fic

Ranch Montan White

Por Mayra Exitosa

Capitulo 34

Por fin la boda

George que había bebido poco, llego amoroso con la joven que hacía apenas unos días le pidió casarse, ella era su esposa visualmente en todo Escocia, al tocarla para girarla con él y darle un abrazo después de un relajante baño que quitara el olor a bar con el que llegó, la vio con sus ojos cerrados y sonriente, este le dio un beso y ella abrió los ojos a medias, sonrió efusivamente diciendo

- ¡Yo amo a George! Con las palabras mal trechas, ebrias al haber tomado de más.

Dejando con la boca suelta literalmente a George, quien al escucharla se quedo dormida de nuevo, este sonrió contento, porque estaba seguro que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad. Ella lo amaba y se lo dejo claro. Aun con cierto cuidado, la abrazó y se quedo dormido junto a ella.

Un par de horas apenas habían pasado y era un revuelo increíble de los empleados de seguridad al alejar a todos los empleados de limpieza y de cocina, los encargados realizaban vallas de contingencia, dejando sin trabajar hasta a los empleados de las caballerizas.

Al final el jefe de seguridad envío a todos hacia las áreas fuera de donde descansaban los caballeros dejando dos hombres supervisando a cierta distancia y al mayordomo revisando que nadie viera al Señor Alister Cornwall en el sillón de la recepción.

William bajaba junto a Elroy conversando sobre ir a la mansión de los Grandchester, pues Elroy deseaba conversar con Eleonor sobre los detalles y su participación en la boda, al bajar ambos se quedaron en pausa total. Alister estaba boca abajo con el kilt levantado hasta su espalda, dejando su atractivo trasero expuesto ante la mirada de su tía quien soltó las quijadas sin dejar de admirar, algunas zonas vellosas que se notaban en su sobrino.

El hermano protector de la decencia, gracias a Elroy y sus buenas costumbres, se quedo con una sonrisa chueca al imaginar cómo llegaron los demás, ni cuando Stear se casó, se había visto tal exhibición.

Sin dar tregua ante las caras de risa y asombro entre el par de hermanos. Stear en sus sueños realizó un giro completo en el sillón dejando el frente al descubierto, en ese instante. William cubrió los ojos de su hermana soltando tremenda carcajada al ver al serio y refinado de su sobrino, exhibiendo las joyas de la familia.

El mayordomo elevó el rostro hacia la escalera, de inmediato se acercó para bajar el kilt y cubrir a Stear, para que pudiera descubrir el señor Andrew a su decente hermana, que cerró la boca en un puchero ante tal acción. Mientras que el mayordomo pensó que se había molestado por encontrar a su sobrino en tal situación.

- ¡Vamos Michael! Trae a los guardias y súbanlo a una de las habitaciones del fondo, para que se le pase la desvelada. Ordenó William al mayordomo, de inmediato por radios llegaban dos hombres subiendo a Stear en brazos a un descanso tranquilo, pues por más movimientos bruscos, estaba tan dormido que no se dio cuenta de nada.

Terry recibía el desayuno en la habitación, un preparado especial para la desvelada y un rico almuerzo, este recién bañado deseaba salir para poder admirar a Andrea, saber que no tomó demasiado por su salud y por tratar de no olvidar que el no recordaba los besos hermosos de antes mucho menos los recientes, pero que trataría de recordar en cualquier oportunidad que estuvieran solos, lo mejor sería invitarla a cabalgar por la zona que Anthony le había mostrado.

Candy despertó y con tristeza se dio cuenta que Albert no estaba en su cama, de inmediato se dio un baño para saber que le habían hecho y donde estaba su marido, si sus cuñados lo abandonaron a su suerte, ella cobraría caro lo que hayan hecho con Albert, pues solo se imaginaba disfrazado de una bestia peluda, como había descrito Andrea a dos de sus primos que los exhibían después de haberlos emborrachado.

Tom dormía plácidamente cuando corrió Mine de un salto de la cama, asiendo que este callera por el costado opuesto golpeando su frente con la mesita de noche.

