guardias usaban en las frías noches en resguardo al palacio, la coloco sobre sus hombros y sujetando la enorme capucha escondió sus alborotados cabellos mientras la luz de una de las tantas lunas golpeaba su espalda pocos segundos hasta que se infiltro por uno de los pasillos sin importar llegar a toparse a un par de soldados que por estar hablando sandeces dejaron pasar su presencia casi inexistente. Desvió la mirada un par de segundos a uno de los ventanales detallando una de las lunas que apenas y reflejaban algo de luz cubriendo su figura imponente, pero para su necesidad de información no le era provechoso ese acto natural de su planeta; siguió caminando hasta toparse una de las tantas salas reales donde el eco de pasos y murmullos sobrepasaban las paredes, dejando que por inercia se internara en ella hallando su completa soledad cubierta por las innumerables sombras, enarco una de sus cejas y empezando a caminar descubrió como en medio de la gran sala muy cerca de una escalera un hoyo se abría a pesar de que los escombros ya no fuesen parte de este, torció su ceño y se agacho sobre el lugar estudiando la dimensión de la misma haciéndosele levemente evidente la leve magnitud que este poseía ¿Dónde había visto un impacto así?

—¡Eh dicho que no! —un fuerte grito lo desoriento al estar seguido de un golpe seco a un par de metros, sus músculos se tensaron antes de retroceder sobre sus pasos ocultándose en medio de las sombras, saltando sobre una de las pareces hasta llegar a la cúspide de la habitación, escondiéndose, pero siendo un espectador incognito ante la situación —No te lo pienso repetir de nuevo Vegeta ¡No te metas en esto! —la figura del Rey se alzaba inminente mientras que el príncipe solo tenía su rostro girado a uno de sus costados mientras que la comisura de su boca ya era adornada por una delgada línea de sangre —Lo que yo haga o deje de hacer en mi mandato es problema mío ¡No te metas! —soltó de nuevo el Rey dándole la espalda a su Ungénito, pero este chasqueo la lengua y levanto su rostro encolerizado antes de estrellar su puño izquierdo en la pared, buscando una vía de escape ante su frustrante situación. ¿Por quien lo tomaba?

—Ya no es solo asunto tuyo padre, estas llevándonos hacia la perdición ¿¡Cómo es posible que te dejes manipular por un estúpido soldado!? —los dientes del moreno no dejaban de asomarse por la comisura de su boca manchándose levemente de sangre dejando en evidencia el violento movimiento de su rabo color marrón —¡Te estás viendo como un estúpido Rey de juguete!

—¡Deja de hablar de cosas que no sabes! Eres demasiado joven para comprender...

—¿Comprender qué? —un par de pasos recorto la distancia entre ambos morenos mientras que la figura oculta no se permitía si quiera parpadear, atónito ante la situación — ¿¡Poner el bienestar de un traidor sobre el de tu pueblo!? ¿¡Quieres que entienda eso!?

—¡Deja de exagerar! —el Rey había girado sobre su eje enfrentando al hombrecillo de baja estatura mientras sus dientes también se asomaban en forma de amenaza y una de sus manos se empuñaban para retener sus impulsos de volver a golpear a su sucesor.

—¡No exagero! ¡Si alguien desobedece y ataca al Rey este debe de hacerse respetar! Si fuera sido yo ya los habría mandado a ejecutar...

—¡Y es por eso que aún no estas listo para gobernar! eres sádico y prepotente Vegeta, aprende de tu entorno, no te creas más de lo que ya demuestras ser —el joven moreno apenas pudo bufar y rodar los ojos mientras que una sonrisa deformaba la mueca de sus labios.

—¿Y eso de que me va a servir? El planeta Veggita necesita quien lo pesa guiar ¡No un cobarde que se deje mangonear de una lagartija hablante! —esta vez el Rey no pudo soportar el tono en el que el moreno le había hablo, volviéndolo a golpear mucho más fuerte, haciendo que el joven no pudiese resistir el impacto llevándolo a perder el equilibrio.

—¡Silencio! ¡Ya déjame en paz! —vocifero el Rey manoteando su enrome capa de enfrente suyo siendo su cola la que ahora se moviera descontroladamente — no pienso repetirlo de nuevo Vegeta, o te callas o serás tú el que sea castigado esta vez... —una pequeña carcajada hizo frenar su habla antes de captar la imagen oscura que el rostro de su hijo portaba al estarlo mirando desde aquella posición.

—¿Qué vas a hacer? ¿Me vas a reprender como un esclavo más? ¿A tu Hijo? —el tono de su habla se escuchaba mucho más prepotente que antes, a pesar de ser casi tres niveles más bajos del que había estado usando —Me imagino que serás igual de misericordioso como lo fuiste con la Humana y el al imbécil de Bardock ¿No? —el silencio obstruyo la respiración de ambos morenos, dejando esa imagen casi congelada en el tiempo, mientras el Rey buscaba las palabras correctas para responder a semejante provocación —¿Qué vas a hacer? Dime, querido padre...

—Vete a tu recamara, Este tema muere aquí y ahora, no quiero volver a tener que golpearte para acallar tu lengua viperina... —giro sobre sus talones mientras una gota de sudor caía desde su sien derecha hasta su barbilla, había pasado por alto la personalidad explosiva de su hijo, el que estuviera al tanto de cierta parte de la información lo acorralaba contra la espada y la pared, un arma de doble filo que no había sabido domar a tiempo, siendo ahora demasiado tarde como para frenarlo, siendo este tan imprevisto que hasta podría ser uno de los promotores del descenso de su mandato ¿Por cuánto tiempo tendría que aguantarlo más? Había dejado de vivir para su pueblo desde hace demasiado tiempo. No sabiendo qué camino tomar, siendo esa situación la muestra fehaciente de que cada vez estaba mucho mas solo, sin que nadie fuera el muro que necesitaba para poder soportar esa presión sobre sus hombros, rogando a los Dioses porque esa chiquilla estuviera a esas alturas de la noche muerta y que sus problemas se fueran en ese instante, al vacío, donde nadie pudiese sacarlo, donde su pueblo estuviera libre de ataduras y que su historia olvidara a esa molesta terrícola, a pesar que le quedara un pequeño dilema que acallar, lo que posiblemente Bardock pudiese haber hablar con Gine , lo que ella conociera también era un peligro y a pesar que por el momento Bardock estaba en sus manos aun no podía decir lo mismo de su pareja y menos con la llegada de su hijo, porque si, sabía que no podía silenciar a esos dos a menos que fueran exterminados de la misma manera que lo hicieron con Ox Satan...

