Capitulo 13
Lloviendo
Amanecía en la cabaña de caza y una pareja sentada en un sillón individual dormidos donde Niel estaba sentado y en su regazo abrazaba a Chay quien desnuda se ajustaba al pecho de Niel.
- Ya amanece pequeñita.
- Ah, quiero continuar durmiendo estas tan cálido, Niel.
- Y la verdad quisiera que despertaras, me estas provocando de nuevo…
- ¿Yo? Con una sonrisa pícara abría los ojos como una gatita, se acercaba a su oído y suspiraba mientras que sus manos tocaban lo que estaban provocando…
-Sabes lo que estás haciendo… y no respondo… lo estas pidiendo de nuevo y no me detendré
- Quien pide que te detengas Niel…
Con evidente fuerza y un total cambio Niel la elevo y la acomodó ajustándola de nuevo a él, ella de inmediato dio un gemido al acoplar su cuerpo, ambos lo gozaron en extremo pero ella definitivamente le demostraba una aceptación única, Niel estaba enloqueciendo con ella en sus brazos… Su hermosa y peli roja melena, el olor a perfumes finos, la piel tersa y suave, ese deseo incontenible y desenfrenado los llevó a los límites jamás explorados por ambos, Chay disfrutaba de conocer a Niel, no como el hombre arrogante y presumido, no como el hombre poderoso y prepotente, sino como el hombre sin ropa, entregado, apasionado, desbordando locura y placer que jamás en su vida imaginó conocer… para Niel, era de igual forma, ahora la tenía para él y no la dejaría escapar jamás, no importaba su pasado, solo la pasión que provocaba y era demasiado buena. En su vida habiendo conocido tantas mujeres, jamás se imagino conocer a quien le apresaría el corazón entre ambas piernas.
El había amado a una mujer y se iba a casar, sin embargo por asares del destino le fue arrebatado ese amor, el amor de una madre que muy joven perdió y el amor de un padre que jamás lo valoró y ahora solo, así encontrar a quien lo hacía explorar de si mismo lo mejor, no solo en lo pasional sino en lo personal, en su trabajo, en su amistad con la gente y en todo lo que en esa semana llevaban trabajando unidos.
- ¡Chay! ¡Chay! ¡Chaaaa!
- Ah.
Se levantaban y notaban que el pantalón de él estaba semi seco, su prenda intima igual, sin embargo las prendas de ella por su grosor seguían húmedas, juguetona tomo la camisa de Niel y se la abotonó, doblo las mangas y se fue a calentar agua para café, mientras Niel se ponía sus prendas y no veía su camisa, se colocó las botas y le dio vuelta a la ropa de Chay, tocando la evidente humedad.
- Chay… tu ropa sigue mojada. Al girar a verla con su camisa totalmente desnuda, se le soltaron los labios al ver como tenía en sus manos una taza grande de café humeante y sus pechos al centro provocando cosas que solo en sus fantasías había tenido.
- No hay muchas tazas Niel, te parece si compartimos está… Niel la observaba sin responder y ella sonrió al notar cómo se volvía evidente su atracción por ella, haciéndola sentir hermosa para el hombre que la enloqueció por horas desde que estaban en esa cabaña. Como noto que estaba distraído, se acercó a él y acercó la taza a su boca,
- Con cuidado está caliente
- ¡Más! Ella sonrió dejo la taza en la mesita y lo beso de forma desenfrenada.
- Juro que vas a acabar conmigo… lo juro.
- ¡No! ¡No! No quiero que te acabes… te necesito completito. Este sonrió le tomo las caderas y la giro con él.
- ¿Te gustó?
- No. Me fascinó, eres increíble Niel, de ti cualquier mujer se puede formar un vicio
- ¿En serio? No me interesa cualquier mujer, quiero a la mejor y la tengo en mis brazos ahora.
- Entonces no busques más… mínimo me tendrás los próximos diez años es seguro.
- Te quiero a mi lado, en mi vida y no solo diez años… te quiero en mi cama todos los días… te quiero en mi cuerpo cada noche, cada mañana y si es posible…. Solo si tu lo deseas… no ser mi amante… sé mi esposa… sé mía siempre… y que los primeros diez años me concedas tener una familia, una vida entera y no dejarte ir jamás de mi lado…
- ¡Niel!
Este la tomo por los labios sin bajarla de sus brazos, si Dios le mandó la oportunidad de conocer a una mujer con tal pasión, con tal amor y tal fuerza, con tal valor y tal decisión, una White… no permitiría que volviera Candy y se la arrebatará por pensarla una vulgar amante y alejarla de su lado, era mejor tomar al toro por los cuernos y enfrentar que ella es la indicada.
- Chay… ¿Esto es un sí?
- Si. Esto es un sí. Respondió con una tierna sonrisa.
