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Hola, soy LunaMoon12, pero me pueden llamar Moony, hoy creare un fanfic sobre Harry Potter (si, si, se que ya pasaron de moda, pero nunca hace daño saber más de San Potter) en el que ya están en su sexto año Harry, Ron y Hermione junto con Neville, Ginny y Luna (creo que Luna y Ginny están en quinto).
Unos visitantes del futuro y unos conocidos del pasado se reúnen con el colegio de Howgarts junto con otras personas a relatar los libros que marcaran una gran ventaja sobre Voldemort.
Quieres leerla, pues adelante (Anuncio: este fic es para todo público no hay ninguna cosa que no sea para todo público, porque me he pasado las últimas semanas leyendo otros fics sacando información, me ha molestado que nunca están completas o dicen palabrotas (ay el internet) así que decidí hacer el mío (que tal mi mente no desarrollada ¿eh?), en fin .-.) Quiero aclarar que si me equivoco, pido disculpas, ahorita estoy leyendo Las Reliquias de la Muerte y estoy revisando constantemente los demás libros, pero tampoco soy Rowling y no me acuerdo de cada suceso ocurrido, soy una simple mortal y están ustedes para corregir cualquier falta mía.
Vamos con la lectura :)
DISCLAIMER: Los personajes no son míos, solo la trama: Lo que está subrayado pertenece a JK Rowling.
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Harry Potter descansaba en la habitación de Ron en la Madriguera, se había despertado hace ya tiempo y estaba pensando en las clases de oculmancia con Snape que tenía desde hacía casi un año, constantemente tenia pesadillas de Sirius cayendo a través del velo, el señor Weasley atacado por Nagini y a Cedric recibiendo la maldición asesina y estaba preguntándose si debería volver a practicar por mas difícil que fuera, pensando en Malfoy cuando Snape había conversado con él y pensando en que significaba todo aquello que había visto la noche de la fiesta de Slughorn, cuando…
-Harry, Harry.
Harry no hizo caso a la voz. Recordó que estaban a unas semanas de navidad, quizás días, pero algo volvió a interrumpir sus pensamientos.
-Oye, Harry.
-Que pasa Ron- dijo con voz irritada, su amigo no lo había despertado pero le había hecho perder el hilo de sus ideas.
-Amigo, ya es Navidad.
Eso descoloco completamente a Harry.
-¿Cómo?
-Levántate y ven a ver.
Harry abrió los ojos. Ron estaba al lado de su cama, con los brazos cruzados pero visiblemente ansioso.
Harry recordó entonces, pues sus pensamientos no habían dejado que razonara, ¡Ya era Navidad! Y… y… ¡Sus regalos!
Tomo las gafas de la mesita de noche, se froto la cicatriz y animo a Ron a que se vistiera antes de abrir sus regalos.
-Pero, los regalos se abren en pijamas...
Cuando por fin se pusieron a abrir sus regalos llego Hermione muy feliz a preguntarles si ya abrieron sus regalos "eso íbamos a hacer cuando llegaste" dijo Harry haciendo un recuento de sus regalos: el de los Dursley, el de la señora Weasley, el de Ron, el de Hermione, el de Ginny, uno de (y a Harry le sorprendió) Luna, otro de Hagrid, uno pequeño de Lupin, uno de los gemelos, otro de Kreacher y otro de Dobby.
Hermione, que se había sentado, observaba a los dos chicos atentamente.
-Vaya- dijo de repente Harry-pues no debían la verdad.
Los Dursley le habían enviado otro par de calcetines de tio Vernon. Ron miraba las calcetas con una mezcla de asco y de diversión y Hermione observaba la caja con detenimiento, como si ella tuviera la culpa de algún delito.
-Tus tíos son lo peor Harry- dijo entonces, sin apartar la mirada.
-Si- respondió solamente, no le importaba nada que los Dursley le dieran eso, ya se lo había imaginado-pero no importa.
Abrió el regalo de la madre de Ron: un suéter con una Snitch dorada bordada en la parte delantera, tejido a mano por la señora Weasley.
El de los gemelos era una gran caja de productos de Sortilegios Weasley.
Encontró el regalo de Kreacher: un paquete un poco húmedo que olía a moho, con una etiqueta que rezaba: "Para el amo, de Kreacher".
Harry observo el paquete con recelo.
-¿Qué hago? ¿Lo abro?
-Creo que sí, deberías Harry- dijo Hermione mirando el paquete.
-¡No se me ocurrió regalarle nada a Kreacher! ¿Sabes si la gente les hace regalos a sus elfos domésticos por Navidad?-pregunto Harry mientras daba unos cautelosos golpecitos al paquete.
