Capítulo 26: Recuerda con cariño
Muy bien resumamos los hechos que han sucedido últimamente en mi aventura por este bosque ¿Les parece? ¿Sí? Pues bien:
Después de que nuestro barco "El flor salvaje" navegase con aquella tormenta me desperté en la orilla de una playa junto a la curandera del barco, su nombre es Serra y es bastante atarantada, muy inocente pero bastante amable y digna de confianza, aunque enserio no lo parezca. Al no poder encontrar a nuestros compañeros tripulantes en la orilla que aparecimos nos aventuramos al interior de la isla en busca de ayuda, pero hallamos todo lo contrario.
Una tribu de aborígenes llamados los sanguinos nos capturaron nada más nos adentramos a su territorio, cuando despertamos una sorpresa se manifestó ante nuestros ojos ¡Uno de nuestros colegas llamado Erk estaba ejerciendo como jefe de los aborígenes! ¿Cuándo tiempo estuve inconsciente? Además, no parecía recordarnos a ninguna de las dos, estoy segura que le lavaron el cerebro o algo así. Bueno resumiendo todo nos mantuvieron encarceladas hasta que después de un tiempo nos liberaron para ofrecernos como sacrificio a un dios al que esos salvajes veneraban, afortunadamente otra tribu los atacó mientras hacían el rito y tuvimos oportunidad de escapar al dejarnos atadas de manos y pies en la plaza central de su ciudad sin ningún tipo de vigilancia.
Cuando escapamos nos fuimos por la zona de mayor peligro en la cual luchaba el grueso de las tropas de ambas tribus debido a que el caos del combate nos podría servir como cortina de humo para escapar, pero justo cuando estábamos por salir de la zona de peligro un grupo de rastreadores de la tribu de los sanguinos nos siguió e intentó darnos caza y casi lo logran al acorralarnos a las dos en el borde de un barranco, para salvarnos de ser atrapadas mi compañera Serra quien no es del tipo de persona valiente nos hizo caer a ambas del barranco como un método desesperado para huir de nuestros perseguidores. Tras la caída desperté en un lugar oscuro junto a gente muy rara de ojos rojos se hacían llamar la tribu de los ojos rojos y eran dirigidos por un hombre llamado Mantu quien me explicó que antes todos ellos solían vivir en paz en el exterior pero que perdieron sus hogares ante a tribu de los sanguinos quienes dominaron a esta gente para demostrar su poderío ante sus enemigos es decir la otra tribu los mágicos.
Es decir que en realidad existen 3 tribus en esta isla, pero una de ellos casi desaparece al ser invadida por otra de ellas y se salvaron escondiéndose en aquel lugar el cual sigo sin entender que puede ser en realidad. Bueno después de hablar con Mantu y darme cuenta de que él tenía a su gente allí por miedo a perder lo poco que tenían y además de recordar que Serra estaba desaparecida y posiblemente en garras del enemigo yo me opuse a él y 3 aldeanos me siguieron y apoyaron mi determinación de ir allí afuera y enfrentarme a esos malditos de los sanguinos, uno de ellos era un joven de cabello rojo con un trenza, el otro era un hombre musculoso de mediana edad con la barba cana y la última era una jovencita de mí misma edad con el cabello blanco y de una mirada muy gentil, todos ellos incluso me siguieron cuando decidí irme.
Antes de partir Mantu me detuvo y me hizo responderle una última pregunta ¿Quién era Serra? Él me había oído decir ese nombre cuando estaba inconsciente, yo me negué a responderle porque no me gusta mostrar mis sentimientos y que me vean vulnerable pero Mantu me engatusó con una amalgama moralista para que abriera mi corazón y mostrara que quería irme porque estaba preocupada por Serra y no porque solamente no soportaba su visión de vida (Aunque en realidad no descarto esta última razón, puede que sintiera un poco de ambas, ese sujeto era un cobarde y me daban ganas de golpearle su cara de afeminado) bueno cuando ya había admitido que apreciaba a Serra decidí salir de esa habitación oscura que parecía ser un subterráneo o algo así.
