Casi se sentía avergonzada de haber llorado tanto por algo que-a pesar de haber podido resultar rotundamente mal para cada uno de ellos- había salido sorpresivamente bien. Se había aferrado con tanta fuerza a la esperanza de salvar la vida de Sasuke, confiando con una fe ciega y extraña en el amor que Sakura sentía hacia él y como esto precisamente sería lo que la ayudaría a conseguir el antídoto, que sólo cuando Suigetsu y Orochimaru llegaron sin ella a la guarida tuvo chance de procesar cuán infundado había sido su pensamiento en creer que de hecho, Sakura lograría salvarlo y regresaría ella misma con el maldito antídoto en la mano. El manejo de la sustancia fue la parte fácil, sólo debía cosecharse la mayor cantidad de sangre posible y luego purificarla al separarla del veneno que se había mezclado. Para cuando se lo administraron a Sasuke, él había recuperado su color y ya no emitía ningún sonido lastimero, Karin esperaba un alivio que no empezaba a llegar.

No esperaba sentirse tan mal, no al punto de cuestionar los acontecimientos que le habían devuelto la vida a Sasuke. Ella aún se encontraba demasiado conmocionada con el alivio de verlos llegar que no reparó en el asunto hasta que Jūgo preguntó dónde se encontraba Sakura. Orochimaru no tuvo nada que decir al ponerse manos a la obra inmediatamente, pero aquella era la primera vez que veía a Suigetsu verdaderamente abatido.

-No nos permitieron traerla.- Se escuchó a si misma balbucear algo ininteligible-ese allí otra vez, actuando como una estúpida- y nuevamente fue Jūgo el que pudo hacer un cuestionamiento lúcido. -No lo sé... La invocación de Sakura nos entregó el antídoto y de repente empezaron a acercarse todas las malditas serpientes que habían en un kilómetro a la redonda. Por un momento pensé que nos matarían, pero sólo querían echarnos. Nunca nos permitieron acercarnos a ella.-

-¿La babosa les dijo algo?- De nuevo, Jūgo era el traductor de la cháchara incoherente que se formulaba en su cerebro.

La mirada de Suigetsu fue un preludio desalentador. -Estaba jodida. Nos pidió que la sacáramos de allí de inmediato, no estaba en condiciones de defenderse y tampoco había conseguido deshacerse completamente de la serpiente.-

-Ya debe estar muerta,- añadió Orochimaru desde el fondo.

El peso que se había instalado en el fondo de su estómago era lo único que podía procesar por el momento, pero Jūgo si pudo arreglárselas para que su semblante usualmente pacífico trasluciera algo de enojo. -¿La dejaron allí mientras aún estaba viva?- Les reprochó, pero su mirada se dirigió a Suigetsu. En respuesta, él pareció encogerse algunos centímetros.

-Luchar habría sido inútil,- intervino Orochimaru de nuevo. -Es inusual que tantas serpientes se metieran en el asunto, estaban recibiendo órdenes de la autoridad de la cueva. Aunque los hubiésemos vencido a todos más habrían llegado.- Estaba implícito que por supuesto, aquella había sido una posibilidad que ni siquiera se había molestado considerar.

-Lo siento,- se excusó Suigetsu, y le creyó desde que nunca le había escuchado decir nada parecido. -Fue la babosa la que nos pidió que la sacáramos de allí. Transmitió la verdadera voluntad de Sakura antes de eso... Realmente quería que lo tuviéramos. Quería salvarlo.-

Miró a Sasuke a su lado, y lentamente dejó ir el agarre que había mantenido sobre él todo el tiempo. Le asustaba imaginar la reacción que tendría al despertar y saber lo que había ocurrido. Supo que Suigetsu pensaba lo mismo cuando alcanzaron a mirarse.

La aplicación del antídoto y la mejoría consecuente hasta que finalmente se encontró estable tomó algunas horas, y lo que finalmente los alertó del amanecer fue el movimiento del resto de la población del escondite. El peso en su estómago espantó el sueño y el hambre que podía llegar a sentir. Fue alrededor de ese tiempo cuando Jūgo le pidió a Orochimaru el pergamino de invocación inversa, este no se mostró sorprendido ni tampoco particularmente interesado cuando se lo entregó. La visión del gran rollo fue lo único que le proveyó mínimo sosiego desde que los había visto llegar con el antídoto e hizo que se levantara de su asiento de inmediato, Suigetsu la imitó.

-Iremos contigo,- le dijo, en nombre de ambos. Probablemente sería inútil para nada que no fuese localizarla, pero debían localizarla. Estaba asustada, malditamente asustada. Realmente le aterraba toparse con el cadáver de Sakura, pero le causaba verdadero pavor la sola idea de permanecer allí cuando Sasuke despertara, las serpientes no significaban nada delante de ello. Además, aún se aferraba a la esperanza de que se las hubiera arreglado para mantenerse con vida, y eso era lo único que lograba aliviar un poco aquel malestar. Por las apariencias-aunque no había alcanzado a mirarse en un espejo- Suigetsu parecía estar pasándolo mucho peor que ella.

El pergamino ya estaba extendido en el suelo y Orochimaru ya había empezado a derramar algunas gotas de sangre desde el pulgar cuando la puerta se abrió estrepitosamente.

-¡Mierda!- Alcanzó a gritar, con una mano sobre el corazón desbocado. Sakura apareció en el umbral como una aparición fantasmal, y la presión que se había disparado ante la alerta decreció hasta el punto en el que sintió la necesidad de sentarse para evitar sufrir un condenado desmayo.

-¡Sakura!- Suigetsu gritó también. El miedo empezó a mermar cuando su apariencia se le hizo demasiado humana para tratarse de cualquier otra cosa, estaba hecha un desastre. Había poco de su piel que mantenía su color natural, el resto estaba embadurnado de lodo, sangre o una mezcla de ambos. Los miró en respuesta, y le pareció que Suigetsu se ahogó con todas sus disculpas cuando los pasó de largo para dirigirse hacia Sasuke. Las heridas que pudieron haber amenazado su vida habían sido curadas.

Estuvo consciente de que ellos no existieron para ella mientras lo examinaba. Cuando sus manos abandonaron el pecho de Sasuke dirigió algunos dedos hasta su frente, apartando las hebras negras y el sudor que pudo haberse acumulado a causa de la fiebre. Los movimientos fueron tan delicados que por un momento sintió la necesidad de apartar la vista, como si estuviera presenciando algo que no le correspondiera. A su alrededor, existía una especie de intimidad que terminó haciéndola mirar en dirección a Orochimaru, quien había sido ajeno a todo lo relacionado a Sakura durante todas aquellas horas y ahora parecía bastante interesado por sus movimientos. Aún estaba un poco mareada por el repentino vaivén emocional, y cuando finalmente se sentó para recuperarse, atrajo la atención de Sakura de vuelta hacia ellos. Cuando se apartó de Sasuke, Jūgo fue el primero en acercarse.

-¿Estás bien?- Preguntó él, y Sakura permitió que él la guiara hasta el asiento más cercano. -¿Qué ha ocurrido?-

Ella asintió. -Tuve tiempo para recuperarme. No podría decirte que sucedió después de conseguir el antídoto, aún no lo entiendo bien.- Se limitó a decir.

-Sakura,- se apresuró a decir Suigetsu, -lo siento, yo debí haber insistido en buscarte.-

La aludida negó con la cabeza. -Hiciste lo correcto, lo que les pedí. Además, entiendo que no te permitieron hacerlo.-

-¿Cóm...?-

-¿Quién te sacó de la cueva?- Orochimaru interrumpió a Suigetsu. La mirada que Sakura le dirigió en respuesta fue diferente a las de todo ese tiempo, desprovista de resentimiento o aversión de cualquier tipo. De hecho, estaba desprovista de todo. La calma con la que lo estaba mirando rayaba en la indiferencia.