-Harry, deberías ser mas considerado- dijo Hermione mirando a Harry de forma severa- imagínate, el mandándote algo y esperar para no reci...- pero Ron la interrumpió cuando Harry empezaba a sentirse mal.
-Pero antes de sentirte culpable, espera a ver que es.
Harry lo abrió, un poco decepcionado de sí mismo por no pensar en Kreacher. Unos segundos después se arrepintió de haber pensado tal tontería al mirar dentro de la caja. Estaba repleta de asquerosos gusanos que salían por los bordes de la caja.
-¡Qué bonito! –Dijo Ron desternillándose- ¡Todo un detalle!
Hermione miraba la caja confundida, preocupada y molesta. Sabía que Kreacher estaba un poquito resentido, pero eso era cruel, y más el hecho de que Harry se había sentido culpable de no haberle hecho nada.
-Bueno, al menos te dio algo-dijo Hermione un tanto decepcionada- tu no le has hecho nada y el…
-Oh, por favor Hermione-dijo Ron secándose las lágrimas de la risa- no me vas a decir que eso es un regalo.
-No estoy diciendo que lo es- repuso ella, aunque no enfadada.*
Ron le había regalado un diario con una Snitch dibujada en la portada "Solo lo puede leer el que lo escribió, es genial". Hermione le había dado una vuelapluma, una pequeña pluma encantada que escribía por si sola lo que uno quería que escribiera "Tranquilo, la eh probado, no es una farsa, de verdad lo hace".
Ginny le dio una mini escoba voladora con una Snitch y un jugador buscador de Quidditch. Ese regalo no era lo que había hecho sonreír a Harry tan bobamente, si no la chica que se lo había mandado, aunque él no supo porque. El de Luna era bastante más pequeño que el de Ginny y contenía en su interior un bordado en el que estaba grabado El Ejercito De Dumbledore. Harry sonrió, sabía que Luna siempre decía que no tenía amigos, que en realidad si los tenia y los había hecho en el ED y que quería mucho esa organización, pues ella y Neville Longbottom eran los miembros que mas apreciaban las reuniones.
El de Lupin era un artefacto extraño que Harry suponía que era contra defensas de las artes oscuras, había una nota:
"Hola Harry, feliz navidad.
Esto es un "recuerdo tridimensional" que sirve para ver a escala miniatura alguna persona dentro de una fotografía, solo coloca la foto centrada y la verás en tercera dimensión.
Saludos a ti y a los chicos. Pórtense bien y cuídense, estos días hay que tener cautela… Adjuntada a esta carta hay una fotografía de tus padres.
Abrazos, Remus J. Lupin"
Harry noto que la carta estaba hecha con prisas, ya que solo decía eso y el saludo había sido bastante directo y sin emoción; sin embargo, guardo el objeto para usarlo con la foto de sus padres.
Abrió el envoltorio que se enrollaba alrededor de una caja (regalo de Hagrid) color café y descubrió unos cuantos dulces de Honeydukes y una nota que decía: "No sabía que darte así que te traje algunos dulces y un deseo de feliz navidad, Hagrid". Eso le basto a Harry para que en su cara ya sonriente se le ampliara la sonrisa, él quería mucho a Hagrid y no como profesor, guardabosques o autoridad si no como a un amigo. Ellos siempre se habían tratado como amigos y junto a Ron y Hermione eran los alumnos favoritos del semi-gigante. Muchas veces, por las noches iban a la cabaña de Hagrid por distintas razones y casi siempre les había recibido muy bien en su casa.
Estaba abriendo el regalo de Dobby (un par de calcetines tremendamente descombinados) cuando uno de sus pies chocó contra algo debajo de la cama, Harry dejo los calcetines en el montón de regalos y se agacho para mirar.
Había un paquete rectangular de veinticinco centímetros de alto y aproximadamente quince de ancho, el papel era marrón inclinándose al naranja y pesaba demasiado. Harry les pidió ayuda a sus amigos y juntos lo dejaron en la cama de Ron, porque la de Harry estaba llena de objetos.
-¿Qué será?- pregunto Hermione mirando el paquete con desconfianza.
-¿No tenía una nota o algo?- pregunto Ron intrigado y a la vez emocionado- No creo que sea nada malo. Digo, las dos últimas veces que recibiste un anónimo fue bueno ¿no?
Harry se agacho y encontró un pequeño papel que decía:
-Hola Harry y compañía, este paquete les servirá para derrotar a Voldemort, háblenlo con Dumbledore, cordialmente JP, AP, LP, HP y GP- leyó Harry en voz alta-¿Quiénes serán?... JP, AP, LP, HP y GP.
