Capitulo 11
Intercambiando versiones
En Ranch Montan White llegaba Niel acompañando a Chay, sorprendiendo a todos en el Rancho, Terry se ponía firme se acercaba de inmediato a recibir a Chay, mientras Tom que ya lo había visto conversando con ella se acercó también. Chay al ver el entrecejo molesto de Terry de inmediato aclaró
- Cuñado, Niel me ayudo a conseguir trabajo y viene acompañándome, estuvimos hablando por horas acerca de su interés por las tierras y definitivamente no las quiere comprar. Ha sido un mal entendido de su Padre y el nuestro, pero esto ya quedó aclarado. - Pasa Niel, ¿gustas agua fresca?
- Si Chay, Gracias.
Niel pasaba con Chay dejando con la boca abierta a Edward y Pierre al ver a Chay tan fresca como una lechuga entrar escoltada por Niel, los dos observaban a Terry incrédulos pues fue él quien le dio a puño cerrado a ese hombre.
- Chay, tu cuñado sabe mucho de contratos, es actor, deberías dejar que él lo revise, ya que no está tu hermanita de momento.
- No te preocupes Niel ya lo leí, - Terry estoy trabajando para Niel en su empresa, toma si deseas leer el contrato, en esta casa si no lo lee mi Padre, lo debe leer el mayor de la familia. ¿Dónde está Romí? Terry al ser el novio de Romí era el mayor ahí, tomo el contrato con sus manos y respondió
- En un momento viene fue a darse un baño acabamos de regresar al parecer el río lleva mucha agua y está preocupada. Niel levantó las cejas y preguntó a Tom.
- ¿Cuantos días lleva Tom?
- Tres y si sigue otros tres, tus tierras se hundirán pronto.
- Lo ves Chay, ahora comprendes porque dependo de ustedes para reparar el cauce del río. Terry levantó el rostro del contrato ahora comprendía porque ese hombre estaba preocupado por las tierras de White el río es enorme y pasa por todo el medio de las tierras de White.
Terry viendo lo preocupado que se mostró dijo
- Hace un momento estuvimos hablando Romí y yo acerca de tus tierras, si necesitas subir a tierra alta las cosechas, los animales o lo que necesites, tienes el permiso de Romí.
- Gracias Grandchester. Todos se asombraron por cómo le hablaba con familiaridad y en ese momento marcaba por un celular haciéndose evidente su preocupación. - John, el plan de contingencia que se empiece a mover, lleva tres días de agua el río, sube a los camiones y mueve todo a las bodegas del pueblo, de inmediato…. ¡No! Son tres días… estoy seguro… inicia lo que te pido, es mejor prevenir.
Chay hizo una sonrisa de lado y dijo
- Niel espérame y te acompaño, solo me cambio de este traje por algo más cómodo. Bezy y Lely salían del pasillo veían entrar a Chay y al salir se impresionaron al ver a Niel de pie tomando agua de Jamaica muy tranquilo. Bezy dijo
- ¿Usted que hace aquí? Terry respondió
- Viene con Chay es su jefe y la está esperando. - Toma asiento Niel, no tarda en volver Chay.
Tom salía y se topaba con Mine ambos se comentaban las cosas y Mine se iba con Tom para dar órdenes a los rancheros. Mine iba a un lado de Tom, este al ver que lo seguía sonrió y la abrazó.
Por el cambio de horario, Romí hablaba con Candy, la ponía al tanto de Niel, del río y de las cosas en Ranch Montan. Candy le devolvía los comentarios sin decir ciertas cosas, solo lo de los periódicos, la inmejorable salud de su Tío, confirmando que se regresaría lo antes posible no solo por el testamento sino por el río.
- Romí bajo ninguna circunstancia vayas al río, dile a mis hermanas que esta semana no vayan a salir con los trabajadores ni ellas ni sus parejas, es necesario que les recuerdes que ese río no avisa, solo lleva sin tregua alguna.
- Te comprendo Candy, ya lo hablamos todos y Niel nos vino a advertir que ya se salió una parte del río, ha estado trayendo todo el tiempo a Chay y viene por ella, la lleva a todos lados, Terry leyó el contrato, no creo que la discusión entre nuestros Padres nos incluya, Chay me comentó que apostó a que no sabías porque odias a Niel.
- Porque quiere las tierras y si no… a mis hermanas.
- No. Dice que las tierras las quiere más mi Padre, tanto que las amaba que las prefería más que a sus hijas. En ese momento Romí ajustó el teléfono al parlante para que todos escucharan
- No Romí, mi padre cuidaba las tierras porque eran de mi madre, ella eligió los terrenos altos, dijo que serían las más productivas de todo Texas, ella tenía el sueño de que con estas tierras pagarían los estudios y las bodas de cada una de sus hijas. Todos escuchaban ese comentario de Candy, Niel también lo hacía y sonreía de lado respondió al saberse escuchado.
