Su estadía en Konoha había sido más breve de lo que había esperado.
Afortunadamente ya habían hecho las conjeturas suficientes como para estar al tanto antes de ser capturada por Kido. La había avergonzado un poco el hecho de caer en una trampa tan obvia, pero la visión corpórea de Sasuke era tan escasa que le había sido imposible escapar de la ilusión. Una parte de su mente había creído que era él porque se trataba de lo que más anhelaba su corazón, aún así la razón había dominado la situación. Con la ayuda de Sai, Ino, Naruto, Hinata y Kakashi, ella misma había sido capaz de derrotar al impostor.
Había cumplido su objetivo de ayudar a develar la situación y así evitar poner a Sasuke en peligro. Pero incluso más importante que todo eso, había tenido la oportunidad de verlo. Esa pequeña visión efímera captada con su ojo, tan repentina que desapareció en un parpadeo; a pesar de que le había hecho ahondar en aquella percepción del vacío que se siente cuando se logra sostener algo segundos antes de que escape, le había recordado que de hecho no se había ido del todo. Estaba allí latente donde sea que se encontrase, no los abandonaba por completo.
Mentiría si dijera que no se sentía un poco triste, pero parte de sí misma sentía que podía descansar. Ya se encontraba muy tensa con todo el asunto de Sasuke previo al secuestro, así que decidió que prolongar su "visita" era innecesario. Una vez que fue aprobado el presupuesto de la clínica-otra vez, la captura del impostor le había otorgado otro poco de felicidad- con la expansión y capacitación asegurada podía volver de nuevo a Suna a concluir el proyecto apropiadamente.
Tenía al menos dos días viajando, la vegetación empezaba a menguar. El clima ventoso que le daba el nombre al país empezaba a ganar fuerza, para cuando había llegado el atardecer eligió detenerse. Al cerrar los ojos antes de dormirse contempló de nuevo la figura de Sasuke moviéndose entre los árboles, y justo antes de sumirse en la inconsciencia no pensó en que se había ido de nuevo, esta vez quiso creer que estaba yendo justo en dirección al camino donde se encontrarían de nuevo.
El ave que se posó en su mano traía una melodía clara y corta. Konoha había controlado la situación y Sasuke había asestado el golpe final. Para cuando regresó, la tensión en él parecía haber desaparecido. Sasuke podía ser mayormente indescifrable, pero después de haber pasado tanto tiempo con él había cosas que eran fácil reconocérseles, la tranquilidad era una de ellas. Sus ojos lucían despejados en lugar de tormentosos.
-Nunca nada suele tomarte tanto tiempo, pero esto ha sido un récord.- Suigetsu tenía ambas manos entrelazadas detrás de la nuca.
-Konoha ya se había encargado de lo interesante para cuando llegué,- Sasuke cerró los ojos, pero esbozó una especie de sonrisa. Tenía razón, la tensión se había esfumado y de hecho estaba de buen humor.
-Y bien,- irrumpió Karin. -¿De qué se trataba todo esto del impostor?-
-Era una especie de wannabe. Había desarrollado drogas a partir de restos de mis células y las de Naruto, podían otorgarle el Sharingan y el chakra del Bijuu a quien las consumiera. Deseaba capturarme para obtener mejores usos del Sharingan y por eso secuestró a Sakura para usarla como cebo. Para cuando llegué él ya estaba acabado.- Uhm, así que era eso lo que le parecía divertido, pensó Jūgo. -Lo único que alcancé a hacer fue encargarme de los subordinados del sujeto y la destrucción de las drogas.-
Suigetsu silbó por lo bajo. -Vaya, eso habría sido un gran problema si hubiera sido distribuído.-
-Afortunadamente no lo fue.- Incluso Karin parecía un poco aliviada. -Lo de la recolección de restos para experimentación casi parece digno de Orochimaru.-
-Sus ambiciones eran distintas,- explicó Sasuke. -El caos indiscriminado no era lo que movía este tipo, era el dinero.-
-Era un motivo vano como para que tuviera una oportunidad real, estaba destinado a ser vencido.- Comentó Jūgo. -Pero lo que es más importante, te libra a ti de problemas.- Sasuke asintió.
-La noticia de la captura fue recibida aquí en poco tiempo y en consecuencia, la seguridad ha aflojado un poco. Distribuyen la vigilancia de la aldea de manera normal, afianzando los puntos más importantes, así que el cementerio ya no es tan concurrido por shinobis.- Informó Karin. -Esperabamos tu regreso para actuar.-
-Quiero descansar antes de viajar de nuevo,- visiblemente, Sasuke estaba mucho más relajado. A pesar de que había sido poco lo que había hecho en el país del Fuego, consecutivamente le había tomado tres días llegar y tres días volver, -durante ese tiempo podremos establecer mejor el perímetro y crear un plan a partir de él. Aún tenemos que ser precavidos para no ser localizados, pero ya no existe una vigilancia real donde yo sea el objetivo así que no debería haber más complicaciones.-
-Bien,- dijo Suigetsu, -si no tuviera que estar todo el día ejecutando el henge, esto verdaderamente podría llamarse vacaciones.-
-Me alegra que todo esto se haya tratado de un error,- Gaara parecía realmente aliviado, -después de todo lo que ha pasado que Sasuke volviera a ser consumido por la oscuridad hubiese sido algo que me habría entristecido, pero habría tenido que actuar de igual forma.-
Sakura asintió. -Lo sé, esa posibilidad también me asustaba. Pero luego me sentí en verdad tonta,- su semblante había cambiado, -Sasuke-kun es mejor que eso, incluso mejor que todo lo que le pasó una vez y también que lo que hizo. Una vez se dio cuenta que el camino que había tomado era incorrecto rectificó y él no es de las personas que cambian de ideales fácilmente, es bastante testarudo. Cuando recordé todo eso fui capaz de proceder como era debido y ayudarlo a salir de todo aquel aprieto.- Gaara sonrió.
-Sasuke y Naruto tienen suerte de que seas su compañera.- Temari sonreía como si la entendiera realmente. -Sé lo que se siente velar por gente problemática, nunca deja de ser difícil, y en general, nunca deja de ser.-
Kankuro le echó un vistazo mordaz y luego entornó los ojos. -Supongo que esta vez no sólo lo dices por tus hermanos.-
-Serás idiota,- Temari lo fulminaba con la mirada, pero un leve sonrojo se esparció por sus mejillas.
-Finalmente,- interrumpió Gaara, -podremos proseguir con el proyecto de la clínica sin retrasos. Hemos tomado los recursos necesarios para que puedas trabajar cómodamente, así que esperamos que tu estadía sea agradable.-
-Lo agradezco, Kazekage-sama. Aún así, no creo que se amerite que me quede demasiado, he dejado las cosas los suficientemente enrrumbadas antes de irme y su equipo me sigue rápido. Por lo que se me ha sido informado, como va todo sólo será necesario dar los toques finales.-
Gaara asintió. -Aún así, espero que te tomes el tiempo para descansar. El viaje ha sido largo.-
-No estoy agotada, he descansado lo suficiente durante el viaje,- negó, -quiero trabajar con los niños personalmente además de entrenar a los médicos, y me gustaría empezar lo antes posible. Si me disculpan, me retiro.-
Gaara alzó la mano e hizo un gesto de asentimiento y despedida. Cuando desapareció en una voluta de humo, Kankuro silbó por lo bajo.
-Nadie puede decir que no es eficiente,- comentó.
-Siente verdadero amor por lo que hace, es eso lo que la hace eficiente. Creo que no habría dejado Sunagakure si no hubiese sido por algo por lo que sintiese afecto en la misma medida.- Dijo Gaara. -Antes pensaba que era sólo cosa de Naruto, esa calidez y el deseo de proteger lo que realmente era importante para él. Pero no toma mucho darse cuenta de que esto es característico de los ninjas de la Hoja y Haruno Sakura no es la excepción.-
-Uchiha Sasuke,- nombró Temari. Pobre, pensó. -No debe ser nadie fácil de querer. Las intenciones pueden ser las mejores, pero también es necesario que se permitan ser amados.- Miró a Gaara, él había sido una figura tan distante y aterradora por tanto tiempo que no fue difícil olvidarse del amor que le tenía como hermana. De hecho, el amor estuvo oculto bajo el miedo durante tanto que olvidó que lo tenía para él hasta que Gaara estuvo dispuesto a amarlos también.
