Capitulo 12
Apasionada
Una cosa llevo a la otra, su angustia y sus preocupaciones la mantenían despierta, ahora todo cambiaría ya no estaba amnésica, había recordado, las cosas se estaban saliendo de control, comenzaba a recordar todo y entre más pensaba más se preocupaba, sin embargo los besos, las tiernas caricias y el ambiente en el que ambos se fueron llevando se hizo aun más difícil de controlar.
- Candy yo… lo mejor es que me vaya a otra habitación esta noche
- No. Por favor no. Una súplica basto para no contener más ese amor que ambos estaban sintiendo, las cosas cambiaron el entorno amistoso por uno muy apasionado, ambos se amaban y ahora se lo estaban demostrando. Poco a poco quedaron sus cuerpos expuestos el uno al otro, las caricias tiernas se cambiaron a demandantes, el control de ambos se había perdido, ambos habían dejado a un lado sus sentimientos por esa pasión que ahora desbordaba en ellos.
- ¡Te amo! Te amo con todo mí ser Candy.
- ¡Albert! En un tierno suspiro la entrega de amor que ambos se dieron provocando cierto dolor fue cubierto con mayor amor. Ahora estaban unidos, esa unidad no la querían dejar, habían estado juntos pero esto fue totalmente diferente, ya no había una amistad sino un amor y este se encontraba fuera de control, ambos con sus corazones agitados, sus respiraciones en total ritmo a su pasión, fueron llegando a la cúspide de sus deseos, por fin después de horas de placer ambos rendidos… se daban caricias perezosas, como anhelando la posibilidad de no separarse.
- También te amo Albert.
- ¡Candy!
Abrazados durmieron lo que quedaba de la madrugada tan larga y de las pocas horas que tal vez les quedaban juntos.
En el hotel despertaba un Terry sonriente al recordar a Rosemary y su confianza con él, realmente era una joven muy hermosa, recordaban su despedida y lo mantenía muy inquieto, a tal grado que siendo tan de mañana ya estaba despierto suspirando por ella. Recordó como fue la interpretación que dio con su negocio ganado y ahora como Archie pensaba que el negocio los hacía a un lado, sonrió de imaginar a Archie discutiendo sus inquietudes con Albert. En un suspiro apasionado su nombre broto de los labios
- ¡Rosemary! Cerró sus ojos ante la posibilidad de volver a estar cerca, de rozar sus labios un poco más de lo que ya se había acercado a ella.
En otra habitación Eleonor despertaba y Richard estaba a su lado, abrió los ojos asustada por lo que había hecho, su hija se daría cuenta y ella… ¡Como paso! Su inquietud despertó a Richard al sentirla despierta.
- Eleonor, ¿Te sientes mejor?
- Richard pero… como…
- Vamos mi amor, necesitábamos esto y lo sabes.
- Pero…
- Eres libre y eres mi mujer… no puedes seguir lejos de mi… evadiéndome solo haces que este amor se incremente de tal manera que… fue espectacular…
- ¡Richard! Asombrada por como al pensar lo que ambos habían hecho, y como se dejaron llevar, la angustia, la perdida de John, no podía seguir así su vida estaba en un caos total, y al verse desnuda en la cama de el hombre que una vez amo… no podía seguir negándolo, lo necesitaba y ella ya no deseaba estar sola. Richard tomo su mano, jalándola para estrecharla a su cuerpo, en ese momento se dio cuenta que estaba en el lugar indicado, con el hombre indicado y su vida ahora era la indicada.
El amanecer era prometedor y muchas parejas lo pensaban, era fin de semana no había prisa por despertar, el desvelo y lo nuevo era llenado con ternura, Albert la abrazaba suspirando con ella en sus brazos, pensando en cómo no dejarla ir, en cómo convencerla de que se quedará con él desde ese momento, pero eso era un hecho, ambos se amaban y no había una posibilidad… no ahora…. dejarla ir… no, por lo que ambos se necesitaban… porque su amor era completo y muy apasionado, recordarla en sus brazos y como se entregó a él, lo hizo suspirar y verla…. enamorada. Por fin la mujer que tanto había deseado, que por mucho cumplía sus más anhelados sueños y que deseaba estar para siempre a su lado, estaba ahí…. Junto a él en una entrega sin restricciones, sin ataduras, ambos dándose lo mejor de sí mismos, buscando plenamente una entrega que los uniera aún más.
Ella se movió en un gemido, que para Albert fue provocador, hizo que no se resistiera más y la ajustara con él. Ella sonrió suspirando dijo su nombre con un sonido suave haciéndose realidad que ya amanecía para ambos.
