Fic

Ranch Montan

Por Mayra Exitosa

Capítulo 44

¿Los culpables?

En Inglaterra, Oficinas Grandchester, un hombre paseaba de un lado a otro, Robert Mc Gregor estaba nervioso por primera vez en la vida, sus negocios siempre eran seguros, había jugado sus cartas y ahora estaba a la deriva, en la oficina central de Richard este lo veía por las cámaras con el teléfono en video-llamada con William Andrew.

- William, Robert se encuentra aquí.

- ¿A qué se debe la visita? ¿Quedaste en algún acuerdo o deuda con él?

- No. Se ve muy nervioso, quiere hablar conmigo, para estar en la jugada, te comentó, todo lo que compré de él, la parte de la sociedad hotelera se encuentra a nombre de mi hijo Terrance, tienes asegurado a mi hijo ya como yerno, no quiero malas interpretaciones con su visita aquí, me huele mal y quise avisarte.

- Vamos Richard, estoy muy preocupado, mi hermana acaba de estar en medio de un atentado en el nuevo proyecto de nuestra sociedad, voy con mi nuera y mi nieto a Texas, ten mucho cuidado con Mc Gregor, es muy tramposo, revisa el convenio que hiciste con él en la adquisición de su parte como socio, tuvo que haber una cláusula que desea hacer efectiva, de otro modo… puede que vaya a pedirte algún consejo.

- Lo sé, solo quería que supieras que no tengo en mis manos nada que le interese ahora.

- En cuanto termines de hablar con él estaré en pleno vuelo y tratare de recibir tú llamada.

En New York, la hija y esposa de Mc Gregor conversaban preocupadas por lo que Robert Mc Gregor les había comentado.

- Mira Emma, mi padre estará en la ruina, pero algo tenemos que hacer.

- Stephonie, la que puede hacer algo eres tú.

- ¿A qué te refieres?

- Tu padre perdió todo en una maldita inversión con un grupo texano, pensaban comprar una propiedad petrolera, vendió todas sus inversiones hoteleras para invertir en este proyecto, y adivina quien vendió la propiedad petrolera. ¡William Albert Andrew! Eres tu quien siempre te le has acercado con facilidad, este es el momento crucial, se encuentra ahora en Texas, iremos con él… lo trataras y…

- ¡Estás loca! Es casado y no me quiere cerca.

- Bueno hay métodos para todo hijita… lo dormimos, lo drogamos y… un poco de tu encanto quedas embarazada y con eso, no estaremos fuera del negocio los Mc Gregor.

- Tiene guarda espaldas Emma.

- Nosotras también, antes que se entere el mundo que estamos arruinadas tenemos que dar un buen tiro de gracia, dar un zarpazo será ideal, William Andrew no dejará a los Mc Gregor si llevas un bebe Andrew en tu vientre querida.

- Emma no sé cómo crees que podremos llegar a él.

- Déjame eso a mí, tu padre está tratando de recuperar las inversiones hoteleras de nuevo, si no lo logra, nosotras haremos que se vuelvan a dar esas inversiones. ¿Comprendes?

En Chicago Niel elevaba a su bebe en sus brazos, definitivamente era el niño más listo del mundo, sus ojos pizpiretas y ese movimiento en sus labios, parecía que deseaba decir algo.

- Amor, hay que cambiarle el pañal a nuestro pequeño Niel.

- Ah entonces eso es lo que quiere decir y no puede aún hablar eh.

- parece un adulto chiquito ¿Verdad Niel?

- Es lo más hermoso que he tenido en mis brazos después de ti Chay.

- Toma aquí está su pañal, intenta cambiarlo mientras me visto.

Niel le quitaba el pañalito a su hijo, cuando el frío de la habitación hizo que su bebe deseará hacer pipí de nuevo, mojando a su orgulloso padre.

- ¡Demonios! Creo que mi hijo está molesto, no me perdonará que no lo haya gravado. Comentaba Niel con su rostro mojado por haber enfriado a su pequeño al quitar el pañal, pero Chay al verlo soltaba las carcajadas, su hijo era un White, si ella no se pudo cobrar el que Niel la haya dejado sola en la sala de parto, ahora su hijo se lo estaba cobrando por ella, no dejaba de reír al verlo como se limpiaba el rostro y cubría con el pañal nuevo para que ya no le mojara más.