Pero, si había ocurrido con Gaara... Observó el kanji "Amor" que él mismo se había grabado en la frente. Aquello había sido una premonición, un precepto. Decididamente no creía que existiera alguien incapaz de amar, y por ende, evitar ser amado. No si era el tipo de amor de Naruto que había alcanzado a Gaara y que Sakura parecía compartir.
-Espero se encuentre bien, Sakura-sama.- Una gota de sudor resbaló por su frente, aún no caía en cuenta sobre el por que de tanta formalidad a su alrededor. El comportamiento que los demás medic-nin tenían con ella también se le hacía un poco extraño, pero intentaba seguir con la corriente. -Hemos escuchado lo que pasó, pero confiamos en que estaría bien.-
-No ha sido nada, de verdad,- sonrió un poco incómoda, restándole importancia al asunto con la mano.
-¡Claro, después de las cosas asombrosas que hizo en la guerra, un impostor no era un verdadero problema!-
Sakura retuvo el impulso de estamparse la mano contra la frente. Tsunade iba a través de estás situaciones de forma impecable pareciendo siempre tan superior. Solía decir que los jóvenes eran extremadamente impresionables, sobre todo si estaban en presencia de algo verdaderamente extraordinario. La humildad nunca había sido el fuerte de su maestra, pero evidentemente este si era un joven impresionable, aunque no debía tener mucha menos edad que ella.
Optó por sonreír. -Bien, necesito que me digas como va todo por aquí.-
-Las cosas están yendo muy bien, pero todavía hay cosas a tener en cuenta. Sabiendo que el método de abordaje puede tomarse su tiempo ya que el sistema de interacción/conversación no es uno que de resultados de un día para otro y que la medicación es más bien una medida secundaria, la mayoría de los niños han ido teniendo cambios lentos pero definitivamente visibles. Aún así, la clínica es nueva en este lugar y la mayoría de los niños fueron traídos o escogidos para ser tratados por secuelas post-guerra.-
-Ya veo,- comprendió. -La guerra acabó hace dos años y los casos más graves ya han sufrido durante mucho tiempo como para adaptarse eficazmente al sistema.-
Él asintió. -Hemos etiquetado los casos por gravedad y mejoría, denominando escalas por colores,- le tendió una carpeta, la primera hoja dentro tenía tres franjas. Varios nombres se observaban dentro de ellas, -la franja verde corresponde a los casos comunes, cuyas pérdidas o traumas han sido recientes y no recientes pero han respondido de la forma esperada, la amarilla a los casos recientes y no recientes que responden de forma mucho más lenta que los otros...-
Sus ojos se posaron en la franja roja, en la cual sólo había escrito un nombre. -...la roja la creamos para los casos no recientes en los cuales no se ha podido hacer ninguna clase de avance. Por ahora, sólo tenemos uno. Por eso requerimos su presencia.-
Mamoru, Rui
-Amane-san,- llamó. -En la mañana, después de ser atendidos individualmente por un terapeuta son llevados a compartir en una sala de recreación.- Él asintió. -Condúceme hasta allí, por favor.-
Había salido poco desde que habían llegado allí, al contrario del resto de su equipo. Suigetsu era incapaz de quedarse quieto durante demasiado tiempo, Karin no soportaba el encierro y Sasuke, en general, no pasaba mucho tiempo junto a ellos puesto a que siempre permanecía vigilante de su entorno. Tal vez ese era el factor que hacía que funcionasen bien, todos tenían en claro que difícilmente eran compatibles y por eso no trataban de forzar las cosas. De ese modo lograban entenderse e incluso a veces estar a gusto con sus diferencias; tenía la creencia distante que incluso disfrutaban la compañía. Aún así, no se agradaban lo suficiente como para abusar de aquellos momentos.
Era complejo, pero todo iba bien. Seguía a Sasuke para mantener presente a Kimimaro más que para mantener a raya su instinto asesino. Incluso en ambientes turbulentos había sido capaz de controlarse y a pesar de que era una habilidad que aún necesitaba ser desarrollada, se sentía contento. Aunque aquel lugar era concurrido y por ende tenía la tendencia a ser un poco caótico, aún no había tenido ningún arrebato. No había tanta fauna como en otros lugares que había visitado, pero habían varias ventanas en la habitación conjunta donde llegaban aves y reptiles propios del país, así que tenía con que entretenerse.
Se acercó a ella, a través se podía ver varios edificios y también la torre del Kazekage. Pensó en Suigetsu, el más temerario y el menos paciente de todos y deseó que llegara pronto. Era tal vez un poco irónico que fuera él quien velara por el orden de las cosas, pero siempre que el albino estaba fuera se preocupaba porque se metiera en algún lío y pusiera en peligro la misión. Lo buscó con la mirada, pero aún no había ni rastro de la apariencia que había elegido tomar.
La ventana que daba vista hacia la clínica que estaba contigua a su hostal, donde pasaba una calle que dividía ambos edificios, también estaba sin señales de él. Dicha clínica parecía ser infantil, ya que en el día poco veía afluencia de adultos y la mayoría de los que ahí residían era personal médico, aunque más puntualmente por el hecho de que un parque de juegos al exterior abarcaba una parte del terreno. Era común que un grupo de niños fuera conducido por algunos de esos médicos algunas horas de la tarde todos los días, lo sabía porque durante su estancia ahí solía observarlos asiduamente.
El grupo de hoy parecía ser el mismo, tal vez con una o dos variantes más. En general, lo que había captado la atención de sus pequeñas expediciones fuera del edificio era el hecho de que habían presentado un cambio gradual y evidente de conducta. Al principio, todos ellos estaban un poco reacios a compartir con los otros, pero con el pasar de los días se fueron relacionando y con algunas excepciones la mayoría parecía disfrutar de la actividad. Aún así, su mirada siempre se desviaba al que se aislaba, día tras día. Se sentaba en el área de juegos y nunca hacía intentos por relacionarse con los otros niños e incluso parecía ignorar a los adultos que se le acercaban. El día de hoy, de nuevo parecía estar ignorando a aquel médico de cabello azul que solía intentar acercarse a él, sin aparentes resultados. Junto a él, le llamó la atención otra silueta con color de cabello peculiar.
Dudaba que Sasuke ignorara la presencia de Sakura Haruno en la aldea, mucho menos estando a solo unos pasos de ellos. Tampoco creía que estuviera subestimando su capacidad para descubrirlos, al menos si se dejaba llevar por la reacción de Sasuke ante su secuestro, parecía estar tan confiado de las habilidades de Sakura como para creer que el impostor en ningún momento tuviera una oportunidad contra ella. He incluso así, él había elegido descansar en la Arena algunos días más.
Se preguntaba si para Sasuke la presencia de Sakura tan irrelevante. Aunque, tal vez no lo era. Nunca podía entender demasiado a Sasuke, de todos modos.
Había que concedérselo, Amane tenía un don para los niños que provenía de su energía, le recordaba muchísimo a Naruto. La mayoría había tenido un progreso admirable desde la primera vez que los había visto justo cuando el proyecto había iniciado, sin embargo, no había conocido al chico de la franja roja entonces. La carpeta que le había sido entregada contenía nombres pero no fotografías, más era sencillo determinar por sus conductas a que franja pertenecían. Los de la verde eran indiscriminados en el area de juego, se paseaban de aquí para allá con sus compañeros. Los de la amarilla, se congregaban en grupos más pequeños, pero aún así parecían disfrutar del tiempo de recreación. El chico de la franja roja se sentó en el suelo, utilizando la verja como respaldo. El cabello liso y negro le caía sobre la frente y le ocultaba parcialmente la vista, así que no podía decir realmente que estaba viendo. Amane se dirigió inmediatamente a él.
