—Parece que el cachorro perdido si tiene bolas al ser sarcástico con quien quiere coger. — Se burló mientras dejaba consentirse con las caricias del militar.
Comenzó a luchar con las botas para deshacerse de ellas sin interrumpir la sesión.
—Si estoy en tu habitación… es porque también lo querías.—Nivans se alejó por unos instantes para quitarse el cinturón. —Quizá como souvenir de tu visita al pueblo.
Jake alzó la ceja divertido con la situación. Había sido descubierto por lo que avanzó para atrapar al castaño en un beso intenso.
—Súbitamente este viaje se convirtió en uno de placer y no de negocios. —Declaró sobre los labios de Peirs.
Era impensable imaginar que, aun en medio de la diversión tuvieran que tocar el tema del trabajo.
—¿Importa la razón?— Musitó al dar una ligera mordida al labio inferior del mercenario, llevaba toda la noche imaginando la sensación al sentir la piel de esa boca tan apetecible y era mejor de lo que había creado en su imaginación.
—Nos mandan como carne de cañón a este basurero apodado por mi como "el culo del diablo". —Dijo de manera franca al no poder declarar más sobre su estadía en Edonia.
Nivans soltó una risilla resoplando sobre el cuello del pelirrojo.
—Si, es un lugar olvidado por dios.
Estaba sin palabras al castaño, Muller habia entrando tan profundo en su mente que le hizo pensar las verdaderas razones para radicar en un lugardonde pronto se desataria en infierno gracioas al mecado negro y la guerrilla contra el gobierno.
—Es verdad. Pero nuestro deber es luchar por un futuro mejor.
Jake pasó saliva en un intento de aclarar su mente. Había notado la razón por la cual salió victorioso de esa taberna al haber sido ayudado por un soldado.
—¿Y si realmente no somos los buenos? —Cuestionó Jake en un tono suave pero serio.
Nivans recordó varias de sus misiones bajo el mandato de la BSAA, a Merah y como el ciclo se repetía como en Marahwa
—En serio espero tengas más alcohol—Dijo tratando de esquivar el tema. —Ya que ese dilema moral llevaría varias horas para tener una resolución satisfactoria.
No era bueno con las relaciones de una noche y quizá por eso sin pensarlo había respondido de una manera inadecuada por lo que terminaría pasando la velada en solitario.
Esperó la reacción o la respuesta del pelirrojo quien se alejó hasta la pequeña alacena de la posada.
—Puedo invitarte unas cervezas que robe de otro bar. —Señaló el letrero del lugar donde había sustraído el licor. Antes de poder contestar algo o afirmar la invitación, Jake se acercó al castaño: —Tu nariz está sangrando de nuevo.
Piers colocó la mano donde el líquido rojo brotaba y gracias a la sensación recordó el golpe recibido directo a su tabique nasal.
Con esa actuación habia arruinado el ambiente.
—Necesito algo para bloquear la hemorragia.
No les prestó atención a la paliza por el simple hecho de haber quedado flechado por el mercenario. Por un momento se sintió un idiota novato.
—Tengo un pañuelo en mi bolsa, es una tonta costumbre que mi madre me enseñó.—Dijo Muller al dar unas servilletas al castaño. —Solo fue una caricia. He visto peores.
Se acercó lo suficiente para que Nivas viera dentro de su playera.
—Mi madre me enseñó a no confiar en extraños y ve donde estamos.
Muller sintió la mirada invasiva e ignoró el gesto, le gustaba sentirse admirado y ser el centro de atención.
—Gracias. —Contestó el soldado al hacer que la hemorragia no arruinara su ropa. —Tu madre es una mujer sabia.
—Ella murió hace poco. —Jake declaró con una sonrisa forzada.
Se sentia un idiota y no solo un novato inexperto, estaba llevando la velada a una caida en picada.
—Disculpa, soy un estupido.
Sintiéndose ridículo dió vuelta buscando sus pertenencias y trató de salir de la barra y encaminarse a la salida, desgraciadamente para su suerte topó con el bote de basura de la precaria cocina.
El torrente sanguíneo del castaño comenzó a fluir mientras el orden de las cosas perdía sentido. Supo que había tropezado y que Jake en un habil movimiento empujando sus cuerpos contra la pared.
—Debes sentirte apenado de toparse con la persona más torpe en todo el pueblo.—Dijo en voz baja. —Fue agradable ese beso y las cervezas.
El soldado comenzó a despedirse mioentras trataba de adelantar el paso de Muller, pero él volvió a aprisionarlo contra su cuerpo.
Las emociones corrían rápidamente y sin sentido.
El joven había pasado otro día para mantener la calma ante la presión, pero ¿cómo podía encontrar la manera de luchar contra sus instintos?
