-¿No crees que está actuando de forma sospechosa?- Se estaba distrayendo con la forma en la que Suigetsu se afilaba los dientes con un senbon. Desagradable.

-No.- Sentenció Karin. -Sólo se está tomando las cosas con calma, bien por él. Antes Sasuke iba por la vida como si la muerte le estuviera pisando los talones y él huyera de ella.-

Él resopló algo parecido a una carcajada, -claro. Ahora él es la muerte.- Ella rodó los ojos. -De cualquier manera, se está tomando mucho más tiempo del que me gustaría. Hasta yo creo que se está volviendo peligroso permanecer demasiado tiempo en este lugar considerando que hemos venido a hacer algo ilegal. Deberíamos habernos largado hace mucho.-

La pelirroja se cruzó de brazos, asintiendo de mala gana. -Reconozco que no es la mejor situación, pero Sasuke acostumbra a ser cuidadoso con estas cosas. Estoy segura de que tiene una razón para todo esto.-

-Ayudaría que nos las dijera, a ver si también estamos de acuerdo. Creo que pasa algo extraño porque lo vemos mucho menos que antes, si eso es posible.-

Era cierto. Apenas lo veían en todo el día, e incluso Jūgo, que era quien permanecía más tiempo dentro del hostal y en contacto con Sasuke, estaba más callado que nunca. Sospechaban que sabía más de lo que aparentaba, pero era bueno evadiendo cualquiera de sus preguntas. Había adquirido una especie de contestador automático en favor de «No sé que está haciendo, pero sabe lo que hace.» Sasuke no estaba actuando de una manera especial, de hecho era una de sus conductas típicas la de aislarse completamente, lo que iba en contra de su naturaleza era la falta de movimiento. No era propio de él tardar demasiado en cumplir un objetivo o permanecer más de lo necesario en una situación donde podrían verse perjudicados. Karin estaba empezando a notar que Suigetsu comenzaba a aburrirse y a quejarse del gasto de chakra que implicaba mantener el Henge todo el día, y mentiría si no dijera que estaba empezando a ponerle los nervios de punta permanecer tan cerca de la torre del Kazekage. Aquello fácilmente podía terminar mal si no se ponían en marcha.

Empezaba a estresarse y eso nunca era buena señal, pero apartó los pensamientos de su mente. -No hay nada que temer, estamos con Sasuke. Si pensara que hubiera peligro inminente ya estaríamos fuera de aquí.- No le gustaba imitar la postura de Jūgo, pero no se le ocurría nada mejor que hacer, incluso aunque compartiera las preocupaciones de Suigetsu. Lo que menos deseaba era entrar en conflicto con Sasuke y era lo que seguramente ganaría si decía todo lo que quería decir.

-Aquí hay gato encerrado,- insistió Suigetsu, colocando los brazos detrás de la cabeza, -y la curiosidad mató a ese mismo gato, o algo así. Afortunadamente no soy un gato.-


Había confiado en que cuando Rui se sintiera lo suficientemente estimulado para hablar por primera vez lo seguiría haciendo desde entonces y no se había equivocado. Más importante aún, sus palabras habían logrado que el niño se inclinara a compartir con ella sus aflicciones en busca de confort. Luego del discurso de despedida y el pequeño intercambio que ocurrió después entre ellos, había pasado un par de días más sin despegarse de él en lo absoluto y la evolución era admirable, a pesar de no ser nada demasiado drástico. La personalidad de Rui aún estaba afectada por el dolor de la pérdida, lo había hecho crecer demasiado pronto y su madurez-aunque precoz-resultaba formal. Era tranquilo, aún conservaba ciertas reservas pero también descubrió atisbos de un carácter incipiente. Su progreso fue recibido con franco entusiasmo entre sus colegas de la clínica, y con un poco de ayuda de su parte su confinamiento exclusivo aflojó un poco para darle la oportunidad de relacionarse con otros médicos. Después de ella, Amane llevaba la bandera en cuanto a lo que el niño estaba dispuesto a compartir y recibir, a pesar de haberle confiado que lo consideraba demasiado ruidoso.

Tardó menos de lo que esperaba hasta que le permitió cortarle el cabello. Sakura sospechaba que la razón por la cual mantenía la vista oculta bajo la cortina de pelo tenía que ver con su necesidad de ocultar los ojos enrojecidos por el constante llanto. Mientras cortaba y los mechones caían revelando de a poco los ojos azules, pensó en Naruto. Se sintió agradecida de haber podido admirar el progreso de Rui, desde el primer momento en el que comenzó a reaccionar a su cuidado y cuando la consideró capaz de aliviar un poco del peso que estaba cargando.

-Esos son unos ojos muy bonitos,- le sonrió, -apuesto a que quien te los heredó no los cubría de esa manera, sería un desperdicio.-

Los archivos relativos al caso de Rui que ahora reposaban en la mesa de su habitación contenían fotografías y sabía que dicho rasgo había sido heredado de su madre. Debía enseñarle a tomar lo que creía haber perdido y encontrarlo en él mismo, esperando que se apropiara de ello y lo usara como base para construírse, que esto se convirtiera en su fuerza. Creía que estaba comenzando a hacerlo a su propia manera y su progreso la hizo desarrollar una emoción muy parecida al cariño absoluto. Comenzaba a preguntarse si realmente tendría el corazón para dejarlo en algún tiempo cercano, por ende se esforzaba un poco más en ahondar los aspectos de la vida que quería desarrollar en él, más inclinada a preparar al personal para que él también comenzara a desenvolverse cómodamente alrededor de los demás y no dependiese tanto de ella.