-Rui,- llamó Amane, pero el chico no dio señales de estar prestándole atención. -Hace un día excelente, ¿No lo crees?- Silencio. A pesar de esto, el peliazul no dio señales de que su espíritu flaqueara. -Sería un desperdicio no aprovecharlo, me gustaría que tú lo hicieras. Puedes hacer cualquier cosa que quieras hacer.-
El rostro de Rui se volvió hacia él, podría estarlo mirando debajo de la cortina de pelo, pero no estaba segura. Lo que había dicho Amane definitivamente había captado su atención. La misma verja que había utilizado como espaldar le había servido para impulsarse arriba, pero la expresión complacida de Amane desapareció cuando Rui pasó de él-y de ella también- y se fue caminando de vuelta adentro. Estaba a punto de protestar, pero Sakura lo detuvo con un brazo. En su lugar, lo instó a que ambos lo siguieran dentro del edificio.
Caminaba a paso tranquilo, ellos se encontraban a una distancia prudente pero se aseguró de seguirle el paso. Lo observó detalladamente mientras se movía por el edificio en dirección a las habitaciones, donde pronto alcanzó la suya. Una vez dentro esperó unos minutos antes de acercarse a la puerta y mirar por el pequeño cristal de la puerta, Rui se encontraba recostado en su cama de espaldas a la puerta, encorvado. Estaba segura de que intentaba ser silencioso, pero sus continuos estertores le mostraban que estaba llorando. Amane también miró, su expresión se ensombreció y ambos se alejaron de la puerta, caminando de vuelta al área exterior.
-No sé cómo ayudarlo,- la franca decepción que se leía en el rostro de Amane era enternecedora. Realmente estaba preocupado y para Sakura, eso era señal de que realmente le importaba. -Este proyecto es muy importante, nadie había tomado en cuenta antes algo como esto. Todos se preocupaban sólo por las heridas externas, cuando las internas son las que dejan las peores secuelas. Todas las guerras anteriores a nosotros, la mayoría de los renegados y desertores probablemente nacieron a través de este tipo de daños...-
»Haciendo esto podríamos evitar que al crecer estos chicos no se adhieran a esas heridas como motivo para causarle el mismo daño a otras personas. Incluso tal vez podríamos lograr que llegaran a tener una buena vida. Es por eso que estoy aquí, y también la razón por la que creo que es asombroso que alguien concibiera esto, dice mucho de quién realmente eres, Sakura-sama. Sé que siempre existirán casos que saldrán de la comprensión y posibilidades del médico, pero no es algo que esté dispuesto a aceptar fácilmente. Por eso confiamos en usted.-
Suponía que a esas alturas no podía evitar estar algo conmovida. -Inicié esto porque mis compañeros habían sufrido traumas de infancia relacionados con la violencia. Al crecer me hice consciente de dichos traumas y al ver su progreso me di cuenta de que había mucho que pudo haberse evitado con sólo algo de intervención, palabras en el momento adecuado, apoyo cuando necesario. No abandoné a mis amigos cuando su sufrimiento era tan grande que intentaron alejarme, nunca me rendí con ellos y no pienso hacerlo con este proyecto ni con ningún chico que necesite nuestro apoyo.- Ella posó la mano sobre su hombro. -Encontraremos la manera de ayudarlo, a él y a todos quienes necesiten lo mismo que él.-
Había pasado la mayor parte de la noche estudiando el caso. Mamoro Rui tenía once años y era hijo de shinobis de rango medio que habían muerto en batalla durante la guerra. No tenía hermanos ni familiares cercanos, y se le había ingresado a la clínica como medida alternativa de algunas autoridades de Sunagakure en respuesta a su comportamiento extremadamente introvertido y asocial. Su ingreso en la clínica había coincidido con su ida a Konoha por el asunto del impostor y en una semana se había negado a tener contacto con sus examinadores, por ende no se había logrado ninguna clase de progreso.
El enfoque que había concebido como plan de acción para la clínica contaba con tres fases: Relación, Terapia y Reinserción. Se trataba de un método humanista para el cual eran escogidos los médicos que tenían mejores escalas de puntaje en el test de inteligencia emocional. La capacidad para relacionarse con el paciente era la clave del éxito, crear un vínculo con el que este se pudiera identificar y poder sentirse comprendido en su duelo. La terapia y la reinserción eran conjuntas, cada día los niños eran sometidos a algunas horas de terapia individual en la mañana y por la tarde compartían con los demás niños de la clínica, teniendo la oportunidad de vincularse de maneras distintas. Una vez que se considerara que el paciente había sido tratado satisfactoriamente, lo suficiente como para haber completado las fases del duelo, entonces era devuelto a su cotidianidad. Aún así, parte de su visión incorporaba un seguimiento continuo incluso después de darles de alta. La razón por la que Rui era un dilema para sus colegas era porque no había manera de establecer la primera fase del tratamiento.
Para cuando recién amanecía ya se encontraba en la clínica. Teniendo una reunión previa, había acordado con la junta médica que sería ella la que llevara el caso en adelante y que junto a ella podían haber al menos un par de ellos que también pudieran hacer estudio de la situación.
-Hoy cambiaremos un poco las cosas, Rui. Ha venido alguien especial a verte.- Escuchó que Amane le decía al chico conforme iba entrando a la habitación. -Es una gran ninja médico y además es muy bonita, ¿Ah que si? Tal vez te gustaría hablar con ella.-
Sentado en una silla, el chico no se inmutó. Amane la miró con preocupación, pero ella hizo un ademán con la mano, para restarle importancia.
-Vaya que has de ser especial, Rui. ¿Ves este protector?- Sakura toqueteó con la uña el protector de Konoha que llevaba en la cabeza. Le complació ver que el niño la atendía, a pesar de que aún no veía mucho detrás de la cortina de pelo él había subido el rostro para ver lo que ella le indicaba. -Me han traído todo el camino desde Konoha para que viniera a verte sólo a ti. Me llamo Sakura, y seré tu nueva compañera.-
Permanecía callado, pero Sakura podía ver que estaba alerta por su lenguaje corporal. -Como comprenderás, al venir aquí únicamente por ti me he tomado el tiempo para revisar tu historial. Sé que no eres mudo, Rui-chan. Tal vez sólo muy tímido o muy quisquilloso; y a pesar de que eso te ha funcionado hasta ahora, ya no es necesario que lo seas. Queremos ayudarte,- Sakura hizo una pausa, esperando que el niño entendiera especialmente esto último, -así que como te habrás dado cuenta, he dicho "compañera" en lugar de "médico". Visto que no pareces querer hablar con nosotros y por ende entonces no podemos ayudarte, tampoco pretendo obligarte a hacerlo.- Se agachó, hasta quedar a su nivel. -Lo único que puedo hacer en esta situación es hacer que quieras hablarme, así que permaneceré junto a ti todo el tiempo. Seré tu nueva compañera aquí en la clínica, también tu terapeuta y amiga, si me lo permites...-
Ante la impasibilidad del niño, añadió, -...Si permaneces en silencio durante un año, un año estaré junto a ti. Lo único que puede librarte de mi es que te comuniques conmigo, que seas capaz de decirme cómo te sientes... Y si de verdad te empeñas en quedarte callado, ¡Entonces tengo que advertirte que puedo llegar a ser muy persistente!- Añadió con una sonrisa.
Había empezado el tratamiento especial de Rui ese mismo día. Para evitar que el ambiente seguro que ofrecía la relación médico-paciente fuera imperturbado, pero también sus colegas fueran capaces de seguir atentamente el desarrollo de la situación para poder comprobar los resultados y a sí mismo ser capaces de aplicarlos en otros casos como modelo, instalaron cámaras en la habitación en el momento en el que ella y Rui se fueron por la tarde al tiempo de recreación.
Pasó junto a él toda la mañana, y a pesar de que en ningún momento el muchacho pareció estar interesado en hablar con ella, se acopló a su compañía. Durante el día había permanecido en cama con Sakura a su alrededor, y a pesar de que sentía que estaba hablando consigo misma todo el tiempo, sabía que estaba atento a todo. La forma en la que había elegido hacer las cosas era incluso más personal que la que había ideado para el proyecto inicial con casos estándar. Con esto estaba asegurándose que se acostumbrara a ella, convirtiéndose en una figura con la cual él pudiera familiarizarse.