Chay se acercó para dar de besos a su hijito, esa venganza la sabrían todas las White, al final su hijo cobraba a su padre sutilmente, al parecer el pequeño comprendía porque no dejaba de mover la boquita que para traducción de Chay era, "Papa miedoso, nos dejaste solitos a mi mami y a mí en la sala de parto"

En Lakewood llegaban caballos pura sangre de diversas calidades, muy bellos, junto a los vaqueros mayores, quienes contaban todo lo que habían pasado y como a cambio de explotar el rancho, les dejaron una manada completa de corceles preciosos como pago por haber destruido la casa.

Mine notaba nerviosa a la Tía Elroy, al hacerlo, ella la abrazaba y le daba besos en sus mejillas, dándole a su hijito en su regazo, porque gracias a su insistencia, ella no estaba en Ranch, le había asignado doctor particular en la nueva casa y ahora se ganaba todo su cariño por haberla suplido.

- Mire Tía, este será su nietecito mi pequeño Tom.

- ¿Será mi nieto Mine?

- Bueno Tom y yo no contamos con padres, creo que usted ha hecho por nosotros mucho más de lo que nadie lo hizo antes, gracias a usted, mi hijo nació con un doctor particular y… no estuvimos en el atentado.

- Pues, para mí es un honor Mine, con gusto seré su abuela si lo desean.

- Si, lo estuvimos hablando anoche, desde que llegó a Ranch, ya no me sentí enferma, usted me cuido y compró la ropa de mi bebe en colores cremita, porque no podía asegurar que fuera una niña.

En New York, Los Mc Clean llevaban regalos hermosos para la habitación de sus nietos, en el departamento, su nuera era preciosa, sus bebes estaban creciendo muy sanos y jamás habían visto tan feliz a su hijo Michael.

- Mira Lely, le hemos comprado ropitas a nuestros nietos, hija.

- Que bello, todavía faltan más de dos meses para su nacimiento, Michael y yo viajaremos a Chicago. ¿Desean ir con nosotros?

Sus suegros se sorprendieron, como es que iban a viajar, podrían correr riesgos sus nietecitos y su nuera, pero al menos los estaban incluyendo en el viaje. Su suegro respondió

- Por supuesto hija, solo si mi hijo acepta nuestra compañía en su viaje.

- Oh si, ya se lo comenté, no puedo andar sin su madre cerca, no quiero contratiempos con mi embarazo, su esposa y yo nos llevamos muy bien. Me encantaría que cuando Michael no se encuentra conmigo, ella me acompañara, no quiero estar sola, pero si no desean ir, le pediré a Chay que este conmigo ahora que ya tuvo a su bebe. La madre de Michael de inmediato agregó

- No, no será necesario, nosotros aceptamos gustosos estar cerca de ustedes hija, mi idioma lo comprendes perfectamente bien y… eres con la única con la que puedo hablar libremente desde que salí de Francia.

- Entonces no se diga más, iremos con mi familia y ustedes también lo son, así que están incluidos. Los suegros de Lely, les gustaba separarse para que su nuera no los creyera entrometidos, pero ella desde que les comentó que su embarazo era doble, tenía mucho temor, eso jamás se había dado en su familia, estaba segura que el parto gemelar era por parte de los Mc Clean, así que no se separaba de su suegra, por si a sus bebes les daba por adelantarse.

- Sabes Lely, nosotros no queremos entrometernos mucho entre ustedes, pero es que… ahora que vamos a tener nietos, no sabes la alegría que nos has traído hija. Comentaba su suegro apretándose las manos una con la otra, tratando de explicarse porque estaban tanto tiempo con ellos, cuando acaban de casarse sin tomarlos en cuenta.

- No tengo padres, en mi familia se acostumbra que la familia de mi esposo, sean mis padres, mi abuela materna vivo con nosotros muchos años, y aunque peleaba con mi papá todo el tiempo, el la llamaba mamá.

Los Mc Clean se emocionaron ante los comentarios de Lely, eso aunado a su lenguaje francés fluido, traer nietos junto con la boda, era como ganarse la lotería. Lo mejor era como ambas se adaptaban, pues Lely modelaba cuando estaba en Francia, no le fue muy bien como a Romí pero de eso ganaba sueldo, la madre de Michael, fue modelo en su juventud, ambas eran altas de estructura delgada, mientras que Michael y su padre eran robustos, la madre de Michel era peli roja al igual que su hijo, mientras que Lely era castaña claro, su suegro también fue así, ahora con los años tenía su cabello blanco por completo.

Michael entraba y veía regalos por toda la estancia, sonriendo porque sabía que ese era el pretexto con los cuales se acercaban a diario a visitar a su esposa, no deseaban llegar con las manos vacías, llevaban alimentos, regalos para sus nietos y ropas hermosas para Lely, zapatillas cómodas, batas de seda, cualquier detalle con tal de quedarse todo el día conversando con ella, mientras el regresaba del trabajo, al llegar buscaban como alejarse para dejarlos solos.

