Capitulo 6
Ardiente
El baile lucía en todo su esplendor, los Piquete estaban emocionados porque era un éxito su fiesta, la hija de los Piquete estaba comprometida y anunciaban ahora a su pareja, ella con un vestido abombado pasaban al frente, con el cabello recogido en un envuelto, sonriente por la fantástica fiesta, su prometido orgulloso y los padres igual.
Candy y Albert llegaban a una mesa donde estaban sentados Archie y su flamante novia Tamara, una dama elegante con una amplia, muy amplia sonrisa, realmente era bonita, pero no presumible y con Archie no hacía pareja, este vio a Albert y Candy tímida tomaba asiento viendo como todos la observaban, se sintió extraña, acercaba su silla a Albert.
Candy al ver la mirada de Archie, Alister y Niel, pensaba no debía haber venido, en esa mesa estaba Tom y Albert, mientras Anthony acompañaba a Rosemary y le presentaban a Catherine, quien era muy hermosa, pero al sacar a bailar a Rose, Anthony le preguntó por qué no traía pareja su amiga y esta le dijo que estaba interesada en Albert pero él tenía novia. Anthony acompañó un rato a Caté pero noto que no era de su agrado, se la presentó a Ster y este bailo con ella.
Alister observaba que Caté era bastante hermosa, pero su aire de gran dama, y de ser bastante recatada, lo hacían limitarse al baile, de rato terminaba por sacarla a bailar Niel, quien definitivamente gozaba de la hermosura de Caté.
Después de mucho bailar Caté noto que Candy estaba con Albert, que siempre si la había alquilado según sus pensamientos, pues para Caté Candy era una mujer a renta.
-Niel ¿podemos tomar algo?
-Por supuesto, te acompañare a la mesa y pediré algunas bebidas
-Gracias Niel, eres muy atento. Este se retiro y vio como Albert se salía hacia el exterior con Candy. Albert se llevó a Candy a la terraza a tomar el aire
- ¿Te gusta la fiesta Candy?
- Salir me gusto más, ¿siempre son así tus amigos?
-No. Están extrañados que haya traído pareja, Candy lo vio a los ojos
- Para colmo… solo de apariencia, Caté no ha dejado de bailar con el chico de cabello obscuro
-Dice Rosemary que es para que sienta celos, pero realmente estoy muy feliz con mi pareja como para que me importe alguien más
- ¡Albert!
- No voy a cambiarte Candy, eres única, irremplazable y muy hermosa, lo dijo en un suspiro, ella se ruborizó y bajo su rostro. Albert sonrió, le agregó
- ¿Quieres que traiga algo de beber?
- Mejor regresemos a la fiesta no vayan a preocuparse por ti.
- ¿Quién? Candy lo vio a los ojos al escuchar decir tan suavemente un sencillo "quien" que se quedo en pausa, sin decir nada. Albert la vio y sonrió pensaba que si la besaba todo podía cambiar, pero ella saldría de su habitación, no quería tenerla lejos, así que se conformaba con esa hermosa mirada y suspiraban. Adentro frente a los demás la besaría todo el tiempo, así pensaría que es la actuación, sonreía por como Candy lo hacía planear hasta los besos.
Entraron abrazados Cate los vio maliciosamente, también noto que no hubo besos y solo habían hablado, pensaba eso era un definitivo rompimiento, sonreía por haber logrado con su sola presencia eso. Después llegaba Niel sonreía con ella, esta se iba a la mesa con Rose.
La velada fue agradable, Niel se ofreció en llevar a Caté a la casa de Albert y Cate con darle celos decidió aceptar. Rosemary la llevaba su primo Anthony con la idea de dejar solos a Albert y su novia.
Ya en la casa llegaba Caté y escuchaba una conversación a medias de Anita y la cocinera.
-…Ella es ardiente, eso le gusta mucho al señor Andrew…
Cate se fue a su habitación, pensaba eso era diferente necesitaba avanzar rápido, William le gustaban las chicas ardientes y por eso la pensaba muy dama en su lugar, así que ella preparaba su plan.
Entraba Rose y despedía a Anthony, entrando directo a su habitación, Cate salía y se fue a la cocina, vio a Anita cerrando todo para irse y comentó
-Anita, me dijo Rose que le diera un vaso de leche a Albert al llegar porque necesita descansar bien. Esta se sorprendió y dejo un vaso servido de leche, al voltear al refrigerador, Caté dejo caer unas pastillas color azul en el vaso se fue.
Más tarde sonriendo llegaban Candy y Albert esta dijo
-Estoy rendida, me adelanto necesito quitarme todo esto y descansar,
-Si Candy te doy tiempo y luego subo voy a ver si hay pendientes en mi estudio, regresó y vio un vaso de leche servido, pero él había tomado Whisky y se extrañó. Anita lo vio subir y que dejo el vaso… lo iba a tirar cuando vio alguien en la puerta trasera
- ¿Quién anda ahí?
