Nunca fue una de sus ambiciones convertirse en Hokage, de hecho, era una tarea agobiante que hubiera preferido evitar de no haber sido estrictamente necesario. Por eso, uno de los trabajos que verdaderamente disfrutaba era la preparación de su sucesor. Sobre todo cuando el matrimonio parecía haber afirmado su noción de tomarse las cosas más en serio y no armaba un escándalo cada tres minutos. Habían colocado un pequeño escritorio anexo a su oficina y Naruto pasaba sentado allí la mayoría de las tardes, aprendiendo los aspectos básicos y necesarios del trabajo de un Hokage. A pesar de que era visible el hecho de que al rubio le disgustaba el papeleo tanto como a él, era un aprendiz empedernido. Sabía que lo necesitaba todo para ser Hokage y él aspiraba ser el mejor de todos.

-Yo, Shizune,- saludó Naruto desde su rincón cuando la vio ingresar a la oficina. Shizune no estaba realmente atada al despacho del Hokage, sólo había trabajado como ayudante para asistir a Tsunade. Aún así, parecía resistirse a algunos hábitos y asistía a la oficina al menos un par de horas del día para echar una mano en lo que fuera necesario, y en ese lugar no había nada como trabajo de menos.

Esa tarde acunaba una cantidad considerable de pergaminos en los brazos, y después de atender al saludo de Naruto los dejó caer en el escritorio.

-Otra cosa a la que tendrás que acostumbrarte, Naruto.- Dijo Kakashi, viendo como los pergaminos rodaban por el escritorio sin hacer nada al respecto. -Nunca nadie viene sólo a saludar a esta oficina.-

-Bueno, no es un centro social,- se excusó ella, apilando los pergaminos en lo que posiblemente sería orden de prioridad. -La mayoría son solicitudes de misiones, un par viene del Daimyo de nuestro país, el último es un codificado proveniente de ANBU, pero yo recomendaría que empezaras con este.- Sugirió, tendiéndole un pergamino blanco.

Antes de que Shizune se retirara ya había comenzado a abrir el pergamino atado con el sello de Sasuke. Dos hojas se superponían, y le sorprendió descubrir que la primera no había sido escrito por su antiguo alumno; su antigua alumna en su lugar. Le había enviado el último reporte de su ubicación utilizando la invocación de Sasuke. La máscara no debió ocultar muy bien la sonrisa plácida que se formó en sus labios porque Naruto inmediatamente preguntó que sucedía.

-Sakura escribió,- informó Kakashi, Naruto se iluminó en el instante, -pero ha sido Sasuke el que envió el pergamino.-

El regocijo aplacó cierta parte de él que había permanecido inquieta desde que la había dejado partir. A última instancia se había arrepentido de darle lo que parecieron demasiadas oportunidades para desviarse del camino que deseaba que tomara, a pesar que después del incidente del impostor le hubiera demostrado que el amor de Sakura por Sasuke seguía intacto. No estaba seguro de cómo Sasuke reaccionaría ante esto, pero a pesar de que él no había escrito nada en aquella hoja, que Sasuke la hubiera enviado daba un mensaje más claro del que esperaba recibir dirctamente de él. «La tengo.»

Los ojos azules de su alumno parecieron confundidos durante un par de segundos, y luego soltó una carcajada sonora. -¡Ya era hora, 'ttebayo! Estaba comenzando a pensar que si no sabíamos de ningún avance pronto tendríamos que dirigir una misión para juntar a esos dos.- Una sonrisa nostálgica se pintó en los labios de Naruto, pero él no la vio.

En su lugar, comenzó a leer la segunda hoja y la expresión plácida dio pasó a la leve unión de su entrecejo. Conforme leía el reporte de Sasuke, la situación se iba tornando tan seria como su rostro.

-¿Sucede algo malo?- Preguntó preocupado el rubio.

-Aún no. Pero podría suceder si no manejamos esta situación correctamente.-

...

La negociación era el camino ideal y para Konoha era una ganancia invaluable mantener a Orochimaru en supervisión constante. Era un criminal clase S, y a pesar de haber sido absuelto de algunos de sus cargos debido a su participación en la guerra, no había un logro que pudiera borrar de su expediente el asesinato de quién no sólo fue su Hokage, si no también su maestro, además de incontables crímenes contra la humanidad. Orochimaru seguía siendo tan peligroso como escurridizo, y esa era una oportunidad que no podían desaprovechar.

El tema de los experimentos era lo complejo. Obviamente se trataba de un trato que era difícil de refutar y era lo suficientemente prometedor como para negociar su renovada afiliación a Konoha. La aldea no podía deshacerse de Orochimaru-porque al parecer no podían matarlo y aún más porque el problema provino de allí en primer lugar- pero él se aseguró de que el ofrecimiento fuera igualmente un asunto tan delicado como para que este lo respaldara. En caso de que rechazaran la idea, Orochimaru podría encontrar algún otro poderío militar lo suficientemente interesado en la oferta y siempre cabía la posibilidad de que dichas habilidades adquiridas fueran utilizadas de una manera inadecuada.

Y estaba, claramente, la participación de Sasuke en todo aquello. Había asumido un riesgo potencial al incluirse en el asunto, pero también cierta ventaja. Detalló la situación de una manera lógica en su informe y confiaba lo suficiente en Sasuke como para saber que haría lo que se le ordenase. Si las otras autoridades convenían en que era una situación que debía aprovecharse, debían asegurarse de que las condiciones de experimentación fueran supervisadas y si se acordaba lo contrario tanto las muestras recientemente adquiridas como el trabajo que pudo ser adelantado debía ser destruido inmediatamente. Las aves volaron a las cinco grandes naciones y aún esperaba la respuesta de los otros Kages cuando recibió de nuevo el halcón, Naruto fue convocado de inmediato.

-Sasuke ha vuelto a escribir,- informó, Naruto sabía que los reportes anteriores habían sido serios, y que su mejor amigo escribiera tan seguido definitivamente no era algo recurrente. -Se han infiltrado en Amegakure de camino a la base de Orochimaru. La aldea está en medio de una guerra civil, de alguna forma los reconocieron y terminaron confrontándolos.-

-Amegakure,- repitió él, como si no terminara de unir los cabos de la situación, lo cual probablemente estaba sucediendo en realidad. -¿Por qué atacarían a ninjas de Konoha? Konan me aseguró desde la muerte de Nagato que nuestras aldeas eran aliadas.-

-No los atacaron,- dijo Kakashi, -querían su ayuda. Parece que encontrar el cadáver de Konan fue uno de los motivos que ocasionó el inicio del conflicto.- Pausó, dándole espacio para que Naruto sobrellevara la situación.

-Debimos haberlo sabido... No ha habido ninguna comunicación con Amegakure desde entonces, yo... ¿No saben cuándo fue?- Preguntó, abatido.

Kakashi negó con la cabeza. -Sasuke escribe que Sakura le aseguró que el asunto debía ser consultado contigo, he leído las peticiones, pero también considero que es oportuno preguntarte ya que serás el próximo Hokage y eres la persona con conexión más cercana a Ame en nuestra aldea.-

Naruto apartó el duelo por la muerte de la mujer y adoptó una expresión seria. -¿Qué es lo que necesitan?-

-Médicos. Aparentemente tienen muy pocos, las batallas son muy frecuentes y la mortalidad muy alta. Durante el mandato de Pein nunca hubo un programa especial para formar este tipo de ninjas y no se les permitía ir a entrenarse en otras aldeas.- Explicó Kakashi. -Aunque, Sasuke fue un poco más allá de las líneas, está seguro de que quieren a Sakura. Fue ella a quién pidieron ayuda y por lo que me dice, Sakura está dispuesta a hacerlo. Él en cambio no cree que sea conveniente para su seguridad,- dijo, dándole una mirada analítica. -¿Tú que piensas?-

Después de algunos segundos, preguntó. -¿Quién tiene el poder ahora?-

-Nadie. Se han estado peleando el título desde que descubrieron la muerte de Konan. Aún así, los ninjas que apoyaban a Pein parecen estar en una ligera desventaja desde que no pudieron mantener el control de la aldea.-

Naruto frunció el entrecejo. -Si no hay ninguna alianza concreta con un líder de Amegakure nada asegura que no vayan a atacar a nuestros médicos.-

-Lo más probable es que lo hagan.- Le dijo, y era cierto.

-En esas circunstancias... Tendrían que estar muy desesperados para pedir nuestra ayuda.- Kakashi asintió, pero el rubio aún se veía contrariado. -Mierda, me gustaría verlos ahora. Sasuke puede ser la persona más terca del planeta, pero no creo que sepa como es Sakura-chan cuando se le mete algo en la cabeza.-

El peligris entrelazó los dedos. -Sakura piensa como médico, Naruto. Sasuke como líder. Ella quiere quedarse para salvar tantas vidas como le sea posible, él está más preocupado por su seguridad y por los problemas que podría acarrear que Ame atacara a nuestros shinobis. Eso podría crear un conflicto mayor.-

Su alumno parecía buscar las respuestas en los ventanales que se encontraban tras él. -Nagato murió, ahora Konan también está muerta. Les prometí que mantendría la paz, gané una maldita guerra y me olvidé por completo de su hogar.- Vio como le sonreía amargamente al firmamento tras él. -Él me mataría en este momento si pudiese. No creo que sea lo correcto no hacer algo.-

-No hay nada que puedas hacer, Naruto, no es otra guerra que puedas pelear. Es la guerra de Amegakure e interferir en ella podría crear el efecto contrario y ambas naciones podrían enemistarse. Lo correcto es esperar a que un líder se pronuncie y crear una nueva alianza.- Aconsejó él.

-¡No podemos esperar a que terminen de matarse para hacer algo!- Gritó, estampando la mano contra su escritorio, él permaneció impasible. -Debemos enviar un escuadrón médico en una misión de salvación.-

-Los ninjas médicos,- le dijo, asegurándose de que él lograra entender claramente el riesgo de la situación, -sólo están capacitados en su tipo de ninjutsu. Serían un blanco fácil si alguien decide atacarlos, y si enviamos un escuadrón para respaldarlos es probable que sean aún más vistos como una amenaza.-

-¿Y qué me dices de Sakura-chan?- Preguntó él, exasperado. -¡Ella es tan buena médico como lo es para patear traseros! Nadie más que Sakura-chan puede dirigirlos y lo mejor es que está allí y es capaz de protegerlos.-

Kakashi suspiró. -Sakura está viajando con Sasuke en este momento, Naruto. Sabes que está en juego justo ahora y el hecho de que Sakura también tenga un ojo en Orochimaru y sus experimentos mientras todo se decide me tranquiliza, no pueden quedarse allí demasiado tiempo.-

-¿Sasuke dice que Sakura-chan quiere ayudar, no? Estoy seguro de que ella hará lo que tenga que hacer en el tiempo que tenga, estará tan reacia a poner las vidas de nuestros médicos en peligro como las de los ninjas de Ame.-

-No podemos sólo enviarlos allí. Si planeas hacerlo necesitas un buen plan que pueda convencerme de asumir ese riesgo. No sólo existe la posibilidad de que se desencadene una lucha y los nuestros se vean obligados a atacar, estás poniendo a Sakura en una posición vulnerable si quieres mandarla a liderar un escuadrón médico extranjero en una nación en guerra y también colocarla como respaldo.-

-No me preocupa Sakura-chan.- Su mirada de vuelta en el ventanal, -ni a ti debería preocuparte tampoco. Cielos, tú la has visto, puede llegar a ser terrible. Además, ¿Cuándo fue la última vez que el bastardo de Sasuke se preocupó por algo que no fuera su espada? Mientras estén juntos... Estoy seguro de que Sasuke no dejará que nada le suceda.

»Mi única preocupación es averiguar un plan que funcione con todo esto. Me gustaría saber que piensa Sakura-chan acerca de como podría arreglárselas en poco tiempo, estoy seguro de que podríamos hacer algo a partir de allí.


Karin aún estaba algo perturbada por los eventos que se habían llevado a cabo unas horas antes y ni siquiera ella podía culparla por estar paranoica y mantener activada su habilidad sensora. Había que darle crédito, nadie más se dio cuenta de que escapó y dejó un clon de sombra en su lugar, probablemente ella tampoco se habría dado cuenta si no hubiera tenido cubierto el perímetro por precaución. Ahora que sabían donde estaban, siempre cabía la posibilidad de que volvieran-más preparados- para atacarles.

Ella nunca había poseído la llamada «fuerza de voluntad» con nada que tuviese que ver con Sasuke. Apenas ingresó en la habitación sabía que su rostro la había delatado, pero por alguna razón se encontró incapaz de desmoronarse completamente-como de seguro lo habría hecho en cualquier otra circunstancia- en su lugar, cuando su cerebro emitió la orden para que moviera los labios para delatar a Sakura, pero su cuerpo no la obedeció. No sirvió de mucho, Sasuke era bastante perceptivo y había regresado de vuelta en unos pocos minutos, el Sharingan activado y definitivamente mucho más molesto de lo que lo había visto en años. La dureza de su rostro y su ceño fruncido la mantuvieron en su sitio sin decir palabra hasta que finalmente se dirigió a ella.

