Fic

Ranch Montan

Por Mayra Exitosa

Capítulo 45

Rastrillo para borregas

En Escocia, George se encontraba radiante y feliz al ver a su bebe, Dorothy veía en su ultrasonido y su pequeño estaba en buen crecimiento, el doctor confirmaba que sería un barón, a lo que Jimmy feliz brincaba dándole besos al rostro de su mami,

- ¡Si! Será mi hermanito, tendré con quien jugar. Jessy se quedaba seria. George al verla seria la elevaba en sus brazos y le dijo

- Ya tendrás dos hombrecitos que te cuiden hijita.

- Si verdad. Es que yo quería una hermanita. Pero está bien, yo seré mayor ahora.

Al salir George besaba con mucho amor a Dorothy, su presión estaba estable, sin embargo, no podría viajar ni alterarse, lo mejor era quedarse en Escocia para no correr riesgos.

- ¿Te sientes bien mi vida?

- Estoy muy feliz George. El doctor dice que va creciendo bien y… será un niño.

- ¿Cómo te gustaría que se llamará?

- No lo he pensado, me imaginé que querrías decirlo… Tal vez el de tu padre o el de tu abuelo, ¿porque no el tuyo?

- Me gustaría que se llamará James.

- ¿James? Es muy bonito, parece detective o investigador… si se parece a ti, le irá bien ese nombre.

- ¿Tengo cara de detective?

- Bueno un poco, realmente me recuerda a esas películas del 007. George se reía con ella, tenía una forma de ser tan sencilla, sin proponérselo lo halagaba con sus comentarios, pensaba que diera el por parecerse a Bond. - George, y alguien se llama james en tu familia.

- Así se llamaba mi padre, Dorothy.

- Pues entonces será James Johnson, y estoy segura que a Jimmy y a Jessy les encantará.

- Pues, no lo había pensado así, pero me gusta. George giro para ver como Jimmy consolaba a Jessy, al saber que, tendrían un hermanito.

En Inglaterra, Eleonor y Andrea observaban el diario de detalles sobre su boda, ambas gozaban todos los por menores, sin embargo la nostalgia invadía a Andy al pensar en su querida Tía Eloy, tantas veces que hablaron de cuando ella fuera a casarse, de todo lo que le encantaría compartir con ella, como sutilmente la fue evadiendo ante su efusiva forma de ser, al final quien tomara las decisiones, la responsabilidad de si estaba bien o mal, siempre era de su Tía, ahora si salían mal las cosas todo era responsabilidad de Eleonor y ella, porque no le pidió su opinión. Todos estos pensamientos y esa nostalgia al pensar que en la explosión pudo haber perdido a su Tía, la mujer que fue como una madre para ella. Recordaba a Candy, nunca se negaba en nada porque no sabía, que hacer en su boda, ella nunca había tenido evento grande de esa magnitud, dejando en las manos de su Tía todos los detalles, ahora que realizaba planes, sentía que le hacía falta en todos su Tía, Eleonor era fabulosa, sin embargo la extrañaba.

- ¿En qué piensas hija?

- En mi Tía Elroy, debió sentir muy feo darse cuenta que se casó Anthony y no estuvo aquí, que poco a poco la hemos estado relegando.

- Hace algunas semanas hable con ella, precisamente pensando en algunas cosas que no podía decidir, desde la distancia me sacó de la duda, le pregunte detalles de la boda de Anthony y me contestó que, le hubiera encantado estar aquí, pero en muchas ocasiones Albert se perdió eventos muy importantes por realizar negocios de la familia, ya era tiempo que ella también se perdiera algunos, me dijo que lo que estaba realizando era demasiado importante y su presencia ahí significaba la seguridad de un proyecto enorme de su Albert, que por nada lo dejaría solo ahora que más la necesitaba.

- En serio dijo eso.

- Andy, tu Tía se siente muy apreciada por Albert, ella lo siente como su hijo, según lo que me comentó es que Albert le tiene una confianza ciega, que ni tu ni Anthony le han dado a ella, como Albert y su esposa.

