Empezaron a usar capas después de dos días de viaje, cuando el clima frío aumentó a causa de las lluvias propias de la época y región del país de la Lluvia. Arribaron a una aldea cercana cuando aún faltaban algunas horas para el crepúsculo y Sasuke decidió aguardar hasta que ya hubiera caído la noche.

-¿Has estado aquí alguna vez?- Preguntó Suigetsu, sentado de piernas cruzadas no muy lejos de ella. Sakura negó con la cabeza. -La razón por la que cruzamos este lugar es porque sería una lata rodear todo el país, pero el camino largo es la mejor opción para alguien sin habilidades ninja. La aldea es muy recelosa con el control de aduana y no permite el ingreso de extranjeros, la única forma de ingresar y salir es escabuyéndose.- Explicó él.

Arrugó el entrecejo en desconcierto. -¿Aún? La guerra acabó hace dos años y para ese tiempo los líderes de Amegakure ya no estaban ligados a Akatsuki, deberían haber flexibilizado sus medidas. Estar tan aislados de las otras aldeas incluso en tiempos de paz no podría ser beneficioso. Konoha tiene una buena alianza con Ame,- buscó a Sasuke con la mirada, -¿No es posible utilizar nuestra afiliación para que nos permitan la entrada?-

Sasuke negó levemente con la cabeza, al estar de pie junto a ella hacía que tuviera que alzar la mirada para atenderlo. -Es probable que dicha alianza haya muerto con el último líder de Amegakure. Estuvimos aquí hace un par de meses y todo estaba demasiado tenso, se corrían rumores de posibles complots para establecer un régimen que fuera beneficioso para la aldea.-

-¿Derrocamiento?- Le preguntó.

-No. Amegakure no ha elegido un líder desde que murió el anterior, la mayoría de los shinobis de esta aldea apoyaban su visión y vivieron en relativa paz durante su mandato. Había demasiado misticismo alrededor de las figuras que regían este lugar, tanto que los creían una especie de dioses. Desaparecieron un día y cuando lo hicieron no los creyeron muertos, se dedicaron a mantener las cosas mientras esperaban su regreso.- Dijo él, mientras Sakura intentaba ignorar lo intimidante que podía ser desde esa posición. El Rinnegan escapaba a la vista entre su cabello y la diferencia de altura la hacía sentir minúscula.

-Es increíble que pudieran mantenerse a flote tanto tiempo sin uno.- Musitó, con sincera sorpresa.

-Meh,- masculló Suigetsu. -Lo que es realmente increíble es que la mayoría haya creído que sus líderes eran dioses y su creencia fuera lo suficientemente disparatada como para que los ninjas que se quedaron aquí defendieran la idea.-

Sakura se levantó, la diferencia de estatura entre Sasuke y ella más llevadera. Vestigios del Rinnegan se entrevían entre las hebras azabache y resistió el impulso de retirarlas. Cuando veía a Sasuke solía evitar a menudo su ojo izquierdo y aunque su ojo derecho no fuera menos intimidante, era más fácil enfrentarse a aquella familiar oscuridad que a los recuerdos que despertaban en ella la visión del mítico dojutsu.

-Te sorprendería,- le dijo a Suigetsu, pero no apartó los ojos de Sasuke. Él le devolvía una mirada profunda, pero estaba demasiado hipnotizada por las ondas violeta como para sentirse cohibida en el momento. -Su líder anterior también fue el líder de Akatsuki en su tiempo, poseía el Rinnegan. Las cosas que hizo...- El simple recuerdo del miedo que sintió en aquel momento la golpeó y sintió como si el aire se le escapara por un segundo. -Barrió a Konoha del mapa con una sola técnica, mató a tantas personas... Y luego les devolvió la vida. Tenía dieciséis y fui expuesta a un poder destructor y salvador por igual, yo también pensé que era un dios. Cuando realmente estuve frente a un dios,- diosa, para ser exactos, -no había mucha diferencia.-

Su mente revivió la destrucción de Pein casi involuntariamente. No era sólo miedo lo que bullía en respuesta a sus recuerdos, también cierto pánico. Aquella había sido la primera vez que su terror la había inmovilizado y ni siquiera había temido por su propia vida, la desesperanza que había traído aquel poder tan absoluto y la certeza de que no había nadie además de Naruto que pudiera hacer frente a algo así. Nunca había sentido tanto miedo por el rubio, ni siquiera cuando durante la guerra estuvo a punto de morir en sus brazos, pues ella sabía que primero moriría antes de permitir que él lo hiciera. En aquella oportunidad Sakura podía salvarlo, durante el ataque de Pein no había nada que ella pudiera haber hecho. Aquel día casi lo había perdido y su desesperación fue tan real que aún era capaz de sentirla al evocarla.

Su turbación debía ser muy obvia cuando transcurrieron demasiados segundos en silencio. Para cuando desvió la vista del Rinnegan hacia el rostro de Sasuke su imagen lucía empañada, retuvo las lágrimas y apartó la cara, odiando el sentirse tan expuesta ante él. Si alguna vez quería que él la considerara su igual y le permitiera tomar parte de su carga llorar y parecer débil no le haría ningún favor. Más allá, Suigetsu parecía estar observando a Sasuke como si estuviera intentando calcular la magnitud del daño que podía hacer el dojutsu, su rostro renuente y alerta.

-Aún así Naruto logró vencerlo.- Señaló Sasuke. Cuando volvió a verlo sintió como si hubiera sido capaz de leer en su rostro que su angustia circulaba alrededor de Naruto y las palabras intentaran ser tranquilizadoras. Tuvo el efecto deseado. Evocar las sensaciones del temor también la hacían revivir el alivio y el orgullo que sintió cuando Naruto regresó en una pieza.

Sakura negó con la cabeza, una leve sonrisa bailando en sus labios. -Naruto no lo mató.- La fé que le tenía al rubio se consolidó en ese momento, y después de la reunión Kage en el país el Hierro él fue en lo único que pudo creer. -Lo convenció de que el mundo no estaba perdido porque él existía y Pein le confió todo en lo que creía. Estaba muy débil para ese entonces y regresar de la muerte a las personas que había asesinado lo mató, se sacrificó por ello.-

-Uzumaki Naruto.- La voz de Jūgo se escuchó lejana a pesar de que estaba tan cerca, como si hablara para si mismo. -Él es capaz de todo.-

Pestañeó hacia el interlocutor y las lágrimas que no había logrado suprimir se escaparon de su ojo. -Si.- Las limpió rápidamente con una sonrisa. -Si sus habilidades no fueran tan grandes como su bocota la preocupación me habría matado hace algunos años.-

Un monosílabo se escapó de los labios de Sasuke, ademán de sonrisa formándose en una esquina de su boca. Aún así, su mirada se tornó más ilegible que nunca, podía ver tantas cosas y nada a la vez en su ojo que se perdió intentando leerlo. Estar tan cerca de él hacía que se sintiera enteramente rodeada de su presencia y un par de días de viaje había sido suficiente como para que esta fuera menos apabullante y más cómoda. Había subestimado el efecto contradictorio que tendría permanecer tan cerca de Sasuke.

Después de la noche del hostal de la frontera no habían tenido ningún contacto parecido, pero el sólo recuerdo de sus manos unidas había sido suficiente para ser capaz de dormir a gusto entre ellos. Que Sasuke hubiera tenido ese gesto había sido tan desconcertante como que ella hubiera buscado por él, habiendo pasado gran parte de su vida amándolo pero también temiéndolo. Recordó todo el valor que tuvo que reunir para ser capaz de vencer el miedo-el que arrastraba desde aquellas veces en las que atentó contra su vida, contra Naruto y todo lo que le importaba, el de que se destruyera a si mismo y también el que tenía de perderlo- pensando en todo momento que ese era el primer y uno de los más importantes obstáculos a vencer si quería realmente relacionarse con él.

Esa noche se modificó algo en ella, la cercanía de Sasuke no volvió a ahogarla y en su lugar esta fue mucho más reconfortante. La primera vez que despertó junto a él, tan cerca que podría estirar el brazo para tocarlo y no se trataba de un sueño ni una ilusión, se sintió tan feliz que pasó algunos minutos intentando regular los latidos de su corazón antes de levantarse. Apenas habían transcurrido tres días y el simple hecho de haber vencido parte de sus temores la hicieron sentir mucho más fuerte.

