Las articulaciones de la nuca le crujieron cuando flexionó el cuello, ahuecando la mano sobre uno de los lados. Estaba de pie sobre un gran pilar de tierra que se erigía desde el suelo y ya estaba considerando sentarse sobre el, pero no quería desalentarlo. El hombre sacó primero la mano fuera del agua, luego la cabeza. Se las arregló manejando el chakra para ser capaz de pararse sobre el agua mientras a la vez intentaba toser el líquido fuera de sus pulmones.

-Seguirás ahogándote mientras no aprendas a mezclarlo desde el interior, Tomohisa. Tu cuerpo está configurado para ello, sólo necesitas entender como hacerlo.- Le dijo ella desde arriba.

-Más fácil decirlo que hacerlo, Sakura-san.- Tosió él, limpiándose el rostro con el antebrazo a la distancia.

-Cuando estás de pie sobre el agua, transfieres la energía a través de tu cuerpo hasta que alcanza un punto estable en la planta de tus pies, eso prueba que sabes como movilizar el chakra. En este momento dentro de ti existen dos tipos de naturaleza elemental que sabes manejar individualmente. Así como puedes moverlas de un lado al otro, intenta mezclarlas, como si fuesen colores. Cuando lo hagas, no importa si vierto una cascada sobre ti, la vaporizarás.

»Realmente no puedo decirte como usarlos desde que los Kekkei Genkai son habilidades desarrolladas en ciertos individuos, así que sólo puedo guiarte mientras descubres como lograrlo por tu cuenta.-

No era su trabajo hacerlo y en otras circunstancias se habría rehusado, pero Kazuo había aprovechado los consejos esporádicos que había elegido darle cuando Orochimaru no estaba guiándolo en su entrenamiento y se convirtió en un alumno aventajado una vez preparado para ello, pero Tomohisa había estado teniendo problemas con la línea sucesoria en si. Ignoraba lo fundamental y con seguridad su desarrollo necesitaba mucho más tiempo y preparación. Orochimaru ya se había aburrido de él, acostumbrado a aprendices rápidos y habilidosos, así que sintió que estaba bien involucrarse en el asunto. A la distancia, Sasuke observaba, Kazuo algunos metros lejos de él.

Los clones de agua que creó aparecieron frente a Tomohisa mientras él trabajaba las instrucciones que justo le había dado. Unos pocos minutos transcurrieron sin que nada ocurriera y Sakura fue forzada a crear otra ola que fluyó a través de su boca. Esta vez, él la enfrentó con una técnica de fuego insuficiente que fue minimizada por la suya y terminó por dejarlo tirado y mojado en el suelo.

Había estado enseñando en la academia ninja durante un tiempo cuando aún no estaba completamente comprometida con fundar el proyecto de la clínica infantil, así había descubierto que tenía aptitudes para ello. Con adultos era diferente que con niños: aprender los fundamentos apropiadamente era más difícil para ellos, no acostumbrados a darle el uso correcto a la energía corporal de lo que lo era para un niño, que como sucedía en la mayoría de los casos, había crecido intentándolo. Los adultos tenían todo un instinto a desarrollar más allá del aprendizaje por si solo, y si atacaba a Tomohisa constantemente confiaba que lograría arrancarle cada vez mejores respuestas con el tiempo. Después de un par de entrenamientos, él había dejado de ahogarse en el agua sin poder evitarlo y había comenzado a atacarla con elementos que apenas descubría como utilizar.

Cuando se sentó en el suelo, empapado, ella ya se encontraba de vuelta en tierra y le había extendido una mano para ayudarlo. -Suficiente por hoy, no quiero que te contagies nada.- Él la aceptó para levantarse, y juntos caminaron hasta donde se encontraban Kazuo y Sasuke.

-¡Has tenido un muy buen progreso, Tomohisa!- Vitoreó Kazuo.

El hombre cruzó los brazos con fuerza contra el pecho. -No es como si alcanzara el tuyo.-

-Mi línea sucesoria es diferente. Creo que si hubiera tenido la tuya, también habría luchado mucho más con el entrenamiento.- Dijo él en respuesta, gentil. -Podrás secarte cuando zarpemos, es mejor que vayamos a buscar a Orochimaru-sama.-

No pudo evitar deslizar una ligera sonrisa hacia la actitud de Kazuo. Él realmente tenía un buen corazón, desde que ambas líneas sucesorias estaban al mismo nivel de complejidad y su habilidad era extraordinariamente mejor que la de su compañero. No se parecía en nada a los chicos presumidos de los nueve novatos con los que había crecido, siempre luchando entre si con el objetivo de ser el mejor. También reconoció la tácita cautela que había estado manteniendo, no permitiendo que Tomohisa estuviese alrededor de Sasuke más de lo necesario y cuando el pensamiento la hizo dirigir los ojos hacia donde estaba él, encontró que ya la estaba observando.

-¿Por qué te temen, Sasuke?- Le preguntó, curiosa. Incluso la mirada despejada de sus ojos ilegibles y rostro inexpresivo hacían que su corazón dejara de latir durante un segundo cuando lo veía después de tenerlo fuera de vista durante un rato. Sus sentimientos aún hacían un lío en su interior, pero la figura familiar en la que Sasuke se había convertido se había vuelto incluso más cálida desde que había caído realmente en cuenta de que él era la única persona a su lado.

Cuando se había unido a él en su viaje aún estaba nerviosa y asustada acerca de su propio conflicto como para encontrar demasiado consuelo en él, y de alguna forma lo había terminado desarrollando hacia los miembros de su equipo. Ahora, sin ellos, a pesar de que podía decir que extrañaba el humor de Suigetsu, la compañía de Jūgo y la extraña relación que había desarrollado con Karin, no había sido realmente capaz de lamentar su ausencia. Alrededor de Orochimaru-e incluso dudaba que algo cambiara sin su presencia- Sasuke era la única persona en la que era capaz de confiar, así como también a quien se sentía más cercana en ese exacto momento de su vida y era reconfortante saber que al menos en aquellas circunstancias ella significaba lo mismo para él. Era mucho más sencillo manejar sus emociones alrededor de él cuando era con quien podía relacionarse con más facilidad.

Se colocó a su lado cuando empezaron a caminar algunos metros más allá de los hombres frente a ellos. Sasuke tenía una buena idea acerca de lo que su presencia causaba a la gente que lo rodeaba, y su rostro no denotaba nada hacia ello. -Usé el Sharingan para averiguar las razones por las cuales querían ser parte del experimento.-

La sorpresa y el consecuente reproche salió de ella sin que pudiese evitarlo. -¡Sasuke!- Ser sometido bajo el Sharingan ya era de por si una experiencia angustiante, pero ser víctima de el podía resultar verdaderamente horrible.

Cuando la miró, la atravesó. -Hice lo que tenía que hacer.-

Frotó el reverso de su codo, intranquila. -Lo que viste causó que actuaras como lo hiciste, ¿No es así?- Le preguntó, un poco avergonzada por su arrebato indebido. Estaba fuera de lugar señalarlo por las decisiones que lo habían hecho arriesgar su vida para salvarlos, lo que ella le había suplicado que hiciera.

Por un momento pareció que él estuvo a punto de decir algo al respecto, pero eligió no hacerlo y sólo asintió en respuesta. Sakura tuvo el breve y vertiginoso presentimiento de que él había estado a punto de señalar lo que había pasado por su cabeza, que lo había hecho por ella. Aún estaba insegura de como el pensamiento la hacía sentir, el haber estado en su mente al tomar las decisiones que casi lo habían dirigido hacia la muerte. El estremecimiento del recuerdo de la desesperación era real; no pudo evitar mirar su perfil, aliviada. Estar envuelta por su simple presencia junto al aire que respiraba era un regalo que sería capaz de intercambiar por cientos de mordidas venenosas.

-Has estado haciendo un buen trabajo con ellos,- y aquello fue tan inesperado que durante algunos momentos sólo atinó a pestañear. No fue hasta que dirigió su mirada del camino de vuelta hacia ella que entendió que él estaba halagando el entrenamiento que había estado teniendo con Kazuo y Tomohisa.

Se sonrojó. -Ellos han trabajado lo suficientemente duro,- respondió, nerviosa.

-No eran aptos para el resto del desarrollo de las líneas sucesorias más allá de las condiciones útiles de sus cuerpos. Orochimaru ya había perdido el interés en mostrarles el camino. Tú mejoraste su rendimiento.-

Desacostumbrada y sonrojada, se frotó la parte de atrás del cuello con la palma de la mano, incapaz de reprimir la sonrisa tímida. Sintió la necesidad de explicarse. -Por un tiempo pensé que eso era lo que debía hacer en la aldea. Sufrí más de lo que disfruté el entrenamiento de Tsunade-shishō, pero eventualmente me hizo quien soy ahora, así que pensé que quería significar eso para alguien alguna vez.

»Pero un día desperté y supe que debía trabajar con la clínica infantil. Esa era la diferencia que realmente debía causar.-

Sasuke asintió, la vista de vuelta hacia el camino. -Ese era el proyecto que te mantuvo en Sunagakure cuando nos cruzamos.- Ella asintió. -¿Naruto era parte de el?-

-Oh, no. De los nueve, Ino es la única además de mi que está en él.- La vergüenza se derritió en algún punto a la mitad de su explicación. -Naruto estaba ocupado con los arreglos de su boda, después con su vida de casado y las orientaciones para el puesto de Hokage. Por el tiempo en el que me fui, con todo el trabajo que tenía apenas y lograba hablar con él.-

La brisa se modificó cuando arribaron al área de la costa, el camino que dirigía al muelle era de madera. Sasuke se había quedado callado por un tiempo y regresado a parecer indiferente a lo que lo rodeaba. Para cuando arribaron al muelle, Orochimaru estaba al final de este, esperándolos. Tenían más de una semana en continuo viaje sobre tierra hasta que llegaron a los límites que les permitirían tomar un barco para navegar el océano hacia el País del Rayo. Cuando estuvo subida en la cubierta, se sintió inquieta. Estarían en alta mar durante días y pasaría algún tiempo hasta que pudiese pisar el suelo de nuevo.

