Sólo Jūgo lo había vencido en despertar más temprano esa mañana, lo cual no era tan extraño considerando que esto solía ser bastante común. Lo que si estuvo un poco fuera de lugar esa mañana fue levantarse y encontrar a la figura a su lado sumergida en un sueño que parecía bastante sólido aún cuando el color de la luz que se filtraba en la habitación le decía que había transcurrido al menos una hora más de lo que Sasuke solía despertarse. Junto a él, Sakura no parecía siquiera estar cerca de despertar. En dos semanas junto a ella se había dado cuenta de se adaptaba bien a los cambios de horario-tenía horarios de sueño bastante retorcidos,-en Ame apenas había cerrado un ojo. Apostaba a que podía dormir como un oso si de alguna forma lograba ahogar su consciencia, y considerando el lugar, todo lo que se había esforzado el día anterior en preparar la primera comida decente que los tres tal vez habían tenido en años y el efecto de dicho banquete habían sido suficientes para lograrlo.
Estaba bien entrada la mañana cuando se sintió hambriento. Jūgo lo debía haber sentido también, pero lo conocía lo suficiente como para saber que no se quejaría de ello. Él tampoco iba a hacerlo, por Dios, no era tan malagradecido como para privar a Sakura de la extensión de su sueño y mandarla a la cocina. De hecho, eso sería un poco machista, y no tan inteligente de su parte. Además, si lo sentía como para quejarse mentalmente de ello, Karin lo debía estar haciendo también. Él ya estaba un poco jodido con el hecho de que la técnica de aislamiento la había ayudado lo suficiente para mantenerla sana hasta el día en el que se suponía debían partir, tenía suerte de que aún se preocupara por ella a pesar de que había arruinado sus vacaciones.
-¿Crees que deberíamos salir a conseguir algo de comida?- Preguntó casualmente. Jūgo entrecerró los ojos casi imperceptiblemente.
-¿Estás tratando de estropear el plan de alimentación de Sakura?-
-De ninguna manera, incluso si es conveniente para la salud de Karin y eso sea una inconveniencia en este momento, lo que realmente no me convendría es perderme de eso. Cocina genial.- Se explicó. -Pero si yo estoy hambriento estoy seguro de que Karin y tú se sienten igual y creo que estaría mal despertarla, además,- añadió para convencerlo, aunque creyó habérselo ganado con el argumento que favorecía el descanso de la chica, -sólo será el desayuno. Ya hemos consumido la comida del lugar y no ha pasado nada malo, ¿Qué podría salir mal?
Bueno, aparentemente todo.
Quizás, sólo quizás en un principio se había sentido un poco ofendido por el recelo de Jūgo, pero mientras se adentraban en los locales el pensamiento de que esta podría ser su última oportunidad pasó fugazmente por su mente. Casi sin pensarlo y siguiendo su instinto-que aparentemente podía ser tan malicioso como él podía llegar a serlo- apuntó a uno de los locales menos concurridos y de higiene cuestionable que había en el lugar.
-¿Allí?- Jūgo lo miró extrañado.
Él se encogió de hombros. Intentó que el gesto fuera despreocupado en lugar de hacerlo parecer inocente, él no se habría tragado esa. -Parece bastante barato, y apuesto a que Sakura se ha gastado bastante en toda esta nueva dieta para los cinco. Tal vez podríamos ahorrarle unas monedas al fondo de Sasuke para las misiones.-
Aquel lugar definitivamente habría sido rechazado por Karin, pero Jūgo era el más razonable de todos. Ordenaron algunas cosas y sólo por precaución extra trató de que la variedad de comida estuviese bien distribuída. Si tenía un poco de suerte lo que fuera que la pelirroja escogiera sería suficiente.
Como sucedía últimamente, Jūgo había sido el intermediario entre Karin y el exterior de su habitación desde que habían llegado, así que fue él quién se aseguró de entregar la comida. No supo demasiado después de eso, para el tiempo en el que ambos terminaron nada fuera de lo común había ocurrido, así que se resignó a la espera de que Sasuke despertara finalmente para poder partir durante al menos un par de horas más. Fue alrededor de ese tiempo en el que Jūgo se percató de que algo estaba mal. En los dos días en los cuales habían permanecido en el hostal de Kusa había visto salir a Karin sólo dos veces, ambas a la casa de baño justo después del desayuno, como alma que llevaba el diablo. Ella no había salido esa mañana y a pesar de que todo el mundo parecía retrasarse ese día, Jūgo se acercó a asegurarse de que todo estuviese bien. Cuando no hubo respuesta, forzó la entrada a la habitación.
El vómito había sido considerado en su plan inicial, pero ver a Karin en el suelo rodeada de ello con el rostro y los labios azules fue una visión perturbadora. Él se congeló en el lugar, pero Jūgo se apresuró auxiliarla.
-No está respirando,- corroboró, su entrecejo fruncido.
-¿Pero qué coñ...?- Sus ojos viajaron rápidamente por la habitación hasta los envases vacíos. Al examinarlos encontró restos de moluscos y crustáceos en ellos. Carajo. -¡Se comió todos los malditos mariscos, pero se supone que ella no es alérgica ni nada de eso!- Gritó, a pesar de que Jūgo estaba justo al otro lado de la habitación.
-Corre, busca a Sakura.- Le ordenó Jūgo, ambas manos bombeaban el pecho de Karin para cuando salió de la habitación.
Irrumpió en la habitación en un estrépito y gritó el nombre de Sakura en medio del subidón de adrenalina. Sasuke reaccionó irguiéndose inmediatamente sobre el futon con reflejos impecables, Sakura despertó aturdida y somnolienta; en comparación, parecía como si él ya hubiese estado despierto.
-Ven rápido, Karin no está respirando.- Le dijo, y ella pareció arrancarse inmediatamente el velo de sueño que le cubría el rostro. Se apresuró fuera de la habitación y ambos fueron tras ella.
Jūgo se apartó del cuerpo de Karin apenas ella se arrodilló a su lado. El chakra curativo fluyó entre sus dedos mientras la examinaba cuidadosamente.
-¿Qué ha ocurrido?- Preguntó ella, y él sintió como la sangre volvía a circular por su cerebro cuando vio que el pecho de Karin volvía a subir y a bajar casi imperceptiblemente. -Muchos de sus canales están bloqueados, está paralizada.-
-Trajimos comida para desayunar, ella escogió los mariscos.- Respondió Jūgo.