Su hijo podría mantener en silencio por el bien mutuo, pero no sabía que podría pasar con ello y menos al haber mesclado al joven guerrero en esa situación, no había pensado bien las cosas y ahora era un problema más. soltó un jadeo de frustración y se alejó de la presencia del moreno dejando este aun tirado en el suelo, con la aparente sonrisa aun sobre sus labios y el odio en sus ojos, pero con los puños cerrados intentando no golpearlo por la espalda, porque, aunque fuera el príncipe y futuro Rey podría ir a juicio si atacaba al actual gobernante de su planeta, si quería conseguir el poder y su actual puesto debía esperar y comenzar a comprender el mundo donde quería mezclarse.

—Diablos... — chasqueo la lengua mientras escupía un poco de saliva con sangre sin dejar de observar la ancha espalda alejarse, sintiendo como esa vez parecían quedar en algún tipo de empate, con la mayoría de puntos a su favor, al tener en su mano el causante del ataque al actual comandante de las mejores tropas Elite del reino, pero no se sentía con la suficiente paciencia como para seguir acallando los devenires de este, Quizás hablar con el Asqueroso de Freezer sería una mejor opción... —Maldita sea... — negó un con violencia acariciando momentáneamente su mejilla dañada antes de incorporar su cuerpo sin despegar aun la mirada de su padre, espero un par de segundo antes de ser el quien abandonara la sala y se encaminara a su habitación en busca de un baño de agua caliente y algún desinflamante para su adolorida mejilla, al menos así podría relajarse y tener una visión más despejada de la situación. No por nada los chismes volaban y no faltaba mucho para que los aldeanos se enteraran del ataque al padre de su compañero de combate, quisiera ver la cara que pondría su compañero al enterarse de quien había sido la cabeza de mando, un buen combate en esos momentos sería más que un calentamiento para sus nuevas habilidades.

"Kakarotto"

El ambiente poco a poco volvió a estar en silencio dejándole espacio a la figura del moreno oculta entre las sombras, donde pudiese respirar con mayor calma y poder exponerse en el mismo plano sin temor a que lo viesen en aquella sala, si bien no había necesitado mucho para conseguir información aún se sentía en la obligación de conseguir hasta la última conjetura del rompecabezas antes de tomar una decisión, su cuerpo había reaccionado hasta que ambas figuras se habían alejado al punto de ya no escuchar sus pasos, hasta ese momento su mente se permitió analizar la información recibida pero escusaba a sus oídos por darle algo que no podía creer, si bien no fueron explícitamente concretos no era cuestión de entender el panorama para poder deducir a ciencia cierta qué pasaba, pero si no contaba con las demás versiones no podía dejarse llevar y enfrentar al actual Rey del porqué de sus actos, si bien desde pequeño fue sabedor de la estrecha confidencialidad que mantenían sus padres con la realeza, aún se le hacía difícil pensar que entre ellos mismo existiera algún tipo de enemistada volviendo a recalcar la presencia de la revoltosa humana, solo le quedaba encontrar más información. Pero por esa noche, ya era más que suficiente, debía de procesarlo todo con calma y no cometer una estupidez al dejarse llevar, debía alejarse de ese lugar... Quizás su madre ya debería estar quejándose del hambre y del frio.

"Tranquilízate, mañana pensaras mejor"

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La sangre se le había helado y la falta de aire que hasta ese momento se había mantenido al margen se hizo presente a pesar de no sentir ni la más mínima parte de su cuerpo, intentando reaccionar su cuerpo adormecido siquiera un par de centímetros, pero sus pesados parpados aun no le permitían conocer las condiciones de su estado real, ni mucho menos cuando había comenzado a respirar manualmente al su cuerpo permanecer irracional en medio del frío, o lo que creía que entumía sus músculos; ni siquiera se dio cuenta cuando había vuelto a caer inconsciente y a pesar de que en su memoria los recuerdos se mantuvieran frescos aun no podía darle rienda a esas imágenes mientras siguiera ignorando su entorno y la debilidad de su ser, la desconexión entre su centro nervioso y los sensores naturales a su alrededor la mantenían en la inconciencia. Duras penas recobrando el sentido reconociendo la debilidad de su ser siendo escasas las oportunidades en las que se obligaba a cometer algún acto, logrando apenas mover su cuerpo un par de milímetros sobre su costado izquierdo, el creciente cosquilleo la hizo curvarse y empezara a apretar sus parpados sin comprender como es que esa sensación eclosionaba a tal velocidad al punto de sentir el pujante dolor y el deseo de exclamar algún grito de desesperación, pero tan proto como volvió a su posición original su mente volvió a tornarse en blanco dejándola en la inconciencia tan rápido como había despertado.

"¿Milk?"

El eco de la voz en medio del bosque, frondoso y lleno de vegetación la hizo abrir los ojos y ver como la luz blanca se filtraba entre las hojas de los árboles, acariciándole el rostro mientras que el dulce olor de las plantas despertaba sus sentidos, uno a uno en medio de su somnolencia apenas y lograba parpadear antes de volverlos a cerrar sintiendo ese profundo deseo de dormir.

"¿Milk?"

Volvió a escuchar esa voz llamarla, sin lograr descubrir de quien pertenecía aquel tono distorsionado y lejano...

"¿¡Milk!?"

Mucho más fuerte fue el llamado que esta vez sus brazos se habían apoyado en el suelo haciendo ancla para poder incorporarse sin abrir sus ojos cansados y con falta de sueño

"¡Milk!"