Aunque la presencia de Sasuke era cálida por si sola, él siempre parecía tan particularmente distante de lo que lo rodeaba que tuvo que suspirar al aferrarse a la valla de madera mientras observaba las profundidades azules luego de hacerse a la mar. Con el codo sobre ella apoyando la barbilla en su mano, también tenía una buena vista del atardecer. Pensó que tal vez ahora sería el tiempo en el cual finalmente sentiría la ausencia del antiguo Taka, pero el pensamiento no se completó al sentir la presencia de Sasuke a su lado. Estaba mirando en dirección de la luz moribunda y los rayos dorados iluminaron su rostro, definiendo sus rasgos. Se sintió incapaz de no caer inmersa en su visión y él parecía tan libre de preocupaciones que incluso llegó a sentirse agradecida.

Su corazón expandió una calidez a través de su pecho y fue capaz de reafirmar una vez más que realmente lo amaba, desde que su bienestar la hacía sentir una paz que no había sido capaz de disfrutar por años; verlo bañado en la luz y lejos de la oscuridad en la que se había acorazado la hacía sentir pletórica como se había sentido pocas veces en la vida. Cuando habían estado realmente juntos después de la guerra, la primera noche que había despertado a su lado e incluso después de la pelea, cuando los dedos de Sasuke habían viajado sin pudor sobre su piel, robándole el aliento en su camino. Los latidos apresurados se detuvieron por un segundo cuando sus orbes oscuros giraron hacia ella, su rostro no se movió ni un centímetro. Su mirada parecía analítica y la hizo sentir expuesta, pero se permitió a si misma flotar en ella.

-Eres diferente,- sintió la necesidad de decir.

-Tú también.- Respondió él eventualmente, volteándose a encararla.

Se encontró sorprendida que de antemano siquiera se hubiera molestado en responderle, pero sus palabras la tomaron desprevenida. -¿D-de qué forma?- Las palabras trastabillaron al salir de su boca, sintiéndose de alguna forma impedida por la acotación. ¿Aquello era bueno o malo?

De alguna forma parecía reprocharle con la mirada, pero su tono estaba desprovisto de cualquier tipo de señalamiento. -Diferente.- Sasuke se limitó a decir, y su corazón ya estaba latiendo demasiado rápido al compás de su mente y todo el cúmulo de variantes que aquella acusación podía atener. Cuando realizó en el hecho de que la incertidumbre en la cual la guiaban sus pensamientos le estaba causando cierta turbación que podía amenazar con arruinar el momento,-que no era más que uno de aquellos espacios limitados en los que Sasuke se sentía lo suficientemente encausado a de hecho entablar una conversación trivial con ella- se encontró a si misma buscando calma en el lento oleaje de las aguas, el ir y venir tuvo éxito en traerle alivio a la ansiedad creada por sus emociones, así como también algunos recuerdos.

-Cada vez que navego recuerdo la primera vez que lo hice. ¿Has regresado alguna vez al país de las Olas?- Le preguntó en medio del trance, por ninguna otra razón en particular que mantener su mente ocupada en cualquier otra cosa que su proximidad, los ojos fijados en el profundo azul.

-Aa,- lo escuchó confirmar en su bajo barítono.

-Yo no. A veces me encuentro deseándolo, a pesar de que el lugar aún está un poco embrujado en mis recuerdos.- Dijo ella sabiendo que corría el riesgo de sonar como tonta, pero eso era la mayoría del tiempo a su alrededor, de cualquier forma. -Nunca he podido imaginarme regresando al puente.- No, no podía hacerlo sin arrastrar con ella el recuerdo del cuerpo de Sasuke exangüe entre sus brazos, la desesperación que fue nueva en aquel tiempo y terriblemente común en el futuro. Aquello también significaría caminar en algún punto sobre el verdadero sitio de descanso de ambos Zabuza y Haku, el mero pensamiento le ponía los vellos de punta. -Me gustaría navegar hasta llegar de nuevo a la casa de Tsunami. Es un buen pensamiento, me trae buenos recuerdos.-

La pequeña cabaña de Tazuna y su familia había sido el primer lugar fuera de la villa al que se había dirigido con su equipo, el primer techo bajo el cual permanecieron suficiente tiempo juntos como una unidad. Mirando al pasado, aquel era el lugar el cual podía señalar los tres construyeron las bases de su pequeño hogar; más allá de las paredes de madera y lejos de Konoha, entre ellos.

Cuando volvió la mirada hacia Sasuke, él también se enfocaba en el agua. Esperaba que estuviese recordando ese sitio, donde sus lazos se habían atado con tanta fuerza que nunca llegaron a desenredarse con éxito. No estaba segura de si por ello él maldecía el lugar, pero ella no podía evitar bendecirlo. Deseaba regresar, pero nunca se sintió lo correcto hacerlo sola. La fantasía en la cual en aquellos momentos ambos se dirigían a la aldea de sus memorias en ese barco transmutó en un bonito sentimiento que no iba muy lejos de lo que ocurría en la realidad más allá del destino de su viaje. Tal vez muy en el fondo también esperaba que eso lo hiciera querer regresar, no sólo a ellos, si no también a su hogar.


Su camarote era el único lugar conveniente para mantenerse alejado de continuas miradas de extraños, así que pasó todo el tiempo posible dentro hasta que el espacio reducido resultó lo suficientemente hastiante como para que se molestara en salir. Orochimaru había hecho del suyo su cueva, acostumbrado al confinamiento. El barco no era lo suficientemente grande como para que pudiese evitar satisfactoriamente que algunas personas se acercaran demasiado, pero nunca había resultado un problema mantener lejos a civiles con mucho más que una mirada de advertencia. Las mujeres solían ser un problema mayor, pero no había muchas de ellas en el bote y la mayoría se mantenía a una distancia prudente, para su tranquilidad.

Kazuo y Tomohisa se mezclaban entre el resto de la población sin esfuerzo e incluso Sakura también lo hacía algunas veces. Cada vez que elegía salir a cubierta, raramente estaba sola. Alrededor de aquellas personas usualmente adoptaba esa manera de conducirse que la había visto usar exclusivamente con sus pacientes, cordial y formal; con otros, llegaba a mostrarse amigable y accesible. En el curso de aquellos días, incluso se permitió a si mismo develar una mueca de sonrisa cuando podía verla desestimando los intentos de algunos de los hombres a bordo. Sólo con Kazuo y Tomohisa parecía casi afectuosa, pero nadie se quedaba junto a ella el tiempo suficiente para que él pudiese observar de forma satisfactoria la manera en la que el mundo se desarrollaba alrededor de Sakura. Cada vez que elegía salir del camarote, el pulular que la rodeaba cesaba.

Ella era el único lugar al cual dirigirse. A través de los días la había escuchado hablar de asuntos más allá de su añoranza hacia la aldea de las Olas, recuerdos de la vida que existió en su ausencia y Sasuke podía recordar en las imágenes que había obtenido estando en los dominios de su mente. Sakura evadía el pasado que los involucraba en conflicto estrictamente, y ella lo conocía lo suficientemente bien como para respetar que la mayoría de las veces no hiciera mucho más que escuchar lo que tenía para decir. Aprendió a reconocer la forma en el que sonido de su voz se acentuaba en regocijo y se extinguía en la tristeza, la variedad de sus expresiones cambiantes siendo su única materia de estudio durante los días en mar abierto.

Las pasadas semanas lo habían resignado por su bien a esperar lo inesperado cuando se trataba acerca de su compañera de equipo, y era la ambigüedad que mantenía en a veces ser tan transparente como para que pudiera seguir su línea de pensamiento y otras tan tumultuosa como para ser incapaz de preveer su próximo movimiento, lo que lo mantenía inmerso en una perenne curiosidad. En el fondo, algunas veces se trataba de reiterar que no estuviese rota. Los eventos pasados y recientes habían dejado marcas que sólo eran visibles si se molestaba en cavar lo suficientemente profundo, pero Sakura evitaba que pudiese descubrir algún tipo de sufrimiento medianamente parecido al que la había visto-y experimentado- sufrir. Lo mantenía recelosamente oculto de su vista, superado y ahogado con creces por lo llena de vida que se encontraba.

La vigilancia a la que la había sometido en el pasado para intentar contenerla y preveer sus acciones no lo había vuelto tan consciente de ella como se encontraba ahora; las emociones encontraban el camino para vertirse fuera de su boca en todas sus palabras y aún así Sakura podía ser mesurada, consecuente. Aprendió a reconocer el ligero cambio en su conducta que ocurría cuando él aparecía repentinamente cerca, así como también que constantemente la mente de ella se alejaba del pequeño confinamiento de su transporte y fuera de su alcance. Mientras se acercaban más y más a destino, a menudo la notaba observando el océano con visible añoranza. No resolvía exactamente que anhelaba, pero el asunto solía flotar en la superficie de sus pensamientos aún cuando no lo traía a colación.

Cuando estuvieron lo suficientemente cerca, sintió su presencia en la isla cientos de millas más allá. Su chakra casi estallaba a la distancia, extendiéndose por la vasta inmensidad de océano que los separaba y que respondía a los alcances de su poder. Aquella tarde, cuando Sakura perdió la vista hacia el mar lo hizo hacia el oeste, en dirección de la cual provenía el foco de energía, inconsciente de ello, o no.

Él los había sentido también, desde que fue una de las primeras visiones que tuvo cuando finalmente pudo ver algo más que el océano, una mancha brillante sobre el muelle en la lejanía.

-¡Sasuke! ¡Sakura-chan!- Amplificó sus gritos colocando las manos alrededor de su boca. Sin importar los años, Naruto simplemente no podía quedarse quieto. Idiota.

-¿Ese es...?- La pregunta de Sakura se interrumpió cuando otro fuerte -¡Sakura-chan!- resonó a la distancia. Una gota de sudor resbaló por su frente. -¿Por qué grita tanto? Aún quedan algunos minutos para que lleguemos a puerto. Idiota.- Imitó sus pensamientos en voz alta, pero su expresión incómoda fue desvaneciéndose gradualmente cuando lo saludó con la mano en reconocimiento. Cuando él la saludó de vuelta, entusiasta, Kakashi inmóvil a su lado, ella no pudo reprimir la sonrisa que se deslizó en su rostro. La luz ascendió a sus ojos como lo hacía cuando le hablaba de las cosas que amaba.

Cuando Orochimaru volvió a la cubierta para unirse a ellos con Kazuo y Tomohisa siguiéndolo, eso no arruinó su humor. Pensó que incluso podría haber notado su impaciencia si desembarcar hubiera tomado más tiempo y Naruto no fuera conocido por ser impaciente. Ambos, Kakashi y él se acercaron tan pronto como pisaron el camino de madera del muelle.