Antes que el sol comenzara a ponerse le acompañó durante el tiempo de recreación. Actuó como esperaba, tampoco haciendo ningún esfuerzo por interaccionar, así que Sakura sólo se limitó a hacerle compañía. Para cuando fue el momento de acompañarlo de vuelta a su habitación, supervisó que se fuera a la cama.
-Descansa, Rui-chan.- Dijo, accionando el interruptor.
Utilizaba las noches en su habitación para recopilar más información. Había utilizado el favor de Kankuro para conseguir datos de los padres de Rui que sólo podría ofrecer el orfanato en el que lo habían colocado. En algunos pocos días había podido admirar leves avances: como que comenzara a esperarla despierto, a responder favorablemente-y con eso se refería a con menos tensión de lo usual- hacia las cosas que Sakura había investigado y sabía que le gustaban-mayormente alimentos- aunque aún se ponía tenso cuando hablaba durante demasiado tiempo, era incluso agradable cuando compartían el silencio. Después de varios intentos fallidos se había dado cuenta que era inútil intentar mediar para que Rui se uniera a los demás niños en el tiempo de recreación, así que había optado por no forzar demasiado las cosas y por el contrario hacer que el chico se sintiera cómodo con lo que elegía hacer. Nunca le dio la opción que le había dado Amane cuando lo vio por primera vez (definitivamente no quería que se aislara a llorar en su habitación, así tuviera ganas de ello) así que aquel espacio del enrrejado donde él solía recostarse solo empezó a ser el lugar donde ambos pasaban el tiempo en el exterior.
-Si esto fuera Konoha,- le comentó un día, sentados en el piso árido y bañados en el sol mientras compartían una manzana, -le pediría al Capitán Yamato que hiciera nacer un gran árbol que nos diera sombra.- Cuando Rui miró hacia arriba, figuró que estaba intentando imaginárselo. Por alguna razón luego de eso sintió que le estaba lanzando una mirada de "¿Vas en serio?" detrás de la cortina de pelo. -Bueno, puede que este clima sea demasiado seco y la tierra no sea fértil, pero con un pozo de agua profundo que nutriera las raíces, supongo que cualquier árbol podría crecer tan fuerte y grande, incluso aquí.-
Después de eso Rui había pasado la mayor parte del tiempo restante palpando y distrayéndose con el suelo a su alrededor y eso la mantuvo serena. Lo que sea que estaba reprimiéndolo empezaba a aflojar. Al día siguiente, para cuando había llegado la hora recreativa, el chico encontró que su sitio en la verja estaba cubierto del sol de la tarde por un pequeño toldo improvisado hecho de palmeras secas, Sakura supuso que le había gustado cuando se reunió con ella justo debajo.
No sería hasta poco después de esto que finalmente obtuviera una reacción concreta del chico. Había llegado a la hora usual esperando que como acostumbraba Rui estuviera esperándola despierto, pero se dio cuenta de que de hecho había sido despertado cuando irrumpió en la habitación. Se incorporó exaltado, la cortina de pelo adherida al rostro por las lágrimas, Sakura incluso pudo entrever unos bonitos-pero a la vez muy tristes- ojos azules debajo. Supuso que había tenido un mal sueño y lo había despertado de repente.
-Lo siento, Rui,- se excusó con una sinceridad casi dolorosa. El niño aún tremulaba, y verlo en ese estado le causaba un leve desasosiego. -No quise despertarte de ese modo.- Se acercó. -¿Te encuentras bien?-
No esperaba que el niño le respondiera, de todos modos. Aún así no podía evitar sentir preocupación, había un progreso favorable-aunque no céleres resultados- en su conducta. Las grabaciones nocturnas de las cámaras de su habitación mostraban que de hecho, aunque existían temblores en su figura que indicaban que aún estaba en duelo, estos no se extendían demasiado y no perduraban hasta primeras horas de la mañana, como le había sido informado que solía suceder.
-Ha sido sólo una pesadilla, todo está bien.- Entre las hebras de su cabello captó el destello azulado, lo que leyó en sus ojos la llenó de pesadumbre. «No, ¡No lo está!»
Por instinto, acercó la mano a su rostro con la intención de apartar su cabello, secar sus lágrimas y confortarlo; pero sus dedos sólo alcanzaron a sentir el respingo de aire que causó el abrupto movimiento de Rui para alejarse de ella. La mano viajó de nuevo instintivamente hacia su pecho.
-Lo que sea,- comenzó con suavidad, -sea lo que sea puedes decírmelo. Estoy aquí siempre que me necesites, pero para poder ayudarte necesito que me digas qué sucede.-
Se movió alrededor de la habitación en medio del silencio, buscando pañuelos para el niño. Para cuando alcanzó la caja se detuvo una fracción de segundo, interrumpida por su voz. -Eres muy molesta.-
Tardó unos momentos en voltearse a encararlo, pañuelos en mano y el corazón latiéndole con fuerza contra el pecho. Interesante elección de palabras. El tono que utilizó arrastraba fragmentos de tristeza, pero en su mayoría era una especie de rabia que no podía identificar. Al mirarlo, sabía que su rostro le transmitía al chico una serenidad que no sentía.
-No me importa ser molesta, si eso significa que eventualmente estarás bien.- Respondió, tendiéndole los pañuelos con delicadeza. No los tomó de su mano, así que los dejó a su alcance y como prometió, a pesar de su visible descontento no lo abandonó por el resto del día, aunque ahí había terminado toda su interacción.
Después de eso estuvo abstraída durante la mayor parte del tiempo, asegurándose aún de ser atenta con el niño. Pareció calmarse conforme dejó de intentar hacer esfuerzos mayores para comunicarse con él de nuevo, así que cesó sus avances por la paz.
Al final del día se encontraba adormecida, pero incapaz de conciliar el sueño. Rui seguía dando vueltas por su cabeza y cada vez que su línea de pensamiento llegaba al punto de lo que había pasado, parecía como si alguien estuviese presionándole un dedo invisible contra el pecho; no lo suficientemente fuerte como para dolerle pero si para molestarle. Sentía la necesidad campante de ayudarlo con todo lo que pudiese y eso provenía específicamente del método en el que había elegido llevar las cosas, personal. Cuando pasaba tanto tiempo a su alrededor no sólo se estaba asegurando que el chico se familiarizara con ella, también lo hacía con él. Poder sentir su dolor y a la misma vez saber que le traía un poco de calma era por mucho lo mejor que había sentido en algún tiempo, útil, pero sobre todo capaz de ayudar a alguien que aunque si bien era incapaz de tomar toda la ayuda que podía ofrecerle, sabía que la necesitaba.
Era sano hasta cierto punto que en estos casos el paciente reflejara a la figura del médico en alguien importante para él, fuera parte de su duelo o no, y que de igual manera el médico pudiese hacerlo para que el vínculo fuera verdadero y existiera la necesidad real de parte del paciente a acercarse al médico, y el deseo genuino del médico para ayudar al paciente. Creía que Rui había hecho un poco de eso con ella inconscientemente, incluso evitando no hacerlo, pero ella había elegido abiertamente a Rui y tenía bastante qué reflejar en él.
Tal vez la razón principal por la que había fundado el proyecto se trataba de su necesidad de reconciliarse con esa parte de ella que le gritaba que hubiera sido capaz de evitar todos los eventos que se desarrollaron con respecto a Sasuke y Naruto si hubiera sido lo suficientemente competente. Si hubiera tenido la paciencia, madurez y sabiduría para hacerlo. Había dejado de castigarse por ello-al menos conscientemente- algunos años atrás, era una niña entonces y apenas conocía lo suficiente de la vida. Luego, cuando todo se había vuelto demasiado sofocante a pesar de que intentaba respirar la espera llenándose de trabajo, no la cubría en su totalidad. Siempre habían aquellos momentos latentes donde el "si tan sólo" aparecía por su mente sin ser invitado pero tampoco sin ser evitado. Debía hacer algo al respecto, y la clínica fue el resultado. Evitar catástrofes en lugar de vivirlas, ese era un gran sueño.
Consumió todo su tiempo, pero eso era justamente lo que buscaba, menos tiempo para divagar. Ayudar a otros le proporcionaba alivio a su propio dolor y confiaba en que ese era una manera noble de sobrellevar las cosas. Naruto se había casado, Ino se seguía haciéndose cargo de sus compañeros y a la vez descubría su cercanía con Sai, todos los demás habían escogido la manera más conveniente de manejar sus propias pérdidas. Pero ella no podía sobrellevar su propia pérdida si estaba rodeada de ella, y justamente por eso había abandonado Konoha.