- Candy si no fuera porque te escucho diría que todo Ranch Montan te echa de menos, no recuerdo un día que haya estado este rancho sin ti.
- Vaya Niel, dicen que el pez por su propia boca muere, tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe, dije muchas veces que no te quedarías con una White, actualmente la mejor negociadora de las White, esta a tu lado… trabajando contigo, tantas veces obligó mi Padre a Tom a que te echará del rancho si te veía en él, y ahora tengo entendido que vas a diario por mi hermana y la regresas. Gracias Niel, a mi me importan más mis hermanas que las tierras, y si requieres de un permiso cualquiera de las White puede dártelo. Tratándose del río, lo veremos dentro de meses, cuando se detengan las lluvias, ahora nadie tiene trabajo cercano al río y es primordial que todos lo recuerden.
En el estudio Albert, William y George escuchaban a Candy con un semblante preocupado cada que mencionaba el río. Candy tenía el parlante del teléfono para que su Tío escuchara a sus hermanas, pues según él, estaba inquieto de dejarla volver porque se la comerían viva. Al colgar el teléfono William dijo
- Hija, deja a ese Legan que se haga cargo del río, si es como dice Chay que perdió a dos personas en él, no creo que haga daño y de hacerlo, estamos para apoyarte, cosa que dudo pues en cuanto te cases con mi hijo te quedas en Escocia conmigo ¿Verdad?
- Tío eres muy listo, pero eso lo veremos con el testamento, necesito dejar tranquilas a mis hermanas y que cada una haga su vida, pues si ellas me necesitan debo estar con ellas ahora y mira quien me trajo aquí, se recuperó tan rápido, no será que lo que te falta es trabajo y debes irte conmigo al Rancho.
- Ya te dije Candy, lo que me faltan son mis nietos hija, solo eso. Candy lo abrazó efusivamente, agregó
- Eres muy fantoche, rezas, gritas y pides para que se haga lo que exiges, sales triunfante y campante y de papelero hasta salirte con la tuya. Pero sabes algo, aun así te quiero.
Albert y George sonrieron, no le tomaba nada a mal cuando de William se trataba, aun estricto y duro ella como sea lo abrazaba y lo jugaba, lo ablandaba en todos los aspectos hasta sacarle una sonrisa y muchos besos.
- Bueno hija ya te vas a poner más bonita para hoy en la noche.
- Vamos Tío la bonita va ser Andrea no yo, no lo olvides, hoy es su día, todos los demás son tuyos. Lo beso en la frente y salió dejando con una sonrisa a Albert y a George, viendo con cara de borrego a William por como todos los demás días son de él. Después volvió en sí y recordó quienes lo estaban viendo, levantó las cejas y volteo a verlos, ambos estaban con una sonrisa ajustada en sus labios. Al no poder decir nada sonrió apenado y Albert le dijo a George en alto para salir del estudio.
- George, escuchaste a mi prometida, ¿todos los días? Tengo que irme voy a pelearle una semana a mi futura esposa, antes que este señor se adueñe de ella. William sonrió y respondió
- Solo cuando cumplas años William, los demás son míos.
Los tres sonrieron efusivamente, la guerra la hacía Candy con cualquier leve comentario, pero la felicidad llegó a Escocia desde que ella estaba en casa, los tres hombres lo sabían y dependía de Albert que siguiera allí y de irse… que no tardará en volver.
Albert la vio entrar y no alcanzó, toco la puerta y ella de inmediato abrió, Albert la jaló y la beso muy efusivo. Donde Candy respondía con facilidad a sus sorpresivos arranques de pasión, este la empujo a su habitación y cerró la puerta sin soltarle los labios, acariciando su espalda y sus hombros. Ella lo imitaba y con los ojos cerrados ambos se agitaban hasta detenerse en una chispa de razón.
-Mi amor, todos los días de mi padre.
- Bueno si quieres pueden ser tuyos pero entonces, nos quedaremos en Ranch Montan porque si estamos en Escocia cerca de él tienes un gran rival Albert.
- ¡Candy! Este la tomo con mayor pasión, no podía creerlo era tan lista como su padre, la única forma que le dio, por supuesto que se la negaría, él la quería a su lado y en Escocia era seguro esto, con lo que dijo le corto las alas de pelear por días con su padre, pero ya no le importaban su padre sería el mejor rival y el único que aceptaría. Albert la elevo de sus caderas y la coloco en su cintura después se sentó en su cama donde Candy se acercaba peligrosa a él, pues lo tenía tan agitado y excitado que no podía creerlo, con sus ojos cerrados la veía montando el corcel, y sus labios probaban las mieles del amor, en un suspiro, este beso su cuello, ella se hizo hacia atrás, provocándolo aun más, pues al hacerlo sus caderas lo ajustaron más haciendo evidente que Albert estaba bastante excitado, sin embargo eso no lo notaban solo sentían el deseo de tenerse, y nadie los veía. Las caricias se incrementaban, Albert metió ambas manos por su blusa, tocando su piel al llegar a sus bustos, tocaron la puerta. Este de inmediato incomodo y molesto, por la interrupción se detuvo abriendo sus ojos para verla a ella agitada, viéndose a sí misma encima de él. Ella solo bajo el rostro comentó
- Albert te amo.