Cuando salimos de ese cuarto oscuro llegamos a una gran habitación conectada a ese lugar oscuro sin ninguna ventana, al parecer era la bodega o sótano de la sección que vimos a continuación, era una especie de templo o iglesia donde veneraban a alguna deidad que jamás había visto, aunque no soy muy religiosa que digamos asi que pudo haberse tratado de una deidad conocida y yo no me habría enterado para nada porque ya saben… incluso los domingos me gusta continuar con mis negocios je je je.
Ya en el templo el pelirrojo me habló de la deidad que adoraban en este templo, pero eso no era lo importante si no que era lo que recordó al mirar el lugar, al ver el templo tan destruido y quemado recordó cómo fue que perdió todo lo que amaba desde su casa, familia y seres queridos, el pelirrojo odiaba esta guerra porque su vida pacifica había sido destruida por gente que solo ansiaba poder y castigó a gente inocente que solo Vivian su día a día como debe ser vivido, sin miedo y con la frente bien en alto. ¿Saben? Yo tampoco pude evitar ponerme sensible y recordé lo valiosos que eran los lazos que me unían con mis hermanas y el nuevo lazo que estaba creando con mi colega Serra ¿Así que por esto Lord Hector estuvo dispuesto a pagar mis costosos honorarios aun cuando estaba en medio de un difícil combate? ¿Quería proteger a esa gente con la que compartía esos valiosos lazos sin importar el precio? ¿Buscando mi ayuda? Vaya…
Ahora entiendo porque toda la gente me miraba de esa manera cuando hablaba de dinero, una parte de mi lo sabía pero no quería entenderlo, me obsesioné tanto con mi objetivo, mi meta que olvidé lo que era importante… !
¿Pero qué era eso importante, amor, amistad, aprecio a la vida tal vez o todos ellos juntos? A decir verdad, no tengo idea que puede ser eso importante que e perdido de vista, pero de lo que si estoy segura es que debo examinar mas a fondo mi corazón y ver que hay allí además de codicia o desconfianza.
Tomé el resto de mis cosas y guiada por la otra gente encontré una salida de aquel lugar oscuro. El pelirrojo guiaba y con su ayuda llegamos a un corredor más oscuro pero que conectaba con otra habitación más clara y mucho más grande. El siguiente cuarto tenía un tragaluz y guardaba más parecido con un templo.
-¿Pero que es este lugar? Oye pelirrojo ¿sabes algo?
-Sip, puedo responder a eso preciosa, verás este es el templo de nuestra gran deidad el gran dios dragón, todos le venerábamos cuando aún éramos una tribu estable, pero desde que estalló la gran guerra los malditos de los sanguinos lo destruyeron y saquearon, ahora solo es un montón de granito desolado sin nada de lo que lo volvía grandioso en aquellos días de gloria
-Entiendo… entonces ¿Es por eso que tu odias esta guerra? – respondí y luego pregunté curiosa
-Si… además porque en el ataque de la aldea yo… lo perdí todo, los sanguinos quemaron mi casa con mi familia aun dentro- De repente los ojos del peligroso se anegaron- Nos preparábamos para una cena familiar después de mucho tiempo pues como mi padre trabajaba en el consejo de la tribu nunca le veíamos y justo cuando todos nos habíamos reunido ¡Todos murieron dentro quemados!
El pelirrojo se quebró y calló al suelo de rodillas ahogándose en llanto, el hombre de barba lo ayudó a levantarse y la chica peliblanca lo consoló, Cuando ya se encontró mejor prosiguió
-Perdón es que me emociono cuando recuerdo eso yo…
-Tranquilo yo entiendo cómo puede sentirse eso- dije conmovida- Tengo dos hermanas en casa, no me puedo imaginar la vida sin poder verlas nunca más, aunque Fiora sea una estirada o Florina una patosa yo… -De mis ojos se asomaron unas lágrimas- ¡LAS QUIERO MUCHO!
