Compartió una breve mirada con Sasuke en el momento en el cual después de aquella travesía que reunía poco más de tres semanas finalmente arribaban a un lugar que ella podía reconocer. El rumor del agua cayendo la transportó momentáneamente al pasado, casi pudo ver a Naruto y a Kakashi junto a ellos muchos años atrás, cuando la vida no era en lo absoluto complicada y su principal mortificación eran las idioteces de Naruto. Sabía que Sasuke también pensó en aquella vieja misión, aunque tenía curiosidad por conocer exactamente que recordaba él al estar tan cerca de aquel lugar. Por alguna razón sus recuerdos más relevantes mostraban al rubio pisando excremento de perro. Sentía un orgullo que no era difícil de explicar cada vez que pensaba en como Naruto debía estarse preparando para asumir la responsabilidad que venía con la realización de su más grande sueño, pero pensar en lo poco que había cambiado desde que eran niños hacía que su sonrisa suficiente se torciera en una pequeña mueca incómoda.

-Naruto ha sido desde siempre un idiota.- Realmente esperaba que Kakashi estuviera haciendo lo suficiente y el matrimonio lograra exponer lo mejor de él.

Sasuke pareció seguir su línea del pensamiento-al menos la parte en la que recordaba a Naruto en el país de la Cascada- y asintió en respuesta.

-¿Podrían dejar de comunicarse telepáticamente y hacernos parte de su interesante conversación?- Dijo Suigetsu, quién momentos antes había estado admirando la gran caída de agua. Se debió mostrar lo bastante confundida como para que él tuviera la bondad de añadir, además de aquella mirada que señalaba como obvio todo lo que pasaba por su cabeza. -Ya sabes, siempre hacen eso de hablarse y responderse sin hacerlo realmente. Bastante impresionante, pero resulta aburrido para los excluidos.- Se señaló a si mismo, a Jūgo y a Karin con el pulgar.

Ella se sonrojó y estuvo a punto de objetar, pero escuchó la voz de Sasuke en su lugar. -Ya habíamos estado aquí.- Y como si fuese necesario destacar, finalizó. -Naruto ha sido un idiota desde siempre.-

-Quién lo diría, Naruto y tú tienen algo en común.- Karin le dijo a Suigetsu, de brazos cruzados.

Suigetsu entrelazó los dedos detrás de su cabeza. -No me molesta que me comparen con un idiota si es un idiota así de poderoso.-

Se perdió en algún momento de la conversación, inmersa en sus propios pensamientos y aún un poco abochornada por la aseveración de Suigetsu, sobre todo cuando se dio cuenta de que incluso a pesar de haber querido objetar no habría podido hacerlo. Durante los últimos días se había dado cuenta de que acceder a Sasuke no era la tarea titánica que había sido en un principio y no tenía que ver en lo absoluto con que él fuera más comunicativo, si no más bien con el hecho de que ambos coincidían en gran parte de los argumentos que compartían y eso lograba que ella pudiese de cierta forma 'adivinar' lo que Sasuke estaba pensando, partiendo no sólo de sus palabras si no también de la forma en la que interpretaba sus sutiles reacciones. A menudo esto partía de eventos que compartían y sólo ambos podían entender-generalmente sus recuerdos, como había sido en esa ocasión- y probablemente por esto el resto terminaba ajeno a todo lo que sucedía entre ellos. Apenas se había dado cuenta de que compartían una especie de conexión particular y el solo pensamiento hizo que su corazón palpitara. Sobre todo al entender que él debía haber aprendido a interpretarla también.

-¿Cómo es allí dentro?- La pregunta de Jūgo la sacó de sus cavilaciones. Ambos se habían quedado un poco rezagados del resto. La cortina que formaba la gran cascada que escondía Takigakure de los alrededores los salpicaba desde allí.

-Tienen un gran árbol en el medio de la aldea.- Respondió, haciendo memoria. -Te habría gustado bastante.-

Habían evitado las aldeas ninja desde que habían salido de Amegakure, y esta no sería la excepción. A pesar de los pedidos de Karin, Sasuke encontraba poco práctico hacerlos viajar de noche para recuperar tiempo y ella apoyó su resolución. Les tomaría dos días salir del país, y algunos pocos días más hasta llegar a su destino. Sakura agradecía el lapso que los separaba hasta llegar al escondite de Orochimaru, conforme se acercaba podía sentir como cierta tensión se acrecentaba y le formaba nudos en el estómago. Aún no tenían respuestas de Kakashi, pero si dejaba de lado lo delicado de la situación en general, apenas y podía soportar la idea de ir voluntariamente al encuentro de la serpiente por un motivo que no fuera atacarlo.

-Pareces disgustada,- le comentó Jūgo después de un rato. Él seguía siendo bueno para leerla y esto seguía causándole cierta calidez.

-Estoy preocupada,- confesó. -No confío en ninguno de los motivos de Orochimaru.-

Él se tomó unos segundos antes de asentir. -Eres inteligente,- le concedió. -Es por eso que sólo debes confiar en los motivos de Sasuke. Orochimaru no puede inflingirle ningún daño y él protege a tu aldea, eso debería darte tranquilidad.-

-Lo hago.- La acompañaba el temor propio de sus experiencias, pero lo hacía. -¿Realmente no estás ni un poco preocupado con respecto a las intenciones reales de Orochimaru con todo esto?-

-Es cierto que no hará una movida que lo perjudique demasiado, es probable que para él la paz con tu aldea sea de verdad un beneficio. Cuando Orochimaru volvió no tenía la misma ambición de moldear el mundo con su mano, en su lugar parecía estar más interesado en observar como el mundo adquiría su propia forma, mostrando interés especialmente en la forma que adquiría con Sasuke en el. Creo que reconoce que ha sido sobrepasado y sus capacidades nunca le permitirían llegar tan lejos como él,

»él quería las alas de Sasuke para alzarse,- dijo él, y su mirada se dirigió hacia su espalda. -Pero nunca pudo tomarlas, así que en lugar de resignarse a ver el mundo desde arriba ha elegido volar, aunque sea en las garras del halcón.-

Él ni siquiera merece eso. El pensamiento murió en sus labios y en su lugar abrazó el confort en las palabras de Jūgo. En algunas ocasiones llegaba a temer a todo lo que había evolucionado Sasuke, el poder que él había hecho despliegue frente a ella y el que suponía tenía y aún no alcanzaba; pero pensar en que su poder lo hacía inalcanzable para personas como Orochimaru, que habrían podido causarle gran daño hace algún tiempo la llenaba de alivio. Su fuerza era su mayor defensa, pero incluso después de los años no podía evitar ese instinto sobreprotector para con Sasuke en lo que se refería a la serpiente blanca.

La luz del sol estaba empezando a morir cuando llegaron, así que decidieron que acampar sería lo ideal esa noche. No recordaba la última vez que había estado al aire libre y mucho menos en una misión propiamente dicha, e incluso a pesar de que nunca había sido fanática de hacerlo, esa vez le resultó emocionante. Antes de que nadie se preocupara por hacerlo reunió un pequeño montón de ramas de arbusto, y observar a Sasuke con rodilla en tierra para encender el fuego le trajo buenos recuerdos. Estar rodeada de todos ellos la hizo inexplicablemente feliz, se había encerrado en si misma para sobrellevar la ausencia de Sasuke durante los últimos dos años, así que no sólo era el hecho de estar finalmente junto a él lo que la regocijaba; la sensación de estar en movimiento y haber abandonado el letargo para ser nuevamente útil. Sentir que ya no estaba sola en el mundo, al menos durante esa fracción de tiempo en específico. No sabía como se desenvolverían los hechos alrededor de Orochimaru y la aldea, de lo que si tenía pleno conocimiento es que mientras más transcurría el tiempo se sentía menos capaz de abandonar el lado de Sasuke.

No quería pensar en el final ni en la posibilidad de que sus caminos divergieran una vez más, porque aún no tenía en claro como podría evitarlo esta vez.

Sasuke siempre había sido el último de ellos en conciliar el sueño, así que esperó a que tomase la primera guardia. A pesar de estar agotada por alguna razón pudo ver como todos fueron cayendo dormidos debido al cansancio uno por uno mucho antes de que ella lograra hacerlo. Una vez se sintió lo suficientemente frustrada por ello decidió a acompañar a Sasuke durante su turno, sería imposible que lo relevara en el siguiente cuando el sueño finalmente la venciera. No pudo verlo, pero sintió su presencia en uno de los árboles que los rodeaban. Caminó sobre el tronco hasta encontrar su silueta, oculta en la ventajosa penumbra que proveía el resto de las ramas. Se sentó, reposando la espalda sobre el robusto tallo.

