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Ranch Montan White
Por Mayra Exitosa
Capítulo 37
Regreso Esperado
En Ranch Montan todo era actividades nulas, desde la presa, hasta el detenimiento de la construcción encima de las montañas, todo quedaba en una pausa por los climas, por las dificultades y por las fechas, Albert lucía preocupado ante todos los gastos y las obras detenidas, pero no eran esas las causas, el solo pensar en su mujer… hacia que todo el panorama fuera gris.
- Mire señor, solo tenemos poco de profundidad, si hacemos el lago se desbordará y hundirá todo el valle, se puede decir que Ranch Montan está sentado en roca, por eso se desbarata la tierra en el río, es tierra fértil, pero con muy poca profundidad no sirve para un lago.
- Solicite otra maquinaria, no pierda las esperanzas ingeniero, la perforadora especializada, se la pedí a unos amigos de la zona petrolera, ellos mismos vendrán a perforar, en cuanto pase estas fechas.
En Chicago, Bezy y Edward ya estaban casados, separaban sus cosas. Edward se presentó con sus nuevos socios, formalizaba contratos antes de las fechas navideñas que ya estaban cercanas, la casa que compraba era espaciosa con jardín y un poco amueblada para iniciar. Como no habría trabajo y el clima era frío, decidieron irse a Ranch Montan a visitar a la familia y saber de sus cuñadas, ahora que sabían que todas estaban embarazadas.
En Texas, en el aeropuerto dos mujeres agotadas una con un vientre prominente y bastante voluminoso para la cantidad de meses que tenía Candy. Los traslados, los climas hicieron también problemático el regreso, pues ahora tenía que presentar carta médica para viajar por el embarazo tan avanzado de más de seis meses, le podía prohibir el viaje en avión.
Para Lely, los síntomas eran extraños, sus sentimientos encontrados, su mente divagaba en el francés, recordando el día que despertó tan feliz y era él, se apenaba al recordar como en la obscuridad lo había amado, aun con la diferencia corpulenta de Michael, pues Pierre era muy delgado, la de veces que hablaron en francés, idioma original y materno de Michael. Pero se sentía en parte identificada con él, como si se conocieran de mucho tiempo y casi no tenían nada en común, el buscaba una esposa y hasta pensó que estaba interesado en la hermana de Albert, después de esa noche todo cambio, esa noche no solo fue crucial para su vida, sino también para a de él.
Albert buscaba desesperado a George, esto fue muy complicado, ya que su administrador se reportó en Escocia con su celular extraviado, su luna de miel fue de un problema a otro, el hotel donde estuvieron habían perdido los servicios de comunicación en una tormenta, cuando por fin pudieron salir de ahí, las lluvias hicieron que se detuviera en otro país, para poder volver termino regresando a Escocia, donde el invierno los detuvo, ahora estaban lejos de la familia, en un auto viajaban agotados George y Dorothy rumbo a la mansión Andrew en Escocia, en espera de que terminará el invierno.
- Lo siento Albert, no te escribí nada, perdí el celular.
- Creo que sospecho quien tiene tu celular
- ¿En serio?
- Cuando saliste de Escocia ¿encontraste a las hermanas de mi esposa en el camino?
- Por supuesto, estaban en el aeropuerto, ahí me tope a las cuatro damas y sus parejas.
- Lo imaginaba. No te preocupes. Sabes, Michael se quedo varado aquí, me ha estado apoyando, tenemos problemas graves y mi padre mando hombres a protegerme, creo que exagera, no sabe como son aquí en Ranch Montan.
- Albert, podrías pedir regalos para mis hijos y ponerlos bajo el árbol… supongo que pusiste pino navideño
- Si, Michael se llevo a Jimmy y cortaron un árbol, Tom está muy ocupado ahora con Mine, y los niños se han aliado con Michael, al ver que no tengo humor para nadie.
- Son niños Albert, practica si vas a querer ser un buen padre.
- Lo intentare, en una oportunidad los comunicaré con ustedes.