- Eleonor, no es confianza ciega, es que mi hermano nunca ha sido de su agrado los eventos sociales y siempre le pedía a ella que se hiciera cargo, Candy igual, ella no sabía nada de una boda escocesa y solo quería que mi Tía y mi Padre estuvieran felices, le daba igual como fuera el color de su vestido, ella quería verlos ahí junto a su familia. Pero sabes, me dio mucho miedo cuando supe del atentado en Ranch, hasta que Albert me dijo que ella estaba bien, pude dormir, temía tanto perderla, es que…

Andrea comenzó a llorar Eleonor la abrazó y se dio cuenta que la extrañaba, que estaba muy apegada a ella, no quería reconocerlo pero necesitaba a Elroy ahí, tenía que buscar la forma de traerla a Inglaterra, pensaba Eleonor.

Terry llegaba hasta el café donde quedaba de recogerlas y al ver llorar a Andy corrió hasta ellas.

- ¿Amor, que te pasó?

Andrea se limpiaba el rostro al ver a Terry, este sin esperar respuesta la tomaba de sus brazos, y le besaba cariñoso, una persona afuera les tomaba fotografías en espera de que tuviera mejor ángulo se escondía. Eleonor se separaba para dejar a la pareja con sus caricias y se adelantaba a subir al auto, a lo que Terry besando a su novia salía abrazándola posesivo, dejando a un reportero la mejor toma de la pareja.

En un hospital de Texas, la seguridad estaba cubriendo toda una área, mientras llamaban a sus compañeros para que regresaran de Lakewood ante el atentado sufrido por William Albert, en la estancia privada un abuelo amoroso, le daba su biberón a su nieto como si tuviera mucha experiencia en cuidados infantiles, su bebe terminaba, este con mucho cuidado lo levantaba y se ponía una toalla en el hombro para después hacer repetir a su nieto. Dejando a cuatro hombres con cara de incrédulos, al ver que el magnate no cedía a nadie el cuidado de su nieto. William se paró y caminando de un lado a otro daba pequeños golpecitos ahuecando la mano para que las palmadas no fueran fuertes, este comentó

- Robert, pregunta cómo está Walter, y si ya despertó, hazte cargo de sus gastos y mándalo a Lakewood en el jet, para que descanse si se siente mal.

- El doctor dijo que se encuentra completamente bien, que no sufrió más que un adormecimiento por cloroformo.

- Bien. ¿Ya llamaste a los demás?

- Sí, vienen en camino señor, estarán aquí en una hora.

- No informes a nadie de este atentado, Candy se hizo cargo del problema y no quiero que nadie sepa cómo lo termino.

- Por supuesto señor, si sale algo de ese suceso, puede decir que fui yo quien lo hizo.

- No conoces a mi nuera, te amarrara con un lazo y te dejara rapado igual que a ese par de mujeres si dices que fuiste el que lo hizo, hasta les tomo fotografía para que las viera mi hijo cuando despierte, se sentía muy dolida por no saber lo que le pusieron en el brazo.

- Parece que el doctor ya averiguo que fue señor.

- En efecto, por eso Candy esta con ellos en este momento, me pidió que no soltara a mi nieto por nada, así que ve por los pañales, que al despertar, te aseguro que los vamos a ocupar.

- Sí señor.

En la habitación de Albert, Candy escuchaba al doctor con mucha preocupación,

- Señora Andrew, esto va a ser muy delicado, hay dos formas de que ese suero salga, pero las dos son muy dolorosas, la primea podemos sedarlo y que esté dormido, sin embargo en su mente sufrirá las alucinaciones, el dolor será mental y no sabremos cuanto tiempo requiera para verlo despertar de forma natural. La otra forma es que permanezca despierto, que sufra las alucinaciones y que siga el proceso, esta droga altera su vitalidad y puede ser muy agresivo hasta violento, ya que esta droga elevará su lívido, la verá con mucho deseo hasta que se le pase el efecto.

- Pero mentalmente estará bien.

- Si, tal vez le haga preguntas al sentirse mareado para asegurarse que lo que esta alucinando es real, todo depende de que tan fuerte sea el efecto de la droga, hemos estado inyectando suero, le hicimos análisis pero la droga tiene una duración, no podemos sacarla así de simple.

- Lo comprendo, me quedaré con él, no quiero que sufra, si tengo que aceptar todas sus alucinaciones, prefiero estar con él a que piense que se ha vuelto loco. Es mi esposo, y sabré como cuidarlo.

