Había elegido avanzar a la par con el crepúsculo, dada la ubicación del pueblo más cercano a Konoha estaba segura de que llegaría muy temprano, donde finalmente podría descansar. Eligió partir sin despedirse, de manera en la cual la mayoría de las personas que notaran su desaparición supondrían que la habían enviado en alguna clase de misión. Era mucho mejor que dieran cosas por sentado en lugar de que hicieran preguntas y sobre todo esperaran explicaciones. Debido a lo a agitada que estaba la vida de todo el mundo últimamente, previó que tardarían algo de tiempo en darse cuenta de que su ausencia se prolongaba demasiado para ser una simple misión. Sólo habló de ello con quién realmente debía, la única persona la cual podía ser una ayuda -u obstáculo- en su salida.
Era una mala comparación, pero no dejaba de ser hilarante. Se rió con disimulo después de llevar aproximadamente veinte minutos en la oficina del Hokage, esperando a que un ajetreado Kakashi pudiera hacer un espacio para atenderla. Justo cuando creía que había terminado de leer y firmar un documento, la siempre eficiente Shizune colocaba otra tanda frente a él. Su sensei parecía un perro amarrado.
-Desde mi perspectiva no tiene nada de gracioso, créeme. No pensé que terminaría tan ahogado en papeleo, tenía la esperanza de que tendría a alguien a quien relegarle este tipo de actividades.- Comentó entre las líneas de su grafito.
-Los perros no se ahogan, sensei.- Respondió divertida. -Creo que Tsunade-shishō también se llevó esa mala sorpresa.- Y ella lidiaba con ello peor que usted, pensó, pero no lo diría en voz alta por respeto a su maestra.
-Solo por que son buenos nadadores no quiere decir que les guste el agua.- Finalizó, justo cuando terminó el último documento. Antes de que apareciera uno más frente a él le gesticuló a Shizune una negativa con la palma de la mano. Ella, quien estaba a punto de entrar a la habitación con papeleo fresco, se devolvió mascullando algo parecido a «es peor que Tsunade.» Sakura sabía de primera mano que era una declaración infundada.
-Apuesto a que los Ninken se las arreglan mejor que usted, aunque tengan que soportar el aburrimiento de no ser frecuentemente invocados.- Hablando de perros.
-Llamo a Pakkun de vez en cuando, es bueno para distraer a Shizune.- Admitió él. -Sé que no he tenido tanto tiempo como me gustaría para echarles un ojo, pero he oído que Naruto frecuenta los aposentos Hyūga. ¿Qué tal tú, Sakura?, ¿Mucho trabajo alternando la clínica y el hospital?- Alargó la cháchara amena, por alguna razón creyendo que preguntarle directamente qué hacía en su oficina sería contraproducente. La presencia de su antigua alumna en la mansión Hokage había desaparecido casi simultáneamente con la de Tsunade en el puesto.
-Últimamente,- dijo ella, sin intención aparente de responder sus preguntas. -Me he dado cuenta de que a pesar que amo lo que hago, el trabajo me está consumiendo. Tal vez no sea un perro, amarrada como usted, pero sí algo así como una babosa cubierta de sal.-
Kakashi le dio una mirada más profunda, como si realmente ahondara en todas las obvias metáforas correspondientes a sus animales de invocación. Observó a su alumna mucho más de lo que se había permitido hacer antes y corroboró su crecimiento. Sakura debía rondar los diecinueve años y si bien aún podía ver muchas cosas de las que vio en ella cuando era una niña, parecía haberse despegado de aquel recuerdo. Había crecido y madurado mucho, pero había algo en su semblante, parecido a lo mismo que le había hecho prometerle imprudentemente a los trece años que traerían de vuelta a Sasuke y todo estaría bien, muy oculto en sus joviales rasgos, que lo hacía sentirse triste a él también.
Pocas veces-evidentemente esa siendo una-tenía espacio para ahondar en aquella leve punzada de fracaso que le restaba de los tiempos en los que evaluaba todo lo que pudo haber hecho y no hizo con respecto a sus únicos alumnos, porque a pesar de que habían alcanzado habilidades estratosféricas y haberlo superado por mucho, sabía que uno de ellos estaba recuperándose, a veces sentía que había perdido a dos casi por completo. Había perdido a Sasuke, quien había elegido irse, y a Sakura, figurativamente, cuya evidente infelicidad la hacía parecer de ese modo, perdida.
