Fic
Ranch Montan
Por Mayra Exitosa
Capítulo 43
Atrapado en la miel
En Chicago. Mine y Tom recibían a su hijito en Lakewood, un pequeño bebe de cabellitos castaños y ojos mieles enormes. Era cubierto por su madre, quien le daba besitos contenta porque al fin lo conocía. Tom al ver a Mine tan amorosa con su hijo, solo deseaba lo mejor para ellos.
No había padre más feliz que Tom, su hijo resultó varón, perdió una apuesta, pero se ganó la bendición de Ronald White. Su mujer estaba en cama, recién recuperada del nacimiento de su hijo, con las distancias de Lakewood, hubo necesidad de tener un doctor de planta por instrucción de la Srita. Elroy, al final decidieron que podía nacer ahí, así que había estrenado casa, la de sus Tíos Albert y Candy, porque la de él estaba en plena construcción sería una casa en una colina hermosa como lo fue Ranch Montan, sus terrenos para el ganado estarían cerca, pronto sería un empresario independiente, Niel y Chay lo habían empujado a hacerlo y Albert lo apoyo en todo por eso no lo dejaría, el seguiría trabajando en Lakewood a la par, pues así desde ahí podría estar haciendo las dos cosas, el ganado y los caballos, ya lo dominaba en Ranch gracias a la confianza que Candy tuvo en él, ella lo enseño a administrar, comprar y vender como si él fuera un White, ahora Albert ya no deseaba hacerse cargo de administrar el ganado solo los caballos. Y eso porque era toda una dinastía y de gran valor no solo para Candy, sino para todos los que alguna vez estuvieron en Ranch Montan.
En el mismo estado, Niel y Chay, estaban en un hospital, Niel veía su video para realizar la toma perfecta y primera de su bella bebita desde que naciera, presumírsela a Albert era su única intensión. Como que por ser un Andrew pudo ver a su hijo desde antes de nacer y él por más que quiso, su pequeña hijita no se dejaba ver, era una princesa decente, sus pies se doblaban hasta cubrir su traserito y su brazos se ajustaban sus rodillitas como si estuviera esperando que la cubrieran con una cobijita, y eso lo hacía recordar la vez que por primera ocasión Chay y él se entregaron a la pasión.
Niel caminaba firme, vestido elegante, las enfermeras notaban lo atractivo, valiente y decidido, que se notaba al caminar, a cualquier mujer le brindaría una seguridad enorme tener a un esposo como él.
Chay, estaba agotada, las contracciones la tenían aguantando en silencio orgullosa su dolor, ella no sería como las demás mujeres, esas que no aguantaban nada, ella sería como su madre, valiente y tranquila, al final todo sería fácil, porque el amor por un hijo lo valía todo, recordaba como su madre decía que no fue difícil, cuando lo único importante es que estuviera sano y saludable, fuera lo que fuera, ella lo amaría como a nadie.
El doctor entraba y Niel al querer gravar a su mujer en el parto, se preparó dejando el saco y poniéndose la bata con la que estaría dentro de la sala de trabajo, envolvió la video cámara como se lo ordenaron, Chay recibía besos de élpues Niel le daba consejos y asegurándole que él estaría con ella todo el tiempo, gravando todo el proceso, Chay le pedía que si se veía fea que no la tomara, apenas había comenzado el parto, la piel bronceada de Niel se puso pálida, caía de espaldas al ver salir la cabecita de su bebe, quien también resultaba ser varoncito.
Chay lo vio caer y la dama aguantadora, comenzó a llorar, se les había cambiado todas sus ideas, el dolor era inmenso, Chay gritaba para poder pujar al pequeño, que diablos con eso, porque el dolor de ser madre era tan fuerte, rasgaba las sabanas con las uñas y la violencia interna la hacía dar su mejor esfuerzo, ver a su marido en el suelo no era apoyo, definitivamente, ella tenía que sacar a su bebe, dolía demasiado para que se quedara a la mitad, lo mejor era darle fuerte porque eso ya no era soportable, por fin el pequeño gritaba, cansada se decía a sí misma, solo esta vez, ya no más. Esto termino cuando le dieron en sus brazos a su pequeño, quien parecía hablar al mover su boquita, ver que era muy parecido a su esposo, la hizo reír y olvidar por completo todo lo sucedido.
