Capítulo 7: El mar hostil no se rinde
Únicamente recuerdo abrir los ojos y luego sentir unos fuertes remesones por parte de este condenado barco, me dolía todo mi cuerpo y la cabeza me daba vueltas, miré hacia arriba ¿aquel era mi camarote? Vaya que alto me e caído y no me e roto nada, debo ser o muy suertuda o mi cuerpo ya se acostumbró al duro castigo, sea como fuese al menos puedo ponerme de pie y ver como se encuentran mis compañeras de camarote, ojalá no se hayan lastimado tanto como yo que Serra la veo poco acostumbrada al trabajo duro y Rebecca aún tiene esa cara de muñequita que denota debilidad.
Di varias vueltas a la habitación con la vista y pude ubicar a Rebecca de pie ayudando a levantarse a la sacerdotisa, me acerqué a ver como se encontraban y realmente me sorprendió lo bien que la cara de muñeca lo estaba llevando.
-¿Están bien chicas, no se han roto nada?- pregunte mientras me aproximaba
La peliverde se volteó para mirarme por unos escasos segundos y luego casi de inmediato volvió su mirada hacia Serra a quien le estaba vendando un brazo, al parecer no todas corrimos con buena suerte, tal como lo sospeché, pero solo estaba acertada en un 80 por ciento pues como ya dije Rebecca se veía bastante bien.
-¡Hey! ¿Están bien las dos? – insistí, aunque sonase como una pregunta tonta
-¿No estás viendo?- respondió Rebecca mientras estaba muy concentrada vendándole el brazo derecho a Serra
-Me pregunta también iba para el lado emocional, Rebecca- conteste su respuesta muy calmadamente
-¿Qué estas insinuando? ¡¿Qué no ves que estoy ocupada?! ¿Sera por eso que no puedo charlar contigo ahora mismo? - dijo Rebecca con un dejo de rabia en su tono
Lo podía sentir, estaba ocultando algo y es muy común que la gente comience a enojarse cuando la otra persona está presionando al emisor para que rebele lo que está ocultando, es un mecanismo de defensa muy común en los mentirosos o las personas con muchos secretos.
-¿Rebecca…? Otra vez lo estás haciendo me estas mintiendo ¿Pero porque, acaso mi presencia te molesta? ¡Dime! ¡¿Qué nos ocultas?!
Y como si de un volcán a punto de erupcionar se tratase, ella dejó de vendar a Serra y comenzó a apretar los dientes en señal de que se estaba tratando de contener para no estallar frente al grupo
-¡¿Por qué estas enojada?! ¡Vamos escúpelo muñequita!
Confieso que me excedí con esa última línea, pero para grandes problemas grandes medidas. Y obviamente con esas palabras moleste a su bestia escondida, ella se dio la vuelta, me miró fijamente y alzo su voz.
-¿Sabes no lo sé, acaso hay razones para dos personas se odien? Tal vez sí pero contigo no tengo explicación, simplemente te detesto me aborreces no se porque, verte tan pegada al capitán o que te creas la que tiene siempre el control de todo ¡No soy una inútil! ¿sabes? ¡E trabajado toda mi vida y puedo valerme por mí misma, no soy una princesa a la que tengan que estar rescatando!
Me había quedado sin palabras, me parecía muy raro que me odiase porque si, aunque después de lo que le dije no me sorprendería que de verdad no me quisiera para nada cerca, pero en un principio no sonaba nada racional eso, era como si solo le estuviese haciendo caso a sus instintos ¿Pero porque tenerme manía a mi solamente? Al final de nuestra discusión ella se fue inesperadamente llorando y como dejo a medias el vendaje de Serra yo tuve que terminar su trabajo.
En la cubierta cuando todo se calmó me dispuse a darle instrucciones a mis tripulantes, el vigía debía darnos un informe de donde habíamos llegado a parar por la tormenta, los encargados de las amarras de la sección Este del barco debían ir a ver si en la parte inferior de la nave había daños, anclamos el barco así que tanto el timonel como los demás encargados de las amarras les libere de sus obligaciones fundamentales y les ordene que arreglasen cualquier desperfecto en la cubierta del barco. Cuando di todas las instrucciones pertinentes me volví hacia Jake quien al parecer también quería hablar conmigo, este encontraba acompañado de Erk.
-Oye Dart yo… lo siento debí haberte despertado cuanto antes yo… no sé qué me sucedió- dijo Jake muy apenado inclinando la cabeza
-Tranquilo viejo amigo- le conteste sonriendo- actuaste mejor de como una persona ordinaria lo hubiese hecho y eso es lo que importa, te hiciste cargo de la situación no te quedaste temblando y eso es algo que un pirata aprecia mucho cachorro
-Gracias amigo- contesto el con una risa algo ahogada
-¿Oye de que te Ries Jake?
-Perdón es que… ya suenas como el capitán Fargus, Dart, te estás haciendo viejo
-¡Y que esperabas si aprendí el oficio mirándolo a él! ¿Además yo creo que no tiene nada de malo acabar de viejo como el capitán? Para mi seria todo un honor ser la mitad de lo que es él hoy- conteste tratando de mantener mi compostura, aunque si se me pudo notar que también quise reír por unos segundos
-Claro, lo que digas señor capitán- dijo Jake en tono bromista
Le devolví una sonrisa en señal de buena onda, luego el mago Erk nos interrumpió educadamente
-Perdóneme señor capitán, en medio de la tormenta pude registrar una precisa descripción de la tormenta y se la envié a Mark y ya recibí respuesta suya desde su grimorio
-En serio? - dije volviéndome hacia él- ¿Qué es lo que te dijo Mark?