Antes, la imagen que tenía de Sasuke se separaba en lo que había sido de niño y en lo que se había tornado después, actualmente ambas imágenes se estaban superponiendo para mostrarle quien era. Era un gran cambio, pero lo que no podía leer claramente en esa mirada le decía que para conocerlo realmente tendría que derribar su fortaleza interna y cada día que pasaba se sentía un poco más capaz de lograrlo eventualmente.

-Está pasando algo allá dentro,- la voz de Karin rompió la conexión. Las manos que formaban el sello del Tigre estaban contra su pecho mientras canalizaba su técnica sensorial. -La vigilancia de los perímetros ha decaído y hay ciertas congregaciones de chakras fluctuantes al este de la aldea.-

-¿Disturbios?- Preguntó Suigetsu.

-Eso parece.- asintió ella, enviando una mirada aprensiva en dirección a Sasuke. Él dirigió la vista a la aldea.

-Entraremos ahora,- les informó luego de sopesarlo durante unos momentos, -el ingreso será más sencillo y también puede que podamos recaudar información útil.-

Una de las cosas que pudo realizar en aquellos días fue el hecho de que Sasuke tenía el control absoluto de las decisiones que eran tomadas. Suigetsu se irguió, sacudiéndose los pantalones en el proceso, Karin ajustó su capa y Jūgo estuvo a su lado antes de que pudiera notarlo. Si alguno de ellos tenía inconveniente con dirigirse a lo que parecía un conflicto interno en lugar de bordear el país-lo cual a pesar de alargar el viaje los llevaría al destino sin posibles complicaciones- ninguno dijo una sola palabra. Ella tampoco lo haría, pero debió morderse la lengua para evitarlo. Confiaba en Sasuke y siempre cabía la posibilidad de que sacaran algo útil de toda aquella situación.

Antes de acortar demasiada distancia entre ellos y las murallas que rodeaban Amegakure, Sakura vio los rascacielos que asomaban por encima de la ciudad. El terreno alrededor de la villa era un paisaje un poco llano, la tierra era plana y lodosa, con grandes cuerpos de agua visibles en los alrededores. No había variabilidad en la vegetación, la lluvia constante impedía que crecieran mucho más que árboles y algunos arbustos pantanosos. Se detuvieron junto a un lago que parecía dividirse entre la aldea y gran parte del terreno adyacente fuera de las paredes que la acorazaban.

-Espero que no te moleste mojarte, rosadita.- Estuvo tentada a darle un golpe que le borrara a Suigetsu la sonrisa sugerente y la mirada idiota, pero se limitó a lanzarle una mirada incrédula y a batir las pestañas empapadas por la lluvia.

Observó el lago y se fijó específicamente en el área donde se unía a las murallas. Era una gran extensión y probablemente tenía cierta especie de drenaje debajo, pero dudaba de que una aldea oculta que era tan estricta con respecto al ingreso de shinobis no tuviera cubierto ese flanco. A Sakura le había parecido bastante obvio que un ninja con un jutsu de agua acorde podría sumergirse en el y entrar a la ciudad por medio de la represa que seguramente regulaba el flujo del cauce entre ambos lados, y si ella podía deducirlo estaba segura de que las personas encargadas de la seguridad de la aldea también lo tenían en cuenta.

-¿En serio vamos a sumergirnos en el?- Preguntó, insegura. -Si de verdad no tienen este sitio cubierto no sirve de nada que sean tan quisquillosos con los permisos de entrada.-

-Por supuesto que lo tienen.- Aseguró Suigetsu. -La primera vez que vinimos aquí utilizar esta vía estaba en consideración y si no hubiera ido a investigar antes probablemente nos hubieran descubierto al pasar por allí. El drenaje tiene un enrejado complejo y es anatómicamente imposible para un humano de cruzar sin modificarlo, además de eso está forjado de chakra.-

-Está monitoreado, entonces,- dedujo, pero estaba casi segura de que era así. -Si alguien intenta destruír el enrejado para ingresar lo sabrán. Probablemente estarán alertados apenas el chakra de las barras reconozca una fuente de energía vital humana.-

El peliblanco le mostró todos los dientes en lo que según su punto de vista era una sonrisa complacida. -Así es. Es por eso que yo me sumergiré en el agua y ustedes se humedecerán con algo menos agradable.- Sakura frunció el entrecejo. -Yo puedo diluirme y atravesar el drenaje sin problemas. Una vez del otro lado utilizaré esto,- le dijo, desenrollando frente a él un pergamino en donde estaban grabados varios sellos, -para invocarlos dentro.-

-No puedes hacer invocación inversa con nosotros, eso implica técnicas de sangre. Es ninjutsu complejo y tengo entendido que para utilizarlo en seres humanos se necesita preparación entre el invocador y el invocado.- Los miró. -No sé si ustedes lo hicieron antes, pero no puedo cruzar de esa manera.-

-No lo harás,- intervino Sasuke. -Es invocación estándar, cruzaremos el agua dentro de una serpiente.-

La idea no era emocionante en lo absoluto, odiaba las serpientes y todo lo medianamente viperino desde su primer examen chunin. Intentó evitar que su rostro dejara ver su disgusto, pero Sasuke, con una ceja levemente enmarcada y una mirada significativa, una vez más se había inmiscuido en sus pensamientos.

-Puedes utilizar tu invocación.- Ofreció él.

Sakura exhaló un suspiro cansino, negando con la cabeza. -Tu serpiente está conectada al sello del pergamino, y aunque pudiera utilizar una babosa para escabullirme dentro, las babosas acuáticas son especies marinas, no cruzarían un cuerpo de agua dulce.- Se mordió el labio, resignada. -Mejor terminemos con esto.-

Sasuke asintió. Suigetsu se zambulló en el agua y escupió un chorro de agua juguetón en su dirección. Sakura lo miró con el ceño fruncido, por un momento envidió su extraña genética.

El Uchiha accionó los sellos de invocación y el suelo bajo sus sandalias cambió de consistencia, donde previamente había sólo tierra empezó a formarse una especie de mucosa rosácea que se irguió, enroscándose en sus zapatos. El contacto visceral contra su piel la hizo estremecerse y soltar un chillido cuando comenzó a trepar por sus tobillos. Dicho material construyó muros amorfos que los rodearon a los cuatro, consumiéndolos dentro de una cavidad húmeda que intuía debía ser el estómago de la serpiente.

Sasuke, Jūgo y Karin permanecían impasibles mientras ella intentaba empujar su pánico y repulsión en lo más profundo de su ser. Las paredes empezaron a reptar y a cerrarse, adhiriéndose a la capa y a los resquicios de piel expuesta. Cerró los ojos ante la incomodidad de la mucosa, la sensación del contacto con la sustancia ácida y el pensamiento de que estaba siendo digerida por un reptil.

-Calma.- Escuchó la voz de Sasuke a su lado. Abrió los ojos de par en par cuando lo vio casi consumido por las vísceras antes de que la cavidad se cerrara completamente y los dejara a oscuras.

Esto era por mucho la peor sensación que había experimentado en la vida, claustrofóbica, asquerosa y también un poco traumática. Justo cuando empezaba a rendirse ante la necesidad de cortar la mucosa a su alrededor utilizando escalpelos de chakra, sintió algo diferente reptar hasta alcanzar su mano. No era una caricia, Sasuke se ciñó con fuerza a la extremidad, como si intentara evitar lo que había estado a punto de hacer. Agradeció el contraste de la calidez de su mano en comparación, y se aferró a ella aún más fuerte.

Pasaron pocos minutos que parecieron eternos hasta que la oscuridad se disipó y al abrir los ojos vio un pequeño agujero que iba creciendo de a poco. Las vísceras que trepaban sobre ella se retractaron, a pesar de que las paredes seguían presionándola.

