Capitulo 9: Una salvaje expedición

La cabeza me daba vueltas y sentía mi pecho helado ¿estaba viva o acaso mi alma tenía un viaje agitado por el mas allá? Pues cuando abrí mis ojos supe que aun vivía, estaba tirada en medio de una playa de arena blanca y cuando me moví pude ver en dirección al mar un montón de rocas con nuestra nave incrustada en ellas.

-Parece que no podremos volver en un rato – me dije a mi misma en un tono juguetón

Al ver que nadie había a mi alrededor mi risa se desvaneció y me preocupé al instante ¿Dónde estaban todos? Desesperada me puse de píe y corrí por la playa en busca de mis colegas. Cerca de una zona rocosa pude ver una figura femenina de rodillas aparentemente rezando, sin pensarlo dos veces corrí hacia ella y grité un ¡Hey! Cuando se dio la vuelta le reconocí, se trataba de Serra y no se veía muy feliz.

-¡Farina eres tú, que alegría verte! – me dijo con los ojos empapados en lagrimas

Cuando llegué a una distancia considerablemente cercana ella se abalanzó sobre mí y soltó su llanto contenido, cuando terminó de llorar mas fuertemente hice mis preguntas.

-¿Serra que sucede has visto a alguien mas?

-s-si y-yo ¡les vi! Muchos de ellos ¡Fue horrible!

-¡un momento! ¿de que hablas?

La sacerdotisa se despegó de mi y me enseñó el lugar hacía donde ella estaba rezando, realmente era una imagen espantosa de ver, la tripulación estaba…

-Todos cayeron sobre las rocas… ya es muy tarde para ellos ni tu ni yo podemos hacer algo por ellos ahora, ya has rezado y con eso deberá bastar para que sus almas descansen

-Pobres hombres no pude hacer nada para sanar sus heridas, pero tienes razón solo puedo rezar y esperar que sus almas estén descansando- respondió ella mientras se ponía en posición para rezar con unas lágrimas escurriendo de su rostro- ¡Oh dioses por favor denles paso a estas pobres pero valientes almas que murieron en aquella tormenta!

Mientras la sacerdotisa continuaba efectuando sus rezos yo observaba la terrible escena y dentro de ella pude ver un agradable detalle que nos podía dar esperanza en el futuro.

-Oye Serra ¡mira! – le dije suavemente mientras tocaba su hombro levemente- ¡Allí! ¿Qué crees que hay de bueno allí?

-¡¿Bueno, pero cosa habrá de buena en esta atroz escena Farina?!

-¿Qué no lo ves? – dije con una sonrisa llena de seguridad – Allí solamente hay 43 cuerpos y si obviamos que faltamos porque vivimos aún hay 5 tripulantes que no están y si te fijas mejor ni el del capitán ni el de Erk o el de alguno de nuestros amigos se encuentran allá, créeme tengo buen ojo

-¿Quieres decir que ellos pueden aun estar con vida, nuestros amigos?

-Si y puede que haya alguno por aquí rondando

-¿Qué te hace decir eso?

-Hay muchas pisadas en la arena, pero hace poco me fije que hay algunas que van en dirección a la jungla de por allá ¿Pero porque si todos estábamos aquí en la playa?

-Seguramente fue por hiervas medicinales o algo de comida, hay muchas razones para internarse en una jungla después de un naufragio

-No lo creo Serra hay muchas razones para NO internarse en una jungla tras un naufragio, pero sí que es extraño, además no veo que nada de la bodega haya sobrevivido, supongo que nos toca ir a la jungla de todas formas

No era una muy buena opción, pero ¿Qué más podíamos hacer? Era peligroso porque éramos dos chicas sin ningún armamento en nuestras manos, pero era adecuado porque no teníamos que comer y además siempre es bueno encontrar más supervivientes en una situación como esta.

Caminamos en dirección hacia la jungla de la isla y no sabía lo espesa que era por eso al poco tiempo de estar en ella nos perdimos y Serra me lo recriminó.

-¡Sabia que debías girar a la derecha! ¡Pero no! debías girar a la izquierda, no entiendo cómo puedes tener tan mala dirección siendo una jinete de pegaso o como puedes perderte tan fácilmente habiendo sido militar ¿No te enseñaron nada en el entrenamiento, acaso sabes a dónde vamos? ¡Anda, habla, HABLA!

-Ya sé porque Erk quiere morirse estando cerca tuyo – le conteste bastante irritada, pero conteniendo toda mi frustración

-¡Claro que no querida Farina, Erk me adora!