-No le pregunté su nombre.- Respondió con simpleza, y con eso dio a entender que no estaba dispuesta a discutir el asunto con él. Supuso que lo comprendió desde que no volvió a abrir la boca.

Si la juzgaba únicamente por la expresión calma y aliviada incluso podía parecer que no había ocurrido nada grave, pero no podía juzgarla únicamente por ella. Se veía mal en general, pero la blusa rasgada y empapada de sangre era testimonio de que al menos había recibido una herida de gravedad. Que el sello permaneciera en su frente era una buena señal, pero tenía la impresión de que si ejecutaba su técnica vería que el almacén de chakra había disminuido considerablemente. Además, si ella se sentía lo suficientemente lista como para dormir durante al menos dos días después de todo aquel suplicio angustiante, Sakura lo estaba también.

-Creo que debes ir a asearte,- le sugirió desde su asiento, y la vio considerarlo durante unos segundos antes de voltearse instintivamente hacia Sasuke. -Dormirá un poco más,- se refirió a él, -y tú necesitas estar en condiciones de monitorearlo.-

Con esa carnada en particular sabía que no podría fallar. Sakura asintió y rechazó amablemente la ayuda de Jūgo para levantarse ella sola, y él le dirigió una mirada que pudo interpretar bien. Cuando pasó por su lado de camino a la puerta se unió a ella, Sakura no hizo nada para evitar que la acompañara.

Empezó a retirarse la ropa apenas llegaron a la habitación, y pudo ver que en su espalda había un par más de parches de piel regenerada que acompañaban al agujero que Sasuke le había hecho en el pecho. Por la apariencia se había ganado la mordida de una gran serpiente, y esto no era lo único: Desde su espalda, costados y -como corroboró cuando la vio caminar hasta el baño- hasta su pecho se extendían una serie de hematomas que lucían realmente dolorosos. Se mantuvo inmóvil, de pie en la habitación incluso después de que escuchara el correr del agua y suspiró pesadamente ante la forma cándida en la que su cerebro la estaba obligando a pensar últimamente.

Cuando entró al baño la vio estática debajo del grifo de la regadera, con la frente pegada a la pared simplemente dejando que el agua corriera y supo que había hecho lo correcto. Cuando se acercó con el jabón se alegró de que Sakura apenas pareciera importarle que estuviera allí. Si le hubiera preguntado que rayos hacía allí habría respondido algo como 'pues ayudarte, estúpida' y realmente no tenía intenciones de insultarla. No cuando sentía alivio real de que estuviera con vida y después de ver con sus propios ojos que no había salido ilesa de su travesía al infierno para traer de vuelta el alma de Sasuke. Definitivamente no cuando lo había salvado. Sabía que no podría formular un agradecimiento que la satisficiera, así que en su lugar estaba haciendo eso por ella.

El lodo corrió con facilidad, la sangre adherida y coagulada costó más en salir. Descubrió que Sakura estaba cubierta de una especie de baba de pies a cabeza y se obsesionó un poco con librarse de toda completamente. Ella le ayudó con las áreas sensibles en su tórax, donde había bastante sangre pero le daba miedo restregar.

-¿No puedes hacer nada con eso?- Le preguntó.

Ella negó con la cabeza. -Me ocupé de todo lo importante, no puedo hacer mucho por los moretones.-

Empezó a cuestionarse si realmente no era compulsiva u obsesiva cuando sintió alivio al ver que el rosa apastelado de su cabello aparecía sobre el tono más oscuro que tenía cuando estaba mezclado con toda aquella porquería. Cuando se sintió lo suficientemente satisfecha, cerró el grifo y salió para darle el espacio suficiente para que se secara y vistiera a gusto. Al verla abandonar el baño supuso que era por esa sensación de placidez restante luego de hacer una buena acción que algunas personas hacían esas cosas. Luego de haberlo experimentado fue más fácil de comprender, dudaba que tuviera que ver con la persona mucho más allá de haber instigado la necesidad de ayudar; estaba más relacionado con la satisfacción propia.

-Gracias, Karin.- Le dijo ella, y pareció tan sincera que la placidez se tornó en bochorno. Para deshacerse de ello, sintió la necesidad de excusarse.

-Lo hice por Sasuke.- Y no fue del todo mentira. No podía explicar en palabras cuánto se alegraba de que él estuviese vivo, y mucho menos aquella admiración que había desarrollado hacia Sakura desde que había mostrado tanto coraje por amarlo; tanto al confesárselo -porque sabía desde que lo había sentido que sólo el hecho de decirlo requería bastante valor, uno que Karin nunca había tenido- como enfrentarse a él. Por haberla librado cuando debía ya de por sí estar muerta. Lo que nunca podría confesarle, ya que aún le costaba asimilarlo ella misma, era que le generaba genuina simpatía. La entendía de una manera que no comprendía, porque a pesar de sentir como ella nunca había conseguido actuar como Sakura lo hacía; pero empezaba a descubrir que quería hacerlo.

La facilidad con la que desestimó sus heridas y cansancio fue la misma simpleza con la que consiguió transmitirle calidez cuando sonrió y al mismo tiempo la miró como si supiera algo que ella no. -Lo sé.- Dijo ella simplemente.

No dijeron nada más al dirigirse de nuevo hacia la habitación donde reposaba Sasuke. Jūgo colocó la silla junto a su cama antes de salir por la puerta, seguido de Suigetsu. Para cuando Sakura se sentó junto a él, Orochimaru y ella aún estaban de camino fuera de la habitación. Cuando se dispuso a cerrar la puerta tras ella terminó haciéndolo con mucha menos rapidez de lo que lo intentó. Vio claramente como ella entrelazó sus dedos con los de él, transmitiendo la misma intimidad que había hecho antes, pero aquella vez no sintió la necesidad de apartar la mirada. Un latido doloroso resonó en su pecho, y sus sentimientos se mezclaron en un extraño anhelo y resignación. Al principio pensó que había llegado a sentir envidia hacia Sakura, y no era cierto. No quería lo que ella tenía porque eso significaría privarla de lo que de alguna forma creía que se merecía. Puede que la odiara un poco por haberla vuelto una blandengue, pensó antes de cerrar la puerta. Pero no lo suficiente. Honestamente se alegraba de que Sasuke fuera amado con esa magnitud, porque su amor parecía haber generado cambios en él. Cambios que necesitaba.

Cuando finalmente cerró la puerta, se percató de que no había sido la única en quedarse un poco abstraída con la visión.


Intentó ingresar con el mayor cuidado posible para no perturbar a nadie dentro, pero Sasuke ya estaba completamente consciente y Sakura, quien en apariencia había estado dormida hasta el momento en el que abrió la puerta, reaccionó instintivamente al movimiento.

-Jūgo,- dijo al erguirse de vuelta en la silla, el rubor esparciéndose por sus mejillas. -¿Sucede algo?-

-Ahora que todo pasó, Orochimaru está listo para comenzar con el procedimiento.- Le informó. -Sé que pretendías presenciarlo.-

-Lo haré,- respondió ella, ahora visiblemente despierta. Sin embargo, cuando hizo amago de levantarse el movimiento del brazo de Sasuke reptó tan rápido como una serpiente. Sakura miró con curiosidad el agarre sobre su muñeca.

Antes de que ella siquiera pudiese mover los labios, Sasuke la interrumpió. -¿Qué fue lo que pasó?- Su semblante estaba calmo, pero en su tono estaba implícita la exigencia. Había estado esperando a que Sakura despertara para poder interrogarla.