-¿Qué?- Su cabeza se volteó hacia él, -¿Cómo? ¿Por qué?-
-No teníamos ni idea de que algo así podía suceder.- Le dijo, pero la forma en la que ella seguía mirándolo con ojos acusadores y el entrecejo fruncido hizo que las palabras se apresuraran de su boca. -Vamos, de verdad no tenía idea. Tan sólo pensé que habría una pequeña posibilidad, ¿Cuál era el verdadero chance de que sucediera?
-Tienes que estar jodiéndome, Suigetsu. ¡Es justamente lo que quería evitar que pasara!- Gritó Sakura, manos fulgurando chakra verde sobre el abdomen de una flácida Karin.
-Sólo le conseguí el desayuno porque no quería levantarte,- explicó él. -Lo menos que creí que podía causarle era un virus estomacal, ¡No una maldita intoxicación con mariscos!-
La mirada que le dirigió pareció lo bastante letal como para que se encogiera en su sitio. -Tengo que sacar las toxinas de su cuerpo para poder evaluar el daño, y creo que no tengo que decirte que habría pasado si se hubieran tardado un poco más en encontrarla. ¡Haré todo lo que pueda para hacer que se recupere lo más pronto posible sólo para que pueda patearte el trasero!-
Considerando lo cerca que había estado de pasarse al otro mundo por su culpa, la perspectiva era bien recibida. Dejó escapar una risita nerviosa. -Estaré esperando por ello.-
-¡Bien, ahora fuera de mi vista!- Gritó ella. Antes de que se retirara de la habitación la escuchó hablar en un tono más bajo, -al menos, si te deja fuera de combate necesitarás los días extras aquí para poder recuperarte.-
-¿Estará bien?- La voz era un murmullo apagado y lejano, pero podía captar el sonido.
De lo primero que tuvo consciencia al despertar fue que al inspirar no alcanzaba a llenar sus pulmones a totalidad, de hecho, parecía como si alguien estuviese sentado sobre ella. No pudo localizar ningún dolor, la única sensación que era capaz de percibir era la de que todo parecía demasiado ajeno, incluso su cuerpo.
-Si.- Este rumor era más agudo. -No es una sustancia difícil de eliminar, su cuerpo hará el resto del trabajo. Necesita recuperarse, aún así. La asfixia ponía en peligro su vida y una vez manejada ya no hay otra cosa por la cual preocuparse más que por su recuperación, necesita estar en observación durante al menos un par de días en los cuales usualmente desaparecen los síntomas de la intoxicación.-
-Puedo quedarme junto a ella.- Ofreció. La voz pertenecía a Jūgo, estaba segura.
-Puedes acompañarla si gustas, pero seré yo quién esté a cargo de la observación. Necesito seguir vigilando su progreso y puedo ayudar a que su cuerpo acelere las respuestas. Probablemente esté adolorida o desorientada cuando despierte por la falta de oxígeno.- Por ende, esa otra debía ser Sakura. Intentó pestañear, pero incluso sus párpados estaban pesados y esto apenas ocasionó un movimiento fugaz.
»Por ahora, sólo hazme un favor y ve a hacer sentir a Suigetsu al menos un poco culpable. Tal vez así se abstenga de hacer tonterías como esta en el futuro.-
El nombre de Suigetsu la hizo arrugar el entrecejo, o al menos eso creyó. Aún estaba algo atontada como para conjeturar pensamientos complejos, pero sabía que le había pasado algo y a pesar de que no recordaba haber visto el rostro de Suigetsu desde que estaban en Kusa intuía que esta vez él tenía algo que ver. Lo último que recordaba era a Jūgo entregándole el desayuno, poco después de eso los síntomas extraños y la desesperación de sentir como su garganta se cerraba de a poco sin permitirle gritar por ayuda.
-No puedo creer este tipo y la suerte que tiene, ella necesita tiempo para recobrar sus funciones. ¿Cuánto crees que sea prudente esperar hasta alcanzar a Orochimaru?- Preguntó ella.
-No creo que Kakashi esté lejos de pronunciarse, arribar después de la próxima semana sería un retraso perjudicial.- Esta vez pudo reconocer el tono bajo y rico que le pertenecía a la voz de Sasuke, y registrar sus palabras la llenó de ansiedad. Constituír un estorbo en su misión era algo que la mortificaba profundamente, sobre todo cuando sabía que ya no era necesaria para lo que restaba. Luchó contra sus párpados de plomo para ser capaz de mirarlo, necesitaba decirle y mostrarle que estaba bien y que podrían irse pronto.
-Ss-ke,- escuchó el patético intento que profirió su garganta y la alarma creció. Intentó hacerlo un par de veces más pero en ninguna pudo articular las palabras correctamente, intentó llevarse las manos al cuello en un reflejo, el resultado siendo intentos de movimientos descoordinados y torpes. Sakura se alertó por el sonido de lo que sea que salía de su boca.
-Karin,- la llamó. Estuvo a su lado en un segundo y sintió como le apartaba las manos de la garganta. -Tranquila, aún es demasiado pronto. Necesitas descansar.- Si hubiera tenido la facultad, la habría apartado de un manotazo. En su lugar, permaneció pasiva mientras ella examinaba sus globos oculares con una linterna. -Está bien, estás recuperándote. Pronto pasará la debilidad muscular.-
Esperó que se notara como la estaba fulminando con la mirada que le dirigía tras los párpados entrecerrados. Estaba molesta con todo el mundo, ¿Cómo se suponía que había pasado? Había tomado todas las precauciones para evitar volver a caer en la trampa mortal de su país y lo había hecho una vez más justo antes de irse. No se suponía que debía descansar, ellos debían haberse largado de allí horas antes de que ocurriera su incidente. Sus ojos intentaron buscar los de Sasuke, pero sus párpados le impedían gran parte del trabajo.
-Habrás recobrado más control para cuando despiertes, así que no te preocupes. Estaremos aquí todo el tiempo.- Dijo Sakura, y de alguna forma eso fue suficiente para que dejara de luchar. Necesitaba recobrar el control y saber que esta vez estarían al pendiente en caso de que volviera a sentir que se asfixiaba parecía lo más sensato que su embotado cerebro podía concebir.
La oscuridad al cerrar sus párpados se extendió como si hubiesen accionado un interruptor en el que todo dejó de funcionar y al abrirlos de nuevo pareció que no hubiera transcurrido mucho más que minutos, pero el arrebol que se filtraba en la habitación era suficiente para decirle que habían pasado algunas horas. Abrir los ojos fue más fácil en esta ocasión, el peso sobre su pecho no era tan opresivo y al intentar levantar un brazo la descoordinación fue reemplazada por un ligero trémulo. Su brazo cayó sobre el futon como un peso muerto, aún se sentía adormecida.
