Capitulo 7
Asustada
Por la madrugada habían pasado varias horas de que por fin se quedaban dormidos, inquietos por todas las cosas del baile, las melodías románticas donde Albert la abrazaba y la estrechaba con su cuerpo, como casi no pudo conversar ni responder a nadie, ambos se iban a bailar después de la cena en esos sueños Albert estaba mejor, sonreía dormido era la primera vez en muchas que no tuvo que huir de una fiesta, se la paso flotando entre nubes, Candy no solo era una excelente bailarina, era una pluma al viendo al llevarla a bailar, sentía sus movimientos como se unían a sus piernas, como ella al sonar melodías románticas suspiraba en sus brazos haciendo que el hiciera lo mismo.
En esos sueños ambos dentro de una burbuja de jabón que daban un placentero sueño, un sonido altero a Candy al estar tan cerca del balcón, abrió los ojos asustada al notar que el ruido era de policías, dio un brinco asustada, cubriéndose con la cobija y se fue acercándose a Albert…
- ¡Albert! ¡Albert! Por favor despierta, tengo miedo ¡Albert! Estaba tan cansado que este no despertaba, tuvo que moverlo y al ver tan cerca a Candy este la abrazó, la trajo consigo a la cama girándola y ella agregó - Escucha Albert… es la policía
- ¡Candy! En ese momento se dio cuenta con no bailaba que estaba ella asustada y agregó - Tranquila mi amor me haré cargo, no te muevas. Albert se levantó tomo su bata y las pantuflas, escuchaba bastante insistente el sonido de una… ¡Ambulancia! Al asomarse al balcón vio una ambulancia que tenía las puertas abiertas, de inmediato corrió pensando en Rosemary.
Candy asustada en la cama de Albert temblaba y en eso comenzó a ver escenas donde era perseguidos los ladrones que la robaron, ella en el auto donde había escapado se quedaba dormida, bajaban los hombres al haber sido descubiertos después ella tomaba el volante de nuevo para huir de todos, recordó como brinco un camino y rompió una cerca, vio el voladero abrió los ojos y como una rama fuerte sostuvo el auto dándole una sensación de cuna tranquila, dio vuelta el auto y ella se quedó dormida.
En la sala angustiada Anita comentaba al paramédico
-Si señor, el vaso de leche que era para el señor William, no se lo tomó y se lo di a Agustín, el sintió fiebre, fui por unas pastillas, mire este es el vaso y esta la caja de pastillas que le di para el resfriado pero no se las alcanzó a tomar dijo que no era un resfriado que era algo mejor…
Albert con tanta luz encendida miraba el vaso vacío teñido de azul, y le dijo a Anita
-No tome leche, ni lo pedí, ¿Quién te dijo que me dieras este vaso?
-La señorita Catherine dijo que su hermana ordeno un vaso de leche para que durmiera bien. El paramédico observaba lo que Albert con el entrecejo, este comentó
-Creo señor que le querían dar una sorpresa y alguien se le paso la mano, no sabemos cuánto medicamento le dieron al señor pero si podemos deducir que este colorante azul en la leche es viagra.
Albert se quedo serio, Catherine se le había pasado la mano, le dijo a Anita que la llamará de inmediato. Mientras el otro paramédico revisaba a Agustín y le colocaba oxigeno en una camilla para llevarlo al hospital.
Minutos después cubierta desde el cuello hasta la punta de los pies santa Catherine bajaba asombrada
- ¿Qué sucede William?
- ¿Cuántas pastillas colocaste en el vaso de leche? Di cuantas porque ahora depende de ello la vida de este hombre, ¡dilo! Grito serio viendo a Caté con un filo en la mirada. Ella al sentirse descubierta respondió
- Dos.
