Capitulo 14
Descubierta
Candy nerviosa y pensativa, quería decirle a su madre lo que estaban planeando, pero si lo hacía… era aceptar que ella estaba loca, que de plano no era ella la que estaba ahí, dejándose llevar por las circunstancias, tal vez pensaría que era un síntoma de su incapacidad actual. Pero cerraba los ojos y recordaba el día anterior cuando se escaparon y como todo los fue llevando de una cosa a otra, como Albert y ella terminaron amándose en la habitación de él de nuevo, recogiendo sin deseos de hacerlo sus cosas, extrañándolo desde antes de salir de ahí, del que fue su refugio, su habitación por un corto tiempo y a la vez se había convertido en una guarida de amor para ambos. Soltaba un suspiro al abrir los ojos su madre la observaba y comento.
- ¡Ya basta! No necesitas decir nada, ¡estás enamorada! Y soy tan feliz de verte así mi amor, te lo mereces.
- ¡Mamá!
Un abrazo amoroso y no pudo más, tomo aire, sentada con calma comenzó a contar partes de sus planes, como pensaban casarse antes de irse a Europa, como ambos no deseaban separarse … como era la única locura que se había permitido aceptar, porque no tenía la fortaleza para volver a la realidad.
- ¡Ely! Es lo más maravilloso que me has dicho. No sabes lo preocupada que he vivido por ti, no porque no pudieras con las cosas en las que te has enfrentado, sino porque te sentía frívola, despiadada y hasta cruel, cuando te unías a Terry y planeaban estrategias que siempre me causaban angustia, ante las jugadas que hacían y como eras tú… mi niña la que hacía todo para llevar a cabo planes…. Que según mis recuerdos… solo tu Padre podía hacer.
-Mamá es que…
- Ely mi amor… no te estoy acusando, siento que esto… ha hecho que se ablande tu corazón, esa dureza que mostrabas ante todos… verte frágil y… tan sensible… Ely… deseaba verte como te veo ahora. Y no estoy disgustada… no mi amor, estoy feliz por ti, es una locura… pero es lo más bello que has planeado en toda tu vida.
- ¡Mamá! Es que… Albert… hace sacar lo mejor de mi… quiero ser lo que él necesita… no quiero perderlo.
- Ely… eso es amor… No llores mi vida, si estuviera en tu lugar… estaría orgullosa de lo que estoy viviendo… Amé mucho a tu padre, pero fue una decisión de mi cabeza y mi corazón juntos, lo que convenía para mi hijo… había perdido el amor de Richard… y tu padre me dio todo… seguridad, amor, comprensión y sobre todo honestidad… Cuando te veo… lo recuerdo a él…. Su sonrisa segura… su fortaleza al enfrentar lo desconocido… no había un hombre como él en todo mundo… Estar a su lado, era estar en el lugar más seguro, estar con él, era esa sensación de que nada podría pasarnos… cuando naciste… él temblaba… me dijo… no quiero que le falte nada… quiero que ella, sea feliz. Ely… tu padre encontró su debilidad, cuando naciste tú.
- ¡Mamá!
- Si Ely, tu padre me dijo una noche… que lo único que temía… era que no fueras feliz. Hoy tengo la seguridad de que él está sonriente al saberte enamorada, dichosa y con quien amas. Ambas se abrazaron, soltaron lagrimas, estaban recordando al hombre que perdieron amabas, él que siempre las cuido, porque John…. John siempre fue cuidado por ellas. Las Keynes.
En la mansión Andrew, Albert caminaba de un lado a otro. Esperaba a George con los documentos y este no llegaría a tiempo, alguien notaba todo en silencio y buscaba pruebas, hasta que por fin algo hizo que lo descubriera.
- ¡William Albert Andrew! Ya te descubrí, tramas algo y no me vas a incluir… Te irás a Europa… me dejarás solita… sé que es algo bueno… pero no confías en mi.
- Ros, no voy a ocultarte nada… Candy y yo nos casaremos en la playa el sábado.
- ¿Y no me van a invitar? Me lo dices, para que no diga nada, ese tono en tu voz… si ese tono es, una disculpa anticipada.
- Ros… pensamos fugarnos…
- ¡Albert! Esto me lo voy a cobrar muy caro.
- No decías que… ya querías verme feliz y casado… pues ya se te cumplió Ros.
- ¡Albert!
En ese momento sonó el celular, era Candy. Albert contestó dejando a Ros enfurecida frente a él. Mientras que el rostro de este cambiaba de un tono apenado a otro sonriendo con ternura, su novia no aguanto el secreto e incluyó a su familia en la boda. Ahora le estaba pidiendo que Ros fuera su dama de honor y que como no había mucho tiempo, que él se lo pidiera, que su administradora Dorothy, no llegaría a tiempo a la boda pues su madre la había obligado a viajar de inmediato, porque una Keynes se debe casar con amor… pero también con su familia presente. Dorothy era lo más cercano a una amiga y hermana de ella.