-Soy yo Anita, Agustín, estoy revisando para irme a dormir.
- ¿Quiere un poco de leche?, la iba a tirar porque se quedo servida
-Bueno. De un solo trago se tomo el vaso Agustín y se quedo conversando con Anita.
Mientras tanto en Inglaterra en la mansión de los Grandchester llegaba Richard serio con la cabeza baja vio a Eleonor en su casa, de inmediato cambio el semblante a sorpresa divina. Terry los vio y se escondió, este quería saber porque ellos dos habían sido novios y terminaron.
- ¡Eleonor! Ya lo sabes verdad. Ella se quedó callada, pensaba que debía saber, porque estaba así Richard. Y este agregó – Rebeca fue muy cruel, obligarme a casarme con ella si no recordaba que hubiera algo entre nosotros, jamás lo hubo, pero como Terry se parecía tanto y los lunares, siempre confié en ella Eleonor, no lo sabía, ahora que te veo aquí, me imagino que cumplió su amenaza, porque ya no le di dinero. Eleonor abrió los ojos, asustada que estaba diciendo Richard. - Dime ¿Terry ya sabe que es nuestro hijo?
- ¡Richard! ¿Y John? Dijo con la voz apenas audible pues le faltaba aire, era muy impresionante ver al hombre que más amo, decirle que cambiaron a su hijo y que Terry era realmente hijo de ella.
- Al parecer era un niño huérfano ella lo robo de una casa cuna. Con eso fue que salió la verdad a la luz, ahora está en la cárcel, me ha estado pidiendo dinero y me he negado. Como le voy a decir a Terry que ella no es su madre, que su madre eres tú. En ese momento ya no pudo más y se desmayó Eleonor, pero esta vez Richard la tomo en sus brazos, la elevo y la recostó en un sillón. Llamando al servicio para que le ayudaran.
En lo alto de la escalera, Terry estaba en silencio procesando todo Candy era su hermana. John era un niño robado, y su madre no estaba en Francia estaba en la cárcel, pero esa no era su madre, su madre era Eleonor, la madre amorosa de John. Recordó como ella cuidaba y consentía a John, mientras la madre de él ni lo miraba, su interés por las joyas y los lujos eran más valiosas que su hijo y como no iba a serlo, si no era su madre. Desde ahí escondido observaba el rostro de Eleonor se le salieron las lágrimas, siempre quiso que su madre fuera como la mamá de John y Candy, ahora sabía… que Eleonor era su madre.
- No despierta, llamen a un doctor. Gritó Richard, Terry reaccionó de inmediato bajo y se acercó para ver sus signos vitales, Richard lo observaba, Terry acercaba su oído y tomaba el pulso.
-Papá se le bajo a presión necesita algo dulce, ayúdame a levantarla, - Vamos Sra. Eleonor, por favor despierte, tranquila - Verónica traiga un Té dulce para ella por favor. En eso despertaba abriendo lentamente sus ojos vio a Terry en sus brazos y ella lo abrazó
-Mi Bebe, mi hijito es mío, mi bebe. Terry la abrazaba, John salía de la habitación y bajaba por la escalera viendo a su madre en el sillón escuchaba a su madre decir que Terry era su bebe.
- ¿Qué pasa mamá? ¿Por qué le dices bebe a Terry? Ella sin soltar a Terry levantó la mirada y vio con ternura a John y le respondió
- Terry es mi hijo y es tu hermano John. Este se quedo asustado, sabía que habían nacido el mismo día. Richard sabía el origen de John pero no era él quien tenía que decir nada, John era rubio, no se parecía a sus Padres, pero al menos era rubio y tenía una hermana más rubia que él.
En la mansión Andrew, se bañaba Albert y Candy salía en bata para cambiarse, en ese momento se escuchó tocar la puerta. Candy todavía no se cambiaba, solo portaba la bata de baño. Candy temía abrir la puerta, se fue corriendo al baño. Albert se cubrió con una toalla por la cintura y ella asustada le dijo - Alguien está tocando la puerta.
