Capitulo 2: Problemas en el puerto

Ahora mismo voy camino a reencontrarme con el mar una compañera que no e visto desde hace un año ya y no se como vaya a tratarme, todo porque salido casi de la nada llegó mi amigo y compañero del Davros, Jake. Él vino a convencerme de que me hiciera a la mar otra vez, no me a dado los detalles pero estoy seguro que sea como sea no va a ser fácil volver a retomar esa vida, mucho mas si ya le e tomado el gusto a la paz. Lo que era importante ahora era saber de que naturaleza era el trabajo que me ofrecía mi colega pues ya había oído el rumor que fargus no andaba muy bien de salud, lo suficientemente grave para incapacitar a un tenaz lobo de mar como él.

Apenas salimos de mi escondite le tomé del hombro a mi amigo y nos adelantamos unos pasos dejando a Farina atrás para tener una conversación un poco mas privada.

-Hey jake no me has dado los detalles de tu proposición, se que no volveremos al Davros e oído los rumores gracias a farina, dime ¿Qué clase de trabajo vamos a hacer?

Mi colega se volvió hacia mi y mientras caminamos hacia el puerto me contó todos los detalles sobre la expedición hacia el horizonte del océano, sobre los intelectuales y su clandestinidad con la operación al no encontrar apoyo con los nobles y sobre que Fargus me recomendó para liderar dicha flota expedicionaria.

-…Y además podremos quedarnos con una gran parte del botín que encontremos si regresamos y tenemos éxito, claro- dijo Jake finalizando su largo discurso.

-¿con que capitán, eh? Sin duda el viejo esperaba eso de mí – solté una risa y proseguí- No se si realmente podré ser como él capitán pero daré mi mejor esfuerzo si te tomaste tantas molestias para buscarme amigo

Jake sonrió y me dio unas palmaditas en el hombro las cuales devolví con un golpe amistoso en su hombro lo que nos hizo echar unas risas hasta que llegamos al puerto en donde vimos una imagen desesperanzadora para nuestro trabajo.

Era lord Eliwood junto al caballero comandante Marcus quienes habían llegado con unas tropas, cerraron el paso al barco de la expedición y arrestaron a la tripulación que estaba cuidando del barco anclado al muelle. Nos asomamos con discreción a través de un edificio y pudimos oir lo que decía el marqués junto a su mas fiel Paladín.

-¡Lo lamento pero no autoricé una expedición de esta naturaleza y aunque no les guste yo soy el marqués y deben obedecer lo que digo!- Exclamó lord Eliwood a los marinos arrestados

-¡Pero señor no hemos tomado nada que le pertenezca al pueblo o las casas nobles, el viaje fue financiado por nosotros y algunos mercaderes, no puede interferir si es un viaje particular!- dijo un marino arrestado en defensa de sus amigos

-¡Ya basta!- intervino Marcus- No seas inconsciente grumete ¿no sabes que Lord Eliwood lo hace todo por su propio bien? Es estúpido arriesgar sus vidas por algo que no nos afecta en absoluto ni que necesitamos saber tampoco, tenemos todo para que vivan plenamente aquí ¡solo deben trabajar por ello! ¿Es tan difícil poner de tu esfuerzo para hacer de pherae un lugar mejor? ¿O es que todo debe ser por el camino fácil para ustedes?

Los marineros apresados miraron al paladín con desprecio y guardaron silencio, cuanto este dejó de hablar los hombres de mar apartaron la mirada del joven marqués y su guardaespaldas a quienes no dirigieron mas la palabra o tomaron en cuenta.

-¡Déjalo ya Marcus!- Exclamó suavemente lord Eliwood- solo llévatelos a prisión por unos días y luego libéralos cuando hayan pagado su deuda, los que no encontremos dejémoslos ir, no estamos para cazar culpables

Marcus asintió con la cabeza y lo iba a hacer pero justo en ese momento cuando pensaba intervenir de la manera que fuese sucedió algo que nos dejó impresionados en todo sentido, tanto por lo inesperado y asombroso que fue. Una potente voz salió de unos de los callejones y detuvo a Marcus con un simple ¡alto! Fue un grito tan grueso y potente que le heló la sangre al paladín veterano.

-¡Hector!- Exclamó Eliwood completamente asombrado- ¿Qué estas haciendo aquí?

-¡A-hoi marinos! ¿no es un hermoso dia para navegar?- Dijo Lord Hector ignorando la pregunta del joven marqués

-¡He-Hector! ¿Qué haces aquí?- Insistió el pelirrojo

-¡Oh! ¡Eliwood no te ví! – dijo Hector con sarcasmo- ¿acaso un amigo no puede visitar a un viejo amigo que no ve hace un año?