- También te amo y mucho. Se volvía a escuchar la puerta tocar, Candy respondió.
- Espere un momento por favor. Albert se vio a sí mismo y noto que no podía salir así, ella sonrió y agregó, - Amor tengo un hermoso balcón con un par de sillas preciosas donde podemos seguir conversando un rato más, me esperas un momento. Este sonrío se levanto cuidosamente, bajando a Candy de sí mismo, ella se fajo suavemente se recargo en su pecho, en un suspiro agregó - Es increíble que siempre pase algo que nos detenga, supongo que debo darle las gracias, aun que desee matarlo.
Albert sonrió en una carcajada muda, le estaba leyendo el pensamiento, o acaso ambos estaban desesperados por amarse, porque con eso ella lo sostenía, definitivamente ambos se amaban y el tenía que ser veloz antes que pasara a mayores. Este le dio un tierno beso y se fue hacia el balcón esperando no ser visto en esa forma tan emotiva y abultada en la que se encontraba.
Candy abrió la puerta y no había nadie, o se desesperaron o de plano comprendieron que tardaría un poco más. Ella fue al balcón vio a Albert y esta llevaba un vaso con agua en las manos, misma que compartió con él. Se sentó y el aire fresco le acariciaba el rostro acalorado.
- Candy, no te importaría que nos casáramos legalmente antes de irnos a Ranch Montan, solo sería legalmente, así no me pueden detener aquí, para que continuara trabajando en el negocio familiar y no me cambiarían por Anthony, Andrea o tal vez Tía Elroy, así al menos podría ir con mi esposa legal, pues tendría que ir contigo a Ranch Montan.
- Pareciera un truco…mis hermanas llegaron a Ranch Montan muy unidas a sus parejas y yo lista para ir igual, que tiene Europa que hace que no puedas negar nada…
- ¿Eso es un sí?…
- Eso es un tal vez, debes preguntárselo a mi tío William, es quien puede detener o adelantar las cosas.
Albert sonrió más tranquilo, al menos no podría una fiesta ahora ni apurar una boda pero quedaría cubierto el insignificante detalle ese de que el debe contraer nupcias en Escocia, por ser el mayor, agregar puntos a su administración y al final, felicidad para los Escoceses porque la boda la festejarían aquí, en cuanto el la traiga de regreso. Con una sonrisa, tomo el vaso de agua y volvió a dar un trago suspirando por lo que estaba pensando.
- Amor debo arreglarme, ya se hace tarde y no querrás que tu novia no esté lista para ese cumpleaños, pueden volver a comentar que me escape de ti, que te deje plantado y…
-Ni lo digas Candy, iré a convencer a mi Padre de lo que te he propuesto, no creas que te dejare un instante para que te vayas a Ranch Montan sin mí. Con tanto vaquero, puedes cambiar de parecer y cambiarme por otro.
-Como crees Albert, yo…
-Estoy bromeando, ni yo te dejaría que me cambiaras… Se levantó le dio un beso y salió del balcón, donde al abrir la puerta estaban dos damas, apenas llegando para tocar, una la peinadora y la otra, con un vestido verde obscuro planchado, Albert al verlo sonrió y salió al estudio donde George salía.
- Espera George, ven urge esto con mi Padre antes de que nos vayamos mañana a Ranch Montan
- ¡Mañana! ¿Se va a volver a ir?
- Es prioritario George, veras como mi padre te lo dirá.
Entraban al estudio, William salía al levantar el rostro vio a Albert y a George, entrando este preguntó
- ¿Sucede algo hijo?
- Candy me comenta que desea casarse antes de irse a América, que le gustaría que estuvieras de acuerdo y así mi tía Elroy avanzara en la boda religiosa aquí en Escocia.
- ¿Dime que no me estas engañando William? Albert serio agregó dirigiéndose a George,
- Trae los papeles mañana por la mañana nos casaremos de manera legal, y el avión parte por la noche para América, tenemos que ir a terminar todo por allá, dejar en orden y traer a la novia de regreso. William sonriendo agregó
-Que esperas George es urgente, que no ves que mi hijo es el hombre más suertudo, tiene una manera de convencer que como negarle eso a ella, si se ve que realmente se aman. Albert sonrió, cambio un poco la versión, pero el fin era el mismo, si le decía que la prisa era de él, William esperaría hasta después del testamento de Candy, pero como fue idea de Candy, no se le puede negar nada a una dama, como ella quiere quedar bien con su tío y darle nietos, no se lo iba a negar.
George salió como alma que lleva el diablo pues con la fiesta y los documentos los tramites y todo lo que implicaba seria un detalle monumental, pero eso si Albert le ganaría a Anthony y se casaría en privado hasta que se diera la ceremonia religiosa.