El rubor que se había extendido sobre su rostro debía haberse originado únicamente por el bochorno de verse vencida por el cansancio, ya que cuando se dirigió a Sasuke, estaba desprovista de él. Lo miró a los ojos para responder, con un tono tranquilizador, como el que Jūgo se había figurado utilizaba con sus pacientes.

-Una gota de veneno te alcanzó y caíste bajo sus efectos.- Dijo ella. Cuando el silencio se alargó después de eso, Sasuke entrecerró imperceptiblemente los ojos.

-Recuerdo eso,- respondió él en un tono monótono, y no desistir del agarre fue su forma de insistir.

Con delicadeza, Sakura colocó su mano restante sobre la que Sasuke utilizaba para ceñir su muñeca. -Obtuvimos el antídoto, y por eso estás aquí,- dijo, acariciando los dedos que la sostenían, buscando aflojar el agarre. -No me estoy negando a contarte como sucedió todo, Sasuke, sólo no es el momento correcto. Necesitas descansar aún y yo debo supervisar el experimento.-

Un par de segundos después, los dedos alrededor de su muñeca se deslizaron fuera. Sasuke siguió su forma con la mirada hasta que Sakura desapareció detrás de la puerta, e inmediatamente después la mirada estuvo sobre él.

-Ella fue por el.- Dijo refiriéndose al antídoto. No era una pregunta, así que sólo asintió para confirmar.

-Aún no sabemos cómo ocurrió todo. Se tornó... Confuso.- No era la palabra que encajaba con la situación, y como se sintió extraño al usarla, por supuesto, Sasuke se dio cuenta. Su mirada ya estaba presionándolo. -Tuvimos la oportunidad de creer que estaba muerta.-

-¿Oportunidad?- Él repitió la palabra y su entrecejo se frunció.

-Orochimaru, Suigetsu y Sakura fueron los que se dirigieron a la cueva, Karin y yo nos quedamos para darte soporte vital. Ellos regresaron con el antídoto, ella no lo hizo. Pasaron horas hasta que pudimos apartarnos de ti y poder ir a encontrarla, pero regresó cuando justo íbamos por ella, sana y salva...- Le dijo, pero su mirada aún lo atravesaba. -...con respecto a las noticias que tuvimos sobre su estado. Estuvo cerca de morir.-

Sus ojos negros se despegaron finalmente de él hacia la puerta. -El sello aún está en su frente.-

-No puedo explicártelo,- se excusó, -aunque Karin pudo mirarla más de cerca. Está magullada.-

La mirada sobre la puerta se perdió sobre la mano que tendía sobre la cama, como si aún pudiese ver lo que había sostenido momentos antes. -Se suponía que yo debía morir.- Dijo Sasuke, y luego sus rasgos se afilaron una vez más. -Debiste haberla detenido.-

-No podría haber hecho nada para detenerla incluso aunque hubiera querido.- Le respondió con sinceridad.

Algo antiguo, oscuro y oculto se elevó desde las profundidades de su ser y emergió hasta la vista. -De existir una próxima vez, muere contra ella de ser necesario. No le permitas mientras vivas poner en riesgo su vida por la mía de nuevo.-

Después de sostener su mirada y haber medido sus palabras, la única cosa que pareció correcta hacer fue asentir. Había sido comandado, no le habían hecho una petición. En palabras había pesado el valor de ambas vidas y era bastante obvio cual de las dos era preciosa para él. La próxima vez, si alguna vez la había, Jūgo debía resguardar la vida de Sakura y sería forzado a dejar la de Sasuke atrás.

El resto del día debió ser tedioso para Sasuke de manejar. Karin se les unió pronto y con ella trajo la imposición de Sakura, él debía mantener reposo hasta que fuera conveniente. A pesar de ello, permaneció sereno ante las atenciones de la mujer. No hubo necesidad de que indagara al respecto con ella, Karin fue lo suficientemente perspicaz para captar la necesidad que tenía Sasuke de rellenar lo ocurrido durante su inconsciencia.

-Cuando regresó tenía un aspecto horrendo,- dijo Karin, -pero también una buena condición a simple vista. Pude corroborar luego que había sido mordida y por una grande, pero aún no tengo ni idea de como logró salir de allí. Se rompió algunos huesos de salida, definitivamente.-

Las horas que pasó Sakura fuera de la habitación parecieron transcurrir en un parpadeo para él, pero la forma en la que Sasuke se demoró en ella al regresar le hizo creer que tal vez para él no fue así. Reconoció que la analizaba para corroborar su bienestar, porque era la forma en la que ella también lo veía.

-¿Cómo estuvo?- Jūgo le preguntó a Sakura. Ella se veía aliviada.

-El antídoto fue suficiente para los tres. Sin las restricciones del tratamiento anterior de por medio, Orochimaru se puede dar el lujo de prescindir de algo de tiempo. Los inoculó a ambos con la sangre de Tsuchino y con la rapidez que actúa, mañana deberían poder estar listos para el suero una vez que sus cuerpos logren adaptarse a la sustancia.-

-¿Cómo pudiste conseguir esa cantidad de sangre?- Preguntó Sasuke.

Sakura pareció resistirse unos segundos antes de responder en un susurro, como si intentara restarle importancia. -Le arranqué la cola.-

Su entrecejo se arrugó a la par con el de Sasuke, pero fue este quién habló. -¿Cómo lo hiciste?- A pesar de estar preguntando, su tono fue acusador. La elección de sus palabras le daba un corto margen para explicarse. Sakura generalmente no usaba armas y tampoco había dicho que le había cortado la cola. -¿Realmente no sólo te atreviste a ir allí si no también fuiste capaz de hacer una estupidez como esa?- Se respondió a si mismo, la molestia en su tono palpable. Él ya había deducido que ella se había arriesgado a hacer contacto con la serpiente para poder obtener el antídoto.

-¡Hice lo que tenía que hacer, Sasuke!- Respondió ella, el tono de voz mesurado que había utilizado hasta ahora se había ido.

-Fuiste a esa cueva a matarte.- La mordacidad en su voz lo puso lo suficientemente alerta como para creer durante unos segundos de que Sasuke iba a levantarse. -Esto no tenía que ver contigo.- Espetó él.

-Fui allí para salvarte.- Respondió, nuevamente comedida. Parecía estar intentando tranquilizarse para ser capaz de manejar la situación como quería. -¡Por supuesto que era mi asunto! Fuiste a buscar esa alternativa después de...- Sakura apenas pareció darse cuenta de nuevo de que no estaban solos en la habitación. Karin no lograba disimular su atención y él no podía hacer nada para minimizar su presencia. -No importa cómo lo hice o lo que sucedió, Sasuke. Lo único que importa es que aún sigues con vida.-

-Ibas a morir.- Señaló Sasuke, y el contraste en su voz fue diferente. No había rabia perceptible y con la acusación parecía estar sopesándolo él mismo en lugar de reclamarle esta vez.

El aura alrededor de Sakura cambió nuevamente, bloqueándolo a él y a Karin fuera de los límites del espacio que los rodeaba. La forma en la que se dirigió a Sasuke fue cálida y tranquilizadora. -Estoy aquí, Sasuke.- Viva, flotó de forma implícita en el aire sobre ellos. Tuvo el efecto esperado, por que Sasuke fue arrastrado fuera de la breve abstracción que había sostenido. -Al igual que tú, y eso es lo único importante.-

A diferencia de los otros, él era el único que tenía la certeza de lo que había sucedido en Takigakure. El mensaje de las aves fue claro, sangre había corrido; más de la que la mayoría de las personas suele sobrevivir. Sasuke había herido a Sakura de una forma en la cual de no haberse tratado de ella nadie más habría sobrevivido y la culpa era algo que él parecía ser tan incapaz de manejar como de ocultar. Sabía que Sasuke había intentado limitarse alrededor de ella desde que había permitido que lo siguiera y sin querer parecía haber terminado colocándola por encima de todo lo demás, incluso de si mismo en medio de toda aquella prevención.

