Si bien los demás permanecieron en su mayoría ajenos a muchos de los intercambios que habían ocurrido entre ellos, en esta ocasión estaba segura de que se encontraban completamente conscientes acerca de que algo estaba sucediendo. El humor distante de Sasuke no había sido exclusivo hacia nadie en particular, a pesar de que ella sabía bien que lo había desatado. Estaba segura de que cargaba con la mayor parte del peso de la tensión del ambiente sobre sus hombros, pero aquella era demasiado tangible para que ellos no pudieran sentirlo-e incomodarse por el.- La calidez en la que había trascurrido su viaje hasta el momento se había evaporado apenas reanudaron la marcha y aunque aún atravesaban el país de la Cascada le parecía que desde entonces había pasado demasiado tiempo, sobre todo en dichas circunstancias.

La completa falta de interacción entre ella y Sasuke afectó incluso la interrelación de los demás. Sakura se mantuvo ausente todo el tiempo después de su altercado, intentando por todos los medios reunir la sabiduría que poseía para deducir cómo se suponía debía actuar a continuación. Creía fielmente que lo correcto era ser madura, confrontarlo y así romper con aquel alejamiento sin sentido que Sasuke había colocado entre ellos, pero también deseaba que fuese él quien eligiera actuar de una forma más racional.

Ella mejor que nadie sabía que su amor era difícil de cargar, ¡Kami, lo que sea que haya visto no se podía asemejar demasiado a haberlo sufrido en carne viva durante años! No tenía ni idea de lo que podía estar pasando por su cabeza en esos momentos, pero aquella conducta no estaba beneficiando en lo absoluto a nadie, tal vez a excepción de él. Sasuke era inteligente como para saber que eso no era nada en comparación a las atrocidades que había cometido en el pasado-y que a pesar de todas ellas nunca pudo amainar la magnitud de su amor, ni siquiera luchando contra él.- Así que, ¿De que iba todo aquello? Durante todo el viaje se había esforzado por reforzar su vínculo de a poco con la intención de que Sasuke llegase a confiar más en ella, jamás se mostró morir de amor frente a él porque ya lo había hecho en el pasado y lo inútil que había sido en relación a cumplir sus deseos la había dejado lo suficientemente lastimada. Haber hecho eso la habría mostrado demasiado débil, y sabía que no beneficiaría a que él pudiera verla como alguien en quién realmente confiar.

Tampoco es como si pretendiese ocultar el hecho de que-al menos de su parte- el lazo que los unía constituía una mezcla de sensaciones diferentes a ningún otro. No lo había hecho nunca e intentar hacerlo ahora no sería genuino e iría en contra de todo lo que era. ¡Él siempre lo había sabido! Lo supo desde que eran adolescentes y lo reafirmó un par de veces más años atrás. ¿Realmente había creído que al irse de Konoha por última vez eso sería suficiente para que su amor simplemente dejara de ser? Ella misma muchas veces había deseado que fuese así. Pero aún así, allí estaba. Observando la silueta de su espalda mientras intentaba camuflagear su velocidad natural y la necesidad de arribar a su destino con sus intenciones de erigir un nuevo muro entre ellos, siquiera dudaba haber escuchado el sonido de su voz en aquel par de días.

Contuvo la necesidad de estamparse la mano contra la frente, y en su lugar llenó sus pulmones de aire que exhaló sonoramente por la nariz. Si había lucido ausente para todos los demás no era simplemente porque estuviera pensando demasiado-no del todo, al menos- estaba buscando una manera de sublevar su molestia y mantenerla acorazada dentro de si. El desarrollo de su relación había superado las expectativas que había colocado en un principio, estar a su lado había sido por mucho más fácil de lo que lo había sido cuando eran niños. La intensidad de las vivencias pasadas los había unido en un vínculo bastante fuerte-y extraño- considerando que realmente dudaba que pudiesen haberse considerado verdaderos amigos, sumamente lejos de lo que él compartía con Naruto y ni siquiera cerca a lo que Sakura poseía por las personas más cercanas a ella.

Había sido un cambio bastante radical acercar su relación a esa definición durante las últimas semanas, ser capaz de compartir con Sasuke mucho más que experiencias traumáticas y simplemente tiempo para regodearse en el ambiente familiar alrededor de ellos y lo que su pasado había construido; permitirse respirar junto a él sin que el peso del amor y de su odio le aplastara el pecho. La idea de que él desechara todo ese avance por algo de lo que realmente no era responsable-y ella tenía poco control-era intolerable, injusto.

Aún así, sofocaba el caldeante sentimiento para ser capaz de regirse a si misma por la razón. Tuvo bastante tiempo para pensar en como se sentía en el pasado y eso había demostrado ser la forma incorrecta de proceder al intentar acercarse a él, así que se esforzó por ver el panorama completo: ella estaba visiblemente disgustada, pero la reacción drástica a lo que había visto en su cabeza demostraba que de cierta forma Sasuke también había sido afectado por ello. ¿Pero de qué manera? ¿Lo que vio lo hizo sentir culpable? Culpable, de una forma en la que sintió que colocar más distancia entre ellos era lo correcto. ¿O quizás sólo era su forma de establecer su completo rechazo? El simple pensamiento fue tan desalentador que le quitó un poco el aliento, pero empujó la sensación en lo más profundo de su ser.

Había sopesado esa posibilidad desde un principio, tomando esa resolución decidió entonces que jamás lo forzaría a lidiar con algo que a fin de cuentas, sólo le pertenecía a ella. Que Sasuke declinara sus sentimientos, a pesar de ser doloroso significaría la evolución del estadio en el que se había quedado varada la mayor parte de su vida. Había regresado a él con la intención de curarse de todo, avanzar, para bien o para mal. A pesar de esto, ese no había sido su único propósito y no pensaba desistir en lo absoluto en asegurarse de que Sasuke se librara del dañino remanente que aún permanecía en él. Las últimas semanas habían demostrado que entre ellos podía existir cierto nivel de entendimiento, Sasuke incluso podría llegar a confiar lo suficiente como para descubrir lo necesario ante ella. No permitiría que él la alejase hasta conseguirlo y mucho menos que interpusiera como obstáculo sentimientos que le pertenecían a ella y estaba dispuesta a dejar de lado si eso le permitía acercarse lo suficiente, evitar que se evaporara de su vida sin más nuevamente.

-Sasuke, es tiempo de ir más despacio,- la voz de Suigetsu la sacó violentamente de su encierro mental. -Estamos cansados.-

Detuvo abruptamente su avance para dar un vistazo alrededor después de lo que pareció poco tiempo, pero la posición del sol había cambiado en el cielo desde la última vez que se había dignado en reparar en dicha trivialidad. A su lado, Suigetsu se encontraba transpirando visiblemente y Karin estaba ligeramente encorvada. Frente a él, Jūgo no parecía demasiado afectado, y por la mirada que dirigió hacia ellos al escuchar la voz del albino, Sasuke parecía haberse olvidado de que existían. La primera mirada que cruzó con ella durante todo aquel tiempo había durado una fracción de segundo mientras hacia lo propio evaluando el estado de los demás. No se había dado cuenta de que estaba tan cansada hasta que cesar de caminar causó que los músculos de sus piernas se tensaran en exceso, el sudor corriendo por su frente.

Él miró hacia arriba como ella lo había hecho segundos atrás para corroborar que era poco pasado del medio día. Cerró los ojos. -Ustedes descansen aquí. Al reestablecerse avancen el resto del camino hacia la frontera, los encontraré allí.-

Fue sorprendente lo rápido que lo perdió de vista después, a pesar de que intentó seguir el abanico en su espalda con la mirada. Apenas lo hizo, Suigetsu se sentó pesadamente en el suelo y Karin estiró varias de sus articulaciones antes de hacer lo propio. Ella colapsó su espalda contra el tronco de un árbol, Jūgo a su lado.

-Sé que ellos son demasiado prudentes para preguntar, pero por fortuna no creo que es una cualidad que yo posea,- comentó Suigetsu, luego de limpiarse con el antebrazo los rastros del agua que recién había bebido de la comisura de los labios, -¿Pero qué rayos fue lo que pasó entre ustedes?