-Bien, ya despertaste.- El repentino sonido de la voz de Sakura la hizo estremecerse ante la ligera sorpresa. Estaba sentada sobre un futon que había sido colocado a su lado, algunas de sus cosas alrededor. Se había mudado a la habitación. -¿Cómo te sientes?-
La miró unos segundos, y en lugar de responder intentó incorporarse. Fue una mala idea porque toda ella temblaba como gelatina, descubrió que su cabeza también podía ser de plomo cuando intentó levantarla de la almohada. En esa ocasión sintió dolor, instalado en su sien y un poco también en la región abdominal.
-No, no. El progreso no es tan rápido, tu cuerpo necesita tiempo para adaptar sus funciones.- Le explicó, y de nuevo se dejó caer. Era difícil ignorarla desde que parecía genuinamente interesada en participarle su conocimiento. El papel de médico le sentaba a pesar de aquella ridícula apariencia apastelada.
-¿Qué sucedió?- Esta vez logró articular las palabras, aunque sus cuerdas vocales sonaban ajenas y no había pretendido murmurar.
-La comida.- Eso ya lo sabía. -Algunos mariscos a veces contienen neurotoxinas que causan parálisis. Los chicos te encontraron poco después de que perdieras el conocimiento. ¿Por qué no alertaste a nadie?- Le preguntó.
Casi se sintió avergonzada. Realmente había ignorado todos los síntomas y para cuando supo que algo no estaba bien y empezó a vomitar simplemente había dado por creído que la comida le había sentado mal. Estaba demasiado ocupada lidiando con su malestar estomacal para cuando la falta de aire se volvió realmente un problema, y ya estaba demasiado débil para entonces. Eligió permanecer callada.
-De cualquier forma tienes suerte, pudo haber sido mucho peor. ¿Tienes hambre ya?-
Negó en respuesta y pudo ver como ella abrió la boca para protestar, pero fue la voz de Jūgo la que se escuchó al ingresar a la habitación. -Debes comer algo. Sakura-san ha preparado lo necesario hace algunas horas, te sentará bien.- Parecía estar preparado pues llevaba la bandeja con él.
-Los dejaré solos,- Sakura comentó al erguirse en un obvio intento de darles privacidad, -es hora de preparar la cena. Llámenme si sucede algo.-
Una vez fuera, Jūgo se acercó a ella. El toque del dorso de su mano sobre la frente fue cálido y familiar. -Agua,- carraspeó y él llevó hasta sus labios el vaso de la bandeja, el líquido bajando por su garganta se sintió como la salvación divina.
-No los quiero aquí,- le dijo, pero creyó que él notó como su mirada se desvió hasta el futon a su lado. -Ahora estoy más débil, ustedes podrían traer cualquier clase de cosas dentro y todo podría empeorar para mi.-
Él negó levemente con la cabeza. -Ella ha sido rigurosa con tu cuidado,- comentó mientras mezclaba algo que parecía puré, -ha estado elevando tus defensas desde que estamos aquí. Colocó toda clase de suplementos en tus comidas y sospecho que ha hecho lo mismo con nosotros. Ha estado cuidando apropiadamente de ti y lo hará hasta que mejores.-
-Podrías quedarte tú,- contrarió al rostro de rasgos difusos. No estaba usando sus lentes, así que realmente no pudo leer su mirada. -Después de todo, siempre lo haces.-
Llevó la cuchara a sus labios y ella no se opuso a pesar del bochorno, efectivamente, era puré de manzana. -A veces puede parecerse a ti,- le dijo en un tono que parecía ser conciliador, -creo que te agradaría si la conocieras más.-
-No lo entenderías,- respondió. -Es la forma en la que funciona el mundo, las mujeres somos mucho más complicadas que los hombres y creo que la única forma en la que ambas podemos subsistir a gusto es manteniendo distancia.-
Lo vio negar nuevamente después de que un suspiro se escapara de sus labios. -A pesar de todo tienes suerte de que ella no piense como tú, si hubiese elegido apostar por tu visión de la convivencia en este momento no estarías hablando conmigo. De cualquier forma, espero que no llegues a sentir algo que te haga agradecer que no exista tanta distancia entre ustedes.-
No pudo pensar en Jūgo y en la ironía cuando el dolor la hizo despertar bien entrada esa noche. La jaqueca era terrible y tuvo que cerrar los ojos para evitar captar cualquier atisbo de la luz de luna que se filtraba a la habitación y bloquear el efecto que el brillo causaba sobre su dolor. No estaba segura de si había tenido tiempo para quejarse y gimotear cuando ella ya se encontraba a su lado.
-¿Qué sucede?- Su voz sonaba despejada, alerta. No como sonaría la voz de alguien que recién había despertado.
Cuando sintió su mano tocarle la frente y el efecto sosegador del ninjutsu médico se aferró con ambas manos su muñeca. Esto hizo a Sakura retroceder, pero el agarre férreo cumplió su intención, le impidió moverse del lugar. El chakra verde emanó aliviando lo que sea que estaba mal con ella y conforme lo hizo sus dedos aflojaron, para cuando terminó volvía a sentirse bastante somnolienta. Creyó haberse imaginado su mirada preocupada antes de cerrar los ojos.
Despertar por tercera vez fue cognitivamente mucho más sencillo que las veces anteriores, y ella fue lo primero que vio al abrir los ojos. Estaba sentada a su derecha, la espalda recostada sobre la pared, de piernas cruzadas y aparentemente sumida en la lectura. Habría creído que las sábanas sobre el futon a su izquierda habían sido tendidas al amanecer, pero estando tan cerca y mirándola desde allí podía ver las bolsas bajo sus ojos. No le sorprendería si no había dormido en toda la noche, aunque le fuera incomprensible. La mujer tenía un insufrible sentido del deber y ella parecía ser su compromiso de turno.
-Hey,- saludó, una vez se dio cuenta de que estaba despierta. -¿Cómo te sientes?-
Extender el brazo para tantear por sus gafas fue más fácil, pero no menos frustrante. Sus movimientos eran más precisos, pero tuvo que estirar varias veces los dedos para ser capaz de ceñir el objeto. -Entumecida.- Respondió.
-Está bien, está mejorando. Probablemente aún tus músculos estén un poco débiles y agarrotados por el desuso, aunque en un par de días ya todo debería estar bien.- Una vez tuvo las gafas puestas corroboró el cansancio en su rostro, aún así, su sonrisa parecía genuina. ¿Qué rayos está mal con esta mujer?
