Capitulo 9
Chantajeada
En un bar de mala muerte el administrador Leonard Thompson, hablaba con dos hombres medio encubiertos y discutían, el cantinero gravaba la conversación y llamaba a su cómplice en la policía
- Luis tenemos uno grande, tal vez sea del cartel de los vagos, están molestos puedes atrapar a los tres, tengo su conversación gravada.
En un tiempo llegaba una redada y el administrador daba sus credenciales, que él no era mafioso que tenía una cita pero que no llegó su contacto.
- Thompson usted pertenece a la mafia, tenemos su conversación gravada, no saldrá en muchos años de aquí.
- Está equivocado, no soy mafioso, por favor era solo un negocio que se salió de control.
- Y usted que dijo, estos ya me creyeron. En eso entraba Ollwen sonriendo.
- El negocio era Keynes ¿no es así Thompson?
- Usted no lo entiende, ellos me lo deben, tienen muchos secretos obscuros.
- ¿Ah sí?
- Si, John Keynes es robado.
- ¿Y qué más? Dígame algo que no sepa
- Usted sabe que John no es hijo de los Keynes.
- Si, y tenemos al verdadero Keynes también ¿Usted desapareció al Padre?
- ¿Qué? ¿No? Yo…
- Estaba chantajeando a la Sra. Keynes, pero sabe… ya sabemos todo
- No Keynes tuvo un accidente, su hija lo sabe y ella calló para que su madre no sufriera
- Y usted chantajeaba a la madre y a la hija
- No es solo que…
- No me ha dicho nada que no sepa Thompson
- Le hice creer que podían quitarles la fortuna, pero….
- También lo sabemos. Esta usted hundido Thompson
- La Sra. Keynes no amaba al señor, ella estaba embarazada, su esposo sabía que John no era su hijo, pero tampoco era de ella y eso lo hizo investigar… John fue robado de sus padres, tienen un gemelo y… lo dejaron en una casa cuna donde alguien aprovechando que lo dejaban lo tomó y este fue a dar con los Grandchester, pero le quitaron al hijo de los Keynes y le pusieron a John.
- ¿Y?
- Eso no lo sabía usted…. Solo yo
- Estas equivocado Thompson, Grandchester es hijo de la Sra. Keynes y ella lo sabe, ahora está con él. Tú planeaste el secuestro de la joven Keynes, la amabas y la querías para ti, tus cómplices ya confesaron.
- No es verdad, ella me ama….
- No, ella te soportaba para que no le dijeras a su madre sobre la muerte de su Padre, porque ella piensa que su madre estaba mal, pero no lo está, se lo hiciste creer… era una niña y ahora es una mujer, llevas años tras ella, sabes que ella es la verdadera hija de Keynes y él lo sabe, pero te salió mal cuando él le dejo todo a su esposa.
Thompson bajo la cabeza, ya no pudo defenderse y se lo llevaban.
Ollwen se citaba con los Keynes y William Andrew llegaba para hablar con ellos
-Buenas tardes Sra. Keynes, soy William Albert Andrew, vine para hablar con usted
- Si lo esperaba, ¿Cómo esta Elí?
- Mucho mejor. Albert bajaba la cabeza y Eleonor sonreía
- ¿La ama Sr. Andrew?
- Con todo mi corazón Sra. Keynes, de hecho pienso pedirle matrimonio si ella recuerda su memoria, no la quiero fuera de mi vida, ella es…
- Lo veo en su rostro Sr. Andrew, para mí no hay ningún inconveniente, si ella lo quiere y lo acepta, con lo que me enteré, es bueno que usted me aclare sus intensiones.
- Soy un caballero Sra. Keynes y su hija es una dama, ella no recuerda nada y solo la he protegido, ella fue robada de su habitación, fue muy triste su separación y creo que me he ganado su confianza…
- Si, me alegra que me haya citado, sabe estoy esperando a Ollwen, parece que atraparon a los hombres que secuestraron a Elí, por favor no me deje sola, mis hijos no saben que vine a verlo, temo que puede salirse de control todo en cualquier momento.
- ¿Sus hijos?
- Es una larga historia, pero eso se lo contare después…
- Sra. Keynes, alguien la está siguiendo y la está observando en este momento, quiere que me la lleve a mi casa para que vea a Elí
- ¿Alguien?, pero si me cite con Ollwen
- Richard Grandchester se está cubriendo con unos periódicos y la siguió hasta aquí.
- ¡Richard! No se preocupe, déjelo… está celoso.
- ¡Celoso!
- Si éramos novios, pero se tuvo que casar con alguien y John se casó conmigo.
- Comprendo. Llegaba Ollwen y sonriente al verlos se acercó
- Buenas noches, veo que se llevan muy bien, se ve que pronto serán familia.
- No sea estúpido Ollwen… bien que me asustaste tanto. Dijo Eleonor con media sonrisa al final.