La enfermera atendía a Niel despertando al valiente caballero y con felicitaciones le decían que había sido un varoncito, este enojado reclamaba que se lo habían cambiado por haberse desmayado, que su bebe era una niña, pero Chay moviendo la cabeza de un lado a otro lo llamo para mostrarle a su bebe, comentando
- Niel, yo no me caí, y mira… mostrándole a su pequeño de frente. Niel sonrió de forma chueca, viendo las partecitas de su hijito descubiertas y una pequeña marquita bajo el pecho decía que no podía haber error, ese era su hijo.
En Ranch Montan. Dentro de las caballerizas entraba el camión enorme con la manada de caballos de López, este queriendo ver por donde pegarle a Ranch Montan, estaba logrando su cometido, había comprado caballos pura sangre de los mejores en todo Texas, para que no le fueran rechazados, la inversión que realizó valdría la pena siempre y cuando se los aceptaran, y así tendría acceso directo hasta las caballerizas; bajaron los caballos, le comentaban que irían por el cheque, Elroy ya no aparecía con él, ahora aparecían muchos hombres todos armados, logrando asustar a López.
En la casa, Peyton abrazaba a Elroy, tapándole la boca la escondía en la cocina con Petrita, quien de inmediato se bajaba por una trampilla rumbo al almacén de los alimentos. Y Elroy al verla se tranquilizó preguntando,
- ¿Qué estás haciendo Peyton?
- Protegiéndola, el hombre que llegó… es López. Si salgo de esta, juro que le robare un beso señorita. Elroy antes de que se fuera se lo dio acariciando la mejilla de Peyton, con un sutil beso frente a Petrita que hacía como que no veía nada. El hombre la abrazó muy fuerte quitando lo sutil del beso por uno más real y casi a regañadientes se separó de ella, bajándola y acariciando sus manos, para después cerrar y ocultar la trampilla del escondite.
Afuera los hombres hacían tardado, la entrega del cheque que pagarían por los caballos. López se puso tenso, fingía tener prisa, buscándose el celular que al parecer había perdido, moviéndose al exterior buscaba como tomar el camión y huir, pero al ver a todos, este solo se resignaba y ajustaba un botón para que se activara un reloj y explotará el camión. Uno de los guardias lo vio y alarmo a todos, haciendo que las caballerizas se abrieran rápidamente y salieran los caballos desbocados a los corrales traseros a toda velocidad. López aprovechaba y trataba de desactivar el reloj en el camión ya manejando el vehículo sonriendo por saber que estaban muy preparados, poniéndolo en marcha al saberse descubierto. Pero en el intento de salir, no alcanzó a desactivarlo y antes de llegar al frente de Ranch Montan el camión explotaba en un costado de a casa.
Fue tan grande la explosión que de nuevo todas las alarmas se activaban, dentro del almacén Elroy lloraba con Petrita abrazada sintiendo un calor intenso, al pensar que todo había terminado mal.
Varios hombres salieron lastimados, vaqueros y guardias fueron alcanzados con la explosión; sin embargo, el aviso del primer guardia y el haber salido de las caballerizas donde la mayoría de los hombres se había presentado, hizo que la explosión no fuera junto a ellos, cuando los caballos salieron los vaqueros a capela se montaron en ellos logrando irse a los corrales los pocos vaqueros que ya se encontraban en Ranch.
Walter encargado de la seguridad, un escocés muy meticuloso tomaba el celular que le habían quitado a López investigando las llamadas, de inmediato se daba cuenta con quien se encontraba enlazado, podrían ser los interesados reales en acabar con los dueños del rancho. Con una sonrisa de triunfo, sacudiéndose al estar lleno de polvo por la explosión, rompía el cheque que le iba a entregar al tal López.
El camión que había explotado lucía solo los rines de lo que las llantas fueron, la casa fue dañada casi por la mitad de su costado izquierdo, al frente de quien lo viera desde el puente sería el lado derecho de la vista. Afectando la mayoría de las habitaciones y parte de la entrada de la casa. Podía verse como tenía muy buenos cimientos pues aun partida por la mitad, la otra parte estaba firme. Ahora era más notorio que no contaba ya con artículos decorativos, pues un cuadro que colgaba de lado mostraba que su material era desechable.
Las muestras o vistas de lo que serían los avances del simulado hotel, salieron volando con el puro viento de la explosión, dejando claro que eso se había hecho polvo por ser solo simulaciones. El agua del supuesto lago de medio metro de profundidad también alcanzó a salir haciendo su caminito hacia el río donde tenía que continuar.
