Ranch Montan

por Mayra Exitosa

Capítulo 18

Sanando

En la habitación de Anthony, este abrazaba llorando a Andy y le decía eufórico,

- ¡No debimos haber venido! ¡No debimos haber venido! Papá se morirá si te ve con ese.

- Anthony, es el primer beso que me da, y eso porque me sorprendió, no lo he dejado acercarse y hable con él, que cuando me recuerde, tomaremos nuestra relación, mientras tanto, no podemos continuar, ¡fingí celos Anthony!

- Andy… Si papá lo ve… créeme… no nos irá bien.

- Lo sé, estoy preocupada, pero sabes, su madre piensa que fue lo mejor… estuvo hablando conmigo, dice que en el tiempo en el que recuerda Terry, apenas había realizado sus primeras películas despegaba su carrera, piensa poner películas de él. Y… no me verá, porque… Tía Elroy y yo iremos avanzando con los preparativos de la boda de Albert y Candy. Viajaré a elegir el vestido con ellas, ya verás Tony, todo saldrá bien.

- ¿En serio Andy? Para esa señora eres lo mejor que le pudo haber sucedido a su hijo. Ayer estaba comprometido, no puede ser viudo porque no se casó, pero que bien besa a la Escocesa Andrew. En tono irónico y de impotencia Anthony estaba furioso, deseaba tomar a Andy, ya estaba Albert ahí, se la llevaría ahora o nunca.

- Si. Ya le dije que voy a ayudar a preparar la boda de mi hermano Albert.

Andrea estaba nerviosa, ese beso al igual que varios detalles de Terry, la tenían muy ansiosa, besaba tan bien, definitivamente hacía que sus terminales nerviosas se doblegaran con solo tenerlo cerca, lo mejor era eso, separarse de Terry en cuanto pudiera y… ponerle cosas de Romí cerca, sería ideal para que la olvidara. ¿Realmente no había nada entre ellos? ¿o si? Sin darse cuenta tocaba sus labios en la última sensación de ese beso sorpresivo. Anthony la sacó de sus cavilaciones con lo que ella reaccionó.

- Bueno Andy si es así y le has dicho que vas a preparar la boda en Escocia, tomaremos un viaje a Francia o a Irlanda, si mejor a Irlanda ahí no te encontrará, te irás con mi Tía y me quedaré con Papá. - Andrea sonreía nerviosa, cuando le dijo a Terry de la boda de su hermano, el preguntó a su madre el año y la edad que tenía, luego la abrazó a ella y le había respondido "Mi amor, después de la boda de tu hermano, sigue la nuestra soñé siempre casarme antes de esta edad" Admiraba a Terry en todo, no podía evitar no sentir esa atracción cuando su aliento estaba cerca, sus detalles y hasta esa aprensión la hacían temblar. Pero recordar a Romí, la hacía sentirse vulnerable y era un salto a la realidad, cuando Terry la recordará, entonces tal vez, no se acordaría de todo lo que estaban viviendo ahora, o tal vez, se preguntaría quien era ella y porque había usurpado el lugar se su novia.

Candy regresó junto a Albert a Ranch Montan, seguido de varios autos. La comida que organizaron solo con los más allegados, los cuales ni regalos llevaban.

Sin poder evitarlo detuvieron la camioneta en el mismo lugar donde paso el accidente, el río estaba bajo por completo, de la tierra suelta ya no había nada, por el contrario ahora lucía un río transparente y gris por las piedras redondas que habían bajado de la montaña en los deslaves.

Niel comentó los detalles con Tom, Albert los escuchaba. Candy se alejo hasta donde el árbol cayó, caminaba muy lento con la cadera lastimada aun y toco la piedra con la que se había herido y el filo que todavía tenía. Albert la observó, vio que quedaba el filo a la altura de su cadera, luego vio el pozo de raíces rotas. Candy giró y en vez de ver hacia donde Romí se había ido, Albert llegó a su lado y la abrazó mimosamente tomando sus labios. Subieron de nuevo a los autos Niel y Tom, llevándose a Anthony con ellos, dejando a Albert y a Candy solos.

