Capítulo 32: El bosque de las ilusiones

Tras conseguir la cooperación de Caine, Ceylán y Yue, Nuestra heroína Farina consiguió el apoyo que necesitaba para poder salir y explorar el mundo que necesitaba dominar para rescatar a su colega Serra la cleriga. Pero solamente 3 compañeros no serían suficientes para llegar al destino final del camino que la chica decidió recorrer, para lanzarse de cabeza a una guerra y salir viva necesitaba muchas más lanzas y espadas luchando de su lado. El destino escuchó sus súplicas y su espíritu y determinación que latían por salvar a su amiga, conmovieron a un buen puñado de personas de la tribu de los ojos rojos quienes accedieron a ayudarla, pero como no contaban con la aprobación del jefe de la tribu quien prefería permanecer oculto como una rata, el grupo rebelde decidió escaparse del escondite durante la noche mientras el jefe dormía para ir a ayudar a Farina sin que el este se diera cuenta. Como tomaron está decisión cuando Farina ya se había ido, le mandaron este mensaje a través de Yue quien fue la última en salir del grupo liderado por la chica pegaso (quien ahora al carecer de montura es nada más que una pirata)

Tras recibir el mensaje, Farina decide salir a su próximo destino y esperar cerca del objetivo al segundo grupo. Como ya la media tarde estaba por terminar y la noche estaba al caer, nuestros héroes se vieron obligados a acampar en las afueras de su siguiente destino, justo en la entrada del pequeño bosque de la niebla, la conexión entre las planicies donde se ubicaba las ruinas del antiguo templo y la jungla ¿Qué misterios ocultaba este lugar? ¿Porqué había una porción de bosque en medio de estos dos lugares?

El grupo se detuvo justo en la entrada de un bosque muy extraño que se encontraba entre la conexión de su posición actual y la jungla donde esos sanguíneos tenían cautiva a Serra y sostenían una guerra con los mágicos.

El lugar llamó la atención de Farina no solamente por ser un bosque haciendo de barrera entre parajes muy distintos, si no que también porque al mirar a su interior se podía ver una densa niebla que impedía ver más allá y además daba una presencia imponente y aterradora al lugar.

-¡Caine! Tu eres el más viejo de nosotros ¿Podrías decirme si sabes algo de esta lugar? Debemos atravesarlo para rescatar a Serra así que no te cortes, porque si lo haces corremos el riesgo de morir al no poder tomar todas las precauciones necesarias, así que desembucha – Dijo Farina tranquilamente mientras miraba concentradamente el interior del bosque

Lo-Lo llamamos el bosque de las ilusiones señorita Farina, es una zona prohibida a la que solo pueden acceder altos cargos religiosos y poderosos hechiceros que les escolten ya que sus férreas defensas solo pueden ser sorteadas por gente muy diestra en todos los tipos de magia

-¿Defensas? – Farina se volvió hacia Caine y reiteró su pregunta - ¿A qué te refieres por defensas, viejo?

-¡Vamos señorita no es misterio si has escuchado el nombre del lugar! Dichas defensas consisten en poderosas ilusiones que se presentan ante sus visitantes gracias a la niebla, las cuales atacan la mente de estos y les hace vivir sus propios demonios, muchos ni siquiera pueden moverse unos centímetros desde que se adentran en la niebla porque enloquecen o se suicidan antes

-¿En serio? ¿Porqué demonios colocarían algo así aquí? – Exclamó Farina impactada

-Pues no lo sé, este peligroso lugar ya estaba aquí desde que yo era un niño, los viejos de mi época nunca nos dijeron nada al respecto, seguramente lo hicieron para que nunca sintiéramos curiosidad y nunca intentaremos entrar, pero lograban todo lo contrario… ¿Cómo crees que conozco lo que sucede allí dentro si mis padres nunca me hablaron de él y me quedaba solamente con lo que oía en rumores o de los druidas?

-¿Entraste una vez verdad? – preguntó Farina con asombro que le dejaron los ojos como platos

-Si, pero no me gustaría hablar de ello si no te molesta, fue… un episodio de mi vida que siempre intenté olvidar pero que ahora ha vuelto porque no nos queda más opción que pasar por aquí para llegar a nuestro destino final

-Entiendo, realmente siento que debas volver a tener que vivir por la misma experiencia y si quieres regresar con tu demás gente lo entenderemos

-Sabes que no puedo hacer eso chica, a ustedes tres les brilla lo juventud en sus ojos, debo permanecer con ustedes para protegerles y evitar que pierdan la oportunidad de vivir toda esa vida que tienen por delante, además eso pasó ya hace mucho tiempo cuando era un joven suelo, ahora soy viejo y mucho más resistente que antes, podré con lo que me arroje este endemoniado lugar

-je, es bueno oír que estás motivado viejo – dijo Farina con una sonrisa mientras se volvía a ver una vez más al imponente bosque.