-¿Hace cuánto?- Su voz no era diferente, era su expresión la que hacía gala de su molestia. Karin tragó saliva antes de responder.

-Casi inmediatamente después de que subiste.-

Sus ojos se estrecharon y ella sintió como se le retorcía el estómago. -¿Por qué no intentaste detenerla?-

Karin lo miró con ojos como platos. Por la misma razón que no le había avisado a él inmediatamente, su instinto le decía que no era una buena idea cruzarse en su camino. No tenía muy en claro cuales eran sus habilidades en batalla, pero la cantidad masiva de chakra que almacenaba en la frente era suficiente advertencia. Si había sido lo suficientemente estúpida como para discutir con Sasuke como lo había hecho hace un rato dudaba que nada que ella pudiese decir o hacer hubiese servido de algo si realmente quería irse. Maldición, la mujer había desobedecido sus órdenes directas, puso en entredicho que siquiera Jūgo o Suigetsu hubiesen logrado evitar que se fuera de haberse enterado.

Como leyendo sus pensamientos-y desechando su pregunta- cerró los ojos y masajeó el puente de su nariz. -Búscala.- Ordenó él.

-¿Qué sucede?- Escuchó vagamente la voz de Suigetsu mientras ampliaba su campo sensor.

La encontró inmediatamente. -Al norte de la ciudad, está totalmente rodeada de personas y la actividad de su chakra es constante.-

-Tsk,- lo escuchó chasquear con la lengua, pero cuando abrió los ojos el rojo ya no teñía su iris. Ajustó su chokutō y ni siquiera les dio un vistazo antes de salir de la habitación.

Sabía que Sasuke había desarrollado habilidades sensoriales desde la guerra y el hecho de que reconociera su chakra y supiera exactamente en que dirección debía ir la volvía inútil en la búsqueda, sin embargo, ninguno dijo una palabra-Suigetsu alcanzó a ponerse los zapatos mientras Jūgo esperaba junto a ella- antes de seguirlo bajo la lluvia y a través de la lúgubre ciudad.

-¿Cuándo fue la última vez que lo viste tan irritado?- Preguntó Suigetsu sin distinguir a quién se dirigía.

Jūgo negó con la cabeza. -Ella está en problemas.-

Suigetsu silbó por lo bajo, su expresión en algún lugar entre divertida y pesarosa. -Primero Sasuke se pone sobreprotector y luego ella tiene las agallas para desobedecerlo, todo después de que presenciáramos como una chica de al menos un metro sesenta mantuviera una discusión con él sin acobardarse ni un poquito. Hombres más rudos habrían sucumbido sólo con su mirada asesina.

»Es hilarante, aunque, no sé si debería preocuparme más. En comparación a la irritación actual de Sasuke con la de hace rato en aquel momento bien podría haber estado risueño para sus estándares.-

Karin se mordió el labio. Agradecía no estar lo suficientemente cerca para mirar su expresión, pero la forma apresurada en la que Sasuke saltaba de edificio en edificio no era tranquilizadora. No sabía si tomar la altura en la que se desplazaban como una ventaja o una desventaja, era lo suficientemente tarde como para que las únicas luces fueran las que emitían los edificios, aún ataviados a la manera de Ame se suponía que no tenían que llamar tanto la atención. Estaban lo suficientemente arriba como para que fueran difíciles de distinguir desde las calles, pero si observaban desde las torres... Como si estuviera respondiendo a sus pensamientos, Sasuke empezó a saltar cada vez más alto.

Sasuke se detuvo en uno de los últimos edificios del área norte tan abruptamente que al imitarlo un par de edificios atrás casi resbaló en una de las tuberías metálicas a causa de la lluvia, Jūgo la sostuvo justo a tiempo.

-Maldición,- masculló, sintiendo el corazón explotarle en el pecho.

Para estar en guerra, el corazón de la aldea a pesar de encontrarse visiblemente menos sobrepoblado estaba intacto, parecía ser una especie de terreno neutro ajeno a la realidad que se vivía en los extremos cardinales de la ciudad. En el norte, parte de los edificios que delimitaban el área ahora sólo eran restos desperdigados en el suelo. Él área estaba totalmente desprovista de cualquier tipo de vegetación y el terreno lucía como si recientemente hubiera sido víctima de algunos ataques poderosos; sobre él, se extendían algunos metros de lo que parecían tiendas de campaña. Se ajustó los lentes para distinguir el tumulto bajo ella pero sus ojos no pudieron enfocar lo que desde lejos se veía como una llamarada azul. Con los ojos cerrados y el sello del tigre contra su pecho tuvo una mejor visión de lo que sucedía allá abajo, y lo que vio la alertó lo suficiente como para comprender porqué Sasuke se había detenido.

Sin pensarlo, saltó hasta que estuvo a su lado. La lluvia había descubierto sus ojos y la visión de ambos dojutsu fue francamente aterradora, pero de alguna forma Sasuke ya no lucía molesto. Volvió los ojos hacia el campo y obtuvo una mejor vista panorámica, frente a ella habían por lo menos unas ciento cincuenta personas.

-¿Ella los está curando?- Preguntó, insegura. El despliegue masivo de chakra a su alrededor era extraño, pero el hecho de que el chakra se estuviera transfiriendo a las personas frente a ella era indiscutible.

Sasuke comenzó a descender a tierra y ella lo siguió de inmediato, en pocos momentos encontrándose a una distancia suficiente como para ver claramente. Sakura estaba sentada de piernas cruzadas en el medio de un gran círculo de sellado y la llamarada azul que se podía ver desde el tope de los edificios era su chakra que se distribuía en dirección a las personas recostadas en camillas improvisadas frente a ella.

-Esto es...- Dijo a media voz. Insano, quiso decir. Utilizando su técnica una vez más comprobó que de hecho estaba canalizando el chakra fuera de su cuerpo y repartiéndolo, pero una vez que tuvo una mejor proyección se dio cuenta de que no estaba siendo depositado directamente a cada individuo, si no a pequeñas partes de su chakra que podía distinguirse en cada persona frente a ella. -¿Cómo mierda puede repartir su chakra de esa manera?-

-Mira más de cerca.- No había esperado su respuesta, de hecho, sólo había pensado en voz alta. La mirada de Sasuke estaba puesta sobre la masa de personas que estaban frente a él, y al fijarse en la más cercana se dio cuenta a que se refería. Sobre ellos se encontraban especie de babosas y estas eran las que contenían el chakra de Sakura e infundían el proceso de curación.

-Las babosas actúan como catalizadoras.- Dijo ella, procesando la información.

Miró a Sakura, el cabello ondeándole por la fuerza del chakra a su alrededor, la espalda recta, los ojos cerrados y el rostro sereno. Parecía ignorar u obviar que ellos se encontraran a apenas unos metros de ella. Estaba totalmente sumida en la tarea, dividida entre repartir su chakra y dirigir a las babosas. Karin no era una ninja médico, tenía una habilidad curativa particular, pero sabía que para serlo el manejo del chakra debía ser superior y aún así, era extremadamente difícil ser lo suficientemente eficiente como para tratar una sola herida como era debido. La visión frente a ella podía incluso ser etérea, divina. Verla de alguna manera enfocada en la curación de docenas de personas y que aún conservara una buena reserva de chakra dentro de ella le dio un nuevo enfoque particular acerca de la chica.

Siempre pensó que el poder de Sasuke era monstruoso y ese era una definición que pudo adjuntarle incluso a Naruto Uzumaki, pero a pesar de que se trataba de un campo distinto, su despliegue de habilidad también podía responder a ella. Dudaba-aún presenciándolo-de que cualquier persona pudiera tener un control tan completo de la energía como para liberarla y ejecutar técnicas complejas, y de ser así, el usuario probablemente se drenaría en minutos y moriría de agotamiento de chakra. No sabía cuánto tiempo Sakura había estado allí, pero la serenidad de su rostro era atemorizante considerando lo que estaba haciendo y la forma en la que las personas frente a ella parecían recuperarse a una velocidad alarmante.

-Vaya, de vuelta a la vida. Incluso parece que está reclutando su propio ejército de zombies.- Escuchó decir a Suigetsu detrás de ellos.

Conforme las personas comenzaban a erguirse, los que suponía eran los médicos del campo se apresuraban hacia ellos. No habían mentido, probablemente eran cinco apartando a la mujer que había acudido a ellos, quién se encontraba a algunos pasos de Sakura, observándolos. Karin nunca habría hecho nada para ayudarles, simplemente no eran su problema. El mundo estaba jodido, la había jodido a ella y ella también a el, y con no meterse en cosas que no le correspondían había vivido lo suficiente sin un riesgo de morir inminente; las pocas veces que lo había hecho había estado-efectivamente-involucrada con hombres como Orochimaru y Sasuke y a punto de morir.

Nunca había tenido un hogar fuera de Kusagakure y este se había perdido para siempre. Había estado en Konoha durante los meses en los que Sasuke había tardado en recuperarse-y lo procesaban por sus cargos criminales-y tuvo la oportunidad de reafirmar lo que ya sabía, Konoha no era sólo un lugar cálido, la mayoría de las personas allí también lo eran. De alguna forma todos parecían estar conectados entre sí y era algo que le había causado una ligera envidia. Incluso a pesar de que no recordaba que en la Hierba existiera algo parecido, evocó un recuerdo lejano donde al portar el protector de frente de su aldea poseía cierto sentido del deber, no imaginaba que era lo que debían sentir las personas de Konoha al estar afiliadas con un lugar así.

Por eso a pesar de todo lo que había sobrellevado Sasuke, nunca entendió muy bien por qué había abandonado a la Hoja, y de igual forma comprendió cuando después de dejarla de nuevo pasada ya la guerra, su lealtad para con Konoha se tornó indiscutible. Él actuaba con respecto a esta situación como lo haría un shinobi de su aldea, protector, prudente. Estaba evitando que sus compañeros cayeran en una situación desventajosa y que su aldea se involucrara en un problema innecesario.

Y ahí estaba ella, igual de cálida que todos en Konoha y quien hacía algún tiempo había portado su símbolo con orgullo, haciendo despliegue de técnicas que se suponía debía guardar para los suyos en una nación extraña a la cual no estaba vinculada, poniendo en peligro no sólo su trasero si no el de todos ellos y si todo salía mal también comprometiendo un estado frágil entre dos naciones. No entendió porqué Sasuke permitió que lo acompañara, no entendía porqué ella hacía lo que hacía. Su dilema la envió a los recuerdos en los cuales no comprendía qué motivaba a actuar a Sasuke como lo hacía en los días en los que él había reclutado a Hebi, con un propósito mortífero pero muy lejos de ser cruel e incluso siendo servicial. Como había dado libertad a los prisioneros de Orochimaru a los que ella ni siquiera hubiera dado un segundo vistazo, mucho menos un pensamiento concreto. Hasta que Sasuke no se tornó un monstruo no supo que sus acciones eran las acciones de una buena persona. Eso era lo único que atinaba a reconocer en Sakura en aquel momento.

Le envió una mirada de soslayo a Sasuke, de pie junto a ella. Había estado tan furioso como su rostro le permitía transmitir hacía sólo algunos minutos y no podía encontrar nada de ello ahora. No podía ni siquiera adivinar lo que estaba pensando ni qué era lo que transmitía su impasibilidad, pero-incluso aunque fuera un poco molesto de admitir y el mero pensamiento enviara una punzada de celos justo a su estómago-comprendió también porqué él no apartó la mirada de Sakura.


El ligero fruncimiento en el entrecejo de Sasuke fue suficiente para comprobar lo que previó una vez que abandonó el edificio para dirigirse en busca del campo de curación: él iba a estar molesto con ella. Realmente no sabía que esperar, él se había molestado con ella muchas veces cuando eran niños, pero dudaba que en la actualidad palabras rudas o un rostro exageradamente severo de su parte causara en ella la misma reacción que cuando niños-el llanto y la angustia.- Sabiendo esto, siguió el mandato de su corazón y no pensó dos veces en lo que pasaría después. Luego de salvar todas las vidas que le fue posible y aplacar su necesidad de hacer lo correcto, medianamente drenada de chakra y con una capa de su sudor mezclándose con el agua de la lluvia se sentía tan laxa como satisfecha. Incluso le hubiera sonreído si de hecho Sasuke no fuera lo suficientemente intimidante con la diferencia de estatura y ella no fuera el blanco de su expresión rígida.

-No voy a disculparme por esto, Sasuke-kun.- Le advirtió, una vez que fue víctima de la intensidad de su mirada el tiempo suficiente como para entender que él no sería el primero en hablar.

-Has sido imprudente,- contestó él luego de unos segundos. -Me desobedeciste a pesar de que sabías bien que esperar por Kakashi era lo que teníamos que hacer.-

-Si Kakashi-sensei no puede ordenarnos que hacer en una situación inmediata no podemos simplemente congelarnos. Comprendo muy bien cual es mi deber, mi deber como médico,- hizo énfasis una vez más, -aún así, una vez que recibamos órdenes directas no pienso revelarme a ellas. Simplemente hice lo que debía hacer en mi posición.-

-Y con eso te pusiste en peligro y a nosotros en evidencia.- A pesar de su aparente calma la severidad estaba impresa en su tono. Reprimió la necesidad de abrazarse a si misma.