-Hay que ir con Dumbledore- dijo Hermione tratando de cargar el paquete- ¡Ayuda!
Entre los tres cargaron el paquete hasta la cocina, y sin ser vistos salieron, se aparecieron en Hogsmade, dejando una nota en la cama de Ron. Entraron a Hogwarts con dificultad y cuando por fin llegaron al despacho de Dumbledore, surgió un problema.
-Ah, la contraseña- dijo Harry recordando (o tratando de recordar) la contraseña.
Justo en ese momento llego la profesora McGonagall, que casi se da un infarto al verlos.
-Que hacen ustedes aquí, no recuerdo que se hayan quedado para las navidades, por que no están en la casa de Weasley- dijo ella.
-Necesitamos hablar con el director, profesora- dijo Ron.
-Pero no sabemos la contraseña-dijo rápidamente Hermione mirando a la profesora.
-¡Caramelo de limón! -Grito la bruja, aunque los miro con desconfianza-Tienen suerte de que también voy adentro.
El despacho de Dumbledore estaba como siempre y el director igual, que esperaba tranquilamente, mirando a sus visitas.
-Bienvenidos-dijo el anciano profesor-a que debo este honor.
-Hay unos desconocidos en mi despacho, Albus- dijo McGonagall- Estos chicos estaban afuera cuando llegue.
-Nosotros... bueno, yo recibí un paquete que no decía de quien era- dijo Harry entrecortadamente por el peso del obsequio- Oh, bueno lo decía, pero no sabemos con exactitud de quien es-.
-Minerva-dijo Dumbledore deteniendo a la nombrada-, te agradecería que te quedaras, creo que tienen relación estos extraordinarios sucesos-la profesora se detuvo y dio la vuelta-Ábralo, señorita Granger, si es tan amable.
Hermione se deshizo del envoltorio dejando al descubierto siete libros.
-Harry, toma un libro y léelo en voz alta- indicó el director.
Harry tomo un libro y se llevo una sorpresa al ver lo que decía:
-Ha…Harry Potter y la Piedra Filosofal- dictó.
Tenía una imagen de él en la portada, con once años, el expreso de Hogwarts y Hedwig, la lechuza blanca de Harry.
-Como es esto posible- exclamó Ron.
-Vayamos con nuestros invitados- dijo de pronto Dumbledore.
Salieron del despacho del director y se dirigieron al de la profesora McGonagall.
Una vez allí, se encontraron con unos enmascarados con túnicas grises, a Harry le recordaron a la vestimenta del verdugo de su tercer año. Y se preguntó si habría un libro de su tercer año en Hogwarts, puesto que, como había leído de camino al despacho de la profesora, aquel libro dictaba su vida en Hogwarts.
-Hola profesor, lamentamos venir asi, sin previo aviso, pero es importante- dijo una voz masculina que salía de la persona más alta de los cinco, la voz del hombre era escalofriantemente familiar.
-No, no es ninguna molestia, nos podrían decir quiénes son y que viene a hacer aquí, por favor- pidió Dumbledore.
-No podemos decirles nuestras identidades aún, pero si a que venimos- respondió el hombre- confió en que recibieron los libros, ¿cierto?
-Si- dijo Harry.
-Muy… muy bien- tartamudeó el hombre- estos libros, como bien sabrán por nuestra carta, son algo fundamental para poder derrotar a Voldemort de este tiempo- dijo.
-¿De este tiempo?- preguntó Hermione- No puede ser, ¡vienen de otra época!, pero ¿Cómo?, ¿con el giratiempos? No, eso no se puede, ¿o sí?-.
-Mhh- se rió por la nariz una voz también conocida, salía del otro personaje alto, una femenina- sigues igual.
-¿Eh?
-Olvídalo.
-Responderemos sus preguntas- interrumpió el hombre- si, venimos de otro tiempo, del futuro para ser exactos, en nuestra época todo ya terminó, pero vinimos para tratar de evitar algunas muertes innecesarias, no vinimos por un gira tiempos normal, existe uno en nuestro tiempo que esta mejorado, y solo se puede usar una vez, de ida y vuelta-.
-Pero nosotros también necesitamos algo de ustedes- dijo la mujer que hablo hace poco- Ron, Hermione, serian ustedes tan amables de traer a Ginny Weasley.
Los chicos salieron a toda prisa del despacho.
-Mientras tanto necesitamos hablar de algo con el director y con Harry- se volteo a McGonagall- sería tan amable.