El grupo se dispuso a hacer una fogata y para descansar alrededor de ella mientras esperaban que el segundo grupo llegase, quienes también habían prometido llegar con más suministros tanto comestibles como equipo de acampada, por lo tanto, la hora de dormir estaba marcada por la llegada de estos nuevos chicos quienes llegarían para armar un campamento más llevadero, mientras tanto tocaba esperar alrededor del fuego.

Lo más sensato sin duda era dormir para luego ayudar a armar el campamento pero nadie se lograba pegar pestaña ni se atrevía a darle la espalda a la terrorífica arboleda que tenían cerca, la cual aunque no podía hacerles nada mientras no se adentrasen en su interior, seguía causando miedo entre el grupo de Farina. Todos se hallaban sentados frente a la fogata encontrando sus nerviosas miradas creando un silencio muy incomodo, hasta que Ceylán el pelirrojo decidió romper el hielo con su efervescente personalidad.

-¡Vamos chicos! Animen esas caras, aún no entramos en ese maldito bosque, nos encontramos alrededor de una calientita fogata todos juntos y frente a dos bellezones como ustedes chicas, para estar yendo al epicentro de una guerra a una misión suicida nos lo estamos pasando muy bien ¿No?

-Oye pelirrojo ¿No te han dicho que tú muy buen humor puede resultar molesto? – Dijo Farina algo de mal humor tras escuchar el comentario de su compañero

-¡Oye, oye! ¿Te molestas porque te digo que eres bonita? ¡Vaya! Ahora se porqué sigues soltera

-¡¿Pero que dices?! Si no quieres que te atraviese de lado a lado con mi lanza será mejor que te retractes de lo que has dicho

-Bueno, está bien… me retracto y me disculpó de que… ¡Seas tan fea!

Después del anterior comentario Farina sacó su lanza y persiguió a Ceylán alrededor de la fogata en una muy cómica persecución en donde ella lanzaba estocadas de amenaza y él le gritaba que era fea mientras huía de los furiosos golpes de ella.

-¡Por favor tortolitos búsquense una habitación y bésense de una vez! – Dijo el viejo Caine reclamando el comportamiento de los dos jóvenes mientras trataba de asar lo que parecía un animal rastrero en una vara frente a la fogata

Dicho comentario incomodó tanto a los dos jóvenes que estos pararon de hacer su numerito y mientras Ceylán volvió a la fogata, Farina decidió dar una vuelta lejos de donde estaban todos para despejar su mente. La chica se vio tan inmersa en sus pensamientos sobre sus sentimientos sobre Ceylán a quien no consideraba que le gustase, lo apreciaba más como un hermanito menor a quien debía corregir y ayudar, al pasar por su mente la palabra hermano recordó Serra a quien llegó a apreciar como una hermana y luego de inmediato llegaron a su memoria sus dos hermanas reales, Florina y Fiora ¿Qué habrán Sido de ellas? ¿Florina superó su miedo a los hombres? ¿Fiora seguía siendo tan estirada como siempre o ya había aprendido algo de humildad? Tantas preguntas y tan pocas respuestas, eso hacía que Farina le diera más vueltas al asunto en su cabeza aún sabiendo que no iba a obtener respuestas, lo que le volvía loca y le hacía añorar volver a casa para resolver esos asuntos que aún tenía pendiente.

Habiendo pensado por un buen rato y tras haber aclarado un poco sus pensamientos, Farina alza su cabeza para ver dónde se encontraba pues no sé había fijado hacía donde caminaba mientras se encontraba inmersa en su pequeño mundo dentro de su cabeza, grande fue su sorpresa cuando vió muchos árboles y una niebla aproximándose.

-¡No puede ser! ¿Pero que e hecho? ¡No! Soy tan estúpida ¿Cómo e podido llegar a hacer algo tan idiota? – replicaba la chica mientras buscaba con su mirada desesperadamente el camino de regreso

Pero todos sus esfuerzos eran inútiles, la niebla cada vez la envolvía más y la arboleda era tan espesa que tampoco le permitía ver algún sendero de regreso, el efecto de desconcierto era incluso peor porque ya había anochecido y la luna estaba siendo cubierta por una gran nube, justo esa era una noche oscura sin una luna o estrellas que guiarán a nuestra heroína. Al principio quiso entrar en pánico, pero al pensar en sus hermanas y amigos decidió guardar la calma, además ¡La mejor mercenaria de toda Elibe no podía darse el lujo de perder la calma en alguna crisis! ¿Qué clase de mercenaria de tercera sería si lo hiciera?