-¿Dónde está Sasuke?- Preguntó, sus intentos de erguirse eran totalmente patéticos considerando las palabras que salían de su boca. -Quiero irme ya.-
-Podrías intentar, pero no llegarás demasiado lejos en tu estado,- dijo ella, y la insolencia causó que la fulminara con la mirada. Sakura claramente estaba ignorándola y la miraba con una paciencia tan infinita que sólo hizo acrecentar su mueca. Probablemente estaba acostumbrada a lidiar con pacientes problemáticos -y no le importaba serle problemática, pero no se sentía a gusto siendo su paciente- y la estaba tratando como a uno. -No tienes que preocuparte demasiado, Sasuke...-
-No puedes entenderlo, a Sasuke le disgustan los retrasos y esto es algo que ya nos ha detenido demasiado tiempo,- la interrumpió.
-¿No crees que Sasuke estaría más disgustado si un miembro de su equipo no está en estado óptimo durante una misión?- Sakura le preguntó en tono conocedor y se mordió la lengua porque sabía que sus servicios no eran requeridos desde la extracción, pero no iba comentarle a ella algo como eso. -Creo que sus prioridades están donde deben estar, en lo que es realmente importante.-
Sabía que ella estaba sugiriendo que Sasuke anteponía el bienestar de su equipo por encima de lo demás ¿Pero que podía saber ella? Sasuke ciertamente era tolerante con las eventualidades que pudieran desviarlo de sus objetivos, pero ella había estado lo suficientemente alrededor para saber como le irritaban. No era la primera vez que ella resultaba ser la razón de la eventualidad y definitivamente no se sentía cómoda sabiendo que era el foco de su incomodidad.
-Relájate,- fácil decirlo. Con la forma en la cual Sasuke los trataba a ella y a Naruto dudaba de que alguna vez Sakura se hubiera preocupado por una cosa tan trivial como querer evitar disgustarlo, para ellos convivir a su alrededor parecía tan fácil como respirar y eso era algo que siempre le había dado algo de envidia. -Sasuke siempre encuentra formas productivas de utilizar el tiempo, ha estado entrenando mucho mientras dormías.- Aparentemente la simple mención de la palabra la había hecho bostezar. -Además, si te preocupa demasiado podríamos sugerirle acortar el paso por el país de la Cascada.-
Eso fue estímulo suficiente como para que cerrara la boca. Sakura continuó hablando de cosas triviales a pesar de no recibir respuesta y en ningún momento reflejó el rostro de fastidio que probablemente ella lucía en aquel momento. Aún le resultaba incómodo estar junto a ella y ser objeto de sus cuidados le traía recuerdos desagradables, además de que todo el cuerpo le pesaba el doble y estaba fatigada por permanecer acostada durante tanto tiempo. La llegada de Jūgo alivió sus males, Sakura consideró que era el momento apropiado para ir a preparar lo que fuera, cuando finalmente ella salió de la habitación pudo conservar su dignidad al ceder ante el peso y desplomarse en el futon.
-Luces mejor,- dijo él, sentándose donde hacía un momento estaba Sakura.
-Eso está bien, por que me siento como la mierda.- Ladró, mirando hacia el techo. No podía presumir tener el mejor carácter del mundo, pero esa mañana se sentía realmente de mal humor. -Necesito que la mandes a dormir, ha estado toda la noche vigilándome y está empezando a ponerme los vellos de punta.-
-Está haciendo lo que hace, está preocupada por ti.- Casi pudo sentir atisbos de su tono de reproche.
Bufó. -¿Crees que siquiera le agrade como para que esté preocupada por mi?-
-No me ha parecido lo contrario,- sus grandes ojos naranja la miraban como si fuese una niña. -Tú no eres precisamente fácil de llevar, e incluso si a veces ella puede parecerse un poco a Suigetsu, hasta ahora no ha enloquecido contigo.-
-Eso es porque puede que sea irritante, pero no estúpida como él.- Le concedió, Jūgo le dio una mirada en blanco. -Probablemente solo lidia con esto sin que se le salga de las manos porque está acostumbrada y he dormido la mayor parte del tiempo. No envidio su trabajo, para nada.-
-Creo que ella es genuina,- dijo Jūgo en un tono empático, -al igual que su preocupación. Después de todo, Sakura fue la única que hizo algo para evitar que enfermaras en primer lugar.-
-Así que,- arrastró en tono de burla, -¿Lo que estás implicando es que no me aborrece?-
-¿Alguna vez has pensado en la posibilidad de que el empeño en mantener las relaciones frías entre ustedes sea sólo de tu parte?-
No. Ella lo sabía, tenía saberlo. Esa era una conducta natural entre mujeres con un mismo objetivo, era imposible que Sakura existiera a su lado sin sumar sus propios motivos a la distancia entre ellas. Era ese tipo de cosas primitivas con las que había evolucionado el ser humano, territorialidad. Los lugares a los que iban, las personas de su equipo eran sus límites; aunque reconocía que Sakura tenía los suyos por todo el asunto de la 'antigüedad' y 'quién vino primero', y eso era lo único que evitaba que sus relaciones fueran totalmente desagradables. Ella no la subestimaba ni por un minuto y de cierta forma-a pesar de lo molesto que era admitirlo, incluso a si misma- la respetaba. Si a Sakura no le disgustaba su presencia como la mujer más cercana a Sasuke-y a su equipo, claro- además de ella, eso significaba que no la tenía en cuenta en lo absoluto, que no la reconocía como una amenaza a sus afectos. Prefería no creer tal cosa, porque consideraría eso un insulto.
-No seas ridículo,- farfulló.
Había ingerido ya la comida de Sakura y pasado varias horas en la compañía de Jūgo para cuando se sumió en un sueño intranquilo. Ya había dormido bastante para entonces y los momentos en los que pudo conciliar un sueño profundo estuvo plagado de visiones inconclusas que involucraban a Sakura y a su propia indignación acerca de la conversación que había sostenido con Jūgo. En su sueño, la pelirrosa le sonreía de una forma que los demás encontraban encantadora, pero para ella denotaba un concepto distinto, superioridad. Al despertar y encontrarla de nuevo a su lado, recibirla con el ceño fruncido fue sólo una consecuencia natural.
-Tienes mejor color,- tuvo el descaro de comentar, evadiéndola completamente. -¿Ya tienes hambre?-
Negó con la cabeza. -¿Dormiste?- La pregunta no fue del todo gentil y quizás sonó más como una acusación, las sábanas sobre el futon estaban desordenadas.
Sakura asintió. -Jūgo me aseguró que estaría pendiente de ti mientras yo me reestablecía, así que dormí algunas horas mientras tú lo hacías.-
Después de haberse colocado las gafas transcurrieron algunos momentos en un silencio incómodo. Se resolvió a preguntar de la manera más profesional que pudo confeccionar, -¿Alguna vez has atendido a alguien que no te agradara?- Debía reconocer que no era precisamente la persona más sutil del mundo, pero el rostro de Sakura apenas varió ligeramente.