A pesar de casi haber perdido la vida, su única turbación giraba alrededor de que Sakura también pudiese haber perdido la suya. La oscuridad que había sido invocada de repente desde el interior de Sasuke se retractó casi visiblemente luego, y él no tuvo nada más que decir. Al encerrarse nuevamente dentro de sí parecía estar de nuevo enfocado en unir las piezas y así mismo hacerse lo más discretamente-mayormente-posible con la presencia de Sakura. Aún no era muy claro para Jūgo si la necesidad de Sasuke tenía que ver enteramente con la culpa.

Ambos habían vuelto de la muerte de forma diferente. Sakura había abandonado aquel estado precario en el que se había encontrado desde el enfrentamiento con Sasuke, y él estaba más consciente acerca de ella de lo que lo había estado antes. Verlos interactuar era diferente también. Sasuke no podía encontrar ninguna objeción desde que ella había recobrado la confianza a su alrededor; Sakura también había dejado de dudar acerca de todo. Todo resultaba de alguna forma familiar pero era capaz de ver la novedad, por primera vez parecía que Sakura era capaz de erigir un camino y también que Sasuke no estaba renuente a seguirlo.


Que Suigetsu no apareciera en su habitación durante todo el día fue suficiente alerta como para que Sasuke tuviera la certeza de que estaba evitándolo, así que lo volvió su primer objetivo cuando finalmente pudo ponerse en movimiento. Terminó encontrándolo en una habitación repleta de los residentes del escondite y percibió que aquello no había sido una coincidencia. Suigetsu estaba tan pálido que fácilmente podía ser traslúcido, su expresión una mezcla de vergüenza y miedo.

-Estuve esperándote,- le dijo al albino.

Intuía que de todos era él quien más sabía. No se había molestado en interrogar a Orochimaru al respecto, sabía que sus respuestas probablemente serían lo suficientemente indiferentes e insatisfactorias como para hacerlo enfurecer. La ira no le servía. El hecho de que Sakura hubiera conseguido salir de allí con vida era alivio suficiente como para mantener a raya su enojo, pero el desconocer cómo lo había logrado lo había mantenido lo suficientemente inquieto. Cualquier fuerza que la había arrancado de la muerte, él quería conocerla.

-S-sasuke, yo... Lo siento, - dijo en respuesta, muy cerca de gritar. -Se lo dije a Sakura también. Sé que debí haberla sacarla de allí yo mismo, como pidió la babosa.- Cuando mantuvo la mirada en blanco el tiempo suficiente, él continuó desbordándose. -Se nos adelantó en el camino,- explicó Suigetsu. -Se suponía que Orochimaru y yo debíamos asistirla después de que ella hubiera tomado el antídoto, pero nos separamos en una pelea previa y Sakura terminó lastimada. Invoqué a Aoda para que la ayudara, pensé que lo haría y no me equivoqué. Él regresó para dirigirnos a ella y se mantuvo con nosotros cuando su invocación apareció y nos dijo que Sakura lo había obtenido, pero estaba muy herida y... aún en peligro.

»Muchas serpientes aparecieron cuando íbamos en camino a ayudarla. Nos bloquearon y Orochimaru sugirió que era más necesario para ti que nosotros regresáramos.- Pareció avergonzado. -No sabía que hacer... Quise ir tras ella, pero realmente pareció como que cada maldita serpiente de la Cueva Ryūchi se empeñó en dejarnos fuera del asunto. No fue hasta que estuvimos aquí sin Sakura que supe que debí haberme quedado a pelear. Aún no entiendo como lo logró, pero de haber sido por nosotros...- Se privó de continuar, la hila superior de dientes puntiagudos sobresaliendo de sus labios.

La habían abandonado allí y la culpa y el miedo era lo que lo había abstenido de su presencia. En lo profundo, la lejana realidad que pudo haber sido el que Sakura hubiera muerto no sólo por ir a salvarle la vida, si no también porque ellos la habían dejado a su suerte, resonó en su interior de una forma tan amenazante como lo había hecho el cascabel de Tsuchino. Apartó la vista de las posibilidades que hubieran denotado tal escenario y lo que podría haber suscitado y notó que a Suigetsu le resbalaba el sudor por la frente. Descartó el cúmulo de pensamientos que había estado siguiendo con un asentimiento y pronto lo tuvo fuera de vista, retirándose rápidamente. Se dirigió a si mismo hacia el lugar en el que había sido vencido la última vez, enorme y vacío, el humo de su propio jutsu de invocación se elevó hasta el techo. Aoda ocupó más espacio dentro del salón de entrenamiento del que lo había hecho Tsuchino, inmenso y oscuro.

-Dime todo lo que ocurrió desde el momento en el que fuiste invocado, Aoda.- Le ordenó sin contemplaciones.

-Suigetsu me invocó para asistir a la chica babosa,- respondió sin preámbulos. -No lo hice hasta que ella logró explicar que sucedía, cuando lo hizo, la llevé a la cueva de Tsuchino. Me pidió que buscara a Suigetsu y Orochimaru para llevarlos hasta allí también... Nunca creyó que pudiese lograrlo por si sola, sabía que iba a ser derrotada.

»Cuando me encontré con ellos y regresábamos hacia el lugar, la babosa apareció. Había obtenido la sangre y la quería a salvo, suplicaba por la vida de la chica. Ninguno de ellos les fue permitido avanzar más allá por muchos de los otros, Orochimaru y Suigetsu decidieron retirarse así que nunca hubo una pelea.-

-Sakura volvió después de horas de haber estado en la cueva. ¿Cuáles fueron las órdenes de las serpientes y por qué fue mantenida allí?-

-Después de que se fueron,- continuó la serpiente, -el Sabio de la Serpiente Blanca convocó mi presencia en la cueva de Tsuchino. Las órdenes de evitar que la chica saliera de la cueva venían de él. Fue allí donde la vi otra vez, había extraído la sangre mordiendo como lo hubiera hecho una serpiente y le arrancó la cola, Tsuchino estaba furiosa. El Sabio contuvo su ira y me mandó a llevar a la chica a su territorio de la cueva. En el camino noté que sus heridas se sanaban por si solas, pero aún parecía estar luchando contra el veneno para cuando la Serpiente Blanca regresó. Tuve que retirarme y dejarlos, si ella logró salir de la cueva fue por su obra.-

Él nunca lo había visto, pero había escuchado hablar del Sabio varias veces. La gente iba a la Cueva Ryūchi buscando sus predicciones, cruzando trampas y pruebas mortales para ser capaces siquiera tener una audiencia y aprender sus artes. No todos los usuarios vinculados que habían llegado alguna vez a la Cueva lo habían visto. ¿Qué tenía que hacer con ella? Aoda ya le había dicho todo lo relevante, pero antes de accionar el sello para desvanecerlo, habló de nuevo.

-¿Por qué elegiste ayudarla?- Preguntó.

La serpiente se mantuvo en silencio durante unos segundos. -La razón por la que estamos vinculados es porque podemos llegar a razonar de manera similar. Le ofrecí tomar su lugar en lo que ella intentaba hacer, se negó. El servicio que estaba dispuesta a pagar por ti incluso sabiendo los resultados me dijo lo suficiente de quien era ella, que te hayas molestado en invocarme sólo para que te dijera todo esto lo prueba. Ella te ha mostrado su valor como lo ha demostrado ante mí, y la lealtad es algo con lo que puedo relacionarme.-

Hacía algunos años, se había convertido en el único humano que Aoda había llegado a respetar cuando habían elegido pactar. Aquello ya no parecía serlo más.