-Por supuesto- dijo ella y se fue.
-Muy bien- dijo el hombre- ya podrán saber nuestras identidades, yo soy HP…
Se quitaron las capuchas y Harry se llevo una sorpresa al ver a un Harry mayor, como de 40 años, más tranquilo que el Harry del presente. En cambio Dumbledore no se inmuto, se mantuvo increíblemente sereno, solo sonrió un poco al ver a los demás en los que Harry no había reparado.
Ginny y otros tres chicos, uno de ellos se parecía a Harry (excepto por la cicatriz y no llevaba lentes) y la chica a Ginny, salieron de las capuchas. El corazón de Harry palpito muy fuerte.
-…Harry Potter- termino el Harry adulto.
-Yo soy GP- dijo la Ginny adulta- Ginny Potter.
- Y yo soy LP, Lily- dijo la chica parecida a Ginny- Lily Luna Potter.
-Yo James Sirius Potter- dijo el chico que parecía el mayor. Harry se puso muy feliz al escuchar James, Sirius y Lily. Y también Ginny Potter.
Todos miraron al chico mediano que miraba al suelo y respiraba fuerte.
Vamos Al- dijo Lily- no te avergüences.
-Pero no enfrente de el...
-Si. Díselo tú o le digo yo- le dijo su hermano James- como lo ensayamos.
-No, no, le digo yo- dijo rápidamente el muchacho parecido a Harry, inhalo profundo y dijo: Albus Se… Severus Potter– a Harry le descolocó el nombre Severus, ¡porque en nombre de Merlín él le pondría el nombre de una de las personas a las que más despreciaba a su hijo!
-Jajá, gracias Harry- dijo el director contento por el hecho del nombre del niño.
-¿Severus?- dijo una voz de chico.
Ron, Hermione y Ginny habían vuelto. Ron estaba estupefacto mirando a Harry y Ginny del futuro, luego a los del presente y luego a los niños. Hermione estaba sonriente mirando para las personas que estaban enfrente de ella. Y Ginny tenía una mueca bastante extraña: a medias de una sonrisa pero con los ojos fijos.
-¿Me… me necesitaban?- preguntó.
-Si- dijo el Harry del futuro.
-¿Esos son el tio Ron y la tía Hermione, mamá?- dijo el niño llamado Albus.
-Si, Al- dijo la Ginny del futuro, bajando la mano con la que señalaba el niño a Ron y Hermione. Ginny del presente de rió por la nariz.
-¿Qué?- dijo Ron.
-Ustedes dos se casan- dijo Ginny entre risas.
-Sí, ojala hubieran venido con Hugo y Rose- dijo Lily.
-Jajá, también tienen hijos- siguió riéndose Ginny.
-¿Y?, yo puedo decir lo mismo de ti y Harry- contradijo Hermione, provocando que los dos mencionados se sonrojaran.
Cuando llegaron a el Gran Comedor la comida se estaba acabando asi que los chicos fueron a sentarse y a comer, pero les duro poco porque Dumbledore se levanto e hizo desaparecer todos los mangares.
-Hoy es un día inusual- dijo- no es solo por navidad. Hoy han llegado unos invitados especiales a traernos dicha en estos día de angustia. Como muchos saben Voldemort ha vuelto y hoy más que nunca estamos cerca de derrotarlo.- Hubo murmullos y se hizo el silencio cuando McGonagall trajo los libros- esto llego a las manos de un estudiante gracias a nuestros invitados. Harry Potter recibió siete libros y ocho películas que hablan de su vida en Hogwarts, pero también de lo que vive con Lord Voldemort y llegan desde el primer año hasta el séptimo en el que lo enfrenta y derrota – con decir eso la multitud se levanto y aplaudió a Harry, de todas las casas, excepto algunos de Slytherin, todos se acercaban para desearle suerte y gracias, felicitarlo, abrazarlo o darle la mano y algunos le daban palmaditas en la espalda. Cuando todos se calmaron Dumbledore siguió- pero nosotros empezaremos por el primero. Solo les pido que esperen un poco y aguanten sus ansias, pues les presentare a un par de personas.- a continuación Dumbledore susurro algo y lanzo un patronus en forma de Fénix, que fue volando hasta atravesar las paredes del castillo. Un rato después las puertas se abrieron revelando a los Weasley (la señora Weasley, que estaba con los pelos de punta porque Harry, Ron y Hermione no estaban en su casa, los abrazo y riño a los tres), un hombre de cabello blanco, Percy, Amos Diggory, la abuela de Neville, Lupin, Tonks, Ojoloco Moddy, Kingsley Shacklebolt, Fleur Delacour, Viktor Krum, Oliver Wood, entre otros- Muy bien, queridos invitados tomen asiento en esta mesita- señalo a una mesa para quince personas en la que se sentaron todos excepto los Weasley (excepto Percy) que se sentaron con el trió de oro, Fleur que se sentó al lado de los Weasley, enseguida de Bill, Viktor al lado de Hermione, Lupin se sentó al lado de Harry y Tonks se fue con él, Luna se levanto y fue a sentarse al lado de Neville y el hombre de cabello blanco, que al parecer era su padre, se sentó enseguida de ella, dejando a nueve personas sentadas en la mesa, al momento aparecieron Dobby y Kreacher que se sentaron hasta una esquina del Gran Comedor (Dobby saludo a Harry antes de irse a sentar) donde había una mesa pequeña con un poco de comida y Oliver fue con sus compañeros de Quidditch- ¿ya estamos todos?, bueno aun faltan algunas personas- se aclaró la garganta y dijo- Harry Potter, Remus Lupin, Neville Longbottom, Augusta Longbottom y Amos Diggory sigan a la profesora McGonagall, por favor.