-A menudo,- respondió sin pensar demasiado, y de alguna forma eso resultó agradable. Así que ella no era del tipo que pretendía ser la fuente de la bondad. Como si le hubiera preguntado, continuó. -Con el tiempo aprendes a separar el deber de tus emociones.-
El contacto del puente de piedra contra la piel de sus piernas estaba helado y contrastaba de sobremanera con la calidez que se esparcía en su pecho conforme la sangre hacía lo propio. Se sentía increíblemente lastimada, un dolor que no había experimentado antes. Jamás había sido herida a tal gravedad y nunca imaginó que sería tan agonizante; todo lo que podía sentir y pensar era en el dolor. Él había atravesado su pecho en más de una forma, pero ni siquiera podía ocuparse en sentir lástima porque había roto su corazón, estaba muy ocupada sintiendo lástima por la mujer que estaba curando su herida mientras se deshacía en llanto frente a ella.
-Tú eres mi enemiga... no quiero simpatizar contigo... así que... no lo hagas... no llores así delante de mí...! ¡Maldita sea..!- Masculló entre dientes, mientras sus propias lágrimas se hacían camino entre las mejillas.
-Mientes.- Acusó. El flashback la había dejado un poco aturdida, pero apartó la sensación agobiante que se instalaba en su pecho siempre que ese recuerdo venía a su mente. Probablemente esa se sumaba a las razones que conservaba para mantenerse alejada de ella, era mucho más sencillo recordar a su alrededor.
-Bueno, me atrapaste.- Sakura soltó una risita nerviosa mientras se rascaba el cuero cabelludo. -Cuando no me agradan a veces lo saben, pero no es nada que se manifieste a menos que no me saquen de quicio. Eso no evita que haga bien mi trabajo.-
-Así que... ¿Esto es lo que haces, servir diligente y desinteresadamente, esclavizarte en el cuidado de tus pacientes?-
-Realmente no lo veo así,- dijo ella, y para Karin eso significó que de hecho así era. -Cuando se tiene a un paciente se tiene a alguien que depende de tus habilidades para estar bien y esa es una responsabilidad que se adquiere con dichas habilidades. Yo sabía eso, y lo quería.- La sinceridad estuvo inequívocamente impresa en su tono y eso le hizo fruncir el entrecejo.
-¿Por qué cualquiera querría algo como eso?-
Ella se encogió de hombros ligeramente. -Cuando tenía trece y empecé mi entrenamiento puede que haya estado un poco obsesionada con arreglar cosas,- hizo una pequeña pausa. -Sanar cosas. Supongo que algo así hace que empieces a quererlo.-
Aquello realmente no estaba llegando a ningún lugar, la conversación estaba profundizando demasiado para su gusto y dudaba que quisiera conocer su pasado, se habían desviado de su interrogante inicial. Ella no había mostrado exactamente desagrado hacia ella, así que atacó. -¿Te desagrado?-
Esta vez en su rostro si se imprimió una expresión de sorpresa, la vio abrir y cerrar la boca como un pez antes de responder. -¿Qué? No.- Había sido honesta, no había sido irónico. En lugar de la rabia que se había ido cocinando en su interior desde que Jūgo había sugerido la idea, sintió como esta se apagaba-por un golpe justo al estómago.-
Después de lo que pareció una eternidad en silencio, la escuchó hablar de nuevo. -Tenía mucho miedo de venir aquí en un principio, por muchas razones. Parte de el partía en como rayos íbamos a hacer que funcionara todo esto,- la mirada de Sakura se detenía en cualquier punto de la habitación que no fuese ella. -Pero por alguna razón creía que todo resultaría más fácil contigo.-
-¿Qué?- Preguntó indignada. -¿Por qué pensarías algo como eso, acaso...?-
-Porque lo entendías.- La interrumpió. -Aquella vez en el país del Hierro tú me entendiste como nadie lo había hecho nunca, porque por primera vez no estaba llorando sola. Nunca nos habíamos visto antes y se suponía que debíamos ser enemigas, pero ambas estábamos llorando juntas... Por la misma razón.-
Su indignación se desvaneció en una emoción más compleja y menos descifrable. -¿Cómo es que hablas tan a la ligera de un momento tan...- doloroso, pensó. -indigno? Siempre que recuerdo aquella vez sólo puedo verte actuando como una tonta, entregándome toda tu vulnerabilidad y violando posiblemente todas las reglas del manual ninja.-
No estaba preparada para que sus ojos realmente traslucieran el dolor, a pesar de esto, en sus labios bailó una pequeña sonrisa. -¿Lo fue, no fue así? No sé apartar muy bien el deber de las emociones, nunca aprendí como hacerlo. Estaba demasiado hundida en mi dolor y desesperación como para que me importara que mi enemiga viera como mi corazón se rompía en mil piezas. Mostrarme tan vulnerable no fue una preocupación en el momento, ni siquiera pasó por mi mente.
»Realmente no quiero imaginarme cuán roto estaba tú corazón, si tuviste todas estas cosas en cuenta en ese momento y aún así actuaste de la misma forma en la que yo lo hice.-
Permaneció en silencio mientras esperaba que aquella sensación abandonara su pecho, el nudo en la garganta ahogándola. Una película transparente hacía sus ojos verdes más brillantes y tuvo que reprimir el impulso de sacudirla violentamente. ¡No llores, no llores, maldita sea! No quería ser empática con la mujer frente a ella, pero no podía evitar serlo. Sobre todo cuando estaba allí arrodillada, probablemente sintiendo lo que ella sentía y aún así teniendo el valor para mirarle a los ojos sin desmoronarse. Las lágrimas nunca abandonaron sus ojos.
-Perdóname si parezco vulnerable en este momento,- Estúpida, ¡Estúpida! Eres todo lo opuesto en este momento, puedes darte el lujo de abrir la boca sin que se te quiebre la voz, -Pero no te considero mi enemiga, no puedo hacerlo. Tú lo quieres también.-
»Hace muchos años abandoné la idea de competir por ser quien él elija,- le confesó, y mientras hablaba parecía ir reuniéndose cada vez más, alejándose de las emociones que traslucían en su rostro, como si hablar de todo esto la fortaleciera. -Lo hice por mucho tiempo con muchas chicas de Konoha, incluso con mi mejor amiga. No fue hasta que vi con mis propios ojos todo lo que le había ocurrido a Sasuke-kun que entendí que lo único que podía salvarlo era el amor, y Naruto lo comprobó.