Sakura vio como Karin lo fulminó con la mirada, pero no lo reprendió y en lugar de eso guardó silencio. Le echó un vistazo incómodo con sus vibrantes ojos rojos y ella cerró los suyos para masajearse las sienes con el medio y el pulgar.

-No podemos coincidir en todo,- se limitó a decir, enviándoles una mirada cansada.

-Lo que sea que fue no lo hizo feliz,- enfatizó él. -Siempre me pareció que durante este viaje en particular estaba siendo demasiado condescendiente para sus estándares, pero en estos últimos días incluso ha parecido que volvimos a las viejas costumbres de Taka.-

-Es suficiente.- Siseó entre dientes Karin, luego se dirigió a ella. -Sasuke es difícil... Pero usualmente es capaz de colocar los eventos a un lado cuando es realmente necesario. Nuestra misión original ahora le pertenece a Konoha y tú eres necesaria en ella.-

-No creo que debas preocuparte demasiado, de todas maneras,- minimizó Suigetsu, ignorando a Karin. -Creo que los días en los que Sasuke se deshacía de lo que le disgustaba han acabado.-

Es precisamente eso lo que planea hacer conmigo una vez acabe todo esto, ¿No es así?

Se enfocó en sus piernas adoloridas y en la presión que el movimiento de sus manos ejercían sobre ellas para aliviarlas, e ignoró como Karin reñía a Suigetsu y también la discusión en la que ambos se enfrascaron después. Todo pareció infinitamente más lúgubre desde entonces, y no podía dejar de pensar en todo el progreso que probablemente había perdido de una manera en la cual aún no lograba comprender del todo. Aún no identificaba lo que lo movía a actuar de la manera en que lo hacía, y no dejaba de entristecerla el hecho de que sus sentimientos hubieran resultado tan dañinos en todos los aspectos de su vida. La habían puesto en desventaja en muchas ocasiones, le causaron sufrimiento durante la mayor parte del tiempo y ahora colocaban una nueva brecha entre Sasuke y ella en lugar de unirlos, como debería ser.

-Puede que Suigetsu no lo haya explicado con las palabras correctas,- dijo Jūgo, y apenas se alertó de su presencia junto a ella, -pero no ha estado del todo equivocado.-

Su pensamiento pesimista fue interrumpido cuando él eligió continuar. -La única forma en la que Sasuke sabe vencer lo que le causa conflicto es enfrentándolo. Su mayor seguridad es la que le atribuye su fuerza. Nunca corre, nunca pierde y siempre conquista.- Sakura se perdió en sus brillantes ojos naranja por un segundo. -Siendo así, ¿No te parece un poco extraño que siga evitando enfrentarse a ti? Si Sasuke hubiera querido realmente derrotar tus intentos lo habría hecho... En su lugar, parece estar huyendo de ti.

»No conozco a la persona que fue contigo años atrás en Konoha, pero conozco a este Sasuke. Por eso no puedo entender qué es lo que hace que actúe diferente contigo.-

Las palabras de Jūgo solían ser completamente sosegadoras, pero en aquella ocasión tuvieron el efecto contrario. Confiaba en él y en su percepción de las cosas, cuando conversaba con él temas con respecto a Sasuke sentía que ganaba un enfoque distinto, acertado. Como era costumbre, no había dicho ni una palabra que pareciera fuera de lugar y todo pareció tener el mayor sentido del mundo cuando las palabras abandonaron sus labios... Y aquello había hecho emerger los sentimientos que había estado ahogando dentro de si y estos hicieron su sangre arder. Había salido de Konoha y luego de Sunagakure con varias aspiraciones, pero con el principal objetivo de finalmente estar frente a él y que pudiera reconocerla. Tuvo que reunir mucho valor para poder estar lista para enfrentarlo y sólo entonces ganar lo que deseaba, habiendo desechado de su mente hacía mucho tiempo la fútil esperanza de que Sasuke le otorgara nada que no se hubiera ganado ella misma. En lugar de pararse frente a ella, Sasuke le estaba dando la espalda. Había jurado que nunca estaría lo suficientemente atrás para ver la espalda de nadie de nuevo, la enfurecía tener que estar luchando contra el aire.

-¿A dónde vas?- Preguntó Suigetsu una vez que se irguió y recogió una de sus bolsas del suelo para colocarla en su lugar correspondiente, la parte de atrás de su cadera. Él hizo amago de levantarse también, pero Karin lo jaloneó de vuelta al suelo.

-Podré indicarte el camino en unos segundos,- ofreció Karin.

Le respondió, mirándola por encima del hombro, -gracias. Pero puedo encontrarlo por mi cuenta.-

Avanzó con presteza, y al comenzar a buscar su chakra por los alrededores tuvo a Naruto todo el tiempo en mente. Pensó en todo lo que había luchado para ser capaz de alcanzar lo más oscuro de Sasuke e iluminarlo con la luz que lo había salvado. No tenía todas las habilidades que él, pero había demostrado poseer su obstinada voluntad. Sasuke y Naruto se habían mirado frente a frente desde un principio, ella había pasado demasiado tiempo viéndolos desde el fondo; ahora a pesar de haber avanzado y estar caminando a su lado, Sasuke elegía no volver el rostro hacia ella. Ella lograría que lo hiciese. Aún con toda esa determinación, no dejaba de pensar. La única forma en la que ellos se habían entendido realmente había sido luchando, y aunque Naruto no había perdido, eso no facilitaba su propio camino hacia Sasuke. Temía que por ser la segunda vez, él estuviese demasiado preparado para ello y este se tratase de su turno para ser derrotada.


-¿A dónde rayos crees que vas?- Karin tomó a Suigetsu por la parte posterior del cuello de su chaleco y lo arrastró de vuelta de los pocos pasos que había alcanzado a dar. Esto causó que lo ahorcara un poco con la prenda. -¡Vuelve aquí ahora mismo, entrometido!-

Él tosió un poco y se acarició el cuello antes de contestar. -¿A qué te refieres con 'a dónde voy'? ¿A dónde vamos, no es así? No hay forma de que nos perdamos de esto. Va a buscarlo estando enojada mientras Sasuke está marcando una especie de perímetro seguro alrededor de si mismo. La última vez que discutieron frente a nosotros fue apenas por un desacuerdo y Sakura ni siquiera estaba molesta entonces. Esto tiene todas las probabilidades de ser algo que necesitamos observar.-

-No nos incumbe nada de esto.- Decretó Karin, de brazos cruzados. -Si vamos allí probablemente la situación termine mordiéndonos el trasero.- Dijo, en una especie de metáfora que consideró decía algo por el estilo de 'si vamos allí probablemente sea contraproducente para nosotros.'

Suigetsu pareció pensárselo unos segundos, aunque terminó por añadir, -¿No deberíamos estar allí para aliviar las cosas en caso de que se salgan un poco de control?- Karin se mordió el labio, por primera vez dubitativa. -Sasuke puede ser frío como piedra, y aunque no la he visto realmente molesta parece que ella puede ser bastante volátil.-

Karin continuó pensativa durante unos momentos más hasta que compartió cierta mirada con Suigetsu y ambos empezaron a caminar al unísono en la dirección en la cual Sakura se había marchado. Fue entonces cuando eligió intervenir, colocándose en frente y en medio de ambos, interceptándolos con un brazo a cada uno. Al comenzar a caminar en dirección opuesta hizo que los dos pares de pies se arrastraran dejando rastros en el suelo.

-¿Pero qué...? ¡Jūgo, necesitamos ir!- Protestó ella, retorciéndose en su abrazo. -¿No te da ni siquiera un poco de curiosidad?- Lo que fue realmente curioso es que ella hubiera utilizado esa palabra cuando para él fue obvio que era cierto grado de preocupación lo que la movía.

-No me preocupan los eventos de la vida que entiendo que tarde o temprano van a suceder.-

-¿Qué se supone que significa eso?- Preguntó Suigetsu, imitando a Karin.