-No es mi intención causarles ninguna clase de problemas,- le dijo con sinceridad, -cuando les dije que podían irse lo decía en serio, ahora incluso creo que deben hacerlo. Sabes que puedo manejar esto sola, Sasuke-kun.- Si no lo sabes para este momento entonces el uso del Mangekyō te causó problemas de la vista.

Sasuke la miró como si no hubiera considerado por un segundo lo que acababa de decir. -Estás comprometiendo no sólo tu seguridad, si no también asuntos de Konoha. No voy a moverme de aquí hasta que no salgas de este lío intacta, tampoco tendré problemas con sacarte de el.-

No había tenido la oportunidad de admirar el cambio de Sasuke más allá de que ya no se comportara de manera cruel, pero la lealtad y preocupación que ahora sostenía para su aldea esparcía en su interior una especie de confort. Era una lástima que no tuviera ningún efecto cuando él estaba siendo inflexible y le hablaba como lo hacía su padre cuando tenía cinco años y se negaba a bajarse del columpio.

Esta vez fue su turno para lucir enojada. -No soy una niña, Sasuke-kun. Soy una kunoichi de Konoha que espera órdenes para proceder, confía en que sé que estoy haciendo.-

-No hay forma de que confíe en ti después de que actuaste como si estuvieras de acuerdo conmigo y el segundo después viniste corriendo aquí.- Acusó él.

La profundidad de su mirada y el hecho de que realmente hubiera actuado para despistarlo la hizo sentir un poco de vergüenza, sus mejillas se tiñeron un poco. -Lo siento, de verdad. Pero de otra forma no hubiese podido salir de allí.- Todo rastro de bochorno se borró de sus ojos y sin abandonar la suavidad, continuó. -Sé que no puedo pedirte que confíes en mi, pero te pido que confíes en mis habilidades. Esperemos por la respuesta de Kakashi-sensei, sólo entonces te prometo que haré lo que me pidan sin cuestionar.-

Sasuke la miró con una desconfianza que probablemente la habría ofendido si no hubiera hecho una movida parecida hace algunas horas atrás. Para aclarar su punto, dijo esta vez, -Hablo en serio, es una promesa.-

Durante algunos momentos sólo se dedicó a taladrarla con la mirada y ella se encontró teniendo bastantes problemas en mantener una postura firme. El poder que tenía Sasuke sobre ella iba más allá de todas las habilidades que podía tener, nunca estaba segura acerca de cómo sentirse cuando él parecía intentar seguir su rastro del pensamiento. Antes de que pudiera recargar su peso en la otra pierna, Sasuke asintió y con un movimiento repentino que apenas registró la capucha de su capa estaba de nuevo sobre su cabello. Se sonrojó de nuevo.

-Esperaremos.- Decretó él, y ella no pudo evitar que se le escapara una sonrisa agradecida. -Hasta entonces, has hecho suficiente. Esas personas probablemente por ahora están muy aturdidas para registrarte, pero no olvides que pertenecen a ambos bandos de esta lucha, la próxima vez podrían atacarte apenas reconozcan que eres foránea.-

Sakura asintió, sintiendo genuino agradecimiento cuando Sasuke concedió su petición. Sabía lo mucho que él estaba comprometido con el bienestar de Konoha en este momento, también que de cierta forma sus acciones no estaban beneficiando a la aldea y aún así él respetaba su necesidad de cumplir su deber médico. Él la dirigió dentro de la tienda donde Tomoka-la mujer que había ido a buscarlos al edificio- estaba reunida con un par de médicos más.

-Jamás había visto algo parecido,- dijo Tomoka, -ni siquiera creo que los rumores te hagan justicia.-

-Lo que has visto sólo podrás retribuirlo asegurándote de que nadie más sepa absolutamente nada de ella,- dijo Sasuke en su lugar, y ella no ignoró que su mirada se paseó hacia los otros médicos tras la mujer.

Tomoka asintió con gravedad. -Aún existe la posibilidad de que sólo nosotros conozcamos su procedencia. Nuestros ninjas no pelearon en la Cuarta Guerra y sólo han podido recolectar ciertas piezas de información. Afortunadamente Naruto Uzumaki no está contigo,- le sonrió, dirigiéndose a ella, -creo que no hay nadie en toda la tierra que no sepa que ha hecho y como luce.-

Compartió la sonrisa y el sentimiento, si Naruto estuviera allí ella sería el menor de sus problemas. Evitó mirar a Sasuke, probablemente esas personas estaban tan informadas de él como de Naruto, aunque con el Rinnegan cubierto y sin el sharingan y el símbolo del clan Uchiha a la vista era más difícil reconocerlo. Sasuke había pasado demasiados años como ninja renegado para que ellos pudieran asociar que estaban viajando juntos. Ella apenas se lo creía cuando despertaba en las noches y lo veía dormir en el futon junto a ella.

-Es todo lo que puedo hacer por el momento,- les informó, acatando la resolución de Sasuke. -Me temo que debo esperar órdenes de Konoha para proceder.-

-Esto ha sido más que suficiente,- tintes de sinceridad en su voz, -la mayoría de estas personas probablemente habrían muerto si no hubieras venido. Es cierto que necesitamos mucha más ayuda pero... No olvidaremos lo que has hecho aquí hoy.-

Sakura asintió en respuesta y pronto estuvieron recorriendo el trayecto de vuelta a su edificio. Había dejado de llover, pero aún estaba helada y al llegar agradeció el calor de las cuatro paredes de la pequeña sala. En el corto momento que procedió a retirar su capa los demás se excusaron atropelladamente antes de volver a la habitación, dejando solo a Sasuke frente a ella. Aún encontraba un poco difícil mantenerse ante el peso de su fuerte presencia cuando estaban a solas, así que se encontró mirando a todos los objetos de la habitación antes de posar finalmente la mirada sobre él. Que él ya la estuviera mirando no mejoró el nudo en su estómago.

-Me pregunto cuándo fue que desarrollaste el hábito de ir en contra de lo prudente.-

No esperaba que él dijera nada, y le tomó unos segundos fruncir el entrecejo antes de responderle. -Sólo he hecho algo parecido una vez.- Admitió ella. Él enarcó una ceja, interrogante. -Fue cuando, uhm...-

Fue cuando intenté asesinarte.

Se mordió la lengua para no agradecer a kami cuando el halcón de Sasuke se posó en la mesa frente a ellos, omitiendo cualquier cosa que pudiera salir de su boca. Sasuke estuvo leyendo el mensaje durante unos segundos hasta que la invocación desapareció en un puf. La miró con ojos penetrantes por encima del papel antes de tenderselo para que ella lo viera.

He consultado con Naruto ambos asuntos importantes de los cuales nos han informado en los últimos días. Con respecto al primero, las aves hacia las cinco naciones volaron y esperamos su regreso para definir como les pediremos que actúen. Por el momento, me tranquiliza que ambos estén juntos y considero que es oportuno que los dos puedan hacerse cargo de esa situación. Es por eso que me preocupa su posición en Amegakure en este momento. Deben actuar con rapidez una vez que se decida que hacer con la serpiente y el que permanezcan allí demasiado tiempo podría ser un retraso importante. Estamos dispuestos a ayudar a pesar de que representa un riesgo muy grande enviar un escuadrón médico de apoyo, confío en que conocen las posibles consecuencias de hacer algo así. Naruto las sabe, pero también confía en que Sakura encontrará la forma de ayudar a pesar de que no podemos pedirles que se queden a cubrir al escuadrón y tampoco que se involucren directamente. Me ha pedido que escriba para consultarla. Dependiendo de la evaluación general que puedan enviarnos de la situación les daré órdenes directas. Confío en el buen juicio de ambos.

Kakashi firmó con los caracteres impresos Henohenomoheji que formaban la cara de un espantapájaros en las indumentarias de sus ninken, aún así, había mucha influencia de Naruto en esa carta. Entre las líneas estaba implícito el hecho de que su maestro empezaba a darle al rubio responsabilidades un poco más grandes, el peso de las decisiones de un Kage. Hubiera sonreído si aquella decisión no dependiera igualmente de su juicio.

-¿Qué opinas?- Preguntó Sasuke.

Sakura suspiró, hundiéndose en el mueble. -No podemos permitir que envíen un escuadrón, sería demasiado peligroso para ellos.-

Sasuke la miró impasible. Casi pudo leer en sus ojos la ironía, pero ella lo ignoró. Era distinto, sus habilidades eran distintas. Tal vez si se estaba poniendo en peligro con todo esto pero era muy diferente pasar a través de esas situaciones sabiendo que podría luchar su salida fuera de ellas. No había forma de que alguna vez pudiera ser Hokage, poner en peligro a otras personas no era tan fácil como ponerse a si misma en esa posición.

-Si no podemos respaldarlos obligatoriamente tendrían que enviar a otras personas a hacerlo. Tal vez si tuviésemos una fecha límite podría funcionar, pero no tenemos ni idea de cuando acabará este conflicto. Existe la posibilidad de que los médicos no sean bien recibidos, pero definitivamente un escuadrón de protección no lo será.- Le dijo ella, colocando el papel sobre la mesa.

Él asintió. -Lo que se lee allí dice que están dispuestos a prestar ayuda, pero sin comprometer nuestro tiempo y tampoco nuestras relaciones. Es decir, lo único que Kakashi está dispuesto a ofrecer es lo que tú puedas ofrecer involucrándote lo menos posible.- No dijo más, pero su mirada parecía decirle ¿Cómo piensas hacer eso?

Sakura negó con la cabeza. -No puedo quedarme aquí.- Ahora no. Después de haberle informado a su maestro acerca de la situación con Orochimaru su viaje con Sasuke había dejado de ser sólo voluntario y se había convertido en una especie de misión hasta que el asunto tuviera resolución. Ella habría escogido quedarse durante algún tiempo a lidiar con las cosas ella misma si hubiera tenido la oportunidad.

Masajeó su sien para amortiguar la presión creciente en su cabeza. Si seguían teniendo combates como el de ese día durante un tiempo prolongado sin ayuda médica suplementaria, quien fuera que ganara el liderazgo de la aldea más valía tuviera alguna técnica al estilo del Edo Tensei, porque la mayoría de las personas iban a estar muertas para entonces. Sabía que no era su problema y que si no podía hacer mucho más no había necesidad de lapidarse por eso pero kami, no tenían un mal sistema de salud, no tenían uno en absoluto. La necesitaban más de lo que nadie la había necesitado en años. Había adquirido la responsabilidad no solo de sanar al juramentarse, también el de liderar, consolar, enseñar...

La idea la aturdió momentos antes de que se asentara en su mente. Sasuke apenas pestañeó cuando ella estampó ambas manos sobre la mesa, los ojos brillantes. -Ciertamente no puedo pelear esta guerra y tampoco sanar a sus heridos sin comprometer las órdenes de Kakashi-sensei, pero puedo enseñarles como hacerlo.-

Sasuke le envió una mirada analítica. -Eso tomaría tiempo.-

-Podríamos establecer un límite, entonces. Yo podría trabajar con eso.-

-Tú podrías. Tienes un control de chakra perfecto y eres lo suficientemente terca, pero dudo que esa gente pueda lograr demasiado en un tiempo razonable para lo que tienes que hacer.-

-Dame una semana,- le susurró, los ojos afilados y un destello retador en los ojos. -Seré yo quién les de entrenamiento, estoy segura de que aprenderán lo suficiente para cuando nos vayamos. No tienen otra opción, lo harán si desean sobrevivir.-


Nunca había tenido la oportunidad de estar expuesto a ese lado de Sakura, así que probablemente era una de los aspectos de su personalidad que se desarrolló en su ausencia. El orgullo antes visto no sólo iba acompañado del sentido del deber, si no también de una seguridad interesante de admirar. Pocas veces recordó ser partícipe de ella, la mayoría cuando hacía despliegue de su inteligencia; su mente siempre había trabajado un poco más rápido que la de los demás, aunque en aquel entonces tenía la vaga sensación de que Sakura se reprimía a si misma. La resolución en sus ojos era inequívoca, en ningún momento pensó en la posibilidad de que podría fallar, entendía que sus habilidades la respaldaban y que la causa estaba a su favor. Sabía que estaba haciendo más que lo que debía hacer, pero no le importaba.

Una de las preocupaciones que había tenido por ella cuando decidió pedirle que viniera junto a él era la sospecha de que al encontrar algo que realmente pudiera llenarla, correría el riesgo de entregar todo de sí y al hacerlo poco sería lo que podría apartarla de lo que consideraba su deber. Ahora estaba seguro de que si él no se hubiese presentado y ella hubiera estado allí por su cuenta es lo que habría sucedido.