Candy por su parte pensaba solo en llegar a casa, no se quiso ir a Escocia, cómo, después de todo lo que anunció de volver a Ranch, en Escocia todo lo movería su Tío William, Albert lo seguro era que convenció hasta de llevarse a su marido para verse allá, tal vez para quedarse hasta el nacimiento de su bebe, pero para eso todavía faltaban tres meses, si Albert no estaba en Ranch, sería el destino que así lo quiso, porque aunque deseara estar con él en su tierra natal y que su hijo naciera allá, ella tenía un lugar seguro en Ranch Montan, volverían a estar unidas de nuevo las White. Analizaba que todo ese tiempo estuvo utilizando el dinero de Ranch para viajar y apoyar a sus hermanas, angustiada por desconocer como estaría su hogar cuando llegará, se planeaba hacer un hotel, un lago, cabañas, las lluvias habían pasado y a su paso llegaba el invierno, la gente estaba planeando las fiestas y muchos hombres estaban solos en Ranch, confiaban en que pasarían con ella como varios años lo habían hecho su gente, con la que siempre había estado, Albert debería saber el compromiso enorme que significaba dar sueldos y regalos a los vaqueros y a sus familias debía saber que no podía continuar lejos de Ranch, pero si su Tío William pensaba que llevándose a Albert a Escocia, ella estaría ahí esperándolo, estaba muy equivocado, debía ver los planes y hasta donde se había avanzado todos estos meses sin ella, como estaría Diamante, sus caballos, se habrá vendido el ganado a tiempo, habría problemas sin solucionar, tal vez era necesaria su presencia, en estas fechas siempre se detenían los trabajos a la intemperie, ya habría vuelto Dorothy, se habrían dado cuenta de cómo estaban las cosas, una incertidumbre pasaba por su cabeza.
Lely manejaba con cuidado, pensativa en como localizaría a Michael, si ya se había olvidado de ella, si habrá encontrado en este tiempo a otra mujer, al final no habían quedado en nada, ella abandono Francia. Como podía continuar allá si Pierre ya no estaba, como podría seguir ahí su vida, cuando se diera cuenta su ex cuñado que estaba embarazada y que no era de su hermano, lo mejor era eso, darle una vuelta a la página, si Michael era amigo de Albert. Candy le informaría que necesitaba hablar con él, si realmente deseaba continuar con esa idea de que ambos eran el uno para el otro, que si podían darse una oportunidad, pues se la daría, ya que le dijera las consecuencias de aquella noche, pues si se iba, ni modo, al final, estaría con sus hermanas, de solo pensar en todas las pequeñas que podrían nacer en Ranch Montan. Pensando en ver a sus gemelitas en un caballo, bailando con sus tías, aprendiendo a lazar y no tenerle miedo a ningún hombre, porque sus hijas, su hijas serían las White, y si no se casaba, no importaba, tendrían una madre que las sacaría delante de todo, trabajaría para ellas y ningún francés increíblemente atractivo y deseable, sería necesario para sus hijas, habría muchos vaqueros en Ranch Montan y todos cuidarían de ver a sus bebes. Una lágrima salió a flote al pensar que ya jamás estaría Ronald, no conocería a sus nietecitas, la maldición de la abuela, sería la bendición de las White. Sería un milagro que naciera un varoncito de una de ellas, ninguna se hacía a esa idea.
En Ranch Montan todo era tranquilidad, Tom y Mine estaban en su habitación mimando a la embarazada poniendo la calefacción, sonriendo viendo libros de Mine. En otra habitación Niel se bañaba con jabón neutro, Chay lo enjabonaba y cuidaba diciendo que tenía que practicar para cuando naciera su bebe, estas parejas ahora estaban instaladas en Ranch Montan, después de López, ya no salían, los vaqueros eran quienes traían los víveres, ambas hermanas esperaban a Bezy y Edward para pasar la navidad en familia antes de cambiarse de hogar.
La yegua de Terry, Isidora, había llegado, fungía como pareja de Diamante. El cual estaba todo alebrestado en las caballerizas cerradas por la nieve, la yegua se daba a desear y se alejaba de la vista de los espectadores. Los vaqueros se burlaban pues ahora había guardias extras y nadie se quería marchar. Acababan de vender todo el ganado de Niel y el de Ranch Montan.