- ¡Que pasó! Dio un grito para escuchar como Mine devolvía en el baño, al parecer también había bebido en la pijamada de Candy, este corrió cansado para ver a su mujer. - ¿Tomaste Mine?

- Ni una sola gota Tom. Creo que me cené solo un pan con carne y aderezo. Mine se lavaba la boca y Tom la abrazaba asustado, al levantar el rostro vio a su marido con un golpe en la frente - ¿Y tú? ¿Dónde te hiciste ese golpe?

- No tome de más y me caí de la cama con tu carrera de velocidad matutina.

- Lo siento mi amor. Ven déjame revisarte. Con tiernos besos le curaba un golpe en la frente. El sueño los venció, ambos se quedaron dormidos de nuevo.

Edward y Bezy acostumbrados a los desvelos, dormían plácidamente sin darse prisas, se habían desvelado, ambos acoplados en la cama descansaban ignorando todo fuera de la habitación, mientras que en otra habitación Chay olía el aliento de Niel, tenía la boca suelta con un sutil aroma de whisky, terminaba por darle molestia se giraba, pero el olor le fue mayor y este le ocasionaba malestar, se levantó con su almohada y su cobija quedándose dormida en el sofá de su habitación.

Elroy fue a la cocina para dar la orden del almuerzo, un joven serio comentó

- Madame Elroy, los señores dijeron que fuera a las caballerizas.

- ¿Yo? ¿Para qué?

- No lo sé madame, llegaron muy tarde, estaba muy cansado y dijeron que fuera a las caballerizas.

- Gracias Stefan, iré en unos minutos. Salió después de ordenar que como fueran bajando les diera algo para el malestar si habían tomado los jóvenes, encargaba que le avisaran a las Sra. Cornwall que su esposo se encontraba allí, cuidado por la familia.

- Por supuesto madame. Una joven cumplía las peticiones y Elroy salía de la cocina, vio a William tomando café, le comentó

- William, ahora vuelvo iré a ver las caballerizas.

- Adelante Elroy, este día es domingo, nos quedaremos en casa.

- Recuerda que tenemos que visitar a los Grandchester.

- No te preocupes, ellos vendrán aquí. Richard llamó que estará en la hora de la comida acompañándonos.

- Bien. Ahora vuelvo.

Candy salía apurada de su habitación, tenía que saber dónde estaba su esposo, si Tom no cuido de él, ella se las cobraría, estaba tan molesta que solo salía sin decir nada, buscando antes saber de Albert.

En otra habitación en el área de visitas una pareja abrazada hablaba francés. Michael había llegado feliz y se metió a la cama, quitándose la ropa se fue a dormir. Suspiraba al haber pasado una madrugada realmente bien, eso de ir a una despedida estaba siendo muy reconfortante.

- Très bon bébé! Vous avez déplacé très riche mon amour. (¡Muy bien Nena! Te moviste muy rico mi amor.)

- également mon amour, aviez tellement hâte de me aimer (También tu mi amor, tenía tantos deseos de que me amarás)

Abrazados con los brazos de ella en su cuello, ambos desnudos y sin querer despertar continuaba una pareja susurrando palabras en francés como si se conocieran de toda la vida.

Un grito de espanto hizo que Elroy llamara la atención de los dos guardias que custodiaban las caballerizas, al llegar Madame Elroy estaba que se le brotaban los ojos, un hombre desnudo con paja en sus partes alterado visiblemente por el frío de la mañana y los sueños de este era Arthur, uno de sus sobrinos estaba tirado con una situación matutina en sueños de un caballero mostrando sus partes despiertas con el evidente hecho de que estaba soñando.

Al girar para no ver a su sobrino se encontró a Archie, con el kilt en la parte alta mostrándose como Dios lo trajo al mundo llevaba en sus partes un poco de melaza y paja, cubriendo las joyas de la familia Cornwall. Encima de la comida de los caballos un hombre se abrazaba a otra paca de heno, era Brad Mackenzie, quien la melaza la traía pegada en el trasero.