Pero esto no se alcanzaba a notar desde la vista de un helicóptero, porque estaba en el fondo una simulación de profundidad, las bardas perimetrales que si estaban bien formadas no sufrieron daño alguno, ahí se reflejaba el trabajo bien hecho de los meses, pues con ello contenían las entradas de quiénes desearan infiltrarse y servirían para el verdadero propósito de lo que la sociedad Andrew tenía contemplado.
Pudiera pensarse que Terry influyó en toda la cinematografía del falso hotel, la realidad fue un plan de los Cornwall, que deseaban al igual que los Andrew ocultar muy bien sus intereses reales y proteger a toda costa su nueva inversión. Claro está que todo lo consiguieron con mayor facilidad por los contactos de un socio principal, pues Terry ahora mostraba que también el formaba parte del plan. Y si de hacer un hotel falso se trataba, la Warner Brothers, donde era socio, podía apoyarlo ocultándoles los fines del uso a sus contactos.
Charles sacaba ahora a Elroy y a Petrita, contando a las personas que ahora formaban parte de Ranch. Elroy desesperada volvía a vivir una tristeza conocida, la pérdida del amor que alguien le había ofrecido. Solo encontraron a un hombre muerto cerca de la casa, era uno de los vaqueros mayores de edad, otro cadáver era López. Los vaqueros mayores que se quedaron a guardar las apariencias, era porque ya no estaban trabajando y en Lakewood estaba el trabajo más pesado, motivo por el cual dejaron ir a los más jóvenes por delante. Elroy estaba alterada, nerviosa ante la tristeza por no ver a Peyton.
La habitación que un día fue de Candy y Albert, ya no existía, fue ese el costado que explotó con el camión.
Albert que había llegado a Texas atrasado, iba en una camioneta con chofer camino a Ranch Montan si hubiera llegado antes, el estuviera dentro del rancho, no aceptó que nadie de su familia fuera, iba a recoger a su Tía Elroy para llevársela a Lakewood y avisó que se fueran a la nueva propiedad porque estaban por llegar los hombres del nuevo proyecto petrolero.
Walter por teléfono celular contaba detalles de lo sucedido, por internet enviaba los datos al celular de Albert, todas las llamadas realizadas de meses atrás del celular de López, al finalizar comentaba la muerte de ese desgraciado y de un hombre más, este debió morir no por impacto sino por el susto, pero eso lo sabrían hasta después.
Para el pueblo cercano a Ranch, la explosión fue de tal magnitud que se vino abajo todo el nuevo hotel, cosa que eso no era realidad, los caballos que estaban en Ranch, eran los que el mismo López llevó a vender. Las personas del Pueblo estaban preocupadas, porque ese atentado aseguraba haber alejado las nuevas inversiones del hotel de forma permanente, con ello el pueblo saldría perdiendo los futuros nuevos ingresos.
En Escocia, Candy no le permitían salir, después de la partida de Albert a Ranch Montan, ella se enteraba por la CNN sobre la explosión en Ranch, precisamente cuando su esposo debía estar ahí, esto la puso muy tensa, marcaba al celular de Albert el cual estaba ocupado, sentía un mal presentimiento. Candy llorando reclamaba a su Tío,
- Tío, pudiste mandar a alguien, porque dejaste que Albert fuera allá. William la abrazaba, pensando que en unas semanas se irían a América juntos, no a Ranch Montan, sino a Lakewood, pero era una sorpresa que tenían para festejar el cumpleaños de Candy. Por esa razón Albert se había adelantado, ahora sin estimar cómo estaban las cosas, se preocupaban al saber la gravedad del atentado. William lloraba, no por Albert él sabía que el aún no entraba a Ranch, sino por su hermana, que por más que le llamaba, no respondía.
En Ranch Montan. Solo dos caballos resultaron lastimados levemente, fueron atendidos con todos los cuidados, por los pocos vaqueros mayores que se salvaron de la explosión, al correr montándose en los corceles a capela. Todos los empleados serían trasladados definitivamente a Lakewood, Albert entraba por el puente evaluando los daños tan exagerados a la casa.