- Mi amor, es la mejor noticia que me has dado… Ros amenazó con cobrarme muy caro por lo que se estaba enterando. Ros abrió los ojos en espera, algo estaban diciendo sobre ella y por lo pronto en la fuga ya estaba incluida. Albert con una sonrisa cerró el celular, vio a Ros, dejándola en expectativa, ella dio un pequeño gruñido al ver que este no decía nada. Albert la abrazó diciendo
- Dama de honor prepárate, porque nos vamos. Ros dio un grito y levantó los brazos en señal de triunfo, ella estaba incluida como dama de honor.
El secreto se propago y para cuando menos lo pensaban viajaban muchos a una playa en Hawai, Richard y Eleonor ya habían firmado un documento de matrimonio, los testigos Terry y Candy. Todo porque Terry se sentía hijo ilegal de la pareja y este argumentaba que podía dañar su seguridad en un futuro no muy lejano, posiblemente viviría en unión libre, al ejemplo de su Padre. Eleonor notaba como Candy había intervenido en ese argumento.
George al no poder llevar los documentos a tiempo, termino por llevarlos a Hawai. Extrañamente en el avión viajaba Dorothy, quien curiosamente iban al mismo lugar como destino, al comentar que ambos eran administradores, ataron cabos y terminaron compartiendo su tema para sonreír porque Albert se casaba con Candy… quien realmente se llamaba Eleonor Keynes.
Archie se enteró a último minuto y quería detener la boda de Tom y Annie. Stear sereno lo detuvo, hablando con él lo hizo entender que las prioridades en la vida, las va colocando uno mismo, si su prioridad era la posición social, debió pensarlo mucho antes, no en ese momento, cuando Annie se daba la oportunidad de ser feliz con un hombre que la aceptaba tal y cual siempre fue.
Anthony no se enteró, lo cierto es que este había planeado un fin de semana agradable con John y sus hermanas, para no hacer mal juego se llevó a Archie que estaba deprimido y termino por aceptar que Jazmín era muy hermosa, mientras que Annie… era harina de otro costal.
Harold el gemelo de John, buscaba a Ely con algunos pretextos extraños, todo para volver a ver a Ros, la dama que conoció esa noche en la que por fin llevó a su hermano con su madre, quien ahora estaba completa, pues aunque su marido ya no estaba, su hijo perdido había regresado a casa. John era un joven feliz, consentido desde niño por su madre y su hermana, eso no cambio, solo mejoró un poco… pues ahora él contaba con dos hermanas, y un hermano tan bueno en los negocios como la mismísima Ely Keynes.
Terry… Terry no perdió el tiempo, tomo un lugar de padrino del novio, con el cual termino de pareja de Ros, para ese día el beso de lado, ya había sido robado…después bien dado y al final… cuidaría a Ros hasta que le devolvieran a su hermana Ely. Ros por su parte estaba feliz, su hermano por fin se casaría, ella sería libre… bueno no completamente… la versión "hermano protector" se cambio por "novio valiente busca reponer hermana por hermana".
Tom llegó a la suite nupcial desde antes de casarse y Annie tuvo que sacarlo a empujones para ponerse el vestido de la boda…que por la mala suerte… ¡cual! Si era bien suertuda… Tom estaba tan enamorado y ella igual, que ambos ya esperaban bebe pues llevaban días amándose sin cuidarse en lo más mínimo. Lo curioso es que ninguno preguntaba sobre quien tomaba pastillas o si se estaban cuidando.
Stear y Paty, tomaron sus primeras vacaciones de novios, esto los hizo tomar mayores decisiones… No era correcto que se quedará en la casa de Albert mucho tiempo, así que de regreso de la boda, se cambiaría al departamento de Stear. Ambos se apoyarían en los negocios y juntos… podrían conocerse mejor.
George serio y formal llevó a Annie hasta entregársela a Tom quien apenas le dio la mano este la abrazo efusivo, como si ya estuviera casado.
La boda, fue todo un suceso sencillo como Candy lo soñaba, ambos vestidos de blanco. Albert al frente y a su lado Terry acompañándolo mientras que del otro lado estaba Tom acompañado por Stear quien lo apoyaba con una sonrisa ya que su novia… Paty era elegida de improviso como dama de honor de Annie. Ros entraba con un ramo de rosas y la cara de Terry era como si él fuera el novio en ese momento, ambos enlazaron sus miradas y Albert abrió enormes sus ojos al notar un suspiro de Terry que estaba a su lado.
Al llegar al frente las sonrisas no se hacían esperar, pues Albert por fin veía entrar a Candy…. y no veía nada que le llamará más la atención, ni siquiera porque Richard era quien la llevaba del brazo.
Albert tomo ambas manos de Candy y ella no dejaba de buscar su mirada, estaba firme pero por dentro todo estaba en silencio, ni la música podía escuchar, los nervios al estar frente al pequeño altar improvisado la tenía absorta, cuando Albert tomo sus manos sintió el apoyo y suspiro suavemente para hacer una sonrisa.