Y en los pies de Elroy un pie estirado se encontraba con melaza en el pecho Anthony lucía su kilt bastante orgulloso, el trasero levantado y la Tía con cara de susto viéndose ante cuatro hombres casi sin ropa con los kilts movidos y la paja tapando en algunos y en otros no fue suficiente para cubrirlos.

-¡Aaaaahhhhh!

- ¿Madame, por favor? Retírese de aquí. En cuanto despierten los llevaremos a la casa.

Con el grito y un poco mareado Anthony abría los ojos viendo doble a la Tía Elroy a la que le saludo gustoso moviendo la mano diciendo adiós. Mientras su Tía, espantada con la boca literalmente abierta. Agregó

- ¡Anthony!

- Tiiiiiiaaaaa. Dijo en un canto de alegría el sobrino que deseaba ser consentido de la dama.

Con una sonrisa, se quedaba dormido de nuevo girándose para mostrar su blanco y niveo trasero.

El grito de Tía Elroy hizo que Candy llegará hasta ella

- ¿Tía está usted bien?

- ¡Vámonos Candy! Aquí no está tu marido.

Sin dejarla pasar se abrazaba de ella y se metía alterada con dirección a la casa, William al ver pálida a su hermana, preguntaba que pasaba y esta relato lo poco que según ella vio. Candy asustada preguntaba

- Tía está segura que Albert no estaba ahí. - Tío por favor vaya y asegúrese que mi Albert este bien.

William de inmediato se fue a las caballerizas con las risas apretadas de todo lo que había contado Elroy, ahí dio instrucciones de lanzar una cubeta de agua a cada uno de ellos, y darles una manta para que se fueran a una habitación. Ya había sido bastante impacto el que les causo a su hermana, ver la variedad de caballeros descubiertos en ese momento.

Al vaciar el agua, estaban ebrios y para colmo con dolor de cabeza por la resaca, se levantaban un poco mareados viéndose unos a otros y fueron ayudados por dos guardias que los vigilaban. William no dejaba de reír, Anthony en esa facha era imposible, ¿que no era la despedida de Albert? se preguntaba y se reía de solo pensar que su hijo se brinco todas las reglas, con tal de salvarse de su despedida.

Candy empezó a angustiarse y pidió buscar a Albert en las caballerizas, lo seguro era que la broma lo tenía en otro lugar más expuesto. Recordando que Albert tenía una habitación en casa, antes de dormir junto a ella, se fue enseguida preguntando a la mucama sobre la habitación de Albert. Indicándole la puerta esta se dirigió preocupada hasta ahí, toco varias veces, al no responder, abrió la puerta y no había nadie, sin embargo la cama estaba des tendida, alzo la voz preguntando si estaba ahí, por fin en la regadera se escuchó

- ¡Ya salgo mi amor!

Con tranquilidad soltó un suspiro al escuchar a Albert en la ducha, para verlo salir con la toalla en la cintura, apenas lo vio se abrazo a este con evidente preocupación.

La tía Elroy tomaba un tranquilizante, una cosa era verlos de pequeños, ni así los vio jamás desnudos, ahora de mayores verlos sin sus prendas interiores la puso bastante nerviosa, recordaba la fase en la que encontró a Stear, el susto que le dio Arthur fue impresionante, jamás lo olvidaría en lo que le quedara de vida, el joven Mackenzie bastante belludito por cierto y la evidente alegría por verla de Anthony. A quien agradecía que no pudiera levantarse y mostrar más de su personalidad. Archie tenía cubierto de paja y melaza, estaba más dormido que ni su grito lo despertó.