Él se detuvo, y en consecuencia ellos con él. -¿Dirían que no vieron venir algo por el estilo?- Les preguntó sinceramente, como lo haría con niños. -Ambos son fuerzas notables que han estado pasando juntos una considerable cantidad de tiempo, no se necesitaba demasiado para llegar a un punto en el que ambos choquen.-

-Bueno, puede que haya sido obvio,- dijo Suigetsu, después de derretirse en su brazo y materializarse de nuevo junto a él, fuera de su agarre. -Aún así eso no desaparece el hecho de que queremos estar allí para verlo.-

-¿Realmente les preocupa que las cosas se salgan de control o lo están esperando?- Preguntó en dirección a Karin, ella no se encontró con sus ojos. -Saben que Sasuke no permitiría que ocurriera algo como eso, mucho menos tratándose de Sakura. Ella dejó en claro que prefería ir sola a buscarlo porque deseaba mantener en privado lo que sea que van a discutir, y estoy seguro de que si los siguen entonces Sakura estará molesta.- Dijo él, esta vez en dirección de Suigetsu.

-De verdad le quitas la diversión a todo, pero tienes un punto. Si la mierda se desata y estamos cerca existen muchas posibilidades de que nos alcance.- Él se miró la mano y movió sus dedos en muchas direcciones. -Tal vez si los dejamos en paz se resuelva su asunto y podremos volver a cuando Sasuke no era un tirano del agotamiento viajero.-

Dejó a Karin en libertad y juntos aprovecharon ya haberse puesto en movimiento para continuar la marcha hacia los hostales de la frontera. Suigetsu parecía caminar tan despreocupado como siempre, liderándolos a la cabeza. Junto a él, los pensamientos de Karin parecían ralentizarla. Colocó una mano sobre su hombro.

-Esto será para bien,- le aseguró, y ella endureció su mirada antes de volverla hacia al frente. Antes de que lo hiciera, pudo leer en ella que no le creyó ni una sola palabra.


Él se había alejado lo suficiente. Desde que Sasuke escapaba para entrenar mientras Sakura estuvo con ellos, le tomó poco tiempo saber que él exploraba las zonas más ventajosas desde los aires en los ojos de su halcón. Por eso siempre encontraba los terrenos más propicios para actividades que podrían dejar huella en aquellos lugares, lo suficientemente distanciados de zonas pobladas y por ende de cualquiera que pudiera mostrarse demasiado curioso o preocupado por lo que pudiese escuchar o sentir como para merodear. Un leve genjutsu rodeaba el área donde suponía que estaba, suficiente como para engañar a cualquiera que pudiera desviarse por allí. Quería creer que Sasuke no habría puesto algo así para evitar que cualquiera de ellos fuese a molestarlo, en especial ella, que también era del tipo genjutsu y por lo cual eso resultaría bastante insultante.

Sus dedos desmantelaron la ilusión como si soplara viento entre un humo denso, y pudo verlo a la lejanía. Desde allí no estaba segura si los cortes violentos en los árboles eran obra de su chokutō o de si Sasuke estaba intentando perfeccionar el elemento Aire con la ayuda de su Rinnegan. Él se encontraba de pie inmóvil, como si también admirase los daños, aunque ella sabía que se había detenido en el momento que había captado su presencia. Avanzó a una distancia prudente, y cuando él no hizo amago de mover un músculo eligió detenerse a su lado. Su mirada estuvo perdida durante varios momentos en algún punto hacia el frente. La calma que había recuperado en el camino estaba desvaneciéndose lentamente conforme pasaban los segundos y él aún intentaba actuar como si no fuese más que un espejismo a su lado y él estuviera tratando de descifrar por qué estaba viendo algo como eso. Estuvo a punto de decir algo cuando volvió a entrar en movimiento. Se dirigió hacia el frente dispuesto a adentrarse en los remanentes de su destrucción, pero cuando lo vio empuñar nuevamente la espada fue suficiente para que el paso que dio a continuación se escuchase claramente.


-Sé razonable, Sasuke-kun. Actuar de esta forma es completamente innecesario.- La escuchó decir en medio del movimiento, pero no restringió en ningún momento la fuerza que le imprimió al corte limpio. A pesar del estruendo que causó el árbol al caer al suelo, pudo escuchar toda su frase con claridad.

Aquella había sido la forma más razonable que había encontrado para proceder. Anteriormente la había dejado inconsciente y amenazado su vida lo suficiente para hacer a cualquiera desistir, pero Sakura excedía todos los patrones, nada parecía funcionar con ella. Había confiado que para el tiempo en el que sus caminos volvieran a cruzarse de nuevo, Sakura comprendiera su valía y se hubiese entregado al cuidado de un mejor hombre. En su lugar, estaba a miles de kilómetros lejos de Konoha, pero apenas unos metros lejos de él, sonando visiblemente enojada porque él había elegido tomar las medidas que ella no había tomado por su bien. Cerró los ojos para retomar la compostura, espada abajo; no tenía intenciones de voltearse y el único ademán que realizó para asegurarse de tener su atención fue girar levemente el rostro hacia el costado de su hombro. Perdió su mirada en algún punto de aquella dirección.

-He visto dentro de ti, Sakura. Lo que sea que estás tratando de alcanzar no es bueno para ti. La distancia es lo mejor que te puedo ofrecer.- Dijo calmadamente. Pasaron segundos antes de que escuchara a su voz resonar por toda la extensión del terreno.

-¡No quiero que me des absolutamente nada! Todos estos años te he rogado por muchas cosas y nunca recibí nada, no pretendo hacer algo como eso de nuevo. Mi propósito es mío, pretendí ganármelo todo el tiempo. ¡La única cosa que no estoy dispuesta a aceptar es el hecho de que me pongas a un lado tan fácilmente! Juré que no te dejaría ir de esa forma, antes te dije que si querías hacerlo nuevamente ibas a tener problemas haciéndolo.-

Se volteó lentamente, encarándola. Se veía tan molesta como sonaba, sus ojos estaban cargados de una dureza que contrastaba bastante con lo etéreo de su apariencia. A pesar de esto, lucía lo suficientemente desafiante como para hacer retroceder a alguien como Naruto. Él no era como él, y aunque lo fuese, sabía bien lo que se ocultaba bajo aquella aparente hostilidad, lo que estaba dentro de ella estaba hecho de un cristal probablemente indestructible para la mayoría, pero él era capaz de hacerlo añicos con un toque agresivo de sus dedos.

-No tengo nada para ti. Ese amor que te mueve pasa de mi, el amor para mi y para mi gente es una maldición destructiva y no dejaría que algo así me consumiera de nuevo.- Y yo no te maldeciría con el.

No se detuvo a ver su expresión y los pasos que tomó al avanzar fue lo único que se escuchó luego, pasándola de largo sin prisa. Apenas se había alejado un par de metros cuando escuchó su voz de nuevo.

-Tú estás maldito con tu cadena ancestral del amor, yo estoy maldita con mi amor por ti.- Dijo ella, y él se detuvo a escuchar. -Es verdad que lo que siento es tan fuerte que a veces me vuelve débil y no puedo deshacerme de el, nunca supe como. Pero incluso sabiendo eso intentaría deshacerlo hasta lograrlo si tú no deseas aceptarlo. Lo haría si eso significara que no te perderías o te irías lejos de nuevo.-

Sus ojos se afilaron, y cuando volteó de nuevo en dirección a ella, Sakura lo miraba expectante.

-No lo quiero.- Las palabras fueron sólidas, la miró a los ojos fijamente para observar como caían sobre ella con su peso y todo lo que implicaba. El sobrecogimiento se mostró en su rostro durante tan poco tiempo que bien pudo haberlo imaginado. Esperó por lágrimas que nunca llegaron y en ningún momento tuvo que recoger sus pedazos del suelo. Estuvo agradecido por ello.

-Entonces está bien, Sasuke.- Su voz no titubeó y notó como su nombre estuvo desprovisto del sufijo cariñoso con el que ella le había nombrado desde que podía recordar. -Lucharé con mi vida de ser necesario para librarme de el por el bien de ambos. Pero nunca vuelvas a intentar evitar reconocerme. Ya no soy alguien que puedas apartar sin más.-

Se detuvo un momento, admirando la forma en la que se había blindado ante él en cuestión de segundos. Había experimentado la forma en la que ella percibía las vivencias, de una manera tan intensa que realmente le sorprendería si en su interior no se encontrara rodeada de cristales rotos; pero no mostraba nada de ello en el exterior. Lamentaba haber visto y sentido todo aquello, porque estar consciente de su dolor era bastante peor que simplemente ignorarlo. Lamentaba saber que la estaba dañando más de lo que lo había hecho, aunque esta vez tenía el consuelo de que lo hacía para asegurar su bienestar.