Héctor o Lord Héctor como era llamado por sus soldados o compañeros de baja alcurnia, es un joven muy alto de estatura, recio y de una voz gruesa y potente, es el marqués del prospero marquesado de Ositia quien tiene bajo su tutela a todo el pueblo de caelín. Además de eso es amigo de infancia de Lord Eliwood y aunque tengan ciertas diferencias a la hora de liderar ambos se aprecian como si fueran hermanos.

-¿visitarme? – Eliwood sonrió cálidamente por unos segundos luego se puso serio y prosiguió- Estoy seguro que tienes que ver con esto ¿pero porqué? ¿no te importa sacrificar sus vidas?

-oye despacio amigo déjame explicarlo todo ¿quieres?- Héctor tomó algo de aire y se acercó amistosamente a su colega- Tienes razón yo estoy detrás de esta expedición, un grupo de intelectuales vino a mi y me pidió ayuda monetaria para esta idea y la verdad estaba igual que tu en un principio, sabía que era arriesgado y con poca taza de supervivencia al ir completamente a ciegas a un lugar que no conocemos, pero luego me puse a pensar… ¿Qué sucederá el día en que estas tierras se gasten y su recursos comiencen a mermar? ¿que pasará si otra guerra asola Elibe? Estamos en una isla y entre tantas naciones es fácil acabarse los recursos muy rápido, no a una velocidad de unos cuantos años o meses si no de las generaciones futuras ¿acaso entregaremos una tierra pobre y casi muerta a nuestros descendientes? Es por eso que decidí tomar esta oportunidad para buscar un nuevo sustento en otro lugar que quizá ignoremos su existencia y sea basto y pueda beneficiarnos, pero como era arriesgado y muy peligroso decidí mantener mi participación en secreto si algo salía mal y justo ahora venía de encubierto a verificar el estado del barco y me encuentro esta situación, solo puedo pedir que me disculpes por esto pero te oculté porque sabía que no lo permitirías aunque el sacrificio de estos hombres pudiese salvar millones de vidas por generaciones y admito que es cruel y poco ético pero no pude evitarlo mas aun cuando florina se vuelve cada día mas importante para mi yo… lo siento…- El lord de cabello azul tras pronunciar estas ultimas palabras soltó un llanto ahogado y muy controlado pero con muchas lagrimas que cayeron como una cascada de su cara.

-Héctor… No yo lo siento, siempre pensé que era él listo, se que tu lo haces porque te preocupas por tu pueblo y tus seres queridos, no esperaría menos de ti Héctor eres un hombre con un gran corazón y te duele tener que permitir esto porque estos hombres aunque se ofrecieron para sacrificarse uno se siente con su sangre en tus manos por permitir su partida, pero es parte de ser líder él velar por todos y tomar decisiones difíciles como esta que no siempre no tendrán victimas pero eso es mucho mejor que inocentes sufran por no poder ser capaces de cargar con toda esta responsabilidad en nuestros hombros- El marqués Eliwood le da unas palmaditas en la espalda de su amigo y le sonríe- No podemos siempre proteger a todos y ahora entiendo que la única manera de valorar el esfuerzo de quienes decidieron dar su vida por una causa es creer en ellos y brindarles nuestro apoyo, porque si saben que tienen a un lugar al cual volver darán todo para regresar y es muy probable que logren lo imposible, así que no tienes que disculparte Héctor solo fui yo que pequé de ingenuo y solo le corté las alas a quienes se armaron de valor para protegernos a todos.

Los dos amigos se quedaron mirando hasta que el triste momento pasó y Lord Héctor recuperó su sonrisa y respondió a la resolución de Eliwood dándole un golpe en el hombro amistoso para luego romper en una risa alegre pero gruesa por su solida voz.

-¿pues que esperamos amigo? ¡dejemos andando esta compañía de héroes entonces!- Dijo Hector riendo

-Bueno esta bien pero no se forzará a nadie, solo lo permitiremos a quien desee ir por voluntad propia ¿bien, Héctor?

-¡claro, lo que tu digas Eliwood! Ahora ayúdame a reunir a los voluntarios- Lord Héctor se volvió hacia la zona en la que estábamos escondidos- Y ustedes también chicos ¡se que te escondes ahí Dart y compañía! Mejor vayan a reportarse con los demás nosotros los alcanzamos luego ¿entendido?

Nosotros solo hicimos una seña en señal de aprobación y seguimos nuestro camino hasta la zona de reunión que Jake me había descrito y mientras nos alejábamos vimos como dos amigos se daban el valor para poder ver a su gente partir a un destino posiblemente sin retorno.