-¿Cómo crees que termine todo esto?- Le preguntó después de algunos momentos, sintió la pesadez de su mirada posada sobre ella. -Orochimaru, los experimentos, Konoha.-

-Creo que Kakashi está haciendo todo lo que está en sus manos para convencer a los demás Kages que aceptar es lo correcto, probablemente el consejo está de su lado.-

-¿Crees que sea lo correcto?- Preguntó, sosteniendo su mirada.

-¿A qué le temes realmente, Sakura?- Interceptó él.

-En caso de que todo esto salga como es esperado, ¿No sería esto contraproducente, no estaríamos empujando un enemigo a Konoha, hacia Naruto?-

A Sasuke se le escapó un pequeño gesto socarrón. -Te preocupas demasiado por Naruto, tanto que a veces es difícil creer que pudiste separarte de él.-

Ella frunció el entrecejo. -No es como si yo fuera su niñera, es sólo que...-

Su semblante estoico reapareció como si aquella pequeña sonrisa sólo hubiera sido fruto de su imaginación. -No haría nada que perjudicara a Naruto o a la aldea. Si llevo a Orochimaru hasta a Konoha sólo tendría que preocuparme si Naruto lo deja salir de allí.-

-Lo sé.- Suspiró derrotada, cerrando los ojos y queriéndose fundir en la madera. -Es sólo que no puedo concebir Konoha con Orochimaru dentro. Francamente no creo que nadie que haya vivido allí los últimos de diez años podrá dormir tranquilo con él allí.-

-Es un mal necesario,- respondió él. Sus palabras eran inquietantes, pero su voz causaba un efecto relajante en ella. -Naruto se encargará de hacer que esas personas confíen en él.- Cuando abrió los ojos, él la miraba. Como siempre lo hace, pareció decirle sin palabras, y ella asintió.

-¿Alguna vez te acostumbraste a dormir bajo su techo durante esos años?- Preguntó, algo tímida. Era la primera vez que le interrogaba al respecto del tiempo que había pasado junto a Orochimaru. Tenía muchísimas preguntas más, pero cuando dejó de mirarla para volver el rostro hacia el frente perdió valor. No sabía si quería escuchar la mitad de las respuestas a todas las preguntas que tenía.

-Yo era el único que lo mantenía a raya.- Dijo en lugar de darle una simple negativa. Se lo imaginó, todas las noches recluido en escondites parecidos a donde ellos le habían encontrado tiempo atrás, durante dos largos años. Incapaz de sumirse en un sueño tranquilo, siempre alerta y encerrado en su mente en medio de su insomnio. ¿En qué pensabas, Sasuke-kun? ¿Alguna vez pensaste en nosotros?

-¿No confías lo suficientemente en Naruto como para volver a Konoha si Orochimaru regresa?- Preguntó él después de un tiempo, ella frunció el entrecejo, tardó un poco en retomar el hilo de la conversación.

-Lo hago.- Expresó con sinceridad. -Mi seguridad no me preocuparía en lo absoluto, lo difícil sería lidiar con la idea. Konoha ya era bastante con qué lidiar cuando me fui, compartir espacio geográfico con Orochimaru no será precisamente un incentivo para regresar.-

-Debes hacerlo eventualmente.- Su mirada regresó hacia ella, afilada, penetrante.

Se mordió el labio, ligeramente angustiada. Estando allí, regresar a Konoha no estaba ni siquiera en sus planes más remotos. -No entiendes nada acerca de mi, Sasuke-kun.- Resolvió por decir, resignada. Tenía que resistir a su lado tanto como pudiese, excavar tanto como pudiese.

Sasuke la miró durante unos segundos más antes de dirigir la vista hacia el fuego. Observó las llamas bailar en la esquina de su ojo y supo que una vez concluyera todo aquel asunto para bien o para mal, él haría todo lo posible para desligarse de ella nuevamente. Sospechaba que se había impuesto la tarea de devolverla a Konoha y aquella había sido la razón por la cual la había instado a acompañarlo, pero había esperado que el camino le diera la oportunidad de abrirse paso ante él, que se acostumbrara a ella tanto como ella lo había hecho con él y le permitiera quedarse a su lado mientras batallaba contra los fantasmas que él albergaba, sanaba sus propias heridas y encontraba su propio camino.

Aquellas semanas junto a Sasuke le habían servido para reafirmar lo que ya conocía, Sasuke se escudaba de ella y ella lo amaba irrevocablemente, tanto que ahora sabía que no lo dejaría ir de nuevo sin pelear contra eso que lo empujaba a alejarse. ¿Pero cómo se suponía que tenía que hacerlo? Aún no encontraba la forma adecuada, los únicos avances positivos que había alcanzado con él se los había traído el tiempo, esa parecía ser la única herramienta que tenía. Lamentablemente, empezaba a notar que se le escurría como arena entre los dedos conforme se acercaban a otro desenlace que temía, Orochimaru.

Se le estaba agotando el tiempo, y aún estando tan cerca de él en ese momento lo único sabio que encontró hacer fue rezar en silencio por sabiduría. Permaneció sentada a su lado incluso a pesar de que la conversación murió en sus labios, renegándose a perder su proximidad, esperando absorber de él su entereza. Compartir ese estadio de su vida en el que finalmente resolvía vivir para si misma con Sasuke había sido lo que realmente necesitaba para enderezar su camino, unir el deseo de ser feliz con el de ayudarlo y sentir que allí residía su verdadero propósito. Se aferraba no sólo a su capacidad de luchar, si no también al hálito de esperanza que recibía al saber que al menos durante ese momento, él también sentía que debía cumplir un propósito a su lado.


Al día siguiente habían avanzado lo suficiente en el país como para encontrar un hostal que sirviera para descansar las horas antes de reanudar la marcha. Habían ingresado cuando al sol le faltaban pocas horas para ponerse y él aún conservaba energías. Construir y extender el poder del Rinnegan lo volvía un poco más ambicioso, lo exhausto que lo dejaba el entrenamiento posteriormente era adictivo. Entrenar tenía un efecto en él que no experimentaba con ninguna otra cosa, enfocarse en el dolor y la fatiga le impedía desviarse hacia cualquier otra distracción mundana. En algún tiempo atrás extenuarse hasta desfallecer había sido el único escape que había tenido de la realidad, y mientras más se hundía en ella y lo que conllevaba seguía creyendo que era la única forma de huir. Sin importar cuanto tiempo pasase siempre parecía estar huyendo de algo.

Se alejó tan remotamente de otra alma humana como le fue posible, usó su espada hasta que resintió el movimiento de sus músculos. Luchó contra él mismo, su único oponente perpetuo y la distensión fue suficiente para ignorar el verdadero problema hasta que destelló en algún lugar en su mente, volviendo a él en el momento en el que el glamour se disipó, justo después de detenerse. Siempre había considerado a Sakura un problema de una forma u otra, jamás por alguno de los motivos que consideraba ahora. Ella se introducía poco a poco, ganando terreno en la mayoría de los aspectos de su vida.

En un principio había creído que estar junto a Sakura resultaba conflictivo hasta que dejó de serlo y entonces se convirtió en algo realmente conflictivo. La facilidad con la que Sakura había logrado que él se adaptara a ella era la misma con la que ella se había adaptado a él, y aquello era un avance peligroso de su parte. Se había propuesto mantener una distancia prudencial, ella había acortado dicha distancia y aún para el momento no parecía haber hecho nada adecuado para evitarlo. La había traído consigo para evitar que se quedase en cualquier otro lugar pero principalmente para empujarla de vuelta a su hogar y a pesar de haber transcurrido tiempo, no había dado ni siquiera un paso en dirección a Konoha; por el contrario parecía cada vez más reacia a la posibilidad de volver.

A pesar de todo esto, había cumplido uno de sus objetivos. La confianza que mostraba al desenvolverse alrededor de él era suficiente para mostrarle que se había fortalecido desde aquella vez que la había visto, frágil, temerosa y escapando del amparo del hogar. Durante aquellas semanas no se había sometido a su completa voluntad ni se había contenido ante lo que él esperaba de ella. Sakura había mostrado una obstinación inquebrantable, sobretodo en su obvio deseo de evitar que la contigüidad entre ellos se extendiera demasiado.

Nunca parecía huir lo suficiente.

-Necesitas comprender tus ojos como es debido para poder alcanzar todo tu potencial.- No se volteó para encarar el sitio de donde provenía su voz, en su lugar, envainó la espada.