Aún así, no reprimía el vínculo que se había establecido entre ellos desde que aún permanecía en silencio ahora que se había vuelto un poco más comunicativo. Disfrutaba su compañía, y a pesar de que pronto descubrió que también podía acoplarse al resto del personal, estaba visiblemente mucho más tranquilo cuando ella estaba presente. En uno de sus variados intentos de acoplarlo mejor a la vida que se había cerrado con la muerte de sus padres, empezó a llevarlo con ella en sus pocas excursiones fuera de la clínica.

Ese día de la semana en particular el mercado de la aldea estaba muy concurrido y Rui se mantenía lo más cerca posible. Era un buen ejercicio para la ansiedad social, aunque la mayoría del tiempo lo mantuvo enfocado en las compras, alentándolo a elegir los comestibles y familiarizándose ella misma con la comida local.

Se tornó especialmente curiosa por unos frutos que aparentaban ser unas bayas extrañas de color verde, cuando Rui le dijo que eran higos del desierto y que no le gustaban Sakura aprovechó la situación para impulsar un poco más su carácter. Una falsa sonrisa inocente se extendió por sus labios. -No lo creo, no son como ningún higo que haya visto, ni siquiera parece una fruta. Si realmente lo es, cómete uno.-

El niño la miró con el entrecejo fruncido, entre el disgusto y la indignación; la última inclinando la balanza. Se llevó la fruta a la boca con rapidez y ella advirtió que se la tragó de un solo bocado. Cuando sacó la lengua para mitigar el desagrado, finalmente se permitió reír a sus expensas. Rui aún la miraba con una pequeña mueca pero eso sólo le causaba gracia, ampliando su sonrisa cada vez.

-Ya, son suficiente compras por hoy. Si prometes darme detalle de las cosas que no te gustan, no te obligaré a comerlas nunca más.- Para el momento, su molestia había cedido y la miraba con aquellos ojos profundamente reflexivos. Creía fielmente que ese niño tenía cosas fantásticas en la cabeza, su inteligencia era remarcable entre las capas y la visible elocuencia con la que solía expresarse cuando elegía hacerlo. Colocó una mano en su espalda, alentándolo a continuar la caminata fuera del puesto. Fue en ese momento cuando el instinto le alertó de que estaba siendo observada.

Instintivamente tomó la mano de Rui. Cuando se sorprendió por el agarre repentino el niño subió buscando su mirada pero la vio inmersa en la búsqueda, los ojos verdes viajando cuidadosamente en todas direcciones, así que él se dispuso a hacer lo mismo. Para Sakura era difícil ignorar ese tipo de señales, había sido entrenada para reconocer cuando era objeto de vigilancia y eso usualmente solía significar que de algún modo estaba en peligro. Había una ligera diferencia entre ser mirada con casual interés a ser blanco de inspección, así que no solía pasar esos presentimientos por alto, y aunque probablemente no se tratara de nada serio era necesario que se asegurara de ello. Se apegó a su instinto enfocándose en escrutar los alrededores, y los encontró en unos puestos no muy lejos de donde estaba con Rui. La pareja que la estaba observando apartó la vista apenas sus miradas se cruzaron, retomando una caminata que había sido interrumpida. No volvieron a mirar en su dirección y cuando pasaron frente a ella no fueron lo suficientemente rápidos como para que pareciera sospechoso.

No se parecían a nadie que hubiera visto antes y tenían la apariencia común de los lugareños. Aún así, mientras cruzaban su camino, Sakura sintió algo que encendió una pequeña alarma en su cerebro. Ella no era del tipo sensor, pero una vez recibías entrenamiento Jonin era sencillo reconocer chakras cercanos una vez que te familiarizabas con ellos. Una sensación inquieta la invadió cuando intentó conectar su conocimiento con sus recuerdos. Ella nunca olvidaba el chakra de las personas a las que había curado alguna vez.

-Ellos te conocen.- Rui no lo había preguntado, lo había establecido. Su mirada viajó hacia él en el momento en el que habló y para cuando regresó al camino no había rastro de los dos shinobi. Mantuvo el agarre de la mano del niño aún cuando retomaron la marcha, no teniendo ninguna duda de que había algo que no estaba bien si dos miembros del ex-equipo de Sasuke vagaban por la ciudad ocultos por un Henge.

Sintió como subía su presión arterial. Por su bien realmente esperaba que Sasuke estuviera fuera de los límites de Suna y de lo que sea que el par estaría haciendo por allí. Sobre todo cuando la simple posibilidad de que estuviera demasiado cerca-de ella y de situaciones que intuía potencialmente podían meterlo en problemas- le estaba causando palpitaciones.


Se había inmiscuído en la habitación al atardecer, un par de horas antes de que regresara. No se detuvo a admirar la arquitectura sencilla y se abstuvo de tocar nada que no pudiera potencialmente responder a sus dudas. No lo había pensado más de lo necesario y su frugalidad externa reflejaba su calma interior, de hecho, la incógnita apenas representaba una pequeña turbación en su mundo interno. Pero no ignoraba el hecho de que estaba allí.

Aquello había sido algo muy típico de Sakura. Hacía años que habían partido caminos y a pesar de que podía señalar vagamente ciertos aspectos de ella que él-generalmente debido a que había estado ausente la mayor parte del transcurso de su vida-desconocía, fragmentos de su conducta eran enteramente familiares. Ella siempre había sido propensa a compartir sus pensamientos, incluso si estos estaban fuertemente ligados a sus emociones. Nunca había admirado dicha característica pero tampoco la había desestimado, aunque la mayoría de las veces cuando había sido sometido a esas situaciones solía molestarlo.

