Capitulo 2

Reunión

Pasaron un par de días mismos que pasaban por completo juntos Albert y Candy, en el marcado de las reses, Candy solo observó se notaba que no participaba mucho, primero por la tristeza que llevaba al perder a su Padre y vestir todo el tiempo de negro después, por el hombre que la acompañaba para todos lados y eso a Tom le llamó mucho la atención, pues vivía en su casa y era tratado como uno de la familia. Albert noto los celos de Tom y el amor de varios de los caballerangos, fue entonces que se dio cuenta que ahí, muchos amaban a Candy y eso era notorio, ahora con sus ropas la silueta de su cuerpo y esas prendas que la hacían lucir mejor que una amazona, ya dejaba soñado a Albert quien ahora comprendía porque lo envió su Padre, si fue a ella a la única que vio, pues las hermanas tenían muchos años de no estar en el Rancho, ella dominaba todo el lugar, no se la imaginaba enfrentando a las damas estiradas de Escocia, pero si se la imaginaba en su cama enfrentando el amor que él podía darle.

Candy mientras tanto tenía una molestia interna por no poder defender a sus hermanas, sentía cierto desprecio de ellas, al equivocarse y tratarla como si fuera parte del servicio de la casa cuando llamaban, o que hablaran en otro idioma sabiendo que eso ella no lo había estudiado, a lo mucho sabía Inglés y Español, pero no otros y la hacían sentirse menos, lo que si le levantaba la autoestima fue la llegada de Albert, la verdad la mantenía distraída de sus sentimientos tristes y deprimentes, el hacía de sus días algo placentero, sus conversaciones, sus gustos, su sencillez, la hacían no sentirse tan mal al no haber estudiado en Europa, lo mejor era que era el hijo de su Tío William quien siempre la había querido y apreciado a pesar de ser de un nivel muy elevado en la sociedad, su hijo era aun más sencillo al vestirse. Y al quitarse la barba demostró que le hizo caso a su comentario de su aspecto, su trato para con ella y la forma en que se estaban llevando era muy buena, aunado a esos hermosos ojos y esa linda sonrisa, definitivamente la traían muy fuera de sí.

Fue una mañana que Candy se preocupo estaban caminando por los corrales y vio como estaban tratando a un par de caballos. Molesta dio un grito que sacó de sus pensamientos a Albert.

- ¡Billy! Bájate de inmediato así no se trata a un caballo lo vas a dañar, no es la forma, tienes que dominarlo pero no tan salvajemente y quítate esas púas ponte unas espuelas decentes, vas a lastimarlo. En eso ella se acercó de inmediato se colocó las chaparreras, tomo un par de guantes de piel mientras Albert observaba asombrado y atento a ella, pues pretendía domar al caballo, ella tan delgadita y pequeña.

De inmediato subió como pluma ligerita a los corrales y tomo un lazo, trajo al caballo donde los vaqueros lo sujetaron, ella subió, apretó sus piernas, no las espuelas, el caballo saltaba salvajemente dejando con la boca abierta a Albert quien estaba superando sus imaginaciones, pero trato de tomar aire para no verse depravado por lo que su mente pensó, sin embargo al ver a los vaqueros se dio cuenta que no era el único que pensaba así y fue la primera vez que se sintió muy celoso. Después de varios minutos, el corcel cedió ante ella quien sudaba por la fuerza y agitación, le acarició el hocico y lo encamino a tomar agua, le dio un beso en la frente al caballo y este bajo más la cabeza, dejando a todos en silencio total, hasta que Billy dijo en un susurró que Albert escuchó

- ¡Quien fuera caballo!

Ella volteo, dijo

-No quiero que vuelvas a subirte a uno de mis caballos, ¿eres o te haces? sabes bien que lo puedes dañar.

-Lo siento Srita. White, no está Tom y falta aquel que acaba de llegar. Candy lo vio agotada por el primer caballo, Albert la vio sonrió y dijo

- ¿Puedo intentarlo? Billy le dijo

- Ni siquiera lo hemos podido lazar, no solo es veloz sino mañoso. Albert no se puso nada, se dirigió al caballo que estaba arisco ante la presencia de Albert. Candy de inmediato se preocupo, fue entonces que se vino a su mente "Cuando llegue, lo reconoceré" ella estaba preocupada por primera vez por alguien de los hombres, lo vio de nuevo acercarse y su corazón se oprimió, definitivamente no sabía porque se metió al corral de manera impetuosa sin un lazo. Ella aguantaba el aire, los hombres que lo rodeaban se asustaron, se escuchaban algunas voces decir

- ¡Esta Loco! ¡Se le va a venir encima!