-Me han informado que tu proyecto ha tenido muy buena cobertura y ahora tiene muchos voluntarios. En cuanto al hospital, no hay actividad relevante estos días.- Comentó de forma intencionalmente casual. -Si gustas, tengo algunas misiones protocolares en algunos países cercanos.- Observó cada palmo de la expresión de su ex-alumna. Sakura estaba tranquila, como si se hubiera esperado algo por el estilo. -Quiero que te tomes un receso, Tsunade-sama ha hablado algo de esto conmigo. Ella también lo cree conveniente.-
Sakura permaneció en silencio, rememorando la última conversación con su maestra. Tsunade parecía preocupada, pero de alguna manera el tema se volcó a ella apostando en contra de su vida amorosa. Con eso de que su maestra siempre perdía una apuesta a menos que fuera a ocurrir una catástrofe, a lo mejor aquella apuesta en vez de entregarle la felicidad le quitaría la vida. No se encontraba demasiado optimista al respecto.
-Sakura,- la llamó. Su semblante se había vuelto un poco más serio conforme revolvía una de las gavetas de su escritorio y sacaba un pequeño pergamino, el cual extendió hasta el extremo del escritorio. -No sé a donde quieres ir exactamente, pero si lo que deseas es encontrar a Sasuke, aquí está el último reporte que envió con su ubicación.-
Ella se tomó su tiempo observando el papel. La pausa pareció transcurrir por más tiempo de lo que le hubiera gustado. -Mentiría si no le dijera que me gustaría encontrarlo.- Expresó, con una sincera madurez. Kakashi se sintió nostálgico. De alguna manera, Sakura nunca había dejado ir su perpetua melancolía. A pesar de que se adjuntaba algunas culpas con respecto a los pormenores de las vidas de sus antiguos alumnos, Sakura había empezado a ser infeliz cuando Sasuke se había ido y dudaba que otra persona que no fuese Sasuke lograra devolverle esa felicidad.
-También mentiría si no le dijera que he sido influenciada por él. Me refiero a que, nunca entendí bien a Sasuke, tal vez nunca podré entenderlo por completo y tampoco muchas de las cosas que hizo,- como intentar matarla, por ejemplo. -Pero en algún momento Konoha empezó a hacerme sentir sola. Tengo muchos amigos, pero ninguno parece entender que es lo que siento. Supongo que así debió haberse sentido Sasuke, creo que entiendo por qué sentía la necesidad de irse.-
La razón por la cual Sasuke se había ido, a pesar de tener un trasfondo mucho más oscuro y siniestro, podía congeniar de cierta forma con las razones de Sakura. Sasuke se había ido a perseguir una venganza, sabiendo que dejaba atrás todo lo que había conocido y amado. Sakura en cambio, quería abandonar todo lo que conocía y amaba por amor. El odio y el amor no eran más que dos emociones que iban en direcciones opuestas pero convergían en algún punto. Intuía que su hogar había dejado de serlo en algún momento y en su lugar la aldea se había convertido en un contenedor de recuerdos que martirizaban su soledad. Podía entenderlo bien porque él mismo había llegado a sentirse de esa forma en algún momento de su vida, a pesar de anteponer el deber y el honor por encima de sus propios sentimientos. En ese aspecto, entender los motivos de Sasuke nunca había sido difícil; reflejarse ahora en Sakura le hacía preguntarse si había llegado alguna vez a vivir el nivel de soledad que ellos habían experimentado. Los tres-Sasuke, Sakura y él mismo-habían tenido situaciones muy distintas entre si, pero la soledad que habían sentido partía de una misma fuente, la autoexclusión.
-Lo que deseo realmente,- reanudó Sakura, -es encontrar mi lugar en el mundo. No sé si se encuentre junto a Sasuke o en otro lugar, de lo único que estoy completamente segura es que si me quedo no encontraré la manera de ser feliz.-
Se sintió un poco descorazonado ante la honestidad de la chica. Sakura nunca había sido particularmente abierta con él y si ahora lo era, debía ser porque realmente deseaba que la dejara partir.
-¿Has hablado de esto con alguien más?- Le preguntó.
-No, tampoco planeo hacerlo. Todo el mundo parece muy ocupado con sus asuntos y creo que solo yo debo ocuparme de los míos.- Respondió ella.