»Pero incluso después de estar en zona segura, también me di cuenta de otra cosa muy importante... Nunca lo había visto ser genuinamente feliz en la vida, ni una sola vez. Aún había mucho daño en él y nuevamente el amor parece ser lo único que puede curarlo. Pasé muchos años sintiendo celos de ti, de todos ustedes.- Admitió, y la certeza por alguna razón no se sintió como habría esperado. -Ustedes pudieron acompañarlo en los momentos difíciles en los que a mi me habría gustado estar para ayudarlo... Con el tiempo empecé a agradecerlo, él no había estado solo y ustedes habían podido sostenerlo cuando fue debido.
»A Sasuke le faltaba muchísimo amor y pensar que sólo necesitaba el mío había sido estúpido y egoísta. Esa fue la forma en la que había pensado cuando era niña y tenía deseos fantasiosos de llegar a ser lo único que él necesitara para ser feliz. Ahora sólo quiero que sea feliz. No eres mi enemiga.- Repitió.
-Tú no lo entiendes,- se odiaba a si misma en ese momento por sentir la necesidad de excusarse. -Yo no puedo hacerlo feliz, nadie puede hacerlo feliz. Lo vi convertirse de un monstruo de nuevo a una persona, pero Sasuke nunca tuvo una vida normal, estuvo demasiado jodido desde el principio y ha creado una barrera que aleja lo esencial de todos los demás. La única persona que pudo traspasarla fue Naruto, y casi mata a Sasuke y se mata él en el intento. No importó por un momento cuán predispuestos estuvieran el uno hacia el otro, nadie puede adentrarse tan profundo en Sasuke sin pagar un precio demasiado alto.- Las palmas de las manos aún le temblaban ligeramente, las apretó en un puño. -Uno que no estoy dispuesta a pagar.- No otra vez.
Se estremeció cuando colocó la mano sobre sus puños, pero no los retiró cuando el chakra curativo empezó a emanar y el ligero trémulo se esfumó con el. -Lo amo,- la confesión tan súbita le hizo abrir los ojos rojos como platos, pero Sakura parecía concentrada en el resplandor. -Creo que es la primera vez que lo digo en voz alta y a otra persona en muchos años. Me gustaba desde que éramos niños y supe que realmente lo amaba cuando abandonó la aldea, lo descubrí desde que lo hizo porque fui incapaz de proseguir sin aferrarme a partes de él para poder avanzar y porque moría un poco cada vez que sentía que lo estaba perdiendo. No como si alguna vez hubiera sido mío, cuando sentía que perdía al Sasuke-kun que fue mi compañero de equipo y que formó vínculos conmigo.
»Siempre supe que Sasuke-kun sería mi fin. Sé que todo lo que dices es verdad, por eso intenté prepararme para ello. Lo voy a intentar, Karin.- Le dijo, y esta vez la miró a los ojos, se quedó atrapada como una presa en el brillo surreal de sus ojos y como la luz verde se reflejaba en ellos y la firmeza mortal que traslucían. -Voy a romper esa barrera y probablemente yo me quiebre con ella, pero lo tengo que intentar. Mi felicidad está en juego también, yo nunca podré ser feliz si él no lo es.-
La determinación de una mujer mueve montañas.
No recordaba dónde o cuándo lo había leído, pero si recordaba porqué se había transformado en su frase favorita. Reunía en pocas palabras lo que significaba que una minoría venciera las imposibilidades, el don que tenía una rodeada de hombres extraordinarios que de hecho si podían mover montañas a voluntad. Todo lo que reunía la esencia de ser mujer, el poder de la persuasión y la capacidad de obtener lo deseado; sólo un hombre muy poderoso podría mover una montaña, pero la mujer que movía una montaña no necesitaba serlo, bastaba con que ella pudiera ser capaz de soportar y perseverar. Ella había vencido sus batallas contra todo pronóstico, había sobrevivido rodeada de bestias a pesar de ser siempre la más débil, se abrió el camino que deseó, estuvo al lado de los grandes a pesar de ser minúscula. Sasuke había sido la montaña más majestuosa que vio jamás y por eso sintió deseos de doblegarla. Durante años soportó y perseveró sólo para descubrir que era la única montaña que siquiera amenazaba con flaquear. La voluntad no funcionaba y las ofensivas eran inútiles en contra de su defensa perfecta; todos sus intentos se convirtieron en cenizas, pero aún así soportaba y perseveraba con la esperanza puesta en su determinación. Alguna vez concluyó en que estar a su lado sería suficiente, pasando por alto el hecho de que había alguien más que soportaba y perseveraba a su lado antes de que ella lo hiciera.
A lo largo de su vida pudo ver como muchos se estrellaban contra Sasuke esperando obtener algo de él, todos sin excepción habían perecido o quedado demasiado heridos como para atreverse a volver a hacer algo parecido. Lo cierto era que su fuerza le otorgaba el privilegio de ser selectivo, de todos quienes se habían enfrentado a él sólo algunos pocos habían sido reconocido como adversarios, el resto sólo chocaba con su exterior impenetrable. Esa batalla nunca había sido suya, porque para Sasuke jamás había sido una amenaza. En cambio, Sasuke conservaba hacia Sakura esa predisposición que lo había enfrentado a Naruto, además de que estaba segura de que él no ignoraría la advertencia del enfrentamiento directo que ella estaba planteando y la amenaza que eso constituía hacia su integridad y todo lo que deseaba escudar. Había aprendido poco de Sakura durante esas semanas, lo principal siendo que podía ser verdaderamente obstinada; Sasuke no iba a poder apartarla o ignorarla, él la enfrentaría. Sasuke seguía siendo la montaña más firme, pero Karin la había visto acabar con todas las que se habían cruzado en su camino durante la guerra. Sakura era de los pocos ejemplares cuya determinación podía mover montañas y destrozarlas de ser necesario, realmente no creía que pudiera funcionar de otra forma.
Pero incluso a pesar de ser la mujer más fuerte que había visto, sentía algo de lástima por ella. Iba a abrirse paso en una defensa que contenía aspectos de él mismo que Sasuke guardaba recelosamente, y lo que estaba dentro no iba a rendirse sin luchar.