- Bueno hija, ya llego Michel, nosotros nos iremos.

- Hablamos de eso ayer, le pedí a Michael que hablara con ustedes de quedarse aquí con nosotros, no tiene caso que estén en un hotel, el departamento es un piso y tenemos seis habitaciones, nos encantaría que se quedaran aquí. Además si salimos de viaje, regresaremos juntos. La señora Mc Clean sacó un pañuelo para limpiarse el llanto, Lely asustada reparó

- No llore, si no desean quedarse con nosotros, no hay problema, no era mi intención molestarlos. Su suegra de inmediato la abrazaba y agregaba

- Es lo más bello que nos ha hecho hija, no queríamos molestarlos, ni ser unos entrometidos en su matrimonio. Por eso nos quedábamos en el hotel.

- Pero estoy embarazada, no me gusta las personas ajenas, me dan desconfianza, ustedes si van a querer a mis hijos, Michael y yo deseamos tener personas que quieran a mis bebes, estoy segura que ustedes sentirán el mismo temor que yo al pensar que alguien ajeno este cerca de ellos. El suegro de inmediato contestaba,

- Por supuesto hija, nosotros solo queremos lo mejor para ustedes, no tenemos nada más que hacer, si estoy aquí, me iré con Michael al trabajo y mi esposa puede quedarse contigo. Y cuando no pueda ir con él, me gustaría mucho ver a mis nietos cerca. En ese momento Michael que estaba a espaldas de ellos sonriendo comentaba

- Pues no hay más que hablar, todo está dicho, la idea fue de Lely, ella se siente mejor con ustedes cerca. Completaba Michael al ver tan emotivos a sus padres. Lely llevaba un vientre muy grande, se cansaba con facilidad, apenas tenía poco más de seis meses y venía lo mejor, era bueno que sus padres desearan cuidarlos, sobre todo ahora que iban a visitar a las hermanas de su esposa.

En lo que fue Ranch Montan, ahora había obreros y personal de nuevo ingreso, con tarjetas electrónicas, personal capacitado para la nueva empresa petrolera. Albert entregaba de manera formalizada las instalaciones, ahora sin caballos, sin vaqueros y una construcción que ya estaba siendo demolida. Se sentía cierta nostalgia, imaginar a Candy viendo lo que fue su hogar sería muy triste, lo mejor era que se quedaran en el pueblo para despedir a Jacob y para que ella no se adelantara a Ranch Montan iría por ellos al aeropuerto.

- Señor, todo listo.

- Walter, mi padre trae cuatro guardias, deja que los muchachos se vayan con el resto del personal, nos quedamos solos. No me separaré de mi padre y mi esposa, estaremos cubiertos con los que acaban de llegar. Necesitan un descanso y recuperarse.

- Sí señor. - ¿Ya escucharon? Nos vemos en Lakewood, manténganse comunicados.

- Sí, señor.

En Escocia una pareja salía en avión, Anthony y Daisy regresaron de su viaje de bodas. La única que no había asistido era Tía Elroy, pero ella estaba enterada del cambio de planes de último momento y del adelanto de la boda de Anthony.

- ¿Entonces no queda nada de Ranch Montan?

- Ahora Ranch Montan forma parte de Lakewood, una propiedad que compró mi hermano para tener aquí en América un hogar y otro en Escocia, por los negocios.

- ¿Y nosotros donde viviremos, amor?

- Bueno el plan es tener una casa en New York, a menos que desees que vivamos en Lakewood con mi hermano.

- ¿Cómo?

- Estaré trabajando a la par con él, tendremos nuestra casa donde desees, pero la base central es New York, solo que Albert estará viviendo en Chicago, y estaremos mucho tiempo a distancia.

- Pues compremos una casa en Chicago y listo, cuando tengas que ir a New York, iré contigo si lo deseas.

Anthony hizo una sonrisa seductora, por supuesto que lo deseaba, desde que se casó era el hombre más feliz del mundo, Daisy era muy tranquila, lo dejaba hacer las actividades que requería de su trabajo y no había reclamos, la luna de miel al caribe solo duraba diez días por el nuevo proyecto pero al ver la explosión de Ranch Montan adelantaron un día su regreso. Algo si extrañaba, era a su cuñado, ya no estaba cerca, sabían que él se dedicaba de lleno ahora solo al trabajo de los Mackenzie, sin Daisy, ahora se le complicaría el plan administrativo, lo último que supo es que su suegra decidió volver a trabajar con el padre y el hijo, ahora que ya no contarían con Daisy en la administración. Al saber que ella era quien llevaba todo lo documentado y administrativo, de inmediato decidió unirla al trabajo de él mientras que ella lo deseará, al final, tenerla cerca era muy importante, ella no se quejaba y sabía trabajar a conciencia. Nada que ver con las esposas de sus primos Archie y Alister.

