Cuando cerró los ojos para sumergirse pudo verlo todo de nuevo. No dejó de respirar hasta que el agua engulló su nariz y la pesadez la empujó hacia el fondo. Mientras ascendía de nuevo a la superficie, incluso pudo sentirlo. Habían pasado pocos días, pero no podía dejar de pensar en que uno de sus sueños más arraigados se había convertido en una abrumadora realidad, habiendo sobrepasado por mucho a cualquier fantasía que pudiera haber concebido en algún punto de su vida. Nada hubiera podido prepararla para experimentar ser correspondida por Sasuke.

Era extraño pensar en como lograba funcionar el cerebro para evocar eventos pasados con la misma intensidad. Si no hubiera necesitado respirar, quizás habría logrado confundir el roce del agua cálida con el toque de Sasuke contra su piel. Si no supiera quien la acompañaba en aquel lago, habría creído que se trataba de su presencia. Apartó el exceso de agua de su rostro y se volteó para encarar a Karin, a poca distancia de ella, con el cabello rojo goteando. Una leve arruga se formaba en su entrecejo, había estado mirando su pequeño parche de piel regenerada, que empezaba a perder de a poco el color rosáceo para parecerse un poco más a su tono de piel. Había notado en ella cierta preocupación después del incidente, y a pesar de que parecía haberlo superado, aún a veces la atrapaba dirigiéndole miradas recelosas.

Bajo la tutela de Tsunade había aprendido a manejar situaciones comunes tanto como las críticas, y una de ellas era la discreción ante las secuelas visibles de ciertas enfermedades o afecciones frente al paciente, de modo que esto estableciese un ambiente más cordial en el cual este pudiera sentirse cómodo y la despreocupada atención no mermara su autoestima y/o cohibiera. Últimamente había compartido casas y horas de baño con Karin, las suficientes como para haber podido darle un vistazo discreto y corroborar que las cicatrices no sólo se acumulaban en su pecho, se esparcían por toda la extensión de su cuerpo. Sabía reconocer que Karin y ella se habían acercado lo suficiente como para que entre ellas existiera alguna especie de vínculo que no podía definir, inconcluso para ser una amistad pero nada parecido a la fría interacción que había guardado hacia ella en un principio, así como también que la observación crítica era su forma particular de denotar preocupación. Karin había mostrado ser lo suficientemente orgullosa como para que Sakura supiera que dirigirle una expresión singular hacia las marcas en su cuerpo sería intolerable (aunque Karin se lo estuviese haciendo a ella.) Lo corroboró segundos después, cuando el entrecejo de la pelirroja se frunció aún más y apartó la mirada antes de sumergirse en el agua.

-Esta es la primera vez en días en que realmente parece que nada te está molestando,- comentó Karin, intentando crear una conversación amena mientras escurría su cabello. -Desde que volvieron,- «oh, ahí está.» Aún estaba tratando de enterarse de los hechos de la pelea de una manera que pareciese sutil, -he sentido la necesidad de gritarte que respires cuando luce como si olvidaras hacerlo.-

Habría querido desestimarla, pero la verdad era que todo el tiempo había estado tensa como un arco. Las fuertes y desmesuradas sensaciones que había sentido con respecto a Sasuke antes de lo ocurrido, toda la rabia, la esperanza, el miedo y lo que no podía poner en palabras había cobrado un peso extra que se había instalado en su estómago, dotándola de algo totalmente distinto. Entre Sasuke y ella no había existido nada como una palabra textual desde la tarde de la pelea. Él no era un hombre de palabras y ella parecía haber perdido la habilidad para conjeturar alguna frase coherente frente a él.

Sasuke ya no pretendía ignorarla, de nuevo volvían a coexistir en esa rutina que de alguna forma los colocaba al menos un paso más cerca el uno del otro que del espacio que compartían con los demás, pero la tensión pesaba sobre ella con una magnitud que no lograba sobrellevar. Cada vez que la miraba a los ojos podía congelarla en ese mismo lugar, y siempre que de algún modo tenían la más leve interacción física podía jurar que empezaba a temblar imperceptiblemente. Se sentía de nuevo como una adolescente, vulnerable, idiota e incapaz de manejar las sensaciones que se abrían paso violentamente desde el fondo de su abdomen hasta resonar en su pecho. Sasuke no ayudaba en lo absoluto al proceso, con aquel silencio perpetuo y las miradas que frecuentemente solía dirigirle.

Sus pies empezaron a volverse de plomo cada vez más pesado siempre que avanzaba un paso que la acercaba más en dirección a la guarida de Orochimaru. Además de todo su conflicto emocional, la ansiedad que le generaba el encuentro con la serpiente y la espera con respecto a la resolución de Kakashi y los demás Kages la mantenía despierta; lo cual resultaba bastante contraproducente, porque no ayudaba en lo absoluto despertar en medio de la noche, abrumada con todas sus preocupaciones y que fuera el rostro dolorosamente hermoso de Sasuke lo primero a enfocar. Había sido una tonta en pensar que jamás podría sentir más de lo que alguna vez llegó a sentir por el Uchiha: cuando lo veía dormir en el futon contiguo lo amaba tanto que incluso sentía como el sentimiento le contraía el corazón. Aún así, su caos interno empezaba a pasarle factura física. Siempre estaba demasiado cansada y nunca ni un poco tranquila.

-Estoy preocupada,- terminó por admitirle, conforme comenzaba a salir del agua. Karin la miró con algo parecido a una mezcla de aprensión y triunfo mientras se ocupaba en secarse. -No hemos tenido respuestas de Konoha en algunos días y no me hace feliz no saber durante cuánto tiempo estaré en un escondite de Orochimaru, con él dentro.- Enfatizó.

Durante un momento, Karin la miró sin pudor mientras esperaba que ella dijera algo más. Se habría reído si no estuviera de por si pensando en muchas cosas a la vez, esta parecía ser la manera en la que la pelirroja le exigía que compartiera sus sentimientos. Bastante torpe, debía admitir, pero incluso llegaba a parecerle un poco tierno el cambio que estaba experimentando. Probablemente Karin no había tenido la oportunidad de hacer muchas amigas al crecer en una de las guaridas de Orochimaru, y ciertamente no tenía nada de experiencia en la materia. Si su tiempo juntas se extendía lo suficiente, Sakura sospechaba que Karin podría llegar a ser muy parecida a Ino, si eso sucedía aquellos intentos pocos sutiles de intentar sacarle información pasarían a convertirse en una extorsión bastante directa.

-¿Si hubieras tenido opción, habrías conservado las cicatrices?- Le preguntó de repente. Karin pestañeó, perpleja durante algunos segundos.

-¿Qué?- Espetó como si no pudiese creer la pregunta. Karin estaba en su propio camino fuera del agua, y a pesar de que sabía que no era en lo absoluto pudorosa con su cuerpo, repentinamente pareció como si quisiera volver a sumergirse en el agua y fuera de su vista. Ella sabía que su 'Ino interna' estaba en algún lugar, y si quería que ella ganara la confianza suficiente como para preguntarle las cosas directamente, justificadamente tendría que hacer lo mismo.

-Jūgo me contó como funciona tu habilidad innata. Puedes transferir chakra curativo a través de tu piel, pero la habilidad no funciona para regenerarte a ti misma.- Le explicó. -Cuando me hieren, utilizo ninjutsu para deshacerme de las cicatrices, pero aún conservo al menos un par de ellas, las que de verdad significan algo para mí porque marcaron algo importante. ¿Si hubieses podido hacer lo mismo, habrías conservado tus cicatrices?-

Sabía demasiado poco de Karin. No había indagado al respecto con el resto del equipo porque no quería fisgonear en sus asuntos privados. La primera vez que observó la desnudez de Karin fue la única vez en la que se sintió obligada a preguntar; a simple vista, las numerosas cicatrices la hacían parecer víctima de tortura. Cuando aprendió de su habilidad, se preguntó si realmente agradecía o aborrecía aquel don. A pesar de poseer algo tan complejo y extraño, Karin no se había interesado por perseguir artes médicas; aunque podía ser en extremo confiada de su apariencia, cada vez que incluso aludía con la vista a las marcas en su piel, ella se cohibía inmediatamente. Si su objetivo real era entablar una amistad, debía comprender que en una amistad sana sólo se exigía tanto como se daba.

Después de algunos segundos de mirarla como si se preguntara si realmente iba en serio y cuando ya parecía haber desistido de la idea de cubrirse, la miró con un rostro estoico. -No.- Respondió con simpleza y bastante impertenencia, pero visiblemente honesta. -Odio las cicatrices. A las que significan algo para mi, sólo las odio un poco menos.-

Esa era la diferencia. Karin habría preferido no poseer su don, ella habría elegido de llenar de cicatrices cada resquicio de su piel si eso le hubiese permitido salvar a todo aquel que significase algo para ella. Tal vez Karin también si hubiese tenido una verdadera opción la mayoría de las veces.

-Yo también, casi siempre.- Admitió, familiarizada con la preocupación por el aspecto que aún no podía terminar de superar a pesar de haber madurado de su versión antigua y vanidosa. -Pero las que elegí conservar, me llena de orgullo haberlas recibido.- Sus dedos tocaron tentativamente la piel nívea de su abdomen y el pequeño relieve que había hecho hacía años la espada de Sasori. Su mano terminó posándose a la izquierda de su pecho, sobre la piel regenerada. -Si pudiera elegir, también habría conservado esta.- Le dijo, y esperó que comprendiera.

Karin pareció sopesar el peso de su declaración, y vio como la leve duda de lo que había sucedido hacía días se disipó de sus ojos. Ella la miró sin expresión durante algunos momentos más, y luego simplemente cerró los ojos antes de exhalar y empezar a secarse también.

-Es una suerte que puedas regenerarte a ti misma. De lo contrario, sólo serías una idiota suicida.- Murmuró bajo su aliento, y Sakura sonrió un poco.

Es una suerte, mantuvo el pensamiento presente durante todo el camino de vuelta. Si no hubiera contado con la habilidad de hacerlo, no estaba segura de que algún otro método hubiese funcionado. Sasuke no era tan inflexible, pero si obstinado; sus defensas pudieron en algún momento doblarse a su favor, pero jamás iban a romperse. Haberse estampado contra él a costa de su propia vida lo había agrietado lo suficiente como para que ella pudiese colarse dentro. Ahora, estando ya allí, se trataba de aprender a sobrevivir al cambio. Jamás se imaginó que alcanzar ese nivel pudiera colocar más peso sobre sus hombros, pero ahora sentía más que nunca que se encontraba totalmente inerte bajo su presencia.

-Empezaba a impacientarme,- la repentina voz de Suigetsu la arrancó lejos de sus cavilaciones, -estamos demasiado cerca como para retrasarlo más.-

No supo diferenciar si su corazón se había detenido durante un milisegundo o por el contrario retumbó con una fuerza brusca contra su pecho. Sus ojos apenas habían registrado a Suigetsu cuando estos se dirigieron instintivamente hacia Sasuke, quien le sostuvo la mirada todo el poco tiempo en el que ella se atrevió a ser absorbida por su oscuridad. Desviarse hacia Jūgo fue mucho más sencillo y el contraste bastante amplio. El corazón definitivamente estaba galopándole en el pecho en aquel momento y que esto se tratase de una mezcla de lo que Sasuke le transmitía y la ansiedad que le generaba estar a pasos de Orochimaru resultaba una sensación desagradable, la combinación era asfixiante.

-Sakura,- escucharlo llamándola causó que su columna se envarara, su corazón bombeó más fuerte al encararlo. Su entrecejo estaba ligeramente arrugado, pero no dijo mucho más. Seguramente su especie de ataque de ansiedad la hacía parecer bastante vulnerable y eso le dio el incentivo suficiente como para recobrarse un poco.

-Estoy bien,- le aseguró. Sostenerle la mirada fue un poco más sencillo cuando entendió que estaba mostrando cierto grado de preocupación. Durante todos esos días se encontró bastante preocupada de como aquello podría haber modificado su interacción, y le tomó poco entender que el silencio que se había instalado entre ambos no era más que el resultado de su propia incapacidad para sobrellevar la nueva ola de emociones avasallantes que la había embargado. Pensar en que tal vez Sasuke podría estar atravesando un proceso parecido era de cierta forma reconfortante. Sentir que se preocupaba por ella era mejor que la incertidumbre de pensar que ahora que estaba dentro, sólo estaba buscando una forma adecuada para echarla fuera de nuevo.

Antes de que Jūgo pudiese acercarse demasiado o Suigetsu siquiera abriera la boca, Karin intervino. -Claro que está bien. Es sólo el calor de este maldito lugar.- Se dirigió a ellos, pero luego la miró, -mientras más rápido lleguemos allí mejor. Dale algo de agua, Suigetsu.-

Agradeció silenciosamente el hecho de que Karin se hubiese mantenido cerca durante todo el camino y terminó por estar de acuerdo en que tal vez la solución a parte de su tensión era acabar de una buena vez con la distancia que existía con Orochimaru. No podía hacer mucho más que seguir caminando en la oscuridad del interior de Sasuke sin ninguna guía hasta que él eligiera mostrarle algo, pero al menos no tenía que estar siendo ahorcada por serpientes imaginarias todo el tiempo. Enfrentarse a sus miedos podría incluso devolverle su agudeza. En caso de Orochimaru que se sublevara, era mucho más sencillo luchar contra serpientes verdaderas.

Cuando la entrada oculta se dibujó fuera de la tierra casi estaba en paz con la idea de adentrarse en el nido de la víbora. Sasuke dirigió la marcha y ella se mantuvo a pasos detrás de él, con los ojos fijos en el abanico de la espalda. Casi no le prestó atención al sonido de los cuatro pares de pisadas, mientras se adentraban en los corredores oscuros, con las antorchas flanqueando su paso y creando sombras gigantes frente a ellos, sólo existieron Sasuke y ella. Los recuerdos del tumultuoso pasado se aglomeraron en su interior y la ansiedad momentáneamente abandonada se acumuló con mucho más fuerza que antes, con el recuerdo de sueños en los que perseguía a Sasuke en la oscuridad de pasillos similares sin poder alcanzarlo durante tanto tiempo.

La idea de él, solo en aquel lugar e incubando toda aquella oscuridad que aún en parte arrastraba la torturó casi tanto como lo hizo durante aquellos años en los que tenía que imaginar su rostro para poder verlo. Habría dado todo por evitar que Sasuke hubiese seguido a Orochimaru, casi con tanta fuerza como deseaba acortar los pocos pasos que los separaban, aferrarse a su mano y salir huyendo juntos de allí y lejos de cualquier cosa cercana al pasado que había hecho que las cosas se torcieran tanto, hasta el punto de que las únicas mejoras que Sasuke pudiera experimentar debían ser pagadas con el precio de la sangre. Itachi, Naruto y recientemente ella habían actuado ya como moneda de cambio.

La intensidad de su aroma característico le golpeó la nariz con su cercanía, pero al menos eso evitó que chocara contra el símbolo de su espalda. Sasuke se había detenido a centímetros de ella y cuando regresó a la realidad, pudo darse cuenta de que ya no había sólo cuatro pares de pisadas resonando en la amplitud del eco de los pasillos. Sintió como se envaraba instintivamente de nuevo, pero esta tensión fue distinta. Parte de ella deseaba permanecer oculta tras él, la otra deseaba colocarse como muro entre ellos.

-Nunca cambiarás, Sasuke-kun,- lo escuchó al acercarse, y el rechazo fue absoluto. -La única razón para no atacar inmediatamente a mis intrusos es que conozco tu costumbre de nunca anunciarte apropiadamente. ¿Supongo que esto significa que traes lo necesario…?-Existió una pausa minúscula, en la que lo imaginó olisqueando el aire con la lengua reptando fuera de su boca, -Y que la Hoja ahora está envuelta también. Ha pasado algo de tiempo,-

Él entró en su rango de visión cuando eligió abandonar el refugio que la espalda de Sasuke creaba sobre ella. Usó todo de si para contener sus emociones, su rostro no mostró nada y apenas una vaga tensión era visible en la línea de músculos que su camisa lograba mostrar alrededor de sus clavículas, pero pudo hacer poco acerca de los vellos que se erizaron ante el reconocimiento. Esperó que los pocos metros entre ellos evitaran que él pudiese darse cuenta, pero lo dudaba. La única cosa que pudo hacer para enmascarar el miedo remanente fue recordar que también estaba asqueada y molesta con él, esperando que la esencia de la furia fuera más grande para superar el miedo que ella sabía él tenía la habilidad de oler.

-Curioso. ¿Por qué no está aquí también Naruto?- Preguntó Orochimaru.

-No sería útil en esto.- Sasuke se limitó a responder.

-¿Así que debo asumir que ella lo es?- Sus ojos de serpiente se afilaron en ella durante un momento.

Sasuke compartió una mirada con ella, luego la pasó de largo. Sakura notó que incluso aunque el movimiento había hecho parecer como si él estuviera pasando de ella, realmente estaba cubriéndola de nuevo detrás de su sombra.

-Ella está aquí para seguir sus órdenes.-

Dudaba que Orochimaru estuviera inconsciente o siquiera dudara acerca de que Sasuke podría seguir las órdenes de Konoha él mismo. Ella pensó que él estaba tratando de ponerla fuera de los intereses de la serpiente y darle la menor parte en todo aquello en un intento de hacerla sentir menos incómoda de lo que ya estaba, pero realmente no podía estar más incómoda que estando atascada con el creador de todo su prematuro sufrimiento, bajo su techo y posiblemente cooperando con él. Lo que la haría sentir realmente tensa era ser privada de él, desconectada y consecuentemente en desventaja.

La mirada curiosa de Orochimaru se desvaneció rápidamente, como si los pensamientos con respecto a ella fueran desechados. -¿Qué órdenes serían esas?-

-Estamos aquí para esperarlas.- Le respondió ella con tono firme, un poco de su propio veneno deslizándose a través de él, amenazador. «Estoy sobre ti.»