-¡Sasuke!- Saludó el rubio a corta distancia esa vez.

-Naruto, Kakashi,- saludó en respuesta, un par de segundos de pausa entre cada uno de los nombres. El último bajó el libro de su rostro presuntamente para hacer lo mismo, pero Naruto dirigiéndose a Sakura arrastró su atención.

-¡Sakura-chan!- La llamó una vez más, corriendo hacia ella e ignorando sus protestas, levantándola en el aire como a una niña. Sus alaridos eran los sonidos más fuertes que podían ser escuchados a algunos kilómetros a la redonda. Observó-así como también la gente alrededor-como la sostuvo a la altura de la cintura, esquivando sin mucho éxito sus golpes y girándolos a ambos en respuesta a sus amenazas. El rostro de Sakura no se veía complacido y alcanzó a dar el golpe que lo hizo liberarla y flexionarse sobre su estómago. Estando de pie junto a su forma agazapada, escuchando las quejas acerca de su fuerza, parecía complacida. Sakura sonreía.

-¡Sakura-chan...!- Se quejó él en un tono desinflado. -Nunca cambias, esa fuerza tuya sólo empeora con el tiempo.- Desde su posición, la escudriñó con ojos infantiles. -Pensé que después de tanto tiempo sin vernos estarías más feliz de verme.-

-No fue tanto tiempo,- respondió ella, ambas manos sobre las caderas y expresión seria. -Por supuesto que estoy feliz de verte, Naruto.- Con esto, el rubio se desdobló como si no lo hubiese golpeado y mostró una sonrisa que no trastabilló ante la expresión derrotada de Sakura. -Tienes mucha suerte de estar casado con la mujer más amable, ya te había dicho que es mal visto ser demasiado efusivo con otra mujer que no sea tu esposa.-

-¿Uhm? ¿Dices entonces que Hinata no actúa como lo hacen todas las esposas?- La genuina expresión extrañada de su amigo lo hizo colocar la mirada en blanco. -No es la gran cosa, se trata de ti ¡Y a ella también le agradas bastante, Sakura-chan!-

-Aún así,- dijo Sakura, de la forma en la que sermonearía a un infante. -Si yo fuera la esposa, sin duda me enojaría si mi esposo fuera demasiado afectivo con otra mujer. Incluso si ambos fuesen buenos amigos.-

-Uhm...- Lucía como si él aún estuviera intentando entender el asunto, y cuando su rostro finalmente pareció captar la idea, se volteó en su dirección. -¡Yo, Sasuke! ¿Estás escuchando? ¡A Sakura-chan no le gustará que su esposo sea demasiado afectivo con otra mujer!-

Sólo tuvo tiempo de pestañear una vez en respuesta antes de que Sakura se pusiera roja de vergüenza y golpeara a Naruto tan fuerte en la cabeza que uno de sus pies atravesó las tablas de madera del muelle. -¿¡Por qué rayos le estás diciendo eso a Sasuke, Idiota!?-

-Bueno, sin duda se parece a los viejos tiempos.- La voz de Kakashi lo recibió finalmente, ahora a su lado, dirigiéndole una mirada extraña. Su boca se abrió ligeramente para ser cerrada apenas ésta se movió, resignado. Cuando dirigió la vista hacia el rostro contraído de Naruto, sentado en el muelle mientras Sakura se las arreglaba para zafar y sanar su tobillo, aún coloreada por la vergüenza, esta vez por la atención que ambos capturaron entre la gente que aún desembarcaba, exhaló sonoramente.

La sonrisa perpetua de Naruto y los persistentes regaños de Sakura eran imágenes vívidas del pasado donde el rubio hacía todo tipo de estupideces para llamar su atención y ella se preocupaba demasiado por enseñarle modales. Pese a ello, cuando Sakura lo ayudó a erguirse y él colocó el peso de la articulación lastimada apoyándose sobre ella, juntos no se veían como ningún pasado del que él hubiese sido parte. Aún así, podía decir que la relación que ellos llegaron a desarrollar en su ausencia y la cual había visto en sus memorias aún estaba lejos de estar totalmente a la vista. Cuando los cuatro se reunieron finalmente, Naruto dejó ir lentamente el agarre sobre ella y a su vez, Kakashi tomó aproximación física para saludarla, colocándole una mano sobre el hombro.

-Es bueno verte de nuevo, Sakura.- Ella lo saludó de vuelta, y luego el mayor volvió a dirigirse hacia él. -A ti también, Sasuke. Me alegra que ambos estuvieran juntos en esto.-

-¡Me muero por saberlo todo, dattebayo! He leído lo que han escrito, y su viaje sonaba como una aventura.- Dijo Naruto.

Sakura y él intercambiaron una mirada y cuando lo hicieron por su mente pasó, como una corriente eléctrica, el recuerdo del momento en el que rasgó su carne y secuencialmente como intentó comprobar su vida besándola. El nerviosismo flotó en la superficie de los ojos esmeralda hasta que lo ahogó en una postura más firme.

-Por ahora, tenemos otras razones para reunirnos,- dijo ella, mirando en la dirección en la cual Kakashi había estado mirando durante un rato y apartando de ellos la atención.

-Siempre es conveniente cuando todos nos reunimos y no estamos en...conflicto. Me temo que esta es la primera vez, pero lo encuentro bastante agradable.-

Los ojos de Kakashi cayeron sobre él recién llegado en silente reconocimiento y Sasuke casi alza una ceja cuando reparó que la expresión de Naruto y lo que restaba de la tonta escena de la cual Sakura y él habían sido parte desaparecieron bajo una seria máscara política. En poco tiempo pareció haber crecido repentinamente varios años desde la típica conducta adolescente que acababa de mostrar. A su lado, el rostro de Sakura estaba despejado y lleno de nada en particular. En relación a su historia, la apariencia desinteresada de Kakashi no era extraña, e incluso si aún continuaba pensando en el cambio drástico de las emociones de Sakura hacia Orochimaru, el comportamiento de Naruto era una novedad. Cualquiera que fueran los métodos que Kakashi había estado utilizando para formar un Hokage en Naruto estaban dando mejores resultados de los que él habría esperado; el rubio convirtiéndose en el líder más poderoso de sus tiempos, en ocasiones sólo sobrepasado por su propia estupidez e incapacidad para darle la importancia suficiente a algunos asuntos.

-Orochimaru,- llamó Kakashi, reconociéndolo. -Aún tenemos que discutir si esto es materia de conflicto o no.-

-Por eso estamos aquí finalmente, Hokage. Esta vez no me interesa ir tras ningún enfrentamiento, de hecho, todo lo contrario. Busco la paz que sólo puede ofrecer el hogar.- No pudo reconocer nada en concreto en su tono, bueno o malo. A ello le siguió un silencio en el cual pareció que ellos también intentaban evaluarlo.

Incluso si los músculos de Sakura no se tensaron como lo habrían hecho en el pasado, sus ojos se afilaron ligeramente. Naruto fue quien habló. -Si tus intenciones son leales a tus palabras entonces no existirá ningún conflicto.-

-Has crecido, Naruto. Ya no vas sólo gritando por allí.- Su sonrisa era tensa y profunda. Orochimaru no sabía mucho más que sólo ser desagradable.

-A veces aún lo hago.- Comentó el rubio en respuesta con un facilidad que no subió hasta sus ojos. Aún en su postura relajada, era claro para él que desconfiaba de Orochimaru. -¿Son ellos los sujetos del experimento?- Preguntó, apuntando a ambos hombres tras él. Orochimaru se limitó a asentir.

-Ellos son Kazuo y Tomohisa,- desde que nadie más le importó mencionarlo, Sakura lo hizo. Visiblemente, no reparaba en ser indiferente con respecto a Orochimaru, pero la vida de ambos hombres seguía significando algo para ella incluso después de haberlos salvado. Ellos se dirigieron al par con un leve asentimiento.

-Te he conocido por el tiempo suficiente como para saber como te comportas con tus pacientes. Si has estado cuidando de ellos, entonces es un asunto menos del que preocuparse.- Naruto se dirigió hacia ella. Ella se mantuvo casual ante sus elogios, desestimándolos.

-Confío en que no le diste demasiados problemas a Sakura y Sasuke, desde que todo esto ha surgido por tu causa. Ahora que estás aquí esperaré que sigas actuando así,- con una postura que se inclinaba hacia la pereza, la mirada afilada de Kakashi era un contraste. -Comprenderás que es una mera formalidad informarte que estás oficialmente bajo la custodia de Konoha y que permanecerás así por un tiempo incluso después del acuerdo, sea cual sea. En el lugar al cual nos dirigiremos tu destino será decidido por los Kages de cada nación, y es nuestro deber proceder con la sentencia.-

El rostro de Orochimaru era inexpresivo, sabía que esa era la manera en la que todo iba a proceder, pero de todas formas su voz tenía un atisbo de ironía. -¿Finalmente me pondrán las cadenas?-

-No hay necesidad,- Kakashi deslizó sonoramente su libro fuera del bolsillo interno de su capa, en donde había ido a parar en algún momento. Cuando se volteó para liderar la caminata, Naruto y Sakura empezaron a caminar a su paso. Sasuke alcanzó a observar el intercambio de miradas que Kazuo y Tomohisa compartieron brevemente, antes de tomar pasos lentos para unirse junto a su equipo. Orochimaru y las pisadas de ambos hombres los siguieron sólo segundos después.

La distancia que tuvieron que caminar desde donde la costa rocosa desapareció para convertirse en abundante vegetación verdosa y hasta el claro donde se localizaban tres grandes construcciones ocultas entre los árboles, transcurrió en absoluto silencio. Kakashi mantuvo la nariz metida en el libro y pasando la vista por encima de él, Naruto caminaba con aire ausente, ambas manos en los bolsillos. Al lado de éste, incluso desde lejos reconoció el ligero nudo en el entrecejo de Sakura producto de la ansiedad que le causaba acercarse al desenlace de asuntos de los cuales incluso si intentaba apartar la vista, aún la incomodaban. Sabía que su repentina falta de enojo hacia Orochimaru no significaba que deseaba verlo menos que apresado. Como si respondiera a la mirada que colocó sobre su perfil, sus ojos lo encontraron sólo para confirmar sus pensamientos. La conexión no duró demasiado, Naruto se percató del intercambio sin sentido y también envió una mirada curiosa en su dirección. Al verse apuntado por ambos pares, verde y azul, apartó la vista hacia el frente.