En New York, arribaba un vuelo también de luna de miel, Archie y Annie fueron invitados a la nueva casa de Albert, ahí se hospedarían mientras compraban alguna casa para sus negocios en América, a diferencia de su hermano Stear, este viviría en américa y Alister en Europa, así ambos llevarían desde sus sectores los negocios, Archie estaba más unido a Anthony, así pensaba buscar alguna casa cerca de ellos.

- Annie, vamos a conocer la casa de mi primo Albert, cumple años su esposa y quiere darle una sorpresa, si deseas podemos continuar nuestro viaje en américa, aquí tenemos acciones en varios hoteles Andrew, hay sitios turísticos que me gustaría que conociéramos juntos.

- Si, Archie, me encantaría pasear el tiempo que se pueda, aunque me advirtió Paty que pronto estarían en varios negocios importantes y se ocuparían mucho tiempo, estaré cerca de donde sean las negociaciones y seré paciente, lo prometo.

En Inglaterra, Richard recibía apenado a Robert por tener tantos asuntos por atender que tardaba en poder darse un tiempo para él.

- Bienvenido Robert, ¿Qué gusto verte de nuevo?

- Hola Richard, aquí viniendo a ver unos asuntos pendientes, sabes quisiera saber si todavía están en tu poder las acciones que te vendí de mi participación hotelera.

- No. No lo están. Con una media sonrisa Robert se sentía ganador, de inmediato sacaba la copia de su convenio de venta y agregaba.

- Siento mucho pero acabas de perder una fortuna amigo, en esta cláusula especifica que no puedes vender las acciones que te vendí en al menos un plazo de un año.

- Oh Robert, no puedo creer que te fijes en esas pequeñeces, al final ya te pague por ellas y son mías por completo, de mis bienes me hago y deshago a mi gusto, no a un plazo que a otros convengan.

- Tendré que demandarte Grandchester. En ese momento entraba Terrance escuchando la frase dicha y este respondió

- Usted a mi no me demanda por placer, ¿cuál es el motivo?

- ¿Es tu hijo, el actor eh? Pregunto con media sonrisa Robert, ante la seriedad de Terrance, Richard se le presentó en ese momento su respuesta inmediata.

- Es mi hijo el abogado y apoderado de todos mis bienes, el que te compró las acciones Robert, y el dueño legítimo de las mismas. Nunca estuvieron en mi poder esas acciones y seguirán en las manos de quienes las compraron desde el inicio.

- Ah, con que deseas tener un as bajo la manga, no le vendí nada tu hijo, te las vendí a ti, aquí está escrito… lo ves… "Grandchester Corporación Sociedad" y ahí eres el dueño Richard, no puedes engañarme. Terry de inmediato intervino.

- La Sociedad es de tres Grandchester, señor y su convenio era la venta de todas las acciones en sociedad con los Andrew, las cuales me pertenecen.

- Pero si las vendí a tu padre y dice muy claro que no debe venderlas en un plazo de mínimo un año.

- Señor, tranquilícese, mi Padre las compró por orden mía, están en sociedad Grandchester de la cual tengo el 40% de la sociedad por lo tanto esa parte me toca a mí.

- ¿Porqué? Preguntó un obstinado Robert y Richard molesto respondió,

- Mc Gregor, de mi sociedad con mi hijo soy dueño del 30% y en falta mía es de él, el resto es de mi esposa, y en su falta es de nuestro hijo, le vendiste a él, es dueño de las acciones, está casado con Andrea Andrew de Grandchester. ¿Lo comprendes?

Robert se mareo y al pensar por su mente cuando en la realidad hablaba en voz alta, - Otra vez volvía un Andrew a aparecer en mi camino, primero estaba Johnson, el ex de mi mujer y casi un hijo de William Andrew, por fin después de casi diez años, me des hago de la sociedad para invertir en lo mejor, el petróleo y resulta que la tierra que compraría no se puede vender, le pertenece a un hijo de Andrew, trato de ganar en la venta buscando porque todo lo de los Grandchester tiene nombre Andrew, incluyendo sus hoteles y resulta que aparece la hija de Andrew ahora, que más me puede pasar.

