Hola
Los personajes de Dragon Ball Zno me pertenecen, son propiedad de Akira Toriyama, yo solo los tomo prestados.
Facebook: FanFiction Mikashimota Z
Wattpad: MikashimotaZ
PD: Perdón si tengo algún error de ortografía.
PD2: Perdón por demorar tanto
PD3: No basado lealmente al manga Dragon Ball Minus
Michael Jackson — Beat It
Advertencia: Violencia / Lenguaje Obsceno.
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Sus ojos se sentían livianos a pesar del entumecimiento de su cuerpo al haber estado en la misma posición por tanto tiempo, la evidencia del correr de la horas la había golpeado de lleno, la incomodidad interna de sus órganos ya pedían auxilio obligándola a compadecerse de sí misma y acomodar su cuerpo he intentado respirar a pesar de la incomodidad, tenso su mandíbula demasiado lento a medida que se movía, tomando una bocarada de aire tan pronto se sentía volver del mundo de los sueños, abriendo sus ojos, calmo y pausado, esperando reconocer el lugar donde se situaba, teniendo en cuenta el ultimo recuerdo que su cerebro había proyectado; más la tranquilidad de lugar y el casi insonoro ruido arrullándola le hizo simplemente seguir con la guarda baja, a sabiendas que solo ella podría estar allí, que solo el silencio podría brindarle esa paz que últimamente había tenido perdida ¿Por qué se le hacía tan difícil alejarse de los problemas? Parecía invocarlos con el simple hecho de caminar. Odia tener que meter tanto la pata.
Entreabrió los labios sintiendo su garganta seca y sus músculos tensos, sus manos heladas amenazaban con dejar caer cada uno de sus dedos teniendo que moverlos para asegurarse que se hallaban completos y aun pegados entre coyunturas, volviendo a mover su cuerpo para cambiar de aquella molesta posición y el tronar de su espalda le arranco un leve gemido de incomodada, apretando sus ojos solo un par de segundos antes de volver a abrirlos y arrastrar una por una sus piernas asegurándose de la firmeza bajo su cuerpo y como a medida que su cuerpo reaccionaba el dolor y la molestia le acompañaba haciéndola incluso temblar al ejercer algo de fuerza. Estaba realmente mal...
Mordió su mejilla interna y apoyando como podía sus antebrazos y obligando a sus entumidos dedos ejercer presión en el agarre del suelo para jalar sus piernas sintiendo la fricción de la roca bajo sus maltratadas rodillas a pesar de que sus músculos amenazaban en cualquier momento dejarla caer de bruces, resistió hasta poder usar parte de sus gemelos como asiento.
—Agh, Mierda... —bufo cuando un pinchazo le erizo la piel y le hizo abrir más las piernas dejando su trasero en medio, tomo una bocarada de aire y aun teniendo sus manos sobre el suelo empezó a enderezar su espalda y cuello escuchando claramente el tronar de nuevo y como el escozor y los tirones de su piel le recordaban crudamente la razón de su estado —Hijo de puta... —exhalo aquellas tres palabras como si su vida dependiera de la cantidad de vulgaridades que pudiese expresar, parpadeo un par de veces y forzándose en crear algo de saliva para refrescar su garganta y así esperar a que aquella nueva posición le permitiera retomar su vida. Porque si, no había fallecido como esperaba hacerlo, no había perdido la batalla y aunque lo negase empezaba a ser tedioso el sobrevivir en tan malas condiciones.
"Primero la loca de Mitori, después los malditos soldados y ahora ese estúpido simio ¿Qué más puede pasarme?"
Chasqueo la lengua mientras el calor subía suave y lento por su rostro, siendo más que obvio el enojo que sentía de tan solo recordar, más aun así solo levanto una de sus manos quitando parte del cabello molesto que le cubría el rostro
"Debería cortar este asqueroso cabello"
Pensó de nuevo entre bufidos alejando otro mechón azabache más el tirón en su mano la freno, retornando sus ojos a esa molesta espina clavada en la sensible piel del dorso de su mano.
—Mierda... —la verdad la golpeo de nuevo como si no fuera suficiente las desgracias que habían llegado una tras otra en los últimos días, recordando el extraño y repentino encuentro con los arbustos espinoso que se extendían por medio del bosque y ella pensando que aquello podría ser un modo de defensa ¡Jah! Había caído redondita sobre uno de ellos...
"Me imagino que esto te divierte"
La voz de ese hombre lleno de un momento a otro a su cabeza, confundiéndola, dejándola con una pregunta sobre la punta de la lengua, más la aparto volviendo a la realidad de la situación pensando que quizás ese hecho había sido solo producto de su imaginación, detallo como sobre el suelo un leve charco de sangre ya seca había marcado parte de su figura, pero aquello era lo de menos, lo que más se mostraba doloroso en ese momento era la cantidad casi incontable de espinas que sobresalían de la tela de su ropa, ascendió la mirada y el panorama empeoraba lentamente, siendo incluso sus senos pinchados al igual de sus piernas, mordió su labio ahogando una maldición mientras estiraba una de sus manos hacia aquellas púas amarilla manchadas de sangre seca ¿Cuánto tiempo habría quedado inconsciente? Con sus uñas apretó el grosor de esa espina mientras empezaba a jalar de ella como le fuera posible, sintiendo cómo se abría la carne que habían intentado regenerarse, dándole paso a una sombra oscura que se expandía bajo la tela dándole vida a la mancha seca.
—¡Ngh! —bufo hasta que sintió gran parte de esta sobresalir con mayor ímpetu para sujetarla mejor y arrancarla de un tirón —¡Ah! —su cuerpo sintió un escalofrió y se dejó caer hacia atrás topándose con el muro de roca —¡Tsk! —exhalo alejándose casi de inmediato de aquella superficie sintiendo la enorme punzada en su espalda —Maldita sea... esto no me puede estar pasando... —una leve capa de sudor cubrió su frente y en esa posición sobre el suelo apenas retornando sus piernas hacia el frente, dejándolas semi abiertas sobre el suelo y obligándose a no tener contacto masque con el aire, arrancando cuanta espina o púa tuviese a la vista, intercalando su mirada entre sus piernas y sus también maltrechos brazos, no pudiendo evitar soltar un par de gritos o bufidos a medida que avanzaba con tan tediosa tarea, empezando a sentir las delgadas líneas de sangre escapar de su cuerpo y las lágrimas de sus ya rojizos ojos —¡Grandísimo hijo de puta! —exclamo cuando jalo uno más de entre sus muslos, haciéndose más evidente el temblor de sus falanges y las ganas de soltar más palabrotas al aire ¿Cuántas ya se había arrancado? Podía jurar que las espinas tiradas en el suelo podían incluso formar una pequeña montaña —Ah... — maldecía internamente una y otra vez por el dolor revivido en su cuerpo deseando por esa vez no estar sola en medio de esa cabaña, anhelando la ayuda de Gine o Bardock...
"Subordinado idiota"
Sus ojos desviaron la mirada de una de sus piernas hacia su mano derecha arrancando con su otra mano una de las púas, empezando a ascender por esa extremidad arrancando otro par más que estaban incrustados en medio de la amoratada piel, que a medida que subía la vista la marca de aquellos golpes se hacían más que notorias.
"¿Eran dos? ¿No lo abre imaginado acaso?"
—¡Mierda! — Alego sacando una espina más, sin embargo, su mente empezaba a trabajar más deprisa obligándola a atar cabos recordando como aquel que la había visto en medio de su pelea con Miroti había sido llamado Kakarotto e igual cuando pretendían abusarla antes de que le desgarrarle la espalda con ese mendigo látigo, pero luego... cuando se detuvo escucho otro timbre de voz, a pesar de sonarle en primera impresión igual le pareció ver a Bardock frente a ella, rescatándola de nuevo... pero quedo inconsciente y no supo que más había pasado después, solo leves sensaciones, pero nada que le informara o le diera a saber un cómo, cuándo o porque había aparecido en medio del bosque y sobre un maldito arbusto de espinas... pero ¿Acaso podría asegurar que existían dos personas exactamente iguales? Era complicado deducir aquello y más si siempre estaba en medio de alguna situación riesgosa, pero sin duda podía averiguar si era cierto, después de todo el reconocer el Ki era una de sus habilidades, además de creer conocer a Bardock físicamente lo suficientemente como para confundirlo con alguien más, a pesar de parecerse tanto...
"¿Y si son hermanos? O peor aún ¿Padre e Hijo?"
Su piel se erizo sin saber si era por las punzadas de las espinas o por creer que aquel hombre tenia un hijo igual que a èl, se le hacia incluso bizarro pensar en aquello, incluso le provocaba un mal sabor de boca, no pretendia agradecer sus favores golpeando o matando a su hijo. Prefería mil veces pensar que por ser Saiyajines algunos se parecían por raza, subió las manos al rostro intentando espabilar esos pensamientos sorprendiéndose que ni siquiera su rostro se había salvado de esas malditas espinas.
—¡Joder!
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La noche se le había hecho eterna, las discusiones con los médicos por poco se le sale de control teniendo que su madre interponerse para que no terminara matando a uno que otro asistente de salud, su paciencia no era infinita y sentir la presión de las palabras de su madre no le era nada reparador ¿Es que acaso volver a su casa no podía ser peor? Hubiese preferido quedarse más tiempo en esa desdichada misión que estar en medio de una habitación de hospital, odiaba estar allí, ahora pensaría dos veces si terminar un trabajo antes de tiempo...
"No quiero perderlo Kakarotto, no quiero... Sus heridas se abren cada que parecen cerrarse y lo hacen perder cada hora más sangre, si sigue así..."
Esa frase de su madre lo descoloco por un segundo, no esperaba que la reacción de aquel ataque fuera de ese modo en el cuerpo de su padre, ni si quiera creía que fuera incluso una reacción, lo veía más como un trabajo inepto hecho por los médicos de ese hospital, no tenía que ser un genio como para no darse cuenta que algo no iba bien en el proceso de curación, algo afectaba a su progenitor y esa pequeña falla lo mantenía sujeto allí, sin descansar, agobiado y tenso por lo que pudiese ocurrir, teniendo que estar sobre los encargados esperando que algo cambiase o se solucionara para así poder tomar aunque fuese un par de días para sí mismo antes de partir de nuevo, eso era lo único que quería, por algo se había convertido en un magnifico soldado.
—Pfff —soltó el aire entre sus labios mientras se acomodaba mejor en su lugar, en ese momento, a esa hora de la mañana habían logrado estabilizar a su padre con la absurda excusa de que habían hecho su mejor trabajo pero que seguía siendo un misterio para ellos el por qué su padre no podía recuperarse como debía. Absurdo...
Su madre había terminado a su lado, sentados en un incómodo sofá que habían llevado a ese lugar solo por ser una excepción, como un mal intento de calmar su molestia, teniendo como resultado los brazos de su madre rodeando uno de los suyos, sintiendo que cada vez que se movía esta se aferrarse más.
Incluso ella sabía que algo raro estaba pasando, su padre había pasado innumerable de veces por esas máquinas y nada había pasado y ahora, precisamente cuando el Rey le había dado semejante advertencia su padre resultaba cero compatible con alguna sustancia de aquella cámara...