Caminando con ayuda de los vigilantes subían cuatro hombres para ser atendidos por la resaca. Tomando su kilt cubriéndose la cintura, los cuatro hombres entraban aturdidos por la puerta del costado de la casa, mientras otros ya bañados y frescos bajaban, entre ellas, Andrea. Daisy que al ver a Anthony sin camisa hizo ruborizar a la joven Mackenzie apenada. Mientras Anthony apretaba la boca por aguantarse de reír ante la vergonzosa situación en la que por querer jugar una broma pesada a Albert, ahora traía melaza en el pecho. Mientras Archie caminaba con las piernas abiertas por la melaza en sus partes y la comezón de la paja en ese lugar.

Archie se cubría con la manta en la espalda, dirigiéndose a una habitación de visitas. Bajando el rostro sin ver a nadie, como si con ello asegurara que nadie lo viera. Arthur lo empujaba para buscar donde darse un baño y Brad apretaba los ojos cuando Daisy le dijo

- ¡Brad por Dios!

- Lo siento Daisy, creo que tome de más.

- Ven, te pasare a la habitación en la que me quede, ahí te das un baño mientras busco algo para que te vistas. Anthony soltó una sonora carcajada y agregó

- Te daré algo de ropa para Brad. Daisy bajando la mirada solo dijo

- Gracias.

Albert desde el segundo nivel observaba la escena apretando los labios para no reír, con Candy al frente la abrazaba por sus hombros al ver que ya estaba listo para ir a comer, los cuatro hombres que subían la escalera se quedaron asombrados al observar que la ebriedad de la noche anterior a él no le afecto tanto como a ellos. Por los pasillos salía Tom y Niel, esperando que sus esposas terminaran de arreglarse y topándose de frente ante los cuatro hombres a los que dejaron en las caballerizas. Tom comentó

- ¿De dónde vienen ustedes? Con inocencia comprada Tom disimulaba la risa, pero la pregunta hizo que Albert por más que ajustaba por no reírse soltara la carcajada y agregó

- Dice Candy que durmieron en las caballerizas y que mi Tía Elroy los despertó. Al decir esto los cuatro se pusieron rojos de la pena giraron sus cabezas buscando a Elroy quien estaba sentada con la seriedad absoluta, ellos bajaban el rostro apurando el paso para buscar cambiarse lo más pronto posible. Guiados por los hombres del servicio, quienes les ayudaron llevándoles vestimentas adecuadas y permitiéndoles algo de beber para contra restar la resaca que portaban, fueron atendidos en habitaciones distintas.

Los días pasaban y la boda al fin llegaba. Lo preparado por Elroy fue superado por completo las expectativas para Candy y las White. Quienes esperaban afuera mientras todos los invitados ya habían entrado a la iglesia. Albert lucía tranquilo y muy elegante con el brazo de Elroy de tras pasaba la fila por orden, llegando los mayores y terminando con los menores, donde ya entraba Stear con Paty y Archie con Annie mostrando que ella formaba parte de las damas de honor.

Al frente en un costado ya se encontraba de un lado Dorothy como invitada, pero también portaba el vestido de dama de honor junto a Andrea y Annie se colocaron con ella, mientras Paty se sentó en las primeras filas con la familia principal del novio. Archie se unió a Anthony y a George quienes formaban el grupo de los hombres que se quedarían al frente junto a Albert.

La melodía de las gaitas hizo el cambio de tono al distinguir que ahora entraba la familia de la novia, esta vez robando cámara entraban la Duquesa Grandchester junto a su hijo Terrance, tras el Edward y Bezy, seguido Chay y Niel continuaban Mine y Tom. Donde Lely ahora era acompañada por Michael quien esos días había estado escondiéndose por un detalle que esta pareja ocultaba el incidente que había pasado un día después de la despedida de Albert.

Un espacio solo de música romántica y el pasillo se había quedado vacío, para entrar Richard Grandchester con Candy distinguiendo de inmediato no solo un vestido bastante elegante, llamativo y una banda Andrew cubriendo parte de su hombro hasta su cadera, mientras que era de distinto el color que el Duque portaba. Al llegar al frente y entregarla a Albert este le dio un beso en su frente tomándole ambas manos.