-No existe la información suficiente para conocerlos, comprenderlos es mucho más complejo.- Respondió, encarándola. Ella se había acercado de donde la había escuchado en un principio.

Ella frunció levemente el entrecejo. -¿Eso quiere decir que ni siquiera conoces los alcances de tu Mangekyō?-

Cerró los ojos y exhaló el aire de los pulmones antes de responderle, resignado. -Existe información acerca del Mangekyō oculta en un uno de los templos de mi clan a la que accedí hace años. La mayoría eran mitos hasta que Madara reescribió lo que conocía sobre ellos, pero para cuando lo hizo no conocía a fondo el Mangekyō de otro usuario y no sabía que todos difieren en ciertos aspectos.

»No existe casi nada que indique como manejar el Rinnegan, hay mucho menos acerca de la clase que yo poseo. Perfeccionar ambos dojutsu tomará años.-

Le tomó unos segundos reconocer que traía un par de pergaminos en una de sus manos, los extendió hacia él. -Uno es de Neuroanatomía básica, el otro es de los principios del flujo de chakra. Creo que si puedes aprender la forma en la que tus ojos están conectados a tu cerebro y como esto se relaciona con tus puntos de chakra será mucho más fácil descubrir lo que puedes o no hacer.-

Los tomó con vacilación después de algunos momentos, sin dejar escapar nada en su rostro. La percepción de Sakura con respecto a lo que lo rodeaba tomaba cada vez más dimensión. Ella se había preparado para esto, era su terreno. Se preguntó si había mucho más de ella que pudiera ignorar, la había visto luchar y sabía que no podría volver a aseverar que era débil, pero no estaba seguro de cuánto había desarrollado sus habilidades ni tampoco qué tiempo gastaba en observar las debilidades de sus adversarios, no se atrevía a subestimarla. Era muy inteligente y sin haberlo visto entrenar antes se había dado cuenta recogiendo algunas piezas de que estaba luchando con sus ojos.

-¿Qué es lo que crees que pueden hacer?- Preguntó, cauteloso.

-Todo lo que sé del Rinnegan es lo que observé en Pein, no sé casi nada acerca de las habilidades propias del Mangekyō. Pero...- Hizo una pequeña pausa, él alzó imperceptiblemente una ceja. -Estudié durante algunos años el sharingan. Existían algunos registros a los que sólo podía acceder el Hokage, Tsunade-shishō me hizo leer la mayoría para que pudiera prepararme bien en caso de que necesitase asistirla.-

Él arrugó el entrecejo. No le extrañaba que gente que profanó su línea sucesoria como lo había hecho Danzo hubiera tenido acceso a dichos registros como parte del consejo. -¿Y qué fue lo que aprendiste?-

Notó como se mordió la cara interna del labio antes de responder, casi como si estuviera excusándose. -Bastante. Era necesario, en caso de que...-

En caso de que tuvieras que enfrentarte a mi. Ella no completó la frase y su mirada debió ser suficiente para hacerlo. Esperó hasta que ella consideró que su silencio sólo la estaba instando a continuar.

-Tus ojos son una bendición, Sasuke-kun.- Dijo con simpleza, y esto lo dejó un poco perplejo. Sus ojos habían sido la maldición que había pesado sobre su clan desde que había sido creado, pero ella se estaba refiriendo a ellos como algo sagrado. -Es un poder que sólo aparecía algunas veces en las personas de tu clan y se manifestaba solamente en quién era capaz de sentir con fervor. Era llamado el ojo que refleja los sentimientos, y su poder se resumió en la capacidad de entender enteramente el funcionamiento de las personas a las que era sometido.

»Puede ver el estado corporal a través del flujo de chakra, y la única razón por la que puede copiar técnicas y movimientos es porque comprende a la perfección el movimiento del cuerpo y la energía. El Sharingan es conocido por la capacidad de confeccionar los genjutsus más poderosos, pero siempre me pregunté si sólo se trataba de eso o de si todo era más complejo y abarcaba la comprensión del usuario no sólo en la moción del oponente, si no también de su mente.

»Tu ojo no sólo controla, inmoviliza o hipnotiza, estoy segura. Puede engañar la mente, descubrir las debilidades y hacer que revele los secretos. No tienes la capacidad de meterte con el cerebro, pero puedes jugar con la mente ¿Realmente hay algo que tus ojos no puedan ver?-

Era un análisis lo bastante complejo como para saber que Sakura se había tomado en serio la posibilidad de haberse enfrentado a él en el pasado. Por alguna razón, su molestia se había evaporado ante cierto sentido de respeto ante su reconocimiento, parte de ello teniendo que ver con la manera que ella había utilizado para describirlo. Parecía estar honrando su línea sucesoria, y aquello era algo que ni siquiera él se había atrevido a hacer debido a ese rencor que a veces permanecía alrededor de lo que respectaba a su clan, pero el respeto que mostraba ante él era de alguna manera satisfactorio.

-No puedo ocuparme de los alcances de mi sharingan, es inútil intentar entrenarlo fuera de batalla. Para descubrir las habilidades del Rinnegan no necesito un adversario.- Le dijo, dispuesto a zanjar el asunto.

-Yo seré la tuya.- La miró, y ella parecía totalmente seria al respecto.

-¿Por qué querrías hacer eso?- Preguntó.

-Pasé años preparándome para enfrentarme a él, al menos me gustaría comprobar hasta que punto mis teorías son ciertas.-

Durante algunos momentos permaneció en silencio, esperando que desistiera de la idea o que simplemente admitiera que estaba bromeando. Ser sometido al sharingan era una experiencia angustiante y ella conocía bien los efectos, porque él mismo los había utilizado contra ella. La última vez en Sunagakure había dejado bastante en claro el disgusto que sentía cuando empleaba ese tipo de técnicas en ella. ¿Qué pretendía?

-Ve a través de mi, Sasuke-kun.- Su voz tranquila, en sus ojos resolución.

Pasaron algunos segundos hasta que siquiera lo consideró una posibilidad, y algo más de tiempo al ver que su mirada no vacilaba. Estuvo a muy poco de simplemente pasarla de largo, hasta que llegó a la conclusión de que verdaderamente sentía curiosidad por lo que podría ver si se proponía escudriñar a fondo. Había intentado algo parecido en el pasado reciente, cuando había obligado a retroceder a uno de los ninjas cómplices de Kido en su línea de pensamiento para saber que había ocurrido antes de que él llegara a Konoha. La dominación de la mente difería mucho de su exploración y la posibilidad resultaba difícil de declinar una vez planteada.

El mundo se vio diferente una vez que su ojo derecho se tiñó de rojo, al hacer contacto con sus esmeraldas el efecto fue inmediato. El sharingan ciertamente permitía ingresar hasta la parte del dominio mental que le daba la facultad de jugar con la percepción externa de la víctima. Con sólo pensarlo Sakura se desconectó totalmente de lo que pasaba a su alrededor, todo lo que podía ver era en la oscuridad en la que él se sumía para construir sus ilusiones, pero al contrario de él, ella no podía oírlo ni verlo. Él podía ver lo que sus víctimas veían cuando los hacía perderse en los resquicios de su mente, pero en la de Sakura no sólo había oscuridad. Una versión de ella con una inscripción que rezaba 'Sakura interna' en la frente lo acompañaba en aquel lugar, silente. Removió las áreas que la mantenían consciente y la desconexión hizo que ella se desvaneciera físicamente fuera de la ilusión. Aún así, la presencia no desapareció, pero tampoco hizo nada para evitar que se adentrara más en la oscuridad.

Adentrarse significaba el control cada vez más profundo y completo de las funciones humanas. Era allí donde se engañaba a la mente para que creyera real lo que viese, para obligar al cuerpo a sentir verdadero el dolor que podían causar las ilusiones y someter sin posibilidad de escape. A pesar de que Sakura se había desmayado su actividad cerebral seguía activa, debido a esto lo que sea que la obligase a escuchar, ver o sentir la atormentaría durante cierta cantidad de tiempo. Él no estaba allí para torturarla, si no para comprobar sus teorías. Estaba completamente sometida, así que pudo proceder.

-Recuerda,- ordenó. Durante un momento todo persistió en la penumbra, hasta que escuchó el eco de su voz.

-¿Qué debería recordar?- La voz era de Sakura, lo cual era totalmente imposible desde que estaba inconsciente. Aquella versión satirizada de Sakura apareció frente a él nuevamente, escapando de su control. Intentó reducirla pero ella permaneció dentro, ajena a sus intentos de desvanecerla.

-¿Qué eres?- Terminó por preguntar.