"Solo hay que esperar"
Podría simplemente ser una coincidencia, pero también alguna clase de saboteo, pero como se había venido diciendo desde que decidido salir en busca de respuestas, no podía simplemente tomarse todo a la ligera, su madre aún estaba expuesta y aunque Raditz estuviera quien sabe en donde también podría salir perjudicado, todo podía ser posible y por eso se había mantenido al margen, excepto en su último encuentro con el príncipe, pero nada fuera de lo común, no obstante el seguir sentado sin poder conciliar el sueño por el molesto ambiente le desesperaba, forzándose por aun mantenerse quieto por la comodidad de su madre y no desmeritaba, seguramente a esa hora del día ya estaría rondando nuevamente el castillo o aun durmiendo, no podría decirlo a ciencia cierta, pero se sentía realmente cansado y lo único que quería era cambiarse ese molesto uniforme y tomar un merecido baño de agua caliente, pero siquiera eso había podido hacer. Apretó el puente de su nariz esperando a que la aun inconsciente mujer despertara de su letargo al sentir la luz del sol filtrarse por la ventana. Miro el exterior vislumbrando el cielo tornarse cada vez más rojizo y lentamente el cuerpo femenino empezar a estirarse retomando conciencia lentamente mientras soltaba un pesado suspiro y pasaba la saliva acunada en su boca, sus ojos ónix empezaron a abrirse lento y perezoso teniendo que estirar sus torneadas piernas para despabilarse y así empezar a soltar el agarre en el brazo musculoso, frotando uno de sus ojos y enderezando su cuerpo.
—Buenos días Madre... —susurro el chico apenas mirándola por sobre su hombro.
—¿Kakarotto? —un par de parpadeos y la conciencia de la mujer llego de golpe mientras giraba con algo de rapidez su rostro a la cámara de recuperación no muy lejos de ella —¿Te has despertado hace mucho? ¿Cómo esta tu padre? —la paz que había estado sujeta a sus facciones desaparecieron al fruncir sus cejas y acariciar su nuca por auto reflejo, si bien recordaba que había estado muy alterada las últimas horas, se sintió reconfortada al ver a su pequeño hijo a su lado y como a pesar de la situación no se veía cohibido o molesto por el estado de Salud de Bardock, no por nada el parecido entre ambos iba más allá de ser simplemente físico.
—No hace mucho, pero tampoco te quería molestar ¿Por qué no vas a casa? Debes estar cansada... —por poco se muerde la lengua al soltar esas palabras, él era el que estaba cansado y con ganas de dormir realmente, pero al ver el rostro levemente ojeroso no le había más que hecho que sentir pena. Debía de estar pasándola mal...
—No más que tu... —le comento la mujer levantándose suavemente de ese asiento quedando frente al moreno, acariciando un mechón de cabello ante la mirada curiosa del moreno —Hace nada llegaste de una misión, debes estar realmente exhausto ¿Por qué no vas tu a descansar?
—No es para tanto, puedo quedarme a vigilarlo... —de nuevo hablo por inercia y tuvo que morderse la mejilla interna de su boca.
—Kakarotto, entiendo que te preocupes por mí, pero no puedo estar por mucho tiempo lejos de tu padre, tengo que cuidar que nada le pase... —la ceja derecha del moreno no pudo evitar curvarse antes las palabras de su madre, pero bajo la mirada apretando un poco más la mandíbula ¿Y si le decía la relación que tenía con la terrícola? ¿Y si le decía que seguramente por llevarse a esa mujer había terminado casi muerto en el bosque? ¿Podría soltar esa información? Su madre estaba demasiado conmocionada como para si quiera creerlo o imaginar que tanto él como su padre estuvieron mesclados en semejante situación, no, no, no era el momento.
—Madre, el estará bien, los doctores ya estás buscando como ayudarlo...
—Es que no entiendes —volvió a verla y entrelazo los dedos de sus manos sobre su regazo mientras ella volvía a acariciar sus cabellos — mientras tu padre no esté consciente esta desprotegido y con lo que paso ayer lo reafirmo, entiéndeme... —le hubiera gustado chasquear la lengua, pero rápidamente se detuvo, demasiado absurdo para aquella situación.
—… Está bien, pero en la tarde vendré para que vayas a casa ¿De acuerdo?
—Vale... — la mujer asintió sin mucha gana y dando un par de pasos atrás —Gracias hijo — se acercó al monitor a un costado de la máquina, mientras el chico se reincorporaba y de un suspiro algo pesado se estiraba para poder estar más relajado en su marcha, despidió de su madre y salió de la habitación. No le importo toparse con algunos soldados ni mucho menos con esas diminutas criaturas que intentaban simplemente darle a conocer lo que por el momento conocían del avance de su progenitor, había tenido que soportar no rodar los ojos en frustración. Son un fastidio.
Al salir de ese centro de salud emprendió vuelo, tomando su tiempo al sentir el ambiente fresco de esa mañana, disfrutando su vuelo hasta su casa, apreciando el paisaje de los pueblos e incluso el del castillo mas no se frenó en volver a rondar por ese lugar, ya tendría tiempo más tarde, por ahora solo quería llegar y no tardo más de veinte minutos en estar frente a la residencia, aterrizando sobre el camino que llevaba a la entrada del inmueble, agradeciendo no tener esos molestos vecinos rondando por las calles que solo estaban para mirarlo con un falso respeto que su nombre portaba. Ingreso calmo mirando el pequeño desastre sobre el suelo de en la entrada decidiendo pasarlo por alto, cerró la puerta y camino hacia la cocina donde su madre había estado preparando la comida antes de tan abrupta noticia, se acercó a las ollas y agradeciendo que estas por el tiempo no fueran tomado un mal olor, encendió el horno como pudo y dejo que el calor volviera a retomar la cocción que los alimentos habían perdido, volvió sobre sus pasos calculando una hora libre antes de que la comida estuviera lista, recorrió los pequeños pasillos hasta llegar al cuarto de baño, empezando a quitarse la sucia armadura, dejándola caer a un costado de la modesta bañera, siendo esta apenas separada del inodoro por una cortina de piel.
Sus botas terminaron casi en la entrada del pequeño cuarto y la licra que le protegía bajo la armadura quedo como un charco negro en el suelo, corrió la cortina y dándole un leve jalón a la llave en medio de la pared, dejo que una pequeña compuerta se abriera y que el agua casi de golpe callera sobre sus hombros, haciéndolo tensar por la frialdad de esta, más sus hombros se relajaron, preferiría mil veces el agua cálida, pero no quería simplemente quedarse dormido en medio del agua y ya después despertar peor de incomodo de lo que ya estaba. Tomo un poco de jabón y un estropajo de la pared refregando cada musculo de su cuerpo, pasándolo por su pecho, espalda, piernas e incluso por su cabello, formando una capa de espuma azulada antes de dejar el jabón a un lado y volver a meterse bajo el agua, dejando que esta alejara la suciedad sobre si mientras con sus ojos cerrados agradecía la sensación que le proporcionaba el agua resbalando por su cuerpo. El tiempo que demoro en terminar la ducha no fue demasiado, pero al finalizar apenas ocupo una toalla para secar sus húmedos cabellos y el exceso de agua sobre su cuerpo, saliendo de aquel cuarto sin mucho cuidado a sabiendas que estaba solo en casa no le importo estar expuesto, camino hacia su cuarto buscando lo que tenia de ropa en el diminuto closet mas no hallando más que sus viejos trajes de entrenamiento, que hace bastante dejaron de quedarle ¿Hace cuánto tiempo no había sido la última vez en estar en esa casa? Si quiera podía recordar algo como eso, solo su entrenamiento y las misiones que ibas una tras otra.
—Tendré que buscar algo nuevo... — posiciono la toalla sobre su cadera y volvió a salir a paso lento, esta vez en dirección a la habitación de sus padres, se imaginaba que la habitación de su hermano estaría igual o peor que la suya y para perder tiempo prefería ir a lo seguro, su padre, parecía ser de su misma talla e incluso un poco más grande entonces no habría problema en tomar algo prestado, ya después pediría un par de trajes como dotación.
Agradeció que la puerta estuviera abierta y apenas recorriendo las instalaciones con sus ojos, se dio cuenta que, a pesar de tantos años, ese lugar seguía estando intacto como muchos lugares de la casa, sin mayor novedad en los muros ni en la modesta equipacion que le daba su madre, frazadas no muy gruesas y cortinas claras, no había nada más neutral que eso. Soltó un leve suspiro y una diminuta sonrisa apareció sobre sus labios, retomando su andar hasta aquel closet dentro de la pared, abriendo sus puertas de par en par encontrando un sinfín de prendas, algunas cómodas, otras licradas al punto de lastimar la piel y un poco más abajo las armaduras que por ley debían portar los habitantes de ese planeta.
Tomo un par de prendas y la parte superior de la armadura, cerró las puertas de un leve empujón y volvió a su cuarto, dejando las prendas sobre su cama, empezando a vestirse, dejando la licra de entrenamiento color negro hasta su cintura, siendo más resistente que la que traía de su misión, agradecía que las prendas fueran lo suficientemente flexibles y que su padre y el tuvieran una contextura parecida, pero por ese momento solo quería descansar como se debía, ya más tarde vería que averiguaba sobre su progenitor, soltó un bostezo y se dejó caer en la cama, mirando dudoso las acolchadas almohadas que para su desgracia aun poseía algo del olor de esa terrícola, dudando un par de segundos si acostarse sobre ellas o si ir a otra habitación, al final solo se dio la vuelta, quedando sus pies descalzos sobre aquellas almohadas y su cabeza en el piecero de la cama, usando sus brazos como soportes acunando su cabeza y tirando de la frazada sobre su cuerpo permitiéndose soltar un suspiro de alivio y cerrando los ojos antes de quedarse profundamente dormido.
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No supo cuánto tiempo dormito en esa posición o si le había ganado el cansancio al apenas tocar la cama, apenas le había parecido haber parpadeado cuando un molesto aroma había irrumpido lentamente entre sus fosas nasales haciéndolo arrugar la nariz, pero se sentía tan pesado que casi se obligaba a ignorar ese olor, hasta que se hizo demasiado evidente para su mala suerte obligándolo a levantarse de mala gana, dando un leve giro hacia la orilla de la cama quedando suspendido uno de sus pies mientras un nuevo bostezo escapaba de su boca, parpadeo un par de veces mientras tomaba una bocarada de ese horrible hedor.
—¿Qué rayos? —se levantó de la cama estirando su cuerpo haciéndolo tronar, empezando a caminar hacia la salida del cuarto, aun con la mirada adormitada y los hombros supremamente relajados, Se sentía muy bien el no enterarse lo que ocurriese en el exterior, pero apenas abrió la habitación una leve bruma se mostró frente así y el molesto olor aumento, olfateo un poco y miro hacia el pasillo que llevaba al cuarto principal de la casa, Ay no... sus ojos se abrieron un poco y sus pasos se volvieron presurosos corriendo al recibidor, mirando a todos los costados, más el humo ya había empezado su trabajo desde hace un rato, escociéndole los ojos y ahogando su garganta, giro hacia la cocina y a pesar de del humo pudo distinguir las llamas amarillas casi naranjas consumir casi por completo las ollas sobre el fogón —Mierda ¡La comida! —se regañó a sí mismo, al darse cuenta de su descuido, avanzando hacia la ventana para ventilar la cocina y así apagar el fuego directamente de la fuente de abastecimiento, ganándose un leve quemón al estar tan cerca del horno y al lanzar el agua esta tomara más fuerza de la que esperaba—¡Carajo...! —se le había olvidado por completo la comida y ni qué decir del hambre que hasta ese momento se había mantenido al margen, nunca espero quemar su alimento por un estúpido descuido, fue ahí cuando se dio cuenta que en verdad había caído rendido y ni el hambre ayudo a ralentizar el sueño.
Dejo que el humo se fuera desvaneciendo mientras las costras calcinadas se cernían a las ollas y el molesto olor a quemado lastimara su sentido olfativo, camino apesadumbrado hacia el acogedor comedor no sin antes llenar de agua cada una de las ollas con la esperanza que eso ayudara con su arreglo si es que su madre no la tiraba antes a la basura... ¡Mierda! Su madre lo mataría, había destruido su preciada cocina. Se dejo caer sobre una de las sillas, apoyo el rostro en el respaldo de su mano y miro el humo descender hasta casi desaparecer de su vista, siendo participe de su ahora renovado apetito suplicar por alimento. Estaba muriendo de hambre y la posibilidad de poder consumir algo se había ido al caño, era un total fracaso en la cocina y su estómago por poco parecía comerse a sí mismo.