Orochimaru soltó una inesperada risita en respuesta, aún semicubierto en su visión por la espalda de Sasuke. Él había captado la conminisción, y lo había encontrado divertido o interesante. -Entiendo porqué la trajiste a ella sobre él. En aquella época, fue la única de ustedes que conservó la cabeza la mayoría del tiempo.-

Conforme Sakura entendía a lo que se refería, las imágenes del pasado se sucedieron por su mente como lo habían hecho muchas otras veces antes. El recuerdo de la figura polimórfica que era Orochimaru atacándolos aquella vez, y ella siendo la única que había permanecido para verlo desaparecer sin todo el daño que les había causado. Recordar cuán asustada estaba cuando vio a Naruto caer luego del ataque de la serpiente y a Sasuke retorcerse y desvanecerse en el dolor de la mordida maldita la hizo salir de la sombra, colocándose junto a Sasuke de nuevo.

No pudo apartar los ojos del amarillo complacido de su mirada, descubriendo que en ella parecía haber una mezcla de ambas, burla y expectativa. Cuando Orochimaru alcanzó dos dedos hacia su párpado inferior, como para rascarse, ella lo previno, sus músculos no se movieron un centímetro y le mantuvo la mirada, calmada y expectante. Sasuke se mantuvo callado e inmóvil a su lado. Su mirada tenía este brillo que lo hacía parecer perpetuamente malicioso, así que no fue un gran cambio cuando se tomó más del tiempo necesario para rascar debajo de su ojo, el fantasma de una sonrisa en la línea fina que eran sus labios. Él no había intentado nada, todo era una absurda semejanza a la vez en la que les había hecho ver la forma en la que había 'planeado' matarlos a ambos cuando aún eran niños, para someterlos luego de atraparlos en su genjutsu durante la primera etapa del examen chunin. Se rió por lo bajo un par de veces más como si no se hubiera divertido tanto en un tiempo, lo cual probablemente era cierto.

-Muchas cosas parecen cambiar con los años.- Les dijo a ambos, el destello perpetuo brillando en su dirección. Repentinamente, el peso sobre ella fue levantado cuando él escrutinó al resto de las personas en la habitación. -Es bueno que todos estén aquí. Aún hay mucho que arreglar mientras esperamos por órdenes.- Con eso dicho, se volteó para seguir el camino por el cual había venido antes, y después de unos segundos ella retomó el paso de nuevo cuando sintió a Sasuke hacer lo mismo.

Durante unos segundos, Sasuke volvió a dirigirle una mirada analítica. El subidón de adrenalina que aún le corría por las venas la obligó a mirarlo de vuelta como no lo había hecho en días. Por un momento, todas las dudas y los sentimientos desbordantes que él le causaba fueron ahogados por la comezón de las heridas nunca sanadas del pasado que ese lugar reabría. Odiaba a Orochimaru, estar allí y que existiera la posibilidad de tener que ayudarlo con el proyecto que iba a meterlo de nuevo dentro del lugar que solía llamar hogar. Estaba llena de miedos con respecto a Konoha, pero lo que fuera que sucediera dentro de ella terminaba siendo avasallado por sus emociones más complejas.

Le preocupaba tener que estar frente a Sasuke en ese momento y saber que él era capaz de ver dentro de ella, pero lo que más temía era haberlo alcanzado y no haber encontrado nada dentro que la hiciera sostenerse a la esperanza de que él estaba dispuesto a conservarla a su lado. Si él había mostrado algo en mayor cantidad después de su pelea esto definitivamente era atención, a ella y a todos sus movimientos, como si estuviera tratando de predecir lo que estaba a punto de hacer a continuación.

Odiaba tener que ir a un lugar al cual temía-y también el hecho de temerlo- sintiendo que Sasuke sólo la estaba tratando con extrema cautela, como si pudiera ver cierta fragilidad en ella aún después de todo y ciertamente odiaba el hecho de no poder hacer mucho más que respirar un par de veces sin sentir el fantasma de su toque prolongándose sobre su piel, ansiando por el contacto, y que él permaneciera como si él encuentro que la había hecho entrar en él había sido una mera consecuencia del acto y nada más.

Con su mirada, intentó comunicarle su resolución: sin importar que, se rehusaba a ser privada de esto. Él le había pedido que lo siguiera a la guarida de la serpiente y ella lo siguió sin importar qué significaba para ella porque todo lo demás-incluido él- era más importante. No iba a tomar su mano si él no lo quería así, pero se iba a quedar a su lado hasta el final, fuese cuando fuese. Con la ausencia de suavidad quemando en sus ojos verdes le mantuvo la mirada y por primera vez desde el acontecimiento, ella no fue la que eligió escapar a sus ojos.


-Sin ayudantes, casi parece que nos necesitas.-

Orochimaru le prestó apenas la suficiente atención a Suigetsu como para contestar.

-Los ayudantes no serían una ayuda real. Aún es un tema delicado.- Siseó él, y Karin captó la referencia hacia Kabuto.

Incluso así, ella dudó de que Orochimaru tuviera algún problema para apañárselas por si solo durante todo ese tiempo. Después de la guerra, aún había gente leal a él cuando ascendió de nuevo, pero él se deshizo obedientemente de todos sus nexos con ellos para permanecer por su cuenta, suponía que había aprendido para bien de los defectos de confiar en una mano que no era la suya. Dos veces. No había dejado ir completamente su influencia sobre la gente, para cuando cayó en desgracia aún conservaba su poder sobre los remanentes de la aldea del Sonido, llena de personas que él había sacado del mismísimo fondo para colocarlos sólo un poco más arriba, como había hecho con ella.

Aún conservaba cierto sentido de gratitud incluso sabiendo bien que él había seguido sus propios motivos egoístas en sus actos de beneficencia, así que podía entender la devoción ciega que algunos de ellos desarrollaron hacia él. Ellos, entre la gente que fue cautiva contra su voluntad y asesinada durante años, eran los únicos que quedaban para cumplir la misión renovada de sus vidas: servir a Orochimaru, justo como lo había hecho Kimimaro Kaguya; los que eran como él eran la única población de su escondite, individuos con habilidades ninja decentes, ahora sujetos de estudio y experimentación, y una poca gente común de la aldea que se hacían cargo de las instalaciones. Los demás estaban mirando a algunos de ellos en los laboratorios, mientras Karin trabajaba en las muestras que habían tomado en su viaje para preservarlas y luego obtener el genoma de ellas. Suigetsu estaba mirando al par de hombres sentados en la camilla del laboratorio como si fueran animales en un zoológico.

-Hm, incluso los tratas como seres humanos. Casi parece loco que alguna vez colocaras a personas en malditas peceras por meses.- La ironía llenaba sus palabras, y Orochimaru volvió a ignorarlo como antes conforme continuaba el examen en los individuos.

Jūgo parecía estar lejos de allí, encerrado en su propia mente y el par se mantenía junto con algo de distancia entre ellos. Sasuke y Sakura también habían estado supervisando las condiciones de los laboratorios así como las de los sujetos, Sasuke se mantenía impasivo, el disgusto de Sakura era imposible de esconder incluso antes de que Suigetsu abriera la puerta a sus propios recuerdos traumáticos asociados a Orochimaru y la arruga en su entrecejo se agravara.

Ahora sabía que la mayor parte del malestar de Sakura apuntaba en dirección de la serpiente, pero la tensión que existía entre Sasuke y ella se mostraba cada vez que les espiaba y veía como trabajaban obedientemente en evadir la cercanía del otro y de alguna forma conservarla a la vez. Karin no tenía idea de lo que Sasuke pudiese estar haciendo, pero estaba empezando a sospechar que Sakura estaba cansándose de actuar y empezaba a esperar reacciones de su parte. Nunca la había visto proceder de esa forma-por lo que supo desde el principio, ella nunca tuvo problemas con que sus sentimientos lo alcanzaran a voluntad, intentando siempre mantener el mayor contacto posible-pero ahora parecía demasiado sumida en su propio conflicto para buscar esa cercanía de nuevo.

En contraste, él también había estado actuando diferente desde el 'incidente'. En el pasado, incluso si de alguna forma ellos terminaban estando demasiado cerca dentro de los límites de la comodidad,-de su comodidad al menos, y Karin creía que la de Sasuke también-él siempre parecía estar tratando de mantenerla a distancia-para no decir ignorarla.- Ahora, parecía casi como si se hubiera rendido, y en su lugar, tratara de mantener un ojo perpetuo sobre ella, aunque no alcanzándola propiamente. Su teoría sobre ellos se inclinaba al gran enfrentamiento-que los hechos apoyaban-y en el ocurriendo algo lo suficientemente serio como para que ellos no fueran capaces de ignorarse el uno al otro -o mejor, la situación que parecía ir entre ellos que era lo bastante obvia como para que el resto de ellos lo notara-y modificara sus conductas: haciéndolo a él más abstraído y a ella incapaz de encontrar esa forma natural en la cual siempre llegaba hasta él. El resultado era mucha más tensión de la que existía entre ellos antes de la colisión.

¿No se suponía que existía cierto alivio después de algunas peleas? ¿Cuánto tenía que cargar aún cada uno como para que se comportaran así? Suspiró. Aquello casi le hacía doler los ojos.

-Tan pronto como la segunda fase de experimentación esté lista ellos también deberían estarlo.- Orochimaru se dirigió a Sasuke y Sakura, y luego a los sujetos. -Pueden irse.-

Cuando Sakura estuvo segura de que ambos hombres habían abandonado la habitación, su voz rompió el silencio inmediatamente. -Quiero ver los individuos con los que has experimentado antes para este proyecto.- Demandó ella, la usual calidez en su voz se había ido. -Quiero registros de los procedimientos si no pueden describirlos ellos mismos.-

-No puedes verlos, e incluso si pudieses no te dirían nada.- Contestó él.

El diamante en su frente se hizo más pequeño con la presión que su entrecejo hizo al arrugarse. -¿Por qué?-

-Porque están muertos.- Orochimaru respondió simplemente, pero incluso en su seriedad, ella lo conocía lo suficiente para saber que él estaba encontrando tonta la forma en la que la confusión en el rostro de Sakura pasaba a ser enojo. -Todos fueron sujetos fallidos, tuve suerte de haber preservado suficiente de las muestras anteriores para continuar con ellas.-

Su puño crujió por la presión de una forma que Karin consideró dolorosa. -¿Así que estás diciéndome que estás construyendo el comercio de Kekkei Genkai en sujetos muertos? ¿¡Cómo es que vas a negociar con Konoha un proyecto que aún es defectuoso!? ¡Aún estás usando a esta gente como si fueran descartables sin tener un mínimo de respeto por la vida humana! Si no has encontrado el método apropiado hasta ahora no lo habrás hecho tampoco cuando lllegue la respuesta de Konoha.- Dudaba haberla escuchado alguna vez tan molesta, e incluso ella se sintió en riesgo por la furia que emanaba de Sakura metros más allá, mientras veía a Sasuke tensarse sobre la ira creciente de la mujer. Él debía estar previendo sus movimientos, a pesar de que él tampoco se veía nada feliz.

»Vine aquí pensando que todo los desastres que hiciste en el pasado servirían para lo que fuera se trata tu visión retorcida, ¡Pero nada de lo que alguna vez has hecho ha servido para algo bueno!-

-¿Eres la aprendiz de Tsunade, no es así?- Mencionó Orochimaru, luciendo ajeno a la furia que se desprendía de ella y tenía a todos a la expectativa, como si fuera la primera vez que realmente estuviera viéndola. La respuesta estaba en su frente, y el pequeño diamante volvió a encogerse. Pareció como si la sola mención del nombre de su maestra desde la boca de la serpiente la hubiera ofendido. -Ella debió haberte impartido mucho más que su temperamento, y puede que sepas tanto como yo que cada ser nace con cierta genética que le provee características específicas y en algunos casos, habilidades especiales. El orden en el cual el ADN está repartido los vuelve propensos a algunas cosas e incapaces de otras. El cuerpo está hecho para reaccionar en defensa de todo lo que no reconoce como suyo.

»Manipular genomas es más útil en embriones, como debes saber. Trabajar para modificar genéticamente un par de gametos es más fácil que cambiar cada una de las configuraciones de todas las células de una persona ya crecida. Pero incluso aunque tenga el material para trabajar en ellos, no siempre resulta bien con los fetos porque simplemente el cuerpo no es lo suficientemente fuerte para adaptarse y desarrollarse. Tú conoces tales casos, ya que creo que sabes el origen de uno de tus capitanes. De su clase, él usuario del Mokuton fue el único de... una larga lista de experimentos que pudo funcionar.

»Incluso si pudiera hacerlos funcionar, no serían útiles en este proyecto.-

Jūgo se movió con prontitud alrededor de ella cuando el aura que pesaba sobre Sakura pareció peligrosa. La había visto arriesgar sus traseros por el bien de un montón de vidas que ella valoraba por la mera razón de existir mientras estuvieron en Amegakure, y Orochimaru estaba siendo demasiado como él mismo siendo impersonal hacia vidas que ella parecía apreciar. Incluso así, Sakura no se movió.

-La última vez que hablamos, me dijiste que habías encontrado formas de trabajar en tus subordinados.- Intervino Sasuke por primera vez, calculador. Karin sabía que él era consciente de la creciente tensión y su lugar junto a Sakura le proveía la facilidad de evitar cualquier posible ataque, pero algo, tal vez la frialdad de su mirada, le hizo pensar que no interferiría si ella decidía darle una paliza.

-Dos formas viables, para ser exactos. Para el momento en el que te fuiste los sujetos estaban respondiendo bien a las muestras... Hasta que dejaron de hacerlo. Pensé que estaban lo suficientemente sanos como para resistirlo, pero estaba equivocado.-

-Entonces eres incapaz de proveer lo que ofreciste. Si no puedes crear individuos que puedan asumir satisfactoriamente la línea sucesoria, estás acabado y toda esta matanza no tiene sentido.- Sakura dijo, mordaz, dirigiéndose a ambos hombres.

-Debes saber también,- retomó Orochimaru, haciendo caso omiso de ella, -que las líneas sucesorias pueden funcionar en individuos fuertes adultos incluso si no han nacido con ellas. Kakashi Hatake es la prueba más cercana a ustedes. Su cuerpo no luchó contra el transplante y realmente llegó a manejar y dominar las habilidades de su ojo. Fue milagrosamente compatible entonces, pero no creo que tuviera ninguna habilidad especial que lo predispusiera a ello.-

-Rechazar un órgano por incompatibilidad es un defecto que puede resolverse deshaciéndose del órgano en cuestión. ¿Cómo no vas a matar a estas personas si estás forzando sus cuerpos a asumir una configuración errónea?- Preguntó Sakura.

-Fusionándolos.- Respondió él, una sonrisa remota en sus labios, como si le hiciera gracia decirle cómo funcionaba. -Forzándolos a ajustarse a la nueva configuración y hacerla parte de ellos, es la única forma de alcancen a sobrevivir la invasión y después controlar los poderes satisfactoriamente.-

-¡Eso es totalmente antinatural! Acabas de implicar que tu método falló debido a la tendencia del cuerpo a luchar contra todo lo que no reconoce. Ni siquiera aunque hayas creado nada lo suficientemente fuerte para cambiar la configuración de cada una de las células del cuerpo para doblarse a tu voluntad, no evitarás que reaccione contra lo que sea que coloques dentro.-

-Lo hice. Creé un suero lo suficientemente fuerte como para cambiar la secuencia genética en la configurada, y es por eso que estamos aquí en primer lugar. La mutación del cuerpo fue la especialidad que gané con toda la... matanza. Pero durante todo este tiempo descarté individuos basándome en los que funcionaban y los que no en lugar de crear un método que pudiera asegurar la supervivencia de los sujetos de experimentación.

»En el pasado, los que sobrevivieron tuvieron la habilidad de adaptarse al suero, y eso fue porque en algún punto sus cuerpos dejaron de reaccionar en contra de la substancia... Los que murieron fueron igualmente los que no eran lo suficientemente sanos para sobrevivir el cambio y también los que llegaron a combatir el suero satisfactoriamente, pero no lo suficientemente rápido para evitar que este trabajara en células importantes del organismo y que prácticamente pusieron al resto del cuerpo en su contra,

»si sus defensas no hubieran sido tan óptimas incluso pudieron haber tenido una oportunidad de cambiar y adaptarse... Así que aprendí de mis errores. Los individuos sanos eran importantes para la supervivencia, pero los sistemas inmunológicos eran un obstáculo.-

-¿Así que lo que tratas de decir es que tu método involucraba hacerlos inmuno-deficientes?- Preguntó Sakura.

-En su mayoría inmuno suprimidos, para que este no tuviera demasiada pelea que librar en contra del suero y así mismo fuese capaz de reconocer el cambio fisiológico.-

-Lo que implicas supone un periodo de hipotético de adaptación. Desde que los inmuno suprimes hasta el punto en el que todo el cuerpo se dobla hacia la nueva genética y recupera la fuerza regular del sistema inmunológico, la persona está en riesgo de morir por exposición.- Le dijo, pero pronto pareció como si se lo estuviera explicando a si misma. -Así es como murieron. No tenían defensa alguna, enfermaron antes de recuperarse. Cualquier cosa los habría matado.-

Él asintió, satisfecho. Ella no podía decir si hacia Sakura o si mismo. -Las condiciones para mantener a los sujetos bajo estos parámetros especiales debe ser específica, pero ninguno de mis médicos pudo hacer mucho cuando contrajeron la enfermedad. Supongo que debo agradecer la consideración de Sasuke-kun de traerte aquí, tú podrías ser la diferencia entre la vida y la muerte de esta gente.- Orochimaru le sonrió, y allí fue cuando Sakura crujió ante la presión. No obstante, Jūgo la suprimió antes de que pudiera canalizar cualquier movimiento.

-Déjame ir.- Le ordenó Sakura, pero él permaneció. Su atención, de todas formas, no se quedó en el grandullón durante mucho tiempo. -Tu método es peligroso y no valdría el intercambio con mi aldea. No estoy en ninguna obligación de asistirte en lo que tiene todas las luces para terminar siendo un fracaso. Las condiciones para mantener a estar personas deben ser estrictas y sus cuidados sumamente minuciosos. Si no puedes garantizar la seguridad de los individuos ninguna aldea comprará tu carnada.- Espetó a Orochimaru, restringida entre los brazos de Jūgo.