- Candy… ¿Amor? Nos quedaremos un par de semanas… esperaremos a que regrese Tom y Mine, ya estuve hablando con Niel, y… ya no está interesado en el río, así que le he pedido los planos para que se hagan cargo de reparar el resane. Y… Se piensan casar esta semana Chay y él.

- Si amor. Lo que digas. Dijo en un hilo de voz y bajo el rostro. Albert notó que no lo escuchó bien, la elevó en sus brazos y la subió a la camioneta. Al llegar a la casa, los relinchidos de diamante, la sacaron de sus cabales. Caminó hasta él molesta, y cuando llegó el corcel mostraba golpes y arañazos en la piel, heridas con sangre seca y otras tantas que no se dejaba curar. Esta lloró amargamente, se dejo caer de rodillas. Albert que estaba bajando las cosas al no verla corrió, la encontró en las caballerizas. Toco al caballo para tranquilizarlo después abrazó a Candy y la acercó a él. Candy agotada comentó

- ¡Perdóname diamante! - Albert la iba a elevar en los brazos pero ella hizo por caminar y el caballo relinchó de nuevo quebrando la puerta que lo detenía, hasta que llego con ella, casi sin fuerzas grito enfurecida, el caballo no se movió, metió la trompa en su cabello. Candy no pudo más y lo abrazó del cuello. - ¡Te odio! ¡Te odio! Decía llorando.

Albert lloraba, al sentir la escena y el caballo doblo las piernas delanteras. Candy se hincó frente a él y ambos se quedaron en silencio. Hasta que ella lo acarició después de un tiempo. Albert trajo el botiquín, comenzó a curar las heridas de diamante, este aun con el dolor y el ardor, se quedo inmóvil para no lastimar a Candy o que esta se le fuera.

Tom y Mine subieron a la camioneta. Albert les hizo la seña de que él se hacía cargo, Anthony veía la casa y basura en la entrada, en eso dos mujeres salían recogiendo todo,

- Disculpe ¿Qué paso? Preguntó Anthony

- Antes que llegaran se fueron las niñas Bezy y Lely, ahora se va Tom y Mine. Estamos recogiendo sus habitaciones señor.

- ¿Solo ustedes dos?

- El río acaba de bajar, nosotras vivimos aquí. Anthony sonrió y agregó

- Mi hermano es el prometido de Candy, hoy me quedaré aquí, me puede decir en que habitación.

- Si, pase por aquí. Le dieron la segunda habitación cercana a la estancia que fue ocupada por Bezy y su pareja, todo estaba muy recogido, como que acaban de limpiar. Anthony puso sus cosas y vio que había un balcón, salió y desde ahí veía irse la camioneta de Niel con Tom y Mine, notó que no iba Chay con ellos, así que se bajo y la encontró viendo papeles y realizando preguntas a las dos mujeres, mientras él se quedo en silencio escuchando todo,

- ¿No tomaron nada?

- Si niña. Una foto de su hermana Romí se llevaron cada una, y una de sus padres me pidieron.

- ¿Fue todo?

- Si. Nosotras les empacamos todo. No las dejamos nunca solas. ¿Usted si se queda, mi niña?

- La dueña de Ranch Montan es Candy y su prometido salvó el Rancho. Ambos son los dueños, no habrá venta, quédense tranquilas todo quedará igual. Las dos mujeres se abrazaron y lloraban, ambas temían perder sus trabajos, eso las hizo llorar. Chay abrazo a una de ellas, se le salieron las lágrimas. Una de las mujeres dijo

- Mi niña, pensé que usted acabaría con todas.

- Me quede cerca de hacerlo, pero me tuvieron miedo y mejor se fueron. Una de las mujeres dio un gritillo de victoria y la otra abrazó más fuerte a Chay. Anthony ahora comprendía que hubo algo dentro de la notaria, pero eso solo Albert lo sabía.

Ya era noche cuando Niel regresaba, Candy estaba en su habitación. Chay lo esperó junto a Albert y a Anthony.

- ¿Todo bien Niel?

- Hasta yo me iría con esa sonrisa de Tom, pero… creo que es la primera vez que va a subir un avión. Chay lo abrazó y ambos se burlaban jugando. Chay comentó

- Albert, nosotros ya nos vamos, ¿Quieres que me quede por Candy?