-Soy ella,- respondió como si fuese obvio y le exasperara tener que explicarse. -Ambas somos una pero somos diferentes, cuando no podemos coexistir juntas estoy aquí.-

La última vez que se había encontrado algo tan peculiar al examinar la mente de alguien había sido en la ocasión en la que descubrió al Kyubi dentro de Naruto. Sakura tenía una especie de versión interna que intuía podía resguardarla siempre que alguien la alcanzara allí, se preguntaba si alguna vez Sakura estaba totalmente inconsciente o si esta versión se desligaba de ella también cuando dormía. Sospechaba que ella hubiera podido oponerse a que entrara-positivamente o no- hasta sus dominios si lo hubiera deseado.

-¡¿Qué debería recordar?!- Preguntó una vez más, completamente impaciente. Cruzada de brazos y con aquel tono irritante le recordó bastante a los arrebatos que Sakura tenía contra Naruto cuando eran niños.

Apartó su quejido con el movimiento de una mano, enfocado. -Lo que es verdaderamente importante.- Señaló esta vez, y ella desapareció.

La oscuridad a su alrededor se desvaneció de una forma agresiva, inmediata. Colores empezaron a materializarse donde antes había reinado la penumbra. Un campo florido se extendió bajo sus pies, la primavera se prolongaba hasta donde alcanzaba a ver. Estaba viendo lo que ella había visto, y cuando observó unas pequeñas manos extenderse hacia las flores y sintió los pétalos acariciarle las palmas, se dio cuenta de que experimentaba los recuerdos como ella lo hacía, con todos los sentidos involucrados. Descubrió que debían ser sus recuerdos más antiguos debido a que la nitidez era más sensorial de lo que podían evocar sus memorias borrosas y llenas de colores, las imágenes sucedían demasiado rápido y sin ninguna coherencia entre si. Pudo haberse perdido entre ellas si no hubiera logrado reconocer la única imagen que lograba dibujarse firmemente en todas ellas.

La chica rubia del clan Yamanaka que era parte de los nueve novatos. Sakura guardaba enardecidamente en su memoria recuerdos que si no fuera por su presencia en ellos hubieran sido fácilmente desechados. A través de ella experimentó una alegría que dudaba alguna vez haber experimentado el mismo, el regocijo de la primera amistad perduró en los recuerdos que le sucedieron.

-Podría llegar a ser... una flor más hermosa que un cosmos.-

Los recuerdos acerca de Ino fueron muriendo con imágenes ligadas a sensaciones que eran más conocidas por él. Sus manos unidas por un listón rojo se transformaron en puños que chocaban en un combate que debió tratarse del examen chunin, mientras él aún estaba inconsciente. La rabia teñía de rojo los bordes de sus memorias, la sensación de sentirse subestimada nublando todas los sentimientos que habían sido mostrados anteriormente. En algún momento de todos aquellos años de recuerdos que él había experimentado en apenas segundos, para Sakura, Ino había evolucionado en una rival. Sakura recordaba claramente el dolor físico después de aquella batalla, pero la línea de memorias se desvaneció en el sentimiento cálido que había experimentado en el inicio.

-¡Has florecido a base de bien! Eres una flor preciosa...-

Fue capaz de verse más asiduamente a través de sus ojos en la secuencia que le siguió. A menudo estaba allí, repartido en imágenes aleatorias que por alguna razón perduraban en su memoria. Naruto estuvo allí en menor proporción, siempre capturado en sus momentos más vergonzosos. Cuando captó atisbos de Kakashi realizó que empezaba a mostrar los recuerdos que pertenecían a la formación de su equipo, aunque esto fue en su mayoría omitido hasta ver un paisaje familiar. Sakura no olvidaba el olor de la sal ni el sonido del mar del país de las olas, pero pronto su miedo nubló cualquier otro recuerdo relevante.

Las imágenes de Zabusa y Haku estaban levemente distorsionadas, como si parte de ella hubiese querido borrarlas sin haberlo conseguido muy bien. A pesar de esto, vio a Zabusa caer con claridad cuando fue atacado por Haku y Sakura pensó que había presenciado su primer asesinato. Lo que prosiguió a ello fue una mezcla de imágenes veloces en la que todo se ralentizó cuando se vio a si mismo caer, fenestrado por cientos de senbon. La desesperación que embargó a Sakura fue difícil de digerir, el alivio que sintió al descubrirlo con vida siendo casi tan abrumador.

La bruma del país de las olas se desvaneció totalmente después de eso, descubriendo los colores de Konoha cargados de una fuerte sensación de ansiedad. Sus memorias corrían a una velocidad antes no experimentada y apenas y pudo captar atisbos de figuras que no había visto y en las que no había pensado en años. Gaara, Lee y Neji la preocupaban, su pesimismo siendo tan fuerte que este colocaba un filtro gris entre ella y como sus evocaciones eran percibidas por él. Los colores brillantes volvieron de su mano, el recuerdo de cómo él la había alentado era nítido, como si se hubiera esforzado en preservarlo. Aquella había sido la única vez después de todo eso que pareció haber experimentado algo parecido a las sensaciones que traían los recuerdos de Ino.

Después de eso todo transcurrió en una estela borrosa y frenética hasta que el miedo volvió a apoderarse de una gran fracción de sus recuerdos, aunque existió un espacio donde este alcanzó su punto cúspide: La visión de Orochimaru oculto tras aquel cuerpo de ninja de Kusagakure era uno de los pocos recuerdos que ambos compartían en el que podía aseverar que sus propias memorias eran una copia exacta. La parálisis del miedo lo azotó en aquella oportunidad con la misma fuerza que a ella, la visión de su propia muerte siendo tan terrible como insoportable. Sakura fue presa de un pánico absoluto cuando él cayó inerte en sus brazos luego de haber sido mordido y otorgado con el sello del Cielo, visiones de Naruto colgando del kunai que ella había clavado en el árbol para salvarle la vida aparecían con la misma rapidez.

El pánico mermó hasta una desesperación enardecida por mantenerlos a salvo, el pensamiento haciendo eco en sus memorias como un mantra mientras organizaba trampas alrededor del perímetro. Se veía a si mismo en casi todas las imágenes de esta secuencia, inconsciente a un lado de Naruto; abrumado por sus sensaciones tan vívidas.

Su instinto protector y de supervivencia se elevó por encima de sus evocaciones del miedo para cuando fue atacada en medio de su vigilia. La fiereza con la que se aferró al pensamiento de resguardarlos fue lo único que pudo ver con claridad además de sus recuerdos del dolor físico. La visión de los ninjas del sonido también era un poco borrosa, pero sospechaba que tenía que ver más con los ataques a los que fue sometida que a su necesidad de borrar los malos recuerdos. Cuando Rock Lee apareció frente a ella lo hizo en un espectro totalmente diferente que antes.

-Yo... llegaré allá dónde me necesites.-

Por la cantidad de veces que apareció en el periodo posterior lució como si realmente ella lo estuviera viendo por primera vez. Ser capaz de observar como Sakura desarrolló afecto hacia Lee fue de alguna manera incómodo, como si estuviera siendo partícipe de algo que se suponía no debía ver; pero de hecho era su versión inconsciente la que elegía los eventos proyectados. Había sido tan inespecífico en su petición que de no haber existido dicha entidad Sakura hubiera evocado absolutamente todos sus recuerdos.

-Ya te lo había dicho... ¡Te protegeré hasta el final!-

Ella rememoró la caída de Lee y el miedo por el bienestar se extendió hacia él, cubriéndolo como un manto de su recién adquirido reconocimiento. Sakura no pudo erguirse a pesar de haber intentado hacerlo, la sensación de debilidad se extendió hasta alcanzar dimensiones distintas, mezclándose con la vergüenza y el desprecio. Cuando fue aprisionada sus pensamientos se dispararon en muchas direcciones, desde apreciar el panorama de la situación actual hasta extenderse a recuerdos distorsionados de la niñez donde prestaba oído a rumores acerca de él. Ellos no abandonaron en ningún momento su mente, las hebras rosa de su cabello volaron al viento con una reminiscencia que probablemente marcaba uno de sus recuerdos más arraigados.

-Siempre me he considerado a mí misma un verdadero ninja... Pero eran sólo palabras vacías... ¡Porque Sasuke y Naruto estaban siempre a la cabeza! Pero ahora es mi turno de tomar la iniciativa... ¡Y todos ustedes me puede ver desde el fondo!-

El orgullo fue reemplazado por miedo en una rapidez casi inmediata y se encontró viendo recuerdos de si mismo que él mismo no poseía. La visión de la extensión del sello maldito le generó un terror que ahogó totalmente a cualquier alegría efímera que había experimentado al verlo despierto.