Antes de que se acercaran demasiado al edificio, shinobis con distintivos de la aldea oculta entre las Nubes aparecieron para verificarlos. Reconoció al hombre que los lideraba como una figura borrosa vista en algún lugar de su pasado. Tenía piel oscura, cabello cenizo y su mirada reflejaba los ojos usualmente perezosos de Kakashi, en su mano colgaba un objeto envuelto en tela blanca. Su ex maestro puso el libro abajo, pero fue Naruto quién llamó al hombre, rompiendo un poco de la corteza de líder que había construido sobre si mismo y pareciéndose más a la persona que él conocía.

-Yo, Darui.-

-Naruto,- saludó él, la voz inexpresiva. -Llegan tarde.-

-Creí que no teníamos un día específico de la semana para llegar,- respondió él. -¿Fue el viejo el que te puso a cargo del horario a último minuto?-

-El primer Kage en llegar marcó la fecha de llegada, después de él, todos están retrasados.- Dijo él, de una forma en la que pareció que le era tedioso de explicar.

-¿Quién llegó primero entonces?- Preguntó el rubio.

-Yo.- Respondió Darui.

Naruto no pareció entender desde que continuó farfullando, una de sus cejas crispándose. -¡El trasero impaciente de A no puede decidir el momento con su propia llegada, él estaría aquí en un parpadeo de todas formas, éste es su país!-

Kakashi caminó hasta su lado, desviando la atención hacia si mismo. -Discúlpanos, supongo que entre nosotros formamos el mal hábito de llegar tarde. Intenté hacer mi mejor esfuerzo para corregirlos mientras aún los enseñaba, aún así.- Se frotó la barbilla sobre la máscara. -Supongo que fallé.-

Sakura y él intercambiaron una mirada vacía. Increíble fue la palabra que abandonó los labios de ella en un murmullo pasmado. Un poco más allá, Naruto compartía su mirada. Cuando el rubio estaba a punto de empezar a hablar acerca de lo que pensaba realmente sobre las enseñanzas de puntualidad de Kakashi, este saludó como Raikage al hombre, interrumpiéndolo.

-Hokage.- Darui saludó de vuelta.

-¿Qué?- Preguntó Naruto, y en respuesta el aludido sólo levantó el objeto que llevaba en la mano, cambiando su vista perpendicular para mostrar completamente que aquella cosa colgante no era más que el sombrero amarillo del Raikage. -¡No puede ser! ¿Cuándo sucedió eso?-

-No hace mucho. A estaba listo para quitárselo y también algo ansioso por pasar más tiempo de calidad con Bee.- Explicó el hombre. -Cuando se presentó todo este asunto creo llegó a arrepentirse de no haber esperado un poco más. Tiene el tema bajo supervisión, de todas formas. Problemáticamente, ahora yo debo hacerme cargo de las decisiones.-

-Tal vez el abuelo puede ser un problema, pero apuesto a que sólo estás siendo sombrío como siempre. De verdad, ¿Que tal va lo de ser nuevo Kage?- Preguntó su amigo, visiblemente interesado y entusiasmado.

Los ojos somnolientos de Darui ni siquiera pestañearon. -Aburrido.-

Las quejas de Naruto llenaron el aire conforme se comprometió en una discusión unilateral acerca de su opinión de lo genial que podía resultar ser un Kage, cuando el reconocimiento golpeó su mente. El hombre se había movido lo justo para ver el kanji Rayo Negro tatuado en su brazo. Su recuerdo borroso realmente lo era, ya que cuando había visto al actual Raikage por primera vez aún tenía los ojos con los que había nacido y el Mangekyō ya había dañado bastante su visión. El tatuaje fue una de las pocas cosas claras que alcanzó a distinguir en el guardaespaldas del Tercer Raikage, su otra memoria nítida los rayos negros que lo cubrían cuando lo atacó en la última reunión Kage. Como si hubiera sido arrastrado por su mirada, el hombre lo miró de vuelta. El reconocimiento de su parte fue inmediato, él también podría estar recordando su último encuentro desde que notó que sus ojos no lucían tan desinteresados como antes. Después de él, su mirada recorrió más allá hasta Orochimaru y los hombres a su espalda.

-Ōnoki aún está por venir, se han retrasado en el camino. De cualquier forma, creo que su llegada calmará a los otros. El hecho de que su escuadrón viajara por separado los preocupó con respecto a que la mitad del escuadrón que viajaba con Orochimaru llegara a tiempo.-

Le sostuvo la mirada y no estuvo nunca particularmente interesado en aclarar que el riesgo de que Orochimaru escapara bajo su custodia era inexistente, aunque percibió que la desconfianza de su sugerencia rozaba suposiciones relativas a traición. No tenía que explicar los asuntos que alguna vez lo conectaron a Orochimaru para probar que sería fiel a nada más que a los intereses de su aldea, no planeaba hacer ajustes ni rendir cuentas acerca de su proceder con ningún otro Kage.

-El retraso ocurrió debido a algunos problemas que nos forzaron a tomar un par de días de descanso para asegurarnos de que no sólo él pudiera llegar aquí,- Sakura se refirió a Orochimaru, y no fue una sorpresa que ella eligiera salir con una justificación que él creía innecesaria. A Sasuke no le importaba ninguno de ellos. Las únicas opiniones a las cuales prestaba atención las sabía de antemano como para sentir la necesidad de escuchar más de ello, -si no también los sujetos del experimento. Son la razón por la cual realmente estamos aquí, ¿No es así?-

-Nosotros también nos retrasamos,- acotó Kakashi, -así que de alguna forma terminamos coordinando nuestra llegada. Si debían preocuparse por la división de nuestro equipo, se preocupaban por el retraso de la parte equivocada.-

Nunca apartó los ojos de Darui, evaluándolo. El desperdicio de palabras era irrelevante para él a pesar de esperarlo de ellos. Después de todos sus pecados cargaba la infamia como una consecuencia natural, limpiarse a si mismo a la vista del mundo no era de su interés.

-Ellos entenderán,- terminó diciendo, distraído. Su mirada fija en él se demoró un segundo más antes de que Darui girara sus orbes hacia donde estaban de pie Orochimaru y sus hombres. -El protocolo dicta que mientras Orochimaru se encuentre aquí, debe permanecer bajo custodia.- Kakashi gesticuló su aprobación y los hombres que flanqueaban al Raikage se aproximaron hacia la serpiente blanca. Su rostro no expresaba demasiado, pero ciertamente no parecía a gusto cuando extendió ambas muñecas, las manos hechas puños, para que uno de los shinobis de la Nube le colocara sellos supresores de chakra.

Siguió con la vista la mirada de Sakura, puesta sobre el encarcelamiento en curso. Incluso si su rostro permanecía inexpresivo, podía percibir de alguna forma que había algo oculto en su expresión que la hacía parecer particularmente aliviada ante sus ojos. Para evitar que esto flotara demasiado en la superficie o para regocijarse en su nueva tranquilidad, ella cerró los párpados. Orochimaru fue escoltado por el escuadrón de cuatro ninjas dentro del edificio más cercano, el que se elevaba en medio de los otros. Darui permaneció junto a ellos, a su lado una figura que también reconocía vagamente.

-¿Que hay con nosotros?- Preguntó Tomohisa con vacilación.

-Ustedes también deben permanecer bajo nuestro cuidado. Ambos deben ser examinados por nuestro equipo.- Respondió el moreno. Kazuo y Tomohisa cruzaron miradas antes de simplemente asentir la información, pero él podía reconocer la tensión que mantenían desde que habían colocado los grilletes en su señor. Incluso más consciente de ello, Sakura se les acercó, una sonrisa tranquilizadora en el rostro.

-Será mejor para ustedes estar al cuidado de varios especialistas. Aún están en periodo de observación,- Sakura les explicó, e incluso si no era novedad los límites que podía alcanzar para asegurar el bienestar físico y mental de la gente de la cual se responsabilizaba, la extraña sensación de fascinación perduró, -bajo mi cuidado.- Enfatizó ella. -Tendré algunas palabras con el Raikage y su equipo médico acerca de su estado y evolución,- y con esto, Sakura le dio un vistazo al aludido. Darui la consideró en silencio y bajo su mirada atenta, él le asintió a ambos hombres.

»Soy la médico que ha supervisado los procedimientos de Kazuo y Tomohisa, así que me gustaría reunirme con su equipo tan pronto como sea posible para construir perfiles apropiados acerca de sus casos.- Solicitó ella en un tono tan formal que pareció autoritario. Otra fase aún desconocida para él emergió hacia la luz, la parte de ella que imponía su rol. Sasuke reprimió los labios de descubrir el desliz de sonrisa que su boca iba a formar al ser partícipe de su audacia, cuando el hombre junto al Raikage la llamó por el nombre.

-La esperábamos, Haruno-san. Hokage-sama nos informó del asunto y planeamos que después del descanso de la noche se nos uniría para ponernos al tanto del asunto.- El hombre era rubio, joven y pálido en contraste al hombre junto a él. Sakura respondió a su formalidad inclinando la cabeza brevemente en agradecimiento

-Así que,- Naruto caminó hasta colocarse a un lado de Sakura, las manos en los bolsillos y la sonrisa divertida que Sasuke había reprimido plasmada en el rostro. -¿Entraremos ahora? Gaara está allí dentro.-

Naruto ya había comenzado a caminar por su cuenta antes de que la compañía del Raikage asintiera y también comenzara a dirigirse dentro del edificio. Sakura los acompañó, Kazuo y Tomohisa siguiéndola de cerca, Kakashi, Darui y él quedando un poco rezagados.

-El Tercer Raikage solía decirme que como su discípulo terminaría heredando mucho más de él que sus técnicas,- Comentó Darui casualmente cuando Kakashi estuvo a su lado, -tengo entendido que ella también fue tu estudiante. Sin embargo, es tan parecida a Tsunade-sama que no podría saberlo a simple vista.-

-Me gusta pensar que se quedó con lo mejor de mí,- Respondió Kakashi, los ojos visibles por encima de la máscara arqueados con simpatía. Al abrirlos, dio una mirada de reojo en su dirección, -al igual que los demás. Pero no con demasiado, por eso ellos son mejores.-

Cuando finalmente estuvieron dentro, el primer piso del edificio estaba discretamente lleno con gente de la Nube. El vestíbulo tenía apariencia moderna, blanca y bien iluminada; chakras familiares se repartían en la estructura. Fueron dirigidos por el Raikage y su escolta escaleras arriba y a través de los pasillos hasta que alcanzaron uno de los que debían ser los pisos más superiores. El chakra firma de Orochimaru se movía restringido y rodeado de las energías de las personas que lo mantenían cautivo en el piso por encima de ellos. Darui se detuvo en un pasillo amplio flanqueado por habitaciones con puertas dobles de metal.