Pero Albert se irguió con tranquilidad enlazó la mirada con él, mientras el caballo se detuvo de brincar, lo miraba haciendo ruidos para espantarlo, giraba a su alrededor, mientras Albert se mostraba seguro tranquilo, con un aire de superioridad, pasaron unos minutos poco más de los que Candy había montado el caballo, luego este se acercaba a Albert quien tocaba la cabeza del caballo, para después el caballo levantó la cabeza y se enganchó en su hombro como si lo abrazará, Albert levantó los brazos poniéndolos por el cuello del caballo, le tallo el pelaje y se subió a capela, sin ponerle todavía montura, se lo llevó y lo acercó a Candy, donde esta le daba un freno para el caballo dejándola muda.

Albert encaminó al caballo a las caballerizas dejando a todos en silencio en eso entraba Tom y todos le contaban lo que Candy y Albert habían hecho con los caballos que llegaron. En las caballerizas Candy ponía alimento y agua para luego acercarse a los caballos que estaban en las caballerizas. Vio a Albert con una sonrisa muy sensual y Albert sonreía de cómo la estaba imaginando, ella dijo

-No sabía que tuvieras ese don para domar en silencio a un corcel.

- Bueno no siempre funciona, depende del animal.

- Me alegro que haya funcionado.

- ¿Te preocupe? Ella sin pensarlo dijo

- ¡Demasiado! haciendo sonreír a Albert quien la abrazó y ella hizo lo mismo. Entraba Tom los vio, dijo

- Por eso está aquí, es tu novio ¿verdad Candy? Albert vio a los ojos a Tom, Candy se dio la vuelta sin decir nada vio molesto a Tom. Albert dijo

- Tom, Candy siempre te ha visto como un hermano y tu la celas como tal ¿o acaso la amas? Tom bajo la cabeza, agregó

- Discúlpenme no fue mi intensión, es la costumbre de ver siempre por ella y ahora desprotegida, tiene razón desde niño la he amado pero ese amor se transformó en cariño fraternal, se acercó a Candy agregó - No te enfades conmigo pequeña, con la falta del Jefe, me sentí muy mal por ti, no soy quien se meta en tu vida.

- No hay cuidado Tom, hoy llegan mis hermanas espero que no las celes igual.

- ¡Imposible! Ahora son unas estiradas, ni se han de acordar de mí. Por eso siempre serás mi consentida. Candy sonrió le contestó

- Pues si se olvidaron de ti, son unas ingratas y mal agradecidas, porque el mejor amigo que todas hemos tenido, un hermano y un gran ser humano eres tu Tom.

- Gracias Candy, vio a Albert con media sonrisa después se salió de las caballerizas. Albert la vio que le temblaban las manos, un poco nerviosa y este le dijo,

- ¿Estás bien Candy?

- Si Albert gracias. Este tomo sus manos y las beso, sabía que ella no le contestó a Tom y este le preguntó que si era su novio, no lo negó y eso hizo que Albert la viera a los ojos donde ella se ponía nerviosa, haciendo reír a Candy. Albert le dijo

- ¿Si quieres ser mi novia Candy?

- ¡Albert! Ella se apeno bajando la cabeza, no sabía que decirle realmente le atraía mucho.

- Está bien, pero al menos piénsalo, porque debes saber que me gustas mucho.

- ¡Albert! Ambos sonrieron, salieron de las caballerizas tomados de la mano.

Se fueron rumbo a la casa y estaban tres damas con sus novios en la sala, Tom había ido al aeropuerto y ella lo había olvidado por completo, la vieron oliendo a caballo y Albert igual. Bezy, Lely y Chay estaban observándola cuando entró

- ¡Candy!

- ¡Chicas! Ya están aquí, se abrazó con ellas. Candy comenzó a llorar enternecida, ellas igual la abrazaban y se consolaban después de un rato se separaron y dijeron de forma aleatoria.

- Candy el Edward mi novio,

- Mucho gusto, no sabía que tenían pareja, a Papá le hubiera dado mucho gusto verlas casarse. Chay sonrió de medio lado agregó

- Son nuestras parejas él es John mi novio, Candy saludaba con la mano asombrada al ver a los caballeros y en un tono francés Lely dijo

-Y el es Pierre mi pareja.