-¿No lo haría ninguna realmente?- La probó él y la vio tensarse aún más-si eso era posible- en el agarre de Jūgo. -Uno de ellos funcionando es suficiente para convencer a la gente correcta que es una materia encomiable. Las naciones siempre han hecho sacrificios mayores en su bienestar por más que unas pocas muertes.-

-Tú realmente eres…-

-Incluso si me hiciste perder mi tiempo, sabes que perderías mucho más si esto no funciona como fue ofrecido.- Sasuke la interrumpió, desviando la atención hacia si mismo.

-No puedo costear que no funcione, ¿No es así?- La diversión abandonó sus rasgos viperinos dejando unos un poco más sobrios en su lugar. -Este método puede funcionar bajo las condiciones correctas, las cuales ya estoy preparando en uno de nuestros laboratorios. Un real fastidio regularmente, pero un paso necesario para ser capaz de conquistar los objetivos.-

-No voy a ayudarte,- dijo ella, quemándose en una furia calmada. -Sé que la aldea tampoco soportará un método defectuoso e improbable de línea sucesoria.-

Antes de que Orochimaru pudiese decir nada, escuchó a Sasuke de nuevo. -¿De qué se trata el segundo método?-

-Oh, eso. Creo que ese podría colmar las expectativas de la tasa de supervivencia de los sujetos y disminuir las preocupaciones de tu amiga. Sin embargo, la forma más segura no es siempre la más fácil.-

-¿Qué es lo que requiere?- Jūgo habló por primera vez.

-Obtener un tipo específico de veneno de serpiente. El antídoto de Tsuchino, que vuelve inmune al individuo de toda clase de veneno.- Respondió Orochimaru.

-Corre por tus venas,- apuntó Sasuke.

-Lo hace. Y aún así, nunca he encontrado la forma apropiada de cultivar la sustancia para usarla en otro organismo. El veneno actúa similar al suero que desarrollé: es invasivo y cambia las defensas del cuerpo, no permite la creación de antisueros y no hay anticuerpos que puedan hacerle frente. A la larga, el antídoto modifica las defensas para reducir, adaptarse y hacer parte de si a todas las amenazas. Puede que esta sea una de las razones por la que mi propia mutación funcionó, así como la de Kabuto, quien al final terminó absorbiendo con éxito algunas de sus habilidades. Él desarrolló la fórmula correcta en mi ausencia, pero siempre estuve ahí como parte de él.-

-Tétrico.- Si Suigetsu no hubiese hablado para expresar su disgusto, bien pudo haberse olvidado de que aún estaba en la habitación.

-No me sorprende el hecho de que hayas sometido a tus sujetos a métodos riesgosos teniendo una alternativa más segura.- Dijo Sakura con desprecio.

-Tal alternativa no existe para que yo la obtenga y podría costarle la vida a cualquiera de ustedes tratar de ir a conseguirla.- Explicó Orochimaru. -Tsuchino es una serpiente ancestral de la Cueva Ryūchi. Incluso en aquel tiempo ella se resistió a proveerme con él, pero desde que fue predicho por el Sabio de la Serpiente Blanca no tuvo otra opción. Es temperamental. Intenté conseguir su antídoto otra vez para utilizarlo en mis experimentos y casi acaba conmigo. Tengo prohibido aparecer en su presencia de nuevo mientras viva. Cualquier otro que desee adquirirlo es libre de ir y suplicar... Mientras estuve allí, nunca supe nada de ningún otro humano que lo haya obtenido.- Se dirigió a ella. -No es mi asunto si te sientes lo suficientemente suicida para intentarlo, pero voy a proseguir con el método que he utilizado hasta ahora.-

Jūgo se inclinó para susurrarle algo a Sakura en el oído y ella asintió lentamente, nunca apartando la vista de Orochimaru. -Lo destruiré todo con mis propias manos si esto no funciona acorde a lo planeado.- Dijo ella, robó una breve mirada a Sasuke y luego abandonó la habitación, escoltada por Jūgo.

Suigetsu profirió un silbido por lo bajo. -Si, creo que también me voy.-

La habitación bien pudo haber estado vacía si era medida por el silencio que se instaló luego. Retomó el trabajo de la muestra en la que había estado trabajando y Sasuke se mantuvo mirando a Orochimaru por unos segundos mientras este se movía en la habitación, antes de dirigirse a la puerta.

-Si eso es lo que ella va a hacer, ¿Puedo saber también qué es lo que tú planeas hacer entonces?- La voz de Orochimaru lo detuvo en el umbral de la puerta, el abanico en su espalda lo que los encaraba.

-Incinerarte. Incinerarlo todo.- Respondió él después de unos segundos, y luego finalmente abandonó la habitación.

Durante un momento todo estuvo tan callado y tenso bajo el peso de sus palabras que casi saltó físicamente cuando escuchó la voz de Orochimaru a su lado.

-Sasuke-kun siempre tuvo un lado suave para la matanza innecesaria, pero como no estuve equivocado en predecir que su voluntad se volvería la de la Hoja, tal vez no está mal decir que ella ha estado influenciándolo a él también.- Cuando miró hacia arriba, él miraba hacia donde Sasuke había estado momentos antes, la sonrisa viperina en su rostro.

Esperaba que todo saliera bien. Incluso si ella quería-y estaba segura de que no-detener que ellos volvieran escombros y cenizas lo poco con lo que podía sentirse identificada, no podía hacer una mierda. Suponía que le importaría más-o eso se decía- el destino de la serpiente si él no tuviera tantas cabezas como la Hydra.


Se manejó a si mismo a través de los pasillos que su memoria reconocía, en algún punto de su temprana adolescencia él también había permanecido en ese laberinto subterráneo en particular. El lugar era un fantasma de lo que era en las sombras de su mente, atestada con todos los experimentos de Orochimaru así como los enfermos, entonces supo que Kimimaro había sido antiguo residente del lugar antes de su llegada. Bajo el cuidado de Kabuto, el lugar siempre olía a antiséptico y en las noches podía oír los gritos de fondo, incluso sabiendo que la habitación que había sido seleccionada para él estaba posicionada lo más lejos posible de los lugares en los que permanecían los cautivos. Algunas noches, aún podía oírlos sufrir bajo la tortura, mezclada con los gritos de gente que él conocía mucho más. Se había acostumbrado a dormir con ellos o a no dormir en lo absoluto.

Cuando los percibió juntos, Sakura, Suigetsu y estaban entre los que ya había sospechado previamente eran los sujetos de experimentación. Jūgo estaba en el pasillo, esperando para recibirlo cuando estuviera a la vista. Ambos permanecieron callados y se dirigieron a la habitación donde estaba Sakura, Suigetsu a su lado y ambos hombres sentados frente a ella. Se manejaba alrededor de ellos de una manera más tranquilizadora de lo que la había visto trabajar con pacientes a quienes debía tratar inmediatamente, sin la presión del tiempo sobre ella y con mucha más preocupación por como podían sentirse.

-Ambos parecen estar muy bien,- admitió ella, quitando la mano que tenía sobre la barbilla de uno de ellos así como también la luz que sostenía sobre uno de sus ojos. -Pero preferiría tomar sus próximas muestras sanguíneas yo misma para ver si realmente está todo en orden.-

-Hemos pasado por este proceso muchas veces y todas ellas resultó bien, no te preocupes,- dijo el examinado, parecía no mucho mayor que ellos y de algún modo abochornado por la proximidad. El otro era mayor que él, e inmune a lo que fuera que el más joven estaba afectado.

-Hemos sido escogidos esta vez, tendremos éxito en lo que fallaron los demás porque Orochimaru-sama descubrió que fue mal y será capaz de corregirlo. Somos las personas correctas para esto.- Le dijo a ella, orgulloso.

-¿Saben lo que significa ser un experimento de Orochimaru?- Preguntó Suigetsu de brazos cruzados.

-En nuestro caso, la inmortalidad de ser los primeros en lo que esto funcione.- Respondió el mayor.

-Implica su muerte si existe algún fallo.- Sentenció Sakura.

-Estarán aquí hasta que él lo crea conveniente para sus propios intereses. Incluso si eso significa mantenerlos cautivos.- Continuó el albino, adoptando la misma postura de la mujer.

-Se lo debemos a Orochimaru-sama.- El menor tomó un semblante mucho más sobrio y lejano. -No ignoramos los riesgos, pero si esto funciona el resultado será un don. Hace tiempo ya que decidimos hacer esto, no hay vuelta atrás.- Sus palabras fueron firmes, pero se dirigió a ellos de manera gentil.

-Es hora de irnos a descansar,- el mayor se dirigió a ellos, -el tratamiento comenzará pronto y debemos estar listos.- Ambos se irguieron para retirarse, el mayor se apresuró fuera de la habitación reparando en ellos lo menos posible. El más joven fue interceptado por Sakura antes de que lograra salir por la puerta.

Ella rompió el protocolo que la había visto seguir hasta el momento con todos sus pacientes cuando tomó entre sus manos las de él de una manera cercana, personal. Sakura lo miró con ojos insistentes, los dedos que había enlazado alrededor de sus manos, firmes. El color subió a las mejillas del que supo Sakura se había acercado más de lo debido porque percibía la pequeña debilidad que este parecía haber desarrollado hacia ella, y estaba seguro de que estaba dispuesta aferrarse a todos los recursos que pudiera utilizar.

-No le debes tu vida,- la escuchó susurrar. -Te puedo asegurar que ha cobrado ya muchas y no necesita la tuya ni la de Tomohisa. Piénsalo, por favor. Si cambias de opinión siempre puedes recurrir a mí, estaré aquí para intervenir cuando sea necesario.-

Él se las apañó para amainar el rubor, e incluso terminó por tomar las manos que lo sostenían. -Gracias, Sakura-san,- le dijo con sinceridad, ofreciéndole una sonrisa tenue, -pero no será necesario. Ambos estamos comprometidos en esto.-

-¿Por qué?- Preguntó ella, -¿Por qué arriesgarían sus vidas por algo así?-

-Es mucho peor vivir una vida sin propósito o motivo. Ahora que hemos encontrado uno, ni Tomohisa ni yo nos perdonaríamos jamás no perseguirlo después de que nos ha sido otorgado. Perder la vida por lo que se desea obtener es una muerte más digna de la que jamás habríamos tenido antes de esto.- Confesó él, dejando ir sus manos e inclinando la cabeza para despedirse de ambos. Hizo lo mismo cuando pasó junto a Jūgo y él, antes de que entraran finalmente a la habitación.

-No se puede salvarlos a todos.- Suigetsu le dijo a Sakura, quién se veía honestamente tentado a tocarla y contrariado por la idea de como ella podría reaccionar si ejecutaba su intención de colocarle la mano en la espalda. Cuando lo vio ingresar a la habitación, el brazo erguido volvió a colgar inmediatamente junto a él.

Cuando Sakura lo miró, de nuevo encontró esa mezcla de resentimiento que ensombrecía su mirada y aún no se acostumbraba a encontrar en ella. Sólo duró unos segundos, apartó la vista apenas Jūgo entró en su rango de visión y se dedicó a evadir su presencia, como había estado haciéndolo últimamente durante esos días. Se sintió demasiado cansado por el momento como para contrariarse por su conducta como lo había hecho todo ese tiempo, y en su lugar, se fijó una vez más en su aspecto.

No habían signos de la criatura asustada que había reconocido en Sakura justo antes de entrar a la guarida, en su lugar había emergido una versión de ella que suponía había reprimido lo suficiente como para que él fuera incapaz de verla hasta que esta se manifestó ante Orochimaru. Se inclinaba a pensar que Sakura aún le temía, incluso aunque fuera sólo a la imagen de su niñez, y la única forma que encontraba para superar el miedo era dejar ascender a la superficie todo lo demás que sentía hacia la serpiente. De alguna forma, agradecía el contraste. Sabía como lidiar con la rabia más que con la aprensión, y también que el malestar de Sakura no provenía únicamente de Orochimaru.

-Debemos descansar,- dijo él, después que ellos hubieran intercambiado algunas palabras. Habían viajado durante horas antes de llegar y sabía que sobre Sakura pesaba mucho más que estrés físico. Ninguno objetó al respecto y pronto todos recorrían la longitud del pasillo en búsqueda de las habitaciones. La caminata se extendió lo suficiente, pues sus pies lo llevaron instintivamente al ala más lejana de los calabozos y laboratorios, y antes de darse cuenta, Jūgo y Suigetsu los habían abandonado para dirigirse a las habitaciones que encontraron a lo largo del pasillo.

Sakura caminaba apenas un poco detrás de él, inmersa en su propio caos mental. De reojo, el cansancio era visible y sus pasos se rezagaban de una forma que le molestó. Debió haber estado agotada durante bastante tiempo para que dejara entreverlo de ese modo. Se detuvo abruptamente y vio como ella hizo lo mismo, momentáneamente desorientada.

-Esta será tu habitación,- señaló la puerta a su derecha, y ella la observó durante unos momentos. Estuvo mirando la puerta el tiempo suficiente como para que sintiera la necesidad de preguntarle si estaba bien, pero no fue necesario. Sakura se volvió hacia él, el cansancio impreso en sus rasgos.

-¿Alguna vez estuviste aquí... En aquella época?- Le preguntó, y él asintió en respuesta. La vio mirar en todas las direcciones, hasta el fondo del pasillo y las habitaciones contiguas. Que su mente se trasladara al pasado era suficiente como para que deseara descarrilar su tren del pensamiento. Aún así, el hecho de que volviera a dirigirse a él espontáneamente lo hizo librarse momentáneamente del peso que cargaba desde que había accedido a luchar contra ella.

Desde aquella tarde, habría sido estúpido no reconocer que algo había cambiado. Ahora estaban conectados por la sangre y parte de su propia tranquilidad residía en asegurarse de que ella estuviera lo más alejada posible de la turbadora realidad que habían vivido por apenas unos minutos. La seguridad de Sakura se había convertido en una necesidad para la parte de él que aún era atormentada por los recuerdos, aunque la cercanía suponía un problema con el que no había lidiado anteriormente. Para poder proseguir su camino con tranquilidad había decidido bloquear su mente hacia todo lo ocurrido durante y después de la pelea. Lo lograba satisfactoriamente siempre que visiones aleatorias no se proyectaran directo desde la oscuridad de su mente, inquietándolo cada vez de forma distinta.

Mientras los pensamientos se sucedían con rapidez dentro de su mente, Sakura estuvo dispuesta a abrir la puerta de la habitación. En lugar de eso, se volteó en su dirección. Una especie de calma se extendió al reconocer el usual esmeralda de su mirada, desprovisto de la rabia con la que había arrastrado todo el día.

-¿Alguna vez...?- Inició, dubitativa, -... ¿pensaste en nosotros?-

No necesitó reunir demasiados de sus recuerdos para responder. Al asentir, vio el cambio de emociones transcurrir por su rostro de manera secuencial: la alegría, el brillo de la esperanza en sus ojos que se fue apagando en una pequeña sonrisa triste en lo que supuso fue su conclusión final.

-Buenas noches, Sasuke.- Le deseó antes de desaparecer detrás de la puerta, el eco de sus pensamientos resonando en el pasillo. Su mirada parecía reprocharle el hecho de que a pesar de ello, no había sido suficiente para hacerlo volver.

Se dio cuenta de que había conducido a Sakura instintivamente a la habitación que él solía ocupar, la más lejana al caos que fue aquel lugar pero nunca ajena a él. La certeza de que su alma estaba lo suficientemente en paz como para que ella no escuchara ninguna clase de gritos no fue tranquilizadora, Sakura guardaba tanta cautela con respecto a Orochimaru y aquel lugar, dudaba que pudiera dormir ni siquiera un poco a pesar del silencio.

Su propio sueño fue breve y a pesar de la ausencia de luz sabía que faltaban algunas horas para el amanecer. Al recorrer los pasillos percibió a cada una de las personas de la guarida y antes de pasar su puerta de largo por el pasillo, supo que Sakura estaba entre las pocas personas que aún permanecían despiertas. Antes de salir del escondite para informar a Konoha de su ubicación se detuvo ante la luz de uno de los laboratorios. Dentro, a Karin le colgaban las gafas de un dedo mientras se frotaba los ojos con la otra mano.

-Sasuke,- lo llamó, al reconocer su presencia. Al contrario de él, la mujer se había quedado despierta la mayor parte de la noche trabajando en el laboratorio. -He obtenido la información necesaria de las muestras, son aptas.- Le informó. -¿Cómo...? ¿Cómo deseas que proceda?-

-Como fue planeado.- Respondió. Karin se mordió un poco el labio en un gesto incómodo. Debía estar pensando en Sakura y su posición ante los experimentos.

-Tú sabes...- Comenzó ella, primero dudosa y luego más firme, -Que no me importa en lo absoluto si el experimento vuelve a fallar. Pero si esas personas mueren, Sakura va a querer acabar con este lugar y probablemente también termine enfrentándose a Orochimaru. ¿No deberíamos esperar a la posición de Konoha al respecto para proceder? El Hokage podría compartir su opinión.-

-La posición de Konoha no influirá en el hecho de que esas personas están dispuestas a sacrificarse. Sakura no puede impedir que se lleve a cabo la experimentación porque no depende de su voluntad. Sospecho que el retraso de las noticias está ligado a una especie de consenso entre los Kages, cuando su decisión arrive querrán un resultado inmediato. Orochimaru está interesado en tener resultados satisfactorios lo más pronto posible para poder respaldar su ofrecimiento,

»que Sakura se coloque en medio no sólo arruinaría los planes de Orochimaru. Comprende que la oportunidad de que la Hoja finalmente logre colocar algo de mesura alrededor de él es beneficioso aunque odie la idea.-

-¿Entonces que harás si esto no funciona?- Le preguntó, el velo del sueño de hace unos momentos atrás levantado de sus ojos. -¿Cómo vas a hacer que piense objetivamente después de eso? Tú la conoces y no la he visto detestar a nada más genuinamente que a Orochimaru. Sabes que va en serio con lo de acabarlo todo, ¿Crees que pueda ir en contra de Konoha sólo para hacer lo que cree correcto? ¿Se lo permitirás?-

-Se lo permitiré.- Concedió Sasuke, y Karin se quedó boquiabierta. -Sakura no haría nada que pudiera acarrearle un problema a Konoha, es impulsiva, pero inteligente. Sabe que si la Hoja no puede obtener a Orochimaru mediante este convenio, podría ser encarcelado debido a las muertes del proyecto ilícito.