Había pensado en Sasuke durante todo el camino hasta Suna, pero había sido justamente allí donde había logrado apartarlo de su mente durante más tiempo. Lo veía en Rui, aún así. Se había involucrado tanto que de hecho las palabras del niño la habían herido a pesar de que una de las eventualidades que había considerado era que este tipo de abordaje podía causar que él se fastidiara de ella, era algo con lo que había estado en paz y dispuesta a sobrellevar; pero suponía que sus emociones aún le hacía malas jugadas. Habían pasado al menos siete años desde que Sasuke le había dicho algo parecido y aún se le hacía un nudo en el estómago al recordar la desesperación que sintió cada vez, y ni siquiera tenía que ver con el rechazo. Recordaba lo mucho que quería ayudarlo y no poder hacerlo la hacía sentir francamente inútil.
Recordar aquel sentimiento la abatía pero al mismo tiempo actuaba como combustible. Lo que le había dicho a Rui al presentarse no debía tomarse en vano, se quedaría a su lado el tiempo necesario. Debía ayudarlo. Desde que tuvo una consciencia medianamente aceptable había intentado convencer a Sasuke de hacer lo más conveniente utilizando métodos improbables, haberle declarado su amor era un ejemplo de ello. Si aquella noche hubiese intentado comprenderlo utilizando sus sentimientos dañinos en lugar de exponer los de ella quizá todo habría sido diferente. Tal vez nunca se lo perdonaría hasta que pudiera alcanzarlo y enmendar todo lo que había hecho mal alguna vez para estar en paz consigo misma, el amor a él era lo que la movía hacerlo estaba claro, pero también todo aquello iba de la mano con su propia sanación. No sabía como ayudarlo aún, de todos modos.
Así que Sasuke tendrá que esperar, fue su último pensamiento coherente antes de inclinarse sobre los folios de Rui para descansar los ojos. Su corazón la movía a hacer lo mejor que pudiese para ese chico, aunque Sasuke ocupara gran parte de ella, a pesar de que incluso recostada sobre la mesa en aquella aldea distante y sin haber estado realmente cerca en tanto tiempo, sintiese como su presencia la cubría y dirigía en su dirección. Como si él estuviese aguardando por ella.
Permanecer en la penumbra siempre había sido ventajoso para él, pero estar sumido allí tenía una desventaja particular: mientras más densa era la oscuridad, mejor se podía percibir hasta el más mínimo atisbo de luz. Gaara se lo había dicho una vez, y él había contestado que sus ojos estaban cerrados a ella. Naruto no se había desecho de la oscuridad, pero si le había abierto los ojos. Debió haber sabido que como era imposible apartar la vista de un destello en la oscuridad, sus ojos la perseguirían casi involuntariamente al encontrarse rodeado de su presencia. Sakura emitía una claridad cegadora, así que antes de que pudiera cuestionarse a sí mismo había montado una especie de vigilancia a su alrededor; un insecto hechizado por una luz demasiado fuerte.
Se trataba de algo instintivo, así que no reparó mucho en ello. Su verdadera intención era descansar lo suficiente antes de ponerse en marcha, con el asunto del impostor resuelto cualquier turbación se había evaporado. Tras haber superado ese contratiempo, la extracción de la muestra de línea sucesoria no suponía ningún problema para él, nunca había sido asiduo de malgastar el tiempo, ya se había ocupado de trazar un plan que fuera conveniente. La ejecución de dicho plan era lo que no había concertado aún y tal vez era lo único que le causaba desconcierto. Sabía que algo lo estaba frenando y que ese algo no era más que él mismo, y deseaba entender por qué.
Estaba confiado en la eficacia del Henge y en sus técnicas para enmascarar su chakra, pero no había ido allí solo y sabía que su equipo estaba muy lejos de ser sigiloso. Cada día que pasaban allí era una oportunidad para que Suigetsu fuera parte de una riña, Jūgo tuviera un arrebato o Karin sucumbiera a uno de sus ataques de histeria y llamara más atención de la deseada. Aún así, continuaba tomándose un tiempo inexplicablemente lento para avanzar y no estaba tenso por eso. Incluso cuando en el fondo cuestionaba cada una de sus decisiones.
Ella le causaba curiosidad. Cuando la vio estando de vuelta en Suna intuyó que había abandonado la misión que estaba cumpliendo para ir en busca del impostor y había regresado para completarla. Era improbable que no se encontrara con ella asiduamente, el edificio donde el antiguo Taka residía estaba justo al lado de la clínica donde ella parecía estar trabajando y convenientemente cerca de su residencia en la torre del Kazekage. Por las noches, sus ojos la seguían involuntariamente cuando desde la azotea observaba su recorrido habitual desde la clínica a la torre.
Se encontraba siempre cauteloso a cualquier señal de reconocimiento de su parte. Habían sido pocas las veces que había coincidido con ella a pleno día en las calles de Suna, en alguno de los escasos recesos donde Sakura se permitía salir del lugar donde estaba laborando. Todas las veces pareció estar demasiado concentrada en sus pensamientos como para darse cuenta de que él la estaba observando. Sabía que estaba tentando su suerte al permanecer demasiado a la vista, pero de alguna forma también aguardaba la posibilidad de que ella pudiese reconocer su presencia. Sus habilidades eran impecables, pero Sakura ya había visto su nueva apariencia aquella vez cuando en primera instancia le había parecido verla cuando llegó por primera vez a Suna, y la había seguido a la clínica para asegurarse del por qué se encontraba en la arena al mismo tiempo que él.
Aquella vez parecía turbada y cuando salió de la clínica hacia el cementerio llegó a pensar que de alguna manera los había descubierto, pero no había sido así. De todo aquello lo único que pudo extraer fue que parecía tener una especie de conexión personal con Suna y que volvería a Konoha a seguir obedientemente el castigo autoimpuesto de velar por su equipo y sus tonterías incluso aunque eso significara renegar una misión. Al abandonar la aldea con el fin de encargarse del impostor casi se sintió responsable de evitar que Sakura se adjudicara todos los problemas que estaban de alguna forma ligados a él.
Cuando arribó a donde se habían desarrollado los hechos y sometió a la banda de ANBU al sharingan tuvo una visión más o menos completa de lo que significaba aquel asunto del robo de identidad, e intuír que el fallido intento de escape con el cargamento de las drogas significaba que Konoha había logrado hacerse con los responsables del asunto. Uno de ellos estaba lo suficientemente informado como para creer que Sakura había puesto en problemas al tal Kido, y para cuando terminó con ellos lo comprobó cuando uno de sus escuadrones vino en búsqueda de los renegados, su cargamento y la explosión de la bola de fuego que había accionado hacía algunos momentos. No pudo pensar en nada que le hiciera creer que esperarlos o incluso volver a Konoha momentáneamente fuese una buena idea, aún tenía asuntos de los qué encargarse y francamente también estaba un poco irritado por haber tenido que viajar todo ese trayecto para apenas tener un poco del abordaje. Al escapar se aseguró de no ser especialmente cuidadoso, sabía que habían capturado su presencia durante algunos instantes, y para él ese era un mensaje suficiente. Estoy siempre vigilante, pero pueden encargarse de estas cosas perfectamente sin mi ayuda y No se preocupen por mi. Naruto y Sakura sabrían que hacer con ello.
Verla regresar a la misión que explícitamente había abandonado para ir a ayudarlo cuando creía que estaba en problemas lo tranquilizó. Interferir con el curso de la vida de Sakura era algo que había evitado desde que eran niños y él había decidido que no había otra alternativa más allá de la oscuridad para él. Ella era buena, cálida y brillante; y si bien eran pocos los momentos en los que dejaba derrumbar los muros que había colocado en torno a sus recuerdos después de convertirse en un renegado, cuando pensaba en Sakura solía creer que terminaría inclinándose por la predilección y testarudez de Naruto. Descubrir que aún lo amaba después de todo lo acontecido aún era incomprensible para él, no tenía idea de como funcionaba su sentido común. Que Naruto hubiera renunciado a ella también era un asunto que le costaba digerir y sospechaba que habían razones mucho más allá de que se hubiera enamorado repentinamente de la chica Hyūga, pero no pensaba en ello más de lo debido.