-Albert, ¿ya estas despierto?… él le respondió con solo un pequeño ruido afirmativo. – ¿Estas muy cansado?
- No. Estoy muy feliz, te tengo en mis brazos, te siento con mi cuerpo y me estoy enloqueciendo de amor por ti.
- ¿De verdad Albert?
- Si mi vida, ¿porqué lo dudas? Que no sentiste lo mismo que yo en esta entrega.
- Albert… Te amo.
- También te amo mi amor, siento que estoy en las nubes y que un ángel está en mis brazos, diciéndome que no la deje ir nunca.
- ¡Albert! Me tengo que ir, mi familia sabe que recordé… y…
Le dio un giro a su cuerpo, el coloco sus codos en sus costados tratando de verla directamente a los ojos, saber que la angustiaba… que era lo que la hacía decir que se iría de su lado, no estaba dispuesto a dejarla escapar, no de su amor y sus besos, no de su habitación, había un peligro.. Ya no por los secuestradores, sino para su amor, que este se separara y no estaba dispuesto a dejarlo ir sin hacer algo para evitarlo.
- Candy… ya saben que somos novios, mi hermana les dijo que estamos comprometidos, tu corriste muchos riesgos y… tu tío le dijo a tu madre que… dormías junto a mi… le dije que respondería por ti y no pienso en otra cosa que en hacerte mi mujer todas las noches como lo hicimos ayer…
- ¡Albert! Candy se ruborizó por completo al recordar como ellos habían terminado con la agonizante idea de seguir separados, como sus besos la transportaron a la pasión y al deseo… como sus bocas se reclamaron después de tantas practicas intensas de amor real y sobre actuado… ver que perdía un hermano y obtenía otro, que su familia no era normal y que Albert le daba una seguridad que tanto había deseado por mucho tiempo, el mismo tiempo en el que Thompson la estuvo amenazando, como evitar que dañará a John, como evitar que su madre muriera, ahora solo deseaba evitar salir de esa habitación y esos ojos que la observaban esperando por ella, lo decían todo. Ese es el hombre al que no tenía que proteger, sino al que por fin la protegía, le aceptaba tal y cual era, con todo y haberle quitado lo invicto en los negocios, no había dobles intensiones, se amaron y se entregaron por fin a un amor que gritaba por encontrarse.
- Candy… yo… no quiero que te vayas… no quiero pensar en la idea de separarme de ti… de solo pensarlo es…
- Albert… tampoco quiero. Ella tomo su rostro con ambas manos el subió hasta su rostro dándole un tierno beso en la frente, pero quedando encima de ella, con sus brazos soportando su peso, Candy se estremecía al sentirlo y al decir que ella tampoco quería separarse, lo abrazo tiernamente provocando que ambos iniciaran de nuevo lo que no querían detener.
Fue distinto y a la vez confirmando lo que ya su amor afirmaba, que ambos estaban bien juntos y que nada ni nadie los separaría. En el vaivén de las emociones un grito ahogado se dejaba escapar después de que ambos sonreían al saberse complemento uno del otro.
- Candy… eres increíble mi amor.
- Albert yo… solo deseo que tu amor sea mío y así es como siento que lo es…
- Sabes bien que no solo mi amor es tuyo pequeña… todo yo… soy tuyo Candy… porque eres mi Candy…
-Si… soy tu Candy, a tu lado soy lo que quieras que sea Albert… al no recordar me refugie en ti, hoy que lo recuerdo todo… no quiero perder este refugio que he encontrado cuando más sola me sentí…
-Jamás estarás sola de nuevo Eleonor Keynes… ahora me tienes a mí y… soy el hombre más afortunado del mundo.
Tom bajaba de su auto para llegar a ver a su novia, Annie vivía sola en un departamento, afuera en un auto sentado estaba dormido Archie. Tom lo vio estaba frente al departamento de Annie, este no hizo nada, lo dejo dormido y se fue directo a tocar el timbre de Annie quien al abrir, estaba en pijamas sonriente, lo hizo pasar y lo abrazo.
-Hola, mi amor ¿Por qué tan temprano? Todavía no me cambio.
-Annie ¿Saliste algún lado?
- No, anoche te fuiste y me dormí ¿Por qué? ¿Qué pasa Tom?
- No, nada mi vida, que estoy enamorado, celoso y que tengo a la mejor mujer del mundo conmigo.
- Y yo soy muy feliz contigo Tom. Tal vez no soy una mujer muy rica, o con una profesión como la tuya, pero te amo Tom.
- También te amo Annie. ¿Si Archie quisiera volver a conquistarte…?