»Orochimaru está negociando sus grilletes, Sakura está tratando de ponérselos y al mismo tiempo intentar evitar que ocurran más muertes en su presencia. El éxito del proyecto y la decisión de los Kages le preocupa tanto como su posible fracaso y lo que implica. Si esto falla, es nuestra responsabilidad apresarlo.-

-Si tiene éxito, significa dejarlo moverse con relativa libertad en Konoha. No es difícil darse cuenta a que perspectiva le teme más.- Terminó ella, colocándose las gafas y moviéndose por la habitación, asegurándose de que todo estuviese correcto. -Todo esto... Toda la aversión de Sakura hacia Orochimaru diverge de las razones que tiene la mayoría de la gente para odiarlo.-

Reconocía el interés de Karin y su deseo inútil de que le dijera mucho más al respecto. Orochimaru había hecho lo suficientemente a Konoha y sus allegados para que Sakura tuviera que resentir, pero sabía que la forma desdibujada en la que este se había presentado en sus memorias tenía poco que ver con ello.

-Tiene que ver contigo, ¿No es así?- Preguntó sin tapujos, y él la miró sin revelar nada. -Debió haber sido muy difícil para ella cuando viniste a él.- Al cabo de unos momentos se agotó de excusas para permanecer en la habitación hasta que terminó por resignarse a abandonarla.

-Karin,- la llamó antes de que lograra salir de su campo de visión, ella atendió con curiosidad. -Ve con ella.- Hubo un breve lapso donde respondió con la misma mirada estoica a su semblante ligeramente confundido. Luego de eso asintió quedamente, antes de dirigirse al lado opuesto del pasillo.

Sus ojos se cerraron ante el contraste de abandonar la pesadez subterránea y ascender a la superficie, hacía algunos años también había buscado cualquier excusa para escapar de los escondites. El halcón lo miró con ojos inteligentes antes de planear hacia el cielo todavía en penumbra. Esperó que fuera suficiente para que consiguiera descansar. Sobre todo porque la única tranquilidad que obtenía últimamente era la que se extendía de ella hacia él.


Había tocado un par de veces la puerta y no necesitó utilizar su habilidad sensorial para saber que Sakura estaba despierta. Los segundos que se tomó para abrir también le dijeron que estaba lo suficientemente alerta como para asegurarse de quién estaba allí antes de hacerlo. Su aspecto le hizo arrugar la nariz y terminar de encajar todas las piezas, no sólo lucía como si necesitara dormir veinticuatro horas seguidas, al mismo tiempo se notaba que se encontraba lo suficientemente renuente a hacerlo como para requerir que la noquearan. Si Sasuke la envía enviado allí con ese objetivo podía joderse. Suerte para cualquiera que se atreviera a intentarlo.

-¿Uh?- Musitó.

-¿Puedo pasar?- Señaló de forma que no se pareció demasiado a una pregunta, ya habiendo extendido el brazo hacia la puerta y comenzando a ingresar a la habitación. Sakura le permitió la entrada, y el aspecto casi nítido de las sábanas le hizo pensar que había estado acostada mirando el techo durante todo el tiempo que había permanecido allí.

-¿Qué sucede?- Preguntó Sakura.

-Sasuke me envió aquí,- le respondió, y ella pareció sorprendida por un momento. -Creo que supo que no pegarías un ojo aquí sola.- Y estaba en lo cierto. Sasuke era observador por naturaleza, pero parecía que prevía a Sakura de forma instintiva. Karin se sentó frente a Sakura y ella le dirigió una mirada cansada después de frotarse los ojos. No hizo parecer más despierta, y se sintió un poco mal por ella.

Iba a preguntarle si podía quedarse, pero sólo se instaló a su lado en la cama para no darle opción de negarse. Sakura se recostó frente a ella sin objetar, supuso que se había resignado cuando cerró los ojos segundos después.

-La mayoría de la gente lo ha odiado siempre. Era común encontrarse con ello desde que dirigía una de sus prisiones clandestinas.- Comentó, sintiendo que el sueño que había pesado sobre ella en el laboratorio la había abandonado. -Los pocos que no, lo siguen como devotos. Nunca estuve de un lado ni del otro, no podía odiarlo porque nunca había hecho nada que mereciera mi odio particular... Y todo lo que tomó de mi lo consideré un pago por haberme dado un lugar cuando estaba sola en el mundo.- Ni siquiera tenía idea de por qué le estaba diciendo todo eso, pero no se detuvo cuando vio que la miraba.

»Pero probablemente hubiera estado del lado del que los odian si me hubiera causado tantos problemas como a ti.- Terminó por decirle. La dinámica entre ellas era aún extraña de manejar, como una clase de comida de textura que era difícil, pero no del todo desagradable de digerir. Esperaba que apreciara y respondiera al esfuerzo que estaba haciendo para lograr que satisficiera su curiosidad, Sakura era mejor que ella en todo esto.

-Estuve ahí cuando lo marcó con el sello maldito,- dijo Sakura al cabo de unos segundos. -Antes de que despertara estuve todo el tiempo demasiado preocupada porque muriera, cuando despertó, me aterró en lo que lo había convertido.-

-Sé como funcionan.- Confesó, entrelazando ambas manos sobre el abdomen y fijando la vista al techo. -Actúan para liberar el poder reprimido, potenciarlo; pero pueden tener el mismo efecto mental.-

-Lo transformó. Si Orochimaru no lo hubiera mordido podríamos haber evitado que Sasuke abandonara la aldea... Habríamos podido ayudarlo a dar con Itachi y esclarecer la verdad del pasado. Todo lo que alguna vez lo lastimó pudo no haber sucedido nunca si él jamás se hubiese cruzado en nuestro camino.

»No sólo maldijo a Sasuke. La figura del Hokage en Konoha representa mucho más que la de un líder, es un protector, un maestro, similar al vínculo que existen en las familias.- Explicó ella. -Orochimaru asesinó al Tercer Hokage, su maestro. Intentó destruir nuestra aldea, a sus compañeros de equipo. Ni siquiera necesito mis razones, con ver lo que le ha hecho al resto del mundo es suficiente. Jamás podré perdonarle el dolor que le causó a Sasuke y a Naruto.-

La razón por la cual al principio Sakura y ella se encontraron a extremos completamente diferentes se debió a su forma de pensar. Nunca había tenido que cuidar ni sufrir por nadie que no fuera ella hasta que se encontró con Sasuke, y aún así después de haberse unido a Taka seguía manejándose de esa manera porque no conocía otra forma de vivir. Pasó mucho tiempo pensando que Sakura era estúpida o sólo estaba intentando llamar la atención-tal vez incluso ambas-, pero bastó sólo un poco de entendimiento para comprender que aquello sólo era el resultado de la genuina e incomprensible necesidad de dedicar su vida a lo que la rodeaba.

Intentó imaginarse a si misma bajo tierra con la persona que más odiaba en el planeta-la imagen de Suigetsu apareció en su mente como lo más cercano al sentimiento que podía relacionar, que era más desagrado que otra cosa. Aunque probablemente hacía algunas semanas se hubiera imaginado junto a Sakura en la prisión subterránea-y esta siendo tan cínica como lo era Orochimaru, y sólo el pensamiento fue suficiente para hacerla enfurecer. Si él hubiera amenazado a sus seres amados de la forma en la que él le hizo a ella, no sólo no dormiría sabiendo que él está a pocos metros: su mente no descansaría hasta idear un plan lo suficientemente decente que pudiese asegurar que tendría éxito en clavarle un kunai en la garganta.

Aún no podía entender bien las razones que tenía Sakura para intentar salvar tan empecinadamente la vida de esos hombres, pero suponía que tenía que ver con alguna clase de sentido médico moral. Cuando abrió la boca para preguntar, notó que su respiración era constante, profunda, y sus ojos se habían cerrado finalmente. Una extraña sensación de satisfacción se esparció en su pecho, había encontrado a Sakura aferrada como una maniaca a la vigilia y ella terminó por dejarse vencer por el sueño en su presencia. Sakura se sentía lo suficientemente cómoda como para creer que estaba bien hacerlo, era eso o simplemente se había aburrido de ella durante la pausa.

De cualquier forma, estaba secretamente agradecida por su confianza. No era como si alguna vez permitiría que lo supiera. Dormida, parecía que la pesadez de la vida la había abandonado y supo que mañana ella sería capaz de resistir. Mientras Karin caía en su propio sueño, estaba intentando entender sin tener ni la menor idea cómo las cosas se habían jodido tanto desde el principio hasta ese punto para explicar cómo rayos se había hecho un poco amiga de una mujer que había considerado como su rival. Cuando cerró los ojos, también fue capaz de dormir a su lado.


La tensión que la rodeaba no había desaparecido, pero ahora la encontraba capaz de contenerse a si misma. Pudo observarla otra vez devota a causas que le causaban conflicto moral y lentamente recobrando rigidez en el transcurso del día, al igual que evadiendo su presencia casi tanto como la de Orochimaru. A menudo envaró su espalda cuando se dirigía a ella y sus respuestas eran casi demasiado mesuradas para ser naturales.

Sakura robó tanto tiempo como le fue posible para mantener a los sujetos bajo su supervisión. No intentó hacerlos cambiar de parecer otra vez, pero podía verla ganando terreno en ellos con el fin de obtener su confianza, buscando una manera de cambiar los acontecimientos en un estilo que tenía algo de la influencia de Naruto en el. El tiempo estaba contra ella incluso antes de haberse establecido y contra el luchaba. Para el atardecer, el movimiento que se había erigido alrededor del área estéril la tenía lo suficientemente cansada para que los resultados del sueño que había logrado obtener hacía horas ya no alcanzaran a notarse.

Cuando el día acabó y todo el mundo excepto algunos discípulos, Karin y Orochimaru continuaban trabajando, sus pies se detuvieron en el tramo de pasillo frente a su habitación. No tocó la puerta y llamó en su lugar, Sakura abrió la puerta segundos después. El cansancio estaba allí, pero la manera en la que se aferraba a la puerta medio abierta le daba una buena perspectiva de que tanto la disturbaba estar frente a él.

-Ven.- Le dijo, y después de lo que fue suficiente de su mirada confundida, Sasuke empezó a caminar el pasillo hacia a la salida con ella siguiéndole detrás.

Los sellos fueron rápidos y cuando salió el paisaje era plano, seco y rocoso. El terreno era infértil y lleno de formaciones rocosas que le proveían algo de cuerpo a la planicie. A pesar de la falta de atractivo visual, el cambio de aire fue inequívoco y pudo ver como ella se llenó los pulmones cuando salió del escondite

No lo estaba mirando. Mantuvo la cremallera de su camisa en un puño sobre su pecho como para proveerse de calor, pero realmente se veía como si intentara escudarse a si misma. La forma en la que evitaba llenar el silencio con su voz y como alternaba mirando entre la tierra seca y el cielo nocturno le envió una efímera punzada de culpa. Estaban intentando ajustarse a su propio caos para cuando la había traído allí. Lidiar con la tensión que existía entre ellos y también con la que existía alrededor de Orochimaru debía ser un peso extra sobre sus hombros. No lamentaba demasiado como su interacción se había transformado después de los eventos a excepción de la tensión que había causado, pero para Sasuke significaba más una consecuencia necesaria. Había considerado el hecho de que el enfrentamiento pudiera causar un cambio directo en las reacciones de Sakura hacia él, sin poder preveer exactamente cual. Ya había empezado, y dicho cambio parecía favorecer sus ideales; cuando eligiera retirarse, Sakura incluso podría separarse lo suficiente de las esperanzas que mantenía con él.

Inmerso en sus pensamientos, le tomó algunos momentos darse cuenta de que ella no sólo estaba mirando el cielo salpicado, si no también el vuelo de las alas de su halcón. El viento movió su cabello hacia atrás, la observó extender el brazo para recibirlo y con curiosidad, la forma en la que el ave se posó sobre ella. El halcón la reconocía, pero se dirigió a él todo el tiempo hasta que Sasuke asintió su consentimiento y el ave extendió el cuello para que Sakura pudiera tomar el pergamino que traía.

-Viene de Konoha,- le dijo cuando ella intentó entregarle el mensaje. Sakura lo desenrolló rápidamente, él pudo leerlo por encima de su hombro.

La propuesta fue la suficiente tentación de poder y peligro para que todos ellos tuviesen una fuerte opinión al respecto. Que la serpiente esté involucrada nos coloca como los principales mediadores, pero de todas formas está destinada a ser una discusión importante. Resolvimos convocar a otra reunión Kage para poder exponer y definir la situación. El destino de la serpiente será definido y su presencia, al igual que la de los sujetos y ustedes como representantes de la Hoja es requerida. En una semana tendrán que dirigirse al País del Rayo para reunirse. Prepárense.

Hizo desaparecer al halcón en su brazo y ella se volteó hacia él, mirada compleja en sus ojos. El papel se demoró un poco en sus manos antes de finalmente tendérselo. Orochimaru tenía poco tiempo para hacerlo funcionar. Sakura ahora parecía no tener ojos para otra cosa que no fuera él.

-No está listo para esto,- estableció Sakura. -La reunión es en una semana y aunque iniciara el tratamiento esta misma noche no será seguro para ellos salir del ambiente propicio para su recuperación. Habría un peligro incluso más grande de enfermedad del que tuvieron los últimos sujetos, no podemos dejar que suceda.-

-Es un tema que nos corresponde discutir,- respondió. Estuvo fuera de su vista lo suficiente como para accionar los sellos y volver a ingresar por el pasillo subterráneo, pero las palabras que estuvo conteniendo volvieron a detenerlo.

-¡No tenemos que discutir absolutamente nada con él!- Cuando volteó a verla, todo el semblante de mesura extrema se había roto completamente. -Somos la autoridad en esta situación. Podemos decidir de qué forma es correcto proceder, y esto atentaría contra vidas humanas.-

-No podemos decidir absolutamente nada,- la miró con seriedad. -Los Kages ya tienen conocimiento y opinión acerca de este asunto, no es nuestro deber intervenir si no acatar órdenes. No nos pertenecen la vida de esas personas,- le recordó, y vio como su rostro se modificó apenas durante un segundo, -nuestro trabajo es asegurar que todo se haga de la manera adecuada, y Orochimaru no está obligándolos a esto.-

-¡La influencia de Orochimaru sobre ellos lo está haciendo!- Recriminó Sakura, visiblemente enojada. -Si no detenemos esto seremos tan responsables como él, Sasuke.-

-Lo que dices implica traicionar un posible tratado que podría ser beneficioso para la aldea y de eso se trató todo desde un principio.-

-Konoha tendrá lo que quiere. Si exponemos la situación como el verdadero riesgo que supone y se le adjuntan todos sus nuevos crímenes lo apresarán. Su amenaza será borrada y permanecerá en la aldea pagando por lo que ha hecho.- Expuso ella.

-Lo haremos,- concedió, -si así transcurren los hechos. Que el experimento no funcione nos favorecería, pero si lo hace podría significar un beneficio para todos.-

-¡Todos nos beneficiaríamos si logran encerrarlo!- Vociferó, haciendo énfasis con el movimiento de su mano. -¡¿Por qué?! ¡¿Por qué querrías ayudar a alguien como él a conseguir sus objetivos?!-

-No me importa en lo absoluto lo que suceda con Orochimaru, a excepción de ti, Sakura.- Le dijo, acerado. Su fachada enojada se había convertido en una visiblemente lastimada. -Estoy aquí para cumplir con el trato a beneficio de Konoha.-

-¿Cómo podría no importarte?- Preguntó Sakura, su voz la mitad del tono que había utilizado antes, ya no resonaba por el pasillo. -¿Después de todo el mal que ha hecho? ¡A tu aldea! ¡Al mundo... A ti, a todos nosotros! ¡Causó que huyeras de la aldea, todo lo malo que alguna vez nos ha pasado ha sido su culpa!-

-Fue mía. Yo lo hice, Sakura.- Arrojó, mirándola a los ojos. -Orochimaru no tuvo nada que ver con el sufrimiento que yo elegí causarles. Abandoné la aldea a voluntad, me mantuve fuera de allí a pesar de que me buscaban y los hubiera matado a ambos si hubiera podido hacerlo.- Las lágrimas empezaron a escapar de sus ojos bien abiertos sin que ella pudiese hacer algo para detenerlas. -Orochimaru pagó con su muerte lo único que alguna vez hizo para dañarme. No tengo cuentas pendientes con él ni me interesa cual es su destino a excepción de que sea a beneficio de lo que verdaderamente me importa.

»Lo antagonizas porque le adjudicas culpas y pecados que sólo me pertenecen a mi. Deja de hacerlo.- Le ordenó con dureza. -Cuando finalmente empieces a juzgarme con objetividad cambiará la manera en que me ves, en la que elijes ver el mundo y podrás cumplir con tu deber sin que te coloques a ti misma como obstáculo.-

Las lágrimas habían desbordado sus ojos, pero su expresión era pétrea. Sakura acabó con pasos cortos la distancia, todo el tiempo manteniéndole la mirada hasta que sólo hubo apenas la suficiente separación entre ellos. En su rostro se entrevían emociones que se revolvían entre la tristeza y la rabia, y cuando la vio levantar el brazo tuvo al menos durante un fragmento de segundo la certeza de que Sakura iba a golpearlo. Titubeó deteniendo la extremidad a mitad de camino y acabó por cerrar toda distancia, sus dedos apenas a un centímetro de rozarle el pecho. Así como decayó la fuerza impresa en el movimiento, su mirada también lo hizo. Para cuando su rostro se desfiguró para traslucir su dolor, las lágrimas empezaron a caer sin control y bajó el rostro ante él, la mano que había extendido en su dirección ya se había cerrado sobre la tela de su camisa. Con cada sollozo que resonaba en el pasillo sentía la presión crecer sobre su pecho. Sus uñas llegaron a alcanzar la piel cubierta.