-Antes de que se fuera, sé que firmó un contrato de sangre con nosotros,- ante esto, Sasuke mostró sorpresa. -Su nombre está en el pergamino. El Sabio de la Serpiente Blanca parecía complacido por ello.-

Reconocía el miedo que Sakura le tenía a las serpientes antes de entrar a la cueva, al casi morir en contra de una podría haber esperado que aquella fobia creciera en lugar de ser superada. Necesitaba esclarecer muchas cosas con ella, siempre que seguía reuniendo información todo parecía cada vez tener menos sentido.

-¿Afiliada a quién?- Alcanzó a preguntarle.

-Firmó el contrato de sangre de Tsuchino.- Y aquello le pareció rotundamente fuera de lugar. -Si alguna vez se molesta en responder su llamada, no será de ninguna ayuda para cualquiera sea la circunstancia que llegara a empujarla para que la invocara.-

-Si alguna vez lo hace,- dijo él, -responde tú a su llamado. Ve en su ayuda.- Le ordenó.

Aoda aún tenía el derecho a negarse, pero eligió no utilizarlo. Sakura se había ganado su respeto con sus propias leyes, así que simplemente asintió en respuesta antes de desaparecer como le fue comandado.

No le tomó mucho tiempo encaminarse hasta el lugar en el que Sakura se repartía entre ellos. En la sala de observación junto a ella estaban Kazuo y Tomohisa, vivos y en buenas condiciones, sin señales visibles de que la mutación los hubiese afectado en lo absoluto. Sus conductas parecían haberse modificado ligeramente también, una clase de afecto rápidamente desarrollado, en el más joven la adoración más notable, en el mayor cierta formalidad que podía ser vinculada con el respeto que no había mostrado antes. La forma en la que se envararon cuando ingresó en la habitación mostró que también habían desarrollado mucha más cautela hacia él.

La última vez que los había visto había sido lo suficientemente sacudido por las palabras de Sakura como para preocuparse por no actuar de forma radical. Si hubiera escogido como objetivo a la mente más débil, habría escogido a Tomohisa. En su lugar, escogió al que sabía tenía las creencias más fuertes para ser capaz de encontrar la raíz. No hubo demasiada resistencia que Kazuo pudiese colocar cuando encaró el sharingan, pero el dominio que tuvo que colocar sobre él debió ser firme para lograr que le mostrara lo que quería ver.

Kazuo y Tomohisa no estaban relacionados por más vínculo que el simple conocimiento de que el otro existía antes de que su pequeña aldea pereciera bajo el paso de un escuadrón de Zetsus blancos que iba de camino a sus líneas durante la Cuarta Guerra. No contaban con ninguna clase de fuerza que pudiera oponerse a ellos y tuvieron suerte de haber salido de allí con vida. Perdieron más de lo que eran capaces de reponer, y en la mente de Kazuo se encontraba arraigado el deseo de ser más fuerte al costo que fuera necesario, para ser capaz de defender su vida y la de las personas que aún conservaba. No presionó el asunto para llegar al papel de Orochimaru en todo aquello, no le interesaba. Se había convencido ya de que si lo que encontraba resultaba insatisfactorio golpearía la consciencia fuera de ellos, pero podía entender lo que los movía, la búsqueda del poder por una voluntad mayor a la propia.

Tsuchino era la mejor elección desde que tenían un límite de tiempo, nunca sopesó la posibilidad real de que pudiera fallar. Creía que sus nuevas posturas hacia Sakura eran el resultado de conocer que de alguna forma estaba involucrada en su oportunidad real de supervivencia, pero hacia él sólo mostraban cautela. A Kazuo no le había gustado la intromisión a su mente, pero de haber sabido que todo se tornaría de la manera en la que lo hizo, el chico no sería capaz siquiera de mirarlo con precaución. Ellos bien podrían estar muertos en aquel momento debido a los experimentos de Orochimaru si por un momento hubiera considerado que la vida de Sakura era un precio a pagar para mantenerlos con vida.

-Sasuke,- lo llamó, y su visión resultó brillante de la forma en la que hacía un mes habría encontrado inconveniente, pero ahora sólo le proveía cierta clase de alivio. Volvía a dirigirse a él con aquella soltura y facilidad como lo había hecho siempre y la familiaridad lo hacía recibir el cambio sin cuestionarlo. -¿Te encuentras bien?-

Dio un corto asentimiento como respuesta. -Necesito hablar contigo.-

A diferencia del día anterior, su postura no fue renuente a encausarse en el tema que sabía quería tocar. Dio pocas vueltas alrededor antes de que les permitiera a ambos hombres retirarse.

-Karin ha estudiado cuidadosamente un cultivo de sus células, el genoma cambió. Ambos deberían estar listos para desarrollar las habilidades de la línea sucesoria con algo de entrenamiento.- Que llenara el silencio con su voz la hizo más ella de lo que había sido aquellos días. -Lograr que aprendan a fusionar los distintos elementos será complejo, Orochimaru podría tener más complicaciones de lo que creyó.- No fue la ausencia de emoción lo que le hizo enarcar la ceja, si no la de aversión. El odio imprimía sus palabras cada vez que se refería a la serpiente y en aquella ocasión se estaba refiriendo a él de manera impersonal.

»Necesitan paciencia. Ahora están bien, pero aún me preocupa lo que pasará con ellos ahora que están involucrados en asuntos tan complejos. Las decisiones que tomen en la reunión los afectarán también y aún no estoy segura de cómo lo harán. En el peor de los casos, podrían restringir su libertad.-

-Esa fue la única consecuencia que previeron,- le dijo él. -Saben que estarán a la jurisdicción de los Kages una vez que se defina la situación de Orochimaru, están preparados para ello.- Omitió comentar que Kazuo estaba dispuesto a hacer sus propias exigencias al respecto.

Sakura lo miró con curiosidad. -¿Cómo lo sabes?-

Mantuvo el silencio el tiempo necesario como para descartar su pregunta. -Quiero saber qué pasó cuando te quedaste en la Cueva, Sakura.- Dijo, entrando directamente en materia. -Cómo saliste y por qué el Sabio de la Serpiente Blanca está involucrado en todo esto.-

Ella pareció confundida durante unos segundos. -¿Sabio? ¿Te refieres a la anciana? Pensé que era una víbora loca, pero ahora tiene un poco más de sentido,- la risa que abandonó sus labios sonó ligera y agradable. Había estado hablando para si misma hasta que eligió mirarlo para responder. -Sé que me puse en riesgo, Sasuke, fue mi intención desde un principio. Conocía los riesgos y los tomé. Después de darle el antídoto a Katsuyu-sama estuve algún rato inconsciente, cuando desperté, la anciana estaba allí.

»Creo que no me ayudó a recuperarme de ninguna forma, el sello y lo que había alcanzado a beber del antídoto lo hicieron todo, pero si me colocó a salvo de Tsuchino. No podría explicarte por qué, era más bien bastante extraña,- se excusó, rascándose la cabeza. -Cuándo pregunté acerca de por qué estaba allí fue bastante críptica, pero todo se resumía en que debía conocer cosas que involucraban nuestro destino, el de los tres. Profecías que ya les habían sido reveladas a ustedes.-

Hagoromo había sido quién le había hablado de su destino y de los designios que lo involucraban previos a su existencia. Antes de él, era el linaje de su clan y el porvenir que venía sobre los usuarios del sharingan lo que lo dirigían. A pesar de todo ello, nunca les prestó más atención de la debida, no le importaba el destino porque el futuro era algo que no podía vislumbrar a la distancia más allá de objetivos en concreto. Poco le interesaba lo que lo había predispuesto a llevar la vida que había llevado, porque había dejado de ser lo suficientemente ciego como para culpar a cualquier otra cosa de las decisiones que él había tomado y modificaron el rumbo de su vida, ni tampoco para culpar al destino de las decisiones que otros habían tomado y lo habían afectado a él en algún punto. Incluso aquellas profecías eran inciertas dependiendo de la voluntad del involucrado, y por ello Hagoromo había intervenido durante la guerra. No estaba interesado en la conexión milenaria que existía entre Naruto y él antes de nacer, porque él había elegido crear su vínculo con él y era por ello que existía. Hizo de él su mejor amigo y su rival, y desencadenó los hechos que lo hicieron redimirse. Que hubiera una predicción acerca de los tres respondía al mismo principio, pero no evitaba que siguiera causándole intriga.