- Es necesario Chay, sabes nos gustaría que… si van a casarse, esta vez sea algo más formal. Niel me comentó que quieren casarse en esta semana y… ¡Soy el padrino! Necesito que haya una boda formal, tal vez rápida, pero bien. Lo hago porque si te quedas aquí, y es lo mejor para White y Legan.

- ¿Que sugieres cuñado? No tengo amistades aquí desde que era niña.

- Pero tu prometido necesita hacer una boda formal, ante Candy.

- ¿Todo lo haces por ella? Le respondió tranquila

- Si. Y por ella sería mejor que solo hoy pases la noche aquí.

- Está bien. Niel, tendrás que venir mañana en un horario prudente y pedirle mi mano a mi nuevo Papi. Albert levantó una ceja, Anthony las dos, mientras Niel no estaba muy convencido de dejarla ahí. Solo respondió

- ¿Esto es en serio Niel veía incrédulo el rostro de Albert.

En Escocia, William sonreía con George por la firma de unos documentos de negocios que estaban esperando, después se fue para hablar con Elroy

- ¿Qué sucede Elroy?

- No sé estoy preocupada, para que se iba Andrea, ella me ayudaría mucho más, ya separé nuestro salón de Fairmont, en St Andrew, será lo mejor, hospedaremos ahí a los familiares de la novia y podremos hospedar a los nuestros en los demás hoteles.

- Son muy pocos invitados de la novia. Tal vez veinte parejas, así que podremos dejarlos ahí en el mismo hotel.

- ¿Tan pocas?

- Después del luto y lo que me ha comentado William, creo que estoy tomando mucho al decir veinte parejas.

- Bueno, entonces la reservación ya esta lista, la comida, el hospedaje, la música, los regalos para los invitados, los boletos de avión, todo el evento queda listo William.

- Ahora seguimos con la etapa de vestuarios, iglesia, los autos, los arreglos, vaya Elroy veo que tienes una lista interminable, está bien, le diré a William que me envíe a Andrea de inmediato, sabes, me tiene nervioso la muerte de Romí, a esa niña la conocí desde que nació, y su prometido es de familias importantes, Albert me comentó que, son muy finas personas, lo seguro es que los invitemos a la boda.

- Dicen que el desapreció.

- Mi hijo me comentó que estaba en el hospital junto a Candy, ya está fuera de peligro, gracias a Dios no paso a mayores, sabes, quiero a Candy de regreso lo antes posible, no permitiré que me le pase algo a ella también. A cabo de hablar con George, enviaré a nuestra gente a cuidar del rancho, nueva administración, si Ranch Montan responde para lo que queremos, lo haremos el lugar más visitado por los Europeos, con el movimiento que se planea al río, y con los diseños de turismo que se implementara, pronto tendremos de nuevo los 250 caballos con los que solía tener en sus buenos tiempos, así como la mansión, haré de ella el mejor lugar para visitar, y será mi regalo de bodas para William y Candy. Al final son ellos los dueños únicos, cabe mencionar que mi hijo tiene mejores hoteles en Europa, pero ese es de su esposa.

- ¡Su futura esposa! Todavía no está casado. William sonrió, era cierto nadie sabía que ya estaba casado, ahora que si se ponía listo su hijo, hasta abuelo sería antes. Con ese pensamiento sonreía.

En Ranch Montan Candy estaba saliendo de la ducha, cuando escuchó la puerta que tocaban, con una toalla envuelta solo dijo, pase, al pensar que era una de las señoras que venía a revisarla, pero entraba Albert y al verla con sus cabellos mojados, su brazo con marcas donde fue acomodado.

- ¿Te duele mi amor?

- ¡Albert! Pensé que era…

- Ya todos duermen, no has notado la hora…. Vi la luz encendida y… vine a verte.

- No he notado el horario mi amor. ¿Y Chay?

- Dormida, al igual me traje a Anthony, te juro que si lo dejo, se convierte en asesino.

- ¡Albert! Qué bueno que lo trajiste.