Escocia no podía adivinar si la novia era Inglesa o no, lo que si es que la familia Grandchester lo era, pero las damas de la familia por más que las buscaban investigar no daban con su identidad, tampoco las ligaban a Romí Star, su famosa hermana.

La boda derrochaba elegancia y romanticismos, con los votos y los diálogos memorizados por completo, ante los juramentos religiosos y originales que la pareja hizo gala, al terminar, Elroy no podía estar más emocionada, la boda había sido para ella la mejor de su vida, aun con las sospecha sobre la esposa de William. El broche de la dama Andrew ahora lo portaba Candy, pues su tío William hizo llegar una charola de plata con detalles familiares y con significado, que aseguraban que Candy portaba más que una dinastía Andrew al llevar el broche que pertenecía a la madre de Albert. Sus anillos y detalles en la corona que lucían favorecedores en la bella novia.

El vestido mostraba partes transparentes de una tela de velo ceñida al cuerpo con pequeños brillantes pero al pecho la cubría el tartán Andrew, el faldón enorme del vestido hacia lucir una cintura envidiable pues aun con toda la espalda con la tela delgada transparente y brillantes, no daba continuidad porque la falda comenzaba en su cintura, al frente se abría la falda enorme para ver una seda de pequeños brillantes en un triángulo central que formaba la falda ancha con cola del vestido.

El pequeño Jimmy escocés junto a su hermana, acomodaban la larga cola del vestido tanto al entrar como al salir. Y al llegar al hotel que parecía un castillo soñado iluminado de luces cálidas por todo el exterior para al ingresar a este iluminarse aun más ante el salón más bello jamás visto, haciendo resaltar los detalles en oro de los arreglos y de los bordados en cada mesa. Copas de cristal, platones dorado cubiertos a juego, todo en perfecta armonía. Hicieron que las White se comportaran como las damas que siempre desearon ser y no como las fieras rancheras que todos temían.

Un vals hermoso, bailaba la pareja principal donde el salón estaba completo sin lugar disponible alguno, la alta sociedad de varios países se encontraba ahí, William Albert y su bella esposa haciendo gala de un pesado vestido dominaban el baile romántico que daba la pieza musical, al terminar entraba William y Elroy para compartir la felicidad de la pareja en una pieza diferente, ahí un desfile de parejas allegadas a la familia hicieron los mismo entre ellos los Grandchester.

Una pausa y Andrea se llevaba a Candy, para cambiar su vestido pesado por uno más fácil y elegante que tenían contemplado. Se retiraba el faldón y se quedaba con un vestido de seda y brillantes, la espalda transparente hasta el inicio de la cadera haciendo derrochar sensualidad en la novia, el frente igual ambos pechos resaltaban y al centro la tela transparente con pequeños brillantes bajaba hasta la altura del ombligo en forma de pico, este era cubierto desde el hombro pasaba por su vientre y abrochaba en la cadera el tartán Andrew, quien disimulaba o cubría este el embarazo de Candy.

Las melodías, la cena y todo era un derroche de opulencia y elegancia en todo su esplendor, mujeres atrevidas miraban a las parejas de las White, ellas con la confianza que mostraban al ir un vestidos preciosos de seda en color oro haciendo lucir su belleza y su porte en todo momento, al frente de sus vestidos una abertura las hacia mostrar parte de su pierna al caminar.

Un baile tradicional de caballeros escoceses invitaban a Niel, Edward y Tom a formar parte del salto y giro de hombres bailando en kilts con tal fuerza y agilidad que tenían a todos sorprendidos. La sorpresa de todo llegaba cuando William pidió en bailar con la novia una pieza muy especial, misma que todas las White reconocieron de inmediato al ver a Candy emocionada bailando con su suegro como si estuviera ahí Ron White y la pieza americana del vals que su padre amaba por haberse declarado con ella a su madre. William bailaba ahora con la novia y ella recargaba su rostro en su pecho, las White se unieron al vals, con sus parejas, al terminar una seña hizo William sorprendiendo a Albert pues dejo a Candy sola en el centro. Pero sus hermanas de inmediato comprendieron y con sonrisas efusivas y un grito de todas reconociendo la pieza musical Texana, haciendo que Daisy y Dorothy se unieran al saber los pasos de la pieza y del baile que ahora hacían junto a la novia.

