El ambiente en las calles de Edonia eran húmedas debido al clima, el frío hacía que la neblina fuera interminable y la llovizna incesante daba como resultado calles enlodadas en un escenario deprimente.

Era deplorable vivir en un pueblo en medio del declive político olvidado por las ONG, donde la gente estaba acostumbrada a sobrevivir escuchando a diario sobre nuevos ataques bioterroristas en lugares aledaños. Los pocos establecimientos abiertos eran bares y negocios turbios donde los más valientes se aferraban a sus tierras.

El lugar perfecto para un mercenario sin rumbo y sin motivos para vivir más que satisfacer sus necesidades básicas, las cuales era sobrevivir un día más a costa de trabajos esporádicos.

Edonia pasaba por uno de sus momentos más difíciles; tanto social como políticamente.

Muller llevaba poco tiempo de haber llegado al centro del infierno que se desataría meses después en las calles de Edonia justo para hacer reconocimiento del área y juntar datos para su empleador anónimo quien prometía elevar la fuerza y armamento de los guerrilleros.

Estar en la pequeña habitación del hostal comenzaba a matar la poca cordura que manejaba y lo mejor era aclarar su mente con un poco de alcohol barato para levantar el ánimo.

Deambular entre las calles era una distracción educativa para identificar las edificaciones para usar como escondites o posibles rutas de escape en cuanto la milicia hiciera acto de presencia. Antes de decidir entrar en la taberna escribió toda información útil en una libreta, ahora que recidia temporalmente en aquel lugar; el tugurio parecía tener más servicios básicos y menos enfermedades en el aire.

Una vez que el joven mercenario entró a la taberna, pocas miradas se clavaron sobre él debido al alboroto causado por Yuri Bodnia quien acababa de comprar una nueva ronda de tragos.

El aroma a tabaco y alcohol era una combinación ligera comparada con el ambiente en las calles, era aire fresco para el pelirrojo.

Muller caminó en dirección a la barra con la mirada baja; esquivando a cualquier objeto que estorbara su paso y con toda intención de no llamar la atención camuflándose con el lugar.

— Si. Yuri es estupidamente violento. —Comentó Jack al acomodar los vasos en la repisa. — Fue conveniente que Svetlana hiciera su movida maestra para asegurar al cliente y ayudar a la venta de la mierda que llaman whisky. —Mostrando la botella sin etiqueta y de dudosa procedencia se puso en cuclillas para acomodar el licor detrás de la barra para agilizar su trabajo.

Piers sintió curiosidad por seguir observando a la única persona quien le prestaba atención durante la velada y parecía estar interesado esa noche en su persona.

— A eso le llamo ser emprendedor. Donde alguien ve un problema, otra persona ve una oportunidad de negocio. —Contestó presionado por mantener la conversación a flote.

El bartender estaba de espaldas al momento que el mercenario llegó buscando pedir un trago y cuando este volteó para pedir la orden de Muller, el mercenario pudo observar como Piers dedicaba una nada sutil mirada dirigida al trasero del rubio.

Parecía que ambos estaban de cacería de algo o alguien, pero el castaño era terrible al ser tan obvio. Quizá era nuevo en el arte de pecar en un lugar como lo era Edonia y donde su lujuria desbordada lo haría merecedor a una golpiza propinada por los lugareños machistas.

—Dame lo más fuerte que tengas. —Ordenó el pelirrojo al recargarse en la barra.

Piers ladeó el cuerpo en su lugar y así dar un vistazo, para encontrarse con los ojos más impactantes que jamás hubiera visto combinado con una nariz perfilada que bajaba a unos labios delgados que parecían cortar las palabras. Era imposible no perderse en la mirada seria de Muller cuyos ojos parecían resplandecer bajo las luces tenues del bar; aunado a que joven mercenario enmarcaba su apariencia con un pantalon de cargo de negro, playera de manga larga gris y chamarra negra.

Jake sonrió de lado al sentir la mirada invasiva.