La hierba estaba congelada, crujían las llantas de la camioneta al pisar las ramas heladas de la orilla del camino, a lo lejos vio la casa, definitivamente ya no había oportunidad de realizar trabajo ni avanzar, el lago era apenas una excavación mínima al frente izquierdo, la casa se notaba cerrada con luces cálidas del salón principal, estacionaba la camioneta y ambas mujeres bajaban silenciosamente, varios vaqueros salieron al ver quienes llegaban, quedándose sorprendidos al ver a Candy con un abrigo que la cubría por completo.
- Por favor bajen las maletas. Dijo Candy, dos hombres sonrieron al escucharla, al parecer con eso la reconocieron, entraban ambas damas a la casa. Albert estaba sentado con ambas manos en la cabeza, con el rostro fijo en unos papeles, Michael estaba en un sillón leyendo un libro a dos niños sentados en la alfombra. Petrita salía de la cocina con una charola en las manos. Al ver a Candy quitándose la gorra de la cabeza, dejo la charola en la barra soltándola, asustando a los que estaban ahí.
- ¡Mi niña! Grito al ver los cabellos rubios salir del gorro.
- ¡Petrita! La señora corrió hasta la entrada abrazándola de su gran cintura y poniendo su rostro en el pecho de Candy. Albert se levantó ahora con una barba y bigote, la boca suelta admirando a su mujer, se encamino hasta llegar a ella, esperando tal vez un golpe. Michael apretaba una sonrisa poniéndose de pie, Lely estaba en la puerta también lo miraba sorprendida. Albert incrédulo se acercó,
- Hola mi amor, dijo con suavidad temiendo su reacción, ella apretó los labios, viendo el rostro de su amado, soltó en llanto y lo abrazó.
- Te extrañe mucho mi amor.
- Ya también cariño. Albert beso su cabeza, quitó la helada chaqueta después de haber cerrado la puerta y poniéndola frente a la chimenea, para que se calentara. Cuando lo hacía vio su eminente avance de embarazo, doblo sus piernas y beso amorosamente su vientre agregando
- Hola hijito, ya estás en casa, campeón. Candy tomo con ambas manos el cabello de Albert y se agachó para besarlo. El de inmediato y con cuidado se levantaba para que ella no se doblara o lastimará.
Con sonrisas suaves Lely se dejaba abrazar por Michael, quien guiñaba un ojo a los niños por ser ella a quien estaba esperando, haciendo reír a los hermanitos.
Albert de inmediato se separaba con Candy llevándola delicadamente a la habitación, ahí ya todo estaba cambiado, ahora había un guarda ropa de su marido unido al de ella.
- Albert sé que le dije a mi Tío…
- Ahora es tu suegro, mi amor. Le puedes decir padre, no te aceptará el tío de nuevo.
- Deseaba con todo mi corazón que estuvieras aquí…
- No pensaba moverme ni un centímetro hasta verte llegar, te extrañe, sé que pasaste un rato desagradable por mi culpa, yo…
- Ya fue aclarado Albert, solo hazte el serio ante mis hermanas, porque me advirtieron que debía decirte tus verdades de frente… yo…
- Pues si supieras que… estoy muy sentido contigo mi amor, Mine dijo que mataría a esa mujer por solo tocar a Tom, tu no me das oportunidad de explicaciones… tal vez Mine quiere mucho a Tom, pero... Candy lo interrumpió
- Lo siento Amor, pero ahora ocupa la lista negra de las White y… no volveré a alejarme de ti jamás.
- ¿Me lo prometes?
- Te lo juro, si una mujer intenta untarse a ti, correrá el riesgo de quedarse como las borregas lanudas, trasquiladas y sin lana en pleno invierno. En ese momento Albert la ayudaba para quitarle las botas de frio, poniéndole unas pantuflas, buscaba que se sintiera cómoda y la recostaba, uniéndose a su lado, besando sus manos. El cansancio los venció, de los pendientes y detalles ya no se hablaron.