Envió la propuesta de Sakura inmediatamente después. El día que le siguió la encontró ligeramente agitada, ausente y a la vez concentrada. Para él fue bastante obvio que ya estaba planeando la forma en la que se conduciría esa semana aunque aún no recibiera respuesta. Él no había encontrado más problema que el tiempo y la posible exposición en el plan de Sakura, cosa que probablemente Kakashi observaría, pero había algo más en la forma en la que ella parecía buscar en su pergamino de sellos y alineaba su material de estudios que simple expectativa; algo le decía que estaba segura de que Naruto la respaldaría en el asunto. Sakura siempre había sido comedida, era más propio de Naruto el hacer cosas arriesgadas para cumplir un fin, ella nunca había actuado de manera impulsiva, tal vez sólo únicamente cuando ellos estaban de por medio. Estaba claro que se tomaba tan en serio lo que hacía como la situación con Ame. La respuesta arribó esa misma tarde, el papel era exageradamente grande para el tamaño del mensaje. Siete días. Ella no se alegró y tampoco mostró ninguna clase de sorpresa, era solamente lo que había estado esperando.

Se dirigieron al norte de la ciudad poco después de eso. Sakura les expuso lo acordado de una manera concisa, no sólo era la mejor opción que tenían si no la única opción. No fue difícil que se comprometieran y se extenuaran hasta el límite para aprovechar la oportunidad que tenían de sobrevivir. Sakura planeó impartir técnicas avanzadas a los pocos médicos que servían en terreno neutro, así como también el reclutamiento de nuevos elementos fue parte fundamental de sus cavilaciones. Sus esperanzas de supervivencia sólo aumentarían mientras hiciera lo propio el número de sus reclutas, y una vez conseguidos serían los mismos médicos quienes impartirían el entrenamiento básico.

Cuando fue concertado, fue tiempo de informar a Jūgo, Suigetsu y Karin. Les explicó la situación de forma que entendieran que en adelante el asunto involucraba a Konoha directamente, sin evitar recordarles que ya habían cumplido su parte en la misión para conseguir la muestra y sus servicios ya no eran necesarios. Él hubiera preferido que hubieran elegido irse-en poco podían asistir a Sakura en su tarea y él era más que suficiente para asegurar su bienestar, además de que un grupo de shinobis extranjeros atraería mucha más atención de la deseada- en su lugar, decidieron actuar obstinadamente en conjunto.

-Oh, vamos, por primera vez en este viaje las cosas se ponen interesantes y ahora pretendes echarnos fuera. ¿Todo esto ha sido instigado por Sakura, no es así? Va estar en la mira y no creo que exista tal cosa como seguridad de más.- Dijo Suigetsu, las manos en los bolsillos e inclinando la cabeza en dirección de la mujer. -Me quedaré a cubrirle la espalda en caso de que alguien necesite que le corte las extremidades.-

Sakura le respondió con una mueca para hacerle saber que el desmembramiento no era una idea bien recibida, pero cuando se dirigió a él sólo se encogió de hombros. Resignado, volvió hacia los dos restantes, Jūgo probablemente se iría si él se lo pidiera y Karin encontraría la forma de adherirse a él para su disgusto. Ambos se mantuvieron en un silencio que casi pudo asegurarle que no habría forma de que se deshiciera de ellos hasta que llegaran a la guarida de Orochimaru.

-Hn.-

Después de eso el curso de acontecimientos fluyó con rapidez. Una vez que insistieron en quedarse encontró las mejores formas en las que podrían trabajar de modo que funcionara para todos. Karin no tenía habilidades que pudieran ser útiles en batalla, así que durante la semana su trabajo consistiría en mezclarse en la villa y recolectar información. Jūgo mantendría vigilancia constante en el edificio y Suigetsu sería su guardia lejano, manteniéndose a una distancia suficiente como para encargarse de las amenazas externas-de existir- mientras él sería quien encontraría junto a Sakura durante todo el proceso.

Ella no perdió tiempo en iniciar sus lecciones. Permaneciendo junto a Sakura durante todo el proceso se dio cuenta de exactamente porqué había sido tan difícil deshacerse de su vínculo una vez incluso separados por los años; era difícil que no se tejieran entre ellos cuando había al menos tolerancia de por medio y la cercanía era constante. La indiferencia que aún podría haber albergado hacia Sakura desde los tiempos en los que era una niña tediosa fue desapareciendo progresivamente con el pasar de los días y la completa sumisión a su tarea autoimpuesta.

Siendo únicamente espectador la mayoría del tiempo, se encontró siguiendo con detalle la persona diligente y capaz en la que ella había evolucionado. Él la recordaba siempre al menos dos pasos atrás de ellos, dispuesta a señalar las fallas que pudiera observar desde su posición e incapaz de avanzar más allá, así que verla tomar el liderazgo era definitivamente nuevo e interesante de observar. La confianza que proyectaba era respaldada por la eficiencia que impartía con sus direcciones y su propia habilidad, era obvio que seguía siendo alguien muy inteligente y que había pasado bastante tiempo ampliando su conocimiento en lugar de perder el tiempo como algunas veces tuvo la impresión que ella terminaría haciendo.

La chica frente a él dirigía a personas que parecían doblarle la edad, pero de alguna forma ella parecía estar por encima de todos y ni siquiera tenía que ver con su estatus, era a causa del pedestal donde ellos mismos habían colocado a Sakura. Durante todo el tiempo fue exigente e intensa de un modo que fue reconocible para él, pero también se mostró diligente, paciente e incansable. El horario era bastante irregular, una de las cosas que había acordado con Sakura era que la curación de los pacientes estaba fuera de sus límites si deseaba mantener el anonimato, así que este dependía en mayor parte de si había o no heridos que tratar. Usualmente acompañaba a Sakura en su entrenamiento médico en el campo al norte de la aldea hasta que sonaban las alarmas o notaba que se estaba excediendo más de lo debido y se aseguraba de sacarla de allí antes de que su reserva sufriera un declive importante. Su trabajo era mantener su seguridad y encontraba estorbosa la posibilidad de ser atacados mientras ella tuviera niveles bajos de chakra. A pesar de sus esfuerzos, siempre se las arreglaba para acabar lo suficientemente cansada como para que él lo notara a pesar de sus visibles esfuerzos para ocultarlo, y aún así se sometía a horarios de sueño que dejaban mucho que desear. Sasuke dudó haber reunido al menos seis horas de sueño desde que se había adaptado a su horario.

Algunas veces se encontró esbozando una especie de sonrisa desdeñosa cuando Suigetsu solía ser víctima-a causa de sus propias provocaciones- del humor de Sakura que alguna vez creyó estaba únicamente reservado para Naruto. La paciencia de Sakura era una virtud que parecía mantener bajo control sólo cuando impartía su conocimiento, la falta de sueño y la exhaustación como resultado de su tarea volvían su temperamento más voluble y todos los demás se mantenían a una distancia lo suficientemente prudente como para que Suigetsu se llevara todo el impacto. A él no parecía disgustarle más de lo que disfrutaba enfrentarse a Karin, aunque no pudo gozarlo demasiado tiempo cuando descubrió que los golpes de Sakura podían reducirlo a un charco de agua que tardaría algunas horas en adoptar la forma de un hombre de nuevo. La comida terminó siendo el método a utilizar para apaciguar su humor.

-Cielos, ¿Cómo se supones que vas a digerir todo eso?- Suigetsu se carcajeó entre los taps que sonaban sobre la mesa cada que Sakura colocaba otro bol vacío para atacar el siguiente.

Probablemente ella le habría gritado antes de atinarle a la cabeza con uno de los recipientes, pero habían los suficientes contenedores vacíos sobre la mesa como para que su estado de ánimo usual estuviera a flote y pudiera permitirse a sí misma avergonzarse. Como si rompieran un hechizo y apenas se diera cuenta de que de hecho todos estaban en la mesa comiendo junto a ella, su rostro se llenó de color.

-Es una manera sencilla de recuperarse cuando puedes controlar tu metabolismo. Tsunade-shishō me hacía comer toneladas en nuestros entrenamientos.- A pesar de la explicación, bajó el tazón y los palillos de vuelta a la mesa con una sonrisa apenada, repentinamente consciente de las personas a su alrededor.

Tap

La atención se dirigió a él cuando depositó otro tazón frente a ella. En ningún momento encontró escandaloso ver a Sakura atiborrándose de comida, diría que estaba bastante acostumbrado desde que recordaba que Naruto hacía lo mismo todo el tiempo de una manera mucho más descuidada. En realidad, apenas recordaba a Sakura comiendo nada cuando tenía trece años y supuso que ella también lo hizo una vez que reparó estaban allí.

Solía tener la impresión de que cuando era niña tenía una conducta forzada que apenas salía a flote cuando su fingida austeridad era anulada en arranques de lo que siempre sospechó era su verdadero carácter, y que ahora al haber estado el suficiente tiempo sin tomar mucha distancia de una Sakura que podía llegar a ser tan apacible y tenaz como impulsiva, se atrevía a decir que de hecho esa era su personalidad. A pesar de la lejana distancia que ella guardaba del recuerdo que él poseía, no se sintió mucho más extraña. Había cierta familiaridad en Sakura y no podía decir que la encontraba desagradable.

Ignoró la mirada de todos como acostumbraba. -Sus reservas de chakra aumentan cuando lo hace.-

Volvió a enfocarse en su comida y durante segundos lo único que pudo escuchar era el sonido que hacían sus dientes al masticar y deglutir, progresivamente todos retomando sus propios alimentos. Echó un pequeño vistazo en dirección de Sakura cuando notó como a última instancia se resolvió por tomar el tazón y comenzar a comer de nuevo, no menos entusiasta pero a un ritmo considerablemente más lento que supuso tenía que ver con el color que había regresado a sus mejillas. Sasuke escondió su amago de sonrisa detrás de su tazón.

Estaba especialmente alerta en las horas que pasaban en las tiendas de campaña al norte de la ciudad. Una de las tiendas más distantes era usada específicamente para las actividades que involucraban a Sakura y a pesar de que impartía a un grupo relativamente pequeño, comenzaba a darse cuenta de que él atraía más atención de la que le hubiera gustado. Había sido lo suficientemente inoportuno que hubieran reconocido a Sakura en una aldea lejana y aislada en medio de una guerra que requería sus servicios, pero la posibilidad de que lo asociaran a los rumores que se corrían sobre él desde hacía algunos años era una que no quería explorar. Redimido o no, su infamia estaba fundada sobre hechos sólidos y que se dieran cuenta de que también se encontraba en la ciudad resultaría una amenaza que dudaba que estuvieran dispuestos a pasar por alto. Afortunadamente, Sakura parecía prever estas situaciones y era buena desviando la atención de vuelta hacia ella. Le tomó algo de tiempo acostumbrarse a Sakura 'casualmente' peinando las hebras que cubrían su Rinnegan cada cuanto tenía un respiro.

La consecución de los días lucía distorsionada y se medía más por la cantidad de tiempo en la que veía a Sakura en su labor que por los horarios desordenados. Habían pasado cinco de los días pautados, ella había alcanzado un límite de chakra relativamente bajo llegado el atardecer y aprovechó la oportunidad para regresarla al edificio antes de que pudiera extenderse, cuando Karin apareció dentro con una expresión más seria de lo habitual.

-Han secuestrado a uno de los cabecillas del nuevo régimen cuando aún estaba en la ciudad. Destruyeron parte del edificio en el proceso, hay civiles heridos.- Informó ella.

Jūgo miraba por la ventana con una mueca. -Hasta ahora habían dejado a la ciudad como zona neutral para garantizar la seguridad de tanta gente como pudiesen, las cosas se retuercen.-

-Ese sujeto es importante. La cantidad de gente que chismoseaba alrededor de la escena era alarmantemente poca, están convencidos de que todo está a punto de ponerse verdaderamente peligroso.- Dijo Karin, cruzada de brazos.

-Nadie puede decir que no saben como enfrentarse a una guerra, esta aldea básicamente nació en ella. Probablemente estén en lo cierto.- Sakura se mordió el labio. -Las cosas habían estado demasiado tranquilas desde la batalla que hubo el día que llegamos, y los heridos que llegaban al campo eran pocos y todos parecían víctimas de ataques premeditados, antiguo y nuevo régimen por igual.-

-Ya era tiempo de que empezaran a jugar sucio,- dijo Suigetsu. -Si están demasiado ocupados matándose entre ellos hay menos posibilidades de que noten nuestra presencia. ¿Crees que podamos largarnos de aquí antes de que todo se vuelva un caos?- Le preguntó a Sakura.

Ella negó con la cabeza. -Temo que lo caótico ya esté aquí y los tres días que faltan realmente podrían hacer la diferencia en las habilidades de estas personas. Han avanzado mucho, pero necesitan aprovechar todo el tiempo posible.-

-Sean cuidadosos,- fue todo lo que les dijo. La tregua que habían concertado para mantener zonas neutrales era lo suficientemente frágil como para que él estuviera seguro de que se rompería, aunque tenía la esperanza de que lo hiciera una vez pasados los siete días.

Antes de que el día finalizara empezó a escucharse el rumor de una batalla a lo lejos y Jūgo la confirmó poco después. No pasó mucho tiempo luego hasta que Sakura acudió a él con una miniatura de su babosa en el hombro.