Elroy caminaba buscando a Peyton, cuando le informaron que uno de los vaqueros murió esta había corrido a ver, de las mujeres de limpieza solo Petrita estaba ahí, como compañía con Elroy, pues no tenía caso tener más personal, cuando ya no había mucho que hacer, solo comprar caballos y esperar a terminar las bardas, las cuales ya habían concluido. Ella levantaba unas maderas, viendo que de su ropa ya nada servía, un hombre caminaba despacio para sorprenderla, este con una herida en un brazo, le llamaba.
- ¿Señorita Elroy? Ella giro y sin esperarlo Peyton beso tan efusiva y apasionadamente, que las lágrimas confirmaban que se aceptaban. Petrita curaba el brazo de hombre mientras Elroy apenada, charlaba con él dentro de la mitad de la casa que si servía aun. Petrita al notar que ya no hablaban solo suspiraban, mejor se retiró a buscar donde ayudar, ella sabía que el onceavo mandamiento era no estorbar. Elroy junto a Peyton se fueron quedando solos y en privado conversaban tomándose las manos.
Albert recibía noticias de Charles, diciéndole lo que deseaba escuchar, que su Tía estaba completamente bien. Se dieron un abrazo al saber que casi todos salieron ilesos, y que de raspones y cortaduras eran solo los heridos que se encontraban. Comenzó a caminar para encontrar a su Tía, con una sonrisa radiante Albert suspiraba al ver a varios de los hombres que se sacudían el polvo de sus ropas. Al escuchar la voz llorosa de Elroy se detuvo, Peyton la tranquilizaba diciéndole,
- No te apures mi alma, sé que tu familia jamás aceptaría a un hombre como yo, mucho menos te dejarían casar con un don nadie preciosa, pero juro por mi vida que seré tu esclavo, con que me dejes verte, aunque sea a escondidas.
Albert abría los ojos sorprendido, reconoció el tono de voz del vaquero esperando escuchar un grito de enfurecida de su Tía. Se quedaba en suspenso sin escuchar nada, hasta que ella dijo una simple frase, este se asomó un poco para ver si estaba molesta su tía…
- ¡Oh Peyton!
Albert soltaba la boca, su Tía lo acepto. Elroy estaba abrazada por Peyton en un beso nada decente.
Albert tieso y sorprendido se recargo en la pared, asustado como un niño para no ser descubierto, vio que venía uno de sus guardias tras él, levantó una mano para detenerlo y lo empujo saliendo de reversa para no interrumpir. Walter se quedaba serio, no sabía que estaba pasando. Pero Albert al salir se doblaba tomando aire, como si no hubiese respirado por un buen rato.
Pensativo tratando de recuperarse de lo que había visto, ni en sus más locos sueños se imaginaba que su padre aceptaría andar casando a su hermana a esta edad. Conocía muchos hombres de negocios, amigos de su padre, como es que nunca se presentó un valiente como Peyton para casarse con su Tía, solo hasta ahora, y tenía que pasarle esto él, el sobrino más alejado de ella, el que nunca combinaba con la sociedad, que estaba a distancia de su Tía la mayor parte del tiempo, ahora sería el culpable de encontrarle un Tío a la Tía.
Esto jamás lo creería Candy, uno de sus vaqueros había seducido a su Tía, si su padre estuviera ahí, tal vez lo mandaría lejos a valiente Peyton posiblemente a otro continente sin recursos ni comunicación. Porque le tuvo que pasar esto precisamente a él, porque no a Anthony, con alguno de sus socios importantes, él nunca se separó de la familia, estaba ahí de fiesta en fiesta, tenía muchos socios mayores, hasta Andrea conocía amistades de la Tía Elroy y tal vez algún escoces que apreciara las cualidades y la verdadera belleza de mi Tía, así como me saque la lotería de encontrar a Candy, de la veta petrolera, vine a encontrar a mi futuro tío, que suerte tan especial, tenía que ser en Ranch Montan.
- ¿Señor? ¿Señor? ¿Sucedió algo?
- Walter, ni una sola palabra de mi Tía Elroy, ni rumores, ni comentarios sobre ella con mi padre, queda estrictamente prohibido pasar información de mi Tía, ¿Quedó claro?
- Por supuesto, señor.
- Quienes son los que murieron, ya se les avisó a las autoridades.
- Sí señor. El detalle es el hombre de Ranch, su único familiar, es su esposa.
- ¿Mi esposa?
- Si señor, ella aparece como beneficiaria, declara ser tío de su esposa.