La conexión le permitía percibir claramente cada trémulo, y el eco del pasillo vacío amplificó cada sonido que abandonó su boca. Sólo había sentido tan cercano el sufrimiento de Sakura cuando había sido obligado a percibir como ella lo había hecho en sus memorias, y allí debía haber ganando la capacidad de hacerlo incluso fuera de los dominios de su mente. La presión sobre su pecho logró distraerlo lo suficiente para permanecer en su lugar y reprimir la necesidad de apaciguar su llanto.

Cerró los ojos desde que lidiar con el sufrimiento ajeno era más difícil que hacerlo con el propio. Al abrirlos, la sangre se le congeló en las venas cuando su mente superpuso la imagen actual de Sakura frente a él con la de hacía días, con el brazo atravesándole el pecho, sangrienta, moribunda y las marcas del sello extendiéndose por su rostro como gruesas lágrimas oscuras. Cuando tomó su mano para cortar la conexión y el recuerdo, el toque lo transportó a otra memoria vívida; el de sus propios dedos trepando por los resquicios de su piel. La repulsión y la calidez fueron un contraste tan grande que terminó apartando su mano de una manera más brusca de lo que había intentado.

Para cuando sucedió, ella había logrado calmar su llanto, y la mano que le había colgado en el pecho ahora se encontraba en el suyo. Se mantuvo de pie frente a Sakura, por el momento incapaz de hacer nada más que mirar a su rostro húmedo por las lágrimas. Sus ojos esta vez lucían más perdidos y cansados que cualquier otra cosa. Antes, era natural para él evitar que las cosas gravitaran demasiado cerca para su comodidad y abandonar situaciones sin mirar atrás cuando era requerido. Se encontró ordenándose si mismo apartar la mirada, dar un paso atrás y caminar en la dirección opuesta.

-Sus nombres son Kazuo y Tomohisa, son personas.- La voz de Sakura era pareja, desprovista de emoción; de alguna forma severa y suave al mismo tiempo. -Van a morir si los llevamos a ese viaje. Puede que a ellos no les importen sus propias vidas, pero a mi me importa el hecho de que podrían hacer cualquier cosa buena con ellas en lugar de ofrecerlas para la condena o el beneficio de alguien como Orochimaru. Ni siquiera para el bien común de gente como tú o como yo. Ninguno de nosotros lo merece.-

La pelea también lo había cambiado a él. Ahora tenía que darse órdenes para proceder como se suponía que debía hacerlo a su alrededor.


Bastó el primer vistazo para que se alertara de su estado lo suficiente como para preguntarle qué sucedía. Sasuke se mantuvo callado aún después de haberlo convocado fuera de su habitación y existir un largo trecho desde ella hasta el lugar donde pretendía llegar. Orochimaru estaba en una de las habitaciones experimentales.

-¿Qué sucede?- Preguntó Orochimaru, y Jūgo supo que él también se alertó ante la dureza en los ojos de Sasuke.

-Konoha ha dado la orden de escoltarte a ti y a los subornidados en los que experimentas en una semana al país del Rayo.- Le informó.

-Ya veo,- apenas hubo cambio en su expresión. -No tengo mucho tiempo, así que supongo que debemos adelantarlo todo lo posible. Ve por ellos, Jūgo.-

Antes de abandonar la habitación, estuvo seguro de que lo que lograba traslucir el rostro de Sasuke era conflicto. Al regresar con ambos hombres a la habitación después de haberlos despertado, ahora no era sólo él quien se encontraba tenso. La sangre de Orochimaru estaba en el suelo, escapándose de una herida en su mano que intentaba contener presionándola. A pesar de que Sasuke no tenía armas y su extremidad estaba fuera de vista debajo de la capa, le preocupó la forma en la que el Sannin lo miraba. Al entrar en su rango de visión, el Uchiha pasó de él para clavar la mirada en los hombres que escoltaba.

-¿Orochimaru-sama?- Llamó el mayor, visiblemente incómodo ante el ambiente tenso y sangriento.

-Deben prepararse, empezaremos esta noche con la segunda fase.- Anunció. El mayor recobró la resolución, el menor, que escuchó a Sakura llamar Kazuo, aún le mantenía la mirada a Sasuke. Tal vez fue el único en mantenerse pendiente del intercambio como para notar que el sharingan se había manifestado en él y que había permanecido durantes segundos bajo su influencia. Cuando salió del trance, su rostro se encontraba visiblemente alterado, Sasuke no había perdido ni un poco de su expresión pétrea.

-Entrégame el pergamino.- Sasuke le exigió a Orochimaru.

-Te lo advertí, Sasuke-kun.- Respondió.

-No te metas en mis asuntos.- Espetó. Sin decir otra palabra, en un par de sellos un pergamino grande apareció frente a sus pies. Sasuke lo tomó antes de dirigirse a él. -Vámonos.-

Conservó la expresión grave que le dirigió Orochimaru aún después de salir de la habitación. Mantuvo silencio hasta considerar oportuno interrogar a Sasuke sobre lo que estaba sucediendo, y ese momento no llegó hasta después de haber alcanzado el único salón de techo alto del escondite, confeccionado para entrenamientos subterráneos.

-Si no me dices qué sucede no podré asistirte adecuadamente.- Le advirtió.

-Para ayudarme debes mantenerte al margen,- indicó Sasuke, al abrir el pergamino lo esparció por el suelo. Era un pergamino de invocación, específicamente uno de contrato de sangre. Todo vino a él de manera consecuente: Konoha había dado órdenes y Sasuke estaba buscando una alternativa diferente a la que Orochimaru pensaba utilizar, la advertencia de este último se proyectó en su mente. -Intervenir podría ofenderla y hacer que te atacara.-

Sasuke sacó de la capa uno de los tubos del laboratorio con sangre hasta el borde y comprendió que había sucedido antes en la habitación. -¿Para qué me trajiste aquí?- Le preguntó.

-El veneno de Tsuchino no causa la muerte inmediata. Desintegra el cuerpo lentamente esparciéndose a partir de la herida.- Explicó él. -En caso de que logre alcanzarme debes utilizar en mí tu habilidad regenerativa para suplir lo que vaya destruyéndose y pueda continuar moviéndome para conseguir el antídoto.-

Vertió la sangre de Orochimaru entre sus dedos y accionó los sellos pertinentes hasta estampar la sangre en el pergamino. La voluta de humo que proyectó la aparición se esparció por todo el salón hasta el techo. El cascabel serpenteó de una forma inquietante antes de revelar la forma grisácea del reptil. Frente a su inmensidad y bajo su mirada, era de las pocas veces en las que Jūgo llegó a sentirse diminuto.

-¿Cómo osan...- siseó, -arrancarme de mi hogar ancestral para traerme a su imundo reino?-

-No pretendemos importunarte, no tenemos tiempo,- respondió Sasuke. No se había levantado del lugar en el que se había postrado para invocarla en un intento de mostrar sumisión.

-Tú... no eres ningún humano que haya estado alguna vez en la Cueva Ryūchi ni ante mí, pero huelo en ti a algunos de los míos. Sólo los humanos a los que he bendito con mis habilidades pueden invocarme, tan pocos y hace tanto que han muerto todos... A excepción de uno. Has utilizado la sangre de Orochimaru para invocarme. ¿Quién eres?-

-Uchiha Sasuke,- respondió. -Orochimaru fue mi maestro.-

-Uchiha Sassuke,- la forma en la que el nombre se deslizó por su lengua le puso los vellos de punta. -Te reconozco, y he oído de ti. ¿Me invocas por los mismos motivos que tu maestro cuando fue ante mi a la cueva sagrada?-

Él se limitó a asentir. -Podría salvar la vida de muchas personas.-

-Kukuku...- El rumor de la risa de la serpiente fue muy parecido a la de Orochimaru. -¿Estás dispuesto a pagar el precio?-

Se alertó un poco cuando Sasuke se colocó de pie, aunque lo hizo con tranquilidad. -Si.-

-Realmente muy divertido, Sassuke... Que estés preocupado por salvar la vida de muchos cuando la única vida que tienes que salvar es la tuya. Sólo hay un precio que pagar por traerme a este miserable lugar y exigir mi don como si fuera algo que cualquiera de ustedes pueda llegar a ser digno de aspirar, y ese es la muerte.- El cascabel volvió a agitarse de nuevo. -Te reconozco, recuerdo lo mucho que Manda te detestaba desde que lo domaste como una vulgar mascota con tu poder ocular antes de que acabaras con él...

»...lamento que ya no esté aquí para alardear que fui yo quién terminó arrancándote la cabeza.-


Se encontraba a la expectativa mucho antes de que los rápidos pasos que correspondían a un trote se detuvieran frente a la puerta de la habitación. Ya estaba en la puerta cuando el llamado insistente de Suigetsu se coló en el interior, apenas la abrió y vio su rostro sintió esa sensación extraña que afloraba en su vientre siempre que era requerida en el hospital de emergencia cuando algunos equipos regresaban de misiones peligrosas, especialmente cuando alguno de los integrantes eran de su generación. Le había ocurrido al menos una vez con cada uno de los once, y ninguna fue menos angustiante que la otra-a excepción tal vez, cuando Naruto estaba involucrado- el corazón ya le bombeaba mucha más sangre que segundos atrás. Antes de que él lograra balbucear el nombre de Sasuke, ya su adrenalina había respondido a su premonición. La carrera que emprendió no aminoró hasta que encontró el chakra fluctuante de Sasuke en una de las habitaciones y llegó a esta para encontrarlo tendido en una camilla, Karin a su lado y Jūgo proveyéndole lo que a simple vista parecía ser soporte vital.

Nadie le dijo una palabra cuando se acercó a él y hurgó debajo de su ropa hasta colocar las manos contra la piel de su pecho. Cerró los ojos para concentrarse en su jutsu y en segundos tuvo una imagen nítida de todos los procesos internos que resguardaba la capa superficial que lo cubría. A nivel macroscópico todo parecía funcionar de una forma acelerada, y pudo entrever antes de dar un examen más minucioso que el objetivo de Jūgo era regenerar las células que iban muriendo a una velocidad inusitada, luchando sin éxito contra otro compuesto.

-¿Qué pasó?- Preguntó finalmente, los ojos aún cerrados y observando. Jūgo estaba ralentizando el daño pero el hecho de que encontrara la forma de seguir avanzando por su sistema estaba comenzando a alarmarla.

-Me pregunté lo mismo,- abrió los ojos para seguir la presencia que había ignorado en su desesperación. Orochimaru se encontraba a la cabecera. -Sasuke llegó a mí exigiéndome el pergamino de invocación de Tsuchino. Conocía los riesgos de intentar algo así y que de fallar, las posibilidades de sobrevivir al daño eran nulas. ¿De qué forma creyó que hacer algo así sería lo correcto?-

Su entrecejo se frunció. Casi pudo escuchar la alarma en su cerebro proyectarse a sus oídos. -Yo no... Yo jamás...- No podía encontrar las palabras. A su mente vino todo lo que podía recordar de los métodos de Orochimaru, su alternativa y todo lo que esta podía conllevar, así como también la discusión que había sostenido con Sasuke. En el fondo de su corazón esperaba que él se decidiera a hacer lo correcto por esas personas, ¡Pero eso no lo era en lo absoluto! -Nunca le habría permitido someterse a algo así. ¡Nunca pensé que podría arriesgarse a tanto!-

-Él pensó que era lo más justo,- dijo Jūgo, en ambas partes igual de convencido y consternado. -No creo que siquiera considerara la posibilidad de perder, estaba seguro de que encontraría una forma.-

Estaba tratando de encontrar la calma que había aprendido a conservar en ese tipo de situaciones cuando reparó en los sollozos de Karin. Sostenía la mano de Sasuke de una forma que le hubiera desagradado menos si hubiese tenido una connotación romántica; estaba sosteniéndolo como lo hacían los seres queridos a pacientes de cuya vida sólo quedaban atisbos y se aferraban a ellos queriendo conservar todo lo posible. Incluso sus estertores estaban llenos de desesperanza, aquello le puso los pelos de punta.

-Detente,- le exigió, su propia tensión creciendo. -Sasuke no está muerto, no llores como si lo estuviese. Mientras esté vivo aún existe algo que podamos hacer, cualquier cosa.-

-No lo entiendes,- Karin logró contenerse lo suficiente como para hacerle frente, -está condenado. La serpiente lo odia por haberlo invocado y matará a cualquiera que vuelva a traerla de ese modo. Ella es la única que puede hacer algo por él.-

Buscó a Jūgo con ojos delirantes y él respondió a su mirada. -Sasuke no quiso utilizar el sharingan contra ella para dominarla y evitar en lo posible que se pusiera en exceso violenta. Tsuchino puede supurar veneno por toda su extensión corporal, y su verdadero antídoto no es más que su sangre. Sasuke intentó acceder evadiendo a toda costa cualquier contacto que no pudiera herirla potencialmente y llegó a lacerarla con la espada,- relató. -Fue cuidadoso, pero no lo bastante. Se dio cuenta que había llegado a esquivar la herida lo suficiente como para que apenas fuera un rasguño y evadió la descarga de veneno que envió en su dirección, a excepción de una gota.

»Movernos juntos disminuyó la agilidad de sus ataques y le dio ventaja a la serpiente para lograr escabullirse a nuestro alrededor. Tuve que apartarme de él y cortar el soporte para evitar el ataque. Nos mantuvo lo suficientemente separados como para que Sasuke colapsara ante el veneno y desapareció antes de que yo pudiera hacer cualquier cosa para hacerme con el antídoto. Ella deseaba que sufriera.-

-Tú la conoces. ¡Intercede por él!- Le gritó a Orochimaru. -¡No me importa si tienes que dejar que te arranque algunas extremidades para hacerte pagar por tu osadía, tiene un contrato contigo y la obligación de asistirte!-

-No lo entiendes.- Respondió él. -Las leyes de la Cueva y sus invocaciones son distintas a las de cualquier otro recinto antiguo. El poder es lo único que tiene peso y sólo se puede dirigir a las serpientes por debajo de ti en la cadena. Las serpientes antiguas como Tsuchino son servidas por sus invocadores y sólo ofrecen su ayuda en mínimas ocasiones como favor divino. Fue obligada a aceptarme y la desobediencia a su advertencia no sólo desencadenaría su ira contra mí, no puedo enemistarme con las serpientes de la Cueva.-

-¿Estás diciéndome que vas a dejarlo morir así como así?- Le preguntó con resentimiento. El odio que sentía por Orochimaru bulló hasta alcanzar niveles mayores a los alcanzados antes. El miedo también empezaba a atenazarla, cerrándole la garganta.

La serpiente le dirigió una mirada grave y luego se detuvo en el rostro de Sasuke. -Dije que viviría lo suficiente para observar la forma en la que su vida y actos modificaban el mundo. Sería una verdadera lástima que su vida se perdiera persiguiendo una causa tan noble como inútil.- Dijo, y de alguna forma le pareció sincero. -Tsuchino nunca me dará el antídoto voluntariamente, por mis razones y tampoco por las que involucran a Sasuke. Si la mato para conseguirla, liquidarla en la Cueva siendo uno de los suyos sería considerado traición. Hay poco que pueda hacer para salvar la vida de Sasuke y conservar la mía, ambas posibilidades incluso existiendo por separado de forma improbable.-

-¿Al menos una vida, entonces, es el precio de todo esto?- Sakura le preguntó a nadie en particular. -Envíame a mi. Si necesitas a alguien que actúe de chivo expiatorio para lidiar con todas las serpientes lo haré yo si eso logra que puedas hacerte con el antídoto. Haré lo necesario para conseguirlo, pero llévame ahí y asegúrate de salir con vida y con todo lo necesario para regresar a salvarlo.-

-Invocarla de nuevo sería una ofensa aún mayor, y la Cueva Ryūchi está a días de aquí. Sasuke no tiene demasiado tiempo.- Dijo Karin.

-Tenemos pergaminos de invocación inversa.- Les recordó Suigetsu. Orochimaru no había apartado su mirada viperina de ella. Reconoció que la razón por la cual no sentía la necesidad de estamparle el puño en el rostro era porque estaba desprovisto de su perpetua expresión burlona. La seriedad que proyectaba era la que requería la situación.

-Tu habilidad es proliferativa, Karin. Jūgo regenera las células introduciendo las propias, tú multiplicas las células sanas del paciente. Alterna con Jūgo, obliga a Sasuke a morderte, así ganaremos el tiempo necesario.- Le ordenó, y justo cuando pensó que también tendría que ordenarle a Orochimaru que fuera con ella, este extendió el pergamino por el suelo. Karin estuvo frente a él en un segundo.

-Yo voy también,- ofreció Suigetsu. -La única forma en la que puedo ser de ayuda aquí es con la espada.-

Karin ya estaba preparando los sellos respectivos cuando se agachó frente a ella. -Mantenlo con vida a toda costa.- Le dijo, y ella la miró con ojos aprensivos. En otro tipo de situación probablemente Karin le habría dicho que era una idiota suicida, pero con la vida de Sasuke pendiendo de un hilo que las probabilidades se inclinaran a que no regresara con vida era sólo un precio relativo al costo de su vida. A pesar de apreciarla de cierta forma, sabía que ella no se opondría.

Apenas detuvo la mirada en Jūgo lo suficiente como para asegurarse de que fuera capaz de leer la angustia en sus ojos. Sasuke acaparó el resto de su atención, la palidez de su tez era alarmante y podía sentir los rastros de la temperatura febril y su sudor en los dedos. Se quejaba entre murmullos bajos pero sabía que estaba sufriendo, la expresión de su rostro era suficiente como para que Sakura sufriera también. El miedo se evaporó como lo había hecho en aquellas ocasiones al tener a sus compañeros frente a ella en circunstancias similares; su deber y determinación se anteponían y la adrenalina la hacía ver las cosas con mayor claridad.