Farina pensó lógicamente: "Si mi objetivo era alejarme de la fogata entonces la senda a la que doy la espalda tiene que ser la dirección hacia dónde está la fogata y dónde debe estar la salida de aquí"

Para evitar desorientarse giró sobre sí misma con su talón para quedar precisamente mirando hacia su sur y no quedar levemente inclinada hacia otra dirección que pudiese hacer que se perdiese o se desviase levemente de la dirección correcta. Seguidamente se puso en marcha, pero por mucho que caminase no parecía avanzar nada, la niebla ya era muy espesa y no podía ver por dónde pisaba, apenas daba dos pasos y se estrellaba con un árbol o pisaba un arbusto espinoso.

-¡Demonios! Estoy segura que por aquí era salida ¿Porqué no puedo salir? No creo que haya caminado tan al fondo de este maldito bosque

Farina aún frente a la desesperante situación trató de mantener la calma y no caer víctima del pánico, pero en el fondo por más que hiciera la dura seguía siendo una jovencita frágil muy en el fondo y su avaricia y altanería eran lo que enmascaraba sus miedos e inseguridades. Finalmente, tras caminar por alrededor de una hora sin ningún resultado cayó de rodillas y ahogó un llanto con gritos de ira y varios puñetazos al suelo, cuando sus puños le dolieron y sangraron, finalmente lloró.

-¿Voy a morir? ¿¡VOY A MORIR!? Ojos rojos, Serra, Hermanas, Capitán Dart… lo siento, yo no pude… no pude… pero al menos lo intenté ¿No? ¿¡Nooo!?

Pero mientras sus anegados ojos escurrían lágrimas y sus lastimados puños sangre, Farina escuchó pasos de una persona que se acercaba lentamente.

-¿Quién es? – Farina se levanta y pregunta al aire- ¡Identifícate o tendré que ponerme seria! -Reiteró ella poniéndose en guardia con sus lastimados puños

La persona se detiene y se puede ver una figura femenina con una capucha encima, esta al oír la voz de Farina se la quita y lanza una pregunta

-¿Farina? ¿Eres tu hermanita?

-¡Esa voz… no es imposible! ¿Fiora, eres tu?

La figura se acerca más a Farina y revela su identidad…

-¡Si… soy yo hermanita! ¡Finalmente te encuentro, después de tanto buscar!

-¡Fiora no puede ser eres tu, no puedo creerlo! ¿Pero que haces aquí?

-Ya te lo dije, te e estado buscando hermanita y finalmente tras una intensa búsqueda al fin te encuentro, no sabía que habías logrado llegar a una tierra tan indómita cómo esta ¡pero no es nada que la mejor jinete de pegaso de toda Ilia no pueda hacer!

-Je… sigues siendo la misma de siempre, tan estirada pero me alegro de ver una cara conocida después de algunos días por aquí y dime ¿Cómo te ha ido en tu compromiso con el marqués Héctor de Ositia, ya se casaron?

-Ya casi pero el compromiso está a la vuelta de la esquina, ven… te contaré más cuando vayamos a un lugar seguro por aquí creo que dejé a mi pegaso

-Je… je… vaya, vaya, vaya… ¿En serio? Yo creía que te habías comprometido con Sir Kent el caballero de Caelín… ¿Por qué no me corregiste si tanto lo amas?

Fiora permaneció en silencio y no dijo una sola palabra, solo miró seriamente a su hermana y empuñó su lanza que llevaba en su espalda. Luego se quedó viendo a Farina y cuando ella intentó fulminarle con la mirada, una sonrisa de absoluta locura deformó el rostro de Fiora hasta hacerla ver como una completa demente, era una sonrisa tan malvada y loca que decir demente es quedarse muy corto.