-Este es uno de nuestros laboratorios y será su residencia mientras estén aquí,- informó el rubio, -hicimos un esfuerzo para que no pareciera demasiado un laboratorio y al mismo tiempo tener todo lo necesario a disposición si se requiere. Aquí serán accesibles para el equipo.- Kazuo y Tomohisa le atendieron, pero fue capaz de ver como ellos buscaron a Sakura con la vista antes de ingresar a la habitación.

Retomaron la marcha escaleras arriba, mucho más cerca de donde Orochimaru había sido enviado. En aquel piso el pasillo era mucho más angosto y las puertas de las habitaciones se alineaban a lo largo una en frente de la otra. Ambos hombres desaparecieron escaleras abajo para ocuparse de sus asuntos después de informarles cuales serían sus habitaciones. Kakashi estaba en proceso de abrir su picaporte cuando Naruto lo interrumpió.

-¿No te irás a dormir ahora, o si, Kakashi-sensei?-

Kakashi le dirigió al rubio una mirada aburrida conforme abría la puerta de la habitación. -No todos tenemos tanta energía, hemos viajado durante días.-

-En un barco,- Recriminó Naruto. -No habías movido un pie durante días antes de pisar tierra de nuevo. Debemos bajar y saludar a los demás, deber Hokage y todo eso.-

-Déjalo en paz, Naruto.- Intervino Sakura. -Kakashi-sensei no es tan joven como solía serlo, necesita descansar.-

La puerta sonó al cerrarse, el aura derrotada sobre Kakashi casi parecía oscura. -Ya no me respetan...- alcanzó a escuchar. Su antiguo maestro caminó lentamente hasta adelantárseles a pesar de las protestas de Sakura. -Tiene razón, deber Hokage. Después de quitarme el sombrero tendré mucho tiempo para descansar y Naruto para arrepentirse.-

-¡Vamos, Sakura-chan!- Naruto tomó a Sakura por la muñeca y la arrastró por el pasillo, no sin que ella ofreciera una leve resistencia, volteando hacia atrás para verlo. Naruto siguió su mirada y se apresuró a gritarle. -¡Tú también, vamos Sasuke!-

Clavó los ojos en Naruto y luego durante una fracción de segundo estos se deslizaron involuntariamente hasta lugar donde él la sostenía. Las cosas no habían cambiado en lo absoluto y al mismo tiempo habían cambiado completamente, lo dio por hecho al comenzar a caminar tras ellos.


-El Equipo Siete es una visión que no había tenido en algún tiempo,- comentó Kankuro, los brazos extendidos en el apoyabrazos del sofá blanco. -Sería totalmente imponente si no los hubiese conocido antes y Naruto no hubiera arruinado el efecto con la primera impresión.-

Sakura se rió detrás de la palma de su mano, en lo absoluto culpable por la ceja temblorosa de Naruto, quién maldecía al ninja de la arena. Había esperado una mayor transformación en él, más de la conducta que había reflejado cuando había elegido irse de Konoha; una versión distante, formal y madura del chico que conocía. Por supuesto, la había defraudado completamente. Encontró al mismo Naruto de siempre y en lugar de dejarse llevar demasiado por la decepción, eligió disfrutar la compañía de su amigo de toda la vida.

Era mágico, el efecto de Naruto. Levantó cualquier clase de tensión restante que podía resultar de sus sentimientos hacia Sasuke: los tres se encontraban sentados en un sofá, ella en el medio de ambos, y en lugar de estar en exceso consciente acerca de la proximidad de Sasuke no podía preocuparse menos por ello. Estar ahí tan cerca de ellos se sentía bien, como sólo podía serlo el acontecimiento natural de las situaciones que los involucraban a los tres. Cuando abandonó Konoha se sentía olvidada, al unirse a Sasuke y su equipo llegó a sentir de nuevo que era parte de algo, pero encontrarse en el Equipo Siete otra vez era la única cosa de la cual sabía era una extremidad. Estar lejos de ellos era similar a ser arrancada, reunirse de nuevo era como sanar.

-Ten algo de respeto,-Temari le espetó a Kankuro. -Al menos él tiene la excusa de aún ser un mocoso, a veces tú lo eres aún. ¿Cuál es la tuya?-

La risa de Naruto llenó el lobby y Kankuro sólo chasqueó la lengua. -Con tus hermanos todo el día alrededor el trabajo no debe ser tan tedioso, Gaara.- El Kazekage estaba sentado en un sofá individual, se veía pulcro y lo usualmente distante, pero mostraba una expresión lánguida que la hacía pensar que él estaba, como ella, sintiéndose bastante cómodo. Intuía que Naruto también era la causa. -Yo sólo tengo alrededor a Kakashi-sensei y Shikamaru todo el tiempo. Algunas veces pienso que me necesitan para mantenerse despiertos.-

-Es más como que tú no nos dejas descansar lo suficiente.- Añadió su maestro, el único sobre sus pies, parado a un lado del sillón junto a ellos. De alguna forma sabía que él estaba intentando probar que tenía la vitalidad suficiente para hacerlo.

-La gente vieja siempre se está durmiendo en todos lados, creo que Shikamaru...-

-¿A quién llamas vieja?- Naruto enderezó la espalda en respuesta a la helada aura asesina que rodeaba a la mujer recién llegada, flanqueada por su escolta. Reconoció el cabello asombrosamente largo y los ornamentos azul pálido de su equipo. La Quinta Mizukage tenía un leve trauma acerca de envejecer, a Tsunade se le había escapado una vez estando borracha en su presencia, y era exactamente por eso que su maestra nunca le enseñaría a la pelirroja el jutsu de juventud perpetua; Mei Terumi ya había sido bendecida con ser la única mujer-ser humano-que poseía dos poderosas líneas sucesorias. Ha tenido suficiente, recordó a la rubia decir. No era como si la mujer lo necesitaba aún, debía estar alrededor de la edad de Kakashi e incluso si no lucía ni siquiera cerca de los veinte, aún así su belleza era excepcional.

-N-nada abuela, yo...-

-¿Abuela?- El aura de la Mizukage creció más oscura y amenazadora. Debía reconocer que si lucía un poco aterradora.

Naruto tragó saliva junto a ella. -No no, q-quise decir, no abuela porque estés vieja, si no porque eres mayor que...-

-Naruto,- Mei lo llamó, la energía que la rodeaba cual fuego azul, pero su expresión luciendo repentinamente amable, -cállate o te asesinaré.- Añadió cuidadosamente.

El rubio bien pudo haberse congelado a su lado, en contraparte, Sasuke lucía impasivo.

-Lo lamento, Mizukage-sama, no creo que Naruto haya querido llamarla...- Habló el hombre joven con las gafas y la gran espada en su espalda, sacudiendo su cabeza en negativa. -Lamentamos la demora,- terminó por decirle a los demás, ajustándose los lentes. -La Mizukage se tardó en estar lista. Naruto-san, ¿Cómo está tu esposa?- Le preguntó, en un intento aparente de apartar a Naruto de la influencia de la mujer.

-Bien,- respondió el rubio después de algunos segundos, frotándose el cabello y riendo nerviosamente. -Está muy bien, dattebayo.-

-Hola a todos. Kakashi, Sasuke, tiempo sin verlos.- Saludó la mujer, aunque su mirada se demoró donde se encontraban los miembros de su equipo. -Chōjūrō está aprendiendo el mítico arte de la diplomacia, y lo hace muy bien, si se me permite alardear.- La Mizukage colocó una mano sobre el hombro del aludido, el chico de cabello azul se sonrojó tímidamente. -Por supuesto, el Kage predecesor puede alardear sobre el discípulo. Si terminan siendo mejores que tú en la silla entonces obtienes la gloria por eso también.-

-O la infamia,- mencionó Kakashi echando un vistazo abajo hacia donde el futuro Hokage estaba sentado. Naruto no se percató en lo absoluto.

-Así que, Chōjūrō y Naruto, pronto se pondrán los sombreros también.- Comentó Kankuro desde su asiento. -Darui lo hizo hace poco y Gaara aún es muy joven para pensar en relegar, ¿Pero que hay de Ōnoki? El viejo ya debería haberle dado un descanso a su espalda de la silla del Tsuchikage.-

-Es obstinado,- añadió Gaara, los brazos cruzados contra el pecho. -Hará el trabajo hasta que sea incapaz de hacerlo.-

-Bueno, todos cambiamos, ¿No es así?- Sakura se sintió extraña cuando la mirada de la pelirroja se posó sobre Sasuke. -Cambiará de opinión tarde o temprano. De todas formas, no hay apuro en que ustedes tomen el puesto, aún somos fuertes para manejarlo. Temo por ustedes, la generación por venir. Todos están solteros y cuando se conviertan en Kages probablemente pierdan la mayor parte de sus oportunidades por estar demasiado ocupados. Deben seguir el ejemplo de Naruto y encontrar una esposa antes de que sea muy tarde.- Chōjūrō y Gaara también fueron víctimas de sus palabras, el primero se ruborizó violentamente y el segundo sólo parpadeó.

-De todas formas, ¿Qué le toma tanto tiempo al Tsuchikage?- Preguntó Temari.

-Probablemente su espalda.- Concluyó su hermano, y creyó que todos estuvieron silenciosamente de acuerdo.

-Si Tsunade estuviese aquí, convertiríamos el tiempo libre en una agradable reunión.- Comentó Mei. -Pero aquí sólo está la parte de ella que tiene algo de buen juicio,- ella la miró y se dio cuenta de que realmente creía que su maestra no tenía demasiada cordura, -entonces podríamos utilizar el tiempo para finalmente establecer lo que nos ha traído a todos aquí.- Y con eso, su mirada estuvo sobre Sasuke de nuevo.

