Capitulo 8
Robándote
En la mansión Andrew sonreía una hija extra de los Andrew abrazada por el brazo del su saludable anfitrión, pues se notaba que se había mejorado mucho de su supuesta enfermedad, Candy sonriente y él le acariciaba el rostro ajustándola por uno de sus costados.
-Mi nuera, ¿Por qué pronto serás mi nuera? Ron desde el cielo verá que cumplí con su pequeña, que cuidare de sus bienes y que nadie le hará ningún daño. Candy se sorprendió por como escuchó hablar a su Tío y respondió.
- Tío quien me quiere hacerme daño, porque hablas de mis bienes.
-Tu padre nos mandó llamar a todos porque les dio una carrera muy prestigiada a cada una de sus hijas, excepto a ti, que él se dio cuenta que toda tu fortuna de la herencia de tu madre la utilizaste para salvar la hipoteca de White Montan, que te protegiéramos de tus hermanas de ser necesario.
- ¿De mis hermanas? Por favor Tío, creo que si mis hermanas me atacaran o quisieran algo que yo tengo prefería regalárselos antes de perder a cada una de ellas. William bajo la cabeza sonriendo por la nobleza que mostraba Candy y contestó
-Tu Padre lo sabía, sabía que les darías la vida, y ellas no cuidarían de los bienes como tú, ellas no sentirían las tierras como lo haces.
-Bueno y como ya me consideras tu nuera, me llevare a Albert conmigo para que las cuide.
William saltó una carcajada, por lo que ella respondió, pues con eso estaba aceptando que si quería a su hijo y este feliz le comentó.
-Lo sabía, si serás mi nuera, pero como iba a dudar de mi William, si bien que te trajo a Escocia, cuando tu Padre jamás permitió que te alejaran de su alcance.
- Tío, tengo que regresar a la lectura del testamento, mis hermanas no estudiaron ni se prepararon con una gran carrera como decían, no pudieron y solo se la pasaron sobreviviendo después de haber terminado con su fortuna y los ingresos que mi Padre les envió. Romí ya llegó con un prometido inglés que al parecer tiene planes muy formales de casarse y me dijo que solo vino por mí no por el testamento, que no le interesa la herencia. Bezy llegó con un novio que pretende hacerse pasar por su esposo, pero que al parecer esta de manera formal con ella.
Lely llegó con su novio que al igual que las demás parecen sus maridos, y se ve que la quiere pero ninguna llegó con un matrimonio formal, Chay llegó con novio, cuando le dije que tenía que trabajar en el rancho, huyo con las joyas de mi hermana, pero Tom lo descubrió. Mine llegó sola al parecer su novio no quiso volver con ella, todas llegaron sin carreras, al menos no las que dijeron estudiar, sino con trabajos y técnicas sencillas, mismas que pudieron hacer si hubieran estado en Texas.
En ese momento Candy estaba seria, William igual, observaba ahora todo lo que no le comentó Albert, no podían hacerle daño a Candy, pero Albert si se trajo a la mejor White como su novia, al menos cumplía con su juramento. Serio y pensativo William ahora comprendía todo lo que se destapó y cuando supieran que Candy era dueña del rancho podían causar envidas y dolor entre sus hermanas, o conociendo a Candy las tendría con ella trabajando para sacar adelante el rancho, porque algo si conocía a Candy y no las dejaría sin nada.
-Candy, tu pudiste gastar en ti toda tu fortuna, como lo hicieron tus hermanas, pero salvaste el rancho y tu padre se dio cuenta, el no confiaba en sus hijas porque se fueron sin volver, porque no supo de ellas, solo que tu sabes bien que él les dio mucho de su fortuna para verlas crecer, mientras que a ti te dio mucho trabajo y esfuerzo.
- Tío eso no importa, me convertí en una verdadera White, mientras mis hermanas hicieron todo por olvidar que lo eran, que por cierto con una semana ya sacaron la casta, y volvieron a recordar que ser una White, es mucho más que un nombre.