-¿Ah sí? – dije con una mirada maliciosa - ¿Cuándo fue la última vez que dijo un cumplido o que fue con gusto a una expedición contigo?

-Bueno la verdad… el me lo dice siempre que le pregunto

-¡Mientes! Puedo sentirlo, él te odia y puedo apostar lo que quieras a preferiría estar entrenando junto al bruto de lord Héctor que pasar un solo segundo más contigo pequeña sacerdotisa

-¡No tu mientes, no tienes pruebas para apoyar tu hipótesis!

-¡¿Qué hipótesis!? ¡Estúpida! ¡Es una afirmación! ¿No has visto su cara cuando lo llevas de aquí para allá o cómo reacciona cuando te apareces? ¡Él te odia y lo puedes ver, pero eres tan necia y estas tan sola que no quieres siquiera darte cuenta!

Eso hizo que la sacerdotisa se detuviera y sentara en el suelo, mostrando una profunda tristeza en su rostro la cual pronto se convirtió en una cara llena de lágrimas y mucho dolor.

-Yo… lo sabía… él me agrada mucho no sé porque, pero vi algo en su persona que me hizo suspirar, cuando él se encuentra cerca disfruto mucho mas de cada momento y que detenga mis impulsos lo encuentro tan maduro y tan…

-¿Lindo? – Dije algo extrañada- ¿No será que tú? ¡Ah claro ahora la idiota soy yo! ¿Cómo no me di cuenta?

-¡¿Qué cosa no entiendo de que me hablas?!

-¿Tu tampoco? Bueno al menos no me siento tan mal conmigo misma, ahora sé que eres más despistada que yo

-¡¿Pero que no entiendo a que te refieres!? Me siento muy bien cuando Erk está cerca no es que yo…

-¿Lo amas verdad, él te gusta, no será por eso que te sientes rara estando cerca del mago sufrido?

-Eh… argh… ¡No claro que no!

-¿Lo sigues negando pequeña Serra? ¡Muy tarde chica, ya me di cuenta de que Erk te vuelve loca!

Así continuamos dándole vueltas al mismo asunto por un rato hasta que sentí un piquete en mi espalda y comencé a sentirme adormecida, luego muy débil y caí inconsciente después.

Cuando me desperté estaba de alguna manera flotando y con mis extremidades atadas, mi visión se aclaró y pude ver que mi levitación se debía a que mis manos y pies se encontraban maniatados en dos palos fuertemente fijados al suelo quedando completamente inmovilizada, mire a mi izquierda y pude ver a Serra que estaba atada igual que yo pero aun inconsciente, luego al frente y una gran multitud me estaba observando, eran personas de piel oscura vestidas con pieles de animales y ojos rojos tan claros como la sangre joven y sana. Después escuche una voz, no podía ver quien era así que posiblemente estaba detrás mío hablando.

-¡E aquí dos intrusas que deshonraban a los dioses con su presencia en el bosque sagrado que solo debe ser pisado para conseguir los sacrificios para nuestros magnificas deidades!

Me sonaba muy familiar la voz, pero por alguna razón me sentía aun adormecida y me costaba trabajo distinguirla.

-¡Con esta daga abriremos sus estómagos y honraremos a nuestros dioses con su sangre y sus entrañas! – La voz familiar se aproximó y luego se puso delante de mí, pero de espaldas – Partiremos con esta pues los dioses me han hablado y me han dicho que es la más impura

Trataba de liberarme, pero éxito alguno, era un hombre con una gran capa, una gran corona de hojas y unos cabellos morados saliendo de esta. Este hombre se dio la vuelta y dejo ver su cara para mi… no lo podía creer ¡Se trataba de Erk!

-¡Oh piadoso Tezclalm encuentra misericordia en tu ser y guía a esta pobre vida a tu lado, señor de la vida y hacedor de todo, guía mis manos y hazme honrar tu memoria!

-¿¡Sacrificarme, honrar a tu señor, impura!? ¡Erk soy yo Farina venimos en el mismo barco!

-¡Callad mujer del demonio, es hora de que pagues tus crímenes!

Esto es malo si no hago entrar en razón a Erk me matará, mi única esperanza es que Serra se despierte y ella lo haga razonar porque de lo contrario no viviremos para ver otro día ¿Aunque porque está actuando así? ¿Qué lo hace comportarse como un loco? No podía saberlo, todo se reducía a un montón de palabras dichas por dos personas que sienten cosas muy opuestas del uno y del otro.