-Sakura,- la llamó de nuevo, -ve tu primero. Deslízate hacia la luz.-

No se dio cuenta de cuán estrecho era el conducto hasta que tuvo que reptar hacia el agujero donde debían estar las fauces de la serpiente. Extendió los brazos fuera, ayudándose con ellos a extender la abertura al máximo e impulsándose hacia afuera al mismo tiempo.

Cayó al suelo y miró horrorizada como sus piernas seguían engullidas por una serpiente que apenas tenía el grosor de su brazo. Se arrastró con los codos hasta que Suigetsu le dio un jalón que la sacó totalmente fuera.

-No te ves nada complacida,- había dejes de diversión en el tono de Suigetsu, pero la miraba con un rostro parecido a la pena. Probablemente tenía que ver con su aspecto, sentada sobre el suelo apoyada por sus brazos, cubierta de moco y mirando a la serpiente con ojos desorbitados.

Sasuke emergió segundos después, tan elegantemente como era capaz de serlo al deslizarse fuera del estómago de un reptil. Se levantó inmediatamente, observándola desde arriba.

-Si hubieras lastimado el estómago de la serpiente nos habría expulsado mientras aún estábamos en el agua.- Dijo Sasuke. Ella permaneció en la misma posición, mirándolo con ojos amplios. Debió parecer bastante disgustada como para que extendiera la mano hacia ella para ayudarla a incorporarse.

-Ser engullido por una serpiente siempre fue de las cosas de mi lista de evitar a toda costa, y al ver como saliste de allí sólo escaló de posición.- Comentó Suigetsu, una vez estuvo de pie.

Sakura se retiró la capa y empezó a limpiar la mucosidad con el revestimiento interno. Afortunadamente no había traspasado nada y su ropa estaba intacta. -Espero que al salir de aquí no sea necesario hacer esto de nuevo. Si tengo que hacerme fuera con los puños una vez que tengamos que hacerlo nunca estaré más motivada a golpear a alguien,- concluyó, restregándose el rostro con vehemencia.

Con un pequeño golpe Karin estuvo en el suelo, mientras Jūgo hacía su camino fuera del animal. Suigetsu la analizaba con la mirada, y ella sospechó que buscaba la fuente de su aversión. -¿Mala experiencia?-

Sakura le dio un vistazo a Sasuke. -Nunca tuve la oportunidad de trabajar mis traumas acerca de Orochimaru.- Admitió. Sasuke le devolvió una mirada ilegible y Suigetsu asintió casi con solemnidad.

Cuando Karin se afanaba al quitarse la capa de moco del rostro y Jūgo ya estaba fuera miró al pequeño animal de invocación. Que cuatro personas cupieran dentro de aquel espacio tan reducido parecía disparatado aún para una serpiente, pero definitivamente debía ser una invocación muy útil. El reptil desapareció en una voluta de humo.

Al mirar a su alrededor, se dio cuenta de que el lago junto a ellos estaba encausado y servía como comunicación entre las calles, a especie de canales. Habían pequeñas barcas a cada lado de las aceras y los edificios aumentaban en tamaño y cantidad conforme se alejaban de su punto de entrada. Suigetsu los había invocado en un callejón y Karin los dirigía fuera de él.

-Jamás había visto algo así,- musitó, intimidada por la industrialización. La arquitectura era algo sombría y desde allí no parecía que hubiera nada que no alcanzara una altura extraordinaria.

-Lo sé, este sitio es genial.- Opinó Suigetsu. Genial no era la palabra que utilizaría para definirlo. En comparación con la colorida y cálida Konoha y la marrón y desértica Suna, este lugar era más bien gris y frío.

-Este lugar me da escalofríos,- lo contradijo Karin, mirándolo con recelo. Incluso Jūgo, quien había mostrado una faz relajada durante los días que habían viajado juntos parecía tener sus reservas con respecto a la aldea.

-Karin,- llamó Sasuke. -Llévanos allí a una distancia segura.-

Rodearon el canal ocultos por las sombras que formaban sobre ellos los inmensos rascacielos en el crepúsculo. Las calles y callejones confluían con los canales de agua y volvían todo un poco laberíntico, pero al no adentrarse al corazón de la ciudad seguir un camino parecía más sencillo. Karin los lideró hasta que los edificios empezaron a menguar y llegaron a una especie de área natural fuera del urbanismo. Eran terrenos parecidos a los que rodeaban la aldea, y Sakura supuso que se trataban de la versión de Ame de los campos de entrenamiento que habían en Konoha. A la distancia, se podía ver-y sentir- las ondas que emitían los ataques de lo que obviamente era una lucha.

-Hay demasiadas personas allí como para que se trate de un entrenamiento. Es una batalla real, hay al menos trescientos.- Informó ella.

Sasuke avanzó cautelosamente seguido por ellos hasta una zona donde las plantas de pantano les proveían cierta cobertura y el enfrentamiento era mucho más visible. Algunos cuerpos se encontraban desperdigados a solo metros y las técnicas elementales a gran escala llegaban lo suficientemente cerca como para que Sakura empezara a preocuparse por un ataque de gas venenoso. Ame era famoso por ese tipo de jutsus.

-Están peleando entre sí.- El Sharingan brillaba en el ojo derecho de Sasuke. -Algunos llevan tachado el símbolo de Amegakure en el Hitai-ate.-

-Eso confirma el conflicto interno,- dijo Sakura, rodilla en tierra y semioculta entre los arbustos. -Amegakure sólo ha poseído dos regímenes desde que fue fundada, el anterior cayó cuando Hanzo de la Salamandra fue eliminado por la resistencia, el Hitai-ate propio de los renegados pasó a ser el símbolo de lealtad hacia sus nuevos líderes desde entonces.-

-¿Cómo es que sabes tanto de este lugar si nunca habías puesto un pie aquí?- Preguntó Suigetsu, curioso.

-Soy la aprendiz de la quinta Hokage,- se limitó a decir. Justamente de la Hokage que tenía tendencias alcohólicas y acostumbraba a delegarle muchas de sus tareas, irresponsable o no, la había entrenado para lidiar todo con lo que pudiera golpearla, pensó. -Parte de mi trabajo era saber un poco más acerca de todo.-

El peliblanco le envió una sonrisita burlona. -Pues vaya que son eficientes en Konoha.-

-Cállate.- No había molestia en la orden de Karin, y cuando Suigetsu comenzó a replicar fue Sasuke esta vez quién ordenó silencio.

La postura rígida de ambos la alertó y su oído fue capaz de percibir entre los estruendos del enfrentamiento un sonido de arrastre entre el follaje cercano. Sasuke y Karin localizaron con la mirada de donde provenía y entonces fue capaz de verlo también. Se movía con dificultad entre los cuerpos que lo rodeaban a la distancia, una estela de sangre que se alargaba algunos metros más allá de donde se encontraba demostraba exactamente donde había caído herido en primer lugar. La cantidad de sangre que estaba perdiendo era alarmante, el instinto la llevó junto a él en un salto. Inmediatamente sintió la presencia de los demás tras ella, pero ninguno intentó detenerla mientras cumplía su deber.

Volteó el cuerpo noventa grados hacia arriba y se encontró con un hombre joven, de cabello rubio ceniciento y una faz tan demacrada que le recordó a Hayate, el antiguo examinador de los exámenes chunin. Un corte profundo le atravesaba el mesogastrio y ambos flancos del abdomen, las vísceras expuestas entre la sangre y la suciedad en la que se había arrastrado.

-Esto es malo,- murmuró para si misma. El hombres apenas estaba consciente, aunque probablemente estuviera buscando un lugar más seguro que el campo abierto para refugiarse.

-¿Cómo es que está vivo todavía?- Escuchó decir a Karin. -Eso se ve horrible.-

Sin responder, juntó el tajo abierto con una mano, manteniendo cierta presión sobre la herida mientras que con el otro brazo rodeó al hombre por la cadera, alzando y sosteniendo su peso sin dificultad. Corrió hacia donde los edificios empezaban a alzarse y donde fluía el canal del agua del lago. Lo depositó en una acera y sacó los implementos necesarios para desinfectar la herida de su bolso, vertiendo enteramente la botella de antiséptico en su abdomen mientras limpiaba lo mejor que podía en el poco tiempo que tenía.