-Pelea conmigo.- Sakura lo arrancó lejos de su pequeño lapsus con aquella petición que había sido más una exigencia. Le tomó algunos segundos procesar lo que implicaba, y aunque había sonado demandante, no había ninguna postura agresiva en ella. No había molestia en el rostro que lo miraba de vuelta, en su lugar había una especie de expectativa.

-Tonterías.- Sentenció, el entrecejo fruncido, confundido por su conducta incoherente.

-Has pasado todo este tiempo ignorando el hecho que existo porque finalmente pudiste ver como me sentía realmente. Al menos merezco ser reconocida por ti de esta forma. Quiero pelear contigo en este momento, pelea conmigo.- Repitió ella.

-No seas idiota, Sakura. ¿Por qué querrías algo como eso?- Exigió saber, ligeramente molesto. Era tiempo de avanzar del asunto, ella había mostrado una notable entereza para sobrellevarlo hasta que había dicho eso. Una pelea entre ellos estaba totalmente fuera de lugar, no sentía absolutamente ningún deseo de enfrascarse en una batalla con quién tenía la certeza de que había destruido emocionalmente. Aborrecía la idea de causarle además daño físico.

-Mírame, Sasuke.- Pidió Sakura, a pesar de que nunca había apartado la mirada de ella. -No soy alguien a quién puedas pasar de largo, ya no más. Quiero luchar contigo y si lo haces sin contenerte, te prometo que después no habrá más que absoluta paz entre nosotros.- Pensó que había terminado, pero su rostro abandonó aquel desafío para descubrir por breves momentos la fragilidad que sabía se escondía dentro. -Lo necesito.-

Aunque aquella grieta se cubrió con rapidez y el dolor en sus ojos se había evaporado, la pesadez que se instaló sobre él luego resultó incómoda. La certeza de que aún habían muchas cosas que le debía en compensación de todos los pecados que había cometido en su contra, de que con Sakura siempre habrían deudas que no le alcanzarían el tiempo de vida para expiar. El ruego en sus ojos fue suficiente para que pusiera a un lado el disgusto que le causaba la posibilidad de enfrentarse contra ella y cediera ante lo que fuera que le diera paz en aquel momento.

Empuñó la espada en su dirección y ella se posicionó inmediatamente. Llevaba un pergamino en la mano. -No te contengas.- Advirtió ella.

Antes de que la viera realizar el primer movimiento de sus músculos, pensó en que tal vez ambos necesitaban esa batalla. Quizás le daría a Sakura el impulso necesario para deshacerse de su amor, y eso era lo que él necesitaba que sucediera.

Cuando ella se alejó en un salto se colocó en alerta. Había esperado un ataque directo, la magnitud de la fuerza de Sakura dándole ventaja ofensiva solo a corto y mediano alcance. Que ella tomara una mayor distancia hizo que la curiosidad se deshiciera de sus preocupaciones anteriores. Un par de clones aparecieron junto a ella, todos con réplicas del mismo pergamino, para cuando las tres desaparecieron de su vista sabía que tipo de pergamino era.

Su chokutō desvió la primera shuriken que fue en su dirección, con impecables reflejos y velocidad esquivó la siguiente que fue enviada a su costado. Estaba oculta y estaba probándolo, pero él podía sentir muy bien como su chakra se repartía en distintos puntos. Ella envió a uno de los clones para sacrificarse bajo el filo de su espada mientras una de sus versiones ocultas envió otra de sus shurikens hacia su espalda, dudó que estuviera haciendo algo que no fuera jugar cuando la esquivó limpiamente. Era innecesario activar el sharingan para ver el trayecto de las armas cuando eran bastante pesadas y creaban cierto sonido rasgado en el viento. El shuriken era un arma demasiado obvia para poder ser sorpresa, casi siempre se trataba de una trampa.

El clon restante y la Sakura original emergieron de sus escondites para colocarse a una distancia prudencial, una de ellas frente a él y la otra inmediatamente detrás. Cada una envió un shuriken al mismo tiempo y un salto fue suficiente para esquivar una, mientras la otra quedó atrapada por el mango en uno de sus dedos. Utilizó el arma contra la versión que cargó contra él, quien en un principio creyó se trataba del clon pero resultó ser Sakura, al momento del impacto utilizando el Jutsu de Reemplazo para intercambiarse por otro de los shurikens.

Estuvo seguro que la siguiente en aproximarse fue un clon cuando cargó hacia él armada de dos shuriken y sin aminorar la marcha en su dirección. Envió ambas en su dirección segundos antes de que las esquivara y se volviera una voluta de humo bajo su espada, pero inmediatamente después sintió venir a la original en la dirección opuesta con el par de shuriken restantes. Logró desviar una y esquivar la otra a una velocidad superior, pero cuando intentó enfrentarla con la espada su brazo resistió el movimiento.

Antes de que pudiera ver qué lo retenía ella se alejó de la hoja de su chokutō, y sólo entonces pudo verlo claramente. Sakura jaló el hilo de chakra que conectaba al shuriken formando una especie de guadaña que se enredó alrededor de la espada y la hizo volar directo hacia sus manos. Hacia abajo, el movimiento de su brazo era restringido por el corto hilo de chakra que existía entre dos de las shuriken que había esquivado y habían sido estratégicamente clavadas al suelo. El hilo lo mantenía inmovilizado hacia bajo a la altura del codo, para cuando se deshizo del agarre, Sakura estaba en posesión de su espada y en un movimiento certero la empujó con la punta hacia el suelo, enterrándola hasta que el mango no fue visible.

Ella comprendió la desventaja que suponía enfrentarlo a corta distancia con un arma que era la extensión de su brazo y más si este no se trataba de su estilo de pelea. Su sentido de estrategia estaba bien encausado, pero estaba equivocada si creía que esto le daría demasiada ventaja. Antes de que pudiese acercarse demasiado envió una bola de fuego en su dirección que esquivó por centímetros, la siguiente fue exhalada segundos después. Fue difícil preveer como se libraría de la siguiente, pero cuando vio la gigantesca ola que envió a su encuentro y evaporó su técnica no se lo esperaba en lo absoluto.

La había atacado de esa forma porque Sakura jamás había mostrado ante él naturaleza elemental o habilidades que le dieran ventaja en un combate de larga distancia, pero debía conceder que más allá de la sorpresa tenía suerte de ser una usuaria del elemento agua. Cualquier técnica de su arsenal que fuera regida por su elemento primario quedaba totalmente inutilizada contra técnicas de suiton. Al verla aproximarse nuevamente las aspas del sharingan giraron alrededor de su pupila. Ella fue lo suficientemente lista como para desconfiar antes de acercarse demasiado y nunca mirarlo a los ojos, pero incluso aunque fuera ágil, privarse de la amplitud de uno de sus sentidos le otorgaba a él la ventaja. Lograr que ella lo encarara no sería difícil en lo absoluto.

Sasuke se mezcló entre los cuatro clones que invocó conforme ella avanzaba hacia él con el puño en alto y se enfocaba en las múltiples extremidades que la acechaban. Golpeó el suelo con una fuerza que creó una ola expansiva que envió un par de sus clones a volar. Interceptó el puño de otro mandándolo algunos metros más allá en el acto, pero esto creo un margen que otro de ellos aprovechó para propinarle un golpe que la mandó de rodillas al suelo, dicha versión de él pereciendo milisegundos después bajo la hoja de un kunai que ella envió en su dirección. Incapaz de mantener los ojos cerrados durante mucho tiempo para no caer en desventaja, volvió a dirigir la mirada hacia la dirección de las extremidades faltantes. Encontró su rostro en lugar de sus piernas, habiéndose arrodillado justo a su nivel para asegurarse de que lo viera a los ojos.