-Hay muchos heridos de seriedad,- pausó breves segundos ante la mirada interrogativa que enviaba en dirección de su animal de invocación. -He estado dejando una babosa en el campo para que Katsuyu-sama pudiera supervisar el entrenamiento que los médicos le dan a los nuevos reclutas y también me reporte de los progresos.

»Ya han enviado alrededor de treinta hombres, al menos diez están en estado crítico y el número sigue en asenso. Pueden lidiar con cosas así a este punto pero aún no son demasiados con habilidades médicas lo suficientemente desarrolladas para tratar a tantas personas, me necesitan.-

No había terminado de hablarle para cuando ya su mirada era lo bastante severa. -No hay forma de que te deje volver allí. Tus reservas de chakra aún están bajas y se encuentran en medio de una batalla, esto no es parte del trato.-

-Puedo hacerlo desde aquí,- le aseguró. -Aún tengo el sello. La babosa del campo se dividirá y ejecutaré la técnica en la azotea.-

Exhaló, disgustado. -Esto es innecesario, Sakura. En tres días estarás lejos de aquí, ya deberían empezar a arreglárselas sin ti.-

-En tres días estarán más preparados para hacerlo, Sasuke-kun, pero ahora estoy aquí.-

La miró a los ojos el tiempo suficiente para que-si no hubiera estado rotundamente decida- flaqueara como lo hacía siempre que se encontraba manteniendo contacto visual con ella. Sakura era sólo intimidable cuando no había resolución en su mente, y pronto se encontró observando los caracteres que ella trazaba en círculo sobre el suelo de la azotea techada. Podía ver a Suigetsu vigilando sobre el techo de algunos edificios más allá mientras Jūgo y Karin permanecían abajo. Supervisó con una mueca todo el proceso mientras el sharingan le daba una vista exacta de cuan al borde Sakura se estaba precipitando con todo esto. Ya se encontraba bastante agotada para cuando había regresado esa tarde y podía ver como adquiría chakra a través de la reserva del sello cuando el suyo estuvo totalmente agotado. Media hora después Jūgo subió a avisarle que el disturbio había acabado, cuando bajó de vuelta se dirigió a la babosa que Sakura había dejado fuera del círculo junto a él.

-¿Qué está pasando allí?-

-Acabará pronto,- le informó el molusco en un tono dócil, -al parecer ha sido un ataque coordinado a una de las bases de alguno de los bandos. Sakura-san se encargó de los casos más severos y los demás han podido manejarse bien a pesar de que ya estaban algo drenados para entonces.-

Sasuke sólo asintió sin apartar la mirada de la llamarada azul en la que estaba envuelta. Le sorprendió lo molesto que podía ser que ella fuera en contra de las cosas que él creía sensatas, porque estaba seguro de que Sakura estaba plenamente consciente de cuáles límites era peligrosos sobrepasar en estas circunstancias; pero sobre todo el hecho de que no parecía ser capaz de imponerse en contra de ella demasiado tiempo porque también sabía que era lo correcto.

El chakra azul dio sus últimos espasmos en el aire que la rodeaba antes de desvanecerse, y apenas lo hizo la postura erguida que Sakura había mantenido durante al menos una hora trastabilló. La poca energía que le quedaba era probablemente la única razón por la que no había caído inconsciente inmediatamente después de ejecutar esa técnica. Observó como ella hacía movimientos cautelosos en los que parecían esfuerzos por desentumecer sus músculos cuando empezó a balancearse sospechosamente, captó el movimiento repentino de inmediato y antes de que su espalda tocara el suelo él ya había ingresado dentro del círculo, de pie tras ella, era su rodilla lo único que le proveía soporte. Sakura recostó la cabeza en su extremidad flexionada como si ya no soportara llevarla sobre los hombros, haciendo que tuviese una buena vista de su rostro, el sudor corriéndole sobre una piel un poco más pálida y la expresión agotada. Se asombró al observar que aún tuviera el chakra suficiente como para que el rombo no hubiera desaparecido de su frente, y a pesar de su obvio agotamiento, cuando sus ojos se encontraron de nuevo vio aquella mirada satisfecha que ahora sabía que adoptaba cuando ella sabía que se había salido con la suya. Cuando sabía que había hecho lo correcto.

Siempre que había estado junto a ella durante esos últimos días se había encontrado volviendo involuntariamente al pasado, pero al mantener su mirada en ese momento regresó mucho menos atrás. Había guardado sólo lo suficiente de la Sakura que permanecía en sus recuerdos de la vida que había tenido en Konoha como para reconocerla aquella veces en las que brevemente se habían encontrado antes de la guerra, y al volver estuvo ocupado tratando de evadir involucrarse demasiado como para notar mucho más; pero podía recordar que le había dirigido una mirada parecida en alguna ocasión durante la batalla contra Kaguya. Aquella vez ella había ido por él encontrándose al borde del colapso, y cuando sus miradas se cruzaron pareció como si la estuviese viendo por primera vez. Mirarla en ese momento no era muy diferente, tal vez sólo lo era la mezcla de inexplicable irritación latente en una parte de su ser y el agradecimiento que relucía en sus ojos. De un momento a otro, el verde resultó demasiado brillante y la luz le molestó lo suficiente como para apartar la mirada de ella.

-Gracias.- La escuchó susurrar.

Su entrecejo se frunció aún más, y pasaron algunos momentos en los que sólo escuchó el rumor del viento contra las tuberías de metal. -Eres una idiota.- Resolvió por decir, volviendo a mirar el rostro lívido recostado sobre su pierna.

El rostro previamente impasible mostró leves rastros de molestia, pero se despejó en cuestión de segundos. En lugar de responder a su insulto irguió de nuevo la cabeza, permaneciendo apoyada de su extremidad para poder mantenerse sentada. Se encontró mirando lo que ella parecía mirar, una extensión basta de muchos edificios iluminados por luces artificiales entre la oscuridad posterior al crepúsculo.

-¿Cuál es tu sueño, Sasuke-kun?- Preguntó ella, interrumpiendo el silencio.

Le habían hecho esa pregunta en distintas etapas de su vida, esta era la tercera. Cada una de las veces la respuesta había sido diferente, pero esta fue la primera que salió de sus labios sin meditarla. -Proteger Konoha.-

Sintió como sus pulmones se expandieron cuando suspiró. -Aquella vez cuando Kakashi-sensei nos lo preguntó todos parecíamos muy seguros de lo que deseábamos lograr,- evocó, y él lo hizo también. Apartó inmediatamente la punzada de remordimiento que sintió al recordar el suyo. -Es extraño que ahora estemos cumpliendo sueños distintos, ¿No es así? Incluso el sueño de Naruto se modificó con el tiempo, ser Hokage para ser reconocido pasó a ser la prioridad más distante cuando el sueño de proteger a sus amigos y la aldea entera lo sobrepasó.

»Puedo identificarme con eso. Mi sueño... No ha cambiado demasiado con el tiempo.- Pausó ella. En su memoria no estaba registrado nada que ella hubiera dicho al respecto, en un principio incluso creyó que parte de la debilidad de Sakura residía en que parecía carecer de ambiciones relevantes. -Primero cambió cuando decidí ser la aprendiz de Tsunade-shishō, pero cuando me convertí en ninja médico mi deseo fue mucho más grande. Al comienzo sólo deseaba ser lo suficientemente fuerte para luchar por ustedes, lo suficientemente capaz de ayudarlos cuando me necesitaran,

»cuando alcancé el punto en el que podía sentirme satisfecha con mis habilidades no fue suficiente. Descubrí que tal vez me había enfocado mucho en ustedes y que de hecho habían personas que podían beneficiarse mucho más de mi protección o mi cuidado.- Sakura negó levemente con la cabeza. -Ustedes eran las personas más difíciles con las cuales cumplir mis aspiraciones, después de todo son monstruosamente fuertes y nunca fue tanto como quise lo que pude hacer por ustedes.

»Mis instintos me inclinaron a ayudar a las personas que realmente me necesitaban. Es una de las razones por las que me fui de la aldea. No había nadie allí que realmente lo hiciera, y supuse que al salir no pasaría mucho tiempo hasta encontrar lugares en los que pudiera ser útil, y hacerlo me hizo feliz. Mi sueño se extendió de velar por ustedes a velar por todas las personas que pudieran necesitarme, y eso es lo que estoy haciendo ahora.

»Naruto alcanzó su sueño haciendo idioteces y tal vez yo esté siendo un poco idiota al hacer esto, pero tú también por decírmelo de ese modo.- Acusó, aunque había un ligero tinte de diversión entre su tono reflexivo. -Pero lo eres porque te preocupa Konoha y lo que pueda pasar si hago algo mal en todo esto. Konoha los tiene a ambos para que cuiden de ella, no me necesita en este momento, estas personas sí.-

Su rostro había recobrado la impasibilidad mientras miraba su coronilla. No descifró en qué preciso momento la irritación se había disipado y todo parecía estar calmado de nuevo. Sakura tenía un sueño y era uno que valía la pena cumplir. También era uno que potencialmente podría alejarla demasiado de Konoha como para que se sintiera cómodo con la idea, pero en ese momento se dio cuenta de que su decisión de mantenerla cerca había sido la correcta. Ella podría alejarse tanto como quisiera, pero mientras él fuera para ella lo que Konoha representaba realmente nunca podría alejarse demasiado. Estaba decidido a permanecer a su lado y recordarle siempre que pudiese que era tan necesaria para su hogar como lo eran él o Naruto, y la mejor forma en la que ella podía servirle era estando allí. Aún así, su deseo era lo suficientemente noble como para no hostigarla demasiado acerca de volver.

-Sasuke-kun.- La escuchó llamarlo de nuevo apartándolo de sus pensamientos.

-Aa- La atendió.

-Ustedes siguen siendo mi prioridad.- Dijo ella, su voz levemente ausente. -Puede que ahora sean demasiado fuertes como para que poco pueda causarles daño real, pero estuve junto a Naruto el tiempo suficiente para asegurarme de que sobreviviera hasta convertirse en Hokage, ahora tiene a otras personas que pueden evitar que haga cosas estúpidas o se meta en demasiados problemas y realmente espero que no necesite de mi en mucho tiempo.

»Aunque tú fuiste parte de mi sueño desde el principio, nunca pude hacer nada por ti. Ahora que estoy a tu lado tengo la oportunidad de ayudarte y de hacerlo mejor de lo que lo hice con Naruto, entonces había demasiadas cosas que ignoraba y me temo que no hice lo mejor para él todo el tiempo.

»Cuando me pediste que viniera eran muchas cosas las que me asustaban, pero decidí venir porque al hacerlo podría cumplir esa parte de mi deseo que sólo puedo realizar contigo. Debes saber que estaré junto a ti el tiempo necesario... Me esforzaré por hacerlo lo mejor que pueda esta vez. Sin importar lo que suceda estaré ahí para sostenerte y me encargaré de sanar cualquier herida que te aqueje.-

Su rostro ya no se encontraba exento de color cuando volvió a recargar la cabeza sobre su pierna para ser capaz de mirarle a los ojos. No podía apartar la mirada de sus ojos excesivamente brillantes-que podía o no ser producto de una leve capa lagrimal- como no podía hacer oídos sordos a lo que acababa de escuchar. Sakura no sólo había dejado escapar los anhelos de su alma, escuchó salir de sus labios un voto de promesa. Probablemente su rostro no develaba la sorpresa que realmente sentía más allá de unos ojos un poco más abiertos, pero era difícil procesar lo que estaba haciendo. Él la habría destruido y a cualquier sueño que pudiera albergar hace algunos años sin pensar demasiado el asunto, ¿Y ahora ella pretendía dedicarse también a él?

-Sin importar cuán bien las escondas Sasuke-kun, yo las encontraré y las sanaré... Por eso soy la mejor en lo que hago.-

Para cuando había terminado de arrastrar las palabras ya había cerrado los ojos, y pasaron algunos minutos más mientras la fulminaba con la mirada, sintiendo en la extremidad como su respiración se regulaba y mostraba que finalmente la había vencido el cansancio. No se movió ni un milímetro mientras intentaba refrenar su propia furia, y si hubiera estado despierta habría sentido la necesidad de decirle que era una idiota de nuevo. Se sintió de nuevo como cuando niño Sakura se empecinaba en querer alcanzar los vacíos oscuros que ya tenía para el momento y él sólo quería alejarla porque sabía sería un obstáculo para sus verdaderos intereses. La única diferencia era que esta vez estaba intentando protegerla de cosas que iban más allá de nada que ella pudiera curar. Era noble, incansable y estúpida... Y la luz que emitía era incluso más fuerte de lo que recordaba. Tanto que a pesar de cerrar los ojos aún podía verla.

-Mierda, está acabada.- Dijo Suigetsu apenas saltó de azotea en azotea hasta regresar. Él asintió. No tienes idea.

-Llévala adentro,- le dijo y segundos después Suigetsu la tuvo entre sus brazos y desapareció con ella dejándolo solo en la azotea. En aquel momento apenas soportaba la idea de saber que le quedaba un tiempo considerable al lado de Sakura y que probablemente durante este ella lucharía por desentrañar la oscuridad que se erguía dentro de él, tenerla tan cerca era algo que prefería evitar justo en ese momento.