La extraña necesidad de apartar a Sasuke de su escrutinio ocasionó que fuera ella quien contestara. -Creo que deberíamos esperar que Tsuchikage-sama y Raikage-sama se nos unan en el asunto. De otra forma, de cierta manera estaríamos excluyéndolos de parte de la discusión.- Mei Terumī la miró con un rostro amable, pero su mirada era afilada. Podía sentir la desconfianza natural hacia Sasuke, mucho mejor escondida que la de Darui hacía horas pero aún presente de todas formas, repartida entre ella y su guardaespaldas.

Al que la Mizukage llamó Chōjūrō parecía estar bien encaminado en la vía de derrotar una pasada introversión, pero la mirada sólida que mantenía sobre Sasuke le decía que lograba balancear ambos aspectos, personalidad y deber. A pocos metros de él la cautela que mantenía sobre Sasuke era bastante evidente. Sin quererlo se tensó de nuevo, incapaz una vez más de manejar la percepción externa que la gente tenía de Sasuke. Incluso si había una parte de ella que decía que todos estaban siendo racionales y consecuentes, la otra no podía entender por que el mundo no podía confiar en él de la forma en la que ellos le hacían.

-Más como la parte más sensata de Tsunade, desde luego,- La Mizukage le sonrió y no había particularmente nada que le hiciera pensar que no era genuina. -Pero desde que no tocaremos asuntos oficiales aún, entonces podemos relajarnos un poco. ¿Se nos unirán para la cena?-

No estaba demasiado entusiasmada por la idea. Entendió que el ambiente confortable no provenía únicamente de Naruto, sino también de Gaara, Temari y Kankuro. Más allá de que fueran rostros conocidos, su completa aceptación hacia Sasuke proveía un ambiente mucho más familiar. Estaba consciente de estar a la defensiva hacia la gente que se mantenía indecisa acerca de ellos como equipo debido al pasado de Sasuke.

-Creo que todos estamos cansados por el viaje y tenemos mucho con que ponernos al día, así que lamento si debo sugerir que declinemos esta invitación,- Kakashi propuso en nombre de todos y ella lo agradeció internamente. -Podemos reunirnos mañana, si no hay problema.-

-No, entiendo, por supuesto,- Mei descartó el asunto con una mano ondeante, restándole importancia. -Mañana será.-

La gente de la Nube ordenó una pequeña habitación para que pudiesen reunirse a cenar de forma privada, y una vez dentro sintió que fue liberado el aliento que había estado conteniendo todo el tiempo desde que se habían encontrado con Darui.

-Aún no estoy segura de si desconfían de nosotros o del experimento de Orochimaru,- ventiló sus preocupaciones en voz alta, una vez la puerta estuvo cerrada.

La voz de Sasuke fue audible por primera vez desde que se habían bajado del bote. -Desconfían de mí.-

-Desconfían de Orochimaru. La Mizukage y el Raikage fueron quienes parecían estar más en contra de todo este asunto.- Dijo Kakashi, pero ella captó el hecho de que en realidad no había corregido a Sasuke.

-Es natural que estén tan reacios, Orochimaru representa una amenaza para cada nación. Gaara también estaba en contra de ello, pero estaba abierto a comprender nuestras razones, convenceremos a los otros de hacerlo también. Esto terminará siendo una ganancia para todos.- Razonó el rubio.

-A excepción de nosotros.- Era la primera vez que discutía el tema con Kakashi y Naruto, y pretendía dar su verdadera opinión al respecto. Incluso habiendo drenado el resentimiento contra Orochimaru nada de su visión acerca de la situación había cambiado realmente. -Creo que es una mala idea darle libertad dentro de Konoha. Desde antes de siquiera saber quién era ha estado tratando de colarse dentro sólo para apoderarse de la aldea y operar a su voluntad. Aunque no tomáramos en cuenta sus crímenes pasados para encarcelarlo, ¿Realmente creen que lo más sabio es sólo ignorar su historial?-

-La opción más sabia que tenemos al alcance de tomar es hacernos con un control inteligente de él.- Razonó Kakashi. -Tu desconfianza es tan comprensible como la de los otros, Sakura. Pero esta es nuestra mejor oportunidad, de la manera que termine siendo, de contarle todos los pasos. Si realmente puede añadir algo valioso en el proceso entonces incluso podría empezar a reparar todo el daño que le ha hecho a la sociedad.-

Sakura exhaló sonoramente. -No será capaz de reparar todos sus pecados en lo que le queda de vida.-

-Si esta técnica de verdad funciona, incluso podría añadir fuerzas militares a cada villa. Contribuiría de alguna forma al bienestar y defensa de la gente, estos usuarios de líneas sucesorias podrían salvar vidas...- Naruto se acercó a ella.

-¡O hacer todo lo opuesto y ayudar a acabarlas! Este aún no es un método seguro, Sasuke y yo casi morimos para que Kazuo y Tomohisa tuvieran oportunidad de sobrevivir. Sin el antídoto, el procedimiento es tan delicado que Orochimaru tendría suerte si más gente lo logra satisfactoriamente.-

-Sakura-chan,- los ojos de Naruto eran de un azul brillante y él estaba hablando en el tono condescendiente que utilizaba para convencer a la gente de que estaba en lo correcto, así que apartó la mirada. -Sabes que nunca permitiría que algo malo le sucediera a la aldea, tampoco lo haría Kakashi-sensei. Sé que te preocupa, por eso te pregunto,- dijo eso, y fue forzada a mirarlo de nuevo. -¿Preferirías que continuara estas prácticas sin supervisión, sin alguien que lo monitoreara y detuviera si sus procedimientos hieren a personas? Si esto no funciona lo detendremos, si lo hace, podríamos estar cooperando con algo que a la larga podría ser bueno.-

-Naruto,- exhaló ella, -no hay necesidad de permitirle que asesine a más personas. Sabes bien lo que la Mizukage o el Raikage harían si Orochimaru estuviese bajo sus jurisdicciones. Lo mandarían a la cárcel, lejos de la gente y cualquier mal proceder.-

Se tensó cuando las manos de Naruto ciñeron ambos de sus hombros, hundiéndola ligeramente hacia abajo. -Todo el mundo merece una segunda oportunidad, Sakura-chan. Estamos aquí para averiguar si realmente él la merece, y actuaremos conforme a ello.- Con eso dicho, el toque desapareció tan rápido como vino. -Ahora, no te preocupes. Muero de hambre, ¿Ustedes no?- Les dijo conforme se movía alrededor de la habitación, destapando las bandejas de estilo buffet que habían dejado para ellos en la habitación.

Suspiró, resignada. Era el don de Naruto después de todo hacer que sus preocupaciones no tuvieran sentido sólo hasta que se encontraba fuera de su influencia. Cuando miró hacia un lado, Sasuke le dirigió una mirada meditativa.

-¿En serio no tienen ramen?- Naruto rompió la conexión haciéndola apartar la mirada de Sasuke hacia donde el rubio buscaba sin éxito su sobrevalorado plato favorito.

-¡Deja de quejarte, todo huele muy bien!- Le espetó.

La comida y la cháchara de Naruto se llevaron algo de tiempo hasta que finalmente estuvieron reunidos en la mesa. Naruto y Sasuke escogieron lo que preferían y Kakashi le permitió a ella elegir su comida-simplemente era demasiado perezoso para levantarse de la silla y traer su plato él mismo-Tomó el lugar junto a Sasuke en la mesa sin pensarlo demasiado, la búsqueda de su proximidad algo instintivo, y la que había sido una simple habitación cuando ingresaron en ella se había convertido en algo completamente distinto una vez que la ocuparon.

Volvió a enfadarse-como lo había hecho muchas veces antes-con su maestro por intentar leer Icha-Icha en medio de la comida, también con Naruto por su apetito insaciable y la manía de ingerir más de lo que podía realmente digerir, y en lugar de sentirse irritada por ello, todo la llenó de nuevo de un sentimiento perdido y olvidado hacía tiempo. Se sintió de nuevo en el núcleo de su propia familia, una calidez que eventualmente la hizo sonreír entre bocados. La alegría era tan real que incluso era difícil de creer que estuviera sintiéndola e incrédula, observó cada uno de sus rostros. No recordaba la última vez que había sentido algo parecido, probablemente justo después de la guerra y no más allá, desde que pese a haber compartido con Naruto y Kakashi momentos como ese, usualmente estaban apañados por la ausencia de Sasuke como para sentirse medianamente tan bien.

A pesar de ello, atesoraba la interacción que mantenía con el resto de su equipo, pero para el tiempo en el que decidió irse, el hábito de reunirse se había perdido en algún lugar entre las obligaciones que reunían entre los tres, el puesto de Hokage, el hospital y el matrimonio de Naruto. Cuando le dio una ojeada a Sasuke a su lado, su elegancia clásica en contraste a los modales del rubio, ocasionó que su sonrisa se ampliara y el perfil aristocrático que masticaba lentamente la comida se volteó hacia ella, el júbilo lo suficientemente pletórico como para evitar que apartara la mirada. ¿Lo sientes también? Quiso preguntarle. ¿Sientes siquiera un poco de la felicidad que estoy sintiendo? ¿Te complace estar con nosotros? La mirada de Sasuke no le revelaba nada y en otras circunstancias se habría sentido intimidada por la mezcla de su mirada y silencio, pero ansiaba sus respuestas.

Sentada junto a él en una habitación llena de luz y aquel cálido sentimiento familiar, quería saber que al menos se había olvidado por un rato de que quería enviarla lejos de él, de vuelta a un lugar que no significaba lo mismo si él no estaba allí; en el cual ni siquiera en una situación similar habría sentido la misma felicidad si él no se encontrara también. Durante la ausencia de Sasuke sintió que ella no había sido suficiente para mantenerlos a todos juntos, en Konoha había permanecido triste, vacía e incompleta. En momentos como ese entendía que la aldea no significaba nada, ellos eran su verdadero hogar.

-Así que, ustedes finalmente encontraron la forma de estar juntos,- dijo Naruto con claridad a pesar de justo haber tragado su comida, causando que Sasuke y ella voltearan inmediatamente en su dirección. Sakura se las arregló para no escupir la comida y morir de vergüenza ante el ligero comentario de Naruto. Él no se dio por aludido, apuntando una pata de pollo en su dirección. -¿Qué?- Preguntó, pareciendo honestamente como si no fuese capaz de comprender la súbita mortificación en su rostro. -Si, me refiero a que se supone que fue por eso que abandonaste Konoha en primer lugar, ¿No es así?-

Sabía que terminaría molesta con él por ser un estúpido insensible, como tendía a estarlo siempre sobre su falta de sentido común. Esa sólo había sido una de las razones por las cuales había escogido irse. Naruto no sabía nada acerca de los motivos que la habían empujado a abandonar Konoha, simplemente porque apenas y tenían contacto para cuando se fue. Había escapado sin hacérselo saber a nadie excepto a sus padres y Kakashi, había escapado de todo el mundo.