Esta vez al adentrarse en la oscuridad de su mente después de desconectar sus sentidos exteriores, la influenció a creer reales las ataduras que la mantenían encadenada y postrada en el suelo. La mantuvo en la oscuridad que era vasta en los dominios de su consciencia, pero permitió que pudiese verlo irrumpiendo el lugar. Al mirarla a los ojos, la descubrió nuevamente desafiante.

-Se acabó.- Sentenció.

-¡No estés tan seguro!- La voz de Sakura que no provenía directamente de ella resonó en algún lugar de la negrura, ofendida, orgullosa.

-Nunca se acaba realmente,- respondió realmente ella esta vez.

Sus palabras carecieron de sentido hasta que la oscuridad tras ella tomó una forma que se irguió sobre la vastedad del lugar, cuatro veces su tamaño. La división de Sakura que pertenecía a aquel lugar lo miraba desde arriba sin que una vez más pudiera hacer nada para deshacerse de ella, estaba demasiado ligada a Sakura para que eso fuera posible. El gran puño fue en su dirección antes de comenzar una secuencia violenta de golpes que no lograron causarle gran daño, aunque dudó que este fuera su objetivo real cuando sintió el chakra de Sakura interrumpir el flujo del suyo en su cuerpo, logrando liberarse de la ilusión.

Ella siempre había mostrado una regia seguridad en los temas en los que se podía comprobar que excedía los cánones de su generación, como su conocimiento avanzado y su control de chakra; pero cuando llegaba a sentirse intimidada por las circunstancias o su autoanálisis arrojaba resultados en los que parecía que no era lo suficientemente buena, no sólo sus debilidades se acrecentaban, sus virtudes también eran afectadas al punto de autoconvencerse de que cualquier intento por salir del estupor era inútil. Aquella percepción antigua se había evaporado en apenas segundos; había logrado pausar la conexión que se creaba entre la víctima y el victimario de un genjutsu de una forma que no muchos conseguían. La única manera correcta para someter a Sakura bajo la influencia del sharingan era deshabilitarla por completo, en un ámbito más emocional que sensorial. El hecho de encontrarse consciente de estar atrapada en su ilusión suponía una ventaja porque también estaría consciente de como escapar, pero eso se debió a que no utilizó un método tan radical y ni siquiera el nivel superior de su sharingan. Confundirla de una forma que pudiera desorientarla implicaría causarle más daño del necesario en aquel momento.

De igual forma, el ser atacado por una forma corpórea de su subconsciente y ser forzado a salir fue suficiente distracción para que Sakura tomara la ventaja correspondiente a su cercanía. Su puño impactó contra el suelo y él voló junto a los grandes fragmentos de roca que se desprendieron de este, la vio ascender frente a él y saltar roca sobre roca tratando de alcanzarlo. Estaba tratando de asestar un golpe que pudiera sacarlo de combate y dudaba que si le permitía tocarlo esto no fuera posible, debía permanecer a toda costa fuera de su alcance. Amplió la distancia entre ellos escalando a su vez las rocas en ascenso, hasta que ella tomó una gigante y la abalanzó con fuerza hacia él. Saltó para evadir el impacto letal, pero este también había sido una distracción. Mientras las rocas iban en descenso, ella estuvo inmediatamente después de su ataque, puño en alto, demasiado cerca para esquivar.

Mierda

Había estado entrenando poco tiempo antes de que ella llegara, pero había utilizado el Rinnegan lo suficiente para tener una reserva de chakra considerablemente más baja. La única razón por la cual su entrenamiento con el dojutsu había tomado tanto tiempo se debía a que después de pocos ataques estaba completamente drenado. Al ver imposible eludirla, sin embargo, acercó la palma de la mano al puño que estaba a punto de encontrarle, Sakura lo miró directamente al ojo izquierdo y su puño se deshizo en una mano extendida cuando la vio preveer el ataque que iba a utilizar.

-Shinra Tensei.- Murmuró, y todo ocurrió demasiado rápido.

La técnica fue moldeada de lo que conocía y además había visto en sus memorias, pero a una escala de mucho menor calibre, confeccionaba para crear el magnetismo inverso que la alejó de él inmediatamente, incapacitándola para asestar el golpe. A pesar de esto, ella alcanzó a rozarle con la mano que había extendido hacia él, justo en la palma, antes de ser enviada en la dirección opuesta. De inmediato sintió la electricidad recorrerle la extremidad en cuestión de una forma violenta, y antes de que pudiera preocuparse por estabilizar su aterrizaje escuchó la formación de algo que se erigía tras él. Apenas tuvo tiempo para voltear antes de golpear con fuerza el muro de piedra, el impacto no lo desestabilizó lo suficiente como para quitarle los ojos de encima. Ella cayó al otro lado del campo mientras él observaba con la esquina de su ojo que Sakura también poseía otra naturaleza elemental; a pesar de que esta se trataba de una que podía vencer, le tomó segundos darse cuenta de que su brazo estaba totalmente inutilizado.

La posibilidad de que ella poseyera una tercer elemento no le pareció demasiado descabellada a pesar de que aún estaba adaptándose a los nuevos conocimientos que iba adquiriendo de sus habilidades, pero la electricidad que ella manejó había sido introducida en su cuerpo con demasiada pericia y meticulosidad para simplemente tratarse de un ataque tipo Rayo. Se observó el brazo muerto en cuanto la vio levantarse.

-¿Qué clase de ataque fue ese?- Preguntó él, por encima de la destrucción del terreno que ella había creado y en ese momento los separaba.

-Modifiqué la electricidad natural de tu cuerpo en contra de tu sistema nervioso periférico, tu brazo está fuera de uso.- Se explicó a la distancia.

A pesar de haber descubierto que Sakura podía cubrir muy bien todos los alcances del terreno en una batalla, eso no significaba que su experticia se separara del combate de corto alcance. Había utilizado Ninjutsu médico para inhabilitarlo con apenas un roce mientras él había estado demasiado preocupado por esquivar sus ataques directos. Reconoció y admiró su evolución en silencio, ahora podía dar fe de que todo el antiguo Equipo Siete eximía las habilidades de su aldea. Sakura era una fuerza arrolladora que no distaba demasiado de las fortalezas de los otros miembros de su equipo. No obstante, no era suficiente para hacer frente a la clase de destrucción que él podría traer con su mano. Jamás lo sería.

Nuevos muros se levantaron a su alrededor y lo cubrieron en una cúpula que se veía lo suficientemente reforzada como para saber que era uno de esos ataques trampa que podían ser tan fuertes como ella lo era. Observó tranquilo mientras la técnica de Doton lo engullía y se llevaba los últimos remanentes de la luz del sol antes de sepultarlo por completo. Escuchó el sonido de los mil pájaros que le daban el nombre a su técnica conforme la claridad azul que emitía se llevaba la oscuridad. El chidori se abrió paso desintegrando su prisión, la electricidad estimulando de nuevo la motilidad de su brazo. Ella no se encontraba demasiado lejos esta vez, pero guardaba cierta cautela acerca de su cercanía. Estaba esperando a que saliese.

-Detente,- le exigió tranquilo. -No puedes equiparar ninguno de mis ataques directos, tampoco hacer lo suficiente para dañarme. Te lastimarás si sigues insistiendo.-

Su ceño estaba fruncido, su voz sonó férrea. -No me subestimas, Sasuke, eres demasiado inteligente como para hacer algo así. Tu problema es creer que lo único que deseo es atacarte, también creer que eres indestructible. Aceptaste luchar contra mi sin realmente considerar mis motivos. Tus habilidades te colocan por encima de mi y como mi oponente serías mi destrucción, lo eres si me ves de esa manera.- Dijo ella, ajustándose el guante que cubría su mano derecha. -Puede que tú seas mi condena, Sasuke... Pero yo seré tu salvación.-

La silente calma en su interior se había extinguido a favor del fuego que aún le consumía dentro. Nadie podía hacer nada con respecto a las cadenas que arrastraba con él, eran su responsabilidad y su propia condena. La oscuridad dentro estaba tan viva como podía estarlo, recordándole que había demasiado que pagar y poco que pudiese hacer para llegar a saldar sus deudas. Si él no podía luchar contra ello nadie podría; vivir con algo así era una agonía constante en la que él se había adaptado a sobrevivir. Que ella intentase alcanzarlo la destruiría, encontrarse frente a quién realmente era venía con un precio demasiado alto de pagar. Naruto había estado allí con él y a pesar de su luz no había logrado llevarse todo. Deshacerse de lo que había restado dentro era su batalla y de nadie más, estaba harto de que ella se empeñara en colocarse en medio.