Harry se levanto y asi lo hicieron los nombrados, se dirigieron a la profesora.
-¿Porque crees que nos llamen?- preguntó Remus, Harry supo que la pregunta que quería hacer era ¿Por qué crees que me llamen a mí?
En toda respuesta cuando entraron en el cuarto detrás de los asientos del profesorado vieron lo que hace segundo pensaban imposible…
-Hola Harry, Remus- dijo Lily Potter.
-Hijo, ¡Lunático! Pero que viejo estas, amigo- exclamo James Potter.
-Hola, que ocurrió sin mí, ¿vencieron a esos mortifagos?- dijo Sirius Black.
Harry corrió a abrazarlos y cuando llego a los brazos de su madre sintió una calidez hermosa, como si todo en el mundo, todo miedo y preocupación no existieran. Su padre se unió al abrazo y después Sirius y Remus, eran una familia, una linda familia, sintió la mano de Lily en su cabeza y sus labios en su mejilla, sintió las lagrimas de James en la frente y las suyas en la barbilla, escuchó los sollozos de Sirius y la respiración de Remus. Ninguno de ellos creía que estaba con el otro y aún asi ahí estaban en un cálido abrazo que parecía eterno. Harry asi lo quería, no quería que su madre le soltara, no quería separarse de ellos, porque temía que todo fuera un sueño, un engaño de su mente o una ilusión de Voldemort, pero se sentía tan real que aparto ese pensamiento de su mente y se enfoco en el abrazo…
-Harry, ¿Harry?- decía una mujer.
-Mamá, no, no, no es un sueño, ¿se va a acabar ya?- sollozó Harry- no, por favor díganme que no se van.
-No, Harry, no nos vamos, no es un sueño, nos quedaremos contigo siempre- dijo su padre dándole un beso en la frente.
Harry abrió los ojos, se dio cuenta de que seguían abrazados y que habían estado susurrando, se separaron y se abrazaron, esta vez de uno a uno.
-Sirius- dijo el muchacho- oh, Sirius.
Padrino e ahijado se abrazaron, ambos bañado en lagrimas y felices de verse el uno al otro.
-Seguro… seguro que te… que te lastimaron también- dijo Sirius llorando.- ¿O qué? ¿moriste de tristeza?
-Cuando esa… esa… te… te…-dijo Harry- quería matarla.
-Ya estoy yo aquí para encargarme de eso, Harry.
Dejo a Sirius con Remus y fue con sus padres. Vio a Cedric y los padres de Neville con sus familiares hasta que llego con Lily y James. Fue ahí donde rompió a llorar.
Eres igual a James- dijo su madre con dulzura- mira hasta el cabello.
Yo… yo… no sé qué decir- dijo Harry- bueno, si hay algo, ¿se… se van a ir?
No, nunca
…
Mientras tanto en el Gran Comedor:
-¡¿Qué van a hacer ellos?!- gritó Draco Malfoy.
-Van a reunirse con unas personas- respondió Dumbledore. Ron y Hermione se miraron preguntándose a quien verían Harry y Remus.- Quiero decirles unas palabras: la lectura de estos libros se iniciara al inicio de clases, repasaran los temas de las clases en el tiempo venidero y duraremos leyendo desde el desayuno hasta la cena. También tengo que prevenirles, no saldrán de este colegio hasta terminar los libros, los búhos mensajeros serán revisados y no se permitirá que se diga nada sobre las actividades diarias pues no podemos confiar en la gente fuera de aquí. Este día es libre, por supuesto, para que pasen el tiempo con nuestros invitados. Comeremos el postre y disfrutaremos de este hermoso día.