—Que idiota, ya se está haciendo tarde... —su vista se había corrido hacia la ventana entre uno de los muros, donde la luz del día había descendido bastante y el ruido en el exterior parecía aminorar, soltó un suspiro antes de levantarse y volver a su cuarto con pasos lentos y cansados, sintiendo de por si como la planta de sus pies se raspaba contra el suelo, acaricio sus fríos brazos antes de sujetar la parte superior de la armadura, estirándola para poder pasarla sobre su cabeza e introducir sus brazos, después continuo con las botas, quedando expuesto el protector con el que venía el par de botas, mas no le dio importancia, arreglo sin mucho esfuerzo un poco sus cabellos y sujeto el rastreador sobre la mesita colocándolo con cuidado sobre su ojo izquierdo, dándole un par de apretones al botón al costado del parlante, dándole así ubicaciones e incluso rastreo del historial de sus misiones. Se veía tan complejo, pero era muchísimo más fácil de lo que parecía.
Sujeto por último una bolsita con monedas y las guardo entre su armadura por si por el camino encontraba algo que le ayudara con la terrible hambre, así que retomo paso hacia la salida de la casa, cerrando las ventanas que había dejado abiertas y apagando el par de luces que iluminaban el interior, dándole un último vistazo a las instalaciones cerrando fuertemente la puerta y emprendiendo vuelo al centro de recuperación junto a su madre, Segura estaría más cansada de lo que había visto en la mañana; la tarde empezaba a desaparecer por un costado y el cielo semi oscuro estaba empezando a bañarse con la tenue luz que su estrella vislumbraba y que el par de lunas empezaban poco a poco a tomar terreno.
Tardo muy poco en sobrevolar el exterior casi desierto de los pueblos cerca al reino y a pesar de no encontrar nada para picar le sorprendía ver como el comercio en esa noche se había cortado a esa hora, recordando que normalmente cerraban los establecimientos un poco más tarde, pero pasándolo por alto agradeciendo no ser un hombre de muchas palabras al aterrizar en uno de los pasillos expuestos del hospital e internarse por los pasillos hasta llegar a habitación donde se hallaba su madre ya empezado a cabecera sobre el asiento que les habían traído.
—Madre... — se acercó con cuidado mientras su voz alertaba a la mujer, apenas despabilando y dirigiendo su rostro al del chico un poco asustada.
—Kakarotto ¡Ya estás aquí! que alivio... —soltó un leve suspiro y el moreno asintió y se dejó caer a un costado de ella, no sin notar una diminuta, para su estómago, bandeja con un par de platos que por su aspecto se notaba que si quiera había sido tocado.
—No has comida nada ¿Eh? —la mayor apenas miro los platos, deslizándosele una pequeña sonrisa tímida, más opto por seguir estirándose y retornar su mirada a la maquina frente suyo.
—Estoy bien así, no te preocupes, pero ya que estas aquí, poder descansar un rato—se levantó del asiento dando un par de pasos hacia el ventanal oblicuo, acaricio la superficie como si el acto transfiriera sus sentimientos al hombre al otro costado —Bien, Kakarotto —se giró sobre sus talones soltando un vele suspiro y sujetando la mano del menor dándole un pequeño apretón —Te encargo a tu padre, cualquier cosa que pase no dudes en contactarme —le sonrió una vez más antes de deslizar sus manos hasta dejarlo libre emprendiendo camino hacia la salida de la habitación. Se le hacía tan difícil dejarlos solos...
El joven se quedó mirando su dirección apenas despidiéndose con su mano izquierda, pero tan pronto los minutos empezaron a pasar volvió su vista al frente, mirando su reflejo en el grueso cristal y los cabellos ondeantes de su padre en el interior ¿Qué estaría pensado en esos momentos? ¿Sería consciente de lo que sucedía en el exterior? No podría decirlo a ciencia cierta, después de todo, no había estado mucho en ese tipo de cámaras, siempre había sido algo rápido o incluso no recordaba nada hasta despertar un par de horas después. Sin embargo, su padre ya acumulaba demasiado tiempo en esa cámara y sin dar signos de querer despertar.
Un gruñido algo fuerte se exteriorizo desde su estómago haciéndolo posar una de sus manos sobre la armadura y frotando un poco la zona alargo la mirada hacia la bandeja aun intacta y llena de comida y sintiendo el escozor en su interior se dejó caer sobre el asiento y sin mucha gana destapo uno de los platos tomando un bocado grande con el único cubierto que este tenía. Al menos algo para pasar la noche...
Tan rápido como lo había probado lo escupió con un simple y llano reflejo de sus papilas gustativas ¡Asqueroso! Sería poco para describir el espantoso sabor de esa comida, su desfigurándole rostro no parecía salir del estupor, teniendo que mirar el resto de la porción que tenía el plato y como saboreaba de por si los residuos que aún tenía en la boca dejando escapar un par de gruñidos de insatisfacción y asco. Ahora entendía porque su madre había decidido si quiera probarlo, era realmente horrible.
Limpio sus labios dejando caer el cubierto sobre la bandeja, empujando el pequeño carrito lejos de si y agarrando la capa con la que había llegado la noche anterior anudándola sobre los hombros mirando dudoso la salida de ese lugar. Era consciente que le había prometido a su madre quedarse a cuidar de su padre, sin embargo, aún tenía muchas cosas en el tintero y si bien recordaba vagamente los rostros de algunos de los soldados que lo interceptaron después de haber reprendido a la humana, aun podía reconocer a un par y con ello recaudar más información, pero para ellos debía arriesgarse esa noche. Esperando toparse con cualquier cosa, ya sea beneficiaria o perjudicial. Todo dependía de cómo le fuera en esa noche de búsqueda. No le era suficiente con lo poco o mucho que había escuchado de la conversación entre el Rey y él Príncipe.
Necesitaba un poco más, así que esa noche dejaría la salud de su progenitor en las manos de los especialistas e intentaría regresar lo antes posible para no levantar sospechas... seguiría el claro y directo consejo de su alteza, las charlas amenas podrían servir de efecto, no podía permitirse volver a hacerse conjeturas sin información, no esa vez... Así que salió cuidadosamente de esa habitación, sin dejar rastro ni que lo viesen alejarse, activando su rastreador antes de salir y buscar la primera señal de alguno de los soldados
—El palacio... —las flechas y coordenadas sobre aquella diminuta pantalla lo guio hasta allí, volando rápido pero calmo para no levantar demasiadas sospechas esperando cortar la distancia a medida que sobrevolaba tardando un par de minutos hasta volver a quedar sobre el inmenso reino, descendiendo sobre uno de los tantos jardines que poseían, sujeto el gorro sobre su espalda y la paso por sobre sus cabellos, ocultando parte de su rostro antes de emprender camino aun guiado por el lector en su pantalla, se adentró a los pasillos, pasando de un lado al otro hasta que dio con la bodega de armamento, teniendo que chasquear la lengua al haber fracasado en su primer intento ¿Es que acaso había cambiado el rastreador por alguna falla? O quizás era el suyo... oprimió un par de veces más mientras buscaba algún otro registro, sin fijarse como emprendía camino mientras buscaba alejándose de ese salón y bajar un par de escalones donde para su sorpresa se vio en medio del piso de la servidumbre del reino.
—No creí que este piso estuviera tan cerca... —comento para sí mismo, volviendo a oprimir el botón de búsqueda del rastreador.
"¿Viste a los saldados? Llegaron manchados de sangre, seguro encontraron algunos rebeldes en el bosque"
La voz de esa criada resonó en su cabeza mientras se frenaba en medio de un pasillo oscuro y veía el pasar de varias sobras, yendo están en aumento mientras más esperaba allí escondido.
"Las sirvientas, ellas deberian saber algo..."
Pensó mientras mordía su mejilla interna y de nuevo llevaba su dedo índice a el botón de rastreo esperando que este hubiese registrado la energía de aquellas dos esclavas, más los susurros de los sirvientes le desconcentraron haciéndolo acercarse más hacia el cuchicheo mientras en su rostro se marcaba una mueca de disgusto ¿Que no había ningún guarda que les hiciera callar? Un pequeño grupo de sirvientes se mostraban tensos antes sus ojos en la entrada de lo que parecía ser un comedor comunitario.
—¿Qué vamos a hacer? — dijo uno de ellos mientras acariciaba su antebrazo descubierto dejando salir entre sus palabras un atisbo de preocupación —ahora ni trabajar tranquilos podemos... —susurro por lo bajo, dirigiendo una mirada rápida al interior del cuarto.
—Cálmate, estas exagerando las cosas —uno de los otros hombres amontonados frente a la puerta miro el pasillo a su derecha por donde otras personas llegaban y con un leve saludo se internaban en el salón, a excepción de una que solo susurro al igual que los otros.
—¿Ya han sabido algo de las chicas? —pero el hombre solo negó y esta solo pudo chasquear la lengua y siendo casi como costumbre para ellos también alzar sus brazos y acariciarlos como si pretendieran entrar en calor, pero antes de siquiera volver a hablar se adentrándose al igual que los demás ¿Qué estaba pasando allí?
—¿¡Qué vamos a hacer si no vuelven!? —el primer de los hombres volvió a hablar y su tono bajo más de lo que ya estaba, haciéndosele un poco más complicado escuchar al moreno, más se mantuvo el silencio, extrañándosele el por qué el actuar de los sirvientes y el tono temerario con que se expresaban ¿Acaso a los sirvientes que entraban al palacio no les iba mejor que a los que iban bajo el mando de alguna casa o superior?
—Deja de desesperarte hermano, mañana sabremos que paso con ellas, si se las llevaron fue por algo, últimamente han ayudado mucho a los soldados, seguro será por algo bueno... —casi le pareció creer que cuando hablaba pretendía convencerse más a si mismo que al pequeño grupo que esperaba igual que el hombre. Que criaturas más extrañas...
—¿Algo bueno? ¿Desde cuándo sacarlas a empellones es algo bueno? —un leve pitido en su rastreador lo alerto, mostrándole un par de energías algo fuertes reunidas no muy lejos de él.
—Los Saiyajines son así, brutos en el trato a la servidumbre, pero deja de preocuparte, mientras no seas tú, no habrá de que preocuparse... —alego este último agachando la cabeza y a pesar de que era escuchado por los demás no quiso entablar más charla, ingresando a aquel cuarto casi a rastras cruzándose de brazo igual que los demás, siendo poco después seguido por los demás, cerrando la puerta que le permitía al moreno observarlos desde su posición.
Sus ojos parpadearon un par de veces ante el desconcierto de esas palabras, quizás hasta un poco sorprendido que aquel hombre hubiese soltado lo dicho tan tranquilo e incluso a sabiendas que no mentía, muchos Saiyajines se ofendían con esas palabras y por ello los residentes de ese planeta debían ser demasiado cuidadosos al hablar, pero no le era relevante en el momento, mucho menoscuando después de verse nuevamente solo en medio de ese pasillo solo le quedaba la ruta marcada en su rastreador, prácticamente toda su vida había estado metido en los campos de entrenamiento o en misiones de conquistas, siendo su único vínculo de comunicación su misma raza, nunca se había permitido ver la otra cara de la moneda ni importarle como tan su naturaleza, solo hasta cuando volvió al planeta pareció notar mucho mejor su existencia. Debía ser difícil ser esas criaturas ¿No? Débiles y sin posibilidad de cambiar sus destinos...