-Habló acerca de todo lo que pasó, con nosotros y antes de nosotros. Me dijo que debíamos estar juntos.- Dijo ella, después de que él la instara a continuar con la mirada. -Pero todo el tiempo consideré que estaba tratando de advertirme acerca del futuro. Creo que tendremos trabajo que hacer para lograr que la paz que ha sido lograda se mantenga, y según ella será nuestra responsabilidad hasta el final.- Se explicó, revolviéndose entre algunos implementos de laboratorio. -Estaba tratando de prevenirme del hecho de que no podré librarme nunca de ustedes.- Comentó con gravedad, pero había una gran sonrisa en su rostro. -No hubo mucho que no supiera ya, tal vez debió haberlos llevado a ustedes para advertirles que no podrían librarse de mí.-

La tranquilidad que había en Sakura después del viaje a la Cueva había transmutado en una visible felicidad, se esparcía a su alrededor y resplandecía sobre ella como un aura casi palpable, volviéndolo incapaz de apartar la vista. El Sabio de la Serpiente Blanca no sólo le había devuelto la vida, también la voluntad. Lentamente, la vio cerrar la distancia entre ellos hasta sólo algunos pasos. Su rostro era acendrado, lleno de color, sus rasgos no tenían ningún desperfecto y sus ojos estaban llenos de la vida que deseaba resguardar.

-A menudo es difícil creer que realmente existe un lugar para mí a su lado, siempre lo fue. He pasado la vida intentando convencerme a mi misma, me he esforzado tanto por alcanzarlos, pero supongo que siempre será difícil cuando se trata de ustedes. No lo creía la mayoría de las veces, y probablemente tenga que ver con que alguien más me lo dijo que con el hecho de que lo hubiera hecho una criatura ancestral, pero ahora lo hago, Sasuke.-

-Tú eres parte de nosotros.- Incuestionable, salió presuroso de sus labios. Desde que podía recordar se había tratado de los tres y de como sin importar cuánto intentó deshacerse de ellos lo que sea que los unía no residía. Si Sakura desapareciera, no era difícil preveer que ello crearía una brecha entre Naruto y él. Si ella hubiese muerto...

Sakura le mostró una sonrisa cándida debajo de las mejillas sonrojadas. La calidez se irradió de ella hasta alcanzarlo, cubriéndolo y disipando los pensamientos sombríos.

-Lo sé,- respondió ella, colocando un mechón rosado detrás de su oreja. -Te mencionó también,- dijo después de una pequeña pausa. Él la cuestionó con la mirada. -Separados representamos una debilidad, unidos una ventaja.- Sus ojos le rehuyeron, paseándose por la habitación, él no dejó de mirarla hasta que volvió a mirarlo de reojo. -Me quedaré a tu lado hasta que me pidas que me vaya, Sasuke. Ni antes ni después.- El rubor en su rostro y su temblor apenas perceptible mostraba que estaba haciendo un gran esfuerzo para empujar las palabras fuera de su boca. -No me retractaré.-

Sintió la necesidad de sostenerla, pero se dirigió a si mismo para no hacerlo. Sakura no estaba desprovista de soporte y aunque pareciera vulnerable estaba bien sostenida a puños llenos a las profundidades de su ser, la oscuridad se había moldeado hasta volverse corpórea para que ella pudiese sujetarse. No podía encontrar ningún rastro de debilidad ni duda en la figura que lo encaraba, sólo el típico cúmulo de emociones que ella nunca había aprendido a canalizar de la manera correcta. Sakura estaba desbordada, siempre lo había estado, y ahora que estaba dentro estaba empezando a derramar y a llenar también sus espacios vacíos. Lo había confrontado y sobrevivido y cuando pensó que se perdería en él, sólo parecía haberse encontrado a si misma dentro.

No podía explicar cómo lo hacía, pero podía percibir su influencia alcanzando la nada y acercándose a las partes de él de las cuales había querido ponerla a salvo desde un principio. La necesidad de apartarla aún permanecía, pero no creía que por el momento existiera una forma de sacarla de allí. Había utilizado cada recurso que creyó apropiado e incluso algunos que pensó nunca usaría contra ella y aún así había permanecido inmarcesible. El peor aspecto de toda la situación recaía en como se había alzado desde la obscuridad, negándose a ser tragada por ella y como la luz que emitía se transformó desde algo que él no podía soportar a algo que necesitaba encarar para ser capaz de tener algo de paz en lo absoluto. Sakura aún se encontraba en un peligro que él quería que evadiera, pero si no podía luchar contra ella por su propio bien, la protegería de él mismo de ser necesario.

Por eso, mientras Sakura se reunía a si misma y empezaba a caminar hacia la puerta, movida por el silencio al que la había sometido, aceptó su destino como lo había hecho con Hagoromo y su propio clan, ahora consciente de la aparente existencia de una influencia que lo predisponía a estar acabado en las situaciones relacionadas a ella ya que no era capaz de oponerse efectivamente en su contra. Sabiendo que tenía una elección en cualquiera fuera la vía en la que ese camino lo llevaría; arrancándola hasta sangrar o a luchar contra si mismo y sus demonios para evadir que ella lo hiciera, para segurar su propio sosiego.

Le pediría que se fuera algún día por su propio bienestar, pero ese día no era uno que él fuese capaz de visualizar aún. Después de que dejaran la guarida de Orochimaru, sólo serían ambos.

Siguió el camino que había dejado el eco de sus pisadas.


Alivio no era la palabra apropiada, esta estaba realmente definida en su mente como alrededor de mil veces esta definición aumentada, y aún no existía. El aliento que abandonó su boca después de que Sasuke dejó la habitación con un asentimiento y sin clavarle la espada en el cuerpo, se sintió como la primera vez que había exhalado después de haberse dado cuenta de que Sakura no iba a regresar al escondite por su cuenta. Cuando ella lo hizo, estuvo muy ocupado lamentando haberla dejado allí antes de darse cuenta que de cualquier forma Sasuke probablemente estaría furioso con él. Su reacción ante el relato había sido la ideal, pero en lo profundo fue capaz de sentir en él la tensión de la cual había estado asustado inicialmente, aunque esta había desaparecido tan rápido como había venido.

De todas formas, no iba a tentar su suerte quedándose demasiado tiempo alrededor de Sasuke. Sin importar lo que dijeran-no había nadie en particular que estuviese diciendo nada en lo absoluto- Sakura se había convertido el punto débil de Sasuke, y él ya no pensaba meterse con eso. Aún cargaba parte de aquella vergüenza hacia Sakura, si hubiese sido él el abandonado en un nido de serpientes enojadas, aún estaría lanzando maldiciones al aire.

Se sentía un poco estúpido por intentar esconderse cuando captaba ambos, colores pasteles y oscuros caminando por los pasillos, cuando se cruzó con Orochimaru. Sus ojos, como los de él, los seguían a ambos a la distancia.

-Pensaste que ella no regresaría.- Expuso sus pensamientos en voz alta cuando notó que la mirada de Orochimaru pareció dirigirse por unos momentos exclusivamente hacia Sakura.