-Dime que no sonaste el fuete como tu Padre. Candy se quedó callada, pues si lo había hecho. William sonrió y agregó - Son y serán tus hermanas, pero se les dio todo y si se les da más, lo gastarían igual, donde estuvo la preparación, en vivir cómodamente sin trabajar, conseguir un marido rico que las mantenga, porque solo tú ya lo lograste Candy
- ¡Tío! En ese momento llegó Albert a sus espaldas y William agregó
-Por supuesto que mi William se casará contigo y te mantendrá, no voy a permitir que mis nietos corran peligro de caerse de un caballo antes de nacer.
- ¡Tío por favor! Cuando una mujer pide a Dios tener hijos deja de montar, ya no lo hace.
- Y tu Candy dejarás de hacerlo para conocer a mis nietos.
- Cuando llegue el momento lo sabrás, pero Albert tendrá una mujer que sea su compañera no una mantenida, y mis hermanas deberán saber trabajar quien les asegura que su esposo vivirá para siempre, no Tío, ellas tomaron un camino fácil, con resultados tristes, ahora saben que podemos perder las tierras, porque se los anunciaron, sin embargo yo las rescate y ahora podemos repartirlas entre las seis.
- No hija, tu Padre supo que las salvaste y el las vendió.
- ¿Qué?
- Lo que oíste, por eso te podrás regresar con mi hijo a Escocia y ser parte de mi familia
- ¡Tío! Tengo que ver por ellas, Mine regreso sola y Chay la abandono su novio.
- Y te convertirás en su madre. Candy se quedó sería, tenía razón ellas eran mayores que ella y Romí se iría, pero las demás.
- Tío entonces no hay herencia, eso es lo que nos van a decir, y el Legan peleando por las tierras que mi padre ya vendió.
- Candy, ya te fijaste que no me has preguntado a quien se las vendió, que lo único que te importan son ellas, hija le juré a tu Padre que cuidaría de ti, y si me dices que vas a aceptar a mi William y no te preocupan las tierras, pues me hare cargo de velar por tus hermanas, pero tú te vienes a vivir aquí conmigo.
-Tío como te quiero, eres muy listo con tal de salirte con la tuya y que me quede a tu lado. Candy sonrió, beso la frente de William mientras Albert sonreía porque ahora sabía que Candy no peleaba por las tierras sino por la familia unida.
Albert carraspeo la garganta y sonriendo comentó,
-Papá vas a ponerme celoso. Deja a mi novia, que no ves que es mía. Candy se sorprendió al escuchar a Albert lo vio a la cara como estaba sonriendo y decía que se pondría celoso, que era de él. Candy respondía sonriente,
- ¿Cómo ves Tío? Limosnero y con garrote, todavía no compra la vaca y ya se adueña del becerro. Los tres saltaron las carcajadas, Albert tomo sus manos la jaló y la beso frente a su Padre. William sonrió pues era un hecho que su hijo la quería y la aceptaba tanto o más que él.
Al terminar el beso Albert dijo
- ¿Candy tendremos que casarnos para ser dueño de la vaca y tener a los becerros?
- De otra manera no puedes ¿Verdad Tío?
- Entonces dalo por hecho. Padre eres al que Ron White le encargó a su hija, prepárate porque pediré pronto la mano de Candy. William sonrió mientras Candy movía la cabeza de un lado a otro sonriendo efusivamente por ese par tan listos para adueñarse de ella.
- ¿Ustedes son así siempre? Dios los cría y ellos se juntan… cómo es posible uno se hace el enfermo y el otro me trae a Escocia con la mentira. Albert viendo a su Padre sonrió, respondió
- ¡Ah no chiquita!, usted quiso venir por su propia voluntad, yo no me la robe… ¿aun no?