—Jmp... —bufo mientras oprimía una última vez el botón de rastreo haciéndosele demasiado obvio en su caso la dirección a tomar, no teniendo nada que perder si iba y daba un vistazo a la ruta enmarcada, podía aprovechar el viaje, ya sea que se topase con los soldados de la última vez o que volviera a ver a ese par de impertinentes esclavas. Empezó a caminar un poco rápido mientras doblaba por aquellos pasillos señalados en la lentilla roja y si no se equivocaba, la ubicación mostraba el segundo salón de ejecución de castigos, no muy lejos de donde se había topado con su padre al llegar al planeta. Menudo primer encuentro...No obstante algo que le parecido extraño a medida que se acercaba es que se empezaba a señalar un par de energías, no muy significantes pero que antes su rastreador había dado de baja, quizás por su nivel tan bajo ¿Quién en ese planeta tenía -10 de energía? Era absurdo si quiera creerlo, de seguro su rastreador estaría fallando por tantas misiones desde que se le fue entregado.
Pocos minutos necesito para llegar a espacio abierto, lejos de las habitaciones o los salones importantes, pero en medio de un par de pasillos y plazas de entrenamiento donde la luz externa le permitía vislumbrar mucho mejor el lugar y el movimiento que tenían las energías registradas en su radar dándole a lo lejos la bienvenida dos soldados custodiando la entrada mientras la tenue luz del interior traspasaba la leve separación de la puerta contra el suelo, además de las escasas carcajadas que los muros luchaban por ocultar, palabras inaudibles y murmullos que por un momento le parecieron de dolor, sin embargo espero a que la noche avanzara un poco más hasta serle necesario solo un par de segundos antes de que por uno de los pasillos aparecieran otros dos soldados, siendo casi para su sorpresa de un rango casi similar al que el mismo portaba.
—Muchachos, hora del cambio de turno, ya pueden irse a descansar —susurro uno de ellos con una pequeña pero casi nada notoria sonrisa, el par de soldados novatos solo se miraron extrañados pero aceptando la orden de su superior, alejándose después de una pequeña reverencia caminando casi a la par hacia el control de armamento para poder retirarse hacia sus dormitorios, el moreno aun así no se movió observando el leve golpeteo que los soldados daban para así ser la puerta abierta de par en par, escuchando en ese perfecto lapso los quejidos femeninos en su interior.
—¡Al fin llegan muchachos! Ya hasta habíamos decidido empezar sin ustedes —un hombre se había asomado desde su interior, sin la armadura superior que los caracterizaba y con una sonrisa amplia en sus labios además del leve rubor en sus mejillas. ¡Era uno de los soldados que lo habían interceptado cuando iban en busca de su padre! Su ceño se frunció por inercia y no pudo evitar acercarse un poco más para poder oírlos mejor.
—Supongo que sí, era de imaginarse... —hablo uno de ellos mientras su mano rápidamente se lanzaba al cuerpo robusto del otro hombre atravesando en un segundo su pecho apenas haciéndolo exhalar un gemido de dolor y que su cuerpo cayera sobre el suyo, mientras la sangre rápidamente había ahogado sus palabras y empezaba a manchar la armadura del otro —No lo vayas a tomar personal... —susurro el atacante mientras extraía su mano y empujaba el cuerpo del hombre al interior de la sala.
Kakarotto solo se quedó congelado en su posición, observando las leves gotas de sangre que habían manchado el suelo y como de un momento a otro uno de sus colegas había ejecutado a aquel soldado sin siquiera una razón aparente ¿¡Qué diablos estaba pasando ahí!?
—¿¡Pero que mierda!? —exclamo otra voz al interior del cubículo antes de escuchar un golpe en seco y como el zumbido de un ataque acallaba las notorias palabrotas que el hombre estaría por soltar, pero no sin antes los gritos de una fémina irrumpiendo el silencio que por inercia se había creado, siendo esta la única forma de que saliera de su estupor, teniendo que correr casi por inercia hacia ese lugar, en busca de respuestas. El maldito había aislado su única fuente de información, la única que podía decirle que había pasado esa tarde de persecución, los únicos que podían delatar a los cómplices de la situación de su padre ¡Ganándole en ejecutarlos por sus manos propias! ¿Es que acaso los malditos habían sido contratados como algún tipo de limpieza? O ¿El príncipe también tenía que ver? A esos dos no los recordaba en aquel grupo, no los había visto y escasamente habían cruzado palabra, pero por sus acciones no podía dejarlos pasar por alto.
—¡Cállate mujer estúpida! —alego uno de los agresores mientras con una de sus manos golpeaba el rostro de la joven haciéndola caer de cara contra el suelo.
—Llevémoslos rápido a las hornillas, a esta hora deben estar libres —el moreno logro asomarse por la apertura de la puerta, hallando el cuerpo del soldado tendido en el suelo con sus ojos aun abiertos y un charco de sangre ya bajo su espalda y el otro recostado sobre el muro con una herida profunda sobre su pecho además de un cercenado brazo femenino a uno de sus costados y el tembloroso cuerpo desnudo de la joven a cuclillas intentando acallar sus gritos de dolor, además de la otra joven quien cubría su boca con ambas manos para no gritar ante la escena reconociéndola de inmediato, siendo aquella que había obligado a la otra a callar. Su rastreador rápidamente dejo de mostrar aquellas dos energías y sus dientes se apretaron ante la molestia de lo sucedido, no podía dejarlos escapar...
—Ya solo queda deshacernos de Kotta, el maldito le dio por no venir esta noche, seguro ya tiene sospechas —alego uno de los soldados mientras formaba una pequeña esfera de energía sobre sus dedos y disparaba hacia el cuerpo acuclillado de la chica atravesando su cabeza al igual que lo había hecho con el otro hombre.
—¡Agh! —reprimió el grito la otra joven mientras cubría sus ojos ante la impotencia que su cuerpo sentía en esos momentos, temblando sin compasión dejando resbalar las lágrimas por su piel levemente verdosa.
—Espero que no vayas a ponerte a hablar de esto o terminaras igual —alego el soldado mientras se agachaba y sujetaba la pierna de uno de los suyos—quiero esta sala impecable para por la mañana —el compañero que se había mantenido al margen solo se acercó al otro cuerpo masculino sujetándolo de uno de sus brazos para levantarlo y ponerlo sobre su hombro sin mucho esfuerzo. Un pequeño Clic hizo girar al par de hombres hacia la puerta que en ese momento había sido cerrada por la figura del moreno, que solo había optado por mirarlos a pesar de la capucha e impedir el paso de estos.
—¿¡Qué diablos haces ahí imbécil!? —alego aquel que sujetaba la pierna del soldado dejando ver parte de sus dientes en aquella pregunta mientras sus ojos oscuros se clavaban en la figura frente a él y le escaneaba con rapidez, pero al no recibir respuesta formo una pequeña esfera de luz sobre dos de sus dedos lanzándola al moreno que apenas moviendo su cabeza hizo que perforara la puerta tras sus espaldas y que parte de la capucha se desintegrara por la rapidez con la que el ataque fue enviado —¡Tsk! —soltó el cuerpo del soldado girándose más hacia el moreno, apretando sus manos e inclinando su cuerpo para poder atacarlo —¿¡Que estás viendo estupi...!? —la velocidad con la que el impacto acallo sus palabras lo dejo anonadado, mas este apenas y lo hizo doblarse de dolor y dar un par de pasos atrás mientras una línea de saliva enmarcaba su mentón.
—¿¡Quién te has creído que eres soldado!? —alego el otro hombre sin soltar el cuerpo sobre su hombro y estirando su mano con su palma abierta donde una esfera de energía se lanzó rápida y furiosa hacia el moreno que con solo apresarla en sus manos la hizo desvanecer y así descubrir su rostro frente al par de hombres por la onda expansiva que se creó.
—¿Cómo se supone que debo interpretar esto? —dijo el moreno, con el ceño fruncido y palabras represas que a pesar del tono solo transmitían enfado y frustración para la mirada sorprendida del par de soldados.
—¡K-Kakarotto! —pronuncio el hombre dejando caer con brusquedad el cuerpo de su hombro ¿Cómo había dado con ellos?
—¿Y bien? ¿¡Es acaso esto algún tipo de insubordinación!? —el rostro ceñudo de los otros dos no se pudo esperar y a pesar de que uno aun le costaba respirar, se incorporó como pudo, mirando amenazante al moreno, sintiendo impotencia al haberse confiado de esa manera y por ende haber recibido semejante golpe, ninguno había esperado ver al hijo del comandante en esa noche, no después de todo lo que había paso, habían intentado ser lo más discretos posible ¿Acaso ya sabía lo que había pasado con los demás soldados?
—¿¡Qué diablos haces aquí!? ¿Qué el comandante no está herido de muerte en el hospital? —una sonrisa ladina abarco los labios del que apenas podía tomar algo de aire mientras el dolor del golpe empezaba a mermar —Debe ser muy aburrido cuidar a ese traidor... —escupió veneno en sus palabras, ampliando la sonrisa de sus labios.
Kakarotto apenas movió su rostro mientras encogía sus ojos y los miraba más fijamente ¿Traidor? Eso había dicho y con un tono que para nada le gustaba ¿Qué sabían que él no?
—¿Saben algo que yo ignore? —contraataco el moreno mientras lentamente empezaba a mover los dedos de sus manos empuñadas.
—No, para nada, solo lo que todo el mundo sabe, que tu padre se revuelca con una asquerosa terrícola... —la imagen del hombre había cambiado de ubicación radicalmente, apareciendo frente al moreno lanzando su puño en alto, rosando la mejilla del chico sin fijarse como este aprovechaba la posición alejando su rostro de aquel golpe y levantando su brazo derecho golpeándole con el empeine de la muñeca quebrarle la nariz lanzándolo al suelo.
—Se perfectamente que se rumorea, pero eso no fue lo que pregunte —una rápida mirada al par de cuerpos en el suelo y su rostro volvió al frente hacia el soldado que hasta el momento no se había inmutado —¿Y bien? — un paso al frente hizo retroceder por inercia a los otros dos hombres, expresando su incomodidad y el enojo notoriamente en sus rostros, el que el hijo del comandante los hubiese sorprendido en medio camino no les daba otra opción, tenían que desaparecerlo o huir de él y si eran conocedores de los rumores que rondaban la figura del joven soldado no podían dar el pie a torcer, no cuando indirectamente el chico servía mucho más de cerca de la realeza del Planeta ¿Cómo podrían arreglarlo?
—...Mocoso... —rio el adolorido hombre mientras retomaba su posición e intentaba frenar el sangrado de su nariz —igual de impertinente a tu padre —escupió un poco de saliva mesclada con sangre mientras le regalaba una mirada rápida a su compañero —no nos estas ayudando, así que acarrea con las consecuencias... Mátalo —el otro sujeto tras este se lanzó contra el menor propinando un fuerte golpe en la mejilla, lanzándolo fuera del cuarto estrellándolo contra la diminuta fuerte que decoraba el reducido espacio abierto que filtraba la luz externa por medio de los enromes ventanales en su superficie.
"¿No había sido buena idea encararlos? O quizás se estaba dando demasiado crédito como para bajar la guardia."
"Subordinado idiota"
La voz de su padre resonó nuevamente en su mente mientras apoyaba los antebrazos en el suelo y levantaba el rostro mientras el cosquilleo en su mejilla disminuía, alcanzando a ver una esfera de energía conducir rápidamente hacia él, teniendo que girar sobre su propio eje para esquivarlo mientras que el humo levantado por el impacto opacaba el panorama impidiéndole la vista de sus atacantes.
—Mierda... — se levantó del lugar preparando sus brazos para cualquier ataque, pero el sonido de su rastreador activarse le hizo fijarse en la pantallita roja, donde mostraba dos energías alejarse rápidamente de ese lugar —Carajo... —corrió de vuelta entre el polvo hacia el cuarto no hallando más que el cuerpo cercenado de una de sirvientas y el otro entumido en una esquina, temblando entre pánico y estupor mientras las lágrimas salían a borbotones de sus ojos —Maldita sea... —llevo su mano hacia el rastreador oprimiendo el botón de rastreo y marcando la ruta de aquellos dos hombres, sin embargo, no había quitado la mirada de aquella mujer y mordiendo la mejilla interna se acercó a ella escuchando levemente como esta soltaba un gemido de desesperación.