El aire llenó sus pulmones de nuevo y la penumbra tomó una nueva dimensión, a pesar de estar interrumpida por aquellas luces. Sakura probablemente pretendía intentar acercarse a él con las intenciones previamente expuestas pero no encontraría en él más que una batalla. Nunca le permitiría acercarse tanto. Estaba seguro de que Naruto debió haber hecho un gran esfuerzo manteniendo a raya su bestia para evitar que pudiera dañar a Sakura, y él haría lo propio con sus demonios.

Una vez que había escuchado los deseos de Sakura se sentía un poco ligado, sobre todo por el hecho de aún tener un lugar en ellos a pesar de todo. Ella tenía aspiraciones valederas más allá de su ridículo deseo de defenderlo y la única forma que encontraba justa de retribuirle todo lo causado era asegurándose de protegerla para que fuera capaz de cumplir todo lo que valía la pena y que finalmente volviera al lugar donde pertenecía.

Él pudo dormir poco esa noche mientras ella se sumió en un sueño inconsciente debido a la agotamiento. Para cuando despertó era bastante más tarde de lo que acostumbraba y aunque había recobrado parte de su fuerza, su necesidad por una buena cantidad de comida la hizo salir del futon. A la luz del sexto día no había la suficiente comida en su pequeña habitación como para rellenar las reservas de Sakura y fue también el día en el que atentaron contra su vida. Ella insistió en querer ir por la comida por si misma al considerar que el cambio de aire serviría para vigorizarla antes de volver al campamento. Desde el principio pensó que era una idea arriesgada, pero Sakura podía ser insistentemente insufrible en medio de sus jornadas. Karin ya estaba fuera para ese entonces y Jūgo permaneció en el edificio cuando Suigetsu y él la acompañaron a adquirir los suministros.

La tienda a la que fueron estaba relativamente vacía considerando que pronto sería la hora del almuerzo y no pasó mucho tiempo hasta que encontró a Sakura impacientándose una vez que tardaban más de lo necesario en entregar su orden. Al principio pensó que tenía que ver con la cantidad de comida que habían ordenado, pero luego se dio cuenta de que eran los únicos que estaban allí además de tres personas más que intentaban 'discretamente' mantenerlos vigilados.

Captó la celeridad del movimiento con reflejos innatos y cuando por la esquina de su ojo vio a Suigetsu apuntar a uno de los sujetos, él ya había atravesado el costado de otro con su chokutō. El restante se dirigió directamente hacia Sakura con un kunai en mano, pero sólo alcanzó a acercarse a ella a un brazo de distancia. Suigetsu sostenía el brazo restante tras de él, Sakura tenía una mano rodeando su cuello y él había doblado el brazo del sujeto que sostenía el kunai en un ángulo donde apuntaba hacia su propio cuello. De la punta del kunai goteaba una sustancia negruzca que seguramente era veneno.

El hombre portaba un Hitai-ate intacto. -Debieron hacerlo mejor si realmente querían hacerle daño.- Dijo Suigetsu, manteniendo el agarre firme tras él.

-Sabemos quién eres, Konoha no tiene permiso para entrometerse en nuestros asuntos.- Le dijo a Sakura, en respuesta vio como ella cerró un poco más el agarre sobre su cuello.

-Tampoco tenía permiso para salvar muchas de las vidas de tus compañeros,- el humor de Sakura había empeorado, -pero lo hice de todas formas para que terminaran apuntándome con un kunai que apesta a escolina.-

Cualquier cosa que pudo ser dicha después fue acallada por el jutsu de tierra que fue erigido en medio del establecimiento, creó una muralla entre ellos y su cautivo y abrió una abertura en el techo. Sakura estuvo a su lado antes de que tuviera un segundo para preocuparse por ella mientras Suigetsu estaba entretenido acabando con el sujeto con el que había lidiado primero y se suponía había dejado inconsciente hasta que ejecutó la técnica. El hombre del kunai envenenado no perdió de vista su objetivo y pronto se vieron rodeados por clones que formaban charcos de agua al ser atravesados por su espada. No demasiado lejos de él Sakura se enfrentaba contra otros clones y quien estaba seguro se trataba del original.

Los clones contra los que batallaba repentinamente explotaron en pequeñas olas simultánea y espontáneamente y al volver la mirada hacia ella se dio cuenta de que había sido ocasionado por Sakura cuando alcanzó a impactar al sujeto, enviándolo al suelo y formando un pequeño cráter en el. Su brazo se doblaba de forma antinatural, pero el dolor no lo distrajo lo suficiente para evitar que desenrollara un pergamino con la extremidad intacta y enviara una lluvia de armas en dirección a Sakura. Su espada desvió las suficientes antes de que se acercaran a ella y a una velocidad extraordinaria le propinó al hombre un nuevo golpe en el brazo fracturado. Al caer de rodillas debido al dolor, Kusanagi se deslizó sobre la piel de su cuello en una amenaza silenciosa. Cuando finalmente alzó el rostro para encararlo el color se drenó de él y la mueca anteriormente contorsionada por el dolor se convirtió en una de absoluto temor.

-Sasuke-kun.- Sintió la mano de Sakura posarse en su hombro. -Debemos salir de aquí ahora, estamos llamando demasiado la atención.-

Por el rabillo del ojo vio como la gente empezaba a aglomerarse a su alrededor, y antes de que pudiera hacer nada más Sakura se acercó a la garganta del ninja y con una pequeña descarga de chakra el hombre estuvo inconsciente en el suelo. Suigetsu, con restos de sangre en la ropa y lo más parecido a una mueca complacida en el rostro se reunió junto a ellos para huir del lugar. No le permitió volver al edificio, en su lugar fueron directamente al norte de la ciudad. Uno de los bandos había averiguado la identidad de Sakura y eso significaba que la información se había filtrado, probablemente ya supieran donde se estaban quedando para esos momentos. Sakura fue veloz en aplacar su humor cuando notó que el de él se había puesto mucho peor desde el enfrentamiento.

-Averiguaremos como lo supieron,- le aseguró la mujer que se llamaba Tomoka. -Mientras tanto, es más seguro que se queden aquí. Este aún es terreno neutro y si uno de los bandos se atreve a atacar aquí han sido advertidos que no se les dará ningún tipo de atención médica tanto como dure toda esta guerra. Es una amenaza lo suficientemente fuerte como para mantenerlos a raya cuando ambos regímenes vienen a dejar sus heridos aquí.-

Sasuke no estuvo en absoluto convencido de sus llamados «terrenos neutros» desde que habían violado uno el día anterior y lo habían vuelto a hacer momentos atrás atacándolos en una zona civil. Podía decir que Sakura no lo estaba desde que veía a la mujer con el ceño ligeramente fruncido, pero cuando se volvió a él su expresión se suavizó. Resignado, envió a Suigetsu a buscar a Karin y a Jūgo. Para bien o para mal aún les quedaban dos días en los que tenían la certeza de que estaban en la mira y debían prepararse para ello. Notó que aquellos hombres habían sido enviados a reducir únicamente a Sakura, no habrían venido a ellos en un número parejo de saber que habían personas resguardándola, pero tenían intenciones concretas desde que el sujeto siguió tratando de envenenarla aunque varios fragmentos de hueso le sobresalían de la piel para el momento.

-No estaban tratando de asesinarme, - le dijo ella, como si hubiese leído sus pensamientos. -El kunai estaba imbuido con una dosis de una sustancia que bloquea la motilidad muscular. Intentaban inmovilizarme, probablemente en un intento de tomarme como rehén.-

Eso no diluyó su preocupación en lo absoluto, pero al menos le dio un enfoque general de la situación. Sakura había sido atacada por ninjas del viejo régimen con el fin de probable de explotar sus habilidades médicas con los suyos y después concertar una especie de negociación con Konoha. Si querían ganar aquella guerra iban a necesitar todos los recursos posibles y ahora veían a Sakura como uno. A pesar de esto, si se había filtrado información en primera instancia debía prever la posibilidad de que el nuevo régimen intentara hacer una movida parecida. El que Jūgo y Karin llegaran se suponía debía haberle causado cierta tranquilidad, pero cuando vio el rostro de Karin supo inmediatamente que las cosas iban a empeorar apenas ella abriera la boca.

-¿Qué se supone que hicieron allá?- Les preguntó ella. -La ciudad es un hervidero, no sólo dejaron vivos a los sujetos con los que se enfrentaron, también se expusieron frente a civiles. Lo peor de todo es que llegaron a ver tu Rinnegan, y en este lugar tu ojo es un tema polémico.

»Esto es serio, Sasuke. Los aldeanos están diciendo toda clase de cosas locas acerca del ojo de dios, pero el problema real está en que si ellos lo vieron las personas a las que se enfrentaron también, y no creo que ellos sean tan tontos como para no averiguar exactamente quién eres.-

Vio a Sakura palidecer. Ya se veía bastante agotada para el momento y ahora masajeaba su sien en un vano intento de despejarse. La amenaza que se cernía sobre ellos se había multiplicado en cuestiones de segundos y se encontró deseando haber asesinado a aquel hombre.

-Un día puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte para estas personas, pero nos iremos ahora mismo si esto te pone en peligro.- Dijo Sakura, mirándolo con ojos cansados.

Él la miró con el ceño fruncido. Había intentado persuadirla para que se fueran desde que había empezado todo aquello y si se lo hubiese dicho veinticuatro horas atrás le habría tomado la palabra inmediatamente. Los problemas que podría haber tenido Sakura al involucrarse en estos asuntos habían sido mesurados desde el principio, el conflicto político y el choque de intereses era un reto que había estado dispuesta asumir y que Kakashi de seguro había tomado en cuenta al otorgarle siete días para trabajar, pero estaba seguro de que no se lo habría permitido si él no estuviese acompañándola. Aquello también era una misión y él tenía responsabilidad en ella, y ahora que de alguna forma había sido su descuido el que había puesto en peligro dicha asignación era lo suficientemente molesto no terminar de cumplirla. Podía ver como más allá de su preocupación por él le afectaba la idea de no poder terminar lo que había planeado.

-Un día.- Decretó.

-¡Pero Sasuke-ku...!-

-Eh, no te preocupes demasiado primor,- interrumpió Suigetsu. -Que sepan que Sasuke está en la aldea y acompañándote puede trabajar a nuestro favor. Si saben quién es entonces sabrán las cosas que ha hecho,- él le dio una mirada de soslayo. -Si son tan idiotas como para no saber lo que les espera si atacan déjalos que vengan, los estaremos esperando. Además, esto es una especie de 'terreno neutro' ¿No es así? De cualquier forma nos largaremos si las cosas se agitan demasiado, ellos perderán bastante gente si se entrometen en nuestro camino y quien empuñe el primer kunai en nuestra contra está destinado a morir sin que nadie mueva un dedo para salvarle el trasero.-

Veía como Sakura no apreciaba lo emocionante que lo hacía sonar Suigetsu, pero sólo se ocupó en mirarlo a él. -Tenemos una misión, es tuya para completarla.- Le dijo. La duda sólo se sostuvo durante unos momentos en sus ojos hasta que la pestañeó fuera de ellos y asintió con firmeza.

Las personas que mejoraron bajo la tutoría de Sakura se sintieron lo suficientemente responsables-y agradecidos- del riesgo que estaba tomando al ponerse a sí misma en esa situación para ayudarlos y consecuentemente le proveyeron lo necesario, para cuando arribó el atardecer Sakura ya estaba completamente recuperada. La había visto trabajar duro y a los demás hacer un gran esfuerzo por llevarle el paso, pero debido a la poca cantidad de tiempo y la amenaza que pendía sobre ellos en la tarde del sexto día, la tenacidad de Sakura tomó una nueva dimensión. La vio ejecutar una variedad de técnicas para cuando llegó la noche y sus colegas trabajaban al máximo para ser capaz de replicarlas. Cuando los reclutas llegaron esta vez Sakura se encargó de orientarlos personalmente. A pesar de las circunstancias, la detuvo cuando sus niveles de chakra empezaron a mermar, la necesitaba alerta.

Tomoka se acercó a ellos justo después. -Tenemos espías entre los nuevos reclutas.- Les informó. -Durante la última batalla les alertó la presencia de Katsuyu-sama y los seguidores de Hanzo estaban lo suficientemente informados para saber que estaba ligada a Tsunade Senju de Konoha. Luego de eso fue cuestión de seguir todo lo que parecía fuera de lugar, pero tengo entendido que obtuvieron tu rastro del ninja que curaste al llegar aquí, el mismo mediante el cual nosotros supimos que eras tú.

