Capítulo 24: El bombardeo a la ciudad capital

La aceptación era mutua, Tanto el gran Maestre como Dart parecían llevarse muy bien como si fueran grandes amigos de muchísimos años, lo que evidentemente molesto a Harunnas.

-¡Gran Maestre por favor déjeme castigarlo por su falta de respeto, usted mismo nos dijo que debíamos tener cero tolerancia con la falta de respeto a la autoridad! – Clamó la mujer manakete

-¿Pero de que hablas mujer? Este sujeto me agradó mucho, se lo que les dije, pero debes saber que esa imagen que tanto admiras de mí no soy yo en realidad es solo una construcción que Sir Dristan puso en mi cabeza antes de morir para que tuviera algún norte con el cual los guiara, debes superarlo Harunnas, se cuánto amabas al anterior gran maestre pero no puedes revivirlo en mi persona ¡Yo siempre voy a ser yo y Sir Dristan siempre va a ser Sir Dristan! ¿Entiendes?

Las palabras del gran maestre le cayeron a Harunnas como una estocada en el estómago con una espada bien afilada, ella se enfureció tanto que hizo una pequeña rabieta dándonos la espalda para que no viéramos seguramente su cara enrojecida y arrugada. Luego de estar unos breves segundos así, se volvió a dar la vuelta y cambio su anterior expresión por una más calmada.

-¡Señor! Es un placer encontrarlo con vida – Harunnas hablo como si nada hubiera ocurrido y saludó con la señal militar

-Descanse Lady Harunnas trazaremos un plan en cuanto podamos reagruparnos, ahora ayúdenme a regresar al castillo, daré la orden para que los hombres retrocedan y adquieran posiciones defensivas en cuanto lleguemos a una zona segura.

Por lo rápido que fue todo no tuve tiempo de sentirme confundido y regresamos por donde venimos de inmediato cuando el gran maestre pronuncio su ultima palabra en su anterior dialogo, el regreso fue sencillo ya que ya habíamos despejado el camino lo que me permitió ponerme algo pensativo no solo sobre la extraña actitud de Harunnas si no por cosas que no había tenido el tiempo de ponerme a pensar como ¿Dónde estaban mis demás tripulantes y amigos? En la playa solo encontré a esa chica de cabello verde y ningún rastro del barco ¿Dónde podrían haber llegado a parar? Me preocupaba mucho mas mi compadre Jake quien a sido como un hermano para mi durante toda mi vida o la parte que recuerdo con más claridad, mi estancia en el davros.

Sin darme cuenta ya habíamos llegado al castillo, parecía como si nos hubiésemos teletransportado o algo similar porque para mí el tiempo ocurrió demasiado rápido como si solo hubiesen transcurrido un par de segundos en los cuales no pude reflexionar de nada mas aparte de lo que mencioné.

-Oye marinero ¿Qué te ocurre? ¡Muévete! – Dijo harunnas desenfundando su espada y amenazándome con ella

-¡Wow! Haya paz Lady Harunnas – Dijo el gran maestre pidiendo calma a su subordinada

-Si señor, perdone mi mal comportamiento – Respondió Harunnas calmada mientras guardaba su espada

-¿Qué le pasa a Harunnas? A veces es buena, a veces es enojona, ahora es como un golem sin corazón ¿Sabe que le sucede eh… señor maestre? – dije susurrándole al oído al jefe de la mujer caballero

-Dime Adler, yo soy Adler De lacure el gran maestre de la orden de caballeros "Dragon sentries" y con respecto a Harunnas, bueno… es complicado- el gran maestre se acerco a mi y me susurró- Ella es victima de varios traumas en su vida

-¡¿Cómo, enserio?! – dije exaltado

Mi sobre salto llamó la atención de Harunnas pero el gran maestre le hizo una seña y ella dejó de darle importancia y se dio media vuelta.

-Si, ella es un caso bastante especial pero ya habrá tiempo para hablar de eso ¡Nuestra mayor prioridad es formar las defensas y convocar al temple! - El gran maestre Adler se volvió hacia Harunnas- ¡Senescal media vuelta!