-¡Vaya! Al parecer e descuidado mi técnica con la falta de práctica, debo decir que pude no haberme equivocado, pero solo por pereza me descubriste, no hice bien mi investigación y solo revisé por algunos minutos tu cabeza y esta chica fue lo que encontré – Fiora se hecha a reír un poco manteniendo la demente sonrisa y luego prosigue – Aunque debo decir que es muy atractiva y podría usar esta forma para esas noches que me siento muy solo

-¿Así que eres un chico eh? Maldito cerdo, por poco me engañas, pero ya había notado algo raro en ti cuando apareciste

-¿En serio? ¡Ja! No hay nadie quien te crea eso pequeña – Fiora deja de estar en guardia, entierra la lanza en suelo y todo sin dejar su sonrisa enloquecida, luego se acerca a Farina poco a poco- Puedes aparentar todo lo que tú quieras, haz crecer todas las espinas que quieras pero seguirás siendo una flor querida, una hermosa y delicada flor, no un arma, no un monstruo, jamás un demonio, solo una flor y muy hermosa, con un delicioso perfume…

-¡Cállate imbécil! ¡No digas ninguna palabra más con el rostro de mi hermana!

-¿Y que vas a hacer? – Fiora finalmente alcanza a Farina y le toca el hombro- ¿Me vas a golpear? ¿Podrás hacerlo?

Farina hacía castañear sus dientes mientras apretaba sus sangrantes puños en señal de frustración e ira al darse cuenta que la falsa Fiora tenía razón, aunque en realidad no fuese su hermana ella no podía levantarle la mano mientras tuviese ese rostro… o eso es lo que creía.

¡Zas! La criatura no pudo ni siquiera ver venir el puñetazo que le propinó Farina con toda su fuerza el cual le mandó volando bastante lejos.

-¿Eso responde tu pregunta… monstruo de la niebla?

En vez actuar desconcertado o reclamar porque su plan falló, el individuo de la niebla sin levantarse soltó una risa demente que le heló los huesos a nuestra chica y luego de acabar de reír se levantó sin siquiera mover sus extremidades como si lo hiciera con telepatía o algo similar, luego volvió a colocar en el rostro de Farina su sonrisa psicópata.

-Que interesante… ¡Y qué divertido! Nunca antes me había topado con un humano tan interesante como tú, todos los que me enfrentan solo se cagan en los pantalones y huyen o esos molestos brujos que conjuran esa molesta luz… tu eres fuerte, decidida y con un valor indiscutible que es lo que te permite actuar ante situaciones tan aterradoras como esta con tanto arrojo

¡Asi que si eres el monstruo de la niebla del que hablan los ojos rojos! Dime ¿Qué haces con los intrusos? ¿Y porqué lo haces? ¿No lo harás porque invaden tu hogar?

-¡Ja! ¿Yo, protegiendo esta pocilga? ¡No me hagas reír muñequita! – dijo el monstruo borrando su sonrisa y poniéndose más en un humor de resentido

-¿¡Que?! ¡Entonces dímelo! ¿Porqué causas el terror entre esta pobre gente?

La bestia volvió a reírse con su ya característica risa demente pero esta vez no paró por más de un minuto y cada vez que se carcajeaba lo hacía más y más fuerte hasta que se escuchó como hacía eco por todo el bosque.

-Yo no protejo nada, ni mato a los lugareños porque quiera proteger este apestoso bosque… lo hago porque quiero desquitar mi ira con ellos por dejarme aquí, por abandonarme y utilizarse como un arma para proteger el acceso de ese templo ante las demás tribus, ellos saben que no puedo resistirme al ver a una presa indefensa porque son consientes de que debo comer y como esto es un bosque artificial no hay ningún puñetero animal que zamparme

-¿Un bosque artificial? ¡Bueno eso no importa ahora, no has respondido a mis preguntas!

-¿Qué que soy me preguntas? – el monstruo esboza esta vez una sonrisa pero más seria y con mucha más clase, denotando frialdad y bastante elegancia - ¡Soy un pecado andante… un error de la naturaleza!

La criatura se vuelve a aproximar lentamente hacia Farina pero esta vez ella no se sentía capaz de defenderse, el aura de la criatura era intensa, oscura e intimidante pero a su vez también proyectaba un gran dolor, un corazón desgarrado y un alma que lloró tanto que agotó sus reservas de lágrimas, toda esa energía le hacía dar vueltas la cabeza a Farina, haciéndole perder el equilibrio provocando nuevamente que callera de rodillas, pero esta vez también se tomaba la cabeza y no podía mantener la mirada alta.

Cuando el monstruo llegó a la chica, se arrodilló y le tocó el hombro, el tomó el mentón de Farina y lo enderezó. Cuando ella pudo verle nuevamente la cara esta vez no llevaba el rostro de Fiora si no que está vez podía ver claramente su cara real.