»Pretendían sacarte del camino para evitar que pudieras favorecer a los seguidores de Pein. Hanzo fue la persona que nombró a los Sannin después de una batalla y años después le dieron los suficientes problemas como para arrepentirse de haberlos dejado con vida. En este lugar no son sólo venerados, también son temidos. Ahora que sus sucesores están aquí,- dijo ella, enviándole una mirada preocupada, -temo que la amenaza es lo suficientemente seria como para no pasarla por alto.-

-Esto va más allá de razones políticas, ha sido un ataque directo.- Dijo él, examinando la nueva dirección en la que habían ido las cosas. Se suponía que no debían involucrarse en el conflicto pero ellos habían terminado involucrándolos. Tenía la certeza de que atacarían de nuevo y esta vez defenderse estaría justificado como medida en contra de su ofensiva directa.

Estaba seguro de que ella sabía como él que el intento de persuasión de Suigetsu no significaba nada. Habían roto antes una zona segura, podían secuestrar a los médicos para obligar a que los trataran, veían a Sakura como una ventaja a tomar y no había duda de que a aquellas instancias él ya había sido catalogado como una amenaza para sus intereses. Previendo esto, ya habían pasado las primeras horas de la madrugada cuando empezaron a escucharse peligrosamente cerca los estruendos de una batalla. Todos se alertaron de inmediato cuando un ninja de hitai-ate rasgado apareció en la tienda.

-Atacaron una de nuestras bases principales. Hay muchos heridos, pero no se retractan. Cuando llegaron nuestros refuerzos no permitieron que trasladaran a los heridos y continuaron atacando, es una masacre y se están moviendo hacia aquí.-

Cuando Sasuke encaró a Sakura vio que ella sabía que implicaba. El bando que los había atacado se estaba acercando y estaba seguro de que no los habrían de pasar por alto. Huir inmediatamente era el método más factible para salir de todo el problema y evitar que se vieran obligados a pelear, pero esa no parecía la idea que ella tenía en mente.

-Terminaremos nuestro trabajo, si vienen aquí probablemente los médicos estarán en peligro de alguna u otra forma. Kakashi-sensei no nos prohibió defendernos de agresiones directas, aunque aún podemos evitarlas de cierta forma.- Divagó, enviando una mirada al recién llegado que estaba siendo tratado en ese momento.

-¿Qué planeas hacer?- La interrogó.

-Lo que he estado haciendo. Los ninjas del nuevo régimen están en desventaja por la cantidad de heridos y son los únicos que podrían reducirlos sin nuestra intervención. Les enviaré curación remota para que puedan remontar la batalla.-

Él frunció el entrecejo. -Estarías tomando partido.-

-No.- Sentenció ella, mirándolo con seriedad. -Pondré en desventaja a las personas que vienen a atacarnos.-

-No puedes confiar en los del nuevo régimen sólo porque no nos han atacado aún.- Estaba siendo testaruda, era más factible luchar para mantenerse que formar una alianza dudosa.

-Sasuke-kun, no confío en ellos, no pelearemos junto a ellos. Les ayudaremos a que mantengan a raya al otro bando y escaparemos apenas tengamos la oportunidad. Después de esto estaré más que satisfecha con todo lo que hemos hecho en este lugar.-

Tomó su silencio como la respuesta que necesitaba para resolver acercarse al hombre. -¿Sabes quién soy?- Le preguntó Sakura. Cuando él negó con la cabeza ella inspeccionó el trabajo de uno de sus pupilos sobre el hombre y asintió satisfecha. Ejecutó la técnica de invocación y apareció una babosa apenas más pequeña que ella. -Pero puedes reconocerla a ella.-

El hombre asintió. -Nos ha estado curando durante estos días.-

-Lo seguirá haciendo,- concedió a Sakura. -Llévala a la batalla y se dividirá para sanar a tus compañeros.-

La idea pareció lo suficientemente confiable como para que no dudara demasiado para colocar la babosa en su hombro y salir a campo abierto. Sakura se giró en dirección a ellos.

-Haré todo lo posible para colocar a esos hombres en condiciones de luchar e igualar la batalla, pero voy a necesitar ayuda extra, me temo que estoy demasiado drenada para la complejidad de la técnica.- Les dijo ella, aquel brillo de sagacidad volviendo a relucir en sus ojos.

Todos alrededor comenzaron a movilizarse en respuesta. Desde que Sakura se había hecho cargo de dirigirlos, alrededor de los seis médicos iniciales tenían un nivel superior y siendo capaces de impartir lo aprendido a los reclutas todos cerraban un número de veinte. Observaron casi con solemnidad cuando Sakura empezó a trazar en el suelo el círculo de su jutsu y se sentó en medio de él. Jūgo fue la primera persona en ingresar dentro de la barrera de tinta y ella le dio una sonrisita agradecida en respuesta. Cuando el chakra azul empezó a flamear a su alrededor Jūgo colocó las manos sobre sus hombros y la llama alcanzó una nueva dimensión. Se mantuvo en guardia junto a Suigetsu y Karin. A Sakura le tomaría tiempo reestablecer a los que habían quedado fuera de batalla y era posible que los que aún estaban en condiciones para pelear tuvieran problemas conteniéndolos, antes de que formaran una diferencia considerable ellos ya habrían llegado allí.

Había transcurrido aproximadamente media hora cuando la carpa empezó a ser sacudida por las ondas de las técnicas que se ejecutaban en la cercanía y para entonces ya sabía bien que tenía que hacer. Proteger a Sakura mientras estaba inmóvil en la tarea era tan importante como defenderse, y cuando Suigetsu y Karin empezaron a atacar a los primeros ninjas que atravesaron las líneas de sus enemigos para ir a en su dirección, ingresó al círculo. Susanoo se erigió orgulloso deshaciéndose de la tienda y dándole una mejor visión de la batalla que se extendía a solo metros de ellos. Sakura y Jūgo fueron resguardados dentro de la defensa perfecta del guerrero y a la vez formó una barrera entre la lucha y Suigetsu, Karin y los médicos tras ellos. Permaneció inmóvil, ocupado únicamente en proteger sus límites. Los ninjas que habían estado viniendo en su dirección retrocedieron ante la visión kilométrica del Susanoo perfecto, mientras el chakra anteriormente azul de Sakura y Jūgo salía del tórax de su técnica convertido en un destello morado.

A pesar de estar momentáneamente cohibidos ante su aparición, los seguidores de Pein no perdieron esfuerzos en seguir batallando sus enemigos. Por un momento había pensado en la posibilidad de que ambos bandos lo vieran como un peligro en común y se unieran para confrontarlo, pero extrañamente sólo causó mucha más división entre ellos. El nuevo régimen se encontraba bajo de números, pero una vez que la mitad de sus adversarios vinieron contra él, tomaron la ventaja y le permitieron encargarse de las personas que cargaban en su contra. Las primeras flechas del arco de Susanoo fueron tentativas, pero cuando se negaron a retirarse no necesitó demasiado tiempo para barrer su territorio. La batalla frente a él continuaba enardecida, el chakra morado seguía siendo enviado por Sakura a través del Susanoo y antes de que lo supiera sintió como una pequeña horda más se acercaba a ellos, todos tenían restos del chakra curativo de Sakura y Katsuyu mezclados en su sistema. En un abrir y cerrar de ojos el nuevo régimen los doblaba en número, y los seguidores de Hanzo se vieron obligados a rendirse ante sus rivales y huír.

Sakura estuvo de pie a su lado segundos después, pero el continuó manteniendo al guerrero armado como barrera. Estaban frente a un ejército completo de los seguidores de Pein y aunque ellos habían sido la clave de su victoria aún no pertenecían allí. Susanoo no sólo era letal, era la cúspide del poder de su clan y conocía bien lo que transmitía, correspondía una ventaja aprovecharse de lo intimidante que resultaba sobre sus detractores. Los ninjas frente a él se mantuvieron inmóviles y justo cuando pensó que ninguno constituiría un problema en su escape, uno de ellos caminó el espacio que había entre ellos hasta detenerse a una distancia segura.

-Uchiha Sasuke,- le llamó. Era un shinobi relativamente joven, portaba el Hitai-ate rasgado alrededor del cuello. -Soy el líder de los nuestros. Después de esto no te considero mi enemigo, así que tampoco lo eres de ninguno de mis hermanos. Tienes mi palabra de que ninguno se cruzará en tu camino, sólo deseo hablar con ustedes.-

Lo miró impasible durante varios segundos. Él le sostenía la mirada en la distancia sin inmutarse ante la imagen que se alzaba ante él y la amenaza de la flecha que le apuntaba directo. Aún así, podía notar su tensión y la de las personas congregadas tras él. La salida más segura aún era que Karin y Suigetsu ingresaran dentro de Susanoo y él los sacara de allí. Sintió la mano de Sakura posarse en su hombro y cuando volteó hacia ella su mirada fue tranquilizadora.

-Permíteselo, Sasuke-kun. Es nuestra mejor oportunidad de una alianza con Konoha si ellos terminan ganando esta guerra, no creo que ahora seamos muy populares con los demás.- Ella le envió una pequeña sonrisa insegura. -Además, creo que saben que ahora mismo no pueden contra esto.- Dijo, refiriéndose a Susanoo.

La presencia del Susanoo dejó de rodearlos momentos después. Suigetsu y Karin fueron hacia ellos y cuando estuvieron juntos le habló al hombre frente a él. -Nos reuniremos en una de las tiendas, puedes traer a dos de tus hombres.- Había impreso la amenaza latente en su voz. Si intentas algo, yo seré más rápido. De esa forma le mantenía la mirada. Él asintió y convocó a dos de los shinobi más cercanos a él, y fueron ellos quienes lideraron el camino.

Cuando llegaron allí los médicos ya habían preparado la tienda para que tomaran asientos improvisados sobre algunos de los camastros y los ninjas de Amegakure lo hicieron. Él había pretendido permanecer de pie hasta que notó que Sakura temblaba casi imperceptiblemente debido al cansancio a pesar de ofrecerle a las personas frente a él un rostro impasible. Cuando se sentó, ella y los demás lo hicieron también. Los miró casi con indiferencia hasta que su líder rompió el silencio.

-Queremos agradecerles,- comenzó, el aire escapando de sus pulmones. -Sabemos que hemos vencido gracias a su ayuda. Desde un principio fuimos informados de que Sakura Haruno estaba aquí y permitimos que nos ofreciera la ayuda que obviamente necesitábamos. Ninguno de nosotros pretendió dañarte en ningún momento,- le aseguró a Sakura, -y tampoco pensábamos impedir que te fueras. Valoramos tu ayuda tanto como la posible conexión con Konoha que representas.-

-A pesar de eso no evitaron que sus enemigos pusieran en peligro dicha ayuda y conexión al atacarla.- Mencionó Sasuke.

Él negó con la cabeza. -Sabíamos que no había llegado sola y que también estaba resguardada.- Sasuke lo miró con ojos afilados. Tenían una información lo bastante completa como para decir que había sido suministrada por alguno de los médicos del supuesto 'terreno neutro'. Nunca se había fiado de la imparcialidad de la mujer que había llegado a su edificio hacía una semana pidiéndole ayuda a Sakura.

»Aunque ignorábamos que eras tú una de las personas que la acompañaba hasta que te enfrentaste a nuestros adversarios. El rumor del Rinnegan se corrió lo suficientemente rápido hasta llegar a mi. Verás, nadie aquí pudo nunca ver realmente a Pein-sama y nuestro contacto con él solía ser a través de Tenshi-sama, pero si sabíamos que nuestro líder poseía tu dojutsu, que su poder era inmenso y que gracias a él nunca más sufrimos a causa de la guerra. Su imagen era lo suficientemente venerada como para permitirnos manejar las cosas en su ausencia.

»A pesar de esto, cuando se fue estábamos en desventaja. Tal vez las medidas estrictas de Pein-sama fueron efectivas mientras él regía la ciudad, pero sin él ni ella éramos un blanco fácil para cualquiera que quisiera atacarnos. Puede que sea una fábula la creencia de que realmente eran dioses, pero la mayoría de nuestros ninjas sabían que solamente se trataban de dos personas extraordinariamente poderosas y confiabamos que sus habilidades nos mantuvieran a salvo.

»Los residentes de esta aldea tienen en alta estima la vida pacífica desde que las guerras nos destruyeron durante muchos años, Pein-sama y Tenshi-sama les daban lo que deseaban y los mantenían sublevados. Aún teníamos la esperanza de que regresarían cuando descubrimos el cadáver de Tenshi-sama, luego de eso todo se vino abajo. El pánico que se difundió al perder a nuestros líderes les dio la brecha necesaria a los seguidores de las formas antiguas de Amegakure para que batallaran por el control que poseíamos.

»Hemos estado en guerra desde entonces. Como han podido darse cuenta, la forma en la que se orienta su gobierno es violenta y ofensiva. Pretendían negociar con Haruno-san y acaparar sus habilidades para que no fuera capaz de sanar a otro de los nuestros.-

-Ustedes sabían que estaba trabajando en terreno neutro.- No había sido una pregunta, Sakura lo señaló.

Él asintió. -Naturalmente, sabíamos que supondrías una ventaja también para ellos. A nuestro parecer era mucho mejor aceptar esto a que muriésemos todos en el intento. Confiamos lo suficiente en nuestro planeamiento de batalla como para saber que podremos vencerlos, ellos no han manejado esta ciudad desde hace muchos años.-

-Es extraño que sigan las directrices de un líder que aisló esta aldea de toda relación exterior y ustedes hayan estado tan dispuestos a recibir a Sakura.- Dijo Sasuke, aunque el rumbo de la conversación había apaciguado un poco su humor.