El chakra de curación empezó a emanar de sus manos y se concentró enteramente en la proliferación celular y la unión meticulosa de todas las estructuras que habían sido comprometidas.

-El corte no fue lo suficientemente profundo como para dañar los riñones y eso le dio un poco más de tiempo. Sus intestinos son otra historia, las heridas en esta área suelen dirigir a una muerte lenta y dolorosa,- le respondió a Karin, una vez que estuvo nuevamente a su lado. -Pero probablemente él todavía tiene un poco de esperanza. Es fuerte.-

Un gorgoteo la alertó antes de que el individuo tosiera sangre sobre su regazo. -¿Q-quién...?-

-Tranquilo,- se sorprendió un poco cuando Jūgo se posicionó de cuclillas a su lado, colocando una mano sobre el pecho del hombre que empezaba a sacudirse, inmovilizándolo. Se aseguró de que viera su rostro mientras le hablaba. -Estamos aquí para ayudar.-

-¿De dónde...?- Dijo en apenas un susurro.

-Eso no tiene importancia.- Intentó sonar tranquilizadora, aún enfocada en la herida. -Mejor intenta decirme como fue que te pasó esto.-

Durante unos momentos él pareció enfocar su tren de pensamiento. Sakura ya había detenido la mayor parte de la hemorragia interna para entonces. -Los del nuevo régimen nos tendieron una emboscada mientras intentábamos negociar un intercambio de rehenes.-

-¿Desde hace cuánto están en conflicto?- Preguntó Sasuke esta vez.

-Ustedes no son de aquí,- dijo con algo menos de dificultad, ahora que no se ahogaba con su propia sangre. -No deberían estar aquí.-

-Por suerte para tí lo estamos,- dijo Suigetsu esta vez, -de no ser así no estarías balbuceando en este momento.-

El hombre dejó de luchar, visiblemente desorientado y drenado, Jūgo retiró el agarre. Sakura terminó de sellar la herida y se concentró en examinar su semblante. Le había sacado un pie de la tumba al sanar el corte y restaurar los órganos, pero aún sus reservas de chakra estaban en estado crítico y había perdido mucha sangre. Para sacar el otro requería fuerza de voluntad y un cuidado post-hospitalario decente y no era nada que ella pudiese ofrecer en el momento. Él le dirigió una mirada perdida y antes de que pudiera apartarse colocó una mano en su rostro, la tenía fría como un cadáver y sintió la viscosidad de la sangre que le embarró en la mejilla con el toque. Ella lo apartó con suavidad, luego de eso él pareció quedar completamente inconsciente.

-Debemos irnos.- Apremió Sasuke, de pie junto a ella. -Estamos expuestos en este lugar.-

Jūgo debió sentir su leve indesición, pues se dirigió a ella con suavidad. -No hay nada más que puedas hacer por él. Si lo dejamos aquí puede que lo encuentren pronto.-

Sakura asintió, irguiéndose. Suigetsu la miró de arriba abajo y retirándose la capa se la tendió. -No pasaremos desapercibidos en ningún lugar si luces como si te hubieras bañado en la sangre de tus enemigos.-

La pelirosa se dio un vistazo y descubrió que el rojo de su camisa era más bien de un color vinotinto ahora, estaba empapada de sangre. Utilizó agua del canal del lago para limpiarse la piel de las extremidades y el rostro antes de aceptar y colocarse la capa de Suigetsu.

-Karin,- llamó Sasuke, al tener su atención le aventó un pequeño saquito, por el tintineo supuso que eran Ryos. -Ve hacia donde puedas conseguir indumentarias que nos hagan parecer shinobis de la Lluvia. Pasaremos la noche en el mismo lugar que antes y no nos quedaremos mucho más después de eso, nos iremos antes de levantar sospechas.-

La aludida desapareció de su vista después de asentir, y antes de hacer lo propio con los demás le dio una última mirada preocupada al cuerpo tendido junto al canal. Esperaba que pudiera lograrlo.

Los habitantes de Ame encontraron una buena forma de apañárselas a pesar de la rigidez de las leyes con respecto a los extranjeros, puesto que a pesar de ellas los ninjas conseguían la manera de escabullirse dentro de todos modos, probablemente aún más fácil desde que Pein no regía la ciudad. Sasuke le contó que los hostales del lugar estaban disfrazados con fachadas de distintos recintos si sabías donde buscar. Pronto, se encontraron resguardados dentro de uno de los tantos edificios metálicos, Karin llegó no mucho después, repartiendo las prendas adquiridas.

Alzó la prenda superior, tenía una combinación de colores oscuros que parecía hacerle justicia a la ciudad y era muy sombría para su gusto, pero le agradó el diseño estilo kimono sin mangas que asemejaba de alguna forma a su camisa arruinada. La pelirroja adjuntó un par de pantalones estándar y en conjunto todo lucía como una versión sobria y recatada de lo que su maestra Tsunade solía usar. Le dio una mirada significativa a Karin. La chica había sido lo suficientemente considerada como para conseguirle algo con lo que se sintiera cómoda.

Depositó los sombreros de lluvia sobre la mesa, y atendiendo a su mirada le extendió una capa. -Toma. Sin ofender, pero tú necesitas más que un sombrero para pasar desapercibida.-

Sakura aceptó la capa, tenía una capucha. Le dio un pequeño Gracias que la pelirroja ignoró para comenzar una de sus conversaciones aireadas con Suigetsu. Karin ciertamente no había sido la compañía más acogedora durante esos días. De hecho, entre ellas parecía haber un acuerdo tácito de formalidad que ni siquiera se extendía a Jūgo, quien a pesar de ser de pocas palabras tenía cierta aura amable y se había mostrado cortés en lo poco que habían compartido.

Ella supo que la relación con la chica no sería tan sencilla desde la primera vez que cruzaron miradas al comenzar a viajar juntas. Casi pudo ver como sus ojos rojos proyectaban las imágenes de los eventos que las habían vinculado algún tiempo atrás. Probablemente ella le guardaba cierta antipatía desde la época en que se suponía que ambas debían ser enemigas, pero las líneas se habían difuminado incómodamente cuando le había salvado la vida y habían llorado juntas, presumiblemente por la misma razón.

Su mirada se dirigió a Sasuke, quién observaba en silencio por la ventana. Había estudiado con delicadeza la interacción que sostenían como grupo. Jūgo era mucho más cercano a Sasuke que los demás, y la mayoría de las veces él era la conexión directa entre ellos. Karin y Suigetsu se complementaban con sus caracteres explosivos, pero cada uno de ellos tenía una forma particular de mirar a Sasuke. Suigetsu parecía estar siempre aprensivo y curioso, Jūgo tenía un semblante más observador, pero en los ojos de Karin se traslucía una admiración que era difícil de ocultar.

Si alguien más la observara en aquel momento, tal vez podría decir que también era la forma en la que Sakura lo miraba.


Podía ver la torre más alta de la aldea-forjada en su ápice con un rostro demoniaco y en cuyos ojos se encontraba pintado el Rinnegan-desde el tope de su edificio. Este no era medianamente tan grande como el que se alzaba en el centro de la ciudad, tan imponente que no era difícil ver porqué había sido la antigua residencia del ex líder de Akatsuki. Estando de pie donde estaba tenía una vista privilegiada algunas leguas a la redonda, y a pesar de que la altura no permitiría que fuera fácil hacer un trabajo de vigilancia hacia las lejanas calles muchos metros bajo él, no era nada para la visión del Sharingan. Probablemente tampoco lo había sido entonces para el Rinnegan, estaba seguro, aquel lugar era un sitio privilegiado para mantener Ame bajo su dominio.

La lluvia era constante, pero gentil. Abajo, los transeúntes de las calles parecían inmunizados a ella, siendo relativamente pocos los que se cubrían bajo paraguas o sombreros. Entre ellos, divisó lo que pareció ser un destello rosa antes de que fuera parcialmente oculto bajo la capucha de la capa.