La última vez que había estado frente a ella mentiría si no admitía haber estado tentado por su propuesta. El profundo -incomprensible pero incluso casi tangible- amor de Sakura era la promesa de la luz. Representaba la esperanza de vida, sanación del alma, ceñirse al hogar que residía en ella era lo más cerca que podría estar de la salvación. Mientras había estado en Konoha su devoción y cuidado hacia su curación sólo había sido compartida por Naruto y experimentarla había sido familiar y casi acogedor, una sensación solamente percibida años atrás, en los días en los que habían estado todos juntos y la oscuridad solamente era una amenaza débil proyectada en una sombra. Había sido incapaz de quedarse pero fácilmente hubiera podido tomar para si mismo todo lo que Sakura significaba, no obstante para él había sido igual de sencillo llegar a la conclusión de que mezclarla con sus demonios la habría marchitado.
En él todo estaba viciado, dañado, corrupto, no habría sido justo exponerla a todo eso, aunque sus sentimientos hacia él fueran no menos que reconfortantes. Al verla por última vez había tomado una decisión; la dejaría. La dejaría allí hasta que su amor se vertiera en alguien más, y algún día regresaría para asegurarse de que había confiado sus sentimientos a una persona que pudiese hacer buen acopio de ellos, aunque secretamente esperaba que Naruto aprovechase el tiempo.
Los apartaba de su mente siempre que podía, tenerlos demasiado tiempo presentes le hacía sentir la necesidad de volver, pero bien sabía que no lo haría. Su dolor era mucho más grande que toda la luz que ellos podían emanar, y si bien ellos eran la familiaridad y el hogar no había nada de paz que pudieran transmitirle. Siempre que recordaba todo lo que habían hecho por él se sentía indigno, y era ese mismo sentimiento él que lo mantenía prudentemente alejado de sus vidas. Sin embargo, había sido difícil mantenerse alejado de ellos mientras lo perseguían hacía algunos años y no era más fácil hacerlo ahora, con Sakura tan cerca.
Por eso, el pasar de los días lo alertaba. Se había dicho que era mejor proceder cuando ella no estuviera a un alcance tan corto, para evitar involucrarla de alguna manera. El pasar del tiempo los ponía en desventaja, la vigilia que había colocado sobre ella lo mantenía a raya. Los protocolos mediante los cuales se regían las misiones en las grandes aldeas dictaminaban que para misiones que implicaban una estadía prolongada era necesario un escuadrón; la única excepción de la regla eran las misiones de espionaje donde un solo ninja era enviado a mezclarse y sustraer información, pero era poco probable que hubieran enviado a Sakura para tales fines desde que Konoha y Suna gozaban de una buena relación.
Era fácil seguirle la pista, Sakura no se aventuraba por la villa más allá de lo necesario en momentos puntuales y lugares específicos. Cuando consideró que le estaba tomando demasiado tiempo completar la misión comenzó a investigar un poco por su cuenta, al principio se lo atribuyó al fastidio que le estaba causando al impedirle proceder, pero luego se dio cuenta de que también había una especie de tensión por el medio. Necesitaba que estuviera lejos para ser capaz de volver a sentirse cómodo en las sombras. Tenía que averiguar para qué la habían mandado allí y cuanto más se prolongaría dicha misión para tener una idea clara de como accionar.
Empezó a frecuentar los locales donde los médicos de la clínica se reunían. Ella no solía acompañarlos, pero pronto descubrió que era un tema de conversación frecuente entre sus semejantes. Poco tuvo que concurrir a dichos sitios para descubrir que la clínica no era más que la extensión de un proyecto establecido en Konoha del cual ella misma era precursora, y que se encontraba en la ciudad para asesorar los detalles, hasta que se topó con un caso especialmente complejo y se había avocado a él indefinidamente.
-¿Crees que realmente se quede todo un año si Rui no tiene mejoría?- Preguntó una de los tres médicos reunidos en una mesa. Se encontraba de espaldas a ellos, pero los escuchaba perfectamente.
Otro masculló una especie de asentimiento. -Se lo he preguntado yo mismo. A pesar de que los avances son visibles, va a paso de tortuga. Haruno-san debería estar muy ocupada dirigiendo todo el proyecto en su aldea, pero me ha dicho que no había nada que pudiera impedirle quedarse aquí el tiempo que fuese necesario, pues ella misma había entrenado al personal de Konoha y no pensaba volver allí en un buen tiempo.-
Se enderezó al tiempo que colocaba el dinero sobre la barra, antes de salir inmediatamente del local. Que Sakura pensara quedarse en la aldea le impedía trabajar como él hubiese deseado, pero ahora sabía que de nada valía prolongarlo mucho más; ya que ella no iba a alejarse de él entonces le correspondía a él hacerlo. El pensamiento de Sakura ya había estado lo suficiente en su cabeza, deseaba anularlo para poder proseguir, empezaba a irritarle el hecho de que sabía que de alguna forma lo estaba reteniendo. Había gastado tiempo siguiéndole la pista y aguardado más de lo prudente, daría la orden inmediata para proceder con la extracción esa noche y dejar la aldea de una vez por todas.
Obnubilado, había caminado cierto trecho con la contradicción en la cabeza, hasta encontrarse a poca distancia de la verja que cercaba el espacio exterior de la clínica, muy cerca de su edificio. Había estado a punto de dirigirse hacia el hostal cuando la divisó a pocas leguas, acercándose al patio, estaba rodeada de niños y acompañada por un par de médicos más. Los niños fueron organizados para sentarse alrededor de ella y ya se encontraba junto a la verja para el momento en el que comenzó a hablar, así que pudo escucharla claramente.
-Me ha sido informado que algunos de ustedes se irán pronto de aquí porque se sienten mucho mejor, han crecido bastante y de ser posible se han convertido en mejores niños de los que ya eran. Así que consideré que era lo mejor reunirlos a todos para darles lo que espero no sea un muy aburrido discurso, si no más bien algo que puedan utilizar una vez que ya no estén aquí.
»Espero que se sientan ansiosos por irse y volver a retomar las vidas que tenían antes de entrar aquí, pero ahora sabiendo las cosas que no sabían antes. Que de hecho son muy buenos, capaces y fuertes, que sin importar las cosas que les sucedieron demostraron ser mejores que todo eso.
»Sin embargo, temo que algunos se sientan algo asustados de dejarnos, así que sobretodo quería hablarles a ustedes. Sé que el mundo es un lugar oscuro y todos aquí hemos podido conocerlo, también sé que asusta abandonar la seguridad cuando nos hemos abrazado a ella para no dejarla. No tienen porqué hacerlo, -algunos niños intercambiaron cuchicheos, pero ante el pequeño revuelo ella prosiguió- lamentablemente eso no significa que deban quedarse. Los dejamos ir porque consideramos que están lo suficientemente listos como para enfrentar la vida sin importar lo que les haya ocurrido, sabiendo que esta vez no estarán solos. Estoy segura de que todos aquí tenemos a alguien a quien apreciamos, y esas personas nunca nos dejan, incluso aunque lo parezca,
»y que así como junto a nosotros están personas que parecen no estar, también tienen a personas que no sólo residen en su corazón, si no también junto a ustedes. A pesar de que esto es una clínica nuestra prioridad ha sido ser sus amigos, acompañarlos siempre que nos sea posible y eso planeamos hacer, incluso cuando llegue el momento en el que tampoco podamos estar a su lado, pero si en sus corazones.
»Confiamos tanto en ustedes que hemos decidido que están listos para proseguir, pero no como habían hecho antes, y si es posible les pediremos un pequeño favor. Ustedes saben como yo que la plaga del mundo es el odio, que todo lo malo que hay parte de el, y que al salir de nuevo quizá tengan que enfrentarlo. Sean fuertes, porque ahora saben que lo único que puede acabar con el odio, es el amor.