-Pues…- parecía nervioso, al menos más que de costumbre y tras una pausa prosiguió- ¡Que no hay una explicación lógica para dicha tormenta, que lo más probable es que ya hayamos salido de la esfera climática de Elibe y que ahora estemos muy cerca de otro lugar con su propio clima!
-¡Un momento, detente ahí!- dije con mi voz un poco más gruesa- ¡No había pasado nada de tiempo que habíamos pasado por la altura de la isla de valor! ¿Cómo es posible que hallamos entrado en otro sector climático si aun ni salíamos de las islas aledañas a Elibe?
-No lo sé señor, nadie tiene idea de lo que estuvo detrás de aquella tormenta es todo un misterio, hasta yo estoy desconcertado
En eso mientras conversaban el vigía desde su puesto le gritó al capitán su informe sobre la localización del barco
-¡Capitán, es extraño la brújula no puede ubicar el norte, ni el sur ni ningún punto cardinal, tampoco veo el sol todo el cielo esta nublado, mucho menos puedo divisar algún pedazo de tierra tal parece que estamos perdidos!
Ese anuncio creó pánico en toda la tripulación, todos comenzaron a alarmarse y decir frases pesimistas, la moral había sido fuertemente golpeada en todos mis hombres y más el informe de Erk era imposible decir el ¿por qué? De todo esto. Cuando creí que todo no podía ponerse peor el cielo se volvió a nublar y el mar volvió a ponerse bravo, las olas rápidamente estaban golpeando otra vez el casco del barco y este mismo volvía a mecerse con mucha fuerza.
-¡¿Qué demo… porque así tan de repente?!- Me pregunte exclamando mientras me aferraba a una superficie del barco
-¡Imposible como es acaso si quiera posible que el clima se comporte de esta forma tan inestable y cambiante! ¿Habrá magia de por medio? – Dijo Erk algo confundido
-¡Da igual…!- agrego Jake mientras se aferraba a una baranda del barco- ¡Todos los hombres vuelvan a sus posiciones y sigan instrucciones del capitán, hay que mantener este barco a flote o estamos condenados!
El oleaje se puso mucho más inclemente y el viento comenzó a soplar mas fuerte que antes era como si la tormenta estuviese vengándose del anterior asalto y esta vez si buscaba su victoria sobre nosotros. Hice todo lo que pude pero gracias a las violentas corrientes de aire el barco perdió el control y de la nada salieron muchas rocas ocultas por la oscuridad del ambiente, tal vez la tormenta pretendía que chocásemos con ellas pero mi tripulación no tenía miedo y yo tampoco, hicimos unas maniobras que pusieron a salvo al barco y esquivamos las puntiagudas rocas con mucho esfuerzo, parecía que habíamos ganado y que no tenía como hundirnos, habíamos esquivado un ciclón, rocas y mantenido el curso con los violentos oleajes. Pero nuestra suerte finalmente se acabaría cuando la vengativa tormenta nos pondría enfrente una ola de miles de metros de altura ¡Era un maremoto de proporciones colosales, jamás en toda mi vida de marinero había visto algo igual, ni siquiera el cielo se podía ver con aquella ola encima! Era tiempo de que diera mi ultima orden.
-¡Manténganse fuertes en todo momento hombres y muéstrenle a la estúpida tormenta que no le tienen miedo, luchen hasta el final firmes y orgullosos!
Todos gritaban a lo que más les daba el pulmón mientras hacían lo posible por mantener estable el barco y que si teníamos suerte pudiese resistir el paso de este poderoso oleaje, no era seguro si todos viviríamos, pero de lograrlo al menos el sacrificio de los caídos no sería en vano.
La ola finalmente nos golpeó, yo me agarre de la baranda más cercana al mástil y en ese momento vi toda mi vida pasar a través de mis ojos, era extraño porque debía recordar solo lo que aún vivía en mis recuerdos pero entre las imágenes habían muchas que ni yo mismo reconocía como un niño jugando con otra niña con trenzas, el mismo niño tomando desayuno en una mesa junto a la misma niña y sus padres o una donde esos dos un poco más grandes miraban el mar ¿Saben que es lo más extraño? Lo veía todo desde los ojos del varón. Los siguientes recuerdos si los reconocía, la vez que desperté y lo primero que vi fue al capitán fargus (Mi primer recuerdo) mis días en el Davros junto al capitán y mi compadre Jake, mis años solo en esa casa abandonada viviendo en la azotea con la ayuda de farina y lo acontecido en los últimos días.
Cuando termine de recordar pude ver como el barco se iba inclinando para escalar la ola pero esta era mucho más fuerte y fue destruyéndolo de a poco, primero el espolón, luego el mástil, algunas barandas y podía ver como muchos de mis hombres salían despedidos hacia afuera encontrando su posible final, cerré mis ojos y rece por el bien de mis amigos y mis demás hombres, por primera vez derrame una lagrima no podía negar que estaba angustiado y quien no lo estaría si no sabes si vivirás o morirás. Ahora viene ese periodo de sueño en el que si fuiste afortunado despertaras, pero si no dormirás por siempre.