En ese instante apareció Harry tomado de las manos con una mujer y un hombre mayores a él (el hombre muy parecido de rostro y la mujer de ojos) detrás venia un hombre con cabello largo que le pasaba el brazo por los hombros a Remus Lupin. Los siguientes eran un grupo de cuatro personas en los que se hallaban Neville y su abuela con una mujer muy parecida al chico y un hombre tomado de la mano de la mujer. Al final estaban Cedric Diggory y su padre en una divertida charla, todos los recién llegados tenían la cara un poco roja pues se notaba que acababan de llorar mucho.
Cierto había dos cosas que me faltaban, James y Lily Potter- y todo el mundo comenzó a murmurar un sinfín de cosas- Sirius Black y Cedric Diggory son algunos de los muchos muertos a manos de el señor oscuro que pudimos traer de vuelta. Todos estos personajes se enfrentaron a Voldemort y pagaron, pero este día de alegría los tenemos de vuelta para que puedan estar con sus familias. Frank y Alice Longbottom fueron torturados por eso los tenemos para que estén con su hijo y familia- hubo un murmullo general y luego una oleada de aplausos y lloriqueos, felicitaciones y lamentos.- Sin embargo, tenemos que darles las gracias a los héroes de hoy, las personas que trajeron alegría a este día.
Del otro lado de la tarima aparecieron los ya conocidos encapuchados, sin los niños, claro está, luego bajasron y se fueron a una mesa en la esquina contraria a la de los elfos donde los esperaban otros tres encapuchados.
-Wow, Harry, tu trajiste a todos ellos- exclamó Hermione cuando Harry se hubo se sentado junto con Sirius y sus padres.
-No, de hecho lo hare, creo.
-¿Y tú eres…?- dijo James.
Hermione se asustó un poco, pues le hablo el difunto padre de su amigo- Hermione Granger, mucho gusto señor Potter.
-Que señorita más educada, me recuerda a ti Lily, el gusto es mío y por favor llámame James.
-Por supuesto.
-Yo soy Lily, Hermione se ve que eres una buena chica ¿no, Harry?
-Sí, y no se a que te refieres-dijo Harry- mamá, debo acostumbrarme a decir eso.
-Ehh… Me refiero a que tu y...- empezó, como toda buena madre, ridiculizando a su hijo.
-No, no, Hermione y yo somos solo amigos, hermanos más bien… En realidad, Ron y ella…- empezó a decir Harry, con una sonrisa cómplice, Hermione se ruborizo y callo a Harry.
-A nosotros Dumbledore nos dio habitación junto con Sirius y Remus- dijo Lily- vamos a ver nuestras cosas y volvemos contigo.
-Yo estaré en la torre de Gryffindor. La contraseña es "tarta de melaza"
Se encamino hacia allí solo, pues Ron y Hermione estaban en el Gran Comedor charlando con los Weasley y demás, cuando alguien grito:
-¡Harry! Oye Harry- Ginny paró jadeando y dijo- Emm… quería hablar contigo sobre lo de esta mañana, cuando vimos a nosotros del futuro, ¿quieres hablar?
-Emm… s…si, de que quieres hablar.
-De que nosotros, vamos a ser pareja y…- dijo no muy segura.
-…y los niños, pues si, este… yo quería…- no estaba al cien seguro de lo que iba a hacer pero si de que quería.
Lily y James estaban en la esquina del pasillo cuando se detuvieron a escuchar- shh- decía Lily- quiero escuchar.
-Y yo… quería saber si- Ginny estaba nerviosa. Ese era un gran avance. Aunque se habia dicho que olvidaría a Harry, sabía que iba a estar con él. Y cuando ocurre algo así, solo puedes tratar de cumplirlo.
En ese instante Sirius llego y dijo: chicos ¿que estamos haciendo?
-Viendo a Harry hablar con una chica- respondió James.-O pedirle cita…
Ginny sintió un vuelco al corazón cuando Harry le tomo las manos, y la besó.
-¡Ginny!- grito alguien.
Ella salió de su fantasía y miro a Harry que parecía asustado y ansioso.
Hm…- murmuro Ginny. Hubiera preferido a buen grado su fantasía- ¿Qué te pasa? ¿Te encuentras bien? Te quería pregun…- Ginny se detuvo y señalo hacia la esquina donde se contemplaba a un pelinegro, un azabache y una pelirroja. Se vio un borrón castaño y Harry se dirigió hacia ellos.