En el salón, Michael abrazaba a Lely, después de que Petrita se llevará a los niños y que se retiraran varios hombres de los guardias estaban ahí, por fin se quedaron solos,
- Sabes Michael, podemos tratarnos el tiempo que desees, solo que… debo comentarte un detalle que paso aquella noche…
- Lo que sea estará bien, ya sé que están molestas con Albert, pero todo se arreglará, te fui a buscar en el hotel donde trabajabas, habías renunciado a tu trabajo, pensé que huías de mí, pero Tom me comentó que tus cosas habían llegado aquí, así que… me quede a esperarte… aseguraste que venías a Ranch Montan y…
Lely estaba muy nerviosa, él estaba igual, el viaje la tenía cansada, se querían decir muchas cosas y no se llegaba a nada, él estaba sonriente y besaba seguido sus manos, porque acepto que se trataran, pero Lely sentía que no avanzaba y que los nervios la traicionaban, como era posible que ella estuviera nerviosa, si el que iba a salir huyendo era él.
- Michael, no me conoces y no sabes nada de mí.
- Casi no sé nada de ti, pero estoy en tu hogar, vi tus fotos de niña, eres una gran mujer, sé que tu novio termino contigo por estar muy enfermo… En ese momento ella lo interrumpió
- El murió.
- Lo siento, ¿por eso vistes de obscuro?
- No, es por el invierno, el falleció un día antes de la boda de mi hermana Candy.
- Estoy seguro que si estuviera en su lugar, desearía que re hicieras tu vida, Lely
- Si, el me lo pidió varias veces, solo que no pensaba que fuera, así, tan sorpresivamente.
- Perdona que te insista, nunca me había pasado nada semejante, yo…
- Creo que ambos nos sentimos igual, pero ya no era novia de Pierre, no lo engañe, al menos no con intención y…
- Lely, no te voy a presionar, me gustas mucho, estoy perdidamente enamorado de ti.
- Creo que… yo también, por eso es que me siento peor… yo…
- No mi vida, tu no tuviste la culpa de nada, todo se dio sin querer, en todo caso la culpa es mía, si algún día sientes culpa, piensa que fui yo, quien no tenía novia y aun así el sueño se hizo real cuando te tuve en mis brazos. Lely lloraba, el beso su rostro tomando sus lagrimas hasta que tomo sus labios, al ver que entraban varios hombres de los guardias de nuevo, se la llevo a su habitación para estar en privado.
En la habitación Candy tenía sentimientos encontrados, ahora su bebe era demasiado notorio y se había perdido eso Albert, traía la grabación de sus ecos del embarazo, Albert vigilaba su rostro, ella se apenó, empezaron con la conversación,
- Te hemos extrañado mucho. Dijo ella, limpiando sus ojos.
- Candy, jamás será lo mismo, que los extrañe yo… ustedes se tenían el uno al otro. Yo solo esperaba que llegaras, sin saber nada de ti, pero confiando en que volverías.
- Bueno, si pensabas…. Albert le puso un dedo en la boca, le dijo
- Mi padre, me dijo que irías con él. Confiaba en que… si te esperaba aquí, era más seguro.
- Lo siento Albert.
- Vi el video, debiste esperarte unos segundos más… me crees capaz de traicionarte.
- Me sentí mal… yo…
- Ya estás en casa. Albert tomo su rostro para besarlo con ternura, mientras ella acariciaba su barba y tallaba las lágrimas de él con sus dedos, sintió su dolor y también lloró con él. Ella con el cansancio se quedo dormida en el abrazo de su amado, su respiración era suave y relajada. La dejaba descansar, dormitaba y se despertaba como verificando si Albert continuaba con ella.
El estaba acariciando su vientre, notando leves movimientos, estaba muy grande su hijo ahora, Candy se veía muy demacrada y delgada, pensaba que ya no podría viajar a Escocia sin correr riesgos, pensativo acariciaba el vientre, al susurrarle él bebe hizo varios movimientos, despertando a Candy de nuevo.