En aquella época apenas podía con su tren de pensamiento y el amasijo de sentimientos amargos que llevaba a cuestas como para tener que lidiar con los de Sakura. Era especialmente irritante en los momentos en los que creía que sus convicciones eran firmes y sus palabras amenazaban con irrumpir dicho balance, por eso había pasado la mayoría de su infancia intentando minimizar el impacto de los arrebatos emocionales de la chica. Haber escuchado otro de sus discursos, aunque esta vez no iba dirigido a él-aunque lo implicaba, de tantas maneras sutiles que dudaba que otra persona que no fuera cercana a ella pudiera comprender- no fue menos irritante que en antaño.

La habitación estaba relativamente organizada, excepto en el espacio donde suponía se encargaba del papeleo. El contenido de los folios estaba repartido sobre la mesa desordenadamente, dándole un vistazo a algunos archivos terminó por ignorarlos. Conocía bien esa parte de Sakura, lo suficiente como para entrever «destellos de lo inconcluso» flotando entre las palabras que había elegido decir y también las cosas que había dejado implícitas. Como su latente e inexplicable culpa ante cosas que iban mucho más allá de lo que alguna vez pudiera hacer o no hacer y su férreo compromiso en arreglar las cosas que no rompió, y de hecho la habían roto a ella. Sacudió la cabeza ligeramente, en parte por desaprobación pero más para apartar los pensamientos de su mente.

Captó la bolsa de viaje apilada en un rincón de la habitación, dando la vaga impresión de que permanecía allí para mantenerse fuera de la vista. Su mano alcanzó el interior y rebuscó para darse cuenta de que estaba mayormente vacía e intuía que su contenido estaba repartido en la habitación, pero en el fondo encontró algunas formas que resultaron ser varios pergaminos. Los sacó todos fuera, dándose cuenta inmediatamente de que no eran pergaminos de estudio. Tampoco se trataba de materia de estado, ninguno estaba sellado, pero en cada uno estaba grabado en el respectivo color de cada nación ninja y los kanjis de los cinco grandes países. Notó que faltaba el que se leía "Kaze". Ojeando los demás supo que cada uno trataba pormenores de misiones que otorgaban permisos de estadía indefinida, algunos parecían tratar asuntos relacionados con el proyecto de Sakura y en los demás las misiones eran tan vagas que incluso parecían excusas. Por ejemplo, en Iwagakure se le ofrecía un convenio por intercambio de personal médico para "afianzar la relación entre naciones."

Sus cejas se unieron en una ligera mueca. A juzgar por el contenido de la bolsa, Sakura no planeaba regresar a Konoha en una larga temporada. Estaba tratando de entender en qué rayos estaba pensando cuando realizó en el pergamino que había pasado por alto, plano en comparación a los otros. El nudo de su entrecejo se disolvió mientras leía con rostro impávido lo que resultó ser una copia de la última ubicación que le había enviado a Kakashi, unas semanas atrás cuando aún estaba entre los límites de Otogakure y Takigakure. Un suspiro resignado abandonó sus labios cuando vio sus inquietudes confirmadas.

Efectivamente, Sakura estaba tomando distancia de Konoha. Presumiblemente ir en su búsqueda había sido una de las razones.


La luz anaranjada que se filtraba por la ventana le anunciaba que pronto se iba a poner el sol. Se apoyó en el alfeizar, disfrutando la calidez del que sería su último atardecer en Suna durante algún tiempo. El patio de juego de la clínica estaba poblado de nuevo y como se había hecho costumbre reciente, atisbó el lejano punto rosa entre los diversos puntos que eran los niños.

-¿Crees que lo sepa?- Preguntó Jūgo. Sasuke estaba de pie junto a él ante la ventana, negó ligeramente con la cabeza.

-Sakura es impulsiva,- respondió, como si eso lo explicase todo. Lo miró durante algunos segundos, Sasuke solía cerrar los ojos para mitigar la molestia de tener que explicar lo obvio, aunque sólo fuese obvio para él. -Si de alguna manera supiera que estamos aquí empezaría a buscarme, aún más si creyera que la estoy evitando.-

Jūgo apoyó la barbilla sobre su mano. Cuando Sasuke había llegado antes del atardecer para anunciarle que esa noche extraerían la muestra y explicando como procederían, había retomado algo de su antigua tensión. Para haberse tomado dos semanas de descanso más de lo que se suponía, sus ojos transmitían cierta inquietud. Le siguió la mirada hasta el parque y dudó que su repentino proceder no tuviera que ver con Sakura Haruno, así como también había puesto en duda que su descanso en la aldea no tenía nada que ver con ella. Sabía que la estaba vigilando y probablemente tenía que ver más con mantenerla alejada más que otra cosa, Sasuke acostumbraba estar un paso frente a los demás. El halcón había estado volando en círculos sobre su cabeza y ella debía estar muy cerca de mirar hacia arriba.

-Curioso,- musitó. -Ese niño evitó a toda costa el contacto de los demás durante días antes de que ella llegara.- El punto rosa que era Sakura se movía junto al azul en el área de los columpios, el pequeño punto negro sentado junto a ella mientras el azul tomaba turnos para empujarlos. Algunos niños empezaban a congregarse alrededor.

La mirada de Sasuke era impasible, la gente de Konoha era realmente un enigma. Cuando estaba a punto de pensar en voz alta la puerta se abrió repentinamente. Era imposible que Karin no supiera que Sasuke estaba en el hostal, pero aún así Suigetsu y ella se las arreglaron para parecer sorprendidos antes de volver a sus expresiones habituales.