- Como sea no lo deje salir de la habitación, invente lo que sea, si requiere ayuda solo ajuste el botón y le pondremos de nuevo un sedante.

Candy veía como estaba sufriendo desde que llegó al hospital, tomo la decisión de que estuviera despierto, porque al menos sus alucinaciones lo tendrían entretenido. Cuando abrió sus ojos obscurecidos y este la llamo, ella no podía creer de lo que ese par de mujeres era capaces de hacer con tal de secuestrar a su marido, pero al saber cómo las había dejado encerradas con sus guardias en la camioneta donde pensaban llevarse a su esposo, sonreía al creer que estarían alucinándose los cuatro dentro de la misma.

- ¡Candy! Mi amor no te vayas. Decía Albert en un gemido cuando abría sus ojos y ella estaba ahí.

- Amor te prometí que no me volvería a alejar de ti, mi cielo.

- Candy, te necesito amor.

- También te necesito Albert.

- Ven a mis brazos amor. Albert con una fuerza sorprendente y con violencia la elevó desde el piso a la cama donde se encontraba y la sentó sobre sus piernas, para después recibir un beso intenso lleno de deseo mientras sus manos buscaba quitarle la blusa de forma desesperada. Entre gemidos Candy ya no podía decir nada, ni detenerlo, ella mareada ante la forma tan fuerte y enloquecedora de Albert la tomaba con ambas manos de su rostro, ella devolvía el beso que le estaba dando su esposo.

Con una habilidad increíble y con velocidad, las manos de Albert la dejaban desnuda sin soltarle los labios, hasta que con desesperación le arrebataba el sostén dejándola expuesta ante el para besar sus bustos, sus manos la acomodaron a su cuerpo, donde se sacaba por su cabeza la bata del hospital, para sentir el cuerpo de ella nido al suyo.

- ¿Vamos a cabalgar amor? Dijo con media sonrisa, era el subconsciente de su esposo, pues jamás lo había sentido en esa forma tan desesperada, fogosa y abierta. Sorprendida aguantaba las risas, conque se sentía un caballo ahora su marido.

Sin esperar mucho y sin tacto alguno, la acariciaba con sus ojos obscurecidos, para después acomodar su cuerpo encima de él. En ese momento Candy quedaba adaptada al cuerpo de Albert se tomaba de sus hombros y se dejaba llevar por como la sujetaba de sus caderas y le hacía el amor sentado en su cama en el hospital.

Entre gemidos y olas de placer, Candy pensaba que la untada tenía planeado quedarse con su esposo al drogarlo y hacerle el amor a ella, la rabia le hacía apretar los dientes y con mayor fuerza como si domara uno de sus caballos dio rienda suelta a su pasión, haciendo que Albert gritara de placer y se hiciera llegar al clímax gimiendo su nombre

- ¡Candy!

Ella llegaba junto a él con una sonrisa, al saberlo suyo, porque aun drogado solo la mencionaba, no había mejor recompensa que escucharlo, al pensar que se quedaría dormido por la fuerza y el agotamiento de tanto tiempo, ella se recargaba en su hombro ante su evidente cansancio, el agregó

- Muy bien amor, ahora es mi turno. Al decir eso, Candy abrió enorme sus ojos, el seguía excitado como si no hubiera alcanzado su clímax junto a ella.

Las horas se hicieron eternas, lo cierto es que jamás en su vida habría imaginado tener tanto sexo en unas horas, Albert estaba sonriendo abrazado a ella, cubriéndola con la sabana de su cama, después de la enésima ocasión que la hacía tener un clímax de ese nivel, estaba más agotada que haber domado diez caballos seguidos. Al ver que se quedaba abrazado de forma posesiva sin querer soltarla se quedaban dormidos.

En Lakewood, Anthony se preocupaba al ver que fueron llamados los hombres de seguridad de su hermano, cuando Tom le contaba que apenas habían llegado un día antes y de inmediato los llamaron a todos devolverse a Texas.

- No comentaron nada Anthony, ya ves cómo es tu gente, no dicen nada.

- Llamaré a mi padre, Tom, debe ser algo fuera de lo usual, si mi padre se encuentra junto a mi hermano, tal vez tuvieron otro asunto por tratar.