El silencio se hizo sin darse cuenta que todo lo había dicho en palabras ante los Grandchester, en ese momento, ya no hay negocio que pueda refutar, ni tener ganancias aun con las clausulas escondidas. Tomo aire y con dignidad solo comentó retirándose, pensando que ahora si estaba siendo escuchado,

- Tengo años des uniéndome de los Andrew, hoy que por fin veía la luz de la libertad, lo he perdido todo. Una inversión resultó ser falsa, otra inversión y quedo fuera, maldita sea el momento en que me separe de Andrew.

Salió dejando a Terrance y a Richard inquietos, uno se comunicaba con William y el otro con Albert, tratando de saber porque Mc Gregor mencionó eso, acaso él estaba entre los inversores del Rancho de Niel y que atacaron Ranch Montan.

En el aeropuerto internacional llegaba Candy emocionada, vería de nuevo a su esposo, ya iba en camino por ellos, en un instante estarían juntos, después de ese atentado, ya no lo dejaría viajar solo, era necesario cuidarlo con mayor esmero, el viaje fue bueno y el jet llegaba a la sección internacional del aeropuerto en Texas, desde la sala de estancia Candy vio bajar del auto a su esposo, de inmediato vio como su pequeño estaba inquieto, lo sacaba de su tela canguro cruzada en su pecho y se lo entregaba a su suegro.

- Ya llegó Albert, Tío. Por favor cuídeme a William, iré por él. Este se acercaba a los vitrales confirmando que Albert traía a su guardia, pero en ese momento ambos tanto Candy como William vieron a dos mujeres haciendo señales a varios hombres, Candy había dejado a su hijo en brazos de su suegro, salía corriendo para saber que tramaban esas mujeres al reconocer a una de ellas como la untada el día de su boda. William dio ordenes a sus guardias que la siguieran quedándose uno de ellos con el arma expuesta separando a William y a su nieto a regresar al jet de nuevo para asegurarlo.

Dos hombres, pilotos del jet subían asustados de nuevo, y la azafata por igual, al parecer iban a volar de urgencia, así se regresaban al jet del cual ya no bajaban.

Albert venía respondiendo a Terry, quien viajaría a Lakewood para verse ahí, así darle los por menores a todos reunidos. En ese momento su guardia era atacado y se defendía con dos hombres. El celular de Albert se quebraba al recibir un golpe y este se defendía igual por el pasillo solitario hacia la salida privada, donde curiosamente ya no había guardias del aeropuerto.

Candy veía acercarse a las mujeres y se quitaba veloz la tela enredada en su cuerpo, que utilizaba como canguro. Al desatarla la iba enrollando estirándola. Los tres guardias que la seguían defendían a Albert y al Walter el guardia principal, quienes estaban desmayados con un trapo en a cara. Mientras Albert era inyectado con una jeringa de líquido azul. Candy al ver a las mujeres batallando para encajar la aguja las sorprendía de espaldas enlazando la tela en sus cabezas y chocando una con la otra con tal fuerza que la frente de una sangraba con la nariz de la otra.

Los hombres que iban a llevarse a Walter y Albert fueron noqueados por los tres guardias que llegaban, al fondo había una camioneta con las puertas abiertas donde se los llevarían. Candy amarraba la tela tapando los rostros de las dos sin poderse desatar pues como si fueran ganado brazos y piernas amarraba unidas.

De inmediato angustiada veía a Albert sin reaccionar, la jeringa estaba vacía en su brazo, el estuche contenía varias jeringas, ella leía el contenido sin comprenderlo por completo, del coraje y al ver como se movían los cuerpos de las dos, tomo una a una y se las inyectaba en venganza al no saber que le habían puesto a su esposo.

Los hombres que estaban con ellas también alcanzaban su inyectada, el hombre de mayor rango tomaba el estuche leyendo el contenido sin comprender que era lo que le habían inyectado a William Albert.

Candy trataba de despertar a Albert al ver que olía a cloroformo en el pañuelo que tenía en el rostro. Preguntó molesta - ¿Traen una navaja?


Gracias por la espera, trate de ser breve, sencilla y directa esperando terminar pronto, créanme que disfrute mucho escribir este capítulo, los últimos párrafos del aeropuerto los escribí ahorita aquí en lo que subía el capitulo... como me encantó como amarraba a las Mc Gregor. ¿Doctora- ya sabe que es la sustancia que le inyectaron? - No. Yo tampoco, esperemos que salga en el siguiente capítulo amigas, que siendo un fic todo se puede. Un abrazo a la distancia. Mi sincero aprecio por todos sus comentarios, pensando en ellos es que me apuro por escribirles pronto.

Con mucho cariño

Mayra Exitosa