Sasuke. Sasuke tiene a lo sumo algunas horas.

Cerró los ojos instalando el pensamiento en su mente y cuando los abrió ya estaba en un lugar completamente distinto. Reconoció el clima del país del Fuego aunque no estaba familiarizada con aquella zona en particular. Orochimaru los guió unos pocos pasos hasta encontrar formaciones rocosas cubiertas de musgo. Se sorprendió cuando segundos después, como si se hubiese tratado de una ilusión óptica la entrada de la cueva apareció frente a ellos.

-No sentí ninguna clase de genjutsu alrededor.-

-Estas son artes antiguas. Las medidas que toman las serpientes de la cueva para evitar que cualquiera la encuentre exceden las habilidades comunes.- Dijo Orochimaru.

-¿Eso quiere decir que no habríamos podido encontrarla de haber venido sin ti?- Preguntó Suigetsu.

-No cualquiera puede ingresar a la Cueva Ryūchi, no por equivocación. Para que la entrada aparezca debes querer encontrarla.- Explicó la serpiente. -Ustedes lo habrían hecho sin problemas.-

El interior de la cueva era sobrecogedor. La amplitud del gran corredor acorazado por piedra caliza era bastante oscura y la luz que alcanzaba a filtrarse provenía del final de lo que parecía un gran túnel. Podía escuchar con claridad a las criaturas que reptaban por las paredes, al atisbar el mínimo movimiento en la periferia la piel se le erizaba.

-¿Nos atacarán?- Preguntó Suigetsu.

Orochimaru negó con la cabeza. -Saben que estamos aquí, eso es suficiente. No todo el que viene a este lugar viene en calidad de presa, e incluso cuando es así, les conviene esperar a que entre en sus fauces.-

-Claro, eso sonó bastante reconfortante.- La ironía de Suigetsu la ayudó a mantener la mente apartada de la tensión del ambiente y la presión en su pecho referente al estado de Sasuke. Obligarse a confiar en Orochimaru era un extremo que jamás pensó podría llegar a alcanzar, seguir sus pasos a través de la oscuridad la hizo sentir tanto desasosiego como la perspectiva de fallar en su objetivo.

La luz creció dentro hasta encontrarse frente a otras bóvedas rocosas interconectadas que salían hasta una especie de pantano. En apariencia no había nada a algunos kilómetros a la redonda, pero de vez en cuando podía atisbar largas ondulaciones en el agua a sus alrededores. Por algunos minutos de lo único que tuvo que tener cuidado era de donde pisaban sus pies y evitar el agua en lo posible hasta que pudo percibir concentraciones de un par de chakras mayores acercándose.

Orochimaru se adelantó a recibirlos. Los hombres eran tan similares a él con su aspecto viperino que bien podían tratarse de parientes lejanos.

-Tiempo sin vernos,- susurró él. Entre ellos, parecía como si sus rasgos se acentuaran. -No esperaba ninguna bienvenida.-

-No cuando sólo se trata de ti, al menos.- Dijo uno, los mismos ojos amarillos y piel pálida, pero apenas tenía cabello y sus rasgos no eran tan afilados.

-Pero has traído a otra gente contigo. Pensé que desde la última vez habrías renunciado a tener aprendices. No puedes culparnos por tener curiosidad.- Siseó el otro, piel ceniza oscura, ojos de serpiente y cabello que crecía más largo sobre su rostro y más corto en la nuca.

-Me agrada la curiosidad,- Orochimaru se rió de esa forma particular que hacía que se le erizara cada vello del cuerpo. -Pero ustedes no tienen tanta como yo la habría tenido por mis aprendices. Sabían que traería gente conmigo.-

-Desde luego, ella nos advirtió,- concordó el de la piel más oscura, -de tu llegada y posible compañía con el fin de disgustarla. También nos pidió que te advirtiera de lo que te pasaría a ti o a cualquiera de tus ratas si te apareces frente a ella.-

-...eso, por supuesto, si logran pasar de nosotros.- Dijo el otro.

-Kukuku,- escuchó de nuevo, y un amago de sonrisa apareció en la línea que eran sus labios. -De acuerdo. No son rivales para mí, así que pueden averiguar si cualquiera de estos dos realmente es una rata o algún otro animal.-

El golpe contra el terreno se sintió en un segundo. El hombre calvo se transformó en una serpiente blanca gigante que miraba a Orochimaru con grandes y encarnizados ojos. Sin poder evitarlo, la visión le causó escalofríos. Había aprendido a odiar a Orochimaru para superar el miedo hacia él, pero hacia a los otros como él no guardaba odio, pero si ese sentimiento de desagrado y extrema cautela.

-No eres mejor que yo,- siseó la serpiente, -y en nuestras batallas, gana quien muerde primero.-

Orochimaru esquivó el golpe con rapidez y ella apenas tuvo tiempo para registrarlo cuando el suelo bajo sus pies se sintió inestable. Tomó a Suigetsu en un puño por la parte de atrás del chaleco para mantenerlo cerca cuando otra serpiente salió del suelo bajo sus pies y los elevó para tragarlos enteros. Sakura golpeó la pieza del terreno que la serpiente pretendía engullir con ellos, destrozándolo y forzándolo bajo su garganta antes de saltar fuera de sus fauces, sosteniendo a Suigetsu como a una muñeca.

El otro se había transformado en una serpiente tan oscura como su piel, y en segundos reptó la distancia entre ellos, ambos saltaron separándose para evadirlo. Suigetsu invocó una espada desde un pergamino y para no sentirse desprotegida ella tomó un kunai de su bolsa. Parecía bastante inútil pero el metal en su mano era reconfortante, sentirse desnuda ante un ataque no ayudaría al sudor frío que le corría por la nuca.

La perdió de vista cuando el ataque de Suigetsu fue la mayor amenaza, y ella finalmente se paralizó ante la visión de la serpiente gigante. Mierda, maldijo cuando el kunai que sostenía en posición de defensa mantuvo un ligero trémulo frente a sus ojos. Se sintió estúpida por no ser capaz de manejar su miedo apropiadamente cuando era una pérdida de tiempo. Sasuke no tenía tiempo.

Suigetsu manejó la espada contra el reptil hasta que este optó por sumergirse bajo tierra de nuevo. -¡No es venenosa!- Gritó él a la distancia. Él había tenido una mejor vista y ella le confiaba la materia. -Es del tipo constrictora. No lo dejes acercarse a...-

Él también debió haber sentido el suelo vibrando bajo sus pies porque saltó exactamente en el mismo momento en el que ella lo hizo para repeler su propio ataque. La serpiente se había dividido en dos y el kunai había sido arrojado fuera de su mano por instinto, para perderse al clavarse en una de las grandes escamas. Empujó el puño hacia la tierra bajo sus pies de nuevo, cerca del agujero por el cual había salido el reptil y por el cual reptaba hasta que el piso colapsó hasta tragársela. Frenética, colocó sus ojos sobre la siguiente amenaza, dirigiéndose hacia Suigetsu. Sakura corrió hasta ella y alcanzó a tomar a la serpiente por la cola, utilizando su fuerza la tiró hacia arriba como si no fuese una gran bestia y pesara cualquier cosa.

-¡Salta!- Le ordenó a Suigetsu, instándolo a atacar antes de que la serpiente golpeara el suelo y aún se mantuviera fuera de elemento, pero antes de verlo accionar la espada sintió como la apresaban, rodeándola y quitándole el aliento. Suigetsu estaba fuera de su campo de visión y de repente se encontró siendo el centro de atención de aquellos ojos rasgados y amenazadores. Enredada en su cola, indefensa y atrapada se sintió de nuevo como lo había hecho años atrás en el Bosque de la Muerte. El agarre aumentó la presión y se tornó más doloroso, la falta de circulación apropiada le impedía poder pensar con claridad, pero aún se las arregló al luchar para apartarse. La serpiente sintió su resistencia y la subió hasta sus ojos. Los grandes ojos amarillos no podían volverse un verdadero terror desde que empezaba a quedarse inconsciente.

-Mírame,- fue su voz siseante lo que congeló su instinto y la volvió exangüe. Conforme el sonido llegó a sus oídos, los ojos amarillos se transformaron en ventanas hacia sus propios miedos. Vio a Sasuke inmóvil en el suelo, cientos de serpientes alcanzándolo lentamente y cuando una de ellas llegó a morderlo en el cuello, ella gritó. -Las ratas son las que nos temen incluso antes de que las devoremos.-

El aliento estancado en su pecho fue liberado repentinamente, el dolor increíble y la recuperación súbita de flujo sanguíneo la hicieron reaccionar instintivamente, pero no pudo hacer mucho para no impactar contra el suelo al caer. Los huesos rotos de sus costillas y sus articulaciones lastimadas le arrancaron otro grito de dolor.

-¡Sakura!- Escuchó gritar a Suigetsu, ya había empezado a curarse antes de realmente ser capaz de ver el resplandor verde en su mano, yendo hacia los lugares que necesitaba arreglar para ser capaz de levantarse. La espada de Suigetsu goteaba sangre oscura y los ojos que la habían puesto bajo la técnica ilusoria yacían abiertos y muertos. Mientras conseguía con dificultad volver a ponerse de pie, la furia creció en su interior. Había estado a punto de ser asesinada porque había sido lenta y estúpida, y todo había sido a causa de su miedo. Si moría por una razón tan deshonorable Sasuke moriría por la misma causa también. Dar unos pocos pasos hacia él aún era muy doloroso para manejarlo bien y se maldijo a si misma bajo el aliento. La serpiente que había herido a Sasuke era lo suficientemente poderosa para derribarlo y que Orochimaru le temiese, y ella casi había caído por una a la cual Sasuke habría acabado en un parpadeo. Si mantenía ese paso sería incapaz de salvarlo. La sensación de debilidad se esparció y un nuevo dolor se instaló en su pecho.

Si no soy lo suficientemente buena para salvarlo merezco morir aquí.

Suigetsu se acercó a ella con expresión preocupada. Apartó la mirada de él, siendo incapaz de soportar la debilidad que había mostrado. Su mirada terminó tras él, en los agujeros en el suelo y su cautela creció sobre lo que encontró y lo que no.

-¿Dónde está el otro cuerpo de la serpiente? ¿Era un clon de sombra?- Le preguntó. Suigetsu miró hacia atrás y luego de nuevo a ella.

-Era corpórea. Cuando maté a la principal debió haberse desintegrado en una masa sin forma como Orochimaru lo hace.-

Su alarma creció, y se enfocó en el suelo bajo sus pies. No había polvo para ser levantado por las vibraciones debido la tierra mojada del humedal, así que se concentró en las aguas de la pequeña laguna cercana. Las ondas no dibujaban largas 's' en el agua como las que formaban las víboras cuando nadaban a través de ella, más bien estas respondían a una diminuta vibración, creando olas suaves que se extendían en círculos.

-No,- le advirtió, mirando tras Suigetsu de nuevo. -¡El túnel que hizo primero, escapó por él!-

Él le dirigió una pequeña mirada antes de ponerse la espada en la boca. Utilizó un sello sujeto a su muñeca para invocar un gran pergamino.

-¡Tienes que irte!- Le gritó él en el momento exacto en el que la serpiente vino a por él desde abajo. No alcanzó a ver que hizo Suigetsu con el pergamino antes de que la espada estuviera de nuevo en sus manos y en el ataque hacia la serpiente. Aceleró la curación de sus extremidades, tal vez de hecho era lo correcto continuar delante de ellos y esperar a que Orochimaru hubiera terminado su propia batalla para el momento en el que ella estuviera intentando conseguir el antídoto.

Su estrategia fue cortada por el reflejo que causó la aparición de una nube de humo y cuando se volteó a encararla, fue más rápido de lo que su cuerpo herido pudo manejar. La serpiente la tragó entera y la viscosidad de la mucosa sobre su cuerpo se sintió peor que el dolor de su pecho roto y comprimido. Podía sentir sus movimientos y cada uno de ellos dolía e interfería con el trabajo en progreso de la curación de sus huesos.

La alarma creció en su cerebro; la imagen de Sasuke siendo mordido por cientos de serpientes reñía con sus memorias del pasado y sus miedos más recientes. Se había saboteado a si misma por no actuar lo suficientemente rápido antes y su mente ya se encontraba trabajando demasiado rápido para compensarlo. No iba a dejarlo morir, y evitar la muerte de Sasuke significaba que ella debía mantenerse con vida. La imagen de su maestra cruzó velozmente a través de su mente y aquello le recordó que había sobrevivido el infierno para volverse más fuerte y había enfrentado retos increíbles y triunfado. No iba a permitir que un maldito animal se la comiera.

Efectuó el sello en conjunto con la herida que alcanzó a inflingirse en el pulgar. Una pequeña babosa apareció y se multiplicó ante su voluntad, el espacio a su alrededor se amplió con rapidez conforme la presionaba cada vez más. Sintió las arcadas desde el interior de la serpiente hasta que recuperó el oxígeno, cesó la presión externa y ella fue escupida en el suelo, cubierta en ambos baba y mucosidad de serpiente. Expandir los pulmones era doloroso y se encaminó a sanar sus costillas mientras se erguía. Aquella serpiente era aún más grande que cualquiera de las anteriores, más oscura y su mirada mucho más inteligente. El miedo había sido vencido por la imagen de Sasuke y su instinto renovado, pero se maldijo a si misma de una forma distinta. Esta lucía mucho más letal y ella aún estaba muy herida. Se encontró a si misma rodeada por un mar de pequeñas babosas multiplicadas y pegó un par sobre los huesos rotos.

-Lamento haberte invocado en tal ambiente, Katsuyu-sama.-

-No te preocupes, no es mi primera vez.- Respondió la babosa con aquella voz condescendiente.

El alivio que pudo sentir por la curación de Katsuyu se evaporó con la certeza de la amenaza. La serpiente había parado de escupir y ahora la miraba a los ojos, de inmediato estuvo demasiado alerta sobre la liberación de cualquier técnica ilusoria. Del genjutsu era tal vez de lo único que podía defenderse apropiadamente en aquel momento.

-Eres la babosa.- Dijo la serpiente. -Aquella de la pelea durante la guerra en la que Sasuke-sama me invocó.-

El reconocimiento cayó como una piedra. Esa era la invocación de Sasuke, y todo-incluido el pergamino de Suigetsu- tuvo un poco más de sentido. Él debió haberlo invocado para sacarla de allí.

-¿Por qué me tragaste?- Fue la primera cosa que alcanzó a decir.

-No estoy disponible para ser invocado por cualquier humano. Sasuke-sama es el único al que le debo lealtad alguna.- Dijo él, quién incluso hablaba como lo hacía su amo. -Me habría retirado si no hubiera reconocido tu afiliación a él. Me llamaron para ponerte a salvo, ¿Por qué tendría que obedecer alguna de sus órdenes?-

-Es tu señor por quien estoy aquí en primer lugar.- Le dijo, sintiendo cada vez menos dolor. -Él está en peligro de muerte y mi supervivencia aquí significa también la de él.-

Por primera vez, bajó la gran cabeza para encararla. Se dio cuenta de cuán afectada debía encontrarse por los recientes acontecimientos para que pudiese ser capaz de encontrar algo de belleza en la bestia, aunque tal vez tenía algo que ver con el vínculo que compartía con Sasuke.

-¿Cuál es tu nombre?- Le preguntó.

-Aoda.- Respondió. -¿Qué es lo que tú puedes hacer que no podría hacer yo por él?-

-Tú podrías. Pero no tiene caso en que sacrifiques tu vida cuando él va a necesitarte en el futuro, porque eso es lo que puede que yo esté dando a cambio.-

Durante lo que pareció cierto tiempo, el animal sólo la atravesó con la mirada. -Te ayudaré,- concedió, -a dirigirte a donde se supone debes ir.-

-Necesito encontrar a Tsuchino.- Dijo ella, y él permaneció quieto durante unos segundos más.

Arrastró la gran cola hacia ella. -Súbete.- Le ordenó Aoda, y ella se sorprendió un poco. Sasuke debía ser el único humano que lo había montado, e incluso en la cola permitir que un humano se subiera suponía cierta de humillación que la mayoría de las invocaciones preferían evadir fuera de su círculo de afiliados.

-Gracias,- se dirigió al mar de babosas antes de desvanecerlas mientras colocaba una mano en las escamas brillantes. No sin un poco de vacilación se subió, Aoda empezó a moverse justo después de haberse ubicado.

Mantuvo un agarre fuerte para no caerse, desde que la torsión bajo su cuerpo y la velocidad del reptil a través del pantano, añadidos el lodo y toda la baba con la que había sido cubierta lo hacían todo un poco resbaladizo.

-¿Por qué tú?- Preguntó él, cuando dejaron el humedal atrás y todo estaba cubierto de roca caliza de nuevo. Se mantuvo en silencio en búsqueda de una respuesta apropiada hasta que se detuvo, en una de las cuevas lejanas.

-Puede que no sepas mucho acerca del pasado, pero eso es lo que nos conecta a Sasuke y a mí. Soy la única en este momento que puede correr el riesgo.- Explicó después de bajarse. -Pero hay algo que puedes hacer. Vuelve con Suigetsu y Orochimaru, tráelos aquí. Necesitan estar aquí para recoger el antídoto.-

-Tsuchino no va a entregártelo. Para salvarlo a él y a ti misma, no pienses como humana. Las únicas leyes que nos rigen son las de las serpientes, y pensar como humano es pensar como la presa.-

Cuando escuchó el ligero sonido deslizante que causaba la piel de su vientre contra el suelo ya estaba mirando hacia el frente, al único camino que restaba. -Gracias, Aoda.- Susurró Sakura, y el sonido deslizante decreció en increíble celeridad hasta que no pudo escuchar más su eco. Cuando sus propias pisadas se volvieron ecos al mismo tiempo otro sonido creció a la distancia, similar al sonajero de un bebé, colocándola en alerta y siguiéndola a través del sendero.