Sin esperarlo, Sasuke habló. -¿Qué pasó?-

Suigetsu y Karin se congelaron por un momento. -¿Qué podría haber pasado?- Fue él quien habló, aunque quiso parecer despreocupado el sudor que le caía por la cien lo hacía lucir sospechoso. Sasuke no cambió su expresión ni un momento, pero mantuvo en ellos su mirada.

Fue Karin la que se rompió. -Nos ha visto.- Exhaló. -Nos topamos con Sakura en el mercado y nos pareció extraño que aún estuviera en la aldea. Suigetsu comenzó a decir una panda de estupideces y mientras intentaba hacer que se callara la boca sin tratar de perderla de vista no fuimos tan cautelosos y de alguna manera supo que la estábamos observando.-

-Está exagerando, estábamos en el Henge. No había posibilidad de que nos reconociera, solamente le hemos levantado las alarmas, ¿Y qué?- Suigetsu parecía seriamente despreocupado mientras intentaba convencerse a sí mismo. -Es una kunoichi, es una reacción normal. Además, ella no es nada que se vea por aquí. Todo en ella grita ¡Mírenme, estoy aquí! Debe estar tan acostumbrada a que la acosen que no lo tomará en serio.-

Karin puso los ojos en blanco, pero cuando se volvió hacia Sasuke estaba seria. -La manera en la que nos miró me hizo creer que sabe quienes somos.-

Sasuke también cerraba los ojos cuando quería apaciguar la irritación en general.

-Bueno, supongo que es conveniente que Sasuke los estuviera esperando para decirles que esta noche extraeremos la muestra.- No creía que Sakura fuera a delatarlos o algo así, pero siguiendo las palabras de Sasuke y las piezas que podía recoger de eventos pasados suponía que si sabía demasiado cabía la posibilidad de que intentara evitar que Sasuke concluyera lo que había ido a hacer allí si consideraba que eso podía traerle algún problema. Tampoco creía que lo lograría, pero suponía un riesgo innecesario.

-Preparen el terreno al anochecer.- Escuchó de nuevo a Sasuke. -Suigetsu y Karin se encargarán de resguardar el perímetro, Jūgo y yo extraeremos la muestra.-

Cuando apartó la mirada de ellos no perdieron tiempo en desaparecer dentro del hostal. La mirada de Sasuke volvió hacia el patio de juegos, viendo también como lentamente los puntos empezaban a desaparecer dentro del edificio.

De pronto sintió curiosidad por lo que ocurriría en las próximas horas.


La sensación de inquietud no la había abandonado desde entonces, de hecho, parecía crecer conforme pasaban las horas-y pensaba en ello,- la ansiedad comprimiéndole el pecho e impidiéndole concentrarse en sus actividades. Una vez que su percepción se agudizaba era difícil dejarla de lado, algo le decía que Sasuke estaba cerca y dudaba que su equipo estuviera siguiéndole la pista y él no estuviese enterado. Intentaba encontrar una razón justificable para que estuvieran en una aldea a la cual no estaban afiliados utilizando un jutsu de transformación. ¿De qué se suponía que tenían que ocultarse? No creía que lo hubieran utilizado precisamente para esconderse de ella, no había razón y si de verdad intentaban ocultarse de ella entonces algo andaba mal.

Cuando Sasuke partió de Konoha la última vez había dejado explícito que esa parte de su viaje debía continuarla solo. Ella había accedido, a pesar de que verlo irse sin ella una vez más le hundió el corazón hacia el estómago, entendía que había batallas que tenía que pelear solo y sería una tonta-de nuevo- si intentase impedírselo. Le conocía lo suficiente como para saber que no podía siquiera doblar mucho menos romper su juicio, Naruto lo había logrado y casi se había matado en el intento. No creía que ella pudiera mantenerse lo suficiente contra él para obtener el efecto esperado sin morir antes, pelear con Sasuke por un lugar en su vida no era una opción en aquel entonces.

A pesar de ello, las personas con las que viajaba luego de asesinar a Orochimaru se fueron junto a él. Supuso que en algún momento partirían caminos, pero no estuvo muy segura de que estarían dispuestos a apartarse de él durante mucho tiempo, a su modo parecían haber formado vínculos y en general se veían resistentes a abandonar su pequeña banda. En aquel momento los había envidiado pero una parte de ella también estaba agradecida, y era justamente ese presentimiento lo que la alertaba.

Por supuesto que quería verlo, parte de su viaje-y su vida en general- giraba en torno a encontrar de nuevo a Sasuke. El tiempo que había pasado en Konoha desde que se había ido había alimentado su fuerza, esta vez estaba dispuesta a luchar si era necesario para que él le permitiera acercarse y utilizar todo lo que había aprendido y madurado con el fin de ayudarlo a librarse de parte de su carga. Sabía que podía hacerlo y la próxima vez no aceptaría un no por respuesta. Pero no estaba segura de que estuviera lista en ese momento, sobre todo cuando había encontrado placer en ayudar a otras personas teniendo en cuenta de que sabía que aún podía hacer mucho más.

Había evitado el pergamino de Sasuke para estar completa antes de reunirse de nuevo junto a él. Aún conservaba algo de debilidad y esto estaba directamente relacionado con que dudaba si sus sentimientos por él podían entorpecer la tarea que necesitaba desempeñar. Quería ayudarlo, pero también quería ayudarse a sí misma y tenía algo de miedo de que Sasuke esta vez lograra hacer algo que la rompiera definitivamente. Planeaba encontrarlo de nuevo cuando se hubiera preparado lo suficiente, con el interior escudado en acero.