El tono femenino se desprendió del ruino inentendible haciéndola abrir los ojos y girar a su derecha mirando la dueña de esa voz, más solo los árboles y arbustos con hermosas flores de diferentes tonos ocultaban parte del bosque.

"¿¡Donde estas!?"

Entre abrió sus labios y tomo una leve bocarada de aire, pero al querer expulsar su voz no salió más que el aire que había tomado, parpadeo un poco extrañada y abriendo más los labios intento hablar, pero de nuevo se le hizo imposible.

"¡Hija! ¿¡Donde estas!?"

Sus manos apretaron el césped bajo sus manos y sus piernas apenas se movieron mientras que los llamados se empezaban a hacer mucho más fuertes hasta que sintió como movían parte de los arbustos a un par de metros; intentando ponerse de pie fracasando en un par de ocasiones cayéndose de cara contra el suelo fresco y cálido.

"¿¡Milk!?" ¡Es hora de irse a casa! ¿¡Donde estas!?"

Esta vez sus piernas lograron mantenerle erguida dejándole ver una cabellera oscura no muy lejos de ella que miraba desesperada a varios lados del bosque sin llegar a notar su presencia a pesar de que estaba pasara por sobre los arbustos en busca de la pequeña niña, siendo así donde detallo a la mujer con un par de ropas vieja, pero con su cabello hermosamente arreglado y sus ojos chocolate escudriñando el lugar como si su presencia no estuviera frente a ella. De nuevo esta intento llamarla y estirando una de sus manos logro percibir como esta había cambiado extrañamente su tamaño y su cuerpo empezaba a cosquillear haciendo ver a la mujer mucho más grande de lo que había detectado a primera vista.

"¿Milk?"

La mujer rasco su mejilla y camino alrededor del claro sin hallar rastro de la pequeña que a pesar de su desconcierto intentaba acercarse a la mujer, con sus pasos torpes y el tambaleo de su cuerpo, sin embargo, esta se volvió a alejar hacia los arbustos por donde había entrado anteriormente.

"¿En dónde se habrá metido esta niña?"

Susurro la mujer mientras apoyaba sus pálidas manos sobre los arbustos haciéndose espacio para poder pasar; no obstante la pequeña morena había empezado a desesperarse y a acelerar sus torpes pasos hacia la otra mujer sin dejar de ver su larga cabellera y su pequeña espalda, estirando sus manos y aunque acelerara el paso parecía no alcanzarla, de su boca no salía sus jadeos desesperados ni los leves gritos que intentaba sacar para frenar su partida y aunque se cayera y se volviera a levantar sin importar el sangrado de sus pequeñas rodillas, no parresia ser suficiente, no había forma de que la mujer parara de caminar si la pequeña niña no tenía como frenar su andar. Se tropezó de nuevo y sin darse cuentas que las lágrimas habían escapado de sus ojos, mojando sus manos lastimadas y el césped brilloso de esa mañana, escucho los pasos alejarse y la voz volver a llamarla un poco más lejos que antes, chasqueo la lengua y en un último esfuerzo llego hasta los matorrales y apretando las hojas en sus manos intento abrirlos pero esta vez un leve chillido salió de sus labios al sentir como las hojas cambiaban a espinos y se clavaban en sus pequeñas palmas haciéndole doler sus pequeños dedos al ser atravesados o pullados de alguna manera, pero el intentar sacar cada una de ellas era mucho más doloroso que apretar sus puños y que estas profundizaran en su carne, tembló en el suelo y aunque intentara sacarlas de todas maneras los ríos de sangre se formaban con más violencia asustando mucho más a la pequeña niña.

"Madre"

Una explosión a sus espaldas la hicieron alzarse un par de metros por el suelo expulsándola lejos donde las espinas de los arbustos no lograran lastimar su cuerpo al también salir proyectados por el fuerte impacto, chillo de dolor pero prefirió buscar a su alrededor a la mujer que la había estado buscando, con miedo de que algo le hubiera pasado pero nunca espero ver en medio del suelo donde ella estaba una figura masculina parada a un par de metros teniendo suspendida a la mujer del cuello con una sonrisa macabra en sus bruscas facciones.

Mamá... —susurro con dificultad, tan quedo que no supo entender cómo está logro escucharla y mirarla de soslayo estirando su mano izquierda hacia ella mientras de su boca salía una línea de sangre y de sus ojos las lágrimas se escapaban...

"Milk"

Pronuncio antes de que el brazo del hombre se estirara y le clavara su mano libre en medio del abdomen traspasando su cavidad dejando que la sangre goteara de sus dedos masculinos del otro costado del cuerpo de la mujer, los ojos de la morena se abrieron ante la sorpresa del impacto y el dolor que nacía al ser atravesada de semejante manera, antes de que sus ojos color chocolate empezaran a perder ese leve brillo de vida.

N-No... ¡Mamá! —grito fuerte y claro, sintiendo su garganta desgarrarse y sus ojos nublarse por las lágrimas, siendo esta vez sus piernas más rápidas que su conciencia lanzándose directamente al atacante con las ganas desenfrenadas de arrancarle la piel y estrellar su cabeza contra el suelo, más al estar a tan solo un metro de distancia el suelo bajo sus pies se desmorono llevándola a una caída profunda donde apenas lograba ver las gotas de sus lágrimas suspenderse y su cabello removerse antes de escuchar las carcajadas del sujeto no muy lejos de ella...