- ¡Albert! Una White jamás será presa fácil para un ladrón. William sonreía por como su hijo jugaba con ella y ella como jugaba al hablar recordando a Ron.
- Candy quien te dice que no te robaré está noche. Candy apretando sus labios respondió
- Yo. Albert viéndola firme al decir una simple palabra, la elevó por su hombro y le dijo a su Padre.
- Ya escuchaste, está en Escocia y está secuestrada por mí, esta belleza texana es mía, la acomodo y se la llevaba en sus brazos subiendo por las escaleras haciendo reír a su Padre.
Al llegar a la habitación, la bajó y le dijo
- Prepárate para salir está noche a cenar, será una cena de gala, no te niegues te lo ruego. Candy sonrió al decirle la última frase se había acercado a su oído en un tono bastante bajito y sus labios rozaban su oreja, produciendo escalofríos por todo su cuerpo despertando sensaciones no esperadas. Después beso apasionado y ella le respondió al beso con una intensidad que ni él lo esperaba, pues era lo que provocó al hablar en su oído. Al soltar el beso ambos se miraban en un simple suspiro y con ganas de continuar Albert le abría la puerta de su habitación, para que ella entrara y poder alejarse de ahí porque si seguía viéndola no se separaría de ella.
Candy entró a la habitación con una sonrisa, suspiraba recargada en la puerta después se vio al espejo y traía sus labios rojos del beso que se dieron, se toco los labios y sonrió.
Por la tarde tomaban el té Elroy y William sentados conversando cuando el mayordomo les comunicaba que Archie vendría a cenar, sorprendiendo a William, porque siempre anunciaba a su novia con él, más tarde llamaba Alister diciendo lo mismo que quedo de ver a Anthony en la casa para una conversación pendiente y que solo iría él.
-Elroy cuando fue la última vez que mis sobrinos vinieron solos. Elroy sonrió de medio lado y respondió con simpleza con una sonrisa discreta.
- Cuando eran niños. Ambos sonrieron.
Andrea estaba viendo varios vestidos acomodados en su cuarto en moldes de cuerpos para lucirlo y los observaba con detalle, en eso toco la puerta y ella dijo
- ¡Adelante!
- Andy… buenas noches me invitó Albert a cenar está noche me dice que es de gala, te molesto si me dices algo sobre este vestido o es demasiado.
- ¡Es perfecto! Candy te ves hermosa, solo veamos tu cabello. - Claudia hazle ese peinado de cascada, en sus rizos se verá bien. -Cuñada ese vestido negro es muy provocador, mírate vas a enloquecer a mi hermano.
- Andy tu sabes que no traje tantos vestidos, y si… lo siento muy destapado, pero es el único de gala, aparte del que compre para tu fiesta.
Mientras que Claudia la peinaba sonriendo por cómo eran tan distintas una tan lisa y la otra tan rizada, rociaba algo en el cabello y acomodaba, Andrea le coloco un collar de brillantes y unos aretes largos que hacían juego después un brazalete, en su muñeca derecha el vestido era negro abierto por el medio de sus bustos hasta rebasarlos y llegaba a una cinturilla ancha bajo sus bustos y todo el talle para después dejar caer la seda del vestido con una abertura en una pierna la espalda la tela que abrazaba cada busto se unía al cuello y se abrochaba, la espalda estaba destapada y la cinturilla del frente hacía una uve en la cintura baja mostrando toda su columna y piel blanca tersa, misma que admiraba Andrea y le dijo
-Cuñada la próxima tu me eliges el vestido que buen gusto tienes, ese vestido es…espectacular. Al salir te enviare un abrigo para que te sientas más cómoda al subir y bajar a cualquier lugar que te lleve mi hermano.
- ¿No sabes a donde me llevará? dijo que era de gala
- Hay una obra de beneficencia está noche, pero no sé si el irá ahí o te llevará a cenar solos. Candy pensó en cómo dijo que la robaría y pensó que si era posible que se fueran a un lugar elegante y solos.