Pero no podía ignorar ni retrasar su búsqueda si creía que estaba haciendo algo mal. Evitar a toda costa que Sasuke se involucrara en asuntos que podían ser conflictivos era una de sus prioridades, sabía que si bien se había redimido un poco aún era considerado el ojo del huracán. Había demostrado ser bastante peligroso en el bando equivocado y dudaba que las autoridades consideraran tenerlo medianamente cerca de ese lado porque simplemente no podían costearlo.

La tarde habría transcurrido en la zozobra si Amane no se hubiera alertado por ello y necesitó apartar los pensamientos de su mente para asegurarle que todo andaba bien. Había algo en la mirada de Rui que le hacía parecer como si uniera poco a poco los pequeños puntos de cosas que no conocía pero su mirada inteligente le transmitía que algo entendía y no pretendía que llegara a hacerlo. Pronto no tuvo que fingir que había dejado el tema por el momento cuando le comentó al médico la respuesta que el niño tenía con respecto a los retos y en lo que fue un muy divertido intercambio entre las posibilidades -y la estupidez- que podía alcanzar un adulto, Amane acudió al recién adquirido conocimiento para obligar a Rui a utilizar los juegos del parque, y cuando ambos se unieron en una cómica competencia, fue cuestión de tiempo hasta que los demás niños se empezaron a unir.

Había reído sin reservas y sido genuinamente feliz al ver a Rui interactuar con otros niños disfrutando todo el tiempo de ello. El recuerdo aún flotaba en alguna parte de su mente durante la noche, de pie frente a la amplia ventana de su habitación. El clima era ventoso y sentía como la arena que arrastraba el viento le arañaba la piel, pero era una sensación agradable. Su mente volvió hacia Sasuke tan pronto la golpeó la brisa. No había manera de que se quedara tranquila hasta que no averiguara que era lo que estaba ocurriendo, esta vez la ansiedad se arremolinaba en su vientre. Su cerebro empezó a reunir las cosas que iba a necesitar para explorar la aldea esa noche, pero antes de que pudiera ordenarle a su cuerpo cualquier movimiento este dejó de responderle.

Sus ojos se abrieron completamente mientras observaba la luna, incapaz de apartar la vista de ella. Sintió claramente como su presión bajó estrepitosamente, simultáneo a cuando su corazón bajó hacia su estómago. Se agarró al alfeizar de la ventana cuando la capa negra de la persona que estaba de pie dándole la espalda a su lado la rozó movida por la brisa. Supo quién era inmediatamente cuando se materializó junto a ella, y pasaron un par de segundos hasta que reunió el valor de voltearse a encararlo.

-Sasuke-kun.- Emitió en apenas un murmullo. Habían pasado años y aún se sentía demasiado expuesta ante su mirada, pero no fue capaz de apartar los ojos de él. Detalló su rostro, denotaba serenidad absoluta. Se veía sano, tan formal como sólo él podía serlo y tan hermoso y distante que en su mente sus dedos subieron hasta su rostro sólo para asegurarse de que era real. No lo hizo, pero sabía que lo era.

-Sakura.- La mención de su nombre hizo que un respingo le subiera por la columna vertebral. Reprimió cualquier movimiento-su respiración incluída-cuando se dio cuenta de que las sensaciones que solían provocarle su cercanía no menguaban. Encontrándose de nuevo a su lado le hizo darse cuenta de que su batalla no iba a ser sólo con Sasuke, si no también con ella misma. Debía apaciguar sus sentimientos.

Cerró los ojos por un momento, intentando reunir sus pensamientos. Había estado a punto de hacer algo importante y la aparición de Sasuke tenía que ver con ello, era una ventaja y tenía que aprovecharla.

Volvió sus ojos hacia la luna, así era mucho más sencillo. -Sé que todos están aquí.- Su voz sonó calmada, y estuvo agradecida por ello, luego de eso sólo mejoró. -Sé que me estaban vigilando, aunque no sé desde hace cuanto. Quiero saber qué están haciendo aquí y por qué te estás escondiendo de Gaara.-

Sasuke no hizo ademán de moverse ni un milímetro y pasaron varios segundos hasta que su voz irrumpió el silencio. -Sakura,- llamó de nuevo. -¿Qué haces aquí?-

La pregunta fue tan inesperada que volvió de nuevo la vista hacia él. Su mirada era inescrutable, sentía que si miraba demasiado se hundiría en la negrura. El ojo del Rinnegan estaba cubierto por su cabello. -¿Qué?- Él no tenía intenciones de repetir lo dicho, así que sólo continuó mirándola interrogante.

-Obviamente estoy en una misión,- su entrecejo se frunció, confundida. Se frunció aún más cuando el rodeo de Sasuke la molestó, ¿Qué estaba haciendo? -Sasuke-kun, por favor no trates de evadirme.-

Una vez que sus usuales sentimientos fueron cubiertos por la incertidumbre fue mucho más fácil sostenerle la mirada, el entrecejo aún fruncido. Sasuke mantenía una impasibilidad casi enloquecedora, pero cuando se movió unos centímetros para estar frente a ella fue capaz de hacer lo mismo. De pie el uno frente al otro, aún parecía que estuviese muy lejos de allí.

Pero cuando hablaba era imposible no rodearse de su presencia. -Completa tu misión y vuelve a casa.- Su tono era mesurado, tranquilo.