—¡Mamá! —grito de nuevo girando por su costado derecho intentando frenar su caída, pero el aire se le corto y el fuerte impacto avecinarse la hizo sobresaltarse hasta el punto de sentir el golpe de sopetón en su costado y que de por si el aire volviera y sus ojos se abrieran antes de exclama un grito desgarrador, donde las aves se escaparon por el fuerte ruido y los escasos animales salvajes corrieran hacia algún lugar seguro —¡Maldición! —musito al apretar sus ojos y dejar escapar las lágrimas antes de sentir como sus extremidades adormecidas se despertaban con tanta rapidez provocándole dolores inimaginables al estar levemente suspendida por sus piernas al matorral de espinos que apresaban sus extremidades menores, miro a su alrededor pretendiendo entender en donde estaba, por qué el frio la golpeaba y el dolor bañaba cada centímetro de su piel, el aire cruzo fuerte y despejo su rostro antes de detectar como el cielo purpura empezaba a tomar tonos rojizos al estar el alba muy pronta a salir por el horizonte. De golpe los recuerdos de las últimas horas llegaron a su mente haciéndola exclamar un jadeo de desespero antes de soltar un pequeño lamento e intentar escapar de los espinos, pero al jalar su pierna derecha la carne se rasgó y aunque logró zafarse la sangre volvió a hacerse evidente y calentar su fría piel al correr por su extremidad. Miro su cuerpo semi desnudo por impulso quedando al tanto del dolor de su espalda y cuello, se permitió exclamar un lamento más leve y de nuevo observar a la única extremidad envuelta por la tosca y puyante planta que la había acobijado en medio de la noche, tomo una bocarada de aire y llevando una mano a la prenda de su pantalón espero un par de segundos antes de morder su labio bajo y tirar mucho más fuerte de su pierna donde el peso de su tórax la hizo terminar de caer y enterrarse un par de espinas que tenía en su espalda, dejándose llevar por el dolor exhalando de nuevo otro grito sin importar que le pasase en ese momento solo necesitado desahogar la frustración de su cuerpo en medio de ese salvaje bosque.

—...M-Maldita sea... —jadeo mientras que de sus ojos escaparse lágrimas y su voz se cortaba, sintiendo el desespero y dureza de ese extraño sueño, donde la realidad y sus recuerdos le hicieron una mala pasada, sin que pudiera frenar el recorrer de sus lágrimas salinas, espero que su cuerpo se relajara y que su mente volviera a reprimir esos recuerdos donde nunca más pudiera traerlos de vuelta. Un movimiento en uno del arbusto la trajo de vuelta a la realidad haciéndola erguirse lo poco que podía antes de sentir como sus heridas se volvían a abrir y las espinas enterrarse mucho más de lo que ya estaban, escupió un poco de sangre y parpadeando rápidamente despejando su vista antes de lograr arrodillarse a pesar del dolor, siendo bañada por el primer rayo de luz que se escapaba del horizonte haciéndole ver las manchas rojas y marrones sobre su blanca y sucia piel, miro entre sus cabellos de donde provenía la luz dejando ver un tenue color marrón en sus ojos donde apenas y se lograba detectar de sus pupilas oscuras que raramente se dejaba ver, pero no había nadie que pudieres admirarlo. Aparto la mirada y tan débil como estada apoyo sus manos en el suelo terroso empezando a mover su cuerpo lejos de ese lugar siendo su cabello la única marcara que cubriera el dolor se du rostro.

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La luz de la mañana había acariciado su rostro que a pesar de estar cansado se había despertado tan pronto el alba había golpeado el cristal de la ventana, sus ojos oscuro miraron adormilado el sol empezando a salir y aunque había dormido en el marco de la ventana no sentía la incomodidad de esa posición, un brillo golpeo la ventana haciéndolo cerrar los ojos por dicha molestia antes de alejar la mirada de esa imagen para poder escanear la zona en la que su padre, su madre y él habían tenido que pasar la noche, miro la habitación y se sintió tranquilo al ver el silencio de este, su madre descansando su cuerpo sobre una pequeña mesa y una improvisada silla que habían armado en la noche para que ella no se separara de su padre y se sintiera segura de que él estaría bien al día siguiente, se levantó de su posición y estirando su cuerpo se permitió bostezar antes de caminar hacia su progenitora buscando en su mostro alguna molestia más este se hallaba dormido tranquilamente, suspiro aliviado y luego miro a el cristal trasparente con su padre dentro de ese espeso liquido verde, donde sus cabellos se movían con las leves ondas que la misma maquina hacia pero al acercarse pudo detallar como poco a poco las heridas que habían atentado su vida se empezaban a cerrar, levanto la mirada solo para detallar su rostro pero no tardo mucho antes de que los pasos afuera de la habitación se empezarán a intensificar al comenzar un nuevo día de jornada laboral. Miro a su madre y acomodando la capa con la que había llegado en la noche se dirigió a la salida dejando levemente sorprendidas a las personas que pasaban por ese lugar a esa hora de la mañana. Se encamino a uno de los baños para poder vaciar su vejiga y poder lavar su rostro antes de salir en busca de las criadas que había escuchado el día anterior. Por lo pronto no estaba en sus planes confrontar al Rey después de lo presenciado.

Salió de la habitación y de encamino a la salida pillo un pequeño grupo de médicos cuchichear de las labores del día, siendo estos blanco fácil y si acercarse a ellos y sujetar a uno de su brazo a la vez que asustaba al resto del grupo que prefirió acallar cualquier queja y quedarse expectantes de cualquier acto brusco por su parte, atentos y llenos de nervios esperaron a que mencionara alguna queja o reclamo más este solo bufo como si fuera su única manera de comunicarse ante los encargados de inmenso edificio.

—¿N-Necesita algo s-señor? —el muchacho no cambio la expresión seria de su rostro, aprovechando la posición para escanear a cada uno de los médicos de turno dejando sus rostros debidamente grabados en su memoria, de arriba hacia abajo los miro antes de soltar al único cautivo con extremada lentitud, asegurándose que fuera una persona confiable en él momento.

—Mi madre está en uno de los cuartos de recuperación, llévenle algo de comer —soltó antes de alejarse mientras acomodaba una de las mangas de su traje mientras caminaba por el pasillo en dirección al Castillo del Rey.