-Sakura...- El recuerdo de la voz que emitía resonaba y se extendía en ecos por todo el dominio, en sus memorias se desdibujó hasta una versión retorcida de quién recordaba haber sido hasta entonces, de lo que había visto hasta ahora. -¿Quién te ha hecho daño? ¡¿Quién fue?!-

Fue aquel mismo miedo que le dio el poder de levantarse, el pánico apoderándose una vez más de sus sentidos, los pensamientos arremolinándose a su alrededor de una forma vertiginosa. Verse a si mismo a través de sus ojos incidió una luz que nunca había colocado sobre él, vagos recuerdos de una ira contenida y muchos menos lúcidos recuerdos del castigo que le estaba infiriendo al ninja del Sonido. Sus propias memorias etéreas se desvanecieron abruptamente ante la nitidez del contacto de sus brazos alrededor acompañado de sus súplicas. La retirada del sello fue algo interesante de ver. Después, las visiones fueron muriendo en calidad, perdiéndose entre las sensaciones conocidas del alivio, la calidez de la amistad de Ino y su afecto hacia Lee.

Cuando las plumas volaron segundos después él supo inmediatamente que se trataba de genjutsu y ella tuvo también esa resolución inmediata. Sakura mantuvo una constante preocupación hacia él a pesar de que dudaba que fuese capaz de verlo. Reconoció el ataque de Orochimaru a Konoha visto por los ojos de Sakura, aunque su temor por el Tercero apenas fue un parpadeo frente la avasalladora sensación que experimentó por él. Imágenes de Gaara y él fueron productos de su imaginación antes de que realmente llegara a divisarlos al alcanzarlos en su persecución. La visión de Gaara con el Shukaku en incompleta metamorfosis también estaba levemente distorsionada, ella debió temerle como lo hizo con Zabusa en su oportunidad, a pesar de esto verlo herido a él fue lo que le causó verdadero pavor. Al abalanzarse sobre Gaara no había otra cosa en su mente que el deseo de asegurar su bienestar; la sensación de ser atrapada por Shukaku vagamente recordada por la sensación de estar cayendo en la inconsciencia.

-Naruto...- Murmuró antes de que la oscuridad se instalara de nuevo.

Por favor... Salva a Sasuke-kun.

En el breve lapso que existió antes de que las memorias de Sakura tomaran cuerpo de nuevo fuera de la penumbra, pudo rememorar que aquella había sido la primera vez que había sentido miedo real de ser incapaz de salvarla. Una sensación adormecida acompañó los recuerdos reanudados hasta alcanzar visiones de lo que parecía una realidad distorsionada, que se rompió en fragmentos cuando él mismo las esclareció. Naruto la había salvado y él había fallado en hacerlo. En aquel momento recordó haber notado la forma en que ella lo miró después de eso; pero la sensación que iluminó sus memorias con respecto a Naruto desde entonces superó esto por magnitud.

Saberse sobrepasado por Naruto en aquella oportunidad había sido el detonante que lo había orillado a irse, pero Sakura ignoraba todo aquello. Era feliz, la calidez revoloteaba casi con una forma definida, pero esta murió con rapidez. La observó experimentar un terror poco comparable a alguno que hubiera sentido antes. Los amó entonces, y era ese mismo amor el que la desgarró al ver que ambos amenazaban con dañarse. La vio correr hacia el medio de la colisión sin preocuparse ni por una fracción de tiempo acerca de su propia seguridad, su único y ciego deseo evitar que se arruinaran.

Todo fue confuso después de eso, pero la pesadez de la angustia estaba comenzando a hacerlo sentir incómodo. Los pensamientos de Sakura se perdieron en una mezcla de colores y sensaciones asfixiantes, pero al esclarecer un recuerdo concreto la imagen era tan nítida que fácilmente él pudo recordar también, las imágenes eran las mismas pero las sensaciones eran completamente distintas. Los sentimientos de Sakura de alguna forma lograron arremolinarse en su pecho y hacerla sentir que la estaban lastimando.

No hagas eso Sasuke, tu no tienes que estar solo!, ese día me dijiste lo dolorosa que puede ser la soledad... ahora yo entiendo ese dolor... tengo una familia y amigos, pero si tu te fueras Sasuke-kun... ¡Sería lo mismo lo mismo para mi, me quedaría tan sola!-

Sakura estaba paralizada por un miedo parecido al que se había instalado en ella cuando Orochimaru había aparecido, pero este era diferente. La desesperación de sus sentimientos la sobrepasaron en su totalidad.

-Yo... ¡Te amo tanto...! no puedo soportarlo... Si tú y yo estuviéramos juntos... seguro que no te arrepentirías, viviríamos felices cada día, finalmente encontraríamos la felicidad... ¡Haría cualquier cosa por ti!... así que... ¡Por favor, quédate, te lo ruego! Cualquier cosa que me pidas, lo haría... por favor, quédate conmigo...y si no puede ser...Llévame contigo a donde vayas...-

Reconoció su amor porque era bastante parecido a la fuerza de las sensaciones que alguna vez resguardó hacia Itachi, casi devoto. Verdaderamente pudo sentir casi en magnitud física como ella se deshacía en piezas. La pesadez en su pecho no desapareció y en su lugar se acrecentó cuando las visiones murieron y volvieron a emerger. La imagen de Naruto ante sus ojos se veía borrosa y deforme debido a las lágrimas, la angustia apenas le permitió articular una oración concreta.

-Naruto, por favor, trae de vuelta a Sasuke-kun...-

-...Es una promesa.- El recuerdo de la voz de Naruto le trajo cierta inquietud, incluso culpa. No tuvo tiempo para comprender la sensación hasta que otra chocó contra él, como olas violentas. El vacío restante en su pecho fue traído con la noticia de que la misión había fracasado, la imagen de Naruto herido y derrotado repitiéndose una y otra vez en su memoria.

-La próxima vez, iremos juntos.-

Cuando los recuerdos empezaron a avanzar lo hicieron desmesuradamente. Una imagen nueva se dibujó de una forma que ninguna otra figura había hecho antes, la Quinta Hokage estaba enaltecida de cierta forma particular en un alo de colores brillantes, Sakura la colocaba en un lugar especial. Ella también estuvo en su mente junto a ellos como pensamiento recurrente al cual se aferró para soportar lo que siguió. Diferentes imágenes transcurrieron de lo que bien podían ser muchas noches o fragmentos de una sola, donde el vacío se tornaba insoportable y algunas veces podía ver el reflejo de su rostro por sobre las lágrimas que caían en el cristal de la fotografía de su equipo. La luz del sol moría para darle paso a la oscuridad de una forma que le mostraba que los días transcurrieron, aún así la imagen de ellos permaneció inamovible. Los recuerdos de dos años se resumieron en memorias difusas donde el dolor físico y emocional dejó de ser la sensación reinante para ceder ante el orgullo y la esperanza.

-Lo reconozco, pensé que iba a morir, pero gracias a eso me he vuelto mentalmente más fuerte.-

Ver a Naruto nuevamente en los recuerdos de Sakura difería bastante con las versiones que había visto de él en ella hacía poco. La imagen era bastante brillante y cálida, Sakura finalmente había reconocido su valía y al encontrarlo de nuevo allí él se había llevado parte de la pesadez con la que aún cargaba. Reunirse con Naruto le otorgó una fuerza de espíritu que no había tenido antes, llenó el entorno de colores luminosos y desde su perspectiva incluso pareció que él le había infundido vida.

Konoha fue dejada atrás y el suelo bajo sus pies estuvo más abajo conforme saltaba en las ramas de los árboles. Ella estaba junto a Naruto mientras una anciana que jamás había visto revelaba la verdad que ella desconocía, él era el contenedor del demonio de las nueve colas. Su dolor se extendió hacia Naruto y su voluntad, a pesar de aún conservar arraigada en ella el deseo de rescatarlo, se divergió hacia el rubio con el deseo de mantenerlo a salvo de Akatsuki. Su resolución se volcó inmediatamente sobre la capa oscura y las nubes rojas en un miembro de la organización que jamás conoció. El deseo de proteger a la anciana se mezcló con el de Naruto y sin entenderlo realmente, él también permaneció en su mente en aquellos momentos.

Las imágenes de la batalla eran tan inconclusas como los recuerdos donde la adrenalina volvía el reaccionar por instinto una necesidad y desestimaba las funciones cognitivas avanzadas. La rabia y lo rápido que trabajaba su cerebro para tratar de adelantarse a él le imposibilitó mantener recuerdos sucesivos de la pelea.