-¡Genial!- soltó Harry, exasperado. A su lado James le susurraba a Sirius "carácter Evans" –Vámonos. ¡Hablamos luego, Ginny!
-Okey, veamos- dijo Sirius- ¿Pidiéndole cita a la nueva pelirroja?
-Siempre arruinando todo, Canuto- dijo Remus sobresaltando al resto.
-¿Tú también escuchabas?- preguntó Lily.
-Sí. - dijo Remus.
Ginny esbozo una amarga sonrisa, no sabía que pensar. Por una parte, se alegraba de que los interrumpieran y por otra parte, se sintió enfadada, pues no siempre se animaba decirle a Harry lo que sentía. Pero también tenía la certeza de que algo sentía el por ella, algo más que simple amistad, aunque fuera en lo más profundo y remoto de su mente. Hace un rato se había enterado de que se había casado y tenido hijos con él. Si, tarde o temprano el se daría cuenta.
Harry llevaba a su familia a la sala común. Quería y mucho darle un buen beso a la pelirroja Weasley e irse satisfecho. Y ellos lo habían arruinado y aunque les tenía mucho cariño, no pudo evitar estar enfadado con ellos.
-Todos juntos de nuevo- animó James- Lunático, Canuto, Cornamenta, Pelirroja y…falta Colagusano, ¿donde está Peter?
-¿Y?- pregunto Hermione al entrar Ginny al dormitorio- ¿Le dijiste que llevas enamorada de él desde primero?
-Claro que no- estalló la pelirroja, ganándose una mirada de "Típico" clásico de la castaña- ¡Se lo iba a decir!- prometió gritando- ¡Pero vi a sus padres y él se los llevo! ¡Se veía aliviado de irse! ¡Jamás se fijara en mí! ¡Para el soy solo la hermanita pequeña de Ron!
Y rompió a llorar, cosa muy extraña de ella ya que no lloraba nunca.
-Eso no es cierto, ya vise como acabaron- la consoló Hermione. Sinceramente, para usar gafas, Harry era bastante ciego- Seguro solo estaba nervioso.
Pero sin darse cuenta, le dio a Ginny donde más le dolía.
-¡Temo que después de eso, ya no quiera ni dirigirme la palabra!
-¡Ginny! ¡Contrólate! ¡Tú sabes que son tonterías! ¡En los libros se verá perfectamente lo que te digo, aunque se tenga que esperar hasta el último! ¡Ahora deja de llorar y cálmate! ¡Llorando no conseguirás nada! ¡Además, tú sabes que Harry no es asi!
Ginny se sereno, dio gracias a su amiga que se fue dejando a Ginny sumida en sus pensamientos.
¿Sería verdad eso? ¿Sabrá todo lo que Harry sentía en los libros? Se entristeció un poco al pensar en lo que Harry sentía por Cho Chang pero se animó un poco al pensar que se habían separado. Eso es, lo sabría y se propuso al día siguiente pedirle una cita a Harry. Se vería como una tonta si le decía que no pero no le importaría.
Al día siguiente Ginny se despertó muy ansiosa. Abajo en la sala común todo el mundo se había levantado y estaba charlando preparándose para ir a desayunar. Ginny decidida avanzo hasta donde estaba Harry que por desgracia, estaba en el centro del lugar y todo el mundo podía verlos. Pero la pelirroja no hizo caso a las miradas, tomo aire y pronuncio las palabras más alucinantes que habría, seguramente, dicho en su vida.
-Hola, Harry, me preguntaba si… Si querías ir a jugar Quidditch este fin de semana conmigo-. Dijo ella, resaltando "conmigo".
-Si, seria genial.- respondió Harry tras unos minutos de tenso silencio. Todos lo miraron.
Al instante, una horda de maleficios le llegó. Harry tuvo solo un segundo para reaccionar y se hizo un escudo burbuja. Ginny miro a sus hermanos, furiosa. Hermione grito, ya que un hechizo dedicado a Harry la alcanzo a ella y de pronto su cabello empezó a levantarse y a bailar.
-¡Lo siento, Hermione!- grito Harry entre la alborotada multitud.
Molly decidió hacer algo, entonces grito:
-¡Fred, George, Bill y Charlie Weasley!- sus hijos se calmaron. Su madre, enojada es algo a lo que se querían enfrentar.- ¿Por qué le hacen eso a Harry…? ¿Y a Hermione?- reparó mirando a Hermione que tenía el cabello como enloquecido.- ¡Pudieron haberle hecho daño a alguien!