- Candy estoy sin bata, atiende, ya voy… debe ser mi hermana Rose. Candy regresó con cautela por la prisa quería ponerse algo no con la bata de baño, así que tomo la pijama de Albert la desdoblo y solo uso su camisa abrió vio a Cate muy seductora en la puerta vestida de rojo haciendo que Candy abriera los ojos, después sin más reaccionó
- Llegaste tarde Querida, ya vamos por el segundo raund acabamos de salir de bañarnos. Cate se quedo helada, la pastilla que le dio a Albert funcionó pero para el servicio de Candy. Ella venía vestida en babi doll rojo, zapatillas altas y bastante sugerente, Candy no traía abotonada la camisa de Albert, sonreía con seguridad para que se fuera Caté de ahí. Esta se alejo sin decir nada muy enfurecida y Albert con toalla en la cintura y al escuchar lo que respondió Candy estaba sonriente viendo a Candy con su pijama que le quedaba bastante coqueta, su cabello húmedo suelto y una sonrisa picara, pues al parecer estaba molesta y vio a Caté, pero ella estaba descalza y verla en su pijama definitivamente se veía muy bien, sonriente salió y agregó
- ¿Usaras mi pijama? Candy se vio, no portaba todavía ropa interior y se sonrojó por completo
- Si me esperas te la devuelvo en un momento, se metió al vestidor sonriendo de manera satisfecha a ponerse su camisón. Albert sonreía efusivamente pues pensaba que no podía dormir con ella ahí apretaba los ojos y sonreía aprovechando que Candy estaba dentro se coloco el pantalón de la pijama rápidamente quedándose sin la camisa pensaba definitivamente Candy era la novia de sus sueños, esta salía él la tomó en sus brazos elevándola y estrechándola con su cuerpo le agregó
- ¡Eres fascinante Candy! Mientras bailaba con ella sujetándola de sus caderas y el sin camisa, pero eso no quitaba que tuviera una novia muy bella. Candy sorprendida por ver tan feliz a Albert y con la camisa en una mano lo abrazo por el cuello sonriendo.
En la puerta trasera donde Anita conversaba con Agustín, este se sintió mal
-Creo que me voy a enfermar, tengo fiebre
- Lo acompaño y le doy algo del botiquín, vaya a recostarse ahorita le llevo algo para que no se vaya a enfermar, debe ser los cambios bruscos de temperatura.
Asustado Agustín se desconocía no se había sentido tan agitado en toda su vida, que le pasaba recordó que tomo leche con Anita y que ella tenía algunas atenciones con él, pero de ahí a provocarle algo, no lo esperaba, pues una parte de su cuerpo se despertaba y su respiración se agitaba, en eso llegaba Anita con unas pastillas para el resfriado y vio como Agustín estaba bastante ardiente… ella quiso darse la vuelta pero Agustín apenado sonrió
-Creo que no es un resfrío Anita, usted que es una provocadora
- Yo… Agustín. Con la cara sorprendida la morena sonrió al ver lo que había provocado su belleza en su compañero de trabajo y este al ver que le correspondía con sonrisas, y tan agitado como se encontraba, abrazó sin previo aviso a Anita, tumbándola en su cama.
Mientras en la habitación Albert y Candy compartían un hermoso beso, pues Albert la convencía de practicar más porque Rose no se había creído nada y Catherine piensa que Candy no lo ama. Se separaban del beso y Albert la bajo despacio después de haberla abrazado descaradamente. Ella le dijo
- Albert con lo que le acabo de decir a Caté, acabas de perderla para siempre.
- En serio. Sonio Albert ante la seriedad de Candy, pero él realmente la había escuchado y agregó- ¿Entonces nos hace falta un segundo raund?
Candy sorprendida y apenada respondió
-Me escuchaste, cuando abrí la puerta.
- Si pero no creo que lo tome en serio Candy es muy insistente esa mujer. Lo decía en un tono de cómo quitársela de encima. Candy sorprendida y corroborándole la conversación le contestó
- Tienes razón Albert venía en un babi doll rojo bastante agresiva, por un momento pensé que no se detendría, tal vez insista de nuevo, no me cree suficiente buena para ser su rival, tal vez tendrás que conseguirte alguien mejor y más hermosa. Esto lo dijo con un dejo de tristeza y Albert la vio con ternura, le respondió
- Candy esta noche nadie se veía más espectacular que tu, créeme eres la mejor novia que he tenido en mi vida…
- De verdad Albert, ella sonrió efusivamente y lo abrazo, agregó -si no es verdad por lo menos haces que no me sienta mal. Albert la volteo y se acomodo por su espalda, la acercó al espejo y le dijo
- Mira si hacemos una buena pareja. Candy se vio en el espejo. Albert acomodaba su rostro en su hombro, la miraba y sonreía.
-Albert me estas convenciendo, al menos no voy a cobrarte por la actuación, es a cambio del hospedaje. Ambos soltaron las risas. Albert le tomo el rostro con ambas manos sonriendo y le dio un efusivo beso después agregó
-Pero hace falta seguir practicando esta aparte, Tom me dijo que eras demasiado distante conmigo. Candy se quedo asustada, Tom también sospechaba que no eran novios, si ella lo noto bastante convencido, hasta hicieron comentarios agradables.
- Pondré más empeño, pero recuerda que no se si se me de la actuación como a ti, porque créeme eres un gran actor, todo parece tan real, solo unos cuantos no lo creerían.
Albert la elevo y la acomodo en el sillón, la cubrió se arrodilló y le dijo
- Candy ojala que cuando todo esto pase… me des una oportunidad de que seamos novios de verdad. Ella sonrió lo vio a los ojos, con un suspiro agregó
- Por supuesto Albert. Después cuando pensó en lo que respondió agrego - Por supuesto que lo voy a pensar Albert. Este sonrió efusivamente, noto el cambio y no podía dejar de tener la sensación de que a Candy le gustaba tanto como ella le gustaba a él.