-Si lo hice, en un pensamiento lejano,- respondió Orochimaru, -cubierta por una mortaja. Eso si por alguna extraña razón no terminaba siendo comida de serpiente.-

-Pensé que estaba acabada por lo que dijo la babosa, pero no estuve sorprendido cuando obtuvo el antídoto.- Le admitió. -No deberías subestimarla. ¿Has visto lo que puede hacer?- Podía dar miedo. Él debía haberlo visto al menos una vez. Durante la guerra, siempre que Sakura hacía algo podía ser sentido a miles de kilómetros a la redonda.

-Es justo como Tsunade, incluso puede que haya una posibilidad de que sea incluso mejor.- Dijo la serpiente, ausente. -¿Cuánto dirías que falta para que estén juntos?-

Lo pensó durante un par de segundos. -No mucho.- Suigetsu le respondió con honestidad. Con Jūgo y Karin, incluso estaría listo para apostar. -¿Pero por qué te importa siquiera?-

-Ahora que todo acabó y Sasuke no tiene ningún deber como en el pasado, reestablecer su clan podría convertirse en su prioridad. Ella parece lo suficientemente notable entre las de su clase, o al menos bastante resistente. No es común, así que pronto no seré el único interesado en sus actividades. Podrían atraer hacia si mismos toda clase de atención.-

-No creo que a la gente le importe tanto. Digo, hacen una pareja fuerte, una que podría ser malditamente terrorífica como dupla, la gente podría estar más cautelosa que interesada.- Si los viera pasar por la calle sin conocerlos, al menos Suigetsu no tendría más que una leve curiosidad.

-Esa clase de pareja haría un alboroto incluso si ella fuera una don nadie. Cualquier movimiento que Sasuke haga con respecto a su vida y a la línea sucesoria que pudiera pasar a otro será el centro de atención.

»Desde el momento en el que elijan ser los mantendrán vigilados. Si conciben, serán perseguidos. Un hijo suyo ya sería invaluable y ella incluso podría añadirle algo a la ganancia genética. No toda la atención será buena.- Explicó la serpiente.

-¿Y la tuya es...?- Le preguntó.

-Curiosidad.- Respondió Orochimaru con simpleza. -Mi atención es lo menos de lo que tendrán que preocuparse de ahora en adelante.-

Suigetsu le dio una breve mirada sospechosa. Orochimaru era el ser menos confiable del planeta, y donde sus luces apuntaban la situación podía tener algo de sentido. Por su propio bien, esperaba que supiera mejor que intentar algo tan estúpido. Sasuke lo aplastaría como una mosca si pensaba que era alguna clase de amenaza inminente a su aldea, incluso peor si lo fuera para alguien relacionado a él. Sasuke había enloquecido por su familia. Por su hermano, había ido contra el mundo. Si se unía a Sakura eso la colocaría incluso más escalones arriba de los que ya la tenía; referirse a la amenaza a un heredero mezclaba tantos de esos conceptos que ya lo sentía por adelantado hacia cualquiera que se le ocurriera tratar de cruzar más allá las líneas de confort que Sasuke mantenía alrededor de si mismo y la gente que realmente le importaba.

Al día siguiente, cuando fue inevitable que Sakura y él cruzaran caminos, dio otro buen respiro.

-Gracias,- dijo ella, Sasuke lo suficientemente cerca como para escuchar. -Sé que intentaste ir por mí después de que lo pusieron a salvo.-

Tuvo la oportunidad de sentirse abochornado-profundamente- y aliviado al mismo tiempo.

-Ni que lo digas, si no hubieses sido capaz de sanar por tu cuenta, tú...-

-Estaría bien, Suigetsu.- Interrumpió ella. -Teníamos una misión y fue cumplida, no iba a culparte.- No me preocupabas tú exactamente, pensó él. Sakura se volteó en la dirección que seguía su mirada y añadió, -él también lo habría entendido. Pero no tiene caso que sigamos discutiendo lo que no pasó, estoy bien.- Aseguró, colocándole una mano en el hombro con la intención de confortarlo y de seguramente apartarle la mortificación del rostro.

Le echó un vistazo a su mano. -Yo no te romperé los dedos por esto.- Sonrió con arrogancia, y ella rió sonoramente. Su risa llenó el aire y fue lo suficientemente observador para captar como Sasuke se volteó hacia el sonido instintivamente mientras lo buscaba. Hizo otra broma tonta acerca de la naturaleza de sus primeros encuentros y mientras ella seguía riendo, probó él, Sasuke continuó mirando con la discreción natural que lo hacía lucir apenas interesado, pero no había pasado tanto condenado tiempo con él como para no saber mejor que eso. Sakura no era alguien de quién Sasuke pareciera capaz de huir, e incluso si trataba, después de casi morir y devolverle la vida pensaba que era improbable que ella permitiera que algo así ocurriera.

El movimiento en la guarida se había levantado, iban a irse pronto y todo el mundo se preparaba para la partida de Orochimaru, pero ellos tres no tenían mucho que hacer. Karin debía viajar pronto para hacerse cargo de un par de otros escondites, Jūgo y él estarían al mando de ese.

-¿Cuándo crees que lo veremos de nuevo?- Les preguntó. No había visto a Sasuke algún tiempo antes de que los contactara para la misión de extracción y ahora que iba a irse de nuevo y después de deshacerse de todo el lío de Orochimaru, tenía el presentimiento de que no vendría hasta ellos en un tiempo.

-Más temprano que tarde, no es como si fuera a morir.- Dijo Karin, aparentemente convencida de la renovada inmortalidad de Sasuke. -Además, sin importar lo que suceda con Orochimaru aún estamos involucrados con este lugar y si esto es transferido como instalaciones de Konoha todavía seríamos su asunto.-

-Me estaba acostumbrando, ya sabes,- les admitió, las manos entrelazadas tras su nuca. -Todo esto resultó ser entretenido. Pero lo que sea que suceda, la sorpresa real sería que ella no estuviera ahí la próxima vez que lo veamos.-

Karin apoyó su peso recostando la cadera en el mueble del laboratorio, los brazos cruzados al pecho. -Sasuke es capaz de separar su deber de sus...- Se perdió en medio de los sentimientos, pero para ser justos, para él también era raro referirse a ello cuando tenía que ver con Sasuke. -...otros asuntos. No creo que sería tan extraño. Pero definitivamente Sakura estará esperando por él en algún lugar.-

-En este momento me atrevería a decir que él volvería a donde sea que ella esté. Fue divertido verlo luchar una pelea que no puede ganar así como así, Sakura puede ser una adversaria bastante buena.-

Ella cerró los ojos rojos. -Eso es lo que sucede cuando personas tan tercas se enfrentan. A veces pienso que continuarán así durante años hasta que alguno de los dos no se rinda.-

-¿Qué dices tú, Jūgo? ¿Quieres ingresar a la apuesta?- Preguntó él.

El grandullón los miró desde su asiento e incluso aunque había lucido perdido en sus pensamientos como si no los hubiese estado escuchando, su respuesta fue inmediata. -Creo que él ya perdió.-

Su propia apuesta estaba en que ella ya había ganado, pero era prácticamente lo mismo, así que coincidía con él.

1 en Karin, 2 para Jūgo y él. Quería creer que las probabilidades estaban de su lado.


Era más resistente que los otros Sabios, de lejos la más duradera. El viejo Sapo debía haber estirado la pata eones atrás y la Babosa estaba tan propensa a multiplicarse que a aquellas instancias la original ya debía haber sido reemplazada sin notarlo por alguna de sus interminables crías. Ella era la única que se mantenía lo suficientemente fuerte así como también fiel a la serpiente que había salido del huevo, y no lucía tan vieja. Mudar la piel ayudaba con ello.