—¡Ey! ¿Qué sabes...? — una mirada rápida al exterior fue suficiente para que la joven solo negara y se acorrucara más en su lugar—Habla, no tengo todo el tiempo —sujeto el brazo de la chica dándole un leve tirón mientras esta soltaba un grito ante el tirón —¿Qué escuchaste? —el rostro golpeado de la mujer ahora se le hacía más claro, sumida en evidente pánico y como luchaba internamente por salvar su existencia.
—Yo... —trago en seco y sus temblores aumentaron, dirigiendo una leve mirada a su compañera y apretando los ojos para que las lágrimas que aún se negaban en escapar salieran de sus ojos, había pensado que los comentarios de su compañera habían quedado en eso, solo comentarios, no era secreto para los sirvientes como en tan solo un par de días los soldados habían empezado a hacerse más lejanos unos de otros e incluso no volver a aparecer, pero como bien se lo habían encargado solo se habían limitado a la limpieza y hablar entre ellas si acaso a pesar que a medida que pasaban las horas la cantidad de armaduras empezaran a ser más recurrentes, pero en menor cantidad, solo la suerte que venían acompañándolas las hizo mantenerse al margen. Mas no el suficiente cuando en tan pocos minutos fueron llevadas a ese lugar, por ese par de soldados, siendo ultrajadas como jamás pensaron serlo, humilladas y tratadas como putas mal vestidas ¿Quién iba a pensar que correrían la misma suerte de las cautivas en las celdas? Solo por haber aceptado limpiar unas armaduras cubiertas de sangre... —S-Si le digo... ¿Me dejara ir? —susurro por lo bajo mientras cubría con su otro brazo su busto y sus ojos volvieran hacia la figura de su compañera, sintiendo la frialdad sobre su cabeza.
—No estás en posición de pedir algo, si no hablas morirás aquí o ellos vendrán por ti, tú eliges —el desespero en la voz del hombre no se había hecho esperar y menos cuando su rastreador mostraba cada vez más lejos la posición del par de soldados —¡Habla! —un chillido salió de los labios de joven cuando este ejerció más presión en su extremidad, odia el tener que sacar información, prefería mil veces simplemente ir a la acción dejando huella en su trabajo.
"Maldita sea"
—¡Espere por favor! —chillo llevando su otra mano hacia los dedos del moreno intentando alejarlo de ella —Le diré todo, pero no me haga daño, por favor... —lloro más fuerte, pero a pesar de ello su voz apenas y podía reconocerse por medio de sus lamentos, se estaba desmoronando... —H-Hace unos meses nos dieron la tarea del aseo de las armaduras de los soldados de los palacios, nosotras solo comentábamos nuestro trabajo mientras ellos nos entregaban las ropas, no queríamos que nada así pasara...
—No te estoy preguntando por ti, estúpida ¿Por qué estaban aquí? ¿Que decían ellos? ¿Por qué los mataron? ¡Eso! —removió un poco fuerte a la chica, mas esta solo apretaba el agarre en su mano y asentía con vehemencia mientras soltaba otro chillido.
—N-Nos trajeron aquí por que fuimos las ultimas en tocar las armaduras de los soldados que enviaban al bosque, ignoro qué fue lo que les paso, pero solo se reían mientras abusaban de mí y mi compañera, solo eso, lo juro —la morena, volvió a chillar mientras el chico chasqueaba su lengua, soltó el brazo de la joven con un poco de violencia.
—¿Los que enviaban al bosque? —la mujer asintió rápidamente apretando ambas manos sobre su pecho.
—Hace unos días empezaron a traer las armaduras con mucha sangre, según era por la baja en rebeldes, pero hasta hoy no habían sido si quiera reclamadas, así que las llevaron al almacén — el moreno frunció el ceño un poco más, dándose la vuelta sin hacer alguna pregunta más, buscando en la superficie la ventanilla por donde los dos hombres habían salido, dando un salto para así salir de las instalaciones y levitar sobre la cúpula de esa sección del palacio, buscando la dirección correcta antes de emprender vuelo tan rápido como su estado hambriento se lo permitiera viendo como cada vez acortaba la proximidad con las otras dos energías.
"Nos trajeron aquí por que fuimos las ultimas en tocar las armaduras de los soldados que enviaron al bosque"
—Malnacidos... — a pesar de tener el ceño fruncido no pudo evitar embozar una pequeña sonrisa, la respuesta no podía haber sido más clara, solo debía juntar cabos y ahí la tenía ¿A dónde había llegado su raza? No les importaba nada matarse entre sí con tal de poder escalar, no sabía si era correcto pensar en hipocresía, porque de alguna manera también había hecho lo mismo. Chasqueo la lengua antes de detectar no muy lejos casi llegando al límite del palacio las hornillas donde quemaban los desechos del reino.
"Lo encontramos al borde del bosque, pensamos que quizás un animal salvaje lo lastimo, pero si fuera así, no entendemos por qué no se defendió"
Su vuelo se frenó de golpe a los escasos metros siendo recibido por una ráfaga de fuego que por poco no logra esquivar ¿Acaso eso había sido un escombro? Miro el suelo donde aquel que lo había golpeado lanzaba el cadáver del primer soldado dentro de las ardientes llamas entre los muros de meta, seguramente por el otro ya chamuscado Saiyajin, un pitido de su rastreador le ayudo a esquivar cuando el golpe de aquel sangrante hombre iba en dirección a su cabeza aprovechando la distracción que había tenido, seguramente en busca de cobrarse aquel golpe.
—Has demorado menos de lo que esperábamos, no por nada te tienen tanto aprecio últimamente en las filas —alego el hombre volviéndose a lanzar contra el moreno golpeando esta vez su estómago haciéndolo doblarse para después lanzarlo a tierra donde el suelo apenas se grieto por el impacto —No esperábamos toparnos contigo, pero de una vez, deshacernos de dos pájaros en un solo tiro —una esfera de energía fue lanzada al moreno, alcanzando este a saltar desde esa ubicación hacia el cielo, siendo recibido por el otro soldado quien apresaba su cuerpo al tomarlo por la espalda y ejercer presión sobre su cuello, imposibilitándole el moverse sin partirse algún hueso.
—Rápido Dante, un solo golpe —escucho a sus espaldas y vio como la presencia de aquel soldado se materializaba frente a él golpeando nuevamente su abdomen, sacándole el aire que aquella llave apenas le permitía tomar.
—Padre e Hijo en la misma circunstancia, que diría Gine o Raditz si los viera ahora... —una carcajada hizo que parte de la sangre que aun salía de su nariz manchara el rostro del moreno mientras recibía otro golpe y su mueca de asco se distorsionaba por la fuerza del impacto en su vientre, el maldito se le estaba olvidando en que circunstancia estaba, incluso si osaba a hablar de su Madre y hermano ¿Qué pasaría si el también caía en las mismas condiciones de su padre? ¿Su madre también sería la siguiente? ¿Por quién clase de imbécil lo estaban tomando? El maldito lo estaba gozando más de lo que pensaba.
—Rápido, no te pongas a jugar —volvió a escuchar a sus espaldas y otro golpe esta vez en su pecho los lanzo a ambos un par de metros atrás —¡Dante!
—¡Cállate! —Grito fuerte, relamiendo sus labios ante el deleite de ver casi en la misma posición al hijo de aquel venerable comandante, casi se le hacia un Deja Vu verlos, le encantaba — Al menos déjame gozar esto. El príncipe estará más que complacido —su puño de nuevo fue lanzado hacia le chico que alzando sus piernas sujeto el brazo de este mientras sus manos se habían aferrado a los dedos del otro deshaciendo su llave fácilmente sintiendo como un par de dedos se fracturaban por su agarre. Habían dicho lo que el moreno esperaba oír.
—Ahora me lo van a decir todo —gruño por lo bajo mientras le daba un cabezazo al otro sujeto para deshacerse de su posible ataque y arremetía contra el tal Dante aprovechando el agarre de sus piernas y así el cuerpo del hombre quedaba incrustado en el suelo siendo presionado por una de sus piernas sobre su columna.
—¡Mátalo! —grito el hombre bajo su pie y el otro no demoro en ir tras el chico recibiendo en el proceso un golpe en el vientre sin esperar que sujetara el brazo con el que lo iba a golpear, tirándolo al suelo de rodillas al sentir como el aire se iba con demasiada rapidez ¿Acaso había fingido todo ese tiempo? De donde sacaba tanta fuerza si su rastreador no lo registraba.
—B-Bastardo... —lanzo su otro puño y en respuesta este fue girado con rapidez hacia un costado desencajando uno de los huesos de la muñeca haciéndolo gritar de dolor, sin embargo, no soltó aquella extremidad —¡AH!¡Te matare! ¡Te dejare igual que tu padre! —ninguno de los dos hombres espero que el chico sin asco sujetara el cuello del mayor con tal velocidad arrancándole de tajo parte de la garganta como si hubiera rasgado un trapo viejo. Su paciencia había llegado a su límite...
Dejo caer la figura del soldado después que las líneas de sangre cubrieran parte del suelo mientras salía el resto de líquido casi a borbotones llevando su mano libre al cuello intentando frenar el sangrado los pocos segundos que tuvo despierto sin que el flujo de líquido lo ahogara o que la impresión y el dolor lo desmayara llevándolo así a una muerte rápida pero dolorosa.
—No... ¡Bastardo! —grito Dante mientras miraba la escena horrorizado y sus manos empuñadas sobre el suelo sintiendo como lentamente el líquido de su compañero se deslizaba por la baldosa hacia su dirección ¿Cómo ese mocoso había acabado con el tan rápidamente? ¡Era absurdo! ¿¡Cuánto poder tenía el hijo de Bardock!? El peso sobre su columna se hizo más evidente haciéndolo aguantar la respiración mientras casi a tirones llevaba sus brazos hacia tras, aprovechando la posición para jalar ambas extremidades sin dejar de pisar su espalda —¡AGH!
—Tienes un minuto y voy contando... —el hombre apretó la mandíbula y en su desespero empezaba a ejercer presión sobre sus rodillas para levantarse y poder atacarle, pero cada vez se le hacía más pesado e imposible el movimiento a medida que sus huesos empezaban a crujir y el aire a escapársele —Me dirás todo y rápido. Tengo prisa.
—¡C-Cobrón de Mierda! —Kakarotto levanto el pie que había mantenido sobre la espalda para así patear la cabeza del hombre haciéndolo estrellar su rostro contra el duro pedimento, volviendo su pie contra su espalda mientras Dante tosía por el fuerte impacto y el sangrado intentar ahogarlo al haber aumentado su auge.
—Van Veinte dos, te quedan treinta y ocho —volvió a jalar de sus brazos y casi pudo jurar sentir el tronar de su columna.
—¡Agh! E-Esta bien, está bien... —escupió como pudo la sangre que se metía en su boca y enterraba las puntas de sus botas contra la tierra usándolas como ancla para poder percibir algo más de aire y poder hablar con mayor claridad —solo seguimos ordenes, el comandante había infringido las leyes y ataco al Rey, por eso se le castigo dejándolo a su suerte... —el crujido interno de sus huesos le hizo gritar y zapatear intentando liberarse —¡Debimos ejecutarlo en el bosque, pero se resistió y mato a casi todos los soldados que fueron tras el!
—¿¡Quien dio la orden y por qué asesinaste a los otros dos!? —Presiono más fuerte sintiendo como su sangre se calentaba y su adrenalina aumentaba.