En Chicago Bezy y Edward se reunían con Niel y Chay para irse juntos, Bezy se burlaba del pequeño clon de su hermana, al parecer Chay era una incubadora, porque el pequeño definitivamente era igual a su cuñado.

- ¡Chay! ¿Te pesco dormida Niel? Mira que el hizo solo el trabajo eh.

- Por fuera es idéntico a Niel, pero por dentro es todo un White, puedo jurarlo.

Cuando Chay le contaba a Bezy lo que había pasado en la sala de partos las dos soltaban las risas, la ironía de la vida, pero cuando le dijo que su bebe ya se había vengado, corría por Edward para contarle y niel se ponía todo avergonzado por el suceso.

- No es lo mismo ver nacer becerros, que ver a mi hijo salir de su madre, no es lo mismo Bezy.

- Tampoco será lo mismo que te bañe mi sobrino eh, para que sepas que mi niño será por fuera tuyo pero es un White, confirmaba orgullosa Bezy, haciendo suspirar a Chay, pues si Bezy la respaldaba ante sus hermanas su hijito sería un White para todas. Bezy con burla le comentaba que Tom si recibió a su hijo, dejando sorprendido a Niel.

- ¿Hijo? ¿No fue niña?

- Nació antes que el tuyo, dice Mine que está hermoso y que no es un White, pero que es suyo y será como su papá.

- Mi hijo es un Legan. No un White. Reclamaba Niel al ver entusiasmadas a Bezy y a Chay, a lo que Bezy con sonrisas rebatía,

- Edward, mi sobrino ya baño a su papi por haberlos dejado solitos en la sala de partos a Chay y a él. Edward no entendía como lo había bañado y Chay le confirmaba

- Si cuñado, si vas a tener una niña serás muy feliz de tener una pequeña White, porque siendo un niño White, podrías salir vengativo como mi hijo, que en cuanto Niel le iba a cambiar su pañal, mi hijo le dijo que significa ser White.

Edward saltaba las carcajadas y Niel lo acompañaba orgulloso, tomaba a su hijo y le mostraba la marca en el pecho, que ambos tenían, a lo que Edward tomaba a l bebe con delicadeza y veía que el pequeño movía su boquita de forma muy singular y este agregó

- Pero si parece Candy, cuando las estaba amonestando al llegar tarde a Ranch Montan, mira como esta tan conversador este pequeño, cuando lo vea Albert dirá que va a negociar su parte del ganado que vendió su papá. Los cuatro reían al ver al pequeño de ojos grandes, su piel rosita y sus labios carnosos moviéndolos de forma constante.

En New York, Lely era abrazada por Michael, volará un corto tramo, pero era seguro viajar ya que el firmaba como su médico personal y su esposo. Sus padres, orgullosos porque se hacía cargo de todo para que estuvieran tranquilos.

Michael pensaba que desde que encontró a Lely, se sentía como un hombre nuevo, fuerte y muy seguro, por más que le había dado sorpresas y esperas agotadoras por su regreso, tenerla en sus brazos, saberla suya y esperar a sus hijos, le había cambiado la vida, ahora daba gracias que su ex novia lo haya engañado, que Andrea no lo haya tomado en cuenta y que Lely se haya equivocado de habitación, era como haberse ganado el premio mayor, no podía haber sido mejor, ella hablaba francés, amaba y toleraba la actitud de sus padres, pues ella los había perdido desde joven, lo había aceptado de forma inmediata desde que llegó y lo encontró en Ranch, solo por haberse quedado a esperarla, al amarla aun en su embarazo, ella seguía haciéndolo sentir el hombre más amado del mundo. Tal vez no lo mara tanto, pero definitivamente ella cada día lo miraba de una forma que jamás nadie lo había hecho. Solo Lely lo hacía sentir que a su ad nada malo podía pasar, pues no se separaba de los Mc Clean. Si no estaba el con ella, buscaba estar cerca de sus padres, y cuando el llegaba, parecía seguir de luna de miel aun con su embarazo tan grande, no se quejaba de ello y si se sentía incomoda, solo le pedía paciencia, cosa que era tan fácil porque ella cuando se sentía un poco cansada, le pedía que la abrazara y no la soltara.