- Tanto te preocupa Terry…

- No quiero que encierren a mi cuñado, por golpear a un amnésico. Albert se acercó revisando con detalle sus heridas, la cadera ya estaba cerrada por completo, Candy lo observaba, cuantos días llevaban juntos, ahora lo tenía en su habitación, al levantar los brazos para colocarlos en su cuello la toalla que la cubría se soltó, Albert la tomó y la llevo con cuidado a la cama, besándola con toda delicadeza.

La noche se hizo larga para ambos, con todo amor y cuidado, ambos se entregaban a la pasión entre ellos. Al final Candy quedaba encima por completo de él y este la colocaba en el lado que su brazo ya no se lastimara. La cubrió con la cobija y la ajusto a su cuerpo, por fin dormían tranquilos, como lo que eran oficialmente, esposos. Cuanto la había extrañado.

En el hotel donde los Grandchester conversaban, ambos preocupados aun por su hijo, ya deseaban irse a Europa y saber la opinión de uno de sus especialistas, no estaban tan seguros de las opiniones del médico que lo había atendido, más que avances, notaban la aprehensión de Terry hacia la joven.

- ¿Revisaste a Terry, Eleonor?

- Si por fin se quedo dormido, quería que Andy se quedará con él.

- ¿Y ella? Pregunto con cierta picardía Richard

- ¿Y ella qué? ¿También quieres que revise si está dormida?

- Ely, amor, no has notado que ella está enamorada de nuestro hijo.

- ¿Qué? ¡Por supuesto que no! Ya quisiera que se enamorara una chica como ella de mi hijo, a esta edad ya sería padre de un par de niños, Romí nunca quiso casarse, mucho menos tener hijos. Andy… esa niña es… de familia, te aseguro que con ella Terry sería un padre feliz, un hombre dichoso y hasta haría de su profesión un pasatiempo y no un plan de vida.

- ¿Qué quieres decir? ¿Qué dejaría de ser actor por ella?

- Si ella le pide eso, créeme que lo haría. Sé que mi hijo está amnésico, pero perdió sus últimos cinco años, Richard. Los mismos años que duro como novio de Romí, ella siempre lo hizo superarse y ser el mejor actor, pero me consta que Terry le pidió casarse desde hace más de cuatro años, y ella no quería ser una ama de casa, no quería hijos, no quería que su cuerpo se des modelara para ser madre.

- Lo sé. Terry me lo dijo muchas veces, ella tenía el problema de sus hermanas, de su padre, para ella Candy era la hija que deseaba. Y ahora… todo cambio.

- Romí me dijo que Terry la dejaría si ella perdiera su figura, le aseguré muchas veces que no, pero sabías lo obstinada que era. Dios me perdone, pero ahora que por fin se iba a casar, irse así, su hermana Mine me dijo que su rostro quedo destrozado, si eso lo sabe Terry, se volvería loco. En ese momento Eleonor se puso a llorar. Richard la abrazaba consolándola.

En la habitación de Terry salía sigiloso, tocaba la puerta de Andy, está asustada abría.

- ¿Qué pasa? ¿Te sientes mal? Preguntó Andy, mientras Terry la miraba seductoramente, para que lo dejara entrar, esta abrió los ojos al ver que cerraba la puerta tras de él y este, se acercaba a ella, mirándola juguetón y coqueto.

- Andy, no puedo dormir, no sabiendo que estas lejos de mi.

- Terry, ya lo hablamos, haber… ¿Recuerdas mi día de cumpleaños?

- No. Y… ¿Tu tampoco recordaste el mío, cuando te lo pregunte?

- Terry, no es lo mismo… En ese momento Terry le impidió seguir hablando, para tomar sus labios por asalto, la pequeña bata que cubría a Andy, se soltaba al ser abrazada por él, ella trataba de resistirse, pero los besos la seducían una y otra vez

- Terry por favor, deten…

- No me pidas eso Andy, te deseo.

- Terry… Romí…

- Que tiene que ver Romí entre nosotros, mi amor.

- Me dejaras por ella… ¡Detente Terry!

- Ni loco te dejaría por nadie Andy. Terry la beso mareando toda su cordura, los besos demandaban más, las caricias fueron atrevidas, sus manos se deslizaron bajo su bata, tocándola, suplicándole que lo aceptara. Ella se resistía a cada caricia, a cada beso a cada detalle.