-Retrocede, Sakura.- Le advirtió. Mi condena no es algo que desees vivir para presenciar. Si ella estaba condenada él lo estaba con su caída. No le permitiría intentar algo tan estúpido, incluso si eso significaba tener que vencerla hasta la inconsciencia hasta abandonar su propósito suicida.

Ella no lo hizo. Vio como un par de clones se erigieron de la tierra en respuesta, a la par con grandes muros distribuidos de una forma laberíntica, ocultándolas del rango de visión de su sharingan. El trinar de los pájaros sonó a modo de advertencia antes de deshacerse de los primeros muros a su alcance con la facilidad que le proveía la dominancia del rayo sobre la tierra.

Sakura era una buena estratega y sus ataques hasta ahora habían sido diseñados para hacerse con la mayor ventaja mientras lo colocaba a él en una posición menos privilegiada, que hiciera uso del elemento débil debía tener su propia connotación. Reducir su rango de visión colocando los muros a su alrededor le proveía protección y camuflaje, intuía que aún estaba tratando de reducirlo con un ataque directo. Sin embargo, ella no se expondría a un ataque como el chidori directamente y sólo intentaría acercarse con los clones; a pesar de esto, planeaba mantener la amenaza lo suficientemente cerca de la original para ser capaz de esclavizarla con el Mangekyō y acabar con ello de una buena vez. Esta vez no sería en lo absoluto condescendiente, estaba dispuesto a mostrarle un anticipo de lo que se empeñaba en encontrar para asegurarse de dejarla fuera de combate, de que jamás volviera a perseguir un destino tan tortuoso.

Captó atisbos del primer clon y este se deshizo de vuelta hacia donde había sido creado antes de que pudiera atacarlo. Que Sakura también hubiera imbuido chakra en los clones de tierra había sido una estrategia inteligente, aunque no efectiva. El hecho de que su ojo no pudiese distinguir los clones de la original no significaba que se volvería en extremo cauteloso de sus ataques, sabía que Sakura no se enfrentaría a un ataque letal como permitiría que sus clones lo hicieran.

Los muros fueron derrumbándose con facilidad a su alrededor mientras esperaba el ataque directo del segundo clon. Ambos aparecieron a la vista al mismo tiempo, pero en distintas direcciones. Diferenció el clon del original porque la versión sacrificable corría directamente hacia él, mientras que Sakura real se habría paso hacia su izquierda, hacia el punto débil que significaba su extremidad cercenada. Cuando ambas estuvieron lo suficientemente cerca mantuvo su brazo hacia el frente en espera de deshacer la copia mientras se dirigía con el Mangekyō hacia original. Una vez que Sakura cayera esclava de su ilusión el clon se derrumbaría segundos después, si antes no perecía ante el chidori. Su último hilo de pensamiento antes del impacto fue que ella había sido ingenua al pensar que algo como la confusión podría crear una brecha que ella pudiese aprovechar. Todo ocurrió simultáneamente, y en un segundo fue incapaz de moverse.

A su izquierda, Sakura cayó presa de su dojutsu inmediatamente y el dolor intenso que le produjo la hizo caer de rodillas a su lado. Frente a él, la otra figura resistió lo suficiente como para acercarse a la mano centelleante para perecer como lo había previsto, sólo que no lo hizo. Apenas tuvo tiempo de intentar comprender para cuando escapar fue demasiado tarde. Ella ciñó un agarre férreo alrededor de la muñeca que mantenía la técnica, y antes de que pudiera pensar en desactivarla la realización lo golpeó con tanta fuerza como ella lo hizo, justo en su costado izquierdo. A pesar de la magnitud del golpe el agarre se mantuvo lo suficiente como para resistir en su lugar, el dolor fue lo único que pudo percibir durante algunos momentos antes de que el resto de sus sentidos regresaran y le hicieran comprender que había atravesado realmente.

El sonido de los pájaros desapareció y con el todo sonido que pudiese escuchar; el mundo pareció desvanecerse con su técnica y la claridad con la que veía el flujo de chakra interrumpido frente a él lo paralizó completamente. Sus ojos se abrieron en toda su extensión cuando la pupila giratoria desapareció de su ojo y vio la escena que se encontraba realmente frente a él. Sakura estaba aferrada con ambas manos y mucha menos fuerza alrededor de su muñeca y era el brazo que le pertenecía y le atravesaba el lado izquierdo del pecho lo que impedía que se desplomara al suelo. Cuando pudo ver también pudo sentir, las heridas que había dejado el chidori en su mano estaban cubriéndose por la sangre que se colaba por los espacios que no habían sido completamente cauterizados en el gran agujero que ella tenía en el pecho; lo sintió claramente, a pesar de que dicha mano se encontraba fuera de su campo de visión, traspasando a través de su espalda. A su izquierda, captó atisbos de los restos del verdadero clon, convertido en una masa de tierra amorfa que sobresalía del suelo.

Las pupilas le temblaban y eran la única parte de su cuerpo que no estaba detenida ante el shock. Esto no es una ilusión, conjeturó, y esa certeza hizo que el torrente violento de adrenalina que solía correr por su cuerpo durante cada batalla se cortara con fiereza, reemplazado por un gélido vacío que se instaló dentro de él e hizo que sus extremidades perdieran parte de su fuerza, empezando a tremolar ligeramente. Ella había apostado a su clon por el lado seguro y Sakura había ido directamente contra él, no había sido una equivocación, sabía a quién atacaría, no había sido un movimiento al azar. Sakura estaba muriendo frente a él porque se había abalanzado a su ataque. La debilidad crecía, pero su voluntad le impedía desplomarse y ella con él. La convicción de que si ambos caían sólo él sería capaz de levantarse del suelo. Si ella estaba condenada él lo estaba con su caída.

Se tensó al sentir su primer movimiento, y temió. Era una sensación que había experimentado poco en su vida, pero reconoció el efecto atenazante y como este se enrollaba alrededor de él cual serpiente. Desde su posición sólo alcanzaba a verle la coronilla y parte de los rasgos que no quedaban ocultos bajo la sombra que creaba su cabello sobre ellos. Cuando alzó la cabeza para encontrarse con él, enfrentó su rostro moribundo con un valor admirable y a pesar de que pudo ver claramente sus ojos esmeraldas, extrañamente opacos a pesar de los sutiles caminos brillantes que hacían sus lagrimas a través de sus mejillas y se mezclaban con la sangre que salía por la comisura de sus labios de una forma alarmante; vio el rostro de Itachi como lo hizo la última vez que estuvo con vida, cuando él le había arrebatado la vida. El sentimiento fue tan apabullante que lo llenó de una rabia sin precedentes.

-¿¡Qué has hecho, Sakura?! ¡Maldita sea!- Le gritó, porque la furia era lo único que siempre había sido suficiente para contener cualquier clase de dolor que había sentido en su vida. Sin embargo, el fuego se consumió inmediatamente una vez que el leve movimiento que había causado su arrebato desencadenó que otro torrente de sangre se apresurara por su boca. ¿Por qué había hecho algo tan estúpido? ¿Ella quería que cargara con algo como eso?

Notó como el sello de su frente se había desplegado en marcas oscuras que partían del rombo vacío y se extendían desde su rostro hasta donde podía observar, y aquello había sido casi un chiste cruel. Había visto en el pasado y también en sus memorias como ella era capaz de regenerar heridas de espada que pudieron amenazar su vida, pero aquello no había sido nada comparable a esta magnitud. Estaba seguro de que el hueco que le había abierto en el pecho había destruido parte de su corazón y el pulmón izquierdo en su mayoría. El mayor mérito que parecía haber alcanzado su técnica era evitar que hubiera muerto inmediatamente para que pudiera verlo a los ojos antes de hacerlo.