—Les serví a ambos algo de ron, no hay mucha variedad en este lugar y ya vieron lo barato que es el whisky en esta taberna. — Jack dejó sobre la barra los dos vasos. —Disculpen las molestias y si tienen algún problema, hablen con el gerente…— Hizo una pausa para notar la expresión positiva en sus clientes extranjeros. — que soy yo.

El ex militar y mercenario en cubierto trabajaba en esa taberna de mala muerte ya que era el único lugar donde si las circunstancias giraba a su favor, ambos lados de la manera en los problemas de Edonia llegaban a beber hasta perderse, también podía hacer negocios sin llamar la atención y distribuir la mercancia que Neo Umbrella estaba usando en los guerrilleros.

Piers soltó una risa por demás forzada. — Tendrás que castigar a tu cantinero por no vender las baratijas acumuladas en la cava especial.

Jake giró los ojos ante tal actuación desesperada.

—Esto también sabe a mierda como el resto del alcohol. —Dijo Muller al tomar su bebida de un solo trago.

Jack alzó la ceja ante tal muestra de irrespeto a su persona.

— Tienes razón, la diferencia radica en que el ron no te dejará ciego como ese destilado de mierda tóxica. — Contestó Jack entretenido por la sinceridad del pelirrojo.

Su actitud era despreocupada y a la vez intrigante. Usaba su personalidad como escudo para evadir la realidad sobre quien era realmente o que planeaba.

—Allez, on devrait porter un toast. Vamos, deberíamos hacer un brindis.—Exclamó Jake al pedir un trago nuevo.

El fornido cantinero asintió en silencio al notar que atendía a dos extranjeros cuyo interés en el pueblo era totalmente alejado a querer embriagarse en una taberna barata.

—Parece que cada vez llega nueva gente a estos alrededores. —Llenó el vaso del pelirrojo y uno más para él —Salud.

Ambos hombres se quedaron callados, perdiéndose en sus propias bebidas.

—Hola, sexy. — Apareció Svetlana con su pronunciado escote e invasiva personalidad al acariciar el pecho del pelirrojo. —¿Quieres invitarme un trago?

Las intenciones de la mujer entrada en años era conseguir un nuevo cliente y Jake parecía el indicado.

—No, gracias. —Dijo el pelirrojo sin voltear a ver a la mujer.

—Si me pagas puedo darte un servicio especial. —Insistió la mujer sin dejar de acariciar los pectorales del joven mercenario.

Jake tomó la mano de la acompañante y la llevó hasta su porta arma que estaba en su costado. Ella entendió de inmediato que estaba presente ante un mercenario y solo se limitó a sonreír nerviosa.

Piers permaneció atento a la compostura de Jake ante los arrebatamientos en el ambiente y lo que parecía una prueba a sus preferencias.

—Si en verdad quieres tener algo de acción, tendrías que pagarme y mis servicios no son baratos. —Contestó el mercenario con una gran sonrisa cínica en el rostro.

Muller no tenia intención de dañar a la fémina, solo quería marcar una línea donde él era quien mandaba y daba ordenes.

—Vete a la mierda. —Exclamó la mujer al tomar la botella. Svetlana hizo una singular seña alzando el dedo anular y así alejarse de la barra, no sin antes pedir una botella de whisky.

—¿Te está molestando? —preguntó desde lo lejos Yuri.

Escuchar al pandillero del lugar fue como si hubieran encendido una mecha en la pólvora que era Muller, sus intenciones eran beber e ir a descansar antes de dar su reporte a quien lo había contratado. Pero siempre habia un idiota en cada pueblo que pedia a gritos una paliza.

—Deberías marcar bien tu territorio. —Grito Jake desde la barra.

Yuri pasó su mano por la barba antes de alzarse de su asiento y caminar de manera determinante para encarar al mercenario.

—¿Qué dijiste? —preguntó el hombre robusto. Retando al pelirrojo le di+o un jalón para quedar frente a frente.

Jake no cedió un paso y al contrario optó por una postura amenazante.

—Ya me oíste. —Reafirmó Muller. —¿Harás algo al respecto?

Svetlana de nuevo llegaba al rescate de los incautos forasteros.

—No le hagas caso y compra otro trago. —La acompañante trató de frenar el conflicto de nuevo.

