Capitulo 18: El temple de los manaketes

-¡oh pequeño idiota… todas tus preguntas quedarán resueltas cuando lleguemos a donde te llevo!

Caminamos por varios minutos en completo silencio sin decirnos ni mirarnos ninguna vez hasta que finalmente llegamos al final del corredor y una gran y particular puerta se entrometía entre la duda y la sorpresa que Harunnas me tenía reservada.

-Esta puerta es diferente a las que e visto en este palacio es más… eh… costosa diría yo, la manija es de platino y ese símbolo que decora la madera es de oro con unas incrustaciones de diamantes en los ojos de la figura ¿es un dragón si no me equivoco?

-vaya pequeño humano tienes buen ojo para los metales preciosos y las joyas ¿robabas mucho antes de venir aquí? Porque pinta de joyero no tienes nada, me habías dicho que eras marinero ¿no? ¿de que clase si se puede saber?

¿debía decirle que era pirata? No tenía motivos para sentirme avergonzado de ello estaba muy orgulloso de serlo pero… ella es una caballero los defensores del orden y del bien a ojos de toda la demás gente, son gente muy correcta por naturaleza era muy probable que no le gustara la gente como yo que es vista por los demás como la escoria de la sociedad ¿pero acaso éramos tan malos? Ellos no son mejores si viven para juzgar a los demas, pero aun cuando sabía todo esto…

-¡Soy un pirata y de los mejores que hay! – dije impulsivamente sin medir las consecuencias- Es normal que sepa de joyas, mi capitán me enseñó todo lo que yo sé

Es que simplemente no podía evitarlo, cada vez que podía hablar del Davros yo lo hacía, es el único hogar que e conocido ¿Cómo no sentirme un orgulloso miembro de la tripulación del capitán Fargus? Siempre e idolatrado al viejo a sido el único padre que e conocido y a quien le debo la vida, jamás terminaré de pagarle su dedicación hacia mi.

-¿En serio?- dijo Harunnas con una sonrisa maliciosa en la cara- ¿te has dado cuenta de lo que acabas de decir? Has confesado ser un vil truhan enfrente de una Caballero de altísimo rango en su propio Castillo donde estás rodeado de otros caballeros ¿sabes que por esa confesión puedo llevarte al calabozo ahora mismo?

Por dentro estaba asustado no voy a mentir pero no debía mostrarlo en frente de esa presumida ¡Debía ser un orgulloso representante del davros hasta el final!

-¡si, lo dije! Soy el mejor en lo que hago y no voy a negarlo, deshonraría al viejo si niego mis raíces

-¡Vaya loco!- Dijo Harunnas tratando de ahogar una risa pero no pudo contenerla, se desencajó de la risa y cuando la expulsó de su sistema prosiguió- Es increíble ¡nunca había visto a un demente de tu calaña! ¿pero sabes que? Me agradas, tienes agallas marinero y eso me gusta

Era una mujer muy extraña pero me alegra que no me haya tirado a toda la guardia del castillo encima mío por mi imprudente acción, por lo que me había dicho ella no era una caballero ordinaria, le decían senescal ¿Qué significará, cuanta es la importancia que tendría en este castillo? Tenía la sensación que iba a averiguarlo ahora.

-Bueno entonces has superado mi prueba, has demostrado tener el valor necesario para codearte con el temple, sígueme te presentaré a los chicos- dijo Harunnas haciendo una seña y acto seguido abrió la puerta enjoyada.

La seguí dentro del cuarto tras la extravagante puerta, era un lugar muy limpio y ordenado, todo muy elegante como de la alta sociedad con cortinas de seda en las ventanas, muebles enjoyados, muchos libreros y una gran mesa de oro en medio del cuarto con muchas sillas, había otra puerta que debía llevar a otro cuarto asociado con esta gran habitación pero estaba cerrada con un enorme candado.

-¡bienvenido a la sala principal de reuniones del temple de "Los dragón sentries"! Yo soy la senescal de esta orden, tal vez ya lo sabías pero veo en tus ojos que no tienes idea lo que implica

Yo asentí con la cabeza y ella sonrió

-¡lo sabía! Poca gente sabe, mas si son algo rurales- Harunnas aclaró su garganta y se puso a hablar- Yo soy Harunnas Le ciel, senescal de esta gran orden es decir ¡la mano derecha del gran maestre nuestro líder supremo! Tengo casi todas las atribuciones del gran maestre solo que no puedo autorizar guerras pero aun así tengo el control de las tropas y puedo tomar represarías con algún intruso o una persona que no me guste así que te digo desde ya que no me toques las narices si no quieres ir al calabozo.

Me dejó claro que no debía hacer nada que ella no considere correcto o no le agrade ¡que estaba en su territorio y ella tenía el control! Como asumiendo que un pirata es alguien inevitablemente deshonesto o vil, cosa que no es cierta pues muchos de nosotros tenemos códigos y honor.

Me siguió mostrando el lugar sin quitarme el ojo de encima, no me lo había dicho pero era evidente que ella no confiaba en mi desde que le confesé mis orígenes y hacía lo posible para protegerse de mi.

-Aquí en esta mesa nos juntamos para tener juntas pero la mayoría del tiempo la paso detrás de esta otra puerta- Harunnas se dirigió a la puerta con el candado gigante- ahora lo que estás a punto de ver ningún civil puede verlo, siéntete agradecido serás el primero en cruzar esta puerta ahora si me disculpas voy a…

Pero en ese mismo momento por la puerta ya abierta un guardia del castillo llegó corriendo.

-¡Senescal, algo a pasado en el puerto! – exclamó el guardia

-¿¡porqué me interrumpes imbécil?! ¿Es acaso eso mas importante? – Respondió Harunnas histérica

-s-si señora nosotros…

-¿¡como dices?! ¡ Queee! ¿tu eres mas importante que yo? ¡anda vamos repitelo!

-perdón, perdón no quise ser insolente solo quería decirle que es importante ir

-¡no me interesa que hayan encontrado tu cuadrilla de inútiles estoy en algo importante, así que interrúmpeme otra vez y te haré ejecutar!

-¡no por favor perdóneme no quiero… no quiero morir!- dijo el guardia rompiendo en llanto y arrodillándose

-¡Entonces lárgate y dile a quien te haya mandado que también lo mataré si se le ocurre venir a interrumpirme!

-No me haga hacer eso señora el gran maestre nos mataría

Eso ultimo hizo reaccionar a la senescal y se quedó petrificada cuando escuchó que quien había mandado al soldado a dar aviso a Harunnas era nada mas que la única persona dentro de la orden que podía darle ordenes a ella, el líder supremo del temple el gran maestre.

-Entonces… si es algo importante – dijo Harunnas con una risa nerviosa- perdona no sabía que venías a cumplir la voluntad del gran maestre yo soy la que debe disculparse

-n-n-no ha-ce falta mi señora solo vaya al puerto y descubra lo que sucedió con sus propios ojos ¡apresúrese que el gran maestre está impaciente!

Harunnas dejó el candado de lado y me hizo una seña, al parecer el contenido de esa puerta continuará siendo un misterio para mi o al menos hasta que todo esto haya pasado y de momento solo podía seguirla y rezar porque no fuera nada malo que nos pusiera en un sendero sin retorno.