- Bien señores, el administrador estuvo chantajeando a la joven Keynes, diciendo que usted estaba enferma y que no debía sobre saltarse o le haría daño, fue él quien incitó a su sobrino a pelear la herencia, pues sabía que John no era un Keynes.
Thompson en el intento de chantajearla a usted y a su hija, quiso obligarla a casarse con él, esta lo rechazó y todo se salió de control. Su esposo sufrió un accidente, mismo que provocó Thompson, su hija sabía que murió pero no se lo decía por que usted no fuera a morirse de la impresión, es una joven sensible y en ese tiempo era una niña, fue fácil para Thompson manipularla con una falsa enfermedad de de su madre.
Su sobrino ya declaró y no peleará la herencia, el sabe que fue manipulado por Thompson. El problema es mayor porque John es gemelo de una familia importante y fue fácil sacar el parecido, la familia viene por él, su hermano quiere recuperarlo, su verdadero apellido es Rockefeller.
- ¡Santo Dios! Eleonor tomo la mano de William este la abrazó por la espalda y Richard se acercó.
- ¿Eleonor? ¿Hay algún problema? William sonrió de medio lado y le respondió
- La dama está acompañada por nosotros, usted no fue requerido Grandchester.
- Ella es… mi mujer y suéltala Andrew.
- Ella es mi futura suegra, y solo la soltaré si ella me lo pide. Eleonor viendo a la cara a Ollwen, hizo media sonrisa movió su cabeza y respondió
- Siéntate Richard, deja en paz a mi yerno. - Ollwen… entonces todo está en orden, ahora tenemos que enfrentar el enfado de los Rockefeller.
- No Sra. Keynes, ellos están enterados ahora de la verdad, gracias a su investigación pudimos dar con la muerte del John Keynes, el estaba investigando de donde era su John, pues se enteró que no era hijo suyo ni de él.
- El sabía que no era su hijo. No le mentí se casó conmigo sabiendo que esperaba un hijo de otro hombre.
- Bueno, entonces como es que la chantajeaba Thompson
- El le dijo a mi esposo que seguía amando a ese hombre a escondidas de él, pero eso no era verdad, desde que nació Elí, los dos sabíamos que nuestro pasado fue difícil, pero él me aceptó y le dio su nombre a mi hijo. Tal vez al darse cuenta que no era mío fue que inició la investigación, porque mi John fue cambiado.
- Bueno ya aclarado todo ahora la Srita Keynes es quien debe aclarar los últimos detalles, pero eso será hasta que se recupere ¿No es así Sr. Andrew?
- Así es, ella debe estar bien para poder aclarar y denunciar los abusos, así mismo lo que supo de su Padre, para saber cómo es que no se lo dijo a su madre. Richard asustado preguntó
- ¿Tu hija lo sabía? ¿No te lo comento?
- Thompson la manipulo para que no me afectara, le dijo que podía morir, que estaba enferma y como se me baja abruptamente la presión cuando me impresionó pues ella lo creyó, debí decirle que mi presión es baja.
- Bueno Sra. Keynes la dejo en buenas manos, sus abogados se harán cargo de todo ¿verdad?
- Si Ollwen. Gracias por todo, fue muy bueno acudir a ti, sabes bien que nadie iba a buscar la verdad como tú.
- Era mi obligación, era mi primo y Elí es mi sobrina.
- Te dije que averiguarías todo.
- Creo que abuse, temía que me quitaran a Elí y fue mejor dejarla con Andrew. Albert sonrió y le respondió
- Su primo, desde el cielo sabe que ella es mi vida Sr. Ollwen.
- También lo sé Sr. Andrew mi sobrina está enamorada y solo espero que la haga feliz. Eleonor se levantó y abrazo a Ollwen dijo
- Fred gracias por todo, te lo debemos Elí y yo.
- Eleonor es un placer, dile a Elí que si se queda con Andrew, no la dejará trabajar conmigo en el FBI.
- ¡Tonto! Tampoco la dejaría contigo, dejarla con Andrew, aun sabiendo que es tu sobrina.
- Vamos Eleonor, Elí en cuanto recupere la memoria lo pondrá en su lugar, es una Keynes.
Ollwen dio la mano a Richard y a William. Se retiró sonriendo, su sobrina estaba bien y pronto lo recordaría, si no es que ya lo había recordado. Sonreía Ollwen saliendo del restaurant en el hotel.
- William me imaginó que te casarás con Elí, comentó Richard
- Por supuesto, si ella me acepta.
- Entonces sabrás que soy el padre de su medio hermano, por lo tanto mi hijo estará cerca de ella.
- Bueno ella no lo sabe aun, y sinceramente es solo medio hermano, pero Elí decidirá si lo quiere a su lado. Eleonor sonreía sabía que los Grandchester habían ganado varios negocios a los Andrew, y que había cierta rivalidad en cuestión de negocios, pero Elí podría limar eso con el tiempo.