Los paramédicos tomaron nota uno de ellos sonrió pensando que esas dos por la estatura de Albert no había problema para él, pero para el hombre que las tomó que era muy delgado y bajito, se consideraba una sobredosis, así que ayudaba a su compañero a llevarse a Agustín. Albert por su parte le decía a Anita que lo acompañará y que enviaría un chofer por ella, pero que lo mantuviera al tanto de la salud de Agustín.
-Si señor, como usted desee, solo me pongo un suéter para irme y dejo encargada a Chelito de mis tareas. Catherine estaba apenada, en silencio y dijo
-Mañana me regreso a casa William, no tiene caso que continúe aquí. Albert bastante serio respondió
-Será lo mejor. El mayordomo la miraba con desprecio, si algo le sucedía a Agustín la culpable era definitivamente ella. Tocaban a la puerta y el mayordomo quien también estaba en bata muy formal fue hacia la puerta y abrió
- Buenas noches
-Podemos hablar con el Sr. Andrew. Albert de inmediato supo quienes eran y movió la cabeza y agregó
-Pasen al estudio por favor.
-Disculpe señor, pero vimos la ambulancia y quisimos saber si la Srita. Está bien.
-Por supuesto un poco asustada pero ella está bien solo fue la ambulancia para alguien del servicio.
-Bien señor no son horas de visita nos retiramos, quería que supiera que cuenta con nosotros.
-Gracias señores, que pasen buenas noches. Albert serio regresaba a la habitación sonriendo al recordar como tomó a Candy y la subió a su cama, al entrar la vio en forma de ovillo en su cama, se veía pequeña sonrió. La acomodó para extender sus piernas, la cubrió con la sabana y él se durmió en el sillón.
Por la mañana Albert la miraba con ternura, ella se estiraba y abrazaba una de las bullidas almohadas con una sonrisa en los labios, se imaginaba que hacía tiempo que ella no dormía bien por estar en ese incomodo sillón.
-¿Dormiste bien mi vida? Ella abrió los ojos y respondió
- Dormimos juntos Albert.
- ¿Te molesta? Preguntó para después sacarla de su error pero ella respondió
- No. Hacía mucho tiempo que no dormía tan bien. El sonrió
- Prometo portarme bien si te quedas aquí, pero si no, te llevare a tu habitación para que descanses.
- ¡No! Mejor me quedo contigo… tuve mucho miedo anoche… ¿por favor? Suplicaba Candy y el feliz porque no quería que se fuera de su lado.
- Me parece bien. La cama es muy grande y tú dormirás de tu lado, yo dormiré del mío. Candy con una sonrisa se levantó en la cama de rodillas y lo abrazó efusivamente en el pensamiento de Albert se decía ¡Gracias Dios! ¡Gracias Dios! ¡Gracias Dios!
-Si quieres continuar descansando tengo que salir.
- ¿Qué no es día de descanso?
- Si pero tengo que saber cómo está Agustín
- ¿Se enfermó?
- Si, pero regreso pronto, desayunas en el comedor, porque Anita no está para que nos traiga el desayuno, ella se fue con Agustín en la ambulancia.
-Me arreglo pronto y te alcanzó.
- Como gustes. Albert tenía una mirada de ternura, ella otra mirada igual al verse, ambos se apoyaron y Candy no le mencionó todo lo que recordó, si él sabía que se estaba recuperando, ella se tenía que salir de la habitación y tenía miedo que al dormir alguien se la llevara.
En Inglaterra Terry y Eleonor conversaban solos en el jardín, Eleonor ya sabía cómo estaba Ely y como su novio era una muy buena persona para su hija, considerado un buen caballero nada mujeriego y con tranquilidad pensaba cuando Terry le tomo con cariño la mano y la trajo a la realidad,
-No quisiera que John supiera que no es mi hermano, al parecer le gusta la idea de saberse mi hermano cuate.
-No Terry, para mi John siempre será mi hijo, tu padre se hará cargo de que no lo sepa, el no tiene familia, me tiene a mí y no podré dejarlo de amar jamás, para mí es un hijo y ahora tengo dos y una hijita que al parecer pronto me la van a quitar.