Niel sonrió de lado y beso su rostro, en su mente estaba feliz, pensaba… con ella todo… aquí está la White con un Legan… la White que conquistó con su cuerpo a Legan que cayó preso sin remedio de esta hermosa White… Ámame Chay… Ámame hoy… Ámame siempre… ámame… aquí estoy.
En Ranch Montan los caballos golpeteaban los establos, se sentía la humedad y el encierro, querían salir. No estaba Candy y al parecer ellos sentían eso.
- ¿Qué sucede Tom?
- Ya echan de menos a su dueña… como todos aquí. Respondió sin ver a Terry, pues estaba pensando en la noche hermosa llena de placer que había pasado junto a Mine.
- Esperemos que deje de llover y los sacaremos a cabalgar un poco cerca de la casa.
- Si tal vez mañana, hoy está muy lodoso y no se ve claro en el cielo que diga que mejorara el clima. Con una sonrisa Tom y giro a ver a Terry, este llevaba un café para Tom en las manos, sonrió al verlo.
- Gracias Terry.
- Que agradeces Tom, sin ti… estaríamos perdidos, el río se desbordó y no llegaron los vaqueros.
- Ah, ya lo notaste… lo que pasa es que me quede a dormir aquí.
-La felicidad de mi cuñada Mine lo dice todo Tom. Este enchueco la boca al sentirse descubierto. Terry sonrió efusivo agregó - Anda vine por ti para que almuerces con nosotros, si eres su novio, su prometido solo espero que cumplas… porque Candy te va a mandar por un tubo cuando lo sepa. Tom se quedo serio, eso era verdad ella los vio de niña, los descubrió, tenía que casarse, les dio una terrible regañada a todas y ahora ella volvería en cualquier momento, hablaría con Mine y si aceptaba se casaría en el registro civil de inmediato antes que otra cosa suceda.
En Escocia era la hora de comida había una pareja llena de amor, brillaban sus ojos y nadie sabía porque, sin embargo George sonriente por ser cómplice de una boda, William sonriente al saber que ya era una Andrew legalmente y Albert por saber que ya era una Andrew en toda la extensión. Elroy feliz tomo la palabra
-Si vieran todos los hermosos comentarios que salen en los periódicos, hasta las revistas han tomado el evento del cumpleaños y del compromiso con tal dignidad que me da ansias el iniciar el evento para su boda. Candy sin pensar viendo a Albert respondió
- Tía tiene menos de un año para llevar a cabo todo para la boda. Anthony soltó la tostada que estaba comiendo, Andrea soltó bruscamente el café y respondió
- ¿En serio cuñada? Albert al ver que Candy no respondió el contestó
- Por supuesto. Candy y yo nos casaremos en menos de un año aquí en Escocia. George fingió un poco de sorpresa para no delatarse y William sonrió efusivo.
- Hijos me alegro por la excelente decisión que han tomado. Candy volvió en sí y agregó
- Ya tenemos que irnos al aeropuerto tío. Anthony replico.
- ¿Tenemos?, si Albert tiene cita con los productores metalúrgicos de Irlanda mañana, ¿Cómo es que se irá? ellos tienen firma con Albert, con gusto lo haría yo, pero siento mucho desilusionarte cuñada tendrá que esperar un par de días más.
Albert soltó la boca, con el hecho de tener a Candy olvido todos sus pendientes, sobre todo ese de Irlanda que no podía dejar. William agregó
-Lo siento hijo hasta quisiera ocupar tu lugar pero esa negociación es tuya y ni tu hermano ni George o yo podemos tomar tu lugar en ese asunto.
-Lo sé Padre… lo había olvidado. Anthony, Andrea se irán con Candy a Ranch Montan, -Tía Elroy inicie los trámites de nuestra boda religiosa, George se hará cargo de todo lo legal. - Mi vida, te alcanzaré en unos días cuida de Anthony por favor… que sea bonita, decente y… - Andy no te separes de Anthony…
A Candy se le apagaron sus ojos se sintió como un gran vacío y de inmediato salieron lagrimas sin poderlas detener. Albert se puso de pie… abrazó a Candy, ella se escondió en su abrazo, sin embargo todos vieron como brotaron lagrimas, Anthony ni replico más se movió y empezó a dar órdenes para preparar su equipaje, lo mismo hizo Andrea seria, pues no dejaría a Candy sola por nada, menos si era la prometida de su hermano. La Tía tomo el pañuelo al ver la ternura de Albert y el llanto de Candy, definitivamente esa dama amaba a su sobrino y lo acababa de dejar muy claro.
En la puerta entraba Archie saludando y vio como todos estaban serios.
- ¿Pasa algo tía Elroy?