Yuri hizo una seña al bartender para que sirviera lo de siempre y Jake soltó una mirada amenazante a Jack para que esos tragos no se sirvieran.

—¿Tengo cara de que me guste la puta caridad? —Espetó molesto el mercenario.

Yuri apretó el puño lanzando un golpe directo. Buscando el ojo derecho del bocazas que lo había sacado de sus casillas.

Jake se limitó a esquivar con gran audacia y mínimo esfuerzo el golpe que llevaba su nombre, inclinando el cuerpo en dirección desgracia, eso no lo sabía Piers y terminó siendo víctima de las circunstancias.

Los nudillos de Yuri terminaron en la nariz del castaño.

—Eres un imbécil.—Exclamó Jake al soltar una carcajada burlona. —Fallaste a centímetros de mi rostro. —Dijo al momento de empujar a su atacante. —¿Que harás ahora?

Al ver el conflicto Svetlana retiró su presencia. Dando lugar a la llegada de los amigos de Yuri para dar apoyo a su líder y patrocinador de parranda.

La adrenalina corría por el torrente sanguíneo del joven mercenario, necesitaba sacar la frustración y emociones encontradas que comenzaban a ahogarlo.

—Vienes a defender a la prostituta a la que obviamente se quedó a medio trabajo en el baño. —Dijo Jake comenzando a balancear su cuerpo. —No la quiero seducir, si sonreí cuando ella lo hizo, fue porque le faltan tres dientes y eso no me excita en nada… aunque debe de dar unas mamadas dignas de lo que cobra.

Parecía que el pelirrojo atacaria con los puños y terminó lanzando un rodillazo que terminó dando en el asofago del pandillero.

Piers quien estaba sobando su nariz, posó la mirada en Svetlana revisando que lo dicho por Jake era veridico.

—Encantadora sonrisa. —Respondió el militar al poner llegar una servilleta enrollada a su fosa nasal y parar la hemorragia ocasionada por Yuri.

Los golpes comenzaron a ser lanzados. Quién pagaba los tragos se encontraba tratando de respirar debido al golpe certero del mercenario y eso no lo permitirían los subordinados del pandillero.

Tres acompañantes de Yuri se unieron a la pelea.

Jake podía mantener bajo control a dos de los atacantes y lo hacía sin problema al balancearse al combinar puñetazos, rodillazos y patadas elevadas.

Nivans estaba atento a los movimientos del joven quien parecía bailar con gracia y exactitud en cada movimiento que realizaba.

¿Era krav maga? Su técnica era un conjunto de varias disciplinas.

Todas esas habilidades dentro de un cuerpo alto, atlético y sexy, pero eso último debía permanecer en la mente del soldado.

Piers bloqueó el paso a dos sujetos que llevaban los clásicos boxers en los nudillos.

—Esa es la peor manera de ganar. —Exclamó Piers al hacerles una barrida de ludo y al otro una llave para inmovilizarlo.

Ese fue el inicio de la trifulca. Cuatro contra dos.

Pan comido para los más jóvenes quienes tomaron el enfrentamiento como un juego para renovar energía.

La sonrisa del pelirrojo marcaba la cicatriz de su mejilla. Estaba entretenido al tener tendido en el piso a ese nada hábil atacante y fanfarrón hombre de mediana edad.

—¿Tienes palomitas? —preguntó de manera divertida el Muller al golpear el costado de Piers.

El soldado se sintió sorprendido al recibir una nalgada del joven de ojos claros. Pero debido a la situación decidió seguir concentrado en la pelea que se efectuaba en ese instante.

—Están lidiando con profesionales aquí. —Explicó en tono divertido el militar.

Quedaban dos atacantes que caminaban a la lucha.

Ambos jóvenes se vieron a los ojos y asintieron, acomodaron sus posturas de manera ofensiva y esperaron.

Jake agachó el cuerpo y alzó la pierna lanzando una patada lateral, dejando inconsciente al pandillero de bajo nivel y Piers interceptó el golpe para girar el cuerpo y hacer un suplex de espalda contra su atacante.