- ¿Cariño, estás cómoda?

- Lo estaré, cuando te sientes conmigo cariño. El sonriente le pasaba su abrazo y ella soltaba un suspiro agotada, estaba muy cansada de la caminata hasta el avión pero valía la pena, desde la luna de miel Michael no había dejado de ir a reuniones largas y solo lo tenía por las noches, ahora que se iban de New York, estarían un par de semanas de descanso hasta el cumpleaños de Candy.

En Inglaterra, Eleonor comentaba con Richard que acompañaría a Terry y Andrea, para hablar con Elroy y que esta se viniera con ellas a organizar la boda, pues Andy la extrañaba, a lo que Richard preocupado por lo vivido con Mc Gregor, deseaba también tomarse unos días.

- Terry, tu suegro nos invitó a conocer la nueva casa de su hijo, si deseas nos vamos por separado.

- Nos iremos juntos papá, Andrea debe ir acompañada por mi madre, ya están saliendo fotografías con comentarios y no quiero problemas con los Andrew.

- Creo que ya es tiempo que anuncien su compromiso.

- Lo haremos en el regreso, están muy curiosos porque asistí al estreno de la película solo. Ahora no dejan de seguirme todo el tiempo.

Andrea bajaba por las escaleras, con la una pantalla en mano agregó

- Terry, tenemos una nueva foto en el restaurant. Este se giraba, para ver que se trataba y vio como salían imágenes donde la llevaba abrazada. Este volvía a abrazarla y le daba un efusivo beso. Respondiendo después,

- Bueno mi pequeña, ya no tendremos que tomarnos fotografías de novios, tendremos quienes te las envíen a domicilio. Ella sonrió viendo que ambos, ya no les importaba, pues al final pronto se casarían. Eleonor también se acercaba viendo que era de buen gusto la toma y notando el comentario de su hijo pensaba que debería poner un fotógrafo profesional para tener fotografías para su álbum familiar. Al final ella tenía otras de mejor ver. Pensaba con picardía al recordar las tomas que ellos aún no habían visto y podría utilizar como sorpresa en su boda.

En el hospital amanecía, Candy estaba preocupada pues la leche brotaba por sus pechos al no haberle dado a su hijo, de inmediato se levantaba para darse un baño y poder abrir la llave de la puerta, pero Albert al sentir que se iba a levantar la sujetó de forma posesiva. Al girar para verlo este ya no tenía los ojos obscurecidos, sonreía para darle los buenos días.

- ¿Te sientes mejor mi cielo?

- Por supuesto Candy, en tus brazos siempre me siento mejor.

- ¿Albert? ¿Dónde estamos? Este giro para ver la habitación y con pena comentó

- ¿En un hotel de paso?

- No. ¿No recuerdas nada?

- ¿Te debo la luna de miel?

- Albert, estamos en un hospital, mi cielo. En ese momento Albert vio donde estaba la columna que sostenía el suero, Candy con habilidad le quito la cobija y se la enrollaba, ara después quitar la aguja de su brazo, con cuidado y pasando un algodón al quitársela.

- ¿Pensé que nos habíamos escapado de luna de miel, Candy?

- Albert, trataron de secuestrarte cielo. Llegamos a tiempo, pero te drogaron y perdiste la noción del tiempo cuando llegaste al aeropuerto a recogernos.

- ¿Dónde se encuentra mi hijo? Preguntó preocupado y levantándose de forma inmediata.

- Esta en una habitación aquí en el hospital junto a su abuelo, que lo cuida, porque mami, tenía que cuidar a su papi. Con un suspiro de alivio, Albert la abrazaba desnudo, vio marcas en la piel de Candy y este le quitaba la cobija, donde apenado apretaba los ojos. Ella al notar u vergüenza comentaba, - Albert, tu tampoco te salvaste, lo llevó hacia el baño mostrándole su espalda y los arañazos que tenía este sonreía al recordar que estuvieron en varias ocasiones amándose en la habitación, con cuidado se bañaron ya con mayor rapidez, al ver que Candy estaba preocupada por derramar sus pechos.