- No. Tom el jamás volverá a mí. Y entre él y yo… no paso nada… ¿Estas celoso?
Annie acarició a Tom y este metió las manos por entre la pijama de Annie, quien lo besaba mimosamente al pensarlo celoso y preocupado.
-Tom…
-Annie ¿Te casarías conmigo?
- ¡Tom! ¿En verdad quieres que nos casemos?
- Si. No quiero que nadie te aleje de mi lado Annie, no quiero perderte… ¡Te amo!
Los besos demandantes de Tom hicieron que ambos subieran de tono la pasión, Annie estaba expuesta al estar en ropa de dormir, Tom estaba celoso al encontrar el auto y a Archie fuera del departamento de su novia, molesto exigía saber que estaba pasando y si Annie era honesta con él.
-Tom yo…. no he….
-Annie cásate conmigo… dime que sí. Besando su cuello seducía a su novia al grado de comenzar a despojarla de sus ropas, ella no podía resistirse realmente apreciaba y amaba a Tom, no medía porque se sentía celoso y posesivo, Tom marcaba sus pasos hacia el camino de su dormitorio, quitando la blusa dejándola sin ropa, haciendo que ella le mostrará cuanto lo amaba, dejaba avanzar a Tom poco a poco, ella quito la ropas de él y ambos se acariciaban de manera muy candente.
Tom estaba molesto ante la posibilidad de Archie de intentar volver con Annie, ya había un intento de estar juntos y ambos se atraían pero al saber la posición de Annie y Archie orgulloso de su vida, tomo el camino que lo pusiera con mejores damas, olvidándose de la secretaria de Albert. Para Tom en el fondo sentía que Annie podía volver con Archie por lo que hubo entre ellos, ignorando que Annie jamás se entregó a Archie. Este en el fondo apreciaba a la mujer que veía en Annie, era hermosa, tal vez no una profesional ni acaudalada dama, pero atraía en mucho a Archie, tomado y molesto al ver que todos tenían novia, trato de irla a buscar y al llegar se quedo dormido en el auto.
- ¡Tom!
- Annie… yo… pensé… perdóname ¿Te lastime?
- Solo un poco…
-Espera, prometo que ya no dolerá, solo no te muevas pequeña… yo… realmente te amo Annie.
- También te amo Tom, y si quiero casarme contigo. Tom sonrió él era el primero en su novia, no había un Archie antes, era suya y ahora lo aceptaba en todo, no solo en la pasión, sino aceptaba casarse con él, ambos con caricias y el calor, retomaban la pasión para llegar a amarse con mayor amor que nunca
- Annieeee
- Te am..
En el auto despertaba Archie, incomodo al haberse quedado dormido frente al departamento de Annie, bajo su rostro apenado recordando como ambos se amaban, como la dejo por otra mujer porque al final no eran del mismo nivel, recordaba como Annie lloro al descubrirlo con la socia de Albert, Josselin Conduro, al no obtener el amor de Albert sedujo a Archie que al estar en sus brazos, se dejo llevar… Annie abrió la puerta de la oficina de Albert y los encontró, salió Archie trato de componerse, Jossie también salió de inmediato, al verse descubierta por la secretaria. Nada volvió a ser igual, Annie jamás volvió con Archie, Tom la consoló y estuvo con ella. Archie jamás la olvido y cada que se emborrachaba volvía a estacionarse frente a su departamento, en el fondo siempre la amo, pero nunca tuvo el valor de aceptar, ni de luchar de nuevo por ella.
En el departamento, Annie sonreía abrazada Tom, quien besaba su cabeza sonriendo, ambos suspiraban ante la entrega de su amor, por fin culminada.
- Annie ya dijiste que si me aceptabas.
- Si Tom, nada me hará más feliz que ser tu esposa, la verdad deseaba estar contigo, pero… tenía miedo.
- No tienes por qué temer mi amor, nos casaremos en el registro civil esta misma semana si lo deseas y planearemos una boda sencilla o elegante como tú la desees.
- Tom, no tenemos familia, ya no hay padres, no hay hermanos… una tía que ni me quiere y… Tom colocó un dedo en sus labios al recordar a la tía de Annie.
- Bueno tengo a Albert, y si quieres le pedimos a él y a su novia que sean nuestros testigos.
- Si. Annie sonrió efusiva y lo abrazo desnuda ante él, este la abrazo suspirando porque lo que más temía se había disipado, sin una pelea ni una aclaración, sus celos no eran fundados, Annie lo amaba, se entregó a él y ahora no solo era su novia, era su mujer y en esa sensación volvió a besarla, jugando con ella en caricias que ambos deseaban duraran mucho tiempo.