- ¿Por qué lo dice? ¿Candy realmente está con su novio? Llegaba John y le daba un beso en la frente a Eleonor.
-Mamá ya tenemos la autorización para ir a América, no han detenido a los hombres que secuestraron a Candy. Terry asustado dijo
- ¡Todavía no! John serio respondió
- Si Terry, nuestra hermanita estuvo secuestrada, pero mi madre me lo oculto un tiempo, ella escapó y ahora está escondida en casa de su novio, al que desconocía que tenía.
Eleonor bajaba el rostro pero si su hija dormía con un hombre era un hecho que era su novio, por muy decente que se escuchara si su hermano lo sabía, se alteraría y ahora con un hermano extra todo se podría salir de control, pues algo si conocía de Terry, gozaba del carácter fuerte de su Padre.
John desayunaba junto a Terry ambos sonreían pensaba como era posible que una mujer fingiera un embarazo y robara a su hermano cuando ambos eran hijos de la misma madre, y como Eleonor al ser dormida no se dio cuenta que eran dos niños y no solo uno, para variar lo que dudaba era cierto ambos eran hijos de Richard y como esa mujer le quitó a Richard ella se caso con John Paul Keynes su desaparecido padre.
Terry pensaba en Candy, cuando supiera que eran hermanos, ahora daba gracias porque ambos eran buenos amigos y ella nunca lo había aceptado, ella si se parecía a su Padre, no a su hermosa madre, con la cual notaba cierto parecido ahora, pues muchos detalles físicos los tenía el, en forma masculina. Sentía pena por John porque este realmente no era su hermano, pero decirlo era una infamia, si algo tenía John era un orgullo por su familia y tenía razón su madre al no decirle la verdad. John salió de sus pensamientos y preguntó
- Mamá ¿Cómo se llama el novio de mi hermana? ¿Por qué no la llamas?
Eleonor bajo la vista triste y respondió calmadamente tomando un poco de café, a su espalda llegaba Richard, para tomar asiento en la mesa del jardín y desayunar con ellos.
-En el escape de Ely ella perdió la memoria, se refugió con un joven al cual ella le pidió que fueran novios, ella no recuerda nada solo confía en él, el FBI se está haciendo cargo de cuidarla, vigilarla y protegerla, pero Ely ni su nombre recuerda, el doctor quiere que poco a poco vaya recordándonos, se ha vuelto muy temerosa, nada de lo que me comentan me recuerda a mi hija.
Eleonor tenía sus ojos en llanto, John estaba con la boca suelta y Terry se levantó, la abrazó por la espalda para apoyarla, ella soltó el llanto abierto y tomo una servilleta para cubrirse, había estado haciéndose la fuerte para que John se recuperará, pero todo lo que estaba pasando la dejo sin fuerzas, Terry era realmente su hijo y ahora la estaba consolando.
Richard levantó la mano para que no le sirvieran de más, se quedaba serio al escuchar Eleonor pensaba que en la desaparición de su esposo hacía ya seis años, fue declarada viuda ahora no contaba con esposo, contaba solo con hijos y la seguía amando mucho más que antes, al enterarse de la verdad, la miraba y John encontró la mirada de este, ambos sonrieron, estaban en grandes problemas la fortuna de los Keynes fue muy peleada por la familia y el testamento John Paul Keynes la dejo completa a Eleonor, está a su vez dejaba todo para sus hijos, pero ahora con la verdad de que John no es un Keynes sino un supuesto Grandchester. John dijo
-Madre yo sé trabajar tengo mis ingresos y no es justo que tengamos la fortuna de mi Padre cuando no soy su hijo, lo mejor es que sea su heredera solo Ely pues es lo justo. Terry lo vio a los ojos, el era un Grandchester y John realmente estaba mostrándose desinteresado, al menos no heredo la ambición de los verdaderos Keynes, tal como el primo ese Edward Goteen Keynes, que ambicionaba con repartirse también parte de la fortuna de su tío, y John defendió a su madre como el barón de la familia. Richard sonrió y agregó
-John ni se te ocurra volver a tocar ese pensamiento, no por la fortuna, sino porque cualquier detalle de tu parte podrías dañar a tu madre y a tu hermana, eso quede claro ella es tu hermana, al igual que la de Terry y deben protegerla. Si la fortuna es o no es para Ely ya le está haciendo muy difícil reconocer que es una heredera, tal es la situación de ser secuestrada y ahora el haber perdido la memoria, que al verlos se dé cuenta que no es uno sino dos hermanos sería complicada la situación para ella. John se quedo pensativo y Eleonor sonrió
- John en todo caso la heredera soy yo, mientras tenga vida mi hija no podrá ser dañada, ella es mi vida y mi razón de ser, solo espero poder ir a conocer a su novio y saber que al menos la ama de verdad, si ese hombre es quien dicen que es, créeme hijo tu hermana está más protegida que nosotros.