Su mente estaba trabajando tan rápido que no sabía como reaccionar. Había tenido demasiadas emociones en muy poco tiempo, desde la ansiedad, el sentimiento crepitante que nacía en su pecho cuando lo veía, hasta la confusión y la zozobra. Cerró los ojos de nuevo y se llevó el pulgar y el índice a cada lado de su sien y comenzó a masajearlo, intentando mitigar el desorden de sus pensamientos y sopesando su pregunta. La verdad salió demasiado rápido como para pensar si era lo correcto decirla o no.

-No pienso volver a Konoha.- Cuando lo miró de nuevo supuso que su mirada debía denotar cansancio. -No en mucho tiempo, al menos.- Intentó componer su imagen para semejar más su serenidad. No esperaba demasiado, estaba segura de que si alguien más fuera partícipe de la estoicidad de Sasuke también sentiría el peso de su aura taladrándole el alma, pocas habían sido las veces en las que se había sentido verdaderamente tranquila junto a él.

-¿Esto tiene algo que ver conmigo?- Preguntó.

La pregunta fue directa y la forma en la que la formuló casi sugería que no era una pregunta del todo. Sakura sintió la sangre quemarle las mejillas, pero de nuevo su mente se apresuró más allá y volvió a parecer un poco cansada. Para ser capaz de dominarse a sí misma debía ser honesta incluso con él, tenía que dejar de parecer una idiota y empezar a emplear la madurez que había ganado con el tiempo.

Inspiró hondo antes de contestar. -Si. Encontrarte de nuevo era una de mis prioridades, aunque no la única.- La verdad flotó entre ellos y se sintió bien decirla sin titubear. -No pensaba buscarte aún. Quería darte un poco más de espacio mientras yo iba a buscar algo que me diera sentido, porque apenas podía respirar en Konoha y si no me iba de allí y hacía algo por mi vida estaba segura de que enloquecería,- hizo una pequeña pausa. -Entonces iría junto a tí y si querías apartarme nuevamente ibas a tener muchos problemas haciéndolo esta vez.-

El corazón le latía con fuerza contra el pecho, pero no se sentía sofocada. El aire era mucho más respirable e incluso parte de la tensión había desaparecido. Parte. Era imposible no estar en guardia junto a Sasuke, esta vez no iba a hundirse en su mirada, ésta era tan profunda que no se habría sorprendido si el mismo ojo la hubiese succionado dentro. Durante un segundo deseó que lo hiciera, si tan sólo eso le permitía entrar y ver qué pasaba por su mente. Luego decidió aferrarse a su honesto coraje recientemente descubierto antes de que este le fallara.

-Pero lo que yo haya decidido hacer antes no tiene importancia si tengo que atarme a ti para evitar que des un mal paso y es justamente lo que voy a hacer, lo desees o no, si no me dices exactamente lo que está pasando.- El nudo en su entrecejo se desató, suavizando su expresión. La preocupación que sentía por él luchaba por apartar todo lo molesta o confundida que podía estar.

»Sasuke-kun, por favor...- Esta vez no iba a reprimir acercarse a él, necesitaba hacerle entender que podía confiar en ella. Su mirada viajó hacia su mano, acercándose lentamente, rozó sus dedos y la sensación de calidez la embargó de inmediato.

La sorpresa se imprimió en su rostro cuando sintió el agarre en su muñeca. Lo inesperado de la firmeza y rapidez con la que la sostuvo de una manera casi gentil, la hizo apartar la mirada del sitio donde sus pieles se tocaban. Sus ojos ya no se enfrentaban otra vez al vacío de la negrura, el Sharingan en su lugar.

Recordó vagamente que las aspas giraron.


Sasuke se había ido antes de que ellos partieran hacia el cementerio y había vuelto un rato después de que ya estuviera todo posicionado. Se preguntó si su ausencia previa tenía que ver con el incidente relacionado a su compañera de equipo, pero al volver su expresión no era muy diferente a la que tenía siempre; se conformó con agradecer que aparentemente el asunto no había llegado a mayores y él no tendría que rendir cuentas por nada.

No era lo suficientemente tarde como para que fuera extraño que aún hubieran algunas personas en el cementerio, pero esa parecía ser su noche. Nadie estaba a la vista, no había patrullaje y todo fue tan preciso que el guardián del cementerio no sospechó ni por un momento que algo extraño estaba sucediendo. Su trabajo esa noche había sido el de vigilarlo y retenerlo en caso de que notara algo extraño, pero no lo hizo. Karin se había mantenido cerca de ellos, unas lápidas más allá. No hubo ninguna amenaza que pudiera alertar.

Jūgo había utilizado el senjutsu para localizar la posición exacta del cadáver bajo tierra-realmente no envidiaba su parte del trabajo- pero definitivamente el más interesante había sido Sasuke. Aparentemente se había tomado cierto tiempo de su descanso no sólo para echarle un ojo a Sakura-porque estaba seguro de que lo había hecho- si no también para refinarse un poco más en el uso del Rinnegan. Era parte de la leyenda el rumor de que el usuario podía controlar los cinco elementos, y Sasuke se entrenó con la tierra especialmente para este trabajo. Todo terminó tan rápido que le pareció una verdadera estupidez no haberlo hecho antes. Utilizó la tierra para llegar hasta el cuerpo, y con la dirección de Jūgo la moldeó hasta que lo que parecían dos píldoras de soldado emergieron del suelo. Sasuke había encerrado una pequeña muestra del cadáver en cada bola y en menos de lo que podía haber dicho Kekkei Genkai el trabajo ya estaba hecho.