Siempre pensó que Sakura era un ser predecible cuando eran niños. Había tenido una gran inteligencia que era a menudo opacada por la irracionalidad de sus sentimientos; preveer sus actos o leer sus pensamientos antes de ser manifestados nunca fue particularmente difícil. Intentaba seguir haciéndolo aún, y la única razón por la que funcionaba era porque recordaba algunas cosas que podía reconocer. La forma en la que traslucía su disgusto, como lucía en ella la inquietud y la expresión de sus ojos cuando hablaba de algo que realmente le importaba. Más allá de eso, se había tornado imposible estar totalmente previsto de sus pensamientos y acciones.

Estaba seguro de que el tiempo la había modificado mucho más de lo que él podía ver en aquel momento y seguirle el paso se estaba haciendo cada vez más complejo. Aún podía ver rastros de la fragilidad de antaño y en otras una endereza que era extraño-pero no desagradable- de encontrar en ella. Habían apenas pasado algunos días y a pesar de que había encontrado algo de tranquilidad en su cercanía,-la simple certeza de saber que estaba menos perdida porque estaba junto a él era reconfortante- pero descubrir todo en lo que se había convertido con los años también podía ser inquietante.

Era interesante ver como funcionaba aquella transición de tensarse como un arco ante algo que siquiera pudiera recordarle a Orochimaru a volverse de plomo y tomar una persona e infundirle vida.

Nunca la perdió de vista y en ágiles saltos se encontró mucho más cerca. En los pocos minutos en los que había pasado de observarla a lo lejos y decidir caminar a su lado llevaba en mano algunas bolsas.

-No deberías estar fuera, es mejor que permanezcan dentro hasta que nos vayamos.- Le dijo.

Sakura siguió mirando hacia el frente. -Fui a la farmacia a reponer mis provisiones,- le echó un vistazo con la esquina del ojo, -además, es un poco injusto que no te incluyas en tu propia regla.-

Él la miró, imperturbable. -Yo no lo habría hecho si no lo hubieras hecho tú.-

Ella soltó una risita ligera. -Esa es una excusa pobre para cometer una falta,- bromeó. -Tranquilo, Sasuke-kun. Puedo cuidarme sola y se supone que el nuevo atuendo debería ayudar a mezclarme.-

Probablemente para ella fuese una especie de camuflaje. Él sólo llevaba una camisa que no tenía el símbolo del clan Uchiha grabado en la espalda.

Siguieron caminando en silencio y no pasó por alto que no se dirigían de vuelta al edificio. La miró de soslayo, apenas se daba cuenta de que la aventajaba en al menos veinte centímetros de estatura. Los rasgos más definidos que en antaño, los ojos más brillantes y el sello en su frente. A menudo la observaba y extrañamente se entretenía cada vez que encontraba en ella una nueva característica, ademán o signo que distinguía su madurez. Se había pasado la vida rehuyendo de Sakura desde que era un niño, tanto que nunca pudo imaginar que su cercanía pudiera llegar a ser bien recibida en lugar de estorbosa.

Probablemente lo hubiera sido en aquel entonces. La mujer que estaba a su lado había mejorado los aspectos de ella que alguna vez pudo resentir y realzado los que alguna vez pudo admirarle.

Habían recorrido un trecho lejano desde el centro y podía sentir como a medida que se alejaban las personas se quedaban cada vez más atrás. Sakura se detuvo en seco cuando lo descubrió inspeccionándola y él apartó la mirada, impasible. Reprimió el amago de sonrisa antes de que se formara en sus labios al ver como un tenue sonrojo empolvó sus mejillas, Sakura podía haber crecido mucho pero aún era fácilmente intimidable. En su lugar, se ocupó de observar el lugar al que lo había conducido, y lo reconoció como el sitio donde habían dejado al hombre inconsciente hacía unas horas atrás. Ya no estaba allí.

-¿Crees que esté bien?- Preguntó ella, mirando la mancha granate opaca que había dejado la sangre en el suelo.

Bien podía haber muerto. -¿Por qué te preocupa?- Inquirió, verdaderamente curioso. -Hiciste todo lo que pudiste hacer en el momento, lo que sucediera después escapaba de tu control.-

-Lo que pude haber hecho no es suficiente cuando sé que pude hacer más.- Su respuesta hizo que le enviara una mirada incrédula.

-Tomaste a un hombre al que no tenías obligación de curar, que difícilmente le quedaban unos minutos antes de morir y le devolviste la vida. Algunos dirían que fue más que suficiente.-

Sakura le envió una mirada incomprendida y suspiró. -No podrías entenderlo, Sasuke-kun.- Él la miró con ojos interrogantes y ella continuó. -Jamás ha muerto nadie de quién yo me haya ocupado. Ese hombre se convirtió en mi responsabilidad cuando me dispuse a curarlo, y lo dejamos allí antes de que me asegurara de que sobreviviría.-

Sasuke le envió una mirada profunda. Era visible que estaba preocupada por el bienestar de aquel sujeto y no podía ser más desconcertante. Para él era ajeno el pensamiento de preocuparse más que por lo esencial, había ayudado en lo necesario a suficientes personas en el par de años en los que había recorrido el mundo y después de cumplir su deber poco pensó en ellos. Sakura nunca fue el tipo de inquietarse por nada que fuera más allá del Equipo Siete, y ciertamente nadie a su alrededor podría engancharse tanto en el asunto como ella lo hacía.

-Hiciste lo necesario para no ponernos en evidencia.- Resaltó lo más sensato.

No respondió, volvió a mirar la sangre seca esparcida conforme él comenzaba a desentrañar la importancia que esto parecía tener para ella. A pesar de ser incomprensible para él, Sakura había desarrollado cierta fijación por colocar responsabilidades ajenas sobre sus hombros, su sentido del deber estaba fuera de proporción.

Sus propios sentidos se alertaron cuando se dio cuenta de que aquella parte de la aldea estaba relativamente desolada a excepción de un chakra débil que se camuflajeaba entre los callejones, muy cerca de donde ellos estaban en ese momento. Aparentemente el silencio le dio la oportunidad a Sakura de sentirlo también, su postura se tensó.

-Alguien nos observa.- Susurró ella, él asintió en respuesta.

-Está encubriendo su chakra, apenas puedo percibirlo.- La mirada que le envió Sakura le dio a entender que ella no podía sentirlo en lo absoluto.

Utilizar el Sharingan le permitiría localizar y visualizar de donde provenía exactamente la energía vital si ampliaba su campo de visión, pero al pestañear el toque cálido de la mano de Sakura sobre su ojo derecho lo sorprendió.

-No,- le susurró ella, mientras que con la mano restante peinaba las hebras de cabello que cubrían su ojo izquierdo. -No dejes que vean tus ojos. No sabemos sus intenciones y aún es posible que no sepa quién eres.-

Se relajó ante el tacto y asintió antes de apartarle las manos de su rostro. Sakura tenía razón, probablemente no habían demasiados shinobis infiltrados en la aldea a causa del conflicto y revelarse podría ser contraproducente. No sabía por qué los seguían pero ser reconocidos y vinculados con Konoha podría traerles problemas por como estaban las cosas en ese momento.

Se acercó al llevar ambas manos para ajustar la capucha de Sakura que había empezado a resbalarse y revelar las hebras rosadas, la cercanía creando una ilusión de intimidad y permitiéndole hablar de modo que las palabras se ocultaran tras su rostro.

-Regresemos. Si nos sigue intentaremos interceptarlo sin causar revuelo, si fallamos entonces dejaremos que nos vea entrar al edificio. Si hace algo estúpido como ir a buscarnos estaremos preparados para recibirlo.- Ella asintió.

Recorrieron juntos el camino de vuelta y percibió el lejano movimiento de chakra avanzar. La noche empezaba a caer y las calles ya no se encontraban tan pobladas, pero no tardó demasiado en perder el rastro débil entre los demás chakras que pululaban las calles. Sakura y él se apresuraron al edificio para alertar a los demás, tenía la sospecha de que nada de esto era al azar y tender una trampa dentro de la habitación podría ser necesario. Afortunadamente todos estaban allí.

-¿Por qué alguien querría seguirlos?- Preguntó Jūgo.

Sakura negó con la cabeza. -Es poco probable que sepan quienes somos y de donde venimos. Sasuke ya no está en el Bingo y pocos sabrían que es un Uchiha si no muestra el Sharingan.-

-¿Están seguros de que los siguieron hasta aquí?- Preguntó Karin esta vez. Él asintió en respuesta.