»Aquí han sido capaces de hacer amigos, con nosotros y entre ustedes. No abandonen a sus amigos. Hagan muchos más, todos los que puedan. Ámense, apóyense, cuídense, les aseguro que cuando sientan que todo esta mal hasta la más pesada carga se vuelve ligera si es compartida.
»Formen lazos, y cuando llegue el tiempo, enamórense. El amor los mantendrá a salvo de todo lo que pueda ser dañino, lo justificará todo y también lo enmendará todo. Cuanto amen les dará sentido a su vida y fuerzas cuando crean no tenerlas. Les aseguro que no hay mejor manera de enfrentar los miedos que de la mano de alguien que quieres, así que quieran mucho. Los que aún conserven familia, atesórenla, y a los que no, quieran tanto a alguien hasta que se vuelva familia. Todo el amor que den les será devuelto, y todo será mucho mejor de ahora en adelante sabiendo esto y todo lo que han aprendido aquí.
»Sé que después de esto serán personas asombrosas y harán cosas aún mejores. Trabajen duro para ser las personas que quieren ser, y honren a las personas que son importantes para ustedes haciendo algo realmente bueno con sus vidas.- La vio hacer una pausa, y a la distancia se escuchó como se sorbían discretamente algunos mocos. Los ojos verdes se suavizaron. -Siempre habrán personas aquí en caso de que necesiten un amigo, pero realmente espero que no nos necesiten demasiado. Allá afuera los necesitan más.- Hizo una pequeña pausa. -Bueno, creo que la cena está por servirse, así que pueden ir por ella.-
La promesa de la cena pareció emocionar a los que no se habían conmovido tanto por el discurso y pronto fueron organizados una vez más para ir dentro. Sakura se repartía entre otros de ellos, que le propinaban grandes abrazos mientras ella se deshacía entre palmaditas, risas y palabras confortadoras. De a poco todos fueron ingresando, hasta que en el patio de juegos solo se encontraba Sakura y una menuda figura frente a ella. Tenía una mata de cabello negro que impedía verle el rostro, pero aún esa distancia podía decir que el niño estaba tenso y tembloroso. Se miraron durante un rato, en silencio. Empezaba a preguntarse qué hacía aún allí cuando se dio cuenta de que el niño estaba llorando, justo antes de hablar.
-¿Cómo?- Preguntó con la voz algo entrecortada. -¿Cómo puedes mandarlos a formar lazos que no podrán mantener?, ¿Cómo es que ustedes creen que están listos para irse en tan poco tiempo?, ¿Cómo ellos fueron capaces de avanzar después de todo?- Agregó finalmente, con un poco más de pesar.
El resentimiento en su voz era tangible, y Sakura lo miró durante unos segundos más. -Ellos han elegido acercarse a sus médicos, han entregado sus dudas y debilidades y a cambio se les entregó respuestas y ayuda. La razón por la que los consideramos que están listos para irse es precisamente porque son capaces de formar y especialmente de mantener esos lazos.- Respondió con calma.
-¡Son unos tontos!- Sakura permaneció impasible. -Ninguno de ellos es capaz de hacer tal cosa. Incluso si los hacen, ¡Pues nada tardarán en perderlos!- Sollozó. -Quise venir aquí por que pensé que tal vez ustedes serían capaces de ayudarme... Pero me di cuenta de que nadie puede hacerlo. Sin importar cuanto estés a mi alrededor y te empeñes en hacerme sentir mejor no eres capaz de hacerlo.- Ya no la encaraba más, su mirada estaba posada en el suelo. -No soy como ellos. El dolor que me causa haber perdido a mis padres no se va sin importar lo que haga o donde esté, no puedo olvidarlos.-
»No hay nada bueno acerca de la vida después de eso. ¡Eran buenas personas! Sé que nada de lo que diga puede traerlos de vuelta, ya no están,- dijo con amargura. -Pero eran todo lo que tenía, y ahora lo único que me queda es este sufrimiento... No lo entiendes, no podrías hacerlo. Ellos eran lo que más quería y no pudieron quedarse, los lazos que teníamos no sirven de nada ahora, desaparecieron con ellos.-
Pasó algo de tiempo, pudo darse cuenta de que ella esperó hasta que los temblores cesaron y el niño adoptó una postura más relajada. -¿Hablo demasiado algunas veces, no es así? Desde el principio supe que mi empeño contigo lograría que me consideraras fastidiosa, y estaba bien con eso, si eso lograba que hicieras lo que acabas de hacer,- le dijo, agachándose a su nivel. -En alguna de mis charlas interminables, ¿Te conté alguna vez por qué me convertí en ninja médico?-
Ella no parecía esperar una respuesta, así que continuó. -Mis padres están vivos y durante mi infancia nunca conocí la tragedia. Quise ser ninja porque me parecía honorable y genial, no iba mucho más allá de eso.- El chico resopló, pero ella hizo caso omiso. -Hasta que conocí a los chicos que formarían equipo conmigo, entonces cambió todo: ellos habían perdido a sus padres en circunstancias que agradezco tú ni siquiera puedes imaginar. Su sufrimiento era tan grande que se entendían mucho mejor entre ellos de lo que podían entenderse conmigo, naturalmente. Yo no podía hacerlo, y durante mucho tiempo metí la pata con ellos por esa razón, nunca parecía saber que hacer o decir junto a ellos, nada parecía correcto, y muchas veces nada lo era.
»Llegué a amarlos, los amaba más que a nada en el mundo, y lo sabía porque me preocupaban más que nada en el mundo. Ellos seguían creciendo y haciéndose fuertes pero aún podía ver cuanto sufrían, y los amaba tanto que era imposible para mi no sentir el mismo dolor que ellos. Su sufrimiento se convirtió en el mío. Así decidí convertirme en medic-nin, quería salvarlos de todo lo que les hacía daño y sanar todas sus heridas. Trabajé muy duro, y al final el resultado fue muy bueno. Para ese tiempo ya ambos habían tomado caminos distintos, pero tenía la esperanza de poder utilizar todo lo que había aprendido para hacerles bien, y lo hice mientras pude y uno de ellos me lo permitió.-
»Luego me di cuenta de que sin importar cuan buena era, ellos seguían sufriendo. Incluso el que aún estaba a mi lado y tenía la oportunidad de cuidar, sufría. Asimismo, a veces yo también resultaba herida en algunas batallas y podía sanarme con ninjutsu médico, pero nada segaba mi sufrimiento. Vivía con él y cada vez se hacía más grande, pues cargaba con mi sufrimiento y el de ambos.
Ella hizo una pausa, y Sasuke se dio cuenta de le estaba costando continuar.
-El dolor... No pretendo compararlo con el tuyo, todos sentimos de manera distinta. He sido apuñalada un par de veces y herida muchas otras, es algo que no puedes evitar cuando eres Shinobi. Pero cualquier dolor físico que pude haber llegado a sentir no se comparó nunca con como se sentía el dolor que cargaba en el alma, como si estuviese siendo atravesada permanentemente por espadas invisibles.-
El chico se llevó una mano al pecho, arrugándose la camisa. -Ese dolor nunca se va, es imposible deshacerse de el.-
Sakura adoptó una mueca dubitativa, como si no supiese que decir a continuación. Luego sacó un kunai del porta armas que llevaba en el muslo. De la herida autoinfligida en la palma resbaló sangre en un pequeño torrente hasta el suelo.
-Pude deshacerme de él cuando entendí que estaba haciendo todo mal porque mi método no era efectivo. El ninjutsu médico tiene la facultad de regenerar lo que ha sido destruido, y es una habilidad excepcional si la utiliza una persona hábil. Puede curar la herida más fatal y en algunos casos, detener la muerte. Yo creí que estaba ayudándolos, pero realmente lo único que podía hacer era mantenerlos vivos. Tarde comprendí que sus cuerpos no estaban sufriendo, eran sus almas las que estaban atormentadas por el dolor y yo no estaba capacitada para sanarlos, una vez más. Sólo ellos, que se entendían, eran capaces de ayudarse el uno al otro.- Ambos miraban embelesados la sangre escurrirse, y gotear.