—¡Agh! —chillo y los dedos de sus pies se apretaron entre si buscando la resistencia necesaria en ese dolor que no amenazaba con disminuir y como sus hombros se dislocaban con una lentitud monstruosa—… E-El príncipe... — volvió a chillar mientras un par de lágrimas amenazaban con salirse de sus cuencas —Se dio la orden... de E-Ejecutarlo a todo el implicado... con el ataque al comandante Bardock...
—¿¡El Rey estaba al tanto de esto!?
—Su majestad no dijo nada, quien ordeno las ejecuciones fue el príncipe, el solicito Matarlos, A ellos y al comandante —la sangre en la comisura de su boca le hizo volver a toser y no sabía si era por las lágrimas o la falta de oxígeno que le había empezado a fallar la vista—solo cumplimos...
—¿¡Y la terrícola!? — el moreno lo corto al jalar su brazo derecho sintiendo como este parecía alargarse un par de milímetros mientras que el otro soltaba un grito ahogado.
—No lo sé, No hallamos su cuerpo... —chillo ahogado — cuando lo interceptamos estaba solo...
—Así que sin testigos... — ¡Maldito Vegeta! Había sido su cuchilla, los comentarios que alcanzo a oír tenían más sentido en ese momento, Maldito... se las pagaría —Muy bien jugado... si no debe haber testigos yo mismo me encargare de eso — susurro soltando los brazos del hombre con violencia, agachándose sobre su cuerpo deslizando sus manos hacia su cuello aprovechando la posición para girar le rostro del hombre sobre su periferia, sintiendo el leve impulso de su columna y el gemido ahogado que soltaba dejando sus extremidades sueltas y sin un resquicio de vida. Se incorporo lentamente, observando el estado de ambos cuerpos y como el rastreador dejaba de mostrar las energías que había registrado —Lastima... —hablo por inercia, agachándose lo suficiente para tomar alguna extremidad de ambos cuerpos y empezar a jalarlos hacia aquel enorme horno, dejando una línea de sangre a su paso, aprovecho la apertura de este y de un tiro lanzo uno a uno los cuerpos viendo como dentro del fuego la armadura parecía explotar y la carne a tostarse. Cerro la compuerta antes de que el olor a carne le llegara a las fosas nasales y apenas con las falanges manchados de sangre se giró sobre si admirando el cielo nocturno, oprimiendo con su dedo meñique el rastreador, esperando que este cargara los archivos o contactos registrados esperando hallar el único soldado que al pareces quedaba por aclarar en ese asunto —Kotta...
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Las horas se habían extendido más de lo que esperaba y por más que sobrevolaba las áreas urbanizadas no lograba dar con aquel soldado, ignorando si por casualidad se hallaba en alguna misión o había cambiado de contacto para simplemente no registrarse por ningún lugar, toda aquella posibilidad de encontrarlo se fue por el caño al no dar con el personaje casi llegada la madrugada, solo guerreros con un nivel de combate similar o donde según había oído este frecuentaba, mas no había rastro alguno y el cielo ya había empezado a aclararse y no quería simplemente no estar atento cuando su madre llegara, así que decidido dejar esa búsqueda pausada por ese día, ya lo retomaría en la noche empezando a retornar su vuelo velozmente antes de que la luz del sol se asomara por aquel horizonte y el cielo rojizo volviera a tornarse rigente en la atmosfera del planeta.
"Tengo que darme prisa, no puedo levantar sospechas y mucho menos si Vegeta está metido en esto"
Tenía que dar sus pasos con cuidado, no podía ir de buenas a primeras a reclamarle a Vegeta, la realeza le protegía y si bien en la conversación que le escucho con el Rey este estaba al tanto aun no comprendía porque Vegeta fue el que dio la orden y no el, ese detalle aún se le perdía en el aire... Sin embargo, podría decirse que existía un peso menos, la terrícola seguramente habría muerto cuando atacaron a su padre y más si lo hallaron solo; esperaba que este despertara pronto, debían tener una larga y muy directa conversación.
Al llegar al hospital volvió a entrar por uno de los balcones encaminándose rápidamente a uno de los baños de servicio, enjuagando sus manos manchadas y cualquier rastro que se viera a la vista de su último encuentro, ya después se daría otro baño, sacudió sus manos y secándolas con la misma capa salió del cubículo y camino a paso calmo hacia la sala de recuperación quitándose la misma haciéndola un ovillo bajo el brazo, más al llegar solo escucho ajetreo en su interior y como un montón de médicos demasiado bajos para su gusto se amontonaban alrededor de una camilla ¿Qué estaba pasando?
—¡Kakarotto! —le hubiera gustado maldecir ante su mala suerte cuando el grito de su madre le hizo girar a verla apenas apretando su mandíbula sin embargo su cara volvió hacia el otro costado gracias al impacto que quemo la piel de su mejilla, que, aunque doloroso solo le descoloco la acción ¿Qué había pasado? —¡Donde diablos estabas! ¡Te dije que cuidaras de tu padre! —volvió el rostro hacia la mayor observando la nariz y mejillas sonrojadas cubiertas por un hilo de lágrimas salientes de unos ojos furibundos.
—… Estaba en el baño... —pronuncio suave y apretó el trozo de tela entre sus manos, mientras el ceño fruncido de su madre se volvía suave y sollozaba un poco más.
—Señora Gine, debemos dejarlo fuera de la cámara de recuperación, si sigue así morirá desangrado. Según el informe de seguimiento alguno de los químicos de la maquina no deja que su cuerpo se recupere... tendremos que hacerlo a la antigua —comento uno de los médicos mientras dejaba ver a su padre canalizado con una mascarilla de oxígeno sobre su cuerpo húmedo y las líneas de sangre manchar las sábanas blancas mientras temblaba ante el dolor de sus heridas —debemos trasladarlo rápidamente, por favor, firme este permiso —señalo el hombre y la mujer solo presiono su huella sobre una pantalla con el historial de su esposo sin siquiera mirar mientras intentaba apartar las molestas lágrimas, dándole paso a los médicos que se llevaran al moreno a una de las plantas superiores para tratarlo, a sabiendas que ese proceso tomaría más del que se llevaba con las cámaras, siendo posible que este no sobreviviera a la intervención.
—¿Qué vamos a hacer Kakarotto? —sollozo la mujer cubriéndose el rostro mientras el chico sol mirada el camino por donde se llevaron a su padre, sintiéndose por un momento culpable de no haberse quedado a resguardar su avance ¿En qué momento recaía? Siempre era de golpe. Toco el hombro de la mayor llevándola hacia la salida, teniendo cierto tramo de distancia con el de los especialistas que parecían hacer su mayor esfuerzo en empujar aquella camilla. Aun si quiera lograba comprender como en un segundo la calma que por el momento había tomado al llegar al hospital se perdía al ver la situación de sus padres, nunca había visto que algo así pasara, nadie había tenido problemas con la cámara de recuperación y ahora su padre parecía no poder estar mucho tiempo en su interior y por ende el desespero de su madre, muy pocas veces la había visto tan asustada por algo.
"Sería un problema que esto estuviera interfiriendo también"
—Madre, los médicos ya se encargarán de que se mejore, es fuerte, no debes por qué preocuparte de más... —susurro por lo bajo al llegar al cuarto donde ingresaron a su padre pero que cerraron al verlos acercarse, haciéndolos esperar desde el exterior, mirando por el costado de la puerta como su padre era tratado y limpiado para su mayor comodidad, suturando con hilo y aguja las heridas que tuviera abiertas, inyectándole sustancias por medio de la manguerita que tenía en uno de sus brazos... no pudo evitar sentir su piel erizarse antes esos métodos tan primitivos...
—M-Me temí que algo así pasara, pero Bardock es tan terco... —la voz de su madre le hizo girar a verla, recostada en la pared a su lado, limpiando su rostro y tomando aire en fuertes inspiros.
"Se arriesga demasiado..."
—¿A qué te refieres? —la mayor lo miro un pequeño segundo mientras soltaba el aire por la boca, relamiendo sus labios intentando buscar las palabras adecuadas mas no supo siquiera como decirle lo que pensaba.
—…Nada, es mejor dejarlo así Kakarotto — se acercó a la ventana de aquel cuarto mirando su interior sintiendo temor al ver el estado en el que había encontrado a su esposo, la llamada la había tomado por sorpresa, así que apenas logro vestirse y llegar allí lo antes posible, no hallando a su hijo por ningún lado de la habitación, entrando en pánico al no saber que pasa, pero cuando lo vio entrar no se pudo evitar tomar represarías por desobedecerla, había sido injusta... —Discúlpame hijo, no debí golpearte, después de todo esto ya había pasado...
—Madre...
—Solo espero que tu padre se recomponga de esto, no puedo seguir viéndolo en este estado —el moreno intento boquear, intento decirle que en verdad si había sido culpable, que se había ido por información, que quería saber quién había lastimado a su padre, pero tampoco quería que supiese que había matado a dos Saiyajines por sus actos. Prefería que su madre le siguiera viendo como un simple soldado más. Agacho la mirada y solo negó soltando un suspiro pesado —Pasara un rato hasta que nos dejen entrara a verlo, más bien dime que fue lo que hiciste ayer en casa, la cocina estaba hecha un desastre—el moreno se sobresaltó mirándola por un segundo, viendo como está a pesar de estar al borde de un ataque nervioso sonreía y cambiaba el tema, intentando menguar el mal sabor de boca que esa situación le provocaba. El joven desvió la mirada apenado mientras rascaba una de sus mejillas con uno de sus dedos y apretaba su mandíbula, se le había olvidado el mini incendio que había hecho con la comida —si pretendías cocinar, no lo haces para nada bien.
—Siento eso, me distraje por el cansancio... —alcanzó a agregar sin mucha fuerza en sus palabras.
—Imagino que sí, pero se más cuidadoso, solo tenemos una cocina y hay que cuidarla —el moreno pretendía decir algo más, pero solo asintió y esperaron en silencio hasta que los médicos salieron exhaustos de aquella habitación, limpiando el sudor de la frente con un paño mientras tomaban aire aliviados.
—Señora Gine, emos estabilizado al comandante —dijo uno de los hombrecillos mientras las demás figuras desaparecían a un costado de ellos por aquel largo pasillo — pero sigue estando grave, no se pueden descuidar ni por un segundo, si pasa algo, les pido que me lo haga saber lo antes posible... con permiso —finalizo la extraña criatura verdosa abriéndose paso entre ellos dos caminando solo por medio de ese pasillo lentamente ¿Por qué será que le pareció extraño el tono de voz con el que les hablo? O es que todos médicos de su estatura hablaban así...
Con pasos calmos se adentraron al cuarto, acercándose a la camilla y a pesar de que fuera un método no muy usado en su planeta, siempre servía para cualquier novedad y aunque la morena quisiera negarlo, prefería tenerlo mínimamente en esa camilla que, en aquella molesta cámara, por lo menos podría sentir su piel y saber más conscientemente que le pasaba.
—Ya es tarde, Kakarotto, mejor ve a dormir, ya me quedare yo aquí con el —la mujer sujeta una de las manos del mayor mientras miraba a su hijo un poco más tranquila regalándole una pequeña sonrisa — deje algo ya preparado por si quieres comer, pero si lo vas a calentar no vayas a quemar las ollas.
—Pero... —el joven intento hablar, mirando a su padre en medio de aquella gigantesca almohada, pero su madre de nuevo le hizo callar.
—Yo me quedare con tu padre —la mujer sujeta una de las sillas y la acerco a la camilla empezando a acariciar la mano del moreno —No te preocupes, sé que lo hiciste bien...