En una alineada fila donde el centro era Candy y los costados eran sus cuatro hermanas y sus dos amigas, levantaron el frente de sus vestidos mostrando pasos en taconcitos diminutos, con movimientos coquetos de sincronía y velocidad. Pequeños giros, saltos pintas y talones, giros suaves que hacían ver aun más hermosas a las que bailaban en ese momento dejando con la boca suelta a Albert y al compañero fiel de George pues su querida Dorothy se movía como una joven veloz ante los pasos de las White demostrando ser del mismo continente y dejando claro que no solo el novio tenía una pieza para bailar en hombres sino las White contaban con una pieza femenina que al parecer William también dominaba.

En el momento en que la pieza cambio varios hombres entraron uniéndose a la línea intercalándose entre ellas, William, Tom, Niel y el mismo Edward conocía esa pieza, Brad de inmediato se unió demostrando que el también dominaba ese baile.

Al finalizar todos se ponían de pie aplaudiendo la dificultosa pieza musical dejando claro que si deseaban bailar en un futuro Albert y George deberían aprender para poder acompañar a sus hermosas parejas. Mientras que un sonriente Anthony se acercaba sorprendiendo a Daisy y besando frente a todos, dejando claro la nueva relación no solo ante los Andrew sino también ante los Mackenzie que no estaban enterados de que su hija formara una relación con el joven Andrew, cuando ya habían perdido las esperanzas entre la joven Andrea y su hijo Brad.

Entre la algarabía de la gente y las horas del festejo Albert solo pensaba en como huir con Candy y realizar el tan ansiado viaje de bodas planeado por el para alejarse de todo por dos meses, este se separó para dar instrucciones, una dama bastante insinuante se colocó frente a Albert con una leve conversación.

- William, no puedo creer que te hayas casado por fin… mucho menos con una mujer sin…

- Créeme Stephonie, me case con la mujer que amo.

En otra parte del salón Candy buscaba a Albert sonriendo por ser la hora en la que le dijo que se escaparían, esta se salió del salón por un costado encontrándose con una escena no esperada, una joven hermosa bastante insinuante metía una de sus piernas en la entre pierna de su ahora esposa y le alcanzó a escuchar…

- Conmigo no te arrepentirías jamás…

- Ya será en otra oportunidad. Respondió con dificultad Albert. Eso hizo que encendiera el coraje de Candy, en ese momento toco su vientre, y al querer dar un paso al frente lo pensó mejor bajo el rostro soltando la respiración por su nariz regresó al salón topándose con Lely quien lloraba amargamente.

- ¡Lely! Esta giro y vio lagrimas y los dientes apretado nerviosamente de Candy

- ¿Qué te pasa?

- ¿Por qué lloras Lely?

Ella le mostró el celular, Pierre había muerto un día antes y hasta ese momento le avisaban, mientras ella lloraba de culpabilidad y de temor, al haberle fallado a Pierre por un desliz con Michael.

- Candy, estas muy pálida, ¿Qué pasó?

- Mi esposo se va a dar una oportunidad con otra mujer.

- ¡Que has dicho!

- Lely, salgamos con dignidad de todo esto, déjame ir contigo a despedir a Pierre, huyamos ahora. Con rabia y sin responder Lely enfurecida tomo la mano de Candy le hizo una seña a Bezy y las tres huyeron en el auto que tenía el equipaje listo de Lely, Edward y Bezy, llevándose a Candy sin aviso y escondiéndola de todo el evento.


Gracias por continuar leyendo este fic, realizado con mucho cariño para ustedes, Feliz Navidad 2014... Que Dios colme de bendiciones sus hogares, de armonía y paz en su vida...

Un abrazo a la distancia, con cariño

Mayra Exitosa

;)