»Después, ambos volvieron a encontrarse. Y entre ellos lograron curarse las heridas del pasado, parte de su sufrimiento se fue, y con el de ellos también el mío. Pero hay cosas que son tan irreparables como la muerte, ni siquiera ellos supieron que hacer con parte de ese dolor, y pronto no tardaron en partir caminos. Mucho más aliviados, pero aún sufriendo un poco.- Chakra de curación fulguró en su mano, hasta que la herida estuvo completamente cerrada.
»Pero luego, pude ver como uno de ellos se libraba de a poco del dolor restante. No podía entender como, pues a pesar de que ya todo estaba bien yo aún seguía cargando con parte de ese sufrimiento. Con el tiempo pude ver que era algo progresivo, y que alguien más capacitada que yo estaba dándole exactamente lo que él necesitaba para sanar. Digamos que, su herida necesitaba una técnica que yo no conocía, y esto no es nada más que un eufemismo para el amor. Él pudo librarse del dolor porque estaba rodeado de personas que lo querían y le ayudaban a sobrellevar todas las cosas que había perdido alguna vez. Incluso fue capaz de transformar lo que había perdido y hacerlo parte de si mismo, y eso lo ayudó a crecer. Ahora es muy feliz.
»El punto al que quería llegar era al momento específico donde me di cuenta de que el ninjutsu médico es para el cuerpo lo que el amor es para el alma. Cuando lo comprendí me sentí muy tonta y muy culpable por no haber sido capaz de ayudarlos como debía, pero podía lamentarme toda la vida o asegurarme de hacer las cosas bien y ayudar a otras personas, y por eso estoy aquí contigo. Tal vez aún tenga la oportunidad de hacer lo correcto con uno de ellos un día, de todas formas, estamos atados por los lazos que nos unen.
»La única forma de amar es formar vínculos y contrario a lo que piensas, los lazos verdaderos como los de tus padres y tú y como los míos con ellos, son inquebrantables. Me atrevería a decir que son de las pocas cosas que vencen a la muerte, es imposible librarte de ellos, pero no es imposible sanar las heridas del alma. Rui,- le llamó, -sé que puedes pensar que estás roto de dolor. Pero lo único que evita que nos rompamos, son los lazos que nos unen a otras personas; se enredan hasta hacerse parte de nosotros y evitan que nos desarmemos.
Él la miró largo rato antes de contestar. -No puedo, no sé cómo hacerlo. Sigo pensando siempre en cuanto los extraño. Cuando estoy contigo, recuerdo a mi mamá y me pongo muy triste, tanto que no sé como reaccionar. Me recuerda a la vida que solíamos tener, y no sé como continuar después de eso.-
Sakura le colocó una mano en la cabeza. -Todo lo que dije antes es cierto, Rui. El amor es lo único que te ayudará a continuar, reemplazar todo ese dolor por amor te librará del sufrimiento. El mejor ejemplo y prueba que podría darte soy yo misma. La única forma en la que pude detener mi sufrimiento fue convertir todo ese dolor en amor para poder ayudar a todos los que me necesitaran, como tú. En amor para mi, e incluso para quién ya no está conmigo. La esperanza de hacer algo bueno con dicho amor mantiene a raya el sufrimiento, pero debes ser capaz de recibirlo.-
»Me alegra mucho que hayas hablado conmigo, y si lo sigues haciendo, te prometo que pronto podrás transformar ese dolor tú también. No sólo yo te ayudaré, todos aquí estamos dispuestos a hacerlo. Amane-san también se preocupa mucho por ti. Pronto igualmente tú serás capaz de ir a enfrentar y mejorar todo lo malo que está allá fuera.- El niño ya estaba tranquilo, y Sakura se veía satisfecha. -Pero, por ahora sólo iremos a cenar. ¿Está bien?-
Había pasado algo de tiempo después de que ambos se habían retirado dentro del edificio. Las palabras de Sakura todavía resonaban en su cabeza, en una especie de trance sereno que había terminado conduciéndolo tras la cerca. Parte de su expiación se centraba en la honestidad, y ya hacía mucho tiempo de que estaba en paz con la certeza de que le había causado mucho daño. Ser partícipe del sufrimiento de Sakura no era nuevo para él, pero si creía que con el tiempo dicho asunto dejaría de incomodarlo había creído mal.
Idiota, pensó mientras veía como la sangre que había sido mezclada con su dolor era absorbida lentamente por la arena.
¡Hey!
Este capítulo iba a incluír mucho más, pero se me hizo muy largo y elegí colocarlo junto al siguiente, pero hasta ahora cumplió el objetivo general: crear una conexión directa. Al comenzar a escribir este fic sólo quería desarrollar una historia bonita y acorde que pudiera llenar el hueco argumental que dejó la serie con respecto al viaje de Sasuke y Sakura y de cómo este se inició, desarrolló y concluyó, y aún planeo hacerlo lo más apegado posible a la línea argumental. Me he saltado apropósito ciertos cánones, como por ejemplo el juego que hice con la línea de tiempo al hacer que los hechos de la novela de Sakura Hiden se mezclara con el viaje de Sasuke y Sakura y a su vez haber "casado a Naruto y Hinata" antes de dichos eventos, aún me cuestiono si habría sido bueno incluír la boda en la historia, pero no habría sido fiel a lo que quería escribir, y francamente no me agrada el Naruhina como para escribirlo...
Respondiendo a la mayoría de las dudas, este fic definitivamente no es "amor instantáneo". Es más «amor que nace del pasado y se materializa en el presente». Nunca subestimé el hecho de que Sakura fue la mujer con la que Sasuke creo sus primeros lazos, incluso aunque me hubiera parecido más acorde un final Narusaku; pero siempre imaginé que para él iba a ser infinitamente difícil abrirse y ser capaz de aceptar sentimientos tan distintos a los que él alguna vez ha experimentado, y haré mi mejor esfuerzo para reflejar esa lucha aquí. Y aún más importante, Sakura siempre me pareció un personaje emocionalmente inteligente, y a pesar de que tampoco subestimo el amor que le tuvo y le tiene a Sasuke; la forma en la que interactuaron en Naruto Gaiden me pareció que su relación trascendió a un nivel muy distinto: el del entendimiento.
Las cosas que considero más importantes al escribir a este fic es definir de alguna forma las cosas que se conocen y darles sentido, y para mi, antes de amar y aceptar todas las desiciones que tomó Sasuke, (como el abandonar la aldea) Sakura debe llegar a conocerlo enteramente, con demonios y oscuridad incluída para ser capaz de justificarlo. Y por supuesto y remarco esto, esto se basa principalmente en la elección de Sasuke a unirse a Sakura. La razón por la que hice que Sakura saliera de la aldea a "buscarlo" era para que abandonara la pasividad-y porque en el manga se menciona que ella se fue con él- pero sabiendo que Sasuke se pasó media vida huyendo y apartándolos, creo fielmente que él no se dejaría ser encontrado si no hubiese estado listo para ello. Esto es mucho acerca de Sakura aprendiendo por qué ama a Sasuke y amándolo más allá, pero también es Sasuke aceptando el amor de Sakura (y el amor que a su vez el siente por ella), queriendo unirse a ella hasta el punto de desposarla, creando esa especie de intimidad y unión muy linda que se vio en el gaiden y por último pero no menos importante, él afrontando la paternidad y las desiciones que le prosiguieron.
Aclarado la mayoría, no pretendo crear un triángulo amoroso Sakura-Sasuke-Karin, aunque definitivamente optaré por describir la tensión de la adaptación y la evolución sentimental de los personajes. Para Karin debió ser difícil aceptar las cosas como venían y también compartir el lugar que algún tiempo fue de ella, pero viendo el Gaiden considero que el vínculo de Karin no sólo se quedó en Sasuke, si no que llegó a Sakura y se extendió hasta Sarada, y ese es obviamente un tema que tocar. Planeo terminar el fic cuando Sakura vuelva a Konoha con la bebé, y aunque sé que mencioné que quizás llegaría al 15 pueda que se extienda un poco más, aún así no quiero hacerlo tan largo por cuestiones de tiempo.
Con respecto a la última línea, creo que será bueno específicar que Sasuke está llamando idiota a Sakura, y no a sí mismo. Y como ya han visto que los caminos se cruzaron, es justo decir que el próximo cap es el del encuentro.
Disculpen por extenderme tanto, jaja.
Nahare~