Claudia aprovechando que ya estaba listo el peinado y ambas tenían la misma tez, maquilló a Candy disfrutando de la diferencia de tonos en verde esmeralda de los ojos de Candy.
- Srita. Que bellos son sus ojos, tanto como los de mi niña Andrea
- Gracias. Claudia agregó
- Mi madre es de Irlanda y ese color de ojos dicen que solo lo tienen las brujas. Candy sonrió ya lo había escuchado pero que se lo dijeran sin miramientos le causo gracia. – Además que eran pelirrojas y usted parece un ángel como mi niña Andrea. Esta sonrió abrazó por la espalda a Claudia y le contestó
- Me ves con ojos de amor Claudita. Después vio a Candy por el espejo y le dijo
- Diviértete a donde quiera que te lleve, disfruta estos momentos, ya quisiera estar tan enamorada como mi hermano lo está de ti. Candy sonrió y le respondió
- De verdad crees que este enamorado de mi.
- ¡Perdidamente! Me dijeron que fue a buscarnos al Spa y después a las boutiques, hasta que te encontró aquí con mi Padre. Nunca hace eso, mi hermano está loco, y muy enamorado. Candy lo pensó y recordó el beso de hacía unas horas y cerraba los ojos. Al abrirlos Andrea estaba sonriendo efusivamente. - Lo mejor es que es correspondido.
Candy se levantó del banquillo y Andrea le roció un perfume divino. - ¡Lista! Le diré a mi hermano que me debe una, que no te cambie el vestido más seductor que he visto en mi vida. Candy abrió los ojos y ambas sonrieron.
Albert estaba en smoking conversando con su Padre y su tía, en eso entraba Archie y Alister, junto a Anthony para hablar de un negocio delicado. Sonrieron y vieron a Albert, Anthony dijo
-Ah entonces si vas a ir al evento de beneficencia.
- Si, mi Tía se comprometió y aprovechando que vine con mi novia, iremos los dos, pues ella quiere cuidar de mi Padre.
- Vaya ahora consentido de mi Tía, eso no, de ella el consentido soy yo, dijo jugando Anthony para relajar el ambiente que había creado con su hermano por la mañana. Elroy hizo una media sonrisa y le respondió
- En cuanto traigas una dama hermosa a esta familia recuperas el trono Anthony. Todos saltaron las risas.
En eso Candy bajaba por la escalera conversando con Andrea, al fondo las seguía Claudia llevaba una capa para dársela a Candy para salir. Albert la vio y subió algunos escalones para tomarla de sus manos, ambos enlazaron sus miradas Albert vio lo hermosa que se veía y William vio a los tres hombres que estaban sonriendo al voltear se quedaron con la boca abierta al ver a la novia de Albert. Este la abrazó y agregó
-Mi amor estas, ¡bellísima!
- No exageres Albert, que me vas a avergonzar. Lo decía con una sonrisa tierna viendo a los ojos de Albert. Albert beso sus manos y tomó la capa que Claudia le daba, para al salir cubrir a Candy. Ella termino de bajar los escalones soltó las manos de Albert y vio a los hombres - Buenas noches caballeros, permiso. - Tío al rato vuelvo, Albert me va a robar está noche. Sonrió William dándole un beso y ella lo abrazo para despedirse después le dio un beso a la hermana de este y ella la vio sonriendo.
Elroy pensaba que no se perdería mañana los sociales de la beneficencia.
- Lista Albert… soy toda tuya. Caballeros en boca cerrada no entran moscas. Buenas noches sonrió juguetona y William y Albert apretaban los labios de la risa, mientras Candy se abrazaba del brazo de Albert. Anthony y sus primos cerraron la boca y Andrea saltaba de la risa y le dijo a su tía.
- Que buena cuñada voy a tener, nos vamos a reír mucho, si les dice eso a los de la familia. William soltó una carcajada y Elroy se cubría la boca sonriendo.