-¡¿Señor, si señor?! – respondió ella dándose la vuelta y haciendo el saludo militar

-Ve y difunde mi mensaje a todas las tropas, diles que retrocedan y adopten posiciones de defensa lo mejor que puedan y también diles que los refuerzos llegaran pronto, en cuanto termines vuelve al cuartel de inmediato ¿Quedo claro?

-Yo escucho, yo obedezco señor, será todo un placer

Tras lo antedicho la mujer manakete se fue raudo sin pensarlo ni una décima de segundo. Adler se vuelve hacia mí.

-¡Tu, ven conmigo! ¿Harunnas ya te enseñó lo que hay detrás de la puerta dentro de nuestro cuartel?

-No, el conflicto nos sorprendió y ella no tuvo tiempo

-¡Muy bien ya es tiempo de que conozcas lo que hay dentro!

Apenas terminó de hablarme me hizo una seña con la cabeza y se puso a correr, yo lo seguí y llegamos rápidamente al cuartel de los llamados "Dragón sentries" En el cuarto elegante que ya había visto antes habían dos personas que no había visto antes pero que vestían de armaduras plateadas con el símbolo de su reino respectivo, uno era alto y con el cabello muy bien peinado y el otro tenia el cabello alborotado como un leon y tenia unos googles en su frente

-¡Oh, Sir Draco, Sir Fang! Ya se encuentran aquí – dijo Adler emocionado

-Si, apenas nos enteramos del bombardeo acudimos aquí, sabíamos que lo íbamos a encontrar si seguíamos el protocolo – dijo el de cabello ordenado

-¡No me digas draky o viniste aquí porque tenías miedo de ir solo al lugar de los hechos, eh! – contesto el de cabello aleonado con los googles

-¿Tratas de molestarme o buscas la manera de esconder tu latente temor al combate? Sir dientitos

Sir Fang se molestó, cruzo los brazos y le dio la espalda a este ultimo que le contestó.

-¡Basta ustedes dos! Si no detienen su infantil charada los degradaré y volverán a pulir escudos – dijo firmemente el gran maestre Adler

-¡Señor! – Sir Draco se inclina- perdone esta evitable escena que mi compañero y yo hemos montado, no debería existir ningún ápice de dicha conducta en caballeros como nosotros

-Si perdónanos Adly ¿Sí? – Dijo sir Fang sin inclinarse

El ordenado y lambiscón Draco se inclinó todavía más bajo.

-¡Por favor señor perdónelo por eso, él es un inconsciente que no sabe la diferencia entre hablar dentro y fuera del temple!

-Entiendo los perdono ¡Draco levántate te ves ridículo! y tú Fang ¿podrías hablar con un poquito más de decoro? Ahora soy tu jefe, ya no poseemos el mismo rango desde la partida de Sir Dristan

Los dos reprendidos asintieron y se sentaron en la mesa del salón elegante. Por otra parte el gran maestre Adler comenzó a retirar el candado de la puerta misteriosa que no alcanzo harunnas a mostrarme con una llave que poseía en su cuello, cuando este abrió la puerta antes de entrar le dejo un recado a sus dos caballeros presentes.

-¡Si no llegan todos mientras me encuentro de este otro lado, Fang, te encargo que los vayas a buscar y tu Draco estas a cargo hasta que Harunnas o yo regresemos! ¿Entendido?

-¡Si señor déjelo en mis manos!

-Muy bien – Adler se volvió hacia mi- ¡Tu, eh…! ¿Cómo dijiste que te llamabas?

-¡Soy Dart señor contramaestre!

-¡Te dije que me llamaras Adler y soy Gran maestre! Pero eso no importa ahora, ven conmigo Dart tengo algo que mostrarte, anda sígueme

Intrigado lo seguí ¿Qué querrá mostrarme? ¿Es tan importante como para dejar a tus hombres en medio de un conflicto? Fuimos por la puerta y detrás de esta se encontraba un pasillo con varias puertas a los costados y al fondo del pasillo había otra puerta todavía mas misteriosa.

-Escucha, antes de que crucemos este pasillo debo preguntarte una cosa ¿Estas dispuesto a ayudarnos o permanecerás al margen de nuestro conflicto? No te voy a obligar a que participes y si decides que no te protegeremos como a cualquier otro civil pero si decides brindarnos tu apoyo te voy a dar algo a cambio, así que ¿Qué me dices, lo harás?