—...Madre... — la miro dudoso, busco algo en su figura que delatara cualquier pensamiento, pero no hallo nada, solo desconsuelo y seguramente cansancio; lo más probable es que ni siquiera hubiese dormido bien, estaba haciendo las cosas mal... pero solo por esa vez se iría sin chistar y retomaría la energía necesaria para aclarar todo ese problema —Esta bien, pero mantenme informado...— recibió como respuesta la misma sonrisa y un pequeño adiós de su parte, un par de pasos desconfiados empezaron a alejarlo, llevándolo a la salida sin dejar de ver a los mayores hasta traspasar la puerta y así dirigirse nuevamente hasta su hogar, aprovechando el clima fresco de esa hora de la mañana para poder pensar más claramente. No le quedaba mucho tiempo.
No demoro mucho en llegar a la vivienda, entrando rápido hallando sobre el mesón de la cocina, una cantidad considerable de platos tapados apenas por un paño de cocina, se encamino al lavado de esta sin hallar siquiera las ollas negras que habían quedado el día anterior, se golpeó mentalmente siendo más que estúpidamente obvio que su exhausta madre tuvo que arreglar su desastre. Estaba haciendo las cosas terriblemente mal. Suspiro tenso y esta vez sin si quiera tener la intención de calentar la comida, empezó a destapar plato por plato devorando la mayoría de ellos en muy poco tiempo, pero dejando un poco para más tarde admirando la deliciosa sazón que su madre tenía. Tendría que agradecérselo con creces, la comida en la milicia no era la mejor del mundo y había tenido que vivir con ello por tantos años.
Termino de comer llevando los platos al lavado dejándolos con un poco de agua para más tarde lavarlos, retomando de nuevo a su cuarto dejando sus prendas para después ir al baño, tomando una ducha rápida y tan solo con un short corto meterse esta vez bajo las cobijas, dejándose vencer por el sueño a pesar de su llenura, dejando que la mañana avanzara mucho más rápido de lo que creía, despertando un par de horas más tarde, casi por impulso a no saber dónde estaba. Desubicándose solo un par de segundos antes de estirarse y enfocar sus ojos a la ventana que llevaba al exterior, dándose cuenta que no había pasado demasiado tiempo desde que se había acostado, pero que ya se sentía completamente renovado, sin duda el comer era un punto a favor a la energía en su cuerpo. Ya no tenía sueño y el hambre aun tardaría por llegar, así que se levantó lentamente, volviendo a vestirse y dejando su cama a medio hacer salió del cuarto con un bostezo largo, lavando su rostro y caminando de vuelta al salón principal.
—Creo que puedo aprovechar el resto de día... —dijo para sí mismo, apenas tomando un bocado de carne de uno de los platos y encaminándose a la salida del lugar, no sin antes activar el rastreador y dejarlo listo con las coordenadas que este le mostraba de primera mano —Vegeta... —lo pensó un par de segundos más, pero mientras no tuviera información de aquel escurridizo soldado, no podía hacer mucho así que al salir emprendió vuelo hacia el enorme palacio viendo desde su altura la alta extensión de comercia en las poblaciones que rodeaban el Reino.
Poco demoro en llegar y aprovechando la ubicación que indicaba su radar, paso por alto a los guardias del palacio encaminándose hacia uno de los salones de entrenamiento, pero a medida que se acercaba pudo registrar como una energía nueva se posicionaba muy cerca del príncipe, haciéndosele extraño el nuevo registro que este tenía y a pesar de no tener el rango de poder como el de Dante y compañía era considerablemente bueno, por ello no podía dejarlo pasar por alto así que con su radar listo para rastreo llego a aquel salón un par de minutos después.
—Vegeta... —comento no muy fuerte empezando a buscarlo con la mirada atreves de las columnas que asemejaban un tipo de división para los pocos pasillos que llevaban a ese lugar, más su presencia alerto al susodicho haciendo que este y un hombre quizás de la edad de su hermano o más grande, de ojos y cabello azabache como casi todos los habitantes de ese planeta lo mirasen también con curiosidad —Príncipe Vegeta...
—Ah, Kakarotto, junto estaba pensando en ti —comento el orgulloso príncipe, mostrando una sonrisa ladina y acomodando uno de sus característicos guantes blancos —Me aliviaste ir a buscarte...
—Que coincidencia entonces... —el moreno miro al otro hombre, pero este solo se mantuvo altivo y le correspondió la mirada igual de fuerte que el chico ¿Quién era ese? —¿En qué puedo servirle?
—Que elocuente estas, pero no te apresures Kakarotto, pensaba llamarte para relajar los músculos —Apretó ambos puños haciéndolos tronar sin dejar de mirarle levemente sonriente — hace mucho que no te parto la cara... —mordaz y directo, el hombre se giró más hacia el dando un par de pasos a su dirección, frenándose a menos de dos metros para ver al hombre con el que está hablando —Retírate Kotta, después retomaremos nuestra charla, solo asegúrate por casualidad —alego el príncipe no esperando que el ceño de su compañero de entrenamiento se frunciera apenas un par de segundos antes de volverse a relajar, el hombre solo le dio una diminuta reverencia y se marchó del lugar, agradeciendo de este su amplitud y del techo descapotado. Justamente buscando al Diablo, había dado con el tipo sin necesidad de buscarlo...
"Que malditos..."
—¿Quién era ese? —comento suave el moreno, como si nada pasara mientras empezaba a masajear sus hombros a espera que Vegeta se desprendiera de su capa y del molesto rastreador que siempre tenía pegado al rostro, se giró solo un segundo para dejar sobre el suelo a un costado de una columna el pequeño aparato que discretamente empezaba a marcar los movimientos que aquel hombre ejercía.
—Un muy obediente soldado, ha cumplido espléndidamente sus funciones últimamente —Kakarotto apretó sus manos más se mantuvo relajado viendo como el príncipe se desprendía de su capa haciéndola una bola y tirándola sin mucha delicadeza a un par de metros de su posición —Tendré que condecorarlo después ¿No crees?
—Si usted lo dice... pero creo que eso es más trabajo del Rey —no espero ver tan pronto el rostro ceñudo del hombre que apretando la mandíbula lo miro casi queriéndole explotar a cabeza.
—Supongo que el que estés aquí, es porque te aburrió cuidar de tu viejo y deshonroso padre... ¿Qué tal sigue? Ya debería estar saliendo de la cámara de recuperación... —esas palabras le supieron a vinagre y esta vez fue el quien embozo una pequeña sonrisa no pudiendo evitar sentir la sangre calentarse y como la información obtenida le provocaba arrancar el rostro a aquel hombre, pero para su maldita mala suerte se trataba del príncipe de su planeta. Que mala suerte...
—Estas siendo más molesto que de costumbre Vegeta ¿Nadie quiso ayudarte con tu problema? —alego el moreno mientras elevaba una de sus cejas casi como un directo desafío al hombre, arrancándole un bufido de molestia y que la mano cerrada del bajito se estrellara contra su mejilla.
—Ya te dije que no te metieras donde no te llaman, sabandija —su puño volvió a lanzarse al chico quien alcanzo a frenarlo a la vez que también lanzaba un golpe similar siendo frenado rápidamente por el príncipe, sintiendo la presión de sus extremidades por el impacto esperando que el otro cediera en aquel forcejeo.
Una de las piernas de Vegeta se alzó golpeando el vientre de otro haciéndolo dar un salto atrás obligándolo a llevaba su mano derecha al área afectada, esperando que las puntas de sus pies tocasen el suelo para volver al ataque y siendo más que obvio para el moreno mayor cubriéndose rápidamente, su mano se lanzó para alejarlo de nuevo con un revés, sin embargo, el moreno a pesar de ser mucho más alto que el príncipe se agacho con maestría girando su cuerpo 90º para así insertar su codo en el abdomen del hombre haciéndolo curvar por el golpe y en el mismo movimiento atacar su quijada lanzando un par de metros por el aire —... Vaya —comento al caer un par de metros lejos y palpando la parte magullada — alguien esta emocionado hoy... —el príncipe apenas movió los músculos de sus labios casi en una mueca para alejar el cosquilleo que este tenía por el impacto —¿Algún motivo en particular?
—...Para nada... —comento levemente divertido al sentir como una pisca de su frustración escapaba por esos dos simples golpes que logro atinarle con tanta facilidad al príncipe, empezando a caminar formando un círculo imaginario sin dejar de mirar al contrincante.
La imagen del mayor desapareció frente a él y el puño en su mejilla le hizo girar violentamente el rostro, mas no fue suficiente cuando el chico quiso atacarle y este le ataco con más violencia, tirándolo hacia suelo logrando dar una voltereta y quedar acuclillado, cubriendo su rostro de la arremetida que el mayor propinaba sin mucho éxito, dando casi como golpe final un leve salto para estampar su puño con toda su fuerza sobre él, más logro esquivarlo por poco dando otro par de giros sobre si con ayuda de sus manos y ver a escasos pasos como el suelo bajo el príncipe se expandía formando un pequeño hoyo y una sonrisa ladina se formará de nuevo en aquellos labios—Ah mejorado mucho, su majestad... —el leve movimiento de su rostro fue la señal que el príncipe necesito, el menor sería el próximo en atacar a pesar de los leves rasguños que ya tenía por su arrebato, más sin embargo lo espero dichoso de poder dar inicio a una pelea de verdad.
—Que creías Kakarotto, es talento natural...
—Supongo... —sus cuerpos se volvieron a lanzar al ataque, esta vez sin reparo en alguna charla o algo que les permitiera distraerse, solo ellos dos, arrojándose puños y patadas, buscando algún punto ciego para atacar, mas no existía brecha entre ellos y menos al conocer tan bien el estilo de pelea que el otro poseía, todas las opciones de ataques eran simplemente cubiertas, frustrando su combate y más para el mayor que de un momento ya no podía golpear al moreno como momentos antes lo había hecho ¿Es que acaso el soldado había vuelto a superarlo sin darse cuenta? Cada vez parecía una burla más a su persona cuando creía haberlo sobrepasado y no era así. Chasqueo la lengua y un grito fuerte salió de su garganta mientras su puño se estrellaba contra los antebrazos de Kakarotto.
—¡Pelea enserio! —de nuevo girando sobre su eje lanzando su pierna hacia el vientre del chico logrando apenas que este se alejase y que por inercia su mano se estirara lanzando una esfera de energía que destruyo el área donde el menor estaba apoyado y un poco más.
—¡Vegeta! —alego el menor mostrando el fastidio en su voz y la impotencia que le causo el ataque, pero más cuando alcanzo a ver como su radar había sufrido las consecuencias de su descuido —Maldita sea...
—¡Callate y pela Kakarotto! — sus miradas chocaron llenas de ira e impotencia, acomodándose nuevamente para retomar la batalla, creando cada uno una esfera de energía y dando un paso al frente listos para atacar.
—¡Príncipe Vegeta...! —un soldado había llegado de improvisto deteniendo el movimiento del menor que apenas y había logrado mover su brazo en dirección al pecho del mayor ¡Maldita sea! —Han solicitado su presencia...
—¡No me estorbes insecto! —alego el mayo lanzándole al pobre soldado su ataque, apenas este esquivándolo y que una gota de sudor bajara por su mandíbula al verse envuelto en medio de un combate.
—L-Lo lamento su majestad, pero ha sido el consejo... —el moreno apenas abrió sus ojos en sorpresa, chasqueo su lengua y bufo exasperado, preciso cuando la pelea pretendía volverse interesante.
—Que mierda... —susurro mientras se acercaba a su capa y la recogía de mala manera —Continuaremos con esto después Kakarotto —alego este apenas mirándolo por sobre el hombro, moviendo sus brazos sobre su cabeza acomodando la capa y emprendiendo camino tras el otro soldado.