-Vaya tendré que preparar más habitaciones, no estaba preparada para recibir a muchas personas y faltan por llegar Romí y Mine. Bezy agregó

- Candy ellos se quedan con nosotras.

- ¡Perdón! ¿Se casaron y no nos avisaron?

- No Candy no nos casamos, pero ellos son nuestras parejas, comprendes. Con cara de decepción Candy bajo el rostro y agregó

- Por supuesto, discúlpenme. Chay agregó

- No nos vas a presentar a tu vaquero.

- Oh si, Albert ellas son mis hermanas Bezy, Lely y Chay, ya te había hablado de ellas y ellos son… sus parejas. Lely en un tono francés trato de decir palabras y agregó

- Picana, dijiste que no tendrías novio hasta encontrar al amor de tu vida, ¿vez que no fue así? Albert estaba serio, Candy agregó un poco tonta por no comprender el modernismo de sus hermanas.

- Lely quien te dice que no encontré al amor de mi vida, si no has estado aquí por años, que puedes saber tú, si me confundían con parte del servicio de la casa cuando llamaban, no es lo mismo estar aquí, que estar lejos, no es lo mismo ver la realidad, que soñar con príncipes en Europa, los vaqueros también tienen sentimientos, o ya olvidaron a Tom. Al unísono dijeron

- ¡Tom! Haciendo que sus novios se vieran preocupados y Albert hizo una media sonrisa. Candy agregó

- No le hablaron de Tom a sus parejas, chiqueando la lengua juntando los labios en un signo de desilusión, moviendo la cabeza de un lado a otro agregó, tanto que se pelearon por él todas, y ahora lo olvidaron ¡qué interesante!

En ese momento todas bajaron la cabeza, eran unas adolecentes locas por descubrir el amor y Tom estaba tan cerca, tan atractivo para ellas, que Candy sabía que ella era la que no llamaba la atención, la pecosa insípida que todavía no despertaban sus hormonas, pero las que estaban ahí las despertaron junto a Tom. Edward un poco celoso dijo

- ¿Quien es Tom? En un tosco intento ingles con su acento alemán. Candy al ver que podía meter a sus hermanas en líos dijo

- El hombre que fue por ustedes, el mejor amigo de todas las White en esta casa y quien siempre las cuido de no meterse en problemas. Soltaron un suspiro los caballeros al tratarse del… chofer.

Albert saludo a todos con media sonrisa y viéndolos un poco perdidos por su tono de voz y confundiéndolo con un simple vaquero les saludo a cada uno en su idioma, dejando a las damas con la boca abierta, para luego colocarse tras de Candy por la espalda, poniendo sus manos en ambos hombros que sintiera su apoyo, pues estaba muy seria, y este agregó,

-Que bueno que llegan, también estaba en Europa y alcance a llegar a despedir al Sr. White su Padre así que les acompaño en su sentimiento, Candy se quedó seria, pensaba que su padre hubiera matado a esos tres si llegaban diciendo que eran su pareja sin haberse casado, como Europa era tan moderna, pero tenía que ver las intensiones de ellos y que no las dejaran sin casarse abandonadas porque al final ya no estaba su padre, pero ella vería por ellas, espero que Mine y Romí no me salgan con esto también, aunque estando allá lo dudo.

Albert notó la desilusión de Candy, era una mujer de principios, no veía con buenos ojos a los hombres que acompañaban a sus hermanas y la comprendía, si su hermana Andrea hubiera salido con eso su padre la fusilaba, Anthony desollaba vivo al bastardo, yo… la obligaría a casarse, así que vamos a ver las intensiones de estos en cuanto podamos.

Después de conversar por horas sentadas en el sillón haciéndose muy interesantes con sus tonos de voz y sus nuevos acentos, con sus conversaciones se dio cuenta que no habían terminado la carrera de estudios que eligieron cuando se fueron sino que terminaron haciéndose de un ritmo social elevado, Candy recordaba como estuvieron a punto de perder el rancho pero a ellas jamás les faltaba su dinero, al contrario, siempre les daba más su Padre, porque estaban lejos de él.

Llegaban personas cercanas a la familia que se enteraban de la llegada de las White y con canastas de frutas, pasteles y otras cosas organizaban la bienvenida de las damas. Una dama muy bondadosa dijo,

- ¡Oh Candy! debes estar feliz tus hermanas están casadas, con razón no volvían, todos escuchaban. Candy callaba la pena, sin decir nada, mientras que los hombres se sentían extraños, conversaban con Albert por separado al ver que este comprendía su idioma.