Sakura le observó rebuscar algo en su escritorio. Terminó sacando un rollo de pergamino que tenía algo escrito en tinta azul en un extremo. -Parte de mi pequeño trato con Sasuke antes de que partiera fue su compromiso total de enviarme un pergamino cada vez que cambiara su ubicación. Este ha llegado esta semana. He recibido unos cuantos este mes, jamás se queda demasiado tiempo en un solo lugar.- Dijo, colocando el pergamino sobre su escritorio. -Este lo he escrito yo, reuniendo los lugares en los que acostumbra frecuentar o demorarse un poco más de tiempo. Lo tengo en caso de que tengamos que ir por él y por alguna razón no podamos ubicarlo. Sin embargo, siempre puedes escribir para recibir sus noticias, te las haré llegar.-
Sakura observó como en silencio su maestro había sacado cinco pergaminos de distintos colores, escribiendo cada letra con parsimonia. Poco después los había enrollado, colocándolos ordenadamente alrededor del pergamino con la ubicación de Sasuke.
-Cada color corresponde a cada una de las cinco grandes naciones ninja. Puedes ingresar en ellos sin problemas, los detalles de cada misión protocolar se encuentran en cada uno. A pesar de que te estoy asignando misiones, quiero que te apegues a la palabra 'protocolar'. A pesar de que tus habilidades médicas sean requeridas, son tratos lo suficientemente holgados como para llamarlo vacaciones.- Le indicó. -No sé si en alguno de esos lugares estará lo que buscas, pero puedes tomarte tu tiempo para cumplir cada misión. Si tu camino te lleva a alguna otra aldea oculta, basta con enviar un ave informando tu posición y redactaré un pergamino para darte un permiso especial.-
Ella siguió observando los pergaminos durante unos segundos antes de mirarlo a él. Por un momento le pareció que aunque el rostro de Sakura permaneciera tranquilo, lo hubiese abrazado si no estuviese el escritorio de por medio. Podía ver claramente el agradecimiento en sus ojos esmeraldas, y como había pasado pocas veces en su vida, sintió que finalmente había hecho algo bueno por su alumna.
Sakura tomó cada pergamino uno por uno y los apiló en su porta armas. Por último, miró con detenimiento el pergamino de Sasuke antes de tomarlo y guardarlo también.
-Antes de irte,- la detuvo. -Cada vez que tu ubicación cambie también deberás informármelo. Agradecería ser capaz de asegurarnos de seguirte la pista y comprobar que estás bien. Sé bien que eres capaz de cuidar bien de tí misma, pero creo que entenderás que como tu maestro me preocuparé siempre por tí.-
Ella le sonrió. -Le agradezco tanto, Kakashi-sensei.-
-Es agradable algo de familiaridad fraternal en estos días donde todos se empeñan en llamarme Hokage.- Admitió devolviéndole la sonrisa detrás de la máscara.
Sakura rió, su sonrisa fue honesta y luminosa, una expresión que no le había visto esbozar en largo tiempo. -Partiré esta noche.-
-Está bien, entonces.- Respondió. -Ah, y Sakura.- Llamó una vez más justo antes de que esta cruzara la puerta al partir. -Hasta luego, dale mis saludos a Sasuke.-
Sakura asintió antes de salir y él se aseguró de mantener el que sabía sería el último vistazo que tendría de ella en mucho tiempo. De alguna manera sentía que había recuperado a Sakura, ya no la encontraba figurativamente perdida, sabía que en aquellos pergaminos le había otorgado lo que nadie le había dado durante algún tiempo, le había devuelto la felicidad.
Anteriormente le había sido informado que debido al éxito de su clínica infantil en Konoha, Suna pensaba copiar el patrón y ameritaban que ella o en cualquier caso Ino-las precusoras del proyecto inicial- viajaran hasta allí para enrumbar las bases del proyecto. No se atrevió a pensar en un rumbo fijo hasta que después de su primera noche de viaje arribó al pueblo más cercano a Konoha. Estando lo suficientemente cómoda en un local de comida, le dio el primer vistazo a los pergaminos que su sensei le había entregado sin atreverse ni siquiera a sacar el que sabía era blanco y estaba en el fondo de su porta armas. Tomó el de color verde y pensó que lo más adecuado era dirigirse a Suna y asistir en la extensión de su proyecto. Nunca le había gustado el clima de Suna, tampoco le traía los mejores recuerdos, pero creía que era tiempo reconectarse con esa parte de su vida que le había dado el primer aliento de valor en su vida como shinobi. También tenía que atravesar el país de los ríos para finalmente arribar a el país del viento, así que tendría algo de transición leve al clima.