- ¿Ya se están poniendo de acuerdo, tu hijo y tú, mi amor? no vayas a vengarte, prometo portarme bien.
- El castigo ya paso, fue para mí Candy, no volveré a separarme de ti, amor.
- De verdad, lo siento Albert, estaba muy enojada, al final termine enojándome más conmigo, pero… Albert se sorprendió por ello y pregunto asombrado,
- ¿Cómo fue eso?
- La que se perdió su luna de miel fui yo. Albert sonrió juguetonamente, agregó
- Ya retomaremos nuestro viaje en cuanto solucione algunas cosas aquí, debes estar en el sexto mes.
- Ya no querían que viajara en avión, pero entregue las cartas del médico y me dieron la posibilidad de viajar, sería más fácil haber llegado a Escocia… pero… deseaba estar contigo.
- ¿De verdad Candy?
- Albert…extrañaba todo de ti… solo espero que… no vuelvas a decir que me pondrás los cuernos. Albert se reía juguetón en silencio después respondió
- En cuanto pase el tiempo te demostrare cuanto te extrañe mi amor.
- ¿Por qué no ahora?
- ¿Se puede? El silencio y la forma coqueta en la que Candy lo acariciaba fue suficiente para amar a su esposa. Llenarla de besos y asegurarle que no volvería a pasar, prometiéndose que Candy también jamás, aun molesta lo dejaría solo.
En la habitación de Michael, Lely estaba apenada, sonreía preguntándose si pensaba que ella se debía quedar con él.
- Las habitaciones están muy frías a mi me encantaría que te quedarás aquí, pero… dije que no te presionaría…
- Es que… yo… Michael no sé…
- Tengo planes serios para nosotros Lely, no pienso en un noviazgo largo, me encantaría que nos tratemos y… no sabes como te he extrañado, casi ni duermo de pensar en aquella noche entre nosotros…
- Que coincidencia, yo no he dejado de pensar en esa noche…
- Lo ves, hasta mis padres quieren que me case pronto, quieren que te lleve conmigo a Francia.
- ¿A Francia? Yo no… no puedo volver allá
- Me imagino que es por…
- Si, la familia de Pierre esta allá, además mi hermana y mi cuñado llegan esta semana a pasar la navidad aquí, no creo que puedas viajar, Candy y yo nos quedamos varadas en varios traslados de aeropuerto por la nieve.
- Bueno en ese caso también me quede varado aquí, me he puesto a trabajar con Albert y se me va el tiempo muy rápido con los niños…
- ¿Los niños?
- Si, los que estaban conmigo cuando llegaste…
- ¿Te agradan los niños?
- Y las niñas también… Esto lo dijo en un tono juguetón para tomar los labios de Lely por asalto. Ansiosos por las caricias, ambos se recordaban aquella noche mágica que habían pasado, para Michael, la mejor noche de amor de su vida, para Lely, no solo la mejor sino la que la convertiría en madre… En ese momento ella se separó preocupada…
- Michael yo,
- ¿Si?
- Debo decirte que… ella bajo el rostro temía que se desilusionara y de que ya no la deseará como lo estaba sintiendo en ese momento al verlo tan amoroso… - Creo que mi equipaje lo van a acomodar en otra habitación y…
- No te preocupes, ya le dije a Albert que voy en serio contigo y… le explique lo nuestro, comprendió, estoy seguro que no dirá nada si le decimos que, tenemos planes para nosotros juntos, así que ponte cómoda, iré por tu equipaje y lo acomodaremos aquí, estaremos bien Lely, lo prometo. Ella lo vio salir y su corazón agitado comenzó a tranquilizarse, tenía planes para ella junto a él aun sin esperar hijos, sin decirle de su embarazo, la quería a ella, la prueba de fuego sería decírselo, pero… y si se lo dijo en la víspera de navidad, tal vez bajo el muérdago…
Disculpen la tardanza, gracias por su paciencia, espero terminar pronto con este fic ;) Un abrazo a la distancia y gracias a aquellas personas que dejan sus comentarios... mil gracias
Mayra Exitosa