Al salir ya vestidos, el doctor observaba que Candy ya lo había dado de alta, sin su valoración ella se disculpaba y obligaba a Albert a hablar con el medico mientras los guardias le indicaban donde se encontraba su suegro y su hijo. Apenas los vio, tomo la pañalera y una cobija la cual comenzaba a cruzar por su cuerpo para tomará su hijito y que aprovechara la leche que ya brotaba de su cuerpo, el pequeño aun dormido al sentir como le colocaban inmediato succionaba aun con los ojitos cerrados, mientras que el abuelo sentado dormía para vigilar el sueño de su nieto.

Horas más tarde, en el pueblo, ya se habían celebrado la misa y las velaciones de Jacob, cuando Candy llegaba junto a su esposo para la despedida que apenas había alcanzado, pues habían organizado todo para ese día, ella acompañaba la caravana al panteón, donde el cura tomaba de ser el anfitrión y mencionar la historia de Jacob.

- A su juventud Jacob fue obligado a contraer nupcias y formar un hogar, a sus dieciséis, su esposa tuvo dos hijos uno de ellos murió a la edad de siete y el otro a la edad de quince, su mujer enfermó y en su soledad, su tristeza y su perdida, el siguió solo por muchos años, cuando llegaron los White, el volvió a formar un hogar, vio partir a todas sus hijas, con las que él se identificaba plenamente, cada una de ellas le dio vida a sus días, eso se lo comentaba a su hijo nuevo, su Ron, pues se sentía el abuelo de esas niñas, cuando todas se fueron volvió a sentir la soledad en la que su familia lo había dejado, pues al perder a la Sra. White, temía dejar solo a Ron, pensaba que tenían la misma cruz. Jacob animó a Ron a ir tras sus hijas, al menos saber de ellas, porque las tenía con vida. Cuando Ron se ponía violento, obligó a Ron a dejar en paz a su "Coyotita", porque si Ron le hacía algo a su único amor, él le quitaría la custodia de Candy. Con esa amenaza, Ron jamás volvió a beber, cuido a su niña menor, pues su adorable suegra, ya no estaba para estirarle las orejas. Sus hijas ya no volverían y la pequeña rebelde fue la Montan que Jacob siempre quiso, el dejó todos sus bienes a su niña a la que nombraron Candy White y que con los papeles de Jacob Montan, dejo claro que él era su tío, su abuelo, su novio, el más viejo del rancho, el que nadie creía que todavía estaría con vida, Jacob Montan dijo estas palabras una vez en la misa donde Candy celebró su comunión. "Mi niña no necesita ni bautizo para ser el ángel que Dios mandó a cuidarme. Mi niña viene a tomar la comunión para que sea su padrino, para que sepan que ella es mía y yo soy suyo"

Candy tomo el pañuelo que Albert le daba y se limpiaba las lágrimas sonriendo, el cura le hizo la señal para que fuera ella quien pusiera el primer puño de tierra, ella con rosas blancas, en su mano tomo la tierra, la aventó y en un suspiro le lanzó las tres rosas, que con un lazo blanco estaban en sus manos.

La despedida fue muy tranquila, William al escuchar todo separaba a Albert para preguntar.

- Es Jacob Montan el dueño original del rancho hijo, a él le compró la mitad del rancho, Ron y como condición le pidió quedarse con ellos.

- ¿La mitad? Con el tiempo compró el resto, supongo.

- No hijo, la otra mitad es la que esta tras la montaña nevada, mi nuera es su heredera, estos son los papeles de esa propiedad. Albert se sorprendió. Ranch Montan White, era enorme y ahora era petrolera toda la propiedad, del otro lado de la montaña nevada estaba la otra mitad de Ranch Montan.

En las noticias de Texas, se sorprendían al descubrir una camioneta blindada con movimientos constantes en el aeropuerto internacional, pues el movimiento de la camioneta hizo que la seguridad llamara a los federales al pensar en un posible atentado.


Gracias por la espera... aquí un capítulo más de esos que me dejaron con una tristeza y que al finalizar hice un suspiro... para reír un instante e imaginar como escribir el final... Un abrazo a todas, gracias por comentar ya saben me encuentran en el face como Mayra Exitosa y en el grupo de Historias de Albert y Candy, donde estoy con mucho gusto para ustedes.

Con todo mi aprecio,

Mayra Exitosa