Una gran parte de sus desordenados sentimientos se negaba a si quiera darle un vistazo al pergamino de Sasuke. Parte de ella quería alcanzarlo tanto como cuando aún había sido abducido por Orochimaru, pero la otra deseaba alejarse de él tanto como si su solo recuerdo le causase frío. Sobrevivir en Konoha después de que se había ido por última vez le había otorgado la facultad-o el castigo-de que le fuera imposible olvidar. Recordaba y sentía con creces el amor que le tenía tantas veces al día como le era posible contar, pero también podía ver, como imágenes en proyección que cambiaban sucesivamente en su mente, todas las veces en las que él le había lastimado con tanta magnitud emocional que aquello fácilmente pudo también dejarle cicatrices en el cuerpo.
Sasuke no era su objetivo principal en aquel viaje, él solo era una pequeña parte del proceso de sanación que lo abarcaba todo. Le tomó algo de tiempo darse cuenta que no era de Konoha y de sus memorias de lo que requería escapar, si no también del propio recuerdo de Sasuke, que le causaba más daño que consuelo. Su ausencia la había lastimado tanto que la había ayudado a sanar a su vez parte de su dependencia, y por ende, se había desprendido de todo. No podía continuar sin aferrarse a algo que la ayudara a salir adelante, pero no quería apegarse a un lugar, a una persona o ni siquiera a sus recuerdos como había hecho durante toda su espera. Deseaba finalmente ser tan autosuficiente como para aprender a depender de sí misma, y eso deseaba extraer de toda esa experiencia. Amar a Sasuke como lo hacía ahora, de una forma de la que sabía era madura e irremediable, le permitía entenderlo ahora más que nunca lo había hecho antes. Todo lo que le dijo alguna vez tenía un significado distinto al que había interpretado anteriormente, incluyendo lo último que le había dicho antes de partir.
Tú no tienes nada que ver con mis pecados.
Aunque encontrara a Sasuke aquel mismo día su simple presencia no podía devolverle la felicidad, pues estaba segura de que lo amaría tanto como se disgustaría a sí misma por amarlo después de todo. Él no tenía nada que ver con sus heridas además de haberlas causado, Sasuke no poseía siquiera la facultad de sanar las propias como para curar las de ella. Ella era capaz, tenía el poder y las herramientas. Tenía el entrenamiento necesario y también albergaba algunos buenos recuerdos para ayudar en el proceso. Esperaba que aquel viaje le diera lo último que necesitaba para empezar a sanar y progresivamente admirar el progreso de las lesiones que después no serían mucho más que cicatrices. Se había estado autoflagelando todo el tiempo desde que él se había ido al esperar su regreso. Sasuke no iba a desvanecer mágicamente todo su dolor, solo ella podría hacerlo, y cuando finalmente lo hiciera, estaría lista para ir por él y ayudarlo a sanar sus propias heridas. Estaba cansada de esperar.
-¿Es normal que después de todo lo que pasó sea el único que se pregunte por qué seguimos aliados y moviéndonos con Orochimaru?- Indagó Suigetsu, apoyado en el marco de la puerta del laboratorio donde Karin cultivaba muestras de ADN que habían recolectado durante una semana en la aldea de las aguas termales. -¿No deberíamos haber disfrutado las aguas termales en lugar de pasarnos una semana recolectando información que no diré exactamente que es inútil, pero si lo es un poco?-
-Somos un equipo, y Sasuke ha elegido seguir trabajando con Orochimaru.- Intervino Jūgo, interrumpiendo su silencioso ensimismamiento.