-Sea como sea, hay que prepararnos para lo peor.- De la forma en lo que lo dijo, Suigetsu parecía como si no encontrara que lo 'peor' fuese desagradable.

Decidieron que tomarían guardias nocturnas para vigilar, pero él supo que no dormiría. Karin desplegó una vigilancia que cubría algunos kilómetros a la redonda, Jūgo permanecía en un rincón y Sakura y Suigetsu conversaban en un tono bajo. No le sorprendió cuando Karin les informó que al menos tres personas estaban subiendo en dirección a su piso. Todo el mundo se levantó y él se colocó detrás de la puerta.

Observó las sombras que se deslizaron bajo la rendija cuando estuvieron frente a la entrada. -Abran la puerta.- La voz era calma, pero demandante. Sasuke masculló un monosílabo divertido, no estaba en sus planes ocultarse y probablemente se arrepentirían de haber venido en primer lugar. Giró el pomo y dejó que la puerta se abriera por si sola, y el primero ingresó dentro.

Antes de dar el segundo paso ya tenía su espada en el cuello, ni siquiera le dio la oportunidad de sacar su arma.

-Esperen, por favor.- Esta vez era una voz femenina la que se encontraba tras él, y cuando entró en su campo de visión ya estaba flanqueada por Jūgo y Suigetsu. Cargaba a duras penas a un hombre que se veía gravemente malherido, la sangre escapándose de heridas previamente vendadas. -No venimos a pelear, sabemos que aquí hay un ninja médico. Necesitamos su ayuda.- Dijo, mientras alternaba la mirada entre el cuerpo inerte y las personas de la habitación.

-¿Cómo puedes saber eso?- Le preguntó, cauteloso. Se cuidó de no mirar a Sakura en ningún momento. Obviamente estas eran las personas que los habían seguido antes, pero aquella era información demasiado precisa.

-Encontramos a un shinobi al este de la aldea, estaba inconciente así que nos lo llevamos. Cuando despertó le preguntamos por las condiciones en las que había despertado y nos contó lo que había pasado. Aquí no hay demasiadas personas que puedan reparar un daño tan extenso y cuando le pedimos que nos dijera quién lo había hecho dijo que había sido una mujer de cabello rosa,- esta vez la mirada de ella se plantó en Sakura, -que tenía grabado un rombo en la frente.-

»Por favor,- continuó, -sus heridas se siguen abriendo a causa del veneno y ha perdido mucha sangre. Es más de lo que podemos hacer en este momento, esperaba que pudieses ayudarnos.-

Miró a Sakura y esta permanecía estoica en medio de la habitación. Ninguna emoción traslucía en su rostro y repartía su mirada entre el hombre que él tenía aprisionado, la mujer y el herido.

-¿Por qué te arriesgarías a seguir a shinobis que sabías podían ser una amenaza?- Preguntó ella, mirando al hombre bajo el filo de su chokutō. La mujer lo había traído como protección. -¿Qué significa él para tí?- Se refirió esta vez al individuo que cargaba en sus brazos.

-É-él es... Importante para mí.- Respondió ella.

Mintió. Y de alguna forma supo que Sakura también lo sabía, su expresión permaneciendo neutral. Estaba tomándose su tiempo para decidir que era lo correcto hacer con al menos dos ninjas que los habían seguido y pretendían engañarlos por alguna razón, aún así, pudo ver que Sakura estaba mirando con aprensión la forma en la que la sangre fluía de las heridas y empezaba a formar pequeños charcos en la alfombra.

Les envió a Jūgo y a Suigetsu una mirada significativa y se dispuso a aclarar la única mesa de la habitación. -Tráelo aquí.-

Dejó que la mujer colocara con dificultad el cuerpo sobre la mesa, e inmediatamente Suigetsu tuvo un Kunai a centímetros de su garganta. Fue entonces cuando finalmente se acercó al hombre, el abdomen y gran parte de ambas piernas estaban cubiertas por un vendaje, la sangre que se filtraba descubriendo varias de las heridas ocultas. Sakura se tomó su tiempo en retirar las vendas y luego en examinar la profundidad de los cortes. De su cuello había resbalado el Hitai-ate rasgado, Sakura lo tomó y lo ocultó bajo su cuerpo.

-Si alguno de ustedes hace el menor movimiento, lo mataré,- advirtió Sakura, analizando sus expresiones, deteniéndose especialmente en la mujer. -Y a ustedes les cortaran el cuello.-

Sintió como los músculos del hombre bajo su agarre volvían a tensarse ante la mención.

-Karin,- llamó ella. -Por favor, toma las bolsas con los materiales médicos y colócalos sobre la mesa, consigue también un poco de agua.-

La pelirroja tardó unos momentos en moverse, como si dudara de que realmente se hubiera dirigido a ella, pero luego hizo lo solicitado. Resultaba fascinante ver la manera en la que Sakura pasaba de su usual pasividad a la entereza que mostraba cuando realizaba su labor médica. Sabía que la mordacidad que mostraba ante los extraños era real y aunque dudaba de que quisiera que de esa forma se desarrollaran los hechos, sus intenciones asesinas serían cumplidas de ser necesario. Aún así, su sentido del deber desproporcionado la hizo aceptar atender a ese hombre, y aunque a él podía resultarle estúpido sabiendo que había algo raro en todo eso, también era indudablemente noble.

Sakura se repartía entre trabajar en detener el sangrado y la extracción de lo que suponía era el veneno. Pasó algún tiempo hasta que lo último dejó de ser una prioridad y ella enfocaba su atención en las heridas que permanecían abiertas. Se dio cuenta de que él no era el único que estaba admirando el trabajo de Sakura, la mujer que Suigetsu estaba sometiendo se inclinaba hacia la mesa de forma que incluso parecía haberse olvidado que tenía un arma en el cuello. Puede que Sakura tuviera una ética desbordante, pero a él le interesaba más la seguridad de las personas junto a él y el motivo real de todo el asunto, no dudaría por un segundo en hacer lo correcto si demostraban ser una amenaza.

-Si no exponen sus motivos reales, ninguno saldrá vivo de aquí.- Anunció con calma. La mujer reaccionó súbitamente y lo miró con desconfianza.

-Este hombre no significa nada para ti,- escuchó decir a Sakura, las manos envueltas en chakra curativo posicionadas sobre el pecho del hombre. -En el momento que amenacé con matarlo ni siquiera pestañeaste.-

-Sabía a qué atenerme cuándo vine aquí. Nunca desestimé la posibilidad de que nos atacaran en lugar de ayudarnos.- Respondió ella.

-Es por eso que no concuerda que se expongan de esta forma para venir a que yo tratara un hombre al que ya daban por muerto. El shinobi que sané hace algunas horas no tenía veneno en su organismo, curarlo fue mucho más sencillo a pesar de sus heridas.- Dijo, su mirada enfocada en el destello verde. -Sería estúpido de su parte si hubieran venido a entregarme un hombre al borde de la muerte sabiendo que probablemente habría poco que yo pudiera hacer por él y poniendo sus vidas en riesgo al mismo tiempo.-

La mujer suspiró. -No mentí, no del todo. Este hombre es importante para mi porque es un shinobi de mi aldea. Yo... necesitaba estar segura de que realmente podías hacer cosas así. Hemos tenido muchos casos como él últimamente a causa de los disturbios, ninguno ha sobrevivido. Pero tú...-

»En el momento en el que encontramos a aquel hombre al examinarlo notamos que había sido recientemente regenerado en un área tan amplia que demostraba un alto nivel de ninjutsu médico. Al principio sólo teníamos la intención de rastrear a quien fuera que lo hubiera hecho para intentar reclutarlo, pero cuando te describió supimos quién eras, te seguimos para asegurarnos de ello.

-Soy sólo un ninja médico,- aseguró Sakura, finalmente apartando la vista de su paciente para dirigirla hacia ella.