-Tú... ¡Voy a capturarte!, ¡Incluso si pierdo mis brazos y mis piernas, o si me paralizas con tu veneno, te capturaré no importa cómo!... No importa que te resistas, o los trucos que uses, ¡Te venceré y haré que me cuentes todo lo que sabes sobre Orochimaru! Y entonces yo... podré...-

Salvarlo.

El filo de la espada atravesándola pareció ser lo único de ello que recordó con vívido detalle. El dolor la hizo soportar; escuchaba su voz en eco, hablándose a si misma, instándose a no dejarlo ir. Se aferró a la espada con la certeza de que lo hacía también a la vida de la persona a su lado y de lo que realmente deseaban conseguir. La visión del antídoto, la muerte del enemigo y conocer que alguien iba a morir le otorgó una entereza que ya había visto en ella en los tiempos actuales y que debió desarrollar en algún momento en medio de todos aquellos recuerdos difusos. La pena de la muerte la embargó y conservar la imagen de la anciana entre sus brazos al morir era tan lúcida que bien podía estar presenciándolo. Reconoció la lápida que se erosionaba con el viento de Sunagakure.

-Y tu... Sakura... No arriesgues tu vida por una vieja otra vez... Salva aquello que sea importante para ti... Tú y yo somos muy similares. No hay muchas mujeres con espíritus caballerosos que se asocian a hombres... Te convertirás en una gran kunoichi que superará a su maestra.-

La arena se desvaneció y las tonalidades delinearon nuevas adiciones a los vínculos que formaría en la vida. El ninja de la raíz pasó a estar tan presente como el capitán ANBU, pero la reformación del equipo siete volvió a cargarla de ansiedad y expectativa. Una vez más su viejo recuerdo estuvo presente tanto como era posible, pero una sensación mucho más oscura y olvidada se apoderó pronto de sus visiones. El recuerdo de las colas emergiendo del cuerpo de Naruto era bastante turbio, Sakura probablemente se había esforzado en intentar quitar esa imagen de su mente.

-Naruto... ya fue suficiente Naruto detente, yo salvare a Sasuke-kun por ti, pero por favor, detente Naruto...-

El dolor del ataque no fue nada comparado con el terror de verlo consumido por la bestia y las secuelas que dejaron sobre su cuerpo maltrecho. Su voz interna siguió repitiéndole que debía ser más fuerte para poder ayudarlo, pero las emociones volvían a ser fuertes y comenzaba a sentir de nuevo la pesadez que se acrecentó con la sensación de tener poco oxígeno para respirar. Los túneles subterráneos por los que corrió eran parte de algunos de sus propios recuerdos, después de la explosión y al acercarse a la luz recordó lo que ella había visto. Sakura había susurrado su nombre, pero no había sabido en lo absoluto lo aturdida que se encontraba en el interior. La devoción aún estaba allí, impoluta; y a pesar de que había algo de tristeza verlo desaparecer de nuevo no fue medianamente tan agobiante como lo había sido en un principio, la visión de su rostro fue una que se sucedió durante muchos momentos más mientras respiraba con más facilidad, con algo parecido a la esperanza.

Él había sido parte de alguna u otra forma de todos los recuerdos que había visualizado hasta entonces, pero sólo hubo una secuencia en la cual desapareció completamente. Ninguno de los rostros de Pein era correctamente recordados por Sakura, sus ojos siendo lo único que aparecía repetidas veces en la penumbra. Konoha fue destruida con una técnica y Sakura se consumió en un horror que jamás había experimentado, no entendió por qué había sobrevivido, su mente conjeturaba apenas un pensamiento concreto.

-Naruto regresa, por favor sálvanos.-

Su miedo acerca de Naruto controló las escenas venideras y hubo gran parte de ello que había arrancado de lleno, como si al empezar a recordarlo cortara de raíz lo sucedido. El miedo se transformó en conmoción, y vio claramente como Sakura observó a las personas erguirse de la muerte. Verla caminar con dificultad hacia la multitud que recibía a Naruto como su héroe llena de un cúmulo de sentimientos apabullantes volvió a darle la sensación de que le estaba siendo mostrado momentos de su vida y la percepción que tuvo de ellos que sólo le pertenecían a ella. Cuando golpeó a Naruto ella también lo sintió, pero una vez que lo abrazó fue partícipe de una sensación que ella no había mostrado hasta ahora y él tampoco había particularmente sentido alguna vez, Sakura experimentó un alivio que la hizo reposar de todo lo que había sufrido hasta el momento, se sintió segura. El recuerdo estaba lleno de luz, juntos ambos bien pudieron tratarse del sol en aquel momento.

Se vio a si mismo traer de nuevo la oscuridad y con ella arrebatarle toda sensación que Naruto hubiera podido otorgarle. La observó meditar acerca de los cargos de traición que se le imputaban y lo que ello implicaba, la imagen del equipo roto que había dejado atrás hacía años volvía a pintarse frente a ella con claridad. Fue sometida a juicio por rostros que no lograba enfocar debido a él, y las lágrimas se derramaron como no lo habían hecho en años.

-¡¿Qué significa él para tí?!-

Él lo es todo... Lo es todo

El rostro de Sai apareció tan deducido como severo, la sensación de sobrecogimiento trepando a su alrededor cual serpientes.

-Yo, recientemente me volví parte de su equipo cuando reemplacé a Sasuke, así que realmente no sé cómo acabara todo esto..., sinceramente, no entiendo del todo a las personas y no sé qué fue lo que te prometió pero ...puedo decirte que ¡él realmente te ama! Naruto ha estado cargando con esa promesa por mucho tiempo y pienso que quiere seguir cargándola por el resto de su vida, no sé que le dijiste pero es justo como lo ha hecho, se siente como una maldición, Sasuke es la causa del dolor de Naruto, pienso que también debes hacer algo.-

Conocer la carga de Naruto hizo que ella lo añadiera al peso que estaba llevando, la opresión en el pecho demasiado realista. Estaba arrastrando con el amor que le tenía y con todo el dolor que le había inflingido a Naruto en su ignorancia y el pensamiento era apenas soportable, pero no dejaba de repetirse una y otra vez. Se puso completamente a un lado, y por primera vez la culpa hizo que su recuerdo para ella se convirtiera en algo diferente, podía sentir el amor, pero ella se apartó a si misma y a su deseo de regresar el tiempo conforme la imagen de Naruto y la responsabilidad que creía tener con él ocupaba la mayor parte de sus memorias. Había voluntariamente bloqueado su rostro de la mente, estaba decidida a sacrificarse y hacerlo con él por el bienestar de Naruto.

El dolor causó que fuese difícil separar los hechos del periodo posterior. Vio el rostro de Naruto y también el de Sai, Kiba y Lee desperdigados en el suelo. Se disculpó todo el tiempo con cada uno, pero con la voz que sólo ella podía escuchar.

¿Cuándo me enamoré de ti, Sasuke-kun? En aquellos días, estaba encaprichada con lo genial que eras. Luego, te convertiste en mi compañero en el equipo siete. Ser compañeros de equipo no me cambió, aún estaba absolutamente enamorada del Sasuke genial. Con sólo mirar a su atractivo perfil era suficiente para mi. Nunca reflexioné quién realmente era él detrás de ese rostro pensativo. Pero la sombra que cargabas, cuando finalmente me di cuenta era demasiado tarde. Antes de que lo supiera, Naruto había madurado y se encontraba cara a cara contigo, yo fui la que dejaron atrás. Aún así no cambié. Es por eso que es tiempo, intenté alcanzarlos a ambos a mi propio modo. Pero Sasuke-kun ya no es la persona que nosotros pensamos que es y está muy lejos de nuestro alcance. Ya lo he decidido, me encargaré de Sasuke-kun yo misma.

Los pensamientos de Sakura intentaban ser alentadores, pero estuvo llena de temor incluso antes de alcanzar la destrucción en el puente, los cuerpos y la sangre que rodeaban su semblante oscuro. Recuperó el aire que había perdido de golpe y se reunió a si misma lo suficiente para creer que no lo estaba convenciendo a él, si no a si misma. La amenaza que él colocó contra su hogar, la petición de que lo acompañase y la orden de asesinar a Karin la sacudieron al punto de acelerar su convicción.

Te amo, lo siento, perdóname.

Sakura había tenido la firme intención de matarlo hasta el último segundo, donde todas sus resoluciones se quebraron ante lo abrasivo de sus sentimientos y la fuerza de sus recuerdos. No quiso ser salvada, aún de nuevo a salvo en los brazos de Naruto no recuperó aquella sensación que había experimentado con él después del ataque a la aldea, había estado lista para morir por su mano. Sólo se permitió romperse cuando apareció la imagen de Karin, separada de ella por el fulgor verdoso del Ninjutsu médico. Observó las lágrimas que caían de los ojos de Sakura inmiscuirse en la herida de Karin y quedarse allí al cerrarse.