Sus piernas lo habían guiado rápido a pesar de la tranquilidad que expresaba su rostro, su andar imponente y su fría mirada alejaba aquellos ojos curiosos de su persona por querer saber algo más de él, Sin embargo, en cierta forma la imagen que había formado ante los demás a lo largo de los años le incomoda, le molestaba por el simple hecho de solo tener hipócritas a su alrededor, nadie real que en verdad estuviera interesado en su persona, solo gente avara con deseo de forjar un renombre a sus espaldas; con la ambición de lo que sus batallas habían cobrado en el exterior y simplemente tenerlo como un posible contacto antes situaciones perjudiciales, por eso no había Nadie a su alrededor, nadie que lo viera como un ser simple y transparente, nadie que lo viera realmente...

—¡Kakarotto! — no pudo evitar torcer los ojos y tomar algo de aire por su boca, mirando por sobre su hombro hacia uno de los pasillos que había pasado sin prestar atención mientras que uno de los soldados de la guardia Elite corría hacia él —¡Al fin te encuentro! creí que vendrías antes para saber del estado de Mitori —el moreno curvo una de sus cejas mientras mirada de arriba abajo al soldado frente a él, se giró lo que le faltaba para quedar de frente a él y llevando una mano a su cabeza removió sus cabellos antes de soltar un bufido aburrido y achicar la mirada.

—¿Qué no está bien? — el hombre no pudo evitar fruncir las cejas en desconcierto mientras intentaba comprender el comportamiento del moreno, totalmente desprevenido y sin nada que le motivara realmente hablar de su compañera de guardia ¿Qué acaso él no era la pareja de Mitori? ¿Por qué comportarse como un simple desconocido más?

—Creí que el estado de Mitori te preocuparía... —apretó sus manos un par de segundos validando la posibilidad de cercanía que la muchacha expresaba cada que se hablaba del hijo del comandante o la futura mano derecha del próximo Rey, sin embargo, el comportamiento frio del joven no se le hacía reconocedor a todo lo que la otra joven les contaba. Sabía que en su raza la demostración de afecto por las parejas era más algo que se llevaba en la reserva, pero cualquier macho que conociera el estado de su pareja no se mostraría tan frívolo como creía, él mismo lo había experimentado con su pareja ¿Pero? ¿Qué pasaba con Kakarotto? Hasta llegaba a parecer solo ingenios de su imaginación a pesar de descartar algún arrebato de esos por los que se había metido en problemas. —¿Qué acaso no te preocupa?

—¿Debería? ¿Algo malo paso con ella? —se cruzó de brazos desviando la mirada tras el mayor un par de segundos antes de voltear a mirarlo —El Príncipe Vegeta especifico que la trajeran a una cámara de recuperación ¿Qué no hicieron lo que se les ordeno? —el moreno torció su ceño, pero la rápida acción del otro hombre lo detuvo de hacer otro tipo de comentario que pudiese meterlo en problemas.

—¡No! Por supuesto que la trajimos lo antes posible, solo que creí pertinente comunicarle el avance que va teniendo, de seguir así saldría mañana en las Horas de la tarde, solo perdió algo de sangre además de un par de golpes, nada que deba preocupar su recuperación.

—Ajam —bufo un tanto incrédulo mientras el enfoque de sus ojos negros cambiaba y lo miraba más fijamente a pesar de que ese soldado fuera más alto y llevara más años que el mismo, sin embargo, el respeto con el que le hablaba lo dejaba extrañado y no por que hubiera aparecido de la nada explicando el supuesto estado de su compañera o más bien esperando algún tipo de reacción de parte suya —En cualquier caso, agradezco la información, sin embargo, tengo prisa y me está haciendo perder el tiempo —se giró por sobre sus talones emprendió de nuevo el paso mientras encendía su rastreador —nos veremos después.

Sin más el moreno se alejó del soldado, saliendo del enorme edificio tomando de nuevo rumbo al Reino del planeta, teniendo curiosidad de saber que le dirían las criadas y como enfrentaría uno por uno a aquellos soldados y si ellos se hospedaban como tal dentro del castillo, habían osado en atentar contra su familia, y las lágrimas que había derramado su madre el día anterior se las aria pagar, de una manera que ya se imaginarían por su fama en las últimas misiones.

No tardo mucho antes de llegar y siendo plena mañana el mercado volvía a tomar vida y la innumerable cantidad de compradores y vendedores se expandía en medio de la calle mostrando su alto nivel de comercio donde las razas y especies sumamente importantes se mesclaban en busca de algún capricho que comprar al pasar por la zona, avanzo a paso rápido sin que las personas lo rosasen y de la misma manera pasara inadvertido por la basta cantidad de personas a su alrededor. Miradas sin importancias y palabras sin argumentos era lo único que captaba su cuerpo a medida que se internaba por el comercio hasta llegar a un punto donde las casetas empezaban a disminuirse y las personas de alta alcurnia pretendía hacer uso del reino para sus actividades turísticas, o eso creía al ver cuanta raza extraña se le cruzaba; sin embargo, no era lo más denotativo para él, solo la figura de una de las sirvientas correr por alguno de los pasillos visibles del castillo, y a pesar que sus pasos no se habían frenado por nada había empezado a experimentar un extraño síntoma en medio de su estómago, que subía hasta su garganta incomodándole el pasar saliva, sin darse cuenta su cola se desenrollo de su cintura y empezó a agitarse de un lado para otro mientras sus pasos lo llevaban dentro del palacio sin que los guardias se negaran a su andar despreocupado, pero asertivo.