- Albert tiene una negociación y no podrá acompañar a su prometida, Anthony y Andrea se van con ella, yo inicio los trámites de la boda y el festejo… con un pañuelo se sacudió la nariz y agregó, ellos no esperaban despedirse. Sonó la nariz de nuevo y limpio el llanto.
George se levantó con cara de luto y William salió serio al olvidar esa negociación. Archie los siguió para dejar a solas a Candy y Albert que estaban abrazados en el comedor. Albert se separó y comenzó a darle besos por su rostro.
- Solo serán tres días y me iré por ti. Lo juro mi amor, tu sabes que eres mi esposa… no voy a dejarte Candy, jamás lo haré mi vida.
-Al… Candy bajo su rostro y con sus manos lo cubría al no saber que se separarían, no esperaba eso, no en ese momento, no así, Albert sacó un pañuelo y limpio su rostro, sin poder evitarlo se salieron lágrimas de él, al verla llorar.
-Amor por favor me estas matando, no hagas eso, solo son tres días, solo por esta negociación, Anthony te cuidará como a Andy y no dejará que nadie te moleste ni te falte al respeto, juro por mi vida que no tardaré en ir por ti.
- No jures, por favor no jures, tárdate todo el tiempo que sea necesario…no vuelvas a jurar por favor mi cielo, no vuelvas a jurar, sé que irás por mí, solo que… me sorprendió esto… la verdad lo siento, nunca me había sentido así, es como si me callera un balde de agua fría sin esperarlo… compréndeme Albert…yo.
- Candy me siento el hombre más feliz del mundo, verte así, me da seguridad de que sientes amor por mi y créeme Candy me angustia separarme de ti, en tan poco tiempo que llevamos juntos, me doy cuenta que eres la mujer que amo y que amaré toda mi vida. Candy lo abrazó le quitó el pañuelo se limpió el rostro, después respondió
-No más lagrimas, te estaré esperando en una semana más y… yo misma iré por ti al aeropuerto. Albert sonrió, beso efusivamente sus labios, la tomo de su cintura y la elevó girando con ella, le dijo al oído… estaré ansioso por estar contigo mi amor.
- Nuestras recamaras seguirán juntas Albert. Este sonrió efusivamente, lo comprendió de inmediato, ambos sin separarse ya estaban decididos a continuar con ese amor que los unía fuertemente.
-Te amo Candy.
- Y yo más mi amor. Candy lo beso aprovechando que estaba cerca de sus labios y el la mantenía tomada de su cintura estrechándola con sus pies en el aire.
En la casa Bezy estaba desesperada y molesta, la lluvia no cesaba, Lely conversaba con ella ya que pronto leerían el testamento para ambas regresarse con sus parejas. Mientras Edward y Pierre caminaban por los alrededores de la casa, buscando una actividad para que se les fuera el tiempo y ellos también conversaban.
-Parece que Terry se lleva mucho mejor con el ranchero. Dijo Edward sonriente. Pierre levantó la vista al ver como Terry salía con Tom y le mostraba como poner bien una silla del caballo.
-Si Edward, el es actor y…. le interesan mucho las actividades cotidianas para poder actuarlas después… supongo.
-Me extraña que no haya regresado Chay. Con el golpeado.
- Pues todo fue un mal entendido me explicó Lely, ese hombre es muy rico y si heredan tierras se las venderán a él.
- No lo sabía.
-Si es uno de los hombres más ricos de Texas, dicen que si es muy rudo, pero viste como es de ruda también Chay, tal vez por eso la dejo el novio que vino con ella.
-Ella no es ruda, es lista, y a mí me dio mala impresión ese hombre desde que lo conocimos en el aeropuerto. Edward le respondía serio y agregó - Se veía un grado de interés, total si todo está endeudado, nos vamos y trabajaremos duro allá en Alemania. Bezy sabe que no le faltará nada y nos casaremos.
- Yo acabo de perder el trabajo hace poco, pero mi familia me ayudará para poner mi propio negocio, no estamos atenidos a esto, pero Lely quiere su herencia.
- Lo comprendo.
Dentro de la casa conversaban Lely y Bezy sin pudor alguno ni precaución con las personas que pasaban.
- Es que Pierre, me conquisto con su forma de amar… es tan apasionado.
- Vamos Lely no presumas, lo veo debilucho. Edward en cambio tiene todo… lo que requiere una mujer como yo.
- No por lo grande es lo mejor debe ser muy bueno en la cama para que te hayas quedado con él.
- Bueno para que te digo que no, es realmente muy apasionado y… me hace sentir una mujer muy importante en su vida. Mine entraba y las escuchó, sonrió al oírlas y se quedo callada.
-Mira Lely lo que importa es que lo haga muy bien porque si no sería aburrido, lo veo débil, delgado y no se ve muy fogoso que digamos.