-Te equivocas,- contradijo Suigetsu. -Hebi o Taka o cómo sea que nos llamáramos se disolvió con la primera misión, sin contar que Sasuke nos abandonó y quiso matar a Karin,- acotó. -Aunque no puedo culparlo por eso, pero de todas formas no completó el trabajo, -Suigetsu esquivó sin problemas la esperada agresión de Karin cuando esta lanzó un tubo de ensayo de vidrio hacia él, -de hecho, no hizo un muy buen trabajo con ninguno, todos estamos aún aquí. Las personas inteligentes no vuelven a meterse en estos problemas.-
-¡Estúpido!- Karin sonaba enojada, aunque sabía que no lo estaba, sólo se trataba de su habitual mal humor. -Ninguno de nosotros está en problemas. Orochimaru ya no es ninguna amenaza para Sasuke y de hecho le conviene mantenerle un ojo encima. Además, legalmente yo jamás dejé de trabajar para Orochimaru, lo que sea que ustedes hagan aún aquí es su problema.-
-Orochimaru no es de mi interés,- intervino Jūgo. -Yo solo sigo a Sasuke.-
-Pues yo los seguí a todos por que este equipo no tendría chiste sin mí.- Finalizó Suigetsu, Karin arrugó la nariz. -Aún así creo que deberíamos tomarnos unas vacaciones, ¿No ha sido para eso que Sasuke dejó Konoha de nuevo?- Jūgo hizo lo más cercano a una mueca de aburrimiento que su rostro amable y tieso le permitía. -Pues yo sigo sin confiar plenamente en él, sobre todo ahora que realmente puede aplastarnos como moscas con ese poder aterrador.- El tipo siempre había sido peligroso, pero sin importar cuán desorbitadas fueran sus habilidades siempre parecía haber algo más, Sasuke era como una navaja suiza.
-No lo creo,- el mal humor de Karin pareció mermar y apartó la mirada del microscopio, ajustándose las gafas y volteando la mirada hacia sus compañeros. -Después de que Sasuke regresó de Konoha su chakra se volvió increíblemente más cálido, de una forma que no había sentido ni siquiera cuando lo ví de niño. A pesar de que en apariencia no ha cambiado demasiado, estoy completamente segura de que se volvió mucho más humano.-
-Meh,- masculló Suigetsu astillándose un diente con un palillo de madera. -lo más probable es que perder ese brazo le hizo darse cuenta de que es un simple mortal y no una especie de monstruo mitológico sin corazón.-
-No lo sé,- Expresó Karin con franqueza. -Lo que sea que haya sido, estoy segura de que le salvó la vida.-
-Moverse rápido es primordial.- Siseó Orochimaru. -Muchas de las muestras que poseemos no son benignas porque se han mezclado con otros ADN que modifican los genes dominantes. Mi intención es cultivar los genes necesarios para mantener y replicar las habilidades de Shinobis extintos que les dieron fama en vida, así que es necesario hacer investigaciones mucho más meticulosas y eso sólo será posible extrayendo las muestras necesarias. Esto podría evitar la extinción de técnicas que fueron invaluables y a futuro podrían ser aún más legendarias.-
-Ciertos linajes deben continuar si no hay posibilidad de repoblarnos naturalmente.- La inesperada intervención pareció complacerlo.
-Esta es la verdad, Sasuke-kun. Existen varias técnicas de línea sucesoria que deseo recuperar, algunas tuvieron participación en la guerra por medio del Edo-Tensei,- el hombre serpiente pareció contemplarlo más allá. -Algunas de ellas no se habían visto en décadas y se pensaba que no había forma de que volvieran a existir, como el elemento quemar de Pakura. No estoy seguro de si profanar tumbas sea lo tuyo, pero allí es donde se conseguirá la información genética necesaria. Puedes partir a Suna cuando te plazca.-
Sasuke solo asintió quedamente, antes de retirarse.
¡!
Debo admitir que entre las cosas más divertidas de escribir esto ha sido hacerlo sobre la interacción del antiguo Hebi/Taka y su reconversión. Me pareció que la interacción entre Sakura/Sasuke no era lo único que tenía que cambiar, creo que cada personaje debió hacerse ciertos cuestionamientos con el paso del tiempo y para ellos no es la excepción. Otra de las cosas que más me gusta es pintarme cómo serían las cosas cuando se reunan todos, cuando se separen (Ya que, según el manga y viendo la ignorancia de Suigetsu con respecto a la maternidad de Sarada, obviamente sucede) la interacción de Sasuke y Sakura como pareja -y todo lo que desemboca en la unión, por supuesto, nada sucede por arte de magia- así como también un poco de la vida de Sakura antes de dar a luz en una guarida de Orochimaru, una de las peores figuras de su historia; y finalmente la relación que adoptará con Karin en estas circunstancias. Pretendo acabar la historia muy rápido porque ya tengo mucho adelantado y el tiempo me juega en contra, las vacaciones no me serán eternas. Espero que se adhieran al hilo antes de que las cosas se pongan realmente interesantes (falta muy poco, de hecho). Nos leemos!
~Nahare