Albert vio su teléfono con más de veinte llamadas perdidas de Candy, apenas marco ella lloraba y sonreía al saber que no estaba en la explosión que estaban anunciando en la televisión, después las malas noticias del fallecimiento de un hombre de Ranch Montan, el llanto de nuevo, no era posible que Jacob, hayan muerto. Después de minutos, Albert conmocionado preguntaba si tenía que avisar a la familia, Candy agregó
- No. Solo es familia mía, Albert. Yo lo reclamaré, mañana salgo para allá, diré a mi Tío que se vaya conmigo.
- Amor, si deseas me haré cargo, era algún hermano de tus padres, o un primo.
- Albert, soy la única persona que tenía en el mundo, era mi Tío de cariño, ese hombre tenía la misma edad de Ranch Montan White. Ahora Albert comprendía, al final aceptó que ella tomara la decisión de adelantar el viaje.
- Está bien, en la explosión murió López, ya sabemos quiénes estaban tras él. Dile a mi Padre que no se separe de ti.
Por la noche, en una casa prefabricada de las que estaban llegando, adecuada para trabajadores, Albert sonreía frente a una computadora viendo a su bebe sonreír en el fondo de pantalla junto a su esposa. Ya iban a viajar Candy y su Padre para América, tenía que estar preparado para todo, algunos hombres se quedaron con él, todo el personal de Ranch fue trasladado a Lakewood, incluyendo su Tía y Peyton. Pensaba que entre más lejos mejor. Su Padre llegaría a Texas pronto, era mejor estar tranquilo.
En Escocia, Candy le pedía a Dorothy que le ayudara a envolver una tela para ajustarse a su bebe. Ambas podían hacerlas de forma individual pero Candy lo hacía por primera vez. Una mujer entraba y comentaba,
- Señora, la esperan en el auto.
- Si, Gracias. - Dorothy, Petrita ya debe estar con Mine, en cuanto llegue a su lado te comunicare.
- Gracias Candy.
- Mira Dorothy se quedó dormido, soy una mamá cuervo. ¡Es hermoso!
- Y yo su tía cuervo, es precioso ese pequeño, Candy.
- Tiene loco a mi Tío, dice que platica con él, y siempre que los busco, los encuentro… dormidos.
Candy llevaba en su pecho una tela cruzada en forma de canguro, cuidando a su pequeño William, todavía tomaba de su pecho. Poder mover sus brazos y llevarlo frente a ella, era lo mejor, así si se quedaba dormida, sentía que su hijo iría bien abrigado junto a ella.
En Lakewood, Tom recibía vaqueros, algunos lastimados, este se burlaba juguetonamente con ellos. Los veía entrar y pensativo se quedaba por todo lo que estaba viviendo, se salieron a tiempo de Ranch. Observaba los nuevos alrededores nada que ver con lo que fue Ranch Montan White. La mansión de Lakewood ya estaba hecha, llegaron más de treinta decoradores y la dejaron lujosa, habría fiesta en unas semanas, pagaría su apuesta finalmente.
En Ranch Montan entraban camiones completos con la nueva compañía que se haría cargo de extraer el petróleo. Las fachadas reforzadas, los hombres armados ya no eran los guardias, ahora eran los nuevos empleados de la nueva empresa petrolera donde un consorcio completo se presentaban, era la empresa que Albert había formado con los nuevos socios inversionistas, pero sus nombres no aparecían, era un equipo especial, europeo con raíces norteamericanas. La propiedad era Andrew-White, pero todo lo que llegaba aseguraba que ahí, ya no era Ranch Montan.
Gracias por la paciencia, debo comentar que este fic según yo, era de 30 capítulos, siento mucho tener que seguir escribiendo sobre todo cuando tengo más fics pendientes, no es intencional, el final no esta escrito y estoy escribiendo hasta en mi hora de comida, lo que ven es lo que tengo, pero continuaré a marchas forzadas, con el placer de saber que ustedes leerán y nos reiremos juntas... si, yo la vuelvo a leer para continuar escribiendo... y pienso en la doctora, en la maestra y en ti, para imaginar que estamos juntas, riéndonos tal vez de Niel... (aquí no es malo :D)
Próximo capítulo mmmm Rastrillo para borregas 3:)
Un abrazo amigas, gracias por comentar, eso es un pago doble, saber cuando les gusta ;)
Con cariño
Mayra Exitosa