Antes de que fuera visible, estática a excepción de su cascabel, el suave siseo fue su bienvenida. La imagen terminó siendo tremenda, la serpiente no era tan grande como Aoda, pero sus escamas eran diminutas y de un blanco increíblemente brillante. Sus ojos eran los de una víbora, pero más femeninos que los rasgos andrógenos de la mayoría de las de su tipo. Ya tenía los ojos puestos en ellas antes de que se colocara bajo el resquicio de luz.

-Esperé que él viniera a reclamar la salvación de su aprendiz y luego tratara de quitármelo perversamente, así yo sería capaz de destruirlo en piezas y recuperar lo que me debe.- Dijo ella. -Orochimaru sabe que tales sacrificios no sirven para ganarse mi favor, mucho menos para salvar la vida de Sasuke Uchiha. Los insultos de parte de los tuyos sólo crecen y crecen.-

-No vine a ti como un sacrificio,- mintió. -Vengo a rescatar lo que es necesario para salvarlo.-

La risa fue femenina, rica y cruel. -Todos vienen a tomar lo que tú quieres, y todos terminan perdiendo más de lo que tenían antes de llegar. ¿Cómo te atreves, insignificante?- Y la risa se convirtió en el tembloroso y rabioso sonido de su cascabel. -Él mostró la sumisión que tú no tienes, pidió lo que tú demandas, e incluso así se está muriendo lentamente bajo el dolor más inimaginable en el que puedas pensar. ¿Qué te hace pensar que te concederé con algo más que eso?-

-Las razones que me trajeron aquí son diferentes a las de los que vinieron antes, incluso las de Sasuke. No quiero tu sangre para mí, ni para usarla en otro propósito que no sea salvarlo. Y como es para salvarlo, no hay necesidad de pedir lo que voy a tomar de todas formas.- El consejo de Aoda resonaba en sus oídos, e incluso si agradecía no estar enmascarando sus verdaderas intenciones, esperaba no estar provocando estragos innecesarios ni estar desviando excesivamente la ira de la serpiente contra ella.

-¿¡Tomar!?- Gritó ella, los anillos bajo su cuerpo se arrugaron. -¡A todo lo que ustedes estúpidas ratas pueden aspirar es a robar!-

-¡No soy ninguna rata!- Gritó de vuelta, siguiendo la resolución de Aoda y de por sí estando cansada de ser llamada rata ya demasiadas veces en el mismo lapso de tiempo. No una rata, pero tampoco una humana, y sólo pudo mencionar el único otro animal con el que podía relacionarse. -Soy una babosa.-

El tintineo se detuvo por una fracción de segundo y el aire que las rodeaba cambió. Había esperado que Tsuchino se burlara de lo que acababa de decir y poco menos de que lo asimilara, pero parecía que lo había hecho.

-No importa lo que eres si estás muerta.-

De la brillante piel blanca empezó a manar una substancia oscura que reconoció como veneno. Las gotas se desbordaron, la bañaron y empezaron a crear un estanque creciente alrededor de la serpiente. Sólo una gota había sido la ruina de Sasuke, y ella debía aprender de sus errores. Era improbable que no llegara a tener ningún contacto con el veneno, el índice de no supervivientes lo respaldaba. Lo que realmente necesitaba era alcanzar la sangre y ser capaz de ponerla a salvo antes de caer bajo los efectos del veneno.

El estanque creció en pocos segundos y rápidamente estaba empezando a perder terreno seguro, transfirió chakra hasta sus pies y las paredes y el techo de la cueva fueron su nueva superficie. Inmediatamente por arriba de Tsuchino, el plan trabajó tan rápido como fue concebido en su mente. Accionó los sellos con celeridad, el jutsu de agua se propagó como una corriente de alta presión sobre la serpiente, removiendo el veneno de su piel y ambos clones de sombra que fueron a caer cerca de su cabeza y cola, cada uno con kunai en mano. Duró apenas segundos en los cuales la serpiente alcanzó a verter nuevo veneno y ambos clones desaparecieron en una ráfaga.

-Los trucos no servirán conmigo. Lo único que estás ganando es tiempo que creo que tu querido no tiene.-

El agua barrió el veneno diluyéndolo y la tierra húmeda fue rápida en absorberlo. Si los clones no lo resistían, necesitaba luchar y al mismo tiempo mantenerse el mayor tiempo posible sin entrar en contacto con la sustancia. Seguía preguntándose como iba a arreglárselas para herirla sin estar lo suficientemente cerca, la falta de tiempo resonaba en sus oídos como un reloj. No tenía tiempo y necesitaba terminar con ello.

Eligió volver al suelo frente a ella. Tenía años haciéndole lo mismo a la gente, ¿En qué podría equivocarse? Tsuchino estaba empezando a derramar veneno de nuevo y el estanque a su alrededor volvía a crecer. Fue capaz de ver a tiempo que sus escamas comenzaban a pelarse y cuando la serpiente pequeña se apresuró a través de la nueva piel debajo pudo reaccionar a tiempo. Cortó la cabeza de la serpiente con el kunai y fue cuidadosa de no acercarse demasiado al flujo que causó la herida, y cuando cayó esta estuvo desprovista de algún rastro de sangre, las pequeñas serpientes sólo estaban colmadas de veneno.

Las escamas continuaron cayendo al mismo tiempo y decenas de serpientes se lanzaron hacia ella. Sus movimientos eran frenéticos en tierra y maniobraba para esquivarlas en el aire, siempre atacando a las que alcanzaban a acercarse y siendo lo suficientemente cuidadosa de no ser salpicada. No fue hasta que cortó la cabeza de una y para esquivar el veneno escupido se dirigió hacia una trampa; una serpiente fue hacia ella en cada dirección hasta que una de ellas logró enzarzarse en su brazo, y para cuando logró cortarla ya la había mordido.

-Estás acabada,- siseó ella.

El sello se extendió en su frente liberándose en su forma primaria. No iba a matarla aún, las células que morían serían reemplazadas y el dolor era la única cosa con la que debía trabajar. Había escapado de sus ataques como una presa y aquella había sido la razón por la cual había sido mordida. Sasuke no tenía tiempo, y ella no era ninguna presa.

-No lo suficientemente rápido para ti.- Esparció su sangre por el suelo y una babosa apareció a su lado. -Necesito que hagas una última cosa por mí. Mantenlo a salvo y no desaparezcas hasta que alcances a entregarle a Orochimaru lo que voy a tomar.-

La sonaja chilló de nuevo. -¡Ilusa!- Gritó la serpiente, pero la rabia estaba mezclada con algo más que ella reconoció como alarma. -Te matará antes de que puedas hacer cualquier cosa.-

-Aguantaré lo suficiente. Si no lo hago, es Katsuyu-sama quién me mantendrá con vida. ¡No voy a morir antes de tomar tu sangre y no me importa si tengo que matarte por ella! ¡Voy a salvarlo sin importar qué!-

Cuando Tsuchino mostró sus colmillos la realización la golpeó. Los predadores atacaban. Las serpientes podían restringir y morder, constreñir y envenenar. Él no tenía tiempo, y el dolor corrosivo que sentía le decía que ella tampoco lo tenía.

-Y en nuestras batallas, gana quién muerde primero.-

Tsuchino era ponzoñosa, no venenosa.

Se dirigió a ella evadiendo el ataque directo. Un clon de tierra tomó a la serpiente por el cuello y mantuvo a los colmillos fuera de su alcance mientras la original se abalanzó directamente hacia la cola y la sostuvo hasta estirarla. El veneno empezó a supurar desde la piel escamosa alcanzando sus dedos y la abrasión incrementó, el sello liberándose desde la frente por todo su cuerpo en su forma completa. Cuando puso la boca sobre la piel de la serpiente, escuchó su chillido.

-¡¿Qué estás haciendo?! ¡Detente de una vez! ¡Morirás, morirás si crees que puedes vencerme!- El clon de tierra ya había sido afectado por el veneno para el momento en el cual canalizó chakra en los músculos de su barbilla. Sus propios colmillos no estaban hechos para eso, así que la fuerza adicional la hizo capaz de desgarrar las escamas y la gruesa capa de cuero. El veneno quemó en su boca antes de que sintiera los colmillos de la serpiente clavándose en su torso. El dolor viniendo desde todas las direcciones era cegador, la cantidad de las toxinas en ella suficiente para matar a decenas. El sello iba a mantenerla con vida todo el tiempo hasta que su chakra se agotara, pero no estaba segura de cuánto más se mantendría consciente.

Sasuke.

El mero pensamiento hizo que su barbilla se encajara con más fuerza. Reconoció en su boca el contraste de la sangre ferrosa con el del veneno ardiente y sintió alivio. Él iba a vivir. Estiró las manos alrededor de la sección que había mordido y con fuerza sobrehumana le arrancó parte de la cola, incluida el área que continuaba aferrada a su boca. El dolor que experimentó la serpiente la hizo soltar el agarre que mantenía en ella y cuando lo hizo, Sakura cayó al suelo. Vio por la esquina del ojo como Tsuchino se contorsionaba del dolor mientras caminaba con dificultad hacia la babosa, sangrando y bañada en veneno, una mezcla de ambos goteando desde su boca.

Tendió el fragmento de cola frente a Katsuyu. -Llévasela a Orochimaru. Esa es tu prioridad.- Alcanzó a decir, sintiendo la boca ajena a su cuerpo. El veneno estaba empezando a afectar sus sentidos, saboreó los restos del antídoto que continuaban en su lengua. Tenía demasiado veneno dentro para que fuera incierto si iba a ser capaz de pelear contra el. El sello la mantendría viva mientras sus reservas lo estuvieran, pero no tenía idea si después ellos podrían sacarla de allí.

La babosa se dividió y una se quedó mientras se tendió en el piso, incapaz de mantenerse de pie, la otra abandonó la cueva. La agonía de la serpiente sonó cada vez más lejos y supo que tan pronto como fuera capaz de reponerse Tsuchino la atacaría de nuevo y había poco que Katsuyu pudiera hacer contra ella. La imagen de Sasuke apareció inmediatamente después de cerrar los ojos. Lo había encontrado, él no iba a morir.

-No vas a morir,- Katsuyu susurró suavemente desde algún lugar, pero ella deformó el pensamiento para volverlo el suyo.

No vas a morir, Sasuke.


Las imágenes eran continuas y el dolor comenzó a desvanecerse rápidamente. Al principio, estaba plagado con imágenes distorsionadas de gente que conocía y en algún punto, todas ellas murieron para volverse un sueño ininterrumpido. Cuando abrió los ojos, aún estaba en la cueva. Su cuerpo se sentía adormecido pero la alerta fue inmediata; miró alrededor y no encontró rastros de Tsuchino, y la forma de la bóveda rocosa era diferente a como había sido en su cueva. Katsuyu permanecía, del tamaño de una de sus manos, adherida a su costado. Su nariz se elevó al percibir el olor de humo alrededor.

-No te tardaste mucho,- dijo alguien, e incluso en su adormecimiento pudo sentarse y dirigir una mano hasta su bolsa de armas. A su lado, sentada de piernas cruzadas había una mujer anciana, la pipa colgaba de sus labios casi inexistentes. Vestía kimono blanco, velo naranja y un turbante blanco con un orbe granate; lucía bastante excéntrica y habría estado fuera de lugar si los rasgos viperinos no fueran tan pronunciados.

-El antídoto,- dijo descartando por un momento su presencia, y mirando a Katsuyu. -¿Pudiste entregarles el antídoto?-

-Si, lo hizo.- Respondió la vieja antes de que Katsuyu pudiese hacerlo. -Sasuke va a lograrlo gracias a ti.- Y antes de que pudiese estar demasiado desconcertada acerca de la mujer más allá del entumecimiento y cuán extraño era todo eso, dijo de nuevo, -eché a todo el mundo de aquí inmediatamente después para asegurarme de ello.-

-¿Usted... los echó?- Repitió Sakura estúpidamente. La mujer ni siquiera debía alcanzar su estatura y debía pasar por mucho la edad de Orochimaru, aún más la de Suigetsu. Dudaba que Orochimaru estuviera en contra de la idea de abandonarla allí a morir, pero quizá Suigetsu pudo haber tenido algo que decir en contra de ello. Parecía casi demasiado inofensiva, y allí fue donde encontró el defecto. La lengua extra larga reptó fuera de su boca por una fracción de segundo y sus memorias y encuentros recientes con los de su tipo la volvieron más consciente y tensa de lo que había estado en el pasado sobre Orochimaru.

-¿No es gracioso? Fue uno de nosotros el que originó tu miedo a las serpientes.-

-¿Cómo puede ser eso gracioso?- Preguntó, un poco molesta. Parecía que era una característica viperina tener una percepción sadística del sufrimiento ajeno.

La anciana la miró con ojos incomprensibles y gesticuló hacia ella. -¿Qué crees que sucedería si una serpiente, un sapo y una babosa se encontraran en una encrucijada?

-¿Qué?- Casi pudo sentir la gota de sudor corriendo por su frente. La vieja debía estar perdiendo la razón.

-¡Los humanos siempre están tan perdidos! Todos escuchan pero sólo unos pocos de ustedes aprenden. ¡No sucedería nada! Los tres se congelarían ante la presencia del otro, algo que ustedes nombraron 'triple candado.'- Le explicó como si fuese obvio. -Debes saberlo, crearon alguna clase de juego partiendo de ello.-

-¿Se refiere al juego de niños? ¿Serpiente, Sapo y Babosa?- Preguntó, su confusión aumentando. ¿Qué rayos estoy haciendo aquí aún con una vieja loca? La anciana asintió en respuesta y gesticuló para instarla a continuar. -...La serpiente vence al sapo, el sapo vence a la babosa y la babosa vence a la serpiente.-

-Exactamente, si.- Asintió de nuevo como si aquello lo resolviera todo. -Es gracioso que les temas cuando usualmente es al revés.-

-Sólo es un juego,- le dijo, y la vieja le restó importancia con la mano.

-No, es un principio, más viejo que el más viejo de tus parientes.- Dijo ella, liberando una nube de humo. -En nuestro reino y entre nuestro tipo, nosotros tres somos los más poderosos. No por nada sólo existen tres regiones sabias. Para nosotros es esta cueva, para los sapos es el Monte Myōboku y para los tuyos, es el Bosque Shikkotsu. En nuestra sabiduría y bajo nuestras enseñanzas ha recaído el balance el destino del mundo desde hace siglos. Aquellos bajo nuestra guía han sido piezas importantes en el balance del mundo y en última instancia de su destino, su alza o su caída.

»Nunca recibimos a nadie que no ha sido anunciado, sólo aceptamos en nuestros territorios a aquellos cuya venida ha sido predicha. Tú no estás bajo mi jurisdicción, pero pude ver tu venida a la cueva y tu parte en todo esto hace tiempo. A Naruto y a Sasuke también, aunque nuestros reinos no son amigos, somos más enemigos naturales; pero por cientos de años hemos estados interconectados a través de ustedes, los humanos que vienen. Sobre nosotros suele recaer el balance del bien y el mal de una forma u otra, y ustedes siempre encuentran la manera de relacionarse con el otro.

»Antes de ustedes vinieron otros, pero no fue hasta la generación anterior a ustedes que realmente fuimos advertidos; esta vez, el destino del mundo recaería en una profecía que involucraba a los Sapos. El mundo no tenía balance y quién lo traería o acabaría con él definitivamente estaba destinado a ser el estudiante de un descendiente de los Sapos para el momento. Prepararon al chico para que se convirtiera en maestro y con el tiempo, el chico de la profecía nació y tiempo después fue llevado hasta el Sabio de Myōboku para recibir su destino. Él habría de salvar al mundo o destruirlo.-

-¿Naruto?- Susurró, los disparates tomando forma en algo más antiguo y real.

Ella la ignoró. -Pero nosotros nos preparamos también, desde que nuestro papel era igual de importante. Los destinatarios de nuestras artes para el momento también estaban conectados a Jiraiya, y su papel en el asunto eran indirectos como el de él. Con el tiempo fue revelado que Naruto y el destino del mundo sería definido también por sus respectivos sucesores, otro chico y una chica. El chico estaba destinado a ser nuestro discípulo y el podría significar la condena del chico de la profecía. Seguía las características de los nuestros, prodigioso y hambriento de poder. Así como la serpiente vence al sapo pudo haberse tratado de su ruina.- La referencia de Sasuke y su pasado envió una punzada dolorosa a su pecho. Todo el horror que había sido dejado atrás y lo que pudo haber sido fue predicho según la palabra de una anciana, y de alguna forma estaba creyéndolo todo.

-La chica era diferente, propia de los de su clase. Había sido creada para las artes sanatorias y su papel en todo el panorama también era importante. Ella tenía que estar junto a ambos, debía ser su soporte. ¿Ves a dónde voy con todo esto?-

-¿Esto es realmente acerca de nosotros?- Naruto, Sasuke y ella enlazados por un destino incluso antes de nacer. -Tal vez ellos nacieron para esto, sus poderes pudieron haberlos convertido en traedores de salvación o condena. Yo no tengo nada de eso.- Ella no provenía de un clan importante ni poseía una línea sucesoria. Nunca hubo demasiadas expectativas sobre ella y su mayor logro había sido trabajar duro para ser lo suficientemente afortunada de estar bajo la tutela de Tsunade.

-¿Realmente me estás escuchando? No aceptamos a nadie que no hayamos visto venir, somos quisquillosos al respecto. Posees este derecho antes de nacer. Estaba establecido que tomarías las enseñanzas de las Babosas y también que tendrías un rol que cumplir en este desenlace.-

»Si una serpiente, un sapo y una babosa se encontraran en una encrucijada, se congelarían en la presencia del otro. Si uno de ellos rompe el balance y ataca, todos morirían. Verás, la existencia de la encrucijada es necesaria, pues si se encontraran en otras condiciones y en tiempos diferentes estarían destinados a acabarse el uno al otro. La encrucijada, así como lo fue para Orochimaru, Jiraiya y Tsunade y también para Sasuke, Naruto y tú no es otra que los vínculos que los unen. Eso los hizo encontrarse los unos a los otros y a pesar de estar influenciados a ser enemigos naturales, en su lugar los convirtió en aliados.