-Yo también lo soy. Por eso, porque no hay nadie aquí que pudiese hacer lo que tú estás haciendo por ese hombre, y,- pausó un momento, escrutándola, -por el rombo en tu frente. La mujer que lleva uno como el tuyo es leyenda en este lugar y por lo que entiendo es tu maestra. Sabemos que son ninjas de Konoha y también que eres Sakura Haruno.-

Sasuke se tensó. Sakura estuvo demasiado ocupada preocupándose porque pudieran reconocerlo y terminaron avistándola a ella.

-No todos nosotros,- Sakura señaló con tranquilidad, aunque también pudo ver como se tensaba en su labor.

-Escuchamos las cosas que puedes hacer, muchas se esparcieron desde la guerra. Se dice que...-

-Este hombre,- interrumpió Sakura, -tiene el Hitai-ate rasgado, el hombre que atendí antes no lo tenía, también sé que están luchando entre si. ¿Quién eres tú, qué es lo que está realmente pasando aquí?-

-¿Qué es lo que quieren de Sakura?- Añadió oportunamente Suigetsu.

-Estamos en una guerra civil.- Contestó finalmente. -Desde que Pein-sama y Tenshi-sama desaparecieron los ninjas que apoyaban el nuevo régimen mantuvieron la ciudad tal como estaba para esperar su regreso. Al principio todo estuvo bien, pero siempre existieron grupos que pertenecían al viejo régimen y no fueron totalmente erradicados que deseaban volver a hacerse con el poder, pero ninguno era un verdadero rival para Pein-sama. Cuando se fue, tardaron algún tiempo en asegurarse de que no volvería y empezaron a luchar en contra de las personas que mantenían la ciudad.

»El nuevo régimen llevaba la delantera. Vivimos buenos tiempos después de que cayó el antiguo líder y las personas estaban seguras de que Pein-sama y Tenshi-sama no nos abandonarían.-

Suigetsu resopló, intuyó que probablemente iba a burlarse de las creencias de los pobladores, pero en su lugar dijo, -hace unos meses todo estaba bien. ¿Qué fue lo que desató el conflicto?-

-Realmente nunca nadie vio a Pein-sama, sólo sabíamos que era omnisciente y que velaba por nosotros como un dios. Su poder era absoluto e indiscutible, después de todo acabó con Hanzo y toda su dinastía y nunca más tuvimos problemas de ningún tipo. En su lugar, Tenshi-sama era su mensajera, quien se comunicaba con nosotros. Su poder también era lo suficientemente grande como para que creyéramos que la divinidad a su alrededor no era del todo una fantasía.

»Hace un mes unos ninjas encontraron los restos de un cadáver en uno de los lagos de la región. Estaba vestido con la túnica de nubes rojas que usaba Tenshi-sama. El nuevo régimen intentó mantener oculto el hecho de que había muerto, pero de alguna forma la información se filtró y fue utilizada para crear pánico y desestabilización entre los pobladores. La gente realmente creían que eran dioses, inmortales y que volverían, cuando se dieron cuenta de que no sería así y de que probablemente Pein-sama también estuviese muerto, el nuevo régimen perdió el control que tenía sobre la ciudad.

»Todos estaban demasiado perdidos y los que esperaban por una oportunidad no desaprovecharon tiempo para empezar a intentar tomar el poder. Con la ausencia de dios y su ángel sería cuestión de tiempo antes de que nos atacaran por estar demasiado vulnerables, además de que ya habían personas que no compartían las medidas que se tomaban en la ciudad.-

-¿A qué bando perteneces, entonces?- Preguntó Karin. -El hombre que tomaste inconciente pertenecía al viejo régimen, y el que has traído es del nuevo.-

-A ninguno.- Respondió con seriedad. -Vi a demasiadas personas morir en las guerras antes de que Pein-sama tomara el poder, y ahora que se ha ido la guerra ha vuelto. También soy médico y lo único que deseo es que dejen de matarse entre sí, no somos una aldea grande y los combates están mermando la población de forma alarmante.-

-No respondiste a la pregunta del premio...- Dijo Suigetsu, haciendo adrede un poco de presión en su cuello. -¿Qué es lo que quieren de Sakura?-

-Somos muy pocos.- Dijo la mujer, algo de desesperación en su tono. -Puedo contar con una mano la gente que tiene un ninjutsu médico decente, desde que Pein-sama tomó el poder no fue una prioridad dar entrenamiento en esas áreas más allá de lo básico. El control de la aldea no permitió nunca que se nos impartiera ayuda de otros lugares más instruidos, ahora apenas podemos hacernos abasto con todas las personas que llegan heridas y no estamos capacitados para hacer nada por hombres como ese,- señaló a la figura sobre la mesa, -y son el tipo de heridas que nos llegan más a menudo. Se están matando, y no podemos hacer nada.- Resintió con amargura.

»Antes de morir, Tenshi-sama nos dijo que Konoha era nuestra aliada. Cuando supe que eras tú fue mi deber aprovechar la oportunidad, venir aquí y arriesgar mi vida de ser necesario para intentar apelar por esa alianza. La ciudad caerá si seguimos a este paso, se volverá un cementerio.- Tremolaba ligeramente. -Necesitamos ayuda.-

Sasuke arrugó el entrecejo. -¿Sabes lo que estás pidiendo? Básicamente estás solicitando que Konoha se involucre en un conflicto bélico de otra aldea. Puede que exista una alianza, pero dicha alianza puede romperse si alguno de los bandos ve la intromisión como una amenaza.-

-No deseo que Konoha sea parte de nuestra guerra, lo único que necesitamos es que nos den apoyo médico para poder resistirnos a ella.- Explicó. -En lo único en lo que han logrado ponerse de acuerdo es que la batalla puede afectar todo menos los cuarteles y el personal médico, no bromeo cuando digo que podemos contarnos con una mano. Saben que nos necesitan para sobrevivir si cualquiera de ellos quiere ganar.-

-Es un riesgo demasiado grande,- opinó Sakura. -Si alguno de los bandos ataca a un shinobi de Konoha puede formar otro conflicto, uno que me temo ustedes no sean capaces de costear.-

-He venido,- Sasuke se sorprendió de ver como las lágrimas se acumulaban en los ojos de la mujer, -a sacrificarme si es necesario para tener una oportunidad de salvar a las personas que son importantes para mí. Conozco todos los riesgos y lo entiendo, pero no tienen idea de lo terrible que es para mí querer ayudar y no ser lo suficientemente capaz de hacerlo. Por favor, lo único que pido es que lo consulten, no desestimen la idea, no tenemos mucho tiempo.-

La fachada inexpresiva de Sakura mermó para develar una mirada de entendimiento. Maldición, la empatía de Sakura no dejaba de meterla en problemas. Antes de que pudiera decir nada ella respondió, -lo consultaré con el Hokage, estoy segura de que él sabrá qué hacer.- Luego apuntó con la mirada en dirección al hombre sobre la mesa. -Puedes llevártelo. La cantidad de veneno restante en su sistema no será una amenaza hasta que pasen un par de días, pero supongo que ya están acostumbrados a manejar antídotos de ese tipo por aquí.- La mujer asintió.

Después de que Suigetsu atendiera a la mirada aprobatoria de la pelirosa, dejó libre el cuello de la mujer. Con cautela, se acercó a una distancia respetuosa de Sakura mientras observaba ensimismada al individuo, y procedió a colocar sus manos sobre él en lo que parecía una inspección, su mirada llena de aprobación. Manejó al hombre, recargando el peso superior sobre sus hombros y ciñéndose a su cintura.

Lentamente, apartó la espada del cuello del otro hombre sin perderlo de vista en ningún momento. Él se retiró con calma de su espacio para ir a asistir a la mujer, sosteniéndolo entre ambos.