No soy de la clase de persona que se queda en el banquillo y observa como todos se esfuerzan desde la distancia ¡prefiero caer en el intento que comenzar a lamentarme por ello! Además ¡me iban a premiar por aceptar! Debería estar loco si no acepto.

-Muy bien Adler acepto tu oferta, los ayudaré, ahora dime ¿Qué tienes para mi?

-¡Excelente respuesta amigo! Ahora sígueme, lo que te voy a dar está al fondo de este pasillo

Seguí a Adler por el pasillo hasta la puerta del fondo, aunque fuimos caminando no me pareció una espera muy larga pues mi mente estaba ocupada pensando en lo que iba a ganar de todo esto ¿Qué sería? ¿dinero, algún arma, comida tal vez? No importaba lo que fuera pues era gratis y hay que ser muy imbécil para rehusarse a las cosas gratis.

-¿Estas listo? – me preguntó

Yo asentí con la cabeza y prosiguió.

-Bueno ¡bienvenido a la orden Dart! Este es tu regalo- detrás la puerta saca una espada en una funda enjoyada la cual desenfunda y toca con ella mis dos hombros- ¡Yo te declaro Sir Dart el marino, ahora eres uno de nosotros!

-¿¡Un momento, que?! ¡¿Mi recompensa es una entrada a tu orden sin mi consentimiento, pero que rayos pasa por tu cabeza?!

-Sabía que te negarías si te lo pedía amablemente así que te dije una pequeña mentira para reclutarte- Adler soltó una risa y luego se puso pensativo- Aunque me sorprende que hayas caído en una mentira tan burda como esta y yo soy muy malo mintiendo – dijo aun con una risa contenida

-¡Me pillaste con la guardia baja es todo! No es que sea idiota o algo parecido

-Escúchate Dart te humillas tu solo cuando hablas, debes cuidar eso, eres buen sujeto pero debes tener un poco mas de filtro entre tu cerebro y tu boca porque… - de repente Adler se pone serio- No importa lo fuerte que seas o lo rudo que seas, la fuerza bruta puede fácilmente ser domada por una mente bien preparada, te lo digo porque me simpatizas y creo que puede haber gente que se aproveche de ti al verte tan influenciable, quiero que vivas por ella…

-¡¿Quién dices?!

-¿La chica de cabello verde no venía contigo?

-¡oh, ella! Su nombre era Rebecca, la vi antes cuando participé en una expedición con el antes príncipe de Pherae y ahora como una tripulante de mi barco, no la conozco muy profundamente pero es la única sobreviviente de nuestro naufragio que encontré y aunque no la conozca, si me dolería no poder verle de nuevo ya que… ¿y si realmente fue la única que sobrevivió?

-Eres mas interesante de lo que pensaba Dart- dijo Adler sorprendido- Esa fue otra razón para querer tenerte a bordo pero tu tranquilo ¡no serás un miembro del temple como tal! Eres algo así como un miembro honorario debido a la emergencia que pasamos

-¿honorario, a que te refieres con eso?

-bueno que básicamente te reconoceremos como un caballero sin serlo y no tienes que cumplir las obligaciones que conlleva pertenecer a nuestra orden

-¿Un caballero? ¡¿yo!? ¿y que, tendré que usar armadura y hablar como idiota?

-¡Ja, ja , ja, oh que divertido eres!- Adler suspiró y se puso serio de repente- pero sí, básicamente eso

-¿¡Como dices?! ¡no hablaré como los nobles, debes estar loco!

-¡Ja, Ja, Ja, oh dioses, oh dioses no puedo más, eres tan fácil de engañar! – Adler se rió hasta casi quedarse sin aire y después que recuperó la compostura continuó- Es broma idiota, no deberás hablar como golem pero si deberás usar una armadura perdona es por protección.

Y de esa manera sin siquiera yo saberlo me convertí en algo que jamás una persona como yo podría aspirar a ser, una hojalata amada por todos y odiada por gente igual a mi o incluso peor.