»La naturaleza no sólo conspiró contra ustedes, los hizo desarrollar debilidades más fuertes hacia uno que a los otros de modo que pudieran garantizar su supervivencia y su consecuente rol en el deber que debían cumplir. La serpiente vence al sapo, así que Orochimaru y Sasuke formaron un vínculo fuerte con Jiraiya y Naruto que les hizo más difícil ceder ante sus tendencias homicidas en contra del otro. El sapo vence a la babosa, y en ambos casos Jiraiya y Naruto desarrollaron una fijación hacia Tsunade y a ti que evitó que siquiera consideraran causarles algún daño; y la babosa vence a la serpiente, y el sentimiento que ustedes dos mantenían por Orochimaru y Sasuke evitó que se enfrentaran por mucho tiempo.

»El balance, en ambos generaciones, amenazó con romperse. Intentaron matarse unos a otros y fueron sus contrapartes las que tuvieron éxito en evitarlo; la prosecución de los hechos más importante que sus diferencias. La generación que te antecede vivió lo suficiente para cumplir su meta prioritaria, prepararlos a los tres para el acontecimiento real. El chico de la profecía tenía su contraparte en nuestro discípulo y ambos terminaron cargando el peso del mundo sobre sus hombros. Juntos recobraron el balance y este permanecerá bajo su cargo por mucho tiempo aún.

»Pero si no está mal decirlo, creo que las Babosas se llevaron la peor parte. Naruto y Sasuke cargan el balance del mundo sobre ellos, pero tú sostienes a ambos con su carga también. El tiempo y la responsabilidad de sus maestros no se han acabado totalmente aún, aún tienen que hacer en los tiempos por venir. Pero ustedes tres están relacionados entre ustedes y con esta responsabilidad incluso después de sus muertes, porque es lo que ha sido predicho.-

-Yo... creí que salvar al mundo una vez era suficiente para una profecía.- Le dijo, realmente no sabiendo que decir. Todo, tiempo y referencias se mezclaban en su cabeza de una forma confusa.

-Ni cerca. Considero que mantenerlo a salvo es mayor reto para ustedes que haberlo salvado una vez.-

Eran buenos haciendo eso. Estaba agradecida de que su deber divino era mantenerlos a salvo y en el camino correcto. Eso era lo que había estado tratando de hacer toda su vida, al menos.

-¿Por qué me has dicho todo esto?- Le preguntó.

-Porque también es necesario. Naruto y Sasuke fueron informados al respecto hacía tiempo y ya era hora de que alguien te lo dijera a ti.- Dijo ella, y con una sola seña apareció un pergamino. -Este es nuestro pergamino de contrato de sangre, la sección casi vacía pertenece a Tsuchino. Pon tu nombre en el.-

-Un contrato de sangre entre humano y e invocación animal es un tratado de lealtad. Yo derroté a Tsuchino y ella no estaba feliz al respecto.-

-Si, no lo está.- Concordó la anciana. -Te recomiendo que nunca la invoques, sería contraproducente. Pero este es tu derecho, y creo que muy en el fondo incluso te respeta. Luchaste contra ella como lo habría hecho su prole y eso te coloca por encima de todos los humanos que la combatieron, eso también incluye el odio que siente hacia ti.- Presentó el pergamino frente a ella, apuntando con el dedo al espacio apenas escrito. El nombre de Orochimaru también estaba allí. -Eres una babosa,- le dijo como recordatorio, -pero eso no significa que no puedas estar vinculada a nosotras. La sangre de una serpiente corre ahora por tus venas al igual que la tuya a través de ella. Sasuke existe también de esta manera, nadie puede decir que el chico sea completamente una serpiente, intentó deshacerse de la unión que tiene con nosotros en algunas ocasiones. La diferencia es, por supuesto, que él es una serpiente por el mismo derecho que te vuelve a ti una babosa.-

Miró fijamente al espacio en blanco con inquietud. Había pasado la mayor parte de su vida sintiendo repulsión hacia ellas y ahora se suponía que tenía que firmar un contrato que las vincularan. Sus ojos viajaron hacia la cálida babosa pegada a su costado izquierdo buscando por un consejo silencioso, pero los pequeños ojos de Katsuyu la miraron con un calmado vacío. Sabía que era tímida y tranquila, pero si realmente hubiera tenido algo en contra ya lo habría dicho.

-La razón por la cual los de nuestro reino nos afiliamos a ustedes es porque la raza humana desarrolló algo que nosotros debemos aprender aún; adaptación. Ustedes se mezclaron, buscaron lo que les faltaba y terminaron haciendo todo lo que nosotros podíamos hacer y más. Aprendieron a reptar como nosotros, a respirar bajo el agua y también a volar. Somos antiguos, eternos e impasibles. Cada vez que uno de ustedes muere suelen heredar sus habilidades, están perpetuamente cambiando.

»Relacionarte con las serpientes haría el mismo beneficio para ambas partes, niña. Tenerte de nuestro lado es menos de un enemigo y más de un aliado.-

Escribió su nombre con mano firme, y esperó hasta que la cantidad necesaria de sangre se derramara sobre el pergamino y formara pequeños círculos rojos. La anciana tomó el pergamino y velozmente lo enrolló de vuelta hacia ella antes de que desapareciera.

-Orochimaru ya debe haber hecho lo necesario y Sasuke debería estar inoculado ya, pero aún es un largo camino a recorrer para que tú tomes el viaje. Haremos invocación inversa.- Ella no estaba preguntando realmente y más bien se lo informaba, pero a Sakura no le importó.

Momentos atrás había dejado de sentir el dolor restante y sólo percibía la baba y la gentil calidez de la forma de Katsuyu, así que le dijo adiós y le agradeció antes de accionar el sello para hacerla desaparecer. Para cuando sucedió, la mujer había hecho su propio círculo de invocación en el suelo. Se paró dentro de el cuidadosamente, insegura de decir algo a continuación. Esa especie de... criatura la había empapado de asuntos del destino de los cuales no sabía que realmente era parte, pero saberlo la había llenado de una extraña paz. No solamente había sido arrastrada aleatoriamente por aquella corriente de designios tormentosos, era parte de acontecimientos que iban más allá de ella; y aún no había acabado, para ellos tampoco. Su misión en la vida era mantenerlos vivos y se sentía complacida de haberla recibido oficialmente.

-Tu responsabilidad en esto va más allá de lo que debes hacer tú misma, Sakura.- Dijo la anciana, como si su línea de pensamiento fuese visible para ella. -Te dije que sus deberes sólo se detendrían después de la muerte, pero el destino del mundo estará ligado a ustedes incluso después de ella. Como sus predecesores, deben preparar a los siguientes. Es incluso más vital para ustedes de lo que lo fue para sus maestros, ellos estarán unidos a ustedes de otras formas además del vínculo del destino.

»Y acerca de Sasuke Uchiha,- dijo ella, atravesándola con aquellos ojos de serpiente. -Recuerda lo que eres y lo que él es. Eres su debilidad natural y no hay una batalla contra él en la cual no tengas las probabilidades de tu lado para ganar, de una forma u otra... La serpiente es débil ante la babosa, pero de su lado, la babosa es su mayor fortaleza. Ambos aún te necesitan, pero es él quien te necesita más.-

Sólo apuntó a asentir mientras miraba sus grandes e hipnotizantes ojos. Retuvo en su memoria aquellos rasgos extraños y aún más enardecidamente las cosas que le habían sido reveladas. No hay una batalla contra él en la cual no tengas las probabilidades de tu lado para ganar. Había llegado a él, alcanzado su interior, en contra de todas las probabilidades. La nube de humo cubrió progresivamente el cuerpo de la mujer y lo último que pudo atisbar de ella le pareció la cabeza de una serpiente con turbante. Cuando la nube se elevó, el ambiente húmedo había desaparecido en el calor seco de la planicie. La entrada del escondite de Orochimaru estaba frente a ella y por primera vez no se sintió infeliz de sumergirse bajo tierra. El antiguo significado de Orochimaru se convirtió en una memoria sin sentido del pasado. Él no significa nada, se susurró a si misma, y lo creyó. Sus pies empezaron a correr a través del pasillo.

Ambos te necesitan, pero es él quien te necesita más.

Una lágrima agradecida se escapó de su ojo y se perdió entre la brisa que creaban sus movimientos apresurados. Era bueno saberlo, porque él era la única cosa que ella creía necesitar.


Estaba ardiendo. Esa era la única cosa de la que estuvo consciente todo el tiempo. Su garganta se había convertido en ceniza y cuando se miró a si mismo, eran sus propias llamas negras las que lo consumían. No podía gritar pero podía sentirlo.

Vivió la masacre de nuevo de una perspectiva diferente. Se unió a su hermano para acabar con las vidas de los únicos rostros que eran realmente parte de él. Itachi acabó con su madre mientras él hacía lo mismo con su padre y las lágrimas eran fuego líquido bajando por sus mejillas. Al final, se encararon el uno al otro. Detrás de él, kunai sobre la nuca de su hermano, Danzo estaba de pie, el consejo y el Tercer Hokage a su lado. Itachi lo estaba mirando con la misma mirada decepcionada que le había dirigido cuando ambos eran niños aún, cazaban el jabalí y él lo había matado con una flecha al corazón. Intentó defenderlo, pero cuando intentó atacarlos su hermano se utilizó a si mismo como escudo. La sangre salió en grandes cantidades desde la herida, su boca y sus ojos.

El cadáver cayó al suelo y fue consumido por una planta espinosa que cada vez que intentaba apartar crecía negra y puntiaguda. Consumió a Itachi entero a excepción de uno de sus ojos, el rojo Sharingan siguiendo cada uno de sus movimientos vertiginosos. Una mano se posó sobre su hombro y él la apartó de un manotazo. Naruto lo miraba, mitad herido y mitad enojado e intentó alcanzarlo de nuevo, pero logró evadirlo otra vez. Estaba quemándose, y si le permitía tocarlo las llamas oscuras también lo alcanzarían.

Empezaron a luchar y cada vez que chocaban, el fuego negro se transformaba en llamas amarillas que terminaron encendiendo a Naruto también. Él estaba herido, pero la luminosidad de antorcha que emitía el rubio volvía su propio dolor insoportable. Tomó todos los pasos hacia atrás que pudo hasta que la oscuridad fue su único dominio y era lo único que podía percibir.

La escuchó antes de verla, tropezándose y de respiración superficial. El sonido de goteo que la acompañaba era el que causaba la sangre escurriéndose del agujero que le había hecho en el pecho cada vez que alcanzaba el suelo. La abrasión remanente en su garganta volvía imposible advertirle. La oscuridad era él y estaba ardiendo en el Amateratsu que la engulliría también si se acercaba demasiado, pero Sakura prosiguió casi arrastrándose a través de ella, la sangre vertiéndose como lo había hecho la de Itachi, lágrimas rojas cayendo de sus ojos verdes.

Se detuvo cuando llegó hasta el extremo y mientras esperaba porque las llamas la consumieran, ella se mantuvo mirando hacia el frente. Desde la oscuridad final otra cosa emergió, como si estuviera empezando a flotar fuera de un estanque de agua oscura, y cuando finalmente salió Sakura se encontró mirándose a si misma. La que era sostenida por la oscuridad estaba ilesa y levantó una mano hacia su versión moribunda, cuando la curación empezó, el chakra verde fulgurando, él pudo sentirla también. Cuando acabó, continuaron mirándose la una a la otra.

Ella se había encontrado a si misma dentro de él.

La primera cosa que vio fue el techo, hasta que sintió el peso muerto apoyado sobre su pierna. Cuando la vio, inclinada e inmóvil excepto por su respiración, repentinamente se pareció bastante a Mikoto en su conducta de madre devota, siempre vigilante en la enfermedad de cualquiera de sus dos hijos. Cuando sus dedos se sintieron menos entumecidos los estiró y la alcanzó, lenta y brevemente en primera instancia, demasiado vago para ser considerado una caricia. Cuando ella no reaccionó, se permitió a si mismo deslizar los dedos en sus hebras. Se dio cuenta de que era el primer contacto real que tenían desde la pelea, y verla completamente exhausta y sumida en su sueño lo hizo sentir mejor que todos esos días en donde ella parecía demasiado tensa y cansada todo el tiempo. Las líneas de su rostro eran suaves y su tranquilidad también lo llenó con cierta clase de paz. Cuando sus dedos excavaron más profundo, el roce del cabello entre ellos lo relajó. A pesar de esto, parte de él aún estaba luchando contra el hecho de que hacer contacto físico con Sakura se estuviera volviendo algo voluntario.

Bloqueó los pensamientos sobre ella tal y como vinieron, y durante un momento fue inconsciente de todo. Al menos hasta que lograra esclarecer las preguntas acerca de que había sido lo que realmente lo había traído de la muerte. ¿Había sido Orochimaru, o ella lo había asumido por su cuenta? En su rango de visión, el brazo que yacía tocando su pierna revelaba especie de marcas rosáceas que podrían encajar con la mordida de una serpiente recién curada. ¿De qué manera infernal trabajaba su mente? Sakura apenas y podía soportar estar junto a una serpiente como para hacer un viaje a la cueva y enfrentarse a lo que lo había vencido. Lo que la volvía inconsciente de todo era el amor.

El amor no lo volvía inconsciente, lo convertía en un monstruo. Ella estaba rebosada de el, así que era temeraria y propensa a la estupidez. El amor lo había hecho hacer cosas terribles, cosas con las que trataba enardecidamente de vivir para no olvidar nunca que las había hecho. No poseía más amor, no podía, porque no había hecho nada más que pudiera lamentar.

El amor lo había vuelto desesperado. Por venganza, fuego, sangre y dolor, porque sin importar cuán desesperado estaba no podía recuperar de vuelta a su hermano ni a su familia. No poseía más amor, se había ido con el sentimiento enfermo del odio abrasador. Al mirar a Sakura se preguntaba si era amor lo que estaba buscando dentro de él y cuánto más inconsciente estaría hasta darse cuenta que no quedaba nada; pero cuando colocó los ojos en ella de nuevo, recordó. Ella estaba desmoronándose en su brazo, empapada en sangre y apenas lo suficientemente viva como para mantenerse de pie, y él sintió la desesperación. La misma le había hecho romper sus propias defensas para poder alcanzarla. Ahora apenas podía recordar vagamente la memoria de la sensación agobiante.

Se preguntó si la falta de desesperación actual realmente significaba que ya no tenía más amor, o de si existía la posibilidad que ella hubiera tomado lo que restaba en su camino dentro.


-Estate listo, Naruto. Nos vamos.-


¡!

No se lo esperaban, honestamente yo tampoco. Desde que les informé de mi ausencia por estudios mi cerebro ha ocupado algo de tiempo para pensar en esto, y terminé volviendo antes de la fecha con un capítulo doble, para variar. Sólo diré que el desafortunado factor Venezuela tiene mucho que ver en todo eso, (tanto en mi regreso como en mi atraso para subir el cap) pero a todo esto, las que aún no me olviden pueden alegrarse de una de mis sorpresas (¡Positivas, para variar!) A pesar de que escribir me drena, espero volver pronto a la universidad; aún tengo llamado libre para proseguir en Junio, pero a partir de ahora puedo ir dejándoles algunos capítulos por todo el camino.

Volviendo a lo acontecido, desde que algunas llamaron 'Arco' a los capítulos relativos a Amegakure, pues esta vendría ser la parte 2/3 del Arco de Orochimaru. El siguiente es algo corto, más que todo para concluír con lo ocurrido aquí y atar los cabos sueltos que pude haber dejado (siéntanse libres de dejarme aquí sus dudas) Esta fue una de las ideas que concebí originalmente como ideas 'principales' para el fic, pero hacía un tiempo pensaba descartarla y hacer el paso por la guarida algo menos traumática para Sakura, pero resolví hacerlo lo contraria y volverla 'destraumática.' Esta parte tenía que ver más que todo con Sakura finalmente reconociendo los pecados de Sasuke y aprendiendo a lidiar con ellos, así como la necesidad que tenía de que ella llegara a salvarlo (y no sólo figurativamente) al menos una vez. Me ocupé un poco más en terminar de pulir los aspectos de la relación Sakura-Karin, pues, lo malo: Sakura se separa de Taka a partir del próximo capítulo, con algunos no interactuará hasta después de años; pero Karin aparecerá en algunos capítulos más con un papel importante y conocido en toda esta travesía. Lo bueno, Sakura y Sasuke finalmente estarán solos y no tendrán nada más que hacer que lidiar con lo que sienten el uno por el otro. A partir de aquí su interacción empieza a desarrollarse de esa forma natural, nada forzada y comprensiva que amé de ellos en el Gaiden. También siempre he sentido cierta fascinación por todo el asunto de las profecías que se manejaron en la serie y me parecía algo injusto que ella nunca llegara a conocerlo (y para ser franca, Sakura necesitaba un poco más de valor para llevar a Sasuke a donde ella quiere que vaya) Realmente no pensé en nada demasiado loco y fui 99% fiel al papel que Sakura desempeñó en todo el asunto, y con respecto al derecho de nacimiento me enfoqué en una cita de Boruto hecha por Mizuki acerca de Sakura, donde describía sus cualidades y habilidades como 'derecho de nacimiento' como si hubiese nacido de un linaje poderoso, así que lo maleé un poco para poder explicarlo. Con respecto a Serpiente, Sapo y Babosa, es la versión Japonesa de piedra papel y tijeras. A lo último, Naruto, Naruto... Naruto será determinante. El encuentro del equipo siete es lo que he estado deseando escribir desde hace mucho tiempo, porque ya es hora de hacer que Sasuke re acc io ne.

Sin extenderme mucho más, me siento feliz de decirles que podré seguir trayéndoles algunos capítulos hasta que esté completamente libre ayudada por el receso (forzado) de la universidad, y aunque no prometo un lapso de tiempo seguro estoy consciente de tener al menos un par de semanas libres que con seguridad utilizaré para escribir y traerles a la medida posible. Parte del siguiente capítulo ya está escrita, y como siempre, sus reviews siguen siendo los más encantadores y los que me animan a escribir a velocidad supersónica; así que las insto a no dejar de enviarlos, los leo siempre y me siguen animando como la primera vez.

Besos,

Nahare~