Tengo que creer en ellos.

Ella se aferró a la memoria maltrecha de él que había descubierto en el país del Hierro conforme el objetivo de proteger a Naruto adquirió mayor prioridad. Sus recuerdos de la guerra se desdibujaban conforme reconocía sus batallas, no eran memorias que Sakura deseaba recordar pero evidentemente consideraba importantes. Encontrarse de nuevo con él durante esas circunstancias causó que por sobre ella y su amor se alzara una fiera cautela, Sakura sólo confió en Naruto y estaba empeñada en mantenerlo a salvo, considerándolo a él una amenaza. A pesar de esto, la sensación no fue rival para los sentimientos que se reunieron con las experiencias pasadas y sus deseos más vivos. Volver a estar juntos como un equipo encendió una llama de esperanza que de a poco él se encargó de volver a extinguir.

La desesperación lo golpeó conforme el recuerdo de Naruto moribundo se extendió ante sus pies. Nada de lo que hacía funcionaba, estaba muriendo, el pensamiento se repetía en conjunto con una visión anatómica de lo que Sakura consideraba estaba ocurriendo y como conjeturaba debía proceder. La sensación de sostener su corazón en las manos y de exhalarle el aire que respiraba directo a la boca la mantuvo enfocada. Prefería morir antes de dejar que él lo hiciera.

No vas a morir, no vas a morir. Jamás conmigo aquí.

Verlo erguido y dueño de tanto poder la consoló lo suficiente como para saber que debía permanecer para asegurarse de verlo vivir. Él también apareció de nuevo en dicha secuencia, y con cada imagen la pesadez de Sakura se iba incrementando, sus sentimientos batallando entre lo que había sido toda la vida y lo que ahora debía ser. Reconoció fragmentos de la pelea con Kaguya, el agotamiento, la alarma, la desesperación. Las imágenes se proyectaban inconclusas entre si, vio su chaleco caer, la visión del sharingan. Kaguya al momento de ser sellada, y la tensión que le siguió a ello. Escucharlo proclamar sus verdaderas intenciones fue mucho más de lo que Sakura pudo soportar, y años de recuerdos en los que él amenazaba con ser consumido por la oscuridad se materializaron frente a ella con una fuerza que la llenó de desesperación. Las palabras que dijo entonces no se grabaron en su memoria como lo había hecho hacía años. Todo lo que pudo hacer o decir se consumió con el dolor absoluto que sintió cuando él atravesó su pecho con el ataque y la oscuridad que le siguió.

...Todo acabó...

Los imaginó a ambos antes de encontrarlos aquella mañana en el Valle del Fin, se había preparado para saberlos muertos aunque mantuvo la esperanza de que ambos permanecieran con vida. Su pensamiento concreto al inclinarse ante ellos para asistirlos fue que podía morir en paz una vez cortara la hemorragia. De alguna forma ambos estaban a salvo, a pesar de todo, ambos estaban a salvo.

-Sakura, lo siento.-

-Cállate, eres una molestia.- Le espetó entre lágrimas.

Parece que nunca cambiaré lo suficiente como para cambiar mis sentimientos hacia ti.

A pesar de ser más reciente, lo que le siguió a todo esto no fue mucho menos borroso que los recuerdos de su niñez. Las sensaciones dejaron de ser asfixiantes y su mente sólo proyectaba imágenes de él y Naruto por igual, ambos se apoderaron de todo lo que era en el momento, no hubo alguna otra cosa que reluciera en sus memorias de aquella época. Para el momento en el que se mostró el momento de su partida, reconoció el miedo alojado en su vientre.

-Tú no tienes nada que ver con mis pecados,- el contacto sobre su frente fue sorpresivo, pero ella atesoró la sensación claramente incluso hasta entonces. -Gracias, Sakura. Hasta la próxima vez.-

Ella se aferró a él durante los recuerdos siguientes que pasaron volando frente a sus ojos sin delinear vistas concretas y no más que emociones. Otros dos años se resumieron con una esperanza que no murió, pero todos los otros aspectos de ella parecían hacerlo. El recuerdo de la infelicidad la posicionó frente al armario que abrió cuando decidió partir. Una mujer rubia y un hombre con el color de su cabello aparecieron poco después, y por el parecido el dedujo que eran sus padres.

-Sé que lo amas lo suficiente.- Le dijo la mujer, sus esmeraldas una copia exacta. -Cuídate lo suficiente tú también.-

Para el momento en el que todo color murió y se quedó sumido en la oscuridad tuvo poco tiempo para procesar lo que había visto. En sus últimos recuerdos, Naruto y todas las personas que causaron a lo largo de los años sentimientos positivos en Sakura se habían evaporado completamente. Había continuado rememorando hechos del pasado en una rebovinación constante, y con ello Sakura se había estado marchitando. La fragilidad que había visto en ella en un principio no tenía nada que ver con lo que realmente era, si no a lo que se había sometido durante el tiempo que permaneció en Konoha esperando por él. Cuando cerró los ojos y los abrió de nuevo, el sharingan había desaparecido de su iris y estaba de nuevo frente a ella, tendida sobre la hierba a sus pies. Agradeció estar lejos del dominio de su mente tanto como de la sensación de aquel amor agonizante que Sakura le había mostrado en todos sus recuerdos.

Le dio un vistazo significativo una vez estuvo cargando con ella de vuelta al hostal. Sakura había abandonado los brazos que alguna vez la habían hecho sentir segura, se había ahogada a si misma en aquel amor que le tenía y había dejado de sentir el amor que otros tenían para ella y ella sentía por cualquier otra cosa. Incluso el dormir parecía no traerle descanso, nunca pensó compartir algo con Sakura que no fuesen sus vínculos, pero ahora conocía que ella tenía sus propios demonios que acechaban en la oscuridad y tenía en claro que algunos aún llevaban su rostro.

Ignoró las miradas curiosas de los transeúntes, pero agradeció la quietud que encontró en el hostal una vez llegó allí. Depositó a Sakura sobre uno de los futones de la habitación vacía y permaneció a su lado sin realmente tomar en cuenta el tiempo que pasó observándola dormir, por lo que cuando ella hizo amago de despertar no estuvo seguro de si había pasado demasiado tiempo o nada en lo absoluto, se preguntó si quién residía dentro de ella había elegido aquel momento preciso para hacerla volver. Sus ojos parpadearon para acostumbrarse a la luz.

-¿Funcionó?- Preguntó ella, ligeramente adormilada.

-¿Por qué?- Atacó inmediatamente, sin siquiera permitirle terminar de deshacerse del velo del sueño que aún le cubría el rostro.

Se irguió hasta colocarse a su altura, después de restregar sus ojos su entrecejo aún permanecía anudado. -¿Qué sucede?- Indagó, aunque segundos después reformuló, -¿Qué has visto?-

-Vi como arruinabas tu vida por perseguir algo que te está destruyendo.- Acusó, sereno.

Sakura lo miró durante algunos momentos, confundida. -No sé a qué te refie...-

-Me refiero a seguirme hasta aquí a pesar de todos los años en los cuales yo fui la causa de tu sufrimiento.- Interrumpió él. -He sido lo único que ha ido mal en tu vida, lo único que te ha hecho dudar de ti misma y amenazado todo lo que alguna vez has amado. A pesar de eso, decidiste aferrarte a ese amor insano que me tienes y convencerte a ti misma de que nada más puede hacerte feliz, te alejaste de Konoha con la sensación de que estabas sola cuando realmente nunca lo has estado, persiguiendo una felicidad que yo no puedo otorgarte.-

-Lo que sea que viste, no fuiste capaz de comprenderlo. Sasuke-kun, tú...-

-Yo nunca he sangrado por ti, Sakura. No he peleado por ti ni arriesgado mi vida para salvarte como lo han hecho las personas que dejaste atrás.- Aseveró él.

Pudo ver como la molestia crecía en su rostro. -¡Tú siempre has sido mi sueño, Sasuke-kun! ¡Lo único que jamás he querido en la vida es verte feliz y ser parte de tu felicidad!- Levantó la voz, exaltada. -La razón por la que formamos vínculos es porque nos protegíamos los unos a los otros cuando éramos equipo, ¿Acaso no lo recuerdas?-

Nunca lo suficiente. Nunca como Naruto, nunca como Lee.