-¿Por qué?- Preguntó esta vez, indiferente de que la confusión estuviera bien marcada en su tono. No pudo decir mucho más que eso. Apenas podía soportar la visión de su rostro agonizante, la sensación de estar aún dentro de ella. Pero no podía dejarla caer, no podía. Estuvo extremadamente consciente de su tacto cuando ella se aferró un poco más fuerte alrededor de su muñeca. No había forma de que él pudiese dejarla caer.

-Estuviste...tan preocupado...tan seguro...todo el tiempo...de que podías romperme,- arrastró sus palabras lentamente, con dificultad. No había esperado una respuesta, estuvo completamente conmocionado de que fuese capaz de articular palabra. Había colapsado uno de sus pulmones, ella debía haber estado luchando desesperadamente por respirar en lugar de estar hablando con él. Fue entonces cuando apenas fue consciente de que su respiración estaba allí, causando leves fricciones contra su brazo cada que inspiraba y exhalaba. Su técnica debía estar forzando a funcionar al pulmón restante. Justo cuando creyó que se había detenido, continuó, -que quise...probar que te...equivocabas.-

Por su mente pasaron tantas formas de espetarle por su estupidez que no pudo encontrar la manera de formular. Saber que iba a morir frente a él y que después tendría que seguir con vida después de eso lo hacía aferrarse al sonido de su voz. La alarma se apoderó realmente de él cuando sintió que sus manos lo empujaban fuera de ella, aún no estaba listo.

-¡No te muevas!- Le ordenó, pero ella aún conservaba fuerza y el remanente de su brazo izquierdo aún colgaba inútil a su lado. Le disgustó la sensación de atravesarla de nuevo cuando ella consiguió liberarse. Temió todo momento en el que pensó que caería, pero Sakura logró mantenerse de pie aferrándose aún a su muñeca. No comprendió por qué no cancelaba la técnica y alargaba todo aquello, pero lo agradecía con un fervor que era incapaz de disolver. Cada respiro que lograba dar le permitía conservarla durante los momentos que lograra permanecer. La miró a los ojos todo el tiempo, por eso tardó algunos segundos en darse cuenta de que el tejido comenzaba a regenerarse de a poco, y cuando lo hizo no pudo mirar otra cosa.

No pudo seguir viendo a través de ella cuando la piel y las estructuras de su espalda fueron las primeras en regenerarse. El pulmón atrofiado empezó a crecer y a llenarse de aire conforme lo hacía, el movimiento de expansión y contracción trabajando a la par de la parte de su corazón que alcanzaba a ver. Los órganos fueron cubiertos progresivamente por el armazón óseo que él había destruido, dándole paso a la formación continua de la nueva piel que la cubriría.

-Quería demostrarte que me había preparado todo este tiempo,- la escuchó de nuevo, con mucha más claridad y firmeza que antes, aunque a sus oídos aún sonaba lejana. Al observar su rostro de nuevo pareció que había pasado ensimismado en su curación demasiado tiempo, ella había abandonado aquella fachada moribunda y aún así estaba demasiado conmocionado para llegar a sentir cualquier cosa, ni siquiera alivio.

»No hay nada que puedas causar que yo no pueda sanar,- continuó, -al igual que nada que conserves dentro. Deja de tratarme como si pudieses romperme, Sasuke. Eso ya no es posible.-

Volvió la vista hacia su pecho sólo para encontrarlo completamente regenerado, el único rastro de la herida mortal siendo el tono ligeramente más rosáceo que contrastaba con el resto de su piel, el agujero rasgado en su ropa y la sangre que empapaba el resto de ella. Verla tan entera frente a él casi parecía una concepción de su mente. Extendió el brazo hacia Sakura, lentamente cubriendo la poca distancia que los separaba. Apenas vaciló al hacer contacto con la piel renacida, recorriendo sin ninguna clase de pudor ni otra intención más que sentir toda su extensión, desde las nuevas costillas que se encontraban bajo ella hasta la suave curvatura de su seno; admirando su creación, regocijándose en la forma en que su piel se erizaba ante el contacto y su corazón aumentaba de ritmo, porque estaba viva.

Estaba frente a él y estaba viva.

Los dedos abandonaron su piel conforme caía. Una vez que la fuerza de sus emociones aminoró, se dio cuenta de que estas habían sido lo único que lo había sostenido hasta entonces. Un dolor diferente al anterior lo embargó y cuando apartó la vista de ella para mirarse se dio cuenta de que ahora Sakura se encontraba en mucho mejores condiciones que él. Había olvidado que ella lo había golpeado, la mitad de su cuerpo afectada estaba cubierta por grandes hematomas que se extendían desde su abdomen hasta su pecho. Una vez en el suelo el impacto fue casi insoportable, la sangre salió expulsada de su boca.

Registró vagamente que ella trastabilló sobre sus piernas antes de que sentir la intromisión cálida de su chakra en el área afectada. El efecto opiáceo se extendió, amenazando con adormecerlo, pero él se rebeló ante la sensación aferrando la mano a su muñeca. Estaba viva y bien. Ella trabajó con el daño en su interior durante un rato antes de sentir que finalmente empezaba a soldar sus costillas. Para este momento ya era capaz de tolerar el dolor y pudo mirarla por encima del fulgor verdoso. El sello púrpura estaba de nuevo en su frente y ella se veía concentrada en su labor, aunque visiblemente cansada.

El dolor corporal le otorgó el enfoque que había perdido y esto constituyó el verdadero alivio. Pudo mirar más allá de ella durante un momento y ver el desastre por el que estaban rodeados, lo hizo proyectar todas las formas en las que pudo haber resultado su pelea. Sakura había sido una idiota y él había sido descuidado. De pronto, la molestia volvió a aflorar desde el fondo, la adrenalina fluyendo de nuevo con libertad. Sentía la necesidad de reclamarle hasta el cansancio, de pelear contra ella mil batallas más. Lo único que hizo fue apartar sus manos con firmeza antes de estar enteramente reestablecido y fulminarla con la mirada. El dolor físico parecía lo único que le daba lucidez.

Ella pareció confundida en un principio, pero al fijarse en su mirada sólo frunció el entrecejo. -Aún no estás...-

-Quítate de encima,- le exigió, y Sakura apenas pareció darse cuenta de que estaba inclinada sobre sus piernas. Sin embargo, ella pareció desestimar el hecho en ese mismo instante.

-No hasta que estés completamente bien.- Advirtió ella. Era ella y estaba viva.

Hizo lo propio ignorándola e intentando erguirse por su cuenta, pero ella lo devolvió a su lugar, empujándolo hacia abajo por los hombros. -¡Quédate quieto, Sasuke!- Gritó ella, y sólo se detuvo para que ella pudiera verle a los ojos. Estaba furioso por su estupidez, por la forma en la que había trazado que ocurriera y acabara su pelea. Estaba en conflicto consigo mismo por no haber predicho sus tretas y aún resentía la magnitud del miedo que se había apoderado de él cuando creyó que moriría. Ella pareció interpretar lo suficiente su disputa como para parecer afectada, y por un momento las manos que posaba sobre sus hombros permanecieron estáticas, inseguras.

Su cercanía fue demasiado impredecible para procesarla a tiempo, pero la calidez de sus labios se esparció inmediatamente después de que su boca encontró la de él. El toque fue lo suficientemente inesperado como para paralizarlo antes de que pudiera apartarla, y lo único que lo hizo sobreponerse a ella fue el movimiento de sus labios contra los suyos. Estaba viva. Recibió su aliento como si se tratase de su vida regenerada. La sintió apoyarse sobre él y aceptó el calor que irradiaba su cuerpo, contrastando en completos opuestos con la frialdad de cualquier cadáver. Con la mano sintió la piel de las piernas que atrapaban sus caderas, la de los brazos que se movieron desde sus hombros hasta su pecho y la sensación fue lo único que lo hizo olvidar que había estado cerca de asesinarla. Estaba viva y podía sentirla. Estaba respirando contra su pecho, podía percibir su fragancia debajo del olor de la sangre, la escuchaba. Se estremeció al sentirla moverse sobre alguna de las costillas que permanecían rotas, pero incluso el dolor pareció lejano en comparación a todo lo demás.