-Eso es suicidio,- fue lo único inteligente que su cerebro pudo formular. -¿Qué estás tratando realmente de encontrar, amor?- No pudo evitar cruzarse de brazos, y esta vez no le pesó que sus palabras fueran amargas, ahora se trataba de solidaridad femenina. -Realmente no creo que él esté calificado para querer a nadie, vas a sufrir un gran desgaste y no recibirás nada a cambio.-
-Esto no es por mi, no enteramente.- Explicó conforme el fulgor verde se apagaba. -Nunca he hecho nada realmente bueno por él, a pesar de que él fue parte de mucho de lo que hice. Voy a ayudar a reparar todo lo que él no consigue hacer solo y si aún después de todo no me acepta, lo dejaré ir... Seré feliz tan solo sabiendo que al menos he podido hacer esto por él.-
Sakura se había transformado en alguien muy diferente ante sus ojos, y por alguna loca razón después de todo aquello el silencio que restó fue mucho menos incómodo. No habían fantasmas de pensamientos no exteriorizados que flotaran entre ellas y concluyó que su aversión no provenía enteramente de los celos, también lo había hecho de la incomprensión. Desconocer porqué había aparecido en sus vidas tan repentinamente le dio mucho tiempo y material para confeccionar sus propias teorías-generalmente torturándose a si misma y antagonizándola totalmente.- Conocer su verdadero propósito debió haberle parecido descorazonante, pero no había sido así. Hubo algo de paz en saber que ella realmente había venido por él con todo aquel amor idiota y paciente, porque tal vez se trataba de lo que Sasuke necesitaba, a pesar de que esto le dejara un ligero sabor amargo en la boca.
-Eres como él,- le dijo volviendo la mirada hacia ella, prosiguió ante su expresión curiosa. -Eres igual a Naruto. Un poco idiota y sin sentido de la autopreservación, pero también cálida y brillante.- Hizo una pausa, y añadió en un tono más bajo. -Espero que también seas tan fuerte como él.-
-No lo soy,- admitió ella. -Puedo ser más fuerte que él.- A Karin se le escapó involuntariamente la mueca de sonrisa que se formó en una esquina de su boca, ella sonrió también. Insolente.
El resto de la noche se fue en una secuencia de imágenes borrosas hasta la luz del siguiente día. Aquella conversación no las había convertido en amigas, aún existía ese recelo natural de género propio de las conductas primitivas humanas, y si bien Sakura no la había aborrecido desde un principio probablemente al menos le había empezado a desagradar un poco desde que el mal humor y desconfianza se habían apoderado de los demás aspectos 'tolerables' de ella desde que estaba en cama. Por su parte, el hecho de respetarla un poco más también le causaba cierta molestia, pero descubrió que esto era más competitivo que nada. No soportaba que ella tuviese que cuidarla mientras se encontraba desvalida, la hacía sentir inútil y a Sakura la enaltecía demasiado ante los ojos de los demás. A pesar de todo esto, no podía actuar como si algo importante no se hubiera modificado después de su confidencia.
Sakura fue de aquí para allá hasta extenuarse en un punto que era casi molesto de ver, y cuando el cansancio la venció no pudo reprimir su mueca burlona. Fue alrededor de ese tiempo que Sasuke ingresó a la habitación. Incluso después de años captar atisbos de su rostro era una visión fascinante, él era injustamente atractivo. La saludó con una inclinación apenas perceptible antes de que sus ojos vagaran discretamente por la habitación, su mirada se detuvo en el futon donde Sakura dormía apenas una fracción de segundo más que en todo lo demás, notó Karin.
-¿Cómo te sientes?- Preguntó él. No había preocupación en su tono, todo parecía más bien monótono. Sakura ya debía de haberle informado de su progreso y verla erguida debía ser pronóstico suficiente, pero agradeció la molestia. Probablemente estaba tratando de negociar la fecha de partida. A veces podía entender mejor aquellos aspectos de él mejor de lo que Jūgo lo hacía.
-Ella considera que es oportuno esperar hasta el día después de mañana, yo creo que podemos partir mañana. He recobrado fuerza y sólo me hace falta un poco de ejercicio, el viaje bastará.-
-Pareces estar bien, pero si Sakura considera que debes esperar lo haremos.- Advirtió Sasuke.
Estaba impaciente, pero no lo suficiente como para contradecirla. Para reconocerla como oponente debía respetarla, y Sasuke respetaba a Sakura. -Se preocupa demasiado.- Le aseguró mientras ejercitaba las articulaciones de sus muñecas. -Cuando me vea de pie lo reconsiderará, partiremos lo antes posible.-
Sasuke estuvo listo para retirarse después de asentir, pero se resolvió por detenerlo. -¿Ha cambiado en lo absoluto?- Le preguntó, pero mantuvo los ojos en Sakura todo el tiempo incluso cuando los segundos transcurrieron en silencio y ella pensó que debía retractarse. Habían viajado juntos durante años, pero jamás se había atrevido a hacerle preguntas de índole personal que involucraran su pasado. Pero después de la noche pasada no podía evitar preguntarle ¿Había sido así de testaruda todo el tiempo? ¿Incluso en aquella época había estado dispuesta a sacrificarse por ti? ¿Es por eso que le permites estar tan cerca de ti?
Cuando tuvo el coraje para volver los ojos hacia él, Sasuke no estaba mirándola a ella y tampoco a Sakura, por el contrario, su mirada estaba perdida sobre la bandeja que Sakura había dejado olvidada a un lado de su cama, sobre ella los restos de una manzana que le había ofrecido hacía poco. Su rostro no traslucía más que la usual oscuridad inminente de su mirada.
-No demasiado.- Respondió con simpleza, segundos después el sonido de la respiración de Sakura fue lo único que la acompañó en la habitación.
Había visto a Sakura como una enemiga en el pasado y desde hacía unas semanas incluso había podido llegar a verla como una oponente, pero eso había desaparecido. Había cierto sentido de camaradería en saber que ella le había confiado un deseo valioso de su corazón-hubiera deseado recibirlo o no- y por primera vez después de años de lapidar el recuerdo de los eventos en aquel puente del país del Hierro, todo pareció menos deshonroso y más reminiscente. Pasó mucho tiempo endureciéndose para evitar parecer frágil en el exterior y había tenido la fortuna de quebrarse frente a alguien que no la juzgó y en su lugar derramó lágrimas junto a ella, al hacerlo convirtiéndose en la única persona con la que alguna vez había compartido su sufrimiento.
Ese día incluso la luz que incidía sobre Sakura era diferente. A regañadientes había reconocido que era bonita-era algo que no se había admitido ni siquiera a si misma por orgullo- y su apariencia apastelada ya no lo parecía tanto-aún se creía más bonita,- ella era definitivamente floral, pero no sólo como las flores que hacían gala a su nombre, se parecía mucho más a las ramas pálidas y nudosas que sostenían el armazón florecido. Eran el tronco y las ramas las que perduraban en el invierno, pero como las flores caían en otoño, las raíces y todo lo que de ellas se extendían eventualmente tendrían que caer; le daba curiosidad saber si alguien como ella tendría la voluntad de erguirse de nuevo si resultaba engullida por llamas eternas.