Un par de pasos más y la compuerta se abría a su costado izquierdo donde un par de soldados salían sin prever su presencia mientras hablaban y se reían, los vio alejarse antes de retornar sus ojos a esa entrada que poco a poco volvía a ocultarse dejando entrever apenas unas siniestras escaleras y como estas eran abrazadas por una penumbra intachable a pesar de ser un día realmente soleado ¿Cómo hacían para pasar tanto tiempo en el lugar? Deducía que deberían ser las mazmorras; aunque a su parecer no estaba situada en un plano adecuado para el aspecto del Reino, de entrada, se podría ver la asquerosidad del lugar y más si tenían tantas visitas curiosas rondando los pasillos, bufo un poco antes de continuar y seguir su camino en busca de alguna energía de baja potencia aprovechando su rastreador donde le indicaba las cantidades aproximadas de personas que se hallaban en ese momento dentro del palacio. Chasqueo su lengua mientras buscaba en desespero, siendo que con tantas personas en el palacio no sería fácil dar con esas dos criadas del día anterior, Con disimulo se guiaba por la información que su rastreador le daba, procurando ser inadvertido para sus compañeros, optando por trascurrir los pasillos más desolados y esquivar a cuenta persona viera, desorientándose un par de veces dentro de los innumerables laberintos que ese enorme palacio representaba, con tantos pasillos, corredores y escalares no sabía en verdad por donde rondaba solo hasta que hallaba alguna ventana con vista al exterior, volvía a tomar las riendas de su andar, no obstante, en todo el tiempo que había demorado en recorrer el castillo no había sido posible localizar a aquellos soldados ni a alguien que pudiera darle algún tipo de información que ayudara al rompecabezas que tenía sin terminar, no había sido capaz de hallar a nadie ni dar con al menos una pista de su posible paradero. Solo viejos retratos de los anteriores Reyes y viejas pinturas de algunas puestas de sol, solo eso hallaba en esos pasillos... pura chatarra.

—¡Ah! — freno sus pasos mientras una chica salía de una de las habitaciones con su ropa desorganizada y su cabello revuelto, con sus mejillas rojas y su mirada nerviosa ante su presencia el no haber podido frenar el pequeño grito de sorpresa al verlo —D-Disculpe, yo, yo...

—... —la miro sin saber que decir, pero siendo consciente de dicha situación, pudo darse cuenta en donde se hallaba y más al notar cierto diseño de la recamara a espaldas de la chica, aclaro su garganta y dando un paso hacia ella la miro hacia abajo pretendiendo intimidar su menudo cuerpo —¿Por qué ha salido de esa forma? ¿Acaso el príncipe estaba haciendo algo con usted? — la muchacha se tensó antes ese comentario que no pudo evitar sacarle una sonrisa al moreno, pero no lo suficiente para que la figura del otro moreno se asomara y empujara con algo de violencia a la morena haciéndola tropezar.

—Eso no te incumbe Kakarotto —chisto el moreno que apenas y portaba una manta azul cubriendo la parte baja de su cuerpo; el moreno mayor desvió la mirada hacia la atemorizada chica aun tendida en el suelo haciéndolo gruñir al no irse inmediatamente —¿Qué haces ahí sentada? ¡Muévete! —amenazo el moreno con un leve golpe en el suelo, haciendo a la chica arrastrar su cuerpo un par de centímetros antes de levantarse a toda prisa y salir corriendo por uno de los pasillos, sin embargo, los otros dos morenos permanecieron en medio del pasillo mirándose antes de estar seguros que no había nadie cerca que los pudiese escucha —¿Qué diablos haces aquí? ¿Quién te dejo entrar? — el moreno de cabello alborotado solo frunció los hombros y ojeo el techo como si este tuviera algo importante que mostrarle.

—La seguridad últimamente deja mucho que desear y más cuanta criatura entrañas sale y entran al palacio como se les da la gana...

—Eso no responde mi pregunta ¿Qué haces aquí? —Vegeta volvió a insistir sin embargo su compañero de entrenamiento desvió su cuerpo por donde había estado caminando llevando sus brazos tras su nuca como si la acción le diera mucha más comodidad a su tenso cuerpo—¿No deberías estar con tu madre? Eh sabido que al comandante lo lastimaron ¿No?

—Vaya... — miro al hombre de menor estatura antes de sonreír socarronamente sin mostrar la doble intención de su sonrisa, al parecer el hombre lo veía como un idiota más—los chismes vuelan, no me espere que te gustara esa clase de cosas Vegeta.

—Príncipe Vegeta para ti sabandija, ten más respeto para tu futuro Rey... —Protesto el moreno sujetando el borde de traje del chico mientras le lanzaba una mirada amenazadora, pero, el otro chico solo chasqueo la lengua antes de zafarse bruscamente de él.

—Deja de hacer eso, es molesto —arreglo su traje y lo miro de costado con su ceño fruncido — si quieres que guarde respeto al menos Follate a una hembra decente, no a la primera que te abra las piernas, esa no puede ser la imagen del futuro Rey, a menos que la promiscuidad sea tu táctica para gobernar... —chisto el chico antes de regalarle una sonrisa torcida al moreno que si bien solo gruño no estaba en condiciones de formar un escándalo, no cuando una de las normas que debía seguir para tener la corona era la honorabilidad y respeto que los demás Reyes habían tenido en su candidatura a gobernante; después de tener la corona podría hacer lo que se le diera en gana, antes no. Vio a Kakarotto alejarse lentamente del pasillo, pero no le importo que este estuviera en ese piso tan restringido para los soldados, al estar enceguecido por la rabia y la incomodidad en la que el moreno lo había encontrado lo había dejado pasar por alto, solo opto por maldecirlo y cerrar la puerta de su habitación de un portazo esperando que otra sirvienta pasara por el lugar, de alguna forma debía de encontrar la manera de calmar su libido.

Por su parte el otro moreno había seguido rondando el castillo sin razón aparente ante los externos, sin embargo todo lo que estuvo buscando ese día no había sido capaz de dar con ello, dejándolo exhausto al pasar más de medio día en esa incansable búsqueda además de los constantes gruñidos de su estómago, con cuidado llego a una de las habitaciones que contaba con ventanas al exterior y saliendo por allí con agilidad descendió hasta uno de los patios donde le era más fácil guiarse para poder ir en busca de algo de comer, la mañana se había perdido en búsquedas sin sentido y la tarde parecía ser igual y sin haber probado bocado, no podía someter a su cuerpo a tal riesgo, así que solo se encamino a uno de los negocios de comida cercana al palacio donde el poco dinero que cargaba encima le fuera suficiente para saciar su enorme apetito, devorando cuanto plato le pusieran en frente y le alcanzara para cubrir sin darse cuenta que la tarde se pasaba mucho más rápido que la mañana para así, cuando termino de comer salir a la calle donde los negocias ya habían empezado a cerrar, bufo un poco y mirando el cielo se dio cuenta de lo tarde que ya era, así que sin más volvió a retomar vuelo hacia donde sus padres se hallaban, tardando alrededor de treinta minutos en llegar; donde igual al día anterior llego sin respuesta, denotando las miradas curiosas en él y de por si ser testigo como un par de médicos salían del cuarto donde su padre había estado internado, aun que al verlo habían preferido no decir nada y alejarse lo más rápido posible de él. Extrañado solo le tomo ingresar a la habitación para volver a ver a su madre apoyada en el suelo mientras sus gimoteos intentaban ser acallados mas no era del todo posible y menos cuando una de sus manos estaba manchando de sangre el aparato frente a ella, parpadeo extrañado pero al mirar el tanque se dio cuenta que el líquido verde que en la mañana había estado cubriendo a su padre ahora era de un tono extremadamente rojizo y donde las máquinas que lo monitoreaban parecían haberse vuelto local al tener sonidos extraños y muy pocos normales de los que él conocía.