—¿Están jodidamente locos? —Gritó Jack desde el interior de la barra. —Yuri es mi mejor cliente. — Su tono de voz cambió a uno menos amigable. —Dejo de ser divertido, tendré que pedirles que salgan de mi taberna, antes de que me disponga a cobrarles.

Jake agitaba sus manos ya que sus dedos dolían de tanto golpear.

—¿Hablas en serio?—Preguntó Nivans quedando en cuclillas. —Ni siquiera te he pagado.

Jack cruzó los brazos a la altura del pecho. —Entonces pagas y te largas.

Muller sacó unos billetes doblados de su pantalón y dejó el dinero sobre la barra.

—Como digas. —Alzó el dedo anular a la hora de irse.

Piers camino en la direccion de Jack. —En verdad lo siento, hice todo lo posible por no romper ningún mueble.

El joven militar comenzaba a hurgar en sus bolsillos en busca del dinero para liquidar lo que había consumido en el establecimiento.

—Ese imbecil pagó por los dos. —Dijo el cantinero al momento de acomodar los bancos y comenzar a ayudar a los hombres noqueados. —Ya largate, militar.

Piers quedó sorprendido con la acusacion de Jack y solo se limito a salir en silencio.

Fuera del bar el soldado de la BSAA sintió que el clima había descendido más de lo imaginado; sus ropas no eran las adecuadas para andar todo en camino de regreso a su hotel.

—Esta noche es una mierda. —Dijo el castaño en voz baja y cerró el abrigo delgado que usaba.

Estaba por dar los primeros pasos cuando fue sorprendido por Muller.

—La vida aquí es una mierda. —Contestó Jake al salir de las sombras.

Nivans dió un salto al sentirse emboscado, estaba entrenado para identificar cuando era perseguido, pero el joven de ojos claros había salido de la nada.

—¿De donde saliste?¿Llevas esperando todo este tiempo?

Jake sonrió de manera descarada.

—Seguramente salí de tu trasero, estaba a un lado de bar orinando los botes de la basura —Contestó divertido Muller. —En realidad quise ver como coqueteabas con el cantinero y parece que tu táctica no funcionó.

La expresión de Piers se tornó indescifrable; entre la sorpresa por ser expuesto, emoción por ser observado por el pelirrojo y enojo por haber caído en la broma.

—¿Y esperaste a que saliera porque quieres tomar su lugar? —Cuestionó el militar.

No podía decir que sí. Que llevaba varios meses saqueando los lugares de alrededor y que dentro de poco sería recompensado con un nueva droga experimental.

—¿Y si así fuera?

Piers estaba en shock.

El mercenario comenzó a caminar entre la solitaria calle, Nivans lo siguió torpemente parecía que ambos residían en la misma dirección.

—¿Vienes por placer o negocio? —Pregunto el joven de ojos claros al tratar de sacar información a norteamericano.

—Aún pienso en ello. —Fue su respuesta.

Las palabras de Piers parecieron haber sido sinceras y eso hizo que Jake tranquilizara su mente.

—Yo igual.

A unas cuadras Jake giro el paso para dirigirse a su pequeño hotel.

—¿Quieres entrar? —Preguntó a sabiendas de que ambos estaban de acuerdo con lo próximo que sucedería.

—Creí que mínimo me invitarías un trago. —Respondió al seguir a Jake dentro del edificio.

Al abrir la puerta de la habitación invitó con una seña al castaño, Piers quedó gratamente sorprendido al ver la pulcritud con la que Jake vivia.

El pelirrojo se llimitó a destapar la botella que previamente había robado de la barra y se propuso beber hasta el fondo.

—Te invito ese trago. —Exclamó Muller al jalar de la chammara a Piers y darle un beso con sabor a licor. —¿No fue lo que pediste? —Dijo sobre los labios del militar

— Sabe menos barato en ti—Piers respondió en un resoplido y asi comenzar a besar la barbilla del pelirrojo.

Ese cuello largo y definido, era imposible que alguien evadiera su sentido común y se negara a recorrer la lengua y no quedar perplejo con las facciones de Jake.

Esos labios que pedían a gritos ser mordidos.