A pesar de esto, no estaba segura acerca de como ella misma reaccionaría a cualquier desenlace de dichos eventos. De lo que si tenía cierta corazonada era de que si Sakura fallaba en su intento y ella resultaba estar demasiado cerca para presenciar los daños, dudaba que tendría la entereza para no reflejarse en su pérdida. Finalmente estaba lo suficientemente en paz como para aceptar los hechos que las habían vinculado años atrás, pero independientemente de si Sakura vencía sobre la voluntad de Sasuke o de si ella no estaba alrededor para mirarla de nuevo quebrarse en mil piezas más; esperaba no volver a encontrarse en un momento tan vulnerable a su lado.
Ni en un millón de años pretendía presenciar de nuevo como alguien más se desmoronara de esa forma frente a ella, de alguna manera siempre terminaban saltando partículas en sus ojos.
Sakura la sostuvo cuando dio sus primeros pasos después de haber pasado dos días en cama en una especie de fisioterapia improvisada, ella se lo permitió. Una vez que pudo acostumbrar de nuevo sus músculos al movimiento sólo fue capaz de convencerla de que se sentía lo suficientemente fuerte para partir cuando estampó un puñetazo contra Suigetsu y el área se deformó levemente. Ella accedió sólo con la condición de que disminuirían el ritmo de la marcha. Aceptó los términos por Sasuke, hacerse camino lentamente resultaba mejor que permanecer estáticos y siendo muy honesta deseaba abandonar el país, realmente parecía estar cargado de mala suerte.
El viaje resultó mucho más plácido ahora que no intentaba hacer como si Sakura no viajaba junto a ellos, también tenia que admitir que era divertido tener a alguien con quién contender en contra de Suigetsu. Cuando fue tiempo de descansar Sasuke y Sakura se apartaron para enviar mensajes a Konoha, ella se encontraba sentada junto a Jūgo y a Suigetsu para cuando los vieron regresar por el sendero frente a ellos. La tarde caía a sus espaldas y la luz que empezaba a morir hacía que grandes sombras se proyectaran, el efecto a contra luz incidía en los tonos que vestían y lo hacía parecer a él más oscuro y a ella más luminosa, la visión resultaba un poco sobrenatural pero extrañamente armoniosa.
-Míralos, ¿No te parece que hacen una bonita pareja?- Suigetsu la molestó con el codo, en respuesta utilizó el suyo para darle un codazo en las costillas. Él había tomado cada oportunidad posible para provocarla con el tema desde que estaban en la Arena, y todas las veces había cumplido el cometido de ponerle los nervios de punta.
-En mi opinión, Sakura tiene la desventaja en cuanto a atractivo.- Debió haberle parecido bastante extraño cuando no hizo una rabieta al respecto. -Podrían verse peor.- Y eso definitivamente lo había dejado perplejo.
-¿Qué quieres decir?- Preguntó incrédulo. -¿Seriamente estás considerando la posibilidad?-
Suigetsu le dio una mirada al camino. Conforme se acercaban el contraste era menos visible, pero el hecho de que caminaran al mismo ritmo a no demasiada distancia del otro realmente imposibilitaba no imaginarlos, a excepción tal vez de alguien que no tuviera la menor idea, como el cabeza hueca de Suigetsu.
-¿Y eso no te molesta?- Suigetsu le preguntó, y ella le devolvió una mirada aburrida. -Felicidades, ustedes si que logran quitarle la diversión a todo. Tenía la esperanza de que esto se convirtiera en todo un triángulo amoroso que dejara a alguien potencialmente bastante herido.-
-¿Por qué tú no te entrometes entonces?- Preguntó Jūgo.
-Uhm, duh, porque no quiero morir.-
Karin rodó los ojos. Usualmente de la boca de Suigetsu sólo salía una sarta de estupideces, y probablemente no tenía idea de que no se necesitaba un triángulo amoroso para que alguien saliera potencialmente bastante herido de esa situación. A veces, cuando miraba a Sasuke a los ojos su rostro se difuminaba a aquel que había visto años atrás mientras Danzo la mantenía inmovilizada; si se concentraba lo suficiente en el recuerdo podía sentir la sangre llenando su garganta y el dolor punzante en el pecho. Sasuke no era ahora quién había sido antes, su chakra lo corroboraba, pero algo le decía que había enterrado dentro de él poco de lo que lo había orillado a convertirse en esa persona en lugar de deshacerse de todo. Sakura pretendía hacerlo-o ayudarlo en su defecto- pero, ¿Sasuke estaba preparado para enfrentarla tanto como para protegerla de él mismo? Se preguntaba hasta que punto él soportaría antes de atacar, si todavía quedaban en él suficientes rasgos del hombre que la había herido antes y si este sería capaz de causarle a Sakura daño severo. Por alguna razón no podía dejar de pensar que aquella batalla escalaría pronto de ser una guerra psicológica a tornarse física.
-¿Alguna vez tienes miedo?- Le susurró a Sakura una vez reanudado el viaje, su mirada en la dirección de Sasuke.
-Todo el tiempo.- Respondió ella, siguiendo su línea de visión. A pesar de esto, no le pareció que se estuviera refiriendo a él concretamente.
-Bien. Serías una tonta si no lo tuvieras.- No seas una tonta confianzuda.
La solidaridad femenina era la peor mierda que le había pasado.
¡!
Vuelvo a escribir y correr contra el tiempo, pero habiendo terminado con este capítulo oficialmente todas las cosas triviales que quería tratar antes de entrar en 'materia' me esforzaré por escribir hasta donde me alcance el tiempo antes de que se acaben mis vacaciones decembrinas. Los siguientes dos capítulos son bastante importantes (había comentado que básicamente son la idea de en qué basé el fic.) Karin dio algunos hints de lo que posiblemente pueda ocurrir en el futuro cercano, y a partir de ahora todo se pone mucho más serio. El viejo Taka pasará a tener un poco de relevancia secundaria y Sasuke y Sakura enfrentan finalmente el elefante en la habitación. Espero con toda mi alma alcanzar a escribir los próximos dos capítulos antes de ausentarme de nuevo, ya que si los dejo sólo con el próximo probablemente los dejaré un poco en la incertidumbre, pero si me voy hasta la próxima con el que le sigue a ese tengo la corazonada de que me esperarán felices y ansiosos.
Muchísimas gracias por todos los mensajes, todos y cada uno hacen que abandone mi letargo y ponga mis engranajes literarios a funcionar.
Nahare~