—¿¡Pero que!? —chisto enojado caminando a paso rápido hasta la maquina y tomando un paño de una de las bandejas para así retener la sangrante herida que portaba su madre en su mano ¿Como carajos se la había hecho? —Mamá, mírame... —hablo fuerte haciendo que esta entreabriera sus ojos y apretara el agarre que el chico estaba teniendo en su extremidad —¿Qué pasa? —la mujer negó con desgano y se dejó caer en su hombro, mojando su piel mientras sus gimoteos seguían siendo mucho más fuertes.

—No quiero perderlo Kakarotto, no quiero... —Miro el tanque donde escasamente su padre se dejaba ver por medio del color rojizo; acaricio la cabeza de su madre y frunciendo el ceño la pego más a su cuerpo tragando pesando, estando en silencio y dejando que ella poco a poco fuera hablando por si sola, tardando un poco para que sus gimoteos la volvieran a dejar articular alguna palabra —Sus heridas se abren cada que parecen cerrarse y lo hacen perder cada hora más sangre, si sigue así... —soltó un bufido mucho más fuerte y las lágrimas se desbordaron de sus ojos haciéndola caer en un nuevo llanto mucho más profundo que el anterior; el muchacho no necesito más palabras para comprender la situación y estar al tanto del estado tan crítico en el que había caído su padre en tan poco tiempo, donde había pensado que se sobrepondría tan rápido como se había metido, maldijo mentalmente y enfocado en consolar a su madre dejo que los minutos pasaran hasta que ella callera dormida y que uno de los médicos le dijera que debían salir para poder cambiar el líquido de la cámara de recuperación haciéndolo tomar a su dormida madre en brazos y salir a pasos lentos para que no se despertase. La miro por un par de segundos donde el rastro de lágrimas ya se había secado y solo la sombra del cansancio la acobijara entre sus manos, chasqueo la lengua y llevando una de sus extremidades a su rostro sin poder evitar sentir aquella desazón que hace años no sentía

—Esto es una mierda...

.

.

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No sabía cómo había logrado pasar desapercibida de las fieras del bosque ni como había soportado arrastrarse por tanto tiempo sin que sintiera la molestia de cada roca o espino que crecía por la zona, no estaba demasiado lejos de su casa, pero en sus condiciones se le hacía eterno retornar hasta ese lugar, al único refugio donde Nadia había sido capaz de dar con ella ni mucho menos estropear en ambiente fresco que la tranquilizaba en ese planeta de bestias; había soportado mucho estando al borde del desmayo, con la vista nublada y la carne viva expuesta a carroñeros, todo su ser se hallaba más vulnerable y si la posibilidad de que alguien la auxiliara, sin que nadie estuviera a su lado para que la ayudar, Pero...

"No puedo más"

Una arcada sucumbió ante su estado devolviéndoles una pequeña cantidad de líquido baboso y amarillento que le quemo la garganta al expulsarlo, una arcada un poco más fuerte y por poco se le corta el aire, había tenido que detener su arrastre sintiéndose sin fuerza, no podía avanzar con lo debilitado de sus extremidades ni mucho menos con el temblor de estas donde le advertían en cualquier momento caería sin posibilidad de retomar su andar.

"Por Dios"

"Ya no puedo más"

Exhalo un quejido y dejo que un par de lágrimas escaparan de sus ojos ante la impotencia, necesitando expulsar sus sentimientos de alguna forma, pero ni ella misma entendía que hacer al estar tan lejos aún.

"Quiero Morirme"

Sus brazos cedieron y su cuerpo cayo del lado izquierdo sin poder moverse más, sus temblores aumentaban y sus lágrimas salían cada vez más abundantes, escociéndole los ojos y obligándola a respirar por la boca

"No más..."

Tosió cansada y sintiendo un diminuto rayo de luz en su mejilla desvió la vista hacia las copas de los árboles que la cubrían y como de estos las flore y frutos le daban un nuevo vistazo a la zona, cosa que desde hace mucho tiempo no se permitía ver, apenas y cuidaba de sus cultivos sin ver en verdad la belleza de estos, un jadeo más y sus ojos se cerraron dejando escapar otro par de lágrimas...

FlashBack

¡Mamá! — grito la pequeña mientras aceleraba sus cortas piernas para no ser alcanzada por su monumental padre quien al igual que ella corría a sus espaldas mientras fingía ser una feroz bestia en busca de una deliciosa presa —¡Ahh! —grito mucho más fuerte y divisando no muy lejos a su madre en medio de las flores con una de las frutas entre sus manos mientras la saboreaba un poco sin darle importancia al escándalo de su pequeña hija.

¡Arrrg! —gruño el enorme hombre al tiempo que estiraba sus brazos y sujetaba los hombros de la pequeña, no sin antes pisar un par de flores aun húmedas por el reciente roció de la mañana cayendo ambos sobre la desprevenida mujer rodando un par de metros colina abajo.