En cuanto los labios del militar volvieron a tocar los del mercenario, supo que estaba metido en problemas.
Sin dudarlo un segundo Jake abrazó con fuerza y besó con urgencia a Piers. Para ser sincero con él mismo, había tenido ganas de besar al soldado desde la primera vez que lo había visto beber de manera torpe en esa taberna.
Nivans quería hacer mucho más que un beso. Solo el imaginar el cuerpo marcado del hombre a quien mordía el labio, lo hacía sentir frustrado. Era un hombre que se enorgullecia por su autocontrol, pero en ese instante divagaba en las buenas y malas elecciones.
Muy al contrario de lo que le dictaba su lógica, arrinconó a Jake contra el muro y tomó el mando. Quería tomar el tiempo para disfrutar y saborear lo que merecía.
Por supuesto que no podía decir que Jake no estuviera participando, el joven sabía besar y eso no se ponia en tela de juicio.
Cuando Muller emitió un sutil pero perceptible gemido de placer, Piers lo estrechó más entre sus brazos. Le gustaba ese hombre, su olor, las marcas de guerra en su rostro, sus ojos y la forma enigmatica con la que actuaba.
Los labios de Piers eran suaves y sensuales, por lo que el mercenario pensó que morderlos no sería una perdida de tiempo y lo haria sin pena alguna.
Piers tuvo que ir en contra de sus deseos y después de un instante interminable terminar el beso.
—Estaríamos más cómodos en mi cama. —Murmuró el mercenario mientras se apartaba del castaño.
Muller lanzó una mirada llena de deseo, esos ojos azules derrochaban necesidad.
—Wow...— Sururró Piers al momento que delineaba sus labios hinchados con las mano. —Ya te habías tardado en sugerírselo.
—La puta barra se clavó en mi nalga. —Declaró Muller al estar maniobrando en un área tan pequeña como lo era la posada.
—Gracias. —Se sinceró Piers.
¿Gracias? ¿Le daba las gracias por un beso?
—Eres tan cursi. —Dijo Jake aunque solo fuera en reclamo superficial.
En lugar de enojarse, el soldado sonrió. Sabía las verdaderas intenciones de Muller.
—Bueno, pues a mi me ha gustado y mucho. —Contestó Piers.
—Claro, a mi tambien. Pero la situación aquí es complicada y no debemos exponernos más de lo necesario.
—Ni que quisiera casarme contigo, señor desconocido.
Jake exprimió su cerebro intentando buscar una respuesta inteligente.
—Pues seria un excelente partido para quien quiera luchar por mi. —Respondió con sarcasmo al sentirse rechazado como prospecto para algo serio.
Piers estaba en el límite, deseaba con todas sus fuerzas a Jake, así que llevó la mano por la clavícula de joven, bajando por el pecho deslizando sus dedos por el abdomen de Muller hasta rosar su entrepierna y dejando la mano en ese lugar.
—Aunque puedo hacerte una petición especial de rodillas. —Dijo al oído de Jake.
El pelirrojo soltó un gruñido y caminó en dirección de la cama.
El soldado podía apreciar en su total esplendor la parte trasera de Jake. su amplia espalda, su trasero firme y sus largas piernas trabajadas por el ejercicio.
El pelirrojo masaje su nuca.´Estaba coqueteando con un soldado enemigo.
—Tus emociones no pueden esconderse tras esa mirada. —
Piers llegó al encuentro sintiendo los trapecios del mercenario bajo sus manos.
Jake había accedido muy fácil al brindar la invitación y besado a su acompañante desde un inicio. Invitado que proporcionaba gran alivio a sus músculos tensos.
—Esto será algo de una noche, así que debemos aprovecharla —Dijo el pelirrojo.
Diró el cuerpo para sentarse sobre la cama y recordar la petición especial a la que era merecedor.
—Esa regla es muy original. —El castaño se burló mientras se acomodaba en cuclillas frente al mercenario. —Solo esperaba a que te acomodaras.
—Eres un idiota presumido. —Se quejó Jake al bajar el cierre de su pantalon.
Nivans recargo las manos sobre las rodillas de Muller para acercarse y pasar la lengua por el contorno de los oblicuos del mercenario.
El pelirrojo soltó un gemido tratando de controlar el volumen de su voz.
—Creí que eras nuevo en testo. —Declaró el hijo de Wesker al sentirse perdido con la habilidad del castaño.
Piers se alejó un poco. —Soy nuevo en Edonia, no en desnudar a alguien.
Comenzó a bajar el pantalón de cargo del mercenario y jugar con el elástico del boxer.
—¿Quieres que continúe?
—Sabes que sí. —Replicó Jake a punto de perder el control.