Terry se quedó asombrado, como que Ely estaba mejor protegida por un hombre que supuestamente es su novio. John de forma sarcástica sonrió y dijo
-Por favor madre, mejor que un Keynes y un Grandchester, nos estas subestimando. Eleonor lo vio y les respondió
-Tu hermana es la novia de William Albert Andrew. Richard que estaba tomando el café se le cayó y Terry se levantó de su asiento.
En la mansión Albert sentado en el comedor junto a Candy recibía una llamada, donde le informaban que Agustín estaba bien y que lo darían de alta al día siguiente, que todo estaba cubierto y que el administrador de él ya estaba haciéndose cargo. Con una sonrisa comentó
-Parece que ya no es necesario que vaya al hospital, me ganaron Tom y George, ya se están haciendo cargo de todo. Rosemary estaba seria indignada al enterarse de lo que Caté había hecho, esta no bajo a desayunar y mando pedir un taxi para que la llevaran al aeropuerto, estaba muy avergonzada por lo que pasa, que sin despedirse se iba de la casa, con las caras de desprecio de los sirvientes que al enterarse que Agustín estaba mal, y que ella era la culpable nadie quería saludarla, por el contrario por la madrugada ya estaban sus maletas listas y todos la estaban ayudando a irse como una ladrona.
Candy desayunaba muy callada, la ambulancia había alterado sus nervios pero también la había hecho recordar muchas cosas, mismas que deseaba ocultar, pues si se enteraban ella saldría de la vida de Albert que al igual que la de ella, corría peligro, pues una mujer lo iba a mandar al hospital y mandó por equivocación a Agustín, y eso se acababa de enterar junto con Rosemary, ella con media sonrisa al pensarlo mencionó
-Albert le debes la vida a Agustín, pues él se tomo el vaso de leche que era para ti. Albert la vio sonriendo y respondió
-No mi amor, te debo la vida a ti, que para brindar contigo tomé Whisky y con ello ya no podía tomar leche. En ese momento Albert beso su mano y ella sonrió apenada. Rose los vio y les dijo
-Ustedes son la pareja más hermosa que he visto. Sonriendo con mucha honestidad, sin embargo Albert no quería que lo mencionara como iba a seguir practicando sus besos. Candy sintió que lo dijo en forma que no les creía, así que se puso de pie, se colocó tras la espalda de Albert y le dijo
- Si Rose, tu hermano es el amor de mi vida. Dejando asombrado a Albert, no que no era buena para la actuación pensaba, hasta yo me la estoy creyendo. Rose suspiraba sonriendo al ver que definitivamente su hermano se casaría con ella. Albert sabiendo que Candy lo decía para convencer a su hermana, se puso de pie y abrazó a Candy, la beso muy apasionado tanto que su beso tardo más tiempo del que Rose esperaba, pues despistadamente se levantó del comedor y se fue de ahí para dejar a la pareja solos.