¡Agg! —chillo la mujer mientras se apoyaba en ambos brazos teniendo sus cabellos despeinados y con rastro de algunas flores arranadas por el brusco movimiento —¿¡Qué diablos les pasa!? —arranco un gran trozo de flores arrojándolo sobre el hombre mientras pellizcaba no muy fuerte la mejilla de la menor que en vez de quejarse reía levemente adolorida mientras que su padre solo fruncía sus hombros y sacaba de su cuerpo cualquier rastro de césped o flor que le fuese quedado encima.

No te enojes Chi, Milk solo quería jugar contigo —comento el hombre mientras empujaba a su pequeña hija sobre su madre haciendo que esta se recostara sobre su regazo antes de mirarla con ojos suplicantes.

Es verdad Mami, tú también deberías jugar... —sonrió dejando ver sus mejillas rojas a la vez que sus ojos color carbón brillaban con la luz de la mañana. La morena mayor solo bufo rendida antes de posicionar a la pequeña sobre sus piernas al igual que ella misma se ponía entre las piernas del corpulento hombre recostando sus cuerpos uno contra el otro.

Mejor esperemos a que la mañana termine de avanzar y así podremos disfrutar del desayuno...

Pero Mamá...

Sabes Milk... —comento la morena mientras apretaba su agarre en la pequeña y miraba tiernamente al hombre tras ella sin dejar de apretar a su pequeña —No muy lejos de aquí hay un amanecer muy parecido a este, donde el cielo en vez de ser rojo es azul y las nubes se muestran con muchas más formas, tantas que no podrías adivinar todas sus formas, aunque quisieras... —comento lentamente mientras tomaba un trago largo de aire y estiraba una de sus manos a la fruta que antes había estado degustando, siendo esta semi redonda con un color purpura en su interior y de color blanco en su cascara —también en ese lugar encontrar cosas como esta, solo que de un bello color rojo y un aroma delicioso... —le extendió la fruta a la pequeña que al analizar la forma de la fruta y la leve mordida que esta tenia, con curiosidad hizo igual sintiendo el sabor amargo de esta escupiéndola enseguida causándole una enorme carcajada a los dos mayores haciéndola fruncir el ceño.

Creo que el sabor es muy fuerte aun para ella... —sugirió el hombre mientras revolvía los largos cabellos de la pequeña

Sabe horrible, no es comestible... —apretó la fruta en su mano izquierda llevando la derecha a su boca, limpiando cualquier rastro que quedase del amargo sabor.

No te preocupes por eso, en el lugar que te comento esta fruta es dulce...

¿Así? ¿Y por qué no vamos por ella? —comenta la pequeña, pero la madre solo negó al tiempo que dejaba escapar un suspiro ahogado aun sonriéndole a la pequeña.

Por el momento no podemos, pero recuerda, cuando salgamos de aquí lo primero que haremos es ir por esas dulces y deliciosas manzanas...

¿Manzanas? —curvo una de sus cejas al tiempo que su madre asentía y volvía su mirada al horizonte disfrutando de la luz del amanecer. Retorno la vista a sus pequeñas manos dándole la vuelta a la fruta donde no tenía marcado la mordida de su madre y ella imaginando el color rojo sobre esa fruta, sintiendo esa insaciable curiosidad de probar tan exquisita fruta que su madre también añoraba probar...

EndFlasBack

Abrió sus ojos de nuevo y sorbiendo por su nariz espero a que el tenue rayo de luz fuera cubierto por una de las pocas nubes y así poder retomar su camino, soltando un quejido al retomar el movimiento, pero esta vez sintiendo una fuerza que ya no creía existente en su maltratado cuerpo, se apoyó en una de sus piernas hasta que sus manos se alzaran para poder sujetarse de una de las desgastadas cortezas de un árbol que permanecían sujetas a los gruesos troncos, un leve impulso y aunque sintió su piel desgarrarse se obligó a aguantar y por primera vez después de hojas dar su primer paso con la esperanza de por lo menos morir en una zona conocida y no en medio de la nada.

" Recuerda Milk, Son Manzanas"

Trago pesado lo que existiera en su boca mientras sus pasos seguían alejándola del centro del bosque. No tuvo noción del tiempo ni mucho menos de los animales que la vigilaban a sus espaldas, riéndose de su fortuna y extasiándose del delicioso aroma a cuestas esperando a que esta cayese en cualquier momento para poder disfrutar de la jugosa carne, contado que esa mujer no era una presa fácil, llevando años reconociéndola por la zona al ser ella quien casaba y tomaba prenda de la presa más fácil, pero aun así, la morena no cedió a pesar de que rogaba terminar con sus dolencias, pero su cuerpo había decidido avanzar y por eso solo se encontraba a pocos metros de las cuevas de las montañas donde ese conocido claro la recibía dejando a menos de 100 metros la elegante enredadera de espesas hojas que cubrían casi toda la pared de roca. Sonrió aliviada y con las pocas fuerzas que su cuerpo se exigía tener acorto cada metro hasta tocar con sus palmas raspadas y ensangrentadas las suaves hojas.

—Solo un poco más... — alejo con cuidado la enredadera y abriendo las dos pequeñas compuertas empezando a deslizarse en su interior sintiendo sus mejillas arder y el sudor frio bajar por sus mejillas; al sentir el frio suelo al otro costado se permitió descansar un par de minutos sintiéndose segura después de horas en las que pensó que tal vez caería inconsciente dejando su cuerpo a su suerte para las voraces bestias del salvaje bosque, pero agradecía a los cielos por darle semejante resistencia. Por lo pronto solo le queda esperar, si su cuerpo podía resistir un poco más, llevándola a una nueva oportunidad de vida o a su tan anhelada muerte.

XxXxXxXxX

Al fin, terminé, sé que no es muy largo y que la trama se pierde en algunos lugares, pero por ahora es lo poco que les puedo ofrecer, espero lo hayan disfrutado, nos leeremos pronto. si quieren ver los dibujos en los que intento enfocar mis escritos los invito a visitar mi Facebook o la plataforma de Wattpad, allí si se pueden agregar algunas imágenes. Thanks xD

Bye.

Mika-Chan