- Terry basta, nosotros nunca hemos…

- Cásate conmigo Andy, no te separes de mi, amor por favor, no me dejes.

Las caricias llevaron a Andy a su cama, donde él se atrevió a todo con tal de que no lo dejara, la seducía una y otra vez, Andy quería detenerlo, pero Terry no quería dejarla ir, no sabiendo que ella podía abandonarlo y ahora sabía porque, estaba celosa de una modelo, él ni siquiera había estado cerca de Romí, en cambio Andy era hermosa, y muy importante para él, no la dejaría por ninguna mujer en el mundo.

- Terry, por favor, no he tenido relaciones antes, solo hasta que me case, no me quites eso mi amor. Le suplico agitada Andy, al escucharla respondió,

- Entonces nos casaremos Andy.

- Si. Cuando te cures mi amor.

- ¿Me lo juras?

- Si. Te lo juro, si cuando te cures, deseas aun que nos casemos, te juro que acepto. Terry sonrió efusivamente, la volvió a besar y le dijo

- Sabía que me amabas, tanto como yo, desde que desperté del accidente, apenas te vi, mi corazón se aceleró como nunca lo había hecho, todo mi cuerpo reaccionó por ti Andy, no sabes cómo me sentí, a pesar de estar dolido y mareado, eras como un ángel donde desee aferrarme con todas mis fuerzas.

- ¡Terry! ¿Eso es verdad?

- Lo juro Andy. Juro por mi vida, que jamás había sentido lo que sentí cuando te vi, por primera vez, es verdad, no recuerdo nada, pero esto que siento por ti, jamás lo había sentido antes. Andrea lo abrazó de forma efusiva. Se dio cuenta que la camisa de Terry estaba abierta al igual que su pantalón de dormir reflejaba su erección.

- ¿Me vas a respetar Terry?

- Si. Andy te amo, y no dejare de hacerlo.

- Lo mejor es que regreses a tu habitación mi amor.

- No. Déjame quedarme aquí contigo, prometo no hacer nada que tú no quieras.

- Terrance Grandchester, me estas tentando y es lo mismo.

- ¿Me deseas Andy? Ella lo vio a los ojos ajustó una sonrisa y respondió

- Si Terry. El sonrió efusivamente, la abrazo con cariño, cerro su bata, le dio tiernos besos, la cubrió en su cama y la abrazó por encima de las cobijas, ahí se quedo dormido, abrazándola, ella cansada por la hora la venció el sueño, deseando despertar antes para acompañarlo a su habitación.

En un hotel con playas paradisiacas, llegaba Tom y Mine, el hotel incluía todo, Mine estaba emocionada, llevaba jalando de los brazos a Tom de un lado a otro feliz, la habitación donde los recibieron era increíble, todo un deleite, Tom jamás en su vida había soñado en un lugar así, Mine estaba feliz. No había conseguido empleo seguro, pero Albert le comentó que pronto tendría uno al lado de Tom y eso era el broche de oro para ella.

- Tom, de verdad tampoco había soñado que merecía esto, mi amor.

- Mine, mereces todo mi vida, todo, pero esto es un regalo de Candy y Albert, no lo podría haber pagado nunca.

- Bueno, como es un regalo, hay que disfrutarlo. Ambos tomaron los paseos y las cenas románticas, la tarjeta de cortesía donde tenían dinero para adquirir detalles, cortesía del hotel por ser invitados especiales. Renta de atuendos gratis, vestidos y trajes para la ocasión, era como disfrazarse para enamorar a su mujer. Tom hacía lo que ella quisiera con verla feliz.

Por la mañana, llegaba Anthony al hotel para recoger algunas cosas y si era posible antes que despertará Terry se llevaría a Andy a conocer Ranch Montan, con una sonrisa traviesa, Anthony pensaba en fregarse a su disque cuñado. Era tan temprano que lo seguro era que Terry estaría dormido y Andy en su habitación, así que lo mejor sería pedir la llave en la entrada, no hacer ruido y llevarse a Andrea antes que ese inglés despertara y se diera cuenta.


Gracias por leer... seguimos escribiendo un abrazo a la distancia.

Mayra Exitosa