-Farina tú también…
-¡Je! La gente dura también tiene corazón, pelirrojo, solo que a veces olvidamos que lo tenemos
-Lo siento yo no trataba de ofenderte
El pelirrojo se me aproximó para tratar de secar mis lágrimas, pero yo las sequé antes y cambié rápidamente la expresión de mi cara.
-Bueno dejemos estas cursilerías para cuando esos malditos hayan pagado lo que hicieron, primero antes de cualquier cosa necesitamos conocernos, no podemos enfrentarnos a un ejército sin saber quiénes somos, tu primero pelirrojo
El pelirrojo se paró derecho y como un soldado recitó sus datos personales:
-Mi nombre es Ceylan, soy un campesino de la tribu de los ojos rojos y me dedicaba a cultivar cereales antes de que todo esto empezara, soy bueno con cualquier arma de filo si debo luchar ya que mi padre me hacía usar mucho la hoz cuando había que cosechar los cereales
-Entiendo… -dije analizando lo que dijo, luego me volví hacia el hombre cano- ¿Qué hay de ti?
-Yo soy Caine y antes de que todo se fuera al diablo yo era un hábil cazador, leñador y también cargaba con las cosas pesadas de algunos vecinos ¡Soy lo que muchos llaman una masa de músculos! Y aunque muchos lo digan con intención de molestare no me importa ¡Estoy orgulloso de ser un coloso JAJAJA! – Dijo el hombre cano jovialmente y riendo.
-Muy bien…-Dije con algo de extrañeza y luego me volví hacia la chica de cabello blanco- ¿Y tú, que sabes hacer?
-Bueno yo… eh… me llamo Yue y a diferencia de mis compañeros aquí presentes yo nunca fui buena con las disciplinas físicas, es más, sufro de una extraña condición que hace que mi cuerpo se lastime con mucha mas facilidad que la gente normal, mis heridas sanan muy lentamente ni con las mejores hierbas a decir verdad no sirvo para nada…
-¡Oye detente ahí peliblanca, todos tenemos algún talento, no es posible que no sepas hacer nada de nada! – dije tratando de animarla y con esperanza de recibir una respuesta suya después de mi dialogo pero como nunca quiso responderme de vuelta, proseguí – Mira, aun no estoy segura de como ser esa clase de persona sentimentalista que da muchos ánimos y que te haría levantarte con un solo discurso motivador pero de lo que si puedo estar segura es que todo ser humano es útil en este mundo si se lo propone, todo el que quiera sobrevivir puede pasar de ser depredador a ser presa ¡Eso es lo que vuelve a los humanos las criaturas más versátiles en el eterno campo de batalla de la vida!
La peliblanca seguía sin responder, pero esta vez sí parecía estar procesando algo de lo que le había dicho, pasamos unos segundos sin cruzar palabra alguna hasta que finalmente dijo algo para romper todo este silencio. Le costó expresarse, primero trató a tropiezos de hablar, pero fracasó miserablemente, después de su tercer intento finalmente dijo un dialogo con más sentido.
-Bueno… Me dicen que tengo una bonita voz, solía cantar canciones para el culto del dios dragón en el templo o para hacer sentir mejor a la gente, no sé si eso servirá, pero es lo que puedo hacer por ustedes – dijo toda avergonzada y desviando la mirada, aunque recitó este dialogo con un poco as de fluidez que antes.
-¿Canto, eh? Nada mal, nos vendrá bien alguien que eleve la moral del grupo y estoy segura de que te convertirás en una miembro valiosa de este grupo
Ceylan y Caine sonrieron con mi ultima frase lo que animó a la peliblanca y le hizo sonreír levemente, todos parecían felices, aunque estuvieran desarmados y ahora mismo teníamos que marchar de esa manera hacia un campo de batalla en el cual morirían si no eran cuidadosos, tal vez lo saben y lo hacen porque tienen en cuenta que tal vez no podrán hacerlo en un buen tiempo.