- Creo que son un poco anticuados aquí, dijo Edward mientras Pierre sonreía y John bajaba la cabeza mostrándose ajeno. Albert dijo

- ¿Tienes hermanas Edward? Los tres vieron a los ojos a Albert después ya no sonrieron, Albert se mostró satisfecho al menos ya no era tan fácil opinar deliberadamente tenían un poco de sentido común. Las que estaban muy apenadas también eran las hermanas al escuchar hablar maravillas de Candy, de todo lo que hacía mientras ellas se la pasaron bien en Europa.

Por fin se iban, Candy apenada hablaba con una señora al parecer del servicio, solicitando se prepararan las habitaciones de forma matrimonial para sus hermanas mostrando seriedad, Chelito la señora del servicio, sentía la tristeza de Candy de cómo ella no fue invitada a las bodas de sus hermanas y que ignoraba estuvieran casadas, ni su Padre lo sabía esto era sorpresivo para todos ahí, si el Sr. White estuviera en ese momento se volvía a morir de un disgusto.

Albert se llevó a Candy a los jardines para hablar con ella y que se relajara, estaba muy presionada, todavía no llegaban sus otras hermanas, para variar debían estar juntas pues el testamento del padre sería leído en unas semanas.

-Candy, te comente que la educación en los hijos no siempre da los mismo frutos, ellas eran mayores cuando se fueron a Europa y toman sus propias decisiones, acertadas o no son decisiones de ellas, no la tuya, te noto seria y tus hermanas así como tus … cuñados ya están viendo que aquí no es tan moderno como en Europa.

- ¿También has vivido con una mujer Albert?

- No soy un santo, pero mi Padre me mata si hago eso, tienen la misma educación que el Sr. White, además tengo una hermana, soy el mayor no quiero eso para ella, no debo poner el mal ejemplo.

-Es decir que ellas son las mayores y son mi ejemplo a seguir Albert.

- Eres mayor de edad Candy ya no eres una niña, tomarás tus decisiones como lo hacen todos, pero tus hijos también un día se enterarán de tu vida y a una madre siempre la quieres ver de la mejor manera.

- Gracias Albert, te vi hablando con ellos, al principio se reían después los dejaste callados. Ambos sonrieron, ya no dijeron nada, se dirigieron a sus habitaciones en silencio, deseándose buenas noches, para el siguiente día sería fin de semana y llegaban sus otras hermanas.

Al amanecer ya Candy estaba lista mientras todos dormían ella salía en silencio, Albert abría la puerta para salir sorprendiéndola y haciendo un pequeño grito ahogado, ambos sonrieron se fueron a desayunar,

-Srita. White tengo listo el desayuno, Tom llegará en una hora todavía está en el aeropuerto, ya llegó su hermana Mine, pero falta Romí.

-Gracias Petrita, sirvamos el desayuno solo para el Sr. Andrew y para mi, creo que se levantarán tarde mis hermanas por el viaje. Albert hizo una sonrisa de medio lado, pues estaban cerca de su recamara una pareja en todo su apogeo nocturno y el tuvo que cubrirse la cabeza con una almohada un tiempo hasta que se tranquilizó el golpeteo del respaldo de la cama. Candy lo vio y este estaba sonriendo.

-Amaneciste muy feliz hoy Albert, digamos que el café que hace Petrita me caerá de maravillas.

- ¿No dormiste bien?

- Solo un poco tarde., sonrió. Candy se quedo intrigada, todos esos días habían estado bien para ellos, algo había pasado y con las señoras de servicio se daría cuenta.

Se levantó llevándose los platos para ir a la cocina donde escuchaba a Petrita decir.

-Debe ser que están de luna de miel, pero como sea, mejor ponle unas agarraderas a ese respaldo de la cama antes que lo vayan a quebrar. Candy recordó que a un lado de Albert estaba una de sus hermanas y se apenó mucho, en eso entró a la cocina dijo

-Petrita terminamos de almorzar, nos vamos a ir a caminar, esperaremos a mis hermanas.

-Srita. White porque no van a la feria del pueblo se distraen un rato y sirve que la saluden las personas que no la han visto.

- Esta bien Petrita, nos iremos en mi auto.

Salieron, Candy manejaba el auto pues Albert no conocía el lugar, mientras bajaba una mujer muy adormecida para pedir el desayuno a la habitación, Petrita se quedaba en silencio aceptando. Con charola en mano llevaban los alimentos donde al ver que les llevaban el desayuno, otros pidieron lo mismo aprovechando que había servicio al cuarto.