Antes de retirarse, se dirigió a Sakura una vez más. -Tsunade Senju es legendaria desde los tiempos de Hanzo, es conocido que es la mejor ninja médico que existe, e incluso se dice que tú la has sobrepasado. Yo creo lo que se dice. También se ha corrido la voz de que eres cercana al Hokage, Naruto Uzumaki y Sasuke Uchiha, quienes ganaron una guerra no sólo para salvar a Konoha, si no también para salvar al mundo. He escuchado las cosas que te vieron hacer a tí en esa misma guerra,- le dijo, empezando a caminar hacia la puerta, -y como la viviste, confío en que entiendes lo horrible que es atravesar una. Quiero creer que tu Hokage no nos abandonaría.-

Sakura permaneció en silencio mientras les permitían abandonar la habitación. Una vez cerrada la puerta la tensión no se disipó. Suigetsu permaneció callado y Jūgo se acercó para ayudar a Sakura a limpiar los restos de sangre sobre la mesa. Al terminar, la forma en la que Sakura retorcía el pañuelo le sugirió lo que estaba pensando, pero cuando sus miradas se encontraron y la resolución se mostró en sus ojos lo supo con certeza, ella apartó la mirada.

Sasuke avanzó hacia ella y le tomó el brazo para asegurarse de que tuviera su atención. -Le enviaremos ahora mismo un halcón a Kakashi avisándole de la situación aquí, y eso será suficiente, Sakura. Hacer algo más sería estúpido y te pondría en peligro inmediato.-

-No lo entiendes, Sasuke-kun,- alegó ella, la mirada suplicante. -Sé que dicen la verdad, y tú también lo sabes. Ese hombre no podía haber durado mucho tiempo si sus heridas se hubieran extendido más allá de la batalla de esta tarde y como él puede que hayan muchos más. Estoy segura de que Kakashi-sensei y Naruto no se harán de la vista gorda con este problema, pero podrían pasar días hasta que enviaran ayuda. Estoy aquí y puedo hacer algo.-

-No,- sentenció él. -Ya te han metido en suficientes problemas, sanaste a personas que no tenías el deber de curar y por ello descubrieron tu identidad. Recuerda que estás en una aldea en la que se supone que los ninjas de otras aldeas son menos bienvenidos que en cualquier otra, es un riesgo innecesario. Nos iremos de aquí apenas amanezca.-

-Pueden irse, pero yo no lo haré.- La molestia empezaba a colorearse en su rostro .-Me quedaré aquí hasta que Konoha envíe una respuesta. Si deciden que no es conveniente entonces me iré, no antes.-

Inconscientemente, ciñió el agarre que tenía sobre su brazo. Sakura estaba diluyendo su estoicidad, la terquedad realmente estaba comenzando a irritarlo. -No olvides que eres una kunoichi de Konoha, Sakura. Tú único deber pertenece a la aldea, no tienes ninguna razón de peso para quedarte aquí y no permitiré que lo hagas.-

es mi deber!- Ella alzó la voz. -Podré estar fuera, pero no olvido mis lealtades y por esa misma razón me quedaré. La única razón por la que tengo permitido pelear es porque mi habilidad en batalla iguala a mi habilidad curativa ¡Pero me enseñaron que mi deber como ninja médico es superior a mi deber como kunoichi! Sé perfectamente que como la sucesora de Tsunade-shishō no hay otros ninjas que tengan mi instrucción médica, pero esto es distinto. No es acerca de que yo pudiera hacerlo mejor, es que en este momento soy la única que puede hacerlo. No puedo permitir que siga muriendo gente mientras yo pueda impedirlo.-

-Si vas a ayudarlos te expondrás demasiado, no tienes ninguna responsabilidad en esto. ¡Pretendes ir a ayudarles y estoy seguro de que ellos van a atacarte y tú eres lo suficientemente inteligente como para saberlo también!-

-¡Bien, déjalos que lo intenten!- Sakura temblaba de molestia bajo su agarre. -¡No he estado tejiendo todos estos años en los que te fuiste, Sasuke!¡Me he entrenado para curar tan bien como para destruir de ser necesario!-

Sasuke se detuvo un momento, recobrando la compostura. Continuó con más calma, esperando que entendiera lo que realmente intentaba decirle. -No permitiré que te pongas en peligro. Tampoco te dejaré sola, así que si fueras allí y te atacaran me vería obligado a intervenir y eso sólo complicaría las cosas. Naruto no querría que te dañaran y sabes perfectamente como reaccionaría si lo hicieran.-

Sakura le sorprendió al tomar el brazo con el que la sostenía y él suavizó el agarre de su muñeca, probablemente la había lastimado. No supo como sentirse cuando Sakura comenzó a acariciarlo con el pulgar, insegura al principio, luego de una forma que intentaba ser tranquilizadora, sus palabras amainantes. -Naruto me dejaría hacer lo correcto.-

La tensa línea que eran sus labios se suavizó, pero la miró con severidad. -No cambiaré de opinión, Sakura.-

El brillo en sus ojos verdes era peligrosamente orgulloso. En ellos no sólo relucía el suyo, si no también el que cargaba con el legado de Tsunade, el de sus habilidades médicas y el de su sentido del deber. No lo entendía y en aquel momento estaba totalmente en contra de el, pero lo respetaba. Sakura heredaba con honor el título de un Sannin y planeaba hacer valer la confianza que las personas ponían en ella. Suponía que a él también le correspondía parte de la herencia, pero no encontraba orgullo en nada que pudiera haber obtenido de Orochimaru-ni siquiera podía regodearse en haberlo matado, pues había encontrado la forma de volver.- No planeaba dejarse doblegar por muy honorables que fueran sus intenciones. Sus prioridades estaban claras, evitar que Konoha se involucrara en un conflicto y proteger a Sakura incluso aunque ella no lo quisiera.

Cerró los ojos durante algunos momentos, su respiración regulándose. Al abrirlos, se sorprendió al encontrar su mirada mucho más sosegada. -Está bien, Sasuke-kun,- cedió. -Pero por favor, envía ese halcón de inmediato.-

Al apartar los ojos de ella notó como todos los demás los estaban observando no tan disimuladamente. Haber protagonizado un altercado frente a su antiguo equipo no le hacía la más mínima gracia, sobretodo por el hecho de que se veían ligeramente mortificados al ver que ella se había atrevido a enfrentarlo. Le asintió sin decir una palabra más y salió de la habitación para subir hasta el tope y enviar el mensaje a Kakashi.

Para cuando regresó, la única que permanecía fuera de la habitación era Karin, de pie frente a la ventana. Apenas ingresó dentro ella se encogió, y eso lo alertó lo suficiente como para preguntar. -¿Qué pasa?- Los conocía, sabía cuando alguno de ellos actuaba de forma sospechosa.

El rostro de Karin era la imagen pura de la mortificación. Entrecerró los ojos y sin decir palabra se dirigió hasta la habitación, Jūgo y Suigetsu ya estaban dormidos y Sakura también parecía estarlo en su futon. Se acercó a ella, el movimiento la alertó.

-¿Sasuke-kun?-

Al acercarse, extendió su mano en un gesto que imitaba el de la primera noche que habían viajado juntos, Sakura se apartó ante el contacto inesperado, y eso fue suficiente para él.

-¿Qu...?- Las palabras murieron en sus labios cuando la descarga de chakra invasivo que envió a su cuerpo hizo que el clon se desestabilizara y esfumara en una voluta de humo.

-Tsk- Masculló. La irritación hizo que el Sharingan se activara en su ojo derecho y las formas se vieran más definidas.

No sólo las cualidades de Sakura habían crecido, también creció lo molesta que podía llegar a hacer cuando se lo proponía.


¡!

Hey, you guys! Este tardó un poco pero fue divertido de describir. Adoro las faces en las que los carácteres chocan, ambos son tan tercos que es triste que algunos fics se apeguen demasiado al sentimentalismo de Sakura y a la frialdad de Sasuke y no exploten la riqueza de sus genios. Sé que dije que adoraba el capitulo que le seguía al anterior, y si bien este lo incluye lo tuve que acortar porque hubiera sido el doble de largo. En el siguiente ambos empezaran a hacer conseciones, aún así siempre me sentí especialmente apegada a aquellas partes del manga en donde Sakura hacía lo necesario para cumplir su deber -como drogar a su escuadrón para ir a matar a Sasuke.- Y bueno, aquí Sasuke está prestando más atención (conscientemente) a Sakura las cosas que puede hacer. Entre otros anuncios, finalmente coloqué un cover adecuado para la historia. Sin más que decir, dudas y comentarios en sus reviews son siempre recibidos con amor.

Nahare~