Volvieron al hostal de nuevo en parejas. Habían decidido que dejar la aldea en la mañana era menos sospechoso que escapar en medio de la noche. Mientras caminaba junto a Karin podía ver el alivio marcado en su rostro, definitivamente estaba lista para largarse de allí, aún así, notó con diversión que lo estaba ignorando. Estaba molesta con él porque en el momento en el que vio a la kunoichi de la hoja encontró su motivo ideal para justificar la lentitud de Sasuke. No había implicado específicamente que, en su pensamiento era más lógico creer que Sasuke estaba esperando tenerla fuera de alcance para proceder, pero no pudo evitar el instinto macabro de restregarle en la cara a Karin sugerencias que sabía le pondrían los pelos de punta y a él no hacían más que divertirlo. Cuando insinuó que Sasuke se quedaba más tiempo del necesario para estar alrededor de la chica, la indignación de Karin fue la esperada. Sonrió. Aunque creía que estaba más irritada porque le echaba la culpa de que Sakura los hubiera descubierto.

-No te preocupes, zanahoria.- Sabía que la forma de sus dientes le imposibilitaban esbozar una sonrisa inocente, pero lo intentó de todas formas. -Dudo que con todo esto Sasuke pueda darse el lujo de raptar a su compañera para traerla con nosotros. No es de las nuestras, de todos modos.-


A simple vista parecía que lo único que había cambiado había sido el Sharingan, pero había estado lo suficientemente sometida a el-específicamente, el de él- como para saber entrever las líneas borrosas que difuminaban la realidad de la ilusión.

-Supongo que si pretendieras dejarme inconsciente de nuevo ya lo habrías hecho.- Se soltó de su agarre, los recuerdos amargos de ser sometida al genjutsu de Sasuke borrando la preocupación anterior. Probablemente en la realidad no se había movido, pero esperaba que la hubiera soltado.

-Es más problemático cuando lo has experimentado lo suficiente como para resistirte a ello.-

Las uñas se le encajaron en la palma cuando apretó demasiado los puños. -¡Kai!-

Sasuke continuó sereno, una pizca de curiosidad en los ojos. -Eso no te servirá, Sakura. Tus habilidades no me permiten utilizar una ilusión común contigo.-

Sakura estaba tan molesta que podría haber llorado, pero no lo hizo. -¿¡Qué estás haciendo Sasuke!?-

-Estoy aquí en una misión de encubierto para robar una muestra genética que contiene un Kekkei Genkai extinto. Orochimaru preside las investigaciones.- Su sinceridad la había dejado momentáneamente perpleja, la molestia reemplazada de nuevo por el torrente de sus pensamientos confundidos. Ahora comprendía el motivo de la ilusión, estaba conversando el asunto evitando que la información se filtrara de cualquier manera.

-¿Estás loco?- Preguntó, luego de recuperarse. -¿Por qué te estás moviendo de nuevo por Orochimaru?- Tantas preguntas se acumulaban en su cabeza que no estaba segura de poder formularlas todas. -¿¡Es que no entiendes lo grave que podría ser esto si te descubren!? No abuses de tu beneplácito, Sasuke-kun. La única razón por la que te lo dieron es porque confían en tí y no olvides que Orochimaru no goza de ese beneficio.-

-La razón por la que verdaderamente estoy involucrado con esto,- comenzó, -es porque este experimento puede devolver a Orochimaru a Konoha.-

-¿De qué estás hablando?- El simple pensamiento la alertó, esto no le gustaba ni un poco. -Konoha nunca podría fíarse de él.- Al menos ella nunca podría, el hombre serpiente había sido el desencadenante de todos los problemas que transcurrieron en su vida. Ella no consideraba odiar a nadie hasta que la imagen de él se cruzaba por su cabeza.

Sasuke asintió. -Nadie puede fíarse de él. Sé que soy la razón por la que no toma más prisioneros y sus experimentos han cesado de ser tan... invasivos. Me he mantenido cerca de él con la intención de mantenerlo a raya. Recientemente cree que lo beneficiaría volver a tener lazos con Konoha.- Sakura se estremeció. -Puede que no sea agradable, pero concretar la alianza es someterse a la vigilancia constante, y esa es la mejor manera de manejar a Orochumaru. No creo que nadie vaya a ignorar todo lo que ha hecho hasta ahora y serían estúpidos si lo hicieran.

»Una buena forma de crear un beneficio que no haga que lo apresen inmediatamente después de pedir la absolución por el resto de los cargos que no pudieron abolirle por haber ayudado en la guerra es crear un activo, algo que entregue a la aldea y sea lo suficientemente valioso como para que acepten el trato. He estado siguiendo de cerca sus experimentos con la línea sucesoria y si de algo sirvieron todos los desastres que realizó Orochimaru alguna vez fue para enseñarle como hacer este tipo de cosas.

»No creo que exista alguien más capacitado que él en ese campo. Si Konoha logra hacerse con la posibilidad real de implantar líneas sucesorias y actúa de la misma forma que el primer Hokage lo hizo con las bestias con cola eso podría establecer mucho mejor el balance entre naciones. Tampoco se perdería ningún linaje familiar.-

Sakura jugó con sus dedos, dubitativa. -¿Lo intentará de todos modos, no es así?- Sasuke asintió. Si Orochimaru se aliaba de nuevo con la gente equivocada probablemente podía estallar otro conflicto. Era extremadamente delicado, pero Sasuke estaba pensando en Konoha.

-¿Has informado a Kakashi-sensei?- Le preguntó.