A pesar de esto, ella se detuvo de inmediato. Al separarse, ruborizada pareció mucho más despierta de lo que la había visto jamás. La observó, sobrio, conforme se deshacía de la cercanía para volver a enfocarse en su regeneración. Su chakra lo invadió con la misma calidez que ella lo había hecho.

Si ella estaba condenada él lo estaba con su caída.

En todo el tiempo que transcurrió después, ninguno dijo otra palabra.


Sorprendentemente, él era el único que había logrado sobrellevar la espera por el desenlace de la discusión entre Sasuke y Sakura sin más que una ligera curiosidad todo el tiempo. Era obvio que Karin intentaba lidiar con lo que fuera que estaba sintiendo, pero incluso Jūgo, quien siempre había sido el más confiado de los tres, había mantenido una especie de conflicto con su tranquilidad después de que aquella última ave había venido a su encuentro. Él grandullón se había apostado en la ventana mientras Karin ahogaba su espera en la habitación del hostal, por su parte, él había encontrado algo propicio en que matar el tiempo al afilar su pequeña munición de armas.

Parecieron transcurrir horas hasta que en uno de los choques del metal contra el afilador miró a Jūgo levantarse rápidamente desde la esquina de su ojo. Cuando abrió la puerta y se apartó de ella para que pudieran ingresar, comprendió por qué lo escuchó preguntar qué había sucedido.

Sasuke avanzó dentro de la habitación con la suficiente falta de su agilidad natural como para saber que su brazo derecho se encontraba sobre los hombros de Sakura no de una forma cariñosa, si no porque estaba apoyándose en ella para ser capaz de avanzar. A pesar de esto, se las arreglaba para parecer tan circunspecto y superior como de costumbre. A su lado, Sakura parecía haber abandonado el estado aletargado que había mantenido durante aquellos dos días, se veía serena, despejada. Apoyaba el peso de Sasuke rodeándolo con el brazo izquierdo, mientras que con el derecho mantenía su camisa en un puño a la altura de su pecho. No lograba atar los cabos suficientes como para adivinar exactamente qué había pasado con ellos, pero ambos lucían como si acabasen de volver del infierno. No ignoró que la prenda que Sakura mantenía arrugada en su puño se encontraba de un color rojo mucho más oscuro en algunas áreas que otras, qué rayos, por la cantidad que también había alcanzado su falda parecía que se había bañado en sangre.

-Estamos bien,- les aseguró ella, y le pareció bastante sincera. Le dirigió a Jūgo una pequeña sonrisa tranquilizadora antes de avanzar a la par con Sasuke por el pasillo hacia la habitación.

Cuando pasaron de él su mirada se fijó en el punto inmediatamente contrario al sitio que Sakura sostenía y entonces descubrió que había tratado de esconder la desnudez que era análoga al agujero que había en la espalda de su camisa, el círculo del emblema de su clan interrumpido por el rasgado. Eventos muy precisos pasaron por su cabeza y los descartó a todos con la misma rapidez, no podía ser posible. Pensó en el infarto que le daría a Karin cuando ellos finalmente ingresaran a la habitación en ese estado. Creer que alguien los había atacado era mejor que considerar que se habían atacado entre ellos, sobre todo conociendo las posibilidades de algo así. A pesar de parecer como si hubiese elegido disfrazarse de la víctima de una masacre, Sakura estaba tan bien como podía estarlo y eso era bastante contradictorio, sobre todo cuando él seguía llegando a la misma conclusión de exactamente cómo su prenda había sido perforada.

No obstante, lo que sea que había ocurrido calmó los ánimos entre ellos. De hecho, había cambiado algo. Los había visto caminar uno al lado del otro durante todo aquel mes, y a pesar de ser cercanos, incluso él podía notar la diferencia entre ambos. La escena le recordó poco tiempo atrás, al salir de Amegakure escoltados por sus ninjas, cuando Sakura apenas podía mantenerse de pie por el agotamiento y Sasuke la sostuvo todo el tiempo hasta que fueron capaces de descansar. Extrañamente, esta vez Sakura era a la que parecían haberle dado una paliza, y a pesar de que era Sasuke quién guardaba una mejor apariencia, era ella quién proveía el sostén.

Al verlos caminando juntos esta vez, por primera vez le pareció que lo hacían en calidad de iguales.


¡!

Considerenlo un premio por ser las lectoras más aguerridas y fieles del mundo. Juro que pronto causarán que mi vista se desgaste lo suficiente para usar lentes, y mi única ventaja es que no me veo terrible con ellos. También fue un pequeño premio para mi y los días en los que me he esforzado mucho estudiando... De verdad quería irme con este. Para todas quienes se resisten a dejarme ir, insisto en que es necesario. Escribir uno de estos capítulos me toma alrededor de dos días completos en los que sólo como, bebo y pienso en cómo ensamblaré todo para que funcione. Estudiar medicina es en extremo demandante y requiere todo de mi porque, bueno, quiero ser una buena profesional y no quiero matar a nadie. Es completamente necesario que separe ambos ámbitos de mi vida (¡Adoro escribir! pero todo lo que amo y considero es considerado 'ocio' -leer, ver tv e incluso algunas salidas- es dejado completamente a un lado cuando estoy en periodo escolar) en pro de que ambos funcionen. Pero, ¡Regocíjense! Esta vez cumplí mi ofrecimiento.

Con respecto al capítulo, no se imaginan como trabajé para que todo cayera en su lugar. Desde el principio supe que la única forma en la que Sasuke pudiera siquiera concebir una situación como esta -al menos en primera instancia- es que se encontrara demasiado vulnerable como para rechazarla. Siempre consideré que él estaba resignado a perderla para su bien así que lo de 'Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde' no aplicaba en este caso, a excepción de que torciera un poco el significado de 'perderla'. No tengo ni idea como Sasuke habría podido vivir consigo mismo si realmente hubiera llegado a causarle a Sakura daño físico irreparable en el anime. Aún así, no crean que significa que esto predecirá el próximo capítulo. Sakura puede haber quebrado la defensa que la mantenía fuera, pero siempre pensé que no habría fuerza que pudiera actuar sobre Sasuke en los asuntos que referían a las cosas que lo aquejaban; él debe elegir mostrarlo, y así haré que suceda.

Entre otras cosas ¡Me deshice del -kun! Estaba deseando hacerlo desde hace algún tiempo. La persona que comentó que le agradaba que mostrara a Sakura en su verdadera esencia, eso es muy satisfactorio considerando que siempre me inclino a describir heroínas mucho más orgullosas; pero el amor de Sakura siempre ha sido demasiado paciente y perpetuo como para que me atreviera a modificarlo. Siempre pensé que la única forma de que Sakura pudiese librarse de él era por el bien del propio Sasuke, pero aquí no será necesario. Quitando el sufijo la hice subir un par de escalones hacia lo que finalmente se desarrollará como su relación matrimonial: Deshaciéndome de lo platónico. Plus, fue una agradable sorpresa que el Databook confirmara que Sakura era una ninja de naturaleza elemental. Que pueda manejar el Agua y la Tierra pareció bastante adecuado desde que ambos son elementos que ayudan a crecer a las plantas, también me pareció curioso que ambos, Sakura y Sasuke posean dos elementos contrarios y complementarios. Agua vence a Fuego, Tierra pierde contra Rayo.

Como un pequeño bonus, cuando Sarada le preguntó a su mamá si alguna vez Sasuke y ella se habían dado un beso, quise creer que no había sucedido de una forma que sería apropiada para contarle a un infante.

En el próximo capítulo; Orochimaru, Konoha. Divergencia de algunos caminos y convergencia de otros. Sasuke y Sakura lidiando con lo que pasó aquí.

A todas mis queridas lectoras, todos sus reviews funcionaron. Puede que me abstenga de escribir, pero siempre estaré pendiente de leer todo lo que tengan para decirme en estos seis meses en pro de prepararme para cuando sea el momento de venir con el próximo. Si tienen alguna pregunta y poseen cuentas en FanFiction, no tendré problema en responder mediante mensaje privado. Espero que esto logre hacer lo suficientemente felices a las que esperan.

Hasta pronto,

Nahare~