-No puedo hacerte feliz.- Le dijo, severo. ¿Cómo era posible que pudiera restaurar todo ese daño causado? Nunca había hecho nada más que hacerla sufrir y alejarla de lo que potencialmente significaba su felicidad. Ver lo que había visto y sentir lo que ella había sentido había sido suficiente para despreciarse más a si mismo. La vida de Sakura se había resumido en una angustia y dolor opresor que giraba en torno a él, y no era un logro que estuviera en lo absoluto orgulloso de adjudicarse.

Ella se agitó un poco, y por un momento pareció insegura antes de resolver avanzar hasta él. Eligió permanecer estático, seguro de su postura intimidante, pero ella no se retractó. Sólo habló cuando estuvo lo suficientemente cerca para ver las estriaciones de su iris.

-Mi felicidad es sólo una consecuencia de la tuya,- delineó lentamente, como si deseara que él lo comprendiera. -Te vi sufrir y consumirte durante años en el odio y todo el tiempo sólo deseé que pudieras vencer todo eso para que pudieras vivir la vida que se te había negado. Pero incluso después de hacerlo, a pesar de los años desde que todo acabó aún eres infeliz, aún cargas tú solo con parte de esa oscuridad. Cuando elegí seguirte lo hice con el deseo de librarme de mis propias cargas, pero también de deshacerme de las tuyas si me lo permitías.

»Todo el tiempo lo único que he deseado es la paz de saber que ya no estás perdido, Sasuke-kun.- Confesó ella, y las lágrimas volvieron más brillantes sus ojos. Incluso ahora, todo su desasosiego le pertenecía y con esto en mente, permitió cuando ella llevo una de sus manos temblorosas hacia su rostro, acariciándole el ángulo de la barbilla. El contacto le incomodó, pero no tuvo la necesidad de apartarlo antes de que ella lo hiciera.

-Esta es mi pelea, Sakura. Tú nunca tendrás nada que ver con lo que me consume.-

La molestia volvió a crecer en su rostro, y sus manos intentaron sacudirlo pero esta vez él las interceptó. -¡No tienes que pelear esto solo, has estado peleando solo desde un principio y la lucha nunca ha acabado!- Ella continuó luchando para liberarse mientras él la presionaba más en un intento de sosegarla. -¡Si hubieras dejado que alguien te ayudara en un principio habrías evitado gran parte de lo que sucedió!-

»¡Si hubieras...!- Las palabras murieron en su boca cuando un arrebato de fuerza en medio del forcejeo la hizo abalanzarse demasiado cerca. Vio con mucha claridad como las lágrimas empezaban a amenazar salirse de sus ojos, la cercanía amenazadora la había hecho congelarse en el acto. La retiró con firmeza utilizando ambos brazos a una distancia segura, apenas dejando entrever su ofuscación. Cuando la apartó hizo lo mismo con la calidez de su aliento.

-Suficiente.- Zanjó él, antes de abandonarla aún estática y de rodillas en la habitación.

Los pensamientos se arremolinaron en su cabeza apenas cerró la puerta tras él e inmediatamente supo que debía volver por donde había venido en un principio. La oscuridad de la noche lo consumió pero no detuvo su entrenamiento hasta que respirar resultó doloroso. Cuando cayó al suelo, exhausto, pensó en lo que había visto aquella tarde y en como él había recordado sucesos que había apartado y no había traído hasta la luz de su mente muchos años atrás.

Antes de ser consumido por el odio hubo una versión de él que se preocupaba por ella más que por su propia vida. Lo único bueno que jamás había existido en su vida después de Itachi y su familia había sido la presencia de Naruto y Sakura, ambos habían ido por él a pesar de todo y ellos eran la única muestra de que alguna vez había existido algo de él que valió lo suficiente la pena como para que lo apreciaran de esa manera. Ellos le daban sentido a su vida fuera de la venganza y el odio, y jamás pudo darles nada a semejante a cambio. En lugar de eso, se había apoderado de una de las personas más preciadas para Naruto y la había sentenciado a un sufrimiento que no merecía.

Sakura siempre había sido diferente a todos los personajes que eran parte de su vida, todo con ella siempre había sido más complejo, más molesto, más delicado. Le había pedido que viniera junto a él porque también deseaba verla feliz y le disgustaba el pensamiento de imaginarla perdida y a la merced de cualquier cosa que pudiera dañarla tan lejos de su hogar. Jamás permitiría que Sakura se sumergiera en las aguas en las que él se ahogaba. Ella necesitaba un ambiente propicio para deshacerse de todo su dolor, quedarse junto a alguien que pudiera dotarla de lo que requería para seguir creciendo, fortaleciéndose.

Su felicidad no significaba nada, no habría tal cosa en su camino después de lo que había hecho. No sólo debía pagar por todo el daño que les había causado, Itachi se había sacrificado a sí mismo a una vida de infelicidad para que él tuviera la oportunidad de hacer lo correcto, y él había deshonrado el regalo de su hermano haciendo todo lo contrario. Vivía para expiar el pasado, en la vida no habría tal recompensa para él.

Sakura había nacido en la calidez de un hogar brillante, se había rodeado de claridad y había sido favorecida con la atención de personas que la ayudaban a crecer. Aún no podía concebir como ella, a quién le había tomado todo ese esfuerzo florecer, pretendía condenarse a si misma a marchitarse renunciando a la luz del sol para permanecer bajo la sombra.


-Sakura, ¿Estás bien?- Preguntó Jūgo, una vez Karin la señaló varias veces con los ojos para indicarle que lo hiciera.

Ella se alzó de la cuna que su mano creaba en su barbilla para dirigirse hacia ellos, levantando el alo obnubilado que la cubría. -Lo estoy,- respondió con simpleza, casi demasiado cándida. Les dirigió una pequeña sonrisa que ella no se tragó por un minuto.

Como un infierno que lo estás.

La batalla había comenzado.


¡!

No tengo ni la más remota idea que fuerza demoniaca me poseyó (probablemente haya sido el compromiso de haber ofrecido este, ehm) para poder plasmar esto en dos días. Me estoy saltando todo lo que no debería saltarme por traer este cap, mi vida comienza a ponerse ajetreada y tengo asuntos académicos realmente importantes que atender, pero como esta vez mi ausencia se prolongará hasta junio de este año de verdad deseaba por lo menos dejarles este. Me encantaría poder dejarles el próximo con todo mi corazón, y me es difícil no terminar algo que he comenzado-y ya comencé el siguiente capítulo- así que si rezan lo suficiente -y quizás si me obligan un poquito más con la fuerza arrolladora que suelen ser sus reviews- tal vez encuentre la forma de publicar el siguiente antes de irme a clases de nuevo. Si esto no sucede, me tomo la molestia de colocar la misma advertencia/amenaza que publiqué en mi N.A. antes de reanudar mis clases el año pasado: los que realmente deseen la continuación de este fic, esperenme pacientemente que por ninguna razón pienso abandonarlo. Cumplí mi promesa de volver en diciembre, así lo hice y traje conmigo lo que pude.

A pesar de que esto parezcan malas noticias, también traen buenas noticias. Mis próximas vacaciones son el período largo así que tendré de cuatro a cinco meses libres que finalmente me permitirán culminar el fic. Recuerden que según mi pequeña agenda sólo faltan 17 capítulos que (vale la pena decirlo) son un paseo de escribir.

Y bien, volviendo al tema, esto para mi era muy pero muy necesario. Yo necesitaba que así como Sakura estaba luchando por develar las cargas dolorosas del pasado él fuera partícipe de como había influenciado la vida e ella. Aquí puse pequeños hints de cómo empezó a desarrollarse esa interacción tan bonita y particular que Sasuke y Sakura compartían en el Gaiden, pero realmente todo se solidifica con el verdadero y completo conocimiento del otro. Espero no haber fallado en dejar relucir sutilmente que Sasuke se culpa de la infelicidad de Sakura pero también de la de Naruto, y esto será importante en algunos capítulos más. Me gustó el trabajo de investigación que tuve que hacer para reunir todo lo que consideré importante en la vida de Sakura. Los recuerdos de Ino terminaron siendo mis favoritos desde que terminé leyendo la info de un databook en la que decía que el objeto favorito de Ino era una flor que Saku le había obsequiado de niña.

Bueno, Sasuke es difícil, Sakura es obstinada, esto va a chocar irremediablemente. Aún así, siempre me hizo feliz pensar que ambos le regresaron al otro gran parte de lo que habían perdido en la vida, and that way I go.

Espero de verdad espero volver a darles unos de estos innecesariamente largas Notas de Autor antes de ausentarme completamente durante seis meses.

Muchos besos,

Nahare~