-No puedo evitarlo para siempre.- Contestó, su mirada traspasándola. -Pienso hacerlo apenas tenga la muestra.-

Se llevó una mano a la frente, masajeando el punto exacto donde estaba impreso el sello Yin. Cuando volvió la mirada hacia él había genuina preocupación en sus ojos. -Es demasiado riesgoso para tí si te involucran con esto, Sasuke-kun. Tú perteneces a Konoha. Si el robo del Kekkei Genkai es descubierto no importará si la aldea puede reproducirlos masivamente, lo verán como traición.-

-Konoha estará involucrada de todas formas, elijan o no aceptar el trato. Incluso aunque Orochimaru tenga al Sonido. No se enterarán de la extracción, y cuando se presente el proyecto no creo que cause demasiados problemas. Kabuto ya se encargó de robar material genético aquí para utilizar el Edo Tensei en la guerra, probablemente lo considerarán la fuente del material. No hay mucho que puedan hacer al respecto desde que también a él se le concedió beneplácito.-

-¿Y en caso de que no estén de acuerdo?-

-Si Kakashi no está de acuerdo destruiré las muestras, si resulta estar de acuerdo y eligen ofrecer los experimentos a las distintas naciones y estos están en desacuerdo, las muestras también serán destruídas.- Finalizó él.

-No creo que las rehúsen,- dijo ella. -Sería un riesgo innecesario que cayeran en manos equivocadas, veo escasa la posibilidad de que Orochimaru desista de los experimentos, y desde que es tan difícil matarlo...- Sasuke asintió.

»Aún así...- Retomó. -Por Dios, Sasuke-kun, Entiendo todo esto, de verdad. Pero necesito que te mantengas lejos de los problemas.- Advirtió con seriedad. -Si ocurre algo la próxima vez Naruto y yo probablemente tendríamos que pelear y sabes que no dudaríamos en hacerlo...-

-No te preocupes por mí, Sakura.- La interrumpió, aunque no estaba irritado.

-Eso sería mucho más sencillo si no me dieras razones para hacerlo.- Cerró los ojos, buscando apaciguar sus temores. La molestia y la incertidumbre se habían evaporado y en ella sólo quedaba la preocupación y la sensación de su cercanía, prefería enfocarse en la primera.

Hubo unos segundos antes de que volviera a escuchar su voz. -Konoha es tu hogar. Regresa.- No era una orden, pero había cierta imposición en sus palabras. Sakura no abrió los ojos.

-Ya no lo es.- Sabía que sus palabras arrastraban cansancio, y que tal vez había un poco de dolor en ellas. Pero en ese punto no le importaba, no dejaba de pensar en lo difícil que era estar tan cerca de Sasuke y al mismo tiempo saber que estaban demasiado lejos uno del otro. Quiso decir que ya no lo era desde que él se había ido la última vez, pero las palabras no abandonaron su garganta.

-No has cambiado.- Algo en la forma en que lo dijo en el fondo de su mente le recordó a aquella vez que le dijo que era molesta. El latido doloroso que eso implicó hizo que abriera los ojos. Sasuke la estaba mirando con intensidad.

Negó lentamente con la cabeza. -Si lo hice.-

Una esquina de su boca se curvó hacia arriba, y Sakura reconoció atisbos del Sasuke arrogante de mirada letal que había conocido cuando era niña. No supo descifrar lo que transmitía. Pero las palabras que salieron de su boca no abandonaron su mente incluso horas después de que se fuera.

-Ven conmigo, Sakura.-

...

-¿Que estés así tiene que ver con las personas del mercado?- Preguntó Rui, y ella se sintió un poco culpable de haberse perdido en sus pensamientos, aún así asintió. -¿Estás en problemas?-

Una risa ligera abandonó sus labios cuando negó con la cabeza. -No, yo pertenezco al lado de los buenos.- Por el contrario... -Sólo me preocupo demasiado, es todo.- Le desordenó las hebras negras. -A veces me divido entre cuidar el pasado y proteger al futuro, así que no me quedo mucho en el presente, por eso me pierdo.-

Hubo un largo rato antes de que el niño dijera algo, y cuando lo hizo la sobresaltó. No esperaba que respondiera a eso, no estaba segura de si ella misma podía entenderlo.

-Yo protegería el pasado para asegurar el futuro,- dijo, y de alguna forma le pareció infinitamente mayor. Pensó en el dolor, en como lo había hecho crecer y como cambiaba a las personas y también en como la dedicación y el amor descubrían maravillas ocultas. Las lágrimas se aglomeraron en sus ojos antes de que pudiera explicarse. Sabía lo que tenía que hacer, pero estando tan cerca nunca se imaginó que de hecho tendría miedo. No quería dejar a Rui pero sabía que si Sasuke se lo había pedido era porque una parte de él la necesitaba y finalmente creía que estaba capacitada para hacer algo bueno por él, después de todo este tiempo.

Sus ojos se abrieron al máximo cuando el niño la abrazó. Correspondió al abrazo mientras las lágrimas le resbalaban por las mejillas. -Está bien si quieres traer el pasado al presente, tú lo dijiste, debemos tomar las cosas que hemos perdido y hacerlas parte de nosotros. De ahí nacerá el futuro.-

Asintió entre las lágrimas. Empezaría a acorazarse del material más indestructible por dentro; no había nada más que pudiera enseñarle a Rui.

Era tiempo de ir con Sasuke.


¡!

Hey you guys! Finalmente. Espero que se entienda que la razón por la que Sakura está asustada es porque literalmente este sería el comienzo de su vida, pero también el inicio de su verdadera lucha. Luchar con los demonios de Sasuke y con sus sentimientos. También me quise inmiscuír en la sospechosa y reciente afiliación de Orochimaru con Konoha, estaba tratando de colocar una trama que hiciera creíble que lo habían aceptado en la aldea después de todas las barbaridades que hizo... Sientanse libres de comentar sus dudas. Espero actualizar pronto.

Nahare~