Los presentes asintieron. Habían estado protegiéndose de los hechizos.
-Lo siento, Hermione- musitó Fred y deshizo el encantamiento- ¡Pero mamá...! Harry…
-¡NO! ¡Deberían estar felices por su hermana! ¡Harry ahora podrá ser de la familia! ¡Están cada uno castigados!
-Señora Weasley. No es necesario…- empezó Harry, pero Molly lo detuvo.
-No, Harry. ¡El pobre hasta los defiende! ¡Deberían estar avergonzados! ¡Deberían estar disculpándose!
-Lo siento- dijeron los hermanos Weasley- Pero con que le hagas a algo a mi hermana, te las veras conmigo- dijo Charlie. No conocía bien a Harry, pero lo conocía bastante como para darse cuenta de que lo que había hecho estaba mal. Sin embargo, si se trataba de Ginny, su hermana menor, su única hermana, no podía estar al cien por cierto seguro.
Harry soltó un bufido de alivio y Ginny sonrió de oreja a oreja. Harry deshizo su burbuja protectora.
-Te prometo que no le hare nada- dijo Harry, mirando a Ginny.- Aunque no es como si fuera una cita- dijo, creyendo todo lo contrario. Ginny no puedo evitar entristecerse un poco.
Mientras tanto, Lily y James miraban a su hijo orgullosos. Que más podrían esperar de él. Sin duda alguna, se dijo James, Harry es igual mi, pero tiene la personalidad y el carácter de Lily.
-Vámonos, los que quieran venir- dijo James de pronto.
Pues vamos- dijo Harry avanzando.
El día estaba soleado y cálido, Harry pensó, que ese sería el mejor día de su vida: volvió a ver a Sirius y conoció a sus padres, invito a salir a Ginny o más bien, ella a él. Si, sin duda era el mejor.
Al día siguiente, las clases empezaron y Harry, desacostumbrado a las clases durante las vacaciones, casi llegó tarde a su clase de Transformaciones.
-Tal como la recuerdo, profesora- opinó con nostalgia su padre cuando se encontraron con McGonagall en la puerta. Al otro lado, Harry vislumbró a Neville y sus padres.- ¡Minnie!
-Harry, entra por favor, quiero que vayas con tus compañeros.
-Sí, profesora- aceptó el chico y entro al aula.
Cuando llegó a DCAO, el aire se puso tenso y frio, Snape esperaba en la puerta de su sala, con aires de superioridad. James lo miro con cara de pocos amigos. Lily se había quedado atrás para hablar con Dumbledore y les había dicho que los alcanzaría después. Harry venía hablando con James de cómo le iba en Transformaciones, pues, Harry sabía que James solía ser bueno en esta área, cosa que por lo visto Harry no heredo.
-Potter y Potter junior- balbuceo el profesor- entra a la clase ahora.
Harry obedeció y su padre se quedo esperando a Lily.
-Hoy aprenderemos acerca de los hechizos rastreadores. Estos son maleficios, determinados en esta area por que despues de el lanzamiento, el sujeto que lo presente podra ser rastreado y solo el lanzador de tal embrujo puede revertirlo. Tambien hay pociones que ayudan, pero no se quita el hechizo por completo...
Y siguió explicando. Lily llegó. tomó a James del brazo, le mandó un beso a Harry y se marchó. Mientras tanto Snape seguía replicando a Neville cosas que ni se alcanzaban a entender sobre la lección, mientras Hermione levantaba la mano sin esfuerzo.
-¡Baje la mano, Granger!- gritó Snape sin importarse en mirar a la chica.
Los días transcurrieron hasta llegar al miércoles, que normalmente empezarían las clases, pero en aquella ocasión, terminaron. Empezando asi el tiempo de Lectura. Antes del almuerzo, Dumbledore se acerco a Harry preguntándole que si él estaba de acuerdo con la lectura de los libros, a Harry no se le ocurrió un respuesta inmediata, pero sabía que tenía que decirle que si, asintió y se dirigió al Gran Comedor.
-Hola y bienvenidos. Hoy daremos el inicio a la historia de los libros.- empezó Dumbledore- ¡Muy bien! Empecemos ¿Quién quiere leer?
Hubo un murmullo y Lily alzo la mano, se levanto, tomo el libro de hasta arriba de la pila.
-Harry Potter y la Piedra Filosofal- recito.
...
*Pobre Kreacher, en las Reliquias es muy buen elfo
Espero que les haya gustado. Los comentarios son totalmente recibidos.
LunaMoon12
Revisado, corregido y editado