—¡Jmp! Desgraciado... — el moreno chasqueo la lengua mientras la figura del príncipe desaparecía por uno de los pasillos, espero antes de retroceder sus pasos hacia el maltrecho suelo y el radar casi inservible —No puede ser enserio... —al tomarlo oprimió el botón de rastreo y este apenas le mostraba una condena sobre la pantalla rota —¡No se ve una mierda! —su ceño se frunció aún más y no pudo evitar apretarlo su mano más se obligó a no destruirlo y lo supo a regañadientes sobre su ojo izquierdo empezando a oprimir botones, mas este solo mostraba parte del caimo que había tomado el soldado y un molesto pitido cuando direccionaba algo —Mierda... —bufo molesto tomando vuelo lentamente mientras salía por el claro del salón, calculando la posición que el radar le mostraba emprendiendo vuelo rápidamente mientras el sol de la tarde quemaba su piel con fuerza —Maldito Vegeta, siempre se sale con la suya... —si no fuera el príncipe seguro ya le habría estallado el rostro a solo golpes, pero debía soportarlo, podría cobrárselas en alguno de los combates que le obligaba a tener, pero debía aguardar el momento oportuno, pero sentía la adrenalina aun correr por su torrente sanguíneo y la impotencia reflejarse en lo blanco que se veían la empuñadura de sus dedos de tanto ejercer presión, mas solo le quedaba encontrar a ese tal Kotta si quiera por lo menor liberar presión, equilibrar la balanza por así decirlo.
"Ya solo queda deshacernos de Kotta, el maldito le dio por no venir esta noche, seguro ya tiene sospechas"
Bien lo habían dicho esos dos, ese tal Kotta debería tener sospechas y no por nada lo vio hablando con Vegeta, si es que no existía otro Kotta en el planeta, ese era el único que podría de por si cerrar el círculo antes de ir directamente con el Rey y su Hijo, necesitaba por lo menos de parte de esos dos cero intercepciones con su familia, estando la humana muerta no habría porque preocuparse, esperaba que fuera así y que su padre no se hubiese sacrificado de más...
—Eso espero... — lo poco o mucho que le mostraba el radar lo llevo para su sorpresa a una parte algo lejana del bosque, siendo solo vegetación lo que se viera a varios metros a la redonda, no se habría sorprendido mucho si no fuera por la creciente destrucción que parcialmente se mostraba entre ese bosque intransitable, viendo parches de destrucción a la altura en la que levitaba sobre este —Seguro tuvo que ser aquí, es el escenario de una batalla... — alzo el rostro viendo a lo lejos como las montañas se alzaban junto a los árboles así que siguió sobrevolando el área hasta dar con lo último que el rastreador le dejaba ver, teniendo que descender entre la maleza y esperar encontrar, aunque fuera un poco de su rastro, mas solo hallo grandes arbustos de espinos y arboles gigantescos que tapaban su figura de quien fuese estuviera sobre ese lugar.
"Con razón los rebeldes decidían ir a ese lugar a ocultarse".
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Ni siquiera en todo el tiempo que estuvo en ese planeta fue llevado a ese lugar, siendo solo rumores de criaturas poco comunes y rebeldes los que lucharan entre no morir allí por el sin fin de peligros o los soldados del reino, siempre había sido de su casa al complejo de entrenamiento y viceversa, siempre ese camino, nunca le había interesado ese lugar y menos cuando su madre alegaba que no era lugar para un niño, ¡Absurdo! dada su condición como guerrero Elite, siguió escaneando el lugar procurando sobrevolar lejos del suelo hasta hallar un rastro para nada normal en medio de los matorrales.
—¿Qué es eso? — se empezó a acercar lentamente sintiendo a medida que se aproximaba como la tenue brisa le traía un aroma desgraciadamente familiar haciéndolo plantar sus pies sobre el césped magullado y ver más de cerca aquel arbusto las manchas que varias espinas tenían sobre si, estiro su mano para apenas arrancar una y verla un poco más de cerca mientras ese suave aroma volvía hacia él—Es la sangre de esa Terrícola... —su sorpresa se hizo evidente y más cuando en esa posición se lograba ver las leves ramas partidas y las marcas ya secas de lo que en su momento fue sangre fresca —¿Acaso sigue con vida? —susurro volviendo la imagen de esa mujer expuesta con la espalda hecha jirones, apretó la espina entre sus dedos, pero no la tiro, la llevo consigo empezando a caminar por aquel sendero que se había marcado sin mucha fuerza hallando a solo un par de pasos unas pisadas frescas de un par de botas que reconocía a la perfección —Ah, Con qué eso era... —las últimas palabras que le había escudado decirle a ese hombre Vegeta, ellos también se habían quedado con la duda si esa hembra seguía viva y al parecer las marcas que el suelo, arbustos y ahora arboles le mostraba era la clara evidencia que posiblemente siguiese viva o que algún animal había dado con ella llevándola a su madriguera.
Acelero su paso, teniendo que dar un par de brincos para esquivar esa molesta cantidad de espinos, pero siguiendo el rastro que se habría muy suavemente entre la vegetación, siendo pequeños lapsos de sangre sobre algún árbol o la sangre que aún no se perdía entre la tierra ayudándole a su sentido del olfato avanzar con mayor rapidez; siendo cuestión de minutos si en verdad se habían librado de esa molesta mujer o si tenía que también intervenir en ello.
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Milk había trabajado arduamente para poder sanarse, había durado horas quitándose cuanta espina viera sobre su cuerpo, más era obvio que no era suficiente su esfuerzo y menos en su espalda donde a pesar de sentir los punzones de estas no había podido sacarla y menos cuando las heridas abiertas casi la obligaban a no moverse, pero había hecho lo posible para sobrellevar ese dolor, tomando una que otra pomada que le ayudara con la cicatrización y a curar ya un par de infecciones que habían aparecido. Todo eso con el reconfortante baño de agua fría que había tomado, a pesar del escozor y el cansancio el baño le ayudo a relajar su maltrecho cuerpo y poder así limpiar toda impureza haciéndosele más sencillo la curación pero no por ello fue fácil, gasto todo lo que tenía y aun así no le fue suficiente, optando por dormir de lado o bocabajo para que su cuerpo retomara fuerza, consumiendo la carne que había tenido almacenada y el agua pura del manantial, esa había sido su única dieta y ya se había hastiado, de estar encerrada y solo comer carne con agua, pero su condición no le daba muchas opciones, ese día después casi tres días de haber llegado allí, se obligó a levantarse, a cambiar como podía los vendajes de su cuerpo y colocarse las únicas ropas holgadas que tenía en el pequeño montón de harapos, medio cepillar su cabello con sus dedos y a paso lento abrir la escotilla del techo para que la luz del día se filtrara y calentara el frio ambiente de la cueva.
—No puedo continuar así... —alego para sí misma volviendo sobre sus pasos hacia la cama de paja para sentarse tan rápido como su espalda se lo permitiera, le estaba matando el dolor y los músculos agarrotados no le colaboraban mucho, estaba tan magullada que, a pesar de querer salir, aunque fuese a tomar el sol su cuerpo resentido casi quería volverla a echar sobre la cama—Debo preparar más cicatrizante y ver si hay algo que me ayude con el dolor... —la sombra de sudor con la que había despertado ese día aun descansaba sobre su frente, la limpio con el dorso de su mano y palpo la costra blanca que se había formado gracias al cicatrizante en su mejilla más lastimada —Malditos Saiyans... espeto sin ánimo mientras el ambiente se tornaba calido gracia al ascenso del sol, volvió a levantarse con ayuda de la pared a un costado y cojeando empezó a caminar hacia la salida del enorme cuarto, sujetando consigo uno de los tiestos que había hecho, abriendo el par de puertas y alejando la enredadera, asiéndosele bastante difícil el ejercer presión, seguro tenía un musculo rasgado.
"Siento que me voy a desmayar"
Sacudió su cabeza saliendo de allí aun sosteniéndose de la pared rocosa y como pudo volvió a alejar las tablas con las que ocultaba aquel improvisado fogón, dejando sobre el diminuto mesón el recipiente que había tomado y sujetando la olla con un poco de agua que había dejado con mucha dificultad la noche anterior y tomando un trozo de carne lo puso a hervir, agradeciendo las brasas que aún permanecían latentes entre las cenizas, un par de ramas fue suficiente para que estas empezaran su trabajo, tardaría un par de horas si no quería que el humo llamara la atención, así que, por lo pronto, todo sería mejor a fuego bajo. Volvió a tomar el traste y con ayuda de su mano empezó a caminar hacia el exterior, pasando fácilmente por el estrecho túnel hasta ver el matorral espeso que cubría la entrada de la cueva, apenas tomando un poco de aire para poder verificar con cuidado el exterior, pero igual que siempre los amplios arboles ayudaban con su sombra a cubrir aquel lugar, así que salió disfrutando los rayos cálidos que le brindaba el sol y el aroma fresco de las flores, avanzo lo suficiente dejando caer el cuenco y jalando unas ramitas que crecían junto a un árbol volvió sobre sus pasos a pesar del cansancio de sus extremidades y el dolor.
—Esto le dará un buen sabor... —demoro un pequeño lapso en volver a la cueva, lavar el par de ramitas verdes, meterlas entre la olla y volver a salir, el sudor volvió a cubrir su frente, pero esta vez no le importo, camino lento hasta donde dejo caer el cuenco, volviéndolo a tomar dejando escapar un quejido por el esfuerzo y emprender camino en metido de tantas plantas, árboles y flores, tomando de ellas lo que necesitaba para empezar a trabajar. Con solo agacharse se tomaba su tiempo, así que la mayoría del tiempo opto por gatear hasta llegar a donde necesitaba, enforzándose para no hacer mucho daño a los cultivos con sus acciones, pero en ello no tomo conciencia como el día había avanzado con fuerza, hasta que el sol alumbro fuertemente sobre los árboles y la luz ya empezaba a molestarle, se levantó posicionando su mano izquierda en su frente intentando bloquear la luz que ya empezaba a molestar, teniendo que achinar los ojos pero una ráfaga de viento la golpe teniendo que tirarse casi tosca al suelo exclamando un pequeño grito mientras una explosión llegaba poco después en una de las paredes de la montaña —Ay no... — miro sobre su hombro donde una figura masculina se mostraba antes ella a una distancia considerable formando lentamente otra esfera de energía.
"Que maldita mala suerte tengo"
Sus cejas se fruncieron e intento ponerse de pie, pero escasamente podía arrodillarse y empuñar sus manos sin saber que más hacer, solo mirar a ese hombre e intentar reunir algo de saliva en su boca.
"¿¡Que se supone que voy a hacer ahora!?"
La esfera de energía su lanzada hacia ella, optando por cerrar los ojos y apretar sus manos sintiendo la luz de esta acercarse y el viento remolinear sus cabellos un poco más fuertes, pero le pareció por un segundo percibir como otra ráfaga de energía desviaba aquel ataque pasando a uno de sus costados apenas rosando su brazo estrellándose de nuevo contra la pared de la montaña a sus espaldas. La luz que hasta ese momento había molestado sus ojos se había desvanecido quedando apenas el rastro del viento que había formado ese ataque teniendo que abrir los ojos a su pesar viéndose lentamente intacta y como la figura a un par de metros se había quedado pasmada en su lugar, con solo una mueca de sorpresa en su rostro ¿¡Que es lo que está viendo!? lentamente siguió la mirada de ese hombre teniendo que girar su cabeza por sobre su hombro y obligarse a hacer lo mismo con el torso viendo como de entre el humo que se había formado y la luz que entraba por los árboles otra figura masculina se hacía presente haciéndola abrir los ojos con mayor sorpresa y sus extremidades entumecidas por la impresión.
(Imagen)
"¿¡Como es que tampoco había sentido su presencia llegar!?"
XxXxXxXxX
Al fin, terminé, espero lo hayan disfrutado, nos leeremos pronto. si quieren ver los dibujos en los que intento enfocar mis escritos los invito a visitar mi Facebook o la plataforma de Wattpad, allí si se pueden agregar algunas imágenes. Thanks.
Bye.
Mika-Chan