-Yo la encontré,- le dijo Sasuke con toda la calma que a ella le faltaba, -en Sunagakure, cuando ella estaba trabajando en su proyecto. Fui yo quien le pidió que viniera conmigo.-

Bien pudo haberse quedado boquiabierta, pero no lo hizo. Sasuke se había explicado por ella y no podía descifrar si había sido debido a su obvia angustia o su incapacidad de pronunciar palabra en el momento.

-¿Fue así?- Naruto colocó un dedo grasoso sobre su barbilla. -Wow, finalmente entonces, ya era cuestión de tiempo...-

-Sasuke me pidió que fuera con él por el asunto de Orochimaru.- Se apresuró a decir una vez pudo hacerlo, en la necesidad de sacarlos de aquella situación. Sería más fácil simplemente golpearlo para que cierre la boca, opinó aquella parte suya oculta en su cabeza. Naruto podía no tener ni idea de la mayoría de las cosas relacionadas a ciertos sentimientos, y ya había demasiada carga de los suyos sobre ambos para que además permitiera que el rubio los cuestionara por ellos, sometiéndolos al bochorno.

-¡Entonces realmente fue una muy buena coincidencia!- Naruto sonrió, y su tensión cesó. -Ambos lucen diferente, no puedo esperar para que me lo cuenten todo.-

Ella le dio un ligero vistazo a Sasuke, quién había regresado inadvertidamente a su comida, y supo que era improbable que él se adentrara en materia acerca del desarrollo de su tiempo juntos con Naruto, en ese momento ni en ningún otro. No estaba segura de si podría hacerlo satisfactoriamente ella misma, sin ocultar las partes que probablemente podrían crear conflicto entre ellos. Las palabras se comerían su lengua antes de decirle que parte del cambio que proyectaban era el resultado de un enfrentamiento. Él nunca entendería sus razones para haberlo hecho, o al menos, no las justificaría.

-Leíste todas nuestras cartas, Naruto.- Le recordó. -No hay mucho que decir más allá de lo que había en ellas.- Añadió, en un intento de parecer distraída.

-Estoy seguro de que de todas formas tenemos mucho de que hablar, Sakura-chan.- Dijo él, haciendo que subiera la mirada del plato donde la había enterrado. Había algo en sus ojos azules que la hizo pensar que tampoco estaba lista para esa conversación. Ese algo hizo que la alegría mermara en una sólida tristeza.


Los meses no habían cambiado demasiado en ella. Se veía lo suficientemente saludable, le echó un vistazo cuidadoso de que no lo notara. Había estado endemoniadamente preocupado por muchas razones-incluida su seguridad- desde que realizó sobre su ausencia en la aldea, y había pasado algunas horas durante varias noches culpándose a si mismo porque cuando alcanzó a darse cuenta de ello, ella ya se había ido hacía días. Su piel estaba pálida, pero el rosa bien repartido en su rostro acababa con las preocupaciones acerca de su salud. Su cabello estaba tan rosa y sus ojos tan verdes como siempre, no había cambiado mucho físicamente, pero no podía omitir que existía una notable diferencia con respecto a las últimas memorias que guardaba de la chica que caminaba a su lado.

También había notado el obvio cambio en la interacción de Sasuke y Sakura. No se le escapó la forma en la que ella había abolido el sufijo que había utilizado con él toda la vida, tampoco la manera en la que se veían el uno al otro, como si compartieran algo oculto de los demás a su alrededor. Sakura aún amaba a Sasuke, el brillo en sus ojos junto al visible afecto que reflejaba lo había reafirmado durante la cena, pero ¿Exactamente qué había cambiado en Sasuke? ¿Cuál era la forma en la que él la miraba a ella, de todas formas?

La persuadió justo después de la comida para dar una vuelta y así poder removerla un poco de la influencia de Sasuke con la finalidad de ponerse al día, pero ella no parecía tan conversadora como su naturaleza usual la inclinaba a ser. En contraste, lucía de alguna forma restringida, sus emociones encerradas en algún lugar dentro de su cabeza, el rostro despejado y su belleza haciéndola parecer lejana. Sintió una punzada de culpa. Siempre habían sido amigos y a Sakura nunca le había importado compartir con él lo que pasaba por su cabeza, la conocía. Supo cuando ella le había mentido hacía años y ciertamente sabía que en ese momento estaba ocultándole cosas. ¿Ya no eran amigos? ¿Era porque no había estado alrededor...?

-¿Cómo van las cosas en la aldea? ¿Cómo está todo el mundo?- Sakura rompió repentinamente el silencio de sus pensamientos.

-Están todos bien,- respondió, metiendo incómodamente las manos en los bolsillos. -Todo está bien, de hecho. Lee y Shino están tomando el curso de formación para convertirse en instructores de la academia, si, lo sé,- insistió cuando supo que había capturado su atención, -¿Lo habrías pensado de Shino?-

-No es como que sepamos mucho de él de todas formas,- dijo ella, levantando ligeramente los hombros, visiblemente más curiosa. -¡Pero ya era tiempo para Lee!- Celebró.

Como empujado por su súbito entusiasmo, continuó, estimulado. -Tenten está tratando de construir alguna clase de proyecto de armería en Konoha, así que está todo el tiempo yendo y viniendo de la mansión Hokage. Kiba podría aprender un poco de ella, lo único que hace es tomar misiones e ir a bares. Hace unas semanas atrás algún dueño le dijo que los perros no eran admitidos en su lugar y ahora está empeñado en construir uno propio.

»Tampoco creo que el trío InoShikaCho siga siendo un trío por mucho tiempo. Sé de buena fuente que Choji tiene un amorío en algún lugar fuera de Konoha,- bajó el tono, en confidencia. -Hice que Shikamaru me escupiera el asunto por un paquete de cigarrillos y la promesa de que yo no diría que prácticamente ha estado inventando excusas para ir a la Arena.-

Ella soltó una risita. -Supongo que no encuentra a Temari tan problemática, aunque conociéndolo bien probablemente lo hace y es por eso que le gusta. ¿Qué hay de Ino?- Preguntó. -¿Ya logró poner las pezuñas sobre Sai?

Se quedó boquiabierto. -Espera, ¿Sai es el chico del que Ino está enamorada?-

-Realmente no tienes idea de nada.- Sakura rodó los ojos.

-¿Cómo puede gustarle?- Preguntó, contrariado por la extraña combinación. Sai e Ino no eran exactamente su prototipo de pareja ideal. -Él es tan... Sai. E Ino es,-

-Ino.- Terminó ella, divertida. -Él tiene tan poca idea como tú.- Apuntó. -Excepto que Sai llena cualquier cosa que le falta con esos libros,- ouch, musitó él. -La última vez que lo vi seguía consultando los libros conforme entendía lo que estaba sintiendo. Mientras lo hace, se mantendrá favoreciéndola por todas esas reglas sociales que lee e Ino tendrá lo que le gusta más, ser halagada. Puede que también tenga un poco que ver con que Sai se parece un poco a Sasuke.-

-¿Lo crees?- La inspeccionó, curioso. A diferencia del pasado, Sakura no parecía molestarse acerca de la atracción de Ino hacia Sasuke, desde su perfil lucía como si estuviese tratando cualquier otra trivialidad, algo inevitable e incluso irrelevante. Ino ya no era una rival para Sakura, entendió.

-Bueno, si,- su risilla era ligera como la brisa. -Es difícil dejar a un lado las fijaciones de la infancia.- Desde el fondo de sus pensamientos, estuvo de acuerdo con ella. -Ino es terca, así que la única forma en la que habría accedido a dejar ir a Sasuke sería sólo con alguien que creyera fuera tan bueno como él.

»Me alegra que encontrara a Sai. Creo que podría hacerle mucho bien, y él a ella. Hacen una pareja bastante rara, pero creo que de hecho si combinan, sin duda se verían encantadores. Tal vez, si eso no hubiera sucedido ella también podría estar aquí con nosotros ahora.-

Él miró hacia el frente, los árboles verdes oscurecidos más allá de donde los alcanzaban las luces que provenían de los edificios y se proyectaban hacia los alrededores. Disminuyeron el paso después de algunas vueltas a los tres complejos, y volvieron a detenerse en la entrada del edificio. No tenía idea de lo que había sido para Ino y él no quería siquiera acercarse a su propia experiencia en la materia, pero para Sakura ciertamente había sido imposible dejar ir a su primer amor. Desde el momento en el que había elegido amar a Sasuke -si lo había elegido-se había ligado a él. Ella lo había seguido fuera de la aldea y él no tenía duda de ello. Lo había dejado todo atrás, a todos ellos atrás, para irse con él.

Naruto lo había esperado, deseado y de muchas formas había intentado incitarlo. Sasuke necesitaba a Sakura, eso era lo que se había repetido todos aquellos años mientras aún estaba enamorado de ella para ser capaz de dejarla ir. Pero cuando se fue inadvertidamente no pudo encontrar una forma de no sentirse mal al respecto. Herido. No le gustaba en lo absoluto experimentar aquel sentimiento, lo hacía sentir extraño, inquieto. Siempre había pensado que cuando llegaran a él noticias acerca de Sasuke y Sakura estando juntos estas serían celebradas. Cuando supo que Sakura se había ido, incluso si no la había visto en algún tiempo, una pesadez se instaló en su abdomen que de alguna forma al mismo tiempo se sintió como vacío. No sentía que los acontecimientos hubieran ocurrido de la manera correcta, se dijo a si mismo. No era así como se suponía que debían ser las cosas.

-No puedo decir mucho sobre la felicidad de Ino.- Admitió él. -Pero puedo hablarte de su tristeza. Cuando te fuiste, ella sintió que yo podría entender cómo se sentía acerca de tu partida. ¿No le dijiste a ella tampoco, no es cierto?-

Sakura apartó la mirada de él hacia la luz que provenía del pasillo de la entrada. Dio pasos lentos en esa dirección, los shinobi que vigilaban la puerta le abrieron el camino. Probablemente al ver que sólo la seguía y no la detenía, eligió hablar. -No le dije a nadie más que a mis padres porque me iba de casa, y a Kakashi-sensei porque necesitaba su permiso para irme.- Resumió ella.