La boda fue hermosa, Tom salió con Annie en sus brazos haciendo que todos sonrieran porque en vez de irse al hotel se fue con ella a caminar por la orilla del mar, para regresar a la recepción que tenían lista. Albert y Candy se quedaron frente al altar con un beso que rompió suspiros y aplausos…. Sobre todo aplausos, para logar llamar la atención y que reaccionará… que no había niños pero que todavía no comenzaba la luna de miel.
George y Dorothy compartían sus anécdotas con la pareja que ambos apreciaban, así terminaban siendo amigos y pronto socios, pues ambos llevarían administraciones unidas, al ser esposos sus jefes.
El hotel en el que celebraban la recepción improvisada en baja temporada, estaban sorprendidos por ver dos bodas tan bellas, con parejas tan enamoradas. Como Candy lo quería ahí comenzaba su luna de miel… y se irían a Europa… pues si el detalle fue el regreso… la luna de miel se alargo tres meses, para cuando por fin arribaron a Europa.
El tiempo pasaba y dos hombres corrían de un lado a otro buscando el área de maternidad en un hospital, si las bodas fueron juntas, al parecer los embarazos también. Albert llegó junto a Rose que le señalaba donde era, ahí Terry apretaba los labios al ver que llegaba tarde y Candy lo estaba esperando. Mientras Tom al llegar sonrió y le dijeron
- ¡Felicidades! ¡Es una niña!
Este se le borró la sonrisa, por boca desencajada, Annie se adelantó y su hija había nacido, mientras Albert le colocaban un cubre bocas y una bata para entrar junto a su esposa, una mujer le daba instrucciones y ella sonrió al ver a Albert junto ella.
-Llegaste mi amor.
- Lo siento mi vida, ya estoy aquí.
-Es el momento, ahora puje. Dijo la doctora y Candy apretó la mano de Albert, quien beso su frente al ver salir sus lágrimas, en unos minutos que parecieron horas, su hijo había nacido. Un hombrecito de piel rosita, moviendo sus labios y tranquilizándose después de haber llorado, era tomado en los brazos de Albert, quien orgulloso lo colocaba en un costado de Candy.
-Mira mi amor, que hermoso es.
- ¡Albert! Es… divino, mira mueve su boquita.
- Está sano y fuerte. Agregó la doctora con una sonrisa, para luego ser llevados a su habitación.
Terry ya era esposo de Rosemary, ambos se declaraban ser los futuros padrinos del bebe de Candy. Ansiosos esperaban la llegada de los flamantes abuelos. Pero los que llegaban primero eran George y Dorothy, quienes se habían casado y ahora sentían que el pequeño bebe, era su sobrino.
Anthony y Luisa llegaban tomados de la mano, Stear y Paty llegaban y de los abuelos, ni señales, estos llegaron mucho más tarde con todos los regalos que inundaron la habitación de Candy.
Tom y Annie no podían ser más felices la pequeña bebe era hermosa, por nombre Annie como su madre y el parecido a Tom indestructible, la pequeña de cabellitos castaños era abrazada mimosamente por su papá, mientras entraban regalos de su padrino Albert quien sonriente y feliz porque su hijo nació media hora después que la niña de Tom y le dio tiempo a que su padre llegará.
Candy y Albert fueron muy felices, formaron una familia maravillosa y muy unida. John jamás se olvidó de su madre y su hermana, tal es el caso que compro residencia cercana a ellas y siempre lo vieron como de la familia.
Archie se casó con Jazmín. Por fin logró lo que siempre quiso una dama hermosa, con fortuna que lo amaba y apreciaba tanto como el siempre deseo. Olvido a Annie, y se fue a vivir a Australia.
Terry y Rose fueron una pareja especial, ambos gozaban de lo lindo de sus sobrinos y para cuando quisieron tener hijos, el hijo mayor de Candy ya contaba con cinco años. Ambos viajaron se disfrutaron y realmente se amaban y eran tan compatibles en todo. Albert nunca se imaginó que Terry fuera la pareja perfecta para su hermana. Pero lo apreció tanto al ver como la cuidaba más que él mismo.
Eleonor dejo toda la fortuna de su hija en sus manos, vivió en Inglaterra con Richard mientras sus hijos Terry y Ely se quedaron en América, el único que vivió cerca de ellos fue John, quien se casó con una joven inglesa y frecuentó a Eleonor como su madre. Sin olvidar a su familia.
Albert estaba en su habitación y Candy entraba después de revisar a sus hijos,
- Mi amor, te hacía dormido.
- No mi vida, te estaba esperando.
- Que bueno, así me haces recordar cuando llegue aquí…
- Pero entonces si estaba dormido.
- Si pero me encantaba estar contigo en la habitación. Mira, indicando a la mesita de noche un bote de crema de avellana lucía bajo la lámpara. Albert sonrió maliciosamente. Ella agregó, podemos comerla juntos y conversar.
- Mejor utilizarla con la imaginación de Anita.
- ¡Albert!
FIN