Sus dones eran diferentes entre si, pero a pesar de haberlo hecho durante cientos de vidas mortales las predicciones seguían siendo poco claras y complejas, confusas y propensas a la mal interpretación-más de lo que ya lo era la divina fortuna en general- y ninguna trabajaba con demasiada anticipación. Las visiones eran borrosas si estaban lejos de cumplirse y mientras se acercaban al tiempo presente se volvían más claras a la vista. A menudo era molesto tratar de adivinar formas fuera de situaciones sin contexto que eran colocadas como las cosas por venir, y como se desarrollarían los acontecimientos que los dirigirían a finalmente suceder.

Lo disfrutaba, aún así. La bola de cristal transparente era una buena ayuda desde que definía mejor los rostros y acontecimientos del presente mejor de lo que su tercer ojo lo hacía. Con la pipa colgando de los fauces y el humo rodeándola, los vio, juntos eran como la primavera en el inframundo. Sakura tenía una buena idea de lo que se suponía tenía que hacer-con un poco de su ayuda- y aunque él ya parecía algo resistente abandonarla, aún era incorrecto tratar de predecirlo sin la intervención de su don. Sasuke no era un humano predecible y nunca había estado tan claro como ella lo estaba.

No podía intervenir más de lo que había hecho y era necesario que fuese tan críptica. Existía la probabilidad de un futuro que reclamaba que ellos se unieran para crear un ser que los sucediera, pero si le hubiera dicho a Sakura que sería su propia cría uno de los próximos de los cuales dependerá el balance del mundo en el futuro después de ellos, habría estado asustada por la presión que suscitaba sobre ella y la tarea que recaería sobre su descendencia. Si la criatura nunca existía, el futuro estaría incompleto. No le estaba permitido favorecer o desfavorecer los acontecimientos de una u otra probabilidad, así que lo único que podía hacer en el tiempo libre era ambos, adivinar y apostar. Adivinar tenía más que ver con todo el tiempo en el que había observado miles de escenarios acontecer durante muchas décadas y la mayoría de las veces se confiaba en hacerlo.

La imagen en el cristal cambió para mostrar un paisaje brillante y soleado, la imagen de Naruto apareció rodeada de los colores que lo definían. El Perro lo acompañaba, el paso que daban tan perezoso como él.

-Así que, se supone que debo decirles que se vayan al demonio cuando estén sobre mi cuando regresemos por dejar que me convencieras de que tú eres suficiente escolta.- Desprovisto del atuendo de Hokage, parecía sólo un ninja común.

-Si,- asintió el rubio, sonrisa despreocupada en el rostro. -Soy lo suficientemente poderoso para mantener el viejo trasero de mi maestro a salvo.- El aludido le dio una mirada de soslayo, Naruto se rió haciéndole honor al zorro sellado en su interior, las marcas en sus mejillas cual bigotes. -¡Estoy bromeando! Sabes que soy un escuadrón completo de ANBU en presentación de uno, dattebayo. Además...-

-No querías a nadie más aquí.-

Abrió uno de sus ojos azules. -Bueno, si. Es un asunto familiar. Es la primera vez que estaremos todos juntos desde que Sasuke se fue, también tengo un rato sin ver a Sakura-chan. Quiero que sea como en los viejos tiempos, cuando éramos sólo nosotros.-

-Creo que todos han crecido mucho desde entonces. No será como cuando tenían trece años, muchas cosas han cambiado.- Dijo su maestro, apartando el libro de su rostro.

-Me da curiosidad,- dijo el rubio con la mirada hacia los árboles, -de saber si han cambiado lo suficiente.-

Las hojas soplaron y desenfocaron la imagen, el cristal volviéndose tan claro como el agua. No podía mirar nada más allá, pero era capaz de adivinar. Si el Sapo amenazaba con atacar a la Babosa, la Serpiente también sería forzada a atacar al Sapo. Si tenía una buena conjetura, apostaría a que el Sapo atacaría.


¡!

No quise hacerle una despedida formal a Taka porque admitiré que me dio algo de sentimiento dejarlos ir, así que lo tomé como una salida natural. Este capítulo para mi fue importante porque necesito introducir la 'smooth transition' de Sasuke en todo esto. Además de eso, incluí un momento muy bonito entre Karin y Sakura. Si les soy sincera, nunca me desagradó Karin, pero tampoco era de mis personajes favoritos y cuando escribo me gusta humanizar a mis personajes. Pero, después de ver el papel que ella desempeña más adelante (si no es Spoiler, lo que pasó en los recientes capítulos de Boruto con ella y Sarada, -no veo Boruto, pero me alcanzó el rumor y acá uso todo lo que puedo, así que como Pro tip para hacer esta historia mejor, siéntanse libres de informarme del progreso en Boruto acerca de los personajes que tocamos aquí y yo me las arreglaré para hacer que todo funcione-) es conocimiento general que Karin atendió el parto de Sarada y siempre me ha parecido que ese es un momento muy especial y bastante delicado, me habría sentido mal de meter a Karin en todo esto si no existiera un vínculo real entre ella y Sakura (por lo menos, personalmente siempre imaginé que tal cosa la tendría que hacer Tsunade, si o si, pero ya ven) haciendo lo mejor que puedo con lo que tengo. jaja

Ahora si, ¡Amo las dudas! Ustedes son las mejores lectoras por mil, aún me sorprenda de tantas y tan bonitas respuestas a esto de verdad. Bien, anteriormente mencioné que alguna de mis interminables notas de autora que en este fic Naruto y Hinata ya están casados, primero porque combina con la línea del tiempo ya que Sakura asistió a la boda de Naruto antes de irse con Sasuke, y segundo porque realmente no me gusta la pareja y no quiero escribir acerca de ella más de lo escencial jaja, así como también de que nunca me tragué lo del amor NaruHina instantáneo, porque el ramen así no es tan bueno. Así que, con respecto a Naruto en este fic esperen lo inesperado (tampoco exageren, ya a la mitad de este fic deben conocer que hago que todo tenga perfecto sentido)

En el capi anterior, imaginé que Juugo le dijo a Sakura algo parecido a "No pierdas el tiempo con él, ellos son más importantes." Y pues, como visto aquí, Orochimaru, Kazuo y Tomohisa los van a acompañar al Rayo, es necesario para el desarrollo de la historia. Aún así, el traslado como tal no es algo que pienso incluír en el relato porque no es tan relevante como todo lo que ocurrirá al llegar al país, hay muchas cosas pasando al mismo tiempo allí, así que probablemente será otro pequeño arco.

Siento si a veces los diálogos son algo confusos, jaja es que realmente no me gusta ser repetitiva con respecto a los diálogos, y es fácil caer en ello en ese aspecto. Probablemente sé que después del enfrentamiento entre Sasuke y Sakura esperaban a una Sakura que tuviera mejor control de sus emociones, y los tiene. Pero el punto de la pelea fue para que él dejara de verla como alguien frágil y para que ella se llenara de fuerza, pero honestamente no creo que modificar el personaje para que deje de tener 'arrebatos' emocionales frente a Sasuke sea lo correcto, por que eso dejaría de hacerla quien es. En un buen matrimonio las lágrimas no se ocultan, se comparten.

Bien, por último, Sasuke y Sakura ya deberían tener 19(? pero 18 también sirve. Ahora, lo más importante, Naruto no va a tener solamente un papel de 'cupido' en este fic. Para mi también se refiere a sus propios sentimientos, como estos evolucionaron y cuales son sus pensamientos reales acerca de Sakura y Sasuke, así como sus sentimientos hacia Hinata. Recuerden que una de las cosas que atormenta a Sasuke es una pequeña línea de pensamiento que le dice que Naruto y Sakura debieron estar juntos...

Saying no more, espero estar aquí mucho y muy pronto. Todos sus maravillosos mensajes hacen posible que pueda volver cada vez con uno de estos, así que como siempre, mándenmelos que me inspiran/apoyan/apresuran.

Besos,

Nahare~