- No, estas equivocada, no es como Tom… pero al menos es mío y no del montón. Mine se sorprendió al escuchar el nombre de su amado, abrió sus ojos molesta y en eso por su espalda la detenía Romí, haciendo una señal que guardara silencio.
-Bueno Lely al menos me imagino que será muy bueno en la cama, no que la pobre de Romí se quedo con un actor, nunca sabrá si es bueno o si actúa. Ambas soltaron las carcajadas, ahora le toco a Romí escuchar el comentario que le afecto en gran manera, molesta les dio un golpe a ambas en la cabeza.
- ¡Estúpidas! Que saben de amor si no parecen conocerlo, el amor es mucho más que sexo, es… algo que definitivamente ambas ignoran, si eso es Edward y Pierre de verdad les tengo lastima, pobres hombres son utilizados por mis hermanas como aditivo para un auto.
-Perdóname Romí, pero si no lo hace bien, suelen comentar que el amor es mágico… y la verdad si piensas así es que actúa bien. Tom se recargaba junto con Terry en el marco de la ventana llevaban rato escuchándolas. Tom detuvo a Terry para que se quedaran ahí.
-Miren par de estúpidas inútiles, vacas de segunda mano, escuchen bien lo que les voy a decir si quieren conservar bien su cabello. Díganme cuanto presumen a sus parejas y les diré de que carecen las dos, están aquí de presumidas y llevan una semana completa casi sin sexo, en la madrugada se han levantado varias veces y se bañan porque ustedes par de zopencas, no hablan con ellos ni los escuchan, creen que son animales o sementales que solo van a llenarles el tanque, mientras que están muy confiadas en que ellos se harán cargo de ustedes. Y quede claro, no presumo a mi prometido, y Tom no es del montón, porque jamás estuvo con ninguna de ustedes, se quedaron con las ganas toda su vida… él se quedo con la única que siempre quiso. Y si hablan con ardor de él es por la vida insatisfecha que tienen. - Vamos Mine, entre las dos acabaríamos con este par, pero no quiero que agarren una pulmonía cuando salgan corriendo bajo la lluvia. Mine sonrió, agregó
- ¡Tom es mío! Sonrió y las dos "zopencas" se quedaron viendo una a la otra. Afuera Terry tenía media sonrisa y Tom comentó….
- No es la primera vez que escucho algo así, esto definitivamente te levanta la moral. Terry sonrió efusivamente y respondió
-No mencionaron nada de Candy y Albert.
- No pueden, a ella si le tiene miedo, hasta cuando no está, ella no les vuelve a leer la cartilla, las saca y las deja mojándose y que agarren una pulmonía si es posible para estarlas inyectando con mucha fuerza hasta que aprendan a callarse, los dos soltaron la risa.
- Ya me agrada mi cuñadita… tuvo suerte Albert en quedarse con ella.
- Se acaban de hacer novios, ella nunca tuvo novio… Albert es el primer novio de Candy, ahí como la vez de fuerte y erguida, domando caballos, es una mujer que cree que el amor se da una vez y para siempre.
-Pues que ese Albert ande con cuidado porque Candy es la bebita de mi Romí, y si le hace algo le va a ir muy mal.
-Ya somos dos, aunque creo que anda bien…. Me agradó más que todos los que llegaron, y tu… apenas te estoy conociendo, ya eres de los míos, al menos vas a cumplirle a Romí, si las vacas estas siguen de atenidas… pueden perder a sus parejas, pero con lo que les dijo Romí, esta noche no duermen…
Candy caminaba abrazada de Albert por los pasillos del aeropuerto, prometieron no llorar y que contarían las horas para estar juntos, mientras Anthony sonriente abrazaba a Andy quien suspiraba al ver a Albert consintiendo mimosamente a Candy.
-Mira Anthony, son la pareja más hermosa que he visto, dime cuando habías visto así a Albert
-La verdad, jamás… siempre serio, callado, escapándose del trabajo para irse a montar y esconderse en los bosques…
- Y ella es como él. Le gustan los caballos y la naturaleza.
- Si, es una futura Andrew, como tal la cuidaremos en América, no la dejaré sola, como si fueras tu Andy.
Esta sonrió abrazándolo de su cintura, algo era seguro un compromiso en Escocia y una futura boda, no podían permitir que Candy tuviera algún mal comentario o detalles a su alrededor que ensuciara el prestigio familiar, una regla de oro para los Andrew. Sembrada cuidadosamente por su padre y su tía Elroy, educados de la forma tradicional y con un alto conocimiento de la vida moderna, caminaban el par de hermanos de Albert con rumbo a América, por fin conocerían a las famosas hermanas de Candy, todas mayores que Anthony por pocos años y con parejas formales, mientras ambos menores pero con experiencia en Europa y sus vidas totalmente adecuadas a la actualidad.
