Ranma ½ no me pertenece…, y todo eso.
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PLAN B
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Akane cubría su cuerpo desnudo con una toalla, amarrándola sobre su pecho. Da pequeños pasos en dirección al espejo para limpiarlo con una de sus húmedas manos.
Entre las gotas que allí quedaron observa su reflejo, acercándose un poco a este para ver con más detalles su rostro, estirando un poco su piel por el sector de sus ojos en dirección a su cien, terminando el acto con una pequeña morisqueta, sacando su lengua.
Al alejarse estira ahora uno de sus brazos para coger su cepillo de pelo, sin la necesidad de voltear a ver el lugar en donde se encontraba, pues estaba allí, donde siempre. Alzando su mano libre, afirma su cabello, que con la otra mano comenzaría a cepillar para evitar tirones o molestias. Durante el proceso de cepillado se percata como es que su cabello ya había alcanzado la altura de sus hombros.
Al finalizar con su tarea, deja el cepillo sobre el mueble de madera para observar el resultado de su trabajo. Ladea su cuerpo de un lado a otro, para recogerlo con sus manos y acomodarlo como lo usaba siendo una adolescente: corto, muy corto, dejando libre y a la vista su alargado cuello.
— Tal vez deba cortarlo un poco — dice para sí, aun observando la imagen que el espejo proyectaba, recordando con cierta melancolía, aquellas épocas en las que su esmero se dirigía en dirección contraria, y se esforzaba por lucir una larga cabellera, atada por lo bajo con una cinta, tal y como hacía su hermana mayor.
Sonríe enternecida.
— ¿Tú que crees? — se dirige ahora al joven que la observaba desde el interior de la bañera, mientras apoyaba el mentón sobre sus brazos cruzados que descansaban en el borde, soportando el peso de su postura. Akane, recogía y soltaba su cabello, modelándole las opciones, para luego encogerse de hombros mientras flexionaba sus brazos en una postura interrogativa, esperando una respuesta.
— … No sé, es tu cabello, tú decides — responde, sin emitir expresión alguna. Akane gira levemente su cuerpo para caminar en la dirección del chico, poniéndose en cuclillas para estar a su altura, antes de volver a hablarle.
— Ya lo sé, pero me gustaría saber tú opinión — dice, tocándole la nariz con su dedo índice, remarcando el "Tú" en un gesto cariñoso.
— … Lo prefiero corto — dice, después de un momento, inclinando levemente su rostro hacia un lado, desviando la mirada. Akane sonríe ligeramente, pues ella ya conocía su respuesta.
Ranma cambia su posición y se desliza hasta uno de los extremos de la bañera. Akane se pone de pie y tomando el borde de la toalla que cubría su cuerpo, deshace el amarre y la deja caer. Ingresando a la tina también.
En un acto reflejo y perfecta coordinación de movimientos, se ubica entre las piernas del hombre que no tardaba en rodearla con sus brazos desde atrás, ubicándolos por sobre su estómago, justo debajo de sus pechos. Akane, en apoya los suyos sobre los de él y ambos se recuestan y suspiran relajados.
— Nunca me dijiste por qué preferías el cabello corto — comenta, llevando su cabeza hacia atrás, inclinándose levemente para alcanzar a observar el rostro del chico — ¿o lo dices sólo por remordimiento? — Ranma ríe de lado en respuesta, sin emitir palabra alguna, acariciando los brazos de la chica, que descansaban sobre los suyos — … ¿Y bien? — insiste ella.
— Es solo que… — desvía por un momento la mirada, reflexionando — así eres más… tú — dice con simpleza, levantando sus hombros ligeramente, antes de volver a encontrarse con sus ojos.
Akane sonríe enternecida ante la sencilla explicación. Y concordó. Ella usaba el cabello largo en un fallido intento de lucir como su hermana, para proyectar una imagen que no era suya. Y entonces llegó Ranma, y a los pocos días su forzado corte de su cabello.
Y de pronto, ya no tuvo que fingir ser quien no era.
— Creo que tienes razón — dice, acomodándose para volver su vista al frente.
Ambos, disfrutaban del silencio en aquel momento, el cual solo era interrumpido ocasionalmente por una gota que caía ruidosa sobre el agua caliente que los envolvía. Sus respiraciones sincronizadas aumentaban el letargo de aquella instancia. Akane no puede evitar cerrar los ojos y disfrutar de aquello, cayendo en un estado de ensoñación.
Da un pequeño brinco el escuchar la sonrisa del chico, que además generaba, lo que parecía ser un enorme estruendo entre tanto silencio, producto del movimiento del agua, al levantar uno de sus brazos para retirar algo del cabello de la chica.
— ¿Qué?
— Aún tienes chocolate en el cabello — dice divertido, mientras limpiaba la zona. Akane ríe sin disimulo.
— ¿Te quejas? — pregunta divertida — los chocolates y la cocina quedaron destruidos, tuve que improvisar — explica tratando de similar relajo, para ocultar lo divertida que en realidad estaba. Ranma niega con la cabeza exageradamente antes de rebosar una amplia y boba sonrisa.
— ¡Para nada! — exclama absolutamente feliz — por mí puedes esperarme desnuda y cubierta de chocolate en mi cama cada día, de aquí hasta que me muera, ¡es más!, podríamos convertir esta, en una nueva tradición — comenta triunfante. Akane vuelve a reír. Acomodando su cabeza en el pecho del hombre que la acobijaba, sintiendo un pequeño golpeteo en su espalda baja, seguramente debido a los recuerdos del día — es más — dice deslizando sus manos por el estómago de la chica hasta sujetar sus pechos, acariciando ambos pezones en un delicado movimiento de pulgares — creo que debo asegurarme, que estés completamente limpia, no vaya a ser que aún tengas chocolate por ahí — le dice seductoramente al oído. Akane estira su cuello hacia atrás y levanta uno de sus brazos para alcanzar la cabeza y cuello del chico, facilitando el acceso a sus atenciones.
— ¿Cómo es que siempre… sucede esto en el baño? — murmura cerrando los ojos. Ranma detiene sus movimientos y medita un momento.
— No sé…, debe ser porque aquí nos conocimos — dice aún distraído. Akane se gira para quedar de frente a él, observándolo.
— Ranma… — le llama — no nos conocimos en el baño… — le contesta confundida. Entonces el chico la observa y sonríe de lado, levantando una ceja, mirándola con picardía — pervertido… — dice entre risas, alzándose para besarlo, dando con ello el punto inicial, para una nueva sesión de caricias y entrega absoluta.
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Fin.
Notas de Autora:
Se me atoró cierto diálogo en la cabeza y terminó transformándose en este fic. Ojalá sea de su gusto.
Agradezco a la página de Facebook "Mundo Fanfic Inuyasha y Ranma" por invitarme a su dinámica #seduccion_en_sanvalentin, espero no decepcionar :P
Saludos!