-¿Pero que hay de nosotros?- Le preguntó, siguiéndola a través del vestíbulo vacío. -Estuvimos muy preocupados. Nos sentimos... dejados de lado.-

Su mano se congeló sobre el barandal de la escalera y sus pasos se detuvieron. Miró como los músculos de su espalda se tensaron desde el pie de la escalera, no obstante, el momento murió rápido y Sakura continuó subiendo. -Lamento si los hice sentir de ese modo.- Estaba siendo honesta, pero definitivamente algo no estaba bien. Se adelantó a ella subiendo dos escalones a la vez para encararla, deteniéndola.

-¿Por qué no nos dijiste?- Intentó sonar comprensivo en lugar de herido. No estaba muy seguro de haberlo logrado.

Ella exhaló sonoramente y evitó su mirada para responder. -Porque todos ustedes estaban bien. Todos eran felices y decirles lo que quería hacer los hubiera entristecido, ustedes...-

-¡Lo que realmente nos entristeció fue que te fueras así!- Le reprochó, interrumpiéndola. -Si nos hubieras contado lo que planeabas pudimos haber tenido tiempo para asimilarlo, ¡Al final habríamos estado felices por ti, te habríamos ayudado, nosotros...!-

-¡Ustedes estaban bien y yo no! No podían hacer nada por mi porque no hubieran podido entenderme.- Interrumpió ella esta vez, logrando traslucir por primera vez emociones concretas. La tristeza de su aseveración estaba mezclada con una especie de frustración rabiosa, y aquello lo hizo sentir como si le hubieran sacado el aire de un puñetazo. -Contarles lo que planeaba hacer implicaba mentirles o realmente decirles que ya no me sentía bien en Konoha. ¡Que sentía que ya no era mi lugar!-

Se congeló. -¿De qué hablas?- Le dijo, segundos después. -Konoha siempre ha sido tu hogar.-

Sakura suspiró, mirando escaleras arriba con añoranza, pero él se mantuvo firme en medio del camino. -¿Qué quieres que te diga?- Dijo ella y por un momento pareció que se lo preguntaba al aire frente a él y no precisamente a él.

-¿Qué?- Le preguntó, desorientado. Ella se veía cansada.

-¿Quieres que te diga que todo fue por Sasuke?- Preguntó ella. -En parte fue debido a él. Quería alcanzarlo, caminar a su lado...-

-No,- se apresuró fuera de sus labios, pero se corrigió rápidamente. Eso era lo que él se había dicho a si mismo y nunca terminó de creérselo. Si era debido a eso, ¿Por qué no les había dicho nada? La posible respuesta resonaba en sus oídos como una alarma que quería apagar. -Quiero la verdad.- Exigió de todas formas.

Ella caminó hasta llegar a su lado y pasó de él en su camino arriba, sin apresurar sus pasos. Una vez su espalda ocultó su frente, de nuevo pudo escucharla.

-Quería hacer algo con mi vida como todos ustedes lo hacían y tal vez volver a sentir de nuevo que realmente pertenecía a algún lugar. Al principio tenía miedo de ir con Sasuke, pero luego pensé que quizás existía alguna probabilidad de que él pudiese entender cómo me sentía... Supongo que sólo necesitaba estar alrededor de alguien que entendiera.-

Se mantuvo quieto hasta que ella estuvo fuera de su rango de visión y sus pisadas se convirtieron en un eco distante. Después de la guerra pensó que todo se solucionaría. Había salvado a sus seres queridos e incluso las vidas de gente que no conocía, había logrado regresar a casa con su equipo, estarían reunidos de nuevo, podrían recuperar lo que les pertenecía. Ellos serían felices, él sería feliz. Él era feliz, pero su felicidad ya estaba de por si obscurecida por las dudas de si Sasuke alguna vez estaría lo suficientemente sanado para regresar. Ahora, la tonalidad se había vuelto aún más oscura. Sakura no estaba dispuesta a esperar más pero tampoco la veía dispuesta a regresar, y temía que fuera en parte su culpa. Había sido ignorante de lo que sea que Sakura había estado sintiendo antes de abandonar Konoha. Le había fallado, una vez más.


Escuchó la forma en la cual Sakura arrastró las palabras fuera de su boca, incluso estando distorsionadas por el eco que golpeaba las paredes angostas de los segmentos de la escalera. Él estaba de pie en la cima del segmento que se encontraba por encima y a un lado del que ella estaba en proceso de subir. No fue hasta que alcanzó el pie de su escalera y subió unos pocos escalones que irguió la cabeza, notando que se encontraba allí.

Su rostro se mostró momentáneamente sobresaltado de verlo desde abajo y vio como su índice se apresuró a limpiar una mancha reluciente en una de las esquinas de sus ojos.

-Sasuke,- murmuró tenuemente.

Estaba dolida, pero no abiertamente. Estaba tratando de ocultar el hecho para que Naruto no pudiera notarlo. Había cosas que le escondía al rubio y percibió que su reserva era un intento forzado de evitar disgustarlo de cualquier manera. Sakura había huido de Konoha no sólo para perseguir una fijación de la infancia, había buscado un refugio en él. Cuando la encontró y se lo ofreció de alguna forma la había rescatado y no lo sabía. La devoción que se reflejaba en sus ojos, la forma en la que se empeñaba en mantenerse e inmiscuirse dentro de él durante todas esas semanas. Incluso la forma en la que lo miraba en aquel momento, el esmeralda brillando sin desviarse hacia otro punto que no fuese él, escalando los peldaños y acercándose hacia donde se encontraba; esperando.

Desde que la había encontrado en Sunagakure había estado ocasionalmente apartando la culpa debido a que entendía que él era la razón por la cual ella había abandonado el lugar al cual pertenecía, pero cualquier remanente de esa sensación se evaporaba con cada escalón que ella subía. Él no había sido-El cabello rubio de Naruto se asomó detrás de la figura de Sakura, unos peldaños más abajo, al pie de la escalera y sus ojos la abandonaron para observarlo. Los ojos de Naruto sólo estuvieron en él corto tiempo, estos terminaron de nuevo pegados a su espalda.

-Sakura-chan,- su voz la detuvo en su camino, justo en el medio de la escalera.

Sakura serenó el rostro, conforme se volteaba sobre su hombro para atenderlo. El sufrimiento de Naruto era visible para él a aquella distancia, como si la culpa que lo había abandonado se hubiera ido a instalar sobre los hombros del rubio. Ahora estaba seguro de que una de las principales razones por las cuales Sakura había abandonado la aldea era el mismo Naruto, y la incomodidad que había sentido antes se moduló para convertirse en alguna clase de tensión con respecto a ello. ¿Qué era exactamente ese algo vinculado a Naruto que la había hecho decidir abandonar Konoha? Su rostro no traslucía sus pensamientos. La manera en la que su voz la retuvo le hizo pensar que si Naruto hubiese estado en algún lugar cercano a ella para aquel momento, ella no habría podido irse jamás. La forma en la que el rostro de Sakura se había iluminado con la visión de Naruto en el muelle, cómo lucía mucho más feliz, incluso más llena de vida de lo que solía estar. Como si las luces que ambos irradiaban se mezclaran para realzar lo que los rodeaba.

Como si no fuese capaz de crear tal brillo estando lejos.

Mirándolos desde arriba, la imagen retrataba la forma en la que siempre había sido con ellos. Naruto y él se encontraban en dos extremos diferentes y Sakura siempre estaba ahí, en el medio de los dos.


¡!

En un update de mi vida, les cuento que atravieso la semana académicamente más estresante que he pasado en mi vida (hasta ahora) el retraso de hace meses debido a las condiciones del país alargaron el calendario académico, así que esto no es más mi forma de retribuir un poco la espera y mi promesa de regresar en Junio, que, (¡Lo siento!) no podrá pasar hasta el mes que viene. De hecho, en este momento no tengo tiempo ni para respirar, pero aquí estoy, rebelándome a la vida como siempre...

¡Así que, muy rápidamente! Siempre pensé 1) Que Sakura llegaría a sentirse muy fuera de lugar en Konoha, porque ser de las pocas con equipo desmantelado y 2) porque a pesar de que Naruto estaba allí, siempre pensé que casarce cambiaría (consciente o incoscientemente) la interacción de ambos. Naruto se alejaría, o Sakura se alejaría. La relación que ambos tenían era muy cercana y Sakura sabía lo que Naruto sentía y la posición de Hinata al respecto, así que supuse que su separación era algo natural -aunque no bueno.- Además, en el shinden todo el mundo estaba high con el tema del amor y Sakura era la única lejos de su amado, eso debía ser bastante incómodo, por no decir doloroso. 3) ¡Sasuke se liberó de culpas! Pero también hay algo extraño, ¿No? ¿Qué creen que realmente sea la forma en la que él pensaría acerca de esto? Su pensamiento se ha modificado visiblemente en este cap. 4) Pobre Naruto. Voy a dejar a criterio de cada quién intentar comprender su reacción, pero ya saben que siempre se ha tomado la amistad muy en serio. Plus, no sé si se han sentido alguna vez de esa forma, pero no creo que uno termine de abandonar completamente alguna vez esa melancolía con respecto a los primeros amores, sobre todo él, quién tenía que decidir por el bien de alguien más y no el propio. Ahondaré más al respecto en el próximo capítulo.

¡Tensión! No lamento tanto dejarlas con este, porque puede que acabe generando un poco (sólo un poquito) de expectativa con respecto a la relación de los tres y de como, vimos en el cap anterior, esto afectaría la relación de Sasuke y Sakura. En el próximo cap: Equipo 7, Sasuke y Naruto, Naruto y Sakura, Sasuke y Sakura. El conflicto alrededor del tema de Orochimaru y, como añadido Killer Bee (quién, como ya saben, tiene la fantástica habilidad de ver las almas de otras personas cuando choca el puño con ellas...)

Gracias por todas sus maravillosas respuestas, las guardo a cada una y tengo siempre presente. Como saben, me motivan a escribir, así que haganlo siempre que puedan. Apenas salga del infierno que llaman universidad y termine este año académico el mes siguiente, me advocaré a hacerlas felices en este lugar.

Muchos besos,

Nahare~