William regresó a la casa y vio a Candy dormida en su cama, ella estaba destapada mostrando sus piernas y se veía agotada, se acercó a ella y le dio un beso en la frente. Despertó con una sonrisa.
- Ya regresaste, tardaste mucho, estaba preocupada, tu hermana llamó a la oficina y no contestabas tu teléfono, ¿Estás bien?
- Si, mañana viene a verte tu familia.
-Lo dices con tristeza, ¿es malo que venga?
- Pues si los recuerdas tal vez te vayas de mi lado Candy.
- ¿Quieres que me vaya?
- Por supuesto que no, te quiero en mi vida.
- ¿De verdad? ¿Quieres que nos demos esa oportunidad de ser novios?
- Es lo que más deseo, pero tendré que esperar a que te recuperes, que tal y quieres a otro.
- No Albert, te quiero a ti y mucho. Candy tomo sus labios abrazándolo de su cuello. Albert tomo su cintura se dejo llevar por sus besos. En un intento por recuperar la cordura ambos respiraban y se veían a los ojos
- Candy te amo y quiero que cuando recuperes tu memoria no lo olvides, nunca he amado a nadie como te amo a ti.
- Albert… yo también te amo y aunque me quieres y lo siento, temo que la chica que está aquí te enamore, me haces sentir tan insegura, que temo recuperarme y salir de tu vida.
- ¡Candy! Eso no pasará… ¿has recordado algo?
- Si, que nunca había amado a nadie, que temo perderte y que no quiero salir de tu vida.
- Si te tengo conmigo… tampoco permitiré que salgas de la mía Candy.
- ¿De verdad Albert? No me dejes nunca, te necesito… jamás me imagine que fuera tan hermoso amar a alguien.
- ¿Y tu amigo ese? ¿O el administrador? Preguntó Albert para investigar que recordaba
- No me interesan, ni quiero recordarlos.
- Realmente no los recuerdas Candy.
- Tal vez recuerdo algo, pero te aseguro, que jamás he besado a nadie con tanto empeño para que me crean enamorada frente a los demás. Ambos sonrieron,
- Eres muy buena actriz.
- Vamos Albert, ya te ganaste un Oscar. Hasta yo me lo creí todo el tiempo.
- Porque es verdad Candy, desde que llegaste a mi vida eres lo mejor que me ha pasado.
- Hay Albert, nuestras prácticas de besos pasaron a ser realidad hace mucho tiempo.
- Lo sabía, no eres tan buena actriz. Tenía que ser verdad para que fueran prácticas.
- Albert… si recuerdo mi pasado… me tendré que ir de tu habitación.
- No. Nadie lo sabrá, solo nosotros.
- El día de la ambulancia recordé parte de mi accidente, recordé a Terry y a John, a mi padre lo recordé hace poco, el murió, alguien hizo algo para que el muriera. Y mi madre está enferma y temo por ella.
- ¡Candy! Entonces me amas de verdad, ya recordaste y no lo dijiste.
- La verdad tengo miedo.
- ¿A que le temes mi amor?
- A separarme de ti Albert, es lo que más temo ahora
- ¡Candy! Estuve con tu madre, ella no está enferma, fue tu administrador quien te lo hacía creer para obligarte.
- ¿Para obligarme?
- A que no le dijeras nada a nadie, el provocó el accidente de tu padre.
- El fue.
- Si Candy. El fue.
- Lo sabía, todo coincidía, debí decirle a mi tío, el hubiera acabado con él, pero…
-Pero que mi amor.
- Temía que descubriera que John no es un Keynes y que no es su sobrino.
- Ya lo sabe.
- ¿Sabes quién es mi tío, Albert?
- Si también lo sé, John tiene familia Candy, y tal vez pronto deje de ser tu hermano.
- Lo sé, pero… es que John es tan bueno… definitivamente no tiene sangre Keynes en sus venas.
- Pero tu si, y lo sabes todo, y me encanta que lo sepas todo, y ahora que sé que lo recuerdas ¿Te quieres casar conmigo Candy?
Ella sonrió efusivamente lo abrazó del cuello sonriendo, lo llenó de besos, y subió encima de él jugando sonriendo, provocaba risas en él, ambos se acariciaban y sonreían, en eso se escuchó la puerta.
- Sr. Andrew, le prepare un refrigerio, ¿quiere que se lo deje aquí?
- Si Anita, ya voy. Salió y pasó el carrito con sándwiches. - ¿No cenaste, Candy?
- No. Respondió Candy
- Vamos te acompaño a que cenes,
- ¿Tampoco cenaste, mi amor?
- No. Cenemos ahora, haber si no tenemos pesadillas.
- Estando contigo, no le temo a las pesadillas Albert.
- ¡Candy!