Pensaba en la manera en que reaccionaría Nivans cuando se enterara que él era un mercenario.
—También deseo que sea un encuentro casual sin reproches.
Dejó al descubierto el cuerpo de Muller para acariciar la hombria del joven de ojos claros.
—Mi nombre es Jake, por si tenías la duda. —Se adelantó en la presentación formal.
Piers vaciló un poco al juguetear de manera cretina con su acompañante. Pero en el interior repasaba el nombre de los reclutas en la base militar.
Para distraerlo Jake se inclinó para darle un beso en la frente.
—Soy Piers Roger.—Quiso guardar su apellido por seguridad y no crear lazos innecesarios.
¿Como algo tan emocionante podrá intervenir en la misión de la BSAA? Era imposible que terminaran en el mismo escuadrón.
Jake marcó una sonrisa de lado al instante en que sintió la lengua de piers sobre su punto más sensible.
—Estoy seguro de que en este momento no pienso con claridad. —Dijo entre jadeos al momento de acariciar el cabello de Nivans.
Quizá era el alcohol o la triste realidad de que llevaba un tiempo considerable sin tener contacto físico, pero el momento era disfrutable en todo sentido.
—Eso es porque toda la sangre ha descendido ¿no?—Se burló Piers.—Eres totalmente mi tipo de hombre.
Jake giró el rostro para esconder el rubor que se apoderaba de sus mejillas.
—¿Tonto? —Cuestionó.
—Inocentes y sensuales. —Contestó el militar. Alejándose un poco y despojándose de la playera color negro que cubría su torso.
—Si dejaras de decir tantas cosas cursis no me distraerá.—Contestó Jake, aprisionado a Piers tomándolo de la nuca con la mano.—¿Dónde dices que quieres estar en la cama?
Piers se quedó viendo a Jake quien recibía toda la luz del faro de la calle y que resaltaba esos ojos fulminantes.
El mercenario jamás hubiera imaginado que al estar con alguien pudiera experimentar la ausencia de timidez pero la mirada de Piers ayudaba.
Comenzó a quitarse el pantalón pero las manos del joven interrumpieron.
—No tengo prisa en esta noche —Declaró al acarciar el cuerpo del militar y llevar el ritmo de la velada.
Nivas aprisiono el cuerpo de Jake contra el suyo.
—¿Me creerías si te digo que llevo toda mi vida esperando esto?—El francotirador reconoció con pena.
Habían coincidido en el peor momento, pero no lo dejarían pasar.
—Yo también.
El castaño estaba feliz de que sintieran lo mismo.
—Bonito pecho. —Dijo Piers al acariciar la piel cálida de su acompañante. Podía contar las cicatrices y le parecían sexys.
—Lo mismo digo. —Dijo el hijo de Wesker. Estirando la manos y acariciar el trasero del militar.
Jake permaneció en silencio unos segundos.
Su perfil era tan elegante, las marcas de guerra sobre su pecho solo aumentaban su sensualidad natural, el abdomen marcado y unos oblicuos trabajados que eran para admirar.
Piers observó con detenimiento los ojos del mercenario, podia perderse en esa mirada si nadie mencionaba una palabra.
—Creo que no soy el único a quien la sangre abandonó su cerebro. —Dijo el mercenario estando bajo de Piers.
Nivans beso el cuello de su acompañante y así pasar la mano por su abdomen y bajas hasta masajear el bulto que pedía atención de nueva cuenta.
—Es justo decir que es un empate. —Reclamó el soldado en el oído del pelirrojo, mordiendo su lóbulo derecho.
—Lo tomaré como un reto, veamos quien acaba primero. —Jake murmuró antes de girar y quedar arriba de ambos. Comenzó a besar el pecho del militar, bajando más su rostro hasta pasar por el abdomen de Piers.
En ese momento el joven de la BSAA dejó de pensar en Chris y lo único que tenía en la mente era el placer que le proporcionaba quién pensaba que era un colega más en contra del bioterrorismo.
Al ver como Piers pedía más de esas sensaciones, Jake paró el juego y estiró el cuerpo hasta el cajón de la mesita de noche para sacar un preservativo.
—Te recomiendo que saques varios. —Dijo Piers desde el centro de la cama.
Muller no puede evitar soltar una carcajada.
—¿Estás seguro? —Replicó el joven de ojos claros avanzando de rodillas sobre el colchón.—¿Te encuentras a tono?
Piers estaba entretenido al tener tal figura esculpida frente a él. Asi que se liberó de la ultima prenda de ropa y quedar totalmente expuesto.
—Sin duda. —Contestó al quitarle de la mano al mercenario el pequeño paquete y colocarse el preservativo.