-Pein-sama sabía lo que hacía y su gobierno fue próspero, pero él se fue. Antes de desaparecer, Tenshi-sama nos dijo que teníamos una nueva alianza con Konoha, especialmente con Naruto Uzumaki. Escuchamos lo que pasó en la guerra y esperábamos que esa alianza trajera mejores días a nuestra nación. Durante estos días las distintas alianzas nos fortalecerían,

»desafortunadamente no podemos concertar ninguna hasta que no tengamos un gobierno establecido. El viejo régimen estuvo en guerra contra Konoha el tiempo suficiente como para desestimar la alianza que nuestros líderes formaron con su aldea. Es por eso que los han atacado.-

-¿Qué pasará ahora?- Preguntó Sakura. Él pareció complacido.

-Su presencia no sólo ha sido una ayuda humanitaria invaluable, me temo que han hecho más para cambiar las posibilidades en esta guerra.- Ser sometido a cinco pares de ojos interrogantes no mermó en lo absoluto su expresión. -Sólo los ninjas más experimentados de este lugar hemos tenido el suficiente contacto con el exterior como para saber quién eres, Uchiha-san. El rumor del Rinnegan corrió como pólvora entre los aldeanos porque reconocían a Pein-sama en él, tu rostro no es familiar, pero si tu ojo. Nadie vio nunca el rostro de dios. Fue sorprendente lo rápido que la gente asoció ambas imágenes y a la mirada de nuestro pueblo su líder había regresado.

»No todos nuestros soldados están exentos de las creencias a su alrededor. Para nosotros fue una verdadera bendición que Haruno-san nos haya mantenido con vida estos días y se ocupara de capacitar a nuestros médicos, desde el principio fue relativamente pequeño el círculo en el cual manejábamos la información acerca de su procedencia. Cuando se corrieron los rumores de que dios había vuelto y que de hecho acompañaba a la mujer que nos había sanado, nació el rumor de que incluso también Tenshi-sama había vuelto, reencarnando en ella para seguir velando por nosotros al lado de Pein-sama.-

Suigetsu resopló una carcajada. -Vaya, pasamos de burlarnos del culto a ser la imagen del culto.-

Karin le envió una mirada asesina. -Cierra la boca.- Masculló, mirando en dirección del líder y sus dos soldados (que no se inmutaron en lo absoluto) como si Suigetsu pudiese haber olvidado que estaban allí. Ella tenía que saber mejor que eso, Suigetsu era simplemente un idiota.

-La razón por la que perdimos el control de la ciudad,- retomó él, -fue porque los pobladores entraron en pánico al perder la imagen mística y la seguridad de las figuras que habían idolatrado. Comenzaron a amotinarse y a formar una congregación de un número considerable de personas las cuales realmente no toman partido entre uno u otro bando. Para ellos cumplir «la voluntad de Dios» es la prioridad, y fueron ellos quienes tomaron el control sobre los mecanismos de ingreso y egreso de la aldea y sitiaron la torre donde Pein-sama regía. Cuando ustedes entraron en escena volvieron a escucharnos.

»Creer que sus líderes no los habían abandonado y que de hecho favorecían a nuestro lado causó que recobráramos su apoyo y con ello tomáramos de nuevo el control de la ciudad. Claro está que para el antiguo régimen tú eres sólo la princesa babosa,- le dijo a Sakura y luego se dirigió a él, -y tú el peligroso sucesor de Orochimaru.

»En respuesta a los sucesos, atacaron una de nuestras bases utilizando la mayor parte de sus números. Nos sobrepasaban ya que nuestras tropas estaban dispersas y cuando lograron reunirse la mayoría ya había sido sometida. Se movieron hasta aquí porque pretendían monopolizar la ayuda médica y secuestrar el campo sólo para su uso, no sólo iban a sacarnos del camino. También supe que pretendían reducirlos y tomarlos para hacer negociaciones.

»No habrían podido con ustedes, pero me temo que nosotros estábamos en desventaja. Que Haruno-san enviara su ayuda no solo nos salvó, que hayan presenciado los alcances de tu poder,- le dijo, - nos ayuda a mantener la imagen de la bendición divina.-

-Así que básicamente están engañando a esta gente.- Dijo Karin, olvidando por completo las reprimendas que le había dado a Suigetsu por intervenir.

Él negó en respuesta. -Haruno-san y Uchiha-san les han dado esperanza y a nosotros un margen de tiempo para poder demostrar que podemos dirigir esta ciudad y cuidar de ella como lo hicieron ellos una vez. No podemos cambiar el hecho de que la aldea haya prosperado sobre una idea fantasiosa. Pero podemos tomar todas las cosas buenas que salieron de ella y ayudar a desarrollar una nueva generación, una aldea autosuficiente pero con el apoyo de grandes aliados. Es tiempo de que la ciudad cambie para bien.-

-¿De verdad cree que será tan sencillo?- Sakura preguntó incrédula. Aún parecía estar asimilando el haberse convertido en una especie de falsa divinidad.

-Nuestra guerra aún no termina.- Le dijo, ambas manos descansaban sobre sus rodillas. -La superstición y el poder dictatorial fundaron las bases de nuestro régimen y es evidente que debemos modificarlo, además de que aún hay suficientes seguidores en la causa de Hanzo como para que sigan amenazando con desestabilizar para hacerse con el control. Pero tenemos tiempo y posibilidades reales de sobrevivir ahora que tenemos una unidad médica competente.- Dijo él, levantándose, ellos lo imitaron.

»Y ha sido todo gracias a ustedes. Nos han otorgado mucho más de lo que esperábamos e incluso se han puesto en peligro para hacerlo. Lo que han hecho por nosotros y por nuestra aldea no será olvidado. Tenshi-sama no se equivocó en ningún momento con respecto a Konoha.-

Él se acercó, y cuando estuvo a una distancia prudente alzó su mano en dirección hacia ellos. Sakura la tomó primero. -Espero que ganen esta guerra. Si lo hacen, me aseguraré de que la alianza entre ambas aldeas se concrete.-

-Nada nos honraría más.- Respondió, estrechando su mano y luego extendiendo la mano hacia él. Sasuke la tomó. -Una vez lo hagamos serán siempre recibidos en este lugar, y como pueden entender, también serán la imagen de dios y su ángel durante algún tiempo al menos para nuestros más fervientes creyentes.-

Sakura le envió una sonrisa nerviosa. Ahora su cansancio era más visible, pero también lo era el brillo conforme de sus ojos. La preocupación que había pesado en ella desde que se había hecho cargo de este asunto se había evaporado.

-Han dicho,- mencionó Sakura, -que han recobrado el control de ingreso y egreso de la aldea ¿Podría pedirles un favor?-

-Por supuesto,- respondió él sin dudar.

-¿Podemos utilizar la salida?- La esquina de la boca de Sasuke amenazó con levantarse. Suponía que trabajar su fobia hacia las serpientes tendría que esperar a otra ocasión.


Una vez que Sakura se aseguró de supervisar los últimos aspectos de la tarea que había desempeñado durante esa semana y estuvo satisfecha con ello estuvieron listos para partir. Quedarse durante un poco más de tiempo allí-aunque sirviera para que Sakura acabara de recuperarse- no era una opción desde que aún habían riesgos de amedrentamientos del antiguo régimen y ahora eran involuntariamente parte del misticismo local. Aún tenían que cumplir parte de su compromiso-aunque no hubiesen sido del todo eficientes- de no involucrarse directamente en el conflicto y abandonar la aldea mientras las posibilidades aún eran inciertas era la mejor manera de actuar por el momento. Una gran cantidad de ninjas los escoltaron y flanquearon en dirección a la salida.

El agotamiento de Sakura estaba bien enmascarado detrás de su expresión satisfecha, pero apenas dio algunos pasos su debilidad corporal fue lo suficientemente evidente como para que él pensara que era necesario estabilizar su avance pasándole un brazo por la espalda. Después de la sorpresa, terminó por apoyarse en él mientras caminaban junto a los demás. La fragilidad ciertamente no era una imagen que la favorecía en aquel momento y probablemente tampoco algo que ella quisiera demostrar.

Lo que su líder les había dicho le habría parecido una broma de no ser por las mirada que algunos de los ninjas les enviaban. Reverencia era la palabra que calificaba, en otros era un poco más llevadero el simple agradecimiento. Ella les devolvía una mirada curiosa, para haber salvado a muchos de ellos no parecía que ese hecho particular estuviera en su mente mientras los pasaban de largo. Se veía tranquila e incluso contenta, podría ser el hecho de que su tarea estaba finalizada y porque abandonarían el caos del conflicto, pero probablemente sólo estaba feliz de que todo hubiera ido bien y de que ellos estuvieran con vida.

Al sostenerla no se notaba que ella se había debilitado, la cercanía pudiendo confundirse con un gesto. El sello en su frente había desaparecido y aún se las arreglaba para parecer tan fuerte como de costumbre. Tal vez no resultaba demasiado disparatado el hecho de que hubieran personas que creyeran que habilidades como las de ellos eran divinas; lo eran de alguna forma. Juntos en aquel momento representaban muy bien el conjunto de un poder creador y destructor. El pasado de su clan con respecto a la obtención del poder algunas veces le hizo creer que su fuerza estaba maldita. Había alcanzado proporciones monstruosas al sacrificar cosas demasiado preciadas y había traído el suficiente dolor y sufrimiento como para no creer lo contrario. Estando allí pudo obtener una visión distinta, una que tal vez no habría avistado si la luz no se hubiera detenido sobre ella. Aquel poder también era capaz de hacer cosas grandiosas. Durante toda su vida lo había ayudado también a proteger las pocas cosas por las cuales había sentido inclinación de cuidar y que de otro modo no habría podido, pudo complementar por un momento las debilidades momentáneas de Sakura fortaleciéndola y resguardando con él una pequeña parte de los sueños que se habían escapado de sus labios hacía algunas noches.

Era ese poder el que la sostenía en ese momento, y no lamentaba poseerlo.


¡!

Hey guys! Sé que me tardé mucho más de lo esperado, pero espero que el capítulo se excuse por mi, ¡Es inmenso! La razón es simple, esta era una parte que me parecía muy importante: la compenetración del espíritu de lucha, los sueños y las aspiraciones. Siempre me dio curiosidad que había sucedido en Amegakure después de que Konan murió, así que lo hice parte de mi fic. En adelante todo irá más ambientado a un ambiente mucho menos caótico y el caos empezará en ellos, so, esta pequeña saga de Ame iba a cubrir al menos dos capítulos más si no volvía este XXL, y me vi en la obligación de hacerlo así porque-supongo- buenas noticias: para los que querían que esto fuera un long fic, estuve listando las situaciones que me parecían necesarias de cubrir y terminé con una lista de 19 hechos (intento tratar uno o dos temas por capítulo. Por ejemplo, en este Sasuke conoció que Sakura de hecho tenía sueños, y también introduje solo un poco al final de algo que a la larga será importante: los conflictos internos que él tiene con el pasado de su clan) es decir, Home constará con alrededor de 30 capítulos exactos. No fue mi intención que se alargara tanto por cuestiones de tiempo, pero es necesario para el sano desarrollo de la historia que tenga esa prolongación...Aún quedan muchísimos más asuntos que estos personajes tienen que trabajar hasta que alcancen mi epílogo de 12 años después, so it goes.

Supongo que eso me deja con las noticias no tan buenas; soy estudiante médico, chicos. Escribí los tres primeros capítulos de esta historia en el 2015 y los seis restante en los tres meses de vacaciones que tuve desde Julio, y ya estoy a una semana de volver a clases. Me es humanamente imposible manejar mi escritura con la universidad, así que nos volveremos a leer este diciembre. Antes de que entren en pánico, no abandonaré esta historia bajo ningún concepto, y cuando les digo que volveré en diciembre es una advertencia. Aunque me encantaría cerrar dramáticamente con este cap, ya les dije que aún me resta una semana así que tendrán el siguiente la semana que viene.

Pd: Los reviews fueron el cielo para escribir esto, escribo porque me gusta pero adoro que les encante. Este en particular se me hizo infinito y cada uno siempre lograba que literal mis dedos se movieran por el teclado. Las preguntas, comentarios y sugerencias son siempre bien recibidos. Besos,

Reedit: 02/12/18

Si pasas por aquí y lees, verás que me he dado un pequeño escape para revisar los reviews y mensajes que me han enviado desde mi regreso a la U en septiembre, y de paso editarme este capítulo como no pude hacerlo antes. He recibido todos y cada uno y han sido tan bonitos que me han hecho extrañar escribir esta historia un montón, y me pasé a decirles que quiero que sepan que ha estado en mi mente durante todos estos meses atareados y no puedo esperar a que finalizen las siguientes dos semanas en las cuales finalmente estaré libre para continuar.

Nos leemos pronto,

Nahare~

Rereedit: 22/04/2020